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Antón Castro

Escritores

ÁNGELES PRIETO BARBA: CUATRO CUENTOS DESDE CÁDIZ

ÁNGELES PRIETO BARBA: CUATRO CUENTOS DESDE CÁDIZ

LA ASIGNATURA

 

Ha sido suspendido. Le tenía por un alumno receptivo y elocuente, pero tras preguntarle en el examen por la casuística del universo, usted me respondió con un único pronombre, femenino y singular. Así pues, coja la tiza, suba a la pizarra y escriba cien, mil veces: “No existe el amor eterno, las almas gemelas, las medias naranjas ni los polvos mágicos”.

Y esto último, subrayado.

 

ESCRITORES ACTUALES

Hacia las tres de la tarde en aquella triste ciudad de opereta no hubo escritor alguno que pudiera levantarse de la cama. Y aunque ya me olía yo que la sonrisa taimada de Urganda, tan bruja como ellos, presagiaba algún suceso excepcional, jamás hubiera pensando que, al no haber publicado nada allí,  antes de marcharse culminara su venganza con alegría e ingenio. Que se hubiera conchabado con Sigmundo el científico, bisnieto del gran psiquiatra, para convertir en sangre ardorosa lo que conocíamos como ego y que lo hubiera agolpado allí, en ese centro vital de sus cuerpos. Y que también hacia las tres de la tarde, en aquella ciudad triste, ningún escritor lamentara no poder levantarse, exhibirse ni volver a yacer con hembra alguna a tenor de sus miradas, bobaliconas y felices, dirigidas por fin al verdadero objeto de sus despliegues verbales. Porque bajo las sábanas se erguían ya sus penes portentosos, titánicos, elefantiásicos, bestiales.  

 

 MAILS DE LAZO ROJO

Al forzar el oxidado cierre, abrir el cajón, tomar aquel paquete de cartas y desembarazarlas del lazo rojo que las unía, Noelia tomó constancia de lo mucho que se parecía a su abuela. Pues asimismo ella había conservado siempre, en carpeta de nombre chusco y lejos de la papelera de reciclaje, sus correos, aquellos hermosísimos correos íntimos que desde hacía años le enviaba Juan con esperanza y pasión, desnudando el alma, bálsamo para la atroz distancia entre sus cuerpos, una distancia insalvable pues ambos estaban casados y ambos eran cobardes. Por lo que también lamentó, como había ocurrido tras la muerte de su abuela, que en vida nadie los descubriera.

 

LA PATRIA DURMIENTE O HISTORIA DE ESPAÑA

 Al bautizo de aquella Península hermosa acudieron las hadas Flora, Fauna y Primavera para colmarla de bosques, minerales, radiante sol y mieses por siempre jamás. Pero Maléfica, al no haber sido invitada al evento, le negó el amor y la condenó de por vida a liarse, cada cierto tiempo, con impresentables que la vejaran, maltrataran y despojaran de sus aderezos, radiantes bienes, asombro del Orbe. Desde entonces, la Princesa sólo es feliz cuando duerme, despreocupada por completo de que venga a despertarla algún apuesto príncipe dispuesto a chulearla. Y no digamos nada si el heredero se presenta con uniforme y aire marcial, enviado por Maléfica, para tras el beso, convertir en medallas sus joyas.

*Estos cuatro microrrelatos pertenecen a la escritora gaditana Ángeles Prieto Barba. Acaba de concluir un libro de cuentos que aparecerá en breve.

SANTIAGO SANCHO: UNA MEDITACIÓN

SANTIAGO SANCHO: UNA MEDITACIÓN

La edad, todo lo aplana y acomoda; los sentimientos se vuelven más tiernos y delicados: suaves, como la brisa otoñal recién nacida; no hay envidia en los ojos ni rencor en el corazón ya demasiado arrugado. Sólo aparece la tristeza con su amargo bramido si la enfermedad -fantasma vagabundo- se encalla silenciosamente en el costado.

 

De Santiago Sancho. De su libro en marcha ‘Sinfonía rota’. (Me lo ha mandado esta mañana con una carta muy cariñosa. Estas son las manos de la pintora Georgia O'Keefe, vistas por su marido Alfred Stieglitz.)

