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Antón Castro

UN FORMIDABLE BROMISTA. RELATO BREVE

UN FORMIDABLE BROMISTA. RELATO BREVE

Martín Mormeneo oyó en el kiosco de Oliverio Melús que se había muerto alguien a las cinco de la mañana. Es la noticia ingrata del día. Una conmoción invisible se instala en la panadería, en el estanco, en las tabernas o en el parque donde los ancianos bisbisean. Uno, que todavía monta en bicicleta y recorre sus campos, dice: “Un día nos tocará a nosotros como a cualquier carnuz. Mientras, fumemos”. Y fuman con parsimonia, sobre el banco de hormigón, como lagartos que apuran el último sol del verano. Es una mañana tibia y monótona en este barrio de las afueras, sacudido una y otra vez por el ruido de los aviones. Martín Mormeneo ya ha comprado los periódicos y el pan, y enfila hacia casa. Se encuentra con otro anciano de ojos azules, con el que charla a menudo cuando pasea a su perra Eloísa, y le pregunta quién se ha muerto. “El antiguo practicante. Era de aquí y valía más que todos esos médicos de ahora”. Mormeneo quiere saber algo más de él. “No le importaba levantarse a cualquier hora, lloviese a cántaros, corriese el cierzo o nevase –agrega el anciano-. Lo mismo te pinchaba, que te curaba o te recomendaba una pastilla. Aquí todos lo conocíamos. Qué hombre: seco, alto y muy hablador. Seguro que lo ha visto. En la iglesia ya han escrito su nombre: Segundo Cayuela, quinto mío del 44. Al terminar su trabajo, pedía un vaso de vino. O dos. Era su único defecto”.

Martín Mormeneo sigue andando y piensa que aquello no era un defecto, sino una forma de relación con la alegría. Coge una de sus cámaras, una Canon convencional, y regresa a la plaza. Enfoca la portalada de la iglesia, comprueba a través del visor que se leen las letras del nombre del difunto, Segundo Cayuela Miravete, y dispara. En ésas, sale el sacerdote de la taberna Casa Indalecio y lo observa un instante. “Esa foto no le servirá de nada –le dice-. Es falsa. El muerto es otro: su hermano gemelo, Abelardo, que se dedicaba a la cría de caballos en Torremedina. Acaba de llamarme Segundo y me lo ha dicho: ‘No me mate antes de tiempo, señor cura, aunque es bonito saber que la gente me aprecia’. Jamás me había pasado algo así”. El sacerdote, José Aniés, sólo lleva dos meses en la parroquia.

El anciano de los ojos azules tampoco le había dicho a Martín Mormeneo que Segundo Cayuela es un formidable bromista, capaz de inventarse su propia muerte. O de inventarse un hermano gemelo.

*Esta foto es de Erich Salomon.

 

V FESTIVAL DE CINE DE COMEDIA DE TARAZONA

V FESTIVAL DE CINE DE COMEDIA DE TARAZONA

El V Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo proyectará ocho películas y 42 cortos

El certamen organizado por el Ayuntamiento de Tarazona, la Comarca de Tarazona y el Moncayo y CAI  se celebra del 16 al 23 de agosto

Como novedad, el festival Paco Martínez Soria abre una sección dedicada al cine de comedia de Argentina, a través del hermanamiento con "Cortópolis" de Córdoba. Así, se proyectarán dos películas y una tarde de cortometrajes argentinos

(Tarazona, 08/08/08) El Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo proyectará en su quinta edición ocho películas y 42 cortometrajes, en pases gratuitos para el público. El Festival está organizado por el Ayuntamiento de Tarazona, la Comarca de Tarazona y el Moncayo y CAI, y se celebrará del 16 al 23 de agosto en el Teatro Bellas Artes de Tarazona. Además, se preparan cuatro homenajes a actores reconocidos del panorama nacional. Por otro lado, por el festival pasarán numerosos ya sea porque presentan películas, cortometrajes, como jurado o simplemente como público.

Las películas confirmadas hasta la fecha son: "Casual day", de Max Lemcke "Fuera de Carta", de Nacho García Velilla, "3:19" de Dany Saadia, "Rivales" de Fernando Colomo y "Gente de mala calidad" de Juan Cavestany. Estas películas estarán presentadas por sus directores y algunos de los actores.  

Según explica el director del festival, Raúl García Medrano, "que este festival lleve cinco años es ya de por sí una buena noticia, un hecho de que el cine cala en esta tierra, y que son ocho días en los que la comedia se respira tanto en el Teatro Bellas Artes de Tarazona como en los diferentes rincones de la Comarca".

Cine argentino de comedia

 Como novedad, desde este año se va a iniciar una sección paralela que acerca al público los trabajos que se están haciendo en un país con muchas raíces comunes con el nuestro: Argentina. Así, el Festival proyectará dos de los trabajos que se hacen en el país: "¿Quién dice que es fácil?" y "Cara de queso", inédita en España.

