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Antón Castro

Artistas

CALVOMOÑACO / 7. A LA MANERA DE GARGALLO

CALVOMOÑACO / 7. A LA MANERA DE GARGALLO

Mormeneo no se entiende del todo a sí mismo. Ocupa su tiempo en dos cosas: pensar muy de prisa, con la furia del vendaval, saltando de asunto en asunto y dando salida a sus ideas, con celeridad, con calma, con desesperación, como si estuviese a punto de producirse el fin del mundo. Si hubiera tiempos muertos, fumaría un cigarrillo o apuraría, con lentitud, una cerveza. Si pudiera hacer dos cosas a la vez, trazaría un manchurrón de tinta azul sobre un folio con apariencia de pájaro peregrino.

 

La cabeza le da vueltas. Su propio cerebro lo arrolla. Una y otra vez, suele decir, pugna por no desmoronarse. Si alguien le dice algo lo perturba y lo alimenta. Le acaban de decir: ¿No te parece que sería muy bonito que hicieras vestidos y fotos a la manera surrealista de Man Ray?

 

Y él hace lo indecible por no perder la cabeza. Se acerca a su novia, que quizá sea poeta o modistilla de sueños y vestuarios, y le dice: “Déjame tocar la mejor línea de tu desnudo”.

BERLANGA / CINCO AÑOS DE PORTADORES

BERLANGA / CINCO AÑOS DE PORTADORES

La librería LOS PORTADORES DE SUEÑOS (c/ Jerónimo Blancas, 4) celebra mañana la fiesta de su quinto aniversario.  La convocatoria comenzará a las 20.00 en la librería, con la participación de LUIS ALEGRE, DAVID TRUEBA e IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN en la presentación de ¡VIVA BERLANGA!, un libro-homenaje al cineasta valenciano. El libro, coordinado por Luis Alegre, recoge 14 textos de escritores y cineastas españoles como Manuel Vicent, José Luis Borau, Javier Rioyo, David Trueba, Ray Loriga...

 

CINCO AÑOS

Hace cinco años que la librería Los portadores de sueños abrió sus puertas en el centro de Zaragoza, en la calle Blancas, junto a Plaza España, donde se ha convertido en un espacio literario de referencia en la ciudad. Sus señas de identidad son un escaparate con una chaise longue roja llena de libros y una cuidada selección de libros que sus propietarios, Eva Cosculluela y Félix González, escogen para sus clientes con verdadera pasión. La librería se distribuye en dos plantas, una dedicada a narrativa, pensamiento, poesía, arte, fotografía y libros ilustrados, y otra dedicada por completo a literatura infantil y juvenil.

 

Por su personalidad y originalidad ha sido señalada como “librería de autor” y este mismo año ha sido merecedora de uno de los Premios Búho que concede la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro. Desde sus comienzos ha sido una cita habitual en la agenda cultural de la ciudad con sus convocatorias de presentaciones, exposiciones de arte y actividades para los niños. Por la librería han pasado autores como Ignacio Martínez de Pisón, David Trueba, Enrique Vila-Matas, Andrés Trapiello, Soledad Puértolas, Clara Obligado, Gustavo Martín Garzo, Mara Torres, Marcos Ordóñez, Ismael Grasa, Benjamín Prado, Cristina Grande, Eva Puyó o José Antonio Labordeta, entre otros. Además, Los Portadores de Sueños también colaboran  con distintas entidades que trabajan en la difusión del libro y la lectura.

 

Su peculiar galería-escaparate, la chaise-longue de Los Portadores de Sueños, ha ofrecido exposiciones de numerosos artistas aragoneses. Por ella han pasado pintores como Lina Vila, Pepe Cerdá, Antonio Fortún, José Herrera o Miguel Ángel Ortiz Albero, ilustradores como Ana Lóbez, escultores como Bizén Ibarra y fotógrafos como David Barreiros o Miguel Mena.

 

Los niños también están presentes de una forma importante en su programación, y desde sus inicios, la librería ha realizado ciclos de cuentacuentos, talleres de escritura, talleres de manualidades y encuentros con autores. Una de las actividades más significativas de la librería es el PREMIO DE LOS NIÑOS, que puso en marcha por primera vez en 2008 y que es el primero en España en destacar un álbum ilustrado entre los publicados durante el año con la peculiaridad de que el jurado está compuesto por niños entre 6 y 10 años.

