Blogia
Antón Castro

Escritores

RAFAEL CONTE: EVOCACIÓN DEL LECTOR INSACIABLE

RAFAEL CONTE: EVOCACIÓN DEL LECTOR INSACIABLE

Rafael Conte (Zaragoza, 1935-Madrid, 2009) oyó, desde los brazos de su madre, unos cuantos bombardeos en el Coso. Su padre era de Abiego y proclamó pronto: “Yo no quiero ser labrador”. A Rafael le encantaba contar historias familiares: de su abuela, que rezaba por todos; de aquel tío que “encontró una tina de onzas de oro, compró un castillo en Benasque y lo llenó de prostitutas hasta que se arruinó”, y de sus veranos oscenses. Sus padres decidieron trasladarse a Pamplona. No tardaría en descubrir que eran grandes lectores. A él le atraerían tanto los libros que, confesaba Conte, tuvo que pedirle permiso a su confesor para que le dejase leer a Sartre y otros libros prohibidos. De cuando en cuando venía por Zaragoza, y se quedaba embelesado en el Oasis y en el Plata. Adquirió ‘La metamorfosis’ de Kafka en la librería de Inocencio Ruiz. Durante mucho tiempo, sus dos mejores amigos fueron dos aragoneses: Ricardo Moreno y José Antonio Páramo, dos hombres de cine. Tras haber realizado cuatro cursos de Derecho, se trasladó a Madrid con el deseo de estudiar Periodismo. Eso era en 1959. Desde entonces, en ‘Informaciones’, en ‘El País’, en ‘El sol’ o en ‘ABC’, firmó una crítica literaria documentada y apasionada, que comenzaba por el contexto del autor y su estética, y luego se lanzaba al libro. Fue durante muchos años el modelo de crítico literario, el lector incansable, la referencia, el apologista de la lectura. Su escritor de cabecera era Marcel Proust, lo releía sin parar, pero admiraba a autores como Sender, de quien dijo que “era un gran creador, potente, racial, impresionante”, y sostenía que “Gracián es comparable a Cervantes”. Cuando publicó sus memorias, regresó un poco más a Aragón: fue presidente del jurado del premio ‘Pedro Saputo’ y presidente del Congreso sobre Ramón J. Sender que se celebró en Huesca en 2001. El paraíso para él era su casa, cercana a la cuesta de Moyano. Estaba invadida de libros y de una presencia dulce y cálida: su esposa francesa Jacqueline.

 

*Hoy, en mi sección ‘Cuentos de domingo’ de Heraldo de Aragón, le dedico este texto a Rafael Conte (lo cuelgo aquí ahora porque ya está avanzada la tarde), al que visité en su casa y con el que coincidé varias veces: en Huesca, en Madrid, en Zaragoza y en el corazón de los libros. Una vez fue al Maestrazgo con Jacqueline, estuvo en el Hotel Balfagón y esa experiencia la narró en la crítica a uno de mis libros publicados en Destino. Juraría que fue a ‘Los seres imposibles’ en ABC. La foto corresponde al archivo del diario ’El País’.

 

 

PACO RUBIO EL TAXISTA: TRES POEMAS

PACO RUBIO EL TAXISTA: TRES POEMAS

Hace unos días, en el Día del Libro, me encontré con Paco Rubio, el poeta taxista. Me dijo que trabaja en un nuevo poemario. Le pedí que me mandase algunos versos de ese proyecto. Y esta noche, en medio de la lluvia y tras la victoria de Real Zaragoza, poco después de enterarme de la muerte de José Miguel Ullán, recibí un puñado de versos con sus apostillas. Selecciono unos cuantos y los coloco aquí. La foto es de Hataiiia Hataiiia.

 

 

MEMORIA REPETITIVA

 

Hoy he vuelto a tu calle...

Sería más justo decir

que he vuelto a volver.

 

Cada retorno alimenta

mi desastrosa memoria

con una gris letanía;

como un recitar mecánico:

“Victorioso vuelve el Cid

de San Pedro de Cardeña…”,

en que no sabes del Cid,

ni por qué Pedro fue santo,

ni qué coño hacía en Cardeña.

