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Antón Castro

GERICAULT Y LA BALSA A LA DERIVA...

GERICAULT Y LA BALSA A LA DERIVA...

En el Museo del Louvre, en mi primer viaje a París, estuve ante uno de los cuadros que más me ha gustado siempre: “La balsa de la Medusa” y luego visité la tumba de Theodore Gericault en el cementerio de Pere-Lachaise. La primera vez que alguien me habló del pintor fue Natalio Bayo, pintor de caballos. Preparábamos un libro de bibliofilia, “Caballos en la noche”, en el que hay un capítulo o un fragmento dedicado a este artista embrujado por los caballos, y luego, tras la espeluznante historia real de la balsa de Medusa, sojuzgado y excitado por los desórdenes del cerebro. Le dedico esta fota y esta nota a Joaquín, el amable visitante de los haikus de Benedetti.

MARIO BENEDETTI: UN MICRORRELATO DE AMOR

MARIO BENEDETTI: UN MICRORRELATO DE AMOR

SU AMOR NO ERA SENCILLO 

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia.  Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.  

*Magda Díaz Morales, madrina literaria de Aragón y de los aragoneses, es una enamorada de este microrrelato de Mario Benedetti. Lo pega en sus comentarios (¡Qué habría sido de este blog todos estos años sin sus visitas y sus pequeñas cartas!) Y además nos regala “Los formales y el frío”, ese poema de amor tan falsamente ceremonioso que me hace pensar siempre en el Teatro Principal de Zaragoza. La foto pertenece a una colección que he encontrado por ahí, muy extraña, y que yo llamo simplemente “Raros de América”. Esta serie lleva por subtítulos, “Amantes” y “Besos”.

MARIO BENEDETTI: EL ARTE DE HACER HAIKUS

MARIO BENEDETTI: EL ARTE DE HACER HAIKUS

Hubo una época en que Mario Benedetti era uno de mis poetas favoritos. Más que poeta exactamente, uno de mis letristas: tanto Daniel Viglietti como los hermanos Parra, la propia Nacha Guevara o Juan Manuel Serrat hicieron discos con sus textos. Mi canción favorita, o una de las favoritas, era aquella de “Los formales y el frío”, más incluso que “Vas a parir, felicidad”, casi tanto como “Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo…”

Esta mañana, de Visor (que cumple ahora 40 años), me llegaba un nuevo libro de Benedetti: “Nuevo rincón de haikus” (Visor, 2008; 308 páginas), donde hay algunas piezas realmente singulares. 

Copio algunas: 

por ser secretas
las charlas del amor
son en voz baja 

húmeda o seca
la arena colecciona
nuestras pisadas 

es casi ley
los amores eternos
son los más breves


en el jardín
noche a noche la luna
besa los árboles 

los personajes
se evaden de mis libros
y me interrogan

*Interpretación moderna de "La balsa de la medusa" de Gericault.

DAVID VELA EXPONE A RAMÓN EN ALCALÁ DE HENARES

DAVID VELA EXPONE A RAMÓN EN ALCALÁ DE HENARES

El pasado jueves 27 de marzo se inauguró en Alcalá de Henares la exposición Los Muertos y las Muertas.
Este es el texto que, hilvanando citas, ha preparado para al exposición el ilustrador aragonés David Vela.

 

ha preparadoPara consuelo de los hombres ha puesto Dios esa rasgada risa
que queda en la calavera, pero los hombres son tan pedantes
que no quieren admitir esa risa que de los que más se reirá
será de ellos mismos, de los seriecistas, que lograron
que fuese ajena a ellos su propia risa calaveral,
pagando así el que no supieron encontrar su afinidad.
(Los muertos y las muertas y otras fantasmagorías)


 

“Los muertos y las muertas” es una exposición de cuarenta dibujos que ilustran textos de Ramón Gómez de la Serna sobre el asunto de la muerte. Son en su mayor parte textos escogidos de una de las obras maestras del ramonismo, Los muertos y las muertas y otras fantasmagorías, aunque también incluye una docena de greguerías tomadas de otros libros y antologías.