 

GARCÍA MONTERO PRESENTÓ SU LIBRO DE ÁNGEL GONZÁLEZ

GARCÍA MONTERO PRESENTÓ SU LIBRO DE ÁNGEL GONZÁLEZ

Luis García Montero, acompañado por Juan Cruz y Joaquín Sabina, presentó ayer su libro sobre Ángel González, que presenta esta semana en Zaragoza. Se titula Mañana no será lo que Dios quiera (Alfaguara).

 

 

Ángel González sigue reuniendo a amigos y admiradores. Esta tarde lo ha vuelto hacer en la Feria. Todos los años, el poeta acudía a la Feria del Libro de Madrid –uno de los lugares de su felicidad, como ha recordado Juan Cruz- a firmar sus poemarios a los muchos admiradores de su obra que se acercaban a la caseta donde estuviese firmando. Y antes y después de ese ritual se le veía paseando por el parque o tomando un whisky en una de las terrazas cercanas al Paseo de Coches, rodeado de amigos. Esta tarde ni éstos ni sus admiradores han fallado, cuando Ángel González ha vuelto a la Feria de la mano del poeta Luis García Montero, que ha presentado su nuevo libro, Mañana no será lo que Dios quiera, donde  rescata la mirada del Ángel niño, testigo privilegiado de uno de los períodos más convulsos en la historia reciente de España: la Guerra Civil, y recorre así los primeros años de su vida, cuando tuvo que crecer sin la figura de su padre, pero con toda la fuerza de una familia y una geografía que se resistían con uñas y dientes a dejarse vencer.

 

“Ángel González desparramó amistad, sensibilidad y sobriedad civil”, ha recordado el periodista y escritor Juan Cruz. Ese sentido de la amistad lo aprendió en los años difíciles que se recogen en el libro cuando el poeta entendió que las puertas se abrían con contraseñas “porque siempre había un familiar o un amigo que podía morir si se franqueaba el paso a la persona equivocada”, ha dicho García Montero.

 

Entre anécdotas y bromas, el cantante Joaquín Sabina ha contado cómo el poeta granadino se decidió a novelar la infancia del amigo común, casi hermano: “Fueron palabras arrancadas al sobrio Ángel, al pudoroso Ángel a base de whiskies con vistas a la tarde de Rota. Ahora sabemos qué había detrás de las gafas de Ángel, del destierro de Ángel, del pudor de Ángel”. La idea de novelar su infancia provino de García Montero que quería rememorar aquella época “hasta el año 1951 en que marchó a Madrid a matricularse en la Escuela de periodismo”.

 

El poeta asturiano se resistía y ambos escritores hicieron un pacto; González contaría sus vivencias infantiles a García Montero, pero como confidencias entre amigos. La reserva del primero a la hora de relatar sus recuerdos se transformó en respeto por parte del segundo llegado el momento de plasmarlos en papel. “El tono del libro está al servicio de la escritura, de modo que ambos me permitieran reflejar la emoción de Ángel”, ha desvelado el autor. “Su memoria es leal y poco rencorosa con aquel pasado. La ironía propia de nuestro poeta era un modo de buscar ámbitos de resistencia en momentos difíciles”, concluyó.

 

 

*Este texto pertenece al Gabinete de prensa de la Feria del Libro y está firmado por Palmira Márquez, Belén Barroeta y Mercedes Poned.  prensa@ferialibromadrid.com.  Gabinete de Prensa. Feria del Libro de Madrid. La foto es de cuatro poetas: Ángel González, Luis García Montero, Yolanda Castaño y Elena Medel. Casi cuatro generaciones de la poesía. El retrato de grupo creo que pertenece a los archivos de ’El país’.

GLORIA FUERTES: 'NOTA BIOGRÁFICA'

GLORIA FUERTES: 'NOTA BIOGRÁFICA'

NOTA BIOGRÁFICA

 

Gloria Fuertes nació en Madrid

a los dos días de edad

pues fue muy laborioso el parto de mi madre

que si se descuida se muerte por vivirme.

a los tres años ya sabía leer

y a los seis ya sabía mis labores.

Yo era buena y delgada,

alta y algo enferma.

