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Antón Castro

OLGA BERNAD: AMOR, ELEGÍA Y MISTERIO

OLGA BERNAD: AMOR, ELEGÍA Y MISTERIO

LA RECOMENDACIÓN. 2

 

OLGA BERNAD O LA POESÍA ALUCINADA

Nunca se sabe de dónde vienen los poetas. Esos seres de carne y hueso que van a la oficina, al supermercado, que llevan los niños al colegio, que fuman un Pall Mall en las terrazas, o un Ducados (si se trata de Ángel Guinda), esos seres tan cotidianos y a la vez extraños que tiene un rara relación con las palabras. Las tratan como a seres vivos o como si fueran la imprescindible herramienta de un sortilegio. O el secreto de la tribu. Olga Bernad (Zaragoza, 1969) tiene algo de fenómeno de internet: era una poeta sigilosa y noctámbula, alguien que escribía sus cosas en cuadernos casi clandestinos, más allá de la medianoche. Un día decidió asomarse a internet y publicar los fragmentos de una novela, y y ahí se fraguó la narración ‘Andábata’ (Paréntesis), pero antes también publicó sus poemas, y así nacería, con gran impacto, ‘Caricias perplejas’ (Fundación ECOEM, 2009), uno de esos libros que están tocados por el embeleso y el dolor, por la lucidez y el deslumbramiento.

Olga Bernad, con ese libro, y no hay exageración en ello, constituyó un pequeño acontecimiento literario en la lírica de Aragón. Hace pocas semanas, aparecía ‘Nostalgia armada’, uno de esos libros sorprendentes que exaltan la escritura poética y que muestran cómo se construye una voz propia. Sorprendente porque está hecho de muchas cosas: de nostalgia, de dolor, de alucinación, de ternura, de libertad creativa. Sorprendente porque propone continuos viajes a la memoria: a la adolescencia, al territorio de los amores soñados, al núcleo de amistades inolvidables, a la elegía, al interior de una clase donde se libra la batalla del poema, de la pasión y de la melancolía. Sorprendente porque está escrito con esa elegancia personal de la autora: desconcertante, libérrima, la elegancia y el pulso de alguien que tiene una complicidad muy particular con las palabras. Esta poeta, Olga Bernad, tiene otro don: la capacidad para crear imágenes vigorosas, imaginativas, inesperadas.

‘Nostalgia armada’ (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2011) es un libro de una belleza dolorosa, es un libro desesperado y sereno a la vez, de un amor tan pletórico como dramático quizá porque tiene el eco de los amores imposibles. Dice: “Armada hasta los dientes te esperaba, / inútilmente armada hasta los dientes. (…) /Algo tiró de mi hacia tu infinito, / no sé si náusea o fuente, no he sabido / reconstruir el curso de su fuerza. / Hasta el final llegué arrastrando el alma; /al final me he perdido: ya soy nada”. La edición, conviene recordarlo, es realmente bonita. Da gusto leer en ella versos como estos: “El día que me marche me iré lejos. / Ya no me quedará ni el mar al frente”. O “En tardes de violencia me ha mirado / con ojos de animal de compañía”.

 

Nostalgia armada. Olga Bernad. La isla de Siltolá: Vela de Gavia. Sevilla, 2011.98 páginas. [La foto de Olga Bernad la ha tomado Manuel Arribas, fotógrafo y diseñador y un gran amigo.]

'BORRADORES', HOY A LAS ONCE, CON LABORDETA EN VERSIÓN DE CLÁSICA

Borradores se redifunde hoy sábado a las once de la mañana, y avanza el concierto ‘Labordeta clásico’, que llegará el sábado y el domingo al Auditorio de Zaragoza, un proyecto de Javier Ares en el que participan cantantes de ópera, la Orquesta del Maestrazgo, el coro Enchiaridis y el Coro Infantil del Maestrazgo así como doce compositores contemporáneos. Javier Ares, director musical de este concierto tan especial, explica las claves del proyecto con dos de los intérpretes: la soprano María Eugenia Boix y el tenor Mariano Valdezate. Ellos interpretan ‘Albada’, ‘Banderas rotas’ y ‘Canción de cuna sobre una tierra estéril’ de José Antonio Labordeta, temas enriquecidos con variaciones de música clásica tocadas en el programa al piano con la interpretación de Juan Carlos Segura.

