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Antón Castro

Escritores

'PASAJES DE VUELTA' DE JESÚS CUARTERO

El escritor Jesús Cuartero ha publicado recientemente su novela ‘Pasajes de vuelta’ (Eclipsados). Me explica sus intenciones y me envía dos fragmentos del libro:

 

La novela se trata de una historia frívola que no tiene muchas más pretensiones que entretener y agradar al lector durante las  tres horas que se invierten en su lectura, no obstante si que pueden apreciarse ciertos temas más serios que quedan sepultados bajo las noches neoyorquinas del protagonista. Seguro que tú encuentras otros más interesantes

a) la huella imborrable del pasado y los esfuerzos estériles que hacemos por escapar de él. De adolescente vi dos películas que me marcaron mucho al respecto. por Retorno al pasado de Jacques Tourneur y El último Valle con  Michael Caine y Omar Sharif. Siempre me ha gustado fantasear con la huída hacia adelante y los cortes por lo sano.

b) La emigración-inmigración ilegal, pero desde el punto de  vista de la clase media. La emigración por causas no económicas. No sólo de pan vive el hombre. Me apetecía mostrar el caso de alguien con el que pudiéramos sentirnos algo identificados y convertirlo en un sinpapeles que las pasa putas en un exilio autoimpuesto.  Me agradaría ver la reacción que pueden experimentar las personas que están contra los movimientos migratorios planteando que cualquiera de nosotros puede acabar de ilegal en otro país.

c) La expiación, me imagino que estudiar en un colegio de curas es lo que tiene.

d) El Real Zaragoza, este tema es algo personal pero no puedo evitar que cada vez más mi humor del comienzo de las semanas vaya unido a los resultados del equipo los domingos por la tarde. Me jode ser así, pero un empate o una derrota me enerva y me hace que hasta el miércoles no me encuentre tranquilo. La euforia de las victorias se pasa antes, y eso que no es que estemos acostumbrados precisamente.

e) El engaño y el disfraz. ¿Somos lo que hacemos? ¿Somos lo que parecemos?

 

DOS FRAGMENTOS DE ‘PASAJES DE VUELTA’

Jesús Cuartero. Eclipsados. Zaragoza, 2010.

 

La espiral rutinaria que era mi vida se quebró como una masa de hojaldre seco. Estaba en el trabajo pensando en los tres años en los que había estado viviendo con Sonia. Recordaba la tarde en la que me di cuenta de que lo nuestro no iba a funcionar. Eso fue la segunda vez que nos veíamos a escondidas en el taller de su padre. Hacíamos el amor dentro de una escultura metálica que acababa de vender a un Museo suizo. Sonia llevaba una pulsera de plata que hacía un ruido deshumanizado al golpearse con la superficie de zinc en la que estaba construida la obra no figurativa. Recuerdo que cuando me corrí, parte del semen cayó sobre la escultura, así que mi ADN debe estar expuesto en una sala del Instituto de Arte Contemporáneo de Lausana. Eso va a ser lo más cercano que voy a estar de exponer en un Museo.  Espero que los conservadores helvéticos no tengan nunca que restaurar la pieza de Ismael Gutiérrez. Al limpiar los restos físicos de la pasión sobre la superficie metálica supe que no teníamos futuro. Cuando lo dejamos dos años después, Sonia me confesó que también sabía que lo nuestro iba a ser como una copa de helado que se derretiría a los pocos minutos de servirse. Como siempre me había ganado. Lo sabía desde el día que su padre nos presentó “Aquí mi hija. Aquí el joven Sr. Faus, mi sucesor artístico…”

 

*********

 

Laura había adquirido el traspaso de la librería tres años atrás. Se la había comprado a un hombre que se llamaba Jack y que tenía un galgo que le hacía compañía. Se pasaba las tardes leyendo clásicos sobre una mecedora de principios de siglo mientras su perro, que se llamaba Jack como él, le miraba con ojos melancólicos. Jack, el humano, se cansó del negocio y puso un anuncio en varios periódicos. Laura acababa de cobrar un despido improcedente de una asesoría financiera para la que trabajaba de secretaria. Lo invirtió en Lame Duck. Le hubiese gustado cambiar el nombre. La aureola de malditismo y del perdedor le tocaba bastante las narices. Una librería que es un cero a la izquierda estaba condenada al fracaso empresarial, milagrosamente llevaba tres años sobreviviendo. No nadaba en la abundancia, pero se mantenía con la cabeza alta. Por supuesto había meses malos en los que iba a comer, más a menudo de lo que le hubiese gustado, con su padre y la farmacéutica a la casa de Long Island. Esos meses moderaba sus gastos y se quedaba con mayor frecuencia en su apartamento de Brooklyn viendo melodramas en blanco y negro con protagonistas que se parecían a Bette Davies, o incluso con la propia Bette Davies.

