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Antón Castro

FERNANDO ARCEGA POR MELENDO

FERNANDO ARCEGA POR MELENDO

Hace ya mucho tiempo que no veo a José Antonio Melendo. Él sigue haciendo sus fotos, de bodas, sobre todo, de reportajes, de paisajes y de reportero esencial que está en casi todos los sitios y que tiene una amplia presencia en facebook y en sus redes infinitas de amigos. Anoche me escribió y me mandó esta foto de Fernando Arcega, emocionado, que recibió hace unos días un merecido homenaje en la Gala del Deporte Aragonés.

TRASPIÉS Y EMPATE

TRASPIÉS Y EMPATE

Doble partido del Garrapinillos este fin de semana, por lo que afecta a nuestra casa. Jorge Rodríguez Gascón, número diez y capitán de los juveniles, se enfrentó con sus compañeros al Valdefierro en el campo de San Lorenzo. El equipo visitante pugna, con el Utebo, por la primera plaza, pero por ahora tiene ventaja nuestros vecinos. El Garrapinillos contaba con dos bajas importantes: la de sus mediocentros Víctor, castigado con cuatro partidos en una gresca en la que él fue el agredido (a él le metieron cuatro partidos, y media España se peleó por los dos a Cristiano Ronaldo. ¡Vivir para ver!, como decía Amestoy), y Jaime, que estaba de viaje. Él conjunto rojillo se resintió de esas ausencias: sus jugadores no lograban generar ocasiones. El Valdefierro trabajaba y trabajaba sin una superioridad abrumadora; los locales no tenían un cerebro en la dirección por más que lo intentasen Jorge y Óscar. Cuando finalizaba la primera parte, el Valdefierro marcó el 0-1. En la segunda parte, no hubo color: el Garrapinillos falló mucho en defensa, perdió por completo el control de balón, se desarmó en todas sus líneas de contención y el Valdefierro incrementó su goleada hasta el 7-0. No es fácil destacar a nadie: los locales quisieron y no pudieron, y pasaron de una primera parte digna al descontrol. Igual que la semana pasada, tampoco fue el partido de Jorge, aunque ayer estuvo mucho mejor: quizá no estuvo bien ubicado y sus jugadas individuales se perdieron como, en general, casi todas las tentativas del Garrapinillos.

 

Esta tarde, en Regional Preferente, el Garrapinillos se enfrentaba en un partido importantísimo al San José. La tarde empezó un poco mal: por los altavoces se anunció la muerte de Aurelio Blasco, padre del arquero Sergio Blasco. Así, el Garrapinillos formó con: Sergio (el segundo arquero); Ballestín, Juanda, Lacabe, Bolo; Diego Rodríguez, Teté, Petit, Mario Martín; Rafa y Adrián Pérez. El Garrapinillos juega con un sistema de 5-3-2, o 3-5-2, en ambos casos los carrileros, Diego hoy y Bolo, tienen mucho terreno por delante y un trabajo sacrificado. El Garrapinillos es un equipo muy físico, con un jugador más determinante que los demás: Óscar, que saldría en la segunda parte.

El partido empezó de poder a poder. Uno de los fallos que tiene el Garrapinillos es que es un conjunto que es demasiado defensivo, que desconfía de su capacidad goleadora y que da muchos metros al rival. Se peleó de un sitio para otro, sin demasiada brillantez por ningún lado. Adrián Pérez parecía más entonado que otras tardes, pero no acaba de encontrar su puesta a punto, a pesar de su afán. Ayer se observó una importante mejoría en su juego; falló un cabezazo que era más de medio gol. Sin embargo, se adelantó el San José. Correcto, trabajador, oxigenado, pero tampoco deslumbrante.

En la segunda parte, el dominio fue para el Garrapinillos. La media entró mucho más en juego; Diego, que había corrido metros, hectómetros y algún kilómetro sin conocimiento, penetró más por la derecha con la incorporación de Caspolino, combinó con Óscar y de una jugada entre ambos (él colaboró con un magnífico movimiento que despejó la empalizada) llegó la igualada. Golazo de Óscar. El Garrapinillos siguió atacando, y el San José también contraatacaba, en uno de sus contraataques pudo desequilibrar el marcador. Pudo ganar cualquier de los dos. Al San José a lo mejor le sirve el resultado pero al Garrapinillos no. Necesita más fútbol, más control de balón, más orden en el centro del campo  en el doble sentido de creación y contención, y una vocación ganadora que en este momento no tiene. Aún así, fue un partido meritorio, tan meritorio como insatisfactorio. El Garrapinillos sigue entre los conjuntos que descienden, cuarto por la cola. Y el Monzalbarba se ha escapado a cinco puntos.

*Jorge Rodríguez lanza un córner en un choque de la temporada pasada.

OTRO MIGUEL HERNÁNDEZ

OTRO MIGUEL HERNÁNDEZ

Serrat Sobre Miguel Hernández y

Otro Miguel Hernández

 

Por Agustín Sánchez Vidal *

 

Esta segunda entrega Hernandiana no es una simple Prolongación de la Qué hizo Joan Manuel Serrat hace 38 años. Supone algo distinto, una Relectura atenta, que enriquece y amplía considerablemente la primera.

Mucho ha cambiado entre tanto la percepción del poeta. Cuando murió, en 1942, su obra impresa no llegaba a las 500 páginas. De ellas, el franquismo sólo permitio la libre circulación de unas 200. Y hubo que esperar un 1960 para que la edición de Losada Argentina alcanzase el millar. Sobre ese corpus se asentaba aquel álbum, que tantos caminos Abrio.

Las Obras completas aparecidas en 1992 acrecentaron al escritor Hasta las 2.500 páginas. ESE ES EL Hernández Espigado para culminar Hijo de la Luz y de la sombra, El cantautor Donde no ha dudado en arriesgarse, yendo a buscar los versos hasta los rincones más escondidos. Y si ya en 1972 se habían rehuido Obviedades tantas, ahora se ha ido Todavía más lejos, ensanchando todos los registros: poemas de adolescencia, tanteo y Formación, de tránsito, experimentación y plenitud, de repliegue, el equilibrio y depuración.

El arranque, "Uno de Aquellos", Se basa en un soneto en alejandrinos Incluido en Viento del pueblo, "Al soldado internacional caído en España". La adaptación, nada fácil, ha preservado su empaque, La Poderosa Osamenta épica, subrayada por instrumentos como la trompa. Pero los acordes encomendados a la guitarra rinden homenaje a los cantantes de folk Estadounidenses y los combatientes de la Brigada Lincoln, (uno de Cuyos integrantes, por cierto, colaboró con Hernández para convertir sus versos en canciones). Y en su apoyo ACUDE un sonido tan paisano y cotidiano como la armónica, instrumento que tocaba el poeta para entretener sus soledades de Cabrero.