De la misma forma, habrá una tarde dedicada a los cortometrajes argentinos y una selección de los cortometrajes españoles que se han presentado en esta edición  de Tarazona se podrá ver en 'Cortópolis' un certamen que se celebra en la localidad argentina de Córdoba.

La noche de Paco Martínez Soria

 Como ya es habitual, el festival llevará a cabo su particular homenaje al actor que da nombre al festival, Paco Martínez Soria, con el pase de otro de sus títulos que le hicieron celebre en el género de la comedia española. En este caso el título programado es "¿Qué hacemos con los hijos?".

Así mismo, hasta el 23 de agosto se podrá visitar el Museo Paco Martínez Soria situado en el mismo Teatro de Bellas Artes. Por otro lado, los galardones que se entregarán representarán las gafas del mítico actor turiasonense.

Certamen nacional de cortos de comedia

 El festival sigue apostando por reforzar una de las secciones centrales, el certamen de cortometrajes de comedia, en el que se podrá ver una amplia selección del panorama de cortometrajes de este género. La convocatoria de esta edición ha sido de nuevo un éxito y de los 120 cortometrajes presentados, se han seleccionado para el certamen 21 en la sección de video y 21 en la de cine, que se distribuirán en cinco sesiones durante las tardes del festival (a las 19:00 horas y con pase gratuito hasta completar aforo).

Se mantienen los premios creados el año pasado (Mejor corto en cine, dotado con 1.500€ y trofeo; Mejor corto en vídeo y Premio del público dotados con 600€ y trofeo). Además,  se añaden desde esta edición menciones a categorías artísticas y técnicas, otorgando los premios a la mejor actriz, mejor actor y mejor guión, tanto en la categoría de cine como de video. 

ORGANIZACIÓN: Ayuntamiento de Tarazona, Comarca de Tarazona y El Moncayo y Caja Inmaculada.

Colaboran: Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (Aragón Televisión y Aragón Radio, El Periódico de Aragón, Asociación de Comerciantes de Tarazona, Hotel Brujas, Hotel La Merced de la Concordia , Hostal Sta. Águeda y  Restaurantes Saboya XXI.

Para más información: director del Festival, Raúl García Medrano, teléfono 696 13 87 51

 Teléfono de prensa: 619476677 Natalia Huerta

*A Natalia Huerta corresponde esta sinopsis del programa del Festival. La foto corresponde a José Verón Gormaz, autor de las fotografías de la segunda planta del Pabellón de Aragón en la Expo.

LOLA DURÁN LLEVA LA CERÁMICA DE PICASSO A PEKÍN

LOLA DURÁN LLEVA LA CERÁMICA DE PICASSO A PEKÍN

El instituto Cervantes de Pekín

presenta la exposición Picasso: versos con la materia

 

La muestra está comisariada

por la zaragozana Dolores Durán Úcar

 

Pekín/Zaragoza, 8 de agosto.- El Instituto Cervantes de Pekín inaugurará oficialmente mañana, 9 de agosto, la exposición Picasso: Versos con la Materia, una mirada a la polifacética actividad del artista malagueño a través de cerámicas, grabados y libros ilustrados.

            Con la presencia del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; el embajador de España en China, Carlos Blasco Villa, y la comisaria de la exposición, Dolores Durán, la presentación de la muestra coincide con la celebración de los Juegos Olímpicos, a los que el Instituto Cervantes, con la colaboración de la Embajada de España, quiere sumar su granito de arena con el barro de las cerámicas que impulsara China y a las que Picasso dotó de innegable universalidad.

            La cerámica, pieza esencial en la cultura china, cuyas primeras expresiones se remontan en la historia a más de 9.000 años, une de este modo a una de las primeras culturas en provocar conscientemente la aplicación del barniz en piezas de cerámica con la impronta mediterránea del genial artista malagueño.

            Entre los asistentes al acto se encuentran también el presidente honorífico del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch; Hu Qili, copresidente del Foro España-China; y Chen Haosu, presidente de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero.

 

28 piezas de cerámica originales

            La muestra, que permanecerá abierta desde el 10 de agosto hasta el 31 de octubre, ofrece por primera vez al público de la capital china la oportunidad de contemplar 28 piezas originales de cerámica, pertenecientes a la colección de Pedro A. Serra e integradas en Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma de Mallorca, que son fruto de la experimentación del artista con los elementos primarios de la naturaleza: tierra, fuego y agua.

            Picasso encontró en el barro, en palabras de la comisaria de la exposición, Dolores Durán, “un campo inexplorado hasta entonces en el que tendría lugar el divorcio de las ataduras estéticas a las que estaban sometidos los objetos extraídos de los hornos. Picasso reinventó la forma de abordar la decoración de vasos, platos o baldosas, del mismo modo que había podido reinventar el grabado o la pintura”.

            “La nueva aventura de madurez fue para Picasso un repentino buceo en un mar de formas poco acostumbradas para sus manos de dibujante compulsivo. Sin embargo, resultaron ser los platos, las fuentes, las baldosas o los jarros, perfectos campos de batalla para su invencible imaginación y su incansable pulso. La cerámica se convirtió en soporte más que en fin para un mundo de personajes y formas que había sido creado sobre la tela y que, aún así, admitía airoso el nuevo reto.”

