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Antón Castro

EL AMIGO ALEGRE EN 'EL PAÍS SEMANAL'

EL AMIGO ALEGRE EN 'EL PAÍS SEMANAL'

EL AMIGO ALEGRE

 

¿Qué tienen en común Penélope Cruz, Guardiola, Banderas, Fernando Trueba y Sabina? Entre otras cosas, un amigo. Luis Alegre, profesor y cinéfilo empedernido, que ha hecho de la amistad un arte. Es el más famoso entre los famosos.

 

 

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO / El País Semanal

¡La madre que te parió!

El pasado 22 de febrero, la flor y nata del cine mundial aposentada en el teatro Kodak de Los Ángeles escuchaba este recio exabrupto ibérico mientras Penélope Cruz subía al estrado a recoger el Oscar a la mejor actriz de reparto. Pocos de los presentes, ni siquiera las estrellas latinas, entenderían semejante piropo proferido con acusado acento maño por un espontáneo bajito y calvorota situado justo tras Prince. Daba igual. Tanto Cruz, la destinataria del requiebro, como la aludida madre que la alumbró, Encarna Sánchez, sentada cerca, lo oyeron alto y claro. Y eso era lo que importaba.

Luis Alegre Saz es aquel sujeto. Estaba allí como invitado personal de Penélope. El único hombre, aparte de su hermano Eduardo, al que Cruz convidó a vivir con ella la noche más importante de su vida. Alegre y Cruz son amigos. Íntimos. Como hermanos. De los que pueden estar las 24 horas juntos sin hartarse el uno del otro o años sin verse sin perder la complicidad. Todos tenemos amigos así, o nos gustaría tenerlos. Nueve amistades por cabeza confiesan los españoles, según una encuesta internacional. Alegre rompe la estadística. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro.

Desde ese punto de vista, este profesor de Ingeniería Económica de la Universidad de Zaragoza, soltero y sin hijos, escritor y periodista de cine nacido en 1962, en Lechago, diminuto pueblo de Teruel, hijo de campesino y ama de casa, es un potentado. No tiene perfil en Facebook, ni en Twenty, ni en Twitter, pero acredita cientos de amigos. De los de verdad. De los que se ven y se tocan. Un tipo popular, sí, pero no tanto como muchas de sus amistades. Esas que, por el mero placer de tenerle cerca en sus días de gloria, le han llevado de la mano a eventos históricos, vacaciones de ensueño, tres veces a la entrega de los Oscar en Los Ángeles, y al mismísimo palco de la final de la Champions League entre el Barcelona y el Manchester en Roma la última primavera.

En la agenda de Alegre figura, aparte de un sinnúmero de personas anónimas fuera de su círculo, buena parte de la nómina de actores, directores, músicos, intelectuales y deportistas del país. Penélope, por supuesto. Pero también Pep Guardiola, Maribel Verdú, los hermanos Trueba, Jorge Sanz, Labordeta, Bigas Luna, Ariadna Gil, Elena Anaya, Ana Belén, Serrat, María Valverde, Miguel Pardeza, Ana Álvarez, Antonio Resines, Pilar López de Ayala, Agustín Díaz Yanes, Eduardo Noriega, Gracia Querejeta, Javier Bardem, Sabina, Leonor Watling, Álex de la Iglesia, Verónica Sánchez, Gabino Diego, María Dolores Pradera, María Barranco, Ray Loriga, El Gran Wyoming y Santiago Segura, por mencionar sólo treinta de los íntimos. Fernán-Gómez, Paco Rabal o Rafael Azcona son algunos de los que lo fueron y ya no están. La lista apabulla. Parece el banco de datos de una agencia de representación. El botín de un cazafamosos. Lo insólito es que no se trata de eso. Son, simplemente, nombres, teléfonos y correos electrónicos de sus amigos. Ellos mismos lo confirman. Se ponen, contestan, dan fe. Claro que le conocen. Y le aprecian. Alegre es sagrado. Por él, lo que sea. Todos quieren a Luis.

Basta ver su álbum de fotos. Abundan las de formato APS. De ésas superapaisadas, como en cinemascope, más anchas que largas para que quepan todos los presentes. Muchas muestran cenas multitudinarias. Gente relajada, contenta de estar junta, encantada de conocerse. Alegre aparece en medio del cotarro. La suya es, casi siempre, la única cara desconocida para el público. Y sin embargo, parece el rey de la fiesta. Él mismo se defiende antes del ataque.

-No tengo adicción a los famosos. Mi única adicción es la amistad. No soy un coleccionista de amistades. Mis amigos no son cromos. Que sean populares no es relevante, a muchos los conocí cuando no lo eran. Y no son tantos. Me gusta tanto la gente que aún me parecen pocos, je, je.

Una cosa es que los conozca y otra que sean amigos de verdad...

Nos obsesionamos con las clasificaciones, me niego a hacer jerarquía con mis afectos. La verdadera amistad es muy poderosa; es un sentimiento de sintonía, de atracción de corazón y de cabeza, de querer que esa persona forme parte de tu vida. Con cada uno se establece una relación única con su código. Claro que son amigos. Yo los siento así y estoy convencido de que ellos también. Mi casa es su casa, y no es una frase hecha.

