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Antón Castro

KEITH RICHARDS: UNA VIDA SALVAJE

 

XLSemanal adelanta el contenido de la salvaje autobiografía del músico

 

Keith Richards: “la gente cree que soy yonqui, ¡y dejé las drogas hace 30 años!”

 

  • "Mi abuelo Gus me enseñó a tocar la guitarra. Si puedes tocar Malagueña, puedes con todo, me decía"

 

  • "Le quité la novia a Brian en un viaje entre Barcelona y Valencia”

 

  • “Tal vez Mick y yo no seamos amigos, pero somos como hermanos”

 

  • “Durante muchos años he dormido sólo unas dos veces por semana, lo que significa que me he mantenido consciente a lo largo de unas tres vidas”.

 

 

 

 

Madrid, 4 de noviembre

 

Keith Richards tiene un pie en la tumba desde los años 70, cuando se hacían apuestas sobre lo que duraría vivo. Pero superó su adicción a todo tipo de estupefacientes y ahora, a los 66 años, casado y padre de cinco hijos, publica 'Vida' (Global RhythmPress/Ediciones Península), una autobiografía salvaje y políticamente incorrecta. Con un sentido del humor vitriólico, el guitarrista de los Rolling Stones repasa sus problemas con las mujeres, las drogas y la justicia. Y no deja títere con cabeza, empezando por Mick Jagger, «el picha floja». XLSemanal adelanta algunos de sus contenidos más jugosos. 

 

 “Mi abuelo Gus me enseñó a tocar la guitarra. Era una guitarra española clásica. Gus me decía: «Si consigues tocar Malagueña, puedes con cualquier cosa». A los 11 años, me metí en el coro del colegio. A los 13, me cambió la voz y me echaron. Además, me hicieron repetir curso. Estaba tan furioso que el deseo de venganza me quemaba por dentro. Si quieres forjar un rebelde, ésa es la manera”.

 

Mick Jagger y yo nos conocimos porque vivíamos muy cerca e íbamos a la misma escuela.. En 1961 coincidí con Mick en la estación de Dartford. Si te metes en un vagón de tren con un tío que lleva bajo el brazo discos de Chuck Berry y Muddy Waters, es amor a primera vista.

 

Para llegar a ser guitarrista, tienes que empezar con la acústica y luego pasar a la eléctrica. Mi primer amplificador fue una radio: desmonté el trasto. Me pasaba el día soldando y recableando detrás del amplificador. Me electrocuté un montón de veces porque siempre se me olvidaba desenchufarlo antes”.

 

“Me había pasado la vida esperando hacer el servicio militar. Y de repente, justo antes de cumplir los 17, en 1960, anunciaron que se había acabado. Así que fui a la escuela de arte. Fue mi último intento de incorporarme a la sociedad. En realidad, lo que necesitaba era una excusa para que me empujaran hacia la música”.

 

“Formamos un grupo y nos dieron nuestro primer bolo. Brian Jones telefoneó a una revista y le preguntaron cómo nos llamábamos… Nos quedamos mirándonos los unos a los otros. Y la llamada costaba pasta. La primera canción de The best of Muddy Waters es Rollin' Stone; la funda del disco estaba por el suelo. A la desesperada, Brian, Mick y yo nos tiramos a la piscina: Los Rolling Stones. Gracias a no pensárnoslo, nos ahorramos seis peniques”.

 

“Durante las primeras giras por EE.UU. los bares de carretera eran una aventura. Nos llamaban 'nenas' porque llevábamos el pelo largo. El pelo, una de esas menudencias en las que nadie piensa, pero que cambian culturas enteras”.

 

“Y llegaron los arrestos. Yo solía creer en la ley y el orden, pensaba que Scotland Yard era incorruptible: ¡me tragué el cuento!  Me encontraron unas colillas de porro en un cenicero, el juez me llamó «escoria» y «cerdo». Fui condenado a 12 meses. Con los Beatles ya no se podían meter porque los habían condecorado, así que nos tocó a nosotros la crucifixión. Pero sólo pasé un día en la cárcel”.

 

“Nos lo pasábamos muy bien. En cierta ocasión, Brian, su novia Anita Pallenberg y yo cruzamos la frontera española en un Bentley azul y cuando llegamos a Barcelona nos fuimos a un tablao flamenco en las Ramblas. Al día siguiente salimos hacia Valencia, solos Anita y yo. Nunca en mi vida he dado el primer paso para enrollarme con una mujer. Me quedo sin palabras. Así que Anita movió ficha. Yo no podía entrarle a la chica de mi amigo. Pero en el asiento trasero de aquel Bentley, en algún lugar entre Barcelona y Valencia, Anita y yo nos miramos: la presión era tan bestial. Era febrero y en España ya había llegado la primavera. Recuerdo el olor de los naranjos”.

 

“Anita y yo nos convertimos en pareja y, con el tiempo, empezamos a consumir heroína. ¿Por qué me drogaba? Creo que tiene que ver con subirse a un escenario: los niveles de adrenalina son tan altos que requieren un antídoto. La mayoría de los yonquis acaban idiotas. Fue eso lo que me hizo dar la vuelta. Nadie se convierte en un héroe por el hecho de meterse droga, más bien si consigues dejarla”.

 

“Estaba de gira en París cuando me dieron la noticia de la muerte de mi hijo Tara con sólo dos meses, lo habían encontrado muerto en la cuna. Es como si te pegaran un tiro. No cancelé el concierto. Habría sido peor. Marcharme de gira cuando todavía era un recién nacido es algo que nunca me perdonaré. Es como si hubiera desertado”.

