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Antón Castro

Escritores

MIGUEL MENA RETRATA A MELERO: EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

El bibliófilo y escritor zaragozano, José Luis Melero, posee una de las mejores bibliotecas privadas de España, pero ese es un tesoro que su propietario siempre está dispuesto a compartir. Lo hace a menudo con investigadores y escritores de renombre, que han encontrado en sus fondos jugoso material para sus novelas, y lo hace también a través de sus artículos y sus libros. El último de estos es “El tenedor de libros”, un título que hace alusión a quienes manejaban los viejos libros de contabilidad, aunque aquí la labor contable tiene más de cuentos que de cuentas.

Los libros de Melero están llenos de otros libros y por tanto están repletos de historias diversas, de vidas no siempre ejemplares, de grandezas, de miserias, de anécdotas y de un sutil toque de humor marca de la casa. Además, muchas de esas historias tienen que ver con Aragón. Así en “El tenedor de libros” conocemos curiosidades como los intentos en la posguerra por dotar a Aragón de una salida al mar en compensación por su participación en la Cruzada Nacional; episodios de un cinismo atroz como el uso del viejo campo de Torrero para albergar a las prostitutas que acompañaban a las tropas franquistas desplazadas desde África; testimonios estremecedores como el fusilamiento de los hermanos José María y Augusto Muniesa, el segundo de ellos brevísimo alcalde de Zaragoza, que mueren abrazados en Valdespartera; curiosidades pintorescas como que el tenido por muy baturro cuento de “A Zaragoza…o al charco” existe idéntico en la tradición de la ciudad italiana de Biella, en el Piamonte; o revelaciones tan paradójicas como que en la biblioteca de Hitler figuraba una ejemplar del Oráculo Manual y Arte de la Prudencia de Baltasar Gracián que, como dice el autor, “a la vista está, leyó sin ningún aprovechamiento”.

La portada de “El tenedor de libros” es obra del pintor Jorge Gay.

La portada de “El tenedor de libros” es obra del pintor Jorge Gay. / Miguel Mena

No pueden faltar en un libro de Melero los detalles relacionados con la jota o con el Real Zaragoza, dos de sus grandes pasiones, y por supuesto hay muchas historias de libreros, de bibliófilos y de escritores. Sobre estos últimos, el autor prefiere recrearse en los menos conocidos, en los olvidados, en los que quedaron fuera de las tesis y las antologías, a los que rescata a veces con una mezcla de ternura y melancolía porque la vida de muchos de ellos no fue precisamente fácil. De otro lado, tampoco olvida señalar a aquellos autores cuya carácter era mucho menos humanista que sus obras, casos de Unamuno, Juan Ramón Jiménez o el filósofo Ortega y Gasset. En el lado contrario, el de los triunfadores y además admirados por el autor, merece la pena copiar una anécdota en la que José Luis Melero, en su papel de bibliófilo y admirador en busca de una dedicatoria, narra su encuentro con Mario Vargas Llosa: “Le llevé la primera edición de su primer libro: Los jefes, que firmó como Mario Vargas y que le publicó Editorial Rocas en 1959. Vargas Llosa se emocionó al verlo y me confesó que no había visto ningún ejemplar del libro desde que salió de Arequipa. Me lo pidió abiertamente y yo le respondí con franqueza aragonesa, que es como aquí llamamos a la descortesía: Ni hablar. No me conoce usted. Yo no me desprendo de este libro por nada del mundo”.

A la vista está que se puede ser un erudito y a la vez muy ameno y muy divertido. Ese autor existe. Se llama José Luis Melero.

 

 

*Aquí se puede leer: http://cadenaser.com/emisora/2015/12/29/radio_zaragoza/1451412548_030780.html

'MORTE': DE JOEL NETO. DESDE LISBOA

'MORTE': DE JOEL NETO. DESDE LISBOA

Eloy Fernández  Clemente, que ha completado este año la trilogía de sus memorias, es un gran enamorado de Portugal y un constante lector y rastreador de publicaciones lusas o brasileiras en la red. Esta mañana, ojeando prensa, ha encontrado este texto del 'Diario de Lisboa' y me lo manda con esta nota: "Te mando esta cosilla que sale hoy en la prensa lisboeta, un primor de los que tanto gustas y escribes".

 

Diario de Noticias. Lisboa, 29-12-15

MORTE

por Joel Neto

Combinámos de véspera, ao telefone. Ela investigou toda a vida numa área sobre que eu talvez queira escrever um romance. Tem livros e opúsculos para me mostrar. Eu tenho perguntas para lhe fazer.

- Credo, se eu o deixava vir a Odivelas - diz. - Isto é um ermo. Diga-me onde está, que vou ter consigo.

Protesto, pensando nos seus 85 anos. Eu vou a Odivelas. Mas ela não quer: apanha um autocarro para aqui, um eléctrico para acolá. E, ademais, gosta de vir à Baixa.

Combinamos na Padaria Portuguesa. Lembro-me das suas palavras: "Sou uma velhinha muito enrugadinha e curvadinha." Mas a primeira coisa que eu vejo são os seus olhos azuis metálicos.

Falamos durante três horas. Da investigação dela, do seu percurso de vida - fascinante, inesgotável. Mostra-me os livros.

- Nunca tive marido. Nunca quis. Se tivesse tido, a minha vida não teria sido tão interessante.

Sorrio. Pergunto-me se poderia convidá-la para o Natal. Sei que vai passar o Natal sozinha. Mas, quando afloro o tema, diz:

- Vou fazer o meu bacalhau e ficar no quentinho. Antigamente ainda punha músicas de Natal, agora já não tenho paciência.

Percebo que, se a convidar, não apenas a ofendo, mas ponho-a perante um dilema que a fará passar o Natal como não quer, ou então sentir-se mal passando-o como quer.

Vive bem sozinha. Sempre viveu. A única coisa é que, no prédio de oito andares onde vive, nenhum vizinho aceitou ficar com a chave do seu apartamento, para ir procurá-la quando deixar de aparecer. Chegou a afixar um cartaz no átrio - nada, acham uma responsabilidade.

Ela sabe que morrerá sozinha, mas a ideia de ficar a cheirar mal aos vizinhos inquieta-a.

Já foi na semana passada, o nosso encontro. Ainda não parei de pensar nele. No dia em que restar uma só diferença entre o campo e a cidade, será essa: no campo, haverá sempre alguém para ficar com a chave de um vizinho que vai morrer só.

 

*La foto es Eduardo Gageiro y está fechada en Lisboa en 1950.

