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Antón Castro

Escritores

UN DIÁLOGO LITERARIO CON XAVI AYÉN

«Arrabal resopló y, muy digno, se levantó y se fue»

 

«No he hallado una imagen que valga

más que mil palabras bien puestas»

 

«Me llegó al alma la dedicación de

Kenzaburo Oé a su hijo discapacitado»  

 


El pasado 12 de enero de 2017 publiqué esta entrevista con Xavi Ayén (Barcelona, 1969), biógrafo del boom y uno de los grandes entrevistadores literarios de España. Hoy está en Zaragoza para hablar, con Míchel Suñén, de 'La vuelta al mundo en 80 autores' (La Vanguardia). Desde hace unos meses, escribe todos los domingos una columna en la sección de opinión. (Este texto lo publiqué en 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.)

 

Empezaré con una broma: ¿cuál es su objetivo al compilar, rehacer y preparar este libro: ‘La vuelta al mundo en 80 autores’ (La Vanguardia)?

Así justamente empieza todas las entrevistas un colega mío que no tiene tiempo de leerse los libros de los entrevistados. Lo cito en el prólogo y además lo pongo como ejemplo a los alumnos de periodismo porque con esa pregunta, a partir de la respuesta, se pueden formular nuevas preguntas e intentar conseguir una conversación publicable. Lo mejor es documentarse bien, claro, pero el periodismo es imperfecto por definición y hay que tener recursos para las emergencias. Mi objetivo era ofrecer una guía de lectura, una panorámica global de lo que se está publicando en el mundo, partiendo de mi trabajo diario como entrevistador, pero reelaborando todo el material y ofreciendo fichas, mapas e índices por idiomas, países, alfabético… Las entrevistas son fusiones de varias al mismo autor y están editadas de nuevo para evitar repeticiones o referencias desfasadas a la actualidad del momento.

¿Qué es para usted una entrevista, qué significa entrevistar, qué busca?

Entrevistar a escritores no tiene nada que ver con entrevistar a políticos, a los que, a menudo, debes romper el discurso e intentar poner en apuros. Los libros se explican solos, por lo que la voz del autor debe aportar un plus, algo de valor que enriquezca la lectura, incite a ella o, al contrario, persuada de acometerla. Es la fórmula clásica: debemos entretener e ilustrar, «instruir deleitando».

¿En qué se parece preguntar a conversar, si se parece en algo? ¿Usted pregunta o dialoga?

Eso es muy interesante. Yo pregunto. Estoy haciendo un trabajo y encamino toda la charla a conseguir buenos materiales para el lector. Me pongo el casco y empiezo a excavar hasta que encuentro el mineral. Puedo conversar luego, cuando se apaga la grabadora, pero entonces es más disperso: puedo dedicar dos horas a hablar de Vladimir Nabokov, puedo chismorrear, hablar de mi familia... Cosas que no haría en la entrevista (a no ser que fuera al hijo de Nabokov).

¿Cómo prepara las entrevistas? ¿Qué ingredientes trabaja?

Tengo cuatro folios distintos (bueno, dos con anverso y reverso) donde, mientras voy leyendo los libros del autor y documentándome, anoto las preguntas que se me ocurren. Así, me queda siempre el cuestionario dividido en cuatro temas, que siempre son: ‘Biografía’, ‘Última obra’, ‘Conjunto de obras’ y ‘Política y sociedad’.

 

¿Lo esencial es leer el libro, o los libros, o conocer al personaje?

Las dos cosas. Personalmente, prefiero las entrevistas basadas en los libros. En realidad, me temo que gustan más las basadas en rasgos llamativos del personaje: el Nobel de matemáticas que es esquizofrénico (Nash), las excentricidades de Houellebecq... Lo ideal es combinar ambos elementos.

En el libro hay varias formas de redacción. Estilo directo, indirecto, mezcla… pienso en la entrevista-viaje de Carme Riera… ¿De qué depende su elección?

