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Antón Castro

Escritores

ENRIQUE VILA-MATAS Y SOPHIE CALLE

ENRIQUE VILA-MATAS Y SOPHIE CALLE

Enrique Vila-Matas está muy feliz. Está dándole los últimos retoques a su novela 'Dublinesca', que parte de un poema de Philip Larlin y es una novela muy narrativa, quizá de las más narrativas de las suyas, y transcurre en buena parte en Dublín. Por ahora, Enrique no quiere contar mucho más por ahora. Esta novela supondrá su ingreso en Seix-Barral. Con Enrique, tan cariñoso y tierno como siempre, hablamos de Sophie Calle, la fotógrafa que suele decirle “Que Dios te ampare”, que es el equivalente a lo que yo siempre le digo, al menos desde hace veinte años:”Cúidate mucho”. Para Enrique, para Sophie Calle, para los asiduos del blog, esta estupenda foto de Sophie Calle, retratada por Craig McDean. Es la foto de la fotógrafa retratada.

NOTAS DE LECTURA

NOTAS DE LECTURA

Un médico rural y otros relatos pequeños

Franz Kafka. Trad. de Pablo Grosschmid. Impedimenta. Madrid, 2009.150 páginas.

Enrique Redel fue escritor antes que de editor. Un día decidió centrarse solo en el rescate y en la producción de libros ajenos. Tras varias experiencias ha fundado el sello Impedimenta, donde igual publica a Stanislaw Lem que a Franz Kafka (1883-1924). Ahora publica una nueva traducción de ‘Un médico rural…’ del gran escritor checo; en realidad se trata de dos libros de relatos breves: el ya citado y ‘Percepciones’, donde se encuentran algunas obras maestras del autor de ‘La metamorfosis’ como ‘Informe para una Academia’ o esa perla hiperbreve que es ‘El deseo de ser piel roja’. Los cuentos, redactados bajo el impulso de su amor por Felice Bauer, incluyen fotografías e incluso una carta de amor.    

Leonardo da Vinci: obstinado rigor

Teresa Garbí. DVD: Narrativa. Barcelona, 2009. 170 páginas.

Teresa Garbí es una estupenda escritora nacida en Zaragoza y residente en Valencia. ‘Leonardo da Vinci: obstinado rigor’ es una novela acerca de la conquista de la belleza y de la sabiduría. La narradora, con calma y transparencia, acompaña al niño, al joven, al sabio artista en su peregrinaje por Florencia y por Milán, por Venecia, por Roma y por Francia, primero de la mano de Verrocchio y luego de su inefable genialidad. El libro mezcla la narratividad, el embeleso hacia la creación y hacia una época, con sabrosas reflexiones artísticas –“Un pintor es lo que sea capaz de sentir con sus ojos y sus oídos”- y el retrato de una compleja personalidad que afirma: “La pintura es la poesía que se ve”.  

 

La familia Wittgenstein

Alexander Waugh. Trad. de Gerard Páez. Lumen. Barcelona, 2009. 486 páginas.

 Este es un libro admirable: un fresco de vida, de aventuras, de historias espeluznantes, de personajes puramente novelescos. Son los Wittgenstein. El padre, Karl, era un industrial millonario, apasionado por la cultura, y a la vez inhumano y déspota hacia sus hijos. Tres de ellos, por diferentes motivos, se suicidaron. Los Wittgenstein vivieron el esplendor de la Viena legendaria de Musil, Roth o Klimt, entre otros. Otro hijo, el pianista Paul, se quedó mancó y continuó su carrera musical. El filósofo Ludwig fue compañero de pupitre de Adolfo Hitler y acabaría siendo uno de los grandes pensadores de la modernidad. ‘Los Wittgenstein’ rebosa erudición, detalles y conflictos casi tormentosos.  

 

El ángulo y la llama

José Antonio Conde. Olifante. Tarazona, 2009. 72 páginas.

