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Antón Castro

/ 9. A LA MANERA DE NATALIO BAYO

/ 9. A LA MANERA DE NATALIO BAYO

[Disculpas: antes el sistema no me aceptó esta foto e hizo muy grande la letra. Aquí está la obra de Alberto Calvo. Mil disculpas a todos.]

Mormeneo se sentó ante el ordenador, contempló la desnuda higuera y el nogal. La noche se había quedado nítida, como si fuera el día después del Apocalipis o la primera luz cenicienta tras el naufragio. No quiso buscar la gigantesca luna oculta entre las nubes. Le agrada esa sensación irreal de cuento…

Escribió:

 

No sé si me gusta más levantarme a tu lado al alba

o dormir abrazado a ti. Sentir cómo lates,

cómo te arrugas sobre ti misma

como quien busca el acoplamiento perfecto de las almas.

Percibo entonces, antes de que se desaten las tentaciones,

el calor de tu espalda y tus nalgas, el torrente

 de la melena y su olor a melocotón o a mora.

Quedo un instante así, inmóvil como un barco que siente,

tembloroso como la luz de la sinrazón,

me quedo como si fuera un pájaro abatido

que parpadea y sueña el mejor de todos los vuelos.

A veces te duermes. Y ronroneas. Y musitas palabras

intraducibles, frases completas que me cuentas como

si estuvieras presa en la alucinación del olvido.

Estoy feliz así. En ese instante, cuando el mundo

se desmaya, le pido a la carne que no se altere,

que apacigue sus ardores, que no enturbie la noche

de gemidos y de risas y de batallas de sudor,

y me digo a mí mismo que, algunas veces, el mejor sonido

es el del silencio, el de la respiración de dos que se aman

y escuchan la música del corazón sin saber si despertarán.

 

**Alberto Calvo me había pedido que escribiera a la manera de Pedro Salinas. No me ha salido, pero es que Mormeneo, narrador, poeta y fotógrafo es así. Su nombre completo es casi todo un poema: Manuel Martín Mormeneo.

 

Alberto Calvo me escribe: “Bayo, en su aparente inocencia, es de una riqueza de matices que me ha vuelto tarumba.... No sé como mezcla... pa mi que se fabrica él los colores... riau... no son muy buenos los moñacos estos, pero jodo lo que man costau”.

CALVOMOÑACOS / 9. A LA MANERA DE BAYO

Mormeneo se sentó ante el ordenador, contempló la desnuda higuera y el nogal. La noche se había quedado nítida, como si fuera el día después del Apocalipis o la primera luz cenicienta tras el naufragio. No quiso buscar la gigantesca luna oculta entre las nubes. Le agrada esa sensación irreal de cuento…

Escribió:

 

No sé si me gusta más levantarme a tu lado al alba

o dormir abrazado a ti. Sentir cómo lates,

cómo te arrugas sobre ti misma

como quien busca el acoplamiento perfecto de las almas.

Percibo entonces, antes de que se desaten las tentaciones,

el calor de tu espalda y tus nalgas, el torrente

 de la melena y su olor a melocotón o a mora.

Quedo un instante así, inmóvil como un barco que siente,

tembloroso como la luz de la sinrazón,

me quedo como si fuera un pájaro abatido

que parpadea y sueña el mejor de todos los vuelos.

A veces te duermes. Y ronroneas. Y musitas palabras

intraducibles, frases completas que me cuentas como

si estuvieras presa en la alucinación del olvido.

Estoy feliz así. En ese instante, cuando el mundo

se desmaya, le pido a la carne que no se altere,

que apacigue sus ardores, que no enturbie la noche

de gemidos y de risas y de batallas de sudor,

y me digo a mí mismo que, algunas veces, el mejor sonido

es el del silencio, el de la respiración de dos que se aman

y escuchan la música del corazón sin saber si despertarán.

 

**Alberto Calvo me había pedido que escribiera a la manera de Pedro Salinas. No me ha salido, pero es que Mormeneo, narrador, poeta y fotógrafo es así. Su nombre completo es casi todo un poema: Manuel Martín Mormeneo. Alberto Calvo me escribe: “Bayo, en su aparente inocencia, es de una riqueza de matices que me ha vuelto tarumba.... No sé como mezcla... pa mi que se fabrica él los colores... riau... no son muy buenos los moñacos estos, pero jodo lo que m'an costau”.

