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Antón Castro

UNA CITA CON REMBRANDT EN EL PRADO

UNA CITA CON REMBRANDT EN EL PRADO

 

Rembrandt siempre ha sido uno de mis pintores.

Desde que me dejaron una monografía, oscura, de Noguer.

Lo he ido viendo aquí y allá, con sus colores granates,

Con ese fogonazo de luz blanca que parece surgir

Del fondo de la tierra, con ese temblor de lumbre

Que se esparce y se disuelve en el paisaje o en los interiores.

Nunca le he perdido la pista. Nunca he perdido

El interés por sus atmósrferas tensas, sombrías,

Que se construyen, brochazo a brochazo, como un gran montaje escénico. Como una ópera, como el escenario de un crimen

O el principio de una gran escalera de caracol.

 

Hace algunos años estuve en Ámsterdam. Anduve toda la mañana

Bajo la llovizna. De aquí para allá, entre los canales y las bicicletas,

Dejándome llevar. Por fin di con el Rijksmuseum y con Rembrandt.

Avasallador en su “Ronda de noche”, hiriente en su intensidad,

En ese naturalismo que brota de las vísceras y del desgarro de vivir.

No me quería ir de allí. Avanzaba hacia delante y hacia atrás.

Me sentía partícipe de aquella noche, de aquella ronda,

Y vi al artista al acecho, entre los soldados y sus armas:

Jocoso, burlador, orgulloso y a la vez sabio de artificios.

 

Esta mañana he entrado en el Museo del Prado

Con la perplejidad en los ojos, con el asombro nuevo.

Vi ese primer autorretrato, a la manera oriental,

que es homenaje, parodia y guiño a Rubens,

y ya me quedé atrapado: el gesto, la teatralidad, la levedad

de las facciones, la certeza de que ha elaborado una chanza.

Y luego avanzas, paso a paso, como si te frotases los ojos:

te deslumbra casi todo, la anécdota bíblica, la trama,

la construcción del encuadre, la llegada de la luz,

la caligrafía precisa de los gestos y el brillo encendido de las miradas.

Y, en algunas escenas, percibes la violencia, la ira,

La expresividad tantas veces buscada,

Ese modo de situar a los personajes en un espasmo de soledad

Y de concentración, como si fueran místicos o eremitas en un rincón.

Rembrandt es el pintor del movimiento, del gesto,

Y es el poeta de las sensaciones, el soñador sonámbulo.

 

Cuando llegas a “Betsabé”, igual que te sucede cuando

ves a “Artemisa” con esa claridad de pan o de luna en el centro

de su rostro, te quedas absorto: ese cuerpo tranquilo

encendió la líbido del rey David. Él la llamó, la besó,

se estremeció en sus goznes y mató a su marido.

Ella, confiada, ofrece el pie en sitiado abandono a su aya.

Y al final, transido de luces y de sueños,

Golpeado por los ecos del renacimiento,

Ves al pintor  a punto de irse del mundo:

Al pintor con su gorro, al pintor como Zeuxis,

Aquel griego del siglo V que buscaba la hermosura

y un día, inesperadamente, halló la extrema fealdad

en un cuerpo viejo. Dicen que murió de risa. De espanto.

De miedo tal vez a no saber ser el cronista de la carne

Macilenta, humillada por el paso de los años.

Rembrandt también se ríe: de sí mismo, de lo que fue,

De lo que nunca llegará a ser. De lo que nunca quiso ser.

O, arruinado y vencido en el amor por tanta muerte,

Sencillamente esboza ese rictus impreciso

De los que se creen vencidos del todo

Y han perdido la fe en el combate.

 

Ese cuadro, toda la muestra, revela la categoría

de un artista. Su condición de genio.

Su vocación de amanuense del delirio,

Su pasión irreductible por la untuosa luz del crepúsculo.

Pocos, muy pocos, sabían convertir la vida

en ese gran teatro de las emociones,

en ese laberinto indescifrable del que no querrías salir.