También visita el plató de Borradores el actor, guionista y realizador Carlos Iglesias, que acudió al ciclo ‘La Buena Estrella’ para hablar de su segunda película: ‘Ispansi’ (Españoles). Iglesias cuenta cómo surgió esta película, sus indagaciones con personas que habían vivido una historia similar. ‘Ispansi’ narra la peripecia de dos personajes de ideologías opuestas que viven una gran historia de amor en medio de las calamidades, la nieve y el relato  de “los niños de la guerra” como telón de fondo. Carlos Iglesias encarna el papel principal y le da la réplica Esther Regina.

Borradores ofrece dos entrevistas: una con Juan Carlos Mestre, el poeta, pintor y músico que ganó el Premio Nacional de Poesía de 2010 con ‘La casa roja’ (Calambur), y otra con el narrador y poeta ( y director de varias colecciones de poesía de Bartleby) Manuel Rico, autor de ‘La mujer muerta’ (Rey Lear), donde cuenta la historia de un artista abstracto en crisis, Gonzalo Porta, que se retira a vivir al campo. Y por último también se ofrece un reportaje de la muestra ‘Alta fidelidad’, sobre la historia de los discos de vinilo desde sus orígenes hasta hoy que se exhibe en el Centro de Historias.

Borradores. Aragón Televisión. Redifusión: sábado 23 de abril, a las 11 horas.

DAVID MAYOR: ALGUNOS POEMAS

DAVID MAYOR: ALGUNOS POEMAS

 

David Mayor (Zaragoza, 1972), profesor, poeta, melómano y exlibrero, acaba de publicar un nuevo poemario: ‘Otra novela’ (Cartonerita niñabonita), que consta de veinte poemas, un prólogo y un epílogo. Gentilmente, David me envió una selección de sus poemas, que cuelgo aquí con fotos de Andreas Bitesnich.

 

De ’Otra novela’

Por David MAYOR

 

 

Capítulo cuatro

Los libros tienen el poder de hacernos cambiar de sitio.

Apaga la luz y cierra la ventana.

Un muelle, un pasadizo secreto,

la clemencia del recuerdo y el inicio de un sueño.

No estar es el estado perfecto.

Cualquier libro

trata de una aventura.

 

Capítulo cinco

Ni la vida ni la literatura siguen las reglas clásicas:

exposición, nudo y desenlace.

Inconexas y desarticuladas, no se conforman

con lo que tienen entre las manos.

Hay algo más que perseguir: el recorrido

es el dibujo que describen

los días.

 

Capítulo seis

Lo que más amo me deja sin palabras.

 

 

Capítulo siete

Lo contado es esencialmente cierto.

Un hombre soñador y montañas de hielo en el mar.

El Forward

salió con destino incierto,

arrastrado hacia donde todo vale lo que vale,

con un tripulante mensajero:

el amor es lo que parece.

 

 

Capítulo nueve

Fuera hay hielos a la deriva

capaces de impugnar la realidad,

un pedazo de ella.

Y una orca negra sin mancha

de ballena blanca,

otra novela minúscula e íntima

es lo que te espera.

 

Capítulo diez

Polizontes

repitiendo las veces de la suerte

en esa hora tranquila

en que el mundo parece detenido,

se preguntan dónde estarán

las vidas que podrían haber sido.

