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Antón Castro

DOS PELÍCULAS

Anoche vi, con mi hija Aloma, dos películas: ‘778. La Chanson de Roland’ del holandés Olivier van der Zee, coproducida entre otros por Modelika, Aragón TV y el Gobierno de Aragón; tiene mucha presencia Zaragoza, la Aljafería, historiadores como Antonio Ubieto y arqueólogos como Manuel Martín Bueno e Isabel Ubieto, que defiende las investigaciones de su padre. La cinta narra en algo menos de 80 minutos la realidad y la leyenda de la intentona de conquistar Zaragoza por parte de Carlomagno y su paladín Roldán, y la derrota brutal en Roncesvalles tras la emboscada de los vascones. Una de las conclusiones de una pieza cuidada es que la literatura es superior a la historia: el mito de Roldán es superior a las certezas de la realidad. Es un buen documental que incorpora la búsqueda arqueológica de los restos de una batalla de impreciso escenario, en la que también interviene el equipo de la arqueóloga Mercedes Unzu.

Y luego vimos ‘Blog’, una película de Elena Trapé que narra la historia de siete jóvenes, que crean un grupo más o menos secreto, y se relacionan entre ellas a través del correo electrónico y la webcam. La película tiene un claro aroma ‘indi’ pero está muy trabajada, funciona muy bien, posee momentos de humor, más de que angustia, y cuenta con un magnífico reparto. Es una película fresca, divertida y dramática a la vez, sobre lo que somos, lo que queremos ser, lo que soñamos, y explora la identidad, la adolescencia, la revelación del sexo, la amistad, las soledades, el desencuentro con los adultos y también con la enseñanza, que rara seduce a ninguna de las siete chicas que deciden llevar a cabo un sorprendente plan colectivo...

Por su atmósfera general y por el tema, a más de uno puede recordarlo 'Las vírgenes suicidas'.

RAMÓN FONTSERÈ: A PROPÓSITO DE 'TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MÍ'

 

La escritora Aloma Rodríguez, autora de ‘París Tres’ (Xordica, 2007) y ‘Jóvenes y guapos’ (Xordica, 2010), entrevista a Ramón Fontserè con motivo de su publicación en ‘Todas las canciones hablan de mí’, la película de Jonás Trueba, que opta a dos Goya: el mejor actor revelación de Oriol Vila y al mejor director novel, el propio Jonás. La película ha sido escrita por Jonás Trueba y Daniel Gascón, autor de 'La vida cotidiana' (Alfabia, 2010).

La entrevista puede leerse también en:

 http://todaslascancioneshablandemi.wordpress.com/2011/01/27/una-entrevista-con-ramon-fontsere/

 

 

 

Tu personaje, el librero, es el único adulto que aparece en la película, ¿cómo te has sentido entre tanta juventud?

Muy bien. Estaba muy bien rodeado, fantásticamente bien. Yo me siento muy cómodo porque hay algo en eso que transmite no la cosa del principiante, sino la ilusión de hacer las cosas con una energía fuera de lo normal. En los rodajes –yo he hecho pocos- con gente muy bregada hay una energía muy cansina. En cambio, en este tipo de rodajes, la energía que hay en el ambiente es más prístina, más clara, arremete con más intensidad, y eso es cojonudo porque te obliga a estar a la altura, a subirte un poco, te obliga a recoger este rebufo, esa térmica tan buena. Y además, trabajar con Jonás es una pasada. A mí me gusta que me lleven, que me enseñen un poco la dirección de la interpretación, por dónde va el personaje. Y Jonás es un tipo que pese a su juventud lo tiene todo muy claro, es el “antizapatero” –que cambia constantemente. Jonás te lleva muy bien, sin estridencias, muy suave y eso es cojonudo. Cuando te encuentras un chico así, un director así se agradece mucho.

También te mueves en otro registro distinto al del resto de los actores para construir un librero de viejo bastante entrañable y con un punto borde, ¿cómo fue la preparación?

