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Antón Castro

JAVIER RIOYO Y PEPÍN BELLO

JAVIER RIOYO Y PEPÍN BELLO

Pepín Bello: Vida y memoria de un amigo inmortal

 

Javier Rioyo estrenaba el pasado lunes en la Residencia de Estudiantes su documental ‘Pepín Bello. Preferiría no hacerlo’, sobre el intelectual oscense del 27

 

 

Javier Rioyo estrena hoy el documental sobre José Bello Lasierra (Huesca, 1904-Madrid, 2008), que ha pasado a la historia como Pepín Bello. Enrique Vila-Matas lo incluyó en su libro ‘Bartleby y compañía” como un ejemplo de los escritores que no escriben, o que dejan de escribir, de esos que parecen decirle al mundo, igual que el amanuense nihilista de Herman Melville: “Preferiría no hacerlo”. Ese es el título que Javier Rioyo le ha dado a su documental sobre el coleccionista de amigos memorables, el amigo dilecto de Lorca, Buñuel y Dalí. ‘Pepín Bello. Preferiría no hacerlo’ se estrena esta tarde en la Residencia de Estudiantes de Madrid, que fue de joven el espacio ideal de Pepín y de la cultura española de vanguardia, y volvería serlo muchos años después cuando se recuperó. “Así arranca el documental: con Pepín Bello en la Residencia, entre becarios jóvenes y amigos casi tan ancianos como él”, dice el director y periodista madrileño.

Recuerda Javier Rioyo (Madrid, 1952), que estuvo el pasado viernes en el congreso de Periodismo Digital, que Pepín Bello era una fuente de asombros para su propia familia. Cuando se trasladaba a Huesca, de repente empezaba a decir que conocía a tal o cual persona que hablaba en la tele: escritores, filósofos, actores, políticos. Poco a poco iba revelando los secretos de su vida. “Pepín Bello ni hizo películas, ni escribió guiones, ni redactó una novela –subraya Javier Rioyo-. No sintió esa necesidad. Siempre aparcó cualquier conato de vanidad, aunque al final tuviera algunas manifestaciones en las que daba a entender que había estado detrás de numerosos proyectos. Tenía un carisma personal increíble, encanto, gracia, tal como dice María Asquerino. Vivió por el placer de vivir como quiso. Era noble, sin ser aristócrata; sabio, sin parecer un intelectual; elegante, sin pedantería. Y, sobre todo, era refinado, pulido, un maravilloso conversador que fue decisivo en el desarrollo del surrealismo y que influyó en la película ‘Un perro andaluz”. En el documental, que recorre Huesca, Madrid y un poco Sevilla, hablan distintos familiares de Pepín, intelectuales como Ian Gibson, Andrés Soria, Pepín García Velasco (que fue una de las personas que colaboró en la recuperación de su figura); hablan Antonio Garrigues Walker, el escritor Enrique Vila-Matas, varios integrantes de la familia Benet, y dos oscenses: Ricardo Lapetra, “que lo recibía en la ciudad y salía a pasear y a conversar”, y el pintor José Beulas. Rioyo recuerda Beulas y Bello se conocieron en los años 50 en la Academia de España en Roma en el único viaje que Pepín Bello hizo al extranjero.

“Insisto: Pepín Bello vivió a su aire. Solo tuvo tres trabajos: lo contrataron para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1927, y él aprovechó para invitar a sus amigos poetas, y logró que se hiciera la famosa foto de la Generación del 27. Luego, permaneció escondido en Madrid durante la Guerra Civil. Él era un liberal azañista, un hombre de centro más bien, pero se quedó en España, y en cierto modo se quedó solo. En la posguerra, intentó recuperar la elegancia del cordero castellano y creó una peletería de mutton, que intentaba suplantar al astracán y a las pieles más caras, y finalmente montó un cine al aire libre de coches en las afueras de Madrid”.

