Blogia
Antón Castro

Escritores

PACO URIZ, EN CÁLAMO Y EN 'TURIA'

PACO URIZ, EN CÁLAMO Y EN 'TURIA'

[Como habría dicho Juan García Hortelano, Francisco J. Uriz vive un gran momento: si hace poco la revista ’Crisis’ le rendía un homenaje a Suecia y a Artur Lundkvist, con varos entrevistas y textos de Paco Uriz, ahora es la revista ’Turia’ quien le homenajea a través de un extenso artículo de uno de sus grandes conocedores: Juan Marqués, que lo propone para Premio de las Letras Aragonesas. Y esta tarde, a las 20.00, en Cálamo, acompañado por Natalio Bayo, Raúl Herrero y Antón Castro, presentará una de sus últimas publicaciones: ’Hojas de una historia’, una antología de la poesía sueca que es, también, casi una autobiografía: aquí están los temas que le han interesado, los poetas, las experiencias corales, su relación con Palme, su amor a Neruda, etc. La nota es del editor de la revista ’Turia’, Raúl Carlos Maícas, y la foto de Esther Casas, y pertenece al archivo de Heraldo. Abajo del todo hay dos poemas traducidos por Uriz.]

 

’TURIA’ RINDE HOMENAJE AL TRADUCTOR ARAGONÉS FRANCISCO J. URIZ

 

-TODA UNA VIDA DE AMOR POR LAS LETRAS NÓRDICAS

 

El nuevo número de la revista cultural TURIA, que se distribuirá a partir del 24 de marzo,  brinda a los lectores que se interesan por los asuntos o protagonistas aragoneses un atractivo repertorio de temas. En primer lugar, TURIA se ocupa de rendir homenaje a uno de los grandes nombres propios de nuestra cultura, el traductor y poeta Francisco J. Uriz. A través de un excelente artículo de Juan Marqués, se analiza la extensa e intensa trayectoria intelectual de un zaragozano “tenaz, ilusionado y algo zumbón que tiene mucho de artesano pero también un poco de jornalero” de las letras. Sin duda, Uriz ha sido un incansable trabajador del idioma: bien traduciendo con maestría como certifica su Premio Nacional a la obra de un traductor, o bien como autor de una obra poética propia que merece ser muy tenida en cuenta.

En su artículo “Francisco J. Uriz: un explorador en la jungla de las palabras”, Juan Marqués califica de impagable aportación a la literatura la dilatada labor de Uriz (Zaragoza, 1932). Y es que, entre las numerosas ocupaciones de este acreditado traductor y poeta, han estado también las de profesor, intérprete oficial del célebre primer ministro sueco Olof Palme, informal consejero de la Academia sueca o promotor, fundador y director de la Casa del Traductor de Tarazona.

Con centenares de traducciones de sobrecogedora calidad a su cargo, Uriz ha ejercido una notable influencia en la poesía española de las últimas décadas. Como señala Juan Marqués: “no hace falta ser especialmente perspicaz para adivinar en muchos otros poetas jóvenes actitudes y melodías que eran desconocidas entre nosotros antes de la recepción en español de la obra de los suecos Harry Martinson, Gunnar Ekelöf o Tomas Tranströmer, del danés Henrik Nordbrandt o de los finlandeses Claes Andersson y Marta Tikkannen”.

 Además  de  su  faceta  como  traductor de referencia, Uriz cuenta con una obra poética, dramática, crítica y testimonial más que notable. Méritos todos ellos que le permiten reclamar, a Juan Marqués, la concesión para  del Premio de las Letras Aragonesas para este avezado explorador en la jungla de las palabras. Bien lo merecería quien se ha movido desde siempre bajo las directrices que proclamara un día su ilustre amigo sueco, Artur Lundkvist: “Hay que evitar el escepticismo paralizante y actuar como si se pudiese cambiar el mundo y mejorar la Humanidad”.

 

DOS POEMAS TRADUCIDOS POR PACO URIZ

 

HARRY MARTINSON
El mundo sentimental de la utilidad

Desterraron el antiguo sufrimiento, el antiguo dolor. 
Levantaron el yugo que agobiaba al buey de labranza.
Pero inmediatamente después se llevaron también al buey.

Es lo que ocurre cuando lo que libera la mano es la utilidad.
En las aldeas del país ya no queda yugo alguno,
pero tampoco bueyes.

WERNER ASPENSTRÖM

Ella se preguntaba si podía acariciar al difunto.
La enfermera le dijo que sí, que podía.
¿No se envenena una de cadáver?
No, no se envenenaba.
Habían estado viendo una reposición en la tele,
el había tratado de hacer una profunda aspiración
y entonces había ... ocurrido. 
Lo ideal sería que los dos nos fuésemos juntos, los dos
habían dicho muchas veces.
Ahora quedaba allí sola
como una rebanada de pan olvidada en el tostador.
Usted, enfermera, ¿me entiende?
La entiendo.
¿Tal vez podría lavarme la mano después?
Claro que podría.
Pero no es necesario, ¿verdad?
No, no es necesario.
Entonces voy a acariciarlo, sí, al difunto.

GUINDA: DE 'CATEDRAL DE LA NOCHE'

GUINDA: DE 'CATEDRAL DE LA NOCHE'

[Ángel Guinda acaba de publicar ’Catedral de la Noche’ (Olifante, 2015), un libro sobre la resistencia, el ocaso, la escritura y el misticismo. He aquí una entrevista sobre el poemario. Ayer en Heraldo ofrecía una buena parte de este diálogo]

"EL POETA ES UN DECAPITADO DE LA REALIDAD"

 

¿Qué es y qué quiere ser ‘Catedral de la noche’?