A los nueve años me pilló un carro

y a los catorce me pilló la guerra;

a los quince se murió mi madre,

se fue cuando más falta me hacía.

Aprendí a regatear en las tiendas

y a ir a los pueblos por las zanahorias.

Por entonces empecé con los amores,

-no digo nombres-,

gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.

Quise ir a la guerra, quise pararla,

pero me detuvieron a mitad del camino.

Luego me salió una oficina,

donde trabajo como si fuera tonta

-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.

Escribo por las noches

y voy al campo mucho.

Todos los míos han muerto hace años

y estoy más sola que yo misma.

He publicado versos en todos los calendarios,

escribo en un periódico de niños,

y quiero comprarme a plazos una flor natural

como las que le dan a Pemán muchas veces.

 

 

 

Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) es un estupendo poeta. Uno de mis libros preferidos de Los Novísimos es su ‘Sepulcro en Tarquinia’: Simonetta Vespucci, Ezra Pound, Giacomo  Casanova… Biógrafo y lector de Giacomo Leopardi, narrador delicadísimo, de sutilezas poéticas, acaba de publicar en Siruela ‘Nuestra Poesía en el tiempo (Una antología)’, que se inicia con el ‘Cantar de Mío Cid’ y concluye con Eugenio Montejo, fallecido hace muy poco. Hay muchos, muchísimos poemas que me encantan, españoles y latinoamericanos; entre ellos, a pesar de que se le entiende todo y de su carácter inventarial y prosaico, si se quiere, me ha gustado mucho esta pieza de Gloria Fuertes (1918-1998). Me parece una composición y sencilla conmovedora, por tantas, por tantas cosas: por lo que dice, por lo que sugiere, por la pena que late, por la vitalidad. (Retrato de una jovencísima Gloria Fuertes).

JULIO ESPINOSA: NUEVOS CURSOS DE ESCRITURA

JULIO ESPINOSA: NUEVOS CURSOS DE ESCRITURA

El narrador y poeta chileno Julio Espinosa, afincado en Zaragoza,  me manda esta nota:

 

 Queridos amigos de la Escuela de Escritores:

 

Les escribo brevemente para contarles que en nuestra página web www.escueladeescritores.com/zaragoza ya está colgada la información sobre dos nuevos cursos intensivos que comienzan este jueves 04 de junio.

 

Se trata de Pensar tu novela y El gozo de escribir, el primero, pensado para quienes comenzar a preparar los primeros materiales para lanzarse a nado el maravilloso mundo de la novela y el segundo, dirigido a quienes quieren dar sus primerso pasos.

 

Si quieres ingresar directamente a alguno de ellos, pincha:

 

1) Para "Pensar tu novela" en:

http://www.escueladeescritores.com/taller-pensar-novela-cursos-zaragoza

 

2) Para "El gozo de escribir" en:

http://www.escueladeescritores.com/taller-gozo-escribir-cursos-zaragoza

 

Y si tienes cualquier consulta que hacernos o directamente quieres inscribirte en el curso, no dudes en escribirnos.

 

Recibe nuestro mejor saludo,

 

Julio Espinosa Guerra

Director

Escuela de Escritores de Zaragoza

(Dos grandes novelistas: William Faulkner, cuya novela está traduciendo ahora Daniel Gascón para el sello Alfabia, y Eudora Welty, de la que acaba de publicar sus 'Cuentos completos' Lumen.)

 

NOTAS DE LECTURA

NOTAS DE LECTURA

-El libro de los seres alados. Selección de Daniel Samoilovich. 451. 366 páginas.

He aquí un deslumbrante libro sobre las aves, los insectos, las criaturas reales o imaginarias que vuelan, entre ellas la Fama, “la más veloz de todas las plagas”. Es un libro armado con distintos textos de muchísimos autores, donde se mezclan la literatura y las invenciones con descripciones precisas, casi científicas. Entre los autores, están desde Borges a Auden, desde Isak Dinesen a Heine, desde Emily Dickinson a Virgilio, así en este desorden. El conjunto se acompaña de estupendas y variadas ilustraciones. Es un libro ideal para conservar, para regalar, para sorprender.

