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Antón Castro

Artistas

ROBERTO COROMINA EN A DEL ARTE

ROBERTO COROMINA EN A DEL ARTE

ROBERTO COROMINA

minutos, horas, días 

 

 

 


           

             La Galería A del Arte presenta este martes seis, a las 20.00, la exposición minutos, horas, días de Roberto Coromina (Remolinos, Zaragoza, 1965). La Historia del Arte y la Pintura son los temas sobre los que trabaja. Su interés es  cuestionar la Pintura, sus imágenes, percepción, presencias y ausencias; en suma su razón de ser. Utiliza diferentes técnicas y soportes, unas veces  más fiel a la tradición, otras creando objetos y ocupando el espacio.

            La intención de Coromina es reflexionar sobre el propio soporte. Todas las series que en los últimos años ha desarrollado giran en torno a la idea de deconstrucción, tanto en la estructura de la obra artística como en el hecho icónico transcendental. De esta manera, las formas se producen a través de lo ya asumido y las imágenes devienen de un espectro inherente a nuestra cultura occidental abarrotada de una inmensidad de obras de arte que se generan en torno a un formato, un canon o, en general, a una estructura no suficientemente replanteada. Rafael Doctor escribe en el texto de la exposición de la Universidad de Murcia: “No importa si lo que tenemos enfrente es pintura, escultura o instalación; eso es lo de menos. En este caso nos situamos ante un ejercicio que pretende jugar y dialogar con los mínimos elementos posibles, desde un sentido de la desestructuración de los formatos tradicionales que parecen revelarse en la consecución de un lenguaje más transcendente y puro donde sobran las imágenes o las historias”.

            En el texto del catálogo de la exposición Francisco Carpio expone: “Coromina ha venido planteándose igualmente en su pintura esta expansión de sus fronteras y límites, convirtiendo asimismo muchas de sus obras en otro órgano en el que sus elementos plásticos también se contraen y dilatan, y en ocasiones pueden llegar casi hasta explotar. Una doble expansión por cuanto que su obra se cuestiona no sólo los límites puramente físicos de la pintura, sino también la propia concepción procesual de la práctica pictórica”.

             Guillermo Solana en el texto del catálogo de Itinerarios, de la Fundación Marcelino Botín escribía: “…la confrontación de la pintura consigo misma, que es el gran tema de la obra de Roberto Coromina, se verifica en un terreno típicamente postmoderno, y cargado de implicaciones culturales y sociológicas. Su investigación puede verse como una apropiación de los grandes iconos de la tradición pictórica”.

              En esta exposición Coromina presenta cuatro grupos de obras recientes: una instalación de cuadros rojos que emergen de la pared, una serie de pinturas azules, un vídeo que se presenta por primera vez y una instalación realizada con esculturas de acero para el espacio de la galería. Roberto Coromina nos hace partícipes de su investigación, de su intento de que la pintura confunda a nuestra percepción y de definir sus nuevos límites.

 

*Este texto es el de promoción de la muestra que elabora Mariano Santander de A del Arte.

ESTRELLAS DEL CINE EN ARAGÓN

ESTRELLAS DEL CINE EN ARAGÓN

Grandes estrellas del cine en Aragón

 

[Aquí rodaron, entre otros intérpretes extranjeros, Gina Lollobrigida, Tyrone Power, Anthony Quinn, Charlton, Anna Galiena, Stefania Sandrelli, Uma Thurman, Natalie Portman o Johnny Depp, y estuvieron por diversos motivos Ava Gardner, Walt Disney, Arnold Schwarzenegger o George Clooney]

 

 

Isaki Lacuesta, con su película ‘La noche que no acaba’ (2011), ha vuelto a poner de moda a Ava Gardner, el animal más bello del mundo que vino a España a “beberse la vida”, tal como ha escrito Marcos Ordóñez, y que simpatizó de inmediato con el país. Llegó a finales de 1950 para rodar ‘Pandora y el holandés errante’ de Albert Lewin, viviría dos famosos romances con Mario Cabré y Luis Miguel Dominguín, y aún tuvo tiempo para acercarse a Zaragoza. En el coso de la Misericordia la captó Luis Mompel, en una instantánea del Pilar de 1955 mientras Julio Aparicio le brindaba un toro. Una foto para la leyenda. Aún estuvo en otra ocasión, acompañada de Ernest Hemingway.

