Blogia
Antón Castro

Escritores

ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT, UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. Alicia Giménez Bartlett (Almansa, Albacete, 1951). Premio Planeta de 2015. Esta entrevista aparecía ayer en Heraldo.es, la edición digital de Heraldo que dirige Esperanza Pamplona.

 

 

 

“No quiero ser imbécil: prefiero

el humor a la solemnidad”

 

Antón Castro / Toni Iturbe. Barcelona

“Vi ese jersey de cachemira en un escaparate al pasar por la calle. Pensé: es mono. Se me ocurrió comprarlo y lo llevé a la entrega del premio porque se me ocurrió así, caso como un acto un poco rebelde, ya que no voy a hacer la revolución a mi edad”, dice Alicia Giménez Bartlett (Almansa, Albacete, 1951), que se encuentra en el mejor año de su vida. Es fresca, simpática, capaz de decirle a Antonio Iturbe, el director de la revista ‘Librújula, nacido en Casetas (Zaragoza), con quien hicimos esta entrevista: “Estás guapo y joven, Iturbe, joder”. A las distinciones y honores que ha cosechado, incluido el elogio incondicional de Andrea Camillieri, se suma el Premio Planeta de 2015, dotado con 600.000 euros, que conquistaba la noche del jueves en Barcelona con su novela ‘Hombres desnudos’, que saldrá a la venta el 3 de noviembre con una tirada de 210.000 ejemplares.

Esa ‘merde’ de su jersey ha impactado tanto como la anécdota del secador, que le ha regalado un supermercado. También tenía algo de teatral, se suele decir “mucha mierda” antes de salir al escenario.

Es verdad. Triunfó, no se habla de otra cosa: de ‘merde’ y del secador, pero, en serio, ¿les ha gustado?

¿Qué hay en ‘Hombres desnudos’ de su novela ‘Vida sentimental de un camionero’, de la de La Pastora de Morella, ‘Donde nadie te encuentre’ (Premio Nadal), y de su serie sobre Petra Delicado?

Qué difícil... Hay más cosas de las que parece: la inquietud social está en todas, y la amistad, y las relaciones entre hombres y mujeres. En el fondo eso de que un escritor siempre escribe la misma novela, que parece una perogrullada, tiene algo de cierto: aunque intentes cambiar de tema, cambiarte de tus manías, te vuelven a salir. Así que, de algún modo, todas esas ficciones, están en ‘Hombres desnudos’.

Ha sorprendido mucho esa alusión a un procedimiento, que usted denomina naïf y que emplea en su novela, a la manera del teatro del Siglo de Oro o Shakespeare...

Es raro. Veremos si funciona o no. Está metido, impactado sin avisar, dentro de los otros parlamentos. No es que los personajes interpelen al lector, pero el lector ve lo que está pensando el personaje de lo que el otro le dice... Incluso cuando él acaba de decir quizá lo contrario. Es como si pudieras penetrar en el cerebro del personaje, como si pudieras ser un narrador omnisciente (el que todo lo sabe) que no lo es. Yo creo que no canta demasiado. Eso me lo dirán ustedes y la crítica.

Esta necesidad suya de epatar, de escandalizar, ¿no es un poco rara o postiza? Usted es doctora de literatura, podría dar más lecciones que otros que se empeñan en darlas... ¿Por qué se disfraza de pasota o de provocadora?

Lo que es solemne me repatea, me repatea, pero aún me repatea mucho más ver a colegas míos pontificando y reduciéndose a una imbecilidad insoportable. Yo no quiero ser imbécil, además no me tengo que forzar nada: no me creo nada en este show. Oye, el Olimpo para los olímpicos. Me joroba mucho eso, y quizá de ahí estas salidas un poco teatrales o algo histriónicas. La pedantería se me atraganta y me parece horrible. Y quizá me haya ido al otro lado: con el humor todos nos reímos y todo parece un poco más fácil.

La novela es la historia de un profesor de literatura que pierde su empleo, de un chico de arrabal y de los bajos fondos, Iván, y de dos mujeres. ¿Cómo son, qué nos puede contar de ellas?

Una chica es cuarentona y la otra es sesentona... Son dos pijas de ciudad. La más joven, atormentada por una serie de razones, y la otra es la típica pija, el personaje arquetípico que hay en el libro. Vive de la pensión del marido, está estupenda, tiene aventuras sexuales. Empiezan yendo a Zara; la otra, como ha estado currando en la empresa no sabe lo que es low cost y  le encanta comprarse un pantalón que sabe que va a tirar a la basura de inmediato. Luego esas experiencias van aumentando... Y son ellas las que contratan los servicios, festivos o sexuales, de los dos protagonistas.

Usted vivió un año en Zaragoza. Pasó inadvertida... ¿por qué?

Estaba preparando la serie de televisión de Petra Delicado con Ana Belén. Yo no hacía los guiones, entre otras cosas porque no sabía, pero sí redactaba una especie de sinopsis de cada capítulo. Cada cierto tiempo venían dos guionistas de Madrid y dos guionistas de Barcelona y nos reuníamos en Zaragoza a trabajar. Fue un tiempo intenso. Vivía con mi marido, ingeniero, en la plaza de Los Sitios. Y a mí me venía perfecto.