Los periodistas tenemos que seducir desde el primer párrafo. Cuando no sé cómo redactar una entrevista me pregunto: «¿Cómo se lo contaría a un amigo?» y fíjate que siempre empezamos, entonces, por lo que tiene más gracia y estructuramos un relato divertido. Intento seguir ese tipo de intuiciones. Carme Riera había escrito un libro delicioso sobre Mallorca y me llevó por varios escenarios de Deià a pasos de contrabandistas o playas de piratas… Eso tenía gran interés, porque en cada espacio encontrábamos una historia de su vida. O, en la entrevista con John Nash, me veía obligado a explicar cosas como en qué consiste la teoría de juegos, o que él entrenó a Deep Blue, el ordenador que batió a Kasparov, otro de los entrevistados…

Hay muchas curiosidades. Por ejemplo: la entrevista casi monólogo de Guillermo Cabrera Infante. ¿Qué sucedió ahí?

Un día entrevisté a Cabrera Infante por teléfono, estuvimos tres cuartos de hora hablando pero solo me alcanzó a formularle tres preguntas, tal era su tendencia al monólogo. Comiendo al día siguiente con un colega, me dijo: «No te quejes, yo solo le pude lanzar la primera pregunta y se puso a hablar solo». Aquella entrevista-monólogo era excepcional. Hay gente, muy poca, que se podría autoentrevistar.

¿Por qué fue la de Fernando Arrabal la más corta de su vida?

Corta pero brillante. Fue en 1998. Él había publicado ‘Ceremonia por un teniente abandonado’, el libro sobre la desaparición de su padre, republicano, durante la guerra civil. El día antes, apareció en el programa de más audiencia de España, ‘Quién sabe dónde’, que presentaba Paco Lobatón y en el que se buscaba a gente desaparecida, con ayuda de testimonios, policías, etcétera. Salía gente anónima, muchas veces en situación desesperada, porque habían perdido a su hija, a su padre, su hermano… Y apareció él, 60 años después de los hechos y coincidiendo con la salida del libro. La primera pregunta que le formulé fue: «¿No cree que su aparición en TVE puede ser vista por algunos como una maniobra de promoción del libro?». Resopló, me dijo, muy digno: «Esa pregunta no se la formularía usted jamás a Cervantes», se levantó y se fue.

La de Catherine Millet no es mucho más larga…

Bueno, en realidad el original es mucho más largo, pero es una de las que más han sufrido por las tijeras, para mantener la paginación del libro en unos límites aceptables. ‘La vida sexual de Catherine M’ (Anagrama), donde cuenta su desenfrenada biografía amatoria, fue uno de los fenómenos del 2001 y quise incluirlo porque me parece muy bien escrito. Que mostrara sus pechos al fotógrafo es anecdótico.

Dos de sus mejores aliados han sido Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Dos grandes escritores y rivales. ¿Qué impresión tiene de ambos?

Entré en casa de García Márquez en México como mensajero de Carmen Balcells, su agente literaria. Le traje desde Barcelona una maleta de más de 40 quilos con sus regalos de Navidad y, gracias a la complicidad de su esposa, Mercedes Barcha, pude convertir aquel encuentro en entrevista. Allí me dijo que había dejado de escribir, noticia que reprodujo hasta el ‘New York Times’.

¿Y de Vargas Llosa?

De Vargas Llosa, el recuerdo más intenso es la mañana de 2010 en que le comunicaron que había ganado el Nobel de Literatura, y que yo tuve la suerte de poder compartir con él en su apartamento de Manhattan. Uno se murió, Gabo, y al otro hace tiempo que no le he visto, pero son experiencias inolvidables.

Da la sensación de que en sus entrevistas ha tenido una gran determinación, total ausencia de pereza y, a veces, un poco de fortuna. ¿Está de acuerdo?

Pues, ahora que lo dice, sí, creo que sí. La literatura me apasiona, tengo un gran miedo a no prepararme bien los temas y a veces peco de lo contrario, del exceso de información en relación con el espacio disponible. Los obsesivos tenemos esa parte positiva, nos tomamos el trabajo en serio.

¿Qué es lo más raro que ha tenido que hacer para conseguir una entrevista?

Aparte de transportar la maleta de Gabriel García Márquez, ponerme esmoquin y bailar un vals en la gala del Nobel de la Academia Sueca (son dos cosas muy difíciles para mí). Así conseguí un contacto que me abrió las puertas de un laureado.

¿Cuándo se siente más cómodo un escritor y se abre más a las confidencias?

