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Antón Castro

Escritores

MARTÍ, EL ENAMORADO DE BLANCA

MARTÍ, EL ENAMORADO DE BLANCA

 A PLENO SOL / 5. José Martí (1863-1892) vivió casi dos años en Zaragoza. Aquí se inició en el teatro, completó el Bachillerato, se matriculó en Derecho y disfrutó de la Torre Nueva, La Seo y el Pilar. Y se enamoró de la joven Blanca Montalvo. García Guatas lo cuenta en ‘La España de José Martí’.

 

Martí, el enamorado rebelde de Blanca

 

José Juan Martí Pérez, nacido en La Habana en 1853, hijo del valenciano Mariano Martí y de la tinerfeña Leonor Pérez, pasaría a la historia como periodista, político, poeta y pensador. Será el “apóstol de la independencia de Cuba” y morirá por ella en mayo de 1895 en Dos Ríos (Cuba). Desde muy joven fue contestatario: con apenas quince años escribió, como su compañero Delfín Valdés, una carta a un amigo que había ingresado voluntario en el ejército español donde lo tildaba de “apóstata” y le decía que había cometido traición. Por eso texto lo condenaron a seis años de prisión. Los buenos oficios de sus padres, conmovidos por su suerte, consiguieron que fuese deportado a España.

Salió de La Habana y el primero de febrero de 1871, tal como cuenta Manuel García Guatas en su estupendo libro ‘La España de José Martí’ (PUZ, 2014), un volumen que ha conocido tres ediciones distintas, llegó a Cádiz, la ciudad que más se parecía a la que acaba de dejar atrás. En apenas quince días dio muestras de su carácter y de sus convicciones: visitó el diario ‘La Soberanía Nacional’ y en él publicaría su primer artículo, que saldría ya en marzo. Llevaba más de un mes viviendo en Madrid, que contaba con 360.000 habitantes y era “la sexta capital de Europa”. Descubrió una ciudad moderna, con “un buen alumbrado público de gas en la mayoría de las calles” y tranvía. Permaneció por un espacio de dos años, y en los primeros tiempos se dedicó “a una ardorosa actividad de denuncia de la represión en la isla”, y buena prueba de ello fue la publicación del folleto ‘El presidio político en Cuba’. El 31 de mayo se matriculó en la Universidad Central en Derecho como alumno libre y comprobó que, como el país, estaba muy politizada. En febrero de 1873 asistió a la proclamación de la República. En Madrid vivió con intensidad: acudió a los espectáculos teatrales de dos aragoneses como Eusebio Soler y Marcos Zapata y debió entrar en contacto con el coleccionista y erudito oscense Valentín Carderera, que le enseñó unos dibujos de Goya; tal como recuerda García Guatas, podrían estar inspirados en el Coreto del Pilar. El joven Martí vio mucha pintura, visitaba el Museo del Prado con frecuencia y entabló amistad con un joven pintor zaragozano, Pablo Gonzalvo (Zaragoza, 1828-Madrid, 1896), al que vio pintar a menudo. García Guatas, que elabora una pequeña biografía de él en las páginas finales, supone que “debía ser persona de carácter afable, comunicativo y de convicciones progresistas”. Luego, una vez que Martí se convierta en escritor y que decida repasar los días del pasado, le dedicará hermosas páginas. En Madrid se encontró con sus viejos amigos cubanos, Eusebio y Fermín Valdés. Estaba a punto de emprender la aventura que más nos interesa: escaso de recursos, en abril (parece probable que fuese más en abril que en mayo) de 1873 llega a Zaragoza y aquí a permanecer hasta noviembre de 1884. Alrededor de veinte meses.

Ese tiempo fue muy decisivo para él. De entrada, se alojó en una casa de huéspedes de la calle Manifestación 13, donde vivían dos hermanas y un criado, cubano, Simón. Aquí consolidó algunas de las pasiones que había contraído en Madrid: la pintura, sin duda, el teatro, asistía al Teatro Principal, muy a menudo, y tuvo en el actor sevillano Leopoldo Turón a uno de sus ídolos: le rindieron un homenaje, leyeron un texto sobre él y se adhirió, con una composición, un joven llamado J. M. Cuenta Manuel García Guatas que no acudió solo al Principal, sino que frecuentaba el Lope de Vega, donde solía programar zarzuela, el Novedades... En la temporada teatral zaragozana había funciones de Bretón de los Herreros, Marcos Zapata, uno de sus ídolos, Calderón de la Barca o el ‘Don Juan Tenorio’ de Zorrilla… También debió frecuentar algunos de los cafés del momento: el Café Iberia, Matossi, que tenía jardín, como el Café Suizo, donde se interpretó un fragmento de ‘La flauta mágica’ de Mozart, o el Gran Café España.

