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Antón Castro

MARIO MERLINO, UNA ENTREVISTA

MARIO MERLINO, UNA ENTREVISTA

Entrevista exclusiva a MARIO MERLINO,

 poeta, escritor y traductor,

realizada por ARACELI OTAMENDI

 

 



Mario Merlino es argentino, poeta, traductor y licenciado en letras. Además es el traductor al español de las crónicas de Antonio Lobo Antunes publicadas en el suplemento Babelia del diario El País de España.


" ...lo importante es que el público escuche el poema. Un poeta puede ser muy bueno pero al sexto poema me dan ganas de decirle que empiece de nuevo. La gente que lee una hora seguida no sabe lo que está haciendo, hay que leer poco, lo mínimo indispensable..."

 

 

 

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Mario Merlino es argentino, poeta, traductor y licenciado en letras. Además es el traductor al español de las crónicas del escritor portugués  Antonio Lobo Antunes publicadas en el suplemento Babelia del diario El País de España.

Hace poco tiempo Mario Merlino vino a Buenos Aires a presentar su libro de poemas Arte Cisoria en el Centro Cultural de España en Buenos Aires.  Antes de eso  lo entrevisté para Archivos del Sur.

Y ahí me enteré que Mario Merlino nació en Coronel Pringles, Provincia de Buenos Aires, como otros dos notables escritores argentinos: César Aira y Arturo Carrera.

Entrevista a Mario Merlino por Araceli Otamendi

Esta extraordinaria entrevista se publicó en QuadernsDigitals.NET: el portal de educación y es ahí donde está guardada: www.quadernsdigitals.net/index

 

Araceli Otamendi :-Recién dijiste el traductor es también autor de la obra. Porque yo entiendo entonces que cuando leo en Babelia un texto de Antonio Lobo Antunes traducido por Mario Merlino también te estoy leyendo a vos.

MARIO MERLINO: - Yo creo que sí, yo no sé si otro traductor lo resolvería de la misma manera, no creo que siempre coincidan las traducciones, porque si fuera así, sería posible la traducción automática. Ni siquiera hace falta que el ritmo sea copia fiel del original, pero el ritmo tiene que ser un ritmo de lengua española al traducir porque sino suena a cualquier cosa, suena a obra traducida y lo importante es que no se lea como obra traducida. Lo importante es que una obra, al ser traducida, se lea como si hubiera sido escrita por primera vez en español.

Ese es el gran desafío.

A.O.:- ¿Cómo empezaste a traducir a Lobo Antunes para el suplemento Babelia?

M.M.:- Lo primero que yo traduje de Lobo Antunes fue para una editorial, Siruela. La primera obra que traduje se llama Tratado de las pasiones del alma. Lo de las crónicas que se publican en Babelia surgió después; primero se publicaron en el diario ABC y después la persona que estaba en el ABC contrató a Lobo Antunes para publicarlas en el diario El País. Y ahí seguí yo, ya las traducía yo también para el ABC. Lo de Lobo Antunes lo sigo traduciendo todo yo, a él no le gusta mucho que se cambie el traductor, prefiere un traductor que esté muy interiorizado de su obra.

Me ha tocado en suerte llevar la voz de Lobo Antunes.

A.O.:- ¿Y eso no te influye en tu escritura, eso de tener tan presente la voz de Lobo Antunes?

M.M:- A veces tengo que tomar distancia, porque es una lectura muy a fondo la que hago al traducirlo, una cosa es que te influya un autor que has leído, porque eso es lo que ocurre en la generalidad, pero lo que me preguntas es cierto, es un "peligro" que está ahí.

Yo me corrijo en lo que escribo, en mi propia escritura.

A.O.:- ¿Cómo hacés con tu propia voz al escribir y la voz del autor de la obra que estás traduciendo?

M.A.:-A veces preferiría variar de autores, he traducido mucha obra de él.

A.O.- ¿Has traducido a otros autores?

M.M.:-Sí, he traducido del italiano. En una época traducía del inglés, del francés, del italiano. Pero las editoriales prefieren que el traductor no se disperse demasiado. En general cuando me contratan también me ofrecen títulos en italiano.

A.O.:-¿Por ejemplo?

M.M.:- De Natalia Ginzburg, dos obras cortas, una que se llama Familia y otra que se llama Burguesía. Lamentablemente es un libro que editó Alfaguara en el ´80 y no se ha reeditado.