 

“Del asunto entre Mick y Anita tardé en enterarme, pero me lo olía. Aquello abrió una brecha entre Mick y yo. Era una pelea de machos alfa. Todavía lo es… En cualquier caso, ella no se lo pasó demasiado bien con el pequeño picha floja. A Mick no le gusta que hable con sus mujeres, siempre acaban llorando en mi hombro porque se han enterado de que él anda por ahí de conquista otra vez. ¡La de lágrimas que han vertido sobre este hombro Jerry Hall, Bianca, Marianne Faithful, Chrissie Shrimpton! Me han arruinado un montón de camisas”.

 

“En 1973 sacaron una lista de las diez estrellas del rock que era más probable que murieran pronto, y me colocaron en el número uno. ¡Fui número uno en esa lista durante diez años!. La gente cree que sigo siendo un yonqui. ¡Y hace 30 años que dejé las drogas!”

 

La gran traición de Mick fue que anunciara en 1987 que saldría de gira con su segundo álbum en solitario. Había dado carpetazo a 25 años de Rolling Stones. Salió de gira con otra banda a cantar canciones de los Stones. Aquello fue una bofetada. Arremetí contra él en la prensa. Hasta mediados de los 70, Mick y yo éramos inseparables. Tal vez Mick y yo no seamos amigos, pero somos como hermanos. Los hermanos se pelean. Yo puedo decir estas cosas, me salen del corazón, pero nadie puede decir algo malo de Mick en mi presencia. Nuestra relación todavía funciona. ¿Cómo si no, al cabo de casi 50 años, podríamos plantearnos aún volver a salir juntos a la carretera? La diferencia entre Mick y yo es que a él no le gusta confiar en nadie. No puede dejar de ser Mick Jagger ni un minuto”.

 

“Llevo una vida de auténtico caballero: escucho a Mozart y leo mucho. Me encantan las novelas de Patrick O'Brian. Cuando estoy en casa, suelo hacerme yo la comida, por lo general salchichas con puré de patatas. Creo que ya he provocado revuelo más que suficiente en esta vida. Pero me retiraré cuando estire la pata”.

 

EDUARDO PAZ: VIDA Y MÚSICA

“Con el arte se debe

 ser radical

y extremista”

 

Eduardo Paz, tras pasar por La Bullonera y por la ópera y el recital de canto clásico, se inclina por la música occidental de inspiración judía y reconstruye su carrera

 

 

Paz, visto por José Miguel Marco.

 

Eduardo Paz (Alcorisa, Teruel, 1952) se ha reinventado varias veces. Ha sido cantautor, militante comunista, cantante de ópera, y ahora es profesor de música, lector apasionado y cantante de músicas de tradición occidental que disfruta con los clásicos, con el soul, con escritores como Saul Bellow, Goethe, Thomas Benrhard o Isaac Bashives Singer, un personaje que ha sido determinante para completar el envoltorio de su último disco: ‘Askhenazi’. Eduardo Paz siempre anda y desanda la madeja de sí mismo con cierta imposibilidad de abarcarse del todo: le cuesta llegar al centro de su propio volcán.

¿Qué relación tuvo con su padre, el músico Santos Paz?

Mi padre tocaba el violín, el saxofón, el clarinete, el contrabajo, la viola, el laúd, la guitarra y la bandurria, y tenía un oído absoluto. Yo soy un hijo tardano. La nuestra fue la escasa relación de dos chulos, como ha escrito Félix de Azúa en su espléndida ‘Autobiografía’. Tras su muerte, la figura de mi padre se ha ido engrandeciendo muchísimo en mi ánimo y en mi cabeza. Era un escéptico, bastante descreído, le interesaban las heterodoxias.

¿Cómo cuáles?

Cosas muy raras: la posibilidad de que Cristo naciera en Cachemira, la historia de las enfermedades venéreas en el mundo. Yo tengo una hermana mayor, Lidia, pero antes había muerto un hermano mío. Para todos los Santos yo iba al cementerio a rezar y a llorar delante de una tumba que ponía: “Aquí yace Eduardo Paz”. Volviendo a mi padre, sí creo que influyó mucho en mí porque lo recuerdo mucho tocando el violín, a Monti, a Mozart; además, cuando yo era pequeñico, él oía a Fleta. Lo oía en un pick-up que le había regalado a mi hermana Lidia un novio de Albacete. Oía a Fleta y me quedaba extasiado, con esa voz, tan poderosa, que seguramente influyó bastante en que me gustase la música soul.

¿La música soul?

Sí, no sé, por la fuerza y el temblor de la voz. Fleta me fascinaba. Mi padre me influía por contagio, por su propia pasión. Organizaba sesiones líricas en el salón parroquial de mi pueblo, yo cantaba ‘Granada’ o rancheras, y las recuerdo como una tortura inconmensurable, pero cuando acababa me sentía muy feliz. Y eso me ha seguido pasando siempre.

¿Ya sentía el miedo escénico?

Miedo escénico exactamente no, porque eso es insuperable, pero sí un punto de histeria con esa historia. Luego, estuve interno en Molina de Aragón durante cuatro años. Era un colegio interno para niños difíciles. Y yo no tengo conciencia de haber sido un niño difícil: trasto sí, inquieto.

