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Antón Castro

Escritores

POESÍA PARA CADA DÍA: MARÍA ANTONIA ORTEGA / 1

POESÍA PARA CADA DÍA: MARÍA ANTONIA ORTEGA / 1

 

 

Hace algunos años, coincidí con María Antonia Ortega en una presentación en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes. Ella ejercía de anfitriona de Conocimiento del medio de Ángel Guinda, creo recordar, y yo de editor pasajero de Olifante (estuve algo así como cinco años por lo menos). Estos días, me acaba de llegar un libro suyo: Digresiones y rarezas. Postales, recuerdos y souvenirs, que publica el sello Devenir. Es un libro que nace de los pequeños instantes de la vida, un libro de postales, de incidentes, que la escritora transforma en notas, en fragmentos de un diario poético, en prosa poética y en confidencias y aforismos, sobre el oficio de la poesía, sobre la vocación de pensar para sentir más. Esta foto de amor es de Walo Thoenen.

 

Copio algunos textos:

 

EL EXTRAÑO PARLAMENTARIO

 

El deseo abarca e incluye el impulso sexual, pero llega más lejos porque supera y sobrepasa la realidad, incluso el propio deseo de realidad como una diana en el agua. En definitiva el sexo es de derechas. El deseo de izquierdas.

 

RECUERDO DE OTOÑO

 

Aquella anciana con las mejillas maceradas como los pétalos de una rosa entre las páginas de un libro en aquella librería de viejo.

 

LA MUJER DE CALIFORNIA

 

Era hermosa y original: me confesó que se había dado cuenta de lo importante que era para ella la vida interior pues había gastado mucho en chinelas y zapatillas.

Era bella y misteriosa, oh sí, como el destino en los posos del té, el tono mate de las dalias amarillas del jardín de los poetas y la luz al final del verano que es el umbral de su misterio.

 

MINIMALISMO ERÓTICO

 

Aquellos amantes decidieron hacerse una radiografía durante el acto sexual. Así pudieron contemplar sus huesos entrelazados que se asemejaban al alabastro.

La escena recordaba un misterioso astillero de seres humanos invadido por la bruma.

Ninguna noción previa relacionada con sexo, edad o posición social podría separar ya a aquellos dos seres tan bellamente descanados.

 

ANTE LA EFIGIE DEL POETA

 

Poeta es aquel que consigue llevar la condición humana a la categoría de heroísmo.

'MARTIN AMIS Y AMIGOS': EXPOSICIÓN EN LONDRES

'MARTIN AMIS Y AMIGOS': EXPOSICIÓN EN LONDRES

RETRATO DE MARTIN AMIS

CON PANTALONES DE CAMPANA

 

Una muestra presenta al escritor y a la elite intelectual del Londres de los setenta

 

Por Patricia TUBELLA. Londres. El País / Cultura.

 

El personaje de 30 años que mira a la cámara con la pose del que se sabe interesante estaba considerado en la época una suerte de Mick Jagger de las letras inglesas, tan talentoso como atractivo, seductor y asiduo de la vida social. Martin Amis ya era un autor emergente -tras su estreno con El libro de Raquel- cuando su novia de entonces, Angela Gorgas, tomaba el retrato en el París de 1979. La imagen forma parte de la colección privada de la fotógrafa y pintora, que se exhibe en la National Portrait Gallery londinense bajo el título Martin Amis y amigos y que coincide con la condición de sexagenario que el escritor adquirirá este año.

Una veintena de fotos íntimas, todas en blanco y negro, de instantáneas familiares y del círculo de amigos que integraban la joven élite intelectual en el Londres de finales de los setenta. Gorgas conoció a Amis en una fiesta, inicio de una relación a caballo entre la capital británica y París. Llegaron a prometerse, pero sus caminos acabaron bifurcándose cuatro años más tarde. Al inicio de la convivencia, él compaginaba su vocación con la crítica literaria en la revista New Statesment, donde compadreó con el autor y comentarista político Christopher Hitchens y con el poeta James Fenton.

