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Antón Castro

CALAMBUR PUBLICA LA POESÍA DE VICTORIANO CRÉMER

CALAMBUR PUBLICA LA POESÍA DE VICTORIANO CRÉMER

La publicación de Los signos de la sangre, de Victoriano Crémer, supone recorrer la historia de la poesía española desde el fin de la Guerra Civil hasta el momento presente. Han sido más de cien años de vida y más de sesenta de poesía. Su vida comenzó en diciembre de 1907; su poesía, en 1944 con la publicación de Tacto sonoro. Periodista, narrador y autor de obras de teatro, su poesía es la faceta que ha merecido mayor atención literariamente.
 
Victoriano Crémer nació en Burgos en diciembre de 1907 dentro de una familia humilde que se trasladó a León en 1917, ciudad en la que el escritor ha vivido el resto de su existencia y en la que falleció el pasado  viernes 26 de junio. Acabada la Guerra Civil, durante la cual sufrió cárcel en dos ocasiones, su vida permaneció ligada al periodismo en distintos medios de la capital leonesa, tanto en radio como en prensa y, a sus más de cien años, ha seguido ofreciendo día tras día su artículo de opinión en el Diario de León. En 1944 fundó y dirigió, con Antonio González de Lama y Eugenio de Nora, la revista Espadaña, que orientó la poesía española en un sentido humanista. En el mismo año 1944 apareció Tacto sonoro, que mostraba algunas de las preocupaciones permanentes del escritor: el dolor humano, el hombre perseguido, el silencio de Dios. Con diferentes tonalidades, son los temas que originan en la misma década libros como Caminos de mi sangre y La espada y la pared. A esta problemática existencial se suma la social (el mundo de los humildes, la experiencia de la guerra, la España del presente), con mayor intensidad en la década del 50 con Nuevos cantos de vida y esperanza y prosigue con poemarios como Furia y paloma y Tiempo de soledad. Trazaba una senda poética por donde también transitaban, entre otros, Gabriel Celaya, Blas de Otero y Eugenio de Nora, con los que formó parte de la histórica Antología consultada de la Joven Poesía Española (1952). Los libros posteriores, más sosegados, emotivos y reflexivos, dan cauce al resto de su poesía, recogida en títulos como Lejos de esta lluvia tan amarga o, más tarde, El cálido bullicio de la ceniza, que impregnará de melancolía los libros sucesivos que se cierran con El último jinete, publicado en 2008 y no recogido en esta antología; son obras de palabra experimentada y serena, pero no resignada, y temas como la vejez, la soledad y la muerte. Entre los numerosos reconocimientos y premios recibidos destacan el Premio Nacional de Poesía en 1962, el Premio Castilla y León de las Letras en 1994 y el nombramiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad de León en 1991.


 
La poesía de Victoriano Crémer no varía significativamente a lo largo de los años. Con Tacto sonoro encontró la voz con la que revelar poéticamente su mundo, que era y es el hombre mismo, en soledad o en sociedad. La vida como centro temático, ahondando en él o abriendo perspectivas nuevas que el tiempo iba aportando: los recuerdos del padre y de la madre, los sufrimientos de la guerra, los hijos, los cantos de amor y dolor a la esposa, la vida humilde entre los humildes seres del barrio leonés de Puertamoneda; después, la vejez va imprimiendo huellas en sus poemas, como la temática de la muerte, cuya presencia se torna acuciante tras la agonía de la esposa. El vigor y la fuerza expresiva de sus libros iniciales, muestra externa de la rebeldía interior del hombre, no menguó a lo largo de los años, pero la palabra fue templándose, tornándose más pacífica y reposada, más reflexiva y melancólica.

 
A punto de salir Los signos de la sangre, recibimos la noticia de la muerte de  Victoriano Crémer la noche del pasado 26 de junio. Al dolor por su desaparición se añade el que sentimos al constatar que, por muy pocos días, el poeta no haya podido tener entre sus manos esta recopilación de su obra completa. Ojalá esta edición pueda servir de homenaje al gran poeta, y de recuerdo y consuelo a sus familiares y amigos, a los que transmitimos nuestro más sentido pésame.

 

*Recibí ayer en mi correo esta noche del gabinete de comunicación de Calambur, de Fernando Sáenz, que coincide con la muerte del centenario poeta Victoriano Crémer. Calambur ha sido durante muchos años uno de mis sellos dilectos de poesía. Edita con auténtico primor.