José Martí se matriculó en el Instituto Goya, que estaba en la plaza de la Magdalena, para terminar su bachillerato, donde está su expediente, y se matriculó en Derecho y en Filosofía, aunque aquí al parecer no se halla la matrícula. Aprovechó el tiempo en esos meses: fue testigo de una revuelta republicana contra el ejército que ocasionó 200 detenidos, vio la tensión informativa que había entre los dos periódicos más importantes de la época, el conservador ‘Diario de Zaragoza’ que dirigió Mariano Peiró y su hijo, el escritor costumbrista Agustín, y el ‘Diario de avisos de Zaragoza, republicano, de Calixto Ariño. Aún tuvo tiempo a mudarse a la calle Del Olmo, cercana a Manifestación y en Zaragoza inició su labor de dramaturgo: poco antes de marcharse redactó el drama simbólico ‘La adúltera’.

Aquí vivió una de los episodios más románticos de su vida. Nada más llegar conoció a la joven Blanca Montalvo, la cuarta de una familia modesta de seis hermanos, de la que se enamorará. La pasión, a pesar de la oposición paterna, fue adelante y se veían a escondidas, en los paseos, etc. Fue sin duda un amor auroral e inolvidable. En el poema de ‘Versos sencillos’ que dedicó a Aragón, de gratitud y afecto, dice en la última estrofa: “Amo la tierra florida, / musulmana o española, / donde rompió su corola / la poca flor de mi vida”. Han sido muchos los que dedujeron que con Blanca Montalvo se inició en el amor y en el sexo. Luego amó a otras mujeres como Rosario de la Peña y Carmen Zayas-Bazán, con quien se casó. En 1875, publicó el cuento ‘Hora de la lluvia’ con el deseo de “que lo leas, mi Blanca”.

 

EL ANECDOTARIO

 

Cartas de Blanca. De Blanca Montalvo Palomar se sabe poco. García Guatas dice que no es cierto que se casase con un catedrático de Terapéutica, que esa es otra, Blanca Montalvo Ponte. Tras la muerte de su padre, se trasladó con su familia a la calle Don Jaime. Tras la partida de Zaragoza, la joven le mandó cuatro cartas a José Martí. He aquí una de las más apasionadas: “El día 25 recibí tus dos cariñosas y tristes cartas, pero a pesar de los tristes que son y lo que lloro cuando las recibo, me parece que me dan vida, que respiro cuando veo carta tuya... Mira tú si me vigilan que nos las puedo leer hasta las cinco de la tarde, desde las diez hasta las cinco”.

 

Recuerdos. José Martí nunca se pudo olvidar de Zaragoza. Ni de Blanca Montalvo, ni sus estudios de caligrafía, ni de su amigo Pablo Gonzalvo que pintó la Torre Nueva, que estaba muy cerca de su casa y oía el reloj, ni del vino. Y siempre recordaba con inmenso cariño el palacio de la Aljafería. “Quiero la tierra amarilla / que baña el Ebro lodoso: /quiero el Pilar azuloso / de Lanuza y de Padilla”. Une en el último verso al Justicia de Aragón y al comunero de Castilla.

BÉCQUER REGRESA A VERUELA

BÉCQUER REGRESA A VERUELA

A PLENO SOL. El autor de ‘Rimas y leyendas’ o ‘Cartas desde mi celda’, siempre vuelve al monasterio de Veruela, donde se instaló en 1863 con su hermano Valeriano y sus familias. El Festival de Poesía Moncayo lo recuerda a partir de hoy junto a otros poetas como Pinillos, Parra o Paz. Se ha acaba de publicar la zarzuela perdida, ‘El talismán’ (Visor).

 

 

Bécquer siempre regresa a Veruela

 

 

Antón CASTRO

Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1834-Madrid, 1870) siempre viaja a Veruela. Lo hizo de vivo en diciembre de 1863 y lo hace, una y otra vez, con su fantasma errante y con su lírica. En realidad, quizá nunca se haya ido del todo. Comienza hoy el XIII Festival Internacional de Poesía Moncayo dedicado a Bécquer, Antonio Machado, Nicanor Parra, Octavio Paz y Manuel Pinillos, entre otros,  y el sevillano va a ser recordado de nuevo: quizá porque se cumplen 180 años de su nacimiento y porque Luigi Máraez publica tres cuentos: ‘Toda la culpa fue de Bécquer. Monasterio de Veruela, Soria, Sevilla’ (Olifante. La Casa del Poeta, 2014). O quizá porque siguen rescatándose manuscritos suyos y se amplía su amplia bibliografía; por ejemplo, el escritor y editor Manuel Martínez Forega coordina una nueva edición de ‘Los Borbones en pelotas’, que habrían dibujado y escrito los hermanos Bécquer, Valeriano y Gustavo Adolfo, que se reeditará con textos de autores aragoneses contemporáneos.

Ahora hay otras dos novedades muy particulares: ‘El talismán’ (Visor, 2014), una zarzuela inédita y recuperada de Bécquer y de su colaborador Luis García Luna (Madrid, 1834-1867), ambos formaban un tándem teatral y solían firmar con el seudónimo de Adolfo García, y a la vez se publica el libro ‘Joaquín Domínguez Bécquer. El guardián del Real Alcázar de Sevilla’ (Ayuntamiento de Sevilla, 2014), que firman el coleccionista e historiador Manuel Piñanes y el catedrático de Literatura de la Universidad de Zaragoza Jesús Rubio Jiménez. El volumen aborda la biografía y cataloga la obra de este pariente, en cuyo taller se formaron Gustavo Adolfo y Valeriano.

