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Antón Castro

SONIA FIDES: UN POEMA DE AMOR Y DESPEDIDA

SONIA FIDES: UN POEMA DE AMOR Y DESPEDIDA

ALGO ME DICE QUE DIOS

PADECE DE CLAUSTROFOBIA

 

 

 

 

No es el Dios del espacio curvo,

el Dios seco quien va a ayudarnos, si no el hijo

cuya sangre salpicó

el dobladillo del vestido de la madre.

 

                            Jane Kenyon

 

 

                                                A Jan, que ha ido a Paris a escribir sonetos

 

 

 

He perdido la costumbre de mirar bajo la cama.

 

Algo me dice que Dios padece de claustrofobia,

que cuando se apagan las luces

 ya no es capaz de contar cuentos,

que pierde noche tras noche el equilibrio

cuando trata de atravesar el delgado resplandor

que le permite a la luna conservar su nombre.

 

Es posible que nunca le insinuaran

que no se llega a ser funambulista

si se cierran los ojos,

que todos somos un puñado de hombres

a los que nos diferencia la manera de morir

y que al caer al vacío no podría practicar

el mismo juego al que dedican sus tardes

 los animales invertebrados.

 

Los dioses siempre olvidan que tienen columna vertebral

y algunos como el mío, una colección de hematomas

que se les transparentan a través del sudario.

 

Por eso aún creo tanto en Él y no dudo en poner en cuarentena

la silueta de todas las unidades

que sirven para medir el tiempo.

 

He de hacer averiguaciones,

pero para eso necesito que todo se ponga de mi parte,

que los relojes se entreguen durante unos segundos a la muerte

y que los calendarios sigan su ejemplo.

 

 

Que la noche, a pesar de que conoce a la perfección

los riesgos que conlleva desconfiar de la fecha de nacimiento

de cualquier dios, me siga la corriente

y  cierre los ojos de manera precisa.

 

Porque sólo entonces Dios se atreverá a confesar

que no nació durante ese mes, en el que el invierno llega

y nos engaña desde la pulcritud de sus maletas cerradas.

 

Contará que vino al mundo durante el único día

capaz de convertir a un año en bisiesto

y enseñará su parte líquida como homenaje a Herodes,

que murió sin conocer que en todos los siglos

existen al menos dos matanzas de Inocentes.

 

Y yo grabaré nuestra conversación en video,

tengo que demostrarle a la mañana que Dios no es un cobarde

y  por qué algunas veces, actúa como si fuera el doble del hombre invisible.

 

Toda la secuencia estará “colgada” en Internet

antes de que las nubes vuelvan  a ser geishas  del cielo,

y  todos desayunaremos contemplando la muerte de un niño

y pediremos perdón como lo hicimos tantas otras veces

bajo la resistente sombra de su fibroso cuerpo de treintañero.

 

*Poema de su próximo libro de la escritora Sonia R. Fides, que presentá su poemario Electra… en Los Portadores de Sueños el 7 de noviembre. El amigo Arturo Casas de Betanzos pide un regalo; aquí está uno de los primeros. Y la foto también es para él y para todos los visitantes. El doble retrato es de Kim Novak, de la que se ha hablado estos días.

 

1.000.000 DE VISITAS EN EL BLOG

1.000.000 DE VISITAS EN EL BLOG

Mil gracias a todos los que habéis visitado este blog.

 

Acaba de alcanzar el 1.000.000 de entradas.

 

Un abrazo.

*Joan Crawford, la mujer que fue Viena en Johnny Guitar, en una foto dedicada.

SYLVIA PLATH: PORTADA DE SU "POESÍA COMPLETA"

SYLVIA PLATH: PORTADA DE SU "POESÍA COMPLETA"

Desde hace días hablo en el blog de la Poesía completa de Sylvia Plath, que publica en breve Bartleby Editores, la editorial de Pepo Paz, cuya versión ha realizado el poeta y traductor y fotógrafo Xoán Abeleira, columnista de La Opinión y redactor cultural de El País-Galicia. Xoán, autor de un estupendo libro de arte y fotografía, A pegada de Man (Xerais), es el responsable de la foto de portada: esta espiral, ese elemento simbólico tan presente en la obra de la gran poeta norteamericana. La edición bilingüe y anotada de Bartleby está basada en los Collected Poems, que preparó Ted Hughes, gran poeta y marido de Plath, de la que se había separado poco antes de su terrible muerte.