 

-Agustina. Guión de Fernando Monzón. Ilustración de Enrique Mendoza. 1001. Ediciones. Zaragoza, 2009.

Se ha hablado mucho de esta novela gráfica centrada en Agustina de Aragón. El libro, ameno y bien documentado, propone a un heroína moderna y voluptuosa que tiene algo de Lara Croft de su época y también de vengadora indómita. Los autores recuerdan que esta mujer ambivalente es a la vez “guerrera y vengativa”, y “dulce y comprensiva”. Llama la atención, en medio del friso histórico, ver a una Agustina que usaba lencería fina como una modelo del siglo XXI.

 

-Las claves de mi vida. Emilio Reina González. Polifónica Miguel Fleta. Zaragoza, 2009. 188 páginas.

No es frecuente que un músico aragonés escriba sus memorias; Emilio Reina lo hace en un volumen organizado en siete partes que recorren su trayectoria: la pasión inicial por la música, la inclinación por el violín, luego por el piano (donde hay un capítulo divertido: ‘El rock en mi vida’: tocaba el órgano eléctrico en el grupo Altamira), y por la dirección. También aborda la enseñanza, su faceta de compositor y su condición de articulista y teórico de la música. El libro está ampliamente ilustrado.

 

-Blues de los bajos fondos. José Luis Gracia Mosteo. IFC y otros. Zaragoza, 2009. 64 páginas. No es frecuente hallarse con un libro como éste: tiene algo de crónica de prostibularia de los bares y garitos de carretera, tiene algo de viaje a la sordidez de la prostitución y de una marginalidad que se mueve entre la picaresca, el crimen, el sexo urgente y terrible, y el afán de supervivencia. El autor ha realizado una auténtica travesía por estos lugares y ha puesto nombres a sus protagonistas: mujeres de vidas extremas y pocas esperanzas, políticos, gandules, proxenetas, gente camino de ninguna parte. José Luis Gracia Mosteo tira del argot, del spanglish, y se atreve a ser procaz, irónico, blasfemo y de una crudeza que no elude la ternura. El libro, Premio Internacional de José Verón de Poesía, está dedicado a José Luis Melero Rivas.

 

El rayo de luna. Leyenda soriana. Gustavo Adolfo Bécquer. Edición de Jesús Rubio Jiménez. Ilustraciones de George Ward. Ayuntamiento de Soria. Zaragoza, 2009. 18 páginas.

He aquí un delicioso relato, una de las obras maestras de la narrativa de Bécquer y la medida de su romanticismo y su delicadeza. Aquí se cuenta la historia de un joven que busca un sueño, que enloquece por una aparición fugaz que le ha parecido la mujer de sus quimeras. La prosa de Bécquer raya a su mejor altura y la obra engarza con el espíritu alado, y aún dramático, de sus poemas. Georges Ward, pintor de flores, ilustra estas alucinaciones.  (No sé si esta foto de Monica Bellucci, realizada por Helmut Newton, se parecería algo a las visiones de Bécquer.)

RAMÓN GIL NOVALES: UN DIÁLOGO CASI URGENTE

RAMÓN GIL NOVALES: UN DIÁLOGO CASI URGENTE

El escritor oscense, distinguido con el Premio de las Letras Aragonesas de 2008, repasa su vida, su trayectoria y su especial vinculación con el territorio que le vio nacer en 1928

Ramón Gil Novales (Huesca, 1928) ha sido distinguido con el Premio de las Letras Aragonesas 2008 por una producción que comprende traducciones, relatos, novelas y piezas de teatro. Se trasladó a Barcelona en 1955 y allí ha realizado una obra variada que nunca ha perdido asideros con Aragón.

¿Qué se siente más: narrador, traductor, dramaturgo…?

En realidad, me veo un poco de todo, puesto que todo lo he tocado diré que con fervor mientras lo tocaba. ¿Qué me siento más? No sabría decir. Prácticamente todo, no he hecho más que eso: escribir y traducir. Es decir, después del Bachillerato en Huesca, en el instituto Ramón y Cajal, y tras la obtención del título de maestro, que también se hacía en mi ciudad, la verdad es que me escapé de Huesca en los años 50; años malhadados para todo el país. Y empecé ya a traducir para Seix Barral en Barcelona y la verdad es que no he parado. Luego trabajé en Plaza & Janés, durante años como fijo y he hecho informes para las editoriales. En fin, la verdad es que he hecho casi todos los trabajos propios de una editorial.