¿Qué paso en esos cuatro años?

La adolescencia es una etapa compleja y fascinante. Sufrí bastante, pero entré en contacto con algunas personas decisivas, empecé a leer a Miguel Hernández. En una sesión de ejercicios espirituales, vino un cura de Fabara, y nos dio unas charlas que me sonaron heterodoxas y me conmocionaron muchísimo. Ese hombre me inoculó un sentido social de las cosas, le dio una dimensión diferente a mi catolicismo exacerbado.

De allí, se deduce, salió muy cambiado.

Salí con un sentido social especial. Salí tocado por la compasión, por la piedad. Tenía una necesidad perentoria física de hacer algo por los débiles. Y me encontré el Partido Comunista cuando marché a Zaragoza a estudiar Filosofía y Letras.

¿Cuándo apareció la música en su vida?

Siempre ha estado siempre presente. En Molina también cantaba: en la tuna, en algunos festivales que se organizaban en el pueblo. Cantábamos a Víctor Manuel, a Atahualpa Yupanqui, allí conocí a los Beatles, a mí me gustaba Wilson Pickett.

¿Cómo entró en contacto con Javier Maestre?

Nos habíamos conocido antes de la mili, en 1971. Javier Maestre vino a buscar un cantante al Teatro Estable de Zaragoza que dirigía Mariano Cariñena. Hice un castin con un solo candidato que era yo. Canté una canción de Paco Ibáñez, “Poderoso caballero es don Dinero”, basada en el poema de Quevedo. Entré, y con Javier, con Chusa Murría y otros empezamos a ensayar ‘Vientos del pueblo’, que fue la primera canción que yo canté con La Bullonera, un poema precioso, con una música fantástica de Javier.

Ahí empezaba todo.

Debutamos con ‘Vientos del pueblo’, que también fue nuestro primer nombre. El primer concierto que íbamos a dar como Vientos del Pueblo, en el Centro Pignatelli, lo prohibió el gobernador civil por ese nombre. Cambiamos a La Bullonera, porque pensamos en ese orificio de las cubas de vino o del fondo de los pantanos por donde sale el vino o el agua, a presión, de forma incontenible.

¿Qué tipo de grupo querían ser?

Las referencias eran la música folk. Nuestro Pequeño Mundo, Peete Seeger, pero, si le soy sincero, yo no tenía ninguna referencia. Tenía la idea de cantar a tumba abierta lo que para mí eran unas verdades en torno a la demolición del franquismo: yo soñaba con construir la sociedad comunista. Me sangraba la pobreza, el desheredado, el débil, que en cierto sentido es un sentimiento muy cristiano. Los partidos comunistas donde han dado lo mejor de sí ha sido en la clandestinidad.

Joaquín Carbonell, Eduardo Paz y José Antonio Labordeta.

 

La Bullonera tuvo mucho éxito…

Lo que realmente nos ayudó fue la visión proverbial que tuvo Javier Maestre de incorporar melodías tradicionales de Aragón con unas letras de protesta. Javier es, en el sentido anímico del grupo, el líder, el ideólogo, el alma del grupo. Yo era la voz. Antes de irme a la mili, hicimos dos conciertos en el Centro Pignatelli con un lleno absoluto. Yo era un autista en aquel tiempo. Yo era militante en el Partido Comunista, un militante clandestino de célula, miembro del comité universitario, hacía pancartas, tiraba octavillas, aconsejaba a los militantes ante un supuesto caso de tortura. Y, para mí, La Bullonera era un instrumento más.

¿Cuándo conoció a Labordeta?

En el año 1969 o 1970 un amigo mío me invitó a ir a Teruel. En una sinfonola de aquellas estaba el disco de ‘Las arcillas’. Lo oí y me quedé acojonado. No me lo podía creer. ¿Qué es esto? Y ya no volví a pensar en él hasta el Primer Encuentro de la Canción Popular en el Teatro Principal en 1973. Allí lo conocí personalmente. También cantaba con la voz a tumba abierta. De hecho quiero hacer una versión de ‘Las arcillas’.

Con La Bullonera hizo cuatro discos, y luego, ya en solitario, ‘Homenaje a Arnaudas’.

La separación con Javier fue traumática. Javier tiraba muy fuerte hacia el cantautor y yo hacia el roquero. Por otra parte, yo había contactado con el mundo del canto clásico, quería educar la voz porque hubo un momento que no sabía qué hacer con ella. No la controlaba. El ‘Homenaje a Arnaudas’ lo hice en un tiempo en que empecé a escuchar mucha música clásica y al mejor grupo folk, francés, de la historia europea en el siglo XX: Malicorne.

¿Qué le llevó a solicitar una beca de canto?

Tenía una malísima relación con mi voz y no podía soportarme. Subía al escenario y no sabía qué podía pasar conmigo. Trabajé ocho o nueve años con la profesora de canto Pilar Andrés, hice la carrera, fueron años durísimos. Así como los tres primeros años fueron un prodigio de descubrir nuevas cosas, etc., a partir de entonces fueron terribles. Me estanqué.

¿Sufrió?

Muchísimo. Tuve depresiones profundísimas, lo quiero olvidar. Pilar Andrés era una mujer con una gran sabiduría, sabía escuchar muy bien, pero tenía como un temor a que te fueras de su lado. Yo creo que mi problema con el canto clásico estriba sobre todo en una cosa: mi unilateralidad con el repertorio. Aprendí muchas óperas, pero me gustaban mucho las canciones folclóricas armonizadas por Britten, los folk song de Berio, me gustaban mucho otras cosas, y el canto clásico es tan exigente que es casi un sacerdocio. Y no tenía la aptitud. Tenía la voluntad, pero la aptitud profunda no la tenía.