 

Aquí está la portada de un libro que ya anda en camino. Sale de la imprenta este mismo jueves, día 2.

Ménade

 

 

Una vez fui normal:

Me sentaba bajo el algarrobo de mi padre

A comer los dedos de la sabiduría.

Los pájaros daban leche.

Cuando tronaba, me escondía bajo una losa.

 

La madre de las bocas no me quería.

El viejo encogió hasta convertirse en un muñeco.

Oh, ya soy demasiado grande como para volver atrás:

La leche de los pájaros devino en plumas.

Las hojas del árbol, mudas como manos.

 

Este mes es poco apropiado.

Los muertos maduran en las vides.

Hay una lengua roja entre nosotras.

Madre: largo de mi corral.

Me estoy transformando en otra.

 

Cabeza-de-perro, devoradora:

Aliméntame con las bayas de lo oscuro.

Los párpados no se cerrarán. El tiempo

Desovilla su destello sin fin

Desde el gran ombligo del sol.

 

Y yo debo tragármelo todo.

Señora, ¿quién es esa gente de ahí, ebria de sueño

Y esparrancada en la cuba de la luna?

Bajo esta luz, la sangre es negra.

Dime mi nombre.

 

 

 

PEREC Y GIDE, GINETTE NEVEU Y EL PÚGIL CERDAN

PEREC Y GIDE, GINETTE NEVEU Y EL PÚGIL CERDAN

Georges Perec escribió en su libro “Me acuerdo”, que ha prologado y traducido Yolanda Morató para Berenice:

 

179

Me acuerdo de que el día después de la muerte de Gide, Mauriac recibió este telegrama: “El infierno no existe. Suéltate el pelo. Stop. Gide”.

 

123

Me acuerdo de que la violinista Ginette Neveu murió en el mismo avión que Marcel Cerdan.

 

[El avión se desplomó sobre las islas Azores en 1949. Cerdan había sido campeón del mundo y se enfrentó a grandes púgiles como Tony Zale o Joe La Motta. La foto es de ambos: Ginette y Marcel, amante de Edith Piaff.]

 

EL ASESINO DE LA CARRETERA. EL CRIMEN DE FAGO

EL ASESINO DE LA CARRETERA. EL CRIMEN DE FAGO

Recuerda Jesús Duva (Tordesillas, Valladolid, 1954), periodista de investigación en el desaparecido “Ya” y desde 1987 en “El País”, que el asesinato del alcalde de Fago le ha conmovido especialmente, como la historia de Antonio Anglés, el presunto asesino de las “niñas de Alcásser”, o la aventura del “Solitario”, sobre quienes preparan sendos libros. La muerte de Miguel Grima supone la tercera de un alcalde en la democracia, en unas circunstancias especialmente enigmáticas: Miguel Grima era para muchos “tirano” que “actuaba de forma prepotente”, y también “el dictador y el perro del cacique”, y para otros el mejor alcalde que había tenido jamás ese pequeño pueblo, responsable con el dinero público, ambicioso en el reclamo de mejoras y dignidad para la localidad. “Era un luchador y sólo quería hacer lo mejor para su pueblo. Se están diciendo de él muchas barbaridades y muchas falsedades”, diría su mentor Adolfo Navarro el día de su entierro.

Llegó a la localidad a finales de los 80, a sugerencia del perito industrial y Forestal Santiago Mainar, pero en 1988, por el olor que producían un caballo y un poni de éste surgió entre ambos una enemistad insalvable, que se acrecentaba día tras día. Las existencias de ambos tienen algo de vidas paralelas: pasan de la complicidad y de la persecución del sueño del buen salvaje, a lo Jeremías Johnson, a un odio que supone la brutal escisión de Fago en dos bandos irreconciliables. Y en ese contexto de rencillas y pleitos se produjo el crimen, con nocturnidad y alevosía, del alcalde Miguel Grima.