La cámara retrata al trío frente al Sacré-Coeur, un invierno de 1980, cuando Amis ya había abandonado la publicación para volcarse en su cuarta novela, Otra gente, que sucedería a Niños muertos y Éxito. El joven con gafas redondas y flequillo que aparece en un café parisino el mismo día es Ian McEwan, el hoy respetado autor de Ámsterdam y Amor perdurable, con quien compartiera redacción en el New Statesment.

Un partido de críquet organizado por la plantilla de la revista en un parque londinense permitió capturar una cálida pose de Kingley Amis, padre de Martin, abrazando a Pat Kavanagh, que con el tiempo se convertiría en decana de los agentes literarios hasta su reciente muerte. Años más tarde, el autor de Dinero, Campos de Londres y La información la plantaba en pro de un rival. Desde entonces, el también escritor Julian Barnes, marido de Kavanagh, no ha vuelto a dirigirle la palabra.

El patriarca Kingsley -novelista, poeta, crítico- no acompaña a su hijo en ninguna instantánea, aunque el joven Martin sí aparece junto a su madre, Hilary Bardwell, en la casa de Ronda donde todavía reside.

Aristócratas, artistas, académicos, escritores... Este álbum familiar se erige en el retrato de una juventud creativa y privilegiada, ajeno a la imagen del país en aquellos años de tensiones sociales. "Me asombra que cualquiera de nosotros consiguiera escribir una palabra sensata, teniendo en cuenta que éramos tan estúpidos como para llevar pantalones acampanados", ha bromeado Amis sobre una época que rememorará en The pregnant widow, que se publicará en otoño. El ascenso de su estrella fue meteórico, como ya insinúan las fotografías: "Tenía una firme opinión sobre sí mismo", sentencia Gorgas.

 

         *Este artículo de Patricia Tubella aparece hoy en la sección de Cultura de El País. Martin Amis, autor de libros como ‘La infomación’, ‘Dinero’, etc., nació un 25 de agosto de 1949.

 

JUAN MARQUÉS PRESENTA 'UN TIEMPO LIBRE' EN CÁLAMO

JUAN MARQUÉS PRESENTA 'UN TIEMPO LIBRE' EN CÁLAMO

Esta tarde, en la Librería Cálamo, el escritor, crítico y residente (en la Residencia de Estudiantes) Juan Marqués presenta su primer poemario: Un tiempo libre. Estará acompañado del poeta y editor Ignacio Escuín y de la poeta y editora Elena Medel.

 

Días atrás escribí: “Un tiempo libre es un poemario de un lirismo desnudo, sin afectación. El libro tiene un prólogo y un epílogo, y dos partes extensas de una poesía que destaca por su transparencia, por su tersura cristalina, por su capacidad de sugerencia y por la elegida acumulación de atmósferas. Es un libro sobre el yo y el paisaje, sobre la exaltación de la vida en armonía con la luz, con el sol, con la noche, con los sentimientos más íntimos que hilvanan un mundo, un conjunto de sueños y de sensaciones, una travesía de recuerdos y de confidencias. Un tiempo libre es un libro impregnado de vida, de conocimiento del mundo, de contemplación. Es un libro de una delicadeza impar, en el que habla el silencio, el peso de la cultura, el tuétano de la mejor poesía. Es un libro donde el sujeto poético habla con la mañana, con el mediodía, con la tarde, habla con los árboles y los pájaros (o al menos intenta oír su música, su cántico, el enigma de su música fugaz), es un libro de viajes con la imaginación donde el amor brilla con un fulgor efímero.”

 

 

ENERO (UN EPÍLOGO)

 

UNA vez me vi triste frente al mar,

contento de mi suerte.

 

Ya no había toallas en la arena

ni nacieron plegarias de la tarde.

 

Tras la fuga del sol,

el silencio me habló como a un hermano:

 

Que ya está.

Que es real.

Que todo lo vivido es una fábula.

 

Un tiempo libre. Juan Marqués. Comares: Colección La Veleta. Granada, 2008. 58 páginas. Presentación esta tarde a las 20.00 en Cálamo, en compañía de Nacho Escuín y Elena Medel. Hace algunos días también lo presentó en la Residencia de Estudiantes con Julio José Ordovás y con Elena Medel. En la foto, secuencia con Brigitte Bardot.

