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Antón Castro

NOCHE DE CINE EN BORRADORES

NOCHE DE CINE EN BORRADORES

Borradores dedica hoy jueves, en este mismo instante tal vez, una completa noche de cine y literatura. Recibe en el plató al director Emilio Martínez Lázaro, autor de “Las trece rosas”, y al guionista Ignacio Martínez de Pisón, que explican las claves de una película que está conmoviendo especialmente a los espectadores: narra la historia de trece jóvenes que fueron ejecutadas el cinco de agosto de 1939. El programa, que dirige y presenta Antón Castro, también al joven realizador aragonés Ciro Altabás, autor de películas como “Phobia”, “DVD” o “Made in Japan”, y a Vicki Calavia, coordinadora del certamen ProyectaAragón.  

Además, Borradores ofrece dos entrevistas-reportajes con Gracia Querejeta, autora de “Siete mesas de billar francés”, la película interpretada por Maribel Verdú y Blanca Portillo, y con Juan Antonio Bayona, director de “El orfanato”, la película de terror y fantasía que interpreta Belén Rueda. La librería Antígona recomienda libros de cine sobre Buñuel, Pilar Miró, David Cronenberg y David Lynch. La actuación musical corre a cargo del grupo de tecnopop Bronski: Miriam y Jordi Brunet y Javier Roldón interpretan dos temas de su último álbum: “Satanás” y “Turín”.

SI NO CREYERA EN LA LOCURA

SI NO CREYERA EN LA LOCURA

Boceto VI. Pequeño perfil del espacio vacío en La.

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando
cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando.
(Jorge Manrique) 

 Nosotros, los espacios vacíos, también sufrimos. Condenados a suplir la presencia no cargamos sobre nuestra espalda otra cosa que tristeza, desencanto y ese punto de nostalgia que tanto hiere a quien ha perdido a un ser querido, la obsesiva idea de recordarle vivo. Con qué desolación me miran los ojos enrojecidos y agotados de quien proyecta sobre mí la gloria del pasado. Confieso que aún siendo mi destino, me sobrecoge. Soy la oquedad que ondea sobre esa silla que ya no tiene dueño, la quietud de su lado de la cama; la grotesca inmanencia que desprenden sus objetos personales, los libros que disfrutó, el inútil reflejo de su espejo, cada pequeño detalle que le rodeaba, el brillo a menos.  

Soy también el sobresalto, la estrangulada angustia del que despierta tras la pérdida y recuerda. El golpe asestado al alma, un grito silencioso, entrecortado. El lento y sistemático talado del coraje. La impasibilidad de los proyectos inconclusos. Soy la náusea del cansancio, el contador perpetuo de los tramos imposibles del futuro. La sordidez del deseo insatisfecho. Ocupo, estoico, mi lugar en fechas señaladas. Soy la nota grave del discurso navideño, la pesadilla de los aniversarios, la amargura de los cumpleaños. Soy el despojo, el exceso, el equipaje innecesario. El rincón que se marchita, el recuerdo traicionero. El eco indefinido, sonido de otros tiempos. 

*La escritora gallega Angeline, La Dama de las nieves, publica estos días "Si no creyera en la locura". Éste es un fragmento del libro. La foto es de Edward Steichen.

EMMANUEL SOUGEZ: EL MAGO DE LA LUZ SOBRE EL CUERPO

EMMANUEL SOUGEZ: EL MAGO DE LA LUZ SOBRE EL CUERPO

Ayer por la tarde grabamos a Marie-Loup Sougez, la gran historiadora de la fotografía. Es una mujer menuda y encantadora, nacida en 1930, que cuenta bellamente cómo hacía fotos su padre, Emmanuel Sougez (1889-1972), del cual se inaugura esta tarde, en la Casa de los Morlanes, una selección de fotos familiares prácticamente inéditas. Fotógrafo humanista como Willi Ronis, Robert Doisneau, Marcel Bovis o Jean  Dieuzaide, entre  otros, poseía un talento especial: componía con perfección, sabía crear atmósferas, era perfeccionista aunque no estridente y tenía una visión poética incomparable. Solía trabajar con una cámara de 6 x 6 Rolleiflex y también con la menuda y rápida Leica.  

Su “Álbum de familia” acaba de ser publicado por Cuarto Oscuro, la colección que dirige Antonio Ansón, y constituye la selección de obras que se exponen en Morlanes. Pedro Avellaned  ha sido el encargado de revelar unas copias que la familia poseía, que eran su álbum más íntimo y más manoseado, y que poseen fuerza, evocación, sutileza, belleza formal y duende. Emmanuel Sougez retrataba a sus dos hijas: a la mayor Clo, atractiva y esbelta, a la que capta en distintas ocasiones con gran vigor estético, como un padre enamorado del esplendor de la joven: en la playa, como una nadadora moderna,  en el balcón, como una actriz de Hollywood, como una madre incipiente en medio del heno; a la pequeña Marie Loup, quince años más joven, vestida de carnaval, desafiante ante la cámara, completamente desnuda con poco más de tres o cuatro años. Y también captó a su esposa Madeleine, que falleció en 1945, poco después de la liberación de París. 
 