Dalí, Lorca y Pepín Bello, tras grandes amigos en La Residencia de Estudiantes.

Rioyo recuerda que apenas se le conocen amores a Pepín Bello: podría haber vivido una gran pasión en Sevilla, sugiere, pero su gran pasión fue la bella Araceli Durán: “Le pidió a Rafael Alberti que le escribiera un poema para interceder por él y el escritor gaditano le redactó un soneto”, y en la posguerra se sintió atraído por la belleza de Ava Gardner y por Lucía Bosé. “Su gran amigo, sin duda, por su aragonesismo tan vital fue Luis Buñuel. Pepín ejercía una atracción especial, era gracioso y muy original en su manera de ver el mundo. Eso explica que fueran grandes amigos suyos escritores tan serios como Juan Benet o políticos y abogados como Antonio Garrigues Walker”. En los últimos años fue objeto de varios libros, entre ellos de uno de José Antonio Martín Otín, ‘Petón’.

Uno de los detalles más entrañables de este proyecto fue que en una de las fotos que Aurelio Grasa tomó sobre la inauguración del pantano de La Peña, proyecto que realizó su padre, el ingeniero Severino Bello, aparece el niño Pepín y otro amigo. Al final, Javier Rioyo dio con ese amigo en una residencia de Huesca, “esa ciudad aireada y central, tan cerca de Francia, tan diferente a la vega de Lorca y al mundo mediterráneo de Dalí, o a la cerrada y aislada villa de Calanda. Así la definía Pepín Bello, que solía presumir de ciudad”.

 

EL AUTOR

Javier Rioyo, colaborador de ‘Hoy por hoy’ y director del programa ‘Estravagario’, es autor de varios documentales sobre el mundo de la literatura. Con José Luis López Linares firmó ‘Asaltar los cielos’, sobre el asesino de Trotski, y ‘Extranjeros de sí mismos’, sobre los brigadistas y algunos voluntarios en la División Azul. Juntos también han hecho ‘A propósito de Buñuel’, y ‘Un instante en la vida ajena’. Además, es autor de ‘Lorca, así que pasen cien años’, ‘Alberti para caminantes’ o ‘Un Quijote cinematográfico’. Ahora trabaja en un documental sobre el cartelista Enrique Herreros, y prepara la producción de otro trabajo sobre José Manuel Caballero Bonald.

 

*Esta fotografía de Javier Rioyo me la facilitó Silvia Martínez Peñas.

JOSÉ PERIS CON HAYDN ANTE EL PAPA

JOSÉ PERIS CON HAYDN ANTE EL PAPA

El músico aragonés presentará el 19 de marzo en el Vaticano la obra ‘Las últimas siete palabras de Cristo’ con el cuarteto Henschel, que él ha completado en un proyecto artístico que incorpora a la soprano Suzanne Kelling. El día 24 de marzo se presentará en La Seo

 

La vida musical de José Peris Lacasa (Maella, Zaragoza, 1924) tiene muchas anécdotas para la leyenda. Fue discípulo dilecto de Carl Orff, estudió con Turina y Guridi, y sedujo con su rigor y la pasión por el trabajo bien hecho a Óscar Esplá, que lo reclamó a su lado, en Alicante, poco después de retornar del exilio. Su tendencia a vivir experiencias intensas va a tener un nuevo hito: el próximo día 19, a las 18.00, en la Sala Clementina del Vaticano, presentará ‘Las últimas siete palabras de Cristo’ de Joseph Haydn (1732-1809) ante el Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger. El cuarteto Henschel de Munich, acompañado por la soprano italo-germana Suzanne Kelling, ofrecerá esta obra de 900 compases que dura en torno a una hora y cuarto y que nació de un encargo a Haydn de unos ilustrados españoles de Cádiz que se reunían en una cueva a celebrar de un modo especial la Semana Santa. José Peris ha completado la pieza: en vez del sermón habitual del sacerdote, ha compuesto música para una soprano.