José Antonio Conde (Sierra de Luna, Zaragoza, 1961) es un poeta exigente que también pinta. Cada uno de sus libros es un paso adelante, un ejercicio de riesgo. ‘El ángulo y la llaga’ es una experiencia infrecuente: es un poemario protagonizado por mujeres célebres y anónimas; entre las primeras, figuran Gerda Taro, Teresa de Jesús, Casta Álvarez, Delmira Agustini o Gloria Swanson; entre las segundas hay judías, peregrinas, mujeres que acabaron sus días en un campo de concentración. A cada criatura le corresponden dos textos: un retrato metafórico, un juego de espejos y de imágenes, y una apostilla complementaria, a veces real, biográfica, y otras veces puramente de ficción y poética.

*Esta foto corresponde a Nickolas Muray: es un retrato de Gloria Swanson, realizado hacia 1922.

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS: UN CUENTO

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS: UN CUENTO

 Ayer, Aloma y yo comimos, en José Luis, con Ignacio Martínez de Pisón, Enrique Vila-Matas, su musa y destinataria de sus libros, Paula de Parma, en otros tiempos Paula Massot, y con Cristina Fernández-Cubas. He escrito varias veces que Cristina influyó mucho en mis inicios, con dos libros deliciosos y turbadores: 'Mi hermana Elba' y 'Los altillos de Brumal'. Nos habíamos visto hace poco en Zaragoza, cuando Cristina recibió el premio Cálamo por el conjunto de sus cuentos, que publicó Tusquets, y le grabamos una entrevista para Borradores. A Aloma le hacía mucha ilusión conocer a Vila-Matas, estuvo muy cerca de él en París pero al final no se vieron (cosa que ambos lamentaron mucho), a Paula y a Cristina. Paula de Parma compró un pequeño libro de Cristina, 'El vendedor de sombras. El viaje', que ha publicado esa activa y apasionada editora que es Diana Zaforteza, en el sello de Alfabia. Aloma también compró un ejemplar, y yo copio esta mañana el más breve de los dos relatos que contiene: 'El viaje', una obra sencilla, mágica, que posee la humanidad y la tersura de los buenos relatos de Cristina.

 

 

 

EL VIAJE

 

Un día la madre de una amiga me contó una curiosa anécdota. Estábamos en su casa, en barrio antiguo de Palma de Mallorca, y desde el balcón interior, que daba a un pequeño jardín, se alcanzaba a ver la fachada del vecino convento de clausura. La madre de mi amigo solía visitar a la abadesa; le llevaba helados para la comunidad y conversaban durante horas a través de una celosía. Estábamos ya en una época en que las reglas de clausura eran menos estrictas de lo que fueron antaño, y nada impedía que la abadesa, si así lo hubiera deseado, interrumpiera más de una opinión su encierro y saliera al mundo. Pero ella se negaba en redondo. Llevaba casi treinta años entre aquellas cuatro paredes y las llamadas del exterior no le interesaban lo más mínimo. Pero eso la señora de la casa creyó que estaba soñando cuando una mañana sonó el timbre y una silueta oscura se dibujó al trasluz en el marco de la puerta. “Si no le importa”, dijo la abadesa tras los saludos de rigor, “me gustaría ver el convento desde fuera”. Y después, en el mismo balcón en el que fue narrada la historia se quedó unos minutos en silencio. “Es muy bonito”, concluyó. Y, con la misma alegría con la que había llamado a la puerta, se despidió y regresó al convento. Creo que no ha vuelto a salir, pero eso ahora no importa. El viaje de la abadesa me sigue pareciendo, como entonces, uno de los viajes más largos de los que tengo noticia.

 

El vendedor de sombras. El viaje. Cristina Fernández Cubas. Alfabia: Cuadernos Alfabia. Barcelona, 2009. 28 páginas. (Tomo esta foto de Cristina y sus grandes ojos azules, ojos de mar desarbolado, del blog de Fernando Valls y su nalocos. Fernando es el prologuista de la edición de sus cuentos en Tusquets.)