Ha traducido alrededor de 50 libros. ¿Cómo ha sido esa experiencia y cómo ha condicionado su propia obra de ficción?

Lo primero que hay que decir es que las traducciones en este país están pésimamente pagadas. Eso es una cosa que sigue siendo verdad. En segundo lugar, el hecho de traducir es literariamente muy importante para el que aspira a ser escritor. Es un ejercicio de barras, como puede ser el de un bailarín, porque es desmenuzar un idioma y montarlo en otro. Pero hay que captar -si es posible, y si no es posible, no es buena la traducción-, no solamente el contenido externo sino otra cosa mucho más difícil que tienen los idiomas: el ritmo, el sabor, esa especie de corriente interna que todos los idiomas tienen y que todos los grandes escritores llevan consigo porque hay una equivalencia entre su estilo y ese rumor primigenio donde ha aprendido la fuente, donde ha aprendido el hontanar, palabra maravillosa en castellano.

Eso quiere decir que ha disfrutado, sufrido y descubierto el castellano con muchos autores...

Mire, hay dos experiencias: una, que es la general, y es que en el hecho de traducir se pasa mal porque ’traduttore tradittore’ es cierto, siempre falta algún matiz, siempre hay algo que dices: "no termino de llegar a esto"; eso por un lado. Por lo tanto, el trabajo no es agradable. He dicho antes que tampoco lo es económicamente. En cambio, hay una cosa verdaderamente positiva y es que te das cuenta de que puedes con tu propio idioma, en el mejor de los casos, y que utilizando tu propio idioma puedes captar la esencia de otro escritor que ni siquiera conoces. El castellano es un idioma extraordinario, riquísimo. Nunca me ha ocurrido no encontrar una palabra castellana, la he tenido que buscar porque yo no la sabía, pero estaba.

¿Qué escritor le ha hecho más feliz al traducirlo? ¿Con cuál ha tenido la sensación de que era una experiencia más rica?

Posiblemente, aquí tendría que aplicar un poco la nostalgia, posiblemente con los que empecé. Por ejemplo, Henry Miller, ’El coloso de Marusi’ (1970). Aparte de que es un libro interesantísimo, importantísimo en la obra del autor, es que me ayudó mucho a comprender qué es un estilo literario en un escritor completo. Miller lo tenía. Luego nos escribimos, yo tengo un disco de él, tengo cartas. ¿Qué por qué no han visto la luz? Porque cuando murió nadie me las pidió y las sigo teniendo en el cajón, sencillamente.

Usted, en el campo de la ficción, empezó como dramaturgo. Le interesan muchos temas de Huesca, temas de Aragón, ha escrito sobre Antonio Pérez, secretario de Felipe II; ha escrito una especie de ’Muerte en la catedral’, a la manera de T. S. Eliot, sobre el inquisidor Pedro Arbués...

’La conjura’, sí. Muchas veces pienso que nunca he salido de Aragón, que literariamente nunca me me fui de Aragón. No quiero decir que todas las fuentes y únicas sean las aragonesas ni mucho menos, pero los paisajes, el idioma, sobre todo el idioma; esas acepciones, esos aragonesismos que tanta riqueza acumulan y dan al idioma común que es el castellano. Y luego, pues, la verdad es que yo había escrito, en intentos de acabar de una obra de teatro, en lecturas que iban desde Benavente hasta William Shakespeare, intentando imitar lo que no llegaba, claro. Pero por alguno se empieza. Yo empecé por Jacinto Benavente.

La obra suya que muchos querríamos ver es la historia ver es la historia de Pedro Arbués, ¿cree que se llevará alguna vez a escena?

Para mí sería una cosa formidable. Pero después de tanto tiempo que ha esperado no tengo ninguna esperanza. La verdad es esa. Además le digo una cosa: creo que es una obra muy difícil de hacer, que necesita unos grandes actores y un gran director que recree ese mundo y yo no los veo. Supongo que están, pero no los veo.

