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Antón Castro

ISABEL BISCARRI: 'ESTO ES LIBRO'

Todo está en los libros plegados

 

La artista y diseñadora Isabel Biscarri expone una original instalación escultórica y fotográfica en la Biblioteca de Aragón

 

Isabel Biscarri (Zaragoza, 1960) ha desarrollado, durante tres años, una tarea titánica o una auténtica labor de chinos: plegar y plegar un montón de libros, más de 150, para construir una exposición tan sugerente como ‘Esto es libro’, que se exhibe en la Biblioteca de Aragón. Lo ha hecho  con tanto ahínco que casi ni salía a la calle para ver el sol. Se trata de una exposición que es y no es lo que parece: es una instalación, una ‘performance’ de páginas y páginas, un conjunto de columnas y de fotografías que revelan la pasión por el libro, por el diseño y por la creación artística. Y por el arte oriental, especialmente por las casas de papel de Japón. Afirma: “Yo creo que podríamos ‘Esto es libro’, frase que evoca a Cervantes, como una instalación escultórica y fotográfica que nace de toda una vida como lectora y constructora de libros raros y de diseñadora editorial. Lo que hago es cambiar de función el libro y lo convierto en escultura”.

“La mayor parte de los libros son míos, aunque también ha habido bibliotecarios que han colaborado con algunas donaciones para este proyecto. Los libros no están rotos ni pegados. Se pueden volver a leer. La mayor parte de los volúmenes corresponden a las cajas de un último traslado”, explica Biscarri.

Con esta muestra, Isabel Biscarri toma como elemento simbólico la columna, muchas columnas hechas de libros, de prismas de papel, de ejemplares ilustrados, columnas elaboradas a tamaño natural mediante montajes fotográficos. Señala: “Mis temas son siempre los mismos: el paso del tiempo y lo que tienes dentro y nadie conoce. Aquí hay muchos libros de mi infancia, y he comprobado qué mal se imprimía entonces. Hay libros que leía mi hermana, libros que me acompañaron en los viajes, hay muchos libros de arte y de diseño, de mi especialidad, hay libros de los 70 y 80 que ya están en internet y que son de deficiente calidad, sobre todo las reproducciones fotográficas –agrega-. Todos tenemos un mundo íntimo que no se conoce: lo que somos está en los libros. Somos los libros que hemos leído. Y empleo la columna como cimiento invisible de la personalidad, como una metáfora”. Le gusta contar que ha empleado el libro ‘Los rostros de Cristo en el arte español’: al plegarlo el texto desaparece y dialogan dos medios rostros, inquietantes y siempre distintos, de Cristo “que me gustan mucho”.

Isabel Biscarri ha recibido algunos reproches de amigos lectores y de bibliófilos. “Alguno ha dejado de hablarme. Me dicen que cómo me atrevo a hacer con los libros”, recuerda con una sonrisa. “Ahora ya no quiero comprar libros. No quiero más. Quiero guardar cosas que me conmuevan como ‘Moby Dick’ y sobre todo ese montón de libros estrambóticos de artista, amigos o no, que tanto me gustan, y que sigo coleccionando y buscando”. Profesora durante años en Escuela de Artes y en la Escuela Superior de Diseño de Aragón, le gustaba hacer proyectos específicos con sus alumnos con cuentos o con libros de autores aragoneses, sobre todo. La muestra ya ha tenido su eco: una de las columnas de libros se quedará para siempre en la sala de lectura de la Biblioteca de Aragón. Será una escultura de libros en la morada del libro.

KATI HORNA: LA GUERRA Y LOS AMIGOS

Esta mañana he recibido un mensaje sobre la pintora Remedios Varo, cuya obra vi hace años en Madrid y en Zaragoza y Teruel. Durante un tiempo la compañera de Benjamin Péret, que combatió en la batalla de Teruel. Es una pintora surrealista muy especial, de figuras inquietantes que moran en lugares extraños. Mágicos. Soñados. Ella me llevó a la pintora húngara Kati Horna (1912-2000), que se exilió en México y que captó fotos impresionantes de la Guerra Civil, especialmente de la soledad de la plaza del Torico turolense, cubierta de escombros, y ella me ha llevado, a su vez, a esta foto de Robert Capa, de joven. Ella retrató así a su paisano André Friedmann y él la captó así a ella.

