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Antón Castro

MARIBEL VERDÚ GANÓ POR FIN

MARIBEL VERDÚ GANÓ POR FIN

Maribel Verdú ganó su primer Goya por su excelente trabajo en "Siete mesas de billar francés".

 

Mi otro favorito Ignacio Martínez de Pisón, guionista de "Las trece rosas", no pudo alzarse con la estatuilla. Venció el asturiano Sergio Sánchez. Es la segunda vez  que Ignacio, autor de la exitosa novela "Dientes de leche" (Seix Barral), opta al premio. Será  por algo.

FIESTA DE LA POESÍA DE FERNANDO SARRÍA Y SUS AMIGOS

FIESTA DE LA POESÍA DE FERNANDO SARRÍA Y  SUS AMIGOS

Amanecer es recogerme en los pedazos
y en el vértigo del alba reconstruir un hombre.                                                      

“Soy un hombre viejo en un lugar vacío”
                                                             
(El león en invierno)

Mirar por la ventana y discernir el tiempo,
la hora en que me habito,
sólo eso trae el transcurso de los días.
Mis manos ahuecan la nada
y sigue siendo fría la aurora en que me asiento
por mucho que recuerden, todavía,
mis huesos y mi piel tus caricias.

Hay un reloj que siempre da tarde las horas,
quiere desengañarme de mis esperanzas, 
y que aprenda que todo está acabado,
que no hay más valor que los silencios y el crepitar del fuego. 

Ahora bajarás las escaleras y me mirarás desde el último rellano,
allí se divisa el espectáculo de un hombre solitario,
asomado a una ventana y con sus manos cerca de la lumbre,
pero mirarás, como sólo tú lo sabes hacer dentro de mi,
y sabrás que me ves tan náufrago y tan perdido
como a lo mejor nunca me has visto,
y a pesar de todo, y sin saber por qué,
vendrás hasta mí, me tocarás con tus manos,
sólo para cerciorarte de que respiro.

 

[Fernando Sarría, el poeta erótico y voluptuoso más seguido de la red, acaba de crear la fiesta de la poesía en su blog. Me pide un poema. Como bien decía alguien en una nota anónima, “soy [es] un pésimo poeta”, y no voy a dejar tentarme esta vez. Él para provocar me  envía esta pieza y me dice que es muy distinta a las suyas. Es otra modalidad de erotismo: a Fernando siempre le perseguía el deseo.  Tras la victoria del Real Zaragoza (¿era necesario sentar a Zapater, Jabo Irureta?), aquí se queda.]

*La foto, tomada en Glasgow en 1958, pertenece al gran fotógrafo Roger Mayne, nacido en Cambrigde en 1929. Es uno de los grandes fotógrafos ingleses del siglo XXI.

                                        

CON MARIBEL VERDÚ, POR EL GOYA

CON MARIBEL VERDÚ, POR EL GOYA

Maribel Verdú es una maravillosa actriz. Película a película, prueba su madurez, su variedad de registros, su talento, y esa belleza cada vez más angulosa, cada vez más intensa, amasada de experiencia y de vitalidad. Esta es otra de  sus noches, y ojalá que, por fin, el cine español le reconozca sus más de veinte años haciendo estupendas películas. En el verano de 1987, cuando empezaba yo en el periodismo, Plácido Díez y Lola Esther me mandaron a hacer un reportaje a Calatayud de “El aire de un crimen” de Antonio Isasi. Y allí estaba ella, jovencísima, silenciosa, como un ángel de luminosa beldad en el set, en el restaurante, mientras Germán Cobos la miraba con ternura, con una humanidad de labrador antiguo, surcado de arrugas y de sabiduría. 

Maribel  Verdú, después de esa película, no ha hecho más que crecer y crecer. Y en “Siete mesas de billar francés” de Gracia Querejeta, sin desdeñar a nadie, sin desdeñar el espléndido trabajo de Blanca Portillo, el de Emma Suárez y Belén Rueda, de nuevo, Maribel está muy bien. Además, si ganase, ¡qué alegría se iba a llevar la madre de Luis Alegre, la gran Felicitas Saz de Lechago!