 

Actividad del Instituto Cervantes de Pekín

Asimismo, quienes se acerquen hasta las instalaciones del Instituto Cervantes en la capital china, podrán contemplar seis libros ilustrados por el artista, entre los que se encuentran una recopilación de sonetos gongorinos o el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de otro andaluz universal: Federico García Lorca. De este modo, la fascinación por la abstracción y la belleza de los caracteres chinos que sintió Picasso, regresa en una suerte de vuelta de tuerca a China mediante la combinación de la letra y el pincel que eleva a nuevas alturas a obras clásicas e imprescindibles de la literatura española. El conjunto de la exposición lo completan los grabados Carmen fechados en 1949, sobre el texto de Prosper Mérimée, obras todas cedidas por colecciones particulares.

            El Instituto Cervantes de Pekín, al hilo de las competiciones deportivas que sitúan a Pekín como centro de todas las atenciones y con las que ha colaborado mediante la formación de un centenar de intérpretes que trabajarán con los equipos olímpicos hispanoamericanos, expone de forma paralela la muestra Estrellas del deporte español en escena, una selección de las mejores instantáneas captadas por los fotógrafos de la Agencia EFE que suponen una ventana a los avances del deporte español desde la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona hasta el más reciente triunfo de Rafael Nadal sobre la hierba de Wimbledon.

     Asimismo, el Instituto Cervantes de Pekín, junto con la Embajada de España en China y con la colaboración del Comité Olímpico Español, ha aportado su colaboración a la celebración de los Juegos Olímpicos con la elaboración de la Guía de Pekín 2008, con la que los turistas hispanohablantes que se desplacen hasta la capital china podrán recorrer en español la que durante unas semanas será la capital del mundo. El texto, del que se han editado 20.000 copias, se distribuye de forma gratuita en diversos puntos de la ciudad, entre ellos en la Casa de España en Pekín durante los Juegos Olímpicos, situada en las cercanías de la Plaza de Tian’anmen, y puede ser descargado en formato electrónico desde la página web del Instituto Cervantes de Pekín, el Consulado General de España en China, la Consejería de Cultura de la Embajada de España y Casa Asia.

 

*Esta nota de prensa ha sido confeccionada por Enrique Madonado del Instituto Cervantes y por Vicky Planillo de Producciones Capitel y Ducam. Esta veraniega foto de Picasso y Françoise Gilot fue tomada por Robert Capa en Francia, en 1948.

 

 

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN: POEMAS DE "CIUDAD DE MÁRMOL"

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN: POEMAS DE "CIUDAD DE MÁRMOL"

[El poeta y bloguero Octavio Gómez Milián acaba de publicar en Logroño, en la colección 4 de Agosto de Logroño, la plaquette Ciudad de Mármol. Selecciono dos de los poemas de la entrega. La foto es de la inolvidable Kajsa Bargqvist, la saltadora de altura sueca que se retiró en vísperas de los Juegos Olímpicos de Pekín. Campeona del mundo y dos veces campeona de Europa, saltó 2.08 en Alemania en 2006, pero las lesiones y la ansiedad le truncaron la carrera y, probablemente, la medallo de oro de una Olimpiada. En Atenas fue bronce.]

 

Portales IV

 

Sólo guardo el día que nos atrapó el tiempo. El día que fui a buscarte a tu ciudad de mármol, extravagante por el alcohol y otra noche sin dormir. El día en el que los golpes contra las puertas ya duraban demasiados días. El día en el que tú y yo juntamos nuestras voces a horas intempestivas. El día último antes de tu partida, de tu marcha en busca de un cielo distinto y de gente que necesitaba ser salvada mucho más que yo.

 

         Yo peleaba con mi propia cabeza en el autobús y pagué religiosamente las horas en la cama alquilada que tú y yo compartíamos. No podía pensar con claridad. Tú, con tus dedos agrietados de tantas jornadas marcando la desgracia de otras personas. Yo, sin poder pensar con claridad, esperando una oportunidad, unos minutos en el que se cruzaran nuestros dos cuerpos sin cansancio. Nuestras horas sin descanso. Yo acudiendo a tu cuerpo, yo fiel en la llamada de tus caricias.

 

         Ese día, los dos en una habitación iluminada por velas verdes que se ahogaban poco a poco, lametazo a lametazo, destilando pena que inunda la distancia entre los cuerpos. Los dos, ahogados en el oxígeno, en el gemido y el vaho de la despedida. Sólo un rato de amor. Luego dormimos, porque los dos destrozábamos nuestras vidas a base de una existencia persiguiéndonos.  Cansados, te ibas, volvías en unos meses.

