ANTONIO VEGA, UNA VOZ FRÁGIL E IRREPETIBLE
Me he levantado esta mañana hacia las siete. He abierto el ordenador y he puesto los discos que hay en el Spotify de Antonio Vega. Había comprado álbumes suyos en los últimos tiempos: los llevaba en el coche y me encantaba esa voz rota, desgajada, de una fragilidad conmovedora, de cristal quebrado. Al margen de sus canciones, ‘La chica de ayer’, ‘Pasa el otoño’, ‘Que yo no lo sabía’, ‘Ángel de Orión’, me gustaron especialmente sus versiones de ‘Cómo hablar’ con Amaral y de ‘Romance de curro el palmo’ de Serrat.
Encuentro esta preciosa foto de Antonio Vega, muerto ayer, de Thomas Canet, y aquí la cuelgo a modo de homenaje y recuerdo. Me encantaba su voz, su estilo, su sensibilidad.
En este momentos, con el resuello de las guitarras de fondo, Antonio dice: “Caminos infinitos, caminos infinitos…”