¿Qué lugares frecuentaron?

No muchos. Él siempre estaba currando y yo también. Es donde yo aprendí a tomar cafés a mitad de mañana, iba  a la calle Costa, a la misma plaza. No tuve amistades. Casi no conocí a nadie, sabía que era un año justo el que iba a estar allí y tampoco tenía mucho sentido. Estaba, además, atareadísima.

Su vínculo aragonés también lo da la figura de Teresa Pla Meseguer, ‘La Pastora de Morella’. ¿Viajó por el Maestrazgo?

Sí. Aparte de que está muy cerca de Vinaroz, donde vivimos ahora, tenía un guía en Vallibona y él nos llevó un día a Castellote, a las Parras de Castellote, a Pitarque, a esos lugares del Maestrazgo donde la naturaleza es salvaje y tiene un puntazo. Me quedé fascinada.

Podemos saber qué le ha llevado a Vinaroz.

Mi marido ya está jubilado y allí estoy en santa paz. Creía que vendría mucho a Barcelona (vengo y veo a amigas como Cristina Fernández Cubas, Mercedes Abad), pero allí estoy, feliz, a siete kilómetros de la ciudad... Por la mañana trabajo hasta las cuatro de la tarde, tengo mis dos perrazos, los saco a pasear. En mi nueva vida hay una cosa genial: a las ocho de la noche ya hemos cenado y me pongo a leer. He recuperado la pasión de la lectura. Me espera libro... Estoy con Emmanuel Carrère y ‘El Reino’ (Anagrama): es extraño, bestial. Soy lectora de novela policiaca pero no como los friquis que solo leen eso... Intercalo mucho. Ayer compré a Elena Ferrante, a Joyce Carol Oates, que está como una cabra, y hace unos finales de culebrón que me llevan a preguntarle: “tía, aquí, ¿por dónde vamos?”.¡Tiene una intensidad, te mete en un ambiente y empiezas a sudar la gota gorda!

¿Lee a colegas españoles?

Sí, claro que sí.

Quizá pueda parecer que su novela tenga un cierto parentesco con las novelas de Rafael Chirbes, el escritor realista contra el pelotazo y la crisis. ¿Podría ser?

Es un gran escritor y encima leía a Petra Delicado. La última vez, poco después de haber estado juntos con el escritor Fernando Delgado en Valencia, me dijo: “Sí hija, sí hija, créeme, yo disfruto mucho con tus libros. Pienso de repente que ya sé quién es el asesino. Pues no. Me engañas, me engañas”. Era una bella persona. Pero yo creo que sus libros son directamente sociales, duros, lúcidos, tienen una prosa mucho más cuidada que la mía. Yo me dejo llevar más por la historia, por lograr la verosimilitud, él era un estilista de la lengua española...

¿Y usted?

No, yo no lo soy. Creo que no. No encontrarán grandes fallos en mi prosa porque escribo desde hace un montón de años, pero nunca sacrificaré un buen pasaje narrativo, una buena incisión en un personaje, por un párrafo bien escrito.

¿Por qué no ha situado su novela en ningún lugar concreto?

En Petra Delicado está siempre Barcelona, pero aquí tenía mucho interés en que fuera una ciudad española sin nombre porque resulta que hay una serie de historias en las que nos parecemos muchísimo catalanes, vascos, zaragozanos... La crisis nos ha afectado a todos, el valor del dinero como única clave nos ha afectado a todos, hay muchas cosas comunes y de ahí mi elección. Y no quería que se incidiera en que esto es la burguesía catalana... No, no, esta es la burguesía de todos los lados. La burguesía burra que puede estar en cualquier parte.

Fernando Delgado, miembro del jurado, dijo que en el tratamiento de los bajos fondos, ‘Hombres desnudos’ era muy realista. ¿Se ha documentado ‘in situ’, ha palpado...?

Sí, a palpar no he llegado, pero no por falta de ganas, ja, ja, ja. Aquí en Barcelona había un estriptís, en la Zona Franca, y tuvo un éxito enorme. Solo se le permitía la entrada a parejas y a mujeres. A hombres solos no. Y eran unos hombres guapísimos que hacían desnudos integrales y las mujeres al final se desmadraban, metían mano claramente pero todo tenía un aire más festivo que sexual o puramente morboso. Y después he estado en un estriptís más privado en Italia y en uno en Francia...

¿Son diferentes los hábitos allá?

Aquí en España, en la cosa del despelote, primaba más el cachondeo. En Italia y Francia iba algo más en serio y tampoco se permitía la entrada a hombres solos.

*La foto es de la agencia EFE, aunque la tomo de aquí:

http://www.elcolombiano.com/documents/10157/0/580x873/0c76/580d365/none/11101/IKKJ/image_content_24506925_20151015182026.jpg

FERNANDO AÍNSA: DOS TEXTOS

FERNANDO AÍNSA: DOS TEXTOS

[Fernando Aínsa, mallorquín pasado por Uruguay y París, se siente ciudadano del mundo, pero también un escritor aragonés, territorio donde ha recalado desde hace unos años. Posee casa en Oliete, Teruel, y por supuesto en Zaragoza. Escritor, crítico, periodista, publica un nuevo libro: ’Capitulaciones del silencio y otras memorias’ en el sello Olifante, donde ya ha publicado varios títulos. Aquí tiene la cortesía de ofrecernos dos textos de este nuevo proyecto que alterna el verso y la prosa.]