Pasemos del teatro a sus novelas. Cuando se habla de usted, las referencias que se le ponen serían Henry Miller, William Faulkner, un poco esos escritores a los que les preocupa la forma, la lengua, la textura, la atmósfera, los seres humanos. ¿Dónde se sitúa usted?

Yo me veo o me quisiera ver escribiendo bien. Sencillamente, escribiendo bien. No escribiendo exageradamente bien, porque tampoco es esa mi ambición, pero escribiendo bien, sí. Quiero decir, por supuesto, correctamente, pero con un poco más, con algún matiz, con alguna cosa personal; con un estilo propio, más o menos bueno, pero propio. Son muchos los maestros literarios escritores en los que te quisieras ver reflejado, pero yo no señalaría a unos cuantos, porque yo creo que la influencia es general, de todos ellos. Porque no todos las obras de todos los escritores son para imitar. Hay que imitar algunas obras de algunos escritores extraordinarios, y eso es lo que te da aprendizaje, eso es el aprendizaje, en una palabra.

¿Cómo conviven en usted la idea del cuento y la idea de la novela? Sus novelas son caudalosas, sus cuentos tienen otra estructura más ceñida, son más próximos a Julio Cortázar...

Yo lo que creo es que el género del cuento es dificilísimo, a mí me causa enorme extrañeza que todo el mundo comienza a escribir escribiendo cuentos, cuando es lo más difícil que hay. El cuento, la poesía e incluso el teatro requieren una síntesis extraordinaria. Es decir, si se puede decir con cuatro palabras, no hay que poner ocho; es así. Hay un magnífico ensayo de José-Carlos Mainer, que dice unas cosas muy bien vistas: dice que es mucho más importante lo que no se cuenta que lo que el lector lee. Es verdad.

Esa es la teoría de Antón Chejov o de Ricardo Piglia también. ¿Qué ha significado en su trayectoria esa ambiciosa novela de la emigración: ’La baba y el caracol’?

Sí, también. ’La baba del caracol’ surge en los años 70 y 80 y es un fenómeno trágico para la historia de Aragón: la emigración. Gran parte de esa emigración se dirigió hacia Cataluña y se estableció en Cataluña y esa es la inmigración que yo he conocido. En realidad, yo he sido también un emigrante en ese aspecto. Entonces, me interesó enormemente pintar esa comunidad emigrada en un sitio concreto que es Cataluña, y más concretamente, Barcelona.

Desarrolló en ese texto extenso una idea de novela muy totalizadora, casi una novela fundacional o mítica, ¿no?

Había un intento de hacer una novela, ya es extensa, pero es que la emigración tiene muchos recovecos, mucha historia y mucha historia interna, escondida, que había que sacar. Las causas de esa emigración: cómo reaccionan esos emigrantes al cabo de los años, cuál es la nostalgia o la suma de nostalgias que acarrea el no vivir en el sitio donde uno ha nacido, etc. Era ambiciosa, sí.

Su última novela es ’Mientras caen las hojas’ (Prames, 2008) que es su segunda novela de la Guerra Civil, su novela de la memoria oscense, pero también es la novela de la búsqueda de su padre. ¿Cómo surgió?

Yo pertenezco a una generación que vivió la infancia en Guerra Civil y eso nos marcó tremendamente. Entonces, durante años, pasa el tiempo y te vas diciendo "yo tengo que escribir una novela sobre la Guerra Civil", pero nunca escribes la novela sobre la Guerra Civil en tu casa, que es una casa en circunstancias muy especiales, porque la Guerra Civil, en una ciudad sitiada durante 22 meses no ocurrió más que en Huesca. Eso crea unas circunstancias excepcionales también. Vas postergándolo, vas pensando que tienes que hacerlo hasta que un día explotas. Entonces surge una novela rapidísima pero es que está muy pensada, está muy sentida, está muy malherido uno de esa novela aplazada durante años.

¿Cómo han condicionado Huesca y Aragón en su vida y obra?

Totalmente. Desde el estilo hasta el lenguaje, el humor... Yo no olvido a Baltasar Gracián, pero tampoco la charla de la calle, que es muy importante, siempre y cuando no se pretenda hacer un aragonesismo barato porque entonces te pondrás a hacer letras de jota mala.