 

Pero aprendo al repetir.

Por eso vuelvo y vuelvo.

Ya me sé todos los balcones

dónde nunca se hielan los geranios;

los alcorques donde los plátanos

se van inmunizando lentamente

contra el acre veneno de los perros.

 

Me sé ya de memoria, por verlos desde siempre,

los baches de la acera y las mesas de tus bares;

el rostro de los niños quedándose en su infancia.

y el gesto de los viejos quedándose tan solos.

 

Todo cuanto repito lo aprendo de memoria.

Por eso vuelvo y vuelvo.

 

Cada día las esquinas de tu calle,

tu pelo hilvanándose en el viento,

los trescientos metros hasta perder tu ventana…

 

Así, de nuevo cada día,

te pierdo.

Y así, cada noche,

entre abrazos físicos o químicos,

repito mi ejercicio de amnesia dolorosa...

... y te olvido

 

Sin embargo,

por mucho que te olvide cada noche,

no consigo olvidarte de memoria.

 

 

A veces uno tiene la extraña y estúpida convicción de que el desamor puede gastarse de tanto usarlo. De que el instinto de supervivencia del ser humano permitirá al olvido salir a flote.

 

SUITE DE OTOÑO EN SOL MAYOR DE BACH

 

Sobre el asfalto se arremolinan

miles de otoños secos.

Casals, desde la tarde eterna

de otro noviembre más,

se ha puesto a parirme luces.

 

La calle, llena de perros ausentes,

tiene un tibio olor a soledades

esperando teñirse de azaleas.

Los chopos, ya desnudos,

han llenado el cielo de varices.

 

La fiesta de la muerte

sería muy triste en primavera.

Demasiado almíbar en maceta,

demasiada luz para encontrarse,

demasiados trinos para un silencio.

 

El otoño lleva el luto aliviado

de una muerte tranquila,

sementera de vida,

un billete hacia adentro

para pudrir miradas gastadas.

 

No es triste el otoño pero…

Qué sería de él, me pregunto,

sin la magia de una suite

a viloncello solo senza basso,

que llevarse al alma dolorida.

 

Me gusta el otoño. Puede que haya algo de verdad en eso de que el otoño es la estación más poética. Lo que sí es cierto, para mí al menos, es que el otoño es la estación en la que mejor suena el chelo.  Incluso puede que el otoño no existiera plenamente un chelo sonando de fondo.

 

 

SOLO DE TARDE EN TARDE

 

Melancólica y despoblada,

la tarde se desmaya en el camino

que los plátanos tiñeron de canela.

 

Una tramoya arbórea descarnada

ambienta de frío el escenario

y un superviviente bululú

declama, con lengua de pingüino,

pasajes inéditos de Hamlet.

 

Supongo que no es mala tarde

para un suicidio de delfines.

 

Detrás de los telones cara-vista,

presiento, tal vez por mi consuelo,

un mudo recital de soledades,

una catarsis de risas programadas;

compulsa mascarada del presente.

 

La soledad no se esculpe en primavera,

la soledad se cultiva en lo muerto,

en los pájaros que migran desalados,

en los blues a palo seco y por la espalda,

en un grafito, impreso de alcanfor,

sobre una lengua, incapaz de todas-todas,

para olvidar la textura de su cuello.

 

A menudo,

de las ramas desvalidas,

se descuelga hasta el paseo

una ausencia hiriente de trinos

y mis pasos vuelan los recuerdos

del bazo crepitar de la hojarasca.

 

Sólo de tarde en tarde

me siento solo a menudo.

 

 

Hay solitarios vocacionales. Los realistas, tal vez. Solitarios que se regocijan en su soledad cuando el resto de los mortales más hacen por vencerla. Este poema es fruto de  una reflexión mientras caminaba por el paseo de Colón de Zaragoza. La tarde del día de Nochebuena comenzaba a convertirse en noche y muchas casas comenzaban a llenarse de artificios para la felicidad.