TRES NOCHES CON GABINO EN EL TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA

[El actor Gabino Diego es muchas cosas. Un actor especial, con gran sentido del humor. Y es, además, un espléndido coleccionista de fotografía. Recuerdo que hace años me llamaba para preguntarme por tal o cual fotógrafo: Tony Catany, Virxilio Vieitez, Isabel Muñoz, Ramón Masats, y muchos y muchos otros. Desde cualquier lugar de España. Hacia 2003 empezó a desarrollar un espectáculo, ‘Una noche con Gabino’, que dio sus primeros pasos en Alcorisa. Ahora, ocho años después, vuelve al Teatro Principal: esta noche a las 21 horas, mañana a las 22 y el domingo a las 19, Gabino Diego regresa con ‘Una noche con Gabino ocho años después’, donde ha incorporado también a Obama o a Rodríguez Zapatero. Recupero una entrevista que le hice a Gabino con motivo del estreno del espectáculo. Han cambiado algunas cosas, pero no la ironía, el sentido del humor y la gracia del zangolotino Gabino Diego: soltero, coleccionista y padre de una hija en la vida.]

 

Soy actor, imitador, showman, un contador de historias”



Gabino Diego es un hombre de obsesiones. Primero descubrió a Javier Tomeo y se convirtió en su autor de cabecera. Y luego empezó a darle vueltas a un monólogo, “Una noche con Gabino”, que ha realizado más de 300 [ahora muchas más: me dice Gabino que serán unas 700] funciones por toda España y que hoy se presenta en Caspe..

Ese monólogo, ¿qué es: una promesa o una petulancia?

Quizá lo primero. La función tuvo varios títulos, uno de ellos, “Los burros volando”. Había muchas ideas por ahí dando vueltas. En cierto modo, es una noche con el brujo, con el contador de historias, con el actor que tiene la facultad de vivir muchas vidas y contarlas, con la persona que interpreta a muchos personajes...

Entonces, ¿no hay nada de sexo?

Santiago Segura me decía que el título debía ser: “Una noche con Gabino... y el sexo aparte”. “Una noche con Gabino” es una hora y veinte minutos conmigo y con otros muchos personajes a los que doy vida. Es como un viaje en el que hay trozos de mi propia carrera y el intento de un actor de encontrar un hilo conductor para contar cosas que me han pasado que invento, canciones, poemas, porque todo parece discurrir de manera improvisada...

¿De manera improvisada? Si lleva usted muchos años con este proyecto en la cabeza...

Sí, pero es que soy muy disperso. Tengo muchas cosas en la cabeza, quieres contar unas cosas y acabas contando otras, piensas en un personaje y de golpe te sale otro. De ahí la necesidad del hilo conductor para poner en orden todos esos deseos. En “Una noche con Gabino” también se habla del sueño de la mujer de tu vida o de las malas críticas.

¿De las malas críticas?

Sí, sí. Para un actor es muy curioso eso del éxito y del fracaso, y yo lo toco pero en clave de humor. Para mí lo importante es que haya humor. Bueno, las críticas negativas, en escena, son muy divertidas. Me hicieron algún daño al principio, y ya las he superado. A la gente le hacen mucha gracia.

¿Cómo es su sentido del humor?

Es difícil definirlo. Un crítico de Málaga ha dicho que en el montaje yo soy muy bueno, que me falta mala leche. Es mi opción. A mí me gustan mucho personajes como Albert Pla o Leo Bassi, fui a ver su obra “Doce de septiembre” hasta cuatro veces, que no se corta ni un pelo, pero yo soy de otra manera. Por supuesto que hay críticas a determinadas cosas que me preocupan...

¿Por ejemplo?

A la época escolar que yo pasé. Fue un periodo muy duro: me echaron del coro, y a mí lo que me gustaba era cantar, y me suspendían en todas las asignaturas.

Antes de hacer “Una noche con Gabino” estaba usted obsesionado con el aragonés Tomeo...

Es cierto. Antes de hacer este monólogo, yo quería hacer “El cazador” de Javier Tomeo porque me quedé fascinado, me gustó muchísimo. Lo conocí después y leí algunos otros libros suyos, llenos de humor y de surrealismo. Fui con esa novela a ver al guionista Rafael Azcona. Me dijo, cuando le conté mi idea de hacer yo solo a todos los personajes: “Te va a resultar cansadísimo”. Cambié de plan y le rindo un pequeño homenaje en la obra, y es él quien me ha escrito el programa de mano. Siempre me ha animado.