Tal vez sea una expedición a las tinieblas para encontrar la verdad en la luz, esa luz que no ciega ni quema, esa luz que ilumina, ayuda a conocernos y da fuerzas para que nos atrevamos a reconocernos. Y creo que quiere ser una arquitectura del misterio en lo nocturno como maravilla del cosmos, espacio para la meditación; exilio de este mundo de ruidos y apariencias, destrucción y mentiras. Pero también alegoría de la vejez, panteón de la ausencia.

¿Cómo se alían los términos catedral y noche? ¿Hablas de espacios, de tinieblas, de silencio, de contemplación, de refugio, de intimidad?

La catedral y la noche tienen en común la belleza. La magia del refugio donde hacer un alto que nos libere de la vorágine y las prisas. La posibilidad de abandono de los sentidos. Una serenidad extrema hasta sentir que nuestro espíritu es más grande que el cuerpo que lo aloja.

¿Cómo nace el libro, cómo se ha fermentado, de qué visiones, intuiciones o dolores se alimenta?

Nace del agotamiento físico e intelectual provocados por un exceso de estar demasiado tiempo fuera de mí, en el exterior, en los otros y con los otros pero sin mí. De la necesidad urgente de refugiarse en la videncia para descansar de tanta evidencia y mediocridad ambientales. De la urgencia de resistir para poder ser en esta época difícil para tantos.

Dices que has invertido 26 meses de trabajo, y de ellos siete de revisión constante. ¿Es posible tanto tiempo? ¿Sería este tu libro más meditado?

Ha sido necesario tanto tiempo. Tal vez por mis limitaciones y torpeza, tal vez por exigencia, acaso por una tortuosa avidez de perfección imposible. Probablemente es uno de mis libros más hondamente vividos, pensados y sentidos.

Como te preguntas en un verso, ¿dónde está la cabeza del poeta?

Jajaja. El poeta es un decapitado por la realidad. Su cabeza, al menos la mía, está en el balón con el que juegan los niños, en el reino del afán, en el vuelo a ras de cielo, fuera de un mundo con el que no se identifica, en las nubes de la quimera.

Dices: “yo me hago de noche cada vez más temprano”. ¿Es el drama habitual de Ángel, es la conciencia del ocaso, la batalla perdida al tiempo?

Es la complicidad de todo ello. Es la noche como imagen del invierno de la vida, cuando los días son más cortos, las noches más largas y no sabemos si después de la existencia vendrá un amanecer definitivo, una transformación de la energía que fuimos o la nada perpetua.

A veces, oyéndote, da la sensación de que escribes bajo el síndrome de la obsesión, de la posesión o de la enfermedad, como un místico. ¿Es así?

Así es. Siempre he dicho que ser poeta no es una profesión, ser poeta es una posesión: es estar poseído, condenado al canto. Enfermedad, rapto y abandono son las sustancias de las que está hecha mi poesía última desde ‘Claro interior`, aparecido en 2007.

Hablando de misticismo: ¿qué le debe tu noche a la noche de San Juan de la Cruz?

Seguramente le debe la intensidad de la contemplación activa y la exaltación del sentimiento amoroso. Algo parecido le deberá a Santa Teresa. Y a la melancolía meditativa de Eckart, Ruysbroeck, Taulero, Ibn Arabí, al sufismo lírico de Rumi (en cuanto al aislamiento, búsqueda interior y amor a la humanidad). Aunque probablemente mi tendencia mística actual está centrada en indagar el misterio de lo real y del lenguaje, en la reivindicación de la sorpresa y, sobre todo, en el salvajismo de la intuición y la navegación interior.

¿Y el conjunto en general a ‘Los muertos’ de José Luis Hidalgo?

Hidalgo murió de tuberculosis a los veistisiete años y hay un poema suyo en ese libro póstumo que mencionas que me conmovió siendo yo adolescente, comienza: “Me ha calentado el sol ya tantos años / que pienso que mi entraña está madura…”, versos que ahora me visitan con frecuencia y me hacen creer que “Estoy maduro ya para la muerte”. Leer también es vivir. Escribir es traducir la lectura a nuestra vida como experiencia y conocimiento.

Has publicado dos libros que quizá tengan mucho que ver con este: ¿Toda la luz del mundo’ y ‘Espectral’. ¿Cuánta luz hay en tu noche?

Hay mucha luz en mi noche. Mucha iluminación. A pesar de las sombras. Por ello solicité a la editora Trinidad Ruiz Marcellán que, a ser posible, la cubierta del libro fuese amarilla y su título en tinta azul.

Dice Manuele Masini que “la noche es la alegoría del drama sublime de la escritura”. ¿Sería este poemario también una reflexión sobre el acto de escribir, entonces?

Por supuesto. Así lo veo en versos como “Ya sólo escribo para no olvidar”.

 

He tenido la sensación de que este poemario era no sé si una elegía por Ángel Guinda o una despedida de Ángel Guinda. Hay un momento en que dices: “Ángel Guinda se va, se está marchando”.

Elegía y adiós. Pero es que en nuestra existencia no hay otra cosa: ‘Vivir es una eterna despedida’.

Me ha vuelto a parecer un trabajo donde has investigado en el lenguaje. Usas vocablos infrecuentes... ¿Es deliberado, es una provocación, una reivindicación?