José Peris Lacasa dice desde su casa madrileña: “No he movido ningún hilo. Soy muy malo para las relaciones. Todo ha venido rodado. El Papa es un gran enamorado de la música y se dice que toca el piano todos los días”, dice. Sin embargo, el “concierto en honor al día de la onomástica del Papa” del día 19 en Roma tiene una historia anterior. En el año 2008, Peris presentó, con un cuarteto y con la soprano Ana María Sánchez, esta obra en el Palacio Real. Y al año siguiente fue invitado al Festival de Semana Sacra de Nüremberg, que se inauguró con la composición de Haydn.

El interés papal

“Lo que ocurrió luego no lo sé con certeza. Gente de los círculos musicales debió hablarle al Papa Benedicto XVI de ‘Las últimas siete palabras de Cristo’ y él mismo dijo: ‘Quiero escuchar esa obra’. Y así comenzó todo: he recibido cartas, llamadas; se ha dirigido a mí el prefecto de la Casa Pontificia, Hannes Harvory”. Haydn concibió un desarrollo orquestal de este proyecto al principio, pero poco a poco fue derivando hacia la búsqueda de una mayor profundidad del drama y de “una intimidad más íntima”, y la adaptó para cuarteto, porque “el cuarteto con dos violines, viola y violonchelo es el que más se acerca al registro de voces humanas”. El propio Joseph Haydn -“el mejor músico religioso del mundo en su tiempo”, según José Peris- señaló: “Hace quince años que el canónigo de Cádiz [José Sáenz de Santamaría] me pidió hacer música instrumental para ‘Las últimas siete palabras de Cristo’ en la Cruz (...) Después de la introducción, subió el obispo al púlpito, pronunció una de las siete palabras y habiendo terminado bajó y se arrodilló ante el altar. Esta pausa fue completada por la música y así una y otra vez hasta la conclusión...".

El origen de la petición de esta obra está vinculado con la cofradía de la Madre Antigua que se congregaba en la Iglesia del Rosario de Cádiz, que contaba con tres lienzos de Francisco de Goya. Sus integrantes, que eran ilustrados, descubrieron por puro azar una cueva subterránea y continuaron en ella sus reuniones y sus rezos. A través del canónigo don José Don José Saénz de Santamaría, le escribieron a Haydn. “Imagínese de qué estamos hablando. Haydn se quedó asombrado cuando leyó cómo se celebraba la Semana Santa, con todas las imágenes tapadas, incluso el órgano, ese universo oscuro o morado de nuestros ritos. Él aceptó el desafío, le puso música, y yo lo que he hecho es completar algunas cosas durante los distintos sermones, cambiamos a la soprano por el cura habitual de entonces,  y añadirle algunos compases con el mismo ritmo, la armonía y el estilo de una pieza que marcó un nuevo camino. Es una música profunda y genial”.

El concierto ante el Papa de ‘Las últimas siete palabras de Cristo’ de Haydn también llegará a Zaragoza cinco días después: se estrenará el próximo 24 de marzo en La Seo, a las 20.15, en este caso con la soprano española Ana María Sánchez. “Me hace muchísima ilusión. Siento una especial vinculación con La Seo. Tanto el Cabildo como la consejera de Cultura, Educación y de Deporte María Victoria Broto se lo han tomado muy en serio y patrocinan el concierto. Les estoy muy agradecido y soy muy feliz. Fui muy amigo de Joaquín Broto, el gran organista de La Seo, y he estrenado varias obras en la catedral. En otro sentido, entiendo que ambos conciertos son también un respaldo a un proyecto de un misticismo evidente e intenso que nace en España con la ilustración”, concluye José Peris Lacasa.