COPI CANTÓ AL PIANO 'GARGANTA CON ARENA'

COPI CANTÓ AL PIANO 'GARGANTA CON ARENA'

Anoche, tras la conferencia-entrevista ‘Los escritores del mar. Estelas y nuevas miradas’, que condujo el poeta, traductor y narrador Guillermo Piro, nos fuimos a cenar a la librería-restaurante Clásica y Moderna, donde actuaba un excelente grupo de tango femenino, al que acudió a oír el famoso presentador Víctor Hugo. Estábamos Guillermo Piro, su compañera Giselle, la escritora y coordinadora de actividades del CCEBA Mercedes Álvarez (va a publicar un libro de relatos en Baile de Sol), Ricardo Ramón, Copi (el cantante y compositor y pianista de Borja que reside en La Plata y es padre de dos niños), Carmen Gascón, mi mujer, y yo. Pasamos una noche estupenda, de tertulia, de literatura, con un fondo de tango.

 

Cuando nos íbamos, Copi quiso dedicarnos una canción. Es curioso porque hoy mismo toca ahí. Y decidió sentarse al piano y cantar "Garganta con arena" de Cacho Castaña, un tema maravilloso e intenso que evoca al gran Troilo. Copi, con su voz desgajada e intensa, con esa energía que el cielo de Aragón le ha dado, realizó una interpretación memorable y espontánea, que fue muy celebrada por un público sorprendido. Poco después, salimos a la calle. Tomamos un taxi y vinimos, Ricardo, Carmen y yo, al hotel Bel Air.

 

El oscense y director del CCEBA se quedó en su casa, a escasas cuadras, y nosotros seguimos. No sé cómo empezamos a hablar del tango y de ese tema. El taxista nos puso la versión que canta Cacho Castaña, la versión original, y el conductor, además, quiso que oyésemos ‘Septiembre de 1988’, un tango que es casi un documento y una radiografía del país. Nos lo puso completo, y nos decía: “Cacho Castaña, al final, se despide llorando. Llora”. Fue un instante mágico a medianoche, muy cerca del parque Vicente López.

 

Carmen, al bajar del coche, emocionada dijo: “Ha estado todo muy bien. Es increíble. Parece un cuento. Pero me ha gustado mucho más la interpretación de Copi”.

 

En Clásica y Moderna, dos mujeres nos habían dicho: “Qué bien canta ese tango el español. Qué intensidad. ¿De dónde es?”

*La foto está tomada en el Teatro Principal de Zaragoza y pertenece al blogbunbury.

COPI: CONCIERTO MAÑANA EN BUENOS AIRES

COPI: CONCIERTO MAÑANA EN BUENOS AIRES

“De Tripas Corazón”

Martes de junio y julio 21:30 hs

Clásica y Moderna. Callao 892

Reservas 011-4812-8707

Copi Corellano (whisky voz)

Ruben Mederson (saxos)

Adrián Mastrocola (piano)

Gerardo De Mónaco (contrabajo)

Germán Boco (batería)

                 

“El cuarteto es para mí, un blend de cuatro músicos sensibles que, en lugar de conversar en un café, lo hacen a través de la música, en vez de jugar a algo juntos, hacemos jugar a los sonidos que fluyen de nosotros, sencilla y profundamente.
Como en una buena conversación (de esas que te dejan sabor a algo), tratamos de escucharnos, esperarnos, sentir la textura del sonido del otro, responder desde ahí, y como quinteto, siento que sucede igual, con un amigo más sentado a la mesa del café. Un amigo llamado Copi, que a estos cuatro cafés, cada uno con su sabor personal, le aporta el necesario toque aguardentoso del whisky... Así es como se logra que la charla empiece a volar y delirar, mixturando poetas locos, pintura, historias de los pueblos, y sobre la mesa empiezan a danzar Gaudí, Pessoa, los judíos de España y sus hermanos árabes, el tango, el rock...y nosotros vagando en el vodevil de la noche, haciendo de tripas corazón.”Ruben Mederson

 

Se agradece su difusión!