A.O.:- ¿Cuando volviste a la Argentina después que te instalaste en España?

M.M.-:-Volví en el ´84, después que se restauró la democracia. He viajado cada dos años, porque tengo familia y tengo buena relación con mis hermanos que viven aquí.

A.O.:-¿Y en relación a tu propia obra, qué me podés contar?

M.M.:- Aparte de los libros de ensayo que te comentaba, comencé con un libro que se llama el Medioevo cristiano, de una colección que dirigió Blas Matamoro. La colección se llamaba La historia informal, y era sobre la experiencia histórica pero más narrativa que histórica y contaba la versión sobre la vida cotidiana a través del tiempo. A mí me tocó lo del medioevo cristiano, que no podía abarcar también lo árabe, porque diez siglos era muchísimo. Todo narrado en presente, para que el lector se encontrara en la época que narraba.

También escribí un libro que está inédito y que trataba acerca de la relación de los escritores con la guerra civil española. A mí me tocó Bertold Brecht, que nunca estuvo en España pero escribió "Los fusiles de la madre ....", por ejemplo, tuve que hurgar como una rata de biblioteca para encontrar algo. No pierdo la esperanza de publicarlo alguna vez, se llama "Los alimentos de la guerra".

A.O.:- ¿Y allá en España, además de traductor qué otra cosa hacés?

M.M.:- Yo retrasé mucho mi propia obra. He escrito relatos, pero había una cosa de inseguridad frente a mí mismo, frente al mundo...

Soy bastante lanzado para sobrevivir, encarar mi vida, no espero que me venga la ayuda del cielo, pero con la literatura de ficción tenía tal vez una exagerada autocrítica. Pasaron varios años hasta que me decidí y publiqué un libro de poesía llamado Misa pedestris. El poeta Luis Antonio de Villena me escribió un texto para la contraportada que recordaba las Misas herejes de Evaristo Carriego. Hay en ese libro algo de influencia medieval porque al final del libro recuerdo la Misa de amor, el romance español, donde los monaguillos en lugar de decir "amén, amén", dicen "amor, amor". También edité un CD con poemas que yo mismo recito, se mezcla mi experiencia en el teatro, sé que tengo buena voz y va acompañado con un librito con textos en prosa y poemas.

A.O.:- ¿Nunca hiciste radio?

M.M.-:Sí. Hice radio en Coronel Pringles, cuando tenía 13, 14 años. Ya tenía buena voz. Y era radio, se llamaba la propaladora. Yo tenía un programa a las 7 de la tarde, era un programa sobre poesía, entonces yo contaba cosas sobre el autor y el movimiento al que pertenecía y después leía uno o dos poemas. Mucha gente no conoce lo que es la propaladora, es una historia muy antigua. Son altavoces en la calle, donde todo el mundo está obligado a escuchar a cierta hora lo que se emite por ellos.

A.O.:-¿Sos del mismo pueblo de César Aira?

M.M.:- Sí y también de Arturo Carrera, que presentará mi libro en Buenos Aires.

A.O.:- ¿Es casualidad?

M.M.:- Puede ser, lo cierto es que íbamos a la misma escuela en Pringles. Arturo Carrera era compañero mío y César Aira estaba en un curso más adelantado.

A.O.:-¿Cómo fue salir de Coronel Pringles?

M.M.:- Yo tenía muchas ganas de venir a Buenos Aires, pero mi familia insistió que fuera a Bahía Blanca porque ahí ya estaban dos hermanos míos.

A.O.:- ¿Te daba miedo venir a Buenos Aires, encontrarte en una gran ciudad?

M.M.:-No. Me encantaba, tenía muchas ganas. Pero fuí a Bahía Blanca, una ciudad que nunca me gustó, porque es una ciudad muy conservadora.

A.O.:-Tal vez como muchas ciudades del interior de nuestro país.

M.M:- No, Bahía Blanca es mucho más conservadora. De cualquier manera reconozco que tuve muy buenos profesores como el caso de Ciocchini que ya te comenté. Otro profesor que tuve es Jaime Rest, como recuerdo para mí son los dos más importantes. Y después tuve una profesora de literatura española medieval con la que trabajé como asistente era discípula de Ciocchini y fue la profesora con la que teníamos exámenes que duraban 4 o 5 horas, ya que podíamos ir a la biblioteca a consultar libros, apuntes. Nos daba temas que exigían una elaboración especial en ese momento y eso no significaba que había que aprenderse la lección. Era como hacer una pequeña monografía y se lo agradezco muchísimo. Porque creo que la norma sigue siendo que cuando más repite el alumno mejor nota recibe.