El próximo martes se inaugura en el Museo del Prado la exposición Rembrandt. Pintor de historias, cuyo comisario es Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hacia 1700). La muestra consta de 40 obras, 35 pinturas y 5 estampas, que proceden de 20 museos y colecciones privadas de todo el mundo. El Prado solo tiene una obra de Rembrandt (1606-1669): “Artemisa”, que adquirió el Marqués de la Ensenada y luego pasó a Carlos III. El Museo del Prado nació de las colecciones reales. La muestra, patrocinada por el BBVA, se acompaña de seis cuadros de Rubens (dos), Tiziano, Veronés, Ribera y Velázquez.

LUISA MONLEÓN. DIÁLOGO CON LA FOTÓGRAFA

LUISA MONLEÓN. DIÁLOGO CON LA FOTÓGRAFA

Fotografía. Luisa Monleón (Zaragoza, 1979) ha sido elegida por un jurado como Nuevo Talento FNAC por su proyecto “A vueltas quietas”, que expone ahora en Zaragoza. Realizará una gira por todo el país.

 

 “Me expongo tal como soy, sin tapujos”

 

“Con la fotografía, he encontrado mi sitio”

 

“No es que quiera contar mi vida,

eso es lo que me sale de las tripas”

 

 

En la muestra “A vueltas quietas”, que expone en la FNAC de Zaragoza, hay alusiones a su infancia y adolescencia. Empecemos por ahí. ¿Cómo la cautivó la fotografía?

En mi familia y en mi entorno no había nadie que se dedicara al campo creativo. Siempre me había gustado hacer fotos, pero estaba un poco perdida. Tras unos años dando tumbos, descubrí un cartel que anunciaba cursos de fotografía y me apunté. Se despertó en mí algo diferente a todo lo que había conocido. Ahora pienso que este era mi destino.

 

Creo que estudió en la Escuela de Artes de Huesca. ¿Cómo le fue?

Se me abrió un mundo inmenso de posibilidades y de información relacionado con la fotografía, la técnica, los autores, etc. Conocí la obra de grandes fotógrafos como Alberto García Alix, Nan Goldin, Bernard Plossu…, y eso empezó a remover en mí la necesidad de investigar y de experimentar. Fue una época increíble e inolvidable. Por fin había encontrado mi sitio.

 

¿Siempre le ha preocupado la identidad, el cuento  visual de tu vida?

Al principio no tienes claro que es lo que más “encaja” contigo, pruebas una y otra vez. Poco a poco, sin darte cuenta, te vas inclinando por un tipo de fotografía. Casi siempre me dirigía hacia mi entorno, lo que me rodeaba, mi gente, yo misma. La fotografía era una herramienta que me permitía profundizar en lo que me preocupaba. Era algo terapéutico. No es que quiera contar mi vida, eso es lo que me sale de las tripas, como suele decirse.

 

Con el proyecto “A vueltas quietas”, título que toma de Samuel Beckett, se ha convertido en Nuevo Talento FNAC. ¿Qué le ha sugerido esa imagen de un hombre nihilista encerrado en su habitación?

El lenguaje encerraba un pensamiento dentro de otro, y a su vez una frase dentro de otra frase, como una espiral. Y me recordó a mi forma de hacer fotos en cómo estaba narrada la historia: en un mismo contexto, siempre alrededor y todas diferentes.

 

“A vueltas quietas” es un proyecto autobiográfico. ¿Qué aspectos le interesaban más, el desnudo del cuerpo y del alma, tal vez?

Sobre todo me interesa más el proceso para llegar a este proyecto. Son fotos que he hecho durante varios años, y que he ido almacenando con el tiempo. Formaban el conjunto de lo que soy y de mi identidad. No le doy importancia al desnudo físico, pero implica una complicidad. Para mí es más importante lo que se lee entre líneas, lo psicológico. Con este tipo de trabajo me expongo tal y como soy, sin tapujos.