 

 

'CARICIAS PERPLEJAS': LA LUZ Y EL FARO

'CARICIAS PERPLEJAS': LA LUZ Y EL FARO

Olga Bernad (Zaragoza, 1969) abrió un blog de golpe y ocurrió algo especial: sus poemas hallaron eco inmediato, lectores e incluso un constante río de elogios. Impelida por un estado de inspiración vehemente, Olga Bernad dio lo mejor de sí misma y vertió un sinfín de registros, de sensaciones, de metáforas que han dado lugar al libro 'Caricias perplejas'. Un poemario que puede leerse como una novela sobre las emociones, el placer y el dolor de amar, un friso de luz y de tormenta donde, cuando anochece, se agolpan las sensaciones: el delirio, la locura, el desgarro inefable, el afán de vencerse en otro cuerpo de luz.

No es fácil encontrarse con una poeta tan hecha. Tan segura. Tan deslumbrante. Tan personal en sus desvíos y en la elaboración del discurso, tan inconformista en la materia oscura de sus sueños. Sin nombrarlo exactamente nunca, sin ponerle (ni ponerse) un nombre, Olga Bernad crea un sujeto poético, eso que a ella le gusta denominar "una autoficción", y construye un libro armonioso, intenso, repleto de hallazgos y de estados de ánimo. Un libro sobre la vida, sobre la belleza, sobre el dolor y la amistad, sobre la enfermedad, sobre la fidelidad y el olvido, uno de esos volúmenes donde casi todo suena a no oído, a no visto. Hay aquí también una importante potencia alegórica, pienso en 'La miliciana', en 'La isla', en 'Los pájaros crueles'. La mujer que ama, esa mujer que lo quiere todo más allá de la hambruna de amor y la sed de ser, se consume, se desespera y se exalta, y lo hace con una intencionada ambigüedad: "Solamente tu nombre me envenena".

Caricias perplejas. Olga Bernad. Fundación Ecoem: Siltolá Poesía. Sevilla, 2009. 88 páginas. [En la foto, Cecil Beaton y Carole Lombard en 1931.]

 

CIEN AÑOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ

CIEN AÑOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ

MIGUEL HERNÁNDEZ

Regresa el poeta del pueblo

Miguel Hernández (Alicante, 1910-1942) fue un auténtico poeta del pueblo. Se hizo a sí mismo, de forma autodidacta, con una inmensa vocación. En poco tiempo, compuso una obra muy personal, emparentada con lo telúrico, con el combate y con la desesperación que derivaba de su sino, de la fatalidad, del amor y de una incesante búsqueda de un lugar en el mundo contra las ruinas de la guerra. 'Viento del pueblo' fue uno de sus títulos: un libro que, en el fondo, con sus contradicciones y su formidable intensidad que no excluye el panfleto, le define.

El próximo 2010 será el Año Hernandiano, y por lo que ahora se atisba será un año complejo y laborioso de congresos, homenajes y actividades porque ya se perciben desencuentros entre los herederos del poeta, diversas instituciones e incluso algunos particulares, como un apaciguador Joan Manuel Serrat, que le ha dedicado un nuevo álbum, en el que ha colaborado uno de los mejores estudiosos y editores del poeta: Agustín Sánchez Vidal, responsable de sus 'Obras completas' en Aguilar (1979) y en Espasa Calpe (1992), con José Carlos Rovira y Carmen Alemany, y de ediciones de 'Perito en lunas' y 'El rayo que no cesa' (Alhambra), 'Poesías completas' (Aguilar, 1979) o su 'Epistolario' (Alianza, 1986), y autor de un libro fundamental: 'Miguel Hernández, desamordazado y regresado' (Planeta, 1992). En este volumen cuenta su vida, su evolución de joven católico, y casi teólogo, hacia el comunismo, y la complejidad de su obra que abarcó el teatro, con ecos del autosacramental, y la poesía. Sánchez Vidal manejó todos sus manuscritos y estuvo hasta en tres ocasiones con la viuda del poeta, Josefina Manresa, aquella costurera de Quesada (Jaén), hija de guardia civil, con la que Miguel formalizó su noviazgo en 1934 y con la contrajo matrimonio civil en plena contienda bélica: en 1937.

Miguel Hernández fue el tercero de siete hermanos de una familia pobre. A los cuatro años, se trasladó a la que ha quedado como la casa del poeta en la Calle de Arriba: allí, aún ahora, se conserva el jardín de higueras, limoneros y pitas.