 

         El día que guardo, con su noche y su sudor primerizo de verano, el día en el que los dos sabíamos que te ibas y los dos preferíamos el recuerdo vasto de nuestra última noche pagado en horas de sueño juntos, el sabor de aquellas sábanas, de nuestras pesadillas y promesas. Preferimos, agotados de jornadas, de viajes, de juergas insípidas, dormir abrazados... intentamos repetir después del primer amor, recuerdo besarte, primero despacio, luego levemente excitados, un poco más rápido, tarde, lento poco a poco, con los ojos cerrados, el ritmo decae, tú y yo, quién sabe, quién fue el primero que abandono los mimos, acabando, dormidos, soñando, abrazados, el último día....

 

         Ése es el día que guardo, el que no vendí a pesar de mis vicios y mis necesidades primarias, el que supuraba la jalea más dulce y que terminó en mi petate. El día que demasiado agotados preferimos dormir antes que hacer el amor. Dormir contigo.

 

Despedida

-la ignorancia del amor liviano-

 

Tiritando tras una ducha incómoda,

mi cuerpo fláccido y la ropa apestosa

en un montón. Me mudé de casa.

Y no tuviste arrestos para

ascender cuatro pisos de escalera.

Hoy vuelvo a estar en alquiler.

 

 

 

CRÓNICAS DE LA EXPO /15. MUERE UN TRABAJADOR

CRÓNICAS DE LA EXPO /15. MUERE UN TRABAJADOR

 

ACCIDENTE MORTAL EN LA EXPO

 

La agencia Efe recoge esta noticia: ha muerto, al desplomarse desde el techo, el trabajador Héctor Grande Álvarez que reparaba el techo del Palacio de Congresos.

 

 

[Fallece un trabajador de la Expo tras caer del techo del Palacio de Congresos

 El fallecido realizaba tareas en el techo, cuando en torno a las 18:10 se precipitó sobre el patio de butacas. Hasta el lugar de los hechos se desplazaron efectivos del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza.]

 EFE. Zaragoza

Un trabajador de Expoagua falleció esta tarde al caer desde una altura de 20 metros cuando realizaba trabajos en el techo del patio de butacas del auditorio del Palacio de Congresos, informaron desde el departamento de Comunicación de la Expo 2008.

La organización de la muestra internacional ha informado de que la víctima es Héctor Grande Álvarez, quien se precipitó al vacío al pisar un falso techo y caer al patio de butacas del auditorio, que ha suspendido el espectáculo que tenía programado para esta noche.

El trabajador, que es un empleado de la empresa Fáctica Siglo XXI, una de las que compone la UTE adjudicataria del servicio de luz y sonido del Palacio de Congresos, realizaba labores de mantenimiento en una zona situada encima del auditorio.

Esta zona está dotada de pasarelas técnicas transitables para el mantenimiento de las instalaciones de sonido e iluminación de los distintos espectáculos que tienen lugar en la sala y, por causas que se desconocen, el trabajador, que transitaba por una de ellas, "pisó fuera de la misma un falso techo y cayó", precisa en un comunicado la organización de la Expo.



En el lugar de los hechos se personaron de forma inmediata una UVI Móvil del 061 y otra del Servicio de Bomberos que intentaron reanimar al trabajador sin que pudieran hacer nada por salvar su vida.

A las 19.55 horas, el cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense, para practicarle la autopsia, mientras que la Inspección de Trabajo y técnicos del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral han abierto una investigación.


La organización de la Expo Internacional Zaragoza 2008 lamenta en su escrito la "triste pérdida" de este trabajador y traslada su pesar a la familia del fallecido.

 

CRÓNICAS DE LA EXPO/ 14. UNA VISIÓN GENERAL

CRÓNICAS DE LA EXPO/ 14. UNA VISIÓN GENERAL

*Estos textos han aparecido en el número 11-12 de la revista “Z Zaragoza”. Son visiones a vuela pluma sobre ese espacio del meandro de Ranillas que transformará Zaragoza. El cambio del texto inicial lo han decidido algunos responsables de la Expo, que financiaron cuatro números dobles de la publicación dedicados a la Expo. Las fotos de esta entrega pertenecen al fotógrafo catalán Enric Duch.

 

EL SOÑADOR Y EL SUEÑO

 

Antes que nada fue el sueño. Un arquitecto, Carlos Miret, en su estudio, con sus lápices y su imaginación, concibió una ciudad nueva en esa lengua de tierra y olvido que deja el río. Y empezó a darle forma: acondicionó la ribera, concibió paseos e imaginó edificios, torres, puentes y pasarelas. En medio del cauce situó algunas barcazas, a este lado un parque, aquí construcciones, volúmenes, prismas y lucernarios. Se le hacía la boca agua: Zaragoza se le volvía universal de golpe, la república de una cita para el mundo. Luego, con sus planos y su entusiasmo, llamó a los amigos, convenció a los incrédulos, hizo soñar a los pragmáticos. Ahora, se asoma a Ranillas, y contempla ese paisaje inverosímil. Y piensa: “Soñemos. Soñemos el agua”.