Tardó en abandonar el sueño de cantar ópera, ¿no?

Acabé la carrera en Barcelona en el Conservatorio Superior de Barcelona, hice algunos cursos al final en Italia, Suiza y en Edimburgo, que fueron interesantes, pero me quedé perplejo, preguntándome: “¿Qué hago con todas estas óperas, que además no las canto tan bien?”. Empecé a buscar cosas y tuve bastante relación con Alberto Iglesias.

¿El músico de Pedro Almodóvar?

Sí. Grabé con él un tema de un disco muy bonito que se llama ‘Cautiva’, algo de lo que me siento bastante satisfecho. Hice más cosas con él, con mi cuñado Javier Navarrete, publicidad. Publiqué ‘Nomadeo’ en 1996. Siempre buscaba un agujero, no un agujero profesional sino personal, que me faltaba, un acomodo conmigo mismo que no lo encontraba. Antes hice una oposición para entrar en la Escuela Profesional de Música y Danza para llenar la nevera, que no la tenía llena y eso crea una gran insatisfacción.

¿Cómo desembocó en la música judía?

No lo sé. Recuerdo a Joaquín Díaz, que me gustaba de joven, pero esta especie de arrebato que he tenido en los últimos seis, siete u ocho años no la entiendo. En ‘Nomadeo’ ya había dos temas sefardíes y dos askhenazíes, que son los que más me gustan del disco. Y el fado de Coimbra, que me gusta mucho.

¿Cómo se ve, cómo se plantea el porvenir?

Yo no me planteo nada. Lo único que me tiene un poco quemado es la imposibilidad de llegar al fondo de las cosas. Como dicen ahora los jóvenes, estoy rallado. Cuando no es por una cosa, es por otra.

¿No será por qué usted es muy exigente?

No. Yo creo que no. Cuando uno se plantea un proyecto artístico, ahí que se puede ser radical y extremista. Soñador. En el terreno del arte se debe ser radical y extremista, en el terreno de la construcción de los sueños debemos espabilar. Ahí no le haces nada a nadie. Cuando me aparece una idea musical me gusta llevarla al extremo. Nunca lo he conseguido, seguramente porque soy incapaz. A lo mejor porque soy un vago o inconstante.

¿Qué reflexión hace sobre su último disco, entonces?

El repertorio es cojonudo, todo tiene su punto, pero habría tenido su punto y final si hubiésemos hincado el diente en el hueso. Queda bien porque Joaquín Pardinilla es un guitarrista magnífico y un músico de muchísimo talento, y Jesús Trasobares igual, y yo cumplo, con cierta solvencia, pero me falta ese golpe de más que hay que dar a las cosas para que brillen, para que resalten, para que produzcan un orgasmo. Eso no lo acabo de conseguir.

 

El amigo poeta, el mito vivo, el juglar inolvidable

 

Eduardo Paz, Labordeta y Joaquín Carbonell. (Efeeme)

Eduardo Paz había grabado en 2009 el disco ‘¡Vayatrés!’ con Joaquín Carbonell y con José Antonio Labordeta, cuya desaparición le ha agitado intensos sentimientos. “Cuando recibí el mensaje de Toño Berzal, lo que más me llamó la atención fue lo mucho que lo sentí. Fíjese que una semana antes había muerto mi madre, que había llenado mi infancia de un sinfín de cuentos. Tenía 92 años, estaba muy enferma, llevaba meses inmovilizada, y lo sentí mucho, claro, fue una amputación poderosa. Con la muerte de Labordeta me vinieron las lágrimas a los ojos. Subí corriendo a decírselo a Pilar Navarrete, mi mujer, que estaba en la ducha, con un inmenso dolor”.

Eduardo dice que Labordeta era más amigo de Carbonell, de Eloy Fernández, que él no pertenecía a su círculo más íntimo, pero que “el contacto cotidiano y estrecho de los últimos cuatro años, cuando actuamos y grabamos el disco, me había acercado mucho a él. Una semana o dos antes de su muerte, lo fuimos a ver. En un aparte Juana nos dijo lo grave que era la situación y que no sufría. Labordeta no tenía un rictus de dolor”.

Asegura el autor de ‘Askhenazí’ que no le ha sorprendido el eco social que ha tenido la muerte de Labordeta. “Sabía que era querido, admirado, que era un mito en vida. Lo más sobresaliente de su personalidad es como ese estado de inconsciencia de su importancia para la gente. Él no tenía una conciencia íntima de su importancia.  Hacíamos las pruebas de sonido y yo le decía: ‘Pero, tú, tío, ¿te das cuenta de lo famoso que eres?’. Recuerdo que en el atrio de una ermita en Cantavieja yo le decía: ‘Tú, José Antonio, no tenías que haberte hecho de la Chunta, ahora serías como la Virgen del Pilar, estarías libre del barro del mundo, eres un poeta que no te has desarrollado como poeta’. Se me quedaba mirando y me dijo: “Eduardo, que yo siempre he sido viejo”.