¿También ha incorporado esas cosas o encuentros surrealistas que le suceden con personajes un tanto extravagantes?

Desde luego. Para mí es esencial el contacto con el público, con los amigos, con los taxistas. Todos me dan historias y al interpretarlos creo que se nota algo que ha advertido Tomeo: que he aprendido a quererlos.

¿Qué se siente usted en realidad: imitador, actor, showman?

¿Qué es imitar y actuar? Showman lo han sido en muchos momentos de su carrera Steve Martín, Billy Cristal, Robin Williams o el propio Woody Allen. Yo soy actor e imitador: incorporo personajes e imito a otros conocidos como Aznar, Fernán Gómez, el Rey Juan Carlos I, Gurruchaga, pero estoy seguro de que muchos de los personajes que aparecen aquí, bien maquillados, podrían salir en las películas. Los imitadores son actores. Yo admiro muchísimo a Cruz y Raya, Martes y Trece, cuando estaban en activo, Faemino y Cansado, y uno de mis ídolos es Pedro Reyes, que sale en el “Club de la comedia”.

¿Debe algo “Una noche con Gabino” a “El Club de la comedia”?

Yo creo que no. No es un invento de ahora. Aquí hemos tenido a Pepe Rubianes, Gila o Pedro Reyes. Se hacían monólogos antes y eran fantásticos. Y el mío es una reflexión sobre la identidad del autor y del ser humano que soy.

Por cierto, ¿a qué se debe esa obsesión suya por los acentos?

Me gustan. Animan la función. En el arte debe haber riesgo. Cada acento te da una manera distinta de caminar, de moverte, e incluso de sentir. Una acción externa te modifica dentro. Hago cubanos, gallegos, andaluces o maños. Soy actor, imitador, showman, un contador de historias...

LAS FOTOS DE NICK BRANDT

Entre las novelas que uno tiene aparcadas, y que es probable que no escriba nunca, tengo una que se iba a titular ‘Siete noches con el tigre’: la historia de dos muchachos que cada noche se contaban historias de tigres con la extraordinaria facultad que durante el sueño se hacían realidad. Los tigres –los felinos en general- siempre me han interesado mucho. Uno de los grandes fotógrafos de felinos -eopardos y guepardos (me corrijo por la nota y por el despiste)-, y de animales en general, es Nick Brandt. Aquí traigo algunas de sus fotos que he podido encontrar en internet.

 

A. SÁNCHEZ VIDAL IMPARTE EL CICLO 'LA ESPECIE SIMBÓLICA' EN EL PARANINFO

 

 

[En las fotos vemos a Agustín Sánchez Vidal, retratado por Esther Casas. Abajo, a Robert Louis Stevenson, que aparecerá citado, probablemente, en la primera conferencia. En la segunda, entre otros, aparecerá Jorge Luis Borges. Y en la tercera se hablará de los mitos de Hollywood y del arte de contar historias en el cine; he optado aquí por dos mujeres de una asombrosa y perennal beldad: Marilyn Monroe y Rita Hayworth.]

 

CONTENIDO DEL CICLO ‘LA ESPECIE SIMBÓLICA’

 

El escritor y catedrático de la Universidad de Zaragoza, Agustín Sánchez Vidal, impartirá los días 26, 27 y 28 de abril, de martes a jueves, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, a las 19:30 h., un ciclo de conferencias titulado La especie simbólica. El enunciado genérico de este ciclo alude a las razones profundas que nos empujan a contar historias y a escucharlas.

               El primer día, con Las tramas que nos constituyen, se centrará en la revolución de las cuerdas, y su importancia en nuestro proceso cultural. Que va de los textiles a los textos; de las redes neuronales o de Internet a la urdimbre de los relatos.

               El título de la segunda conferencia, La escritura del dios, está tomado de un cuento de Borges sobre los signos que pudieron originar el mundo y encerrar sus claves. Una tentativa a la que se han acercado en nuestros días los científicos que trabajan sobre la Teoría Unificada de la Información y estrechamente vinculada a los laberintos, la Torre de Babel y el “genoma” del Universo.