 

[*Por razones que ignoro (siempre había pensado que había sido Carlos Miret el primero en pensar en este proyecto y por eso me habría parecido justo que le hubiesen dedicado una plaza, una fuente o que tuviesen un gesto con su hijo fallecido), el texto que aparece en la revista es éste:

 

Antes que nada fue el sueño. Un grupo de soñadores concibieron una ciudad nueva en esa lengua de tierra y olvido que deja el río. Y empezaron a darle forma: acondicionando las riberas, concibieron paseos e imaginaron edificios, torres, puentes y pasarelas. En medio del cauce situaron algunas barcazas, a este lado un parque, aquí construcciones, volúmenes, prismas y lucernarios. Se les hacía la boca agua: Zaragoza se les volvía universal de golpe, la república de una cita para el mundo. Luego, con sus planos y su entusiasmo, llamaron a los amigos, convencieron a los incrédulos, hicieron soñar a los pragmáticos. Ahora, se asoman a Ranillas, y contemplan ese paisaje inverosímil. Y piensan: “Soñemos. Soñemos el agua”.]

 

PROFECÍA DEL AGUA

 

El agua lo es todo. El agua es la vida, límpida, en cascada, en remanso de luz. El agua es como el aire: el pan del mundo. El agua es necesaria en cada casa, en los campos, en los bosques, en cualquier sitio y a todas horas, y es un emblema de pureza. Encarna lo imprescindible, lo que urge. El agua es la razón de la sed: bebemos porque somos agua y ansiedad. Bebemos porque vivimos. El agua, como el aire, la dignidad o el amor, nos iguala a todos. Y ese gran sueño que es la Expo meditará sobre el agua en todas sus variaciones. El agua nos fecunda y nos sostiene: es la materia central de todas las regiones y todos los hombres, el corazón del porvenir. El agua, acaso más que nada, sí somos todos. Por eso resulta inconcebible que 1.100 millones de personas no tengan agua potable.

El PASEANTE

 

He nacido a la orilla del río. He paseado por aquí toda mi vida. Éste, con sus ruidos y las avenidas de la corriente, ha sido mi paraíso: me he bañado, he cruzado los puentes, he conversado bajo la arboleda, y ahí siempre estaba el río, como una culebra caudalosa, como una tentación, como una compañía sigilosa. En pocos meses, todo esto ha cambiado. Veo pasarelas, torres y edificios de cristal, anfiteatros y hoteles, veo la noche iluminada. Y están ahí, en el horizonte de mis ojos, como si este paisaje, de súbito, hubiera sufrido una metamorfosis. No me han quitado nada mío: me han dado otras luces, otras calles, han ensanchado la ciudad y yo me siento partícipe de ella. Ciudadano. Es otro mundo y el mundo de ayer. 

 

EL FOTÓGRAFO: MIRAR PARA VER

 

La primera vez que me asomé a este gran recinto pensé: “Qué universo tan irregular de volúmenes, de formas y de materiales”. Cogí el coche y di una vuelta por sus callejas lodosas. Había caído una intensa lluvia durante días. Me fijé en todo: en el cristal estricto de los edificios, en la tensión de los puentes, en el gran parque de aire tropical, en la cascada del acuario, en el pliegue y repliegue de algunos muros, en la complejidad de las estructuras. Todo era una obra en marcha que promete orden, conmoción, elegancia, puertas al futuro. No quise disparar: miré para ver, capté texturas, ventanales, paredes. En cuanto cesaron las lluvias, empecé mi trabajo. En la Torre del Agua resplandecía la luz tamizada del alba como un pájaro de fuego.

 

EL PABELLÓN PUENTE

 

Lo leí casi todo sobre el Pabellón Puente. Lo imaginé antes de verlo: es una pieza de Zaha Hadid que, en su estructura, invita a pensar en las escamas de los tiburones pero también en la piel encendida de un gladiolo. Ese envoltorio no es caprichoso: quiere dialogar con los elementos del entorno y con el cambiante lenguaje de las estaciones. Esa piel es un poema gráfico de fibra de vidrio reforzado con hormigón: es un pasadizo de luz, un enjambre de miradores hacia el río. Está dividido en cuatro cuerpos o vainas que cumplen una doble función: dos de ellos sirven de pasarelas, y otros dos de espacios para la muestra “Agua. Recurso único”. Lo leí casi todo y luego encerré sus curvas, centímetro a centímetro, en el vientre de mi cámara Nikon. Y aquí está: cosido al aire y a la ribera, como una armoniosa y cimbreante aparición de la belleza.

 

LA TORRE DEL AGUA

 

Podría ser una catedral gótica del mar en tierra firme. Podría ser el faro que se abre a todos los vientos y alumbra la senda de todos los pasajeros. Podría ser la torre de Babel del futuro que trepa en espiral hacia el cielo y se queda, expectante y con un centelleo irreductible, a 76 metros de altura en un umbral indeciso, tan cerca y tan lejos de las nubes. Es la Torre del Agua, la obra magna de Enrique de Teresa, el corpus vertical que corona una vida, una estética, un modo de trabajo. El arquitecto, que ha contado con la colaboración del proyectista e ingeniero Julio Martínez Calzón, ha bautizado el edificio como Soledad sonora. Es transparente y se enrosca en el vacío como una escultura. Albergará en su interior algo más que una ambiciosa exposición, todo un manifiesto o una sentencia inapelable: “Agua para la vida”. 