Yo creo que en eso sí que se ve la mano del director, en esa especie de tío-padre de Ramiro -que es un afortunado porque tiene todas las novias, es un playboy. Luismi es una especie de tipo estrafalario, de esos tipos que se han quedado en un tiempo, que no han avanzado, son tipos que a mí me gustan mucho. Cuando escribí Visca la terra! intenté retratar un poco a esos tipos que a pesar de los tiempos se han mantenido igual, con los tirantes y la máquina de escribir. Esos tipos son cojonudos, guardan un poco la esencia, se niegan a dar ese paso hacia lo contemporáneo por una cuestión muy lógica: se sienten ridículos, inseguros, se sienten idiotas. Y Luismi es un tipo así. Está muy bien pensado, muy bien escrito: es un librero, está encolando, y es un desastre; llegan los clientes y él los despacha en contra de lo que sería su propio interés: vender libros.

Cuando empieza la película y ves al tipo este en la librería y luego al otro por la calle con el gorro de aviador y el abrigo largo, te preguntas de dónde han salido esos. Pienso que el contraste está muy bien, es muy real y muy madrileño también. He vivido en Malasaña tiempo y hay sitios así: me acuerdo de “Tintorería Camino” y del restaurante “casa Fidel”, en el que nos encontrábamos al tipo del tinte. Eran sitios anacrónicos; allí Luismi hubiera sido un moderno. Y hacían unos callos cojonudos.

 

¿Te has sentido cómodo entre los libros, tú que además de actor eres escritor?

Este tipo de librerías de viejo tienen un olor especial, adusto, serio.  A mí me han gustado dos cosas: los sex-shops y las librerías (ahora soy crítico de sex-shops y tengo un blog en el que hago crítica del sex-shops). El problema de los sex-shops es el ambientador y la música. Las librerías tienen que siempre te hacen estar activo: siempre estás como escogiendo, como comprando, y en los sex-shops también. Pero tienes que soportar el ambientador y la música o que el sex-shopero te ofrezca su ayuda en caso de que surja alguna duda, pero qué duda vas a tener si se ve muy claro todo para lo que es. La librería en la que rodamos es preciosa, tendría que ser patrimonio de barrio de Madrid porque ese tipo de librerías va a desparecer, ojalá no.

¿Cómo ves el papel de la literatura, la música y las chicas en la película?

Se desprende de la sensibilidad de Jonás y de Daniel: presentar a ese tipo Ramiro, ya en sus pinitos de poeta, rodeado de libros, que se haga referencia a Pessoa, está muy bien y está muy enraizado en el guión. Está muy bien planteado todo, también con la música. El enganche entre la literatura y la música y todo el universo de Ramiro y su relación con las chicas está muy bien conjuntando. Lo que más me gusta es que todo eso no tiene pretensión, sale como natural, no da la sensación de forzado –que a veces el cine español tiene esas cosas. Aquí, no. Y el monólogo final es cojonudo: está muy bien porque la música le quita, le hace de lubricante a esa declaración de amor con esos ritmos de batería. Es muy atrayente toda la mezcla de la peli.

Es una película que no tiene pretensión, es muy sencilla, pero está muy bien hecha. Y eso es muy difícil porque en este tipo de películas es cuestión de milímetros caer en un lado o en el otro. Es una película especial que no cae en el lado hortera ni romanticoide. Creo que Jonás tiene mucha sensibilidad en ese campo, no es zafio. El tratamiento de las chicas, de las imágenes, está hecho con mucha delicadeza, con mucha sensibilidad y sin caer nunca en el otro lado.

 

ERNESTO PÉREZ ZÚÑIGA HABLA Y CUENTA

Ernesto PÉREZ ZÚÑIGA PUBLICA

‘EL JUEGO DEL MONO’ EN ALIANZA

 

BIOBIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR

Ernesto Pérez Zúñiga (1971). Como narrador es autor del conjunto de relatos Las botas de siete leguas y otras maneras de morir (2002) y de las novelas Santo Diablo (2004) y El segundo círculo (2007, Premio Internacional de Novela Luis Berenguer). Entre sus libros de poemas, destacan Ella cena de día (2000), Calles para un pez luna (2002) por el que recibió el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid y Cuadernos del hábito oscuro (2007). Forma parte de diversas antologías, la más reciente Pequeñas resistencias 5 (2010). Ha colaborado en publicaciones como “El rapto de Europa”, “La Mancha” (en Internet) o “El Viajero”. Aunque nació en Madrid, creció en Granada, ciudad en la que no tuvo más remedio que convertirse, de día, en paseante, buscador de plazas y de fuentes; de noche, en noctámbulo. A pesar de una temprana vocación naturalista, se decidió por la escritura desde la adolescencia. En Granada se licenció en Filología Hispánica y publicó sus primeros libros de poemas. Durante aquellos veranos, gracias a pequeños trabajos, recorrió Europa en tren, y quiso fundar una república musical en una isla del Báltico. Con la única beca universitaria que recibió durante sus estudios, se compró un saxo tenor para perseguir al Perseguidor de Cortázar y Lester Young. En compañía de su saxofón, vivió en Málaga, en Ronda y en la Línea de la Concepción, donde fue profesor en un instituto, experiencia que marcó el inicio de esta novela, El juego del mono. Fue precisamente en el ambiente de esta ciudad, donde comenzó a escribir narrativa. Después de un verano en el barrio de Regla, en la Habana, pasó por Madrid, donde sobrevivió a un accidente de moto. Fue entonces cuando decidió no regresar a su trabajo como profesor en Andalucía, y quedarse en Madrid para centrarse lo más posible en la escritura. A pesar de sus ensoñaciones de ganarse la vida como saxofonista, comenzó a trabajar en pequeñas editoriales, hasta llegar a dirigir algunas prestigiosas colecciones literarias. Mientras tanto publicaba sus primeros libros en Madrid. Después de que una de las crisis económicas de nuestra época se llevara por delante la editorial donde trabajaba, se presentó a una plaza de técnico de literatura en el Instituto Cervantes, donde hoy coordina el Departamento de Actividades Culturales. A veces quisiera vivir en el valle de las Quemadas, cerca de las ruinas de Acinipo, con un caballo y un perro, pero es adicto al cine negro, a sus amigos, y a los libros de autores como Valle Inclán, Onetti, Guimaraes Rosa o Murakami, vicios inevitablemente urbanos. Sus ciudades favoritas hoy son Palermo y Tokyo, Padova y Sevilla (ciudades ambas de Dante), y Madrid. La novela, su territorio más libre. Nunca ha tocado bien el saxofón.

Su web es www.ernestoperezzuniga.com

  

Entrevista con Ernesto PÉREZ ZÚÑIGA

  

¿Qué tipo de novela es El juego del mono?

 Es una novela que se presenta como un juego para el lector. Éste tiene en sus manos una intriga, una investigación que es mucho más de lo que parece. El juego se vuelve más divertido y más interesante conforme el lector avanza por la historia. Él mismo se ve envuelto en las mismas preguntas que el protagonista y en su proceso de búsqueda y transformación. En este sentido, esta novela juega con el género de la novela negra (como las anteriores jugaban con el esperpento de Valle Inclán y la novela histórica, o el cuento de miedo y la tragedia griega). La novela es el género más libre, por eso el tema de la frontera es tan importante en El juego del mono, para cruzar las fronteras con libertad.

 Háblanos de esas fronteras.

 Es una novela sobre nuestro tiempo, que se desarrolla en una frontera legal, entre la Línea de la Concepción y Gibraltar. Pero, además, el tema de la frontera es fundamental. Los personajes de esta novela son habitantes de la frontera, contrabandistas de La Línea de la Concepción, por ejemplo. Y toda la novela trata acerca de la frontera: una sociedad de frontera, la frontera entre lo animal y lo humano, entre la vigilia y el sueño, el juego y la responsabilidad, el amor y del poder, la libertad y la manera en que somos prisioneros en nuestra sociedad, la ficción y la realidad. Por otro lado, esta novela juega también con la frontera entre los géneros literarios, introduciendo una estructura dentro de otra, como las muñecas rusas: cuentos, artículos de periódico, un diario, un anuncio, un correo electrónico, un libro dentro de otro.

 Y en el centro de todo eso, Montenegro...