Hay solitarios vocacionales a quienes, de cuando en cuando, les resulta inevitable tomar conciencia de su soledad.

Nota: Disculpa la petulancia. Bazo está empleado en su primera acepción.

 

HA FALLECIDO JOSÉ MIGUEL ULLÁN

HA FALLECIDO JOSÉ MIGUEL ULLÁN

Nota que remiten desde Círculo de Lectores Lola Ferreira y Miguel Ángel Delgado. Conocí a José Miguel Ullán en Silos, durante una exposición de José Manuel Broto, de la que él era el comisario. A veces me mandaba sus libros dedicados. Nada más regresar a Madrid, me envía un dibujo suyo y una postal firmada. Esta mañana, camino de Alicante, era Pepe Melero quien me informaba de la muerte del crítico Rafael Conte. A Conte le dedicó mañana en 'Heraldo' un artículo. Esta foto de José Miguel Ullán está tomada de http://www.peatom.info.

 

Fallece el poeta José-Miguel Ullán

 

Al decir de María Zambrano, Ullán era "eso tan raro hoy --época de profesores y comentaristas-- que se llama cantor, un ser viviente entre tanto simulacro de vida". Un cantor con voz "personal y rigurosa", en opinión de Octavio Paz, quien aclaró que se refería "no solamente a la poesía de España, sino a la poesía de todo el orbe hispánico". Y con una atención extrema a la lengua, como subraya por su parte José Ángel Valente: "Acaso no haya palabra nuestra, de bastante tiempo a esta parte, que haya brotado como ésta brota --en verso y en prosa-- de tan admirable don de lenguaje". Por su parte, Julio Cortázar afirmó que "dentro de una producción en la que suelen hacerse sentir demasiado las influencias y las corrientes a la moda, la poesía de José-Miguel Ullán se aparta resueltamente de lo trillado, incluso a riesgo de sorprender o escandalizar, y se sitúa en un nivel individual que le da su acento más profundo y valedero".

José-Miguel Ullán nació en Villarino de los Aires (Salamanca) el 30 de octubre de 1944. Tras el bachillerato, en 1959 se traslada a Madrid e inicia estudios de Ciencias Políticas, Ciencias Sociales y Filosofía. En 1966 se exilia en París, donde sigue cursos en la École Pratique des Hautes Études con Pierre Vilar, Roland Barthes y Lucien Goldmann, y donde trabaja en la ORTF, dirigiendo las emisiones en castellano de France Culture.

 
A su regreso a Madrid en 1976, se incorpora a Ediciones Rayuela y desarrolla una intensa actividad en medios como El País, Radio Nacional o Televisión Española; subdirector de Diario 16, funda el memorable suplemento Culturas. Su trayectoria periodística está marcada por el sello de la singularidad, por un efecto de profundidad y dilatación en el que caben la ligereza, el humor y la ironía: el programa televisivo Tatuaje o la recopilación de columnas de El País en el libro Como lo oyes (Articulaciones) serían buen ejemplo de ello. Por otro lado, Ullán, co-autor de libros con artistas y notable conocedor del arte contemporáneo, ha organizado numerosas exposiciones; entre sus ensayos sobre arte, destaca el volumen Tàpies, ostinato.

En el 2008 Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores publicó Ondulaciones. Poesía reunida (1968-2007), que recogía el conjunto de su obra y que integraba sus agrafismos, poemas dibujados por el gesto libre de la mano que en otras ocasiones escribe. Unos agrafismos que, durante el último año, han protagonizado exposiciones dentro y fuera de España, la más reciente el pasado mes de abril en Nápoles.

La escritura de José-Miguel Ullán, bien lejos del mito de lo inefable, presenta al poeta frente a un mundo saturado de lenguaje, en el que sólo le cabe abrir una pausa, aislar un punto en la cadena interminable de palabras. Escribir no sería entonces crear, sino desdecir, retirar de lo ya dicho los códigos sociales del discurso, las voluntades de poder. Así, buscando el poema en el seno de la lengua real, se compone una poética de la no representación y de la forma libre, donde entran en contacto y mutuamente se depuran los elementos más dispares, de lo banal a lo más alto. La aguda sensibilidad lingüística y la peculiar densidad sensorial componen un espacio táctil y oscuro, de insólitas intensidades y resonancias.