 

PABELLÓN DE ESPAÑA

 

Dicen que el edificio más deslumbrante de la Expo quizá sea el Pabellón de España que ha concebido Francisco Mangado. ¿Quién no ha estado alguna vez en el interior del bosque, donde el silencio es inefable y penetra un diluvio de luz a través de la copa de los árboles? El arquitecto arrancó de una experiencia semejante, de puro éxtasis de claridad en una chopera de ribera, y ha desarrollado este espacio donde se aúnan el asombro, la plasticidad, la utilidad y la renovación científica y medioambiental. En esta pieza todo ha sido estudiado al detalle: ofrece un microclima especial, está diseñado con criterios de ahorro energético, integra las energías renovables. Y no sólo eso: en el interior de sus bloques de cerámica, esos árboles de piedra que sueñan, se desliza la luz y se oye la lenta melodía del agua.

 

EL PABELLÓN DE ARAGÓN

 

La arquitectura tiene una especial relación con la luz. Igual que la pintura o la fotografía. Casi podría decirse que la arquitectura también es el arte de la luz que incide sobre los cuerpos, en las moles, en los volúmenes. La arquitectura debe resolver el diálogo de la luz y el espacio. Tal vez como homenaje al pasado de Ranillas, a su vinculación con la huerta feraz de la margen izquierda, el Pabellón de Aragón de Daniel Olano y Alberto Mendo es un osado edificio que emula una cesta de mimbre con frutas y hortalizas. Tiene algo de urdimbre de claroscuros, de juncos trenzados, de arabesco cromático. Desde afuera, alzado sobre el suelo, parece un edificio dadaísta de ciencia ficción. Cuando llega la noche, adquiere la extraña identidad de los raros sueños y parece que de un momento a otro se fuese a escapar por los aires.

 

 

INVENTARIO DE MATERIALES

 

La Expo es también un gran inventario de materiales. De nuevos materiales de construcción. Es un laboratorio de pruebas y matices y lisuras. Hay de todo: fibrocemento, esos paneles de hormigón con fibras de vidrio; aluminio; murocortinas; estructuras de acero visibles e invisibles; hormigones vistos y hormigones prefabricados; revestimientos de cerámica; soleras de hormigón fratasadas, madera e incluso la paja, que es la piel externa del Faro, el pabellón de Iniciativas Ciudadanas, acaso el mayor foro de libertad de la Expo, que ha diseñado Ricardo Higueras. En esa diversidad siempre hay una aspiración última: la culminación de la belleza, de la utilidad y de la emoción, la artesanía elaborada de una atmósfera.

 

 

 

EL CIUDADANO ASOMBRADO

 

Tengo la sensación de que ni estoy en Zaragoza. Primero fue la pasarela de Manterola, me gusta llamarla paserola, tan levísima y aleteante sobre el río, tan estilizada que desafía la ley de la gravedad. Es como si se columpiase al pasar, como si flotase en los dedos del viento como floto yo. Es una pasarela con vistas hacia la ciudad eterna y hacia la ciudad nueva. Dentro está todo: el embarcadero, el anfiteatro, los pabellones y esos telones de Isidro Ferrer, que caligrafían los poemas del agua en el suelo; dentro están el palacio de Congresos con su silueta de dientes de sierra, el arte de la ribera, el infinito parque metropolitano, los canales, el inacabable fulgor del cristal… Tengo la sensación de que contemplo un puro espejismo. ¿Debo llamar felicidad a esto? Es y es Zaragoza. Es y no es la certeza de un delirio.

  *Esta foto del pabellón de España corresponde a José Antonio Melendo, que acaba de hacer un espléndido reportaje sobre el incendio de Zuera.

 

 

 

 

 

 

 

 

FRANCISCO ONTAÑÓN: MUERE UN GRAN FOTÓGRAFO

FRANCISCO ONTAÑÓN: MUERE UN GRAN FOTÓGRAFO

[Ayer fallecía uno de esos fotógrafos a los que yo, sin conocerlo, le tenía un inmenso afecto: Francisco Ontañón. Lo vi en revistas, en reportajes, en páginas de El país, en su monografía de La Fábrica, en sus libros de Lunwerg. Y por esas cosas raras del azar –sabiendo que se había iniciado en Barcelona con grandes reporteros como Masats, Maserachs, Maspons, Colom, Terré…-, hace algunos años Vicente Sánchez publicó dos libros: uno sobre Tarazona y alrededores y otro sobre Huesca y alrededores. Ambos estaban fotografiados por Francisco Ontañón. Cada vez que veía algo suyo, tan variado, tan pulcro, tan humano, lo adquiría. Manuel Vicent hizo muchos viajes con él para la serie Por la ruta de la memoria, que luego se publicó en libro en Destino. Busco el volumen y lo encuentro con la esperanza de que el libro lleve alguna de aquellas fotos. Lástima: solo lleva ilustraciones de Joaquín Pacheco. Éste es el precioso texto de Manuel Vicent, prologuista de su libro de la Fábrica, que se publica hoy mismo en El país.]