A.O.:- ¿De qué origen eran tus padres?

M.M.:- Mi padre era italiano, llegó a los 16 años a la Argentina, solito. Es una de las cosas que reivindico de él porque es un mensaje de libertad, y de riesgo, de saber enfrentar los riesgos.

Sobre todo porque había un compañero suyo que lo iba a acompañar en el viaje pero se volvió a atrás a último momento y mi padre se vino solo a la Argentina.

A.O.:- ¿Y tu madre?

M.M.:- Era hija de italianos, el padre de ella era del Piamonte, cerca de Turín. Y mis abuelos paternos que no llegué a conocerlos, eran de la Lombardía. Mi madre nació en la Argentina. Mi vocación por las letras comenzó siendo muy chico. Mi madre leía, era maestra y tenía una disciplina muy rigurosa en relación con el estudio. Para darte un ejemplo, cuando comencé el colegio secundario, me tomaba durante primer año las lecciones todos los días para que me organizara, para que supiera que eso había que hacerlo de manera rigurosa y sistemática. Recuerdo una vez que tenía que estudiar geografía y ella me puso cinco libros de geografía y yo dije: pero si todo es igual y ella me dijo: "no, porque cada libro aporta algo, reúnes todo y así tienes una visión más completa".

Mi padre era comerciante, pero junto a los biblioratos y las facturas tenía libros en su biblioteca.

El usaba una máquina Underwood, recuerdo que cuando él no estaba en el despacho porque estaba trabajando concretamente en el almacén que teníamos en Coronel Pringles, yo subía las escaleras de piedra y ahí me ponía a garabatear en la máquina de él.

Después participé en un grupo de teatro que había en Pringles, Las dos carátulas, porque me gustaba mucho el teatro, y uno de los rasgos que demostraba mi gusto por la literatura es que normalmente yo leía mucho teatro en esa época, iba a las reuniones del grupo y comentaba lo que había leido y desde luego me entusiasmaba con que una de esas obras había que representarla. Creo que no tuve éxito en ese sentido, de imponer alguno de esos textos.

A.O.:- Y como actor, qué fue lo que pasó?

M.M.:- Trabajé en una obra llamada La dicha impía de Pablo Palant, que por otra parte, es el traductor de Esperando a Godot. Es casi un fetiche para mí, me llevé fotocopias de esa traducción.

A.O.:- ¿Dónde la representaron?

M.M.:-En el teatro de Coronel Pringles.

 

A.O.:- ¿En España volviste a hacer radio?

M.M.:- No, pero me gustaría.

A.O.:- ¿Cuál fue tu trabajo para la enciclopedia Encarta?

M.M.:-Empecé en Madrid colaborando con la Enciclopedia Encarta, ahí me encargaban traducción de artículos de la enciclopedia original y redacción de artículos nuevos.

A.O.:- ¿Cuántos años duró ese trabajo?

M.M.:-Dos años, 1995 y 1996, gracias a mi experiencia de colaboración y eran una referencia los trabajos que había hecho como traductor de portugués. Me dijeron: ¿te gustaría ir a Río de Janeiro para dirigir la versión brasileña de la enciclopedia?

Les dije que sí y me fuí a Brasil. Se hicieron dos ediciones de Encarta en portugués, versión brasileña. ¿Qué fue lo que hice? Mi tarea era controlar los contenidos, la condición era que todos los contratos que se hicieran fuesen con brasileños para traducir los artículos de la enciclopedia española que merecían seguir estando para esta nueva versión en portugués. Después hubo que hacer un trabajo de selección, hubo que quitar artículos de la enciclopedia española que no interesasen demasiado al mundo lusófono, el mercado que les interesaba era el mercado brasileño. Después hubo que contratar especialistas en distintos temas: historia, literatura, ciencias, de Brasil y de Portugal. Los de Portugal me enviaban sus artículos por correo electrónico y con los colaboradores brasileños trataba directamente. Fue una experiencia hermosísima. Tuve también que seleccionar a los editores de cada área. La encargada de literatura y ciencias humanas en general, también había una mujer para ciencias, eran casi todas mujeres. Pero no por feminismo mío sino porque se presentaban postulantes y eran seleccionadas.