 

La obra está dividida en tres partes: la primera se titula “Casa”.

La casa siempre es un refugio. En situaciones concretas puede transformarse en todo lo contrario: el escenario de cosas desagradables o de recuerdos que preferirías no haber tenido.

 

La segunda se llama “Dentro”. Y aborda la privacidad, lo íntimo.

Siempre hay algo que forma parte de nuestra intimidad y que no pertenece a los demás. Esas sensaciones me ayudan a conocerme de otra manera, y las materializo con la fotografía.

 

La tercera parte es “Alrededor”. Esos amigos o familiares, ¿no son como el coro de su vida en un color y en un encuadre especiales?

Ellos forman me ayudan a ser como soy. Forman parte de mis recuerdos y de mis experiencias, son los que me complementan; de no estar ahí, sentiría un vacío. No busco que las fotos sean más o menos bonitas, sino lo que comunican, por lo que muestran y por la atmósfera poética y onírica que tienen.

 

¿Qué supone para usted esta gira por los FNAC de España?

En un principio me da la oportunidad de que mucha gente vea mi trabajo, y además espero que me sirva para poder conseguir algo a nivel laboral o a nivel artístico.

*Esta entrevista se ha publicó ayer en Heraldo de Aragón.

 

SUREANDO: POESÍA, PINTURA, MÚSICA Y SENSIBILIDAD

SUREANDO: POESÍA, PINTURA, MÚSICA Y SENSIBILIDAD

Desde hace algún tiempo frecuento una bitácora que me parece muy sugerente: Sureando, http://sureando-sureando.blogspot.com, que firma Beatriz de Chile [no el pintor Florencio Molina Campos, como había escrito antes por error] desde Chile y que es como un palacio íntimo y evocado donde se congregan la buena pintura, la poesía y las canciones, y las historias de familia vinculadas a la Patagonia. Ahí está todo, bellamente ordenado, vestido con la paleta de los colores de la sensibilidad. Mientras anoto estas pequeñas frases suenan canciones brasileñas y norteamericanas, y Charles Aznavour también, y en la medianoche parece que se extienden los hilos interminables de un infinito y gozoso abrazo.

 

Acabo de ver en Aragón Televisión la charla de Luis del Val con Luz Casal y una porción de la de Javier Sierra (que escribiría una novela sobre el Grial en San Juan de la Peña, una ficción en Albarracín, donde veraneaba de niño, aunque su lugar favorito es la torre de San Martín), y he tenido una sensación muy placentera: Luz ha estado estupenda, sincera y quizá al borde las lágrimas cuando Luis realizó su retrato; y Javier estuvo como es: simpático, arrollador, un contador de historias que suspende la atención de los oyentes. De Luis del Val me gustó sobre todo su serenidad y la seguridad que tiene en sí mismo. No se atropella: fluye en calma con su barba de nieve y sus menudos ojos entrecerrados como si la noche fuera inacabable y fuera toda, toda para él hasta el fin de los tiempos.

*La ilustración es de Adolph A. Lesrel.

REMBRANDT: PINTOR DE HISTORIAS EN EL PRADO

REMBRANDT: PINTOR DE HISTORIAS EN EL PRADO

Viví en una buhardilla de la Casa Las Armas, 138, durante casi dos años, a finales y a principios de los años 80. En una de las habitaciones había la reproducción de un cuadro: “La novia judía” de Rembrandt, del cual se inaugura una gran exposición, “Rembrandt, pintor de historias”, en el Museo del Prado. Alejandro Vergara, el comisario, dice que el holandés, el maestro del autorretrato, ese pintor de una tenebrosa luz de fuego, “es un pintor raro, un pintor que busca un idioma peculiar”, y dice que ni se les ha pasado por la cabeza solicitar la “Ronda de noche”, que vi hace años en Ámsterdam con auténtico embeleso, pero que sí que echa en falta, o de menos, “La novia judía”, que está en el Rijksmuseum también, que es un cuadro síntesis, que ofrece la gama plural de características del pintor: los dorados y los rojos, la atmósfera, su magia. El cuadro equivalente a esa ausencia, para Vergara, es “Betsabé”, que ha cedido el Louvre. Y que reproduzco aquí.