Lo que le daba miedo era acabar como Jack. Tener un perro que llevase su nombre. Empaquetar sus pertenencias y evaporarse como el rocío con los primeros rayos de sol. La historia de Jack me recordaba bastante a la mía. Evité mencionar el paralelismo. La última noticia que tuvo de Jack fue el día que le entregó las llaves de Lame Duck y el código de la alarma, que no era otro que la fecha de publicación de Absalom, Absalom de Faulkner.

 

 

*Las dos primeras fotos pertenecenn Jane Greer y Robert Mitchum, la primera, y a Jane Greer, la segunda; las otras dos son de Bette Davis.

FERIA DEL LIBRO DE JACA 2010

Cuelgo aquí la excelente programación de la Feria del Libro de Jaca.

 

 

 

 

DÍA 12, Jueves

 

 

11’00-13’00 h: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

Las escrituras de la época de AL-ANDALUS: caligrafía nasji y cúfica

    [Público de 9 a 99 años]

 

12’00-14’00 h.: Actuación del guitarrista JOAN Mª SOLÉ

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca:  

Presentación del libro: “Rincón escondido”, de JAVIER GRACIA GIMENO. Intervendrán Concha Tovar y el autor.

Posteriormente firmará ejemplares junto con:

JUAN DOMÍNGUEZ LASIERRA: “Aragón legendario

 

18’00-20’00 h: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed. Las escrituras de los siglos XVIII-XX: Caligrafía ronde-coulée y redondilla

    [Público de 9 a 99 años]

 

18’00-20’00 h: Caseta de la Biblioteca:

Presentación del libro: “Ruta de estrellas: El Camino de Santiago en Aragón”, de

ANA AINSA y PABLO MURILLO. Intervendrán: Francisco Rapún, Presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca, y los autores.

 

Posteriormente firmarán ejemplares junto con:

JUAN LATORRE: “Piedras humanizadas”. Asociación Sancho Ramírez

 

18’30-20’00 h.: Actuación del guitarrista JOAN Mª SOLÉ

 

19’00 h. en el Quiosco del Paseo: Cuentacuentos:  

CUENTOSCONARTE: LAS AVENTURAS DE JACOBO EN EL AÑO JACOBEO, por Mónica Pasamón

Para niños a partir de 5 años

 

20’30 h: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Conferencia inaugural:

Entre libros“,

por JOSÉ CARLOS MAINER, Catedrático de la Universidad de Zaragoza

 

 

 

DÍA 13, Viernes

 

 

11’00-13’00 h: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

Las escrituras de la época de AL-ANDALUS: caligrafía hebrea sefardí

    [Público de 9 a 99 años]

 

12’00-14’00 h.: Actuación del guitarrista JOAN Mª SOLÉ

 

11’00- 13’00 h.: En el Quiosco del Paseo:

Encuentro con LUISA VILLAR LIÉBANA, escritora de literatura infantil y juvenil. Para niños de todas las edades. Lectura de sus libros.

Posteriormente firmará ejemplares de sus obras

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

 

PATRICIA ESTEBAN ERLÉS: “Azul ruso

JOSÉ LUIS GALAR: “La isla de los pelícanos”, “La frontera dormida

 

18’00-20’00 h: Taller de Caligrafía SCRIPTORIUM: Ricardo Vicente Placed:

Las escrituras de los siglos XVIII-XX: caligrafía bâtarde e inglesa

    [Público de 9 a 99 años]

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

 

RAMÓN GUIRAO LARRAÑAGA: “Jaca y la Jacetania durante la Guerra de la Independencia Española, 1808-1814”

PEDRO JUANÍN ESTEBAN: “Jaca y la Jacetania antes y después de la ocupación napoleónica, 1808-1823 (200 Aniversario)”

 

18’30-20’00 h.: Actuación del guitarrista JOAN Mª SOLÉ

 

19’00 h: En el Quiosco del Paseo: Club de Lectura: lecturas de Poetas de la Generación del 50 y del libro: “La Mujer del Poeta”, de Olga Lucas.

Con el Club de Lectura de Jaca  

 

20’30 h., En el Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Conferencia: “La pasión por la poesía: nombres, libros, poemas”,

 por ANTÓN CASTRO

Hablará también de su último libro “Vivir del aire”. Al finalizar, firmará ejemplares de sus obras, que se podrán adquirir previamente en las casetas de la Feria

 

  

DÍA 14, Sábado

 

12’00-14’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

12’00-14’00 h.: En la caseta de la Librería LA UNIÓN: Firma de libros:

CARMEN BANDRÉS SÁNCHEZ-CRUZAT

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

FRANCISCO FERRER LERÍN  [Premio Nacional de la Crítica 2010]

 

18’30-20’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca:

POESÍA Y MEMORIA. SÁHARA OCCIDENTAL:

Lectura de poemas a cargo de:

El escritor y poeta saharaui BAHÍA AWAH, miembros de la Asociación Antropólogos en Acción, y público que lo desee.