Estamos en el domicilio de Alegre en el barrio de Jesús de Zaragoza. Un moderno piso de soltero con vistas al Ebro. Un salón con el típico sofá blanco, un dormitorio principal y un austero cuarto de invitados en el que han pernoctado más celebridades que en el hotel María Cristina de San Sebastián en pleno festival de cine. La de Alegre es una especie de casa refugio para muchas luminarias del cine español. Vienen aquí como lo que son, colegas del anfitrión. A charlar de lo divino y lo humano. A cenar -las cenas de Alegre y compañía en Casa Emilio, o Lac, o Hermógenes, son legendarias en Zaragoza-, a cantar -La bien pagá es especialidad de la casa- y a reír hasta caerse. O a llorar a moco tendido, si se tercia, que para eso están los amigos. Últimamente han recalado por aquí un puñado de cineastas de primera fila a pasar el duelo tras la separación de sus parejas. ¿Quién? Inútil preguntar. Luis es una tumba. Y ésa es sólo una de las razones que explican su facilidad para hacer amigos hasta en el infierno. Aunque de pequeño él lo que quería era ser santo.

Alegre siempre fue hipersociable. A los cuatro años ya era monaguillo y jugaba a decir misa. Sus primeras lecturas fueron las vidas de santos que le dejaba su madre, Felicitas Saz, una mujer con el nombre muy bien puesto, "superdotada para la alegría y la amistad", que tenía siempre la puerta abierta y la casa llena de gente. Su padre, Alberto Alegre, era un "campesino ilustrado", cinéfilo, forofo del fútbol y lector empedernido. "Uno de mis primeros recuerdos es ver a mi padre yendo a dar de comer a los cerdos con Madame Bovary bajo el brazo, o saltando al oír en la radio un gol del Zaragoza. Aquello me marcó. Algo que hacía tan feliz a mi padre tenía que ser cojonudo". Las novelas, el cine y el fútbol iban a convertirse, también, en las pasiones del pequeño Luis.

Fueron los libros los que le ampliaron el estrecho horizonte de Lechago. El cura del pueblo le recomendó para una beca en la Universidad Laboral de Cheste, en Valencia. De aquel internado donde vivió con otros 300 niños vino con el veneno del cine inoculado en el alma -fue encargado del cineclub, "El extraño viaje y El apartamento, que he visto 68 veces, me conmocionaron"- y con el título de "alumno más sociable" en la pechera. Hasta hoy. Es, sin embargo, en la Zaragoza de los ochenta donde el círculo de Luis se abre al universo de la cultura, el deporte y las celebridades. Estudió Empresariales. "Intuía que me ayudaría a entender el mundo, pero, sobre todo, era una carrera con salidas y que podía cursar cerca de casa, porque mi familia no se podía permitir otra cosa". Así es Alegre: un tipo con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes. Con un sueldo como profesor auxiliar asegurado, comenzó a ejercer su amor al arte. La intelectualidad maña -Mariano Gistaín, Labordeta, Manuel Rotellar, Víctor Muñoz- repara en ese joven brillante y entusiasta y le invita a colaborar en revistas, radios y teles locales. Alegre se cuela por derecho propio en la pomada aragonesa. La visita de Fernando Trueba a Zaragoza para presentar su Ópera prima fue el punto de inflexión. Su llave de acceso al gran mundo. Luis y Fernando conectaron. El flechazo, mutuo, continúa.

"Unos amigos te llevan a otros", resume. Trueba le presenta a su hermano David, que le presenta a Maribel Verdú, que le presenta a Jorge Sanz, que le presenta a Penélope, que le presenta a Ariadna Gil, que le presenta a Guardiola... Labordeta le presenta a Sabina, que le presenta a Serrat, que le presenta a Ana Belén... La secuencia puede no ser exacta, pero sí verosímil. Desde entonces, su lista de amistades sólo crece. Alegre, cada vez más conocido, cada vez más influyente, se va haciendo un hueco en el mundo que realmente le apasiona. El economista por obligación se convierte en hombre de la cultura por devoción. El perejil de todas las salsas. Hoy es uno de los nombres imprescindibles en la organización de eventos cinematográficos del país. Desde luego, el más querido.

Organizador y asesor de festivales varios -Tudela, Málaga, La Almunia, Jaén-, demuestra en todos su extraordinario poder de convocatoria, como en su programa de entrevistas El reservado, en la televisión aragonesa. "Si está Luis, voy", es la consigna que circula entre sus amigos. Y sus amigos son la crema del oficio. De éste y de otros. Los que lo son ahora y los que lo pueden llegar a ser. O no. Luis, como su madre, Felicitas, mantiene la puerta abierta y no pide más credenciales que la simpatía. "Cada persona, cada evento, cada trabajo, te da oportunidad de conocer gente. Calculo que coincido con unas 200 personas al año, por eso digo que todavía tengo pocos amigos. Me atraen la bondad, la belleza, el talento, el encanto, me interesa la gente interesante y, cuando la encuentro, quiero conocerla y conservarla", admite. A lo que se ve, el sentimiento que provoca es mutuo.

