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Antón Castro

Artistas

HOMENAJE A MARIANO CARIÑENA

HOMENAJE A MARIANO CARIÑENA

[La noche del sábado al domingo fallecí en Zaragoza Mariano Cariñena Castell. Hoy, miércoles 27, recibe un homenaje en el Teatro Principal de Zaragoza: el hall pasará a llevar su nombre. Cuelgo aquí uno de los artículos que le dediqué el lunes.]

 

 

Mariano Cariñena:

adiós al creador total del teatro de Aragón

 

Muere a los 80 años el fundador del Teatro de Cámara y del Teatro Estable, un humanista integral que fue actor, director, escenógrafo y pintor

 

 

 “Le dio un ataque por la mañana, lo ingresamos con toda rapidez y falleció al anochecer. No se enteró de nada”. Así explicaba Marisol Albiac, esposa, compañera constante y diseñadora de vestuario del Teatro Estable, el adiós de Mariano Cariñena (Zaragoza, 1932-2013), uno de los personajes claves del teatro aragonés del último medio siglo. Era un humanista integral: se educó en el Colegio Alemán, luego en Jesuitas; realizó estudios de Arquitectura y de Pintura en Barcelona durante tres años, llegó a exponer en la sala Libros de Víctor Bailo, y estuvo un curso completo en París, en la Escuela de Beaux Arts, un período que aprovechó para descubrir al poeta Paul Verlaine, al novelista Roger Martin Du Gard y al cantante Georges Brassens, aunque el músico de su vida era Paul Hindemith.

Hijo de médico y militar y de una mujer refinada que tocaba el piano, que tuvieron seis hijos, solía decir que se había aprendido el ‘Claro de luna’ de Beethoven como quien aprende un poema. Fue un niño y adolescente de calle, en los alrededores de la plaza de Los Sitios y del río Huerva, y pronto se convirtió en un espléndido deportista: él y su amigo Jaíto ganaron varios campeonatos de natación de Aragón. Más tarde jugaría al tenis y recordaría algunos choques con el catedrático Francisco Ynduráin, en pelota a mano. A principios de los años 60 se asentaría definitivamente en la ciudad y se vincularía al mundo del TEU de Juan Antonio Hormigón, a David Giménez, a Federico Torralba y a Ángel Anadón.

En 1961 creó los decorados de ‘El embrujado’ de Valle-Inclán. Allí descubriría algo que le interesó mucho: el espacio escénico, la carpintería teatral, la elaboración de escenografías. En 1963 fundaría el Teatro de Cámara, que será muy determinante en su carrera. Realizará montajes de Azorín, de Oswaldo Dragún, de Max Frisch, de George Bernard Shaw o el ‘Retablo de la lujuria, la avaricia y la muerte’ de Valle-Inclán, pero también adaptará piezas de Ionesco o de Fernando Arrabal, que será uno de sus autores de cabecera, sobre todo de su nueva compañía, el Teatro Estable, que fundó en 1971, y que contará con actores tan importantes como Eduardo González, María José Moreno, Luisa Gavasa, Balbino Lacosta... Mariano Cariñena, como lo serían Pilar Delgado, Pilar Laveaga, Mariano Anós o Paco Ortega, ha sido un maestro de actores: son muchos los que descubrieron la complejidad de las tablas a su lado.

 Cariñena concurrió con su formación, en 1966 y 1967, a los Festivales de Teatro Nuevo de Valladolid. Allí estrenaron una pieza que siempre ha sido una debilidad para Cariñena, “tal vez la primera pieza de teatro moderno”: ‘Woyzeck’ de Georg Büchner. El teatro ha sido una forma de interpretación de la realidad para Cariñena. Y una forma constante de crítica, de intervención social y de posicionamiento marxista. Solía decir que él se había hecho seguidor de Marx a través del teatro. Gracias a sus estudios en el Colegio Alemán y a las clases que le dio el profesor de filosofía Benno Hübner aprendió alemán, y tradujo a Bertolt Brecht y a su discípulo Peter Hacks.

La lista de montajes es enorme: ‘Los mercenarios’ de Torres Naharro en 1972; ‘Oficina de horizonte’ de Miguel Labordeta en 1977; la ‘Comedia tesorina’ de Jaime de Huete en 1979; ‘A puerta cerrada’ de Sartre en 1986 o, entre otras, ‘Enrique IV’ de Luigi Pirandello en 1990.  También llevó varias obras suyas a la escena como ‘Fábula de la fuente y la raposa’, ‘El cuento al revés’ ‘De brujas, moras y diablos’. Montó espectáculos con la Escuela de Teatro, a la que dirigió durante casi veinte años, hasta su jubilación en 2002, y con Pingaliraina. Lo hizo casi todo: fue autor, actor, traductor, adaptador, cartelista, escenógrafo y director. Y era un estudioso y un investigador del contexto de cada pieza: solía decir que cada obra nacía de un trabajo que tenía algo de tesis doctoral, y de citas con historiadores universitarios y profesores como los citados Ynduráin y Hübner, Juan José Carreras o José-Carlos Mainer.

Mariano publicó varios de sus textos en el sello Arbolé, participó como actor en ‘Johannes’, un corto de carácter místico y poético de Graciela de Torres, y recibió diversos homenajes. En 2004, el Centro Dramático de Aragón publicó el libro ‘Conversaciones con Mariano Cariñena’. Allí este hombre total de teatro, zaragocista hasta la médula, que será enterrado en la intimidad, decía: “El teatro ha sido mi vida y en cada nuevo montaje he intentado ir algo más lejos. Aprender, mejorar, arriesgar y emocionar”. La creación ha sido su mejor estímulo.

 

*Las fotos de Mariano Cariñena las tomó José Miguel Marco. 

UN AÑO DE 'POR AMOR AL ARTE'

‘Por amor al arte’ cumple un año en Aragón TV
 
El programa cultural de la televisión autonómica celebra este sábado su primer aniversario en emisión con entrevistas a María José Cabrera, pregonera de la Semana Santa de Zaragoza, y Lina Vila, dibujante y grabadora.  
 
‘Por amor al arte’ celebra este sábado su primer año de emisión en Aragón TV con un programa lleno de Pasión, que tendrá como invitadas a dos grandes mujeres. Por un lado, la periodista y maestra de periodistas María José Cabrera, que se convertirá unas horas más tarde en pregonera de la Semana Santa de Zaragoza. Gracias a la compañía de esta invitada de lujo – colaboradora habitual en las retransmisiones que Aragón TV organiza en estos días de Pasión-, el espacio ahondará en la historia y la cultura que rodea a esta antigua tradición tanto en la capital del Ebro como en el resto de la comunidad.
 