Me interesa mucho esta pregunta. No es provocación, es necesidad y es obligación. Las metáforas y las imágenes mejoran nuestra visión de la realidad, nos alejan de sus aspectos menos agradables. Creo que es un intento de avanzar en el estilo mediante el vocabulario (evitando las palabras trampa), la fonética (buscando más fuerza con palabras de sílabas trabadas), la morfología y la sintaxis: por ejemplo en las discordancias: “Yo nos vamos muy lejos…”, “¿No nos oriento? Me llamamos Soy.”  El poeta vive y revive en la palabra. Cuanta más verdad particular tenga su mensaje, más posibilidad tendrá de ser universal. Cuantas más palabras vivas haya en su obra, mejor resistirá contra el olvido.

Más allá del drama, ¿cuál es la importancia del humor en tu obra?

Baudelaire, cuando le achacaban un excesivo dramatismo en su obra, se justificaba diciendo que el poeta no tiene por qué ser un cómico. Apenas utilizo una forma de humor que es la ironía desdramatizadora.

 ¿Tienes la sensación de que la poesía vuelve a ser importante en la vida de la gente, como sucedía en los 70 y 80?

Sin duda. Hoy se lee, se escribe y se publica más poesía que entonces e incluso, puntualmente, mejor. La juventud está reivindicando la expresión poética como ejercicio de autoanálisis y como técnica de manifestación de su conciencia crítica.

¿Queda algo del Guinda rebelde, insurrecto, crítico y mordaz con el poder, o son tan poderosas y contradictorias tus sombras que casi no te permiten salir fuera de ti?

La rebeldía permanece intacta, como trinchera protectora contra la paradójica “debilidad” del poder. Pero es cierto que la edad, la decepción por la política, el aislamiento y la concentración en el mundo interior cambian las formas de enfrentarse y censurar al poder.

Hay un poema especialmente conmovedor. ‘Un hombre feliz’. ¿Serías tú, te sientes así?

Aunque el poema aparece en tercera persona, el referente es el propio poeta que lo vive y escribe. Eugenio Montales decía “Io sono un uomo finito” (yo soy un hombre acabado); yo me considero un hombre feliz, moderadamente feliz pese al acabamiento y al dolor solidario con todos los que sufren.

 

*La foto es de un estupendo fotógrafo: Enrique Cidoncha. 

CINCO POEMAS DE ÁLVARO VALVERDE

CINCO POEMAS DE ÁLVARO VALVERDE

[El gran poeta y dietarista Álvaro Valvere publica un nuevo poemario, 'Más allá, Tánger', un libro de evocaciones y de viajes, de memoria del padre, de retorno a la ciudad, un libro de la memoria y la imaginación, redactado con una poesía esculpida, verso a verso, palabra a palabra, en metáforas, limpidez y belleza. El autor, muy gentilmente, me envía cinco composiciones.]

 

CINCO POEMAS DE MÁS ALLÁ, TÁNGER

4

Como a Venecia, Valparaíso o Estambul,

sólo hay un modo de llegar a Tánger.

 

7

Desde el taxi, las calles

te devuelven al tiempo

que creías perdido.

Un portal, un balcón,

el letrero de un bar,

el vislumbre veloz de un cartel…

Piezas sueltas de un puzzle

que tendrás que ordenar.

Para saber de ti.

 

9

Quien quiera definir el laberinto

lo tiene aquí sencillo.

Le basta pasear por las callejas

en busca de perderse

para hallar

el único trayecto que conduce

a las fuentes sagradas del origen.

 

15

Mi Tánger es real. Está trazado

sobre un rastro preciso de recuerdos

que han ido rescatando con nostalgia

personas que vivieron su verdad.

Un puñado de almas incapaces

de dejar ese sitio fronterizo.

 

16

Un candelabro semejante a éste,

el olor familiar de las especias,

el sonido lustral de esa palabra

de antigua jaquetía,

bastan para volver

a una edad derrotada

donde mienten las fechas

y nunca, jamás marcan

una medida exacta.

 

Álvaro Valverde

 

Más allá, Tánger.

 

Álvaro Valverde. Tusquets Editores: Nuevos Textos Sagrados. Barcelona, 2015. (La foto es de Alex Masi).

 

TRES POEMAS DE HÉCTOR PINTADO

TRES POEMAS DE HÉCTOR PINTADO

HÉCTOR PINTADO: TRES POEMAS DE 'PARÍS SEGÚN LAS BESTIAS'
[Una pequeña selección de poemas de Héctor Pintado del libro 'París según las bestias', distinguido con un premio de poesía del sello Eclipsados, para cuya edición acaba de inaugurar una campaña de crowfunding.]
-----------------------
Extrañamente solos, inmensamente extraños,
como las visiones o las puertas que llevan a viajar en el tiempo,
de nosotros mismos,
como cuando una canción suena igual de día que de noche,
como cuando te miras en el espejo
y esa otra parte de ti resulta más real y más creíble,
como cuando miras a tu alrededor
y eres tú quien se siente menos humano.
Extrañamente solos, en el camino.
-------------------------
Hasta este sitio me trajeron los cantos de sirena,
hasta este lugar obsceno poblado
de excesos y de gemidos desordenados,
todas esas noches en las que no podía dormir.
Hasta esta orgía sin rostros ni nombres,
de cuerpos de paso para muchos otros cuerpos,
lugar sagrado de lo no sagrado, y de la desmedida,
que me acabó convirtiendo en el centro de todos sus ritos.
--------------------------
Hay enormes muros
rincones oscuros
nuevas salas sobre antiguas salas
escaleras como para poder llegar al cielo o al infierno
pasadizos secretos donde nunca los hubo
estancias frías vacías inocuas
perversas por impersonales
hay espejos para los fantasmas
y lluvia para el mundo de los muertos.
----------------------------

"París según las bestias" ganó en 2010 el I Premio de Poesía Eclipsados. A pesar de ello no llegó a ser publicado porque la crisis lo devolvió al olvido. Ahora una nueva ventana ha abierto de nuevo la posibilidad: ya está enhttp://libros.com/crowdfunding/paris-segun-las-bestias/ la campaña de crowdfunding para su publicación. 
Me gustaría contar con el apoyo de cualquier persona que le interese realizar esta pequeña labor de mecenazgo para que "París según las bestias" se haga realidad.