 

 

Contacto: Natalia Zanetto

0221 4247972/

022115 6174717

www.copicorellano.com

www.myspace.com/copicop

Crítica Diario La Nación

Un fructífero y sorprendente encuentro

Domingo 21 de junio de 2009

Calificación LA NACION:

 

De tripas corazón - Copi + Mederson. Con Copi Corellano en voz, Rubén Mederson en saxos, Adrián Mastrocola en piano, Gerardo De Mónaco en contrabajo y Germán Boco en batería. En Clásica y Moderna. Nueva función, pasado mañana y el martes 30, a las 21.30.
Nuestra opinión: muy bueno

En el comienzo, es sólo el saxo y la batería, para proponer, con un aire de quebrada y luego con una intervenida versión de "Alfonsina y el mar", que el camino quede despejado para un encuentro inesperado. Es que el cuarteto del saxofonista Rubén Mederson (uno de los integrantes de Dancing Mood) se cruza en estos shows con la voz y la propuesta casi teatral de Copi Corellano, un español que fue tecladista de Enrique Bunbury y que, buscando buenos sueños o huyendo de los malos, se ha venido a vivir aquí.

Su figura poco encaja en principio con el bar-librería de la calle Callao, con sus uñas pintadas de negro y su burla a las convenciones. Pero lo cierto es que cuando se suma al ya de por sí interesante cuarteto logra que los demás se enciendan aún más. Será entonces el recitado de un largo poema de Mario Benedetti o el de un asistente que al parecer le ha acercado su libro sobre la música que lo sobrevuela y lo posee. O su versión casi tan rasposa como la original de "Invitation to the Blues", un viejo tema de Tom Waits; el apasionado "Isolation" de John Lennon (en el que Copi le pide prestado el piano a Adrián Mastrocola) o el apropiado "Garganta con arena" de Cacho Castaña. Hasta, audaces, intentarán renovar, con una cantante mexicana invitada, "Summertime", standard entre los standards. Copi canta, pero sobre todo escucha lo que tocan estos cuatro compañeros de viaje y se deja poseer por la música. En esa pasión compartida y en la aceptación de lo imprevisto está el encanto de este encuentro.

Adriana Franco

 

 

Natalia Zanetto

0221-424-7972

0221-15-617-4717

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CITA, EN EL MAR DE LA LITERATURA, CON GUILLERMO PIRO

CITA, EN EL MAR DE LA LITERATURA, CON GUILLERMO PIRO

Esta tarde, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, dentro del ciclo ‘Semana de autor’, tendré un diálogo con el periodista, escritor y traductor Guillermo Piro. El tema de nuestro encuentro lleva por títulos ‘Los escritores del mar. Estelas y nuevas miradas’, que arranca de la publicación de mi libro de cuentos ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006) y de nuestra pasión común por el mar y por autores tan distintos como Julio Verne, Víctor Hugo, Emilio Salgari, Robert Louis Stevenson, Joseph Conrad, Herman melvilla, Ignacio Aldecoa y Rafael Dieste, entre otros. El encuentro será en la sede de la calle Paraná.

 

Coloco aquí una pequeña nota de Guillermo Piro, que procede de su ficha de wikipedia. Guillermo es poeta, autor de varios libros, novelista, ganó el segundo premio Tusquets de novela, y cuentista.

 

[Guillermo Piro es escritor, periodista y traductor. Nació el 16 de agosto de 1960 en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Desde hace años Piro está abocado a la reedición de las obras de Héctor A. Murena de quien el Fondo de Cultura Económica ya publicó una antología a su cuidado titulada Visiones de Babel. Piro se ha desempeñado como periodista free-lance para distintos medios nacionales y extranjeros. Sus artículos, críticas, entrevistas y crónicas de viaje han aparecido en Clarín, La Nación, Diario Perfil, Página/12, First, 3 Puntos, La Stampa, Los Inrockuptibles. Fue director de la revista de libros Gargantúa. Piro integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y el consejo de dirección de la revista Confines. Ha traducido, entre otros, a Juan Rodolfo Wilcock, Roberto Benigni, Emilio Salgari, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Andrea Zanzotto, Carlo Maria Cipolla, Enrico Brizzi, Federico Fellini, Paolo Rossi, Melissa P. y Ermanno Cavazzoni. Actualmente es subeditor del suplemento Cultura del Diario Perfil.]

*Los escritores del mar. Estelas y nuevas miradas. Diálogo entre Antón Castro y Guillermo Piro. Centro Cultural de España en Buenos Aires. Semana de Autor. A las 19.00. Calle Paraná. La ilustración, ’Barcas en el riachuelo’, es de Quinquela Martín.