Sin embargo, quien sí estuvo en Aragón para participar en un rodaje fue Gina Lollobrigida: vino, con su hermana y vestida de amarillo, para encarnar el papel protagonista de ‘Salomón y la reina de Saba’ (1959), una película de King Vidor que se rodó en gran parte en Valdespartera en septiembre y octubre de 1958 con más de dos mil extras y una memorable batalla: Gina fue recibida por la multitud ante el Gran Hotel, que solo la vio fugazmente al descender del coche. Desde la calle Costa se dirigía al lugar de rodaje, en compañía de Tyrone Power y George Sanders. Power encarnaba a Salomón, y rodó durante varios días; salía con su mujer Linda Christian de paseo o de compras –de ahí que algunas tiendas llegaran a colgar el simpático cartel: “Aquí compró Tyrone Power”-. Más tarde, se trasladó a Madrid para continuar el rodaje, sufrió un ataque al corazón tras un combate a espada y falleció de inmediato, vestido de rey Salomón. Lo sustituiría Yul Brinner.

George Sanders, el torturado actor que acabaría suicidándose en la Costa Brava, dejó en sus memorias algunas páginas sobre el rodaje que ha publicado Mariano García en su blog ‘Tinta de hemeroteca’ de HERALDO: “Murieron no menos de doce caballos e innumerables extras fueron llevados al hospital con tobillos rotos, clavículas rotas, o simplemente exhaustos y en shock. Se puede considerar un milagro que no muriera nadie, y en algunos momentos dudé seriamente que yo fuera a sobrevivir la experiencia”.

El escritor y locutor Miguel Mena recuerda en su libro ‘1863 pasos’ (Xordica) que en el Gran Hotel hay una página en libro de firmas del equipo de la película donde se distinguen con absoluta nitidez las formas de Sanders y la de Vidor. Y hay otra página con el autógrafo y algún dibujo de otro gran personaje de Hollywood: nada más y nada menos que Walt Disney, que estuvo en Zaragoza en el otoño de 1957.

Algunos años más tarde, en marzo de 1982, Albarracín recibió la visita de una gran estrella mundial, en posesión de dos Oscars: el actor Anthony Quinn, para intervenir en la película ‘Valentina’ de Antonio J. Betancor. En la villa conservan un recuerdo imborrable: de la atmósfera de la película, de la simpatía del actor, que hablaba “en mexicano” con los paisanos y que incluso jugó a las cartas en el Casino vestido de cura bonachón, tal como aparecía en el filme. Aquella película estaba interpretada por los niños Jorge Sanz y Paloma Gómez. Quinn también se trasladó a Loarre para rodar algunas escenas y allí dijo, para la televisión, que no le gustaba hablar de sus personajes mientras rodaba; tocándole la frente a Jorge Sanz, agregó: “Yo querría hacer una película con este muchachito, pero como director. Es un genio”.

Belchite es otro de los grandes platós de Aragón. Son muchas las películas que se han rodado en ese espacio espectral. Entre ellas, en 1988, ‘Las aventuras del barón de Münchaussen’ de Terry Gilliam. El rodaje fue bastante caótico y la superproducción tampoco funcionó en taquilla. Entre otros actores de renombre, como Robin Williams, contó con dos actrices muy jóvenes entonces: Uma Thurman y Sarah Polley. Uma le confesaría años después a Fernando Trueba que Zaragoza le había parecido “una ciudad muy aburrida”, y el realizador y productor de televisión Félix Zapatero ha recordado alguna vez que acompañó a la actriz a comprar unas botas camperas; poco después empezaría a hacerse famosa con su papel en ‘Las amistades peligrosas’. Y Sarah Polley, actriz, cantante y realizadora canadiense que ha trabajado con Isabel Coixet, contaba ocho años cuando estuvo en Belchite. Encarnó a la golfilla Sally y vivió una experiencia traumática con “días de 18 horas en un plató y viajes al hospital por hipotermia y un latido irregular del corazón causado por una explosión que tuvo lugar muy cerca de ella”, según contó a ‘El País’. Añadía: “‘El barón de Münchaussen’ hizo que me decidiera definitivamente en lo que se refiere a no querer estar jamás en grandes producciones y a centrarme en las películas independientes. Tengo verdadero pánico a volver a estar en un entorno inseguro otra vez”.