Por el otro, la pintora, dibujante y grabadora Lina Vila. La autora, cuya obra ha sido expuesta desde Aragón a Alemania, expone estos días en el Espacio Valverde de Madrid, con una colección que supone su regreso a la pintura y una forma de duelo por su compañero perdido, todo un personaje de la cultura aragonesa: su querido Félix Romeo.
 
Además, como cada semana, los colaboradores del programa dejarán su poso especial. El espacio de cultura de Aragón TV abre cada semana una ventana a los creadores de esta comunidad, al cine, la literatura, el teatro, la danza, el diseño y las artes plásticas. Adriana Oliveros presenta este espacio que produce Zeta Audiovisual Aragón para la televisión autonómica y que se emite los sábados entre las 12:10 y las 13:00 horas y que acerca el “enorme caudal creativo que genera esta tierra” a través de entrevistas y reportajes.
 

ENTREVISTA CON ADRIANA OLIVEROS

 
“Entrevisté a Carmen París con mi vestido y unos imperdibles”
 
P.- Cada sábado tratas de hablar de cultura pero sin solemnidad ¿es eso posible?
 
Desde luego… La cultura es pura energía. Es alimento para el alma y para el cerebro. Y es todo color. Yo creo que es necesario airear la cultura y sacarla de los círculos cerrados y los compartimentos estancos para que respire y para que todo el mundo pueda respirar de ella. Estoy convencida de que por lo general, la gente tiene ganas de aprender, de conocer… Si queremos que la gente participe del hecho cultural, debemos hacerlo accesible.
 
P.- ¿Como ves el panorama cultural de Aragón?
 
Es un mundo lleno de gente con ganas de hacer, de crear, con imaginación… Incluso ahora, con las cosas muy difíciles, ellos buscan caminos para poder sortear las barreras. Cuando conoces a cerca de los agentes de la cultura te das cuenta de que, en el fondo, son un colectivo de pequeños emprendedores, de empresas chiquititas con ganas de sacar adelante su sueño, por difícil que sea… Y muchas veces lo hacen, como titula el programa, Por amor al arte… Carmen Gil, redactora nuestra, hace cada semana una sección de “Oficios del arte” que nos demuestra esto mismo. La cultura también es un motor económico.
 
P.- ¿Se conoce a nuestros artistas fuera? ¿Se venden bien?
 
Yo creo que a ellos se les conoce, pero nosotros no sabemos presumir de ese hecho. Nosotros no sabemos, en algunas ocasiones, la altísima valoración que fuera de Aragón se tiene de algunos creadores… Esto pasa en la cultura y en otros muchos sectores. Es un problema de base del que adolecemos los aragoneses: tenemos imaginación, capacidad de trabajo, espíritu de superación, ingenio… Y, pese a todas estas cualidades, nos falta creérnoslo.
 
P.- En un año han pasado por el plató muchos invitados ¿Con qué momento te quedarías?
 
Hay muchos. Me encantó tener a Javier Tomeo, como lectora… Y a Fernando Lalana: aún conservo el ejemplar que mi padre me regaló siendo niña –segunda edición, del 83—de “El secreto de la arboleda”… Pepe Cerdá y su ingenio, la gente de los festivales, que siempre te llena de energía... Cada programa aprendemos algo. Sin ir más lejos, la visita de María José Cabrera esta semana fue para mí maravillosa, porque como periodista que soy la considero una maestra…
 
P.- Cuentas con dos colaboradores de lujo. ¿Qué aportan al programa Luis Alegre y Antón Castro?
 
No sólo son maravillosos. Es que además son generosos, divertidos y hacen el trabajo muy fácil. En realidad, son más que colaboradores. Ellos tienen su espacio donde crean a sus anchas. Yo no me atrevería a intervenir en el trabajo de Antón que, de literatura, sabe mil veces más que nadie del equipo… Y eso por no hablar de Luis. Tiene una genialidad incontrolable. Y mira que la directora lo intenta (risas)…
 
P.- En televisión todos los programas son necesariamente “de equipo”. Por las características de este espacio, por la cantidad de áreas que abarcáis es fundamental que funcionéis de una forma coordinada.
 
No sólo hay que trabajar de una manera coordinada. Es importante ser permeable a las ideas y no dejarse vencer por la rutina que siempre es el gran enemigo de los programas “estables”… Y echarle imaginación ya que los presupuestos ajustadísimos nos afectan a todos, también en la televisión, aunque el espectador piense a veces que este es un mundo a todo color… Nosotros tenemos un equipo de gente muy polivalente. No hay nadie que haga solo una cosa, desde la directora, Montse Alcañiz, al realizador, José Manuel Calles, pasando por Belén Herrero, que produce a mil por hora.
 
P.- Han sido muchas grabaciones… ¿Alguna anécdota en este tiempo?
 
Todas las del mundo y más. Empezando por el hecho de que estrenamos dos meses después de una maternidad mía (la vida es así y hay que adaptarse), con todo que esto supuso... Con Carmen París sufrimos la anécdota del año. Es una gran despistada y vino de estar por casa, pensando que era una entrevista de radio… Como es una todoterreno, se colocó un vestido mío que le venía mil tallas grande sujetado con imperdibles, las botas de la productora, la chaqueta de no sé quién y encima estaba guapísima… ¡Es un fenómeno de mujer!
 
 
P.- ¿Qué nos espera en el futuro?
 
Espero que mucho más aprendizaje… Muchos más sábados de saberes con sabor. Mucha documentación para cada una de las entrevistas. Y siempre algo nuevo en el horizonte. En este programa siempre estamos estrenando algo. Una sección o un espacio para cortometrajes de la tierra, como los que se están emitiendo durante esta temporada después de cada programa. Creo que nos contagia el ambiente; nos contagian los invitados…  Al fin y al cabo, esto es Por amor al arte.

 

*Esta información la remite el servicio de prensa de Aragón Televisión.

 

ELÍAS LEÓN SIMINIANI: UN DIÁLOGO

ELÍAS LEÓN SIMINIANI: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA CON ELÍAS LEÓN SIMINIANI

 

REALIZADOR DEL DOCUMENTAL ’MAPA’

 

Foto de Óscar Fernández Orenga.

 

¿De dónde viene León Siminiani? ¿De qué vivencias del cine, de la creación en general?

Yo fui un chaval que creció en dos ciudades de provincia (Santander y Murcia), donde alimenté mi pasión cinéfila. El mundo del cine era algo ajeno, algo con lo que solo podía comunicarme a través de las películas. Estudié Filología Hispánica. Sospecho que de ahí me viene una temprana querencia por el lenguaje y las categorías lingüísticas con que acotar la realidad. Por el estructuralismo. Pero el intento de acercarme al cine, de hacerlo, siempre fue una actividad paralela. Comencé en el Instituto haciendo cortos con amigos.  Luego en la Universidad. Seis años después, inmerso en pleno estudios de Doctorado, me dieron una beca Fulbright para estudiar dirección de cine en la Universidad de Columbia en Nueva York donde estuve otros 6 años. En todo este tiempo de estudio, siempre los cortos de fondo. Ficción, no ficción; con equipo, solo…digamos que durante muchos años, "habité" en el formato corto. 