Eduardo toma aire y añade: “Lo más impresionante de él es el poder magnético que tenía en el escenario. Hasta el último momento, en que le fallaba el fiato, me conmocionaba. Lo veía de forma lateral, como en escorzo, cantando ‘Regresaré a la casa de mi padre’… Inolvidable”.

 

 

 

SUMARIO DE 'ARTES & LETRAS'

SUMARIO DE 'ARTES & LETRAS'

[Artes & Letras / ‘Heraldo de Aragón’ de hoy: La nueva novela de Vargas Llosa, el libro de los discursos de García Márquez, Uriz y los poemas de fútbol, Eloy Fernández Clemente, Orwell, Bieli, John Coltrane, Daniel Nesquens, Irene Vallejo según Guillermo Fatás, Juan Mal-Herido & Alberto Olmos, una década de Páginas de Espuma, el arte de Begoña Morea Roy y Troels Wörsel, la arquitectura y la vista, ‘Tierra de cierzo’ de Juan Manuel Castro Prieto, Juan Manuel Castro Prieto y Albarracín…]

La portada es de Gerardo Maza.

MONTANEJOS Y RUBIELOS: HERMANADOS

MONTANEJOS Y RUBIELOS: HERMANADOS

III  PREMIO LITERARIO Y DE INVESTIGACION

“RÍO MIJARES”

 

El 6 de noviembre, de 2010, se celebra en Montanejos, en La Casa de la Cultura, a las 19 h., el III Encuentro entre las villas de Montanejos y Rubielos de Mora. Esta iniciativa nació para vincular más estrechamente a dos villas próximas, que comparten naturaleza, población, fauna e historia, pero que pertenecen a dos comunidades autónomas diferentes.

El acto consistirá en una mesa redonda, coordinada por la periodista de Onda Cero Sandra Sandalinas, sobre “Diagnóstico y objetivos del turismo en las comarcas de Gúdar-Javalambre y Alto Mijares”, en la que intervendrán los alcaldes de las dos villas, Ángel Gracia y Laureano Sandalinas, la periodista Lola Mascarell  y el Catedrático de la Universitat de València Ricardo Morant Marco. A continuación se entregarán los galardones del III Premio literario y de investigación Río Mijares, convocado por las dos villas. Para finalizar el encuentro actuará la Escuela de jota aragonesa “Alegría del Mijares”.

 

*Teresa Garbí es la coordinadora de estos encuentros.

EMILIO MATEO EXPONE EN ALTAIR

EMILIO MATEO EXPONE EN ALTAIR

El fotógrafo Turolense Emilio Mateo (Fuentes Claras, 1979) expone una selección de sus obras en Forum Altaïr Barcelona, Gran Vía 616. Se trata de retratos tomados en el poblado de Bolondo, Guinea Ecuatorial, lugar al que el autor se desplazó acompañando a una ONG en marzo del 2009.



Las fotografías fueron tomadas mientras el autor acompañaba a un grupo de enfermeras durante sus desplazamientos por los núcleos habitados del interior de la selva en la región de río Mbini. 



Emilio Mateo desarrolla su carrera profesional como Educador Social, pero es su amor a los viajes lo que le lleva a iniciarse en el mundo de la fotografía. Ha expuesto en diversos locales de Zaragoza y recientemente ha recibido dos accesit en el concurso Fotosolidaria 2010 de la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación. En la actualidad trabaja en la realización de un reportaje junto al periodista Juan Gavasa.


Altaïr es el lugar de referencia para ampliar  conocimientos de los distintos pueblos, culturas y regiones de la tierra y, actualmente, es la mayor librería europea especializada en viajes. Altaïr nació en Barcelona en 1.979 y desde hace unos años también se puede encontrar en Madrid.



La recaudación de la venta de las obras será donada a la ONG "Desarrollo 2000 en Africa" que promueve el desarrollo en el África Subsahariana donde las carencias sociales y económicas se manifiestan más intensamente Los ámbitos de actuación abarcan principalmente las áreas de salud, nutrición, medio ambiente  la educación, así como todo aquello que tiene relación con el desarrollo de sectores económicos. Desarrollo2000 tiene proyectos realizados en: Mozambique, Camerún y en Guinea Ecuatorial.

CINCO AÑOS DE ATALANTA O 'EL MUNDO BAJO LOS PÁRPADOS'

CINCO AÑOS DE ATALANTA O 'EL MUNDO BAJO LOS PÁRPADOS'

Jacobo Siruela publica, en su sello Atalanta,

‘El mundo bajo los párpados’.

 

La editorial que dirigen él y su compañera Inka Martí cumple cinco años

 

CONTRAPORTADA DEL LIBRO

El encuentro entre el racionalismo moderno y la otredad es el tema central de la literatura fantástica: en el mundo común y cotidiano, un fenómeno súbito y extraordinario pulveriza en pocos segundos «el orden natural de las cosas». Caillois definió a esta súbita rasgadura  de lo real: «irrupción de lo inadmisible». Así, la primera condición de lo fantástico es, como dice Todorov, «la duda del lector».  Pues bien, lo curioso del caso es que cada una de estas características del cuento fantástico pueden muy bien aplicarse a buena parte de los «relatos» de este libro, al plantear también en la realidad un radical desplazamiento de sentido, si bien con una notable diferencia: aquí «lo fantástico» no se da en el escenario de las ficciones literarias, sino en el ámbito histórico, en el mundo real, tal como atestiguan las fuentes documentales, que pueden consultarse al final del volumen. Sólo el lector podrá juzgar si todo lo que refieren estas páginas es sólo un relato más o menos literario, o el leve rumor de una realidad ignorada; en definitiva, el viejo dilema de la literatura fantástica.