Charlton Heston era otro mito de Hollywood. Uno de los grandes por películas como ‘El planeta de los simios’, ‘El tormento y el éxtasis’, ‘Ben-Hur’ (cuya interpretación le valió el Óscar) o ‘El Cid’, que había rodado en Peñíscola junto a Sofía Loren. Llegó a Zaragoza el nueve de febrero de 1989 para grabar algunos capítulos de una ‘Historia de la ópera’ para la BBC. Con un amplio equipo y su mujer Lydia Clarke, rodeado de periodistas y reporteros gráficos aragoneses a los que trató con absoluta afabilidad, visitó Loarre, donde grabó la introducción de ‘Hernani’, Remolinos, Veruela, el Patio de la Infanta y finalmente La Aljafería, para presentar ‘El trovador’ de Verdi. Heston fue simpático: recordó su rodaje de ‘55 días en Pekín’ (1963) con Ava Gardner en Las Rozas, Madrid, y muy especialmente habló de ‘El Cid’ y de la belleza de Sofía Loren. Confesó que el castellano que sabía lo había aprendido entonces.

En Veruela, también en 1989, se rodó una de las películas más difíciles y hermosas de Carlos Saura: ‘La noche oscura’, una aproximación a la vida y la obra de San Juan de la Cruz. En ella aparece una joven, de veinte años, Julie Delpy, que se hará muy famosa más tarde con la trilogía ‘Tres colores’ de Krysztof Kieslowski (protagonizó ‘Blanco’), y con dos películas de culto como ‘Antes del amanecer’ y ‘Antes del atardecer’. El otoño de 1991, Monegrillo y los montes blancos monegrinos acogieron una película que ha hecho correr ríos de tinta: ‘Jamón jamón’ (1992) de Bigas Luna. Allí se conocieron Javier Bardem y Penélope Cruz, y contó con dos grandes estrellas del cine europeo: Anna Galiena, que ya había protagonizado ‘El marido de la peluquera’ y ‘La viuda del capitán Estrada’, donde compartió cartel con Chema Mazo, y Stefanía Sandrelli, una gran actriz italiana que había participado en ‘Novecento’ y a la que acabamos de ver en ‘La prima cosa bella’.

En 1998, George Clooney y Arnold Swarzennegger vinieron a Gran Casa para presentar los nuevos cine Werner de GranCasa y la película ‘Batman y Robin’ de Joel Schumacher; demostraron un gran sentido del humor y se marcharon con dos figurillas de la Virgen del Pilar. Al año siguiente, Johnny Depp, Vanessa Paradís y Jean Rochefort estuvieron rodando cinco días en Las Bardenas y otro en el monasterio de Piedra para la película ‘El hombre que mató a Don Quijote’. Ese proyecto era un sueño y una obsesión para Terry Gilliam, y acabó siendo una maldición. Así lo resumió el propio director en la prensa británica: “Fue un proyecto difícil, pero lo que pasó fue tan cruel, tan absurdo, tan surrealista, tan devastador, que una parte de mí todavía no acaba de creerse lo que ha pasado”. A Rochefort se le reveló una hernia discal y se desató una catástrofe casi bíblica de polvo, lluvia, viento y riada que se desmanteló el campamento de rodaje.

Si en 1994, Ken Loach había rodado ‘Tierra y libertad’ (1995) en Teruel y diversos lugares de Mirambel y alrededores, con Ian Hart en el papel principal, un par de años después Manuel Lombardero debutaría en el cine con ‘En brazos de la mujer madura’ (1997), que contó con una extraordinaria actriz: Faye Dunaway. Se hospedó en Casa Amada de La Iglesuela del Cid y acabó enamorada del ternasco. Cada mañana se colocaba varias toallas heladas para estirar la piel, salía el set en la casa palacio Daudén-Matutano, y con una prueba bastaba.