Emmanuel Sougez era un maestro del reportaje, del bodegón y del desnudo femenino. Un fotógrafo que medía mucho la luz y que sabía pautar con minuciosidad la puesta en escena sin agobiar a sus retratados. En “Álbum de familia” hay mucho que ver: es una exposición que cuenta una historia, que describe un tiempo y una intimidad, es una exposición de una belleza casi inefable.  Una exposición que invita a soñar. 

*Este desnudo no está en la muestra. Pero es una confirmación de la magia de la luz, de la caligrafía de la claridad que sabía congelar y esculpir Emmanuel Sougez sobre los cuerpos.

UNA CANCIÓN CON PERRO

UNA CANCIÓN CON PERRO

[La gran Magda Díaz Morales, nuestra hada madrina de México, me escribe esta carta, que pego aquí con una foto de perros del gran retratista de perros: Elliott Erwitt]
Buenos días, Antón.
Mira, este poema hecho canción es de Alberto Cortés, es argentino. La canción se llama "Callejero", y toma la metáfora de un perro para decir un poema hermoso, toda una filosofía de vida. A ver si te gusta, solo dale click y podrás escucharla cuando tengas un tiempito:
http://mx.youtube.com/watch?v=9KM1tFUJ-IE
El video no es muy bueno, pero se escucha bien. Era una de las canciones favoritas de mi madre. La letra dice:

Era callejero por derecho propio

su filosofía de la libertad

fue ganar la suya sin atar a otros

y sobre los otros no pasar jamás.

 

Aunque fue de todos nunca tuvo un dueño

que condicionara su razón de ser

libre como el viento era nuestro perro

nuestro y de la calle que lo vio nacer.

 

Era un callejero con el sol a cuestas

fiel a su destino y a su parecer

sin tener horario para hacer la siesta

y rendirle cuantas al amanecer.

 

Era nuestro perro y era la ternura

que nos hace falta cada día mas

era una metáfora de la aventura

que en el diccionario no se puede hallar.

 

Era nuestro perro por que lo que amamos

lo consideramos nuestra propiedad

y era de los niños y del viejo Pablo

a quien rescataba de su soledad.

 

Era un callejero y era el personaje,

de la puerta abierta en cualquier hogar

era en nuestro barrio como del paisaje

el sereno, el cura y todos los demás.

 

Era el callejero de las cosas bellas

y se fue con ellas cuando se marcho

se bebió de golpe todas las estrellas

se quedo dormido y ya no despertó.

 

Nos dejo el espacio como testamento

lleno de nostalgia, lleno de emoción

vaga su recuerdo por mis sentimientos

para derramarlos en esta canción.

LA VIOLINISTA, POR ANTONIO PEREIRA

LA VIOLINISTA, POR ANTONIO PEREIRA

Hace pocos meses, Antonio Pereira publicó en Calambur Meteoros, su poesía. He estado repasando el libro y cuando iba a cerrarlo, me encuentro con este poema, “La violinista”, que explica muy bien la visión y la picardía de Antonio Pereira. 

LA VIOLINISTA 

[Esa chica del violín que en la orquesta está lánguida de melena y a lo mejor se llama María o Claudia, educada para esa vibración casi celeste, trémolos, pizzicatos, a esa mujer vestida de raso ni se le ocurre que en la sala hay ojos codiciosos de hombres que la apartan a ella del conjunto e imaginan juegos de amor para sus manos, dedos.]

 La foto es de Edward Steichen.

ANTONIO PEREIRA: UN MARAVILLOSO LIBRO

ANTONIO PEREIRA: UN MARAVILLOSO LIBRO

Desde hace casi un mes me acompaña un libro: La divisa en la torre (Alianza Editorial: Alianza Literaria) de Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923). Se trata de uno de esos libros de género difícil: mezcla las memorias y la autobiografía con el apunte, el retrato, la anécdota jugosa y la narración pura. El libro tiene todos los ingredientes del  universo de Pereira: una mirada personal, el gusto por las trastiendas de la vida, la capacidad de atrapar las historias al vuelo, el conocimiento de los personajes y un afán constante de vivir.