Este libro no trata sobre la interpretación de los sueños, explora los diferentes significados que tiene el verbo soñar en relación con la historia, lo sagrado, las dimensiones interiores de la conciencia, las paradojas y complejidades del tiempo y el punzante enigma de la muerte. En el primer capítulo, ciertos sueños (de Aníbal, Von Bismarck, Lincoln, Perpetua o Descartes, entre otros) demandan una nueva categoría histórica: la onírica. El segundo capítulo trata de explicar en qué consistía la incubación de sueños en los antiguos templos de sanación. El tercero es una breve historia del sueño lúcido. El cuarto se adentra en los laberintos del tiempo onírico, dando especial énfasis a los sueños paradójicos que hacen presente el porvenir. El último es una indagación en la metáfora del sueño y su correspondencia con la muerte, en el onirismo de los moribundos y en las visiones científicas y místicas de la otredad.

BORRADORES: CINE, TEATRO, CIRCO, POESÍA...

[Borradores recibe esta medianoche, en el plató, a Miguel Ángel Tapia, coordinador del Festival de Jazz de Zaragoza, y a José Antonio Aguilar, director de la SCIFE. Roberto Barra y Azucena Gimeno recorren los 25 años del grupo Caleidoscopio. Reportajes: Fernando León de Aranoa habla de ‘Amador’, Miguel Ángel Ortiz visita el circo con ‘Troupe’, y el mundo de Mayumaná. Actuación musical: Nora María Lastre, violín, y Enrique Bagaría, piano.]

 

Esperanza Spalding.

Borradores dedica su programa de esta noche  al mundo del espectáculo. Recibe en el plató a Miguel Ángel Tapia jr., coordinador del Festival de Jazz de Zaragoza, que cuenta este año con Esperanza Spalding y Chucho Valdés, entre otros, y recibe también a José Antonio Aguilar, director del Festival de Cine de Fuentes, que rinde homenaje a Álvaro de Luna y ha creado un espacio de cine y vino, del que se proyectarán la obra ganadora y los dos accésits. Roberto Barra y Azucena Gimeno, fundadores del grupo teatral Caleidoscopio, recorren la trayectoria de una compañía que rebasa los 25 años y prepara una gran exposición en el Centro de Historia: ‘El pez dorado’.

Alvaro de Luna recibirá 'La dama de Fuentes'.

 

En el capítulo de reportajes, Borradores ofrece una extensa entrevista con el realizador Fernando León de Aranoa, acerca de su última película, ‘Amador’; Miguel Ángel Ortiz Albero se adentro en los interiores del Circo Mundial para hablar de su libro de poesía ‘Troupe’ (Olifante), que aborda la vida, el misterio y las acrobacias de un circo. Y el grupo Mayumaná, a través de Aka Jean Claude, explica su método de trabajo, el concepto de sus espectáculos que mezclan teatro, danza, música, con motivo de su presencia en el Teatro Principal de Zaragoza.

 

Magaly Solier, actriz de 'Amador'.

La actuación musical, en directo, corre a cargo de la violinista Nora María Lastre, una joven cubana afincada en Zaragoza desde hace tres años, y del pianista y profesor Enrique Bagaría. Ambos pertenecen al Conservatorio Superior de Música de Aragón. Tocan dos temas de Brahms y Ravel.

 

Borradores. Aragón Televisión. Noche del martes al miércoles. A las 0.45 horas.

PEDRO PURROY: UNA ENTREVISTA

"LA ORQUESTA SINFÓNICA LLEGARÁ POR SU PROPIO PESO"

ENTREVISTA CON PEDRO PURROY, DIRECTOR

DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE MÚSICA DE ARAGÓN (CSMA)

 

Pedro Purroy (Jaca, 1953), con sus cabellos ondulados, largos y canos, podría ser un contemporáneo de Juan Sebastián Bach. Ama la música de una manera distinta: la disfruta en su melodía y en su duende, y analiza sus resortes interiores, cómo está construida, el lenguaje de la simetría en que discurre, su estructura inefable. Nació accidentalmente en Jaca, donde vivió hasta los ocho años porque allí se trasladó su padre, con domicilio en Huesca, a construir unas obras. Cuando tenía nueve años, su madre falleció de cáncer, y la familia se trasladó a Zaragoza: Pedro estudió en los jesuitas, descubrió el pop y rock a través de los sonidos de la guitarra y del eco de Los Beatles, y fundó con varios compañeros el grupo Árbol, que ofreció varios conciertos. Al joven estudiante de ingeniería se le cruzó la música con una fuerza tremenda, que lo llevó al Conservatorio del Liceo y a la Escuela Municipal de Barcelona, donde tuvo de profesores a Carlos Guinovart y Josep Soler, Premio Nacional de Música de 2009. Guinovart fue determinante en su vida y en su carrera: “Me abrió las puertas a una literatura musical que no me había planteado. Me habló de un autor, Heinrich Schielke, que proponía una manera diferente de entender la música desde el campo del Análisis”. También estudió Composición, se graduó en guitarra y realizó seis cursos de piano. Es el director del Conservatorio Superior de Música de Aragón.

Es fácil perderse en su trayectoria. Creo que también estudió Dirección Musical, ¿no?