Cuando te ha visto varias veces, y has pasado días y has tenido encuentros de largas horas. La confianza se consigue con tiempo. Aunque nunca sabes, con Lobo Antunes fue de sopetón: le conté cómo había leído en un hospital su ‘Exhortación a los cocodrilos’, enfermo, con una fiebre altísima, y cómo algunas partes de lo leído se me mezclaban con delirios, y eso a él le hizo evocar la enfermedad de su esposa, que acabó muriendo, y me explicó cómo hacían el amor a pesar de las secuelas que la dolencia había dejado en su cuerpo. Era una confesión impactante y al tiempo de una gran ternura.

Si uno no le conoce bien, puede parecer inofensivo. ¿Es esa apariencia de timidez y de bondad lo que desarma a sus entrevistados?

¿Por qué «apariencia»? ¿No cree que sea tímido y bueno en realidad? Pues vaya… No se trata de ninguna estrategia, es mi personalidad, pero me doy cuenta de que a veces produce un efecto poniatowskiano (una de mis entrevistadoras preferidas, libros como ‘Palabras cruzadas’ deberían llegar a España), Elena me dijo que «al ser chaparrita y joven», con aspecto ingenuo, los entrevistados se le abrían más.

Hablemos de entrevistas conmovedoras. ¿Cómo se logra una confesión como la de Carlos Fuentes: «[A mis hijos muertos a los 25 y 29] Los tengo siempre presentes, cada línea que escribo. No sucedía así mientras estaban vivos pero cuando murieron los integré en mi escritura»?

Yo tengo dos modelos profesionales inconfesables. Quedaría mejor decir que sigo los pasos de Bernard Pivot, pero en realidad uno es un amigo que trabaja de comercial en una fábrica de embutidos, y que dedica la mayor parte de su horario laboral a visitar a sus clientes, o potenciales clientes, interesándose por sus vidas, charlando de todo un poco, ayudándoles en lo que puede, habla de todo menos de negocios, eso ya llega con el tiempo, él se dedica básicamente a crear vínculos. Y el otro es Julio Salinas, que, cuando jugaba de delantero, era el más desgarbado de todos, parecía que no hacía nada, pero siempre estaba cerca de la portería cuando pasaba la pelota… y marcaba.

Hay autores que parecen vivir escindidos. Un caso perfecto sería el de la Nobel Toni Morrison. ¿Ha visto más creadores así?

Morrison cuenta que tiene un personaje-escritora, con el nombre que conocemos, y luego su personalidad ‘real’, con el nombre que figura en su DNI. Es impresionante la diferencia entre ambas. La verdad es que sucede con muchos, y ahora que lo dice, me doy cuenta de que los que más se disfrazan para salir en la prensa tienen un éxito notable. Amélie Nothomb o James Ellroy.

¿Quién le ha conmovido especialmente: por su lucidez, por su humanidad, por su tormento, porque es un distraído…?

Me llegó al alma la dedicación de Kenzaburo Oé a su hijo discapacitado, no es ninguna pose o impostura con fines literarios, me pareció alguien profundamente empático, sensible y sinceramente preocupado por explicar el dolor del mundo. O que Naguib Mahfuz, ciego y con incontables molestias a causa de la puñalada que le clavó un islamista, siguiera saliendo cada día de tertulia con sus amigos. Umberto Eco era capaz de recordar dónde tenía cada uno de los 35.000 volúmenes de su biblioteca, clasificados en absoluto desorden.

¿Hay algún diálogo que haya sido muy incómodo o doloroso?

A Wole Soyinka lo entrevisté en Nigeria llevando siempre dos guardaespaldas armados detrás, por la situación de violencia del país. Y, en la primera entrevista que le hice al poeta Jesús Lizano, solo me contestaba declamando versos, sin aparente relación con lo que le preguntaba. Luego me di cuenta de que sí la había…

¿Extrae alguna conclusión acerca de la importancia social de la literatura?

Hay un tipo de verdad sobre la naturaleza humana que solo alcanzamos a vislumbrar mediante la palabra escrita, solamente la literatura -que parece la disciplina más inútil de la Tierra- ha podido expresar ciertas cosas sobre la pasión, los celos, la soledad, el sufrimiento, el odio, nuestro inconsciente y necesidades afectivas… Por mucho que miro a mi alrededor, no he encontrado nunca una imagen que valga más que mil palabras bien puestas.

¿Podría rescatarnos tres o cuatro de sus frases favoritas?