LA TERNURA DEL HALCÓN

Por Manuel VICENT

He recorrido medio mundo en compañía de Paco Ontañón. Con el bolsón al hombro, ligeramente escorado por el peso de las cámaras, en medio de la calle, la mirada de este artista era parecida a la del halcón, siempre atenta a cobrar la pieza, no en las alturas de la estética, sino a ras de la vida, en el caldo gordo de la gente subalterna. Con los poderosos usaba una ironía corrosiva; con los marginados, una pudorosa ternura; con esa clase media dominguera autosatisfecha, rodeada de objetos horteras que son sus exvotos, entraba a degüello: éstas eran las armas con que Ontañón se enfrentaba a sus criaturas más queridas. Ahora Paco Ontañón ha muerto.

Le he visto retratar chimpancés en una reserva de Kenia con la misma curiosidad con que disparó su leica en la deshabitada cámara de gas del campo de concentración de Mauthausen, de la que extrajo su karma mortal. Por eso creo que antes que aspirar a la felicidad personal en esta vida, el propósito fundamental de este fotógrafo consistía en dejar con sus imágenes un testimonio de la fiesta miserable del mundo con una mezcla de humor y realismo. En uno de los hornos crematorios de Mauthausen había un envase de coca-cola familiar que tal vez había abandonado algún turista. Puede que Paco Ontañón viera en este hecho el sentido que Protágoras daba a sus palabras cuando dijo que el hombre es la medida de todas las cosas. Se entiende que de todas las cosas estúpidas, que son las que más excitaban la imaginación de este artista y de las que deseaba dejar constancia.

Paco Ontañón venía del neorrealismo de posguerra; comenzó a alimentar su cámara en los barrios postergados de una Barcelona cutre, sucia y hambrienta donde el artista, pese a todo, encontraba ciertos tesoros secretos en los ojos inocentes de niños, en la soledad de algunas adolescentes, en los descampados junto a perros abandonados. Rodando por el mundo en su compañía le he visto pasivo y desactivado ante paisajes espectaculares de los Andes, en los valles más herméticos de China, en las hermosas puestas de sol sobre las verdes colinas de África, pero bastaba con que en medio de la naturaleza apareciera un indio con un carrito o un chino viejo con un grillo en una jaula para que este fotógrafo olvidara la Gran Muralla, las cumbres del Machu Picchu y se lanzara sobre esa criatura humana que palpitaba por sí misma creando un mundo alrededor de ella. A veces yo le decía que reparara en la belleza de la luz de una tarde. Ontañón me decía:

-Deja que eche primero un par de carretes en este mercado de la carne y luego te haré, si quieres, un alma serena. Al final del día Ontañón se regalaba con una puesta de sol.

Ha sido un gran amigo. Lo he admirado, sobre todo, por la profunda lección de psicología que había aprendido del rostro humano, su mejor paisaje. De tanto ver gestos, miradas, risas, lágrimas, fiestas, entierros, bodas, niños, perros, su mirada había adquirido un poder extraordinario de observación con el que descubre la soledad y la sabiduría. Un gran artista ha muerto. Atrás quedan todos nuestros caminos. Lo siento.

*Esta es una foto que Francisco Ontañón tomó en la Semana Santa de Málaga de 1959, el año en que nací yo.

ÓSCAR SIPÁN: UN CUENTO DEL OESTE

ÓSCAR SIPÁN: UN CUENTO DEL OESTE

 

[Óscar Sipán me envía su relato del volumen Vivo o muerto. Cuentos del spaghetti-western, que ha publicado Tropo editorial. Aún no he podido leer el libro, pero anticipo aquí este texto del narrador y editor oscense que figura en este volumen coral. La imagen es un póster de Gary Cooper en Solo ante el peligro, High noon.]

 

LOS BRAZOS VENCIDOS

  

“Cuando vio a mi tío con la escopeta

en la mano, la perra comprendió que él

iba a matarla. Y lo siguió hacia el

descampado elegido para el sacrificio,

porque había nacido para obedecerle”

 Daniel Moyano

 

 

MI PADRE SE QUITA los guantes de cuero, arquea los dedos y estira los tendones, despertándolos para la muerte, mide la distancia sin parpadear y desenfunda. Suena un disparo. Los cuervos levantan el vuelo en el cementerio. Mi padre sabe que la lentitud es la auténtica arma del pistolero rápido, pero el guión le obliga a llevarse las manos al estómago y mirar con incredulidad antes de desplomarse, agonizante, sobre el polvo de la calle. “Toma buena”, grita alguien, al otro lado de la cámara. Mi padre continúa entregado al personaje, los pulmones en barbecho, inmóvil, mineral. Pero le pasa como a mí, que nadie le toma en serio. Porque mi apellido no es Expósito: yo soy hijo del pistolero zurdo Lex Archer.