Entre otros rodajes importantes, cabe citar ‘El reino de los cielos’ (2005) de Ridley Scott, que arrancó en Loarre y contó con la presencia de Orlando Bloom, que se había hecho famoso con ‘El señor de los anillos’, de Liam Neeson, el protagonista de ‘La lista de Schindler’ y de la bella Eva Green; ‘El laberinto del fauno’ de Guillermo del Toro, con Sergi López, Ariadna Gil y Maribel Verdú, se rodó en parte en Belchite, y ‘Los fantasmas de Goya’ de Milos Forman, transcurrió en Veruela, ambas de 2006. En el monasterio, coincidieron solo unas horas Natalie Portman, que apenas se dejó ver, Javier Bardem y el realizador Forman. No se acaba aquí la lista de rodajes ni de estrellas. Hay más. Aragón, como decía Félix Zapatero, es un territorio de cine: de pioneros y de grandes directores, de actores, de guionistas, de técnicos y de espacios, de platós naturales maravillosos para hacer cualquier película. Loarre, Veruela y Belchite ya forman parte, sin duda, del imaginario universal de la ficción. Y Fraga ha sido nuestra Almería particular de una veintena de películas del Oeste.

 

 

*En la foto de José Antonio Duce, Gina Lollobrigida y Tyrone Power. Abajo: Ava Gardner vista por Luis Mompel; Uma Thurman en 'Las aventuras del barón de Münchaussen' y Charlton Heston en Loarre. Este reportaje apareció en Heraldo el pasado domingo.

 

CALVOMOÑACO Y SUS MUJERES

CALVOMOÑACO Y SUS MUJERES

 

Alberto Calvo prepara exposición para Madrid, para La boca del lobo. A modo de regalo sorpresa, me envía esta obra. Es todo un incendio de color y de cubismo.

AVA GARDNER Y SU AVENTURA ESPAÑOLA

Ava Gardner en España

 

Isaki Lacuesta le dedica el documental ‘La noche que no acaba’, basado en el libro ‘Beberse la vida’ de Marcos Ordóñez, una crónica sobre el esplendor y la decadencia de la actriz

 

 

Isaki Lacuesta (Girona, 1975) es uno de los cineastas más interesantes y trabajadores del cine español. Un apasionado de su oficio capaz de rodar en cualquier formato. En su trayectoria, se contemplan títulos como ‘Cravan versus Cravan’, sobre la vida del poeta y boxeador que se enfrentó con Jack Johnson en Barcelona y que desapareció en el Golfo de México, ‘La leyenda del tiempo’, donde seguía de manera oblicua la huella de Camarón de la Isla, o la película de ficción ‘Los condenados’, la historia de dos guerrilleros que buscan el cadáver de un amigo y hurgan en los fantasmas del pasado. Por encargo, Isaki Lacuesta ha dirigido una película muy especial: el documental ‘La noche que no acaba’ sobre la presencia de Ava Gardner en España, basado en el libro ‘Beberse la vida’ de Marcos Ordóñez.

Ava con Mario Cabré. El torero poeta.

Lacuesta intentó hacer desde el primer instante un documental de autor. En ‘La noche que no acaba’ hay buenas ideas: por ejemplo, habla de la Ava Gardner que llega a España en 1950 para rodar en Tossa de Mar ‘Pandora y el holandés errante’ y de la Ava Gardner en decadencia, víctima de todos los excesos, de los del momento y los acumulados, con el rostro trabajado por la vida y sus desórdenes. Crea dos voces: la de Ariadna Gil  para la juventud y la de Charo López, para algunos nuestra Ava Gardner, en la madurez, y mediante la confrontación, la mezcla de los fotogramas de las películas –no solo las que rodó en España, sino las que rodó en Italia o en México, aunque sucedieran en España, las que rodó en el Hollywood clásico: ‘Forajidos’, ‘Mogambo’, ‘Las nieves del Kilimanjaro’, ‘La noche de la iguana’...- con el material de archivo (fotos, carteles, documentales, etc.), logra darle un importante dinamismo a la biografía de esta mujer de belleza extraordinaria, que enamoró a Mario Cabré y Luis Miguel Domínguez, que mantuvo una relación de amor y desamor oceánicos con Frank Sinatra y que acabaría mal: maltratada incluso por su último compañero George C. Scott.

Ava Gardner con Lola Flores.

