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Antón Castro

CRÓNICAS OLÍMPICAS. STEPHANIE RICE: MUJER DE AGUA

CRÓNICAS OLÍMPICAS. STEPHANIE RICE: MUJER DE AGUA

La natación está resultando apasionante. El domingo por la mañana veíamos el carretón increíble de Michael Phelps batiendo por varios segundos el record del mundo de 4 x 100 estilos. El tiburón norteamericano no parece tener rival: se desliza en el agua con una increíble potencia, a pecho descubierto, como si no tuviera límite. En la piscina se pulverizan constantemente los récords del mundo: quizá sea el deporte donde más se baten, prueba a prueba. Y a veces, como sucedió con Estados Unidos y Francia en los relevos de 4 x 100, suceden milagros o finales más que apretados, inolvidables, emocionantes. Phelps se veía a punto de perder la primera batalla por el récord de ocho medallas que persigue, pero el compañero de la última posta, Jason Lezak, estuvo increíble. Francia había dominado claramente el tercer relevo y vencía con cierto desahogo en los últimos diez metros. Y entonces ocurrió lo inenarrable: una “pasada”, como decía una y otra vez comentarista.

 

La natación femenina no le va a la zaga a la masculina. Ya no está Inge de Bujin, pero sí están Stephanie Rice, Kirsty Conventry, la sempiterna Dara Torres (cinco olimpiadas y ya ha cosechado una medalla de plata en relevos 4 x 100 con Estados Unidos), Laure Manaudou o la gran Katie Hoff, que ha venido a Pekín a perder su vitola de invencible.

En 400 metros estilos, la australiana Stephanie Rice se ha convertido en campeona y ha bajado de los míticos 4.30. Se quedó en 4.29.45. Rice es un todo un espectáculo, una poderosa ondina de melena oscura y veinte años envidiables. Es un terremoto constante: copa las portadas de las revistas australianas –por su radical hermosura, por su operación de esófago, por su ruptura sentimental con el corredor Eamon Sullivan, por su complexión de modelo…- y luce constantemente su exuberante cuerpo. Lo más parecido en Europa a ella es Laure Manaudou. Kirsty Conventry ha obtenido la medalla de plata y ya es un modelo a seguir para sus compatriotas de Zimbabue a los que les ha dedicado su galardón. Realizó una prueba vertiginosa, bajó también de los 4.30. Por cierto, es tan buena que ha batido en semifinales el récord del mundo de 100 metros espaldas, donde ha vencido a Laure Manaudou, nada menos. Y Katie Hoff, a pesar de los elogios de Mireia Belmonte, no parece estar en su mejor momento: solo fue tercero en 400 metros estilos.

 

Quedan aún muchas carreras. Y la emoción se cuece y se recalienta en el agua.

EL MANUSCRITO DE LA ESPOSA DE DYLAN THOMAS

EL MANUSCRITO DE LA ESPOSA DE DYLAN THOMAS

Distintos diarios nacionales recogen este artículo de la agencia EFE sobre el diario secreto de Caitlin MacNamara, la esposa del gran poeta Dylan Thomas. La fotografía del poeta es de agosto de 1946, y corresponde a Francis Reiss.

 

 

LONDRES.- El diario secreto de Caitlin MacNamara, la mujer que renunció a su carrera de bailarina para casarse con Dylan Thomas (1914-1953), arroja nueva luz sobre el autor galés, famoso por sus infidelidades y su alcoholismo, que le llevó a la tumba con sólo 39 años.

Al morir su esposo en 1953, Caitlin supuestamente irrumpió en el cuarto en el que yacía el cadáver y preguntó a gritos: "¿La ha diñado ya el maldito?".

Medio siglo más tarde, el diario, que se pondrá a la venta próximamente en Londres en una subasta organizada por Rick Gekoski, un especialista en libros raros, revela una faceta muy distinta de aquella relación tempestuosa, según el diario 'The Times'.

Las hojas ya amarillas de un cuaderno escolar están llenas de reflexiones de Caitlin, fallecida en 1994, sobre el amor profundo que sentía por el autor de 'Bajo el bosque de leche'.

El retrato que traza de Dylan (1914-1953) en su diario no tiene nada que ver con la imagen de alcohólico y tenorio compulsivo que ofrece el poeta John Malcolm Brinnin en la biografía publicada en 1955 bajo el título de 'Dylan Thomas en América', y que Caitlin calificó de "traición" a su marido.

Qué frío debe de hacer ahí abajo

En una de las anotaciones del diario, su viuda, imaginándolo en la tumba, escribe: "Dios mío, ay Dylan, qué frío debe de hacer ahí abajo con el que hace aquí arriba, en noviembre: el mes más sucio del año que acabó contigo en el noveno día vil", en referencia a la fecha, el 9 de noviembre de 1953, en que había fallecido el poeta.