 Me cuesta reconocer a mi madre en el álbum de fotos: las mejillas encendidas, el cuerpo elástico de una saltadora de altura, la boca de porcelana fina, la alegría contagiosa. Sin embargo, la mujer de camisón blanco que visito junto a mi abuela, una vez al mes, en ese siniestro edificio rodeado de jardines, gime como una perra siguiendo un rastro imaginario hasta el final de sus días.

En uno de sus escasos momentos de lucidez, mi madre preservó la figura de mi padre y me contó su historia: rodaban exteriores para una película del oeste titulada Texas Kid, a pocos kilómetros del pueblo, en el Barranco de las Balas. Lex Archer, actor norteamericano encasillado en papeles de pistolero, el eterno malo de la película, tuvo una fuerte discusión con el director, empeñado en suprimir una escena que le había costado numerosos ensayos y una costilla magullada, y terminó acusándole de sádico y zarandeándole como un muñeco y, tomando prestada la moto de un extra, se dio a la fuga. Imagino a mi padre acelerando, el pelo al viento, la estepa monegrina reflejada en sus gafas de espejo. Mi madre esperaba el autobús en el apeadero, con un vestido escotado y veinte primaveras, cuando Lex Archer se detuvo. Se quitó las gafas de espejo para verla sin filtros, al natural, y le preguntó por un hotel, en un castellano deformado y nasal aprendido entre rodaje y rodaje, en los poblados de Almería, Esplugas de Llobregat y Hoyo de Manzanares, en las juergas flamencas, en las noches de jarana. Se entendieron sin idiomas, como se entienden los amantes o los ladrones, se juraron amor eterno y pasaron la noche juntos. Lex Archer prometió volver a buscarla. Meses más tarde, cuando ya no pudo ocultar su embarazo, se vio forzada a confesar el encuentro. Pero nadie le creyó.

 Me gusta pensar en esta imagen: una bala en equilibrio sobre el vientre hinchado, colosal, sietemesino de mi madre. Me muevo en su interior y la bala cae.

 En una regla no escrita, las mujeres del pueblo, como el retablo de la iglesia o el camposanto, pertenecen al pueblo. Los mozos disuaden a los forasteros de cualquier acercamiento, las pastorean, cuidan de la manada. “¡Vamos a matar al tapagujeros que te ha preñado!”, gritaron al enterarse. Y le dieron una brutal paliza a un vecino de Lanaja que bailó con ella en las últimas fiestas. La marcaron como a una res por atreverse a mirar más allá de las fronteras y por no conformarse, como todas, con un hombre de campo con gorra, pelo grasiento y camiseta de publicidad o con un vendedor de enciclopedias con aspiraciones políticas. A modo de expiación, le impusieron una amargura que pesaba como una segunda alma. El aire se volvió irrespirable. Antes de caer en el pozo negro de la locura, mi madre rezó con todas sus fuerzas para que Lex Archer volviese a rescatarla. Pero sus oraciones nunca llegaron a América.

 

Al salir de la escuela, escupen a mi paso y me llaman “bastardo” o “hijo de puta”. Y todo porque soy alto y rubio como mi padre. Odio este infierno, les odio. Tengo un dólar de plata, una estrella de sheriff y un cartapacio lleno de programas de mano y recortes de películas: mi padre, al pie de las Montañas Rocosas, con el sombrero calado y la barba canela de tres días, mi padre volteando una mesa de póker, mi padre atravesando las puertas del Saloon y dejando en ridículo a un tipo con una cicatriz de media luna, mi padre asaltando una diligencia, con esa sonrisa acostumbrada a robarle el corazón a las coristas, mi padre domando un caballo pinto en un lodazal. Soy alto y rubio como mi padre, el único rubio de todo el pueblo, el hijo del pistolero malo.

 Día de visita. En el pasillo, dos enfermeras sujetan a una interna con convulsiones. Una anciana acaricia un gato pardo en un sillón. Encuentro a mi madre en la bañera, las venas abiertas y una postal del Gran Cañón de Colorado flotando en el agua. Lleva su mejor vestido, sonríe, parece haber recuperado el esplendor, la inocencia. Supongo que no ha querido que él la contemplase ajada por el tiempo, la ginebra y los ansiolíticos, cubierta de canas, derrotada.

 Ha llegado el momento de la venganza: le he robado un arma al médico y me dirijo a encontrarme con mi destino. Llevo toda mi vida esperando este día, practicando con una pistola de plástico, una y otra vez, acumulando odio y destreza frente al espejo. Ya vienen, tras los encapuchados con tambores y los pasos de Semana Santa: el brillo acharolado del tricornio del sargento, el bastón de mando del alcalde, el cura arrastrando la sotana, las caras sudorosas de los caciques envueltos en trajes de paño y caspa, los cánticos de las beatas que sostienen velas y rosarios y caminan descalzas tras el Paso de la Cama. Contaré hasta diez y les mostraré el legado de Lex Archer, el legado de mi padre: el arte de matar por la espalda.

 Oscar Sipán