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Antón Castro

LOS LIBROS DE LABORDETA

LOS LIBROS DE LABORDETA

BIBLIOGRAFÍA LITERARIA DE JOSÉ ANTONIO LABORDETA

 

Poesía:

‘Sucede el pensamiento’ (Zaragoza, Orejudín, 1959); ‘Las Sonatas’ (Poemas, 1965); ‘Cantar y callar’ (Fuendetodos, 1971); ‘Treinta y cinco veces cinco’ (El Bardo, 1972); ‘Tribulatorio’ (Fuendetodos, 1974); ‘Poemas y Canciones’ (El Bardo, 1976; Lumen, 1982; antología); ‘Método de lectura’ (Madrid, Endymión, 1980); ‘Jardín de la memoria’ (Taifa, 1985); ‘Diario de un náufrago’ (PUZ, 1988); ‘Monegros’ (Ediciones Libertarias, 1994); ‘Dulce sabor de días agrestes’ (Huerga & Fierro, 2003, edición de Javier Aguirre) y ‘Mar de amor’. Canciones’ (Olifante, 2010).

 

Novelas y cuentos: ‘Mediometro’ (Papeles de Son Armadans, 1971); ‘El Comité’ (Endymión, 1986); ‘Cada cual que aprenda su juego’ (Júcar, 1974, incluye otra novela corta: ‘El trajinero’); ‘Mitologías de Mamá’ (Madrid, Libertarias/Prodhufi, 1992, novela); ‘Cuentos de san Cayetano’ (Xordica, 2004, 2010); ‘En el remolino’ (Anagrama, 2007).

 

Memorias y artículos. ‘Con la voz a cuestas’ (El Barco, 1982, memorias); ‘Recuerdo de Miguel Labordeta’ (con Javier Delgado. DPZ, 1987); ‘Aragón en la mochila’ (Penthalon, 1983); ‘Los amigos contados’ (Mira editores, 1994; Xordica, 2002);  ‘Tierra sin mar’ (Xordica, 1995); ‘Un país en la mochila’ (Libertarias-Prodhufi, 1995); ‘Con la mochila a cuestas’ (RBA, 2001); ‘Banderas rotas. Cuasimemorias’ (Los libros de la Esfera, 2002), ‘Memorias de un beduino en el Congreso de Diputados’ (Ediciones B) y ‘Regular gracias a Dios’ (Memorias. Ediciones B, 2010).

José Antonio Labordeta ha sido objeto de ensayos, estudios, tesis doctorales, etc. En 2008 Rolde publicó una monografía muy completa: ‘José Antonio Labordeta. Creación, compromiso, memoria’ (Rolde / Ediciones Autor, 2008).

*La ilustración es de una instalación de Ricardo Calero, que se presentó en el monasterio de Veruela. Para allí fue concebida.

 

LABORDETA: SOLO ANTE EL PELIGRO

LABORDETA: SOLO ANTE EL PELIGRO

    LABORDETA: SOLO ANTE EL PELIGRO

 Por Félix ROMEO

    A Labordeta le gustaba recordar que su primera aparición como músico había sido en el viejo casino de Belchite: silbando la melodía de “Solo ante el peligro”. Al terminar la actuación, un paisano se le acercó para decirle que no tenía ningún futuro y que sería mejor que se dedicara a otra cosa.

    Le gustaba recordarlo porque la historia tiene algo de película del Oeste, de saloon y pistoleros, pero también le gustaba porque explicaba cómo su vida se había forjado gracias a la voluntad: la única forma de hacer las cosas es haciéndolas, sin miedo, con riesgo, con alegría, con entusiasmo y dándole a la opinión de los demás la justa importancia.

    Por eso Labordeta hizo en su vida tantas cosas y tan distintas, y al mismo tiempo, gracias a su coherencia y a su dignidad, tan bien armonizadas entre sí.

    Como su hermano Miguel fue siempre su referencia, Labordeta comenzó escribiendo poemas, una actividad que, aunque seguramente para la mayoría será una faceta bastante desconocida, él nunca abandonó. Hace unas semanas, pensando en el prólogo que abriría la pronta recopilación de su poesía completa, nos hablaba de las obras de Virgilio y de Horacio, algunos de cuyos pensamientos explican perfectamente su actitud vital, que les leía su padre, versado latinista.

    La poesía le llevó a convertirse en editor y luego al periodismo, incluso llegó a fundar un periódico, “Andalán”, que contribuyó a fundar el Aragón democrático, y en seguida a la canción. Antonio Artero le llevó a convertirse en actor de cine: el rodaje de su documental “Monegros”, que es ya un germen de “Un país en la mochila”, la serie que le proporcionó una enorme fama, era una de sus fuentes preferidas de anécdotas.