*Foto de de Andrew Badenhorst.

LA 'GALICIA' DE JULIO CAMBA

LA 'GALICIA' DE JULIO CAMBA

‘Galicia’. Julio Camba. Prólogo de Ramón Villares. Edición de Francisco Fuster. 176 páginas 13 x 21 cms. 18,50 euros. Fórcola


A un escritor en periódicos como Julio Camba, que –en palabras de Ramón Villares– poseía una de las mejores plumas de su época pero que, por compasión con los lectores, evitaba ser doctrinario en sus escritos, jamás se le podría exigir una mirada sobre su tierra natal que fuese sistemática y coherente. Es justamente lo contrario lo que esta selección –a cargo de Francisco Fuster y compuesta en su mayor parte por artículos inéditos en forma de libro– nos ofrece: un breve y chispeante desfile de estrellas sobre el firmamento de una Galicia que también entonces era vista con las muletas de muchos estereotipos.

El repaso que el genial periodista realiza sobre la realidad gallega de su tiempo, sin pretender ser exhaustivo, sí cubre, en su conjunto, bastantes caras de la misma. Cada artículo, a pesar de su brevedad, tiene entidad por sí mismo y es el compendio de un problema complejo. Y es que, durante su casi medio siglo de dedicación al oficio, Camba paseó el nombre de Vilanova de Arousa – y, por extensión, el de toda Galicia – por España y buena parte del extranjero. Porque, por encima de cualquier otra cosa, Julio Camba fue eso: gallego cuando viajaba por el mundo y madrileño cuando miraba a Galicia; y todo ello sin dejar de ser siempre la persona inteligente e irónica que escondía aquel hombre individualista y seguro de sí mismo que pudo decir en memorable ocasión: «Mi nombre es Camba».

Tras leer esta antología podríamos afirmar que Julio Camba era más gallego de lo que él pensaba, no tanto por lo poco que escribió sobre su tierra natal sino por el punto de vista general con que analizó el ancho mundo. Su amor a Galicia nunca dependió de esas cosas porque, como él mismo dejó escrito, «hay numerosas maneras de ser gallego, y el serlo por nacimiento es, acaso, la menos importante de todas».


Julio Camba (Vilanova de Arousa, Pontevedra 1884 – Madrid 1962). Escritor, corresponsal y periodista. Con dieciséis años embarca como polizón hacia Buenos Aires. Dos años después es deportado a España por anarquista. En 1901 publica algunos versos en El Diario de Pontevedra y en la Revista Gallega.

En 1903 viaja a Madrid en 1903 y empieza a colaborar en medios anarquistas y republicanos hasta que en 1908 es enviado a Constantinopla como corresponsal de La Correspondencia de España. Luego, y ya como redactor de los periódicosEl Mundo y La Tribuna viaja a París, Londres y Alemania.

En vísperas de la Primera Guerra Mundial ficha por ABC y se instala en Berlín, donde permanece más de un año. En 1916 viaja por primera vez a Estados Unidos, país que volverá a visitar en 1930. Ya en 1949, y después de una vida intensa, se retira a la habitación 383 del hotel Palace de Madrid, donde muere un 28 de febrero de 1962.

Entre sus libros más destacadas figuran títulos ya clásicos Londres (1916), Alemania (1916), Playas, ciudades y montañas (1916), Un año en el otro mundo (1917), La rana viajera (1920), Aventuras de una peseta (1923), El matrimonio de Restrepo (1924), Sobre casi todo y Sobre casi nada (ambos de 1928), La casa de Lúculo (1929) y La ciudad automática (1932). En 1951 obtuvo el prestigioso Premio de Periodismo Mariano de Cavia.

Fórcola ha publicado Caricaturas y retratos. Semblanzas de escritores y pensadores (2013), una antología de textos de Camba creada ex novo, seleccionada y prologada por el investigador Francisco Fuster, que reúne treinta semblanzas de escritores (Gorki, Rubén Darío, Baroja, D’Annunzio, Balzac, Dickens, Goethe, Kipling…) y pensadores (Nietzsche, Bergson, Marx…). Los retratos que integran esta curiosa galería son una especie de siluetas, de escorzos que nos revelan esa faceta oculta y desconocida de treinta personalidades célebres sobre las que creíamos conocerlo todo.

También hemos publicado Crónicas de viaje. Impresiones de un corresponsal español (2014), una antología, a cargo también de Francisco Fuster, y con prólogo de Antonio Muñoz Molina, que ofrece al lector las ciento cincuenta mejores crónicas publicadas por el periodista gallego, incluyendo varias decenas de ellas –rescatadas de la hemeroteca– que permanecían inéditas en formato libro y se publican ahora por primera vez, agrupadas en una serie de capítulos que giran en torno a las distintas ciudades en las que Camba trabajó como corresponsal de prensa.