Jesús Duva documenta cronológicamente todo lo que ha ocurrido, ha hablado con casi todos los personajes –salvo con Celia Estalrich, la viuda de Grima, que no accedió a entrevistarse con él, aunque ha colaborado a través de sus cuñados-, entre ellos el médico Iñaki Bidegain, que se cruzó con el asesino poco después del asesinato, o Asier Gárate, “confesor jurídico, su confidente y amigo” del difunto.

         Los perfiles del dueño de Casa Carpintero (Miguel Grima) y Casa Antoniales (Santiago Mainar) son bastante rotundos. Miguel aparece como un personaje más bien contumaz, de una terquedad mayúscula (llega a comerse más de una docena de guindillas en una apuesta), a veces burlón y un tanto caprichoso en sus decisiones, que tuvo enfrentamientos lo con sus vecinos y con cargos públicos de la comarca. Uno de los conflictos esenciales del pueblo fue el de los empadronamientos; a un vecino le desafió: “Mientras yo sea alcalde, tú no estás empadronado en este pueblo”. Jesús León Espinar asegura que le dijo: “Te estoy jodiendo, pero no te quejes porque solo te estoy metiendo la puntita”. Y a la vez era un enamorado de Lou Reed y su disco “Berlín”, y de Jim Morrison y su canción “Jinete en la tormenta”, que contiene un presagio de ese “asesino en la carretera” que acabó con su vida.

Santiago Mainar posee la personalidad del seductor; alguien recuerda que generaba “un aura de confianza” y que poseía “una conversación exquisita”. Zaragozano, cursó estudios de perito agrícola en Pamplona, trabajó en Aula Dei, frecuentó la movida de la ciudad en los 80 y se casó con Rosa Otal, enfermera en el Servet, que había ido a clase de piano con Celia Estalrich. Se marchó a Frago en 1987, desoyendo un consejo de su madre: “Pequeños pueblos, infiernos grandes”. Y así sería, claro. Tras su confesión inicial, Santiago Mainar está en la cárcel, donde se ha retractado y sigue incrementado su leyenda de gran conquistador de ojos azules; allí inició una correspondencia con la cartera rural Amparo Cohen, una vieja amiga de juventud. Ahora son novios.

         Miguel Grima se había temido lo peor. Una y otra vez había litigado con “el clan” de sus adversarios por el ganado, las licencias de obras, el padrón, el agua. “Estos me están organizando algo”, había dicho. Jesús Duva rinde homenaje a “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez desde la frase inicial, transcribe parte del sumario, entrevistó por vía epistolar a Mainar, reproduce la carta que enviaron a HERALDO los familiares de Grima, y señala que las pruebas contra Mainar no son “concluyentes”. Otra impresión queda latente: los crímenes son siempre una monstruosidad y éste también. Y además es una muerte completamente inútil para todos: Fago empieza a despoblarse y tarde o temprano acabará siendo el abandonado escenario de un crimen, que para algunas voces anónimas fue “un ajusticiamiento”.

Eso sí, el misterio continúa.

Emboscada en Fago. Jesús Duva. Debate. Barcelona, 2008. 190 páginas.

*Esta foto de Santiago Mainar corresponde al archivo del diario El mundo que se halla en la red.    

 

 

EL GARRAPINILLOS JUVENIL DEBUTA HOY EN CANAL 44

 

 

Ayer, en el campo del equipo de La Puebla de Alfindén, comenzó la liga de juveniles para el Garrapinillos. El equipo consta, por ahora, de quince jugadores. Formó con: Gayoso; Diego Cali, Alfredo, Marcos, Alex Velilla; Diego Rodríguez, Mario; Diego Uruguayo, Jorge, Adrián Serna; Pirri. Esperaban su turno: Aitor, Alex Fernández, Miguel y Jaime. El sistema que estamos utilizando es el 1, 4, 2, 3, 1, quizá el que más se ajuste a las características de nuestros jugadores.