¿Qué es ‘El talismán’? De entrada, son papeles que el bibliófilo Manuel Marqués de la Plata adquirió en una librería de viejo y que durmieron el sueño de los justos en su biblioteca hasta que dos profesores confirmaron la autoría del autor del ‘Libro de los Gorriones’ y comprobaron que había una parte autógrafa que coincidía con la caligrafía del poemario citado, extremo que se verificó con un trabajo de peritaje a cargo de Juan José Jiménez Praderas. En un principio se pensó que sería el libreto de ‘Esmeralda’, la adaptación para la ópera que habían hecho a partir de las novela ‘Nuestra Señora de París’ de Víctor Hugo. Y en cierto modo podría ser la adaptación a la zarzuela de aquel proyecto, datada entre 1859 y 1860. No en vano, sobre el título ‘Esmeralda’ se ha escrito ‘El talismán’.

Jesús Rubio Jiménez, estudioso becqueriano, explica que ‘El talismán’, dividido en tres actos y lleno de enmiendas y tachaduras, consta de la partitura o transcripción musical de Joaquín Espín y Guillén, de textos que contienen indicaciones de reparto y acción, del texto de la transcripción y reconstrucción de la parte autógrafa de Bécquer y de varios estudios de aproximación de Víctor Infantes (coordinador de la edición), de Miguel Rama, dos de Rubio y otros dos de la norteamericana Amy Liakopoulos, centrados en las relaciones entre la música y el texto teatral. Recuerda Jesús Rubio que la inacabada zarzuela, «que no hemos podido rehacer del todo», narraría una historia de amores cruzados y galantes que transcurren entre París y los jardines de Versailles, donde se perciben con nitidez los ecos líricos de Bécquer. Escribe: «Agita blando el céfiro / sus alas perfumadas, / las fuentes melancólicas / suspiran desatadas». O, más adelante: «Misteriosa, lejanía armonía, / que repite fugaz en su giro / de la noche que nace el suspiro / y del día que muere el rumor». Resume Rubio: « Ahí estamos en el límite del lenguaje becqueriano».

Siempre se ha dicho que uno de los amores de juventud de Gustavo Adolfo Bécquer fue Julia Espín, hija del compositor de la música de ‘El talismán’, Joaquín Espín y Guillén (1812-1882), todo un personaje. Dice Jesús Rubio: «Joaquín Espín se había casado con Josefina Pérez de Colbrand, sobrina de la gran cantante madrileña Isabel Colbrand, primera esposa de Rossini. Había estado en Italia donde conoció a Verdi y era director de los coros del Teatro Real, organista de la Real capilla, director de la Universidad Central, profesor de solfeo y crítico musical». En las leyendas becquerianas se dice que el escritor se habría enamorado de ella cuando la vio asomada al balón con su hermana Josefina. La convertiría en «la amada ideal», bella entre las bellas, bella entre las flores. Ana Rioja dedicó una novela a esta relación: ‘Julia, rayo de luna’ (Huerga & Fierro, 1996).

«Lo que sí está claro es que Bécquer, en aquellos años en que intentaba abrirse camino en el teatro y en la música, frecuentó el salón de los Espín, donde se celebraban tertulias y conciertos. Existió una relación al menos profesional. Y quizá algo más: en los álbumes que le dedicó hay transcritas dos rimas apasionadas, pero yo creo que no se puede decir que sea la inspiradora de las ‘Rimas’».

¿Qué pasó con Julia, luego? El suyo y el de Bécquer fue un amor imposible –el escritor aragonés Eusebio Blasco toma partido por el poeta y escribe de la joven: «Muy hermosa criatura pero sin seso»-; ella fue soprano, hizo carrera en Rusia, Francia y Milán, perdió la voz hacia 1868, dos años antes de la muerte de Bécquer. En 1873 se casó con el político Benigno Quiroga López Ballesteros, diputado, secretario del Congreso y ministro.

Julia Espín falleció en 1906 y para entonces ya tenía un sitio en la mejor poesía de amor del romanticismo español.

 

 

el anecdotario

 

Maestro y protector. Jesús Rubio dice, a propósito del libro de Joaquín Domínguez Bécquer (1816-1879), que se formó en el taller de José Bécquer, padre del poeta Gustavo Adolfo y el pintor Valeriano, y que fue determinante en su educación: los acogió cuando se quedaron huérfanos, en 1841, y crecieron viéndolo pintar. «De José Domínguez hay que decir que fue uno de los pintores costumbristas de Sevilla y pintor de cámara del Duque de Montpensier, que era su protector. Vivió en los Reales Alcázares, ahora tan de moda porque se rueda allí ‘Juega de tronos’, que fue un espacio casi mágico para los hermanos Bécquer. Este libro también es una propuesta de catálogo: entre cuadros y dibujos hemos recuperado 167 obras».

 

Historia. «Joaquín Domínguez Bécquer pintó numerosos retratos históricos, entre ellos los de Isabel la Católica y Fernando de Aragón. A ambos los pintó en 1859 y los cuadros se conservan en el ayuntamiento de Sevilla. Es un pintor muy representativo del siglo XIX».

 

*Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, realizado por su hermano Valeriano en 1862.