*Nota de Prensa de Javier Fórcola, editor.

MILENA BUSQUETS: UN DIÁLOGO

Milena Busquets ha publicado uno de los libros de la temporada: 'También esto pasará' (Anagrama, 2015), que puede definirse de muchas maneras. Por ejemplo, como una carta de amor a la madre, Esther Tusquets. Hace unos días, en compañía de María Teresa Slanzi, conversamos y luego paseamos por Zaragoza. Estas son algunas notas de la entrevista que se publicó en Heraldo. 

"Mi madre fue una escuela de seducción estupenda"

¿En qué medida su novela es una autobiografía o una ficción, porque se crea un personaje? 

Es cierto que me creo otro personaje, quería mantener la distancia. Es un libro muy íntimo y por lo tanto, por mi propia salud mental, me parecía que lo mejor era mantener una cierta distancia...

Eso le permite fabular... 

Sí, claro. En muchos casos hay fabulación, ficción, y en cierto sentido es menos autobiográfico de lo que la gente piensa. Está claro que la parte de mi madre, Esther Tusquets, es autobiográfica, cuento las cosas como las recuerdo yo. No me he querido sujetar a la autobiografía, buscaba un territorio de absoluta libertad desde la lealtad máxima...

¿Qué quería contar?

Una historia de amor entre madre e hija.

¿De amor? Su relación con su madre era compleja: de amor y de desamor, ¿no?

Totalmente. Es una historia de amor de madre e hija. De amor y desamor. De amor y odio. Al principio y al final. Las grandes historias de amor son grandes historias de amor y odio, estoy convencida. El amor es el único terreno donde, al final y en el siglo XXI, tenemos absoluta libertad. Vivimos sin control o más descontrolados. Es un terreno salvaje, donde hay gente a la que amas y adoras y a veces la odias, la quieres matar. Si juegas al juego del amor y de la pasión acabas descubriendo el odio; forma parte de las reglas del juego.

Su madre y usted eran distintas: ella, por ejemplo, no tenía vocación de madre...

-Sí. Siempre lo decía, aunque luego reconocía que le habíamos dado muchas satisfacciones. Disfrutó conmigo y con mi hermano a partir de la adolescencia. Así como yo sabía, desde los cuatro años, que iba a ser madre, tenía una colección de muñecas, les daba clase, las vestía, les ponía notas y redactaba sus diarios, Esther fue madre a los 36 años, para aquella época era muy tarde. No entendía mi pasión por los niños. Nada. Le parecía un poco ridículo y a veces hasta me lo reprochaba: “¿No podías disimular un poco?”. Ja, ja, ja...

-A veces, a la luz de su libro, incluso podía ser un poco borde...

Mi madre era muy dura, muy seca, esta cosa simpática y dicharachera que puedo tener yo no lo tenía en absoluto, pero era leal, tenía un gran sentido del humor. Consideraba que no necesitaba ser simpática. Pensaba que una cierta dureza te hace más fuerte. Era muy exigente, difícil de satisfacer, sí. Era la persona más difícil de seducir que he conocido. Cualquier hombre, a su lado, es facilísimo, ja, ja, ja. Mi madre fue una escuela de seducción estupenda.

Ella le daba consejos sobre los hombres

Sí, sobre los hombres, sobre la vida, hay que disfrutar, decía. Me daba pocos consejos, no era de esas de dar la lata, pero me salvaba cada vez. Con una frase, tuviese el problema que tuviese, mi madre me salvaba, me devolvía a la tierra y ahora he tenido que aprender muchas cosas...

-¿También ha querido escribir un libro sobre el duelo?

- Me gusta mucho el de Joan Didion, ‘El año del pensamiento mágico’: Joan Didion es Dios. Cuando empecé a escribir no me planteé nada, hice el primer capítulo muy rápido, en quince minutos, en la mesa de la cocina comprada en Ikea, entre ruidos, con los niños viendo la tele. No podía parar. Me daba igual que fuese un churro o una obra maestra. De repente vi la historia muy clara, tuve un esquema muy pronto, capítulo a capítulo, y hubo un momento en que asimilé la redacción como un destino... Pero nunca pensé que era una novela sobre el duelo, sino una exaltación del amor a mi madre.

Desde luego.

Entre otras cosas porque para mí mi madre no está muerta. Sigue tan presente en mí, me gusta tanto oír hablar de ella, conocer nuevas anécdotas, redescubrirla, que madre sigue ahí, y no soy nada espiritualista. Y esto se nota en el libro. Soy una mujer muy física, directa, carnal, que busca el placer y los pequeños gozos de las cosas de cada día. El otro día me decía: “No es que piense en ella cada día, es que pienso en ella cada dos horas”. He llegado a Zaragoza y he pensado cuando estuve con mi madre en Zaragoza buscando desesperadamente pastel ruso. Está conmigo. Si nos llevases los recuerdos contigo, ¿qué sería la vida?

-Al final, dice, su madre empezaba a mentir. ¿Por qué?

Mi madre se daba cuenta de que había tenido muchísimas armas y que las estaba perdiendo poco a poco, como las perderemos todos, y en algunos casos la forma que utilizaba para asumir esta pérdida era la mentira, cambiar las cosas, no reconocerlas. No es que fuesen mentiras escandalosas o que nos perjudicasen, pero eran pequeñas cosas que nos extrañaban en una mujer tan auténtica.