¿Qué se aprende del cortometraje, qué has aprendido tú en todos estos años?

Por un lado, claro, a desarrollar un lenguaje. Pero creo que esto es algo común a todo cineasta. A nivel más personal diría creo estos 15 años haciendo cortos me hicieron integrar dos aspectos que son claves:

1. relativizar la importancia del presupuesto a la hora de hacer cine.

2. tratar de encontrar un método de trabajo propio que, en principio, no responde a lo que se entiende por "hacer cine"; por ejemplo, asumir que se puede hacer cine solo, buscando una intimidad con el medio más propia del escritor.

¿De qué modo te ayudaron ‘El premio’ o ‘Pene’, pongamos por caso?

Precisamente son dos piezas* que ilustran dos modos muy distintos, ambos posibles, de acercarse a la idea de hacer cine. "El premio" es un corto con equipo, con producción. Habría sido imposible hacerlo sin una amplia infraestructura técnica, artística y de producción. "Pene", por el contrario, es una pieza hecha entre dos amigos, robando imágenes de la realidad donde el texto en off y montaje funcionan como organizadores de esa realidad grabada. Yo he intentado trabajar de las dos maneras, dependiendo de la naturaleza del proyecto y de mi propio ánimo. Pero tratando de darles en cada caso la misma importancia. Creo que el cine puede ser de muchas maneras. Trato de estar abierto a todas. Más allá de las etiquetas crítica y/o mercantiles.

(*estos dos trabajos pueden verse en una retrospectiva de mi trabajo en formato corto que ofrece hasta el 17 de Marzo la fantástica web márgenes.org. Esta página de reciente creación nace con la intención de difundir el cine español hecho en los Márgenes de la industria. Ha ofrecido hasta ahora retrospectivas de cineastas fundamentales como Andrés Duque, Oliver Laxe, María Cañas o Daniel Cuberta. A finales de Marzo se lanzará  una segunda página plat.tv, una plataforma pensada más bien como archivo audiovisual de este cine. El surgimiento de estas dos plataformas es un emergente evidente de que algo importante se está fraguando en este otro cine español).

¿Cómo nació ‘Mapa’?

¨Mapa¨nace como resultado de un momento de crisis personal y profesional. Uno de esos momentos en que la vida parece quedar suspendida en el aire y no sabes demasiado qué hacer con ella. Como estaba solo y no tenía trabajo, decidí desmontar mi casa e irme de viaje con una camarita doméstica, y la intención de hacer una película sobre ese proceso. La idea era "un personaje en crisis decide hacer una película para intentar cruzar dicha crisis". De modo que si ese personaje consigue terminar su película, conseguirá también cruzar su crisis personal. De este modo "película" y "vida" van completamente de la mano en este proyecto. Ese fue el punto de partida: el pie creativo. Evidentemente, a partir de ahí no sabía muy bien lo que me iba a encontrar, porque, por mucho que uno lo pretenda, la vida no se puede anticipar de antemano.

¿Qué hay de cierto en eso de que trabajabas de realizador en una cadena de televisión, qué hay de cierto de tu despido?

Trabajé durante tres años en la tele. Mayormente hice formatos de ficción para niños, concretamente las tres primeras temporadas de la serie "Cambio de Clase" para Disney Channel. También trabajé en Cuatro y Antena 3. Mi despido fue real. Es algo tristemente habitual en un determinado planteamiento en las series de ficción televisiva en este país. Cuando un producto no tiene el rating esperado, en vez de confiar en él, se le interviene como a los bancos, mutándolo sobre la marcha.  Parte de esa mutación puede ser cambiar a los directores. Curioso, parecería que hablamos de un equipo de fútbol donde la solución siempre está en echar al entrenador…

¿Cómo encaras la película: la huida, la India, la búsqueda de ti mismo, el diálogo con el otro?

La encaro fundamentalmente desde la perplejidad. Yo soy una persona bastante mental y controladora. Por eso traté precisamente de ponerme en una situación de completa incertidumbre a la hora de hacer la película. Es cierto que la película está muy compuesta y ordenada a posteriori. Pero eso no quita para que los miedos, las dudas, el autojuicio que comparto con el espectador no fueran reales en su momento. Lo único que tuve claro desde el principio es que todas esas dificultades, inherentes a todo proceso creativo, estarían en la película, sería contenido. Digamos que encaro todo esto desde la integración. En ese sentido, el desdoblamiento en dos personas, la figura de "el otro" en la película, es muy fértil porque me permite integrar la contradicción, algo que suele ser un terreno muy peligroso en la construcción de un personaje en cine.

¿Cómo fue ese itinerario de cinco años? ¿Cómo lo has vivido? ¿Ha sido un período de aventura, de reflexión, de desamparo, de peligros?

Ha habido un poco de todo.  Esencialmente yo lo he vivido como un retiro. Ahora que llevo unos cuantos meses presentando la película en festivales y ciudades, que toda la actividad de la película es hacia fuera, de encuentro con público y prensa, tengo que hacer un esfuerzo para recordar que, durante varios años, gran parte del tiempo en realidad la dinámica fue justo la contraria: de soledad y retiro, hacia dentro. En el rodaje, el guión y el montaje gran parte del tiempo lo pasé en soledad. En este sentido yo considero el tour diseñado por Avalon y Pantalla Partida (las dos productoras) parte integral de la película. De algún modo MAPA es una experiencia que, una vez más, integra dos opuestos: lo solitario y lo social.

¿Cómo te las ibas arreglando, qué grababas y qué no?

En el primer viaje a India me impuse grabar por instinto. Aquello que me llamase la atención. Pero ya te digo, como soy bastante mental, poco a poco se fueron imponiendo ciertas categorías. Por ejemplo grababa: edificios/principios y finales del día/medios de locomoción/oficios…trataba de encontrar un criterio de grabación, por arbitrario que fuese, precisamente para ponerme límites a la hora de grabar: para no grabar literalmente todo. Y aunque todo ese material fue muy útil, lo cierto es que cuanto más avanzaba en el montaje, más peso empezaron a tomar determinadas situaciones de intercambio con la realidad, con otras personas. Eran como encontrar pepitas de oro. Secuencias como la del niño y la vaca o las moras con Ainhoa las siento como regalos. Regalos de estas personas, regalos de la vida. Como si a base de llamar tanto a la puerta de la realidad grabando, la realidad me regalase finalmente algo realmente potente. Me gusta imaginar la película como la historia de alguien que aprende a dejar de controlar un poco. En esa dirección me gustaría continuar: tratar de relacionarme con el cine desde un sitio distinto al control. Es tarea de vida. De algún modo un reto imposible porque cada uno es quién es. Pero al mismo tiempo fértil, porque el intento en sí puede conferir tensión al trabajo.