 

DESPIECE

José Peris Lacasa es uno de los músicos aragoneses más completos. Según uno de sus mejores conocedores, “habría podido ser el Carl Orff” aragonés. Se formó en Zaragoza, París (donde estudió con Nadia Boulangier) y Munich, y estableció lazos con la generación de la República. Combina todas las facetas: compositor de obra sinfónicas, de pequeñas piezas y de música religiosa, divulgador musical, responsable de proyectos de investigación, cursos y festivales (entre ellos, el Festival Internacional de Música de Alicante, entre 1978 y 1984), y pedagogo en Alicante y en Madrid, donde fue Catedrático Numerario de Música de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad Autónoma. Ha rendidos diversos homenajes a la poesía: ha compuesto obras para Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, García Lorca, Aleixandre y Alfonso X el Sabio, entre otros. Por su ‘Concierto espiritual’ recibió el Premio Nacional de Música en 1965, y nunca ha dejado de crear. La pieza ‘Música grave’ para cuarteto de cuerda es un homenaje a Severo Ochoa y ‘O Sacrum convivium’ fue redactada en memoria de las víctimas de la riada de Biesca, y se estrenó en la catedral de Huesca por el Coro de Cámara de Praga.

*(En la foto, Joseph Haydn por Hardy).

SABINE WEISS, EN VALLADOLID

SABINE WEISS, EN VALLADOLID

 

Es la última representante de la fotografía humanista francesa

 

SE INAUGURA EN LA SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE LA CASA REVILLA LA EXPOSICIÓN “INTIMAS CONVICCIONES. El hombre y sus creencias. Fotografías de SABINE WEISS”.

Portugal. 1954.

 

La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla presenta a partir de hoy día 17 de marzo, la exposición INTIMAS CONVICCIONES. El hombre y sus creencias. Fotografías de SABINE WEISS. La muestra recoge 60 fotografías en blanco y negro seleccionadas entre las mejores imágenes de la fotógrafa sobre el tema de la religión, la fe y la expresión y el comportamiento humano ante las deidades.

Nacida en 1924 y amiga de los grandes fotógrafos de su época, como Robert Doisneau, con los que ha compartido la forma de mirar, Sabine Weiss lleva 45 años recorriendo el mundo para encontrarse con el otro, siempre a través de una mirada tierna y curiosa a la vez. Hija de un químico, creció familiarizada con la manipulación de los líquidos, y a los 12 años, durante un viaje a París, se compró su primera cámara de fotos con su paga. A los 22 años, después de haberse sacado el título de fotógrafa, decide abandonar Suiza y marcharse a vivir a París “por cuestiones de amor”.

Niños españoles de 1954.

En la ciudad de la luz, en el estudio del fotógrafo de moda Willy Maywald, descubre el placer y la importancia de fotografiar con luz natural, una obsesión que le acompañará toda su vida. “Sólo fotografío aquello que me conmueve”, ha dicho alguna vez, y es por eso que su obra está plagada de niños, “son siempre un desafío”, de viejos, de gente en las calles, de la vida cotidiana en el París de los 50, que es el mismo que fotografiaron sus grandes coetáneos, y algunos de ellos compañeros de agencia, como son  Cartier Bresson, Robert Doisneau, Brassaï o Willy Ronis. En sus archivos, la gente anónima se mezcla con las estrellas famosas y pronto es solicitada por las grandes revistas francesas y americanas para hacer retratos de los políticos y relevantes artistas de la época. Ante su cámara posaron, entre otros, Joan Miró Fernand Leger, Marc Chagal, André Breton y Giaccometti. La moda fue otra de sus especialidades y durante décadas ha aceptado innumerables encargos de la prensa estadonidense del sector.