En la novela desliza un autorretrato suya de buscadora, promiscua, parece saber mucho del amor...

Es un retrato de ficción. No sé. Algunos días sé mucho del amor y otros días no sé nada. El amor que vale la pena es aquel en el que pierdes los papeles; aquel que ya sabes cómo vas a manejarlo desde el principio no tiene gracia... La gracia para un cazador es cazar algo que nunca ha cazado. Tuve que seducir a una reina que era mi madre, difícil de seducir. La seducción es un juego importante...

Hablemos de sexo.

A mí no me parece que haya tanto sexo...Yo soy una persona física, sensual. Somos animales, seres físicos que necesitamos ser tocados. Y sí, como digo en el libro, el sexo a veces es el auténtico antídoto contra la muerte. La vida es efímera y hay que entregarse a ella sin límites. El sexo tiene una potencia, un poder, una conmoción, no me gusta nada cuando se banaliza.

¿Cómo mezclan el sexo y el amor?

Bien. El sexo no es solo sexo: es la aventura, la seducción, lo que puede pasar, es el mar, tan físico. En el fondo, este es un libro muy romántico. Vivir sin amor es lo más difícil del mundo; vivir sin la conciencia de que has sido amado de verdad es una tragedia absoluta. Todo ser humano merece haber sido apasionadamente querido, aunque tampoco es necesario tener amor en vena constantemente.

 

*La foto de Milena Busquets la tomo de aquí.

 

'UN PARAGUAS': NOVELA DE WILL SELF

'UN PARAGUAS': NOVELA DE WILL SELF

WILL SELF: BAILANDO EN TU CABEZA

 

[Juanjo Blasco Panamá lee y comenta la novela 'Un paraguas', que Siruela acaba de publicar en España. Traducida por Daniel Gascón, es una narración de flujo de la conciencia llena de claves, de datos, de canciones... El texto apareció hace unos días en 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.]

Por Juanjo BLASCO PANAMÁ

Circula por la red un vídeo especialmente perverso.

El protagonista es Ornette Coleman, un saxofonista prodigioso adorado y despreciado a partes iguales. Ante un público entregado comienza su “Dancing in your head” y la gente empieza a bailar. A los pocos minutos surge el Coleman salvaje, el del free jazz, se le hinchan las venas del cuello casi hasta la explosión y pasma a la ciudadanía con sus esquizo-solos y su locura sónica. El estribillo tarareable, los ritmos conocidos y bailables se han acabado. Empieza realmente el espectáculo y, si puede, dance usted.

Desconozco si a Will Self  (Londres, 1961) le gustará Ornette Coleman u otros músicos que hace años se aburrieron de la papilla convencional pero  de lo que no cabe duda es de que su escritura y sus historias no se publican para lectores convencionales. Smith goza de excelente reputación pero no se espere de él un “best-seller”;  cuando uno entra en su(s) mundo(s) nada vuelve a ser igual pero la puerta no tiene letreros de acceso y desde luego si hay alguna salida no se ve a primera vista. Todo un viaje.

No puede esperarse menos de una persona que con doce años fumaba marihuana, se intentaba autodestruir quemándose el cuerpo con cigarrillos, cortándoselo  con cuchillos y podía haber hecho una guía de todo tipo de drogas antes de su mayoría de edad. No son rumores, son sus palabras y su rostro esculpido en piedra lo confirma. Pero terminado el espectáculo a Will Self hay que conocerlo por su obra y eso, señores, son palabras mayores.

“No escribo ficción para que la gente se identifique con ella ni describo un mundo reconocible. Escribo para asombrar. Lo que quiero es perturbar la lógica del lector, lo que da por sentado, hacerle percibir que lo que da por sentado es inestable”. Glup.

 Que todo esto es más que palabrería puede comprobarse en “ Un paraguas” (Nuevos Tiempos Siruela, 2015) artefacto que esconde todo un mundo si el lector se decide a entrar en el mundo alternativo de Self y sus personajes. Es cierto que no lo pone fácil y  decir, de entrada, que apenas hay puntos y aparte y que, desde luego, la obra no se divide en capítulos ni tiene glosarios o boyas literarias a las que pueda asirse el lectorlo que puede desanimar a muchos pero el esfuerzo merece la pena. Casi 330 páginas para acompañar a Zack Busner, un psiquiatra “heterodoxo” que en los años 70 se encuentra en un manicomio victoriano con una mujer en coma desde hace decenios a la que intentará despertar mediante sus poco lógicos métodos y que le llevará con su experiencia vivida desde un Londres de principios del siglo XX hasta el del año 2010 en un recorrido que deja estupefacto y exhausto.

El estilo de Will Self es contundente, fantástico, rozando lo grotesco a veces pero la fama adquirida por el autor (novelista y periodista reputado en plazas tan exigentes como The Guardian, The New York Times, The Times)es merecida. Las líneas, las frases, telegráficas a veces, obligan a una lectura reposada. En cada una de ellas se puede encontrar una sensación, una referencia que lleva a mil lugares distintos; en cada una de ellas son tantas los reflejos sociales, médicos o musicales que una lectura apresurada hace que se pierda gran parte de la fiesta. Antes mencionaba a Ornette Coleman, quizá ahora, para que el lector no crea que se trata de una aventura imposible, haya que hacer referencia a los buenos licores. Will Self es como el buen whisky: trago largo pero a sorbitos. Y paladear.