Para ambos, empezaba la vida y sus tumultos.

Cuando iba a editar la página encuentro esta foto de Remedios Varo realizada por Kati Horna, en 1963.

También le tomó fotos a otra artista y escritora surrealista: Leonora Carrington, la mujer que enamoró a Max Ernst y que estuvo ingresada en un hospital de Santander.

Y he aquí una foto de Kati Horna tomada en las callejas de Teruel a los milicianos.

KIKE CALVO: UNA FOTO COSMÉTICA

KIKE CALVO: UNA FOTO COSMÉTICA

Kike Calvo, el fotógrafo zaragozano que da la vuelta al mundo por tierra, mar y aire, publica en facebook esta curiosa foto de turismo cosmético, realizada en Colombia. Autor de varios libros, apasionado por la naturaleza, Kike Calvo es un fotógrafo de colores especiales. Un fotógrafo del color y de los arabescos constantes de la vida.

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN ENTREVISTA A DANIEL GASCÓN EN SU BLOG

El poeta, rapsoda moderno, crítico musical y editor, entre otras muchas cosas, Octavio Gómez Milián publica en su blog, leocamaleon.blogspot.com, esta entrevista con Daniel Gascón a propósito de su último libro: ‘La vida cotidiana’ (Alfabia), que presentará en breve en Madrid, Barcelona y San Sebastián, en varias de sus FNAC. Octavio Gómez Milián, columnista de ‘Heraldo’ y colaborador de los programas de Miguel Mena y Alberto Guardiola, se ha convertido en una importancia referencia en la actividad cultural de Aragón en los últimos años. Tres de sus poetas favoritos son Sergio Algora, Ángel Guinda y Manuel Vilas. Se caracteriza por su hiperactividad y por su curiosidad. También es disc jockey.

 

Daniel en su casa, retratado por la artista neozelandesa Philippa Susan Tetley.

Daniel Gascón acaba de publicar su tercer libro en la editorial Alfabia: La vida cotidiana. Después de ser nombrado Nuevo Talento FNAC y presentar en Zaragoza, inicia una gira por distintos FNAC´s de la geografía española. Un libro que me ha fascinado y en el que toda una generación puede verse reflejada, sin impostaciones ni desesperanza (sólo la justa, claro)

Preséntate en tres líneas.

Soy Daniel Gascón. Nací en Zaragoza en 1981. Soy el mayor de cinco hermanos. He vivido en el Bajo Aragón y el Maestrazgo, en Inglaterra, Francia y Madrid, y ahora vivo en Zaragoza. Acabo de publicar mi tercer libro, La vida cotidiana.

Define tu libro en una frase.

Es un libro que habla de hacerse mayor, del amor, la infidelidad y el aprendizaje, y que oscila entre el humor y la tristeza.

El relato corto o el cuento tiene, aunque sea generalizar mucho, dos escuelas (si no estás de acuerdo me añades alguna tendencia más): los de “planteamientonudoydesenlace” con final sorprendente y los que son más evocadores, dando un final no cerrado o para que el lector cierre. En este libro aparecen tanto de los unos como de los otros ¿deliberado? ¿te sientes más cómodo con una de las dos vías?

Me apetecía que en el libro hubiera cuentos distintos formalmente, y también que se repitieran elementos entre diferentes relatos. En general, creo que me siento más cómodo con los cuentos más evocadores. Y mi tipo de final favorito es el que termina con una imagen que revela algo del personaje, el que –por usar una frase de Vila-Matas- cierra con una fotografía que contiene una vida entera. Pero creo que la gracia de esos finales también está en no abusar de ellos. Y me apetecía divertirme con algún final sorpresa (además, como el libro habla de la vida cotidiana, trata también de los malentendidos, que producen finales sorpresa). La idea, de todos modos, era que la sorpresa final no fuera la única justificación del relato: que el final no sea un truco y se pueda releer el cuento aunque se conozca aunque se sepa cómo termina.

Me sorprendió durante la presentación en Zaragoza cuando comentaste que en un momento “empezaste a escribir relatos que se ajustaran al tono del libro”. Me dio la sensación de que, de alguna manera, buscabas una especie de unidad interna en el libro, una especie de novelización fragmentaria (aunque ahora la fragmentación en la novela se aplique a otros manuscritos)¿es posible?