NOTAS DE LECTURA: NÉSPOLO, FERRERO, BARBA, MIÑANA

NOTAS DE LECTURA: NÉSPOLO, FERRERO, BARBA, MIÑANA

Siete maneras de matar a un gato

Matías Néspolo. Los libros del lince. Barcelona, 2009. 218 páginas.

En esta novela todo impone: empezando por esa imagen de los niños que conviven con el abismo en un alambre de un pilar de hormigón. El argentino Matías Néspolo (Buenos Aires, 1975) bien podría haberse inspirado en ‘Los olvidados’ de Buñuel o en ‘Ciudad de Dios’ de Meireles para trazar una vida en los suburbios. Narra la historia de dos muchachos, el Chueco y el Gringo, que aceleran su crecimiento matando gatos “por las buenas o a la brava” y viviendo sórdidas aventuras. En manos del Chueco cae una pistola, y eso le va a convertir en un cacique de la infamia, y el Gringo descubre el amor, el sexo y las aventuras de ‘Moby Dick’, y con ello quizá una forma de eludir la delincuencia.

 

El beso de la sirena negra

Siruela. Serie Policiaca. Madrid, 2009. 162 páginas.

Debuta el experimentado Jesús Ferrero, el mismo que deslumbró con ‘Belver Yin’ o ‘El efecto Doppler’, en la novela negra con una historia perturbadora, que participa del ángulo oscuro de la mente y de la sordidez. En cierto modo, podría decirse que ‘El beso de la sirena negra’ también es un ejercicio de literatura fantástica. La investigadora Ágata Blanc es contratada por una aristócrata para saber dónde está su hija Alize. Esa búsqueda la conducirá a París y a un territorio peligroso que tiene mucho que ver con los terribles secretos de familia, el crimen, la turbiedad e incluso la atracción lésbica. El relato no siempre sigue el cauce de lo real: a veces camina por una libresca inverosimilitud.

 

100 españoles y el sexo

David Barba. Plaza & Janés. Barcelona, 2009. 826 páginas.

David Barba ha realizado un centenar de entrevistas para conocer la revolución sexual que ha vivido España desde la posguerra hasta nuestros días. El libro está bien estructurado y abarca temas como las suecas, la represión, el destape, la homosexualidad, la pornografía, la prostitución o el cibersexo. Algunos diálogos con conmovedores: el de Manolo Escobar, a quien le pedían cinco segundos de amor para tener un hijo suyo; el de Alfredo Landa, que encarna la represión más feroz; las dos historias de iniciación con putas de Marcos Ana, nada más salir de la cárcel, y Luis García Berlanda, con “una puta coja”. También hay frivolidades: la sobrina de Rouco dice que su tío ha tenido relaciones sexuales.

 

Las esquinas de la Luna

Luisa Miñana. Eclipsados. Zaragoza, 2009. 56 páginas.

De Luisa Miñana conocíamos la novela ‘Pan de oro’ y un libro misceláneo de relatos, poemas, ensayos y fotos que apareció en la red: ‘La arquitectura de tus huesos’. Publica ‘Las esquinas de la luna’, poemas que hablan de la soledad, del amor, de la convivencia, de los sueños que no acaban de cumplirse pero que resulta bonito soñarlos. Habla, en verso libre, de una mujer varada en sí misma y en el desamor, que oye la radio, que viaja, que contempla la luna, que sueña las caricias, que increpa al amado. Y no solo eso: en ese tránsito más bien intimista y un tanto doliente, también hay lugar para la evocación en Ibiza, junto al faro, y para disfrutar de la pintura de Leonardo Da Vinci.

 

 

SERGIO DEL MOLINO: LOS ALEMANES DEL CAMERÚN

SERGIO DEL MOLINO: LOS ALEMANES DEL CAMERÚN

Recibo esta carta de Sergio del Molino con la noticia de su nuevo, que es un trabajo de investigación sobre los alemanes del Camerún que recalaron en Zaragoza:

 

Hola, Antón:

Me acaban de mandar la portada del libro de los alemanes, que saldrá en septiembre y presentaremos en octubre. Ha quedado con un punto bizarro que me encanta. La foto es un retrato de grupo de unos alemanes del Camerún en Zaragoza en 1916. El segundo por la izquierda es Paul Bieger, uno de los protagonistas del libro, y el chaval negro al que obligan a estar de pie es su criado camerunés, Nsango. La foto me la ha cedido su nieto, Pablo Bieger.

NOTA DE CONTRAPORTADA

En mayo de 1916 llegaron a Zaragoza 347 internados alemanes procedentes de Camerún. No eran muchos, pero llamaban la atención una barbaridad. Esos germanos, civiles y soldados, pusieron la ciudad patas arriba durante un tiempo y, al terminar la Gran Guerra, muchos consiguieron esquivar la orden de repatriación y se quedaron en el país. Fueron el germen de una colonia alemana muy influyente y unida por lazos de sangre, amistad y dinero con las élites de Zaragoza. En Soldados en el jardín de la paz, Sergio del Molino rastrea parte de su historia por las calles de la capital aragonesa.

 

 

ENRIQUE DE HÉRIZ: DIÁLOGO SOBRE MAGIA Y CEGUERA

ENRIQUE DE HÉRIZ: DIÁLOGO SOBRE MAGIA Y CEGUERA

El escritor publica 'Manual de la oscuridad', la histoira de Víctor Losa, 'el mago más célebre del mundo que se quedó ciego', una historia que también revisa la historia de la magia en el siglo XIX

Enrique de Hériz (Barcelona, 1964) ha sido editor, es traductor de Noah Gordon y ha tenido un impresionante éxito con su novela ‘Mentira’ (Edhasa, 2004). Cuando la estaba acabando, pasaba con cierta frecuencia ante una tienda muy sugerente: El rey de la Magia, de Barcelona. Le atraía aquel espacio, su misterio, y pensó que había un inequívoco paralelismo entre el mago y el escritor, entre la magia y la ficción. Dice: “Tanto el espectador como el lector saben que hay truco, pero si se produce el milagro de la comunicación y del deslumbramiento, el uno como el otro se quedan boquiabiertos, fascinados, conmovidos”.

Otro día, al pasar por ese mismo lugar, vio que se iba a impartir, a lo largo de varios meses, un curso de magia o de ilusionismo. De Hériz se apuntó. Como solo se inscribió él y un joven de doce años, se modificó el plan, se realizó un curso acelerado y el escritor aprendió algunos secretos. “No puedo presumir. Soy un mago malísimo, pero el profesor me contagió el entusiasmo visceral, la pasión por la magia. Me orientó y me dijo qué momento de la magia es el más fascinante, qué movimientos había, etc.”. Así fue brotando la historia y los personajes de ‘Manual de la oscuridad’ (Edhasa, 2009), un libro de 560 páginas que ha presentado esta semana en Zaragoza. Narra la historia de Víctor Losa, que llega a ser el mejor mago del mundo, ayudado por su preceptor Mario Galván, y que luego entra en una profunda crisis derivada de su pérdida de visión. La novela recrea la magia del siglo XIX, a través de personajes como Hoffmann y su ‘Modern Magic’, Maskelyne, Harry Kellar y otros, que viven un período en que ilusionismo y ciencia avanzan de la mano.

“No soy un escritor que planifique los libros, que haga esquemas previos. Desde el primer momento tuve claro que el mago iba a quedarse ciego, y la documentación de esa parte sí que fue brutal. Contacté con una persona de la ONCE, y yo empecé a tomar notas y más notas. De repente, me dijo: ‘No, no. Vamos a la calle’. Me puso un antifaz y me mandó a la calle. Iba con ella, por supuesto, pero me obligaba a tomar contacto físico con las cosas, a superar dificultades, a captar sonidos y olores. Tuve muy claro desde el principio que mi mago iba a quedarse ciego”. Añade el escritor: “Yo escribo ‘a ciegas’ siempre. Quiero decir que parto de una situación conflictiva, y mis libros avanzan porque investigo e intento contestarme a cada paso ‘Y ahora qué’. Mi trabajo de novelista consiste en preguntarme las suficientes veces ‘y ahora qué’ y en responder con coherencia y eficacia”.

‘Manual de la oscuridad’ empieza con una imagen: un mago célebre en medio de la escalera que acaba de quedarse ciego. Y desde ahí, “el lector sabe lo mismo que el escritor, odio esas malas novelas con truco que se sacan de la manga un pretexto o un objeto determinante del que no se había hablado antes”. La novela consta de dos partes: la primera se centra en la construcción de un mago y su educación sentimental, que discurre a la par de varias historias vinculadas con la magia del siglo XIX, y el relato de la ceguera, ese momento en que Víctor Losa tendrá dos cómplices que le ayudan en su viaje entre tinieblas: la prostituta Irina y Alicia, la mujer que todo lo sabe sobre la oscuridad. “Yo creo que la novela aborda la muy humana facultad de ponerse en el lugar del otro. Alicia lo intenta una y otra vez, y le muestra a Víctor Losa el modo de reinventarse con sentido del humor e imaginación”.

Como el mago ciego, el novelista es alguien que indaga en la luz y en la sombra en su búsqueda de una senda para la ficción.

*Esta foto de Enrique de Hériz pertenece a los fondos de la Agencia Efe. Este texto aparecía ayer en 'Heraldo de Aragón'.

MARIANO IBEAS: UN POEMA A LA NOCHE

MARIANO IBEAS: UN POEMA A LA NOCHE

ANOCHECE

                           Dedicado a Antón Castro

Anochece siempre

demasiado pronto,

siempre falta luz,

llega presto la sombra

                            a visitarme

debo forzar

mis ojos ya cansados,

para seguir la línea oscura

sobre el papel en blanco

debo apartar las sombras

                   con la mano

--como quien retira de la mesa

                   las migas de pan

del resto de la cena--

y se diluyen

                   y se van

se desdibujan

                   las palabras

temblando en el vacío

                   hasta desaparecer.

 

*Desde su refugio en el Pirineo el profesor, blogger y poeta Mariano Ibeas me dedica este poema sobre la noche que llega en los Pirineos. Aquí en Garrapinillos, en medio del campo, vivo de una manera especial la noche, estrellada casi siempre. A veces, el medio del silencio se escapa un ruido de aviones. Este cuadro de George Frederic Watts se titula 'Hope' (La esperanza), es una obra simbolista que se conserva en la Tate Gallery de Londres.

SANTIAGO GASCÓN PASEA, A BORDO, ENTRE BALLENAS

SANTIAGO GASCÓN PASEA, A BORDO, ENTRE BALLENAS

Santiago Gascón, el autor del espléndido libro de relatos ‘Manila’ (Xordica), me escribió anoche desde Canadá:

 

Llevo 3 semanas en Canadá, fuimos en un barquico durante 4 horas por el golfo de Maine (Nova Scotia) y durante horas las ballenas nos acompañaron nadando a un metro de nuestro cascarón... Si hubieran querido nos habrían pulverizado de un coletazo, pero fueron amigables y se limitaron a ducharnos. Te adjunto foto realizada por la más joven del grupo (Paloma Delgado), yo estaba tan emocionado que prefería verlas con mis ojos y no a través de mi cámara…

*Aquí está una foto de la joven Paloma Delgado.