A pesar de su actividad laboral frenética, Sabine Weiss siempre ha sabido encontrar tiempo para sus proyectos más personales. INTIMAS CONVICCIONES. El hombre y sus creencias es el resultado de años de trabajo y viajes en los que la autora, infatigable, ha buscado el significado de Dios, no tanto en su forma divina, como en su representación más cercana y sobre todo, en su faceta más humana. Weiss no se fija en altares, ni en iconos religiosos, sino que gira su cámara hacia el hombre que reza, el que comulga, el que medita, sea en una calle, en una catedral ante un cristo o en aeropuerto junto a las cabinas telefónicas. La cámara de Weiss capta la manera en que los hombres se comportan ante él y cómo manifiestan sus creencias, lo que en definitiva, es la manifestación de lo que somos. Como ocurre muchas veces con la fotografía humanista, el trabajo de Weiss sobre la fe, es un estudio casi antropológico, porque a Sabine Weiss le interesa, sobre todo, el momento en que se quita la máscara que se siente obligado a llevar.

La fuerza del amor.

Sabine Weisss ha expuesto en el MoMA de Nueva York, en  Art Institute de Chicago, Museo de l'Elysée, Lausanne y en  la Maison Europeen de la Photographie, en París, entre otros muchos. Entre sus numerosas publicaciones, cabe destacar “Intimes Convictiions”, Ed. Contrejour, 1989 y “Sabine Weiss”, ed. La Martiniere, 2003.

 

*Esta información pertenece a la Fundación Municipal de Cultura y al Ayuntamiento de Valladolid. Las fotos son todas de Sabine Weiss, pero no todas están en Valladolid.

PANTALIA.ES: LAIRLA & LARTITEGUI

PANTALIA.ES: LAIRLA & LARTITEGUI

Hace unos días, recibí de mis amigos Sergio Lairla y Ana González Lartitegui, y además vecinos de Garrapinillos, esta pequeña nota:

 

Desde Pantalia nos complace presentarte nuestro nuevo espacio de gestión en la red diseñado por Ajubelstudio.

 

Te invitamos a visitarlo en nuestra dirección:

 

http://www.pantalia.es/

 

Un cordial saludo. Sergio Lairla y Ana González Lartitegui.

 

Ana es ilustradora y a veces escritora; Sergio es escritor. Y además son gestores culturales vinculados al mundo de la literatura infantil y juvenil.

 

Recojo de su web estas dos noticias de otros amigos: Ajubel, el ilustrador cubano, Elisa Arguile y Daniel Nesquens.

 

 

NOTICIAS PANTALIA.ES

Ajubel y Elisa Arguilé premiados en el CJ Picture Book Award de Corea.

 

El libro Robinson Crusoe editado por Media Vaca e Ilustrado por Ajubel, colaborador de Pantalia y autor del diseño de esta página web, ha sido galardonado en la 2ª edición de los CJ Picture Book Award del CJ Picture Book Festival  celebrado en Corea. En esta 2ª edición también ha sido galardonado El león Kandinga, editado por Kalandraka, escrito por Boniface Ofogo e ilustrado por la Ilustradora Zaragozana Elisa Arguilé. Una excelente noticia para el mundo de la edición y el campo de la ilustración en nuestro país.

El Picture Book Festival es uno de los acontecimientos más importantes a nivel mundial en relación con la literatura infantil y juvenil ilustrada, está organizado por la CJ Culture Foundation, una institución sin ánimo de lucro cuyo objetivo es promover y difundir los mejores libros del panorama internacional.

Un jurado internacional compuesto por editores, ilustradores y especialistas ha seleccionado ambos libro dentro de la categoría New Publications, que premia cinco obras recientemente editadas o inéditas de un total de seiscientos treinta y cinco presentadas a concurso y procedentes de treinta y nueve países. En este mismo certamen Ajubel ha quedado seleccionado entre los cincuenta finalistas en la categoría individual.

Ajubel ha obtenido ya otros importantes reconocimientos por su Robinson Crusoe, como el Bologna Ragazzi Award 2009, el Premio al Mejor Libro Ilustrado 2008 concedido por la Dirección General del Libro de la Consellería de Cultura Valenciana o los White Ravens 2009 que patrocina la Internationale Jugendbibliothek de Múnich. (Arriba, una imagen de Ajubel)

 

 

Daniel Nesquens ganador del Premio Anaya

 

de Literatura Infantil y Juvenil.