Como lector, me gusta que los libros de relatos tengan una unidad, que se puede conseguir de muchas formas. En este caso, buscaba cuentos que tuvieran un tono realista, con humor y melancolía, centrados en un personaje, una edad determinada y unas experiencias: el amor, los primeros trabajos, la amistad, la escritura. He escrito otros cuentos que se iban un poco y no los he incluido. Y luego, creo que otro elemento importante para esa unidad es el narrador en primera persona. Así que hay otros cuentos que pasé de la tercera a la primera persona.

Además de la novela fragmentada y la sitcom, cuando estructuro los libros pienso mucho en los discos que me gustan, en cómo alternan temas más potentes con otros más intimistas y crean una especie de arco dramático.

Jonás Trueba y Daniel repasan el guión de 'Todas las canciones hablan de mí'.

Hubo muchas referencias al guión de “Todas las canciones hablan de mí” en la presentación, incluso en la solapa del libro lo usan de “promoción”. Pero al leerlo veo más una continuidad con tu obra narrativa que hermanamiento con la película. Es decir, una unidad aparte, nada de relatos que hubiera podido ser parte del guión o elementos paralelos... ¿Cómo ves esa simultaneidad entre cine y literatura, justo ahora?

Me gustan los dos medios y espero seguir trabajando en los dos. Creo que hay algunos puntos de contacto con la película y algunos cuentos, como “Abdominales”, formaban parte de los relatos, novelas o películas en los que pensábamos cuando empezamos a escribir el guión. Pero es verdad, el libro se parece más a mis otros libros. Es lógico, porque el guión lo escribí con Jonás Trueba y entre los dos escribimos cosas que no escribiríamos en solitario: de hecho, por eso escribimos juntos. Y luego él dirigió la película, y las películas siempre son del director.

Me gusta la frase: “mientras no se diga explícitamente lo contrario, estoy escribiendo una novela”. ¿es necesaria una novela para consagrarse? ¿Tienes miedo de alargar algún relato por la “ansiedad” de ser novelista?

Parece la prueba de fuego de muchos escritores. Aunque también hay otros escritores que solo escriben cuentos. Me gustaría escribir una novela, porque también quiero probar ese género. Tengo ese miedo a estirar un relato como si fuera un chicle, claro, pero de momento me ha pasado al revés: textos que había pensado como novelas se quedaban en cuentos largos. Es lo que me ocurrió con “La generación perdida”, el primer cuento de El fumador pasivo.

En tu blog eres, en mi opinión, un escritor político. En este libro hay un relato muy incisivo sobre la penúltima generación politizada en España, tienes el colmillo bastante afilado, la verdad... ¿crees en el compromiso intelectual de crítica al poder?

Me interesa la política y me gusta participar en la discusión, para defender las cosas que creo que hay que defender: la libertad, la democracia, la razón. En el libro he intentado que también estuviera eso, pero en el blog es el tema principal. Aunque me equivoque muchas veces, creo que es bueno decir lo que uno piensa e intentar analizar las cosas.

Sé que es una pregunta tópica, pero...¿escuchas música mientras escribes? En una época de referencias pop constantes en la literatura tus cuentos no se salpican de esas incursiones rockeras, son muy asépticos en ese sentido...

Sí, escucho música mientras escribo. Bastante variada: desde cosas de jazz a americana o pop. Pero es verdad que hay pocas referencias musicales en mis cuentos. Me encanta la música y muy pocas cosas me hacen tan feliz como algunas canciones, pero no tengo la erudición pop que tienen muchos de mis amigos y esas referencias no me surgen con la misma naturalidad que a ellos. Por otro lado, también me gustan mucho el cine y la literatura y generalmente no hay muchas referencias cinematográficas o literarias.

La última canción que has tarareado

“Yo soy como Portugal”.

La última frase que te ha gustado

“La gran mayoría de las gente está mucho mejor alimentada, alojada, entretenida y protegida contra las enfermedades y tiene más posibilidades de llegar a una edad avanzada que sus antepasados”. De Matt Ridley, El optimista racional. Y leí el próximo libro de Ismael Grasa, La flecha en el aire, y lo subrayé casi entero.

¿El libro digital matará a la estrella de la Underwood? ¿te preocupa?

No lo sé: a veces pienso que habrá una convivencia, otras me parece que el libro digital tarda más de lo que parecía que iba a tardar hace unos meses. Me preocupa, porque la industria editorial tendrá que adaptarse y muchos amigos y yo trabajamos en esa industria, pero creo que la literatura seguirá existiendo y eso es lo más importante.