Temáticamente esta pieza guarda inicial con afinidad "Si me matan bueno: si vivo mejor", Extraído de la obra de teatro bélico Pastor de la muerte. Sin embargo, en lo musical es otra historia. El Aunque existan vínculos entre el Caribe y Folk Americano - como la Guantanamera de Pete Seeger-el Arrimo A LOS sones cubanos de esta composición evoca a Pablo de la Torriente, un brigadista de esa nacionalidad, muy querido por Miguel.

También fluye una corriente subterránea entre los poemas menores "Del ay al ay ay por el" y "Dale que dale". Serrat ha captado con no poca sutileza esa veta que discurre bajo toda la obra Hernandiana. Raíz que arranca de su temprana afición al flamenco en Una Orihuela, para prolongarse en la pena negra de El rayo que no cesa desembocar y - ya a tumba abierta - en la etapa carcelaria. Un Venero que en el segundo tema aflora de modo explícito en las apoyaturas vocales de Miguel Poveda.

La zona de sombra que contrapuntea este disco se acentúa con "El hambre", de El hombre acecha, Libro donde las esperanzas se gangrenan por fricción con la inminente derrota. Y termina dándose de bruces en "El mundo de los demás", Tan desasosegante y opaco, marcando la traslación desde el combate y los versos proferidos hasta el intimismo donde apenas se susurran.

Este último registro enlaza un tema del novio primerizo, "Tus cartas son un vino", Con Dos de esa etapa de postrera. Son apuntes inermes e despojados, que oscilan entre la levedad de "Cerca del agua " - una desleída acuarela-y el más esperanzado de "Sólo quien ama vuela".

Entre medio, se despliega todo un mundo de contrastes y claroscuros. La "Canción del esposo soldado", de Viento del pueblo,ha de transcribir el desgarro de quien se siente tan Capaz de propagar la vida como de dar la muerte. Mientras que "La palmera levantina", Merodeo con su instrumental, traduce la ardua polimetría y continuo Trasiego metafórico del Luminoso original escrito por Miguel un casi adolescente.

Y en "Las abarcas desiertas" desengaños se van desgranando en una dicción Próxima A LOS registros más melodramáticos de la copla. El cierre lo pone insuperable la canción "Hijo de la Luz y de la sombra", convertido ya en una de las cumbres de Serrat, con su de condensación magistral del extenso poema original. Todo rezuma plenitud en ella, un Través de su intenso recitativo, celebrando el sacramento de la vida, ese pozo de misterio donde se transmiten y las estirpes Sellan, El Imán de los cuerpos proyectados hasta la dimensión cósmica de la que proceden.

Miguel Hernández Llego a concebir su poesía como un itinerario desde el negro de la tinta hasta el Cárdeno de la sangre. No se Refería sólo ni principalmente a la vertida en las trincheras, sino a la nutria que los sentimientos y enfebrecía los tinteros hasta volverlos rojos y trémulos, en pudorosa metáfora del corazón. Pues un Proceso de madurez similar Puede advertirse entre los dos discos que le ha dedicado el cantante, desde aquel primero de luto riguroso este otro en negro y rojo.

Con todo, Quizá existan Algunos elementos de continuidad. Los rescoldos de aquel espíritu colectivo, solidario y generoso, Qué hizo posible la Transición. Y que aquí ha cuajado en el DVD Imágenes en busca de un poeta, Donde se han Implicado Algunos de los más destacados profesionales del cine español. Un tributo al poeta, sin duda. Pero También a todo lo que repre en nuestras vidas Joan Manuel Serrat.

Ese remate Otorga al conjunto una dimensión excepcional, la de un proyecto Difícilmente repetible, que Carece de antecedentes. Quien Acceda a los tres discos - el de 1972, este CD y el DVD que lo Acompaña - obtendrá un entrelazo de palabras, canciones e imágenes de las Naciones Unidas Resulta que Miguel Hernández en tres dimensiones. El raro milagro de este Hijo de la Luz y de la sombra.

 

Agustín Sánchez Vidal

 

* Texto de Agustín Sánchez Vidal para el nuevo álbum de Joan Manuel Serrat, 'Hijo de la Luz y de la sombra ", que consta de trece poemas de Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942), que incluye vídeos de las Naciones Unidas ceder con Distintos realizados por directores Dedicados a varios poemas del poeta oriolano. Pertenece a la foto 'y la otra es un montaje de' El País 'Papel en blanco'.

FERNANDO ARAMBURU. UN DIÁLOGO

FERNANDO ARAMBURU. UN DIÁLOGO

“En Zaragoza  conocí todas las facetas del amor”

“No quiero ser el escritor de los crímenes de los terroristas de ETA”

 

De alguna manera, la novela ‘Viaje con Clara por Alemania’ (Tusqutes) de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) empezó en Zaragoza hace casi treinta años: una mañana de 1982, hacia las diez, cuando una joven de ojos azules, de cabello rubio y moreno a la vez, pulsó el timbre de un piso de tres estudiantes. El que abrió,  “a aquella hora criminal y extemporánea en la vida de un estudiante aficionado a trasnochar y a la marcha”, fue Fernando. La muchacha respondía a la llamada de un tablón de anuncios donde se ofrecía una habitación de alquiler. Poco más tarde, entre aquella pareja saltarían chispas o eso que se ha dado en llamar la química del amor. Meses después, el joven escritor y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza se vio en la tesitura de elegir entre quedar en España e iniciar el asalto a un puesto de profesor o marcharse a Alemania con su enamorada para vivir una gran aventura. Optó por el amor y Alemania, donde “he hecho de todo. Este libro de viajes, que también puede considerarse una novela, desde luego, es un homenaje de gratitud y de cariño, en clave irónica, al país que me acogió”.

-¿Cuánto tiempo vivió en Zaragoza?

-Desde 1979 hasta 1982. Pero en uno de esos años hice el servicio militar.  He vivido en muchas calles: en María Moliner, en la calle Huerva, en la avenida de Goya, muy cerca de un semáforo al que daba mi habitación, en Gómez Laguna. Fue un periodo maravilloso para mí. Zaragoza significó la libertad, la diversión, acabar con una serie de rutinas familiares, todo era un ir y venir, dar vueltas. Me lo pasé genial.