"Cuando lo conoces, no quieres vivir sin él", dice Maribel Verdú, que se lo encontró a los 16 años, en la presentación de El año de las luces en Zaragoza. "Ahora son muchas, pero yo fui la primera", bromea sólo a medias la actriz, que considera a Alegre su "amigo del alma". "Tiene un sentido del humor brutal, una cultura extrema y un corazón de oro. Es bueno porque sí, sin querer nada del otro. No te dice sólo lo que quieres oír, te rompe los esquemas. Jamás le oirás nada malo de nadie. Te da una confianza total. Es libre y te deja libre. Es un aglutinador de gente. Te lo quieres llevar a todas partes. No puedo estar sin él", confiesa. No en vano, Verdú es una de las habituales de casa Alegre en Zaragoza. "Y desde mucho antes de los tiempos del AVE", deja dicho Maribel, que aprendió de Luis, y sobre todo de su madre, doña Felicitas, el acento maño con que adornaba a su personaje de criada aragonesa en El laberinto del fauno.

Jorge Sanz también se reivindica como "uno de los primeros" amigos actores de Alegre. Jorge le conoció "meando los dos" en el cine de Zaragoza donde se proyectaba Valentina. Y desde entonces, su intimidad ha ido a más. "Luis es una obra de arte con patas. Ha hecho de su vida su obra. Hace falta mucha inteligencia, valentía, pasión y bondad para vivir como te da la gana sin hacer daño a nadie, al revés, dejando alrededor amistad y placer. Es un catalizador para reunir y sacar lo mejor de los demás. Lo hemos compartido todo, hemos vivido años juntos, pero sin liarnos, ¿eh? Luis tiene su puntito de pluma, pero yo pongo la mano en el fuego por él", concluye el actor, cariñosamente faltón con su colega.

El aludido había recogido el guante mucho antes de que Sanz lo lanzara. "Como no tengo novia fija, canto La bien pagá a la mínima y prácticamente vivo con mi madre, cumplo todos los requisitos para ser considerado un maricón de manual. Muchos, y muchas, lo piensan", admite, "hasta que me conocen". "No hay nada que me guste más que las mujeres, pero soy consciente de que no soy Brad Pitt y no voy de moscón ni de pagafantas. La amistad me ha proporcionado más satisfacciones que el amor. Quien yo he creído que podía ser la mujer de mi vida, no ha pensado lo mismo. Pero no por eso voy a renunciar a la amistad íntima con las mujeres. Las relaciones sexuales están sobrevaloradas. Que yo sea amigo íntimo de Penélope Cruz, Maribel Verdú y Elsa Pataky sabiendo que nunca voy a tener nada con ellas es la mejor prueba de mi amor por la amistad".

En eso discrepa de su "añorado" Fernán-Gómez. Alegre fue, con su íntimo amigo David Trueba, el codirector de La silla de Fernando (2006), una película-conversación con el mítico actor, escritor y director fallecido en 2007. En ella, un deslumbrante Fernán-Gómez muestra su genuino desconcierto cuando Alegre, fuera de plano, le pregunta por su relación con las mujeres. "Puede haber una amistad entre un hombre y una mujer siempre que ese hombre no sea yo. No se me ha ocurrido, no he sabido nunca tener una amistad con una mujer", confiesa sin ironía el actor, y es fácil adivinar la perplejidad de su interlocutor, un tipo que cuenta a las íntimas por docenas. "Las mujeres son las mejores amigas", sostiene, "son mujeres, y eso es un valor añadido".

"Luis es amigo de las tías más buenas de España, algo así como su consejero espiritual, con lo besucón que es", se admira José Antonio Labordeta. "Él puede: es un tío lleno de bondad, humor e inteligencia. Una persona muy profunda que, al tiempo, te cuenta unos chistes que te mueres de risa. Una cena con él es sagrada. Un seguro de diversión al que, tal como están las cosas, ni se puede ni se debe renunciar". Labordeta, veterano músico y político aragonés, amigo de Alegre desde los ochenta, acaba de recoger en Lechago, pueblo de 30 habitantes en invierno y 120 en verano, el Premio Peirón 2009, de nueva creación. Ni que decir tiene que Alegre, que veranea con su madre allí, es el presidente de la comisión de festejos.