NEFERTITI EN EL SALÓN

 

Mi padre,

cuando lo despidieron y le dieron una pequeña indemnización, desarrolló una actividad inesperada:

ir a las subastas de objetos embargados y pujar por las cosas más insólitas y heterogéneas.

(La más extraordinaria fue la compra de una pianola con cincuenta rollos de música clásica muy diversa. Dando con fuerza a los pedales y sobrevolando con sus manos las teclas que subían y bajaban, atronaba con sus conciertos nuestra casa y la de los vecinos.

Tenía una expresión feliz y parecía olvidar las dificultades económicas en la que estábamos sumidos y que a mi madre le quitaban el sueño y la volvían cada vez más agria.

Pero la historia de esa pianola la dejo para otro día, ya que esta de hoy debe ser una memoria poética).

 

Un día mi padre se apareció con una caja de tamaño regular.

Vino en taxi, lo que indignó a mi madre, y nos aseguró, mientras la abría ante  la curiosidad de mi hermana y la mía, que esa era “una excelente inversión”.

Había comprado por un precio que decía “ridículo” la reproducción exacta del busto de Nefertiti que está en el centro de la sala de la Cúpula Norte del Museo Egipcio de Berlín.

Al descubrirla quedé deslumbrado por su belleza:

ojos almendrados, orejas delicadas

(una medio rota, “como en el original”, precisó mi padre),

cuello largo y esbelto, nariz estrecha y recta, elegancia innata, labios carnosos con un ligero esbozo de sonrisa,

todo invitaba a identificar en ella la hermosura que deslumbra por su perfección.

Nefertiti pasó a ocupar un lugar central en el salón de nuestra casa y su mirada parecía perseguirme cada vez que pasaba a su lado.

Imaginé su edad y por lecturas que me procuré supe que a los quince años fue la esposa del faraón Amenhotep IV y que su nombre significaba “la bella ha llegado”.

La “bella” había efectivamente llegado a nuestra casa y desde ese momento ninguna mujer me parecía suficientemente hermosa; menos aún las chicas del piso de arriba del Instituto Ramón Llull de Palma de Mallorca donde cursaba bachillerato, que alguna vez me habían sonreído al cruzarnos a la entrada o la salida.

Corrían los años cincuenta del siglo pasado; yo tenía trece años y ninguna experiencia, más allá de haber jugado a las escondidas con las amigas de mi hermana y aprovechado la penumbra de un armario para aventurar mi mano sobre un pecho trémulo. De besos, ni hablar.

 

La belleza de Nefertiti cobraba en las noches de luna llena una intensidad aún mayor. Cuando lo descubrí me levantaba y pasaba largos momentos observando su perfil iluminado por esa luz tenue, pero tan sugerente pues parecía darle vida. Una noche me acerqué hasta sus labios y mirándole a esos ojos que me habían seducido desde el momento en que emergió de su embalaje, la besé.

Desde ese día, las noches de luna llena, la besaba, cada vez más experimentado y me parecía sentir una calidez que viajaba a través de los siglos,

desde un remoto valle del Nilo, iluminado por esa misma luz de una luna intensa, haciendo flagrante mi transgresión.

Cuanto la besaba me embargaba una creciente emoción que me recorría el cuerpo. Descubrí así el deseo y la excitación. Creí entonces estar enamorado y soñaba con ir un día a Berlín a ver la auténtica Nefertiti, protegida por un vidrio irrompible que mi mirada atravesaría con la misma intensidad de entonces.

Más la besaba, más fuerte era mi deseo, hasta que una noche sentí un estallido inédito en mi cuerpo y descubrí en la humedad cálida que me empapó, lo que era la satisfacción del amor.

Años después, extraviada Nefertiti en una tumultuosa mudanza unida al divorcio de mis padres, cuando empecé a besar chicas y mujeres en Montevideo, cerraba los ojos para revivir aquellos momentos de mi pubertad.

Pero nunca pude volver a sentir la emoción de aquellas noches de luna llena, ni ninguna de ellas pudo comparar su belleza a la de Nefertiti, sobre la que un entusiasta arqueólogo alemán había dicho: “Tenemos en nuestras manos la obra de arte egipcio más llena de vida”.

Tengo ahora más de setenta años y no he ido todavía a Berlín.

 

Sin embargo, cualquier día de estos tomo un avión para sucumbir en esa sala del Museo Egipcio al hechizo inalterable de su encanto, como el millón de visitantes que acuden anualmente a verla. Pero ninguno —estoy seguro— la habrá besado como yo a mis trece años.

 Anne Baxter, con Yul Brinner, como Nefertiti en ’Los diez mandamientos’.

 

DORA, DORITA

[“Mi caravana” de Jorge Sepúlveda,

fue una canción de moda en los años cincuenta

del pasado siglo.]

 

 

Se instaló en nuestra casa como una tromba de imperiosa juventud.

Cantaba pasando el plumero : “Cantando va alegre. Su patria está lejana.

Errantes van en caravana.