Y agrega: "Ojalá pudiera llevarte una taza con tu pan y tu leche y tu sal, como la que tomabas siempre por la noche para calentarte".

Según George Tremlett, biógrafo de Dylan Thomas y de Caitlin Macnamara, la publicación del diario podría reparar el daño causado a la reputación del poeta tanto por la biografía de Brinnin como por la película 'The Edge of Love', protagonizada por Matthew Rhys, Sienna Miller y Keira Knightley, estrenada en junio pasado.

Tremlett considera totalmente falso que Dylan Thomas fuese un alcohólico aunque los pubs formasen parte importante de su vida.

El autor galés podía fascinar a los clientes habituales de un pub con sus chistes y poemas improvisados, pero, según Tremlett, no aguantaba más de dos 'pintas' de cerveza, y por lo que se refiere a sus aventuras extramaritales, fueron muchas menos de lo que se dice.

Caitlin MacNamara, de origen irlandés, se casó con Thomas en 1937 y aunque escribió un libro de recuerdos de su esposo al alimón con Tremlett en respuesta a la biografía de Brinnin, siempre lamentó no haber hecho más para destacar la ternura de sentimientos de aquella relación.

El diario de Caitlin, valorado en unos 315.000 euros, forma parte de una cuarentena de manuscritos y primeras ediciones firmadas por Dylan Thomas que saldrá a subasta. Un material que incluye también cartas, una de las cuales, escrita en 1945, termina así: "Estaré contigo, mi amor, hasta la muerte y para toda la eternidad".

 

 

PUNK, RUMBA-FUSSION Y MÚSICA CORAL

PUNK, RUMBA-FUSSION Y MÚSICA CORAL

Ha sido también un fin de semana de música. En Ejulve se celebró el II Carrasca Rock. El viernes actuaron seis grupos y otros tantos el sábado. Solo pude oír a tres por noche. Oírlos y bailar sin parar, y malamente, sus músicas. El viernes oímos a Ojo no caigas de Alcañiz, que mezclan el folk y el rock con más que estimable calidad; The Bullets, de punk de Alcañiz, que cantaron en inglés, su solista decía: “Venga, venga Ejulve. Que no lo estáis dando todo”, y Los Gandules, que lograron un gran éxito. Todo el mundo se sabía sus temas: su presencia tuvo algo de apoteosis. Hasta los niños pequeños se sabían sus temas. Eran más de las tres de la mañana y ya no pude oír al siempre transgresor y humorista Juako Malavirgen, vencido por el cansancio y el sueño. Los Gandules aparecieron y arrasaron. Es curioso: un instante antes se preguntaban cómo serían recibidos.

 

El sábado tocaron China Chana de Villamayor, la revelación del festival, para mi gusto, por su variedad de registros, la calidad de su propuesta, la armonía del grupo y la frescura, y la presencia escénica y la voz de su solista Ana, flanqueada por dos jóvenes y estupendos guitarristas; Ixuquera de Alcorisa, un sorprendente y comprometido grupo de punk rock de Alcorisa, canta contra los malos tratos, contra la esclavitud de los inmigrantes, contra el problema palestino, etc.,  y también oí a los Draps de Pena-roja de Tastavins, que hacen punk rock en catalán del Aragón Oriental, con fuerza y convicción, y se manifestaron en varias ocasiones contra el trasvase, igual que China Chana reclamó la condición de pueblo para Villamayor e interpretó una versión osada y original de “Canto a la libertad” de José Antonio Labordeta. El modesto éxito, al margen de los grupos y del público, tenía otro protagonista: el joven alcalde Chema Salvador, que había cumplido el día anterior 29 años y se ha enamorado de una mujer morena de Alcorisa. El joven alcalde y su corporación, mucho más abierta y receptiva que la de algunos años atrás.