"Luis es, para el cine de hoy, lo que era el Oliver, o el Bocaccio, o el Riscal en los sesenta y setenta, o la Residencia de Estudiantes en los veinte y treinta: un lugar de encuentro. Un foco de pensamiento, convivencia interdisciplinar y buen humor garantizado. Es muy de agradecer que se haya colado en nuestras vidas para mezclarnos sabiamente. La charla, el cuerpo a cuerpo y el disfrute de una sobremesa con conocidos y desconocidos son imprescindibles en nuestro trabajo. De ahí surgen ideas, colaboraciones y no poco consuelo", resume Ángeles González-Sinde, otra amiga de décadas. La entonces incipiente guionista y hoy ministra de Cultura coincide con la actriz Leonor Watling, que califica a su amigo Alegre como "un superconductor de partículas. Un tipo capaz de juntar en una mesa a perfectos desconocidos, cada uno con su ego a cuestas, y que prenda la chispa". La actriz recuerda la ilusión "y la ansiedad" con la que acudió a la primera cena con Luis, hará unos quince años, cuando "no era nadie y estaba hambrienta de charlas y de contacto con gente del oficio". "Ya entonces, si alguien te invitaba a una de sus cenas, quería decir que estabas en el buen camino. Soy medio inglesa y medio segoviana, el paradigma de la desconfianza. Todo el mundo hablaba bien de él y yo pensaba que no podía ser tan perfecto. Pero sí. Es una especie de Celestina de la amistad sin más interés que el que tiene por las personas".

Al aludido no le disgusta la comparación. "Uno de mis mayores placeres es presentar a gente que sé que puede conectar, caerse bien, quererse, y que se conviertan en amigos. Cuando veo a personas conocidas y anónimas, de Madrid, de Zaragoza o de donde sea, que yo he presentado, riéndose juntas soy el hombre más feliz del mundo. En ese sentido, vale, soy un alcahuete". Pero sólo cuando quiere, con quien quiere y porque quiere. En eso se declara insobornable. Si la información es poder, alguien con semejante agenda y nivel de cercanía personal con alguno de los hombres y mujeres más deseados e influyentes del país ha debido de tener ofertas de todo tipo. Sí, admite. Pero no, no le interesan.

Los productores de programas y revistas del corazón ya ni le llaman. Saben que es inútil -"ni por todo el oro del mundo; me tendría que dar un golpe malo, volverme loco, no está en mi ADN"- intentar sacar algo de la tumba Alegre. Los políticos, tampoco. "Alguno intentó ficharme, pero tengo una existencia tan plena que un cargo sólo empeoraría mi calidad de vida. Además, a estas alturas de la película, tengo dos o tres cosas claras: no estoy dotado para dar órdenes, ni para sacarme el carné de conducir, ni para acostarme con Giselle Bündchen, aunque no renuncio a conocerla; si alguien me la presenta, allá que voy". Así es el amigo Alegre. Un "intelectual con alma de cómico", en palabras de Goya Toledo. El single menos solitario del mundo. Siempre disponible para los suyos. Para su familia -su madre, dos hermanos y dos sobrinos, apiñados en el mismo barrio de Zaragoza- y sus amigos. Una legión variopinta en la que militan mayores -María Dolores Pradera, de 83 años- y niños -Nerea Camacho, de 13-; proletarios y aristócratas; republicanos y princesas.

Hay una amiga antigua a la que conoció, como a tantas, cuando nadie le ponía cara. La chica, periodista, le pidió ayuda para un reportaje y él se la ofreció. Se hicieron amigos. Se veían de vez en cuando en Madrid. Cine, cenas, copas, charla. Hasta que ella se casó. Él pensó entonces que se verían menos, pero ella se empeñó en mantener el contacto. Se llaman, se mandan SMS, mails. A veces quedan. Este invierno se les vio juntos en el teatro madrileño donde Maribel Verdú y Aitana Sánchez-Gijón representaban Un dios salvaje. Luego se fueron los cuatro a cenar. Otra noche de risas con amigas hasta las mil. El número de móvil de la tercera comensal figura con seudónimo en la agenda de Luis. En realidad se llama Letizia.

 

*La periodista Luz Sánchez-Mellado publica hoy en ‘El País Semanal’ este estupendo artículo sobre el fenómeno de la amistad que es Luis Alegre, ese hombre vitalista y cariñoso, apasionado del Real Zaragoza y de las mujeres, que pone en contacto a la gente entre sí. ‘El País’ ofrece en su edición digital una estupenda colección de 16 fotos de Luis. Si alguien no ha visto la pieza, creo que es muy interesante. Define perfectamente a Luis, una de esas criaturas  absolutamente únicas que escribe de cine y de fútbol, posee alma, mirada y prosa de retratista, conversa como muy pocos, teje lazos de afinidad y de cariño, y está detrás de un sinfín de proyectos. Curiosamente, él no presume de nada. Picos Laguna lo ha rescatado para el suplemento de ‘Heraldo Domingo’. Luis ha sido homenajeado este año las Jornadas de cine de la Almunia de Doña Godina y es hijo adoptivo de la ciudad de Zaragoza y medalla Santa Isabel de Portugal. Dirige el Festival de óperas primas de Tudela y es guionista y colaborador constante del Festival de Cine Español de Málaga. Dirige un programa de entrevistas en Aragón Televisión, producido por José Luis Campos: ‘El reservado’, que iniciará en octubre su cuarta temporada. Ha sido redifundido todo el verano. Es difícil encontrar un aragonés actual tan claro de humor, de felicidad y de aventura…

*Luis Alegre rodeado de amigos en Portugal, durante el rodaje de 'Belle Epoque' en 1992. La foto la tomó Jorge Sanz. Están Ariadna Gil, Luis Alegre, David Trueba, Maribel Verdú, Penélope Cruz y Gabino Diego. Luis dice que esta es una de sus fotos favoritas.