Al finalizar se invitará a un té y Bahía Awah firmará ejemplares.

 

18’00-21’30 h.: En la caseta de la Librería LA UNIÓN: Firma de libros:

CARMEN BANDRÉS SÁNCHEZ-CRUZAT

 

19’00 h. En el Quiosco del Paseo:

Animación de calle:

PASACALLES VIKINGO, por la Compañía CIALUNATICS

 

20’30 h. Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Presentación del libro:

Fámulo”, de FRANCISCO FERRER LERIN.  [Premio Nacional de la Crítica 2010]

Intervendrán: Antoni Marí, poeta y editor, y el autor

 

 

 

DÍA 15, Domingo

 

 

12’00-14’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

 

12’00-14’00 h.: En la caseta de la Librería LA UNIÓN: Firma de libros:

CARMEN BANDRÉS SÁNCHEZ-CRUZAT

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

JAIME  PEÑAFIEL

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca:

Presentación del libro: “María Moliner y las primeras estudiosas del aragonés y del catalán en Aragón”, de MARÍA PILAR BENÍTEZ. Intervendrá la  autora.  Posteriormente firmará ejemplares junto con:

 MANUEL VILAS: “Aire nuestro

 

18’30-20’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

 

19’00 h.: En el Quiosco del Paseo:

Teatro Infantil:

DE ACÁ Y DE ALLÁ

Por la compañía  TEATRO CHE Y MOCHE

 

20’30 h: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Presentación del libro:

La mesa está servida, Majestad”, de JAIME  PEÑAFIEL

Intervendrá el autor

 

 

 

 

DÍA 16, Lunes

 

 

10’00 h: RUTA LITERARIA.

Lectura de textos de Miguel Delibes y Miguel Hernández, por MAMEN JARNE.

El paseo literario discurrirá por: Paseo de la Constitución, Rompeolas y Árbol de la Salud

 

12’00-14’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

 

12’00- 14’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

MIGUEL GRACIA SANTUY: “La princesa del Pirineo

ROBERTO MALO: “Tanga y el gran leopardo

 

18’00- 20’00 h.: En la caseta de la Biblioteca: Firma de libros:

SERGIO SÁNCHEZ: “Des Aragonais

JOSÉ Mª MORALES BERBEGAL: “Historias de Tellerda

 

18’30-20’00 h.: BossaNovaBossa: Actuación del Cantautor brasileño VICENTE FREIRE. Guitarra/Voz

 

20’30 h: Salón de Ciento del Ayuntamiento:

Conferencia de clausura:

Libros, bibliotecas y lectores de antaño en Jaca y sus Montañas"

Por MANUEL GÓMEZ DE VALENZUELA

 

 

EL CICLISTA DE TIM KRABBÉ

Acabo de leer el libro ‘El ciclista’ (Libros del lince, que dirige Enrique Murillo) de Tim Krabbé. Publicaremos una reseña en el retorno de ‘Artes & Letras’, quizá coincidiendo con la Vuelta. Pero hoy, el editor y traductor y novelista me envía esta nota de Javier Fernández de Castro, que pasó varios años en Zaragoza y que tuvo una bonita amistad con los hermanos Lapetra.

 

EL  CICLISTA. Por Javier Fernández de CASTRO

Después del lamentable (a ratos por obsceno) espectáculo que ha sido el Tour de Francia 2010, leer El ciclista, de Tim Krabbé, es una delicia. Porque, más allá de que sea un relato centrado en el deporte de la bicicleta (total y absolutamente centrado en ello, pues desde el título hasta la última palabra de la contraportada no se habla de otra cosa)  transmite una imagen envidiable de lo que podrían ser los deportes en general de no haber sido víctimas de la hiperprofesionalización que los está asfixiando.