 Sí, Montenegro, el profesor, una voz que cuenta su historia como en algunas novelas de Raymond Chandler o en el cine negro, desde dentro, con cierta ironía, con cierto escepticismo, con melancólica culpa. Un antihéroe que en la novela tiene como referencia a los seres de ficción que interpretaba Bogart, Philip Marlowe, que bebe como ellos, e intenta ser un “duro” con las mujeres, pero al que la realidad vence una y otra vez. En este sentido tiene también algo del Larsen de Onetti.

 ¿Cuáles son las claves argumentales de esta novela?

 El juego del mono emprende una bajada a los infiernos del instinto humano, su animalidad, su deseo y su necesidad de salvación. Está estructura- da como un juego circular, donde el protagonista también debe escribir un libro para salvarse. De hecho, la novela rompe una lanza por la autenticidad literaria, como una de las pocas cosas que enaltecen al ser humano, librándolo de la locura y de la desesperación. El protagonista y narrador, Montenegro, es un profesor neurótico y alcoholizado, que vive en una casa con sótano, en un pueblo casi abandonado. Ese sótano es el lugar donde baja a enfrentarse a sus fantasmas, y también donde, al parecer, estuvo secuestrado un hombre que apareció muerto años atrás. En su relación con sus alumnos, Montenegro se enamora de una adolescente a la que imparte clase, al tiempo que mantiene un affaire con una compañera de trabajo adicta a la cocaína. En la novela es importante el tema de este tipo de adicciones, que, más que liberarnos, nos acercan a lo animal. De hecho, Montenegro visita a menudo Gibraltar, donde experimenta con los monos entregándoles pequeñas botellas de whisky. Un día, encuentra un manuscrito en el sótano, escrito por el hombre secuestrado y asesinado. La lectura de ese libro interno, que es un canto a la pureza bajo una situación de tortura, transforma íntegramente al protagonista, que inicia a partir de ese instante una búsqueda del asesino.

 Parece un juego peligroso.

 Decía Nietzsche que el juego es uno de los fundamentos del ser humano, un juego realizado con el poder de creación de un niño, también con su falta de responsabilidad. Nuestra sociedad se ha entregado a esta visión del mundo en nuestra época más que en ninguna otra. En este sentido, el protagonista de esta novela, Montenegro, toma conciencia de las consecuencias nefastas de este juego, y lo hace gracias a un mono, un primate jugador por excelencia.

 ¿Qué tipo de consecuencias?

 Nuestra aparente falta de responsabilidad, el abandono de la ética en nuestra forma de vivir. Sin ella somos poco más que monos. Durante la no- vela, en algunas ocasiones Montenegro encuentra en los monos un brutal espejo, la soledad de los animales desvalidos. El ser humano también puede llegar a serlo, un animal desvalido, y un animal peligroso.

 ¿En Gibraltar, en la Línea de la Concepción especialmente?

En absoluto. La Línea de la Concepción no era más que otra víctima de la sociedad, una ciudad en la frontera de Europa. Viví allí en el 97. Ahora ha cambiado mucho, pero entonces resumía muchas de las contradicciones de nuestro mundo: un paro brutal, jóvenes con la única prosperidad posible en el contrabando, aceras abandonadas a los vientos del Estrecho. Al mismo tiempo, un lugar de una belleza natural apabullante. Allí fui profesor y fui consciente de la inmensa responsabilidad que tiene la educación, y cómo muchas veces está en manos de personas que no creen en ella, o que han sido vencidas por la desilusión y el desencanto. Por eso quise retratar a Montenegro como un profesor irresponsable, aunque en el fondo se da cuenta de lo fundamental que es cambiar las cosas. Sus alumnos apenas saben leer y escribir con solvencia. Esto es un hecho en muchos institutos de secundaria de España, aunque cueste trabajo admitirlo. En España urge una reforma del sistema educativo, contenidos, métodos para motivar a los alumnos, medios, formación y seguimiento del profesorado. Los profesores sacan unas oposiciones, son contratados, y se enfrentan a una clase que puede estar llena de alumnos muy conflictivos, ya sea por su actitud o por su bajo nivel de conocimientos, algo que muchas veces está ligado, por supuesto. Son una especie de llaneros solitarios, abandonados por la propia estructura a la que pertenecen, y que poco a poco dejan de creer en su trabajo. He conocido casos de profesores que no creyeron nunca en él. Eso es también inadmisible.