Pueblos y pueblos los ven pasar”

Fregando el suelo arrodillada

            (como se hacía entonces)

moviendo las caderas al ritmo de su voz

entonaba: “tan sólo él no ríe.

            Su vida es un sollozo.

            Perdió su amor, perdió su gozo”

y el rubor de sus mejillas ardía en la mirada con que esquivaba la mía.

El sudor de las axilas marcando un arco en la ceñida camiseta,

aureola que expandía a su paso en la cocina

el almizcle que turbaba mis sentidos.

 

Por aquellos años

—tendría yo trece—

sabia poco, ignoraba muchas cosas, pero sospechaba otras tantas.

Quería adivinarlas, porque de eso no se hablaba por aquel entonces,

tiempos de confesionario y de culpables pecados nefandos.

Todo eran rumores, cuchicheos entre amigos, risas nerviosas, cómplices,

primeros vellos en el cuerpo desgarbado que se estiraba desorientado.

 

Desde el tragaluz de la terraza se podía ver el ventanuco del retrete.

Lo descubrí por casualidad jugando, viéndola entrar un día,

levantarse la falda, bajarse las bragas, para desaparecer de mi vista,

solo los pies sobresalían en un escorzo del probable estar sentada.

Del intenso chorro golpeando la porcelana,

tengo aún la memoria con que mi oído recibió el turbador mensaje

de su grieta entreabierta.

Más aún de la mirada con que vuelta hacia arriba,

me descubrió mientras se recomponía,

con una sonrisa.

 

Desde ese día, pasaba mis horas en la terraza,

—a veces con un libro en la mano—

la mirada pendiente de aquel retrete,

esperando escuchar aquel chorro de orina espléndido,

que imaginaba dorado,

derramado con la intensidad que da la juventud que todavía se ignora a si misma.

 

Esa fue nuestra única complicidad.

El rumor de sus aguas rociadas con fuerza,

la mirada con que recompensaba mi paciente espera y la intensidad con que yo respiraba en lo alto, al intentar,

                        infructuosamente,

aspirar su íntimo efluvio.

 

Años después me diría, que ella, con sus olores tan naturales, “dilató por primera vez la nariz de mi corazón”, como anotó el poeta[1].

 

Porque Dora, Dorita, se fue de nuestra casa un día, como había llegado,

cantando “la caravana con sus cantos y risas.

La ruta sigue sin sentir su dolor”.

 



[1] El poeta José Watanabe en su poema “Canción” escribe:

 “Pichí de mujer/ no es pichi de hombre, supe. Pichí de mujer/ se expande y se hace atmósfera, marejada/ concupiscente…” (Cosas del cuerpo,  Lima, El Caballo rojo, 1999).

 

**La foto de Fernando Aínsa es de Josian Pastor.

TES NEHUÉN: POEMAS

[Tes Nehuén es una periodista y poeta argentina instalada en Málaga, pero viaja allá donde la poesía se pone por montera y por bandera de emoción, de conocimiento y de intercambio. Acudió a Cosmopoética y entrevistó a poetas como Pablo García Casado, acaba de publicar ’García’, a Juan Cruz, etc. Aquí ofrezco una pequeña selección de su poesía.]

 

 

REFLEJO

No la luna, sino esa aureola que ensucia la noche.

No el ataúd sino el pozo que hacen los enterradores en el suelo.

No mi madre, sino el perfume que se pegó a mi memoria.

No mi infancia, sino el auténtico pálpito de otro tiempo.

No las caléndulas, sino la tierra teñida de rojos y amarillos.

No la poesía, sino la sensación de haber vivido.

La huella que queda detrás de las cosas.

Las celdas abiertas.

************************************************************

 

ARQUITECTURA DE LA MEMORIA

Construimos ciudades para dejar constancia

de quién fuimos alguna vez en esta parte.

Mi abuelo era arquitecto, construía castillos

con naipes de mentira.

Yo tenía 6 años y conocí la iglesia

que llevaba su nombre como un sello.

‘Esto lo hizo tu abuelo’ (el de la foto; busqué en mi cabeza)

Nos quedan los recuerdos que otros nos enseñan.

Como mártires chocamos contra el blanco

de la muerte invisible,

nuestro cuerpo se aferra con dientes

a miradas suspendidas en un tiempo inalcanzable.

¿Qué sería de la historia si nadie la escribiera,

qué recordaríamos de tantas y alguna guerra?

Construimos ciudades y puentes y escribimos

mientras el mundo gira y devora nuestro aire.

************************************************************

 

HERENCIA

Soy lo que no he podido dejar atrás:

una madre con cáncer pálida y silenciosa,

un padre con asma que se asomaba

al abismo con ojos verdes de mar y deseo

y su cuerpo estallaba en la silla colorada,

unas llagas en un cajón de fruta.

 

Soy el pedazo de mí que ha quedado.

Mitad náufraga medio esqueleto

que resiste en un cuerpo que no le pertenece.

Miro las cosas sin verlas

araño el tiempo que me queda

y vuelvo siempre a sentarme

en un cajón volcado,

sacudida por el asma y por el cáncer.

************************************************************

 

TERRONES DE AZÚCAR

Un pájaro se ha posado en el alféizar

de mi ventana rota

mastica sus plumas con rapidez

la insistencia del orden lo impulsa.