 

DE QUINQUELA MARTÍN A RAMÓN SENDER EN SAN TELMO

DE QUINQUELA MARTÍN A RAMÓN SENDER EN SAN TELMO

Dicen que los domingos por la mañana hay que ir hacia San Telmo y hacia la plaza Dorrego para ver el inagotable mercado. Hay de todo. Salimos muy temprano. Tomamos un taxi y un amable conductor nos enseñó el barrio de Boca, el puerto, los antiguos depósitos, nos llevó hacia Caminito y sus casas pintadas, y posteriormente hacia el estadio de La Bombonera, donde juega el Boca Juniors. A pesar de todo, nos confesó, él era de Huracán y aún recordaba el título de Liga de 1973, cuando jugaban el ‘Loco’ Houseman, Brindisi y Carlos Babington.

 

En esa zona, dando paseos de aquí para allá, bajo el frío, parando a tomar fotos, oyendo sus anécdotas, hablamos del pintor argentino más popular: Benito Quinquela Martín (1890-1977), que fue además un hombre solidario con ese entorno, un filántropo con la ciudad y con sus gentes humildes. Quinquela fue un grandísimo pintor del mar, del río, de los barcos, de las gentes de ese lugar, de origen italiano. He aquí uno de sus impresionantes lienzos, que se remontan a un tiempo de esclavos. Quinquela es un pintor de la luz, del fuego, del trabajo, de la orilla, de los antiguos depósitos del Río de la Plata. Su paleta ha sido incorporada, de algún modo, a las casas y al entorno. La gente pinta sus viviendas modestas con sus colores.

 

Avanzábamos en el taxi hacia la plaza Dorrego, y vimos una biblioteca de viejo ‘El rufián melancólico’. Allí se detuvo nuestro viaje: entramos. La dirige un diseñador chileno, enamorado de España, especialmente de Sevilla. Allí, encontramos una edición, la primera de Argentina, de ‘El rey y la reina’ de Ramón J. Sender, publicada en 1949 por Ediciones Jackson, y una deliciosa conversación, bellamente ilustrada, de Victoria Ocampo y de Eduardo Mallea.

PUTURRÚ, M. P. DOMÍNGUEZ, GUIRAO, EN BORRADORES

PUTURRÚ, M. P. DOMÍNGUEZ, GUIRAO, EN BORRADORES

El programa Borradores recibe esta semana al grupo Puturú de Fua, compuesto por Curro Fatás, Pepe Gros  y Leo Susana, que presenta su nuevo disco ‘Peligroso para la salud’. Este àlbum supone su retorno al primer plano de la música. El trío interpreta ‘Eres mi ídola’, dedicado a Ana García Obregón, y ‘El último idiota’. Gros y Fatás comentan las claves del disco, su tono de ironía y disparate, y repasan viejos éxitos, en su nueva versión, como ‘No te olvides la toalla’.

*No sé con exactitud se emite esta noche 'Borradores'. Será algo después de la una. Como todos los domingos. La foto es de Yva Richard.

 

Acuden al plató la escritora y periodista Mari Pau Domínguez, que ha ganado el premio de novela histórica Ciudad de Granada con ‘La casa de los siete pecados’ (Grijalbo), una novela que gira en torno a Felipe II, su nueva esposa Ana de Austria y una amante secreta, con la que se cita en una curiosa casa, abonada de leyendas. El ilustrador y diseñador gráfico David Guirao comenta su trabajo para el libro ‘Cuentos de la Disciplina Clericalis’ (Larumbe chicos), de Pedro Alfonso de Huesca, una edición para los más jóvenes prologada por María Jesús Lacarra, con versión de Magdalena Lasala. Guirao ha realizado uno de sus trabajos más espectaculares en torno a estos relatos de amor y metaficción, de filosofía, de misterio, de animales y de ejemplos filosóficos. Se emite un reportaje con todas sus ilustraciones.

 

Además, Borradores emite un reportaje con Maha Akthar a propósito de su libro ‘La nieta de la maharaní’ (Roca Editorial), donde narra la historia de su  abuela Anita Delgado, de su abuela Laila y de su madre, que tuvo una historia de amor con un personaje noble que luego la abandonó. Maha, bailarina y periodista que trabajó durante años en la CBS con Dan Rather, recrea los secretos de familia y se reconcilia, a través de este libro, con su madre que la dejó en distintos colegios. El escritor Àngel Gracia explica sus viajes en bicicleta por Aragón, publicados en ‘Heraldo de Aragón’, que han cristalizado en el volumen ‘Destino y trazo’ (Comuniter), y a la vez recorre su obra poètica y su vinculación con el medio rural. José María Conget, en la sección ‘Letras para la vida’, recomienda el libro ‘Una historia de amor y oscuridad’ de Amos Oz.