LA NOVIA DE FRANCIA / Y 2

LA NOVIA DE FRANCIA / Y 2

Retrato más sofisticado de la mujer que robó el corazón invencible de Sarkozy, el gran seductor.

LA NOVIA DE FRANCIA / 1

LA NOVIA DE FRANCIA / 1

Un retrato algo desmelenado de la señora Sarkozy: la cantante Carla Bruni. Esa mujer que canta a Emily Dickinson. En ese tiempo de anteayer, Carla parecía algo menos esfinge.

ICONOGRAFÍA DEL BESO / 1

ICONOGRAFÍA DEL BESO / 1

Inicio una nueva serie sobre algunos bellos besos en la fotografía. Me ha gustado mucho éste de Anna Koudella. Y aquí está, para iniciar el domingo, antes de la victoria del Real Zaragoza y el Goya a Maribel Verdú.

LAS VOCES DE LA RADIO

LAS VOCES DE LA RADIO

No soy viajante de comercio ni representante de calzado, pero me paso muchas horas en el coche. A veces, cuando regreso a casa, estoy tan enganchado a la radio que continuó conduciendo por senderos y caminos junto al Canal Imperial de Aragón. Arriba, el cielo se esclarece de estrellas. La radio me ayuda a entender el mundo, a emocionarme, a soñar, a fantasear con las voces, a sonreír. Siempre digo que cuando mejor paladeo un álbum de música es cuando lo oigo en el coche. Ahí, no hay nada que me distraiga: me centro en la calzada y en la melodía. De viaje de aquí para allá, hacia Malpica, Alcorisa o Huesca, me entero mejor de lo que pasa en el mundo. La radio anuncia que Rodríguez Zapatero va a devolver 400 euros al contribuyente (lo cual me invita a pensar que si nos pueden devolver ese dinero Hacienda o quien sea nos está tomando el pelo), que los obispos solicitan con su sinuosa e hipócrita manera el voto para Rajoy, que ni Esperanza Aguirre (que dice ahora Diego donde dijo Digo) ni el señor Lamela, o su recambio, tienen que pedir disculpas a Luis Montes ni a nadie, que Emilio Gutiérrez-Caba se entera de que a su hermana Julia le van a entregar un Fotogramas mientras él espera con incertidumbre un Goya. La radio me hace reír con varios jóvenes no minusválidos, sino “diferentes”, tal como dice Juanjo Hernández en Estudio de Guardia, que se han enamorado durante su convivencia en la Fundación Ardid, y hay un novio que le regala a su amada colonia y un jabonero. Risas: ternura de risas en estrépito en el estudio. O que el nuevo campo del Real Zaragoza se trasladará a San José, a pesar del enojo del ex concejal Gaspar, que ha vuelto a quedarse en ardiente y malhumorada soledad. Oigo las nuevas canciones de Pedro Guerra, y la voz entrecortada del padre de Carlos Llamas que recuerda el compromiso con la información y la democracia de su hijo. Siempre me pregunto: “¿Qué haría sin la radio?” Las noticias te llegan de otro modo: van directas al lugar donde tiembla la emoción y el conocimiento.

*La foto es de Michael McCabe. 

FERRER LERÍN: UNA VISIÓN DE FERNANDO VALLS

FERRER LERÍN: UNA VISIÓN DE FERNANDO VALLS

[Fernando Valls, profesor, crítico y director editorial de Menoscuarto, en su colección Reloj de  arena, es  un gran conocedor del raro y precursor de los novísimos Francisco Ferrer Lerín, a quien entrevistamos hace no demasiado tiempo en Borradores. Fernando, que agota sus últimos días en Berlín sin perder la afición a la belleza y a las hermosas mujeres (sospecho que ahora anda buscando los catálogos y la aventura fascinante de la fotógrafa Yva), le dedica este texto. Sin decirle nada, aquí lo pongo para animar el sábado. Su blog es estupendo y variado.] 