Al marcharse, un colchón de plumaje

se extiende ante mis ojos.

Las alas nuevas vuelan;

en mis pupilas se han posado

terrones de azúcar.

************************************************************

 

QUE LOS VIVOS RECUERDEN

Escribir sobre lo que nos pasó,

como rompiendo cascotes en una tierra árida.

Las guerras se lo llevan todo,

         y seguimos combatiendo;

el hambre nos impide pensar,

         y nos estalla el cerebro;

las cosquillas no las sentimos,

         se ahueca la comisura de nuestros labios.

Escribir de nosotros, de ellos;

de los muertos,

         de los que no vuelven;

de los vivos,

         de los que odiamos;

de los perdidos,

         de los inolvidables.

Escribir para evitar que el mástil

de nuestro barco húmedo, se desplome

y nos obligue a callar lo que sabemos.

Escribir para que los vivos

                            recuerden

y los muertos descansen

                            finalmente.

************************************************************

 

NAUFRAGAMOS

No quiero volver a decir

las palabras que ya no me merecen.

Huyen mis manos a tocar la tela

que yace inmóvil dentro del féretro.

Volvimos a un punto en que las orugas

jamás aprenden a volar, inmóviles

en un tiempo sin huida.

Y pienso que da igual si la casa se derrumba,

si las canas debo peinarlas

si mis hojas valen de algo para esta humanidad.

En mi mudo retrovisor una línea cada vez

más pronunciada separaba nuestros sueños:

la infancia nos prepara para este silencio,

a mirar con arrogancia toda esa vida rota

que ahora se derrama en nuestros límites.

Volvimos. Y toda esa distancia horadada por mis duendes

enmudecida en cada una de tus llagas

es todo lo que nos queda.

Te veo partir. Y en la distancia

tus manos blancas enmudecen la guitarra

mi piel no llora, no te añora

porque todo lo que acaba se diluye.

Ya no quiero decir esas palabras

que no nos visitan hace tiempo

porque no nacen las mañanas para que

las desperdiciemos como el reloj las campanadas,

para que las quebremos sin escrúpulos

con esa arrogancia ¿entendés lo que digo?

Eso de las cosas muertas, innecesariamente recordadas.

Y sin embargo, la rabia me ciega...

Y sin embargo, veo, veo, veo más que hace años,

más que en ese tiempo en que el camino nos traía

hacia la casa; con el dulce en el fuego,

y el frío en el techo de chapa.

Pero veo, veo, más que todos tus amantes.

¿Sabés? Da tanto miedo despertar

y ver que todo se desploma, que se acartona la sonrisa,

se apaga ese fuego y se pudre el dulce.

Da tanto miedo asumir que seguimos creyendo en espejismos.

Pero veo, veo. Porque abrir los ojos

siempre es despertar,

incluso en el naufragio.

FÉLIX ROMEO: CUATRO AÑOS Y UN DÍA

[Daniel Gascón, uno de los grandes amigos de Félix, recordaba ayer en 'Letras Libres' al autor de 'Dibujos animados' o 'Noche de los enamorados'.]
FÉLIX ROMEO: CUATRO AÑOS Y UN DÍA
Por Daniel GASCÓN. Blog de 'Letras Libres'

Félix Romeo murió hace cuatro años y un día. Murió en Madrid, donde había ido para asistir a la celebración del décimo aniversario de la edición española de Letras Libres. Tenía 43 años.

Es muy raro que haya un día en el que no recuerde a Félix, y sé que les ocurre lo mismo a muchos de sus amigos. Los esfuerzos por paliar su ausencia impulsan algunos de los homenajes y ediciones que se han hecho. Poco después de su muerte se publicó Noche de los enamorados, una investigación sobre el asesinato que cometió el compañero de celda de Félix en la cárcel de Torrero cuando el escritor fue condenado por insumisión. Al cabo de unos meses, Debolsillo reunió Dibujos animados, un libro divertido y triste que cuenta cómo crece un chico del barrio de Las Fuentes; la novela polifónica, torrencial y posmoderna DiscothèqueAmarillo, la estremecedora reflexión sobre el suicidio del escritor Chusé Izuel; y Noche de los enamorados. La editorial Xordica y Eva Puyó e Ismael Grasa han impulsado dos libros imprescindibles: el volumen de relatos Todos los besos del mundo y la colección de artículos Por qué escribo, el libro que más se parece a su autor. Se le han hecho homenajes, como un corto de Vicky Calavia y Gaizka Urresti, una edición especial en la revista Rolde, el fallido Negro de Jorge Martínez Lucena, un dosier en Letras Libres, artículos en publicaciones como Turia o Artes & Letras, el suplemento de Heraldo de Aragón donde Félix ejercía de crítico.