La última copa que te has bebido

Un gin-tonic en el Penguin, cerca de casa.

La última persona que te queda por besar

Mi novia tiene que estar a punto de llegar del trabajo, voy a saludarla con un beso.

La última noticia que te ha hecho pensar: “Alguien debería escribir sobre esto”

Se ha escrito mucho de las dos, pero me han impresionado lo de las lenguas cooficiales en el Senado y la revolución en Túnez. Y también que Belloch se gastara 3.700 euros del ayuntamiento de Zaragoza en invitar al equipo de fútbol de una localidad que lo había hecho hijo adoptivo.

El último libro que has leído y el próximo que tienes ganas de leer.

El optimista racional, de Matt Ridley. Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri.

Portada del libro realizada por Clara León.

 

 

EL AMOR DE PAUL ELUARD Y NUSCH

 

*Las fotos proceden de Man Ray y otros autores.

PREMIO PARA JORGE FUEMBUENA: 'GENERACIONES 2011'

PREMIO PARA JORGE FUEMBUENA: 'GENERACIONES 2011'

Jorge Fuembuena (1979),  aragonés nacido en Zaragoza recibe el premio “Generaciones 2011” de Caja Madrid dotado con 15.000 euros.

 

El jurado, compuesto por Agustín Pérez Rubio (Director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), Lynne Catherine Cooke (Subdirectora de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) Miguel von Hafe Pérez (Director del Centro Galego de Arte Contemporáneo) ha decidido premiar al aragonés  por su serie  fotográfica “Holidays”, en las que el artista retrata las muchedumbres en  los escenarios del turismo cuestionando el control de las infraestructuras y planes de urbanismo que reglan el concepto moderno de vacaciones.

 

  Han sido  más de 1.000 artistas los  que han participado en esta convocatoria, premiando la trayectoria del artista a  lo largo del año 2010.

 

  El programa "Generaciones", que nació en 2000 con el objetivo de servir de plataforma de lanzamiento para jóvenes talentos en el mundo del arte contemporáneo, es hoy considerado uno de los premios de referencia dentro del panorama artístico español y europeo.

  La reconocida coleccionista Lola Garrido ha escrito el texto de introducción  de trabajo de Jorge Fuembuena indicando que “nos encontramos con reflexiones más profundas que, por un lado, nos llevan a la pintura y a las estrategias de representación y, por otro, a lo complejo de la construcción de la “realidad”.

Para celebrar estos diez años de andadura, hemos organizado un programa extraordinario. Además de la divulgación del trabajo a través de las exposiciones en, al menos, cuatro ciudades españolas y la edición de los respectivos catálogos ( la reconocida coleccionista Lola Garrido ha escrito el texto de introducción  de trabajo de Jorge Fuembuena), ha sido fundamental en la repercusión del programa, reconocido por críticos, comisarios y galeristas que a menudo han recurrido a él para descubrir a jóvenes creadores. 

 

El 27 de enero se inaugura en el Centro de Arte La Casa Encendida de Madrid la muestra. Están convocados todos los medios de prensa nacionales  y un gran número de internacionales de 10.30h a 13 h, en el que intervendrán José Guirao, Jefe de Cultura de Obra Social Caja Madrid y Oliva María Rubio, comisaria del proyecto.

 

Diseñado como un programa anual a largo plazo, Generaciones concreta la vocación y el compromiso adquiridos por Caja Madrid en un proyecto cuyo objetivo es promover el arte, apoyar el trabajo de los artistas más prometedores y facilitar la difusión de la producción artística actual en España.

 

 

Con una sólida trayectoria, Generaciones viene realizando en los últimos diez años un importante papel en la proyección de artistas y en la promoción de la creación actual ya que estamos convencidos de que al apoyar las creaciones de las jóvenes generaciones impulsamos el arte del futuro.

 

 

Generaciones es un proyecto que evoluciona con cada edición, adecuando su propuesta a las demandas de la creación contemporánea y actualizando su oferta, por lo que se ha convertido en un referente entre la comunidad artística de nuestro país.

 

*Me envía este correo Jorge Fuembuena y Caja Madrid. La primera foto es del proyecto ganador. En el medio hay un retrato de Jorge Fuembuena y más abajo un retrato que le hizo a Asunción Balaguer.