EL REAL ZARAGOZA DEBUTÓ CON VICTORIA

EL REAL ZARAGOZA DEBUTÓ CON VICTORIA

REAL ZARAGOZA, 1 (Arizmendi)- TENERIFE, 0

El Real Zaragoza debutó en Primera División con una elaborada victoria. Una jugada de Ander Herrera, que acababa de salir al campo, desequilibró a la defensa tinerfeña, tras un hermoso caño, y generó un lance de ataque que remató Arizmendi en dos ocasiones; en la segunda entró el balón y burló a un muy seguro Sergio Aragoneses.

Fue un partido de poder a poder. De principio a final. Trabado, intenso, con muchas alternativas y un leve ‘correcalles’ por instantes. Algo severo el árbitro con el equipo rival (sus dos primeras faltas fueron merecedoras de tarjeta), el Real Zaragoza abrió el juego por las bandas, controló el centro del campo y ofreció de entrada sensación de equipo, con dos jugadores por encima de los demás: Jorge López, sin duda intermitente, pero delicado e incluso genial, y Pennant, que es un extremo clásico, con desborde, y más contundente que florido.

Cuando más atacaba el Tenerife, que tuvo sus oportunidades y demostró ser un bloque en todas sus líneas que siempre mira hacia adelante, el Real Zaragoza elaboró una estupenda jugada al contragolpe, y ¡gol! Tres puntos de oro. Marcelino García Toral gana así tiempo: debe mejorar el conjunto, hallar un defensa izquierdo, quizá Leo Ponzio acabe regresando a la derecha, aunque ayer Laguardia estuvo muy bien. La impresión ha sido positiva; se ganó con algunos alardes, con entrega, pero también con lagunas. Flojeó en instantes la línea de retaguardia, las dos líneas (la media y la defensa) en realidad, pero el equipo tiene mimbres, ideas, ambiciones.

La afición estaba verdaderamente feliz del retorno. El lugar natural del Real Zaragoza es la Primera División. Hubo calor, cariño, entusiasmo, y aplausos en los relevos. Especialmente en el de Pennant, especialmente cuando Ander Herrera  salió al césped. Otra hermosa conclusión: Marcelino García Toral no quiere a Arizmendi (o al menos no lo quiere en exceso), pero ya le ha demostrado que hay que contar con él. Aparece y desaparece, alterna aciertos y con erros y alguna que otro momento de languidez. Al final, está ahí, inquieta, juega entre líneas, remata de pie y de cabeza, y busca el gol. A su modo: como a trompicones, deslavazado, pero correoso y eficaz.

 

Ya se ha confirmado la noticia: Ewerthon, muy a su pesar (quería triunfar en este equipo: el año pasado marcó 28 tantos y superó el récord de Juan Seminario), se va a Qatar. La vida es así. Empieza la era goleadora posewerthon. En el fondo, ha sido un jugador sin fortuna aquí: marcó muchos goles extraordinarios en el año 2006, cuando firmó una alianza inolvidable con Diego Milito, volvió a hacerlo el año pasado, pero parece que nunca se confió ciegamente en él. Ahora, su recambio será Fred. Suerte para ambos.

*He tomado esta foto de Arizmendi, entre defensores tinerfeños, de 'La Voz de Galicia'. Pertenece al fotógrafo aragonés Víctor Lax.

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES

La banda Zarápolis presenta hoy domingo, hacia la una de la mañana, en Borradores su nuevo álbum: ‘El ladrón de orquídeas’ e interpreta dos temas: ‘Tras los focos’ y ‘Ojos de miel’.

El fotógrafo y uno de los integrantes de coordinadora de Teruel Punto Foto, Leo Tena, explica cómo ha sido y está siendo el apasionante verano fotográfico de la ciudad mudéjar, donde se presentan quince exposiciones de creadores españoles, en espacios diferentes, entre ellos el Museo de Teruel, que acoge a los Premios Nacionales de Fotografía: Toni Catany, Humberto Rivas, Ouke Leele, Joan Colom. García-Alix, Chema Madoz, etc. A la vez se han organizado talleres con profesionales de la calidad de Juan Manuel Castro Prieto o Rafael Navarro, entre otros.

También visita el plató del programa la joven artista zaragozana Gema Rupérez, que ha estudiado en Italia, ha recibido la beca Enate para artistas jóvenes y ha residido el último año en la Fundación Antonio Gala. Gema Rupérez presenta sus nuevos proyectos, realizados sobre sugerentes telas, donde predomina el sentido del color, el entretejido y las formas.