 

CRISTINA FALCÓN: POEMAS DE 'MEMORIA ERRANTE'

CRISTINA FALCÓN: POEMAS DE 'MEMORIA ERRANTE'

Algunos poemas de Memoria errante:

 

III

 

Emigramos

torpes aves

las más rezagadas

las sin bitácora.

 

De haberlo sabido

no habríamos cambiado por nada del mundo

esa tierra

ese barro bajo nuestros pies.

 

 

 

IX

 

De nada sirve la calma

si no hay sosiego

 

de nada el paraíso

si es sólo tránsito.

 

 

 

XIX

 

Voy por la casa

nadie parece darse cuenta

de que voy

inclinada hacia adelante

por el peso de la piedra.

 

Voy por la casa

como un eco sin retorno.

 

Busco mi libro

mi lápiz

pronuncio mis habladurías

me visto para la ocasión

 

le salgo al día como un trasnocho.

 

Voy por la calle

como por la casa

como por la vida.

 

 

 

XXVI

 

Los niños de mi calle

no saben quién soy

no saben que conozco

el solar donde guardan

celosamente los sueños

 

que ese hueco en la pared es obra mía

 

no saben que conozco

la viga por donde se llega al otro lado.

 

Creen que vengo de lejos

con un mapa

que allí he de volver.

 

Si pudiera

les diría

 

pero ni quiero

ni quieren.

 

Olga Martínez y Paco Robles acaban de publicar en su sello de Candaya el poemario Memoria errante de Cristina Falcón. La nota biográfica que añaden de esta autora es la siguiente: Cristina Falcón nació en Trujillo (Venezuela), con el Páramo como telón de fondo de su primera memoria. Su estrecha relación con la poeta Ana Enriqueta Terán marcó sin duda su primer libro de poemas, Premura sagrada (Caracas 1986). En 1998 se trasladó a Bolonia y desde entonces ha vivido en Granada (1992), Ibiza (1996), Cuenca (2003)… Memoria errante es definido como “un desnudo monólogo en el que, al profundizar en su experiencia íntima, Cristina Falcón remite al drama de tantos seres de nuestro tiempo que, obligados a dejar sus tierras y su entorno familiar, deben afrontar el desarraigo como destrucción y reconstrucción de sí mismos”. El libro incorpora un CD con la voz de la autora recitando sus poemas. [La foto es de Saelon Renkes.]

 

 

 

MIGUEL MENA PRESENTA 'PIEDAD' EN BERTRAND

MIGUEL MENA PRESENTA 'PIEDAD' EN BERTRAND

La Librería Bertrand Zaragoza organiza esta tarde, jueves 22 de enero, a las 19:00 horas un encuentro con Miguel Mena, periodista, escritor y fotógrafo. Miguel Mena es locutor de Radio Zaragoza, Cadena SER, donde realiza el programa de fin de semana "A vivir Aragón". En la actualidad colabora también en la revista "La Magia de Viajar" y en el suplemento "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón.

El autor presentará en la Librería Bertrand su nuevo libro, Piedad, editado por  Xordica, uno de sus libros más intensos y más libres: reflexiona sobre su hijo, sobre el terrorismo, sobre sus viajes por Aragón, sobre su memoria y los desconcertantes hallazgos e historias menudas de sus viajes alrededor de Aragón, a pie, en coche o a lomos de su bicicleta.

[La fotografía es de Raymond Meeks.]

 

ROTELLAR, USE LAHOZ, MUCHNIK: BORRADORES

ROTELLAR, USE LAHOZ, MUCHNIK: BORRADORES

La figura de Manuel Rotellar, crítico de cine, historiador y actor, será recordada hoy jueves en Borradores por Vicky Calavia, directora de un documental sobre su trayectoria, ’Manuel Rotellar. Apuntes desde la fila 8’, y Luis Alegre, que fue muy amigo suyo, con quien coincidió en ‘Andalán’. Y el joven narrador Use Lahoz, hijo de aragoneses, hablará de su novela ‘Los Baldrich’, una apuesta de Alfaguara para el 2009 que narra la historia de una familia que se dedica al comercio textil.