En ese diálogo entre la Ava de las películas y la Ava real, logra Lacuesta un espléndido trabajo, que alcanza su mejor momento cuando vemos como Ava veía con espanto la cogida de su amor Dominguín. También está el universo de la leyenda: aparece esa mujer apasionada de la fiesta y de los ‘sanfermines’, de la noche, del sexo y del alcohol, casi todo el mundo decía que se había acostado con ella. Uno de los personajes que la recuerdan, un pianista, no muestra ningún interés en acostarse con ella, y Ava le pregunta por qué; él le dice: “A ti y a mí nos gusta el mismo hombre: Clark Gable”.

En ‘La noche que no acaba’ salen distintos personajes que la conocieron y que convivieron con la actriz: en los rodajes, en las noches madrileñas, en los tendidos, en un improvisado recital. Sale por ejemplo, con su edad y su cuerpo de ahora mismo, la mujer que la suplantó en un desnudo de época, y sale desnuda como entonces. Salen fotógrafos como Manel Fábregas, directores de fotografía como Jack Cardiff, músicos, biógrafos de Dominguín como Carlos Abella, cronistas de cine como Jesús García Dueñas o Jaime Arias, camareros y, entre otros, dos actrices: Lucía Bosé, que rivalizó con ella en su pasión por Dominguín (le diría luego Gardner: “El torero se ha quedado contigo porque en ti ha visto a la madre de sus hijos”) y la joven Silvia Marsó, que trabajó con ella en ‘Harem’ y le pidió un consejo para el futuro. Ava le dijo: “¡Huy niña! Ten paciencia, porque en esta profesión no se llega nunca”.

Lacuesta toca casi todos los asuntos capitales: la intensa y conflictiva relación con Sinatra (que detestaba a Franco: no podía verlo, y era quien más explicítamente lo odiaba), aborda el asunto de la maternidad, y recuerda cómo fue a Italia a rodar algunas películas como ‘La maja desnuda’ (1959), donde hacía de duquesa de Alba con Tony Franciosa como Goya. Aquí, entre otras, aún rodó ‘55 días de Pekín’ con Charlton Heston, con el que se llevó bastante mal, y con David Niven.

Como curiosidad más bien aragonesa, echamos a faltar la espléndida foto que le hizo Luis Mompel en la plaza de toros de Zaragoza, donde estuvo al menos en dos ocasiones con su amigo Ernest Hemingway. Es una foto luminosa, una foto para la historia, como lo es este documental que recoge parte del mito, de la belleza y del dolor de vivir de Ava Gardner, probablemente uno de las criaturas más fotogénicas del cine que enamoró, también, al poeta y novelista Robert Graves.

 

La noche que no acaba. Isaki Lacuesta. Basada en el libro ‘Beberse la vida’ de Marcos Ordóñez. Cines Renoir. Única sesión, a las 18.30 horas. (Este artículo apareció en la edición digital de Heraldo).

LA ZETA: UN PROYECTO COLECTIVO

LA ZETA: UN PROYECTO COLECTIVO

PROYECTO ZETA, EN EL CENTRO DE HISTORIAS

 

 

La zeta es una letra muy atractiva. Consonante toda ella, riza el rizo del alfabeto encerrándolo y dándole la vuelta. Curioso zigzagueo.

 

En eso estábamos en Zaragoza y se nos ocurrió esto que contamos. Proyecto Z lo llamamos. Fue esto y empezar a surgir zetas. Zetas por doquier y zetas al poder.

 

Las instrucciones consistían en desarrollar algo en que la letra Zeta propiciara algún tipo de impulso artístico, concebir una imagen, un texto, un sonido, un símbolo, lo que fuera. Poner a trabajar a ángeles y demonios,  a cordura y locura para que con ese dígito, la última letra del abecedario, y procurando no “rizar el rizo”, fuéramos capaces de tirar de nuestra sensibilidad para ver si algún planteamiento novedoso daba pelos y señales.

Zoreando, zozobrando, zancochando, autores varios zetas nos fueron entregando. Grandes y chiquitas, sonoras o plásticas, literarias también.

 La Casa de Zitas y Susana Vacas pensaron qué hacer con semejante abecedario de una letra. ¿Lo enseñamos? ¿Lo catalogamos? Y eso hicimos.

 He aquí lo que salió.

 

 La Casa de Zitas y Susana Vacas

 

 

Colección de “zetas” de autores que estuvieran en contacto con Zaragoza, residentes, naturales o relacionados con esta ciudad, la ciudad de las zetas, aunque el tema se ampliaba a cualquier referencia que partiera de la propia letra zeta, letra simbólica donde las haya, fin y conclusión de todo, resumen y sugerencia de lo que se quiera...