LARS FORRSELL: DOS POEMAS

Raúl Herrero, siempre tan afable, acaba de publicar el libro 'Poemas de octubre' de Lars Forssell, que ha traducido Francisco Uriz para el sello Libros del Innombrable. Aquí ofrecemos una pequeña selección. 

HAY UNA CANCIÓN JAMÁS CONCLUIDA

 

Hay una canción jamás concluida

que se siente más verdadera que la perfección

Lo que he pensado está roto y demediado

Mi amor ha perdido el tono

Es como si yo hubiese tocado con demasiada fuerza y tensión

en un instrumento demasiado laqueado

cuando es por la palabrería por lo que he tenido esa sensación

y una oportunidad entre un millón

 

Y sin embargo: mi pavor se refugia detrás del árbol

cuando veo el fusil del guerrillero detrás del árbol

y cómo corre la sangre de otros

Veo mi soberbia y el valor de otros

pero yo, como tú, quiero quedarme en el nido

con otros polluelos en el nido

que nunca da sino toma

pero a la sombra del árbol verdeciente

permanece la pregunta como una amenaza:

¿Estás a favor o en contra?

A favor.

Estoy a favor si la causa es justa.

¿Es eso una respuesta?

 

Amaré los trozos y los restos

lo demediado e incompleto

Quiero estar en paz

y sin embargo gritar

he dicho sin embargo gritar

contra un mundo con el que no me atrevo

y un poder que yo creo que es un superpoder

y sin embargo quedarme aquí en mi cuarto

atemorizado y encogido

tratando de ahogar los gritos de los que sangran

en música de cámara

 

Confusión y miedo mi raíz

Verde de légamo duerme nuestra bahía

 

                        *    *

                           *

Es en el nido acolchado de plumas

donde tú y yo estamos presos

Vivimos en el tono amortiguado

Estamos en la fila desquiciada

Oímos susurrar a los volcanes

sobre la erupción venidera

pero vivimos en el pasado

y, condenados, nos negamos a verlo

 

Estamos entre los muertos sanos

que cantamos nuestra canción para nadie

Nos consolamos en caso de necesidad

y cerramos el enfermizo corro

Repetimos machaconamente nuestra canción sobre lo terrenal

pero adivinamos en el viento del mar

y olfateamos en el viento de las montañas

y oímos en la canción que otros

han cantado durante generaciones

¡la necesaria y absurda

y última revolución!

 

                        *    *

                           *

 

Aún vivimos en un verano deslumbrante

verde como sangre de insecto

Nuestra desesperación es verde como la hierba

y el viento en torno a nuestra isla es verde

y verde en verde son las sombras

que proyectamos sobre la ribera

y verde nuestra indecisión

 

Ahora acaricio con la mano

tu totalidad demediada

porque estás muerta y viva

porque eres vida y verdor

porque tú eres media y buena.

 

16.5.1971

*

PUNTO DE CONGELACIÓN

 

1

 

Antes yo estaba siempre mudo

Ahora desde que la justicia

me ha cortado la lengua

renquea y parlotea el muñón

en el fondo de la garganta

 

No hay nada precisamente que yo quiera decir

pero ondear sí que ondea

pájaro con alas cortadas

o zarzarrosa

sin espinas

 

No hay nada precisamente que yo quiera decir

pero desearía que el muñón de la lengua dijese

No sé nada No sé nada

¡Al menos eso!

 

 

2

 

Eso es injusto

¿Qué «eso»?

El suelo donde están desparramadas las piñas

El suelo es injusto

La salida del sol

en espantosos colores fielmente naturales

La puesta de sol es injusta

y el tordo y la piedra

y la ardilla que está ahí mordisqueando

Injusto

Injusta la oscuridad que envuelve parejas de amantes

Injusta la luz que abraza sus cuerpos entrelazados

 

Sí, la propia injusticia

¡Por muy igualitariamente que esté repartida

es injusta!

 

 

3

 

Ahora voy a lo mío

¿Qué «mío»?

O más bien ¿cuál?

Cordero o perro rabioso

Cadáver de griego o de judío

No vengas a mí que estoy vivo

 

Tú no tienes nada que aportar

Tú no tienes nada que aportar

 

 

4

 

¿Te derrumbas

como una casa

o a grandes rasgos «contra»?

 

Me derrumbo como una pared

contra lo que oculta al mundo

5

 

Tú no sirves para nada

Me gano mi sustento

 

No te burles de mí

Tú sirves

a la mudez y a la injusticia

Servicio a cambio de beneficio

¡Muro, oh espíritu servidor

con esa asquerosa lengua cortada

que se escapa bajo el puente!

 

 

6

 

No hay nada precisamente que yo pueda decir

pero el muñón que parlotea en el fondo de mi garganta

destila sangre

que al menos ¡eso es mío!

 

Ánimo cadáver

No tienes nada tuyo

No tienes nada mío

¡Tú estás en el mundo hundido hasta el cuello

y allí te lo cortan de un tajo!

Desbócate, desbócate,

liviano caballo,

ingrávida cabra,

la próxima vez de lo que se tratará será del cuello

¡Así al menos sabes esto!