Esos libros muestran el talento y la fecundidad que una personalidad arrolladora como la suya podía eclipsar. Escribió muchos textos, algunos recogidos en libro y otros no: algunos, como esta hermosa evocación de un verano en Castellón, su conversación con Jorge Semprún o su retrato de la monja Forcades o su búsqueda de Peter Handke en Soria, se pueden ver en esta página web. Muchas veces, cuando me pregunto quién podría reseñar un libro o trazar un panorama de un autor descubro que ya lo había hecho él y me doy cuenta de que habría sido la mejor opción. No habrá más textos de Félix. Pero tampoco más proyectos disparatados ni esos análisis perspicaces y brutales. No hace falta estar siempre de acuerdo para admirarlo, pero releerlo siempre ofrece sus recompensas: está lleno de humor, erudición, inteligencia e intuiciones. El pensamiento de Félix nunca era estático, y no era uno de esos que encabezan su opinión con la declaración un tanto deprimente de “Siempre he dicho”. Pero en su manera de ver el mundo, más moral que política, había dos elementos constantes: el rechazo al relativismo cultural y un impulso libertario. Decía a menudo que no quería para los demás algo peor que lo que él tenía. Su defensa de la libertad y la independencia era algo físico, y generaba consecuencias que afrontó.

Era, en cierto sentido, un polemista. Discutía por escrito y en persona con vehemencia. Pero esa vehemencia también estaba en sus afectos, que manifestaba a menudo hacia gente que tenía opiniones muy distintas a las suyas. Les daba, como a sus amigos, títulos y consejos, pensando en lo que podía ser mejor para ellos. Su huella está en los libros y las películas de mucha gente. Esta selección de textos quizá muestre un atisbo de su calidez y humanidad. Félix Romeo no era solo un hombre extraordinario. Hacía que los demás se sintieran extraordinarios y eso los hacía mejores.

Con la muerte de Félix perdimos una voz literaria singular y profunda, y uno de los críticos culturales y literarios más brillantes de nuestro país. La causa de la libertad perdió a un defensor brillante, y muchos hemos perdido su activismo de la amistad, que daba energía y referencias y te unía a otras personas. Pero hemos perdido sobre todo el flujo Félix. Me habría gustado conocer su opinión sobre los libros que acaban de salir o sobre las elecciones de diciembre y habría agradecido una buena discusión a gritos. Lo mejor es impredecible, porque una de sus cualidades era la cantidad de libros, revistas, películas y personas que te ayudaba a descubrir.

Tengo muchos recuerdos de Félix, y bastantes de los últimos meses: cuando fuimos a buscar la tumba de Santiago Dulong, su compañero de cárcel, en el cementerio de Zaragoza; cuando fuimos a verlo con Pippi Tetley, Ismael Grasa y Eva Puyó a casa de Lina Vila, su novia; la última noche, cuando cenamos con Aloma Rodríguez, Jonás Trueba, Ricardo Cayuela y Ramón González Férriz en La choza, en la calle Echegaray.

También recuerdo la mañana del 7 de octubre de 2011: yo iba en metro a la redacción para colgar el post semanal de Félix en la web de la revista, el último texto que escribió, cuando mi hermana, que lo acogía en casa, me llamó desde su trabajo para decirme que fuera a su piso. Su novio le había dicho que Félix parecía muerto. Releo sus correos y me apena que algunos recuerdos se debiliten, que la vida siga y él no esté a mi lado. Lo recuerdo inmóvil en el sofá cama de ese piso de la calle Príncipe, pero muchas noches sueño con que me encuentro a Félix y me dice que todo fue un error. Tuvo un ataque al corazón. Se ha recuperado, pero le recomendaron una vida tranquila y lleva tiempo sin salir. Me cuesta asimilarlo, pero me alegra pensar que nos vamos a ver pronto y le pregunto qué libro va a reseñar este jueves. Sé que nadie lo hará tan bien como él.

[Imagen: Aloma Rodríguez]

HOY, INVITADO EN COSMOPOÉTICA

HOY, INVITADO EN COSMOPOÉTICA

CON JUAN CRUZ Y MARTÍN PORTALES, HOY EN CÓRDOBA'

Alrededor de la mesa. La poesía es comunicación'

Programa completo en http://www.cosmopoetica.es/

Bajo el título 'Alrededor de la mesa', esta sección del programa pretende incidir en la vertiente profesional de la poesía y en la actividad de buena parte de los invitados al festival cordobés, conectada a otros ámbitos literarios y artísticos. Consiste en tres mesas de trabajo que versarán sobre tendencias y actividades indispensables para que la poesía exista y se difunda en la actualidad, y estarán abiertas a la participación del público.Con esta actividad, Cosmopoética sigue tratando de reivindicar la figura de esos otros poetas que se dedican a disciplinas artísticas diversas, o que han desarrollado su profesión en base a la poesía. De esta forma, el objetivo de 'Alrededor de la mesa' es añadir al evento cordobés el carácter de foro profesional, así como ofrecer una visión amplia y variada del fenómeno poético.
MIE 07 OCT13:00Antón CastroJuan CruzJosé Manuel Martín PortalesLa República de las Letras


-Por la tarde participaré en 'Encuentro. La poesía es diálogo: identidades y orígenes.
MIE 07 OCT18:00Gabriela WienerAntón CastroPosada del Potro

 

*En la foto, Juan Cruz.