-Concrete, concrete un poco más…

-En Zaragoza viví mi juventud al máximo. Fue una vida de estudiante llena de excitación, de fiestas, de amigos, de juegas nocturnas.

-¿Podríamos decir que su vocación literaria se forjó en la ciudad?

-Yo no diría eso. Ya había escrito antes. En Zaragoza escribí poco, pero me colmé de experiencias, de lecturas, de muchas lecturas, conocí el amor en todas sus facetas. Zaragoza era una ciudad barata y muy acogedora. Y, además, me gustó mucho la Universidad: recuerdo que había profesores como Agustín Sánchez Vidal o Aurora Egido, que tenían poco más de treinta años y era todo lo contrario a esos profesores apolillados y aburridos que de vez en cuando te encuentras en las aulas. Con ellos aprendías no solo literatura, sino cine, teatro, arte… También he tenido otros amigos inolvidables como José Fernández Moreno, el librero de Antígona. Ya le digo: el ambiente era muy bueno.

-Y un día ocurrió aquello: llegó el amor como una aparición.

-Sí. Aquella mujer es mi esposa y llevamos juntos desde entonces. Tenemos dos hijas, de 24 y 20 años. Sin un duro en los bolsillos y sin saber qué iba ser de mi vida, me marché a Alemania. Y ahí sigo, en Hannover. El pasado mes de junio abandoné la enseñanza.

-¿Qué hay de usted en el protagonista de su novela?

-Algo habrá, desde luego. Pero yo intento deslindar mis libros de mi propia vida. Hay cosas que me sucedieron a mí y le atribuyo a otros personajes, hay experiencias, sensaciones, pero estamos en un libro de ficción donde es el propio arte de la palabra el que da relevancia a las cosas. Yo creo que haya cosas más importantes que otras: es el escritor, con su estilo, con su intensidad y con su mirada, el que le da trascendencia y sentido a cuanto ocurre en un libro.

-Este viaje también tiene una motivación literaria.

-Sin duda. Esta es la historia de una mujer, Clara, a la que le encargan la redacción de una muy personal guía de Alemania, e intenta llevarlo a cabo en compañía de su esposo. Ella es y quiere ser una escritora profesional, y él no tiene ningún interés en serlo, pero por diversas razones también escribe el libro del viaje, un libro muy diferente al que escribiría ella.

-No obstante, podría decirse que les interesan cosas muy diferentes, pero igualmente literarias.

-Desde luego. A Clara le interesa conocer museos, casas de escritores, de compositores, visitar librerías, etc. Y al marido le interesen otros detalles. A mí como escritor me sucede un poco igual: me interesa todo, los amigos, las relaciones, hasta el paso de una mosca. Y todo cuanto ocurre lo someto a un filtro literario, intento sacar provecho de todo cuando ocurre. Desde que he dejado la enseñanza me ocurre una cosa curiosa: vivo las 24 horas como escritor, incluso cuando duermo, incluso cuando sueño. Por eso creo que este también es un libro, con humor e ironía, de un escritor que colecciona buenos momentos, que los ha vivido intensamente y que los recupera para el presente, para la novela, con la toda la riqueza de la lengua. Al recordar esos momentos, los quiere hacer presentes con todos sus sabores, sus olores, sus sonidos.

-La ironía es constante. Incluso con el gran escritor alemán Goethe, bautiza a un perro con su nombre, y además su libro dialoga con el suyo ‘Viaje a Italia’, al que tilda de ideal para insomnes.

-Ja, ja, ja. Bueno, ese libro es pesadito. Es pesadito. Entonces viajaba muy poca gente y la actitud de Goethe era muy distinta a la de mis viajeros. Goethe era un viajero analizador. Lo primero que hacía era contar el clima, pasear por las calles, recogía minerales y los coleccionaba y luego hacía un listado, describía minuciosamente todos los detalles de una catedral. Yo soy todo lo contrario: a mí me interesa sobre todo el ser humano desde una mirada irónica, contracultural y escéptica.

-El libro también habla de la tirantez conyugal. Da la sensación de que el marido busca un poco de sexo y siempre hay alguna extraña razón para que no lo tenga…

-Lo tiene, lo tiene, pero nunca lo describo. No soy explícito. En todo caso, el sexo es muy importante. Es una fuente de placer y de comunicación, pero Clara parece decirle a su marido que si quiere su orgasmo al atardecer o por la noche debe ganárselo. Debe conducir bien, cocinar o fregar bien, arreglar tal o cual cosa, hacer buenas fotos. Solo así obtendrá su recompensa. Las relaciones de pareja es otro de los elementos fundamentales del libro y se resuelven aquí por la vía jocosa. Este es mi libro más divertido, más lleno de humor.

-En sus  libros anteriores, especialmente en ‘Los peces de la amargura’ (Tusquets) abordó el conflicto de ETA. ¿Volverá a ese tema?

Para mí la ETA no es un tema. Es un trauma y un drama que llevo muy dentro desde la niñez: he conocido a muchos muertos, a sus huérfanos, he conocido a un sinfín de víctimas, lo he sufrido como muchos otros vascos. Tampoco quiero ser el escritor de los crímenes de los terroristas de ETA. Detesto repetirme, cada libro es una aventura diferente, es un riesgo, pero tarde o temprano ese dolor reaparecerá en mis novelas.

-Usted vive en Alemania. ¿Sigue lo que ocurre en España?

-Por supuesto. Leo a muchos escritores alemanes. Me interesan mucho, pero también lo que se hace en España, he colaborado y colaboro en medios de comunicación. Sigo a autores más jóvenes que yo, por supuesto. Entre otros autores, me llama mucho la atención la narrativa de Óscar Esquivias, de Ricardo Menéndez Salmón, de Agustín Fernández Mallo. Siempre he estado muy atento a las nuevas generaciones, entre otras cosas porque yo nunca renuncio a aprender.

-En los últimos tiempos también ha reivindicado a Ramiro Pinilla y a Félix Francisco Casonova.

-Yo no soy crítico literario ni arqueólogo de la literatura. Hablé bien de ellos como lector. Soy un lector voraz, ocupo varias horas al día en la lectura. Y además con Ramiro Pinilla me ha ocurrido una cosa muy hermosa: me gustó mucho su novela, ‘Las ciegas hormidas’, me han pedido un prólogo en Tusquets y ahora tenemos una estupenda relación, una muy buena amistad, y eso para mí es muy emocionante. Por desgracia con Casanova, el autor de ‘El don de Vorace’ (Demipage, 2010), ya no puedo hacerlo porque se murió hace años.