 

El sábado, en la iglesia parroquial de Ejulve, tuvo lugar otro tipo de concierto: el de la Agrupación Coral de Alcorisana, que preside el músico Benito Gómez Sancho, un pontevedrés de Rubianes, en la zona de Arosa, y que dirige una directora excepcional: Eloísa Lombarte. Hasta sus propios discípulos y compañeros la definen así: “Eloísa es una joya. Es el alma musical de la compañía”. La agrupación la forman coristas de casi todas las edades y oficios: Maite, la bibliotecaria de Alcorisa; Salvador Berlanga, profesor de Historia, experto en consumo y un melómano perpetuo; el escultor y artesano Santos Villacián; su compañera Teresa Antón, experta en taracea; el citado Benito Sancho, el industrial Andrés Rillo… Esta coral se fundó en 1988 y han actuado en diversos lugares: en Viena, en la Sala Mozart, en un sinfín de pueblos. Suele llevar diferentes programas. El sábado, con rapsoda incluido, presentó un programa basado en el siglo de Oro: el coro cantó en inglés, francés, alemán y castellano, por supuesto. Rindió homenaje explícito a Don Quijote y se hizo acompañar de música en directo. Eloísa Lombarte tocó en directo el piano. También hubo un pequeño cuadro de danza El concierto fue ganando a medida que avanzaba, con un público absolutamente entregado. En los bises, tras deslumbrar por completo comn piezas como “Mary, Young and Fair” o dos obras de Bach, la coral regaló dos jotas. Fue un concierto entrañable, que contó con un estupendo y emotivo colofón del concejal Carlos Abad.

 

Algo más tarde, Andrés Rillo y Benito Gómez Sancho me explicaron que iban a grabar un disco y me recordaron algunas de las piezas que van a incorporar: el “Eres tú” que interpretó Mocedades, los “Nocturnos” de García Lorca y ‘Limportant c’est la rose” de Gilbert Becaud. Lo más bello fue que tras tomarnos unas cervezas, Andrés Rillo quiso que oyese la versión coral que han preparado. Me llevó hasta su coche, seleccionó en su reproductor la pieza y me dio los cascos. Me dijo: “Escúchala. Son cuatro minutos solo para ti”. Bajo la el pórtico de la iglesia, cuando caía la noche y se alzaba un levísimo cierzo, oí embrujado: “Lo importante es la rosa”. Algo que también sentenciaría Juan Ramón Jiménez. 

*La cantante y percusionista Ana de China Chana. Todo un espectáculo en escena.  

 

[Recordatorio de los grupos y conciertos

 

VIERNES 8 DE AGOSTO:


Ojo no Caigas (folk rock, Alcañiz). The Bullets (versiones punk, Alcañiz). Los Gandules (versiones somardas, Zaragoza). Eskombro (rock, Utrillas). Juako Malavirgen (cantautor rock, Zaragoza). A Pelo (rock, Los Olmos).


SÁBADO 9 DE AGOSTO:


China Chana (flamenco fusión, Zaragoza). Ixuquera (punk rock, Alcorisa). Los Draps (punk rock, Pena-roja de Tastavins). Gen (punk, Zaragoza). Sabotaje (punk rock, Andorra). Azetxo (rock, Alcorisa).]

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DESNUDOS DEL DEPORTE: NADAV KANDER

DESNUDOS DEL DEPORTE: NADAV KANDER

Desde hace algún tiempo, una de mis blogs favoritos es el de Sergio B. Gomes, http://artephotographica.blogspot.com/, donde reúne la pasión por la fotografía del mundo y el amor infinito hacia todo lo portugués. Sergio B. Gomes es divulgador y estudioso, y un gran viajero en torno a la foto, y su página es un torbellino de maravillas y de sorpresas. Una de las últimas, a propósito de las Olimpiadas, es una pequeña serie de fotos artísticas de deportistas, como ésta de la ciclista Rebbeca Romero, realizada por Nadav Kander, un fotógrafo nacido el Tel Aviv en 1971 y residente en Londres; combina los impecables trabajos comerciales, para grandes marcas como Adidas, con una faceta personal muy interesante y variada.

ENRIC DUCH: UNA FOTO DE LA TORRE DEL AGUA

ENRIC DUCH: UNA FOTO DE LA TORRE DEL AGUA

El gran fotógrafo Enric Duch me escribió este fin de semana. Parte hacia Berlín. Al fin he podido acceder a algunas de sus fotos. Cuelgo aquí la de La Torre del Agua, una de ellas, con el texto correspondiente. Enric es el autor de las fotos del especial Z Arquitectura sobre la Expo.

 

LA TORRE DEL AGUA

 

Podría ser una catedral gótica del mar en tierra firme. Podría ser el faro que se abre a todos los vientos y alumbra la senda de todos los pasajeros. Podría ser la torre de Babel del futuro que trepa en espiral hacia el cielo y se queda, expectante y con un centelleo irreductible, a 76 metros de altura en un umbral indeciso, tan cerca y tan lejos de las nubes. Es la Torre del Agua, la obra magna de Enrique de Teresa, el corpus vertical que corona una vida, una estética, un modo de trabajo. El arquitecto, que ha contado con la colaboración del proyectista e ingeniero Julio Martínez Calzón, ha bautizado el edificio como Soledad sonora. Es transparente y se enrosca en el vacío como una escultura. Alberga en su interior algo más que una ambiciosa exposición, todo un manifiesto o una sentencia inapelable: “Agua para la vida”. 