    A Labordeta le encantaba hablar del pasado, pero no era para añorar el tiempo ido sino para celebrar el presente.

    La poesía, el periodismo, la canción, el cine y las novelas le dieron impulso para dejar la enseñanza, en la que nunca, ni en Teruel ni en Zaragoza, parecía haber sido infeliz, sino al contrario, y dedicarse profesionalmente a ser Labordeta. Es decir, a seguir haciendo muchas cosas y sin parar: buhonero en “Del Miño al Bidasoa”, pregonero en la realidad y en “Réquiem por un campesino español”, presentador de radio, autor de libros de viaje, columnista, viajero profesional, cantautor, fundador de partidos políticos... e incluso diputado durante varias legislaturas. Fue capaz de llevar la poesía al Congreso: rechazó la participación de España en la guerra de Irak leyendo un poema de su hermano Miguel, que es de los pocos poetas que ha publicado en el Boletín Oficial del Estado.

    Ese gesto, que tiene algo de surrealista, engarza con una tradición de humor zaragozano, bastante somarda, en la que le encantaba sentirse integrado, con el propio Miguel, Luis García Abrines y Julio Antonio Gómez, incansable bromista.

    Me he reído mucho con Labordeta, y es posible que su bigotón y cierta mirada adusta le hayan hecho pasar en ocasiones por un hombre más severo de lo que era.

    Es extraño cubrir este duelo con palabras elogiosas o con datos, cuando sólo me sale escribir del sinsentido y de la rabia que me causan su muerte. Por eso, porque no me resisto a su ausencia, no se me ocurre nada mejor que acabar este artículo con sus propias palabras. Hace unos meses, le pedí a Labordeta, para una novela que alguna vez quiero acabar, que me escribiera los recuerdos más vívidos de su infancia y me envió estas palabras, llenas de vida y de deseo:

    “Las tardes de verano viendo la puesta del sol desde las gradas de la piscina de Helios.

    Colocarnos en mitad de la Pasarela los días de viento para notar cómo, en el centro, se bandeaba aquel enorme artilugio.

    Mirar desde la entrada de la pasarela a los hombres que en el desagüe del Mercado Central pescaban madrillas con una habilidad increíble.

    El paseo en coche de caballos el día de mi primera Comunión junto a mi hermano Donato y mis padres.

    Los viajes en el tranvía nº 5/3 que iba de Torrero a las Delicias y que lo tomaba en Escolapios para ir todos los días al Colegio Alemán que estaba en la calle Cervantes. Los domingos de fútbol lo tomaba para ir al campo de Torrero.

    Como vivía en la cale del Buen Pastor, justo a la orilla de la Iglesia de san Cayetano, de la que salía la procesión del Santo Entierro del viernes, todas las penitentes se colocaban en el gran patio las cadenas. Era un espectáculo que nosotros veíamos entre temblorosos y emocionados.

    La tarde de verano que entre gritos corrió la voz por el barrio de que había aparecido descuartizado, en su tienda, el alpargatero de la calle San Pablo.

    Los baños veraniegos en las balsas de los lavaderos públicos, situados al final de la calle de Predicadores, donde mi familia llevaba a lavar la lana de los colchones”.

   

    *El escritor Félix Romeo ha sido uno de los amigos más cercanos de Labordeta: le animaba a escribir, viajaron mucho, compartieron un sinfín de proyectos. Félix fue el editor de uno de sus libros más bonitos: ’Tierra sin mar’, una compilación de artículos de aquí y de allá. Este texto se publicó en HERALDO, como el de José Luis Melero. La foto es una intervención de Ricardo Calero para el monasterio de Veruela durante el Festival Internacional de Poesía del Moncayo donde se le rindió un homenaje.