(En la foto, una secuencia de 'Calabuch', mi película favorita de Luis García Berlanga.)


Esta información está redactada por la periodista y activista cultural Mercedes Ventura
www.ideasamares.com

 

PAULINO VITO EN A CORUÑA

PAULINO VITO EN A CORUÑA

PAULINO VIOTA: “EL ARTE ES REVELACIÓN”

El cineasta cántabro imparte en A Coruña un curso sobre Jean-Luc Godard

 

Por Xoán ABELEIRA

No es frecuente que un cineasta –y ya no digamos un crítico– sienta una exaltación pareja contemplando Una mujer de París y El hombre de la cámara; Río Bravo y El eclipse; Vértigo y Pickpocket. Es decir: que ame con pálpito semejante el llamado cine clásico y/o comercial, y el llamado cine moderno y/o de autor. Pero es que Paulino Viota (Santander, 1948) no es un cineasta cualquiera sino un cinéfilo, en el sentido etimológico de la palabra, de los de antes. Un “analista” –como le gusta definirse a él– de cultura integral e integradora. Miembro de una generación que vivía por, para y en el cine, y para la que la vida era una suerte de extra. Gente que, en un mismo día, podía acudir, por la mañana, a una exposición de George de La Tour; por la tarde, asistir a una sesión doble tipo La edad de oro, de Luis Buñuel, y Amanecer, de F. W. Murnau; y, por la noche, meterse entre pecho y espalda, un tomo de las obras completas de Mijail Bakunin, Noam Chomsky o Carl Jung. Casi nada.

            La extraña pero consecuente deriva de este outsider nato es bien conocida dentro de su mundillo. Tras iniciarse de manera autodidacta con Las ferias (“un documental –que rodé, monté y sonoricé yo solo”, afirma), Viota, ligado al grupo de la revista Contracampo, realiza sus cuatro únicas películas hasta el momento: Duración (1970); Contactos (1970, un mediometraje que, en su día, llegaron a alabar dos figuras tan influyentes como Noël Burch y Henri Langlois, y que actualmente está en las buenas manos del Servicio de Restauración del Museo Reina Sofía); Con uñas y dientes (1978) y Cuerpo a cuerpo (1982). A partir de entonces, y pese a la insistencia de quienes admiraron entonces o descubrieron después aquellas prospecciones cada vez más revaloradas, Viota retomó su “orientación primera”: la de desentrañar las películas que ama y revelar a los demás sus maravillosos secretos. Pues para él, “el cine, el arte, en general, es ante todo producto de una revelación”.

            No es ésta la primera vez que Viota impresiona en A Coruña. Lleva varios lustros haciendo eso: impresionar a sus oyentes, aquí y allá por donde pasa, hasta el punto de que quizás pueda hablarse ya de una cierta “escuela de alumnos” suyos. Alumnos que alaban de él tanto sus amplísimos conocimientos como la humildad, la sencillez y la generosidad con que los transmite. Y, por encima de todo, su pasión. Eso que, precisamente, sólo saben contagiar los grandes maestros como él.

Hace apenas un año dio en el CGAI un curso inclasificable sobre los “Momentos estelares de los inicios de la historia del cine”. Esta semana, invitado por David Castro, coordinador del Aula de Cine e Imagen de la Universidad de A Coruña, estuvo en el Centro Cultural Riazor, hablando de su obsesión favorita: la obra de Jean-Luc Godard, a la que ya ha dedicado veinte años de su vida. “En realidad –nos comenta–, el curso está centrado en las dos primeras etapas de Godard: la inicial, digamos, cuando ejerció de crítico en los Cahiers du Cinéma, y la segunda, que abarca tantos sus cortometrajes y sketchs como los quince largometrajes que rodó en apenas siete años.” Desde la mítica À bout de soufflé (1960) hasta Week-End (1967), justo antes de comenzar su etapa maoísta. “Aunque –nos aclara– atendiendo más a las formas que a los contenidos, a los aspectos puramente visuales, estéticos.” Esos por los que Paulino Viota considera a Godard un artista “extremadamente inteligente, terriblemente audaz, inconcebiblemente creativo”. Un autor “verdaderamente irrepetible, pues no creo que haya ningún otro director cuya obra haya tenido un desarrollo formal tan variado y extenso como la suya”.

