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Antón Castro

Escritores

CONGET: CARTAPACIO DE TURIA

CONGET: CARTAPACIO DE TURIA

’TURIA’ DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ MARÍA CONGET

Y PUBLICA UN TEXTO INÉDITO SUYO

 

-José-Carlos Mainer presenta mañana, en el IAACC Pablo Serrano, le nuevo número de la revista del Instituto de Estudios Turolenses que dedica un monográfico a la revista ’Turia’, en el que participan expertos y amigos del gran narrador zaragozano, que reside en Sevilla.

 

[Nota informativa de Turia] Zaragoza se ha incorporado estos últimos años al circuito de presentaciones que organiza la revista TURIA en diferentes ciudades. Tras más de tres décadas de trayectoria, la publicación cultural editada en Teruel ha consolidado así su vocación de seguir ejerciendo un cosmopolitismo con raíces y convertirse en una revista cultural de referencia en español.

Tras los monográficos dedicados a Ignacio Martínez de Pisón (2013, Teatro Principal) y Benjamín Jarnés (2014, La Aljafería), mañana miércoles 16 de marzo, y a las 20 horas, en el Museo Pablo Serrano tendrá lugar la presentación de una nueva entrega dedicada al escritor José María Conget, Premio de las Letras Aragonesas. 

El citado acto contará con la presencia del homenajeado y tendrá como maestro de ceremonias a José Carlos Mainer, catedrático jubilado de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza y uno de los mayores estudiosos de nuestras letras contemporáneas.

CONGET O EL MISTERIO DEL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Además de su cita anual con Teruel, la revista TURIA ha sabido mostrarse a los lectores de un sinfín de lugares: desde Nueva York a la ciudad brasileña de Salvador de Bahía, pasando por Lisboa, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Córdoba, Santander, Logroño, Huesca, Salamanca, Murcia o la ciudad francesa de Rennes. En todas esas presentaciones, TURIA se ha dado a conocer como una revista atenta a la creatividad literaria y, al tiempo, capaz de elaborar unos excelentes números monográficos.   

Ahora, José María Conget (Zaragoza, 1948) se incorpora al elenco de una serie de grandes autores objeto de estudio y divulgación por parte de TURIA.  Entre ellos, cabría citar los recientes sumarios dedicados a Mario Vargas Llosa, Rafael Chirbes, Albert Camus o Rafael Azcona. Sin olvidarnos de los varios números dedicados a Luis Buñuel y su obra o las entregas, ya agotadas, que tuvieron como protagonistas a autores tan dispares como Antonio Machado y Roberto Bolaño.  

Para José Carlos Mainer, que publica en TURIA un clarificador artículo bajo el título de “Variaciones Conget”, el escritor zaragozano se caracteriza por su capacidad para elaborar libros de difícil clasificación, una deliberada ambigüedad genérica nada fortuita. Una indefinición que le permite manejar como pocos las reglas del juego literario.

Sostiene también Mainer que “El desengaño es, al cabo, el origen de la literatura que vale la pena. Se produce cuando se ha amortiguado su entusiasmo invasor y ha pasado a ser la receta que pone una porción de gozo irresponsable a las ganas de hablar de ello, sin perder  de  vista  la  irrebatible existencia de la realidad y sus estragos. Supongo que fue el estado mental en el que Cervantes escribió la segunda parte del Quijote, la de 1615, donde nos domina la sensación de que disfruta escribiendo y lamenta el momento de tener que dejar de hacerlo. Los textos de Conget albergan ese fondo de optimismo cervantino, escarmentado y lúcido: son lugares donde se habla de todo y se dialoga con todo”.

Podría decirse, en definitiva, que en los textos de José María Conget encontraremos “el seguro mecanismo de su invención, el misterio del cuento de nunca acabar”. 

 

ESQUELETOS EN EL ARMARIO

A continuación reproducimos el fragmento inicial del texto inédito de José María Conget que, con el título de “Esqueletos en el armario”, publica TURIA:

“La madre de mi padre –la lejanía me traba el uso de la palabra abuela—se suicidó cuando mi padre no llevaba dos semanas en este mundo. Seguramente una depresión post-parto, aunque el caso dio lugar a que circulara sobre la mujer una historia novelesca: un noviazgo apasionado que se rompió por razones ignoradas y una boda de compromiso con el que fue mi abuelo; tuvo un primer hijo varón –el tío mío del que heredé el nombre de pila y que murió de una tuberculosis contraída durante la guerra civil--; el nacimiento del segundo hijo, mi padre, coincidió con el regreso al pueblo del hombre al que todavía quería, y esa presencia redobló la atroz sensación de estar atrapada en un matrimonio sin amor y con dos criaturas a su cargo. Sólo vio una salida: tirarse al canal. Todo esto ocurría en 1914, en un pueblo de Aragón donde yo nunca vi un canal, pero quizá lo hubiera, no existe otra versión del suicidio. Al parecer mi abuela dejó una carta que estuvo en posesión de otro hijo que mi abuelo engendró en segundas nupcias; a mi madre se la ofreció su cuñada, la mujer de mi tío, pero mi madre no quiso leerla y pidió que nunca le comunicaran su existencia a mi padre, estaba segura de que lo haría sufrir inútilmente, con lo que no sabremos las razones que en ella se esgrimían para justificar una decisión tan truculenta y disponemos de campo libre para la especulación. Es difícil juzgar estas cosas; a veces creo que mi madre se equivocó privándole a su marido de alguna certeza sobre su orfandad precoz que no dejó de atormentarle hasta la muerte; por otro lado, quién sabe si entre los motivos del suicidio se incluían en el mensaje rasgos de la conducta de mi abuelo que a mi padre, que adoraba al suyo, lo habrían perturbado más que la ignorancia. A su manera, mi padre indagó qué podría pasar por la cabeza de una mujer que abandona así a dos niños, uno de ellos recién nacido, y se aferró a la idea de la locura por un doble consuelo. A su yerno siquiatra le interrogó por los trastornos síquicos tras el parto y el yerno lo tranquilizó explicándole los síntomas de la psicosis post-puerperal, posibilidad que, a su vez, mi padre trasladó a su confesor y a varios curas de su confianza porque a la tristeza de no haber sido querido por quien acababa de darle vida, se sumaba la inquietud mayor de que el alma de su madre ardiera en el infierno para la eternidad. De una religiosidad ingenua, que no había superado la piedad y creencias que acompañan la primera comunión, mi padre preguntaba a los expertos en materia de moral y de conciencia si era posible cometer un pecado mortal de necesidad como el suicidio y sin embargo ir al paraíso en caso de que la mente del suicida hubiera estado obnubilada. Esta historia nos llegó indirectamente a través de nuestra madre, incapaz de guardar un secreto y de una indiscreción ejemplar, ya que mi padre jamás mencionó a sus hijos aquel trauma primordial, era pudoroso y además no deseaba que nosotros cargásemos con lo que a él le parecía un estigma y una pesadumbre indelebles: el suicidio de nuestra abuela”.

DIÁLOGO CON LUZ GABÁS EN IBERCAJA

DIÁLOGO CON LUZ GABÁS EN IBERCAJA

Esta tarde, a las 19.00, en el Patio de la Infanta, conversaré con la escritora Luz Gabás. La invitación es libre. Hablaremos de todo un poco: de su formación, de su estancia en California, de sus clases, de sus años en el cine, de la redacción de 'Palmeras en la nieve' y de su segunda novela, 'Regreso a tu piel'.

 

*La foto es de Heraldo de Aragón.

VARGAS LLOSA EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA EN 'LETRAS LIBRES'

La revista Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa con un texto donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda intelectual y sentimental con Francia, y con unas cartas sobre Cuba, que permiten ver su proceso de distanciamiento de la Revolución. El número incluye también unas cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía, así como una entrevista con Brian Boyd, el biógrafo de Vladimir Nabokov. Álvaro Imbernón analiza las tres crisis a las que se enfrenta la Unión Europea: Brexit, las dudas sobre la solvencia bancaria y la incapacidad de dar una respuesta consensuada al drama de los refugiados.



En su número 174 Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa, que cumple 80 años este mes.
El dosier incluye el prólogo a la edición de sus obras reunidas en la colección la Pléiade de Gallimard, donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda literaria y sentimental con Francia. Publicamos también una selección de cartas sobre la revolución cubana. En mensajes a autores como Emir Rodríguez Monegal o Carlos Fuentes, se puede observar la adhesión inicial a la revolución, el progresivo distanciamiento (por ejemplo, por el apoyo de Castro a la invasión soviética de Checoslovaquia) y la ruptura por el caso Padilla. El número incluye también un fragmento de Cinco esquinas, la nueva novela del autor peruano.
La revista, galardonada en 2014 con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura, incluye también una entrevista con Brian Boyd, la mayor autoridad en la vida y obra de Vladimir Nabokov. Boyd habla del escritor al que ha dedicado décadas de estudio (y libros como Los años rusos, Los años americanos y Stalking Nabokov), de su ensayo On the Origin of Stories, donde estudiaba la narración y los relatos desde el punto de vista de la evolución, y de Karl Popper, cuya biografía está escribiendo actualmente.
El número contiene tres cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía: su concepto de relativismo (que explica a Michael Walzer), su idea de la libertad negativa (en una respuesta polémica a Frederick Rosen, donde intenta desmiente que la suya fuera una “retórica de la Guerra Fría”) y su visión de la Ilustración y sus enemigos (como respuesta a una reseña de Mark Lilla).
Java Rosenfarb, superviviente del Holocausto, dedicó buena parte de su vida a contar narrar la tragedia los judíos europeos. En este número, Letras Libres publica un conmovedor perfil de su maestro Simkha-Bunin Shayevitch, un poeta que quiso escribir el gran poema épico del Holocausto, mientras estaba encerrado -como Rosenfarb- en el gueto de la ciudad polaca de Łódź. El texto es un adelanto de Supervivientes, el libro de Rosenfarb que publicará próximamente Xordica Editorial.
Álvaro Imbernón analiza las tres crisis que afronta Europa: Brexit, las renovadas dudas sobre la banca y la incapacidad para encontrar una respuesta consensuada a la crisis de los solicitantes de asilo. Miguel Aguilar escribe en "Pitos y flautas" sobre los símbolos y los ataques que reciben, y advierte de que "quienes solo se saben defender con el código penal están condenados a acabar incumpliéndolo".
El número de marzo de la revista que dirige Enrique Krauze incluye también un cuento de Claire Vaye Watkins. Julio José Ordovás reseña la nueva novela José Carlos Llop. Martín Schifino escribe sobre H de Halcón de Helen Macdonald. Leah Bonnín lee El Sabbat de Maurice Sachs. Ricardo Dudda reseña la novela póstuma de Chirbes, Paris-Austerlitz, Juan Malpartida lee La realidad no es lo que parece de Carlo Rovelli. Patricio Pron escribe sobre Sergio Chejchec y Aloma Rodríguez reseña Departamento de especulaciones de Jenny Offill.
Vicente Molina Foix escribe sobre la adaptación cinematográfica de Carol. Jorge Freire repasa el legado de Alexander von Humboldt. Rodrigo Fresán homenajea a Penelope Fitzgerald. Carmen Agustín Pavón explica qué es la optogenética y sus posibles aplicaciones. Y Mariano Gistaín escribe sobre la presencia que los muertos tienen en nuestras vidas.




Director: Enrique Krauze

Editor responsable en España: Daniel Gascón dgascon@letraslibres.com

letraslibres.com




JUAN CRUZ Y ALGUNAS DE SUS FRASES

FRASES DE JUAN CRUZ
Anoche comenzaba en la Diputación de Zaragoza un nuevo ciclo de 'Conversaciones con el autor', protagonizado por Juan Cruz Ruiz (Tenerife, 1948). Lo acompañaron el diputado Bizén Fuster, el coordinador del ciclo Ramón Acín y la profesora y escritora Irene Vallejo, especializada en los clásicos griegos y latinos. En conversación con ellos y con el público abordó muchos temas: la infancia, la memoria, el nacimiento del periodista, la memoria de la madre, la primera e...ntrevista con Julio Caro Baroja, la relación entre literatura y periodismo, la censura, etc. Y a la vez, en píldoras o aforismos, Juan Cruz se fue retratando. Tomé algunas notas y la he ordenado así

-1. “Para mí escribir es una forma de respiración o de supervivencia”.

-2. “Un periódico es una ciudad nerviosa, como dice Enrique Vila-Matas, y un libro es un paraíso turbulento”.

-3. “La inseguridad de un escritor es absoluta. Y eso es lo que te hace seguir escribiendo. A veces pienso que escribir es un milagro. Y eso acabo de escribir en un papel mientras me presentaban”.

-4. “Si te acuerdas de cosas inútiles, te acabas acordando de cosas importantes. Uno es la superposición de instantes y de palabras”

-5. “La memoria está en el presente. El presente es la memoria en marcha”.

-6. “Uno no tiene amigos, los mantiene. Los solitarios necesitamos a los amigos. Yo soy muy dado a preguntar".

-7. “No soy ajeno a la infancia. Me sigue explicando cosas de hoy. A veces, como dice, Michael Krugger, la infancia me manda una postal. Yo converso cada día con esa infancia”.

-8. “Uno está esperando palabras en la literatura y en la vida, palabras aéreas y pesadas. La vida son mil recuerdos cruzados”.

-9. “La literatura es la zona de reposo de la angustia”.

-10. “Uno tiene que dialogar con otros. Javier Pradera siempre me decía: 'Juanito, no te cargues de razón'. He aprendido mucho de eso. Y ahora, tras ver el Parlamento, los insultos y la indiferencia, me pregunto: ¿no era este el momento de escuchar al otro? Hasta los futbolistas, tras un partido, se saludan y se intercambian las camisetas en señal de respeto. Yo no me siento cómodo en este país en este momento: pensé que ya habíamos aprendido a dialogar”.

-11. “Hay un límite en la libertad de lo que uno escribe: es el daño que puede hacer”.

-12. “No hay nada como hablar con otros”.

-13. “La poesía es ucrónica. He leído a Hierro, Valente, Octavio Paz. Me gusta mucho la poesía. Yo no soy una persona lógica. Tengo otra conversación que no se ve: converso con otro y conmigo mismo”.

*La foto, tan sugerente, es de Willy Ronis. Un gran maestro del oficio. Podría ser una exaltación de la facultad de oír. O de soñar. La tomo de aquí: 

http://www.famousphotographers.net/wp-content/uploads/photo-gallery/willy-ronis/willy-ronis-17.jpg

 

UN LIBRO CADA DÍA: MAUBERT

UN LIBRO CADA DÍA: MAUBERT

«Giacometti sabía que si quería mantener a Caroline cerca –puesto que Annette no había salido de su vida- tenía que ser al precio de ceder a sus caprichos. A todos sus caprichos. Algo difícil, sobre todo cuanto el primero de ellos respondía al nombre de libertad. Como si fuera uno de estos pájaros que revolotean alrededor de su jaula con un ala dentro y otra fuera.  El artista sabía lo que significa la palabra ‘libertad’, aunque para Caroline no tuviera exactamente la misma acepción. “Libertad, libertad absoluta, sólo eso me atrae, sólo esto me gusta, en todos los campos…”, escribe Giacometti en 1934. No perder por tanto su amor, su pasión.»

 

-De ‘La última modelo’. Franck Maubert. Traducción de Juan Díaz de Atauri. Acantilado. Barcelona, 2016. 105 páginas. [Cuenta la historia de amor entre Alberto Giacometti y una joven prostituta de veinte años, Caroline, que se convertirá en su amante, en su musa, en la compañera de algunos viajes y de muchas noches sin fin en París, paseando, bebiendo en los bares… Así pintó Alberto Giacometti –al que quiso seducir Marlene Dietrich, como se recuerda aquí- a su joven enamorada, que andando el tiempo conduciría un MG rojo. Esta es una obra de 1961.]

ROBERTO MALO: UN CUENTO CRUEL

ROBERTO MALO: UN CUENTO CRUEL

-Del libro de relatos de Roberto Malo, escritor, actor y cuentacuentos, 'Los soñadores', que publica el sello Pregunta de David Francisco y Reyes Guillén. En los próximos días llega a las librerías. La idea es realmente impactante y el cuento está muy bien desarrollqado, como un partido de baloncesto.

 

Roberto Malo

 

SUEÑOS DE BALONCESTO

 

Doy un paso atrás botando hábilmente y, una vez fuera de la línea de 6, 25, lanzo con precisión.

Triple.

En mi sueño estoy jugando a baloncesto con la Muerte. Menudo encuentro. Y me encuentro vestido de calle, con zapatillas, camiseta y vaqueros, y ella va vestida de Muerte, con túnica, guadaña y toda la pesca. Se me antoja muy alta y delgada, digna de la NBA, y se mueve con mucha agilidad pese a que, de primeras, puede parecer un poco torpe al ser básicamente un saco de huesos. Pero la muy miserable no lo es, no. Ni mucho menos. Y para más inri, lanza que da gusto verla.

Canasta.

Por mi parte tengo más carnes, es evidente, pero lo cierto es que no me muevo mejor que mi temible contrincante, por lo que me tengo que emplear con todas mis fuerzas para intentar ganarle este uno contra uno letal.

Canasta.

Jugamos sin árbitro. Sin juez. Bueno, ella es juez y parte, de alguna manera. Bota la pelota con una mano mientras con la otra lleva la guadaña. Tengo que tener cuidado con sus dos manos, desde luego. Mientras se protege con la guadaña, deja de botar, salta y lanza.

Canasta.

Jugamos a muerte, se podría decir. Y ella, por el momento, juega de muerte. Y si me gana, me gana. O sea, que se me lleva con ella. Que si me gana, es mi hora, vamos. Así de sencillo. Pero no es nada...

Personal.

Llevo soñando lo mismo cerca de un mes, noche tras noche. Por suerte, nunca llego a terminar semejante encuentro, que se me antoja trascendental y definitivo. Al resultar el partido inacabado, pendiente, cada despertar supone un...

Descanso.

Con renovadas energías saco sobre mí mismo y driblo a la Muerte como un profesional.

Canasta.

Ha sido visto y no visto. La Muerte se mosquea, cabecea levemente, como diciendo “Te vas a enterar, tío listo”, y, mientras bota la pelota y comienza su nueva jugada, clava sus cuencas vacías en mí. Sin embargo, no me amilano lo más mínimo y salto cuando veo que va a lanzar.

Tapón.

Ha estado genial, pero por desgracia la Muerte recupera la pelota y vuelve a la carga. Se la intento arrebatar con decisión, pero cometo falta.

Personal.

La Muerte sonríe y consulta el tiempo. Quedan veinte segundos.  Yo entretanto consulto el marcador. Igualados. Sudo —literalmente— la gota gorda.

Tiro libre.

Canasta.

Segundo tiro libre.

Canasta.

Saco y marco jugada clave con mi mano derecha (como si tuviera equipo o público). Con la izquierda boto la pelota. Pierdo de dos puntos, así que me la tengo que jugar. Voy hasta la línea de tres puntos, apuro los últimos segundos y lanzo con toda mi alma (nunca mejor dicho).

Triple.

Levanto los brazos en señal de triunfo y escucho el...

Pitido final.

Se acabó. ¡Se acabó! ¡Sí! ¡Por fin! La alegría me desborda, como un mar embravecido.

Música triunfal.

Parecía un partido eterno, a disputar noche tras noche en el espacio infinito, pero finalmente se ha acabado. Y he ganado. He ganado a la Muerte. Sonrío de oreja a oreja, pero tiemblo al ver que la Muerte sonríe también, y de forma tétrica además. Da igual el resultado, dice, El caso es que por fin hemos terminado. ¿Entiendes? Hemos terminado, dice funestamente. Creo que tiene mal perder, se me ocurre pensar, y es lo último que pienso, pues la Muerte blande la guadaña y me corta la cabeza limpiamente.

Expulsión (de sangre).

Mientras desde el suelo veo que mi cuerpo decapitado se derrumba, siento que comienza mi...

Tiempo muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA 'POESÍA COMPLETA' DE MANUEL VILAS

LA 'POESÍA COMPLETA' DE MANUEL VILAS

[Manuel Vilas publica su ‘Poesía completa (1980-2015)’ en el sello Visor, desde ‘El sauce’ hasta el ‘El hundimiento’, con prólogo del propio poeta donde explica libro a libro, influjos (los parnasianos, Baudelaire, Gil de Biedma, Luis Cernuda, Walt Whitman), motivos, palpitaciones, la transgresión (“Cuando dices por ahí que eres poeta la gente se parte el culo de la risa”), el amor, el dolor, la muerte. Incorpora dos secciones inéditas: ‘Materia’ (que incluye ese manifiesto bastante irónico que es ‘Creo’: : “Creo que el sufrimiento es más grande que el amor”) y ‘Avenida de Madrid’. El libro se presenta mañana en Cálamo y contará con la presencia de Rafael Campos, que leerá algunos de sus poemas. Uno de los temas más constantes de Manuel Vilas es la música, su pasión por la música. Entre sus devociones están Lou Reed, Woody Guthrie, Patti Smith, y por supuesto Elvis Presley, al que le dedica este poema.]

 

 

16 DE AGOSTO DE 1977

 

Hice el amor mientras tú cantabas tantas veces.

 

Bebí, conduje, trabajé, me despidieron y tú estabas allí.

 

Cuando mi padre la palmó le dije al cura que no pusiera

a Mozart sino ‘Love mi tender’, le tuve que llevar yo el cedé

a aquel rostro de mármol, representante de Dios en la Tierra,

es decir, representante tuyo,

menudo mánager inútil te buscaste.

 

Lloro como un perro todos los dieciséis de agosto.

 

Te invoco, te amo, te celebro, te canto, te deseo, te sueño.

 

Cuando te fuiste, te llevaste en tu cuerpo toda la poesía de este mundo.

 

Te la llevaste toda, en tu cuerpo.

Desde que te fuiste no sabemos amarnos.

 

Nos damos besos, pero no hacemos bien el amor, desde que te fuiste.

 

Nos hemos hecho puritanos.

 

A veces vienes a verme y cantamos juntos.

 

Cantamos juntos ‘Love me Tender’.

 

Siempre te amaremos, siempre.

 

*La footgrafía de Manuel Vilas es de Columna Villarroya.

LUIS ALEGRE EXPLICA LAS CLAVES DE SU TESIS DOCTORAL

 

LUIS ALEGRE: "EL PÚBLICO DE CINE

ES ESPECIALMENTE MISTERIOSO"


Hace unos días, el profesor, cinéfilo, escritor y periodista cultural Luis Alegre (Lechago, Teruel, 1962) leía su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza. Aquí intentamos desvelar algunas claves de su trabajo extenso, en el que ha invertido alrededor de diez años o quizá, en realidad, casi toda una vida de cine.

Acaba de defender su tesis doctoral, titulada ’Evolución de la posición relativa del cine español en las preferencias del público en España’. Usted señala que uno de los estímulos de la tesis fue una anécdota de Fernando Fernán-Gómez.       

Sí, esa anécdota está en el origen remoto de la investigación. Un taxista iraní le preguntó: “¿Cómo es posible que España, un país con una cultura tan rica, tenga un cine tan pobre?”. Fernán-Gómez, le respondió: “Eso mismo nos preguntamos nosotros”. De algún modo, la tesis, entre otras cosas, es un intento no de responder a esa pregunta sino de explicar qué hay detrás de ella, por qué ese taxista se la hizo.

 

Pero, ¿está de acuerdo con lo que esa pregunta insinúa?

No. Pero entiendo que la imagen que transmita el cine español sea débil. Lo que ocurre es que esa imagen procede de comparaciones que, aunque sean inevitables, están fuera de lugar. No tiene sentido comparar el cine con la pintura o la literatura porque los contextos alrededor de esas manifestaciones culturales son radicalmente distintos. Un escritor o un pintor pueden crear su obra de forma individual y con un coste mínimo, exactamente al contrario que un cineasta y eso lo condiciona todo. Por otro lado, tampoco tiene sentido comparar el cine español con el cine de Hollywood, como si ambos jugaran en la misma división. Es como si, para valorar el fútbol del Huesca, tuviéramos en la cabeza el fútbol que practica el Barça. Sin embargo, de forma más o menos consciente, la imagen del cine español entre la mayoría está condicionada por una comparación sistemática con el cine más poderoso del mundo o con las películas más sobresalientes de cada país. Hay gente que sostiene que el cine alemán es mejor que el español pero la única película alemana que ha visto en los últimos diez años es “La vida de los otros”. A menudo, cuando se juzga el cine español, sobra dureza y falta un poco de información, un poco de perspectiva y un poco de cariño.

 

El objeto de su investigación son las películas preferidas por el público en España a lo largo de toda la historia

Sí. Una buena manera de conocer a alguien es reparar en cuáles son sus películas favoritas. La tesis arranca de la convicción de que, de un modo similar, las películas más atractivas para el público de un país en un momento determinado también encierran una información muy valiosa sobre ese público, ese país y ese tiempo.

 

Pero, ¿qué entiende por películas más atractivas?

El atractivo de una película puede residir en su capacidad para atraer al público a las salas, en la valoración que de ella realiza un público especializado (estudiosos y profesionales) o en la huella que esa película deja en la memoria colectiva. Hay películas que son muy atractivas según alguno de esos tres criterios y otras que lo son según varios de ellos a la vez. Mi intención ha sido identificar las películas, extranjeras y españolas, que, en cada periodo, han resultado más atractivas según cada uno de esos criterios y, luego, valorar la posición relativa del cine español, como una manera de contextualizar las películas españolas más atractivas y de adquirir perspectiva sobre ellas. Cuando “Amanece que no es poco” se estrenó en 1989 no fue una película especialmente atractiva: su carrera comercial fue muy discreta y no contó con el aprecio de los estudiosos ni de los profesionales. Sin embargo, hoy esa película disfruta de un protagonismo muy superior al de buena parte de las películas coetáneas que, cuando se estrenaron, tuvieron una repercusión mucho mayor. Medir la influencia del paso del tiempo en el atractivo de las películas era otro de los desafíos de la tesis.

 

Usted reivindica la utilización de la expresión “películas más atractivas” en lugar de “mejores películas” y rechaza el uso de “buena” o “mala” aplicado a una película.

Rafael Azcona decía que “mejor” sólo se puede utilizar cuando hay cronómetro. Y tenía toda la razón. “Mejor”, “buena” o “mala” son calificativos que utilizamos con mucha ligereza y arrogancia cuando se trata de valorar obras de arte. Si una película te gusta, para ti será buena, al margen de lo que establece el canon o de lo que puedan pensar de ella los demás. Nadie, ni siquiera el paso del tiempo, puede arrogarse la autoridad de certificar de modo absoluto el mayor o menor valor de una película. Hoy “El apartamento” es una de las películas más prestigiosas de la historia y a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría cuestionarla. Pero, cuando se estrenó en España en 1963, recibió críticas muy tibias. Y vete a saber cuál será su prestigio dentro de 100 años.

 

También cuestiona la manera de reflejar la repercusión de las películas en los libros y medios de comunicación.

Cuando informamos sobre las películas de mayor impacto de la historia o nos basamos en la cuota de mercado para informar sobre la salud de nuestro cine, incurrimos en errores y arbitrariedades de todo tipo. En la tesis realizo propuestas que, dentro de las limitaciones que existen, añadan un cierto rigor.

 

Otro de sus objetivos es indagar en la naturaleza del público de cine

El público de cine es especialmente misterioso, imprevisible, desconcertante y escurridizo y por eso es tan interesante estudiarlo. Dentro del público, y de cada espectador, conviven diversas sensibilidades que trato de distinguir.

 

Usted subraya que resulta muy complicado anticipar la respuesta del público ante una película concreta.

Sí y la historia está llena de casos muy llamativos. Cuando se iba a estrenar “Ocho apellidos vascos”, sus propios responsables eran bastante pesimistas. Y, luego, unos nueve millones y medio de españoles, casi una cuarta parte de la población, se abalanzaron sobre las salas para verla. Una comedia española de presupuesto muy modesto había resultado mucho más seductora para el público que miles de películas norteamericanas infinitamente más poderosas. Menos mal que se dice que la gente le tiene manía al cine español. Ese fenómeno destruyó de un plumazo varios de los tópicos enquistados alrededor de nuestro cine.

 

En la tesis sostiene que los grandes fenómenos populares suelen capturar “el aire de los tiempos” o retratar un estado de ánimo colectivo.

Sí, y “Ocho apellidos vascos” es un claro ejemplo: en un momento de crisis brutal la gente estaba deseando reír más que nunca y, además, por primera vez en el cine español, se ironizaba alrededor de la mayor pesadilla colectiva de los últimos 40 años y eso tuvo un efecto catártico, liberador. Sin olvidar que la explotación cómica de los estereotipos regionales siempre ha hecho mucha gracia a los españoles. Otro caso muy llamativo es el de “Helga”, un documental alemán que en 1967 se estrenó en versión original en algunas pocas salas de arte y ensayo. Esa película fue una de las más vistas de su época por una sola razón: en ella se veía con todo detalle cómo una mujer daba a luz. Buñuel decía que España era el país más reprimido de Europa y ese éxito inaudito fue un reflejo insuperable de esa represión.

 

Pero los acontecimientos comerciales suelen ser despreciados por los críticos y muchas películas de prestigio pasan inadvertidas en los cines. En las informaciones sobre los recientes premios Goya, se ha destacado que las películas más nominadas habían tenido un público muy reducido y que las películas más comerciales apenas habían sido reconocidas.

Sí, pero otros años, cuando, por ejemplo, en los Goya triunfaron “Los otros” o “Mar adentro, se dio la coincidencia de que los profesionales de la Academia premiaron a películas que habían arrasado en los cines. En la tesis reflejo también esos infrecuentes casos en los que lo más visto es también lo más apreciado por los estudiosos o profesionales. En realidad, mi intención es arrojar algo de luz alrededor de varias tensiones clásicas: la tensión entre lo exquisito y lo popular, el arte y la industria, la cultura y el entretenimiento, la comercialidad y el prestigio, el éxito y el fracaso, la sencillez y el espectáculo, la minoría y la masa, lo fugaz y lo permanente, lo nacional y lo extranjero, lo castizo y lo internacional, lo que queda en la memoria colectiva y lo que no.

 

¿Sería capaz de señalar la gran conclusión de su tesis?

Me siento completamente incapaz. Es una investigación que abarca temas muy diversos, maneja materiales y conceptos muy ambiguos y de ella se desprenden conclusiones complicadas de resumir. Pero he confirmado algo que sospechaba: aun con todos los matices del mundo, el cine español, sobre todo el más atractivo, ha sido hijo de su tiempo y se nos parece. Ese cine es un espejo bastante preciso de lo que somos o, mejor dicho, de lo que creemos que somos.

 

*La foto de Luis Alegre pertenece a Heraldo de Aragón.