 

El escritor zaragozano Daniel Nesquens ha resultado ganador de la VII edición del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, con la obra El hombre con el pelo revuelto, que será publicado por la editorial en abril en una edición ilustrada.

Eliacer Cansino, como presidente del jurado, destacó que "su humor absurdo la hace recomendable para cualquier edad y que su disparate organizado no esconde un mensaje lleno de vitalidad y una filosofía del disfrute de la vida".

En esta edición, el jurado ha estado compuesto por Eliacer Cansino, ganador de la pasada edición; Alicia Muñoz, directora de la revista Lazarillo; Purificación Prieto, librera, María Cruz Delgado, profesora y especialista en literatura infantil; María Luisa Blanco, asesora de literatura infantil y juvenil de Anaya, y Pablo Cruz, editor de Anaya Infantil y Juvenil.

Desde aquí felicitamos a este amigo y colaborador de Pantalia por sus éxitos.

 



UN HOMBRE, UN PAISAJE, UNA PASIÓN

UN HOMBRE, UN PAISAJE, UNA PASIÓN

UN HIOMBRE, UN PAISAJE, UNA PASIÓN

EL GRAVE RETRATISTA DE ALMAS HERIDAS

 -Miguel Delibes (Valladolid 1920-2010) ha practicado casi todos los géneros: novela y relato breve, libros de viajes, diarios, ensayos, manuales de literatura, textos políticos y diversos volúmenes de esto y de aquello que recogen sus artículos de prensa o sus impresiones de actualidad, incluyendo su pasión por el fútbol y en concreto por el arquero del Real Zaragoza de los años 40 Andrés Lerín, al que evocó varias veces. E incluso ha sido, de modo más o menos diferido, un memorialista muy personal en ‘Señora de rojo sobre fondo gris’ (Destino, 1991), donde recreaba la muerte de su mujer Ángeles Castro y el insondable dolor posterior, y en ‘Las ratas’ (Destino, 1962), un compendio de experiencias personales en un medio rural que agoniza. Delibes ha sido un narrador fundamental de la posguerra, muy querido por el cine y por el teatro, un abogado de los perdedores, que ha conjugado como nadie ética y estética. Su texto más barroco, y quizá estilísticamente más bronco, fue el primero, ‘La sombra del ciprés es alargada’ (Destino, 1947), un inesperado Premio Nadal que le vinculó al sello Destino y a su editor Josep Verges; la amistad de ambos y las diversas tribulaciones de la relación las desveló en un libro como ‘Delibes-Vergés. Correspondencia 1948-1986)’ (Destino, 2002). Delibes solía fotografiarse casi siempre ante la colección, en tapa dura, del sello ‘Áncora y Delfín’ de Destino. Esa era su casa de fondo: el sello y el puerto donde le gustaba publicar sus libros.