REDIFUSIÓN DE BORRADORES AL MEDIODÍA

Esta mañana, a las doce, se redifunde Borradores, uno de los programas culturales de Aragón Televisión.

He aquí una obra de Clara Carnicer que pertenece a la colección Alcort.

Invitados al plató: Ángel Guinda, Premio de las Letras Aragonesas 2010, y Orencio Boix, director del Festival de Cine de Huesca y autor del documental ‘Los chicos de provincias somos así’. Ángel habla de su madre, que murió cuano él nació, de sus visitas al cementerio, de su contacto con el trasmundo, habla del término 'poeta maldito' que le acuñó Ángel Crespo, habla de proceso por haber escrito en el Café de la Infanta 'Eyaculad en el ano de Dios hasta el límite del placer' y habla de su nuevo poemario 'Espectral'.

Reportajes: Clara Carnicer en la galería Carolina Rojo y ‘Transformaciones’ en el Centro de Historia. Actuación musical y entrevista con Luis Cebrián y Ana Muñoz, dos de los integrantes de Louisiana, que publica su primer álbum. Ayer me escribió Ana Muñoz y me dijo que ya habían tenido más de mil descargas en la red. [El programa tuvo en su emisión de la medianoche del sábado un 4.6 de espectadores.]

Javier Carnicer, músico y poeta, de una personalidad fascinante, con un talento especial. Puede verse en el documental de Orencio Boix.

Justo Bagüeste y Javier Carnicer.

Juanjo Javierre, fundamental como músico y como activista musical en la cultura aragonesa desde los 80 hasta hoy.

ÁNGEL GUINDA HABLA DE 'ESPECTRAL'

ÁNGEL GUINDA HABLA DE 'ESPECTRAL'

 

“NO DEJO DE SUFRIR CON LOS QUE SUFREN”

Ángel Guinda señala que "Espectral’ (Olifante) es un libro de viaje hacia la muerte desde la más implacable resistencia a morir”.

 

Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) recibía el pasado mes de diciembre el Premio de las Letras Aragonesas por “el valor de una obra poética importantísima dentro de la historiografía literaria aragonesa, fundada en la poesía española pero expresada con un lenguaje renovador adherido a su compromiso estético y humano”. Ese galardón coincidía casi con la aparición de la antología ‘Yin. Poetas aragonesas, 1960-2010’ (Olifante), preparada por él. Ahora, el autor de ‘Vida ávida’, ‘Claustro’ o ‘Conocimiento del medio’ publica uno de sus libros más complejos y ambiciosos, de un elevado nivel léxico y conceptual:’Espectral’ (Olifante. La Casa del Poeta. Zaragoza, 2011. 96 páginas), que llega estos días a las librerías y que se presentará el día tres de febrero en el Teatro Principal. El poeta, profesor, crítico literario y traductor explica las claves del poemario, de su escritura, de su vida y de las sombras que le persiguen.


¿Cómo se gestó ‘Espectral’?

Una noche de enero del año pasado, en Madrid. En una cafetería próxima al Museo Sorolla, mientras bebía un gintónic, contemplaba fijamente la calle a través de una imponente cristalera. Veía los enormes los faros de los coche, como fanales estallándome en los ojos, y recordé un poema de hace veinte años que ha sobrevivido a mis retractaciones; se llama ‘Desierto’ y dice: “Camino / sobre antorchas de silencio. / Oigo sombras: / son los pasos del sol.” Comencé a escribir.


¿Cuál era su estado de ánimo, qué zozobras le marcaban? ¿Dónde quería ir?
Mi estado de ánimo era y es feliz y vitalista… La procesión va por dentro. Desde niño tengo muchos miedos, cada vez más con el paso del tiempo: pánico a mí mismo, sobre todo; a las apariciones (que las he tenido), a desaparecer, a la voz de los muertos, miedo a abandonar, a ser abandonado, a la soledad, al dolor, a la decrepitud, a molestar a quienes amo, a soñar, a desear, a viajar solo por el mundo sin conocimientos de inglés… Quería ir al infinito, a la eternidad, a la nada.


¿Qué ocurrió durante la escritura? ¿Cómo fue en un sentido físico, de horarios, a mano o a máquina, qué leía, etc.?