            La última jornada, dedicada a Símbolos y mitos se abordará el papel que desempeñan las historias en nuestras vidas, desde los relatos homéricos hasta los taquillazos de Hollywood. Porque a pesar de compartir el mismo espacio físico con otras especies, vivimos en un universo paralelo que nos pertenece en exclusiva: nuestro mundo simbólico. En él descansa la capacidad para imaginar realidades alternativas. En una palabra, ser libres.

O'CAROLAN: UN DISCO PARA SIEMPRE

LA RECOMENDACIÓN. 1

[Desde hace algo más de una semana, todos los días y gracias a la invitación de Esperanza Pamplona, en Heraldo.es, publico una recomendación que permanece 24 horas colgada: un libro, una exposición, un tebeo, un disco, un espectáculo, un acto, un autor, etc. Han aparecido ya más de media docena. Ayer aparecía este texto sobre ‘Nota de paso’, el último disco de O’Carolan. Hoy, por si alguien quiere asomarse, aparece ‘La mujer-precipicio’ de Princesa Inca (Cristina Martín). Pongo aquí el texto sobre O’Carolan].

 

‘Nota de paso’: un disco para siempre

 

[O’Carolan vuelve los ojos hacia el folclore aragonés, lo depura, lo lleva a su territorio y logra un álbum tan evocador como unitario]

 

O’Carolan lleva ya unos cuantos años creando y unos cuantos discos a sus espaldas. Es una formación que rinde culto al músico irlandés Turlough O’Carolan (1670-1738). Podríamos decir que tiene un sonido muy personal: vinculado al arpa céltica, a la música de Alan Stivell y, si pensamos en formaciones nacionales, a Emilio Cao, a Carlos Núñez, en su obra más tradicional, y a Milladoiro. A la música de raíz con un toque de sofisticación y embeleso. El suyo es un trabajo lleno de referencias, de belleza, de esas etéreas vaguedades que igual hacen pensar en el corazón del bosque, en las hadas de las noches de plenilunio o en el murmullo de un mar suavísimo de resaca.

Con su último álbum, ‘Nota de paso’, O’Carolan ofrece uno de sus mejores discos, probablemente el mejor. Se zambulle en el folclore aragonés, lo rescata, lo tamiza, lo depura con sus instrumentos y con la atmósfera céltica, y lo ofrece de nuevo, pleno de elegancia, de exuberancia sonora, de melancolía. Y también de un aire medieval. Es difícil hallar algo tan sutil en mucho tiempo entre los álbumes publicados entre nosotros.

‘Nota de paso’ es una música penetrante, dolorosa a veces incluso, como un fado, porque lloran las notas, los rasgueos, las cuerdas, porque los sonidos encienden y habitan la memoria, porque las melodías tienen color, lumbre y heridas. Y eso ya sucede con el primer tema, esa marcha fúnebre de Huesca del siglo XVI: ¿cuántas cosas le vienen a uno a la cabeza, cuántas imágenes, cuántos paisajes, que inextricables añoranzas? Es imposible saberlo. Y otro tanto cabe decir de las variaciones de los dances de Aragüés del Puerto, de la Muela o Castejón de Monegros. O de esa pieza titulada ‘La taberna del holandés’, inspirada en una entrada de gaiteros de Torralba y en un composición del maestro irlandés O’Carolan, ‘Lady Gethin’.

Pilar Gonzalvo, al arpa, y Susana Arregui, al violín.

‘Nota de paso’ es un disco de madurez. Redondo: las canciones dialogan entre sí, tiene un hermoso aire de familia. ‘Nota de paso’ es un disco que propone emociones y sensaciones. Un disco donde todo ha sido medido y bien elaborado, y donde nada ha sido dejado al azar. Podría decirse –aunque sabemos que esas cosas ya no suceden así- que parece concebido como en trance: como si los músicos estuvieran guiados por una luz interior, por un fogonazo de estrellas o por los mejores versos de un romance eterno. Los cinco componentes de O’Carolan son Susana Arregui, violín; Pilar Gonzalvo, arpa y acordeón; José María Arcarazo, guitarra; Julian Ansuategui, bodhran, pandero, y Miguel Ángel Fraile, ese multinstrumentista de gaitas y alrededores, que ha compuesto el ‘Vals del azafrán’. Al quinteto lo acompaña en esta ocasión el lujoso cuarteto de cuerdas ‘Concuerdas’: Noelia Gracia, violín; Cecilia Grilló, viola; Jorge Marco, violonchelo, y Antonio Uriel, contrabajo.