 

El partido fue intenso y bravo. Se adelantó el Garrapinillos con una gran jugada de Diego Rguez., desbordó a varios jugadores, y sirvió a Adrián Serna, que marcó un estupendo tanto con la izquierda. El empate de La Puebla llegó en un lance con algo de despiste: Gayoso recogió el balón, lo arrojó al suelo para ganar algo de tiempo y se lo arrebató el delantero centro. Para evitar el gol, le hizo falta (fue tan rápido todo que no la vi), y quizá algo más. El árbitro señaló penalti, que significó el empate.

 

El Garrapinillos atacó mucho, tuvo ocasiones claras, pero no pudo ganar. El comportamiento de los jugadores fue estupendo: jugaron con concentración, con sentido del sacrificio, con ambición de victoria. Hubo un buen tono general: la defensa estuvo consistente, no se partió por el centro el conjunto, arriba Jorge y Pirri pelearon mucho, Alex y Miguel profundizaron, Adrián Serna se recuperó a sí mismo y va a ser determinante este año, y el trabajo de Mario y Diego fue constante, pero todos, todos exhibieron un buen nivel. Al final, Cali (Diego Da Silva, el portugués), se incorporó al centro del campo y mostró su empuje, su fuerza, su buena condición física.

 

El partido se retransmite hoy, a las dos de la tarde, por el Canal 44. Fue grabado ayer y comentado con entusiasmo y pasión. La misma que había en las gradas, la misma que hubo en el campo.

RETRATO DE VICENTE. Por CIPRIANO BRICEÑO

RETRATO DE VICENTE. Por CIPRIANO BRICEÑO

[Muchas veces, el chivato de blogia no me indica que me llegan mensajes. Curiosamente hace un instante he visto este tan entrañable de Cipriano Briceño sobre nuestro común amigo Vicente Pascual Rodrigo, y lo cuelgo aquí, en el escritorio, sumamente complacido. Aquel día vi a Vicente, cerca de su casa, en el campo del Utebo, asombrosamente feliz, como un niño que se asoma de súbito a las maravillas del circo.]

 

Por Cipriano Briceño

Conocí a Vicente hace unos cuarenta y cinco años en el colegio de los Maristas en la calle San Vicente de Paúl. Allí fuimos compañeros y amigos hasta los catorce años, compartimos juegos, clases, excursiones... De aquellos tiempos conservo el recuerdo de un chico activo, inteligente, inquieto, con el que pasé muy buenos ratos.
Hace unos quince años, en una de sus exposiciones, nos reencontramos, supe de sus viajes, su estancia en Mallorca y el comienzo de su experiencia americana en Indiana. Fue un feliz reencuentro y de allí nació una nueva amistad, la de dos personas que, en la madurez, compartían gratas vivencias de la infancia. En los siguientes años nos volvimos a ver cada vez que hacía alguna exposición en Zaragoza. Recuerdo especialmente la de Veruela en 1999. Me convertí en un admirador de su obra, y desde que volvió a España y se instaló en Tarazona nos vimos con mayor frecuencia, lo que me permitió disfrutar de su compañía y conocerlo mejor.
Desde que le diagnosticaron una grave enfermedad, luchó por su salud sin miedo, tratando de aprovechar el tiempo que le quedaba y contagiando su energía a su familia y amigos. En los siguientes años, realiza y participa en más exposiciones que en los años anteriores y escribe tres libros que recogen sus poemas y pinturas. Los que le conocemos, descubrimos en su pintura y sus poemas el resultado del firme y cariñoso apoyo de Ana y de toda su familia, de su diálogo con la muerte y de su permanente búsqueda de la esencia del hombre y de su espiritualidad milenaria.


Con esta intensa actividad llena la prórroga que su vitalidad y los médicos le conceden, conservando una fuerza interior que iluminaba su rostro en las conversaciones, en las que incluso reía abiertamente con frecuencia, como destaca Antón en su excelente escrito. Al recordar el rato que en febrero pasamos juntos (Vicente, Antón y yo), viendo jugar a nuestros hijos (el de Antón y el mío) al fútbol, esbozo una sonrisa viendo a Vicente comentando lo bien que jugaban los dos e interesándose por todos los detalles y reglas de un juego que apenas conocía. Por no hablar de su divertido asombro ante la exhibición de control de balón que nos hizo Antón en el descanso. Creo que esta anécdota explica bien cuál era la actitud de Vicente durante su enfermedad.