 

JAVIER QUIÑONES ESCRIBE DE 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

JAVIER QUIÑONES ESCRIBE DE 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

“Uno no sabe si la vida es un cuento o si los cuentos amontonados unos encima de los otros son la vida.” Estas palabras las dice el narrador de “Historias de la mina” en el inicio de uno de los relatos que integran este volumen y al leerlas, se me da por pensar que Antón Castro ha ido narrando su biografía, literaria y personal, cuento a cuento y que estos que reúne en este volumen de acertado título vienen a ser un poco el resumen y la explicación de muchos de los anteriores, que encontraron su sitio en otros libros suyos, de los que yo he leído tres: El testamento de amor de Patricio Julve (1995), El álbum del solitario (1999) y Golpes de mar (2006), todos ellos editados por Destino. El libro del que me ocupo hoy, Fotografías veladas, lo publica Xordica.


Dice el propio Antón, en una “Nota final”, que estos cuentos están escritos en diferentes épocas y que algunos fueron publicados en periódicos, revistas, libros colectivos o antologías temáticas, pero que al reunirlos ahora comprueba “que quizá haya una unidad de fondo, temas recurrentes: la fotografía, la interferencia entre Aragón y Galicia, la huella del mar y de la naturaleza y la presencia constante de la novia del viento: Zaragoza.” Leyéndolos, y habiendo leído los de sus otros libros, se advierte claramente esa unidad, aunque aquí, quizá más que en los anteriores, lo biográfico, ficcionalizado, cobra mayor protagonismo; como ejemplo de lo dicho, el cuento “Patricio Julve y otros fotógrafos imaginarios”, que podría tomarse por un relato real, en el cual, un narrador de ficción cuenta y da detalles de lo que otros narradores, también de ficción, contaron en otros libros. Y detrás de todos ellos, la figura del autor, que se asoma como pidiendo permiso a sus narradores para desvelar algunos “secretillos” de sus criaturas de ficción. Metaliteratura, pues, y de alto calibre, porque se lee con emoción y con complicidad, por los guiños generacionales, por el paisaje y por el paisanaje también.

Algunos cuentos parecen escapados de otros libros: por ejemplo, “Las mujeres del cuadro”, que podría haber formado parte de El álbum del solitario. La variedad temática del libro es amplia: desde los cuentos con perro –en la memoria, cada vez que leo un cuento con perro, el de Ignacio Martínez de Pisón, “Siempre hay un perro al acecho”-, estupendo “Un perro entre reyes” con la figura de Manuel Martín Mormeneo, que es también protagonista de un cuento muy emotivo, por el desengaño amoroso, “La estación del adiós”, hasta el mundo del fútbol, tan cercano a Antón –siempre leo en su blog las crónicas del Garrapinillos, donde el fútbol tiene aún dimensión humana- en ese cuento un poco en clave que es “La radio y el ídolo”, en el que creo que habla de Arsenio Iglesias, aunque, claro, no lo puedo afirmar. Lo literario está presente en un cuento titulado “Siete noches con Inés de Garza”, que gustará a los muchos becquerianos que andan por el mundo y a quienes, como yo, hayan visitado con frecuencia esa zona: Trasmoz, Veruela, Tarazona y otros lugares por los que en su día anduvo el poeta sevillano.


Uno de los mejores cuentos del libro, si no el mejor, es el titulado “Pabostría”, en el cual el narrador vuelve a una ciudad, Zaragoza, buscando las huellas del pasado de su padre y en el fondo buscándose a sí mismo. Es un cuento extenso y de una intensidad muy bien lograda. A menudo nos buscamos a nosotros mismos en las huellas de los demás e intentamos imaginar cómo fue la vida de los otros para entender un poco quiénes somos. Eso creo que es lo que busca el narrador en este excelente cuento. Y esa búsqueda es, a la vez, un punto final y el inicio de la ficcionalización de esa búsqueda; así acaba el cuento: “Allí, en Pabostría, puso punto final a todas sus fugas y a su soledad. Y ahí, algunas horas después, al alba y a la intemperie, Alberto Gomesende Esmorís decidió la primera frase de la novela que pensaba dedicarle: “Mi padre eligió para morir una calle con gatos en los balcones y un tañido de campanas...” Que Antón, si lee esta entrada, me perdone el revelar el final de un cuento, cosa imperdonable para la que ya le estoy pidiendo indulgencia, pero creo que todos, llegados a una cierta edad nos hacemos la misma o parecida pregunta: ¿quién fue en realidad nuestro padre? La respuesta es o puede ser literatura.