En uno de esos cuartos, cuando se encendía la noche y se apagaban las luces, él buscaba una lámpara o un farol para leer: narraciones, leyendas, poemas. Cuando se enteraba su padre, se erguía y se armaba jaleo, y volaban los golpes y los gritos. Miguel Hernández tuvo que irse de cabrero a los catorce años. Empezó a redactar en una libreta aquellos poemas de versos cortos, que presentaban ecos de Gabriel Galán, Vicente Querol, de los cancioneros. Con esa voluntad permanente de creación y rebeldía siguió escribiendo, y hacia 1930 apareció su primer poema en el diario 'El Pueblo de Orihuela'. Para entonces ya había conocido a José Martín, más famoso por su seudónimo Ramón Sijé, con quien mantendrá una relación de amistad y admiración intelectual con altibajos. El más grave fue el de 1935, esencialmente porque en su lírica, carnal, exuberante de deseo y de hondura pagana, Miguel Hernández se escapaba de las propuestas del amigo, que fallecería poco más tarde de una forma bastante dramática, casi inverosímil y conmovedora, según cuenta otro biógrafo, José Luis Ferris, en 'Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta' (Temas de Hoy, 2002).

Con otros poetas

Entre 1931 y la Guerra Civil, Miguel Hernández estuvo varias veces en Madrid. Pidió ayuda, en diversas ocasiones, a Juan Ramón Jiménez, que siempre sintió una gran admiración por él y lo llamó "el extraordinario muchacho de Orihuela"; a García Lorca, que le contestó a una carta primera e impetuosa con sensatez, tras el fracaso de lectores y de crítica de 'Perito en lunas' (1933); a Giménez Caballero, a Vicente Aleixandre y a José María de Cossío, entre otros. Despertó algunos recelos, en el propio Lorca y en Cernuda, que no soportaban su real y afectada rusticidad, y también en Alberti y María Teresa León. Ésta, en plena Guerra Civil, llegó a soltarle una bofetada que lo mandó al suelo: Hernández, que conocía el temor y la sangre de las trincheras, se quedó patidifuso en una fiesta de escritores antifascistas y expresó, airado, su decepción.

En Madrid, también cosechó la complicidad y el cariño de Pablo Neruda, que lo definió "como una patata recién sacada de la tierra", y vivió una pasión amorosa y sexual con Maruja Mallo. Tanto Ferris como Sánchez Vidal se hacen eco de ella, en un periodo de crisis con Josefina y de silencio epistolar de María Cegarra, la poeta murciana. Mallo diría con más desdén que cariño: "Yo he jodido tanto y he conocido a tanta gente que ya se me amontonan un poco en la memoria (…) Miguel Hernández era como un fideo. Cuando llegó a Madrid vivía en un puente. Escribió una poesía y Bergamín le pagó por ella mil pesetas, y le hizo salir del puente".

Cárcel y muerte

De este triple desamor -el de María Cegarra, el de Maruja Mallo y el de Josefina, que se enmendó luego y sería la madre de sus dos hijos, Manuel Ramón, fallecido pronto, y Manuel Miguel- nacería 'El rayo que no cesa' (1936), un libro revelador de sonetos que incluye la 'Elegía' a Ramón Sijé. Miguel Hernández ingresó en el Partido Comunista y hizo la guerra como un soldado. Estuvo en la Batalla de Teruel y le dedicó un inolvidable poema a la ciudad congelada. Luego, intentó irse, pero al final, por imprudente y desesperado, por pura mala suerte, inició una peregrinación por las cárceles que acabaría con su vida.

De esa travesía espantosa de dos largos años quedó como legado su obra maestra: 'Cancionero y romancero de ausencias'. Ese libro excepcional permite entrever lo que habría podido hacer este poeta de faz terrosa, "casi pura arcilla" y "ciegamente generoso", tal como escribió su gran amigo Vicente Aleixandre.

 

*El Silbo Vulnerado que dirige Luis Felipe Alegre representa en el Teatro Arbolé de Zaragoza un montaje sobre Miguel Hernández los días 7 y 8 de diciembre. Actuarán Luis Felipe Alegre y Carmen Orte. La compañía zaragozana se centrará en el 2010 en la difusión del escritor; de uno de sus sonetos de la serie ‘El Silbo Vulnerado’ tomó su nombre.