 

REGRESO A EJULVE Y A SUS MIRADORES

REGRESO A EJULVE Y A SUS MIRADORES

Ejulve ha sido muy importante en mi vida y en mi literatura. Como se percibe, sin ir más lejos, en El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995 y 2000). Ahora voy menos y durante menos tiempo. Está demasiado entretejido de recuerdos y de sensaciones: cuando estoy vivo más hacia atrás que hacia delante. Me encanta asomarme al balcón de los abuelos y a ese mirador maravilloso, al otro lado del Calvario, que se extiende hacia Cantavieja y Aliaga. Ahí, a tus pies, bajo la sombra de los árboles y el canto incesante de los pájaros, se despliega un cuadro infinito de texturas y colores y haciendas. En el centro de la leve vaguada, parecía correr un hilillo de agua, se despliegan los viejos huertos, se reparten las fincas, y el conjunto tiene una atmósfera intemporal, llena de sugerencias y evocaciones. A veces, a los lejos, parecen oírse las voces de los campesinos fantasmas, de los pastores, el eco de un cháchara cerca del río, la confidencia de los primeros amores. Una de las primeras noches que fui a Ejulve, en el verano de 1979, mi novia me hablaba de un amigo suyo que llevaba a las mocetas a las eras y les invitaba a mirar las estrellas. Había un instante en que aprovechaba para acariciarles el hombro o el culo, si se atrevía a ir algo más lejos. Entonces, en aquellos días de hace casi treinta años, se intuían los noviazgos allá abajo, tras los matorrales: los amantes buscaban la complicidad de la fresca y la noche constelada. Si te encontrabas a alguien, a lo mejor te decía: “Hemos salido a buscar caracoles”. Nunca había visto a los caracoles como un talismán del amor.

 

Me senté como siempre en el mirador. Llevaba un libro –Obra periodística y literaria, lo compré en Alcampo por dos euros- de Gil Bel Mesonada (1895-1949), que nació en Utebo y recibió aquí a los grandes intelectuales aragoneses de los años 20, entre ellos Buñuel, González Bernal o el joven Federico Comps, y repasé muchos de sus artículos, su trayectoria de periódico en periódico, su elegía a su gran amigo Rafael Barradas, que se casó en Luco de Jiloca, y sus años de posguerra, bajo la protección del doctor Oliver, que hizo lo indecible para ocultar su pasado anarquista. Según cuentan los profesores y expertos en la época José Domingo Dueñas y Jesús Gómez Picabeo, Gil Bel abrazó un catolicismo sincero, escribió algunos libros con seudónimo, en particular la novela breve Fuego en el mar (que se incluye en el volumen), y murió de infarto en plena calle en 1949.  Es uno de esos personajes incómodos e incomodados y a la vez sabios: le apasionaba el arte contemporáneo, escribió de sus contemporáneos, y defendió siempre un anarquismo no violento. Me ha encantado fantasear con esas reuniones en Utebo de pintores, escritores, políticos, amigos de entonces, que ya empezaban a comerse el mundo.

 

También llevaba otro libro espléndido, y no sé si un tanto inacabado, de Leonid Andréyev: Los espectros (Acantilado; traducción de Nicolás Tasin), en el que relata la historia del subjefe de Administración Local Yegor T. Pomerántsev, que debe ingresar en una clínica privada, donde también está Petrof y un hombre raro que siempre está abriendo puertas. De inmediato, vemos que tras las murallas de esa gran fortaleza suceden cosas más o menos increíbles, de gran fuerza literaria: el solitario doctor no sabe que su enfermera se desvive por sus huesos, mientras él ahoga sus penas y su soledad con champagne en un garito nocturno rodeado de mujeres de la mala vida. Eso sí, contemporiza con elegancia con todos sus enfermos: que hablan con fantasmas, con espectros, que sueñan quiméricos diálogos, y que están en ese ambiguo territorio donde lo que se cree es tan poderoso como lo que se vive. O dicho de otro modo: lo que se vive imaginariamente es más poderoso aún que lo real. Andréyev posee una deliciosa característica rusa, que te invita a pensar en Chejov, Bulgakov o Turgueniev, especialmente: sus personajes transparentan humanidad, ternura, desamparo, son vivos, de carne y hueso, y te emocionan todo el rato. Al margen de los citados, esa enfermera enamorada también parece salida de los tristísimos episodios de amor imposible de Miguel Torga en su libro Cuentos de la montaña, un volumen que me fascina por completo, que estaría entre uno de los que me han marcado la vida –igual que el Romancero gitano de Lorca, las Leyendas de Bécquer, Cien años de soledad de Gabo, todo Borges y Cunqueiro e Historias e invenciones de Félix Muriel, de Rafael Dieste-.