 ¿Te documentaste entonces en directo?

 Fue una época feliz. Conocí a personas maravillosas, entre los profesores y entre los alumnos. Hablé también con algunos pequeños contrabandistas, me contaron a su manera cómo trabajaban. Yo iba haciendo memoria literaria de todo. De hecho, fue ese año, el 97, cuando dejé de vivir en Andalucía para venir a Madrid, la ciudad donde nací y a la que siempre había querido volver, para centrar mi vida en la escritura. Hasta entonces sólo había escrito poemas. A partir de entonces, comencé con la narrativa. Esta novela dio los frutos de aquel mundo diez años después. La comencé en el 2007. De alguna manera cierro un círculo con ella. De las tres que he escrito, es con ésta con la que estoy más satisfecho.

En ella haces varios homenajes literarios.

 Empezando por el protagonista. Montenegro es el apellido de la madre de Valle-Inclán, y uno de los míos, el quinto o el sexto, quizá el séptimo o el octavo, pero me gusta pensar que soy descendiente del escritor que más quiero. Montenegro tiene algo del Marqués Bradomín de las Sonatas, cierta perversidad y cierto lirismo en su manera de hacer memoria. Luego la novela tiene homenajes a la Santa María de Onetti, a perdedores lúcidos como el doctor Díaz Grey, o a las fantasías psicológicas de Murakami, a las Mil y una Noches, a la literatura oriental, a Nabokov, muchos otros. Todo escritor es una suma voces, toda novela contiene otras. Los mejores amigos de Montenegro son seres de ficción. Yo creo que la mejor literatura nos salva y nos acompaña en la vida con una complicidad y una fuerza similares a la amistad, y esta novela sostiene esta idea y de alguna manera la celebra.

*Cuelgo aquí esta entrevista que me ha remitido Mar Portela y la editorial Alianza. Conozco a Ernesto Pérez Zúñiga, hemos coincidido en un par de ocasiones, nos hemos intercambiado correos y no sabía que tenía una vida tan historiada. El libro es realmente estupendo, las críticas en diversos medios lo corroboran a diario.

UN RETRATO DE SERRAT

UN RETRATO DE SERRAT

El pasado miércoles, en una suite del Gran Hotel, el equipo de Borradores entrevistó a Joan Manuel Serrat con dos cámaras para un programa especial que se emitirá el martes 15, en el que intervendrán, entre otros, Paco Simón, Agustín Sánchez Vidal, José Luis García Sánchez, Ana Marquesán, El Silbo Vulnerado, etc. Fueron varios los fotógrafos los que le tomaron fotos: Esther Casas para ‘Heraldo’ y Pedro Hernández, uno de los integrantes del Colectivo Anguila, y Pedro Etura, otro estupendo fotógrafo A Photo Agency que aparece en mi libro ‘Fotografías veladas’. Esta mañana, Pedro Hernández, siempre cariñoso, me ha enviado este retrato de Joan Manuel Serrat. El Colectivo Anguila solo dispuso de trece segundos para sus fotos, y he aquí el resultado. Una foto maravillosa, tomada en el pasillo de la tercera planta del Gran Hotel.

 

* La foto de Serrat es de Pedro Hernández y de Pedro Etura. Serrat vino a Zaragoza a presentar en el Paraninfo el proyecto 'Hijo de la luz y de la sombra. Imágenes de un poeta', en el que han colaborado Ana Marquesán, Agustín Sánchez Vidal, José Luis García Sánchez y Paco Simón, entre otros.

 

MIGUEL HERNÁNDEZ-SERRAT, EN ZARAGOZA, EN EL PARANINFO

HOY: INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

MIGUÉL HERNÁNDEZ – SERRAT:

“HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA. Imágenes para un poeta”

Fecha:      Inauguración, 26 de enero

 

Hora: -   10:30 h: Visita Guiada:  Paco Simón, director artístico realizará una visita guiada a puerta  cerrada para los medios

-          11:00 h: Encuentro con Medios. Los portavoces de la exposición y los directores invitados estarán a disposición  de los Medios

-          12:00  h:    Inauguración oficial, con las autoridades (discursos)

Lugar:  Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Pza. Basilio Paraíso, 4). Antesala Exposición(Planta Baja)

 

Hoy, 26 de enero, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se inaugura la exposición Miguel Hernández-Serrat: “HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA. Imágenes para un poeta”.