 

*Una versión algo más resumida de esta entrevista apareció hace unos días, ayer sábado en concreto, en las páginas de Cultura de ‘Heraldo de Aragón’. Fernando fue extraordinariamente amable. Tras la entrevista, telefónica (a través de la gestión de Nieves Angulo), Fernando partía hacia San Sebastián a ver a sus padres. Esta foto de Fernando Aramburu es de Daniel Mordzinski, el maravilloso fotógrafo de los escritores.

DIÁLOGO CON DANIEL MONZÓN

DIÁLOGO CON DANIEL MONZÓN

ENTREVISTA CON DANIEL MONZÓN

Por Javier MESA LAMPRE Y VARIOS PRESOS DE DAROCA

Revista La Oca Loca

http://www.revistalaocaloca.com/2010/02/daniel-monzon/

Su última cinta “Celda 211” ha sido la gran triunfadora en la XXIV edición de los Premios Goya 2010. Sin embargo, y gracias a nuestro buen amigo “picapedrero” de Daroca Luis Alegre, toda esta repentina, aunque no inesperada, vorágine no le ha impedido responder en exclusiva a nuestra revista.

Director, guionista, crítico, actor. Daniel Monzón, amén de un taquillazo, ha logrado el más difícil todavía porque tanto crítica como público aplauden su última película por igual.

En nuestra modesta opinión, “Celda 211” es una gran película ya que refleja con verosimilitud el ambiente de aquellos años y ciertos temas críticos que surgen durante la vida en una cárcel (los FIES, su aislamiento y encastramiento durante años en dicho régimen de vida, la crítica al exceso de poder, los presos de ETA, la actitud de algunos funcionarios e internos, etc.). Nuestra mayor enhorabuena.

 

¿Fue duro el rodaje de “Celda 211”? ¿Cómo vivió la experiencia de trabajar con ex presos de verdad? ¿En las visitas previas a centros penitenciarios, le rompieron nuestros compañeros algunos clichés socialmente establecidos sobre nosotros (y de ahí la redención final, entre comillas, de Malamadre)?

El rodaje, más que duro, fue intenso y terriblemente estimulante. Sobre el papel, rodar durante nueve semanas en una cárcel, recreando una tragedia de estas características, con un equipo humano tan variopinto y sometido a unas condiciones físicas difíciles, parecía una olla a presión que podría estallar en cualquier momento pero lo cierto es que todo el equipo, los figurantes, los presos y ex presos formamos una piña, parecíamos un verdadero grupo de amotinados unidos por una causa común: sacar adelante la mejor película de la que fuéramos capaces.

Hablar y tratar con vuestros compañeros significó una experiencia humana absolutamente enriquecedora. Como también lo fue hablar con los funcionarios de prisiones y educadores, algunos de ellos consagrados en cuerpo y alma, como pude constatar, a tratar de hacer de ese espacio tan terrible como es la cárcel algo un poco más humano.

¿Le ayudó el trabajar en una cárcel real y no en plató, o fue una dificultad?

Rodar en una cárcel real fue absolutamente fundamental para que todos nos imbuyéramos del espíritu de lo que estábamos recreando. Era la propia cárcel la que nos dictaba la puesta en escena, los encuadres, los movimientos de cámara o el comportamiento de los personajes en determinadas secuencias…

Por supuesto, era difícil desde el  punto de vista técnico lidiar con la falta de espacio y la imposibilidad de readaptar las localizaciones –esos muros no están hechos precisamente para la tramoya escénica- pero todo se tradujo en pantalla en una más que oportuna y constante sensación de claustrofobia.

 ¿Ha podido conocer algunas otras reacciones ante la película de internos o de funcionarios, cuáles han sido?

Para mi sorpresa, contento y tranquilidad, las respuestas tanto de funcionarios como de internos que han llegado a mis oídos son, en líneas generales, muy positivas.

¿Preveían  el gran éxito comercial que iba a tener la película?

El éxito comercial es algo que decide el público. Yo nunca pensé que fuera a concitar semejante cúmulo de espectadores y de tal abanico de edades.

¿Es consciente de que se ha puesto el listón muy alto para su próxima película? ¿Cambiará nuevamente de registro? ¿Intenta que no lo encasillen? ¿Por qué el cambio constante de género, es premeditado, o es algo innato en usted?

Me gusta variar, no quedarme encallado, probar distintas cosas. Pero no es algo premeditado, me guío por lo que me apetece, por aquello que noto que me va a mover por dentro con la fuerza suficiente como para mantenerme tres años de vida apasionado con el proyecto.

Si tú no estás apasionado, difícilmente puedes apasionar a tu equipo ni, desde luego, apasionar finalmente al espectador. Cambiaré, en efecto, de registro una vez más. Jorge Guerricaechevarría –mi co-guionista y compañero de aventuras- y yo barajamos en estos momentos una frenética comedia negra en inglés que sucede en Londres…

También nos ha sorprendido el magnífico trabajo de todos los actores, en especial el de los dos protagonistas (Luis Tosar y Alberto Ammann), ¿Cómo trabaja usted con ellos, ensaya mucho previamente o simplemente crea un buen ambiente de trabajo y les deja margen a la improvisación?

Trabajo de las tres formas. Ensayando mucho previamente, tratando de crear un buen ambiente de trabajo y dejando un margen para que el actor proponga todo lo que se le ocurra y aceptarlo en caso de que parezca oportuno. En realidad, lo más peliagudo que le corresponde al director en cuanto al capítulo de actores es saber elegirlos bien. Después hay que estar cerca de ellos y darles alas para que hagan suyos los personajes. La idea es que, literalmente, los “encarnen”, los conviertan en seres de carne y hueso y no queden como algo escrito en un papel. El espectador ha de percibirlos tan vivos como el vecino o el tipo ese de la esquina.

¿Está nervioso ante el día 14 de Febrero y la posibilidad de ganar un Goya al mejor director? ¿Hay un antes y un después desde los Goya?

Procuro no estar nervioso porque no es algo que dependa de mí. No creo que un estado de nervios por mi parte vaya a alterar la cosa de ninguna manera, así que, ¿para qué preocuparse? Y no, no creo que haya un antes y un después desde los Goya, al menos no por mi parte. Yo soy el mismo tipo con gafas de antes.

En sus dos últimas cintas (“Celda 211” y “La caja Kovak”) parece que sus argumentos son una excusa para hablar de temas como la crítica al poder establecido (en “Celda 211”, nos ha llamado la atención el valor superior que el Estado parece dar a los presos etarras frente a los funcionarios) o el comportamiento ante situaciones límite….