Más o menos la mitad de su libro, Krabbé  la dedica a narrar una carrera llamada Tour del Mont Aigaoual que se celebró el 26 de junio de 1977 y que él, como se dice claramente en las primeras páginas, "quería ganar". La carrera, que actualmente todavía se disputa y ha cobrado un gran prestigio en parte gracias a esta novela, consiste en un doble bucle de 137 kilómetros que se cruza en Meyrueis, un pueblo situado en pleno parque natural de Les Cévennes. El recorrido, que se hace en algo más de cuatro horas, incluye varios puertos de montaña, entre ellos el que da nombre a la carrera y que tiene 1.567 m de altura. Durante los prolegómenos y los primeros kilómetros se van dando a conocer los más significados de los cincuenta y tantos corredores que le van a disputar el triunfo al autor. En la otra mitad del libro se van evocando algunas de las cuatrocientas carreras que por aquel entonces llevaba disputadas Krabbé, un notable ajedrecista que se pasó al ciclismo con casi treinta años y que poco a poco fue endureciendo su cuerpo, depurando su técnica y adquiriendo el conocimiento necesario para empezar a participar en carreras y, lo cual es quizá el trasfondo más interesante del libro, atreverse a decirse a sí mismo que las disputaba para ganarlas. Gestas significativas de los grandes campeones del pasado, sucesos de gran importancia para la historia del ciclismo y reflexiones morales que surgen del hecho mismo de afanarse por seguir dando pedaladas incluso mucho después de haber perdido el resuello, se entrelazan con el momento agónico de la carrera misma para componer un relato sencillo y a la vez apasionante porque veintitantos kilómetros después de la salida, y cuando todavía no se ha dejado atrás el primero de los puertos de montaña, ya ha quedado muy claro que allí no se está disputando únicamente una carrera sino que se está tejiendo una auténtica moral de vida.

Armstrong escala, con otros, el Galibier.


El ciclismo no tiene un panteón de caídos tan ilustres como el alpinismo o la navegación, por poner dos ejemplos de prácticas deportivas que conllevan un gran riesgo, pero en cambio, quizás porque es una magnífica escuela, cuenta con millones de practicantes cuya afición a la carretera tiene algo de religioso (incluido, para qué negarlo, el fanatismo). Y para comprobarlo basta acercarse una mañana de verano a cualquiera de los puertos que el Tour ha mitificado (los Tourmalet, Mont Ventoux, Aubisque, Galibier, etc): centenares de padres de familia, muchos de ellos protegido por el coche familiar, pedalean con desesperada determinación sin más objetivo que poder fotografiarse en lo más alto contra el cartel donde ponga el nombre y la cantidad de metros que les ha costado llegar hasta allí. Pero ojo: si a media montaña les alcanza alguien que ellos juzgan, con sólo una breve ojeada por el rabillo del ojo, un inferior, la ascensión puede degenerar  en un duelo dramático porque ningunos de los dos  contendientes cederá el paso al otro a menos que se ponga de manifiesto la peor verdad que puede salirle a uno al paso cuando está en pleno esfuerzo: que el inferior es superior.

A falta del equivalente a la Segunda División en las ligas de fútbol, el ciclismo se ha inventado un circuito de carreras amateurs que cubre todas las modalidades que luego se practican en el ciclismo profesional y que son, al mismo tiempo, un campo de entrenamiento para futuras figuras  y un refugio para quienes podrían haberse labrado un futuro en los equipos profesionales pero que, por las causas que sean (la vida) continúan siendo unos aficionados capaces de fajarse con sus iguales en condiciones de gran dureza.  Ése es el perfil de competidor que describe admirablemente Krabbé, porque él es uno de ellos. La carretera, inerte, ajena, ecuánime, es la que pone a cada cual en su sitio y la que dice quién y qué es cada uno. Pero justamente por eso se dice que, a su modo, el ciclismo es una escuela donde se enseña una moral de vida.


Y una última cosa: la versión castellana de El ciclista va ya por la tercera edición.
 
El ciclista. Tim Krabbé. Los libros del lince. Barcelona, 2010.

BOLAÑO: OTRA FOTO DE SIQUI SÁNCHEZ

BOLAÑO: OTRA FOTO DE SIQUI SÁNCHEZ

ROBERTO BOLAÑO:

 

“¿Qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura es básicamente un oficio peligroso”.

 

“La literatura se parece mucho a la pelea de los samurais, pero un samurai no pelea contra otro samurai: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

 

*Como la anterior foto de México, esta también es de Siqui Sánchez y pertenece al libro de Tropo: ‘El Viaje Imposible. En México con Roberto Bolaño’.

CON BOLAÑO EN MÉXICO

CON BOLAÑO EN MÉXICO

*Uno de los grandes proyectos editoriales de 2010 de Tropo, el sello de Óscar Sipán y Mario de los Santos, ha sido el libro ‘El viaje imposible. En México con Roberto Bolaño’, preparado por Dunia Gras y Leonie Meyer-Kreuler, con fotografías de Siqui Sánchez, donde se mezcla la historia ‘mexicana’ del gran escritor con sus textos y unas imágenes vinculadas con ese universo.