 

Borradores conversará con los dos ganadores del premio Ateneo de Sevilla: Félix J. Palma, autor de ‘El mapa del tiempo’, en el que viaja a la época victoriana, al tiempo de las máquinas del tiempo y de figuras inquietantes como Jack el Destripador. Y Rebeca Tabales, autora de ‘Eres bella y brutal’, donde narra la historia de dos niñas, dos lolitas antagonistas: una hermosa y brillante y otra fea y en apariencia malvada. En medio de ambas, se interpone la idea de un crimen. Y además, s ofrece un extenso reportaje sobre el editor, físico y fotógrafo Mario Muchnik, cuya obra ha viajado por distintos Centros Cervantes del mundo, ha sido expuesta en la Biblioteca de Aragón. Muchnik revela que lo que le ha interesado siempre es realizar una foto de acción.

 

Carlos Marzal en la sección ‘Letras para la vida’ recomienda el ‘Libro del desasosiego’ de Fernando Pessoa, y Vicente Ferrer, editor de Mediavaca, recomienda algunos de sus mejores títulos en ‘Los elegidos de Borradores’.

 

El grupo Perdidos presenta su álbum ‘Sigo buscando’ que acaba de salir al mercado y contiene siete canciones. Sus integrantes Javier Mozota, Sergio Saldaña y Pedro Grajera interpretan ‘Mi apuesta’, un homenaje a Los Rolling Stones, y ‘Sigo buscando’, primer corte de su disco.

 

Borradores sorteará una copia del documental ‘Manuel Rotellar. Apuntes desde la fila 8’.

FERNANDO SARRÍA: UNO DE SUS PENÚLTIMOS POEMAS

FERNANDO SARRÍA: UNO DE SUS PENÚLTIMOS POEMAS

No hay noticias en el miedo

pero al final es el miedo

el que te ahoga.

Anne Sexton

 

 

Acércate despacio,

dibújame en la arena un corazón,

trae entre tus dedos esa caricia,

sé que es para mí,

toma la mía,

hace una eternidad que te la guardo,

mírame en lo apenas de esta tarde de frío,

cuando todavía el sol sabe de tu silencio

y te hace nombrarme

como si nunca fuéramos a distanciarnos.

Es cierto que hemos perdido

¿pero cuando pensamos que era nuestra la victoria?,

Estamos como al principio,

tú, yo y el océano,

vistiendo de miedos

este tiempo de dudas

y estos sencillos versos,

dejados aquí,

en el vértigo

de un día de invierno.

*La foto es de Robert Farnham.

 

 

EDGAR ALLAN POE (1809-1849) CUMPLÍA AYER 200 AÑOS

EDGAR ALLAN POE (1809-1849) CUMPLÍA AYER 200 AÑOS

 

 

 “Poe escribió cuentos de misterio para sentirse a gusto en el mundo”. Franz Kafka, escritor, 1883-1924.

 

 

EDGAR ALLAN POE

 

El escritor que se ahogó en terror

 

Ayer se cumplieron 200 años del escritor norteamericano que creó la narración de detectives, anticipó el relato moderno y sigue influyendo en las jóvenes generaciones

 

Momentos antes de expirar, el 7 de octubre de 1849 en Baltimore de una forma que sigue resultando confusa y misteriosa, aseguran que Edgar Allan Poe evocó al explorador polar Reynolds y que murmuró: “¡Que Dios se apiade de mi alma!”. Luego iniciaba el camino sin retorno hacia ese más allá que él había visitado en vida, él y sus personajes, como Mr. Valdemar, e iba a convertirse en uno de los escritores más admirados de todos los tiempos. En un referente, en un precursor de géneros (desde el relato de detectives al de ciencia ficción), en un adelantado a su época, y también en el primer escritor de Norteamérica. Edgar Allan Poe se erigió como uno de los autores más influyentes, uno de los más queridos y denostados a la vez, y en una fuente constante de inspiración para un sinfín de generaciones. Su mundo y su vasto campo de intereses y de estéticas conecta a la perfección con los más jóvenes. Aún hoy, cuando se celebran los 200 años de su nacimiento en Boston, Poe genera ríos de tinta: reediciones, estudios, cuadros, cómics, óperas películas y música.