A mí me da que algo de eso que dices está en las cuatro películas, también en “El corazón del guerrero” y “El robo más grande jamás contado”… Si a algo tienden es a ácratas…

¿Es más difícil trabajar sobre un libro o sobre un guión original?

Ambas cosas tienen su pro y su contra. Lo mejor de escribir sobre una idea ajena, que ya ha sido escrita, es que tú ya sabes que es algo que te ha emocionado y cómo lo ha hecho, al menos a ti ya te ha producido unas sensaciones. Tu trabajo es tratar de transmitir en un lenguaje totalmente diferente todo aquello que te movió a ponerte manos a la obra.

¿Qué le motivó el paso de crítico cinematográfico a director de cine? ¿Qué es más duro, dirigir una película o escribir una crítica cinematográfica?

A mí la crítica y el periodismo cinematográfico me salieron al paso, por el camino. Yo siempre, desde muy niño, quise dirigir cine. Se me planteó la posibilidad de escribir sobre cine y me pareció estupendo, ¡me pagaban por ver cine! Fue una gran escuela. En cuanto a la dureza de escribir una crítica o hacer una película, me parecería una frivolidad decir que cualquiera de las dos labores es dura. Lo duro, por poner un ejemplo que tienes cercano, es lidiar con el día a día en una cárcel.

¿Considera el cortometraje un formato previo al largometraje, ha realizado usted algún corto?

He de confesar que yo me embarqué en el largometraje sin pasar por el cortometraje porque me di cuenta que hacer un corto requería prácticamente de la misma energía que hacer un largo pero no tenía la misma repercusión. Y como yo soy muy vago, concentré mis fuerzas en lo más pragmático…

¿Es usted de los directores capaces de cambiar un guión o la planificación de una secuencia el día anterior o de los que les gusta tener todo absolutamente planificado y pensado hasta el milímetro?

Creo que es mi responsabilidad llegar al rodaje con los deberes hechos, es decir, con una idea bastante precisa de la planificación, pero también creo que buena parte de mi labor es estar abierto a todo lo que el azar o la inspiración del momento quiera brindarle a la película. Son regalos imprevistos que sería estúpido rechazar.

¿Le resulta duro que otros profesionales monten una película distinta a la que usted había imaginado al rodarla o participa activamente en la fase de montaje? ¿Tuvo que dejar, mucho material  en la mesa de edición sin  montar debido al trepidante ritmo de la película?

Participo de forma muy activa en la fase del montaje, que no despego el trasero de la silla, vamos. Pero dejo casi siempre que el montador –en el caso de “Celda 211”, montadora, la extraordinaria Mapa Pastor- se encuentre con el material y elija sus propias opciones sobre las que luego discutimos, matizamos, rehacemos… o las dejamos tal cual, que también pasa.

En el caso de “Celda 211” limamos la película hasta dejar fuera momentos que nos gustaban pero que ralentizaban el ritmo. Y éste debía ser más que trepidante, arrollador, para transmitir al espectador toda la carga de angustia que siente su protagonista, Juan Oliver. 

 

EN LA INTIMIDAD DE LA CELDA…

¿El mayor desafío con el que se ha tenido que enfrentar?

Mi paternidad, también mi mayor premio.

¿Cuáles son (como inspiración suya) sus directores de cine favoritos y por qué?

Mis héroes cuando era adolescente eran –y lo siguen siendo- Alfred Hitchcock, Orson Welles y Luís Buñuel. Yo creo que entre los tres reúnen todo lo bueno que el cine tiene que ofrecerle al espectador, al menos, a uno como yo…

¿No le da la impresión de que el cine español anda a medio gas?

No sé verlo bien desde dentro, pero si es así, espero que algún día camine a toda pastilla…

¿El reconocimiento siempre llega antes desde afuera?

Pues no sé… Si te refieres a desde afuera de uno mismo, desde luego que sí; uno no sabe la posible fuerza de lo que tiene entre manos hasta que proyecta su película ante los espectadores y siente sus reacciones…

Si te refieres a que llega primero desde el extranjero, no siempre, aunque por ejemplo, el caso de “Celda 211” se vio muy reforzado por el éxito que obtuvo en los festivales de Venecia y Toronto.

¿La vida sigue siendo el mayor espectáculo que uno puede vivir?

Sin duda alguna, y que no se me olvide eso nunca…

¿Su mayor libertad?

La que atesoro dentro… ¿suena profundo o más bien cursi?

¿Perfección o naturalidad?

La mayor perfección dentro de la naturalidad.

¿Cómo sería el cine sin ideas?

Algo vacío.

¿Flota la perfidia entre los directores de cine?

En mi caso, procuro que no.

 ¿Su próximo proyecto tiene nombre?

 Estamos en ello…

 

Hace unos días, el entusiasta y trabajador y dinamizador cultural de la cárcel de Daroca Javier Mesa Lampre me envío una nota en la que venía esta entrevista realizada al cineasta Daniel Monzón que  le había hecho él y un conjunto de presos de la cárcel de Daroca en la revista 'La Oca Loca'. Javier Mesa siempre es un hombre amable y afectuoso, embarcado en numerosos proyectos de cine y de literatura. Por eso, si hubiera alguien que no ha visto la entrevista, la traigo aquí. Es interesante. Recuerdo a Daniel Monzón de cuando hacía sus sinceras y temibles críticas de cine. A veces, parecía que no dejaba títere con cabeza. Grabamos a Antonio Resines para ‘Borradores’: le dije que una de las cosas que más me habían gustado de la película era el reparto en bloque y, además de Tosar, a mí me gustó especialmente Alberto Ammann.

 

'LOS ELEGIDOS' DE BORRADORES

'LOS ELEGIDOS' DE BORRADORES

LOS ELEGIDOS DE ‘BORRADORES’

María Zambrano. Desde la sombra llameante.