 

Cristina Banzo, responsable de prensa de Tropo, me envía las siguientes notas:

 

Las fotografías de este libro trabajan con la melancolía de la imagen fotográfica, en la línea de Joan Fontcuberta y su El beso de Judas. Fotografía y verdad, en cuanto a que «las cosas han de morir en orden para vivir para siempre».

 

«El viaje comenzó un feliz día de noviembre», comienza uno de los poemas de Bolaño titulado «Los neochilenos», y continúa: «pero de alguna manera el viaje ya había terminado / cuando lo empezamos».

 

El México de Bolaño se estructura, básicamente, en torno a dos polos: la capital, el DF, que encarna el México de la experiencia, del recuerdo, de sus años de juventud y de aprendizaje, y el Norte, que, a su vez, podría dividirse también en dos extremos: el México de los sueños, de la huida, de la invención, tal y como podemos ver en el itinerario en coche, enloquecido, sin sentido, por el desierto de Sonora, al final de Los detectives salvajes, y el México de la frontera, de la violencia, de la pesadilla, en ese oasis de horror que es Santa Teresa en 2666.

 

     En cualquier caso, es el camino y no la meta lo que importa, como subraya en «Literatura + enfermedad = enfermedad», de El gaucho insufrible:

 

Pero mientras buscamos el antídoto o la medicina para curarnos, lo nuevo, aquello que sólo se puede encontrar en lo ignoto, hay que seguir transitando por el sexo, los libros y los viajes, aun a sabiendas de que nos llevan al abismo, que es, casualmente, el único sitio donde uno puede encontrar el antídoto (p. 156).

 

 

El joven Roberto Bolaño (1953-2003). Su figura y su obra se han agigantado tras su muerte.

 

 

NICOLÁS MELINI: 'MALESTAR'

NICOLÁS MELINI: 'MALESTAR'

El escritor Nicolás Melini (Santa Cruz de la Palma, 1969), a quien conocí en Casablanca, guionista de cine, narrador, novelista y crítico de cine, publicará próximamente, en el elegante sello KRK, un nuevo libro de relatos: ‘Pulsión del amigo’. Nicolás me envía este estupendo relato que forma parte del volumen. Y además me envía esta foto del gran fotógrafo Alexis W.

 

 

 

MALESTAR

Nicolás Melini

 

 