Borradores, además, ofrece un reportaje con el cantautor Javier Ruibal, durante su actuación en la sala de Títeres Arbolé, acompañado al piano por Laura Furci Moratti. Ruibal habla de los temas fundamentales de sus canciones: la sensualidad, el mestizaje, el eco de Andalucía, la presencia de la mujer y la pasión, y explica su colaboración con la intérprete italiana, que también cuenta cómo se ha apasionado, en el sur, por la música flamenca.

Se visita la exposición ’30 años de arte en las Cortes’. Fernando Sanmartín, co-comisario con Manuel García Guatas, explica las líneas de la muestra y se centra, muy especialmente, en la figura del pintor surrealista José Luis González Bernal, cuyo legado ha sido cedido a las Cortes por la familia del doctor Julián Vizcaíno.

Por otro lado, un equipo de Borradores se ha trasladado a la Casa del Traductor de Tarazona y allí conversa con Mercedes Corral, en vísperas de una nueva edición de las Jornadas de Traducción, centradas este año en el cine y en el teatro. Francisco Goyanes, desde la librería Cálamo, recomienda lecturas para este verano de Fernando Aínsa, Félix J. Palma o Agualusa, entre otros.

 

Borradores. Aragón Televisión. De la noche del domingo al lunes, a la una. Canal Satélite Digital, 97. Imagenio 187. En la foto Laura Furci y Javier Ruibal.

EL RETRATISTA Y LA CALLE DEL CRIMEN

EL RETRATISTA Y LA CALLE DEL CRIMEN

EL RETRATISTA Y LA CALLE DEL CRIMEN

Si una mujer se atreviera a decir las calles que ama, yo diría sólo una: la calle Alfonso. Esta que aquí ven, con sus farolas, sus tiendas de ropa, sus cafés de ahora mismo y a la vez de otro tiempo, y la Basílica imponente al fondo. Debía ser la calle que siempre he querido borrar de mi cabeza. Aquí, en una taberna, ocurrió el suceso que ha marcado mi vida. Me llamo Soledad, Soledad a secas, hace tiempo que no cuento mi edad y que he olvidado mis apellidos porque los llevaba cambiados. Nací en Quinto de Ebro. Pongamos que mi madre se llamó Salomé Guillén y que tuvo un desliz inesperado. Felizmente casada, sucumbió a un hechizo ajeno. Apenas me dijo que se quedó prendada del fotógrafo que le hizo una foto de fiestas del Pilar con un fondo de barcas pintadas y de gigantes y cabezudos.
Él se empeñó en repetir varias tomas, fue esa la manera de decirle que no le pasaba inadvertida. Que ella no era una más, con el traje regional, en el ojo del objetivo. Un día, el retratista apareció en Quinto de Ebro con motivo de un reportaje. Reapareció dos días después. Y concertaron las primeras citas. Al principio, eran los encuentros del artista y la musa; luego, los de los amantes que se ocultan y se exigen y se desviven con una pasión tan febril como pecaminosa o prohibida. No era fácil entonces pasar inadvertidos y acabaron por levantar sospechas.

El principal afectado siempre es el último en enterarse, pero se entera. Alguien se lo dice. El marido de mi madre se percató y constató el engaño. Hubo reproches, agrias discusiones, intercambio de golpes entre los cónyuges. Pero las citas continuaban con nuevo sigilo. Ahora, los amantes sabían que se habían instalado en el abismo. El peligro era constante, pero lo sorteaban, hasta que se produjo ese momento en que las palabras parecen no servir y un solo gesto ilumina el destino. Y lo precipita o lo saja de cuajo. Eso hizo su marido. Con la rabia sorda de aquel a quien han transformado en intruso, con la ira de aquel a quien han dejado sin respuestas, humillado y ofendido, buscó su oportunidad.


La encontró en un café de esta calle. En realidad, en un café de Plaza de Sas, que se ensancha en un lateral de la calle Alfonso. Vio de espaldas al fotógrafo, avanzó y no le dio tiempo a nada. Le disparó, dos o tres veces, y se fue. El que debía ser mi padre partió en dirección al calabozo y el que iba a serlo de veras, sin que nadie lo supiera aún, acabó en el cementerio. Mi vida no ha tenido demasiados consuelos: algunos recuerdos inventados, como éste tal vez, y algunos retratos de mi madre tomados por el hombre que la enamoró en unas fiestas del Pilar, aquí, en un estudio de la calle Alfonso.

 

*El fotógrafo y blogger José Miguel Larraz ha entrado esta mañana en el blog y se ha fijado en este relato. Se publicó aquí hace cinco y lo rescato ahora, y le corrijo dos o tres detalles. Su página es  http://larraz.wordpress.com, y esta es una de sus fotos, que evoca el mundo de Juan Rulfo.

 

ECOS DEL MONCAYO: M. HERNÁNDEZ

ECOS DEL MONCAYO: M. HERNÁNDEZ

*El 21 de agosto se puso en marcha la octava edición del Festival Internacional de Poesía “Moncayo” que todos los años se celebra en la Comarca de Tarazona y en el Monasterio de Veruela por iniciativa de la Asociación Cultural Olifante, a cuyo frente se encuentran Trinidad Ruiz Marcellán y Marcelo Reyes. Lo hizo con la conferencia inaugural que en el Conservatorio de Música turiasonense pronunció el poeta zaragozano Ángel Guinda (autor del manifiesto Poesía útil, Madrid, Sí al No, 1993)bajo el sugestivo lema de Utilidad de la poesía en tiempos de crisis.