Estas cuarenta ilustraciones intentan ofrecer una breve muestra de las infinitas variaciones que Ramón plantea en torno al concepto de la muerte, a lugares, objetos y sujetos de la muerte: los cementerios, nichos y ataúdes, las lápidas y los epitafios, los cráneos y las calaveras, los esqueletos y los osarios, los muertos y las muertas. La exposición pretende ser una invitación a la lectura de un libro que, como afirmaba Pedro Salinas, contiene “algunas de las páginas mejores que ha escrito Ramón”,

Humor y muerte. En su ensayo “Gravedad e importancia del humorismo”, al reflexionar sobre el humor español, apuntaba Ramón: “El humorismo español está dedicado a pasar el trago de la muerte, y de paso para atravesar mejor el trago de la vida” (…) “El mayor reactivo de la vida, lo que la ataca en lo entrañable es este contraste entre la risa y el llanto, entre la vida y la muerte” (...) “El humorismo debe ser esa explosión de realidad inevitable que surge en las fiestas y en los funerales, como comentario definitivo del vivir, como preparando al mundo para bien morir”. Y es Los muertos y las muertas el libro en el que Ramón se aplica con mayor empeño en ese comentario, acompañado por la sombra de Quevedo, con el que parece dialogar en cada una de sus páginas, en mil variaciones de ingenio admirable.

Los objetos y la muerte. La lectura de Los muertos y las muertas, corrobora la observación de José-Carlos Mainer cuando escribe: “por mucho que hable de humor, la esencia de Ramón es la desazón”. Desazón con mayúsculas ante la muerte, que convierte al hombre en un objeto más de ese Rastro gigantesco que es el mundo. Un objeto que –como aquella otra multitud de cosas de las que hace inventario en sus páginas– parece haber perdido su significado en el mundo moderno que da la espalda a la muerte, que pretende ocultar al muerto.

Para Pedro Salinas Los muertos y las muertas ilumina una de las claves del ramonismo: “La afición de Ramón a tantas y tantas cosas que parecen muertas, definitivamente terminadas, ese juego con las cosas que ya no existen, revelaba en sus fondos un formidable deseo de vitalidad y existencia. Era expresivo de la constante tragedia de agregación y desagregación por que pasan en el mundo seres y cosas, de esa lucha entre la vida y la muerte que Ramón Gómez de la Serna ha tratado ahora con visión más amplia y con más grave alegría que nunca”.

Tal vez fue César González Ruano quien –precisamente en la hora de la muerte del escritor–descubrió el secreto de esa obsesiva presencia de la muerte en la obra de Ramón: “Ramón estaba muerto hace mucho tiempo. Sólo un muerto puede entender tan estremecedoramente la vida”. “Ramón rondaba la muerte bastante antes de lanzar su Automoribundia. Tenía miedo al dolor, como los niños. Pero no al sueño, al que los niños tampoco tienen miedo.”


Textos citados
Ramón Gómez de la Serna, “Gravedad e importancia del humorismo”, Revista de Occidente, 28, (1930) pp. 348-391.
José-Carlos Mainer, “Ramón. La literatura como vida”, Turia, 41, Junio 1997, pp. 111-119.
Pedro Salinas, “Escorzo de Ramón”, en Ramón en Cuatro Entregas, Museo Municipal-Ayuntamiento de Madrid, 1980, vol. 3, p. 33-37.
César González Ruano, “Ramón del alma mía”, en Ramón en Cuatro Entregas, Museo Municipal-Ayuntamiento de Madrid, 1980, vol. 4, 47-49.
Los textos citados en la exposición proceden de:
Ramón Gómez de la Serna, Los muertos y las muertas, Madrid, Espasa-Calpe, 1961
Ramón Gómez de la Serna, Greguerías. Selección 1910-1960, Espasa-Calpe, Madrid, Espasa-Calpe, 1990

CARBONELL Y MIRANDA: NUEVO LIBRO CON KOIPESOL...

CARBONELL Y MIRANDA: NUEVO LIBRO CON KOIPESOL...

Jueves, 17 de abril, 20.00 h.
Master Pool (Conde Aranda, 138). Parkin en Plaza de toros.
Presentación internacional de la
Gran Encicopledia de Aragón Preta
(701 palabros para moverse por la Expo sin llamar la atención)
de Carbonell & Koipesol con ilustraciones de Alberto Calvo.
(por los autores del Estatuto plan B)

Participan los autores, Joaquín Carbonell y Roberto Miranda,
e interviene el profesor y escritor Javier Barreiro

Fin de fiesta musical: Gran Bob y La Magra Humana (Fernando Bastos y cía).
Degustación: Vino Corona de Aragón de Grandes Vinos y Viñedos.

*De la serie "Raros de América". La foto se titula "Un día en la playa de la Expo".

  

GRACIAS A LOS 500.000 VISITANTES DEL BLOG

GRACIAS A LOS 500.000 VISITANTES DEL BLOG

  Este fin de semana, mientras andaba por Benasque o cruzaba el congosto de Ventamillo, tan impresionante en su paseo junto al Ésera, este blog alcanzaba las 500.000 visitas desde su fundación en mayo de 2004, en Albarracín. Recuerdo que Mariano Gistaín impartía un taller para los niños, y me abrió este blog, que ha sido como una segunda y tercera y cuarta vida para mí, donde he intentado hablar de todo: de las cosas que me gustan, de la fotografía, de arte, de literatura, de los amigos, de las emociones, del deporte, de la familia, de las revelaciones cotidianas que te da la vida.  