LA METAMORFOSIS DE FRANCISCO FERRER LERÍN
 
Por Fernando Valls 

Mucho antes de haberlo leído, de poder tratarlo y charlar con él, conocí la leyenda del joven Ferrer Lerín, noi de casa bona. Así que, su fama singular solía preceder a la persona, e incluso a la lectura de la obra literaria, no demasiado asequible hasta hace unos pocos años.  Los rumores lo habían convertido en un poeta raro, de culto, que vivía alejado del mundo literario y extrañamente había sido excluído de la célebre antología de los novísimos. Lo mismo que le ocurrió, por otra parte, a Antonio Colinas, Juan Luis Panero y Antonio Carvajal. ¡Qué vista tuvieron Castellet y sus consejeros! Dejaron fuera a los que eran poetas, pero incluyeron a varios que ni lo eran, ni llegarían a serlo nunca. En fin. Su fama de tahúr, le gusta presumir de jugar bien al póquer descubierto, le atribuía el desplume de alguno de sus mejores amigos de entonces, como Félix de Azúa y Leopoldo María Panero; no así, claro está, de Pedro Gimferrer, ¡sólo faltaría! Años después, Azúa y Enrique Vila-Matas lo convirtieron en personaje literario, en novelas, o lo que sean, como Diario de un hombre humillado, donde aparece como "el Buitre", y Bartleby y compañía, libro en el que su producción literaria actual ya no le permitiría estar.  

A las gentes de mi edad, sus poemas nos llegaron en un libro de la entonces insólita Ocnos (La hora oval, 1971). Fueron también los años, me refiero a los primeros setenta, en que tradujo a Gustave Flaubert, Paul Claudel, Tristan Tzara y Eugenio Montale. Y cuando quince años después apareció Cónsul (Península, 1987), tuvimos que dejar de poner en duda su existencia. Luego ya, en esta última década, ha echado la casa por la ventana publicando su poesía completa "autorizada" (lo que debe querer decir, `todo lo que sigue interesando de mi poesía´; añadiéndole, además, casi una treintena de poemas inéditos), con el título de Ciudad propia (Artemisa, 2006), la novela Níquel (Mira, 2005), que tiene su origen en un guión de cine que le encargó el pintor Frederic Amat, y que nunca se rodó, y un Bestiario (Círculo de Lectores, 2007), cuyo remoto origen es una heterodoxa tesis doctoral, que hubiera hecho las delicias de Juan Perucho. Con todo ello, prepara además otra novela titulada La bestia de Gévaudan, el escritor empieza a igualarse con el personaje, quizá porque ha logrado mitigar con la escritura esos ruidos que a veces decía que le rondaban por la cabeza.

Hace un par de veranos, la fortuna me llevó a Jaca y allí conocí a Ferrer Lerín. Yo participaba en uno de esos gratos cursos de verano, al que me convocaron Mari Ángeles Naval y Carmen Peña, en la agradable compañía de José Luis Calvo Carilla, Luis García Jambrina, Manuel Vilas, Javier González y Laura Freixas. En algún momento, apareció por allí, no por las conferencias, claro está, Ferrer Lerín. Y la verdad es que este hombre, quien ha reconocido haber vivido nada menos que para ser sorprendido, no me pareció nada raro; aunque quizá sea debido a que no lo traté en sus afanes de salvar a las carroñeras, al buitre leonado, en peligro de extinción, sino con una copa de vino en la mano, tomándonos, de pie, unas croquetas y unos pinchos de tortilla de patatas.

*Una criatura de Anna Koudella. No estoy seguro de que Ferrer Lerín estudie esta especie tan hermosa y etérea en su bello y plural Bestiario (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores).