Blogia
Antón Castro

Escritores

ARA: LA HUESCA QUE LEYÓ A VERNE

ARA: LA HUESCA QUE LEYÓ A VERNE

Juan Carlos Ara “dibuja” la Huesca que leía a Verne en la segunda mitad del siglo XIX, en una conferencia

El profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza participa, este jueves, en el ciclo ‘Julio Verne: 3 semanas en Huesca’

‘Cafés literarios’ sobre obras del francés, guiados por investigadores del grupo T3 Axel del Campus de Huesca, y conferencias impartidas por el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, el especialista en Verne Piero Gondolo della Riva, o los investigadores sobre Tecnologías en Entornos Hostiles, José Antonio Cuchí y José Luis Villarroel, tendrán lugar en esa misma jornada y en los días siguientes

Un amplio programa, que incluye, además, un congreso internacional –el tercero sobre el novelista francés que acoge el Alto Aragón en los últimos seis años–, una decena de exposiciones, actividades infantiles, proyecciones o escaparates dedicados a sus creaciones, convierte a Huesca, durante 20 días, en la ciudad de Julio Verne

(Huesca, 6 de abril de 2017) El profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza Juan Carlos Ara ofrecerá una panorámica de la Huesca que recibía las novelas de Julio Verne, en vida del autor del autor, en la segunda mitad del siglo XIX, en la conferencia que imparte este jueves, 7 de abril, en la capital altoaragonesa.  Este acto, que se desarrollará, a partir de las 19 horas, en el Centro Cultural Palacio Villahermosa, de Ibercaja, forma parte del ciclo ‘Julio Verne: 3 semanas en Huesca’, que impulsa el grupo de investigación T3 Axel, del Campus oscense. ‘Cafés literarios’ y  conferencias, sobre la obra y el impacto del escritor francés, se sucederán en esa y las siguientes jornadas, hasta el día 17, en bibliotecas públicas, centros universitarios y otros espacios culturales de la ciudad. El geógrafo Eduardo Mart&iac! ute;nez de Pisón, el especialista en Verne Piero Gondolo della Riva están entre los ponentes de estos actos.
 
fés literarios’ y más conferencias
El mismo día 7 de abril, Pilar Tresaco, investigadora del grupo T3AxEL del Campus de Huesca, comentará la obra de Julio Verne Paris au XXe siècle. La exposición se desarrollará en del Club de lectura en francés de la biblioteca municipal Durán Gudioltambién a las 19 horas.
 
Otras tertulias sobre la obra del francés se desarrollarán el día 12. Ana Claverespecialista en la figura femenina en Verne y miembro del citado grupo de investigación oscense, introducirá un ‘café literario’ sobre el relato Mistress Branican. Será a las 17,30 horas, también en la biblioteca municipal Durán Gudiol. A la misHuesca, segunda mitad del siglo XIX: una ciudad donde leer a Verne”es el título de la ponencia que desarrollará Juan Carlos Ara. En ella revisará los aspectos urbanísticos, sociales, políticos y culturales de la vida de una ciudad que se sentía inmersa en el “progreso”, en ese periodo, por hechos como la llegada del ferrocarril. Esa percepción, señala el profesor oscense, favorecían la recepción de una obra, como la de Julio Verne,  que hablaba de avances maravillosos. El recorrido de su exposición, que concluirá con el nuevo siglo, se iniciará en 1864. Es el  año en el que llega el tren. Y también, añade el conferenciante, el momento en que se instala en Huesca  “otro autor anticipatorio”, importante en esa etapa,  como Joaquín Costa.
 

 

De la Huesca del XIX, al París del XIX. ‘Ca

ma hora, en la Biblioteca Ramón J. Sender, se analizará, en un acto similar, la obra del autor de Veinte mil leguas de viaje submarino.
 
El 13 de abril tendrán lugar dos conferencias. Una mirada al centro de la tierra se titula la que impartirán, a las 12 horas, en la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Carretera de Cuarte, s/n) los oscenses José Antonio Cuchí y José Luis Villarroel Salcedo, integrantes del grupo de investigación en Tecnologías en Entornos Hostiles de la Universidad de Zaragoza. Y, a partir de las 19 horas, el coleccionista verniano, Piero Gondolo della Riva, desarrollará su ponencia El Viaje a la Luna de Jules Verne y de los otros autores. Será en el salón de actos del Centro Cultural Ibercaja,Palacio de Villahermosa.
 
El catedrático de Geografía Eduardo Martínez de Pisón ofrecerá sus Viajes por el planeta Verne” el día 14 de abril, en este último lugar y a la misma hora. Previamente, a las 12,30 horas, habrá tenido lugar una presentación de libros relacionados con Julio Verne publicados recientemente. En este acto participarán algunos de los autores.
 
Julio Verne: 3 semanas en Huesca’
Huesca quiere convertirse en la ciudad de Julio Verne durante tres semanas. Y de forma permanente, en uno de los lugares vernianos de España. Comercios, librerías, centros culturales, bibliotecas y edificios universitarios acogen, desde el 30 de marzo, y hasta el 17 de abril, variadas iniciativas sobre el universo literario del autor de La vuelta al mundo en 80 días o Veinte mil leguas de viaje submarino. Un congreso internacional –el tercero sobre el novelista francés que acoge el Alto Aragón en los últimos seis años–, una decena de exposiciones, conferencias, proyecciones, talleres infantiles y escaparates dedicados a Verne forman parte del programaEl grupo de investigación T3 Axel, (Textos-Territorios-Tecnologías: Análisis cruzados entre lenguajes) impulsado por profesorado del Campus de Huesca de la Universidad de Z! aragoza, y dedicado al estudio de aspectos culturales, lingüísticos y científicos relacionados con la obra de Verne, es el organizador de estas iniciativas, que cuentan con la colaboración de numerosas entidades de la ciudad.
  
Más información:
http://www.axelverne.com/
https://campushuesca.unizar.es/noticias/julio-verne-3-semanas-en-huesca
https://campushuesca.unizar.es/julio-verne-3-semanas-en-huesca-programa
 

 

IGNACIO DEL VALLE, EN PORTADORES

IGNACIO DEL VALLE, EN PORTADORES
Queridos amigos, Alfaguara Editorial y Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros a la presentación de SOLES NEGROS, de Ignacio del Valle.  El autor conversará con Antón Castro el miércoles 6 de abril a las 20h en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 - Zaragoza).

SOLES NEGROS

«La muerte. La muerte no era solo un cuerpo sin vida, sino un lenguaje con su propio alfabeto, y para eso se encontraba allí, para descifrarlo, para escuchar lo que ella tenía que susurrarles.»

El capitán Arturo Andrade, miembro del SIAEM (Sección de Información del Alto Estado Mayor), es destinado a Pueblo Adentro, una aldea a pocos kilómetros de su Badajoz natal y centro de la resistencia anarquista extremeña. Incapaz de hacer las paces con los demonios del pasado, tendrá que investigar el misterioso asesinato de una niña. Pero el cadáver de la pequeña no es más que la punta del iceberg que lleva a las más altas esferas del régimen, en el que trabajan hombres dispuestos a todo para cumplir los peculiares deseos de algunos poderosos.

Andrade y su amigo Manolete, antiguo compañero de armas en la División Azul, cruzarán sus caminos con el honor del anarquista Ventura Rodríguez y de su familia, en una carrera contrarreloj para salvar la vida de una niña desaparecida y descubrir la verdad.

Ignacio del Valle ha sido ganador del Premio Violeta Negra del Tolouse Polars du Sud 2011 por El tiempo de los emperadores extraños (Capitán Arturo Andrade 2) y del Premio de la Crítica de Asturias en dos ocasiones.


IGNACIO DEL VALLE

Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) vive en Madrid. Ha publicado hasta la fecha seis novelas, Los demonios de Berlín(Alfaguara/Punto de Lectura, 2009. Premio de la Crítica de Asturias 2010), El tiempo de los emperadores extraños(Alfaguara/Punto de Lectura, 2006. Premio de la Crítica de Asturias 2007, mención especial Premio Dashiell Hammett 2007, Premio Libros con Huella 2006), que ha sido traducida a varios idiomas y cuyos derechos han sido comprados para el cine, Cómo el amor no transformó el mundo (2005), El arte de matar dragones (2003. Premio Felipe Trigo), El abrazo del boxeador (2001. Premio Asturias Joven), De donde vienen las olas (1999. Premio Salvador García Aguilar). Además, cuenta en su haber con más de cuarenta premios de relato a nivel nacional. Mantiene columnas de opinión en los diarios El Comercio y Panamá América, ejerce la reseña literaria en el suplemento Culturas y colabora con el suplemento El Viajero del diario El País y diversas publicaciones. También ha trabajado en radio.
¡OS ESPERAMOS!

CUÁNDO: el miércoles 6 de abril a las 20h
DÓNDE: en Los portadores de sueños (Blancas, 4 – Zaragoza)

 

RETRATO DE MIGUEL Á. MARÍN URIOL

RETRATO DE MIGUEL Á. MARÍN URIOL

RELATO DEL POETA PASTELERO

 

La vida está marcada por hilos de continuidad. A veces, en el fluir de una conversación de sábado al sol, piensas en alguien y media hora más tarde aparece por la calle paseando un perro. O está en una terraza, con una cerveza y un cuaderno milimetrado en el que escribe versos, los pule, pauta las sílabas y las rimas que, poco a poco, se vuelven música y canto. Ayer fue el Día Internacional del Libro Infantil: Miguel Ángel Marín Uriol (Zaragoza, 1945) no es un escritor de cuentos para niños aunque alguna vez escribió fábulas con encantamiento. Hablaba, como si fuera un repostero de ‘Las mil y una noches’, de los aromas y especias y de la pastelería universal con sus condimentos e ingredientes. La historia de Miguel Ángel es muy curiosa: siempre amó, y ama, la poesía y, a la par, mantuvo un negocio de tres locales con once trabajadores; servía pasteles a media Zaragoza. Era su esperanza, su pasión, su obra en marcha, y a ese universo de dulces le dedicó recetarios, artículos de prensa, algún que otro relato novelesco que contiene un viaje a los sentidos y una travesía en el tiempo. Hacía preciosas esculturas de chocolate en sus escparates. Un día las cosas se le torcieron: en el trabajo, en el amor y la familia, y en su ánimo. Todo se vino abajo y conoció el fracaso tan inesperado como fulminante. Con tesón, logró salir del abismo, animó tertulias y halló consuelo en otra mujer, Inma, apasionada de las palabras y cómplice de las ilusiones perdidas. Marín Uriol, que escribió versos a cuatro manos con la poeta y pedagoga Mari Carmen Gascón, empezó a hacer libros artesanales, poemarios, solo o con Inma, donde daba cuenta de sí: de sus sueños, de su cultura, de su vitalidad, de su pugna constante contra las derrotas del existir. Ha hecho textos ex profeso para sus hijas y para sus amigos: al poeta Ángel Guinda, cuando se casó por cuarta vez, le regaló un texto de mil versos. Ahora ultima otro libro para el escultor Florencio de Pedro. Ayer, en una terraza, culminaba la última pieza del volumen en su silla de ruedas eléctrica, casi de ciencia ficción, y la leyó de viva voz. Era el maravilloso relato de la supervivencia gracias a la palabra. El deseo de sobreponerse a la arrogancia de la enfermedad con el ímpetu de la primavera. O, dicho de otro modo, con el insobornable sortilegio de la amistad.

 

*Este texto ha aparecido hoy en mi sección 'Cuentos de domingo' y está dedicada a Miguel Ángel Marín Uriol y su compañera Inmaculada Marqueta. En la foto de Heraldo, el editor Joaquín Casanova, el profesor Mariano Ibeas, Miguel Ángel Marín Uriol e Inmaculada Marqueta.

'LO GORRORROI' DE USÓN & IRIGARAY

'LO GORRORROI' DE USÓN & IRIGARAY

[Escribe Saúl M. Irigaray] Estimados amigos, en Garabato Books ya llevamos cinco años editando libros ilustrados, aunque el primero fue como autor, no como editorial, así que este 2016 celebramos nuestro "Casi 5º Aniversario". Por ello, vamos a editar dos libros durante este año.

El primero ya está listo, 'Lo gorrorroi', con texto de Chusé Raúl Usón e ilustraciones de un servidor. Una fantástica historia sobre un diminuto habitante del valle de Bielsa que tendrá que emprender un singular viaje, el del exilio a Francia a causa de la Bolsa de Bielsa.

El segundo libro ya está en preparación y se publicará en otoño, y por supuesto será otra historia aragonesa.

Es un placer invitaros a la presentación de 'Lo gorrorroi' el sábado 9 de abril a las 12:30h en la librería El armadillo ilustrado de Zaragoza.

Contaremos con la presencia de los autores, hablaremos del valle de Bielsa y del libro, y para acabar contaremos el cuento a peques y adultos. Os esperamos. Saúl.

ISMAEL GRASA HABLA DE 'UNA ILUSIÓN'

ISMAEL GRASA HABLA DE 'UNA ILUSIÓN'

ENTREVISTA. Ismael Grasa. Escritor. Publica en Xordica ‘Una ilusión’.

 

 

“Soy un gran defensor de las convenciones,

pero cuando se llega a ellas desde la libertad”

 

Fotografía: Javier Broto. Heraldo de Aragón*

 

Ismael Grasa (Huesca, 1968) presentaba el pasado, en compañía de Ignacio Martínez de Pisón, su nuevo libro: ‘Una ilusión’, un libro autobiográfico en el que narra aspectos su infancia, su pertenencia durante tres años al Opus Dei, su estancia en China, su vida en Madrid cuando se abría camino como joven escritor o la importancia de la amistad. El libro lleva una estupenda portada de José Luis Cano.

-¿Qué le ha llevado a escribir una autobiografía o una memorias fragmentarias como ‘Una ilusión’ (Xordica)?

 Más que una autobiografía o unas memorias –no tengo ni la edad ni la posición para algo así– diría que es un libro compuesto de episodios autobiográficos. Mi editor, Chusé Raúl Usón, me ayudó a descubrir el sentido que estaba latente en ese conjunto de páginas.

 

- “El caso es que aquella nave de cartulina pudo haber sido para mí la de la Muerte”, confiesa en las primeras páginas. Podríamos decir que vive usted de milagro. ¿Qué reflexión le merece esa anécdota o el peso del azar en su vida?

Fue un accidente doméstico con un enchufe, cuando trataba de concebir una nave espacial. El episodio quiere tener una carga metafórica sobre el país y sobre cómo mirábamos a Estados Unidos y su cine. Digo allí que a los norteamericanos la ciencia ficción les trasladaba a otros mundos, mientras que a nosotros nos trasladaba a Norteamérica.

 

-¿De qué ha dependido la elección de los temas o capítulos: de la existencia de un cuaderno previo, como insinúa, de la casualidad, quizá de que quería ajustar cuentas o recordar algo de su pasado?

Si hay ajustes de cuentas es conmigo mismo.

 

-Se recuerda desde los trece años queriendo huir. ¿De qué huía? ¿Cree que ha parado de hacerlo?

Uno no acaba de parar nunca. Pero entonces huía de una vida previsible, estrecha o convencional. Soy un gran defensor de las convenciones, pero cuando se llega a ellas desde la libertad.

 

-¿Qué ha significado la etapa del Opus Dei en su vida? ¿Qué le dio, qué le quitó, en qué medida se siente extranjero de su propia vida?

Durante años más o menos lo ocultaba, luego me daba igual que se conociese esa etapa de mi vida, y, por fin, he querido escribir sobre ella. Realmente uno de los temas del libro es la diferencia que hay entre el proselitismo y la verdadera amistad.

 

Dice que era oyente, silencioso, y que hay un momento en que da el paso siguiente: opina. ¿Cómo se produjo esa mudanza?

 Se produjo cuando pasé a tener pareja y se murieron algunos de mis amigos.

 

-Desmonta algunos mitos. Por ejemplo, asegura que el oficio de escribir no tiene que ver tanto con la soledad como con el hecho de haber visto escribir, con la compañía… ¿Quién le marcó, quién le señaló el camino?

Quizá yo no hubiese sido escritor si en Madrid no llego a compartir piso por azar con un escritor, Juan Gracia Armendáriz. Pero donde creo haber aprendido más sobre escritura es en Zaragoza y junto a Félix Romeo, a quien le dedico el último capítulo del libro, titulado ‘Una ilusión’.

 

Hay un momento en que habla de la importancia de Paco Umbral en su formación. Llegó a hablar con él por teléfono. ¿Cómo fue eso?

Llamaba a nuestra casa porque Gracia Armendáriz hacía una tesis doctoral sobre él. Por eso había libros suyos por todas las habitaciones. El caso es que a día de hoy no he perdido el respeto a Umbral.

 

-Había publicado ’Días en China’, pero aquí vuelve a narrar ese período y tiene algo de realismo mágico o de humor constante y contenido. ¿Qué le enseñó China? ¿Fue allí donde percibió la importancia de la libertad de manera especial?

 Escribí una novela inspirada en mi año en China, ‘Días en China’, que se publicó en Anagrama, y ahora me apetecía reescribirla en clave autobiográfica abordando lo que evité entonces: el romance amoroso y la cuestión política.

 

-Una de las cosas que llama la atención en el libro son las casas: los pisos donde vive, en Madrid, en China, sus casas en Zaragoza, la casa de Maria Kusche en Málaga, la casa familiar de Blecua… ¿Cómo definiría tu relación con ellas? ¿No sé si ha tenido en la cabeza el ’Diario de invierno’ de Paul Auster, donde hace un inventario de las suyas?

 Sí, tiene razón, más que una autobiografía he hecho un inventario de casas. Los escritores no sólo vivimos en ellas, sino que escribimos en ellas. Quizá esto tenga que ver.

 

-Si las casas son importantes, no lo son menos las ciudades. ¿En qué medida ’Una ilusión’ es una autobiografía con ciudades o con espacios?

Creo que nunca he escrito nada que suceda en un espacio ideal o inconcreto. Y no sólo es por falta de imaginación, sino porque mis libros o relatos quieren ser un modo de celebrar ciudades concretas, lugares que han sido importantes para mí. La ciudad es un espacio de liberación.

 

-Otro tema capital es la amistad. ¿Qué le sugiere esa palabra?

Sin los amigos que tengo y que he tenido sería mucho peor de lo que soy. Siempre se habla de la labor del escritor como una tarea solitaria, cuando realmente es algo más compartido de lo que parece. Es un clima, un tipo de conversación, lo que lleva a que haya escritores.

 

¿Qué han supuesto en su vida amistades como José Angel García ‘Chimi’, director del ‘Siete de Aragón’, Pepe Cerdá, Javier Tomeo o Félix Romeo?

De todos ellos hablo en el libro. Con Chimi me inicié en el periodismo, como luego con Genoveva Crespo, aquí en HERALDO; con Cerdá aprendí de pintura, que es lo mismo que decir que aprendí de la vida; Tomeo fue una especie de segundo padre, de quien aprendí el poder alegórico y esencial de la narración; y Félix Romeo ha sido la mente y el corazón más impresionantes con que he dado.

 

Dice: “Nuestra única obligación en el fondo es vivir un poco, no resistirse a que sucedan ciertas cosas, cierta clase de movimiento”. ¿En qué consiste vivir para usted?

Eso de la vida como movimiento es muy aristotélico. Es algo que sucede en el tiempo –que es la medida del cambio, etcétera–. Lo platónico, en cambio, es apuntar hacia la quietud mística y el desprecio por lo terrenal. Lo platónico es en el libro lo satánico. En fin, lo que quiero decir es que por más que a veces no veamos el sentido de las cosas, hay que vencer la tentación de apartarse del mundo.

 

Hay una reflexión un poco a contracorriente sobre la lectura. Declara que leer no es fácil, que exige esfuerzo, incluso una posición física… ¿Es así?

Hay cosas para las que nunca hay tiempo, como es leer o escribir. Leemos o escribimos porque decidimos dejar de hacer otras cosas o de estar con otras personas. Y no eso no siempre es sencillo. Por otra parte, no todo lo que leemos es lectura, ni todo lo que escribimos escritura, en el sentido de que tenga algo de sustancial o transformador.

 

La historiadora del arte Maria Kusche le dice en Málaga, pensando en su amiga la poeta Sol Acín, “¡Cómo sois los aragoneses!”, en alusión al carácter soñador y dado a la elucubración de los aragoneses... Y en otro lugar, a propósito de su relación con Tomeo, alude a la contención, al pudor aragonés… ¿Qué ha aprendido de los aragoneses en su vida y en la redacción del libro?

Hay una parte de lo aragonés que me atrae, y otra que no: la que sí, su tradición racionalista, legalista, pedagógica y universal; la que no me atrae, la reaccionaria, es la que se desentiende de hacer de esta parte del mundo un espacio bello y donde vivir plenamente.

 

*Esta entrevista apareció, en versión resumida, en Heraldo de Aragón y esta versión, más larga, ayer por la noche en Heraldo.es.

LEONARDO CANO, UN DIÁLOGO

LEONARDO CANO, UN DIÁLOGO

[Este texto aparecía ayer en Heraldo.es. La foto del autor es del colectivo LA MANO ROBADA]

ENTREVISTA. Leonardo Cano. Escritor. Publica la novela ’La edad media’ (Candaya)

 

 

El sistema judicial español da para varias novelas”

Mi novela muestra una realidad cruda y desalmada”

 

Leonardo Cano (Murcia, 1977), Licenciado en Derecho y Máster en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, publica su primera novela y está logrando lo que sueña cualquier autor: conquistar lectores, cosechar buenas críticas y suscitar interés. Presenta su novela en Antígona en diálogo con el escritor, librero y gestor cultural Ángel Gracia.

 

-¿De dónde viene Leonardo Cano, que aparece como una exhalación, con fuerza y osadía?

De mi casa, en Murcia. De muchas lecturas en una habitación abarrotada de libros, de unos primeros poemas y relatos, de algún premio, de mucho tiempo de escritura para mí y para otros y de varias novelas en la cabeza, postergadas por trabajo y vida, hasta ahora.

 

-¿Qué le debe a Mario Vargas Llosa, del que tanto se habla estos días y al que tanto se cita al hablar de ‘La edad media’?

Le debo la sensación, durante los primeros años de escritura, de haber encontrado un maestro; porque, con el tiempo, uno se da cuenta de que puede sentirse así: un discípulo de alguien al que no conoce ni conocerá nunca, pero al que ha leído en sus novelas, en sus ensayos literarios y al que también ha seguido en sus conferencias con atención. Cuando le dieron el Nobel, me alegré como si se lo dieran a alguien de mi familia.

 

-¿Qué le pasó por la cabeza, cómo fue cristalizando esta novela, de qué ideas, imágenes y obsesiones ha partido?

Sobre todo, partí de una profunda verdad: la de las pequeñas ambiciones que todos tenemos en la vida y que, irremediablemente, acaban por verse desbaratadas. Me atraen los libros en los que el autor nos enfrenta con nuestros miedos e incertidumbres, y quería plasmar los que cualquiera puede tener a no conseguir lo que había planeado para sí mismo (o los que otros habían trazado para él).

 

 

-¿Por qué tres historias, cómo quería enlazarlas y hacer un todo?

Porque el tema necesitaba de un planteamiento complejo, de varios tiempos (el pasado en el colegio privado y elitista, el presente una vez que se ha accedido al mundo laboral y el interludio que presenta el plano de la pareja estable), y ese tríptico parecía indispensable para dotarlo de vida.

 

 

-Antes de entrar en cada una de ellas, hablemos de algo en lo que se insiste mucho al hablar de ‘La edad media’: el estilo, el lenguaje, la fuerza poética, nada convencional, el sello mismo de muchos poetas… ¿Qué buscaba, cómo ha construido su lenguaje, desde qué premisas?

En todo momento intenté buscar una consonancia entre el fondo y la forma, de tal manera que la forma en que se contaba, el narrador o el tono influyeran en la narración, le concedieran un sentido y fueran personaje y caracterización del argumento. De ahí esos tres narradores singulares y disímiles: un “nosotros” que resumiera el clasismo y el salvajismo de la época estudiantil; el punto de vista objetivo, burocrático, de la parte de la oficina judicial; y el chat de la relación sentimental a distancia.

 

-¿Qué sucede en un colegio tan exigente como el suyo?

Sucede que, desde luego, un colegio privado de curas no parece un “locus amoenus”, ese lugar, idealizado por libros como “Yo fui a EGB”, al que volver. En mi caso, recuerdo pasármelo muy bien, y mis mejores amigos continúan siendo los que hice entonces, pero, a todas luces, un lugar integrado por 1.500 colegiales y adolescentes constituye una pequeña sociedad, una “polis” armada con disciplina, pero que contiene también muchos defectos y transgresiones, y en la que conviene estar alerta.

 

 

-Esa primera parte también es la crónica de una amistad con música. ¿Qué significan ambas en su formación, en su manera de ver la vida?

Durante esos años 90 del grunge, la amistad se forjaba en torno a grupos como Pearl Jam, Nirvana o Blind Melon, como ahora puede que se haga alrededor de textos en Facebook o en Twitter, de videos en Snapchat o Periscope. Algunas canciones de entonces llegaron a emocionarnos más que la vida.

 

-¿Qué es más necesaria para crecer la música o la decepción? ¿Qué grupos le han marcado a usted?

Se crece a través de la derrota, pero también de los logros. Somos, imagino, el resultado de un proceso de ensayo y error a lo largo del tiempo. Los grupos que me marcaron son los de la novela y muchos otros (Led Zeppelin, The Doors, Radiohead, Bjork...). Los errores musicales en la vida sólo se pagan con olvido.

 

-La segunda historia tiene que ver, también, con la frustración. ¿Por qué tiene esa mirada tan crítica sobre la justicia?

El sistema judicial español da para varias novelas. Y a nadie se le escapa que es un sistema arcaico, anquilosado y al que urge modernizar y dotarlo de una gran cantidad de medios físicos, humanos y tecnológicos. A nadie, al menos, que se haya visto obligado a caer por allí.

 

-Desde dentro, ¿qué significa ser funcionario de justicia? ¿Es real ese modelo marcial, tan intolerante y jerárquico?

Es tan real como en cualquier otro trabajo de oficina o empresa. Si bien la posición casi endiosada de algunos jueces favorece en mayor medida ese absolutismoSin embargo, lo que quería contar era algo más extendido: las dinámicas de poder que se dan en cualquier trabajo entre jefes y subalternos y el sometimiento de cualquier trabajador a ellas.

 

-La tercera historia es una historia de amor con sordina. O con ralentí… ¿Qué ha querido probar?

Quería mostrar una relación convencional, a distancia y a través de un chat, casi de manera impúdica. Intenté que pareciese tan inquietante y obsceno como leer los mensajes de whatsapp de alguien al que le hubiéramos robado el móvil. Y que en ellos se pudiera encontrar una verdadera historia.

 

 

-No sé si ha querido hablar del distanciamiento brechtiano con el chat de fondo…

Quizás sí apelar al extrañamiento en un principio, con los primeros capítulos, para pasar a involucrar al lector en una historia de amor más parecida a cualquiera de las que todos tenemos de lo que en un principio se pudiera pensar.

 

-¿Cómo es el amor virtual, el amor a través de las redes? El poeta,San Juan de la Cruz, decía que “la dolencia de amor no se cura sino con la presencia y la figura”?

Y lo decía con razón. La distancia es un arma cargada de infortunio. Pocas relaciones son las que consiguen superarla e, incluso éstas, quedan señaladas de por vida.

 

-¿Se siente un extranjero en el mundo? ¿Iría de eso, en realidad, su novela, del extrañamiento general?

Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía”, aseguraba el poeta peruano César Vallejo. Y yo, como todo el mundo, también tengo mis días. La novela en verdad muestra una realidad cruda y, a veces, desalmada. Si es insólita o acostumbrada, queda deliberadamente a gusto del lector.

 

-¿Cómo ha influido la crisis en su novela?

De manera decisiva, seguramente. Las aspiraciones desbaratadas, los anhelos que tarde o temprano se empeñan en quedar frustrados pertenecen, seguramente, a la historia del ser humano. Pero la crisis ha venido a potenciar su devastación y a provocar en gran parte la escritura de este libro.

  

-¿Cómo sueña o se imagina su carrera, por dónde querría avanzar?

Sueño, como le leí a Christopher Hitchens, con llegar a poder escribir durante todo el día con la seguridad de que por la noche disfrutaré de compañía interesante. Una sólida carrera, con libros que la gente pueda recordar durante años, no me parecería tampoco una fatalidad.

  

-¿A qué autores españoles, jóvenes o no tan jóvenes, sigue?

En general, me interesa todo lo que se publica. Luego, por supuesto, uno tiene sus inclinaciones. Las mías van más enfocadas hacia la literatura que tiene un estilo o un lirismo intrínseco, la que cuenta con tramas y estructuras arriesgadas, con ideas inteligentes, rompedoras. De ahí que, entre los jóvenes, puede que siga con mayor atención la obra de Belén Gopegui, Alberto Olmos, Unai Elorriaga, Álvaro Colomer, Miguel Ángel Hernández, Sergio del Molino, Javier Gutiérrez o Ángel Gracia.

 

LA FICHA

’La edad media’. Leonardo Cano. Candaya. Barcelona, 2016. 318 páginas. La novela se presenta hoy sábado, a las 13.00, en librería Antígona.

TRASOBARES Y SU EQUIPO

TRASOBARES Y SU EQUIPO

[Nota de Maszoom Comunicación] El reelegido presidente de la Asociación de Periodistas de Aragón, José Luis Trasobares, ha manifestado, durante la toma de posesión de la nueva Junta Directiva,  su confianza en que el Colegio Oficial de Periodistas sea una realidad dentro de dos años. El equipo directivo ha renovado esta mañana su mandato, en un acto celebrado en la sede de la Asociación.

De pie y de izquierda a derecha: Rafael Bardají, Manuel Lorenzo, Marta Garú, Eva Pérez, Esther Aniento, José Juan Verón, Camino Ivars y Francisco Núñez. Sentados: Mercedes Pérez, José Luis Trasobares, Lola Ester y Ricardo Pereda.

El máximo responsable de la Asociación de Periodistas de Aragón, José Luis Trasobares, considera que es un momento “interesante” para la constitución del Colegio profesional. El reelegido presidente ha indicado que el nuevo Gobierno autonómico “se ha mostrado abierto a poder desarrollarlo”, frente a la parálisis que sufrió el proyecto con el anterior Ejecutivo, y este será uno de los principales objetivos de la nueva Junta Directiva. El presidente ha explicado que con la categoría de Colegio las propuestas y reclamaciones de los periodistas tendrán un carácter “más legalista”.

Trasobares ha explicado que la Asociación va a seguir trabajando por defender tanto a los periodistas como a la profesión y ha lamentado por ejemplo los EREs que han llevado a cabo algunos medios aragoneses en los últimos años o la mala situación laboral de muchos profesionales.

El presidente ha explicado que durante esta etapa van a seguir apostando por que la APA siga acogiendo y colaborando en la celebración de talleres y cursos de formación para periodistas ya que con ellos se han obtenido grandes resultados. Trasobares ha querido destacar la importancia que ha adquirido el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, que este año ha cumplido 17 ediciones, y ha adelantado que para la próxima edición se intentará una mayor implicación de las empresas en él.

José Luis Trasobares ha explicado cuáles serán los próximos objetivos de la Asociación de Periodistas

También ha asegurado que se va a seguir trabajando tanto con la Universidad de Zaragoza como con la Universidad San Jorge, aunque ha lamentado la actitud de la pública a la hora de cubrir los puestos de su Gabinete de Comunicación, mediante procedimientos internos y sin exigir el título de graduado en Periodismo o similar.  También ha apostado por mantener las becas para jóvenes periodistas impulsadas junto a instituciones como el Gobierno de Aragón.

 

La Junta Directiva queda constituida de la siguiente forma:

Presidente: José Luís Trasobares Gavín

Vicepresidenta: María Dolores Ester Uruen

Vicepresidente: Ricardo Pereda Matía

Secretaria General y Delegada en Huesca: Mª. Mercedes Pérez Pérez

Tesorero: Manuel Lorenzo Pina

Vocales: Esther Aniento Idoype; Rafael Bardají Pérez; Genoveva Crespo Domeque; Marta Garú Cisneros; Eva Pérez Sorribes; José Juan Verón Lassa y Alicia Royo Marco (Delegada en Teruel)

Suplentes: Francisco Núñez Arcos y Mª Camino Ivars González

 

HA MUERTO IMRE KERTÉSZ

HA MUERTO IMRE KERTÉSZ

[Anoche, a los 86 años, fallecía el gran escritor húngaro y Premio Nobel Imre Kertész, autor de libros como ‘kaddish por el hijo no nacido’, ‘fiasco’, ‘Yo otro’, ‘Liquidación’. Jaume Vallcorba publicó sus libros en el sello Acantilado. Estuvo en Auschwitz y en Buchenwald, como Jorge Semprún, tema capital de sus libros. Desde hacía algún tiempo sufría la enfermedad de Parkinson y ultimaba una novela, ‘La última posada’ (Traducción de Adan Kovacsics), que también es un diario. Dentro de unos días llegará a las librerías. Ofrezco aquí un fragmento: ]

“Soñé con Kafka. Hablaba con él por teléfono. Quedamos a una hora y vino. Su cara no se asemejaba a la de las fotografías conocidas. Era un rostro más bien gris, con una barba espesa. Si no era mi padre, preguntó M. cuando se lo conté. Una pregunta interesante que no puedo pensar hasta las últimas consecuencias. Tal vez barba espesa, la cara levantina… Pero entonces queda la pregunta ¿mi padre en el papel de Kafka o Kafka en el papel de mi padre? Se mostró amable conmigo, fluía una corriente de simpatía entre nosotros. No recuerdo de qué hablamos. Fue un sueño grande, consolador, pálido reflejo de grandes sueños de antaño”.

 

*la foto es de Santos Cirilo, un estupendo fotógrafo de 'El país'.