¿En qué momento supiste qué querías contar? ¿Hablamos de un mapa del mundo, de un mapa del viajero, o del mapa de las emociones?

Empieza siendo un mapa del viajero pero poco a poco pasa a ser un mapa de emociones. La película arranca como un cuaderno de bitácora visual que, en un momento dado, es secuestrado por una historia de amor. Hacia la mitad, el personaje descubre en India que está enamorado de una mujer en España y decide volver en su busca. A partir de ahí, el personaje deja de ser el conductor de su vida: es la vida la que le conduce a él. Y por tanto es la vida la que conduce la película, la que decide los puntos de giro: la que marca el final de la historia. En el momento que asumí que sí, que me habían dejado y que iba a incluir esa ruptura en la película, todo se empezó a ordenar. La película devino relato de un desamor. Esto debió suceder más de dos años después de haber arrancado, o sea, el momento en que entendí plenamente lo que iba a contar llegó bastante avanzado el proceso.

Si tuvieras que explicarnos el proceso de montaje, ¿qué nos dirías? Tendrías muchísimo, muchísimo material...

Fue un proceso de montaje inusualmente largo, más de un año y medio. Efectivamente tenía una cantidad ingente de material. Me parece relevante explicar que ese proceso de montaje fue en gran parte simultáneo al de grabación y escritura. Normalmente esos procesos son consecutivos y no simultáneos. Una película primero se escribe, luego se rueda y finalmente se monta. Aquí había un material de partida sobre el que empiezo a escribir y montar; ese montaje arroja la necesidad de nuevas imágenes que salgo a la calle (o a India) a grabar. Vuelvo con las nuevas imágenes y, de repente, lo que había escrito ya no funciona tan bien o resulta que grabando he encontrado algo que requiere otro texto…y así sucesivamente. Los procesos se van solapando. Así puede entenderse la duración del proceso de montaje. De hecho yo creo que el proceso empieza a terminar cuando un día decido que la película llega hasta ese día, concretamente el 10 de Octubre del 2010. A partir de ahí me impongo no grabar más que aquello que estrictamente necesite para mejorar el montaje que ya hay. Como tantas veces en un proceso creativo, al final uno consigue arribar a puerto porque se ha puesto un límite, artificial si quieres, pero necesario.

¿Por qué siempre aparece la voz en off, o casi siempre, en tus trabajos? ¿Es la voz de la conciencia, es una voz narrativa sin más, es un complemento a la imagen?

He hecho cine de ficción pura y cine de no ficción. En el caso del cine de no ficción es eminentemente "textual": está basado en el intercambio entre un texto en off e imagen.  Al principio practicaba algo cercano al "ensayo fílmico": la voz en off era en tercera persona, distante y supuestamente objetiva. Con el tiempo fui sintiendo la necesidad de que tanto la voz como la realidad con la que intercambiaba fuese más personal, más subjetiva. Así, poco a poco, pasé del "ensayo" al "diario fílmico" en que trabajaba con mi propia vida como materia prima de la propuesta. En cualquier caso, siempre intento que la relación entre texto e imagen esté lo más alejada posible de la "ilustración" (es decir, ver literalmente en imagen lo que el texto dice en la voz), que es la relación que suelen guardar texto e imagen en los informativos. Una imagen puede ilustrar un texto, claro. Pero también puede contradecirlo, subvertirlo, contradecirlo. O por el contrario un texto puede dramatizar una imagen, ironizar, connotar una imagen. Es en este tipo relaciones en las que investigo. En MAPA he tratado, ante todo, de trabajar una voz narrativa, una voz que tejiese un relato en tensión con las imágenes.

¿Cuál es la importancia del humor en tu obra y especialmente en ‘Mapa’?

El humor (o tal vez sea mejor decir la ironía) ha sido muy importante para mí desde que comencé. En el campo de la no ficción lo he utilizado mucho en los ensayos. Por ejemplo en la serie "Conceptos Clave del Mundo Moderno" (disponible en margenes.org). En esas piezas, por ejemplo, la ironía me servía para sacarme todos los miedos que tenía cuando trataba de hablar de un aspecto de la vida del ciudadano moderno no siendo antropólogo ni sociólogo. La ironía sitúa el discurso en el campo de lo subjetivo, en el campo de la invención. Y en ese campo todo está permitido. La única regla es que el relato se sostenga. En cuanto a MAPA, trato de utilizar el humor como un atenuador. El humor desmonta cualquier asomo de grandilocuencia y/o solemnidad.  Hay una clara voluntad de situarme lo más cerca del espectador posible. Para esto el humor es una gran herramienta.

¿Te sientes un realizador ‘indie’ y a la vez de bajas producciones?

No. Siento que hasta ahora he hecho el cine que he podido hacer. Pero eso no quita para que pueda hacer otro tipo de cine en el futuro. Personalmente pienso que uno no hace tanto el cine que quiere hacer como el cine que puede hacer. Creo que cada uno lleva un determinado tipo de cine dentro. Igual que cada uno tiene un carácter determinado y no puede evitarlo. Yo me imagino la labor del cineasta como la búsqueda de ese cine que uno lleva dentro. Un cine que, en ocasiones, no tiene nada que ver con el cine que amamos. Yo, por ejemplo, me pasé años queriendo hacer un cine que bebiese de Cassavettes. El día que por fin entendí que no iba a ser capaz porque soy una persona demasiado controladora y racional, fue un tremendo descanso. Esto no lo digo como un asunto de resignación sino de asunción: asumir quien uno es; asumir el cine que uno lleva dentro.

Tienes una mirada muy peculiar, entre personalísima y desconcertante, entre paródica y a la vez cargada de intenciones. ¿Cómo entiendes el cine, qué quieres contar, sobre qué aspectos te interesa meditar o llamar la atención?

Esta pregunta la contesta un poco la respuesta anterior. Hilando sobre esa idea de "el cine que uno lleva dentro" añadiría que hay dos aspectos que me parecen muy importantes en este asunto: 1. encontrar un modo de trabajo propio (que no necesariamente tiene por qué ajustarse al modo institucional de trabajo, organización del trabajo en pre-producción, en un set, etc) 2. encontrar una forma propia de relacionarse con la herencia cinematográfica más allá del panteón de los grandes maestros, las grandes obras maestras y demás…en ese sentido lo que más me interesa es intentar levantar proyectos en que pueda acercarme a esto: a una forma propia de trabajo y a una relación libre y orgánica con el cine que me ha marcado, más allá de la veneración o el mimetismo. Luchar en último término contra la mitomanía.