Que Antón escribe muy bien lo sabemos todos sus lectores y repetirlo ahora es ocioso. Sólo me queda invitar a los visitantes de este blog a hacerse con el libro de Antón, sobre todo quienes hayan leído alguno de los anteriores, aunque no es condición imprescindible, desde luego, y disfrutar de estos estupendos relatos.

 

*Javier Quiñones es un estupendo lector y un estupendo escritor. Un conocedor de los grandes escritores del destierro, desde Max Aub a Arana o Sender. Hace algunos meses, el pasado mes de marzo, le dedicó en su blog ‘De ahora en adelante’ -jquinyonesblog.blogspot.com- esta bella nota a mi libro Fotografías veladas (Xordica, noviembre de 2008). No la había traído aquí por pudor; lo hago ahora, cuando ando por Buenos Aires [estoy en el hotel Bel Air, en Arenales1462, mi contacto es mi correo de hotmail: antoncastro_1@hotmail.com] y preparo una conferencia entrevista sobre mis libros y mi pasión por la literatura del mar, y ordena las notas de un taller sobre televisión y cultura, y la reencuentro en ese fondo universal de armario que es internet. En Fotografías veladas reaparece, entre otros asuntos, mi devoción por el mar, los mitos marinos, el cinturón de las playas y las sirenas.

Mil gracias de nuevo, Javier. Es una hermosa y cálida nota. El afecto, aunque hace tiempo que no nos vemos, es recíproco. Acabo de volver del café Tortoni, he visto fotos de aquellas tertulias de amistad y literatura, me he sentado al lado de una de mis poetas-mito favoritas, Alfonsina Storni, también he visto un precioso retrato suyo en la Casa Rosada, quizá el mejor que le conozco.

DIESTE, CASTELAO...; CHARLA ENTRE GALLEGOS

DIESTE, CASTELAO...; CHARLA ENTRE GALLEGOS

Ayer, en el local de la Federación de Asociación de Centros Gallegos de Buenos Aires, en la calle Chacabuco, di la primera charla de las cuatro que tengo que dar aquí. Hablé de la vinculación de cinco escritores con la ciudad: Castelao, Luis Seoane, Lorenzo Varela, Rafael Dieste y Eduardo Blanco-Amor, además de glosar la trayectoria del dinamizador cultural Arturo Cuadrado, nacido en Denia y galeguista decisivo, que estuvo detrás de revistas, editoriales, proyectos culturales y de la intensa vida cultural de la ciudad. Fue una experiencia estupenda: hacía tiempo que no daba una conferencia sobre autores gallegos.

 

La mayoría de ellos firmaron en Buenos Aires algunos de su slibros más importantes: Castelao publicó en 1944 ‘Sempre en Galiza’ y estrenó en 1941 su pieza teatral ‘Os vellos non deben namorarse’, para las que hizo, además, las máscaras; Rafael Dieste leía para sus amigos, en las apacibles tardes del café Tortoni (he estado esta tarde con Carmen: tomamos café, nos hicimos fotos y además acabamos comiendo allí), los relatos que iban a integrar ‘Historias e invenciones de Félix Muriel’; Luis Seoane desplegó una intensa labor pictórica, periodística y literaria, ahora se dice que hay 50 murales suyos en la ciudad, y Lorenzo Varela residió aquí, amó a Estela Canto (vivió con ella siete años sobre todo en Montevideo. Estela fue el amor imposible de Borges) y firmó sus mejores libros. Y Eduardo Blanco-Amor fue corresponsal de ‘La Nación’, trabajó en los periódicos y revistas de los centros gallegos y redactó algunos libros fundamentales de su trayectoria: ‘La catedral y el niño’, ‘A esmorga’ (ayer me regalaron una traducción al castellano en Corregidor) y ‘Os biosbardos’, un espléndido libro de cuentos. Habría en torno a 50 personas: al final se aplaudió, se comió, se bebió, se charló de política y de saudade, y se cantaron canciones gallegas y varios tangos.

 

Se me olvidó decir que leí tres textos en gallego: uno de Curros Enríquez, ‘Cantiga’, y dos sobre la emigración de Seoane y Lorenzo Varela.

 

Fue una noche estupenda. La gente, por lo regular, republicana, tiene un vínculo muy intenso con Galicia. (La foto no es de gallegos sino de Victoria Ocampo, a quien la fotógrafa Sara Facio, retratista de escritores, le dedicó un estupendo libro de imágenes).