Sí, yo lo que quería era entender aquello lo más profundamente posible y lo pasaba mal porque no acababa de avanzar. No me sentía cómodo haciendo dirección y necesité profundizar más en los secretos de la música. Me presenté a una oposición en Madrid. En 1985 entré aquí...

¿Desde cuándo es director del Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA)?

Desde el 2002, antes lo era José Luis González. El primer año que estuve dentro del equipo directivo fue como Jefe de Estudios, fue el año en que, en teoría, se refundaba el centro. Éramos conscientes de que aquello no podía ser: era un centro sin prestigio, al que nadie quería venir. No resultaba atractivo, la gente de Zaragoza prefería irse fuera. Había que dar un golpe de timón. Se implicó al Gobierno de Aragón, Eva Almunia estaba de Consejera de Educación y tuvo la sensibilidad de percibir la necesidad de un cambio. Se hizo un acto que se describió como refundación del centro. Nombraron a José Luis González Uriol como director, estaba también Alvaro Zaldívar en la directiva, y a mí me propusieron la jefatura de estudios.

¿Le dieron un susto o una alegría?

Más bien un susto. Yo no quería porque soy muy introvertido, tímido, y aquel mundo se me hacía demasiado grande. Pero bueno, me convencieron y al final aquí estoy. José Luis se marchó al año siguiente, a él no le iba nada la gestión y entró con esa condición, que iba a ser un poco la figura que representase el cambio por su categoría personal, por su prestigio, pero él ya había decidido que lo que le interesaba era seguir tocando.

¿Qué pasó a partir de entonces?

El día de la refundación escuché una frase que se me quedó grabada: “A partir de ahora vamos a tratar de que el Conservatorio sea una referencia en Europa”. Me sonó enormemente grande, pero me lo creí porque era un deseo. Y de hecho casi lo hemos conseguido. Lo hemos conseguido. Ha habido que trabajar mucho pero esa frase ya es real. Me acuerdo de que aquel verano de 2002 me quedé aquí y antes de final de curso coincidió que unos estudiantes vinieron a pedirme un cambio de profesor. Ese incidente me sirvió como punto de partida: entendí que lo que había que hacer era remodelar toda la plantilla de profesores. Y empecé a ver dónde estaban las debilidades. Había que renovarla.

¿Renovar hacia dónde?

Renovarla hacia la búsqueda y el hallazgo de un profesorado que atrajera al alumnado. Si nosotros queríamos conseguir que esto fuese una primera opción, o una segunda, para que los estudiantes de nivel quisieran venir, había que esforzarse mucho.

¿Cómo lo logró?

La fórmula es fácil: traer profesores que atraigan alumnos. Pero hay que hacerlo muy poco a poco. Aparte de las debilidades que teníamos, también había especialidades que tenían fuerza, de hecho hay profesores que todavía están aquí con nosotros, sobre todo los profesores de viento.

¿Y alguno de composición, no? Dicen en su página web que tienen el mejor departamento de España.

Por supuesto. Entonces ya estaba Agustín Charles, que también era partidario de la idea de hacer algo diferente… Los alumnos vienen por los profesores pero también por el centro. El centro tiene que tener un atractivo en sí mismo, y nosotros ahora tenemos un edificio que ha sido decisivo: con ese hall, ocupado constantemente por todos, que anima a la convivencia y a la discusión musical, con las 50 aulas de todos los tamaños, con las 35 cabinas insonorizadas. Hemos creado un centro con atmósfera de trabajo y de creación. Veo que estamos empezando a lograr algo especial: los alumnos se sienten orgullosos del centro, y eso es una señal de que aquello funciona. En este momento somos el mejor departamento de composición de España, lo decimos en la web y es verdad.

  

Da la sensación de que su manera de proceder es como la de un equipo de fútbol…

¿Se refiere a que soy personalista?

No, no, por los grandes fichajes.

Me han dicho las dos cosas. Soy personalista porque soy yo quien toma las decisiones porque soy quien las tiene que tomar, va con la responsabilidad de mi puesto y estoy consultando continuamente. Si este centro es diferente lo es porque todos los profesores tienen un perfil, tienen que comprometerse. Es decir, cuando empecé a llamar a los profesores en aquel verano yo les proponía que participaran en un proyecto que se iniciaba entonces, los hacía partícipes… Cuando nosotros vamos a la Filarmónica de Berlín a reunirnos con los responsables lo que les proponemos es una participación de este tipo. Los profesores a quienes llamamos no vienen y se van, como se hace habitualmente, sino que hacemos que se sientan partícipes de un proyecto en cuya construcción colaboran. Y responden fantásticamente –y yo no lo sabía hasta que no lo he comprobado-: para ellos es algo muy atractivo. Todos los profesores que hay aquí colaboran y, además, mis reuniones con ellos son continuas, porque yo puedo tener ideas, pero la experiencia de ellos es impresionante.  Y te abre un mundo absolutamente nuevo.

Entre esas figuras, y aquí hay muchas, van a traer al viola solista de la Filarmónica de Berlín que se jubila.

Ya ha venido. Porque todo esto que le cuento no es así de golpe. Lo hacemos paso a paso, con mucho cuidado, necesitamos saber hasta qué punto están dispuestos a ese compromiso o no. Es decir, primero tomamos un contacto, que a mí me interesa que sea atractivo por ambas partes, que haya un ‘feeling’, si no no funciona. Wilfried Strehle, que es el viola de la Filarmónica de Berlín, estuvo en octubre ya. Con el primer músico de la Filarmónica que tuvimos una relación seria y estrecha fue con Wenzel Fuchs, que es el clarinete solista de la Filarmónica de Berlín, uno de los mejores. Ellos tampoco se la juegan por cualquier sitio, se la juegan por algo en lo que han visto que tiene un sentido.