¿En qué cineastas te reconoces? ¿En qué medida te ha influido Jonas Mekas?

La lista sería muy larga. Desde luego en MAPA es evidente que tuve muy presentes a Hitchcock y Truffaut. Digo evidente porque los cito varias veces. Sin embargo más allá de la cita, lo que intento, por ejemplo, es lanzar una especie de lazo imposible a Hitchcock en determinados momentos (por ejemplo en la zona de incertidumbre cuando al personaje le ha dejado Luna). Digo imposible porque, claro, "ni hay actores, ni hay puesta en escena, ni hay control de la luz…" No son más que un puñado de imágenes domésticas. Pero si hay otro set de recursos a los que puedo recurrir (el diseño de sonido, la hora del día a la que grabo, los motivos de la realidad que elijo) que, de repente, empiezan a teñir aquello de una cualidad distinta a lo doméstico. Yo ese tinte, esa inquietud, me la imagino "hitchcokiana". Es este tipo de relaciones muy subjetivas con los cineastas que me influyen las que persigo. Por otro lado hay toda una serie de maestros de este "cine textual" a los que acudo más "para ver cómo se escribe", para tratar de entender cómo funciona el lenguaje de este tipo de cine: Perlov, McElwee, Marker, Pasolini, Godard, Van der Keuken, Rouch…Mekas me queda algo más lejos, aunque sea el padre del cine-diario. Creo que todavía me queda bastante que recorrer para aspirar a ese grado de libertad.

¿Por qué crees que llama tanto la atención, sobre todo en los circuitos menos comerciales, tu película? ¿Qué crees que aporta: frescura, ironía, desparpajo, atrevimiento?

Sinceramente no lo sé. Me falta distancia para responder esta pregunta. Ahora en pleno tour e intercambio con el público sobre la película, estoy aprendiendo sobre esto. Lo que sí puedo decir es que para mí y para todos los que hemos estado envueltos en la peli, está resultando mágico comprobar que, de alguna manera, consigue comunicar con el público, muchas veces de maneras que nunca pude imaginar.

¿Cómo va a afectar al cine la crisis? ¿Supondrá otra llamada a la imaginación, a un nuevo concepto de artesanía, a aquello de Juan Palomo: yo me guiso y yo me lo como?

La crisis está afectando ya profundamente al cine. En todos los sentidos: para bien y para mal. La parte "para mal" la conocemos de sobra. Es el desmantelamiento que se está llevando a cabo de la forma en que se viene produciendo el cine en este país en los últimos 40 años. Con la herida humana y cultural que esto supone. Sin embargo de la parte "para bien" lamentablemente apenas se habla. Parece indudable que la crisis, o simplemente la voluntad de un puñado de cineastas por hacer las cosas de otra manera, esta suponiendo un repulsivo considerable en la escena del cine hecho en este país. Son películas que se están haciendo de otra manera, muchas veces autofinanciadas y que se están viendo en circuitos alejados de las salas. Yo creo que el reto para ese cine es encontrar ventanas para que llegue a más público que cuatro iniciados. En ese sentido creo que en el contexto de la crisis, el cine está ante un tremendo reto que afecta no solo a la gente que lo hace, sino a la que escribe sobre él y lo comunica y, sobre todo, a quien lo exhibe. Películas como "Diamond Flash", "Mi loco Erasmus", "Ensayo Final para Utopía", "El Muerto y ser feliz", "Los ilusos", "El jurado", "Todos sois capitanes", "Una historia para los Modling", "Arraianos", "Volar"o "Nacer" piden a gritos más ventanas. Son películas que anuncian en los mejores festivales del mundo el surgimiento de una nueva escena española, mientras que aquí muy poca gente las conoce. Por eso iniciativas como Margenes, Hamaca o Plat están llamadas a jugar un papel esencial. Y por eso la tan largamente prometida nueva ley del cine debería abordar de forma seria en el espinoso asunto de la exhibición.

LINA VILA EXPONE EN MADRID

LINA VILA EXPONE EN MADRID

 

Lina Vila pinta la vida de ‘Blanco’

 

La pintora zaragozana expone en el Espacio Valverde de Madrid acuarelas, grabados y dibujos, relacionados con la naturaleza

 

Lina Vila (Zaragoza, 1970) regresa a Madrid, a uno de sus lugares predilectos: el Espacio Valverde (calle Valverde, 7), donde presentó tiempo atrás una individual y participó en dos colectivas. “Esta es una exposición que estaba programada para noviembre de 2011 y que se aplazó. Todo el trabajo que ya tenía no ha servido y ahora es todo nuevo. Que en la galería hayan seguido confiando en mí y esperando ha sido muy emocionante e importante porque, al final, este tipo de proyectos me producen otros desvelos menos desesperados y me ayudan a tener cierta normalidad en la vida”.

Lina Vila exhibe dieciséis acuarelas, una treintena de grabados y algunos dibujos, una selección de obras que ha agrupado bajo el título ‘Blanco’ y que constituyen un recuerdo, y un diálogo, con su compañero Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011); en cierto modo cabría decir que todo este trabajo nace del duelo, del amor. De la ausencia inesperada. Explica la pintora: “Los grabados están realizados mediante proceso litográfico sobre planchas de aluminio. Se dibujan (las planchas) a oscuras, un poco a tientas, se colocan al sol y más tarde se revelan y se estampan con el tórculo. Las acuarelas son lo que he visto todo este tiempo: mis árboles, y el almendro y el granado de Félix, y mis pocas flores. Con esas cosas que le gustaban de nuestra casa quería hacer algo hermoso, ya que no he vivido nada más porque he estado bastante aislada, y quería hacer algo que a él le gustaba”.

Lina Vila ha pintado insectos, mariposas, gallos, un pájaro gigante que veía en el camino al salir de su casa y de su estudio. Los hacía como quien busca “señales que le ayuden a una a creer en algo”, en algo que se parece a la presencia, a la idea de compañía. Por otra parte, pronto se impusieron otros dibujos “quizá más duros –señala- que me han permitido superar un tabú, el de la representación del cráneo, que había sido hasta el momento algo prohibido, algo impensable, algo lejano por el miedo que siempre suscita; pero al mismo tiempo, algo muy humano”.

Confiesa la artista: “Me costó mucho empezar y, cuando lo hice, surgieron cosas horribles pero supongo que necesarias para seguir. No existe una reflexión consciente, solo es el intento que uno hace para darse cuenta de que aún está vivo o de que aún te queda algo con lo que emocionarte o con lo que apasionarte”. Le preguntamos que por qué se titula la muestra ‘Blanco’: “No sé... Porque me quedé en blanco, sin saber qué decir ni qué hacer, ni hacia dónde ir... Porque el blanco es vacío. Blanco es un color frío, es un color solo y lejano. Es el color de la pureza en Occidente pero es el color del luto en Oriente. Es un color que yo percibo siempre manchado en la naturaleza, como la misma vida, siempre teñida de muerte. Y es un color que me suscita la esperanza de un nuevo comienzo”.