POEMAS DE CLARA MARÍA DÁVILA

POEMAS DE CLARA MARÍA DÁVILA

*El programa Borradores dedica un monográfico el domingo a la creación de mujer. Tocará Adela Martín, hablará de ‘El violín negro’ la narradora Sandra Andrés Belenguer, y la joven Clara María Dávila hablará de sus poemas del libro ‘La irrealidad nuestra’, publicado por Puente de Letras (La Bañeza. León), un poemario dividido en tres partes que tiene como asunto capital el amor y el desamor, pero también hay cargas de profundidad sobre la libertad y la escritura misma, la sensación de pérdida y el tiempo.

 

He aquí tres poemas de Clara María Dávila (Zaragoza, 1987).

 

 

UNA ROSA DE HOJALATA

 

Y creía olvidada la rosa en el bolsillo,

llamaradas en el silencio nocturno nacieron,

oscuras yacían las cartografías.

Temo a la noche que la siento extrañamente solitaria,

obscena es cuando muere la tarde e intento descifrar el tiempo.

 

Como tatuaje sobre mi piel,

y creía olvidada la rosa en el bolsillo.

La que me ayuda y me borda la finitud de los versos,

umbral de la palabra poética en cuanto a ti se refiere.

De borrar manchas y malos escritos,

espejismo de mi dolor.

 

De fijar la desposesión del ser amado

levantando llagas en su lugar.

De desterrar las tardes muertas tras mis parpados,

para dar paso a mi madrugada nívea.

 

¿Se puede acaso, despegar un beso de amor

de unos labios de chapa?

 

TENERTE CERCA

 

Tiemblo y es porque te tengo.

Me despierto

muy entrada la mañana.

Solo el olor a ti me trae,

el nuevo universo

que me brota y que no es,

jugar a nada desconocido.

 

Desnudar tu pensamiento

con solo mirarte, y me rindo.

Tiemblo y es porque te tengo.

Me duermo de nuevo, y ahora

eres tú el que me tiene.

 

Ya no tiemblo.

 

TRECE VERSOS

 

De poco me sirve

meter las manos

en los bolsillos.

Ni esperar

que los días

se conviertan

en semanas.

No entienden

que para evitar

tal obsesión

debo guardar todo

aquello que deje huella

y esconderme bajo mi cama.

*La foto es de Miss Aniela.

XV FERIA DEL LIBRO ARAGONÉS. MONZÓN

XV FERIA DEL LIBRO ARAGONÉS. MONZÓN

El presidente del Patronato de la Institución Ferial (IFM), Joaquín Palacín, presentó ayer por la mañana el contenido de la XV Feria del Libro Aragonés de Monzón, que se celebrará del 5 al 7 de diciembre en la Nave de la Azucarera.

 Le acompañó el consejero de Cultura de la Comarca de Sobrarbe, Agustín Muñoz, quien ha detallado el programa de proyecciones de documentales etnográficos facilitados por “Espiello” (Muestra de Documental Etnográfico de Sobrarbe que en abril de 2010 llegará a la octava edición). Palacín ha tenido palabras de reconocimiento para el ideólogo y director de la FLA durante diez años, Chorche Paniello, su equipo de ayudantes y el actual director-colaborador, Jesús Planas.

 

En el recinto ferial expondrán 40 editoriales y se presentarán 38 libros, y la planta baja de la Nave acogerá las exposiciones:

**  “Instrumentos musicales de Aragón”. Una treintena de piezas procedentes de “La Casa del Gaitero” de la localidad zaragozana de Aguarón coleccionadas por Eugenio Arnao. Talleres de construcción de instrumentos.


**  “Trajes de bailes y dances tradicionales de Aragón” (Contradanza de Cetina, Zipotegato…).


**  “¡A tope!”. Cómics de la Asociación Cultural “Malavida”, que cumple quince años de “tebeos editados y birra en lata”.

 

**  “Fotografías de pueblos en fiestas”, de Manuel Sorinas.

 

TEATRO y MÚSICA: Grupo Folklórico “Santiago” de Sabiñánigo (sábado, 20.00 h.); “A falordia de la raposa”, por Los Titiriteros de Binéfar (domingo, 18.30 h.); los cuentos de Teresita la Bruiseta (lunes, 12.00 h.); Grupo Divertimento (lunes, 18.00 h.); y Grupo “Nuestra Señora de la Alegría” (lunes, 19.00 h.).