I CONGRESO J. A. LABORDETA

I CONGRESO J. A. LABORDETA

I CONGRESO DE POLÍTICA, COMUNICACIÓN Y PERIODISMO


Zaragoza celebra el I Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo. Coordinación: Antonio Ibáñez.
• Se celebrará del 22 al 24 de octubre en el Edificio Paraninfo - Aula Magna, con el objetivo de difundir y estudiar de forma académica la figura de José Antonio Labordeta, y destinado a aquellas personas interesadas en profundizar en el autor desde la perspectiva de la comunicación política y su obra periodística, así como su relación con los medios. 
• Con la participación de los políticos: Alfredo Pérez Rubalcaba, Uxue Barcos, Joan Saura, Luis de Grandes, Paco Pacheco y Azucena Lozano; los profesores: Luis Arroyo, Carmelo Romero y José Domingo Dueñas; y los periodistas: Jordi Évole, Pepa Fernández, María Rey, Samuel Barraguer, Concha Monserrat, Pablo Carreras, Antonio Ibáñez, José Luis Valero y Raquel Lozano.

-Del día 22 al 24 de octubre se celebrará en Zaragoza, en el Edificio Paraninfo - Aula Magna, el I Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo, organizado por su Fundación y en el que participarán prestigiosos ponentes de estas disciplinas. Estas jornadas, de ámbito estatal, tienen como objetivo difundir y estudiar de forma académica la figura de José Antonio Labordeta, y están destinadas a aquellas personas interesadas en conocer más y profundizar en el autor desde la perspectiva de la comunicación política y su obra periodística, así como su relación con los medios. Los universitarios que asistan al Congreso obtendrán 0,5 créditos.

Paco Pacheco, Carmelo Romero, José Domingo Dueñas, Concha Monserrat, Luis Arroyo y Samuel Barraguer serán el presentador y los ponentes de este congreso, que está coordinado por Antonio Ibáñez y que cuenta con la colaboración de la Diputación de Zaragoza, el Ayuntamiento de Zaragoza, IberCaja y la Universidad de Zaragoza.

Estas jornadas también albergarán debates en los que participarán periodistas y políticos de la talla de Pablo Carreras, Uxue Barcos, Joan Saura, Alfredo Pérez Rubalcaba, Luis de Grandes, Azucena Lozano, Jordi Évole, Raquel Lozano, José Luis Valero, María Rey y Pepa Fernández (por orden de intervención). Asimismo, habrá un tiempo para comunicaciones, que se tendrán que formalizar a través de la Secretaría del congreso (secretaria@fundancionjoseantoniolabordeta.org). Tras el congreso, se publicarán las actas y una selección de las comunicaciones.

PONENCIAS Y MESAS REDONDAS. 
En las ponencias se tratarán temas como su evolución ideológica en “José Antonio Labordeta, o la poliédrica consecuencia” (Carmelo Romero), “Labordeta en la prensa española” (José Domingo Dueñas), “Columnas y Tribunas. Labordeta en la prensa aragonesa 1968-2007” (Concha Monserrat), “Labordeta. Un ciudadano en el Congreso. Un estilo personal” (Luis Arroyo) y “El fenómeno televisivo de Labordeta” (Samuel Barraguer). En las mesas redondas se hablará de “Los amigos de Labordeta en la política” y “El día a día con los periodistas”.

OBJETIVO. Es muy abundante la bibliografía, estudios y homenajes configurados en torno a alguna de las múltiples facetas artísticas de José Antonio Labordeta. Sin embargo, tal vez por la cercanía de su desaparición, la contienda partidista y la falta de perspectiva histórica, no hay todavía ningún estudio académico que aborde una parte muy destacable de su trayectoria vital: su compromiso político, sus grandes dotes de comunicador y su capacidad para conectar con la ciudadanía incluso más allá de las ideologías. Por tanto, este congreso –que tiene vocación de continuidad—pretende convertirse en el primer acercamiento con criterios rigurosos a esa dimensión del autor aragonés. Al ser el primer congreso, pretende sentar unas bases generales y globales acerca de estas vertientes indispensables para conocer mejor la figura de José Antonio Labordeta.

INSCRIPCIONES. Para asistir al congreso, hay que inscribirse en la sede de la Fundación (Tel. 976 957560) o a través de su web:www.fundacionjoseantoniolabordeta.org, hasta el 20 de octubre o hasta que se complete el número de plazas, que es de 250. Importe de la inscripción: 40€. Bonificada para los Amigos de la Fundación, universitarios, miembros de la Asociación de la Prensa y parados: 20€.

PROGRAMA
-22 de octubre de 2015 - Lugar: Edificio Paraninfo. Aula Magna. Zaragoza
• 9.30 horas: Acto Inaugural. Recepción de congresistas y autoridades. Intervenciones oficiales.
• 10.00 horas. Presentación del Congreso: Paco Pacheco (coordinador de CHA en el Congreso de 2000 a 2008 y de 2011 a 2014)
• 10.30 horas: Primera ponencia José Antonio Labordeta, o la poliédrica consecuencia. Autor: Carmelo Romero. Doctor en Historia Contemporánea y profesor de esta materia en la Universidad de Zaragoza.
• 12-12.30 horas: Pausa-café.
• 12.30 horas: Segunda ponencia Labordeta en la prensa española. 
Autor: José Domingo Dueñas. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Profesor del Departamento de Didáctica de la Lenguas y de las Ciencias Humanas y Sociales del Campus de Huesca. 
• 17.00 horas: Mesa redonda: Los amigos de Labordeta en la política
Modera: Pablo Carreras (Aragón TV)
Invitados: Uxue Barkos. Portavoz de Nafarroa Bai. Presidenta de Navarra.
Joan Saura. Senador de ICV y exconseller de Interior de la Generalitat de Cataluña
Alfredo Pérez Rubalcaba. Exsecretario general del PSOE y exministro del Interior.
Luis de Grandes. Portavoz del PP en el Congreso (1996-2004)
Azucena Lozano. Primera presidenta de CHA
• 19.00 -20.30 horas: Lectura de comunicaciones