7

 

Esto se escribió después

No hay antes

No hay después

Yo te doy un inmediatamente antes

 

Pero nunca un instante de tranquilidad

Lo que te doy

es un entonces un ya pasó

duradero

 

 

8

 

Quién es el que contesta

a lo que piensa la raíz de la lengua

 

Es sólo el eco que todo

lo tergiversa en verdad

 

Y ruido.

 

-La primera foto la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-5f54c1e27f99e2f1266df42c24076b9e.jpg

-La segunda de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-3a5db42aafa57609f553c0b7a60f7e06.jpg

 

El retrato de Paco Uriz es de Esther Casas y está tomado en su casa de la Avenida Valencia.

 

PEDRO BOSQUED: UN CUENTO

PEDRO BOSQUED: UN CUENTO

PEDRO BOSQUED: UN RELATO CON 'LA GIOCONDA' AL FONDO

 
[Me escribe Pedro Bosqued, escritor, farmacéutico y zaragocista, le pido un texto y me manda este con una buena noticia: "Te mando un pequeño texto que formará parte de un libro de cuadros y microrrelatos que el grupo Calamita sacará el próximo otoño, con prólogo de Javier Sebastián". 

 

Por Pedro BOSQUED
Güelfos y Gubelinos. Épica. Giocondas y anacondas. Drama. Hogares y humedades. Lírica. Jacobinos y partisanos. Novela. Austrohúngaros y moldavos. Ensayo. Imperiales y troskistas. Poesía. Soviets y nazis. Cuentos. Monárquicos y republicanos. Microrrelatos.
Todos me habéis mirado, todos os habéis sentido insustituibles. Miradme bien porque cuando ya no estéis, yo seguiré mirando. Belleza.

EDMOND JABÈS EN TROTTA

EDMOND JABÈS EN TROTTA

TROTTA PUBLICA EL VOLUMEN PÓSTUMO DE EDMOND JABÈS,

'EL LIBRO DE LA HOSPITALIDAD'

 

"De ti, me despido, pero viviré de tu lectura. / Inconmensurable es la hospitalidad del libro". El sello Trotta publica ‘El libro de la hospitalidad’ de Edmond Jabès (El Cairo, 1912-París, 1991), autor de uno de los grandes libres de aforismos y poesía, como ‘El libro de las preguntas’. ‘El libro de la hospitalidad’ es un libro póstumo: apareció poco después de su muerte en 1991. Los textos que aquí se recogen pueden verse en el blog de Trotta.

La poesía de Edmond Jabès es escritura de escrituras, memoria insoslayable de la cultura y la letra, es decir, revisión obligada de la historia, relectura eterna de la memoria y cuestionamiento perenne de la identidad, de la equivalencia o la univocidad. Por eso la poética de Jabès enarbola uno de los más extraordinarios cantos de la diferencia en la poesía occidental contemporánea. Atravesada por el judaísmo y la existencia de los campos de exterminio, esta obra jabesiana recoge un texto póstumo repleto de emoción, de compromiso y de belleza: El libro de la hospitalidad, recientemente publicado por Editorial Trotta y del que ofrecemos a continuación algunos fragmentos. 

 

 

La espera en el umbral

Escribir, ahora, únicamente para dejar constancia de que un día dejé de existir; de que todo, encima y alrededor de mí, se volvió azul, inmensa extensión vacía para el vuelo del águila cuyas poderosas alas, con su batir, repiten hasta el infinito los gestos del adiós del mundo.

Sí, únicamente para confirmar que dejé de existir el día en que el ave rapaz ocupó solo el espacio de mi vida y del libro, para erigirse en dueño y señor, y devorar aquello que, una vez más, intentaba, en mí, nacer, y que yo trataba de expresar.

 

El desierto como lugar y la hospitalidad como criterio

«El desierto es mi lugar ―decía―. Y ese lugar es un puñado de arena».

Y añadía: «Dobles, como las Tablas de la Ley, son mis palmas y diez, como mis dedos, los caminos de mi raza».

El interior de la piedra está escrito.

Desde siempre y para siempre legible.

Variable espacio de la hospitalidad.

Duelo y, de repente, renacimiento.

«Te bendigo, oh mi huésped, mi invitado ―dijo el santo rabino―, porque tu nombre es: Aquel que camina.

»El camino está en tu nombre.

»La hospitalidad es cruce de caminos».

 

La hospitalidad de la lengua

¿Cambian las palabras cuando cambian de boca?

―¿A qué vienes a mi país?

―De entre todos los países, el tuyo es el que más me gusta.

―Que te guste mi patria no justifica tu presencia permanente entre nosotros.

―¿Qué me reprochas?

―Extranjero, tú, para mí, siempre serás un extranjero. Tu sitio está en tu país, no aquí.

―Tu país es el de mi lengua.

―Detrás de la lengua, hay un pueblo, una nación. ¿Cuál es tu nacionalidad?

―Hoy, la tuya.

―Un país es, antes que nada, una tierra.

―Esa tierra también está en mis palabras. Pero lo confieso, no es la mía.

―Por fin lo reconoces.

―En realidad, no tengo tierra. He hecho, del libro, mi lugar. Y tú lo sabes.