De Günter Grass: «Me hice S.S. para huir de mi familia, llevar uniforme atraía las miradas, reforzaba mi yo… Lo que más me duele es todo lo que no hice, toda la gente que no salvé del horror, amigos y familiares, es un dolor que no me abandonará jamás». De Elena Poniatowska: «La cárcel es una dádiva para una periodista, es donde más puedes encontrar relatos de vida». De Luis Goytisolo: «El impulso sexual y el literario son el mismo». Y del premio Nobel Patrick Modiano elijo: «El tiempo es tan destructor como un bombardeo».

 

*La foto de Xavi Ayén es de Lisbeth Salas. 

PATRICIA ESTEBAN ERLÉS HABLA DE 'LAS MADRES NEGRAS'

PATRICIA ESTEBAN ERLÉS HABLA DE 'LAS MADRES NEGRAS'

Esta semana, Patricia Esteban Erlés presentaba su primera novela: ‘Las madres negras’ (Galaxia Gutenberg) en Madrid y en el Teatro Principal de Zaragoza, en un acto que organizó la librería Los Portadores de Sueños. La autora, apasionada del terror, de las atmósferas góticas y de la inquietud fantástica, explica aquí algunas claves de la novela.

-Leyendo tus libros, especialmente este, tengo curiosidad por saber cómo ha sido tu infancia.

 Fue un lugar extraño. La felicidad estaba hecha de instantes que me deslumbraban y aún recuerdo. Los veranos interminables, los días azules de piscina, el triunfo de aprender a montar en bici, el bollo suizo de una pastelería del barrio que eran los mejores del mundo... La tristeza y oscuridad se adueñaba a veces de la casa y entonces yo quería crecer, dar una patada en el fondo y salir de la niñez de golpe porque me sentía indefensa. La infancia era, como dice Ana María Matute, más larga que La vida.

-¿De dónde procede tu forma de mirar, tu curiosidad por la oscuridad, por el terror?

 Me fascinan las sombras desde pequeña. La luz no es posible sin ellas. Embellecen el mundo de una forma inquietante. Siempre me han gustado las historias en las cuales el misterio y la oscuridad eran ingredientes fundamentales. Ayudó mucho que en mi infancia predominó el blanco y negro de una vieja televisión que se negaba a morir. Las historias de Ibáñez Serrador o Hitchcock, los cómics de terror de mis hermanos, las lecturas de libros para mayores que se abrían para mí como caserones prohibidos. Era fascinante conocer aquellos mundos turbadores que sentía como propios.

-¿Qué le debe a criaturas de la imaginación como Frankestein o Drácula, pongamos por caso?

La fascinación por el monstruo. La conciencia de que a esas criaturas deformes y temibles las tejemos a medida en cada época los seres humanos. Nos asustan la inmortalidad y el poder o la inteligencia absolutos y nos inventamos seres que los encarnan y son malditos por ello. Me encantan los monstruos. Son los reflejos exactos de nuestros miedos y aspiraciones más íntimas.

-¿Y a Alfred Hitchcock?

Le debo la conciencia de que lo cotidiano encierra un lado inquietante muy poderoso. Puede asustarte la casa en la que vives, el vaso de leche que te sirve el hombre que amas, una bandada de pájaros. Me gusta mucho el temor que despierta lo familiar.

 -¿Qué ha sido más determinante para ti el cine de terror, de suspense, o la literatura del horror?

El cine de terror. Las impresiones visuales, los escenarios y personajes de muchas películas nutrieron mi imaginación calenturienta desde cría. Fueron una fuente inagotable de símbolos que a menudo encuentro en mis historias. Me doy cuenta de que pienso escenas y las vuelco en párrafos. 

-¿Cómo defines esa literatura gótica que dicen que practicas? ¿Cuáles serían tus claves?

Creo que es un gótico que mezcla lo victoriano desde el punto de vista estético con el cuento tradicional en el esquema narrativo. Me gusta el pastiche, incorporar obsesiones personales como el tema del holocausto nazi o las mansiones encantadas a la batidora y ponerla en funcionamiento con todo dentro. 

-¿Qué se te había perdido en un convento como sucede en 'Las madres negras'?