¿Cómo los convencen?

Una de las maneras de establecer esos contactos es a través de sus actuaciones con nuestros propios estudiantes. Ahí no tienes que hablar de lo que somos, ahí demuestras lo que sabes hacer. Siempre nos hemos movido por hechos consumados, nunca hemos vendido humo. Mostramos nuestro trabajo de manera desnuda.

¿Qué hace un alumno en el CSMA?

Tenemos 360  alumnos de todo el país y ahora empiezan a venir muchos de fuera, tenemos bastantes de Hispanoamérica. Viven absolutamente para la música. Clases, ensayos y estudio personal. Incluidos sábados y domingos, que también estamos abiertos. Tienen mucha tipología de clases: la clase individual de instrumento, las formaciones de cámara, específicas formaciones de cámara. Ahora hay algo peculiar, tocamos el día 9 en la sala Mozart, pero lo peculiar es que es un concierto que se ha descrito como inaugural de los actos del quinientos aniversario de Miguel Servet. Hay una obra, ‘Servetis anima’, creada específicamente por estudiantes nuestros, seleccionados, para este concierto.

Hablemos de sus formaciones...

Nosotros contamos con tres formaciones: la Orquesta Sinfónica, la Orquesta de Cámara ‘Camerata Aragón’, y luego la Banda Sinfónica. La Orquesta Sinfónica la dirige Juan Luis Martínez y fue uno de los instrumentos que nosotros pensamos que podía reflejar el trabajo que hacíamos en el centro. Nosotros tenemos la posibilidad y también el riesgo de mostrar siempre nuestro trabajo públicamente, gracias a la colaboración y la confianza del director gerente del Auditorio, Miguel Ángel Tapia, que les permite actuar a los alumnos en grandes ciclos, con grandes músicos y ante un público enterado. Ellos se la juegan en cada momento y a la vez se impregnan de todo lo que les rodea: la cercanía de los grandes maestros y todo y eso: la forma de hablar, las palabras, las miradas.

¿Cuáles son las claves de la Orquesta de Cámara?

La dirige, desde el atril, el violinista y profesor Rolando Prusak, lo que da una autonomía extraordinaria a los chicos. La orquesta de cámara ultima un concierto para ir a tocar a la Filarmónica de Berlín, pero aún no está cerrado. Lo que tratamos es que ese proyecto de colaboración sea una formación combinada, estudiantes nuestros y de la Karajan, la academia de la Filarmónica de Berlín, y solistas de la Filarmónica.

¿La Banda Sinfónica?

Es una formación muy interesante también, que realiza una música específica. Los instrumentos fundamentales son los vientos y se ha apostado por una música contemporánea, muy accesible al público.

Dicen que ingresar en el CSMA es muy difícil.

Es cierto. Es un como un Centro de Alto Rendimiento. Pero el baremo alto los ponen los propios estudiantes. Esa dificultad, que es real, viene impuesta por la calidad de los alumnos.

¿Cómo ve el futuro?

Lo veo abierto y enorme. Aquí cualquier objetivo es susceptible de ser logrado. Podemos llegar adonde sea. Desde el punto institucional nos sentimos valorados y tampoco le pedimos a la Consejería cosas imposibles de dar. Hemos abierto el auditorio Eduardo del Pueyo a los espectadores. Yo creo que con estos mimbres, la Orquesta Sinfónica se caerá por su propio peso: surgirá de aquí, de la calidad de nuestros músicos que son el manantial, no a golpe de talonario.

 

 

Encuentros en la vieja Europa

 

El Conservatorio Superior de Música de Aragón se proyecta hacia el exterior constantemente con un prestigio creciente. El pasado 29 de septiembre, el centro recibía la visita del rector Rudiger Nolte de la Hochschule Für Musik Freiburg (Alemania), “de cuyas aulas han salido y siguen saliendo un gran número de los músicos y solistas que forman parte de las orquestas más reconocidas del panorama internacional”. Nolte se reunió con Felipe Faci, Director del Instituto Aragonés de Enseñanzas Artísticas, y con Pedro Purroy. El gobierno de la comunidad alemana a la que pertenece Freiburg había promovido la conveniencia de “establecer una relación directa y de manera exclusiva, con un Centro Superior de la vieja Europa”. Tras analizar distintos centros y sus filosofías, el elegido fue el CSMA y se ha firmado un acuerdo global y abierto de intercambio de actividades: profesores, orquestas, grupos de cámaras, solistas. El acuerdo contempla dos conciertos iniciales: la Orquesta Sinfónica de la Hochschule de Freiburg actuará en el Auditorio de Zaragoza en 2011 y la Orquesta Sinfónica del CSMA lo hará en Freiburg. “A mí me parece una muy interesante forma de reconocimiento de Aragón en Europa. El CSMA y la música son dos embajadores culturales de este territorio”.

 

*Esta entrevista con Pedro Purroy apareció el domingo en ’Heraldo de Aragón’. No tengo foto del director. Esta noche actúan en Borradores dos estupendos músicos del CSMA: Enrique Bagaría, al piano, y Nora María Lastres, al violín.