Bien, quizás este escrito resulta demasiado personal para un blog dedicado al arte y a los artistas, pero creo que puede aportar algo para entender y apreciar mejor la obra de Vicente, ampliando alguno de los comentarios de Antón.

En fin, creo que ha quedado claro que Vicente fue un gran regalo para todos los que lo conocimos, pero su pérdida no debe entristecernos, en su obra y en la memoria nos queda su mensaje y su alegría.

 *Vicente Pascual con Ángel Guinda durante la presentación de su último libro de poemas.

 

PAUL NEWMAN: ELEGÍA Y RECUENTO

PAUL NEWMAN: ELEGÍA Y RECUENTO

Vuelvo  a casa del fútbol y compruebo que ha muerto Paul Newman.

Siempre ha sido uno de mis actores favoritos:

Me parecía intenso, atormentado, bello,

De una terquedad invencible, contumaz como un potro.

Recuerdo el primer viaje a Madrid en tren, cuando era adolescente:

Acababa de ver Hombre de Martin Ritt, donde Newman

Hacía uno de esos personajes desmesurados,

Incomodados con todo el mundo, rabiosos, de ésos

Que provocarían catástrofes, arrasarían fincas, destrozarían

Los edificios y harían desplomarse los aviones con su arrebato de ira.

Dije a una joven de León que acababa de ver esa película

Y que no había entendido sus excesos, su bestialidad.

Y ella dijo que era un hombre de veras, un tipo duro

que peleaba a brazo partido por lo que amaba

y que lo hacía desesperadamente, “como lo hacen los hombres

que aman demasiado y que tiemblan en el amor y en la vida”.

Agregó que ella se acostaba algunas noches con un tipo

Así, rotundo, fogoso como el mar, pero no tan guapo.

Me gustaron sus frases y sus imágenes, y su picardía.

Siempre que veía una película de Paul Newman pensaba que era así. Como un vendaval. O un volcán. O un ser humano

Que se busca en el aire, en el cielo, en el turbio sabor del bourbon.

Siempre me gustó Paul Newman, quizá más que ningún actor,

Al menos en la adolescencia, al menos hasta los 30 años.

Miraba como nadie, miraba como mira una fierecilla enjaulada

O un hurón acosado por un incendio incontenible.

O un escorpión a punto de suicidarse ante los peligros del mundo

Con una frase en los labios: “Por favor, no te mueras”.

He visto muchas de sus películas: El zurdo, El buscavidas,

Cortina rasgada, El largo y cálido verano, que quizá sea una de mis

Favoritas, como lo es Marcado por el odio,

La historia del boxeador y delincuente Rocky Graciano.

El odio, a todos y a sí mismo o el dolor de vivir,

caracterizaba a sus personajes, incluso cuando era dulce.

Siempre me ha gustado saber que luego, en la vida real,

Era solidario, abogado de causas perdidas, feliz enamorado

De Joanne Woodward, que tenía algo de golondrina angelical y rubia,

Campeón de las carreras e incluso algo más que director

Accidental. Siempre me ha gustado verlo, quererlo, admirarlo

Y constatar, película a película, que era un actor increíble,

Un actor indomable, un seductor sin ganas, un buscavidas

Que tenía la penetrante mirada de los que se transforman

En dioses, en leyenda, en el rostro de un corazón vulnerable.

 

*Paul Newman (Ohio, 1925-Conneticut, 2008) falleció el pasado viernes a consecuencia de un cáncer. Estuvo casado con Jacky White y durante 50 años con Joanne Woodward. Con ambas tuvo tres hijos, uno de los seis murió a consecuencia de las drogas, y eso le marcó y le amargó muchíismo. Ganó el Oscar por El color del dinero, un remake de El buscavidas que realizó Martin Scorsese, y también un Oscar honorífico por su carrera. Fue nueve veces candidato a la estatuilla. Formó un dúo inolvidable con Robert Redford, y había estudiado interpretación en la Universidad de Yale y en Actor’s Studio de Lee Strasberg, junto a James Dean, Lee Remick, Geraldine Page o Steve McQueen.