Me llaman la atención como espacios secretos, vedados al común de los mortales. De pequeña visité en una convivencia el convento de clausura de la Puerta del Carmen y me parecía que era un ser vivo dispuesto a engullir a las mocosas que se acercaran demasiado al torno. Había algo seductor y temible en la felicidad de aquellas hermanas que dejaron de ser del mundo y rezaban profesionalmente por todos los que vivíamos más allá de los muros del convento. Me aterraba sentir eso que ellas habían sentido. Esa llamada ante la que no podías taparte los oídos. Pero nunca pasó.

-Allí vive una monja, Priscia, que a algunos les podría recordar al mismo demonio. ¿Ha querido hacer eso?

Es más bien alguien poseído por una forma de amor que la vacía y la vuelve un ser diabólico. Una ‘groupie’ pasada de vueltas, capaz de hacer lo que le pida su ídolo.

 -¿Cómo viven las niñas, con su inmenso candor, allí dentro: Galia, Lavinia, Moira, que se ha muerto 22 veces, pero que solo recuerda tres?

Horrorizadas. Las imagino intentando abrir mucho los ojos para despertarse y dejar atrás una pesadilla demasiafo larga. Los adultos sabemos fabricar muy bien ese tipo de sueños terroríficos.

 -¿Existen en la vida real las maldiciones, como sucede en su novela?

Creo que el mundo está regido por unas reglas curiosas. La maldición es un motivo literario muy rentable, pero además persigue a determinados seres reales como si el dado siempre cayera del mismo fatídico lado para algunos.

-Hay un personaje muy curioso: Larah Corven, le regalan un caballo blanco y su marido muere joven…

Larah Corven es un trasunto de Sarah Winchester, víctima de una maldición que me chifla. Todos los indios muertos por culpa del rifle que patentó su esposo persiguieron a su familia y a ella misma, que intentó refugiarse en una mansión que iba ampliando con más y más habitaciones para esconderse de aquellos espectros malhumorados. Estuvo huyendo de puertas para adentro cuarenta años. Lo suyo fue una reforma infernal. 

-Una niña, Mida, dice que Dios se le ha aparecido y que no existe. ¿Son ganas de provocar?

 Es la inocencia del niño que ve desnudo al emperador. A veces cuesta mucho creer lo más evidente.

-¿Para quién has pensado una novela como ésta, para que tipo de lector? ¿Qué te asusta a ti?

Pensé en escribir una historia que me devorase como autora, que me atrajera cada día y me obligara a sumergirme en ella. Me ha encantado y me ha horrorizado vivir en Santa Vela. Me asusta la maldad que se complace en sí misma, que se retroalimenta y nunca tiene bastante. 

-El jurado ha subrayado, entre otros aspectos, la sensibilidad y la calidad de la escritura. ¿Cuál son tus preocupaciones con el lenguaje, con el estilo? ¿Cómo escribe una novela una autora de cuentos o de microcuentos como tú?

Me gusta sentir que el lenguaje crea belleza e inquietud. Disfruto de la palabra cuando leo o escribo. Palabreo. Es un placer jugar con las frases, hacer surgir a un personaje que te atrapa. Intento que lo que cuento sea fluido y contenga a la vez un mundo propio del que el lector se sienta parte, que reconozca como próximo. Escribí esta novela confiando en el instinto. La historia, como en un cuento, estaba ahí esperando a que la desenterrara. Y eso hice. 

-¿Qué supone para ti ganar este premio de novela Dos Passos?

Una alegría que no se acaba. La oportunidad de publicar en una estupenda editorial, Galaxia Gutenberg, mi primera novela y acceder a una agencia de prestigio ha sido mucho más de lo que había imaginado que podía llegar a pasar con esas páginas que empecé a escribir en una cafetería, un sábado cualquiera. Están surgiendo grandes cosas y a ratos me pregunto si todo esto es cierto. Pero la realidad a veces es la novela menos verosímil de todas.

 

 

*La foto es de Asís G. Ayerbe.

MIGUEL CABALLERO Y EL VIAJE DE FRANCISCO GARCIA LORCA, EN ANTÍGONA

[Dice Julián Millán] El próximo martes, 23 de enero, a las 19,30 presentaremos el libro Francisco García Lorca y el viaje por España y  Europa. La promoción republicana a la carrera diplomática de 1933 de Miguel Caballero, publicado por Carpe Noctem.