 

La muestra, que visitaré mañana, solo tiene un cuadro del Museo del Prado: este “Artemisia”, fechada en torno a 1634, que ofrece el pulso pictórico de Rembrandt: el sentido de plasticidad, la luz que se concentra en un punto, la fuerza del color, el despojo de los elementos superfluos para concentrar la narratividad y una suerte de sombra desde atrás: esa mujer, más o menos vieja, con algo parecido a un saco. Artemisia era hermana de Apolo y siempre tenía el estómago vacío.

*Betsabé. Óleo de 1654 sobre lienzo.

MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ SALE DE GIRA POR MÉXICO

MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ SALE DE GIRA POR MÉXICO

 

Del 16 al 31 de Octubre, Maria José Hernández  viajará a tierras mexicanas para hacer girar sus “Círculos Concéntricos” –título de su último disco- por varias de las ciudades más importantes de este país, donde María José Hernández ya tiene un buen número de seguidores gracias a Internet.

Serán varios los conciertos acústicos que ofrecerá en algunas de las salas más emblemáticas de México DF, como el “Café Corazón”  o “El breve espacio” así como en  Cuernavaca, León o Guadalajara.

Esta gira, para la que cuenta con el apoyo del Gobierno de Aragón a través de sus ayudas  a la música,  es la prueba de que María José Hernández es ya una artista que traspasa el ámbito aragonés.  Durante  2008 ha realizado numerosos  conciertos por todo el país, además de su presencia destacada en la Expo. Un paso más en la carrera de esta mujer que defiende su propuesta musical desde la  independencia.

 

*Nota de su productora. María José Hernández durante una de sus actuaciones. 

 

EL COSMOPOLITA LE CLÉZIO, NOBEL DE LITERATURA

EL COSMOPOLITA LE CLÉZIO, NOBEL DE LITERATURA

I. LE CLÉZIO, PREMIO NOBEL DE LITERATURA

 

ESTOCOLMO (Reuters) - El novelista francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, aclamado en los años 60 por sus juegos de palabras e imaginería y que luego se inclinó por temas infantiles, ganó el jueves el premio Nobel de Literatura 2008.

La Academia Sueca, que decide el ganador del prestigioso premio, dotado con 10 millones de coronas suecas (aproximadamente un millón de euros), alabó a Le Clézio por sus novelas de aventuras, ensayos y literatura infantil.

Es la primera vez que un autor francés gana el Nobel de Literatura desde 2000, cuando le fue otorgado al escritor chino Gao Xingjian, refugiado político en Francia que adquirió la nacionalidad francesa. El escritor francés Claude Simon también ganó en 1985.

La academia dijo que el escritor era un "autor de partidas nuevas, aventura poética y éxtasis sensual, explorador de una humanidad que está por encima y por debajo de la civilización actual".

Nacido en abril de 1940, su primera novela, "Le procès verbal", se publicó en 1963. "Como escritor joven en las postrimerías del existencialismo y la ’nouveau roman’, fue un conjurador que intentó ensalzar las palabras por encima del estado degenerado del discurso de cada día y recuperar el poder de invocar una realidad esencial", dijo la academia.

"El énfasis en la obra de Le Clézio se ha trasladado con el tiempo hacia una exploración del mundo de la infancia y de su propia historia familiar", según la academia.

La fase final del premio de este año se ha visto envuelta en la controversia después de que la secretaría permanente del comité del galardón dijera la semana pasada que Estados Unidos estaba demasiado aislado y no participaba en el "gran diálogo" de la literatura.