Este poema lo he escrito en estado de trance, de arrebato, poseído por mis fantasmas, obsesiones y recuerdos personales. Lo he reescrito numerosas veces. Me levantaba temprano y comenzaba a pensar, a sentir, a evocar, a redactar a mano en el primer papel que encontraba y, permanecía atrapado hasta las diez de la noche. También en el Metro, en el autobús, en plena calle… De madrugada, me despertaba sobresaltado por una pesadilla y volvía a la carga: me levantaba, y a seguir. En esa época leía ‘Introducción a la metafísica’, de Bergson; ‘Manual del perfecto ateo’ (Anónimo), libros de parapsicología como ‘El otro lado del hombre’, de Miguel Lucas; libros de astrofísica… En poesía he releído a Dante (una de sus versos encabeza el libro), Pere Gimferrer, el Leopoldo María Panero de la primera época, Dylan Thomas, y también me he releído. Sigo el programa radiofónico ‘Milenio 3, de Iker Jiménez’.

Me quedo un poco desconcertado. ¿En qué momento supo qué libro quería hacer?
Aquella misma tarde de invierno en la cafetería.


Vayamos con el resultado final. ¿Qué libro cree que ha escrito?

Tal vez un libro de viaje hacia la muerte desde la más implacable resistencia a morir, desde el vitalismo más atroz y despiadado. Un memorámdum existencial y poético, un testamento: “Os dejo a todos cuanto no he vivido”.


¿Cabría decir que aquí está Ángel Guinda, por completo, pero de otro modo?

Sí, pero fundamental y literariamente aquí está el dramatismo de mi propia experiencia de la poesía frente al anecdotario de la poesía de la experiencia como corriente actual.
De entrada podríamos decir que el libro es un autorretrato, un vómito, un ejercicio de desnudez y a la vez el libro de alguien que pertenece a un contexto social (un paisaje exterior y una época), y a sus sombras.Todo eso más la interiorización del mundo exterior, más determinados aspectos inexplicables que surgen del proceso evocador, de la exploración del misterio y de lo desconocido que llama a nuestro espíritu para un mayor reconocimiento propio.


¿Es consciente de que se trata de su libro más complejo, sobre todo de imágenes y de estilo literario, de metáforas, de enumeraciones, de registros verbales?

Lo he intentado. Por una parte he querido combatir uno de los tópicos de la literatura aragonesa: su carencia de imaginación. Por otra, he procurado expresarme y comunicarme en un lenguaje radicalmente poético, con figuras del realce expresivo como las citadas por usted más la sinestesias o confusiones sensitivas (secuela de mi experiencia con el LSD y otras sustancias psicotrópicas), las paradojas, antítesis, hipérboles, comparaciones…

Es un libro de imágenes de un observador del dolor ajeno, ¿no?
Toda imagen es una reproducción pero también una modificación idealizadora del referente. No dejo de sufrir con los que sufren.


Es un libro de lo cotidiano, de las pequeñas cosas, pero también de la trascendencia, del más allá. Un libro donde se habla mucho de la eternidad.
‘Espectral’ es una peregrinación meditativa desde lo natural a lo sobrenatural pasando por lo preternatural y paranormal.


Después de escribir un libro así, ¿ya se puede contestar qué es la poesía?
Además de palabras sin apenas palabras, intensidad frente a extensión, la poesía, como la belleza, es una aparición: unas veces constatación de la realidad, otra conspiración contra ella; a veces espejo y a veces espejismo y, siempre, una iluminación.

Dice: ‘Yo vivo en una nube de tabaco, la más lenta estrategia de suicidio. Oigo desafinar la orquesta de mis bronquios. El humo que respiro raspa como estropajo, lija como flor de alquitrán, tapona la roja arboleda de mi pecho y me ahoga’. ¿Es un homenaje a la ley antitabaco o expresas el drama del fumador que no puede dejar de fumar?

Más bien esto último. Patológicamente, desde hace cuatro décadas soy fumador compulsivo de dos paquetes diarios de cigarrillos. Una adicción terrible para la salud. Una instintiva técnica de autodestrucción. Es la única droga que no he conseguido superar.

¿Cuál es su postura ante la ley? ¿Es, como dicen algunos, una nueva forma de inquisición?