En vez de ‘Blanco’, Lina pensó titular este empeño ‘El aire de F.’, pero finalmente rechazó cualquier alusión, la idea misma de homenaje al compañero que se fue tan de improviso, con toda su exuberante vitalidad. La muestra se inauguraba el jueves 7 de marzo y se clausura el 30 de marzo.

 

*Este texto apareció en Heraldo.es el pasado jueves. Obra de Lina Vila.

ERNESTO SARASA, EN LOS PORTADORES

[Hace unos días, el incansable Pablo Ferrer reseñaba en ’Artes & Letras’ este libro de Ernesto Sarasa, ’Esporádico’. Se presenta este jueves en Los Portadores de Sueños. Aquí está la amplia nota de Félix y Eva, que han ganado el Premio a la Mejor Librería Cultural de 2012.]

Queridos amigos: El jueves 7 de marzo a las 20h tendrá lugar en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 - Zaragoza) la presentación de ESPORÁDICO, de ERNESTO SARASA. Al terminar, brindaremos juntos con un vino.

Dice Ernesto Sarasa acerca de Esporádico y de sí mismo:

Esporádico comenzó en 2005 siendo una publicación en papel, que realicé artesanalmente, con una tirada aproximada de 150 ejemplares. Se trataba de una colección de cartulinas de colores, xerografiadas en negro, en las que mis ilustraciones eran la cara de unos textos que eran la cruz (o al revés), sin numeración de páginas, como un juego de lectura y azar, para visualizar y leer, meditada, pausada, esporádicamente.

Hoy, febrero de 2013, tras 7 años de edición en la web, Esporádico vuelve al formato impreso en papel, recopilando mis 36 ilustraciones con sus 36 textos, publicados desde 2005 hasta ahora. Sutiles y profundos textos breves de amigos y gente cercana como Fernando Soyoung, Alejandro Gil, Diego Chozas, David Armengol, Ángel J. Laín, Susana Vacas Sergio Algora, David Martínez, Grassa Toro, David Mayor, J. Manuel Camín, Mireia Prera, Susana Blasco, Paula Español…

Todo reunido en una bonita caja realizada por Angélica Montes. Una edición muy especial y limitada a 100 ejemplares numerados y fabricados a mano.

ERNESTO SARASA (Zaragoza, 1969)

Aficionado al dibujo desde niño, terminados mis estudios de delineación en 1989 me incorporo a una agencia de publicidad como dibujante y maquetador, comenzando allí mi aprendizaje y mi periplo profesional, que continuaría en diversas empresas de ese ámbito, o trabajando como freelance.

Mi experiencia abarca tanto el proceso de diseño, preimpresión y composición digital, como técnicas clásicas y artesanales de la impresión y la creación plástica. he trabajado en imprentas y fotomecánicas como gráficas vela (1992) o brut scanner (1997), y en agencias de diseño gráfico y publicidad como líder (1989), directa (1992-94), grama (1994-96), cubo (2004), acys (2005) o batidora de ideas, estudio con el que he colaborado como freelance desde 2005 hasta la actualidad. He realizado trabajos para clientes como Gobierno de Aragón, Diputación de Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Consejo de la Juventud de Aragón, Barbacil comunicación, Sodemasa, Ceam, Prames, Emi odeon, Inoxcrom, Araven, etc.

Mi vocación multidisciplinar me ha llevado a interesarme por las diferentes técnicas de la comunicación visual. desde el año 2003 hasta la actualidad, gracias a diversos cursos, talleres y algunos proyectos audiovisuales, comencé a descubrir nuevas posibilidades del diseño gráfico y la ilustración, en la experimentación audiovisual y la animación.


Os esperamos el jueves 7 de marzo a las 20h en Los portadores de sueños (Blancas, 4 – Zaragoza). ¡No faltéis! (La foto del sonriente Ernesto Sarasa es de Vicente Almazán).

'EMONAUTAS': EMOCIÓN DE CÓMICOS

CRÍTICA DE TEATRO

 

La emoción de los cómicos

 

Alfonso Palomares y Amparo Nogués-Elena representan en el Teatro del Mercado ‘Emonautas’, una pieza divertida sobre los sentimientos y los males de la crisis. La función se despide esta tarde de Cincomarzada

 

Alfonso Palomares y Amparo Nogués-Elena se han formado en el clown en la compañía Los McClown, aunque ambos son actores con muchos registros. Amparo mezcla la dirección y la interpretación, y Alfonso ha asomado a numerosos cortos, piezas teatrales y a la televisión: es uno de los personajes asiduos de ‘Oregón Televisión’, esa factoría incesante de humor.

Ambos han reivindicado en diferentes momentos la figura del cómico de la lengua, esos actores ambulantes que van de aquí para allá con un único afán: contar historias, entretener y divertir a la gente. Entre sus referentes están Fernando Fernán Gómez, en su trayectoria general y en obras como ‘El viaje a ninguna parte’ (que podría estar entre las fuentes de inspiración de ‘Emonautas’), Stan Laurel y Oliver Hardy, ‘el Gordo y el Flaco’, Buster Keaton, Marcel Marceau y, por supuesto, Charles Chaplin. Y está el teatro del absurdo: Eugene Ionesco y Samuel Beckett. El esperado Godot es citado en una ocasión y uno de los gags, el del tren o el de los trenes perdidos, gira en torno a la espera y la esperanza. Estos cómicos infaustos, desarrapados, desahuciados de cualquier éxito, buscan un interlocutor: un día, tras un sueño intranquilo, despiertan y ven que hay gente al otro lado para oír sus historias.

El espacio escénico es tan simbólico como intemporal, aunque podría remitir también a los años 50 y 60. Los actores, que en realidad son dos personas cándidas, con tanto sentido de humor como miedo, buscan trabajo. Él es Triste Trompeta y ella Valeria Aragón, y tienen alma de payasos. Empiezan una función donde hay de todo: la presencia constante de la radio y sus sonidos, suena ‘La raspa’, por ejemplo; el tren, Cyrano de Bergerac, cuya figura da pie a uno de los fragmentos más hilarantes de la noche, especialmente en ese instante en que Amparo Nogués hace intervenir a un espectador; la faena, la emigración o la Escuela de Ministros, que tiene algo de concesión crítica a esta compleja y convulsa situación que vive en España de corrupción y de desconcierto.