Paradójicamente, se recuerda que Harold Bloom lo considera un escritor secundario, demasiado atroz tal vez, y que multitud de autores elogiaron su legado: desde Charles Baudelaire, que lo tradujo y lo presentó en Europa y forjó su mito, como haría Stéphane Mallarme luego y Paul Valery (“Poe es el único escritor impecable que hay, nunca se equivocó”, observó), hasta Maupassant, Horacio Quiroga, Franz Kafka, W. H. Auden,  H. P. Lovecraft y, entre otros, Julio Cortázar. El argentino lo tradujo a principios de los 50, y la  versión de sus cuentos completos sigue siendo la más definitiva: el más hermoso y hondo y matizado Poe en castellano. Estos días, coinciden en las librerías nuevas ediciones de sus ‘Cuentos completos’: la de Edhasa (1016 páginas); la del editor zaragozano Juan Casamayor para su sello de Páginas de Espuma (950 páginas); la de Augur, y dos que ya existían: la de Alianza Editorial y la de Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Otro gran defensor de Poe ha sido Jorge Luis Borges, que ponderó la maestría y la ausencia de énfasis de ‘El extraño caso de Mr. Valdemar’, pero además es evidente su huella en sus textos: el amasijo cultural, la pasión por la filosofía, el estilo de contar, el uso del sarcasmo y la ironía. Dijo: “Poe pertenece a lo intemporal y a lo eterno”.

         Edgar Allan Poe fue un hombre sin suerte. Jamás supo canalizar su inmenso talento hacia una pequeña porción de felicidad. Fue víctima del desconcierto, de los excesos, de la turbulencia y de un romanticismo tenebroso que brotaba de su propio interior: él lo bautizaba como “los terrores del alma”, algo que llevaba muy adentro y que emergía al exterior de una forma tan torrencial como destructiva. Era muy niño cuando sus progenitores desaparecieron: su padre se fugó de casa y su madre murió poco después. Fue adoptado por John Allan y su mujer Frances, que eran acomodados comerciantes de licores, tabaco, café y té, y probablemente de esclavos. Esos primeros años en Richmond fueron determinantes: Edgar era un joven pulcro y curioso, atraído por las fábulas del mar y de los veleros y por los relatos de los esclavos; todo ello desembocaría años después en su única novela: ‘Arthur Gordon Pym’. Gran lector, poseía belleza, inteligencia y buenos modales.

La familia, poco más tarde, se trasladó a Irvine, Escocia, y a Londres, y en ese período Poe aprendió francés y lenguas clásicas, y leyó con avaricia. Los negocios no fueron demasiado bien, y los Allan retornaron a Richmond. El adolescente se mostraba orgulloso y peleón, era capaz de atravesar a nado el río Jammes ante testigos que lo contasen, y se enamoró perdidamente de Helen Stanard, la madre de un compañero. Además, adoraba a Lord Byron, que fue su modelo de escritor y aventurero, y a Shelley, con quien no tardaría en ser comparado. Estudió en la Universidad de Virginia, más tarde ingresó en el ejército, donde permaneció dos años, y para entonces ya había mostrado sus perfiles oscuros: bebía más de lo prudente, jugaba hasta contraer cuantiosas deudas y plañía por carta, una y otra vez, a John Allan, al que también difamaba para justificar sus propios errores. En una de las misivas, víctima de su propia y prematura ruina, decía: “En nombre de Dios, ten piedad de mí y sálvame de la destrucción”. 