Desde sus inicios ha sabido alternar su preocupación por Castilla, el territorio constante de su vida, por su paisaje y su paisanaje, con retratos muy complejos de personajes muy diferentes y con agudas y meditadas visiones de la realidad española.  Delibes era un grave retratista de almas heridas que decía que una novela exige un ser humano, un paisaje y una pasión. Al lado de novelas como ‘El camino’ (1950), que cuenta el tránsito del mundo rural al mundo urbano, casi una elegía del paraíso perdido, las narraciones de ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’ (1964), la magistral ‘Los santos inocentes’ (1982) o su novela histórica ‘El hereje’ (1998), que le devolvió a la máxima actualidad, hay que situar libros tan personales como ‘Diario de un cazador’ (1955), ‘Diario de un emigrante’ (1958), ‘Mi idolatrado hijo Sisí (1953), ‘La hoja roja’ (1959), ‘Cinco horas con Mario’ (1966),  ‘La mortaja’ (1970) o ‘El príncipe destronado’ (1973). Entre sus libros de viajes y de crónicas sociales y políticas se encuentran ‘Por esos mundos: Sudamérica con escala en las Canarias’ (1970) y ‘La primavera de Praga’ (1970). Delibes fue un hombre de palabra, valiente y decidido, un maestro de periodistas y un humanista, en el sentido más extenso del término, que criticó el franquismo y que luchó contra la censura a la vez que arropaba el talento de José Jiménez Lozano, Manuel Leguineche, José Luis Martín Descalzo y Francisco Umbral, entre otros. Escribió del amor, de los desheredados y acosados por el poder y el destino, escribió de la vida, de la vejez y de la muerte con un estilo transparente y hondo, y su obra fue un cántico constante al castellano: una prosa antigua y moderna de campo, paseo y caza. Le gustaba hablar con todo el mundo, “pegar la hebra”, oír al cazador (es, sin duda, el gran escritor cinegético de España) y al campesino, y sabía contar como nadie ese momento en que el niño, el adolescente o el anciano se quedan como náufragos, sin asideros, estupefactos ante el curso de los acontecimientos. Como los niños de ‘El camino’, como el viejo Azarías y su ‘Milana, bonita’. Era un hombre discreto y cálido, uno de los nuestros, distinguido con todos los premios y con el absoluto fervor de los lectores. En los últimos años contó con una activa cátedra universitaria, en la Universidad de Valladolid, que dirigía la aragonesa María Pilar Celma.

 

II. EL REPORTERO

 

El periodista de todas las secciones

 

Miguel Delibes dijo en una ocasión que “el periodismo era como un borrador de la literatura”. Lo fue para él, sin duda, porque desde las páginas de El Norte de Castilla, donde se inició y se forjó, aprendió dos cosas fundamentales: la valoración humana, sociológica e histórica de los hechos, y la labor de síntesis que exige la prensa. Delibes añadía que su misión era buscar al otro, al lector, y para ello en muchas ocasiones se tenía que valer de una máxima, que es casi una aspiración: “Se trata de decir lo máximo con las menos palabras posibles”. Explicaba que la redacción de un suceso puede contener todo el arte de narrar y que una entrevista es una magnífica escuela para hacer hablar a los personajes, un campo de pruebas del diálogo narrativo.

        El joven estudioso de Derecho Mercantil sintió desde muy pronto la llamada de las linotipias. En 1941, inició su colaboración con El Norte de Castilla como caricaturista y dibujante, aunque también realizaba el diseño de rótulos de secciones. Dos años después, se convirtió en redactor y realizó distintas funciones vinculadas con el periodismo literario: fue crítico de cine, comentarista de libros, en particular de novela española y extranjera. El director Francisco de Cossío estimuló su vocación y el uso de la creatividad. De ahí pasaría, algún tiempo después, a ser editorialista.

        Desde muy pronto, eludiendo la censura como podía, manifestó una inclinación hacia los postergados, los parias del mundo. Con sus reportajes, viajes por Castilla, su preocupación por la situación social del campo, su resistencia a aceptar consignas o lugares comunes que difundía el régimen, Delibes trazó su propio camino. Dirigió el periódico de su ciudad desde 1958 a 1963. En ese periodo animó y formó a una espléndida generación: Martín Descalzo, Umbral y Leguineche. Delibes escribió de todo en la prensa: realizó varios viajes alrededor del mundo, redactó unos textos sobre la primavera de Praga (que publicó en Triunfo), realizó entrevistas a personajes locales, opinó de deportes: caza, natación, automovilismo, ciclismo y fútbol, por supuesto. Miguel Delibes corrigió al gran Di Stéfano cuando éste dijo que en las victorias sólo el 10 % era mérito del entrenador, y en las  derrotas, el demérito alcanzaba el 40%. Delibes, observador y comprometido, sutil en la esquiva de los censores, dijo: “El alma del equipo es el alma del entrenador”. Muchos dirían que Delibes, que recogió sus textos de prensa en “Pegar la hebra” (1990) o “He dicho” (1991), entre otros volúmenes, también encarna el alma del periodismo, su honda transparencia. “Soy un hombre que escribe sencillamente”, confesó una vez.   