 

Han confirmado su presencia a la inauguración Carlos Pérez Anadón, Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza y Javier Lambán, Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza como organizadores de la Exposición; y Manuel López Pérez, Rector de la Universidad de Zaragoza, como anfitrión.

 

A las 10:30 h, el artista Paco Simón, director artístico, realizará una visita guiada para los medios, a puerta cerrada.

 

Entre las 11.00 y las 12.00 h, estarán a disposición de los medios de comunicación los portavoces de este evento cultural. Joan Manuel Serrat (dirección musical), Agustín Sánchez Vidal (dirección textual) y José Luis García Sánchez (dirección audiovisual)

 

A las 12:00 h. Inauguración oficial de la Exposición, a cargo de las autoridades asistentes (discursos)

 

Se trata de un montaje promovido por Joan Manuel Serrat como homenaje a Miguel Hernández, en el que se propone un recorrido sobre la vida del poeta a través de las canciones de Serrat, sobre las que 20 directores de cine españoles- los más conocidos y amigos personales de Serrat- han hecho 20 micropelículas. Todo ello sobre un montaje artístico coordinado por el artista aragonés, Paco Simón. El itinerario se distribuye en bloques iconográficos  que van recogiendo el transcurso de la obra de Miguel Hernández, siempre en función de las canciones y los tratamientos fílmicos y gráficos suscitados.  La Comisaria es Ana Marquesán, Directora del Departamento de Investigación y Archivo de la Filmoteca de Zaragoza. (adjuntamos resumen)

 

Han confirmado su presencia en la inauguración los directores de cine José Luis García Sánchez, Rogelio Caballero, Imanol Uribe, Pedro Olea, Pere Portabella, Manuel Gómez Pereira

  

Vistas guiadas. Con la colaboración del Vicerrectorado de Proyección Cultural y Social de la Universidad de Zaragoza, se ha organizado un servicio de visitas guiadas gratuitas. Están destinadas a centros escolares y asociaciones aragonesas que muestren su interés por conocer esta propuesta cultural. Para los centros culturales, la organización de la exposición ha creado un “ficha didáctica” que se ha enviado a los centros escolares para facilitar la preparación previa de la visita.

 

El horario de las visitas será:

  • De martes a viernes: a las 10:00, a las 12:00 y a las 18:00 horas
  • Sábado: a las 11:00 y a las 12:30 horas, visita guiada libre para cualquier persona que se quiera apuntar. 

  (A lo largo de la semana, si no hay grupos en alguno de los horarios, la guía propondrá a los visitantes, si desean participar en una visita guiada).

Reservas: Llamando al Tel.  976 76 20 96, en horario de 9:00 a 14:00 horas, de lunes a viernes.

 

ALBERTO RODRIGÁLVAREZ EN LA COSTA

ALBERTO RODRIGÁLVAREZ EN LA COSTA

El estupendo fotógrafo Alberto Rodrigálvarez me envía esta “foto de costa”.

Alberto está especializado en fotografía de danza, aunque su mundo, su abanico de temas, es muy amplio.

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES

Mañana en ‘Borradores’. Reportajes: JOSÉ MANUEL BLECUA, PÁGINAS DE ESPUMA Y JUAN CASAMAYOR, MINÚSCULA Y VALERIA BERGALLI, FR-ACCION Y CALEIDOSCOPIO.

Invitados al plató: ALMUDENA VIDORRETA Y LUIS ANTONIO PUENTE

Actuación musical: BCOLORS

 

Valeria Bergalli, editora de Minúscula. Foto de José Miguel Marco.