Clara Janés

El Ojo del Tiempo. Siruela

Madrid, 2010

130 páginas

 

Esencia y hermosura

María Zambrano

Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán

Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores

Barcelona, 2009

“María Zambrano es tan genuina que parece fantasmal”, dijo Julio Cortázar. En las últimas semanas han publicado libros sobre ella Clara Janés y José-Miguel Ullán. Janés en ‘Desde la sombra llameante’ recoge un conjunto de ensayos acerca de la relación entre ambas mujeres: el libro tiene un tono confidencial y, además, abunda en la relación entre poesía y filosofía. Ullán en ‘Esencia y hermosura’ prologa y selecciona una colección de textos de Zambrano en los que aborda un sinfín de temas: su interés por la pintura, en concreto por Velázquez, Juan Soriano y Luis Fernández; la obra de Unamuno; sus años en Cuba y su interés por José Martí o su amistad con José Lezama Lima. También escribe sobre San Juan de la Cruz, el drama del destierro, algunos libros de Kafka y de Galdós. En otras páginas, evoca el regreso a España en 1984 y a algunos amigos como Rafael Dieste, José Bergamín o José Ángel Valente. Entre la melancolía y los fuegos de la memoria, María Zambrano sugiere: “Recordar es también el verdadero corazón de la vida”. María Zambrano nació en Vélez-Málaga en 1904 y murió en Madrid en 1991. En 1988 recibió el Premio Cervantes.

 

Infiel. Historias de transgresión

Joyce Carol Oates

Traducción de MariCarmen Bellver

Alfaguara

Madrid, 2009

548 páginas.

 

La escritora neoyorquina Joyce Carol Oates suena todos los años para ganar el Premio Nobel. En 2001 publicó el libro de relatos ‘Infiel’, que ahora Alfaguara presenta en España. Son veintiuna piezas marcadas por la violencia, la tensión, el odio, la muerte, el pecado y la transgresión. El volumen es un viaje al lado oscuro del ser humano. Una y otra vez aparece lo terrible, la sangre y la fatalidad. Abundan las historias de adolescentes y la perversidad. La melancolía y el amor conviven con la sátira y la tragedia. La atmósfera a menudo es claustrofóbica. Eso sí, todo está narrado con la potencia y la valentía de una mujer indómita que se confiesa realista: “La escritura es un campo repleto de tensión”.

 

FRAGMENTO:

“La soledad es como el apetito: no te das cuenta de lo hambriento que estás hasta que empiezas a comer” // “Es una verdad amarga: en una sociedad capitalista, la verdad debe ser comercializada como otro cualquier otro producto”.

 

El desvío a Santiago

Cees Nooteboom

Siruela: El ojo del tiempo

Madrid, 2010

368 páginas

 

“Zaragoza aparece la lejanía como una visión temblando en el calor”, escribe el holandés Cees Nooteboom en ‘Desvío a Santiago’, volumen que acaba de reeditarse en este Año Santo Xacobeo 2010 con nuevas fotos en color de su esposa Simone Sassen. En este viaje, Nooteboom, que pasa muchos meses del año en Menorca, recorre todo el país y se encuentra con la memoria de Machado en el sur, de Lorca en Granada, de Diego Velázquez en El Prado, del Quijote en tierras manchegas. Aragón tiene una presencia decisiva: el escritor y viajero se queda extasiado en la catedral de Jaca, visita el monasterio de Veruela, acude al Museo de Zaragoza en un día de calor entre monjas, y emprende la ruta hacia Teruel, por Cariñena, Daroca, Burbáguena y Monreal del Campo. “El color de Teruel depende del estado de ánimo que tengas. O bien es dorado, o tiene el color del barro seco”, escribe, y mira la catedral y las construcciones del mudéjar.

 

PELÍCULA

Novecento

Bernardo Bertolucci

Divisa

Madrid, 2009

Estuche con dos cedés

 

Bernardo Bertolucci intentó contar a mediados de los 70 la historia de Italia desde 1900 hasta 1945. Desde la muerte de Giuseppe Verdi hasta la caída de Hitler y de Mussolini. Y lo hizo en una espléndida película, ‘Novecento’, en la que plantea las vidas paralelas de Alfredo (Robert de Niro) y Olmo (Gerard Depardieu), que son la cabeza de un reparto coral que crece con el comunismo, el fascismo y el socialismo, y el zureo de la vida en el campo. La política es importante, pero también las tradiciones familiares, un mundo que se desmorona, y los amores casi siempre tan turbulentos como la época. Por ahí andaban mujeres tan hermosas como Dominique Sanda, Stefania Sandrelli o la inolvidable, y veterana ya, Alida Valli, que interpretó ‘El tercer hombre’. Una película épica de más de cinco horas que siempre apetece ver y oír: la fotografía es de Vittorio Storaro y la música de Ennio Morricone.

*En la foto, Joyce Carol Oates, de la cual se recomienda su libro 'Infiel'.

MAÑANA, REDIFUSIÓN DE 'BORRADORES'

MAÑANA, REDIFUSIÓN DE 'BORRADORES'

Aragón Televisión redifunde mañana a las 9.15 Borradores, con este menú:

Borradores recibe esta semana a la historiadora del arte Carmen Morte que acaba de publicar ‘Damián Forment. Escultor del Renacimiento’ (CAI), que contiene la vida y la obra del artista valenciano que trabajó en Aragón, en Cataluña y la Rioja, y que mantuvo tres talleres abiertos: en Zaragoza, en Huesca y en Poblet. Hijo de tallista de la madera, Damián Forment nació en Valencia hacia 1475 (otros dicen que procedía de Alcorisa, Teruel) y falleció cuando trabajaba en el retablo de Santo Domingo de la Calzada. Entre 1509 y 1518 realizó su primera gran obra maestra: el Retablo del Pilar, y entre 1520 y 1534 el de la catedral de Huesca, ambos en alabastro. Además, trabajó en las iglesias de San Miguel de los Navarros y en San Pablo, así como en el monasterio de Poblet.

La antropóloga Elisa Sánchez y la filóloga Esther Ortas hablan de su libro ‘Viajeros por la Jacetania’ (Comarca de la Jacetania), un volumen que narra la llegada de los primeros viajeros, excursionistas, montañeros, artistas y escritores, a principios del siglo XVIII hasta las vísperas de la Guerra Civil. El libro recorre los paisajes, los monumentos, los medios de transporte, las relaciones con la habitantes del Pirineo, y aborda personajes tan importantes como Richard Ford, sir Henry Russell, Joaquín Sorolla, Cajal, José María Quadrado o Gustave d’Alaux, entre otros.

Además, Borradores emite reportajes con diferentes escritores: con Alex Rovira y Francesc Miralles, autores de ‘La última respuesta’ (Premio Torrevieja de novela), donde abordan la personalidad y los misterios de Albert Einstein, que tuvo una hija secreta y que se habría pasado los últimos años de su vida trabajando en una fórmula que fuese la quintaesencia del mundo. La entrevista se realiza en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, donde Einstein pronunció una conferencia en 1923. Andrés Pascual habla de ‘El compositor de tormentas’ (Finalista del Premio Torrevieja), una narración que transcurre en el siglo XVIII entre Francia y Madagascar, en la cual un músico busca, en medio de intrigas y muertes, la melodía del alma. Ambos libros pertenecen al sello Plaza & Janés. Luis Landero, Premio Nacional de Literatura, habla de su último libro: ‘Retrato de un hombre inmaduro’ (Tusquets), el relato de un hombre de 65 años que, desde un hospital, reconstruye su vida.