Allan le exigió la entrada en West Point, y Poe obedeció, pero de inmediato hizo lo posible y lo imposible para que fuese expulsado. Su carácter lo volvía insoportable cuando estaba bajo los efectos del alcohol o del láudano. Para entonces ya había publicado dos poemarios, se había probado en los periódicos y había iniciado su existencia errante que lo llevaría a vivir en Pensilvania (Filadelfia), Nueva York, donde se radicaría poco después junto a su mujer, Virginia Clemm. Se casaron en 1835, cuando ella tenía trece años, y vivieron juntos hasta 1847: ella se murió a consecuencia de la tuberculosis. En todos estos años, vulnerable y contradictorio, Edgar Allan Poe dio abundantes muestras de su inteligencia: colaboró en diversos periódicos, en ‘Messenger’ conquistó prestigio con sus críticas tan lúcidas como cáusticas; en ‘Broadway Journal’ fue redactor jefe; publicó su novela ‘Arthur Gordon Pym’ y ‘Cuentos de lo grotesco y arabesco’, que contenía algunas de sus obras maestras como ‘Ligeia’, ‘La caída de la casa Usher’, etc., e incluso, con el consentimiento de su joven esposa, ya gravemente enferma, vivió una escandalosa pasión con la poetisa Frances Sargent Osgood. Iba de casa en casa, de periódico en periódico, de proyecto en proyecto, pero no podía vencer al torbellino de adversidades que se le venían encima: las deudas, la locura, el alcohol, las reacciones violentas o, ya en 1847, la muerte de su joven esposa, la criatura que despertaba en él los mejores sentimientos y también el mayor dolor.

         Poe sintonizó con su época. Fue un poeta de hermosas y sorprendentes imágenes, de inspiración musical, pero apostó por el relato, con el que ha conquistado la inmortalidad. Amó a algunas mujeres más en su travesía hacia el abismo y la desesperación, se reencontró con uno de sus primeros amores, Sarah, e iba a casarse el 17 de octubre de 1849. Poco antes, enfermo, preñado de pesadillas y de fantasmas, falleció en Baltimore en extrañas circunstancias. Muchos sueños se interrumpían entonces, incluso uno del que ya había dado cuenta en la prensa: el deseo de fundar un periódico propio, ‘The Stylus’.

 

 

 

 

 

Las inolvidables imágenes de un visionario

 

El autor de ‘Arthur Gordon Pym’ creó pesadillas y estados de ánimo del horror cotidiano que se han convertido en iconos

 

A.   C.

Edgar Allan Poe quiso ser escritor por encima de todo. Un escritor profesional. Un  virtuoso de la palabra y de las historias. Y lo fue. Su dios, al margen de Lord Byron y de E.T.A. Hoffmann, era el pensador Joseph Glanvill. Sus fuentes son variadas. Era curioso, cultísimo y aspiraba a la creación de la Belleza, sin excluir sus formas más terribles. Fue el creador del relato de detectives y renovó la ciencia ficción y la narrativa de estilo gótico. Transitó las sendas de la crítica literaria con absoluta brillantez y se atrevió a mirar a la muerte de frente: con estupor, con sangre fría y con sadismo, en todas sus variaciones y posibilidades. La necrofilia está muy presente en sus libros. Le dio entidad el concepto de ‘atmósfera’ y redactó relatos de terror que exploran los rincones oscuros pero también las sombras del yo. De ahí también su modernidad.

Sin renunciar al relato amoroso y poético, y aún alegórico, abordó asuntos como el crimen, la venganza, el remordimiento insoportable, el tema del doble, la enfermedad, la morbosidad romántica. Su mundo es tan rico que fascinó a los surrealistas y que ha sido objeto de estudio del psicoanálisis. Tiene grandes intuiciones y abordaba asuntos que forman parte de nuestro pánico cotidiano como el hecho de ser enterrado vivo, el temor a volverse loco, la hipnosis o la presencia monstruosa del animal. Para expresar todo ello halla en el relato el territorio perfecto, un relato gobernado por la intensidad y la eficacia, por la búsqueda de un desenlace explosivo.

Estos días, el escritor y biógrafo Peter Ackroyd publica en Edhasa una excelente biografía de síntesis, donde dice: “Edgar Allan Poe fue el más calculador de los autores, por lo que nunca debería confundirse con los narradores perturbados, e incluso psicóticos, de sus relatos. El Poe escritor buscaba con gran esmero los efectos más extremos”. Lo lograba no solo con el estilo o con los personajes, sino con imágenes que se han fijado para siempre en la memoria del mundo: el corazón delator, el pozo y el péndulo, el retrato oval, la Casa Usher, inspirada en la Casa Moldavia de su protector, el barril de amontillado, el gato negro, el cuervo. Poe creó climas y estupor, fundó un realismo macabro, pero sobre todo fue capaz de crear imágenes imborrables y estados de ánimo asociados con un cuento.  Imágenes de pesadilla, de delirio, depuradas tras la emoción: las imágenes de un visionario.