Horace Engdahl, de la Academia Sueca, generó una tormenta de airadas respuestas de escritores y críticos en Estados Unidos con sus comentarios, que se hicieron a una agencia de noticias.

La última vez que un estadounidense ganó el premio fue en 1993 cuando recayó en el novelista Toni Morrison.

Le Clézio, nacido en Niza, se trasladó a Nigeria con su familia cuando era pequeño. Escribió sus primeros viajes - "Un long voyage" y "Oradi Noir" - durante el viaje de un mes de duración.

Engdahl, en declaraciones en la rueda de prensa en la que se anunció el premio, dijo: "Su obra tiene un carácter cosmopolita. Francés, sí, pero más que nada un viajero, un ciudadano del mundo, un nómada".

Todos salvo uno de los galardones fueron creados por el magnate del siglo XIX Alfred Nobel y se han entregado desde 1901. El de economía lo estableció el Banco Central de Suecia en 1968.

 

II. NOTICIA EN “EL PAÍS”

AGENCIAS / EL PAÍS

 

"El escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada, investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante", así califica la Academia Sueca la obra del nuevo premio Nobel de Literatura, el francés Jean-Marie Le Clézio (Niza, 1940). En 45 años de oficio, Le Clézio, un gran viajero fascinado por los mundos primarios, ha escrito una cincuentena de libros cargados de una gran humanidad, señalan los medios franceses. "Como todos los premios literarios, [el Nobel] significa ganar tiempo, resurgir, tener más ganas de escribir", ha declarado en la radio France Inter, Le Clézio antes saberse premiado.

El autor considera que el galardón es "una respuesta" y señala que "escribe para ser leído y ser respondido". Le Clézio sonríe cuando se le insinúa que este premio le inscribirá con mayor presencia en la historia de la Literatura: "Todo eso es relativo, no hagamos de esto algo demasiado grande".

En cuanto a su hipotético discurso de aceptación del premio, Le Clézio asegura que le gustaría que versara sobre las dificultades que tienen los jóvenes para que les publiquen, o las que tiene un autor que escribe en lengua criolla para encontrar traductor y editor.

Carrera fulgurante

El flamante Nobel recibió mucha atención con su primera novela Le procès verbal, (El interrogatorio, 1964). Por ella, con tan sólo 23 años, recibió el prestigioso premio Renaudot por "Le procès verbal", una obra que definía su literatura existencialista, próxima a Georges Perec y Michel Butor, admirativa de Michel Foucault y Gilles Deleuze. Le Clézio se conjuró para intentar elevar las palabras "por encima del degenerado estado del discurso cotidiano" y restaurar el poder de éstas para invocar una realidad esencial, señala la Academia Sueca.

Su novela de debut fue la primera de una serie de descripciones de los tiempos crisis, que se incluyen en la colección de relatos La fiebre (1965) y La inundación (1966), en las que señala los conflictos y el miedo reinantes en las principales ciudades occidentales.

Incluso en esta primera etapa, Le Clézio destacó como un autor comprometido con la ecología, una orientación que se acentuó con obras como Terra amata (1967) y El libro de las huidas (1969).

Espaldarazo definitivo

En 1980 recibe un nuevo espaldarazo al recibir el premio de la Academia Francesa por Désert (Desierto), un evocador relato del contraste entre la grandiosidad de las culturas perdidas del norte de África y la mirada de los inmigrantes indeseados en Europa. La proximidad con el norte de África le viene de su esposa Jemia, de origen marroquí, con la que contrajo matrimonio en 1975.

A partir de ese momento, Le Clézio comienza a centrar su obra en el universo amerindio, una cultura en la que profundiza a partir de la traducción de obras como Las profecías de Chilam Balam o El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido. La temática de sus obras cambia, se centra en viajes y en mundos desconocidos y comienza a tener un gran éxito de ventas. En 1994 una encuesta le señala como el mejor escritor francés vivo.