El autor estará acompañado por Ignacio Olave, mecenas y colaborador en la búsqueda de la fosa de Federico García Lorca.
Año 1933, la única promoción diplomática de la Segunda República española realiza un viaje de fin de carrera por una parte de España y algunos países europeos, que queda plasmado en los diarios de viaje de los futuros diplomáticos entre los que se encuentra Francisco García Lorca, hermano de Federico, así como Salvador Téllez, Sanz Briz el llamado Ángel de Budapest, Cortina Mauri y la primera mujer diplomática de la historia de España: Margarita Salaverría.
La narración del viaje es una descripción de la realidad social, económica, industrial, comercial y monumental de esa España de 1933, la impresión que les ocasionó el recién creado régimen nazi en Alemania y el paso de Francisco García Lorca por la carrera diplomática hasta su expulsión perpetrada por el régimen franquista.
Miguel Caballero Pérez (Sierra de Yeguas, Málaga, 1959) es especialista en la biografía del poeta García Lorca, ha publicado varios títulos relacionados con dicho tema, 'La verdad del asesinato de García Lorca', 'Historia de una familia' (editorial Ibersaf), 'Lorca en Marruecos' (editorial Diputación de Granada) y 'Las trece ultimas horas en la vida de García Lorca' (editorial La esfera de los libros), además de numerosos artículos y trabajos en revistas especializadas. Colaborador en muchos documentales con el cineasta Ruiz Barrachina, ha dirigido el titulado 'Lorca en África', cuatro días crónica de un viaje, que se ha proyectado en numerosas salas.

Ha encarado la investigación sobre el poeta Lorca desde un punto documental, huyendo de las fuentes orales y actualmente promueve la búsqueda de la fosa que contiene los restos del maestro republicano Dióscoro Galindo, asesinado el 17 de agosto de 1936 en Alfacar (Granada), por expreso deseo de dos de sus hijas, y que pudo ser fusilado en unión del poeta García Lorca y los fontaneros y banderilleros anarquistas Francisco Galadi y Joaquin Arcoyar.

 

*En la foto de 1930, más o menos, Federico y Francisco García Lorca.

https://i.pinimg.com/564x/8d/87/ff/8d87ffe4b96762e0f484f479e1ddebb8--the-life-green-dress.jpg

 

JOSÉ VERÓN EN AMIGOS DEL LIBRO

[Eugenio Mateo reseña en su estupendo blog la presentación de uno de los últimos libros de José Verón, organizada por los Amigos del Libro, que él preside ahora.]

http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2018/01/jose-veron-gormaz-presento-su-nuevo.html

ASÍS G. AYERTE RETRATA A NAHIR G.

ASÍS G. AYERTE RETRATA A NAHIR G.

Nahir Gutiérrez, escritora de libros infantiles y jefa de comunicación de Seix Barral. Asi la vio Asís G. Ayerbe.

JULIO ESCARTÍN Y LA MÚSICA

JULIO ESCARTÍN Y LA MÚSICA

Julio Escartín, desde 'Pasapalabra', le ha hecho esta sugerencia al presidente de Aragón Javier Lambán:

 

"He lanzado mi reto a nuestro presidente Javier Lambán. Lo he hecho con una expresión que entenderá muy bien, porque se usa mucho en Ejea.

 

Lo tenéis en el minuto 17 del rosco:

 

http://www.telecinco.es/pasapalabra/revancha-Pablo-Julio-Pasapalabra-culmina_2_2497455183.html

 

Habrá bastantes aragoneses que se pregunten:

 

¿Dónde está la Sala de la Corona de Aragón?

 

Y yo me pregunto:

 

¿Por qué se habla tanto de Cataluña y tan poco de Aragón?

 

Mi sueño es convertir la Sala de la Corona en un espacio abierto a la música y a los músicos aragoneses.

 

Un lugar donde puedan actuar los que están estudiando en nuestros conservatorios, los que ya han terminado y están luchando por poder darse a conocer al público, y los que ya son estrellas consagradas.

 

Un lugar donde puedan venir la Coral Oscense, la Polifónica Turolense, y tantos otros coros y bandas aragoneses que casi nunca tienen la oportunidad de actuar en Zaragoza.

 

Un lugar donde hacer intercambios con jóvenes músicos de Londres, Milán y otras ciudades que están a un tiro de piedra de Ryanair.