 

 

PROYECTO:

La idea surgía de la artista Susana Vacas, bajo el auspicio del colectivo cultural y de creación artística La Casa de Zitas. Consistía en el encargo, la elaboración y la reunión de una serie de letras zeta por parte de los más variados autores que de alguna manera tuvieran relación con la ciudad de Zaragoza. Se podía entender la Z de Zaragoza, Z de zitas, Z de ziudad, zombis, peta-zetas, zipizapes, zurullos y zoquetes, zorros y zopilotes, zarzas y zarzales, zoreos y zumbidos… referencias con o sin sentido, literal, gramatical o poético… el resultado es amplísimo además de en su temática en sus técnicas, soportes, tamaños…

 

COLABORADORES:

La idea fue difundida por las comisarías Susana Vacas, artista, y Sagrario Manrique, escritora, sin requisito alguno, abarcando autores plásticos, en dos o tres dimensiones, literarios, críticos… Solo así fueron surgiendo zetas dibujadas, en collage, esculpidas o filmadas, descritas o narradas, zetas hechas un poema con y sin rima, casas con zetas o piernas en zeta, zetas de colores…

 

La propuesta acabó con casi cien zetas de muchos autores, en buena medida escritores, en prosa, en poesía, en acción y en teatro, y pintores, en todos sus colores de la A a la Z. Pero también los hay diseñadores gráficos, fotógrafos, escultores, activistas culturales, gastrónomos, diseñadores de moda, incluso algún músico, videoartista, investigador, artista performático.

 

Contamos incluso con una zeta en grafiti, varias comestibles, otras bailadas y otras sumergidas en agua… por qué no alguna entre fluidos y otras entre cristales, conformando un zoo, un burka, una caja de maripozetas o un lindo parazetas. ¡Ah!, y cómo olvidarnos de la que fue nuestra última incorporación… la perrica Zeta.

 

Como se verá, cada creador ha jugado con las letras y las palabras, con lo físico y lo intuido, con el título y la elaboración… incluso con su colocación…

 

EMPLAZAMIENTO:

Para dar cabida a esta amplia colección de zetas desde el principio se contó con el emplazamiento y el apoyo del Centro de Historias, con un montaje que incorporaría una rotulación y unas presentaciones adecuadas para cada una de las piezas, incluyendo tanto las instalaciones como los audiovisuales,  incluso alguna creada in situ.

 

La exposición ocupará toda una planta del centro desde el 25 de agosto hasta el 6 de noviembre de 2011.

 

*Este texto lo han elaborado los coordinadores de la muestra, Susana Vacas (en la foto de Vicente Almazán, que también participa) y Sagrario Manrique y su equipo. En la primera foto, además del cartel, una de las obras, en este caso de Antonio Vázquez.

MAPI RIVERA: POEMAS E IMÁGENES

MAPI RIVERA: POEMAS E IMÁGENES

Le pido algunas nuevas imágenes de su trabajo a Mapi Rivera y me manda algunas con esta nota: “Te envío una selección de la última serie que estoy trabajando se llama ‘NUBE del no saber’. Son imágenes inspiradas en una guía espiritual anónima del s. XIV del mismo título, que a su vez se inspira en la ‘Teología mística’ de Dionisio Aeropagita que consideraba la “tiniebla de luz” como única forma de contemplación divina.” Junto a algunas imágenes, Mapi también me envía tres poemas de su libro ‘Poamario’, que está en ese momento de la búsqueda de un editor.

 

***

 

BUSCO EL SILENCIO CUANDO HUYO,

busco el silencio cuando escarbo entre pensamientos,

cuando imagino, cuando creo,

busco el silencio.

Lo busco cuando me recuesto sobre tu pecho,

cuando te escucho y cuando hablo.

En nuestro abrazo, rebosante de ternura,

al sumergirme bajo el agua,

cuando me abstraigo y cuando leo,

busco el silencio.

Lo busco porque es la caricia que suaviza la piel,

lo busco porque es el recipiente imprescindible

para el amor.

Como una hoja en blanco,

como un cuerpo desnudo,

como un útero vacío,

así es el silencio.