Guinda desplegó buena parte de su saber y, sobre todo, de su experiencia en dos asuntos que conoce a las mil maravillas: la poesía y las crisis.


Contra lo que pudiera traducir una reflexión apresurada, sus palabras no estaban escritas para dar soluciones transitorias a un problema –la crisis económica- permanentemente coyuntural y que inunda desde hace muchos meses las portadas de periódicos e informativos, asociación que tachó de “excluyente” porque “en la actualidad y en cada uno de nosotros no hay, más por desgracia que por suerte, una única crisis de tipo monetario o laboral, sino que puede haber, para distintas personas, crisis diferentes”. Frente a la común opinión de ser “un producto perfectamente inútil o, en el mejor de los casos, inútil pero necesario” –expuso Guinda-, “mi personal y profunda relación con la poesía –añadió- me decía lo contrario porque siempre leí algunos poemas verdaderos que resultaban de gran utilidad para mi espíritu.”

 Ángel Guinda en absoluto relativizó la importancia de las verdaderas crisis humanas, las que todos sufrimos interiormente y aquellas otras que reclaman nuestra empatía como las guerras y el hambre; antes al contrario, en un tono de honda preocupación social de tinte ontológico, sus palabras recogieron la convicción de que es precisamente la poesía la que puede permeabilizar nuestras emociones y echarnos una mano para resolver nuestros conflictos: “la poesía ayuda a sobrevivir, sirve para sobrevivir a la aplastante realidad que nos vacía de horizonte, de infinito.”


*El Festival concluyó la noche del día 28 con la actuación estelar de /El Silbo Vulnerado/, que ofreció un espectáculo dramático sobre textos de Miguel Hernández, poeta que se ha recordado y homenajeado en esta edición y cuyo centenario se cumple en 2010. Como en años anteriores, la presencia de los autores procedentes, esta vez, de Cataluña (Marian Raméntol y Cesc Fortuny); de Aragón (Brenda Ascoz); de Cuba (Dolan Mor); de Portugal (Casimiro de Brito) y de Madrid (Gonzalo Escarpa), han sido los protagonistas con sus intervenciones en el Museo del Vino –donde fueron presentados por Manuel Martínez Forega- y en el templo delMonasterio de Veruela, donde se leyeron, además, poemas de MiguelHernández en catalán, vascuence, inglés, turco, portugués, gallego,iraní y francés. Este Festival se consolida como uno de los más importantes del país con cuya primera iniciativa se quiso subrayar la recuperación de la oralidad de la poesía, del intercambio y conocimiento humanos y de la convivencia de otras lenguas distintivas procedentes de culturas y expresiones diversas en un ambiente en el que la poesía es la verdadera protagonista. Trinidad Ruiz Marcellán y Marcelo Reyes, al frente de la Asociación Cultural Olifante, consiguen dar forma y aliento a un Festival Internacional de Poesía que cuenta siempre con la participación entusiasta de los ciudadanos de la Comarca y con el apoyo del Ayuntamiento de Litago y de instituciones públicas y privadas, de la Casa del Traductor y de la DPZ y que sin duda alcanza cada año el objetivo que se propuso en aquella primera edición de 2002.


*El poeta malagueño Agustín Porras leyó un texto de Agustín Sánchez Vidal relatando las últimas horas de la vida de Miguel Hernández, mientras que el escritor zaragozano Octavio Gómez Milián trasladó a los asistentes el Manifiesto-homenaje que remitió al Festival la Fundación que lleva el nombre del poeta. El programa se completó con la actuación de grupos de música clásica y contó con la participación de Luigi Maráez (que ha puesto música a uno de los textos del poeta alicantino expresamente para esta ocasión) y de la pianista y compositora turca Âlime Hüma, quien ha hecho lo propio inspirándose en su obra. El día 27, Ángel Guinda había pronunciado en Litago una conferencia que repasó los datos de la dramática biografía del poeta de Orihuela, inaugurando, así, los actos centrales del Festival.

 

*Manuel Martínez Forega y Trinidad Ruiz-Marcellán me han enviado esta crónica resumen del Festival Internacional de Poesía del Moncayo dedicado a Miguel Hernández.

 

 

IGNACIO SANZ: UN ROMANCE

IGNACIO SANZ: UN ROMANCE

ROMANCE DE DOÑA GURRI GUARRA

 

Antes que duques o condes,

u otras grandezas de España,

se crucen en el camino

tranquilo de mi morada,

prefiero que me salude

doña Gurri, Gurri, Guarra,

que todo es placer al lado

de una cochina marrana.