 

Un lugar donde puedan vivir la música los alumnos de nuestros colegios e institutos.

 

Un lugar donde hacer un homenaje a José Peris, Antón García AbrilJosé Luis González Uriol... y tantos otros que han hecho grande la música aragonesa.

 

Un lugar... donde sentirnos orgullosos de ser aragoneses.

 

Yo ofrezco mi piano durante un año, dos años... el tiempo que haga falta hasta que el Gobierno de Aragón vea que merece la pena y compre un piano de gran cola".

 

*La foto de Julio Escartín es de Heraldo de Aragón.

 

 

 

MARCHAMALO, VIRGINIA Y SOLEDAD

Cuentos de domingo* 

 

Virginia y Soledad

 

Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) ofrece cada fin de año un delicioso librito ilustrado por el oscense Antonio Santos. En ‘Virginia Woolf, las olas’ (Nórdica) narra la vida de esta escritora enferma, hipersensible, que anduvo de luna miel en Zaragoza. Su muerte fue terrible: se ahogó en el río Ouse y su cadáver tardó varios días en aparecer. Marchamalo y Santos retratan a una mujer llena de fantasmas, marcada por el desamparo existencial y por la enfermedad que buscó un cuarto propio en su intimidad y en el mundo, y rara vez lo logró. Si Marchamalo es el capitán de los bellos adjetivos, Santos con sus grabados crea un universo preciso que retrata el genio y la locura.

Marchamalo es, con Nando López, el coordinador de un proyecto que quizá llegue a Aragón: ‘Pasando página’ en la Biblioteca Nacional, una invitación a la lectura que incorpora un fondo con doce libros de 45 editoriales españolas. Se explican todos los secretos de un libro, con un montaje novedoso de nuevas tecnologías. Diez autores recuerdan un título muy especial en su vida: entre ellos, Care Santos habla de ‘Crónica del alba’ de Ramón J. Sender, Lorenzo Silva recuerda ‘Imán’, del propio Sender, y Ana Alcolea, la única aragonesa, dice que el libro de su vida es ‘Cumbres borrascosas’ de Emily Brönte.

Por la tarde me cito en la RAE con Soledad Puértolas. Publica ‘Lúcida melancolía’ en la colección Baroja (& yo) de Ipso. Conversamos en la biblioteca de Rodríguez Moñino y María Rey. Soledad cuenta cuánto le marcó Baroja, al que leyó de adolescente en Pamplona, cuando iba a pasar tres meses de verano a casa de la tía Sole, que le regaló algunos títulos y, “con un poco de dinero que no sé de dónde me salía”, logró adquirir sus ‘Obras completas’ de Biblioteca Nueva. Soledad se identificaba con el estilo, con los personajes barojianos, con su pasión por la aventura. Soledad, como Virginia Woolf, también es una mujer enfermiza desde que tuvo tifus de niña. “Me tengo que rebelar siempre contra la enfermedad para venir aquí, para salir de mi casa. Soy escritora y soy una solitaria”.

Voy al Museo del Prado a ver la muestra de Mariano Fortuny. Fue un artista excepcional que murió a los 36 años y que poseía el don de la luz. Cuadros como ‘En la vicaría’ o ‘La elección de la modelo’ definen una formar de pintar y de entender la lentitud de la belleza.

 

*Este texto ha aparecido hoy en mi secció ’Cuentos de domingo’ de Heraldo.

RETRATO DE MAX Y SU ABUELO ANTÓN

RETRATO DE MAX Y SU ABUELO ANTÓN

Mi hijo Daniel tomó esta foto ayer en su casa de Madrid: su hijo Max, nacido el 25 de agostode 2017 y yo, nacido el 25 de agosto de 1959. Como se ve 2017 ha sido un año especial para mí. Publiqué tres libros ('El tango de Doroteo', con Javier Hernánez; 'Golpes de mar', en Ediciones del viento, y 'Aragón. Excursiones a lugares mágicos', con Eduardo Viñuales, en Sua. tuvimos una noche muy especial de ’Artes & Letras’, con estupendos galardonasos, rindieron homenaje a mi obra poética en Fraga, fui elegido académico correspondiente de Bones Lletres por Zaragoza y nació Max.

 

El sistema, con buen criterio, solo registra el rostro del niño.