 

Conciertos nocturnos en la carpa del recinto ferial:

Sábado, 23.00 h.: Azero y Los Gandules.

Domingo, 23.00 h.: Mallacán y Prau.

*Esta ilustración pertenece al libro, el álbum infantil ilustrado 'Tanga y el gran leopardo' (Comanegra, 2009), de Roberto Malo y Francisco Javier Mateos. Las espectaculares ilustracionds son del artista David Laguens.

PACHECO, EL TROVADOR LÚCIDO

PACHECO, EL TROVADOR LÚCIDO

HACE muy poco, el cantante y poeta Víctor Manuel Sanjosé decía en Zaragoza que le inspiraba la vida "y un buen poema de José Emilio Pacheco". Pacheco es un poeta muy personal, que hunde sus raíces en el clasicismo grecolatino, pero también en grandes autores a los que ha leído y traducido con rigor como Samuel Beckett, Oscar Wilde, T. S. Eliot o Marcel Schwob. Como su paisano Octavio Paz, ha asimilado muy bien la lírica oriental, y jamás ha ocultado su admiración por los poetas españoles, desde Luis Cernuda, a quien conoció y trató siendo muy joven, a Vicente Aleixandre, con quien se carteó, o el narrador y vate Max Aub. Pacheco es un poeta completo, que se ha curtido en mil tareas: en la dirección de revistas, en la enseñanza, en los viajes y en el trabajo de amanuense constante, que también es un buen manantial de la poesía. Pero la mejor fuente de inspiración de Pacheco ha sido la vida misma, con sus convulsiones, con sus fogonazos de belleza, con su detonación de horror y crueldad. Y eso se percibe en toda su lírica: es un poeta de los elementos, del fuego y de la luz, del desgarro y de la ironía. Es un poeta de las pequeñas cosas y de los animales, de los peces, de los monstruos humanos. Uno de sus poemas más sugerentes se titula 'El pulpo'; otro, concentrado, 'Mosquitos'; otro ‘El rap del salmón’. José Emilio Pacheco observa la crueldad y la denuncia, combate la arrogancia de los poderosos y se emplea con una distancia que es lucidez, pasión fría, medida y entendimiento del mundo. Estos días, Visor, que celebra sus 40 años con una nueva colección, acaba de publicar dos libros suyos: la reedición de 'La edad de las tinieblas', un libro fundamental de prosa donde ensaya la reflexión, la narración y el poema en prosa en la línea de Juan Ramón Jiménez, y 'Como la lluvia', un poemario que compendia su estilo, su intensidad, el elaborado lenguaje que usa con hondura, precisión y ritmo. Todo un maestro, elegante y crítico.

UNA MARAVILLA ABSOLUTA; MEJOR, DOS

UNA MARAVILLA ABSOLUTA; MEJOR, DOS

Hasta hace poco sabía muy poco del trabajo de Daniel Monedero y de Óscar T. Pérez. El primero es un meticuloso escritor, dotado de imaginación, un intenso sentido poético y una escritura envolvente, pródiga en situaciones, atmósferas y matices. Óscar T. Pérez es un soberbio ilustrador. Soberbio. Capaz de crear climas, estancias, narraciones, estructuras oníricas. Ambos acaban de publicar dos estupendos libros: 'La Gran Orquesta de los Animales' (Thule) y 'Artistas Insólitos' (laGalera). El segundo estaría emparentado, en su texto, con Cunqueiro, Marcel Schwob, Borges o William Beckford, por citar ejemplos próximos en su frondosa invención. Quizá sea un libro para jóvenes curiosos.

'La Gran Orquesta de los Animales' es un libro maravilloso, delicado, sugerente, una invitación a soñar con la música, con la naturaleza, con los animales, con la ternura y con el viaje. Se trata de uno de esos libros casi perfectos e inagotables, hermosamente concebidos, en su prosa, en sus situaciones y en cada uno de sus trazos. Hacía tiempo que no encontraba un libro tan bonito y tan jugoso en el más amplio sentido del término. Narra la historia de un violinista y maestro de orquesta que, tras triunfar en el mundo, funda una orquesta de animales: "El Director tenía que enseñar a aullar al lobo sin la presencia de de la luna, los gorriones se posaban en su batuta…" Y todo eso discurre en medio de la emoción y la sensibilidad.

*La preciosa orquesta de los insectos que ha conmovido al niño Malick.