Conflictiva y contradictoria: como el poeta, como la vida misma. El ácrata idealista que llevo dentro se rebela contra determinadas leyes (de tráfico: me quedan cuatro puntos en el carné de conducir; antitabaco: fumo a escondidas en algunos lugares públicos) Pero el demócrata que soy me invita a respetar la ley y a pagar las multas cuando la incumplo.

Todo el libro posee un tono de búsqueda desesperada. ¿Por qué?

Búsqueda del yo, del yo épico disuelto en el yo lírico. Necesito ser dueño de mi identidad personal en tiempos en los que el Estado deshace individuos para hacer ciudadanos, el Poder nos anestesia para debilitarnos y la globalización nos uniforma para desunificarnos, desunirnos, y, en definitiva, desintegrarnos en seres despersonalizados.

El libro tiene la atmósfera de un diario, de un diario de viaje al interior y con el exterior. ¿Ha sido adrede?

Se trata de una expedición desde la oscuridad a las tinieblas por caminos de luz y ruido; desde el estruendo hacia el silencio, desde aquí y ahora al más allá y al mañana. Un libro testimonial, un memorial de sucesos personales tan impactantes como inolvidables, una agenda de acontecimientos que me han fundado, de técnicas de escapismo (como ciertas drogas) que me han confundido y colocado al borde del abismo.


Dice usted: “¿Mi vida es ya ese torpe buey tan lento, este viejo tractor que no se pone en marcha?” ¿Es esto pesimismo, retórica, temor a la vejez?

Pesimismo lúcido. Un eufemismo del acabamiento.


Siempre identifica la palabra y la vida. ¿Ha vivido así? ¿Qué habría sido de Ángel Guinda sin palabras?

Exactamente: escribir como se vive, escribir como se es. He intentado hacer vida la palabra y hacer palabra la vida. Vivo el silencio y convivo con las palabras. Sin ellas no sería nada, sería nadie, o acaso el misterio y la suprema sencillez de una piedra o una gota de lluvia.

¿Con cuántas sombras, con cuántos fantasmas, con cuántos espectros viaja Ángel Guinda?
Las sombras de cuanto he tenido y arrojé al pasado, de cuanto he perdido por no saber encontrarlo hacia el futuro; y todo lo presente me parece espectral como un mundo en el que no quiero vivir. No paseo, floto; y más que pensar necesito, como Larra, aniquilar para transformar.

Siempre me llama la atención por qué un hombre como usted, rebelde, pícaro, con mucho sentido del humor, es también un hombre trágico, atormentado, que convive con la muerte… ¿Tiene una respuesta Ángel Guinda?

Ante los demás, para no torturarles con mis tormentos, despliego la sonrisa, la carcajada y la ironía desdramatizadoras. Ante mí mismo me muestro cejijunto y torturado, como en el fondo soy.


¿Tiene la sensación de que ‘Espectral’ es el gran libro de su vida, el gran libro de su producción lírica?

Salvador Espriu me enseñó a vivir la creación poética como un aprendizaje. Intento hacerlo mejor constantemente. ‘Espectral’ no deja de ser un libro pequeño repleto de grandes cuestiones. Lo que me preocupa más es pensar qué puedo escribir, si es que sigo escribiendo, en adelante.


Siempre ha sido un defensor de la poesía útil. A la luz de ‘Espectral’, ¿dónde se asienta la utilidad de la poesía?

En su incitación al desconocimiento de la realidad adversa mediante la fuerza y posibilidades de la imaginación. En la invitación a la serenidad en los temas y momentos más graves de nuestra existencia.


¿Por qué ha escrito? ¿Por qué escribe? ¿Para seducir a sus cuatro mujeres, para contentar a sus suegras, para ser más famoso y tener discípulos…, para enloquecer con la belleza de algunas palabras? ¿Para encontrarse?

Para sofronizarme y para no morir. Para enloquecer de lucidez, para huir de la realidad con la imaginación y la existencialidad de las palabras. Las palabras son seres vivos, semillas cargadas con el silencio de los mundos. Rosendo Tello no se cansa de decir que soy un seductor; Carmen Sender, que fue mi profesora, dijo que soy un creador de lenguaje; Manuel Martínez Forega: un romántico; el escritor y periodista Roberto Miranda: un heterodoxo; mis mujeres: un anciano muy niño; y mis suegras: un yerno cariñoso.

 

*La foto de Ángel Guinda pertenece a José Miguel Marco, fotógrafo de Heraldo.