En la foto, María Zambrano. 

Además, Borradores recupera la sección ‘Los elegidos de Borradores’ y recomienda libros de María Zambrano, de Cees Nooteboom, de Joyce Carol Oates y una película: ‘Novecento’, de Bernardo Bertolucci, editada en dos cedés.

La actuación musical corre a cargo de Luis Cebrián, integrante de varios grupos como Experimentos in da Notte, Intruso y Louisiana, que toca dos temas: una adaptación muy personal de una canción casi legendaria en el pop-rock aragonés, ‘Cass’, basada un poema de José Luis Rodríguez, que popularizaron Mauricio Aznar y Gabriel Sopeña, y una pieza que tiene algo de juego de palabras: ‘Invéntate un final’.

 

Borradores. Aragón Televisión. Emisión: de martes a miércoles, a las 0.45, tras la última edición de los informativos. Redifusión: mañana sábado a las 9.15 de la mañana. Canal Satélite Digital, 97. Imagenio: 182. Puede verse ya el programa completo en el blog de Borradores: borradores.blogia.com, dividido en dos partes. Creo que ha quedado un programa muy compacto y variado. En la foto, Cees Nooteboom, visto por Klaas Koppe.

DIÁLOGOS: ANTONIO ALTARRIBA

DIÁLOGOS: ANTONIO ALTARRIBA

[Entrevista: Antonio Altarriba habla su cómic "El arte de volar" (ilustrado por Kim), en memoria de su padre, que ha publicando Ponent y ha ilustrado Kim. Por ese trabajo, recibe hoy uno de los Premios Cálamo, junto a Manuel Vilas y a Abdella Taia]

 

"A mi padre todo le salió mal.

Quiso volar y se estrelló siempre"

-"Mi padre pertenece a una generación que vivió los vaivenes del agitado siglo XX"

-"Su muerte me dejó con la sensación de que debía haber hecho algo más por él "

-"Se jugó la vida pasándose al bando republicano: luchó en la batalla del Ebro"

Quién es, en realidad, Antonio Altarriba? Un aventurero de la literatura y de la imagen, nacido en Zaragoza en 1952, capaz de realizar proyectos fotográficos con Pilar Albajar, como 'Vida salvaje' (PUZ, 2008), de firmar relatos eróticos como 'Cuerpos entretejidos' (Tusquets: La Sonrisa vertical, 1996), o de escribir 'La España del tebeo' (Espasa, 2001), e incluso de ofrecer una visión diferente de Tintín en 'Tintín y el loto rosa. Homenaje a Hergé en su centenario' (Edicions de Ponent, 2007). Ahora publica, con el ilustrador Kim, un tebeo estremecedor: 'El arte de volar' (Edicions de Ponent, 2009), que cuenta la historia de su padre, que se arrojó al vacío a los 90 años.

¿Cuál es la idea inicial de su libro? ¿Cuándo sintió la necesidad de rendir un homenaje a su padre?

El libro se cuece en la salsa de la culpabilidad y de la indignación. Culpabilidad porque una muerte tan trágica como la de mi padre me dejó con la sensación de que debía haber hecho más por él. Indignación porque la residencia de Lardero donde estaba alojado me reclama 34 euros porque mi padre se suicidó un día 4 y, por lo tanto, había que pagar los tres primeros días del mes. Inicié acciones legales contra la Comunidad de La Rioja para evitar esa última humillación a la memoria de mi padre. ¿Qué pasó luego?

En ese momento Paco Camarasa, editor de Ediciones de Ponent, me visita para pedirme que colabore con su editorial como guionista y, al ver la situación en la que me encuentro, me sugiere que escriba la historia de mi padre. Al principio no termino de verlo. Tenía idea de hacer algo con el fajo de cuartillas que, a modo de memorias, mi padre dejó escrito. Pero no un cómic. Poco a poco me convencí de que era un buen medio para contar un relato donde hay reconstrucción histórica, aventura y biogafía familiar. Al principio me parecía un proyecto descabellado.

Impresiona, de entrada, el principio del libro: el suicidio de un hombre de 90 años que llega a pedirle que le ayude a morir.

Fueron años terribles. Cualquiera que conozca lo que es una depresión severa sabe todo lo que sufren los afectados y lo difícil que es ayudarles. La depresión no es consecuencia de la enajenación sino de una lucidez trágica. Llega un momento en el que la muerte es la única solución, el único alivio. Entendía que mi padre quisiera suicidarse y me pesa enormemente no haberle ayudado.

No puede decirse que su padre haya sido un hombre feliz…

Todo le salió mal. Y de mayor lo repetía constantemente. Fracasó en su apuesta ideológica no solo por la victoria de Franco sino porque vivió para comprobar cómo el dinero, que el consideraba fuente de las desgracias e injusticias de la humanidad, se imponía como valor máximo. Fracasó en su intento de encontrar una estabilidad económica porque un socio le estafó. Y fracasó afectivamente porque con 75 años se separó de mi madre. Quiso volar pero se estrelló una y otra vez, de ahí el título del libro. Él lo intentaba porque era un idealista, un entusiasta de espíritu optimista, una persona alegre que cantaba muy bien las jotas. La vida le amargó. Pero siempre, hasta en los peores momentos, fue un hombre muy generoso.

¿Qué quería contar exactamente? Al fin y al cabo, la vida de su padre concentra parte del siglo XX.

Mi padre nació en tiempos de Alfonso XIII, su adolescencia transcurre durante la dictadura de Primo de Rivera, su juventud es la Segunda República, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, su madurez coincide con el franquismo y su vejez con la democracia. Pertenece a una generación que ha vivido los vaivenes de un agitado siglo XX. Se vio arrastrado por la Historia y, como otros muchos, su vida se convirtió en una aventura con decisiones muy importantes que marcaron su destino y el de los que vinimos después. Eso es lo que me parece importante y lo que he querido resaltar en el libro: que la vida de mi padre fue como la de otros muchos. Incluso, más allá de su generación y del momento histórico, fue un hombre que intentó hacer frente a las circunstancias con honestidad.