--Viernes 23 de octubre de 2015 - Lugar: Edificio Paraninfo. Aula Magna. Zaragoza
• 09.30 horas: Primera ponencia: Columnas y Tribunas. Labordeta en la prensa aragonesa 1968 -2007. Autora: Concha Monserrat. Periodista. Corresponsal de El País en Aragón y cronista política de Cadena Ser Radio Zaragoza (1995-2012). 
• 11.15-12.00 horas: Conversación con Jordi Évole (Periodista. Director de Salvados - SextaTV)
• 12.15 horas: Segunda ponencia. Labordeta. Un ciudadano en el Congreso. Un estilo personal. Autor: Luis Arroyo. Asesor de comunicación. Licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Fundador y director de Asesores de Comunicación Pública.
• 17.00 horas: Mesa redonda: El día a día con los periodistas
Modera: Antonio Ibáñez. Periodista.
Invitados: Ana Sánchez Borroy (Radio Zaragoza)
Raquel Lozano (Exredactora de El Periódico de Aragón, actualmente en Aragón Radio)
José Luis Valero. Heraldo de Aragón
María Rey. Corresponsal parlamentaria de Antena3 Noticias.
Pepa Fernández. Directora de No es un día Cualquiera, RNE. 
• 19.00-20.30 horas: Lectura de comunicaciones

--Sábado 24 de octubre de 2015 - Lugar: Edificio Paraninfo. Aula Magna. Zaragoza
• 10.30 horas: Ponencia: El fenómeno televisivo de Labordeta
Autor: Samuel Barraguer. Profesor de Periodismo en la Universidad de Zaragoza. Director de Programas en Zeta Audiovisual. Fue director de informativos en Aragón TV (2005-2011)
• 12:15: Clausura del congreso

*** Labordeta por José Luis Cano.

ADIÓS A MANKELL / WALLANDER

ADIÓS A MANKELL / WALLANDER

HA MUERTO HENNING MANKELL, CREADOR DE KURT WALLANDER
Ha muerto Henning Mankell (1948-2015), el creador del detective Kurt Wallander. En 2014 confesó que padecía cáncer. Su último libro, ’Arenas movedizas’ (Tusquets), es una reflexión sobre la vida, la enfermedad, los sueños, el dolor y la ilusión de vivir. En un determinado momento, escribe: "La vida es el arte de sobrevivir. No tendríamos la enorme capacidad creativa que pare de la fantasía y de la inventiva si no fuera un rasgo necesario para nuestra supervivencia"

*Retrato del creador del detective solitario Kurt Wallander en 2009.

NOCHES DE JOTA Y TARANTELA

 

Quizá ya no haya tiempo y no sé si entradas para ver ‘La jota y la taranta’, el nuevo espectáculo de la compañía de Miguel Ángel Berna, que concluye hoy. Recoge parte del espíritu de la obra anterior y lo prolonga, ‘Mediterráneo’, es un intento de fusión entre el sur de Italia, los sonidos de la tarantela y sus cánticos, con Aragón y el espíritu de la Corona de Aragón, y la tradición de las cantas y los bailes de la jota. Es un espectáculo ambicioso que utiliza tres espejos, a veces uno solo: es como si se desease que el sur de Italia se reflejase en Aragón y que Aragón también aletease con su sones y su emoción en Italia. Alberto Artigas y Joaquín Pardinilla son los directores musicales de una función que mezcla la danza, con aromas de jota y tarantela, la danza de la seducción y el coqueteo, canciones de ambas regiones y una música muy elaborada, culta, popular y festiva, de aroma mediterráneo, griego y romano, aunque a veces hace pensar en los rituales de los derviches y en los ceremoniales de boda.

Berna y Manuela Adamo encarnan los principales papeles, asumen dos ritmos distintos y complementarios, se bailan la jota, la tarentela, cantan Nacho del Río y María Mazzotta y tocan instrumentistas deslumbrantes: Josué Barrés y José Luis Seguer ‘Fletes’ en cajones, percusiones y batería; Juan Luis Royo, espectacular, al clarinete; Miguel Ángel Fraile, como multisntrumentista de gran fuerza y expresividad, Antonio Bernal al contrabajo y bajo, y Vincenzo Gagliani al tamburello o pandero, con el que logra momentos de enorme expresividad e intensidad. Miguel Ángel Tapia está un gran nivel, como siempre, al piano.

El cuerpo de baile está muy bien con frescura, ligerereza y profundidad. Abordan con naturalidad cualquier número, hay buenas coreografías y Miguel Ángel Berna se luce en cuatro o cinco piezas. Pronto rodará con Carlos Saura su película sobre la jota y aquí se le ve en plena forma. Intenso, dramático, con ganas. La gente le aplaudió a rabiar; a veces era tanto el fervor que ni le dejaban acabar el número.