Muchísimas gracias a todos lo visitantes, a todos los cómplices durante estos casi cuatro años.

*La foto es de Ellen Kooi.

HISTORIAS DEL AGUA.6 / LUIS DEL VAL

HISTORIAS DEL AGUA.6 / LUIS DEL VAL

El agua tiene tres sonidos: el agua sobre la tierra, el agua sobre la piedra y el agua sobre el agua. Se lo dijo el viejo Abu Asma en su jardín de Bosnia, antes de que comenzara la locura. Pero se olvidó de otros dos sonidos: el agua sobre la quilla del barco y el agua arremolinaba tras acariciar la popa.  

*He aquí casi un poema en prosa del agua: ese el inicio, el preludio de la nueva novela de Luis del Val, Crucero de otoño, publicada por Espasa y Calpe, y finalista del premio Primavera, que ganó Agustín Sánchez Vidal con Nudos de sangre.

*La foto es de Bruno Mercier.

RAMÓN MASATS: PERFIL DE UN FOTÓGRAFO*

RAMÓN MASATS: PERFIL DE UN FOTÓGRAFO*

La historia del fotógrafo Ramón Masats (Caldes de Montbui,  Barcelona, 1931) comienza con una fábula y con un hecho real más sugerente que la propia invención. Durante algún tiempo se escribió que se hizo fotógrafo porque le tocó una cámara en una tómbola, mientras hacía el servicio militar. Lo cierto es que, en ese período en el ejército, se aburría mucho; había adquirido el hábito de cogerle de cuando en cuando algún dinero a su padre y, víctima del tedio, decidió comprarse una cámara. Poco después, hacia 1953, inició un extenso reportaje sobre Las Ramblas de Barcelona: un trabajo que revelaba una obsesión inmediata por la pureza, sin preocuparse por la composición ni la estética. El joven Masats hacía fotos directas que capturaban la vida tal como  viene, con frescura, con instinto, con intuición de documentalista. Hacía foto de reportaje social, y solía colaborar con otros dos fotorreporteros como Ricard Terré y Xavier Miserachs. Entonces, admiraba la obra de Henri Cartier-Bresson y la de William Klein, nombres a los que iría sumando los de Arnold Newman, Richard Avedon y Elliott Erwitt. En 1955, a Ramón Masats no le pasó inadvertida una gran exposición: “La familia del hombre”, en el MOMA, la gran exposición que había concebido Edward Steichen.        

Con un proyecto muy sugerente en la cabeza, un extenso reportaje sobre Los Sanfermines, Masats se trasladó a Madrid en 1957. Allí coincidió con otros jóvenes fotógrafos, como Gerardo Vielba o Gabriel Cualladó, que también llevaban a cabo la renovación de la fotografía española: huían, como de la peste, del pictorialismo y de la ausencia de compromiso en la negra noche del franquismo. En 1963, se publicó ese gran libro, Los Sanfermines, sobre las célebres fiestas de color y sangre de Pamplona, que inmortalizó Ernest Hemingway y que, ahora, inmortalizaba Masats con una fotografía nada convencional, que poseía originalidad, variedad de registros, hondura y un magnífico sentido creativo. El fotógrafo –que trabajaba en distintos medios como La gaceta Ilustrada, Ya, Arriba, etc.-, publicó distintos libros: Neutral corner, con textos de Ignacio Aldecoa, sobre el mundo del  boxeo; Nuevas historias de Castilla la Vieja, donde seguía los paisajes y las palabras de Miguel Delibes, incluso se atrevió a hacer un libro fotográfico sobre El Quijote. Masats dejaría la fotografía en 1964, porque se pasó al cine y a la televisión, donde realizó documentales, películas y series.

En 1981, retornó a la disciplina que le había hecho famoso, y empezó a alternar la fotografía en blanco y negro con la fotografía en color, y pasó a colaborar con publicaciones españolas y europeas. Masats es un “fotógrafo puro de reportaje” (así se define), un fotógrafo de la calle, de la gente que pasa, un observador inadvertido que detesta llamar la atención, un fotógrafo deliberadamente costumbrista que busca la realidad, más preocupado por sugerir que por contar, que no hurga en la miseria ni la esquiva, y que afirma una y otra vez: “Me gustan los tópicos españoles: la semana, la Semana Santa, los curas…”

*Una de las fotos de Ramón Masats.