Si siempre es de justicia mencionar  el excelente grupo de traductores con los que goza la edición literaria nacional en este caso hay que levantarse y aplaudir ante la labor de Daniel Gascón, su traductor, cuya labor aquí es simplemente descomunal. El lector no se siente perdido en ningún momento porque la prosa llena de referencias y caminos paralelos encuentra el acompañamiento de múltiples citas (superan el centenar ) que explican las sensaciones que caen en catarata en el momento menos pensado. La tarea ha sido tal que el propio Self, en las múltiples reuniones para matizar esta traducción que casi le llegó a comentar: “Me está costando más tiempo aclararte ciertos aspectos del libro de lo que me costó escribirlo”. El resultado es sensacional.

Hay un juego paralelo que puede hacerse con “Un paraguas”. Desde la primera página el protagonista va incluyendo un tema de los Kinks (“Ape-man”) que no deja de obsesionarle durante unas horas .La vida misma. Si el lector es capaz de poner la “banda sonora” a ciertas páginas mientras las lee( “Angel Delight” de Fairport Convention, “Bold as love” de Jimi Hendrix, los mencionados Kinks) el placer se multiplica. En este caso las citas no entorpecen la lectura, la clarifican.

Un mundo apasionante, una excelente traducción, secretos por descubrir y el placer, por fin, de encontrar a alguien que ni sigue caminos literarios trillados ni lo pone fácil pero invita a una aventura extraordinaria.

A sorbitos. Y paladear.

 

 

AUTOR: Juanjo Blasco Panamá

 

TÍTULO:  “Un paraguas”

AUTOR:  Will Self

EDITORIAL:  Nuevos Tiempos Siruela, 2015

TRADUCCIÓN: Daniel Gascón

PAGINAS: 328

AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. CINE Y PINTURA. Agustín Sánchez Vidal impartió el ciclo ‘Genealogías de la mirada’, dentro del programa ‘Vida en ficciones’, que coordina Amparo Martínez.

Antón CASTRO. Zaragoza

Agustín Sánchez Vidal, escritor, investigador del cine y catedrático emérito de Cine y otros medios audiovisuales, imparte en el Paraninfo, hoy, mañana y el viernes, el ciclo ‘Genealogías de la mirada’, que nació de un encargo del Museo del Prado.

¿Cuál sería la idea general del ciclo, qué quiere contar y analizar?

La idea general es tender un puente entre instancias que quizá cueste relacionar a primera vista y que, sin embargo, están muy imbricadas. Un buen ejemplo son las anamorfosis. Es una palabra griega que significa "transformación", porque se trata de perspectivas forzadas de tal modo que cuando se ven de frente aparecen como algo distorsionado o no reconocible, pero cuando se observan desde el punto de vista adecuado "saltan" a la vista y se imponen con la fuerza de imágenes hiperrealistas. Hoy se han convertido en un arte callejero, son esas pinturas que hacen con tiza en las aceras gente como Julian Beever, Kurt Wenner, Tracy Lee Stum, Eduardo Relero o multitud de artistas anónimos. Ese es el itinerario que me interesa: ir desde el Partenón o la pared de un museo hasta lo que está sucediendo en nuestras aceras hoy mismo, aquí y ahora y tratar de explicar las razones de esa vigencia. Que quizá sean la causa de la atracción que siguen ejerciendo artistas como Dalí, que explotaron a fondo este tipo de trampantojos, como demostraron las recientes exposiciones suyas en el Pompidou y el Reina Sofía, batiendo todos los records. Pero que sonrecursos ya presentes en Leonardo da Vinci. O Piero della Francesca.

¿En qué medida ha influido el arte en el cine, y en concreto el arte griego?

En algunos manuales de Historia del Cine se compara este medio de expresión con el mito de la caverna de Platón. Pero la cuestión es mucho más sencilla. Basta con comparar dos palabras que proceden de la misma etimología: Idea y Video. En griego la palabra idea significa “apariencia” o “forma” y está emparentada etimológicamente con el latínvideo”, que significa “ver” En Platón ‘idea’ suele equivaler a “punto de vista, porque él creía que aunque veamos a través de los ojos, en realidad miramos con los conceptos, y a menudo lo real no es lo visto, sino lo previsto, lo que sabemos. Pensamos con los ojos. Y, por lo tanto, para reproducir la realidad no basta con copiarla sin más, sino que debemos recrearla teniendo en cuenta nuestras limitaciones visuales. Lo cual implica a menudo su alteración, para preservar la reconocibilidad.

¿Dónde veríamos un parentesco entre el barroco y el cine, en qué películas, en qué formas específicas de contar con imágenes?

Hay quien piensa que vivimos en una era neo-barroca, por razones muy distintas: Severo Sarduy por razones más bien pictórico-literarias; Omar Calabrese por un contexto audiovisual que se asemeja a lo que otros han venido llamando Post-modernismo. Quizá la mayor semejanza entre el barroco y el cine proceda, en origen, de los trampantojos del arte tridentino y jesuítico. Quizá no sea casualidad que fuera un jesuita, Athanasius Kircher, quien propusiese la linterna mágica en la que se basan los proyectores. Quizá tampoco lo sea que fuese uno de sus discípulos, Gaspar Schott, quien inventara el término "anamorfosis". Quizá tampoco que algunos de los más grandes directores como Hitchcock o Buñuel, estudiaran en los jesuitas. Y hay muchas formas de barroquismo en cine, pero pocos lo representan mejor que Federico Fellini.

¿Cuáles serían esas imágenes ambiguas que se cuelan de rondón en el cine? ¿Son deliberadas o azarosas?