LABORDETA, ARAGÓN Y EL ARAGONESISMO

LABORDETA, ARAGÓN Y EL ARAGONESISMO

Por José Luis MELERO RIVAS

En 1971 la colección ‘Fuendetodos’ que dirigía el poeta Julio Antonio Gómez publicaba un nuevo libro de poemas de José Antonio Labordeta. Se trataba de ‘Cantar y Callar’ y era su tercer poemario tras ‘Sucede el pensamiento’ (1959) y ‘Las sonatas’ (1965). Lo que hace fundamental a ‘Cantar y callar’ en la trayectoria intelectual de Labordeta es que en ese libro se incluía el EP o disco de 45 r.p.m. con cuatro canciones (‘Los leñeros’, ‘Los masoveros’, ‘Réquiem por un burguesito’ y ‘Las arcillas’) que nuestro poeta había grabado con ED-UMSA en 1968 y que había sido secuestrado entonces por orden gubernativa. Tardaría sólo tres años en publicar su primer LP, ‘Cantar i callar’, en la colección ‘Chant du Monde’, en el que aparecía ya su mítica canción ‘Aragón’, que, como recordó José Carlos Mainer, José Antonio le había dedicado a Eloy Fernández Clemente cuando ambos andaban ocupados inventándose ‘Andalán’ y que fue convirtiéndose en un grito de afirmación aragonesista con el que Labordeta iniciaba todos sus recitales. Y un año más tarde, en 1975, José Antonio grababa otro LP, ‘Tiempo de espera’, que contenía su famosísimo -y tantas veces reclamado por muchos como himno de Aragón- ‘Canto a la libertad’, con el que por aquellas fechas ponía broche final a sus conciertos.

El descubrimiento de Labordeta como cantante, aquellas canciones dedicadas a Aragón y a la libertad, al problema de la emigración  -con temas como ‘La vieja’ o ‘Todos repiten lo mismo’- o a unos parias de la tierra como eran por entonces leñeros y masoveros, nos mostraban un Aragón distinto, un Aragón preocupado por los humildes, los desheredados y las clases populares, una sensibilidad por los problemas de nuestra tierra que no habíamos visto hasta ese momento apenas en nadie. Y aquel fue el primer caldo de cultivo del aragonesismo de izquierdas de los primeros años setenta, un aragonesismo que debía en buena medida a las canciones de Labordeta su entronque con lo popular y que tenía en ‘Andalán’ su soporte intelectual y en el Partido Socialista de Aragón su brazo político. Lo que aquella generación hizo -con José Antonio Labordeta a la cabeza- por reinventarse Aragón, por levantar nuestra autoestima como comunidad histórica y diferenciada y por recordarnos a todos nuestra enorme tradición en defensa de las libertades, nunca se lo agradeceremos bastante.

Labordeta fue como es bien conocido uno de los fundadores de ‘Andalán’ y del P.S.A. y tal vez el primer responsable de que el aragonesismo de corte progresista se convirtiera en nuestro viejo país en una importante -y en determinados momentos históricos muy votada- opción política y cultural. José Antonio sólo militó en dos partidos políticos a lo largo de toda su vida: el Partido Socialista de Aragón y la Chunta Aragonesista. Los dos socialistas y los dos aragonesistas. El P.S.A. recogía la vieja tradición federal y la CHA, nacida en 1986 y que vino a ocupar en buena medida el hueco dejado por el P.S.A tras su desaparición en 1983, se declara abiertamente nacionalista. Pero Labordeta militó en estos partidos sólo por una cuestión romántica y sentimental. Él sabía muy bien que tenía que estar con quienes defendían Aragón y lo aragonés desde ópticas progresistas y que su condición de icono del aragonesismo le comprometía a defender estas opciones, pero quienes le conocíamos bien sabemos que a José Antonio nunca le interesó demasiado el día a día de la política, que acabó de diputado en Madrid por no saber decir que no a los amigos más que por propia iniciativa y que, pese a su compromiso leal y sincero con Chunta Aragonesista desde los años noventa, nunca se sintió verdaderamente nacionalista.

Él se conducía en política un poco a su aire, decía en cada momento lo que quería decir y no lo que convenía decir, y podía ser en ocasiones lenguaraz e indisciplinado. Esos pequeños actos de indisciplina, que en los dos partidos en que militó se le consentían de mil amores pues era mucho más lo que aportaba que lo que aquellos pudieran restar, le venían tal vez de su talante de poeta y escritor y no eran sino el reflejo de su enorme vocación intelectual, que le llevaba a pensar por sí mismo sin aceptar ataduras ni imposiciones de los aparatos de los partidos, y de su amor por la libertad de expresión. Esto lo percibía muy bien el hombre de la calle, que sabía que Labordeta era un aragonés de una pieza, leal amigo de sus amigos pero con voz y personalidad propias. Su muerte nos deja más desvalidos y solos que nunca.

 

*A Labordeta le gustaban mucho las tierras de Gúdar y Javalambre. Visión de Carlos del Siero de Gúdar.

DICA SIEMPRE, LABORDETA

DICA SIEMPRE, LABORDETA

Chorche Romance, periodista y amigo, despidió así, en aragonés, José Antonio Labordeta en su blog.