Tal modo de relacionarse con la lengua supone un extremo ejercicio de atención; es el papel en él de la ironía: la forma que el texto tiene de atender a sí mismo. A ella se asocian la discontinuidad, el poder de la ausencia, el límite escéptico; arraiga a la vez en el humor y en la seriedad, en el conocimiento y el afecto. En este desdoblarse de la escucha, el sentido no se niega ni se afirma, no espera a ser descifrado, sino que se sugiere y se suspende en un solo gesto: el poema funciona como enigma, permanencia del pensamiento y la emoción en sus estrictas palabras, rara literalidad. Campo para la energía de un sabio dinamismo, vías para una lectura abierta en la que siempre se mantendrá viva la singularidad de José-Miguel Ullán, figura irrepetible de la cultura española contemporánea.

GALAXIA GUTENBERG / CÍRCULO DE LECTORES

Mayo del 2009

 

PREMIOS LITERARIOS DE BARBASTRO / y 2

PREMIOS LITERARIOS DE BARBASTRO / y 2

Crónica de Ángel HUGUET

 

BARBASTRO.- El escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez ganó ayer el XL Premio Internacional "Ciudad de Barbastro" con la novela titulada "Tal vez la lluvia", una de las diez finalistas entre las 133 obras presentadas este año. El Premio está dotado con 15.000 euros y la publicación en Ediciones DVD. La novela ganó por mayoría de votos entre el jurado presidido por Fernando Marías y formado por Espido Freire, Manuel Vilas, José Luis Calvo, Luis Sánchez, Lourdes Berges, Carmen Nueno y el editor Sergio Gaspar con voz pero sin voto.


Los resultados de los premios se dieron a conocer anoche durante la cena literaria celebrada en el Gran Hotel Ciudad de Barbastro a la que asistieron María Victoria Broto, consejera de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Antonio Cosculluela, alcalde de Barbastro, y otras autoridades, miembros del jurado y periodistas.
Méndez es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela y más tarde se doctoró en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre el narrador venezolano José Balza. Es autor de doce libros entre novelas, volúmenes de cuentos y ensayos. La mayor parte de su obra la ha publicado en España, donde reside. Forma parte de antologías del cuento en español como "Líneas aéreas" y "Pequeñas resistencias" y algunas narraciones se han publicado en Francia, Bulgaria, Italia y Estados Unidos.


En su bibliografía destacan doce novelas (1994-2007), y siete Antologías (1195-2007) y ha ganado el II Premio de Narrativa Breve de la Embajada de España en Caracas y el VI de cuentos Ateneo de La Laguna. Ha sido finalista en el V Premio de Novela Fernando Quiñones y en el XII Premio Rómulo Gallegos.


Las obras de este autor poseen como singularidad el hecho de que de manera muy lúdica incorporan a su sentido espacial y cultural el universo mestizo de su país. Méndez Guédez es un renovador de la tradición de la narrativa sentimental hispanoamericana. Temas como el desarraigo, el viaje, el amor, la sentimentalidad forman parte de su obra narrativa.


Marías y Freire le presentaron ayer como "autor de lujo con una trayectoria deslumbrante" y de la novela ganadora destacaron "la nitidez y técnica excepcional, bien elaborada, de calidad homogénea y mucho ritmo en su contenido".


El XLI Premio Internacional de Poesía "Hermanos Argensola", dotado con 6.000 euros y su publicación en DVD fue para el poemario titulado "Apuntes para un futuro manifiesto", del escritor navarro Fernando Luis Chivite. Su poemario fue el mejor entre los veinte finalistas seleccionados de 234 obras, según el jurado presidido por Pere Rovira y compuesto por María Ángeles Naval, Ricardos González, Luis García Jambrina, Lorenzo Oliván, Soledad Catalán, Chusé Inazio Navarro y el editor Sergio Gaspar, con voz pero sin voto.