 

Una llamada desesperada

Esto es lo que soñé. Buscaba un folio. Me obsesionaba una frase y quería apuntarla. Escribía, aunque no tenía papel. Sufría por no escribir y escribía ese sufrimiento.

¿Acerca de qué escribía? No sabría decirlo. Escribía que no sabía acerca de qué escribía. Escribía incluso que no sabía si escribía.

«Crees que escribes ―me dijo un visitante que me observaba, desde hacía algún tiempo, sin que yo me diese cuenta―. Tú ya has escrito todo, y todo lo has olvidado».

Sin duda, se trata de eso, pensaba yo. Escribo sobre el olvido o, más bien, escribo sobre el olvido y, a medida que lo escribo, olvido lo que escribo.

¿Quién leerá lo que no se puede leer? Leo para cada lector ingratamente frustrado. Leo para todos.

Y mi lectura es una llamada desesperada.

 

La hospitalidad del libro

Recapitulemos.

No tanto para vosotros como para mí mismo.

He apoyado, desde siempre, la pregunta y me he dejado llevar por el libro.

Me he enfrentado a la semejanza y he asumido la subversión.

Me he dedicado a delimitar lo real y lo irreal; la ausencia y la presencia; la vida y la muerte, la palabra y el silencio.

He extendido el diálogo y he definido qué es compartir. He hecho balance.

De ti, me despido, pero viviré de tu lectura.

Inconmensurable es la hospitalidad del libro.

 

 

 

BUSUTIL O LA PASIÓN LÚCIDA

UNA LECTURA DE ’NOTICIAS DEL FRENTE’

 

Guillermo Busutil es granadino nacido en 1962, vive en Málaga y suele trabajar en Sevilla, es director de la revista ’Mercurio’, aunque colabora en La Opinión de Málaga tanto en reseñas de libros como con artículos de fondo y en otros medios, en radio y televisión. Es un periodista cultural, comprometido hasta el tuétano, y es un creador de ficciones. Su último libro, ’Vidas prometidas’ (Tropo, 2011), era una colección de relatos donde recomponía su agitada infancia y adolescencia: la pasión por el cine (en particular por ’El día de la ira’ con Lee Van Cleef y Giulianno Gemma), la pasión por Lorca, la atracción hacia los paisajes y la inmersión en la memoria. El editor Óscar Sipán dijo en Madrid que había dos autores a los que publicaba ciegamente, incluso sin leerlos, porque confiaba en ellos de manera absoluta: Carlos Castán y Guillermo Busutil.  

Por eso ’Noticias del frente’ aparece en el sello Tropo. Es muy distinto a ’Vidas prometidas’. Es un libro de denuncia y de vindicación, un libro contra la censura, de exaltación de la libertad y de la necesidad de un periodismo cada vez más libre, más auténtico. Se trata de un libro consciente que se escribió, domingo a domingo, con vocación de libro en la citada ’La Opinión de Málaga’. Tanta coherencia se veía en su trabajo que un día el director lo llamó y le dijo: “¿Me puedes decir que estás haciendo?”. “Un libro”, le dijo, y le dio algunos caracteres más, más de 6.000, más de 1.000 palabras. ’Noticias del frente’ tiene algo de catón de las buenas prácticas. Por ello dice que “el periodismo es hoy un combate, una batalla diaria”, que estamos en guerra. Guillermo Busutil, que reivindica a dos maestros como Albert Camus y Kapuscinski, pero también a Manuel Alcántara y a Manu Leguineche, parece tener claro otra definición de este viejo oficio: “El periodismo debe ser incómodo al poder”. Esta vena, desarrollada en múltiples detalles y anécdotas, es una de las columnas que sostienen este conjunto, organizado también cómo se organiza un periódico. Es un libro crítico sobre la España actual: es severo con la clase política que se ha abandonado a la irresponsabilidad y a la corrupción, denuncia a los bancos, denuncia el estado general del país. Por ejemplo se lee: “A plomo sigue oliendo el periodismo. Ya no viven Michael Herr ni Hunter S. Thompson, y ahora Saigón es Siria, Ucrania. También este país está perdiendo los frentes de la economía su clase media, el empleo digno, la dignidad, la política democrática, la ética de la justicia, la cultura contra el temor de los monosílabos. Ninguno de los maestros puede enviarnos sus crónicas de batallas, pero a diario conocemos un despacho de guerra”.


Guillermo Busutil también ilustra con imágenes la debacle. Por ejemplo se percata de que ya apenas suenan los despertadores como antes porque la gente no tiene trabajo. Todo le sirve para extraer una lección, para ofrecer una advertencia, para transmitir una decepción. Con todo, con la crudeza de las situaciones, el lector (y los jóvenes profesionales) siempre encontrarán un atisbo de esperanza. De ahí otra de sus frases felices: “El periodismo es el futuro del periodismo”. 

Guillermo Busutil es un maestro del estilo. Sus textos nacen de una voluntad artística: son elaborados, metódicos, parecen dispersos y que abarquen muchos asuntos y personajes, y poco a poco todo se va cerrando hacia un desenlace con unidad de efecto. Busutil es un periodista que piensa pero que jamás renuncia a la narración, a una concepción del artículo -en este caso mucho más extenso de lo habitual: Camba, Umbral, Alcántara, González-Ruano, Millás, etc., están en su cabeza- y es un prosista que mezcla lo coral con lo individual, el guiño hacia su padre (que siempre le decía que llevase los zapatos limpios) o el recuerdo de un amigo taxista. 