El escritor Antonio Pereira asoma constantemente, pero también el soñador, el fabulador, el poeta. Aquí se habla desde la búsqueda de una película de la infancia, en Urueña, hasta de invitaciones literarias, de personajes que poseen un don o una extravagancia (como aquella mujer que acudía a las casas a contar historias...), historias de amor, pinceladas de amigos más o menos célebres como Paco Pino o Cela o el traductor y catedrático Basilio Losada, la ineludible y breve visita a Vicente Aleixandre, historias de curas con ínfulas, historias de periódicos o de gentes que han caído en el olvido y delinquen para que se les recuerde...
 Antonio Pereira escribe con humor, con gracia, con una ironía muy especial. Es un galanteador del decir y del amor, es un viajero lento que lo oye casi todo. Y todos los textos, disparejos, funcionan a la perfección: son breves,  intensos, tiene el encanto de la prosa que va y viene como un pájaro libre. Por cierto, Antonio Pereira define el oficio de la literatura como “el oficio de volar”. 

Éste es uno de esos libros en los que adivinas la humanidad del autor, la maestría sin estridencias, el estilo y el talento. No conozco a Antonio Pereira, he oído en muchas ocasiones decir a Mateo Díez o Merino u otros que era su maestro, que era un maestro. Es un romancero a la antigua usanza. Es un calígrafo de la emoción, de la ternura, de la sugerencia y del arte de vivir para contarlo. 

LA CONCUPISCENCIA, SEGÚN FERNANDO SARRIÁ

LA CONCUPISCENCIA, SEGÚN FERNANDO SARRIÁ

[Fernando Sarriá, poeta y bloggero, vuelve fogoso de las vacaciones del Pilar. Lo veréis en sus fotos, lo veis en sus poemas. Llego a casa tras ver “Las 13 rosas” de Emilio Martínez-Lázaro, y me encuentro con este poema suyo tan carnal, tan exuberante de concupiscencia. Le busco una ilustración adecuada... El poema es de Fernando Sarriá.]  

No me impresionabas tanto vestida,
quizás sea porque en la desnudez
primitiva de la noche tu cuerpo se alargaba
y se hacía sombra de un bosque imaginario.
Tal vez, el deseo fundido en tu mirada
me transportaba lejos,
a ese lugar de tu cuerpo recóndito y misterioso
donde tu piel se recorría con los dedos del corazón
y con ellos creaba surcos de arena invisible, dorada y caliente.
Nacía en mí la sensación de que en el tumulto
y el remolino que formaba  tu pubis en mi boca
tenía depositadas todas las esperanzas,
y entregado a saciar la sed de la pasión
respirar tu olor de agua marina,
el sabor imposible del placer,
oír tus gemidos más sinceros,

eso era lo último que me reservaba la vida.

*La fotografía es de Wodja.   

POEMAS DEL PINTOR VICENTE PASCUAL RODRIGO

POEMAS DEL PINTOR VICENTE PASCUAL RODRIGO

[Estuve ayer, durante el entrenamiento de mi hijo Jorge, en la casa de Vicente Pascual en Utebo. Me abrió su corazón y las carpetas de su portátil Dell. Le he pedido que me enviase algunos poemas y tuvo el hermoso detalle de enviarme éstos, que cuelgo aquí. Mañana, y él  no lo sabe, le  dedico mi  artículo “El pintor místico” en Heraldo. Vicente atraviesa por un delicado estado de salud, pero mira la vida con serenidad, con elegancia y con esa espiritualidad tan particular suya, vinculada a lo sufí, al budismo, a San Juan de la Cruz... ]  


De la Vida
¡Venid, guerreros, amantes y letrados!
Calentaos en mi hoguera,
que hace frío en esta noche
y quizás no haya mañana.  

De la Muerte
Miro al río,
y el cauce que veo dicen que se muda.
Y el agua que lleva,
que ayer era otra.
No sé que es un río.
¿Y quién mira al río,
si el cuerpo que arrastro
es siempre cambiante
y la vida en que hoy vive
ayer aún no era? 

De la Bienamada
Miraba el vacío, oía el silencio,
sentía la nada.
Y si aquí sólo era ausencia
allí es fresca presencia.  

De la Bienamada
No sé que decirte, noche,
cuando partes temerosa
expulsada por el día:
¿Buenas noches? ¿Buenos días?
Cómo darle buenos días
si ni un día ella ha vivido.
Sólo noches y más noches.
¿Cómo darle buenas noches?
Ay, te vas, amada noche.
Aún no hay sol y ya es el día.
Y esa brisa de aire leve,
que penetra por mis poros.
¿Es en ella que tú huyes?
¡Buenas noches tengas, noche!  

De la Muerte
Que mis huesos se evaporen,
en el aire muy inmenso.
Que mis carnes alimenten
muy menudas criaturas.
Y ojalá que este romero
en muriendo siempre, encuentre
el sendero de retorno.  

De la Bienamada
Como esa corza entre riscos.
Así es el arrullo de mi amada.
Como ese loto muy blanco,
en aguas turbias flotando.
Y qué ricas que me saben
esas olivas tan buenas.

Bien les va la hierbabuena.

*La foto es de Ed van der Elsken.