Fernando Chivite es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra, maestro en audición y lenguaje, autor de 3 poemarios y 6 novelas publicadas, entre ellas "Los seres indefensos" (Ediciones Libertarias), con la que ganó el Ciudad de Barbastro 1993. En su trayectoria destacan el Premio Café Gijón 2006 por la novela "Insomnio", Premio Pío Baroja de Novela y Premio de Poesía Gerardo Diego en 1996.


El poemario ganador está "a caballo entre la narración y la poesía, bien escrito, brillante y valiente de contenido" según Pere Rovira. Además se fallaron también el Certamen Internacional de Humor Hiperbreve "La Mueca del Pícaro", dotado con 300 euros y los de Narrativa Escolar.

 

*Hace un instante, el escritor canario Nicolás Melini ha hecho un envío colectivo de este texto de ese estupendo periodista que es Ángel Huguet acerca del fallo de los premios literarios de Barbastro. Juan Carlos Méndez Guédez, entre otros proyectos, pertenece al colectivo que saca adelante la revista ‘La Mancha Literaria’, de la que también es un activo incansable el narrador y poeta Nicolás Melini, que jugó en los juveniles del Real Zaragoza. La foto es del actor Tommy Bupp a los catoce años.

MÉNDEZ GUÉDEZ, PREMIO 'CIUDAD DE BARBASTRO'

MÉNDEZ GUÉDEZ, PREMIO 'CIUDAD DE BARBASTRO'

El escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y el navarro Fernando Luis Chivite han ganado hoy los premios literarios de Barbastro. Méndez Guédezha obtenido el ‘Ciudad de Barbastro’ de novela por su libro ‘Tal vez la lluvia’, y Chivite el ‘Hermanos  Argensola’ con ‘Los seres indefensos’. El primero está dotado con 15.000 euros y el de poesía con 6.000. Fernando Marías es el presidente habitual del jurado de narrativa: activo escritor y editor y director de proyectos (especialmente en el sello 451), es uno de los escritores más prolíficos en los jurados españoles. El presidente del jurado de poesía ha sido el poeta Pere Rovira. Ambos títulos serán publicados por Sergio Gaspar en su sello DVD.

 

Juan Carlos Méndez Guédez trabaja en el Instituto Cervantes, en Madrid, y es autor de varios libros de relatos y novelas. El último es ‘Hasta luego, míster Salinger’. Una de sus mejores novelas es ‘El libro de Esther’.

CURSO DE VERANO EN JACA SOBRE JOSÉ LUIS SAMPEDRO

CURSO DE VERANO EN JACA SOBRE JOSÉ LUIS SAMPEDRO

CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

SEDE de JACA

9,00 h.         Título: « Los marcos de la Literatura de José Luis Sampedro (1935-2009): estado de la cuestión».          

    Ponente: Francisco Martín

10,30 h. Título: «José Luis Sampedro: ejemplar intelectual y artista».

          Ponente: Yvan Lissorgues

12,30 h. Título: «La estética de lo extraño en la obra de José Luis Sampedro: tradición e innovación».

          Ponente: Marta Simó   

16,30 Título: José Luis Sampedro: el humanista y el crítico impenitente del sistema».

          Ponente: Carlos Taibo

18,00 h. Título: «El humanismo literario de un crítico con el capitalismo».

          Ponente: Mesa redonda: Yvan Lissorgues, Marta Simó, Carlos Taibo, Francisco Martín

SEGUNDO  DÍA

  9,00 h. Título: «José Luis Sampedro: el humanismo de un economista».

           Ponente: Antonio Rallo

10,30 h. Título: «Azar y necesidad en la narrativa de José Luis Sampedro».

          Ponente: Manuel Quiroga

12,30 h. Título: «Retrato de un narrador apasionado».

          Ponente: Antón Castro

16,30 h. Título: «Relación autor-lector».

          Ponente: Olga Lucas

18,00 h. Título: «Presencia de José Luis Sampedro en la prensa y en los lectores».