A.O.:- ¿Después de este trabajo con la Enciclopedia Encarta volvés a España?

M.M.:-Sí, y ahí sigo. Llevo más tiempo en España que en Argentina. La formación que traía de Argentina está dando frutos. Por supuesto que hay que agradecerle a España su acogida...".

A.O.:- ¿Cómo se desarrolló tu vida en España?

M.M.:-Después de veinte años de vivir en España yo consigo comprar un piso. Eso fue en el 97 y ese mismo año me invitan a irme a Río de Janeiro, como te contaba antes. Estaba pagando un alquiler y pasaba a pagar una hipoteca, que era el doble del alquiler que pagaba.

Me arriesgué, y me llegó ese trabajo para la Enciclopedia. Me arreglé muy bien para comprarlo. Debido a la experiencia que he tenido que pasar sé administrarme. Yo soy hijo de inmigrantes, cuando algunas colaboradoras de la enciclopedia se ponían muy exigentes, yo decía "hay que aprender". Y conozco porque mis padres me demostraban día a día que había que ajustarse el cinturón cuando correspondía. Cuando tengo un poco más de ingresos a veces pierdo el control.

A.O.:-¿Cuál es tu principal actividad actualmente?

M.M.:-La traducción. Me invitan a dar cursos, gracias a la experiencia docente que te contaba me invitan a dar cursos para profesores para proponer métodos de enseñanza de la lengua y la literatura. La pasión que tengo por estos temas puede ser casi una locura y eso me ha ayudado para enseñar. Yo entiendo que la gente se aburra en las clases de literatura, sobre todo si no tienen afición por esto, pero si tú creas estímulos... por ejemplo, en Madrid trabajé dos años en una escuela secundaria, tenía un curso de cuarenta alumnos y los dividí en ocho grupos de cinco, juntaban los pupitres y entonces yo hablaba y les decía que yo estaba como en un bar y era el camarero que atendería sus dudas. Les proponía temas e hicieron taller literario todo el año y también estaba la parte expositiva.

A.O.:- ¿Qué autores preferís leer?

M.M.:- Yo me eduqué con los poetas beat: Allen Ginsberg, Ferlinguetti, yo creo que eso fue en los 60, yo tenía 12 años. También adoro a Samuel Becket, no voy a distinguir mucho el género. Me gusta mucho la literatura mística, San Juan de la Cruz, también me gusta Italo Calvino, de los argentinos desde luego influyeron mucho Alejandra Pizarnik y Juan Gelman.

A.O.:- ¿Cuál es la obra de Becket que preferís? ¿Esperando a Godot?

M.M.:-Sí, pero también me gusta la narrativa, me gusta Malone  muere, una obra que leí siendo muy jovencito, también El innombrable y otras. Becket me sigue fascinando. Hay un relato cortísimo que se llama Sin donde no se sabe dónde estás, quién es el que narra, si hay un personaje. Me gustan esas experiencias de Becket muy próximas a la poesía.

A.O.:- ¿Escribís también narrativa?

M.M.:- Ahora estoy escribiendo un texto de narrativa. A mi me gusta contar historias pero tanto el otro libro Misa perenne como Arte Cisoria, creo que el poema no debe estar cerrado en sí mismo. Tiene que haber cierta continuidad y en el fondo hay un deseo de transmitir una historia. Hay una historia que se cuenta porque en cada poema se va engarzando con el otro.

A.O.:- ¿Qué tipo de texto narrativo será el que estás escribiendo?

M.M.:- Una novela corta. La editorial que lo editará ya me conoce y me dijo: no te esfuerces por escribir una novela muy larga. Está bastante avanzada, será un texto de unas cien páginas.

A.O.:- ¿Tenés un grupo de escritores amigos en España, a quienes lees y te leen?

M.M.:- Sí, hacemos encuentros en un centro de arte moderno, donde se organizan lecturas. A veces con Noni Venegas, una poeta argentina que vive en España hacemos lecturas conjuntas.

 A.O.:- ¿Cómo te gusta presentar tus libros?

M.M.- No me gusta estar quieto, tampoco exagerar con accesorios, lo importante es que el público escuche el poema. Un poeta puede ser muy bueno pero al sexto poema me dan ganas de decirle que empiece de nuevo. La gente que lee una hora seguida no sabe lo que está haciendo, hay que leer poco, lo mínimo indispensable.

 

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

crédito de la fotografía: Marek Nowak. En realidad, Marek Nowak es autor de la fotografía que está abajo y que en Internet aparece con los créditos de ‘El país’. No puedo cambiarlo porque el sistema, por ahora, no me acepta los cambios. Esta entrevista está tomada de www.quadernsdigitals.net/index

 

 

MARIO MERLINO HA MUERTO

MARIO MERLINO HA MUERTO

Me escribe Jesús Marchamalo y me dice que esta noche ha fallecido el escritor y traductor Mario Merlino, que solía visitar a menudo La Casa del Traductor de Tarazona, que dirige Mercedes Corral.

 

BIOGRAFÍA DE WIKIPEDIA

Mario Merlino (Coronel Pringles, 1948) es un escritor y traductor literario de obras escritas en lengua portuguesa, italiana e inglesa (fundamentalmente).

Ha traducido, entre otros autores, a Jorge Amado, Clarice Lispector, Lygia Bojunga Nunes, Ana María Machado, Nélida Piñón, João Ubaldo Ribeiro, Eça de Queirós, Mia Couto y António Lobo Antunes; a Gianni Rodari y Natalia Ginzburg; a Allen Ginsberg. En 2004 recibió el Premio Nacional a la mejor traducción por Auto de los condenados, de António Lobo Antunes. Codirige la revista Vasos Comunicantes y es presidente de ACEtt. Ha publicado El medievo cristiano, Cómo jugar y divertirse con palabras, Cómo jugar y divertirse con periódicos, Manual del perfecto parlamentario, Diccionario privado de Salvador Dalí. Autor de los poemarios Missa pedestris, Libaciones y otras voces (CD), Arte cisoria. Aparecen textos suyos en diversas antologías. Acababa de firmar un libro con Jesús Marchamalo en Eclipsados, ilustrado por Isidro Ferrer: ‘No hay adverbio que te venga bien’, que fue también una conferencia en los encuentros de Arenas de San Pedro.

 

*Esta es la síntesis de la biografía de wikipedia de un hombre laborioso, divertido, que recitaba y leía muy bien y que poseía un excelente sentido del humor. Iba a asiar a las XVII Jornadas en torno a la Traducción Literaria. Lo conocí en el monasterio de Veruela y luego en Tarazona, y lo he seguido después, sobre todo, a través de las traducciones, de Antonio Lobo Antunes. Esta foto pertenece al fondo de 'El País'.

PEPE MELERO EVOCA A SOLER CASABÓN

SOLER CASABÓN

 

Por Pepe MELERO*

Cuando en cierta ocasión me preguntaron cuál era en mi opinión el libro más raro, el raro entre los raros, de la literatura aragonesa del siglo XX respondí sin vacilar que Fonds Perdu, del mequinenzano José Soler Casabón (1884-1964). Se lo compré a un bouquiniste de Albi y aún recuerdo el temblor de mis manos y mi total incapacidad para poner en el mercadeo cara de póker, que es lo que el sentido común y desde luego cualquier manual de bibliofilia aconsejan que debe hacer el comprador cuando se encuentra ante una pieza importante. ¿Por qué es tan raro Fonds Perdu? Primero porque su tirada se limitó a 34 ejemplares, 30 de ellos en papel paja numerados del 1 al 30, y 4 sobre papel tela fuera de comercio numerados del 1 al 4 H.C., que no fueron compuestos tipográficamente sino facsimilando un magnifico manuscrito en color violeta del autor. Segundo porque se imprimió en Toulouse en diciembre de 1939, poco después de que Soler saliera del campo de concentración de Argelès, cuando Francia estaba llena de exiliados españoles luchando por sobrevivir en condiciones infrahumanas y donde la edición de un libro de poemas de corte intimista tenía difícil encaje. Tercero porque está escrito en francés, lo que, como no hará falta que explique, no ha sido frecuente en la literatura escrita por aragoneses. Y cuarto porque el poeta no era en realidad poeta sino músico, un músico de vanguardia que vivió buena parte de su vida en París y que fue amigo de Picasso, Apollinaire, Gris, Reverdy y sobre todo de Pablo Gargallo, tal y como le contó Pierrette Gargallo a Antón Castro en una larga entrevista. Ahora un extraordinario artículo de Jordi Estruga i Estruga publicado en “Rolde”, con ocasión de dar a conocer un ballet que preparó Apollinaire sobre uno de sus caligramas con decorados de Picasso y música de Soler Casabón, ha venido a recuperar su figura.