*La primera foto es de 'Diario de León' y la segunda se halla en los blogs de Rtve.  

 

'VIVIR DEL AIRE': DOS POEMAS

'VIVIR DEL AIRE': DOS POEMAS

EL PASEO Y LOS OLIVOS

 

El poeta Rosendo Tello me dijo una vez: “El misterio vive ensortijado en la oscura sombra de los olivos”. Aquella frase se me quedó en la cabeza. Cuando pienso en los olivos, siempre pienso en el poeta lunar de Letux, siempre busco ese enigma entre las ramas. Y si no lo encuentro no importa. Avanzo entre los árboles, lentamente, hollando los cantos de la tierra, aspirando un olor poco definido. Avanzo como quien persigue algo, como quien presiente que, a derecha o izquierda, en la perfecta simetría de los campos, de un momento a otro se hará evidente la revelación. Y esa revelación tendrá la melodía de una música o el canto de un ruiseñor, la densidad de la espesura, el rostro inefable de un dios invisible. Avanzo, sin miedo, a favor de la claridad de la mañana. Me refugio en una olivera y me enredo en sus ramas. Entonces, miro al cielo y me sé seguro en el mundo.

*Este es el primer poema del libro.

VIVIR DEL AIRE

 

Nunca he sabido qué me duele. No he sabido ponerle palabras a este vago estupor de existir y resistir. Intento reinventarme a cada hora. Hago acopio de felicidad: si no la atisbo, la creo, la busco afanosamente en cualquier sitio, en cualquier objeto, en un jirón de nubes negras, en los almendros que muestran sus flores deslumbrantes cuando se despereza marzo. Me fajo como un púgil o un erizo furioso contra el airado descontrol de la soberbia. Sueño que la felicidad que ansío está en todo: en cuanto me ve al pasar, en la cigüeña que despliega sus alas en el torreón, en medio de la corriente, en el pato que anda, vuela y nada en el Canal antes de ocultarse bajo el tronco de un gran abedul. Nunca he sabido qué me duele, pero percibo un agobio dentro, un cosquilleo de rabia, una perplejidad de metales en la lengua y en la sangre. Vivir, a veces, es abandonarse, prescindir de la impostura, despojarse de la ambición y del vértigo: dejarse ir, hacia la inalcanzable montaña de nieve, con las manos en los bolsillos...

 

**Último poema del libro. En 'Vivir del aire' se mezcla los poemas en verso con los poemas en prosa. Esta portada ha sido tomada por Vicente Almazán en su blog de fotos en color.

 

 

 

FOTO DE 'VIVIR DEL AIRE'

FOTO DE 'VIVIR DEL AIRE'

He recibido un puñado de cartas y de mensajes de amigos que han leído ya mi primer poemario, ‘Vivir del aire’, que ha publicado Olifante en su colección, Casa del Poeta. Juan Marqués, por ejemplo, me ha dicho que lo ha comprado en Hiperión esta misma semana.

 

Estoy muy contento con el libro. Ha quedado un objeto delicado.

 

Lleva esta foto del gran Vicente Almazán. El fotógrafo insomne. El poeta del contraluz. Está tomada en Rubielos de Mora.

ENRIQUE LARROY CREA WEB

ENRIQUE LARROY CREA WEB

Hace días que quería anunciar que el pintor Enrique Larroy ha abierto una estupenda página web, y se encuentra aquí:

http://www.enriquelarroy.com/