“No me extraña –concluye Viota con ese humor suyo también muy gordardiano– que Bernardo Bertolucci comentase una vez que habría matado por llegar a concebir algunos de los travellings de Godard, o que éste se saltase los créditos en sus primeras películas, porque, según él, aquellas obras suyas eran tan, tan personales que al firmarlas habría pecado de redundante”.

 

(Publicado en la Edición de Galicia de El País el 20/11/2009). Esta foto es del poeta y traductor Xoán Abeleira.

JUAN MARQUÉS, A. CALVO Y COCTEAU

JUAN MARQUÉS, A. CALVO Y COCTEAU

CASA ROJA EN LA NIEVE

 

                             ... una habitación vacía

                            con una ventana abierta.

                            Charles Simic

 

                                      Hay un poco de verde pero es gris,

                                      hay un tejado rojo.

 

                                      Hay una chimenea

                                      y un humo azul que vuelve a la mañana,

                                      donde antes fue madera.

 

                                      Hay un cuerpo tumbado en un colchón

                                      mientras el mundo gira

                                      y hay un problema con la identidad.

 

                                      Una guía de albergues. Un poema.

 

 

Juan Marqués Martín acaba de ganar el premio Gerardo Diego de poesía con un nuevo poemario: ‘Abierto’, que se publicará en breve en la editorial Pre-Textos. Este es uno de los poemas del conjunto, un poema muy significativo. La ilustración es de Alberto Calvo, uno de sus moñacos, inspirado en este caso en Cocteau. [En el post anterior hay un error: ese moñaco no está concebido al modo de Cocteau, sino al modo de Kirchner. Lo corrijo. El sistema, ya lo saben los que frecuenta este blog, no me permite ni hacer correcciones ni eliminar documentos. Mil disculpas.]

 

CALVOMOÑACOS / 5. A LA MANERA DE GRIS

CALVOMOÑACOS / 5. A LA MANERA DE GRIS

Los boxeadores se golpean la cara con desorden. La frase, creo recordar, la escribió Eduardo Arroyo. Antes se la oí a mi padre de otro modo: él había peleado por puro azar en Melilla, tumbó a un campeón vasco e hizo de ello una leyenda familiar. Cuando caía la noche, en torno a la hoguera, hablaba de dos terribles puñetazos. “Lo mandé al hospital durante catorce veces. Esa es la verdad. Todos los días soñaba que regresaba y que me partía la cara en trozos diminutos y sangrientos como piezas de pescado. Mi cara y todo mi cuerpo eran una auténtica carnicería”.

 

Un día, cuando estaba próximo a morir, me dijo: “Aún ahora sueño que regresa, y solo me dice una frase: ‘No te perdono’. Antes de yo pueda reaccionar me lanza el primer golpe”.

CALVOMOÑACO / 4. AL MODO DE CONSTANTIN

CALVOMOÑACO / 4. AL MODO DE CONSTANTIN

Me pongo las mejores galas para el desayuno. El vestido azul, el vestido con el que me casé. Mi madre era modista y bordadora. Echó la casa por la ventana: quiero decir que me dedicó muchas horas de sus días, muchas horas de mis hermanos, noches de desvelo mientras entraban por la ventana los olores del campo y una luna cobriza.

Después me siento a la mesa. Mi consuegra Isabel ha preparado el desayuno. Me gusta lo ordenada que es: siempre pone tostadas para la mantequilla y mermelada, tostadas con aceite y sal, gallegas y magdalenas, y algo de fruta. Me gusta ese ritual apacible. Yo jamás he sido capaz de hacer algo así. Me ha faltado sosiego: soy y fui un puro hervor de ansiedades.

 

Pero lo mejor viene después. En la casa vive un lector solitario que se sienta con nosotras y nos lee poemas. Varios. Cada día de un poeta diferente. Hoy de un tal Manuel Rico, de su libro ‘De viejas estaciones invernales’. Leyó al menos cinco poemas.