3-IV-08

 

*Como ya anuncié hace unos días, este domingo se le va a rendir homenaje al músico y poeta José Soler Casabón (Mequinenza, 1884-Francia, 1964). Hace algo más de un año, Pepe Melero escribió este artículo sobre su libro ‘Fonds perdu’. Este texto integrará el volumen ‘Los libros de la vida’, de Pepe Melero, que publicará Xordica este otoño.

 

PAISAJE PARA JULIA MILLÁN

PAISAJE PARA JULIA MILLÁN

Julia Millán, madre de Violeta y Eloy, compañera y cómplice de Pepito Fernández y librera de Antígona, cumple hoy años. Quizá sean 40 o menos. Siempre está bonita y morena esta mujer vitalista y alegre de Úbeda.

 

He encontrado este ‘Paisaje para Julia’: es un maravilloso sol negro de Ansel Adams. La foto fue realizada en 1939 en Owens Valley, California. No es Jaén, no es Andalucía, no tiene el embrujo de la sierra de Mágina, pero es un paisaje captado por el gran Ansel Adams. Felicidades para Julia, que nunca vuelve atrás salvo para recordar las risas… Carmen Gascón dice que con ella se ríe siempre muy a gusto.

 

Felicidades, señorita Julia. Señorita Julia Millán, morena del sur en los dedos del cierzo.

RAMÓN GARCÍA MATEOS. UN POEMA

RAMÓN GARCÍA MATEOS. UN POEMA

YO NACÍ BEREBERE EN EL DESIERTO


Yo nací berebere en el desierto,
mas no guardo el recuerdo
de aquella epifanía.
Sólo mi tez cetrina lo delata.
Y estos ojos que miran,
invisibles y ocultos,
el lejano silencio que aletea
en los sueños sin luna de mis noches.
Sí vive en mi memoria
una antigua añoranza
de especias y pan ácimo,
hierbabuena que aroma las terrazas,
pipa de kif que lentamente humea,
nostalgia sosegada
con té verde y limón.

Yo nací berebere en el desierto
y tuve un reino hermoso junto a un río.
Territorio de luz entre mis sueños,
un reino sin fronteras
-mi vieja libertad de rey mendigo-,
el tiempo inacabable ante mis párpados,
la luna que desdobla
su brillo diamantino
tras las dunas de alheña por tu cuerpo.
Mi patria desolada
perdida para siempre:
la flor del azúmbar,
el perfume de los espicanardos,
el aroma a cilantro y a canela.

Yo nací berebere en el desierto
cuando selló cancelas
el tiempo de los héroes.
Los rumores de antaño
anegan con sus voces
el frío silente de la madrugada:
rumor de agua redonda por las norias,
rumor celeste y alfanje ensangrentado,
rumor lejano de caballo en llama,
rumor que brilla sobre tu piel desnuda,
susurro de la carne,
murmullo del deseo.
De aquel tiempo pasado,
con caminos abiertos
hacia la claridad más pura,
no perdura ni un rastro
allende del silencio:
mi memoria es el libro
sagrado de la muerte.

Yo nací berebere en el desierto
y aunque no tuve nada
ya todo lo he perdido.
El pulso de tu aliento entre mis besos,
la llave de una casa que fue mía,
el olor de la albahaca
colgando en mi ventana.
Todo,
ya todo lo perdí
al vuelo del azor y el gavilán
—se lo llevara el agua,
se lo llevara el tiempo—,
ya todo lo perdí como un castigo
que nubla el horizonte en el ocaso,
que nubla la claridad del mediodía,
que nubla mi futuro de fantasmas.

Ramón García Mateos
(Inédito)

*La fotografía es de Albert Watson.