Tenía trece años y había pasado el día jugando al ping-pong, tomando el sol y bañándome en la piscina natural del Aeroclub. Estaba solo, pero siempre alguien necesitaba un contrincante en el salón, y, si no, estaban las hamacas, la cafetería donde pedir un bocadillo o un refresco, o el mar. Era pleno verano, y uno se acercaba al agua caminando sobre las pequeñas almohadillas de cemento dispuestas sobre las rocas de malpaís. La sal y el sol en la piel podían resultar muy agradables pasadas unas horas. Pero ya eran las tres de la tarde y decidí irme. No tenía con quien volver a casa y no me apetecía buscar vehículo, andar preguntando quién regresaba a la ciudad, esperarlo hasta que se fuese y mantener una conversación de circunstancia con esa persona. Así que, sencillamente, me puse los pantalones cortos sobre el bañador, los tenis, dispuse mi camiseta entre el cordón de la mochila y mi cintura y salí a la carretera del aeropuerto. Debía andar varios kilómetros, pero no me importaba. Recorrí el primer tramo, siempre caminando por el arcén lleno de gravilla, y atravesé el túnel bajo la pista de aterrizaje. Hacía unos años, tras la ampliación del aeropuerto, solíamos ir en coche con mi padre y, si veíamos que un avión se disponía a aterrizar o a despegar, él aceleraba para nuestro alborozo –mi hermano y yo éramos unos niños— y hacía coincidir el coche en el túnel con el estruendo del avión justo allí arriba. No recuerdo si esta vez despegó algún avión mientras me encontraba en el interior del túnel. Enseguida salí al otro lado de la pista y empecé a ascender por la carretera, dejándola atrás y allá abajo, rodeada por un cerco de inmensas rocas y por las plataneras que se confundían con el mar. No había alcanzado la cima, antes de continuar carretera adelante hacia la ciudad, cuando sentí a mi espalda un claxon escueto, dirigido a mí, me volví y comprendí que se trataba de un hombre al que conocía vagamente, de vista (como solemos decir nosotros), porque a veces iba a los entrenamientos del equipo de fútbol en el que yo jugaba, pero también porque vivía en el barrio, por encima de mi casa, e incluso unos amigos míos debían de ser sobrinos suyos, si no me equivocaba, y mi madre debía de conocer a su mujer, y sus hijos, aún pequeños, debían de coincidir en el colegio con mis hermanos menores. Le hice un gesto de que siguiera, pero insistió y detuvo el coche junto a mí. Miré adelante. Tenía razón, quedaba mucho camino y hacía mucho calor. Denegar su ayuda sería una actitud incomprensible. Y yo no quería parecer el chico más raro de la tierra. Así que accedí a que me llevara, abrí la puerta y me senté. Él me saludó y me preguntó que si iba para casa y yo le dije que sí. “Ponte el cinturón”, propuso. Pero cuando me fui a girar para alcanzarlo ya él había pasado su brazo por delante de mí y me lo ofrecía. En cuanto lo tome inició el gesto de regresar al volante, y sin embargo, con un ademán preciso y premeditado, me tocó el pene y pasó su mano por la cara interior de mi muslo. Fue un segundo. Por un momento dudé de si realmente lo había hecho, porque él embragó y manipuló la caja de cambios y me miró como si nada. Sin embargo yo estaba rojo como un tomate, completamente confundido. Pensé que tal vez la culpa había sido mía; vestir aquellos pantalones cortos. Pero enseguida traté de reaccionar y concluí que no. Yo no había hecho nada malo. Yo ni siquiera quería subirme a aquel coche. Es más, quería bajarme cuanto antes. Él conducía alerta, pendiente de mí, y en algún momento trató de aligerar la tensión con alguna pregunta sobre el equipo de fútbol. Pero yo estaba petrificado en el asiento. En algún momento le contesté, con un tono que en absoluto denotaba mi estado de confusión. Mientras me encontrase en el coche con él no quería hacer ni decir nada que denotase que lo que había sucedido, realmente había sucedido. Trataba de actuar como si no hubiese pasado nada, cuando en realidad me encontraba absolutamente estremecido, y si no temblaba como un flan, podría hacerlo en cualquier momento. De hecho, le dije que me dejara en una playa cercana. “¿No ibas para tu casa?”. Le dije que sí y le di una explicación poco convincente para mi cambio de plantes. Lo que quería era que el trayecto fuese más corto, y, tal vez, no llevar aquella vergüenza hasta casa. No llegar con aquella vergüenza hasta la puerta de mi casa y que alguien me pudiera ver. Quería tener algo de tiempo antes de ver a mis padres y hermanos. Él me dijo que no, que no me preocupase, que él me llevaba a casa, si además le pillaba de paso, el iba tan sólo un poco más arriba. Así, el trayecto fue eterno. Con toda aquella violencia interior, mi confusión, culpabilidad y rabia que yo no permitía que escapasen por ningún sitio, quieto muy quieto y expectante en el asiento. Cuando por fin llegamos, me bajé del coche, me despedí educadamente y cerré le puerta para que siguiese camino. Subí las escaleras y el primero que me vio, mi padre, me preguntó que qué me pasaba. Nada, respondí, por supuesto. Y esta vez sí fui lo suficientemente convincente como para que me creyera, o por lo menos para que se diese cuenta de que no debía volver a preguntar, que no iba a decírselo por mucho que insistiera. Me fui a mi cuarto y traté de drenar todo aquel malestar. Lo peor era que sabía que me lo encontraría. Estaba demasiado cerca. Allí era raro no encontrarse muchas veces con la gente. Como en efecto sucedió a lo largo de los años que siguieron. Lo veía pasar en el coche, de su casa al trabajo, del trabajo a casa. Rara vez con su familia. Y sin embargo, a medida que fue pasando el tiempo y comprendí que no tenía ningún poder sobre mí, que todo lo que me podía hacer ya estaba hecho, fui soltando mi rabia. Un día me encontré su coche –el coche de aquel pederasta— junto a una carpintería. Cogí un palo fino y busqué la válvula de una de las gomas. Sabía que estaba siendo infantil, y sin embargo… Desinflé una, con la intención de seguir con el resto. Pero el sonido de la goma desinflándose no me produjo la menor satisfacción. No me resarcía de nada. Así que lo dejé con un gesto de hastío. Años después me lo encontré de frente en la calle. Yo ya era un adulto, y, al verme, trastabilló con un adoquín y a punto estuvo de darse de bruces contra el suelo. Sonreí con malicia. Estaba seguro de que él lo estaba pasando mucho peor que yo.

EN DEFENSA DE PEDRAG MATVEJEVIC

Daniel Gascón, escritor, traductor y guionista de cine, recoge en su blog (danielgascon.blogia.com) este texto en defensa del estupendo escritor Pedrag Matvejevic, autor de ‘Breviario Mediterráneo’ (Anagrama y Destino).