JOHNNY GRIFFIN, por GUSTAVO PEAGUDA

JOHNNY GRIFFIN, por GUSTAVO PEAGUDA

 

[Llego a casa tras un par de días en Ejulve, estuve en el Carrasca Rock y me encantaron, entre otros (no voy a descubrir ahora a Los Gandules: todo el mundo se sabe sus canciones), el grupo China Chana. Y me encuentro con este correo del poeta y abogado de Ourente Gustavo Peaguda. Gustavo tenlle lei a este blog.]

 

 

Fai unhos días o escritor Antonio Muñoz Molina lembraba a figura do recentemente falecido Johnny Griffin. Para min este nome vai unido o meu descubrimento do Jazz. Cando tivo lugar esto? A esta pregunta xa case podo responder con aquel verso do poeta Jaime Gil de Biedma  Ahora que de casi todo hace ya 20 años..".. Eu tiña dezaoito anos e acaba de comezar os meus estudios de dereito. A musica que escoltaba por aquel tempo era a que fixeran aqueles xovenes dos anos 60. Os Small Faces.. Os The Who. Os Stones. Maís tiña un amigo que vivía preto da miña casa na rúa na que o sol nunca sae que cando ía a súa casa ensinabame a súa colección de vinilos de jazz. Estusiasmabase con aqueles nomes. Miles Davis. Charlie Parker. Dizzy Gillespie. Un día este amigo díxome se quería ir a un concerto o Café Latino. Aceptei a invitación . O concerto era dun home xa maior para unhos ollos de dezaoito anos  e que encaixaba na descrición que fixera Joseph Roth dos músicos xudeus “Os  músicos son moi pobres porque viven das alegrías alleas”. O concerto que escoitei  en aquela noite de Ourense  foi do saxofonista Johnny Griffin. Así comezou a miña paixón polo jazz e que anos mais tarde fixo xurdir unhos versos que apuntei no meu caderno de poeta imprevisto e que agora dedico a memoria daquel saxofonista que visitou xa fai moito tempo Ourense .

 

JAZZ NO LATINO

“Luz morna sobre ás mesas”

                            Lansgton Huhges

                            “ SOIO DE TROMPETA CON SOIDO

                            MANIFESTAMENTE SUICIDA”

                            A. Pexegueiro

Pouca luz,

vasos cheos de soños e xeo sobre ás mesas de mármore,

risas e saudades contaxiosas de candidatos o suicidio

que adoran a poesía de Costafreda,

promesas incumpridas por viaxantes da soidade,

bicos aprazados por constructores de pirámides de acontecementos,

bagoas pola ausencia de amor nas meixelas dos que fan xirar a roda estatal,

bicos suspendidos no aire coma notas do piano

de Hancock  na fría noite do catro de outubro en Estolcomo,

mentres o jazzmen busca no ceo os mortos polo jazz.

A Coltrane.

A Montoliu.

A Gillespie.

A Davis .

A Thelenius Monk.

A Sonny Rollins.

E nos aínda pensamos que o Village Vanguard non esta en Nova York

senón en Ourense que non é unha  enorme metáfora. do reino de Mánoa

senón que sigue sendo a Auria  de Blanco Amor

e dos poetas e bispos camiñantes nás frías noites de inverno

nás que baila  a lúa dos mortos ca túa sombra de mal poeta.

Respiramos o mito entre fume de tabaco!.

 

 

SYLVIA PLACHY: PANORAMA DE NUEVA YORK

SYLVIA PLACHY: PANORAMA DE NUEVA YORK

 

Sylvia Plachy nació en Budapest, Hungría, en 1943. Su madre, judía, sufrió la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Ha publicado sus retratos y trabajos en medios como ""The New York Times Magazine", "Vogue", "Art Forum", "Fortune". Sus obras han sido expuestas en galerías y museos de Minneapolis, Chicago, Nueva York, Berlín, París, Budapest y Tokio. Sylvia Plachy ha expuesto en PHotoespaña y, además, es la madre del actor Adrien Brody, protagonista de El pianista de Roman Polanski, actor que también ha encarnado a Manolete en une película que aún no se ha estrenado.

*Me voy a Ejulve un par de días. Que paséis un muy buen fin de semana. Aquí os dejo esta bonita foto de Nueva York de 2005 de esta espléndida fotógrafa.