A través de las diferentes partes, los dos actores proponen un viaje alrededor de los sueños, la felicidad, la muerte (“la muerte no se comparte”, se dice), el amor (aunque aquí sea un amor a primera vista y con apuntador), la política, la provisionalidad de la existencia, el empleo casi como una quimera. Y lo hacen con variedad de registros: el mimo, la interpretación textual, el baile. Alfonso Palomares ha elaborado un texto ingenioso, con ironía y con algunos elementos de sátira, sin apenas caídas de ritmo, y ambos, Amparo y Alfonso, Alfonso y Amparo, lo resuelven con solvencia, con oficio, con absoluta entrega.

‘Emonautas’ tiene algo de abanico de emociones. El neologismo emonautas aludiría “a navegantes de los sentimientos”. El espectáculo es una invitación a reír y a entender mejor lo que ocurre, y es una exaltación del pequeño formato y de sus cualidades: un buen texto, intencionalidad, abundante vis cómica y actores versátiles en estado de gracia.

 

Emonautas. Texto: Alfonso Palomares. Compañía Lagarto Lagarto. Reparto: Amparo Nogués-Elena y Alfonso Palomares. Escenografía: Circoku. Coreografía: Carlota Benedí. Iluminación: Bucho Cariñena. Hasta el cinco de marzo en el Teatro del Mercado. (Este texto lo publiqué en heraldo.es el domingo)

ACTORES Y POLÍTICA: DANIEL GASCÓN

Actores y política

  

El cine español es una categoría extraña, que arrastra muchos tópicos y confusiones, empezando por el propio uso de esa categoría. Hemos visto la mayoría de ellos en funcionamiento estos días, a raíz de la gala de los Goya, los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

A un escritor español no le echan en cara los libros de los demás escritores españoles, por ejemplo: bastante tiene con los suyos. Tampoco le adscriben las opiniones de los demás escritores españoles. No hay mucha gente que diga “yo no leo novelas españolas”, y tampoco se piensa que todas las novelas españolas hablen de la guerra civil, porque más o menos se asume que las novelas son diferentes y que entre ellas hay algunas que hablan de la guerra civil. En un país en el que se nacionalizan bancos y se dan ayudas a multinacionales, parece que el cine es la única industria que recibe dinero público, y esa es una impresión que cómicamente alientan medios que reciben subvenciones. Existe también la idea, profundamente divertida por su total desconexión con la realidad, de que se trata de un sector de millonarios. Se podría entender, sin recurrir a la teoría de la conspiración, que en algunas profesiones hay más gente de izquierdas o de derechas, pero la versión más imaginativa del mito del cine español presenta a todo el sector tomando el sol al borde de piscinas de lujo, conspirando a favor de Zapatero, Fidel Castro y otros miembros del eje del mal. Por otra parte, la gala de los Goya, emitida cada año por la televisión pública, siempre despierta interés: se sigue y se comenta, los periódicos dedican páginas a los vestidos, los chistes y al contenido de los discursos.

Este año, el ambiente venía caldeado. El asunto era si, en medio de una brutal crisis económica y cuando la industria suma al problema de la piratería el recorte de las ayudas y la subida de 13 puntos porcentuales en el IVA de las entradas, los profesionales del cine iban a hacer declaraciones políticas. La especulación acaparó espacio en los medios. En la alfombra roja, los periodistas preguntaban a los nominados qué les parecía que alguien protestara.

Media docena de los galardonados hicieron críticas a la gestión del gobierno. Una actriz dedicó su premio “a los que han perdido sus casas, sus ilusiones, sus esperanzas e incluso sus vidas por culpa de un sistema quebrado, injusto, obsoleto, que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos”. Otra dijo que su padre había muerto en un hospital donde no había agua ni mantas y declaró que apenas había tenido trabajo en tres años. El presidente de la Academia criticó las medidas del gobierno que perjudican a la industria. Asombrosamente, los chistes de la presentadora recaían más en el gobierno que en la oposición.

Nadie debería escandalizarse por esto. El representante de un sector defiende sus intereses. Ocupar el poder tiene algunas contrapartidas, como por ejemplo que hagan más chistes sobre ti. Y uno puede compartir o no el discurso de Maribel Verdú –Christopher Hitchens usó la fórmula “socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres” para describir la crisis financiera, y hace unas semanas Ulrich Beck hablaba de “socialismo de Estado para los ricos y los bancos, neoliberalismo para las clases medias y los pobres”– o el de Candela Peña –que me pareció desafortunado y poco hábil si lo que pretendía era defender la sanidad pública–, pero no parece que fuesen un abuso de la libertad de expresión.

Sin embargo, algunos han intentado desacreditar a esos peligrosos subversivos. El periodista Santiago González escribió sobre la gala. Según González, en la actuación de la presentadora “hubo momentos inenarrables, como cuando definió la especial jurisdicción de los actores: ‘la máxima autoridad para nosotros, el presidente de la Academia, Enrique González Macho’”. Como Santiago González es un hombre inteligente, no pienso que realmente se tome en serio lo que insinúa: más o menos, que los miembros de la industria del cine no reconocen a las instituciones de este país y se consideran parte de una especie de república sectorial al margen de la ley. La distorsión intelectual de la insinuación me recordó lo que le dijo a Harold Ross uno de sus redactores: “Eres tan retorcido que comes un clavo y cagas un tornillo”.

El texto de González tenía el encanto de pedir equidistancia a un monólogo cómico. Reprochaba, por ejemplo, que hubiera un chiste acerca de los sobres de Bárcenas. Pero ¿qué guionista podría resistirse en este momento? A todos nos seduce la posibilidad de hacer una broma fácil, y González lo sabe bien: él mismo aprovecha la ocasión para hacer un chiste de sobres a partir de un error de la gala.

Candela Peña dijo que solo había trabajado en una película en los últimos tres años. González la corregía:

“No sé si recollir-lo en català com a actriu catalana que sóc, o decir: “Thank you very much. I’m very, very happy… [grandes aplausos] Quiero decir que hace tres años que no trabajaba [desde 2008 ha trabajado en 6 películas, lo que hace una media de 1,2 películas por año, a saber: tres en 2008, una en 2009, una en 2012, por la que ha recibido el premio y la que está haciendo con Isabel Coixet, que se estrenará en abril] (los corchetes son de González)

A mí también me sorprendieron los aplausos. Pero yo no estaba al corriente de que en los Premios Gaudí Candela Peña había recibido críticas por dar su discurso de agradecimiento en castellano y por no aplaudir una declaración independentista de la actriz Montserrat Carulla. La contabilidad de González (que esta vez no pone link a su fuente) es curiosa. Decide remontarse hasta el 2008, un año en el que Peña hizo tres películas (entre ellas un cortometraje), y así le sale esa media de 1,2 películas anuales. Si en el 2009 Peña hizo The Island Inside, en 2010, 2011 y 2012 solo aparece una película suya en imdb.com, Una pistola en cada mano, por la que recibió el Goya.