¿Cabe hablar de influencia aragonesa?

Es una influencia total, absoluta, completa. Los paisajes y esas primeras impresiones infantiles, un escritor los arrastra toda la vida. Mi infancia fue una infancia rica y trágica, no personalmente, que fue muy feliz; pero como localidad donde se desarrolló la guerra sí que fue muy terrible.

Ha citado a Gracián, pero ¿qué otros escritores aragoneses le han interesado? No sé si tiene una vinculación con Sender o Jarnés...

Seguirlos, conocerlos, sí, a todos los escritores aragoneses. Fijarme en especial en uno determinado, no, en ninguno. Pero que me hayan influido, por supuesto, todos. Es lógico, han mamado de las mismas fuentes, por lo tanto tendremos que compartir algo común. Las fuentes son las mismas: el idioma.

¿Cómo ha sido la relación entre los dos hermanos Alberto y Ramón Gil Novales, el historiador y el literato, el científico y el escritor, si me permite decirlo así?

Pues fraterna, como hermanos. A mí mi hermano Alberto me ha influido mucho y bien. Yo empecé a leer porque veía que mi hermano leía y no entendía que mi hermano, que era un hombre inteligente, leyera, cuando yo salía a tirar piedras o a hacer el gamberrete por la calle. En segundo lugar, de una manera que todavía no he entendido, mi hermano ha escrito bien siempre. No sé dónde aprendió, siempre ha escrito bien y yo no. Cuando escribía yo no escribía bien, le pasaba lo mal escrito a mi hermano y me decía "esto no", y yo volvía, tenía que insistir. Es decir, era descorazonador, pero fundamental. Mi hermano Alberto ha sido, como ve, decisivo en mi vida y en mi aprendizaje.

¿Qué ha significado o qué significa para usted el Premio de las Letras Aragonesas 2008?

Como premio, y ya es importante que a uno lo premien, hace gracia; si encima te lo da la gente de casa, pues miel sobre hojuelas. Estoy muy contento, muy satisfecho. Es un premio único, es un premio que tenemos pocos aragoneses y yo tengo ya muchos años y estoy muy satisfecho. Muy feliz.

Un escritor en dos tiempos. Ramón Gil Novales recibió el premio de las Letras Aragonesas el pasado 20 de abril en el Museo de Zaragoza.

 

Vida de un hombre de letras

Ramón Gil Novales recibió el máximo galardón de las Letras Aragonesas por "su dedicación al cuento, a la novela, al teatro y la traducción, siempre en el marco de una profunda reflexión moral y en un lenguaje evocador, depurado y preciso". Ramón es hijo de Ramón Gil, funcionario de la Diputación oscense nacido en Boltaña, y de Concha Novales, maestra e hija de un vendedor de alpargatas que se había ido a hacer las Américas. El escritor nació en la calle Cabestany, oyó en la niñez las descargas de fusil que ejecutaban a las gentes en las tapias del cementerio. Estudio en el Instituto Ramón y Cajal, y luego en la Escuela Normal de Huesca, donde realizó Magisterio. Desde muy joven, le interesaron los idiomas, fue compañero del joven Michel del Castillo, futuro autor de ’Tanguy’ o ’El tiovivo español’, que fue recogido por la familia Sánchez Tovar en Huesca. Con el veneno de la literatura en el cuerpo, en 1955 se trasladó a Barcelona. Allí, de inmediato, iba a realizar su sólida carrera de escritor: en 1957 tradujo ’El coloso de Marusi’ de Henry Miller. Luego ingresó en el sello catalán Plaza & Janés, y alternó la labor de supervisión editorial y corrección de textos, con la creación literaria (también estrenó varias piezas de teatro y redactó guiones y adaptaciones para la televisión) y la traducción; ha vertido al castellano a Miller, Virginia Woolf, Hanna Arendt o Peter Brook. Frecuentó a Jaime Gil de Biedma, a Carlos Barral, a los hermanos Goytisolo, y a personalidades como Gabriel Jackson. Algunos de sus títulos más importantes son los relatos de ’El sabor del viento’ (Guara, 1988; reeditado en 2005 por Montesinos con otros cuentos); las novelas ’Voz de muchas aguas’ (Seix Barral, 1970), ’La baba del caracol’ (Guara, 1985) y ’Mientras caen las hojas’ (Prames, 2008). El Gobierno de Aragón, con motivo de su máxima distinción literaria, le ha publicado la pieza teatral ’La urna de cristal’. Señala Ramón Gil Novales: "La obra es un intento de hacer la tragedia griega en moderno. Es decir, es la Guerra Civil a través de ’La Orestiada’. Un estudio sitúa y localiza todos los personajes del libro con respecto al original griego de ’La Orestiada’, la trilogía de Esquilo".