 

'DESTELLOS' DE MARISA LÓPEZ MOSQUERA

'DESTELLOS' DE MARISA LÓPEZ MOSQUERA

MARISA LÓPEZ MOSQUERA: UN CUENTO DE AMOR, 'DESTELLOS'
Marisa López Mosquera es una escritora coruñesa. En Facebook su dominio eshttps://www.facebook.com/marialuisa.lopezmosquera. Es escritora: cuentista y novelista, y una excepcional lectora. Me envía este texto tan delicado, lleno de misterio, emoción y embeleso.

DESTELLOS

Por Marisa López Mosquera

El día de la boda le sintió lejano, partícipe y solícito, como rodeado de esa luz que vuelve extraños a los más próximos en momentos trascendentales. Fue su sonrisa relajada y queda, la mirada arrobada con la que parecía querer inmortalizar ese instante, fue la inmediatez, la actitud deferente, el gesto próvido y rumboso. La felicidad se aparece a ráfagas hasta diluirse como el humo de una bocanada suave y entonces no fue distinto aunque fue diferente, porque esas imágenes persistieron como parte de un recuerdo tenaz. En ella, al menos. Todo parecía formar parte de un juego de efectos especiales, la sombra claroscura que cruzaba su rostro; el bello reflejo (franco e imborrable) de la plata que le colgaba al cuello como por descuido, un tímido trisquel que le asomaba al vello del pecho sobre los cuellos de la camisa, como un atisbo de curiosidad repentina, cualquier día no hay una boda. Y ésta termina pronto porque los novios están ansiosos por rodar sobre la cama mientras se muerden la sonrisa, la boca y parte de la temeridad.
La de haber llegado hasta ese punto que no es más que un reconocimiento público de algo íntimo y mágico, más fuerte ese atado de sentimientos cuando no es un alarde. Lástima que ahora se desate lentamente mientras él la sujeta con delicadeza desde la espalda y huele su nuca con fervor. Caerá rendido ante ese olor como más tarde, en el futuro, podría hacerlo ante la cruda y llana soledad de quien pierde la fe en sí mismo y de paso, en todo el resto. Pero ella le observa en la fotografía reciente de la boda, la sonrisa cercana, invitadora y capaz. Acaso todo lo que queda por venir sea de cara, de cruz, para reír o llorar de rabia, pero qué poco cuesta imaginar que tal vez ellos se salven de ese porvenir incierto que envuelve a tanta gente. Y una noche de calor pegajoso busquen sus manos viejas y temblonas en la oscuridad de las sábanas, que habrán sido testigos mudos de una vida de altos y bajos, con unos medios para hacer morir de envidia al destino más caprichoso. Y se aferren a ellas con fuerza, sabiéndose a salvo.

*Este texto podría leerse mientras se oye Artic Lake:
https://www.youtube.com/watch?v=swz3ok6cNKc

*La foto es de Pedro Etura, un excepcional fotógrafo especializado en bodas.

www.vintageandchiclove.com

ISABEL ABENIA: UN DIÁLOGO SOBRE ERIK

ISABEL ABENIA: UN DIÁLOGO SOBRE ERIK

 

Isabel Abenia (Zaragoza, 1969), autora de ‘El alquimista holandés’, publica su segunda novela: ‘Erik, el godo. El sabio de Cesaracosta’, la historia de un joven escandinavo que llega con su familia a Zaragoza y aquí vivirá aventuras de todo tipo: de clan, religiosas, de amor, de misterio. Así lo cuenta la autora en esta entrevista. Al final, tiene la gentileza de enviarme un fragmento de su libro publicado en Nowtilus, en la colección de ficción.

 

“He querido contar una historia

 con muchos ingredientes”

 

-¿Cómo surgió en ti la pasión de la escritura? ¿Cómo fueron tus inicios, quién te ayudó y te estimuló?

Siempre me gustó, de pequeña escribía cuentos, tebeos ilustrados, poesías... tenía una imaginación desbordante Mi pasión por la lectura fue mi ayuda y mi estímulo para empezar a escribir, creo que es lógico intentar imitar aquello que admiras, aunque no empecé a planteármelo en serio hasta el 2005 porque anteriormente no me había sentido preparada para emprender la creación de una novela, ni física ni mentalmente; considero que hay que alcanzar una cierta madurez intelectual y ser capaz de gestionar el tiempo eficazmente para conseguir un resultado satisfactorio.

-¿Podemos hablar de maestros, de revelaciones, de libros concretos que te impulsasen a escribir?

El nombre de la rosa fue para mí una revelación, la primera vez que cayó en mis manos era una adolescente y recuerdo que me quedé exclusivamente con la trama de los asesinatos, pero de todas formas me encantó. Posteriormente volví a leerla en varias ocasiones y comencé a sentirme fascinada por su riqueza a nivel histórico y literario, soñaba con llegar a crear algo parecido algún día, y todavía continúo deseándolo. Me gusta esa mezcla de rigor histórico y ficción utilizada por Umberto Eco y, como soy muy perfeccionista, la labor de documentación de una novela me lleva tanto o más tiempo que el trabajo meramente creativo.

-En 2008 publicabas ‘El alquimista holandés’ (Suma de Letras), una novela sobre El Bosco, que siempre está de moda. ¿Qué te llevó hasta este personaje?

Siempre me habían fascinado sus obras, El jardín de las Delicias es el cuadro que más me ha impresionado y no me resultó demasiado complicado escribirla teniendo en cuenta que también la pintura forma parte de mi vida. Por otra parte es cierto que la gente sigue pidiéndola en las librerías, aunque según me han dicho algunos libreros ya no queda en las distribuidoras ni la edición de bolsillo que salió en 2009. Y es una lástima porque este próximo año 2016 va a ser el quinto centenario de la muerte de el Bosco y se van a realizar exposiciones en su país natal y en el nuestro en el museo del Prado, sería un buen momento para una reedición si alguna editorial está interesada.

-Y ahora aparece ‘Erik el Godo’ (Nowtilus). ¿En qué medida, en cuanto estructura al menos, has querido rendir un homenaje a Cervantes?

Sinceramente, no puedo contestarte a esa pregunta porque ni siquiera me había planteado homenajear a Cervantes. He escrito esta novela histórica combinando entretenimiento y veracidad, mezclando razonablemente ficción y rigor histórico, sin perseguir nada más. No ha sido nada fácil porque es la época visigoda una de las que más interrogantes plantea debido fundamentalmente a la escasez de fuentes, de cualquier otro periodo histórico se posee mucha más información. Así que tuve que desentrañar el enigma de unos siglos tan apasionantes como desconocidos.

-La pregunta tenía que ver, sobre todo, con el título de los capítulos. ¿Qué se le puede perder a una familia escandinava en Cesaracosta?

Creo que la ficción histórica consiste en imaginar un argumento original que entretenga e instruya al lector y, tras darle muchas vueltas, se me ocurrió que como el origen de los godos es báltico, (la mayoría de las teorías sitúan su procedencia del sur de la actual Suecia o en la isla de Gotland) y yo quería hablar de la importancia de la Zaragoza visigoda por ser una época de grandes acontecimientos y hombres célebres que lamentablemente son completamente desconocidos, bien podía traer "nuevos godos" a nuestra ciudad, un clan que pudiera sorprenderse con la vida, la amalgama de culturas y los sucesos del siglo VII, ya que los visigodos que habitaban en nuestra península estaban tan romanizados que no cabía el factor sorpresa en los personajes. Necesitaba que mis protagonistas dialogasen sobre lo que iban encontrando y que se sintieran impactados por una civilización desconocida; a través del asombro de mis personajes yo podía transmitir alguna de las sensaciones que me produjo el proceso de documentación sobre la época visigoda y concretamente sobre Zaragoza. La verdad es que conforme me iba documentando no comprendía cómo nadie había escrito aún una novela sobre nuestra ciudad en esta centuria tan brillante de la Historia, y me pareció un reto fantástico hacerlo yo.

-¿Por qué podía ser aquella Zaragoza “la ciudad prometida”?

El sacerdote-reyezuelo de la aldea donde habita el clan les entrega un documento para que huyan de ella porque va a ser arrasada por el enemigo, junto con la promesa de que nuestra ciudad existe y que serán bien acogidos en ella por el hecho de estar gobernada por gentes de su misma etnia; así que, de alguna forma, aludo a la tierra prometida bíblica, porque Cesaracosta para Erik va a significar lo mismo que Israel para los judíos, un lugar único y plagado de oportunidades de las que ni remotamente habría disfrutado en su pobre aldea nórdica. Hay que imaginar la expresión en los rostros de los miembros del clan al traspasar la imponente muralla cesaraugustana y contemplar por primera vez la que iba a ser la ciudad donde pasarían el resto de sus vidas, un lugar poblado por gentes de diferentes razas y extrañas vestiduras cruzándose por unas calles de trazado romano a las que se habían añadido edificaciones propias de la época visigoda: iglesias, una importante ceca, enormes silos, puestos del mercado, tiendas... la tierra prometida para Erik.

-De manera breve, qué sombras arrastra la familia vikinga que llega a Zaragoza. ¿Por qué vienen y quiénes son?

En realidad todavía no podemos hablar de vikingos, ya que ese nombre hace referencia a la actividad de los pueblos nórdicos como saqueadores en incursiones marítimas a partir del siglo VIII. Esta familia llega a pie tras un viaje devastador y vienen como refugiados, tema ahora de plena actualidad; simplemente han huido de su aldea natal buscando un lugar para comenzar de nuevo. Son cuatro mujeres, cinco hombres y tres niños que cruzan el continente para alcanzar nuestra ciudad. A cada uno les aguarda un destino diferente y a través de sus vidas consigo reflejar todos los datos conocidos de la época visigoda, la vida monástica, la medicina, la orfebrería, la esclavitud, la magia, las leyes y las complejas relaciones interpersonales entre miembros de diferentes etnias y religiones.

-Son politeístas y adoran a tres dioses: Odin, Hoenir y Lodor. ¿Cuáles serían sus atributos?

Son la triada de dioses creadores del primer hombre y la primera mujer. Odín es el principal, el gran Padre, y tiene un papel muy relevante en muchos aspectos, la muerte, la guerra, la magia, la sabiduría... Lodur es poco mencionado en las leyendas nórdicas pero se supone que animó los cuerpos de la primera pareja creada por ellos, mientras que Hoenir les otorgó los sentidos.

-¿Por qué les sale todo mal? Bueno, no todo, el hijo Erik será contratado de criado del obispo Braulio. ¿Podría suceder algo así o has idealizado el prelado?

Bueno, hay un personaje empeñado en que a algunos casi todo les salga mal y tiene el poder suficiente para conseguirlo, pero a otros les va muy bien y prosperan en Cesaracosta. Erik, como protagonista, va a vivir todos los acontecimientos que tuvieron lugar en el siglo VII a la vez que se codea con los personajes más relevantes del mismo, por lo tanto era casi obligatorio que conociese a san Braulio en profundidad y comenzase su educación con él. Este obispo fue un hombre excepcional en muchos aspectos, influyó en las decisiones de los reyes, contribuyó a crear la normativa del Liber Iudiciorum, (después llamado Fuero Juzgo y vigente hasta el siglo XIX), publicó obras literarias, ordenó y revisó la Etimologías de san Isidoro de Sevilla... La lectura de sus cartas es una delicia por su estilo amable, culto y enérgico, no creo haberlo idealizado, he investigado mucho sobre él y estoy convencida de que era similar a como lo describo.

-Hay varias mujeres de carácter: pienso en Régula, que vive una pasión con Gorm, o en la rebelde Galeswintha. ¿Cómo las ves, cómo las retratas?

Hay varias mujeres de carácter en mi novela, me gusta que ellas sean así, en general huyo de personajes planos que no transmitan fuerza. Régula simboliza la parte noble romana que todavía perdura en la Zaragoza visigoda, pertenece a una élite que desprecia a la raza usurpadora, por eso contrata como trabajador y amante a Gorm aunque no lo valore en absoluto como ser humano. Galeswintha, coprotagonista de la novela junto a Erik, representa el lado fantástico de mi narración, una mujer deslumbrante rodeada de magia y poseedora de todas las virtudes imaginables, tanto físicas como psíquicas. Ella es el verdadero hilo conductor de la novela y mi personaje favorito.

-De Erik, luego Erico, se dice que posee inteligencia, bondad y paciencia. ¿Qué se puede decir de su evolución?

La evolución de Erik es tremenda en todos los aspectos. Desde su llegada a Zaragoza se convierte en una esponja que asimila cualquier conocimiento para desarrollar sus tareas con una rectitud moral férrea adquirida junto a un santo a quien imita, Braulio. Es un compendio de virtudes y desde el principio comprende que le espera una vida mejor en Cesaracosta si sabe cómo aprovechar las oportunidades que el destino le va brindando. Ama la ciudad desde que la pisa por primera vez y asimila totalmente la cultura visigoda y la religión cristiana, a diferencia de otros miembros de su clan que no llegan nunca a adaptarse a las costumbres y creencias de la Spania visigoda.

-¿Qué podemos contar de su historia de amor con Régula Segunda?

Es una historia de amor muy triste, para él no existe otra mujer, pero las circunstancias no les son favorables. Hay muchas diferencias entre ellos con la agravante de que ella es la hija de Régula, y la matrona romana no va a permitir que su única hija pueda llegar a algo con un "simple godo"... pero la vida da muchas vueltas, y creo que ya no debería contar nada más.

-¿Y de la misteriosa carta, que parece la clave de todo el libro?

Y lo es, el documento muestra un sello de extraño parecido al entonces duque provincial de la Tarraconense, con el que presumiblemente los miembros del clan están emparentados por remotos lazos de sangre, pero hay mucho más tras esta carta insólita y el lector lo irá descubriéndolo a medida que avance en la lectura. El sabio Orenco, otro de los personajes principales de mi novela, es quien se sirve del documento para que puedan instalarse en Zaragoza, pero hay un plan oculto detrás organizado en otro momento por una de las personas que conforman este clan, y por un interés distinto.

-¿Cómo era aquella Cesaracosta, qué era lo más fascinante de ella?

Lo más fascinante es el nivel cultural que alcanzó en una época totalmente oscura en otras partes de Europa, salvo contadas excepciones. Había una rica biblioteca, y esto que ahora parece banal era un lujo impensable en aquellos tiempos, también existían presumiblemente dos escuelas, la episcopal y la del monasterio de los Santos Mártires. Todo esto era de tal importancia en aquella época que el propio Eugenio de Toledo vino a Zaragoza para rodearse de cultura y conocimientos. También se construyeron iglesias de las que tenemos escasísimas noticias: la catedral de san Vicente, donde impartían misa Braulio y Tajón, estaría ubicada donde se encuentra la actual Seo, ya que en unas excavaciones se hallaron restos de una construcción visigoda; también hay datos de una iglesia dedicada a San Félix; con plena seguridad contaban con la iglesia aneja al monasterio de los mártires y, según cierta documentación del siglo XII, los cristianos durante la dominación musulmana habían seguido reuniéndose en un cubículo donde se veneraba a Santa María, después de que la catedral se convirtiese en mezquita. Como colofón habitaban en Zaragoza dos de los escritores que alcanzaron fama en todo el continente y cuyos escritos se tradujeron a múltiples lenguas, Braulio y Tajón.

¿Y lo más sombrío? 

Lo más sombrío, sin duda, debió de ser el empobrecimiento que habría sufrido la ciudad romana de Cesaraugusta en cuanto a arquitectura e instalaciones, debido principalmente a las prohibiciones de la iglesia católica respecto a cualquier cosa que pudiese recordar al paganismo anterior: los baños públicos, las representaciones teatrales, los juegos circenses... incluso la red de tuberías estaría medio cegada porque ya no se invertía en su mantenimiento.

-¿Has querido hacer un libro de aventuras, de religión o la historia del periodo visigótico en Zaragoza?

Solamente me he planteado contar una historia, pero no sé cuántas etiquetas se le pueden colocar. No me gusta catalogar las novelas aunque a veces resulte necesario, pero se podría afirmar que básicamente es una novela histórica con muchos más ingredientes, hay aventuras, amor, literatura, costumbrismo y, tratándose del periodo visigodo, la religión no podía faltar. Lo que no he querido es escribir un ensayo o un estudio, quería entretener con un libro que perteneciese al género de ficción permitiéndome a mí misma añadir, digámoslo de esta forma aunque no sea muy correcta los anacronismos que quien escribe se ve obligado a insertar en su relato para mantener el ritmo de la novela, para facilitar la comprensión de los sucesos o para crear alguna que otra metáfora argumental. Citaré como ejemplo, el capítulo donde el clan godo es aleccionado en los principios de la religión cristina por Orenco en la piscina de unos baños públicos; pues bien, no creo que a mediados del siglo VII quedasen en pie ninguno de los magníficos baños que poseyó la Zaragoza romana, posiblemente todos habrían sido ya convertidos en basílicas, vertederos o edificios públicos, pero consideré muy apropiado que la primera vez que los hombres del clan oyesen conceptos de filosofía católica estuviesen sumergidos en el agua de una natatio, aludiendo de esa forma al bautismo cristiano como iniciación y renacimiento a la nueva forma de vida que les esperaba en aquella ciudad.

Tampoco hay noticia alguna de que en el periodo visigodo hubiese en Zaragoza un hospital del tipo que creó el obispo Masona en Mérida, lo que no quiere decir que fuese impensable, aunque sí poco probable y, por último, ni remotamente se le llamaba a la Virgen zaragozana Virgen del Pilar ni Virgen de la Columna y es del todo imposible que Frida llevase al cuello una imagen de la misma... o quizás sí.

 

 

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FRAGMENTO DE ’ERIK, EL GODO. EL SABIO DE SARACOSTA’. NOWTILUS.

 

Por Isabel ABENIA

 

El recinto era una amplia sala rectangular con una gran piscina porticada rodeada de bancos de piedra. El grupo de hombres observó maravillado su esplendor y así se lo dijeron a Orenco.

            -¡Oh, no creáis! –exclamó el viejo- Antiguamente había varios baños públicos en la ciudad y estaban completamente revestidos de mármoles, mosaicos y esculturas, pero posteriormente todos estos elementos se extrajeron para reutilizarlos en otros edificios. Hoy sólo queda éste, y su estado es lamentable si lo comparamos con el que lució en otros tiempos

            -¿Por qué? –se interesó Harald mientras se despojaba de sus ropajes.

            El tuerto encogió sus hombros y se zambulló en la piscina.

            -Parece que este tipo de lugares gozaron de más popularidad entre la población en épocas pasadas. Ahora la gente no acude a las termas asiduamente, exceptuando a los hemerobaptistas que continúan lavando diariamente sus cuerpos y su vestido; antaño la red de cloacas y agua corriente se encontraba en pleno funcionamiento pero actualmente los conductos de evacuación de aguas fecales están casi todos cegados porque no se ha invertido en su mantenimiento –lanzó una risotada- Los cristianos no son muy aficionados a sumergirse en agua, excepto para ser bautizados; ni tampoco son aficionados al teatro, hoy convertido casi en un vertedero; ni son...

            -¿Son? ¿Acaso tú no eres cristiano? –preguntó Gorm con interés.

            -¡Qué remedio! Aunque realmente soy lo que mi amo quiera que sea –respondió Orenco sonriendo- Y hablando de bautismo, os voy a poner al día sobre la religión en este reino.

            Los miembros del clan se aproximaron al siervo sentándose en el escalón interior de la piscina. Se asombraron de que el agua se mantuviera a una temperatura tan agradable y el siervo tuerto aprovechó para explicarles que aquello se debía al antiguo sistema de calefacción que hacía pasar, bajo la natatio, grandes tuberías que partían de varios praefurnia.

            -¿Que significa praefurnia?

            -Hornos, hipocaustos.

Los godos estaban atónitos y se sintieron absurdamente primitivos al no saber cosas que, en aquella ciudad, hasta los chiquillos conocían. A Erik, sin embargo, le parecía completamente natural que en aquella urbe maravillosa hubiese estanques de agua caliente, fuentes con chorrillos juguetones y un cielo azul brillante que alegrase el corazón. ¿No era la ciudad prometida? Pues entonces era bastante lógico que fuese un lugar mágico y muy diferente a su pequeña y rústica aldea. El pequeño comprendió enseguida la frase pronunciada por Orenco nada más traspasar la muralla “la naturaleza divina nos dio los campos y el arte humano construyó las ciudades”

-¡Hace cuanto no tomaba un buen baño! –reconoció Orenco echando atrás la cabeza para mojarse el pelo canoso que poblaba su cráneo- Como os decía, ahora iremos a ver al obispo, y aunque explicaré que sois forasteros de lejanas tierras, debéis comportaros como si estuvieseis deseando abrazar la doctrina católica. Esta creencia consiste, básicamente, en el reconocimiento de un sólo Dios Creador y Padre de todos los seres vivientes que a la vez forma una trinitas con Su Hijo y con el Espíritu Santo.

            -O sea, que hay tres dioses –reflexionó Liuva con la aquiescencia de Karl- como Odín, Hoenir y Lodur.

            -No y no, os he dicho que sólo hay uno –casi gritó el tuerto empezando a enfadarse- Son distintas manifestaciones del único Dios Padre, intentad recordarlo.

            -¿Y...y el hijo? –tartamudeó Sven recordando al suyo propio, muerto en el camino.

            -El Hijo es una de las manifestaciones de una misma sustancia, esto es muy importante que lo tengáis en cuenta para que no puedan tacharos de herejes arrianos. El Padre lo envió al mundo hace seis centurias para que muriese en la cruz por nosotros y expiase nuestros pecados.

            -¿El Padre mandó a su hijo a la tierra para que muriese crucificado? –se horrorizó Sven.

            -Sí, fue un acto de amor para abrirnos las puertas del Paraíso –dijo Orenco con expresión piadosa- Pero más tarde resucitó y subió a los cielos.

            -¿Y la talla de la mujer que vimos en las montañas? –increpó Gorm- Una de mis espo...mi esposa creyó que era una deidad femenina, pero luego le dijiste que era la madre de Dios. Si es la madre de vuestro Dios, debe de ser una diosa...

            -No, es la Virgen María.

            -¡Virgen!, pero si llevaba a su hijo en los brazos...

            -El Espíritu Santo bajó en forma de paloma y la hizo concebir a Cristo.

            Todos abrieron mucho los ojos, ¿aquel hombre había dicho “una paloma”?

            -¡Por todos los dioses! –bramó Harald- No entiendo nada...

            Orenco cruzó sus brazos con la loable intención de contener los deseos de aporrear a todos y cada uno de aquellos paganos gigantes y bobalicones.

            -¡Vale por hoy! Es demasiado para un sólo día –explotó, y se apartó de ellos chapoteando en el agua tibia de la piscina.

            Los hombres se miraron con perplejidad.

            -¿Habéis comprendido algo? –preguntó el jefe del clan.

            -Sí –respondió Sven- Hay un padre que planea crucificar a su hijo para salvar a otros y una paloma que fecunda vírgenes...pero todos son el mismo.

            Los demás asintieron satisfechos en su ignorancia.

 

 

 

 

I PREMIOS 'ARTES & LETRAS'

I PREMIOS 'ARTES & LETRAS'

GANADORES DE LOS I PREMIOS ARTES & LETRAS DE HERALDO

 
Susanna Anglés y Javier Díaz, responsables de ese proyecto abierto desde Mas de las Matas que es Cuadernos de Cazarabet, ganaron aex aequo el Premio de Periodismo Cultural de los I Premios 'Artes & Letras', que convoca Heraldo de Aragón, y así lo explican en su página web. Compartieron el galardón con Rubén Scaramuzzino de 'Zona de Obras'.

Los galardonados se repartieron asíí: Jorge Gay ganó en Artes; Joaquín Berges en Letras; Ana Alcolea en Literatura Infantil y Juvenil; Luisa Gavasa en Cine; Titiriteros de Binéfar en Teatro; Pirineos Sur en Música; Joaquín Sicilia y Asociados en Arquitectura; La Zaragozana en Mejor Apoyo Empresarial y el Premio Especial del Jurado fue para Agustín Sánchez Vidal. El jurado estuvo compuesto por Concha Lomba, Desirée Orús, Esperanza Pamplona, Santiago Paniagua, Pablo Ferrer, Ricardo Marco, José Luis Melero y Antón Castro. Se valoraron más de 200 candidaturas.

En la gala del lunes, en el Teatro Principal, actuaron Silvia Soláns, que cantó 'Nueva York, Nueva York' de Frank Sinatra, el joven pianista Noel Redolar, de catorce años, que tocó el 'Estudio 10' de Liszt, y debutó por primera vez en el Teatro Principal, y B Vocal, que celebra sus primeros veinte años.

 

*La foto es Maite Santonja.

DE LAS 'CARTAS EINSTEIN-BORN'

DE LAS 'CARTAS EINSTEIN-BORN'

Así presentó Javier Cinca, director del sello STI, el libro 'Cartas Albert Einstein-Born (Y algunos aledaño), 1916-1955' que ha preparado Javier Turrión, experto en Albert Einstein y en Gustavo Freudenthal, entre otros. 

Por Javier CINCA. Editor y escritor.

 

Buenas tardes:

Debo hacerles antes que nada una confesión: suspendí la Reválida de 4º, y ello fue a causa de su 3er. Apartado, el de Matemáticas, Física y Química y Ciencias Naturales. Siempre fui un hombre de Letras. Este suspenso hizo que abandonara el internado religioso en el que había cursado los 4 primeros años del bachillerato –cosa que ya tenía decidida de antemano– y fuera a parar a una Academia –la Burbano, curiosamente fundada por el autor de uno de los manuales de Física más populares durante muchos años– que representaba entonces justo lo contrario del colegio del que procedía: allí las chicas, el alcohol, la música y la amistad eran las asignaturas troncales, sin desmerecer para nada los méritos del profesorado, que hacían lo que podían. De esta forma, abandoné el camino recto –o simplemente El Camino, como diría Monseñor– para adentrarme y recorrer los retorcidos senderos, vericuetos y algún que otro callejón sin salida de mi recorrido personal, para ir a desembocar a mi dedicación actual: regentar una Librería de Viejo (C/ Bretón nº 14) y una modestísima editorial –modesta por su repercusión comercial, no por la calidad de los autores–, actividades con las que me siento moderadamente feliz, que es la única forma que, según los mayores moralistas, uno puede disfrutar de esa condición.

Pero, por supuesto, no estoy aquí para contarles mi vida –cosa a la que, como los narradores no muy imaginativos, tiendo  cada vez que se me presenta una oportunidad– y si les cuento esto es solamente como preámbulo a la explicación de por qué, una editorial más bien literaria como la mía, ha asumido la tarea de publicar el libro de Javier Turrión. Y empezaré por la última de las razones, pero quizás la más importante. Esta razón es que considero a Javier un buen amigo, y me siento muy orgulloso del aprecio y de la confianza que me ha demostrado en repetidas ocasiones. Más es así porque siento una profunda admiración por su persona y por su trabajo. Admiro su tesón y su enorme capacidad de trabajo, de trabajo ‘imaginario’ (haciendo un guiño al nombre de mi editorial, SINDICATO...), imaginario en el sentido de puro, movido por la pura voluntad, sin remuneraciones ni obligaciones de ningún tipo. Admiro su polifacetismo, su astucia intelectual, el sentido de la ironía que destilan sus notas y puntualizaciones. Y admiro sin paliativos su actitud de independencia absoluta, su individualismo tan aragonés, que le lleva a evitar los clientelismos, las meritoriajes y adulaciones de todo tipo que tan a menudo lleva aparejado el triunfo o la consecución de objetivos en los ámbitos académicos y también, por supuesto, en los editoriales. Consecuencia directa de esta actitud es que sea mi editorial la que haya tenido el honor de publicar sus dos últimos, y excelentes, libros.

Porque, señores, ésta mi admiración y afecto por su persona, no es razón suficiente para que tomara la decisión de publicar este libro tan alejado de mis intereses habituales. Confidencialmente les diré que si fuera así tendría que crear una colección exclusiva para él, la colección Javier Turrión (cosa nada descabellada, por otra parte), donde dar salida a su prolífica producción, entre otras cosas a su poesía y a su prosa literaria –barrocas, sensuales y de gran originalidad– amén de a dos o tres libros más sobre Einstein que tiene preparados o a punto de terminar.

No, si me decidí a editar esta Correspondencia entre Einstein y Born es porque me pareció un libro de un gran interés, más allá de las dificultades que atañen a cuestiones específicamente técnicas y científicas. Existía una edición mejicana de este libro, hoy prácticamente inencontrable, pero cuya traducción no le pareció satisfactoria al profesor Turrión, que asumió la tarea de traducirlas él personalmente contrastando las dos primeras ediciones: la inglesa y la alemana, y añadiendo sus siempre pertinentes notas y observaciones, además de más de cien páginas de apéndices con traducciones de artículos y documentos de todo tipo que contribuyen a enriquecer el tema. Todo ello precedido de una Introducción, titulada Pavana para dos infantes difuntos, con la brillantez, la agudeza intelectual y el espíritu inquisitorial –que siempre se interesa más por las preguntas que por las respuestas– a los que nos tiene acostumbrados el profesor Turrión.

Un libro, pues, a cuatro voces. Las de los dos eminentes científicos, la del profesor Turrión, y el toque femenino que aporta Hedwig, la esposa de Max Born, a la que Javier ha concedido un papel especial, traduciendo incluso algunos de sus poemas, y de la que ocupa en su intervención la profesora Carmen Magallón.

LIBROS PARA REGALAR EN NAVIDAD / 1

Inicio hoy, hasta Reyes, un conjunto de sugerencias para leer y regalar estos días. Literatura, historia, ensayo, pequeña y grandes joyas de la edición.

ALICIA

El sello zaragozano Edelvives ha publicado varias ediciones y versiones de ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Lewis Carroll. Ahora publica otra, ‘Alicia. Edición completa’, con prólogo de Philip Pullman, traducción de Ramón Buckley e ilustraciones originales de John Tenniel, coloreadas por Harry Theaker en 1911 y por Diz Wallis en 1995. Bellamente encuadernado, incluye un capítulo suprimido y poemas de Carroll, así como un texto acerca de ‘Cómo se escribió Alicia’. Un libro incomparable en todos los conceptos: como la caja blanca de sucesivos tesoros.

 

 

ALMANAQUE

Pirineum, el sello Sergio Sánchez de Jaca, ofrece una doble entrega de su ‘Almanaque de los Pirineos’, centrado en la década de 1935 a 1945, con un apéndice de ‘Personajes entre dos guerras’. Estos libros, de apariencia modesta, son un magnífico regalo de Navidad o de Reyes. Constituyen una exaltación del periodismo, de la historia, del diseño gráfico, de multitud de curiosidades. En el primer tomo se habla del púgil Joe Louis, de la tenista Lilí Álvarez, del poeta Oliván, del regreso de Santa Orosia a Yebra, del campo de concentración de Mauthausen, de los corresponsales de guerra o de la amistad entre Jessie Owen y Long Long, o de la Copa del Mundo y del inolvidable Mathias Sindelar. Y en el segundo, figuran personajes claves en la guerra y en la posguerra: Joaquín Arasanz, Antonio Beltrán ‘El Esquinazau’, Albert Le Lay, del que tanto ha escrito Ramón J. Campo, Palmira Pla, los hermanos Paco y Pilar Ponzán o Joaquín Maurín. Ambos volúmenes, repletos de sorpresas, han sido diseñados por el editor e ilustrador Víctor Gomollón, que mima las fotos, los carteles, los dibujos y la publicidad.

 

 

CARMILLA

Una historia de vampiros firmada por Joseph Sheridan Le Fanu e ilustrada en un vibrante blanco y negro, teñido de fantasía y añoranza, de Ana Juan. Narra la historia de Laura, aislada en un castillo de Styria, que desea tener compañía. De repente llega una joven enigmática que vivió, en el pasado, “un amor extraño, un amor cruel”. Lo publica Siruela con traducción de Juan Elías Tobar. Produce inquietud.

 

MACBETH

Para algunos no solo es la tragedia más sangrienta de Shakespeare, “viscosa y espesa como una sopa de sangre”, sino una de las más perfectas. Una reflexión sobre el poder y la ambición y, en el fondo, sobre el absurdo de vivir y la traición. William Shakespeare la redactó entre 1603 y 1606. Reino de Cordelia acaba de publicar una edición bilingüe de Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno, con expresivas y enérgicas ilustraciones, en color y en pura sangre tal vez, de Raúl Arias. Con este tomo acertará de lleno.

 

82 OBJETOS

¿De cuántas maneras se puede contar España? El investigador Manuel Lucena Giraldo –que recoge la cita de Carlos III: “el que juega mucho es un loco, pero el que no juega nada es un tonto”- ensaya una nueva en ’82 objetos que cuentan un país. Una historia de España’ (Taurus). No todos son objetos exactamente, pero la propuesta es ambiciosa: va desde un hacha de Atapuerca y el bisonte hembra de Altamira a la Copa del Mundo de 2010 o la Terminal 4 de Barajas. Y en medio pueden estar desde la ‘Dama de Elche’ a los toros de Guisando, las vidrieras de la catedral de León, la esfera armilar o los quevedos del poeta Quevedo; desde Goya, el submarino de Peral y el microscopio de Cajal a la fregona de Manuel Jalón. La idea es ambiciosa y el autor la solventa con erudición y firmeza.

 

RAINER MARÍA RILKE

El humanista incansable Mauricio Wiesenthal firma ‘Rainer Maria Rilke (El vidente y lo oculto)’ (Acantilado), un libro que es una biografía y una mirada global sobre el poeta checo que escribía en alemán y en francés, al final, y que firmó libros tan importantes como ‘Elegías de Duino’ o ‘Cartas a un joven poeta’. Wiesenthal le sigue a todas partes, con sus amigos, con sus amores (que fueron multitud y lo mantuvieron, como Lou Andreas Salomé), en sus viajes a Venecia, a Ronda, de castillo en castillo, y lo sigue en su tarea: escribir, adentrarse en el misterio, viajar hacia la visión desde una certeza íntima: Rilke embelesaba pero al final huía de todos para hallarse a sí mismo. El libro es casi una enciclopedia sobre la cultura europea y, por supuesto, sobre Rilke.

 

MARCEL SCHWOB

El editor Juan Casamayor publica cada cierto tiempo las obras completas de sus autores más amados: Maupassant, Tomeo, Stevenson o Anton Chejov, que ya va por el tercer volumen. Ahora Mauro Armiño ha traducido a Marcel Schwob, un escritor de la fragmentación, de los viajes, de la imaginación y la erudición. Sedujo a Bolaño, a Tabucchi o al exigente Mallarmé. Y aquí están sus libros en prosa, incluido un delicioso cuento erótico final como ‘Maau’. Están ‘Corazón doble’, ‘La cruzada de los niños’, ‘El libro de Monelle’ o ‘Vidas imaginarias’, una de sus obras maestras que le encantaba a Borges. Schwob tenía un gran talento que, poco a poco, deja de ser secreto.

 

lINKS DE FOTOs

-Alicia: http://www.imosver.com/imagenes_big/9788426/978842639855.JPG

-Almanaque: http://www.almanaquedelospirineos.com/images/almanaque2016-az.jpg

-Carmilla. http://4.bp.blogspot.com/-JJblu9FwgSs/Vg-azbwsglI/AAAAAAAAIvo/Uz9V0vLcTdU/s1600/carmilla_2.jpg

 

'GOLES AL MARGEN': UN LIBRO DE FÚTBOL DE CHEMA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

'GOLES AL MARGEN': UN LIBRO DE FÚTBOL DE CHEMA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

Recibo esta nota del escritor y periodista Chema González Rodríguez, tan aficionado al fútbol como al cine. Dice: “El próximo miércoles 16 de diciembre a las 20:15 horas presento un libro en el centro social y cultural Las Armas (Plaza Mariano de Cavia 2). Se titula ‘Goles al margen’. Propongo un viaje por la historia del fútbol a través de cuarenta y cinco relatos de héroes y antihéroes; protagonistas de portadas en unos casos y personajes secundarios o casi olvidados en otros. Creo que puede gustar a los amantes del fútbol, pero no solo a ellos. Se pueden leer como una recopilación de biografías de futbolistas, como un libro de Historia, como una película del siglo XX e inicios del XXI.

Y nunca está de más saber qué jugador se quitó la vida de un disparo en el corazón en el círculo central de su estadio, quién nació en una patera en algún punto del Atlántico y ha acabado compartiendo camiseta e historia con Ribéry o qué dos futbolistas coincidieron en la cárcel Modelo de Madrid durante la Guerra Civil”. Tiene, por petición mía, la gentileza de enviarme dos textos. Uno está inspirado en la película ‘Evasión o victoria’ de John Huston (después de leer su texto apetece volver a verla de inmediato) y otro en Jimmy Johnstone, al que recordamos de un legendario partido en Glasgow ante el Atlético de Madrid.

  

 

LOS CHICOS DE LA PANADERÍA

 

Por Chema GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

 

Ucrania es un país difícil de entender y de explicar. Durante la II Guerra Mundial, convivieron en su territorio tres ejércitos nacionales distintos con objetivos diferentes. La mayoría de los civiles simpatizaba con el Ejército rojo a pesar de que la colectivización agrícola forzosa de Stalin había matado de hambre unos años antes a millones de personas. Había también un ejército de liberación con más de doscientos mil soldados, que combatía junto a los alemanes. Y aún existía un tercer ejército, el insurgente ucraniano, que plantó cara a las fuerzas de ocupación nazis y al mismo tiempo se enfrentaba a las tropas soviéticas, una lucha que se prolongó una vez finalizada la guerra.

 

A John Huston le debió de parecer muy enrevesada esa situación cuando decidió contar, en 1981, la historia de un partido de fútbol en mitad de la guerra. Por eso, el director de La reina de África situó la acción lejos de Kiev, en París. Los malos eran los nazis, eso no cambiaba, que para algo la guerra la cuentan los vencedores. Y los buenos, en vez de ser famélicos ucranianos con una estrella roja en su gorra, eran prisioneros aliados occidentales. Ingleses, franceses, belgas e incluso un estadounidense, el aprendiz de portero Sylvester Stallone. Pelé, Ardiles, Moore contra un equipo de soldados alemanes en el Stade de Colombes. A Huston le salió una película entretenida para pasar un sábado por la tarde, Evasión o victoria, cuando tuvo entre manos una historia irrepetible, la posibilidad de que, por una vez, fútbol y cine mezclaran bien.

 

Hubiera bastado con que centrara el argumento en Alexei Klimenko, uno de los chicos que se quedó sin balón cuando el ejército alemán entró en Kiev en septiembre de 1941. Él, junto a otros jugadores del Dinamo y el Lokomotiv, acabó reclutado por un tipo de origen teutón, Iosif Kordik, que colaboraba con los ocupantes nazis a cambio de mantener abierto su negocio de pan. Allí trabajaban Trusevich, Timofeyev, Komarov, Kuzmenko, Goncharenko... los mejores futbolistas de Kiev reunidos por un panadero, que fundó el F. C. Start.

 

Kordik disfrutaba como patrón de los que habían sido sus ídolos, mientras los nazis buscaban normalizar la convivencia. Siempre que un ejército invasor se establece en una ciudad, el paso del tiempo termina barnizando de cotidianeidad la vida de los ocupados. Unos rabian en silencio, otros resisten y hay quienes abren sus tiendas y hasta sus corazones al enemigo. Estos últimos son los que peor lo pasan el día de la liberación, pero hasta que llega esa fecha sobrellevan las penas mejor que los señalados. Los componentes del F. C. Start estaban marcados por jugar al fútbol para mayor gloria del deporte soviético, para mayor gloria de Stalin.