UN POEMA DE J. A. GOYTISOLO

UN POEMA DE J. A. GOYTISOLO

En el verano de 1997, invitado por El Silbo Vulnerado y Luis Felipe Alegre, participé en una embajada cultural española en Cuba: estuvimos en La Habana, Cienfuegos, Cumanayagua y Trinidad, entre otros lugares. Allí conocí a Ramón García Mateos, poeta, rapsoda y profesor especializado en poesía española y especialmente en José Agustín Goytisolo. Es el responsable de la edición de su poesía completa, con Carmen Riera, en Lumen, aparecida en 2009. El otro día le pedí que eligiera uno de sus poemas favoritos del autor de ‘Palabras para Julia’ –estos días se ofrece una exposición de su obra, de sus fotos y de su mundo en la Biblioteca de Aragón-, me manda este y añade un poema inédito suyo. Aquí están los dos para abrir el día.

 

MARCIAL ENTRE EL AMOR Y LA MISERIA


No: no puedes irte. Debes terminar
los escritos que tienes empezados
y has de quedarte aún. Tú sabes bien
cómo ahuyentar las sombras con esa lamparita
que ilumina de noche los papiros
del libro en que trabajas. Emplea si es preciso
los trucos que conoces: sahumerios
y filtros y oraciones
y que el vino no falte; o adopta tu papel
de viejito capaz de dar amor
pues quieres oh hijoputa te devuelvan
centuplicado para así ir colmando
tu vanidad. Pero no te descuides:
pronto no encontrarás quien quiera desvestirte
ni traerte más tinta o más aceite
ni compartir contigo las cenas y el desvelo
ni charlar de la vida o leerte unos versos
ni ayudarte a dormir antes que llegue el alba.

No: no debes marcharte porque aún
no te llegó el momento que anuncia la catástrofe;
ese final de zorro gastado y solitario
que merodea ciego entre los pajonales
quemados del verano en busca de un lugar
donde tenderse ya.
                           Entre amor y miseria
has perpetuado aquí tu paso con palabras
tal huella de una mano rupestre en rojo oscuro
pero puedes ahora hacer sentir pasión
a una muchacha que tal vez te lea
muchos años después de que hayas muerto.
Aunque andes renqueando te ayudará a seguir
toda la envidia cárdena del gran anfiteatro:
los cientos de miradas que acuchillan
tu toga entre las otras y desean
hablar de ti en pasado. Pero aún
hay veneno y jazmín en tu tinta: y ni la muerte
les va a librar de tu arte despiadado y purísimo.

José Agustín Goytisolo
(El rey mendigo, 1988. Cfr. Poesía Completa (ed. Ramón García Mateos y Carme Riera), Lumen, Barcelona, 2009)

PEPE CERDÁ AVANZA HACIA LA LONJA

PEPE CERDÁ AVANZA HACIA LA LONJA

Pepe Cerdá expondrá en el palacio de la Lonja en las fiestas del Pilar. Lleva varios meses trabajando en su estudio de Villamayor y en una nave industrial. Trabaja sobre todo los paisajes y también el retrato, los formatos grandes y los pequeños. Dice: “Nunca he trabajado tanto como en esta ocasión”. Su exposición suscita muchas expectativas; Pepe es un contador de historias, un pensador de cantina, un viajero, un diletante, un vitalista escéptico, un pintor clásico y moderno que se reinventa a diario y al que no se le escapa ni un detalle ni una anécdota, como refleja su blog. Cerdá disfruta con el viejo arte de la pintura, admira a Sorolla, John Sargent, Muñoz Degraín, Marín Bagüés, Pradilla, Freud..., y esta muestra, que tanto le exige, que tanto le excita, es una de los más intensas y elaboradas de su carrera.

 

Hace unos días, Vicente Almazán se cruzó con él y le tomó esta foto.

VICENTE ALMAZÁN Y SUS FOTOS

VICENTE ALMAZÁN Y SUS FOTOS

He recibido hoy esta nota de Vicente Almazán, un fotógrafo desvelado:

ETERNELLE PIAFF

Si alguna vez han sonado en el corazón de Antón Castro las canciones de la Piaf, por algo será. Pensando la forma de felicitarle su 50 cumpleaños, he visto en la calle San Pablo este estarcido y lo he fotografiado.

 

Su página web, linkada aquí ya, es realmente bonita. De las más bonitas que he visto en mucho tiempo. Sus fotos son realmente espectaculares.

Esta es: http://my.opera.com/Adarmes/blog