 

A mi consuegra le gusta mucho la poesía. Estoy segura. A veces cierra los ojos y se le encabritan los recuerdos. Yo suelo despistarme y siempre se me escapa la mano para matar una mosca. O dos. Hasta media docena a veces. Ya lo he dicho: soy un manojo de nervios.

 

Hoy, de nuevo, el lector se ha enfadado un poco. No soporta bien mis cacerías. Eso sí, me resultó conmovedor el poema ‘Academia de corte y confección’. No sé si porque me recordaba a mi madre o porque emocionaba a Isabel. Creí que iba a llorar. Ella, como mi madre, fue y es modista.

 

*Alberto Calvo me envía otro ‘Calvomoñaco’, dedicado a Cosntantin.

LA MESA DE RAMÓN ACÍN

LA MESA DE RAMÓN ACÍN

Lo he dicho muchas veces: considero que Víctor Juan Borroy es un trabajador incansable, un forjador de proyectos, un mitómano ilustrado. Siempre está pensando cosas, rescatando asuntos, generando sueños. No hay más que ver cuánto se lleva entre manos: la revista ‘Rolde’, la dirección del Museo Pedagógico de Aragón y sus publicaciones tan pensadas como incesantes, su tarea de escritor (ha terminado dos novelas, ha redactado varios relatos), sus estudios de pedagogía, su condición de padre primoroso a tiempo total. A veces pienso que Víctor M. Juan Borroy es el hombre que más se parece al Eloy Fernández Clemente de antaño: está en todas partes, está en el camino de la creación con un generoso, desbordado entusiasmo.

 

No exagero en nada. Estoy seguro. Y lo digo de alguien a quien apenas veo, con quien hablo poco (la vida nos lleva por lugares muy diferentes, y nos encontramos a veces, como esta mañana en el Auditorio para ver y oír la Banda Sinfónica del Instituto Aragonés de la Juventud, BASIAJ)  y con quien comparto muchas cosas: la curiosidad por las historias menudas, tamizadas por la emoción.

 

Ramón Acín es uno de sus dioses. Quizá el mayor de sus dioses paganos. Por ello, no es extraño que haya recibido esta carta y esta foto. Aquí queda. Víctor Juan en acción:

 

Queridos amigos,

Como sé que os hará felices, os envío las primeras fotografías de la reproducción facsímil de la mesa de dibujo de Ramón Acín que está ultimando para el Museo Pedagógico de Aragón Óscar Sánchez, el artesano de nuestros sueños imposibles.

En unas semanas la tendremos en el museo.

Óscar me escribe:

"Te envío alguna foto en la que se pueden ver los ensambles que harán de esta mesa una pieza casi indestructible. Quiero que nos sobreviva y que durante muchos años sea excusa para contar una historia de Ramón Acín".

Abrazos. Víctor M. Juan Borroy. (La foto es de Óscar Sánchez).

TONO: O AMADOR INXENUO

TONO: O AMADOR INXENUO

O CREADOR NO SEU OBRADOIRO

O artista coruñés amosa as súas últimas obras escultóricas

 

Por Xoán ABELEIRA

Un dos tópicos que, aínda hoxe, continuamos a sentir en calquera mostra de arte contemporánea, novel ou consagrada, é ese marabilloso de que “Boh! Isto tamén o fai o meu fillo!”. Marabilloso, abofé, pois, baixo o seu ton pretendidamente desprezativo, encerra unha gran verdade: a de que só os creadores iluminados son quen de preservar o seu neno interior. Isto é: a capacidade de abraio, de enlevo perante os misterios do universo.

            O avó de Tono (Santiago, 1967) foi “debuxante con Castelao”, e o pai “debuxante de andar por casa”. Por iso, por tradición familiar, “a miña nai pasaba o día acirrándome: Tono, debuxa! Debuxa, Tono!”. E o rapaz fíxolle caso. Tanto que, ós sete anos, instalado xa n’A Coruña, conseguiu ver impresas varias das súas primeiras obras en La Voz de Galicia. Dende entón, malia ter pasado por varias escolas de Galicia e Cataluña; malia ter aprendido dos mestres antigos e modernos, Tono segue a ser un neno. Un neno que pinta e esculpe.