Los duques y los marqueses

si pueden te la preparan,

de una marrana cochina

tan solo el placer se aguarda:

solomillos, costillares,

torreznos magros del alma,

chorizo, lomo, jamón,

caretas y carrilladas;

y otros bocado que guardo

por no alargar la comanda;

como al perro de Paulov

los jugos se me desatan,

así que ya queda dicho,

viva doña Gurri Guarra,

y allá se pierdan los duques

y las grandezas de España.

 

 

*Recibo un comentario en el blog del escritor Ignacio Sanz, narrador, activista cultural, cuentacuentos, y le pido que envíe alguna de sus cosas. Manda este romance, emparentado con Teruel. Dice: “Como yo no soy poeta, sino letrista, que es otra cosa, te envío este romancillo que escribí en su día y que forma parte de una serie de letras dedicadas al cochino y a la matanza que musicaron los del Nuevo Mester de Juglaría en un  disco que salió hace años titulado ‘A ti, querido cochino’, que se ha convertido en un clásico del género matancero. Esta letrilla y otras dos más las recité el otro día en Teruel; no en vano es una de las ciudades más chacineras de España. Una de las pocas industrias que proporcionan los fríos. En eso estamos hermanados los segovianos y los turolenses”. La fotografía es de Cristina García Rodero, un magnífico ejemplo de paradojas.

NABOKOV Y 'EL VACÍO MOMENTÁNEO'

NABOKOV Y 'EL VACÍO MOMENTÁNEO'

Me escribe desde el mar de A Coruña la escritora Marisa López Mosquera:

 

Felicidades por el cumpleaños y la ternura del día. Te envío un regalo de palabras, nada menos que de Nabokov (Habla, memoria). Lo he leído recientemente para una colaboración que estoy haciendo con Shangri-La y que precisamente llevará ese título: ‘El vacío momentáneo’. Un concepto bellísimo (…)

 

"Confieso que no creo en el tiempo. Me gusta plegar mi alfombra mágica, tras haberla usado, de forma que una parte del dibujo quede superpuesta a la otra. Que tropiecen las visitas, no importa. Y el mayor placer de la atemporalidad -en un paisaje elegido al azar- es el que encuentro cuando me veo rodeado de mariposas y de las plantas con las que se alimentan. Eso es el éxtasis, y más allá del éxtasis hay otra cosa que me resulta difícil de explicar. Es como un vacío momentáneo en el que se precipita todo lo que amo. Un sentimiento de unidad con el sol y la roca. Un estremecimiento de gratitud para con aquel a quien pueda interesar, al contrapuntístico genio del destino humano o a los tiernos fantasmas que miman a este afortunado mortal".

 

Marisa López tiene un precioso blog, http://ladamadelasnieves.blogspot.com. En la foto, Nabokov lee.

ISINBAYEVA, 5.06: LA REINA DEL AIRE

ISINBAYEVA, 5.06: LA REINA DEL AIRE

Con lágrimas en los ojos, estupefacta y desgarrada, Yelena Isinbayeva dijo que tendría que centrarse más en su trabajo: saltar con la garrocha. Estar más concentrada, olvidarse de la moda y de algunas fiestas. Lo dijo ella tras perder, inesperadamente, en Berlín: no fue capaz de realizar ninguno de los tres saltos. Empezó tarde y, tras el primer fracaso, elevó aún más el listón. Si lo hubiera saltado, creo que eran 4.80, habría sido campeona del mundo, como lo fue en 2005 y 2007, como fue vencedora en las Olimpiadas de 2004 y 2008.

 

Pues bien, Yelena Isinbayeva no estaba en crisis. Tuvo un mal día en los Mundiales. Como le pasó a Bubka en Barcelona-1992, como les pasa a todos los campeones, que a veces padecen de suficiencia o se olvidan de que al lado hay rivales exasperados, grandes profesionales que también sueñan con la victoria. Casi le pasó a Bolt ante Asafa Powell; este, en Zurich, dedujo que su paisano tampoco es invencible: solo pudo ganarle en los últimos metros. Fue precisamente ayer en la Golden League de Zurich, cuyos organizadores pasarán a la historia también por no haber permitido correr a Natalia Rodríguez (la gran mujer del momento en 1.500), donde Yelena Isinbayeva logró el más difícil todavía: saltó un centímetro por encima de su récord del mundo, 5.06, y estableció una nueva marca.

Primero dejó fuera con cierta tranquilidad a la campeona mundial Anna Rogowska, la polacae se quedó en 4.76, y a la brasileña Fabiana Murer, 4.70, y compitió sola, a su antojo, en busca de una nueva cifra que estremeciera la noche y que la redimiera. Voló como siempre, con su técnica impecable, con esa elasticidad de gimnasta, con esa energía final que le permite salir a cazar estrellas. Al final, descendió con una sonrisa y con una satisfacción íntima: seguía, sigue siendo la reina del aire impulsada por la pértiga. La derrota en Berlín fue un accidente, que la hace tan vulnerable como todos y felizmente humana.

*Zurich, casi un año después del último récord de 5.05 en las Olimpiadas de Pekín: Yelena Isinbayeva se eleva hasta los 5.06.