El periodista establecía una analogía entre las palabras de la gala con el caso de “un joven dirigente de IU en Vitoria escribió una carta abierta a Cosme Delclaux, entonces secuestrado por ETA, en el diario Egin. El espíritu de la misma venía a ser un ‘jódete, Cosme’”. Posiblemente él mismo se dio cuenta de que la comparación era un tanto excesiva, ya que matizaba antes que se trataba de “un caso más severo”.

La Razón dedicó una portada a Maribel Verdú, bajo un titular que decía “La doble cara del cine español”, con un fotomontaje sobre el rostro de la actriz y el letrero: “Maribel Verdú, de multipropietaria, vendedora de hipotecas y accionista de una clínica privada a heroína antidesahucios y abanderada de las críticas al Gobierno por los recortes”. Es decir: cuando recibes un premio por tu trabajo decides solidarizarte con gente que lo está pasando mal, y un par de días después te encuentras una campaña llena de insultos y especulaciones sobre tu vida privada. Bajo la retórica ampulosa que presenta a Verdú como “vendedora de hipotecas” y luego como una especie de Agustina de Aragón antisistema, se encuentra el dato de que la actriz había hecho un anuncio en el que se fomentaba la contratación de hipotecas. Parece un poco extraño que haber hecho un anuncio te impida criticar algo –especialmente en un medio que publica anuncios–, o pensar que una persona que se encuentre en una situación económicamente cómoda no pueda defender a los que están en una situación peor. Y, en todo caso, sería mejor presentar argumentos que lanzarse a un ataque personal.

En la línea de quienes reprochan a los actores que lleven ropa de gala en una gala y aun así critiquen al sistema –por lo visto, serían mucho más convincentes si fueran desharrapados–, este fin de semana ABC publicaba tres páginas tituladas “El capitalismo sienta bien a los actores más críticos”, que denunciaban que a estrellas de Hollywood como Penélope Cruz y Javier Bardem les vayan bien las cosas. Se detallaban inmuebles y empresas de gente que ha criticado al gobierno, o de gente que es próxima a gente que ha criticado al gobierno, o de gente de quien se sospecha que podría criticar al gobierno si tuviera la oportunidad. Se hablaba de “prebendas que el ciudadano de a pie no disfruta” cuando un registrador de la propiedad se negó a informar del patrimonio de un actor. El artículo estaba lleno de insinuaciones malintencionadas: la empresa de Pilar Bardem tiene un “nombre casi guerracivilista”, la productora de Pedro Almodóvar es un “emporio cinematográfico” y José Corbacho recibió un préstamo de La Caixa.

Aun así, es el estilo que eligen esos medios, y resulta mucho más preocupante la respuesta del ministro de Hacienda, que dijo que “alguno de nuestros famosos actores no pagan impuestos en España”. En un momento chanante, añadió que, cuando paguen en nuestro país, “las bases imponibles y la recaudación serán más amplias”, como si la culpa del déficit fuera de los actores. Esas palabras, que pretenden desacreditar a todo un sector, son irresponsables, tienen un tono levemente mafioso y no están a la altura de lo que debería ser un ministro de un país democrático. No es la primera vez que el ministro Montoro, que amenazó a los medios críticos con airear sus deudas tributarias, adopta maneras que recuerdan a Cristina Kirchner.

Se dice con frecuencia que damos demasiada importancia a las opiniones políticas de las celebridades, y posiblemente sea cierto, aunque no creo que sea culpa suya. Como en profesionales de todo tipo, hay opiniones más o menos discutibles, más o menos fundadas. Tienen derecho a exponerlas y nosotros a criticarlas: yo lo he hecho en más de una ocasión. Lo peligroso es que se intente difamar a quien piensa de otra manera, que se creen categorías groseras e indiscriminadas, y que quien nos representa a todos se comporte como un cacique o un aprendiz de Joe McCarthy.

 

*Este artículo lo ha publicado Daniel Gascón (Zaragoza, 1981), escritor y traductor y redactor de la revista ’Letras Libres’ en la edición española de la revista mexicana.

El enlace es este:

http://letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/actores-y-politica?page=full

22 AÑOS DE LA SALA JUANA FRANCÉS

Una retrospectiva. 22 años de la Sala Juana Francés

 

Por Paula GONZALO LES

Desde que abrió sus puertas en 1990, la Sala Juana Francés de la Casa de la Mujer de Zaragoza ha centrado sus esfuerzos en visibilizar a las artistas aragonesas, apoyar a artistas noveles y presentar la obra de artistas varones comprometidos con el género y la identidad. Una retrospectiva. 22 años de la Sala Juana Francés revisa la trayectoria de este espacio expositivo, referente local del arte contemporáneo. La muestra, que se nutre fundamentalmente de los fondos de la Casa de la Mujer de Zaragoza, se articula en torno a cinco bloques: identidades, cuerpo, violencia de género, nuevas masculinidades y videoteca. Este proyecto se enmarca dentro del II Festival Miradas de Mujeres (II FMM)que en 2013 reúne un total 13 comunidades autónomas, 800 mujeres artistas y 190 centros de arte, pretendiendo conceder prestigio y visibilidad al trabajo de nuestras artistas nacionales.

Comisaria: Paula Gonzalo Les

http://www.facebook.com/SalaJuanaFrancesZaragoza
http://www.festivalmiradasdemujeres.com/

Inauguración 7 de marzo. Período expositivo 7 marzo-3 mayo 2013

Casa de la Mujer, C/ Don Juan de Aragón nº2, 50001, Zaragoza

Artistas participantes:

Katia Acín, Paco Algaba, Javier Almalé, Rosalía Banet, Cabello/Carceller, José Luis Cano, Cecilia Casas, Soledad Córdoba, Roberto Coromina, María Enfedaque, Virginia Espá, Antonio Fernández Alvira, Elena Fraj, Jorge Fuembuena, Louisa Holecz, Javier Joven, Julio Lanao, Enrique Larroy, Las tAradas, Luis Marco, Vicky Méndiz, Carmen Molinero, Sandra Montero, Begoña Morea Roy, Beth Moysés, Raquel Muñoz, Rosa Muñoz, Marina Núñez, Paula Ortiz, Sylvia Pennings, Enrique Radigales, Mabi Revuelta, Miriam Reyes, Mapi Rivera, Gema Rupérez, Sarah Shackleton, Cecilia de Val, Eulàlia Valldosera, Alicia Vela, Lina Vila.

 

*Tomo esta información de mi querida Paula Gonzalo Les. Conservo un gran recuerdo de su papá: Francisco Gonzalo, un tipo maravilloso que leía con cariño a José Luis Sampedro.