 

Klimenko era uno más, un defensor de corta estatura, que dicen que hizo lo que muchos hubieran querido hacer en el partido de sus vidas. Antes de aquello, el Start disputó en el verano de 1942 varios encuentros organizados por las autoridades alemanas con la idea de que el fútbol tiñera de normalidad la ocupación. Y los chicos de la panadería ganaban aquellos partidos jugados a pocos kilómetros del barranco de Babi Yar, donde los nazis mataban sin cesar a los judíos de Ucrania. Solo en dos días de septiembre, al poco tiempo de ocupar la ciudad, las SS habían asesinado a treinta y tres mil personas en esa zona boscosa situada en los aledaños de Kiev.

 

Los nazis y sus amigos ganaban a todo menos al fútbol. El F. C. Start fue derrotando a todos sus rivales: húngaros pronazis, rumanos que combatían en el bando alemán, ucranianos colaboracionistas, soldados alemanes e incluso a un equipo profesional llegado de Hungría con la idea de acabar con la resistencia del Start, con el orgullo de Kiev. Klimenko no atacaba demasiado, su misión era evitar que Trusevich se agachara a recoger la pelota del fondo de su portería. Y lo hacía bien porque en todos esos partidos sus compañeros delanteros celebraban muchos goles y el guardameta recibía pocos.

 

Los nazis, cansados ya de que en las calles se hablara tanto de las victorias de los resistentes panaderos, mandaron a Kiev al mejor equipo de fútbol que tenían en el ejército alemán, el Flakelf. Once arios frente a once rojos o sospechosos de simpatizar con el ogro Stalin. Y ganó el Start por cinco a tres. Pudieron ser seis, pero cuentan que en el último minuto Alexei Klimenko, después de regatear al portero del Flakelf, dio me- dia vuelta y disparó en sentido contrario. ¿Venganza, escarnio, leyenda? La fotografía que se hicieron los jugadores de ambos equipos, mezclados al final del partido, invita a dudar. Quizá la propaganda soviética se inventó la jugada de Klimenko.

 

Lo cierto es que el F. C. Start solo jugó un partido más, que por supuesto ganó. El destino de aquellos jugadores estuvo marcado por las alambradas de los campos de concentración. Nikolai Korotkykh murió después de un largo interrogatorio. A Klimenko lo fusilaron meses más tarde en el campo de Syrets junto a sus compañeros Kuzmenko y Trusevich.

 

Nadie sabe qué piensa una persona antes de morir porque a nadie puede contárselo, pero si Klimenko hizo lo que dicen que hizo, lo imagino con una mueca en el rostro recordando aquel momento en el que, con el portero alemán tirado en el suelo como un pelele, él, Alexei Klimenko, decidió girar sobre sí mismo y cambiar un gol por un lugar en la historia.

 

EL PEQUEÑO LEÓN

 

Por Chema GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

 

Todos habían nacido en treinta kilómetros a la redonda. Se conocían del barrio, del pub, del vestuario; y el 25 de mayo de 1967 hicieron historia juntos. En Glasgow no hay medias tintas. O eres del Celtic o eres del Rangers. La división no alcanza únicamente al terreno deportivo como en Madrid, Milán o Manchester. Hay una historia de identidad que trasciende el hecho de que seas del equipo de tu padre o del eterno rival solo para fastidiarle.

 

El Celtic lo fundó entre 1887 y 1888 un religioso católico, el hermano marista Walfrid, que se propuso ayudar a algunos de los miles de irlandeses que huían de la hambruna con destino a Glasgow, Liverpool o los Estados Unidos. El Rangers ya existía desde 1872 y en poco tiempo se convirtió en el bastión de los protestantes, de aquellos que quieren un reino unido. Hasta el punto de que una fotografía de la reina de Inglaterra preside el vestuario de los Teddy Bears en Ibrox.

 

Religión, origen, familia, nación. Empezó a haber mucho en juego cada vez que unos y otros se veían las caras. El Celtic tiene el trébol en su escudo y entiendes lo que significa cuando paseas por Falls Road, el barrio católico de Belfast en Irlanda del Norte. Lo comprendes el día que ves a los chicos con la camiseta del Celtic jugando al balón junto al mural que recuerda a Bobby Sands, un miembro del IRA fallecido tras una huelga de hambre en prisión. A ninguno de esos niños pecosos se le ocurre pisar Shankill Road, la zona de los unionistas probritánicos, también llena de paredes pintadas con los rostros de paramilitares que han llenado de sangre la historia del siglo xx de una tierra que unos llaman el “norte” de Irlanda y otros, Irlanda del Norte.

 

La camiseta del Celtic, con rayas horizontales verdes y blancas, es una de las más singulares e inconfundibles que hay. No había error posible aquella tarde de mayo en la que once chicos de Glasgow y sus alrededores se enfrentaban al Inter de Milán. Los guapos y morenos italianos vestidos de azul y negro frente a los rubicundos y blanquecinos escoceses.

 

La estrella medía un metro cincuenta y siete y todos sus compañeros lo querían y protegían. Puede que fuera porque en catorce temporadas los sacó de muchos atolladeros con sus increíbles regates con el balón cosido a su pie derecho. También es posible que tuviera que ver el hecho de que a Jimmy Johnstone los rivales le atizaban más que a ninguno.

 

Quizá por esto, y después de tantos años de tarascadas, a Johnstone le tiraron, en vez de patadas, miles de flores cuando el ataúd que llevaba sus restos recorrió las calles de Glasgow en marzo de 2006. Miles de personas apiñadas en las aceras aplaudían y lloraban al paso del coche en el que viajaba el más querido de los Lisbon Lions, los muchachos que le dieron a Celtic su primera y única Copa de Europa. Las lágrimas evocaban el momento en el que Billy McNeill levantaba la orejona para orgullo de la mitad de Glasgow.

 

“Jueguen como si no hubiera más partidos, como si no hubiera mañana”. Fueron algunas de las palabras de Jock Stein en el vestuario antes de salir a bombardear la portería italiana. Más de cuarenta lanzamientos a puerta frente al Inter de Helenio Herrera, que se puso por delante en el marcador hasta que los chicos de Glasgow le dieron la vuelta en la segunda mitad.

 

Stein también era de los alrededores de una ciudad en la que el Rangers no fichaba jugadores católicos y el Celtic no tenía problemas para tener en su plantilla a futbolistas del otro lado. Esa tolerancia permitió que el propio Stein jugara primero y después dirigiera al equipo de los católicos a pesar de que tuviera una opinión diferente del papa de Roma.

 

*La foto de ’Evasión o Victoria’ la tomo de aquí.

http://www.cineycine.com/images/stories/onev2/Cine/analisis/evasion_victoria/evasion-victoria-pele.JPG

 

** La foto de Johstone la tomo de aquí: 


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