 

Comentarios aragoneses a sus cuentos

 

El editor zaragozano Juan Casamayor acaba de publicar los ‘Cuentos completos. Edición comentada’ (Páginas de Espuma. Madrid, 2008) de Edgar Allan Poe, preparada por Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, con dos prólogos cortos de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. Cada texto está comentado por un autor que haya nacido desde 1960 hacia nuestros días y que haya publicado al menos un libro de cuentos. Entre los elegidos figuran cuatro aragoneses: Ismael Grasa, Patricia Esteban Erles, Carlos Castán y Manuel Vilas.

-‘Un descenso al Maelström’. Ismael Grasa comenta este cuento, que le evoca las películas de tornados, y anota: “Me gusta este relato, tiene eso que tanto se valora en Poe, la capacidad de crear una atmósfera peculiar desde las primeras líneas, pero es, además, un relato raro dentro de la obra de este autor, como si el propio autor se salvase de su propio remolino y de sí mismo (…) El remolino es un fenómeno que casa bien con la idea de obsesión y con el cuento moderno al que dieron lugar autores como Poe”.

-‘La Cita’. Carlos Castán dice: “Con ser una historia atípica dentro de la producción de Poe encontramos (…) elementos que nos devuelven, una vez más, a su desmedida biografía. Está el amor imposible, idealizado, la pasión por esa escultura inalcanzable que fue Helen Stanard, la mujer cuya sombra, tras morir loca cuando el escritor no tenía más que dieciséis años, le acompañó siempre desde ‘el frío valle”.

-‘Eleonora’. Patricia Esteban analiza este texto que le recuerda, de entrada, a la joven esposa de Poe: Virginia Clemm. Dice: “Eleonora es evocada como una niña sin tiempo que nunca debió crecer ni traspasar el umbral de sus quince años, porque al acercar las puntas de sus dedos al amor pulsó también las cuerdas de la muerte”. Añade que el atormentado Poe “asistió impotente a la agonía real de Virginia” y que puede leerse como, “además de un texto consolatorio, la historia de una confesión”.

-‘Mixtificación’. Manuel Vilas le escribe una carta a Mr. P., en la que dice: “He leído tu maravilloso relato sobre el barón Ritzner von Jung y me ha conmovido la delicadeza moral de su prosa, su elevada distinción incluso a la hora de tratar temas tan vulgares como el de las bromas. Yo también conocí, hace mucho tiempo, al barón (…) en una casa de lenocinio de Toledo”. Dice que Poe tiene propensión “al barroquismo suave. Pensó que éramos monos, y éramos monstruos humanos, muy humanos, como él”.

 

 

Cómic, ilustraciones,

Juegos y canciones

 

Edgar Allan Poe ha inspirado a creadores de todas las disciplinas. Y este año más. El ilustrador Jack Mircala acaba de publicar en Sins Entido, la editorial de Jesús Moreno, ‘Siniestras amadas’, cuyas ilustraciones se expondrán en la sala del mismo nombre de Madrid a partir del jueves. OQO publica una versión infantil del relato ‘Hop-Frog’ ilustrada por Alberto Vázquez, que ilustra además una biografía del autor, redactada por Jordi Sierra i Fabra, en Zorro Rojo. Este sello también prepara una versión de ‘Arthur Gordon Pym’, su única novela, con dibujos de Luis Scafati. Alberto Sastre ilustra ‘Las mujeres de Poe’ en Puerto Norte-Sur. El poema ‘Annabel Lee’ inspiró a Radio Futura, ‘The raven’ a Lou Reed, otros relatos a Peter Hammill. Y su espíritu macabro y romántico a la vez está vivo en juegos de ordenador y de rol, y en homenajes como el de Gustavo Doré. Todo un clásico. En cine, Poe ha sido la obsesión de un excelente artesano: Roger Corman, que ha hecho con algunos de sus cuentos películas más que estimables de género: películas inquietantes que aterrorizan como ‘La caída de la Casa Usher’.

*Este artículo se publicó ayer a doble página en Heraldo de Aragón. Este dibujo es de Gustavo Doré.