Con Le Clézio son ya 14 los escritores de nacionalidad francesa que obtienen el más alto galardón de las letras. Su nombre no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel. A sus 68 años, el escritor recibirá un cheque de 10 millones de coronas suecas (1,02 millones de euros), el 10 de diciembre en Estocolmo.

*La foto de Le Clézio es del gran fotógrafo de escritores: Daniel Morzinski.

 

 

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES...

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES...

ACTUACIÓN: RICOCHEFO PRESENTA “DOIS”

 

PLATÓ: ADELA RUBIO CALATAYUD Y RAÚL TRISTÁN

 

REPORTAJES: EL CRIMEN DE FAGO, GUSTAVO MARTÍN GARZO Y “LA PIEDRA EN EL CHARCO” EN TERUEL

 

LIBROS: JORGE VOLPI Y “DESGRACIA” DE COETZEE. “LOS ELEGIDOS” (Virgilio Vieitez, Lili Marleen, Dionisio Cañas…)

 

El grupo Ricochefo, de música funk y reggae, actúa esta semana en Borradores con dos temas: “Revolucionario 2.03” y “República del Tongo”. Su líder Juan Montecchia habla de la trayectoria de esta formación, integrada por argentinos, chilenos, ingleses y aragoneses, que acaba de publicar el álbum “Dois”.

 

Borradores recibe en el estudio a la historiadora y cantante Adela Rubio Calatayud, autora de “Historia de la Corona de Aragón” (Delsán), en la que recorre toda su trayectoria, sus grandes hechos, los reyes o figuras como Roger de Flor. Y el narrador Raúl Tristán habla de su última novela: “Las nueve lunas de Belcebú” (Mira Editores), un relato policial sobre una cadena de muertes de jóvenes de la burguesía de Zaragoza. El detective Bruno Galván debe esclarecer este caso, vinculado con espacios tan conocidos como el chalet Casa Soláns, el Hotel Orús o la Azucarera.

 

Además, Borradores ofrece una entrevista con Jesús Duva, autor de “Emboscada en Fago” (Debate), un libro-reportaje sobre el famoso crimen de Miguel Grima, que hace recordar la “Crónica de una muerte anunciada”. Gustavo Martín Garzo, el Premio Nacional de Literatura, acaba de publicar “El jardín dorado”, y habla de ella, del descubrimiento de la lectura, de los mitos, del cine, del arte de contar y de la Biblioteca Martín Garzo que ha creado Lumen.

 

Borradores se desplazó -con Ana Catalá, Yolanda Liesa y el operador de cámara Moretti- al Congreso de escritores jóvenes en español, que se celebró en Teruel, “La piedra en el charco”, y ofrece un reportaje con varios autores: Eduardo Mendoza, Bryce Echenique, Unai Elorriaga, Enrique Cabezón, Miguel Ildefonso, Raquel Lanseros, Nacho Escuín, Mercedes Cebrián y Yolanda Castaño, que recita un poema. Además, Jorge Volpi recomienda sus “Letras para la vida”, y se ofrece la sección de recomendaciones “Los elegidos”. Una de las sugerencias es el volumen de Virxilio Vieitez, que ha publicado La Fábrica, un fotógrafo que inició su trayectoria en Aragón, tras adquirir, probablemente en Jaca, su primera cámara.

*Esta foto de poeta con serpiente es de Yolanda Castaño.

 

Borradores. Aragón Televisión. La noche del jueves 9 al viernes, 0.30. Canal Satélite Digital, 97. Redacción: Ana Catalá Roca. Producción: Jesús Arce, César Quílez y Ánchela Rubio. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. Emisión: 116. 

 

ALBERTO KORDA. JOVEN MILICIANA

ALBERTO KORDA. JOVEN MILICIANA

Alberto Korda también fue el fotógrafo de la Revolución cubana. He aquí una toma de una joven miliciana con su anillo.