          Ponente: Mesa redonda: Antonio Rallo, Manuel Quiroga, Antón Castro y Olga Lucas.

TERCER DÍA

  9,00 h. Título: «La sonrisa etrusca sube al escenario. Adaptación teatral de la novela de JL Sampedro».

           Ponente: Juan Pablo Heras

10,30 h. Título: «Escribir es vivir».

          Ponente: José Luis Sampedro

 

 

El curso estará presidido por el académico, economista y novelista  D. José Luis Sampedro.

Curso dirigido por Dr. Francisco Martín Martín

Reconocido con 2 créditos de libre elección por la Universidad de Zaragoza.

Reconocimiento como créditos de formación permanente del profesorado no universitario.

 

 

MÁS INFORMACIÓN: WWW.unizar.es/cursos de verano

 

JOSÉ LUIS SAMPEDRO: MANIFIESTO 'POR LA LECTURA'

JOSÉ LUIS SAMPEDRO: MANIFIESTO 'POR LA LECTURA'

POR EL PLACER DE LA LECTURA: La SGA (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

 

POR LA LECTURA


Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.

Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.


Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios
enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.


Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.


Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?


Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.


Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

*La actriz Barbara Laage en su estudio.

 

SOL ACÍN Y LA REEDICIÓN DE 'EN ESE CIELO OSCURO'

SOL ACÍN Y LA REEDICIÓN DE 'EN ESE CIELO OSCURO'

DE LA SOMBRA A LA LUZ DEL SER

Miguel Labordeta dijo una vez que “Sol Acín y Carmen Sender son dos sacerdotisas de la poesía”. Ambas escribieron poemas, más o menos en secreto, y hallaron en el autor de Sumido 25 a un lector, a un consejero y a un cómplice. Especialmente Sol Acín (1925-1998), una mujer sensible y malherida que intentó olvidar el drama personal de su vida: el fusilamiento de sus padres Ramón Acín y Conchita Monrás, con quienes había vivido, hasta el aciago mes de agosto de 1936, una existencia mágica, llena de presagios, de belleza y de emotividad en casa de la Ena, que tenía en el Hortal un jardín delicioso, golpeado por el viento al atardecer.

Sol definió en 1988 el Hortal como “aquel terreno con hierbas y acacias a modo de jardín que teníamos en nuestra casa. Allí hacíamos nuestros juegos: corríamos, jugábamos a la pelota”. Sospecho que Sol nunca quiso olvidar aquel jardín, aquella imagen del edén. Iba a reaparecer una y otra vez en sus poemas secretos. Y no tan secretos, como se ha visto hace poco, al encontrarse la correspondencia que intercambió con la historiadora del arte María Kusche, y como se ha visto también en sus contactos con el citado Miguel Labordeta.

Sol y Katia Acín siempre fueron dos mujeres sensibles. Muy diferentes entre sí, desde luego. Katia conectaba mejor con su padre y Sol parecía estar muy cerca de su madre. Las dos dibujaban muy bien; Katia, andando los años, acabaría realizando una importante obra artística, especialmente en grabado y en escultura. Y Sol, que partiría a Munich a estudiar artes gráficas curiosamente, se inclinaría con más intensidad hacia la poesía. Se licenció en Lenguas Románicas en 1952 y se especializó en francés. Poco a poco, empezó a redactar una lírica muy personal, gobernada por el misterio, la sutileza, la elegancia y un constante afán de pureza. Hay instantes en que su obra parece próxima a Juan Ramón Jiménez, a Valéry e incluso al silencio y a la soledad enigmáticos que pueblan los versos de Hölderlin o Rilke; en cualquier caso, la suya es una poesía intimista, la de alguien que conversa consigo misma, con ese tú que está al fondo del espejo, y a la vez que conversa con los elementos de un paisaje cotidiano que trasciende hacia lo espiritual: el cielo, la tierra, el viento, el tiempo, el agua... Ese paisaje quintaesenciado, con atributos divinos, se circunscribe, en muchas ocasiones, a la idea de un obsesivo jardín. En uno de sus poemas, se lee: “Carne y luz vegetal, madera viva, // todo esto es mi jardín: la mansedumbre // de sentirme bogar en su delicia”.