¿Qué hay de cierto en esa relación de amor-odio con Peñaflor, donde nació, en la importancia del coche Hispano Suiza y en la pasión por la mecánica?

Es totalmente cierto. Mi padre no volvió a Peñaflor después de la guerra y mantuvo la ruptura con su familia hasta el final de sus días. Para alguien como él, hacerse chófer era la forma de escapar del campo. Los coches eran tecnología de vanguardia en aquellos tiempos, sobre todo en los pueblos. Mi padre se sacó el carné de primera en cuanto tuvo edad para ello y le sirvió a sus propósitos. Y sí, repartió correo por el frente al volante de un Hispano Suiza.

Emociona la entereza de Antonio Altarriba padre, su convicción política de izquierdas, su honestidad.

No fue un hombre de militancia significada ni de acción directa. Supongo que tuvo que tragar muchos sapos y culebras durante los años del franquismo. Me consta, además, que le pesaban las contradicciones entre sus ideas y la vida que debía llevar. Pero, más allá de eso, fue coherente en su vida personal. Muchos anarquistas fueron así. Su compromiso iba más allá de lo estrictamente político. No fue su discurso político sino su ejemplo como hombre lo que influyó en mí.

La política es muy importante en el cómic. Su padre estuvo en la batalla de Belchite, en la de Teruel, en la del Ebro, y luego en los campos de concentración franceses.

Mi padre no estuvo ni en Belchite ni en Teruel. Sí se jugó la vida pasándose al bando republicano, estuvo en la batalla del Ebro y sufrió en los campos de concentración franceses. En el libro le hago participar en Belchite y Teruel para dar una visión más completa de cómo se desarrolló la guerra. No es la única licencia que me permito. Pero siempre es para reforzar la verdad de los hechos.

¿Fue tan penoso el comportamiento de Francia con los prisioneros españoles y tan evidente su colaboración con el franquismo?

No exagero nada. Quizá, incluso, me quede corto. El trato de Francia con los españoles antifascistas fue vergonzoso. Murieron por centenares de frío e inanición en los campos. Sólo desde hace unos años los franceses revisan un episodio tan indigno de su Historia. Todo el papel de las democracias occidentales con respecto a la guerra civil española tendría que ser revisado. Tanto antes y durante como después. Hasta 1948 mi padre estuvo convencido de que, tras la derrota de Hitler, Franco sería el siguiente objetivo del mundo libre.

La estancia en la granja de la familia Boyer, y el amor hacia su hija Madeleine, ¿fue su mejor paraíso en la tierra?

Hubo dos momentos de plenitud que al final de su vida recordaba con mucha nostalgia. Los meses pasados en las colectividades del bajo Aragón donde no había dinero y reinaba el compañerismo. Y el otro momento fue, efectivamente, el que pasó en la granja francesa de los Boyer. Lo trataron como uno más de la familia. Tras la guerra y los campos de concentración, estaba tan necesitado de afecto que lo apreció mucho.

El regreso es una forma de derrota y de decepción. ¿Cómo vivió su padre el franquismo?

Sí, el regreso a España supone el reconocimiento de la derrota para mi padre y el comienzo de un largo período marcado por el miedo, la miseria económica y moral que vivió en silencio. Se nos ha olvidado el entramado de favoritismos y delaciones que marcó la sociedad española durante décadas. Tampoco quería manifestar sus ideas ante mí, consciente de que así podía ponerme en apuros.

El cómic tiene un conjunto de fragmentos eróticos que lo hacen muy moderno. Imagino que sus amores con Concha, la mujer de un rico, se los contaría su padre.

He querido tratar la figura de mi padre como un hombre más, con sus pasiones y sus infidelidades. Resulta difícil entrar en detalles sobre la vida sexual de tu propio padre pero he querido hacerlo aún a riesgo de atribuirle querencias y comportamientos que quizá sean más míos que suyos. El episodio de Madeleine me lo contó él en todos sus detalles, salvo los más directamente eróticos. Del de Concha tuve noticias a través de una tía mía que lo daba por seguro. No tengo constancia fidedigna pero me resulta verosímil.

Háblenos de la estructura de la obra y de las ilustraciones de Kim.

Uno de mis principales problemas para escribir la historia era cómo situarme en relación con mi padre. No me veía hablando de él en tercera persona. Por eso en la introducción del libro me convierto en él y cuento su historia en primera persona. "Aunque no estaba allí, estaba en él y, ahora que ya no vive, él está en mí". Construyo el relato como un largo 'flashback' en su caída al vacío. Cada planta que desciende hacia la muerte constituye un período de su vida. "Aunque parecieran unos pocos segundos, mi padre tardó 90 años en caer de la cuarta planta". Hay una red muy tupida de metáforas entre las cuales la del vuelo sólo es la más evidente. Nada de ello habría sido posible sin los dibujos de Kim que ha hecho un trabajo expresivo, plástico y muy documentado. Es uno de los grandes dibujantes del cómic español y aquí lo demuestra ampliamente.

¿Qué diría su padre de haber podido leer este cómic?

Me lo pregunto constantemente estos días. No era un hombre al que le gustara la notoriedad. Si me dejo de argumentos autocomplacientes, el libro está hecho más para mí que para él. Sobre todo para zanjar una deuda afectiva que creo tener con él... Hay algo que sí le gustaría. Él mismo me lo dijo cuando escribía esas cuartillas llenas de recuerdos. "Que los jóvenes sepan todo lo que pasamos y aquello por lo que luchamos". En ese sentido creo que contarlo en cómic es un acierto.

 

DESPIECE

El dedo cómplice y el duelo

Antonio Altarriba es catedrático de francés en la Universidad del País Vasco. 'El arte de volar' es su proyecto más personal; hay un gesto de entrañable complicidad entre padre e hijo: "Mi padre y yo manteníamos una complicidad callada pero profunda. Mi madre llevaba la voz cantante en casa y ella se encargaba de mi educación. Yo desde niño intuí que mi padre se hallaba alejado del catolicismo de mi madre y notaba en él un cariño muy fuerte, quizá porque silenciado. Empecé a saber cosas de él por sus amigos anarquistas refugiados en el sur de Francia a los que conocí y visité a partir de los 10 años. Cuando él comenzó a contarme cosas de su vida y de sus ideas, yo ya estaba al tanto de muchas. Me cogía del dedo, lo sacudía y luego me daba un cachete cariñoso en el cogote". Confiesa el escritor: "Aún no me he acostumbrado a ver la vida de mi padre encuadernada. Noto que el largo proceso de su duelo, para bien o para mal, todavía no se ha cerrado".