 

Dica siempre, Labordeta

(http://www.purnas.com/2010/09/19/dica-siempre-labordeta/)

Por Chorche ROMANCE

 

Se mos va parti de l’alma d’iste pais. Se mos va lo cantor que mos facio recuperar l’autoestima. Se mos va la voz d’Aragon. Tantas vegadas, tantas y tantas vegadas. Dende o suyo esmo libertario y d’asti t’alla, Labordeta mos ha feito sentir aragoneses. Mos ha feito cantar a la libertat. Mos ha feito sentir, vivir y creyer. A suya idiosincrasia yera tan especial que a totz de vegadas mos ha puesto en contra, pero sobre tot, a totz mos ha metiu a favor mas vegadas encara.

Si yo pienso como pienso y soi como soi tamien ye por ti, Labordeta. De sentir as tuyas cantas, de pasar una y atra vegada as viellas cintas y LP prencipie a aimar iste pais nuestro. A voz tuya ye a voz nuestra, y ixo mos dixas. Mos dixas Aragon, Somos, Ya ves, La vieja, o Canto a la Libertat que ye l’imno d’iste chicot pais nuestro que tanto aimes. Se me borran as parolas mientres las escribo. I abra glarimas agora que mueres. I abra bellas glarimas de cocodrilo tamien, pero no m’alticaman. Te debemos una, abuelo, te debemos continar luitando por a libertat, por o pais, por as chentz que abion de marchar y por os que en tornemos, tamien por os que siempre estioron.

Dica siempre, Labordeta. Dica agora. Te’n vas pero lo tuyo esprito remane bien fundo en a tierra, con os de tantos atros que han feito d’Aragon lo que ye.

Huei sentirez muitas cantas d’el, pero sentindo ista, siento o suyo testamento vital. Que a tierra te siga leu, companyer. Entalto Aragon.

 

Ya ves
que vamos avanzando
cumpliendo este camino
no lo sé
ya ves.
ya ves
que vamos recordando
creciendo hacia el ocaso
no lo sé
ya ves.

Ya ves
qué pálidas palabras
se pierden en la noche
sin hallar solución.

Ya ves
que hemos ido surgiendo
de inciertas duras voces
de desesperación.

Recuérdame
como un árbol batido
como un pájaro herido
como un hombre sin más;
recuérdame
como un verano ido
como un lobo cansino
como un hombre sin más.

Ya ves
que fuimos agrietando
los muros mantenidos
no lo sé
ya ves.

Ya ves
que estamos añorando
unos niños perdidos
no lo sé,
ya ves.

Ya ves
que voces diferentes
se cruzan en el alba
buscando la verdad

Ya ves
que fuimos puente herido
de abrazos detenidos
por ver la libertad.

 

TRES AMIGOS DE JOSÉ ANTONIO LABORDETA

TRES AMIGOS DE JOSÉ ANTONIO LABORDETA

Tres de los mejores amigos de José Antonio Labordeta: Ángel Artal, uno de sus médicos más constantes y un conversador impagable; Eloy Fernández Clemente, amigo imprescindible durante 45 años, desde Teruel y confundador de ’Andalán’ con él y con otros, y José Luis Melero Rivas, casi como un hijo que iba a verlo todas las tardes y a conversar de lo divino y de lo humano y a veces del Real Zaragoza. La foto fue tomada en la tumba de Costa, en el cementerio de Torrero, ayer por la mañana, en un acto íntimo y familiar.

 

La foto es de la pintora Maite Roy, compañera de Ángel Artal.

MARISA LANUZA, ALCAÑIZ Y LABORDETA

MARISA LANUZA, ALCAÑIZ Y LABORDETA

MARISA LANUZA

El sentimiento que tengo ahora mismo es de orgullo.
Me siento orgullosa de 2 joyas de mi tierra: Alcañiz, mi pueblo, y José Antonio Labordeta, un aragonés que quería que lo recordaran como "un hombre sin más".
El destino ha querido que ambos fueran la noticia española de hoy.
Alcañiz ha sido mostrada al mundo entero y Labordeta se ha ido de él.
¡Larga vida a Alcañiz!
¡Larga vida a Labordeta!

 

*Esta una entrada del blog de Marisa Lanuza que me envió estos días. El blog es http://marisalanca.blogspot.com

JUANA Y SUS HIJAS

JUANA Y SUS HIJAS

Ángel Artal y Maite Roy me han enviado esta foto preciosa: Juana de Grandes, compañera y esposa de José Antonio Labordeta, con sus tres hijas: Paula, Ana y Ángela. Cuatro mujeres maravillosas.

UNA BICICLETA EN LA MANCHA

UNA BICICLETA EN LA MANCHA

Jesús Marchamalo ha estado este fin de semana y ha encontrado esta bicicleta. Me la ha mandado con el afecto de siempre.