Borradores ofrece esta noche, a las 0.30 (Aragón Televisión), una entrevista con el director de la Real Academia de la Lengua José Manuel Blecua, que reconstruye su vida en Zaragoza, su aprendizaje con maestros tan importantes como Ynduráin o Félix Monge, y sus proyectos para el futuro, tanto en la órbita latinoamericana como en la relación con Estados Unidos. Además se ofrece un reportaje sobre la primera década de la editorial Páginas de Espuma, que dirige el aragonés Juan Casamayor, y se habla del libro colectivo de relatos ‘Pequeñas resistencias 5’, en el que intervienen ocho autores aragoneses; en el programa hablan, además del coordinador Andrés Neuman, los escritores Ismael Grasa y Cristina Grande. Otra editorial, Minúscula, celebra su primera década. Su editora Valeria Bergalli explica la línea editorial, las colecciones, las apuestas por autores centroeuropeos, por los libros de viajes y por las memorias, y recuerda que ha publicado a la aragonesa Mercè Ibarz.

Arriba: Daniel Gascón, Andrés Neuman, Cristina e Ismael Grasa. Abajo, Miguel Serrano, Manuel Vilas y Juan Casamayor, editor de Páginas de Espumas.

Visitan el plató, en un programa muy literario, el narrador y profesor Luis Antonio Puente, que acaba de publicar la novela ‘Desterrado de cierzo’ (Mira), las aventuras de un joven que debe redimir a su familia del hambre y de la necesidad en pleno siglo XIII, y la poeta Almudena Vidorreta, autora de ‘Lengua de mapa’ (Prensas Universitarias de Zaragoza), un libro alegórico de amor y deseo, que acaba de recibir el premio de Poesía  de la Universidad.

Almudena Vidorreta.

Borradores se completa con un reportaje sobre las micro-performances Fra-accion (hablan, entre otros, Juan Escós y Antonio Chiprana) y con una visita a la exposición de ‘El pez dorado’, que celebra los 25 años de Caleidoscopio en el Centro de Historia.

La actuación musical corre a cargo del grupo de fusión y tecno pop BColors, formado por músicos franceses, colombianos y zaragozanos. Toca dos temas, ‘Regard le ciel’ y ‘Mis colores’, y hablan en la entrevista habitual Dorothee Moine, cantante francesa, y el bajista colombiano Edu Arenas.

 

RETRATO DE JOSÉ LUIS BALAGUERÓ

Esta foto es de José Miguel Marco.

 

La mirada del padre

 

José Luis Balagueró es uno de esos artistas casi secretos que suele dar este territorio. Hijo de un maestro catalán que pidió plaza en Aragón, pasó sus primeros años en Romanos, donde nació en 1930. Un día del verano de 1936, recién estallada la guerra, aparecieron por el pueblo varios soldados falangistas: le preguntaron dónde estaba su padre y él lo vio salir de la escuela con su bata. Se lo llevaron, primero a Daroca y luego a las tapias del cementerio de Torrero, donde fue ejecutado. José Luis Balagueró jamás pudo olvidar ni la mirada del adiós de su padre ni el miedo y los gritos de su madre y su hermana, que no entendían nada. Desde joven le gustaba dibujar y pintar. Se trasladó a Francia, y fue devuelto a Zaragoza bajo la acusación de haber participado en el maquis. Estuvo detenido, luego pasó controles periódicos y en cuanto pudo se marchó de nuevo. Residió en Lille, en París, en Zurich, en Formentera y en Chicago durante una década; regresó definitivamente en 1975. Es un artista de la forma y del color, de la música y de la sugerencia, en el que se perciben los ecos de Klee, Nicolas de Stäel y Kandinsky. Reside en El Escorial desde hace algún tiempo, y ahora posee un estudio para hacer cuadros grandes. Grandes, atractivos, de gran fuerza plástica, como puede verse en el Museo Camón Aznar. Se siente zaragozano por los cuatro costados y le gusta decir que fue visitar a Picasso por la parte trasera del jardín, que lo recibió en su taller y que le regaló un dibujo, algunas confidencias y una sonrisa. Expuso en ‘El día’ en los años 80 e hizo una muestra intimista de papel en el palacio de Montemuzo en 2005. Si aquella era una recuperación, la de ahora en Ibercaja es una confirmación. Balagueró es un magnífico pintor con memoria: un artista de la luz contra las sombras del tiempo.