            Cando lle preguntas polo que está a procurar nesa Cova de Hefesto que é o seu obradoiro, responde axiña: “A inxenuidade.” Palabra que, consonte el, “entraña os sensos de cortesía, de respecto, e sobre todo de Amor.” Por iso “eu defendo a inxenuidade coma modo e método de vida.” Por iso, ben cabe aplicarlle a este venerador de todo o venerable o verbo que San Juan de la Cruz inventou no Cántico espitual: “Adamar: amar dobremente.”

            El mesmo tentou explicar a súa sinxela filosofía “da vida e da arte, que para min son inseparables, xa que a arte me aferra á vida e, asemade, me mergulla nun mundo paralelo e irreal”, nun manifesto no que bulen aforismos coma estes: “A realidade é mentira.” “O ser humano é o tema máis vizoso e apaixonante que existe.” “As formas non imitan a Natureza: acompáñana.” “O encontro da forma e da cor é froito do azar.” “Os erros son pasos cara a adiante.” Tono, xaora, dubida de todo o que ve porque coida que “a certidume é o principio da fin”. Mais se hai algo que ten ben claro é que “a arte, esoutra maneira que ten a vida de se manifestar, é tan sagrada coma esta”. E, malia ser un ateo confeso (ou máis ben “un seguidor do Tao”, desa enerxía cósmica indefinible pero transmisible, e presente en tódolos seres e en tódalas cousas), asegura “vivir e traballar coma un monxe, pois para min crear é rezar, rezar arreo”.

            Tono recoñécese “ante todo pintor, aínda que eu sempre digo que estudei pintura para me facer escultor!”. Le Forgeron de Rimbaud. O forxador de soños. O ferreiro do superreal. Non en van, o eixo do seu obradoiro é ise chintófano máxico que en galego posúe, curiosamente, unha chea de sinónimos: bigornia, engra, incre, zafra, craveira. O ferro e o lume. Dous dos símbolos de poder (construtor ou destrutor) máis enraizados no noso inconsciente colectivo.

Hai uns meses, Tono sufriu “unha epicondinite moi grave, e coidei que endexamais volvería forxar”. Ende ben, conseguiu curarse, e, agradecido, “coma unha sorte de ofrenda ou de exvoto”, artellou unha escultura estrañísima, fermosísima, titulada O brazo do escultor. Un acto que revela perfectamente o seu xeito de “estar no mundo”: o mesmo cós dos xamáns de Lascaux ou Altamira; o mesmo cós dos videntes precolombianos ou africanos. Agora, con azos renovados, non para de tallar, arroxar, brunir, repuxar… coma un neno. De apañar todo o que o azar obxectivo lle guinda ó seu paso para, como di el, re/crealo… coma un neno. E alí, no cimo do Monte Alto, vén de preparar a súa primeira mostra integramente de esculturas. Fetiches e tótems con nomes tan engaiolantes coma Retrato do Sol ou O inventor de bágoas que agora poden verse na Galería MoretArt.  

            É certo que en todos eles, igual que nos seus cadros, ladra a influencia de Ernst, Klee, Miró ou Giacometti. E, moi por riba desta, a da chamada “arte primitiva”, que cada vez ten máis presenza no seu labor. Pero, como aseverou Octavio Paz referíndose a René Char, Tono “non mente”. El, coma os seus propios pais, ten “pais putativos: quen non?” Pero el, coma eles, como fixeron tódolos membros desa antiquísima liñaxe de seu, está a acrisolar a súa herdanza para conformar algo distinto. Proba diso son xa algunhas pezas inclasificables coma Nai Natureza ou Polifemo. Ídolos que nos atraen co mesmo magnetismo, co mesmo halo sacro que esoutros perante os cales Tono se axeonlla con auténtico fervor.                       

           

 

*A foto é de Gabriel Tizón. Este artigo pertenece á serie que publica Xoán Abeleira na edición galega de 'El País'. Abeleira, tras a traducción de Sylvia Plath para Bartleby, inicia un novo proxecto: a versión ó castelán dunha amplia escolma de Ted Hughes.