  

Predrag Matvejević. Foto di Fabio Bortot, Alvise Nicoletti

 

Umberto Eco, Michaël Foessel, Donatien Grau, Nedim Gürsel, Gilles Hertzog, Bernard-Henri Lévy, Claudio Magris, Olivier Py, Salman Rushdie, Peter Sloterdijk y Pierre Zaoui firman este texto:

 

“El 28 de julio, a sus 78 años, Predrag Matvejevic quizá duerma en la cárcel: un destino muy extraño para un profesor universitario, que ha dado clase en la Sorbona, y cuyo único delito es la expresión de opiniones demasiado afiladas.

El 3 de octubre de 2005 comenzaron las negociaciones para la entrada de Croacia en la Unión Europea. Por una coincidencia -¿pero es así realmente?-, apenas un mes después, el 2 de noviembre, Predrag Matvejevic, un intelectual croata del más alto nivel, fue condenado por el Tribunal Municipal de Zagreb a dos años de prisión, con cinco meses sin remisión, por difamación. Irónicamente, el mismo Predrag Matvejevic Predrag había ocupado en 1997 la cátedra europea del Collége de France...

Entonces, la prensa internacional, especialmente la italiana y la francesa, se movilizó en favor de este profesor, especialista en literatura comparada, y de valientes decisiones políticas. Nacido de madre croata y católica y de padre de origen judío y ruso, en 1991 tomó partido por Bosnia, de mayoría musulmana, contra los nacionalistas serbios y croatas que soñaban con despedazarla.

Una posición que no era fácil en el momento: insultos, difamaciones de todo tipo, su casillero en la Universidad de Zagreb -donde dirigía los estudios de literatura francesa- fue ametrallado. Así comenzó un exilio que lo llevó de París a Roma y Trieste.

El escritor visto por Danilo di Marco.

Durante todas las guerras sangrientas en la antigua Yugoslavia, y más tarde, luchó sin descanso contra el nacionalismo, contra el extremismo, contra los partidarios de la línea dura en todas partes y de todos los orígenes, expresando su amor por un Mediterráneo fraternal y pacífico, en libros tan conocidos como Breviario mediterráneo, traducido a más de veinte idiomas, y convertido en un clásico (Destino, 2008).

Como parte de su lucha por una visión alternativa de la antigua Yugoslavia, por el trabajo de la memoria y contra los estragos que provocó la limpieza étnica, en 2001 fue a Sarajevo invitado por el Centro André Malraux y los equipos de Arte. Y a partir de esa estancia  escribió un texto que apareció en el diario croata Jutarnji List, y tituló “Nuestros talibanes”.

Este texto forma parte de la tradición literaria de los relatos de viaje, pero con la melancolía de quien se encuentra en el escenario de una tragedia que intentó prevenir. Y, al hilo de la reflexión, hay unas líneas que cuestionan la actuación de varios escritores croatas ultranacionalistas a los que Predrag Matvejevic atribuye una parte de responsabilidad en los desastres de la ex Yugoslavia.

Uno de ellos, un poeta de profesión, que se consideraba difamado por la apelación de “talibanes cristianos” (el título con el que el artículo apareció en Italia), denunció al autor ante el Tribunal Municipal de Zagreb. Y como en Croacia la difamación sigue siendo un delito punible con la cárcel, el intelectual croata fue condenado a una pena de prisión.
Juzgando la sentencia injusta e indigna de un estado de derecho, reivindicando la libertad de opinión y rebelándose, en una palabra, contra lo que él llama un "crimen de metáfora," se negó a apelar. Ante las críticas internacionales, el propio Primer Ministro croata dijo que él personalmente se oponía a la ejecución de la sentencia. El Tribunal de Casación apeló ante el Tribunal Supremo de Croacia, y hace apenas un mes este último emitió su veredicto y confirmó la sentencia del Tribunal de Primera Instancia: el 28 de julio, a sus 78 años, Predrag Matvejevic dormirá en prisión.

¡Qué extraño es el destino de esta mente enciclopédica y multilingüe! ¡Qué escándalo para el George Steiner croata (como lo llamaban en sus inicios en Francia)! ¡Qué extraño destino para este intelectual europeo, cuyos escritos inspiraron a Sartre y muchos otros! Su lucha, en la historia sombría del siglo XX, siempre ha sido la de un espíritu libre y comprometido, en la tradición de Sartre –una tradición que conocía bien. Su valor honra el espíritu europeo que, al mismo tiempo, se ha deshonrado de forma metódica. Y, sin embargo, el 28 de julio, a sus 78 años, Pedrag Matvejevic dormirá en prisión.

"No se encarcela a Voltaire", dijo el general de Gaulle hablando de Jean-Paul Sartre. Por supuesto. Pero ¿podemos permitir que vaya a la cárcel Predrag Matvejevic, inspirado por el legado y Sartre y Voltaire? ¿La legislación de Croacia y la forma en que se aplica son compatibles con las exigencias del derecho moderno y la libertad de expresión que respetan las democracias?