Le gustan los deportes -ha sido atleta y boxeador accidental y se percibe de algún modo-, le interesan maestros como Truman Capote, Cortázar o Borges. Le interesa la poesía y, muy especialmente, le apasiona la fotografía, a la que le dedica páginas, pequeños ensayos y algunos recuerdos. ‘Noticias del frente’ es uno de esos libros que están cargados de detonaciones, de lucidez, de denuncia y de compromiso constante con la belleza, la poesía y el tiempo que vivimos.

 

Noticias del frente. Guillermo Busutil. Tropo editores. Zaragoza, 2014. 240 páginas. [Este libro se presenta en diferentes ciudades españolas; en Zaragoza, se presentó en la librería Los Portadores de Sueños.]

RAMÓN GARCÍA MATEOS: 5 POEMAS

Ramón García Mateos es profesor, rapsoda y poeta. Y es un apasionado de la lírica popular castellana, de la obra de José Agustín Goytisoso y de un centón de cosas más vinculadas con la literatura y con la poesía. Ha publicado muchos libros, incluso de poesía infantil y juvenil. Hoy tiene la delicadeza y el cariño de enviarme un proyecto muy bonito. Poesía en diálogo con el amor, la memoria, la lírica popular, y con un fondo de paisajes aragoneses, aunque él reside desde hace muchos años en Tarragona.

 

LA RIBERA DEL JALÓN

Canciones del caminante

 

 

RAMÓN GARCÍA MATEOS


 

CRÉPÚSCULOS

 

 

Por los cerros de Ariza

el sol poniente

dibuja el horizonte

de grana y fiebre.

 

Por los altos de Ariza

en el ocaso

reverbera el silencio

cárdeno y manso.

 

Por los tesos de Ariza

vuela el milano

bajo un cielo de lirios

ensangrentados.

 

Por Ariza y sus lomas

con el crepúsculo

el tiempo se detiene

prístino y puro.

 *

QUEBRANDO EL VELO DEL ALBA

 

Apriesa cantan los gallos e quieren quebrar albores

[…]

Entre Fariza y Cetina Mío Cid iba a albergar

Cantar de Mio Cid

 

 

Temprano cantan los gallos

quebrando el velo del alba.

 

Y repican aún los ecos

del galope de Babieca

en redoble de herraduras

sobre el tambor de la tierra:

brillo y sangre en las espuelas

que hieren la madrugada

quebrando el velo del alba.

 

Por entre Ariza y Cetina

–la ribera del Jalón–

cabalga Rodrigo Díaz

llamado el Cid Campeador.

El crepúsculo es canción

que canta el rumor del agua

quebrando el velo del alba.

 

Destierro y muerte civil

del mejor de los vasallos

que no tuvo buen señor

sólo su espada y sus manos.

En el cantar de los gallos

aguza el Cid su Colada

quebrando el velo del alba.

 

Atrás dejaron Ariza,

dejaron Cetina atrás,

cuando el sol de amanecida

empieza a señorear.

Vuela un soberbio alcotán

sobre el Cid y sus mesnadas

quebrando el velo del alba.

 *

PREGÓN

 

 

Por las calles de Ariza

pasa el mielero

a voces pregonando:

miel de romero,

de espliego, de tomillo,

miel de romero,

la traigo de Pastrana

de donde vengo.

Salga a probarla,

verá que no le miento:

miel de la Alcarria.

*

ALBA DE LA ADÚLTERA

Ya cantan los gallos,
amor mío, y vete:
cata que amanece.

Del Cancionero Tradicional

 

En Medinaceli,

amor mío vete,

ya cantan los gallos:

mira que amanece.

 

Con la luz del alba

se selló la noche

guardián del secreto

de los mis amores.

 

Amores que cruzan

la sombra del tiempo:

besos y caricias,

pasión en silencio.

 

Silencio que oculta

furtivos amantes

desnudos, nocturnos:

fulgor de la carne.

 

Ya cantan los gallos,

cantan y amanece,

vuelve mi marido:

amor mío vete.

 


 

CON DON ANTONIO MACHADO Y SOBRE LOS ASUNTOS DEL SIGLO A LA ORILLA DE SORIA MIENTRAS SUENA UN TANGO DE DISCÉPOLO

 

 

Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.

 

Cuesta abajo en mi rodada,

la vida va cuesta abajo;

el mundo es un cambalache

que junta chichas con nabos.

 

Más allá del siglo XX,

que me lo cuenten a mí,

el que no llora no mama

y el que no trinca es un gil.

 

Hoy, como ayer, da lo mismo
ser derecho que traidor.
Tanto vale ser un burro
como un sabio profesor.

Unos defienden su clase

–sus dones y sus prebendas–

negando que existen clases:

no hay izquierda ni hay derecha.

 

Impostura y ambición:
roba el rey y el potentado,

da lo mismo que sea obispo,
que banquero o diputado.