O’Carolan amplía su poética y funde, de nuevo, el universo sonoro de Aragón con las melodías de los países célticos y el acerbo occidental, desde un perfume evocador de lo intemporal.

 

*Las fotos del grupo las he tomado de flickr y de gozazaragoza.

HUESCA RECUPERA AL FOTÓGRAFO, VIAJERO E INGENIERO LORENZO ALMARZA

 

La Diputación de Huesca presenta el legado del fotógrafo, ingeniero y militar Lorenzo Almarza. La muestra consta de una selección de 150 fotografías de este polifacético personaje, muy ligado al Alto Aragón. Las fotos son fruto del trabajo de recuperación de las obras originales, en formato estereoscópico, y pertenecen al fondo documental de la Fototeca provincial. Se ha hecho una selección de entre las más de 3.000 imágenes que fueron depositadas por la familia de Almarza.

La exposición se acompaña de material técnico fotográfico y de un vídeo que permite ver parte de las imágenes en tres dimensiones. Tanto la publicación que se ha editado y la propia muestra se articulan en seis ámbitos temáticos diferenciados, con los que el comisario, Juan Naranjo, ha pretendido mostrar el particular punto de vista del fotógrafo, ingeniero y militar. En primer lugar, imágenes relacionadas con el color, con el que Almarza experimentó a través de, entre otras temáticas, los bodegones.

En segundo término se encuentra el ámbito de la geometría, ya que jugó con los picados, la fragmentación y la descontextualización para revelar nuevos aspectos que tendían hacia la abstracción. El fotorreportaje y el paisaje urbano fueron otros de sus intereses como captador de instantáneas, ya que la aceleración de la vida urbana, el desarrollo y los avances fueron algunas de las musas de Lorenzo Almarza, por lo que documentó muchos acontecimientos de la historia que le tocó vivir.

La fotografía de viajes fue otra constante en la obra del ingeniero, que viajó tanto por motivos profesionales como personales. En este ámbito, destacan sus imágenes de Francia, Italia, Suiza o España, pero también la extensa obra que llevó a cabo en los Alpes y los Pirineos, dado a su interés por la naturaleza. También destacan en la muestra los retratos que realizó de su vida doméstica, en los que huyó del pictorialismo de la época y se decantó por un acercamiento más espontáneo. Por último, la exposición recala en la labor documental de Almarza, quien demostró un gran interés por las formas de vida, las fiestas, procesiones u oficios, entre otros aspectos. Destacan sus instantáneas de los pueblos del Pirineo y de su estancia en Marruecos.

El artista

Lorenzo Almarza (1887-1972) fue un militar e ingeniero riojano muy vinculado a la provincia de Huesca gracias a su labor profesional que comenzó con su ingreso como voluntario en el Regimiento Gravelinas de Sabiñánigo. Posteriormente, entre 1915 y 1927, estuvo destinado en el protectorado español del norte de África, y ya en 1928 regresó al Alto Aragón. En concreto a Jaca, donde participó en la construcción de un importante número de obras públicas y fortificaciones. Su jubilación la pasó entre Zaragoza y Benasque.

Realizó sus primeros pinitos con la fotografía en 1910, que le llevó a crear un archivo de más de 3.000 imágenes, muchas de ellas en formato estereoscópico, lo que facilita su conservación. También formó parte del Sindicato de Iniciativas y Propaganda de Aragón, del Club de Montañeros de Aragón y de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, y a publicar en Heraldo de Aragón y en la revista Aragón.

 

*Esta nota pertenece a la información de la muestra.