¿Es aceptable que, en un país que está tan cerca de entrar en la Unión Europea, una persona culpable del único delito de haber hablado públicamente en contra de un poeta cuyas posiciones ultranacionalistas conocía todo el mundo pueda ser tratado como un criminal? ¿Y esta reliquia del pasado autoritario de Yugoslavia puede ser soluble en Europa?
A la espera de que encontremos una respuesta a estas preguntas, el 28 de julio, a sus 78 años, Predrag Matvejevic dormirá en la cárcel”.

 

LABORDETA: HOMENAJE AL POETA Y CANTAUTOR EN EL MONCAYO

Un canto a la esperanza

HOMENAJE A JOSÉ ANTONIO LABORDETA

El IX Festival Internacional de Poesía Moncayo convoca a las mujeres y hombres de Aragón, de España, del mundo, para sembrar en el aire el Canto a la Libertad. La libertad (individual y colectiva) es, junto a la vida, el derecho más importante del ser humano; pero es también el más frágil, como un árbol recién plantado, como la vida misma. Por ello tenemos la obligación de estar vigilantes para proteger constantemente la libertad, nuestra libertad, y llevarla a aquellas conciencias en las que aún no existe, a aquellos lugares donde ha sido secuestrada. En palabras de José Antonio Labordeta (hombre ejemplar, aragonés emblemático, poeta, cantautor y político comprometido) “vamos / a hacer con el futuro / un canto a la esperanza”.

Trinidad Ruiz Marcellán
Olifante. Ediciones de Poesía

29 de Julio, Tarazona

19.00 h :: Conservatorio de Música

  • Presentación de Hundiendo en las palabras las huellas de los labios. Poesía y canción de José Antonio Labordeta, por Mario Ruiz Arganda.
  • Lectura de poemas a cargo del Taller Literario Tierras del Moncayo: Ana Alcaraz, María José Andréu Jiménez, María Luisa Gómez Gascón, María Victoria Díez Legorburu, Mercedes Mairal Ordovás, Milagros Morales García y Victoria Puig. Coordina: Ana Alcaraz.
  • Actuación del grupo musical Alam Folk.

30 de Julio, Litago

19.00 h :: Ayuntamiento

  • Pregón: Ana Labordeta.
  • Intervenciones del Ilustre Sr. Diputado Delegado del Monasterio de Veruela, D. Pedro Feliciano Tabuenca y del Sr. Alcalde de Litago, D. Pedro Herrero.
  • Presentación de poetas participantes y lectura de poesías.
  • Actuación de China Chana.

22.00 h :: Iglesia

  • Actuación del grupo Experimentos in da notte y Gabriel Sopeña.
  • BookCrossing.

31 de julio, Monasterio de Veruela

  • Todo el día: Book Crossing en el Monasterio 

11.00 h :: Museo  del Vino

 16.00 h :: Claustro. Sala Capitular

  • Lectura de los poetas: Almudena Vidorreta, Carlos Vitale, Elena Medel, Moshen Emadi, Nacho Escuín, Nuria Ruiz de Viñaspre y Yuri Talvet.
  • Intervenciones y lectura de poemas de José Antonio Labordeta a cargo de Emilio Gastón, Pepe Melero, Félix Romeo, Emilio Lacambra, Antón Castro, Teresa Agustín, Ángel Guinda, Miguel Mena, Chesús Yuste, Túa Blesa, Elena Pallarés, Fernando Ferreró, Marta Navarro, Mariví Nicolás, José Luis Rodríguez, Alfredo Saldaña, Manuel M. Forega, Miguel Ángel Yusta y Antonio Pérez Lasheras.
  • Presentación de Mar de amor. Canciones de José Antonio Labordeta, editada en Olifante por Antón Castro y patrocinada por la Diputación Provincial de Zaragoza. 
  • Speakers: Mª José Moreno, Carmen Ruiz Fleta y Alfonso Desentre.

 19.00 h :: Iglesia

  • Actuación musical de: Amaral, Elena Rubio, Franco Deterioro, Gold Night Jazz, Javier Ruibal, Joaquín Pardinilla, Louisiana, Ludmila Mercerón, Luigi Maráez & Âlime Hüma, María José Hernández, Marina Rossell, Mr. Pendejo, Moncho Otero, Angi Ruiz, Daniel Zueras, Pablo Guerrero y Paco Ibáñez
  • Danza: Ingrid Magriñá
  • Acción de Ricardo Calero: Habrá un día en que todos...
  • Colaboración artística: Helena Santolaya, Mariángeles Cuartero y Javier Lapuente
  • Poesía en la calle: Victoria Puig
  • BookCrossing en el Monasterio