Yo, en mi naturaleza íntima,

soy silenciosa.

Este silencio me conforma,

este silencio soy yo.

Me reconozco en el latir suspendido del pulso,

en la expansión luminosa del éxtasis,

en el grito que lo atraviesa,

descomponiéndolo.

El amor es la voz que lo hiere,

lo fecunda,

lo anima.

El amor es el silencio pronunciado.

me disuelvo en un río de vida

que asciende con la fuerza de la levedad.

Vacía de pensamientos graves,

giro hacia arriba

en remolino de luz.

 

*** 
 

VEN,

soy un cauce abierto para recibirte.

Ven,

el agua que discurre transparente y te refleja.

Ven,

insemíname con tu luz,

úngeme con tu esencia,

lléname de tu energía

para que pueda vibrar y renacer.

Conozco mi fuente y sin embargo te invoco,

porque lo que está dentro está fuera.

Eres luz solar lejana

y fuente íntima de amor.

Ven,

abrázame como tú haces,

en la vibración silenciosa

que impregna la naturaleza.

Te invoco,

porque sólo abriéndome a ti,

puedo recibirte,

porque sólo vaciándome de mí,

puedo acogerte.

Soy mujer, receptiva, valle, río, agua.

Mi vientre está vacío

para la concepción de la luz.

Mi corazón es el alambique que regenera mi ser.

Nazco, fluyo y vibro,
naturaleza y luz.

 

*** 
 

ABANDONAR LO CÓMODO

a su comodidad,

lo confortable

a su confortabilidad.

Atravesar el frío, el viento,

el espacio vacío.

Atravesar el hogar

para sumergirse en el bosque,

hacer una inmersión en lo salvaje.

Aullar para perder el habla,

balbucear como un niño,

para volver a nacer.

En la burbuja de la ensoñación

se vive sin despertar sospechas,

se vive sin perturbar las aguas,

el precio es el estancamiento.

El viaje es el desarraigo del hogar,

el viaje es la soledad y lo desconocido,

el viaje es una decisión de vida.

Mantener el amor en su inocencia,

preservarlo como un continuo recién nacido,

es la pulsión imprescindible para la vida.

El amor brota del corazón

y el corazón toma forma gracias al amor.

Bombear, palpitar amor

es su sentido vital,

es su función orgánica.

La emanación del amor

se hace visible en la ternura,

en su porosidad,

en el brillo de la mirada

y en la humedad de las palabras.

Para acceder a lo esencial,

hay que volver, continuamente,

a sumergirse en su fuente,

desprenderse de uno mismo

y atravesar el corazón

en un viaje hacia el misterio.

Lanzarse, a cada instante,

al precipicio,

sumergirse en las aguas matriciales,

retornar a su oscuridad para rasgarla

y darse a luz.

No hay frondosidad que no duela atravesar,

ni vacío en el que diluirse

que no revierta en la libertad

de volver a nacer.

UNA PINTORA INOLVIDABLE

UNA PINTORA INOLVIDABLE

 

GEMA NOGUERA: LA PINTORA INOLVIDABLE

QUE FECUNDA UN NOGAL DEL MATARRAÑA 

 

La Antigua Fábrica Noguera de Beceite rinde homenaje permanente a su fundadora y expone una nueva muestra de sus collages

 

Gema Noguera se ha quedado para siempre en la Antigua Fábrica Noguera a orillas del río Matarraña y sus cascadas. La pintora y decoradora falleció en su estudio en noviembre de 2008 y ahí siguen su obra y su espíritu: en la atmósfera, en su lienzos, en los ecos de su sonrisa, en la memoria de las gentes, en un sinfín de espacios que decoró, y en la exposición que se exhibe desde hace unos días: ‘Collages II’, una treintena de piezas.