 

Y los demás, alienados

por el circo aunque sin pan,

se miran en ese espejo

y así las cosas nos van.

 

Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.

 

Todas las fotos son de Jean Dieuzaide.

-La I. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-273c1cb9974e489ea6025e4eee81b015.jpg

-La II: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-bca55358e668077fb666312ecd004cba.jpg

-La III. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-570cb4066da303514fcd712a99517683.jpg

-La IV.https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-eb91f42ca0d9ab2fedc6921723fed309.jpg

 -La V. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-5bf186bed6125bdadc177743b2bb7401.png

 

 

 

PABLO FERRER: DOS CUENTOS

 

EL PIROPERO ILUSTRADO
Por Pablo FERRER

 
A José Angel, la vida le había agarrado con guantes de esparto. Niñez tristona sin grandes tristezas, dos zapatos izquierdos para el fútbol, acné, confidente de las novias de sus amigos, halitosis crónica, vecino entusiasta (que no virtuoso) del violín, esposa agente del Cesid que un día le dijo que de Marta nada, que se llamaba Charo y que se iba...
El hombre se refugió en la lectura y la natura. Hizo suya una esquina del parque, a la vera de un amable sauce que, al tanto de todo, lloraba por los dos. Allí se convirtió de la noche a la mañana en el piropero ilustrado.
“Eres más linda que un boceto de Klimt a la luz de una vela votiva, oh Terpsícore del footing”. La chica no le oyó: iba en patines, flipada con una selección de rancheras y jotas en el iPod. José Angel esperó a la siguiente. “¿Me dices la hora? Quiero recordar el momento exacto en el que la Venus de Botticelli cobró vida ante mis ojos”. Al oír aquella línea, el sauce miró a su amigo con ternura. La Venus, entre asustada y divertida, le lanzó un beso.
Enseguida tuvo José Angel fans que adoraban su aproximación barroca al arte del requiebro. Aplaudían rabiosas al oírle decir “eres como un fraseo de guitarra de Reinhardt en una pradera de la Toscana, con la luz de tu rostro tamizada por el sol que atraviesa las ramas de los olivos”. Con los halagos llegó la vanidad y, por supuesto, el bloqueo creativo. Un horrendo piropo que involucraba al salmorejo, Mendelssohn y las endibias hizo estallar la crisis. Un día, en mitad de otro esfuerzo inútil, a José le dijeron bajito desde un arbusto: “eres más majo que un melón con jamón de Teruel”. La musa en cuestión, que no había leído a Sófocles, ni a Balzac, ni siquiera a Chesterton, le invitó a una horchata. Con tapa de altramuces.
José Angel pensó en silencio que Modigliani no había visto jamás un cuello tan bonito como el de aquella moza, le guiñó el ojo al sauce y aceptó. De fondo, una suave melodía de Barry Adamson ponía más lozanas a las rosas del parque.
 
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EL PIROPERO ILUSTRADO II
(José Ángel galanea a su moceta en las Murallas Romanas)
 
"Me dicen el piropero ilustrado, ¿sabes? Te diría mil cosas, lozana, mascarón de proa, rapazuela de ojitos de jade, sirena opalina, princesa ebúrnea, ¡moza recia! Bendito el día en que dejé atrás el Parque Grande para venirme a esta Roma murallera, cerquica de los juzgados. Estás contextualizada con los picapleitos y los guripas, moceta: presidiarios que van y vienen y tú, criminal, infartando a los paseantes. Que te veo y me pierdo. Enseguida me encuentro, porque lo tuyo es clase. No sé si tienes acento de la tierra, ni quiero saberlo: me da igual. No voy a embarullar nada esa imagen tuya, que ya es mía. Joyica, adoquín de caramelo, cariátide, armonía sedente, musa cuerda de orates sin hiel. ¿Que nunca te han dicho esas cosas? Lo sé. Yo me lo curro. Porque no las filtro, las tontadas. Cuando te vuelva a ver, tendré siete u ocho más: mañana, de camino al Mercado Central. Que después de verte siempre elijo bien las endivias, piedrica de río, lámina laminera de mis entretelas, que eres pintura y lienzo y pinceles. Mañana pues, y luego un moscatel de Ainzón a tu salud, por esos pares de cromosomas tan bien cruzaos, diantre. Que te haré una jotica y luego un soneto, y se los cantaré al barrio hasta que me echen un pozal a la cabeza. Qué gracia tienes, y qué baturro soy, y lo que te gusta. Acuérdate de tu doliente antes de dormir, como buen lucero que eres de mis sueños y mis despertares. Hasta mañana, morena".
-La primera foto la tomo de aquí:
https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-89c01c418ed0d4aa7471284de66fa8bf.jpg
la foto es de Charlene Bagcal.
-La segunda de aqui.

 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-75b407854c71dc76f18762bfd4a9ba78.jpg

 

*La actriz es Sasha Grey que ha dejado el cine porno para hacer películas de cine convencional. Acaba de rodar con Nacho Vigalondo.

 

**Pablo Ferrer, crítico musical de Heraldo de Aragón y de Mondosonoro, entre otros medios, también escribe cuentos desde hace años. Aquí presentamos dos...