(La foto pertenece al archivo de ’Heraldo’. Esta entrevista apareció en ’Heraldo Domingo’, el suplemento que coordina Picos Laguna.)

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'POR TIERRA DE LA PROVINCIA'

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'POR TIERRA DE LA PROVINCIA'

Presentación del libro Por Tierras de la Provincia, perteneciente al IV PREMIO DE RELATOS “HERMANOS BÉCQUER” del 2008, que incluye los relatos ganadores:

 

-          “De Perdiguera a San Simón” de D. Miguel Carcasona Brau

-          “Un paseo hasta Villamayor” de D. Miguel Carcasona Brau

-         “Aragón también tiene sed” de Dña. María Luisa Gracia Ciprián.

-         “Baronía de Alfajarín” de Dña. María Luisa Frisa Gracia.

 

Organizado por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Zaragoza, este premio de relatos, a través de su lectura, nos acerca un poco más a los paisajes e historias de nuestra tierra.

 

DÍA / HORA:   Martes 26 de mayo a las 19.30 h. en el salón del Trono del Palacio de Sástago.

 

ASISTENTES: D. Miguel Carcasona Brau, Dña. María Luisa Gracia Ciprián y Dña. María Luisa Frisa Gracia, ganadores del Premio. Presidirá el acto la Presidenta de la Comisión de Cultura y Patrimonio, Dña. Cristina Palacín Canfranc.

 

 

Miguel Carcasona nació el 9 de julio de 1965 en Sangarrén (Huesca) y reside en Villamayor (Zaragoza). Ha recibido numerosos galardones por sus obras entre los que destacan el Santa Isabel de Portugal - en sus dos facetas, relato y poesía - el “Ciudad de Cádiz”, el “Villa de Benasque” o el “Luis Del Val”. Ha publicado el poemario "En el arcén de la costumbre" (Institución Fernando el Católico, 1998) y el libro de relatos "Esquirlas del espejo" (Colección Baltasar Gracián. DPZ. 2006).

 

Además de participar en diversas actividades literarias (charlas, recitales,etc.) su obra puede rastrearse en libros colectivos, revistas, internet y prensa (Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Diario del Altoaragón, Heraldo de Huesca, etc.) mediante colaboraciones que abarcan poesía, relatos o reseñas de libros.

 

 

María Luisa Gracia Ciprián nació en Villanúa (Huesca) en 1946. Su apego por la literatura surgió pronto, pero ha sido recientemente cuando se ha decidido a mostrar todas aquellas páginas que guardaba celosamente en el cajón del escritorio.

 

Su labor ha sido reconocida en certámenes literarios como, por ejemplo, XI Concurso literario Fernando Lalana, VIII Certamen literario Miguel Artigas, y en la actualidad está recopilando textos para su publicación.

 

 

María Frisa es licenciada en Psicología y autora de las novelas,  “Lo que nunca me dijiste” (2000), “El resto de la vida” (2004), “Breve lista de mis peores defectos” (2006), “15 maneras de decir amor” y del libro de relatos “Uno mismo y lo inesperado” (2007). Su obra narrativa ha sido reconocida con más de sesenta galardones: “Universidad de Deusto”, “Juan Ortiz del Barco”, “Villa de Lodosa”, “Barcarola”, “Arjona”, “Universidad Carlos III”... y traducida al italiano y al francés.

 

Ha colaborado en revistas de Creación Literaria como “El problema de Yorick”  “Guadalmesí”  o “Rolde”.

 

*Esta información corresponde al gabinete de prensa de la Diputación de Zaragoza. La foto es de Andreas Heumann.