“Gema Noguera fue muy importante para el Matarraña: trabajó mucho, llevaba el arte a flor de piel. Era una artista de los pies a la cabeza. La echamos mucho de menos”, dice Carmen Portolés, directora del Museo Juan Cabré. Lola Pintado, del mismo museo, dice: “Era emprendedora, tenía una gran creatividad. Recuerdo que en los años 80 había decorado tres discotecas en Beceite, Valderrobres y Alcañiz: entrabas y de inmediato te dabas cuenta de que tenían algo especial. Tenían el espíritu y la invención de Gema”. El poeta Andreu Subirats, que frecuenta Los Puertos de Beceite desde muy joven, recupera una imagen de su adolescencia y juventud. “Conocí a Gema cuando era una joven de diecisiete o dieciocho años: se enamoró del Matarraña y del que iba a ser su marido, Alberto ‘Beto’ Celma, y ya se veía que era una mujer especial”

Gema Noguera convirtió el Matarraña en su paraíso de creación. Optó por dedicarse al arte y fue su padre Ernesto Noguera quien le dijo de debía formarse. Lo hizo y en 2001, con la ceramista Dominique Goffard, cumplió uno de los sueños de su vida: abrió en los bajos de la Antigua Fabrica Noguera una galería de arte. Expusieron a artistas de diversas disciplinas –pintores, escultores, fotógrafos, ceramistas, grabadores…- y ella colaboró con Rafols-Casamada, que elogió su obra pictórica: su lirismo, su sentido del color, la inclusión de tipografía en sus lienzos. A la vez que realizaba su pintura y exponía aquí y allá, decoraba restaurantes, hoteles con encanto y ensanchaba su colección de collages, que son esa parte de su labor donde mezclaba todo tipo de objetos, como puede verse en ‘Collages II’.

Gema Noguera utiliza sus famosas raspas de pez, los números del 0 al 9, un ticket de bus, una entrada de cine o de teatro, carteles antiguos, botones, imperdibles, fotos, folletos, dibujos suyos de cuando tenía tres o cuatro años, que le guardaba su madre, y rescataba los papeles antiguos, empalidecidos por el tiempo amarillo, que se fabricaban en la empresa familiar. “Los números eran una obsesión para ella –recuerda su madre Rosa María-. Gema siempre había tenido alma de artista, desde niña. Era impulsiva, nerviosa y a veces parecía enfadarse o volverse ansiosa. Le contaba a su padre por teléfono lo que le pasaba y él siempre le decía: ‘Cuenta hasta diez antes de enfadarte’. Estaban muy unidos”. Su hija Kenia Celma (que tiene una hermana: Mariona) escribe en el catálogo: “Una madre artista como ella ha sido un privilegio. Un aprendizaje, como un goteo incesante, de valores que a ella le sobraban: generosidad, respeto a los demás, tolerancia, humildad, creatividad, pero sobre todo ilusiones”.

Ersi Samará es una fotógrafa griega instalada en el Matarraña desde hace algunos años. Ahora está al frente de la Antigua Fábrica Noguera, que cuenta con el respaldo del Gobierno de Aragón, del Museo de Teruel y del ayuntamiento de Beceite. Dice: “Tenemos una exposición permanente con cuadros de Gema, y hemos dejado en el suelo sus manchas de pintura. La gente entra aquí y percibe algo especial. Aunque no les guste el arte contemporáneo o la pintura abstracta, se sienten atrapados por los colores de Gema: ese rojo tan personal, esos azules, sus letras que son un discurso puramente plástico. Se sienten atrapados por la pasión de pintar. Y eso se nota”. Rosa María, la madre de Gema, revela: “Gema era una mujer simpática, vitalista, muy alegre. Sus cenizas reposan, con las de su padre, en el jardín de la casa bajo una noguera”. Bajo un nogal que cree y crece cerca de un corazón inmenso y espontáneo de hiedra.

 

*Este artículo se publicó ayer en Heraldo de Aragón. La foto principal de Gema Noguera me la envió, desde el Museo Juan Cabré de Calaceite, Lola Pintado; la imagen del collage la he tomado de Descongelarte.

ERSI SAMARÁ: FOTÓGRAFA EN BECEITE

ERSI SAMARÁ: FOTÓGRAFA EN BECEITE

En la Antigua Fábrica Noguera, el espacio que creó Gema Noguera en los sótanos de la antigua casa familiar, trabaja ahora una artista griega instalada en el Matarraña: Ersi Samará. Es fotógrafa y cuida la obra de Gema: explica sus cuadros, su personalidad, su alegría. Así es Ersi: dulce, trabajadora, delicada. Oye a cada instante el murmullo del río Matarraña y sus cascadas, oye el gorjeo de los pájaros y, de cuando en cuando, cuida a una gata.