Sol Acín escribió mucho en la década de los 50, y quizá algo menos en los años 60, que fueron especialmente intensos y ricos en experiencias familiares. Afincada ya en Zaragoza, en 1979, Víctor Pozanco publicó su único poemario En ese cielo oscuro (Ámbito Literario), un libro que manifiesta todos los rasgos que acabo de citar y que ahora reedita la Fundación Katia y Ramón Acín. Y alguno más: la de Sol Acín es una poesía cristalina, de ecos y premoniciones, alejada de la veta social imperante, del desgarro y de la denuncia, y eso que ella tenía abundantes razones para haber tocado esa tecla. Sol era una criatura frágil y vapuleada por el destino, una mujer envuelta en sombras, en una cavidad oscura (“Metida en mi pequeña cavidad // de sombra inquieta y ascendencia leve // busco el secreto caminar oculto”), en un refugio de intimidad y silencio a la búsqueda de su ser. En un verso, dice: “Tú y yo, misterio y sombra, // quedamos solos por detrás del mundo”. Con una levedad musical que es un don y una estética, Sol Acín también habla de otras sensaciones: de la vergüenza, del miedo (“Miedo tengo a vivir”, dice), de la presencia de la muerte que aletea. Las alusiones a ella son constantes: la muerte de sus padres, la suya propia (real o figurada), la Muerte como gran metáfora del fin. En algunos casos,  los versos bordean la desesperación: “De mi prisión quisiera // sacarme, destruir la permanencia // sin nombre que bascula. // Perdí la llave, se olvidó la muerte // de colocar en mí su cerradura”.

En este libro, esculpido palabra a palabra, verso a verso, hay otros muchos asuntos: el amor, Sol escribe numerosos poemas de amor de intención simbólica e incluso alegórica, pero también algunos autorretratos de poeta y de mujer doliente. “Junto a mí yacen quietos //endurecidos y brillantes restos // personales, aislados cada uno, // del carbón de la tierra”. Aunque quizá la pieza más autobiográfica, sobre la vulnerabilidad, sea ‘Mi voz es insegura’ e incluso ‘Cuatro paredes limpias’, que es una composición depurada, en la que mezcla la identidad femenina, la indagación en el propio ser y el amor. (“Rasgueo sigiloso // del cuerpo del amor. La luna acecha (…) //Ya está bien encajado // tu espíritu en el mío. // Uno más uno. El resto // campo de Dios. El caos // rodando en equilibrio”.

En ese cielo oscuro es un libro especial: intenso, sugestivo, escurridizo hacia la luz. Un libro sobre la afirmación y la pérdida, sobre la selva de la vida, sobre la música de la soledad. Estuve en una ocasión en casa de Sol Acín: le apasionaban desde Luis Cernuda o Ezra Pound hasta Octavio Paz, desde los poetas chinos hasta Rainer Maria Rilke y Walt Whitman. En ese cielo oscuro es un libro de diversos acentos que revela una especial sensibilidad con el léxico y una adivinación, desde la perplejidad, de las incógnitas del alma.

 

*Ayer se presentó en la Biblioteca de Aragón la reedición del volumen En ese cielo oscuro (Fundación Katia y Ramón Acín) de Sol Acín. Ana García-Bragado Acín habló de los proyectos de la Fundación, realizó un retrato de su abuelo y de su madre Katia y de su tía Sol, y Emilio Casanova proyectó su estampa de Ramón Acín, la película de animación ‘Las corridas de toros hacia 1970’ y presentó, en la medida que internet le dejó, la pestaña que ha dedicado a la vida, la obra, las fotos y el mundo de Sol Acín en la web de la Fundación. Hubo mucha gente: familiares, compañeras y alumnas de Sol Acín, profesores, amigos. El libro ha sido coordinado por Emilio Casanova, maquetado y diseñado por Ricardo Polo e impreso por Paco y Estela Boisset. Este texto es el prólogo del volumen.