Yo voy a tratar más bien de la ambigüedad de pintores como Arcimboldo, que logran la duplicidad con imágenes estáticas. En el cine la ambigüedad es más sencilla, porque se dispone de recursos como el movimiento, las sobreimpresiones, el montaje, etc. Abel Gance, en su ‘Napoleón’, llegó a superponer hasta una decena de imágenes. Decía que no se podrían deslindar, pero que de alguna manera estarían allí, como los instrumentos de una orquesta que suenan a la vez...

Piensa uno en artistas como Visconti o Max Ophüls, por ejemplo. ¿En qué medida se puede decir que ellos practican un cine deudor del arte y de la arquitectura?

Visconti reconstruyó en ‘Senso’ cuadros de los pintores italianos llamados ‘macchiaioli’ ("manchistas") y Ophuls es uno de los mayores virtuosos de la grúa -si no el mayor--, a la que lanza a ejecutar todo tipo de proezas metafóricas, deslizándola, por ejemplo, a lo largo y ancho, alto y bajo, de la fachada de un edificio.

¿Qué tiene de especial el arte de Tiepolo?

El Tiepolo que voy a considerar es Giandomenico, el hijo del más conocido de la saga, Gianbattista. Lo suyo es singular porque pintaban frescos, que no eran tan habituales en Venecia, donde la humedad los hacía más difíciles. Sin embargo, Gianbattista llegó a ser considerado el mejor fresquista dieciochesco en Europa. El caso de su hijo no es menos interesante, porque le toca la Revolución Francesa: nace veneciano y muere austríaco, ya que Austria se anexiona a la Serenísima República. Pero lo que más le duele es que la pintura al fresco o de caballete es sustituida --y prostituida, según él-- por unos artefactos ópticos llamados Mundos Nuevos, uno de los antecedentes del cine. Y muere aislado en su villa, un poco como Goya, preguntándose si lo nuevo es necesariamente mejor que lo anterior. Dudan ya de las ventajas de la Ilustración, de la Modernidad. Lo cual, paradojicamente, los hace muy modernos.

¿Qué elementos concretos de su obra pasarían al cine?

Hay una película de Ettore Scola, ‘Un Mondo Nuovo’ (que en España se tituló ‘La noche de Varennes’), que exploran a fondo toda esa mutación.

¿De qué está hablando cuando habla de banda de imagen y de banda sonora?

Es que en el Museo del Prado hay dos cuadros de Giandomenico Tiepolo, que son gemelos, uno titulado ‘Un Mundo Nuevo’, en que se muestra a la gente mirando por un artilugio óptico, y otro titulado ‘El charlatán’ en el que un buhonero habla a la gente usando un tubo acústico. Cuando los vi me dije: "Aquí están ya los dos elementos básicos del cine: la imagen y la banda sonora". Ese fue el punto de partida de la conferencia.

¿Qué tienen que ver los narradores tradicionales con los métodos narrativos del cine?

En un principio el lenguaje del cine era tan novedoso que tuvo que recurrir a los charlatanes para hacerse entender: eran los "explicadores", que aclaraban a la gente lo que sucedía en la pantalla.

¿Qué cuadros en concreto y qué fenómenos abordará en la tercera conferencia: ‘Panoramas: el ojo global’?

De los panoramas, que eran una enormes pinturas circulares de hasta 20 metros de alta por 200 de circunferencia, que rodeaban al espectador y le metían en los paisajes (montañas, ciudades) o acciones (batallas, por lo general) allí representados. Fueron el mayor espectáculo que nunca existió, el dinosaurio de los mass media. En principio fue una patente, pero a lo largo del siglo XIX se difundieron de tal modo que la palabra se convirtió en algo de uso común, dio origen al género costumbrista (el ‘Panorama Matritente’ de Mesonero Romanos, por ejemplo) y terminó infiltrándose en el cine a través de una de las dos familias de movimientos de cámara, las panorámicas, tan influyentes que sin ellas no existiría el cine como lo conocemos.

¿Qué posibilidades han suministrado al cine los nuevos sistemas de visión como Polyvision, Cinemascope, Cinerama, Vistavisión o Panavisión?

Han ampliado la mirada y, con ello, las relaciones de los personajes con el espacio, o entre sí. Ni el Western Panorámico (género tan eminentemente horizontal: Anthony Mann), ni películas como ‘Lawrence de Arabia’ existirían sin esa ampliación ni tendrían sus dimensiones épicas.

¿Existen cineastas a los que se les pueda calificar, por su complejidad, por su ambientación, por el método narrativo, cineastas de arte?

Hay multitud de pintores que han hecho cine, desde Dalí o Picasso hasta Leger, Cocteau, Man Ray, Andy Warhol o Julian Schnabel. Pero yo prefiero pensar en aquellos que, habiendo querido ser pintores (y siendo excelentes dibujantes) trasvasaron todo ese potencial plástico y visual al cine. Unos pocos ejemplos: Sergei Eisentein en Rusia, Orson Welles y John Huston en EEUU, Akira Kurosawa en Japón, Satyajit Ray en la India... Otro capítulo aparte sería el de los arquitectos, como Fritz Lang. O el de los fotógrafos, como Stanley Kubrick y Carlos Saura.

¿Qué han aportado al cine convencional las técnicas publicitarias y esa idea de contar una historia en poco más de un minuto?

El cine ya desarrolló sus propias técnicas de síntesis en un "género" propio poco considerado, el de los ‘trailers’, que luego, andando el tiempo, influyó lo suyo en el video-clip que, a su vez, revertió esa influencia en el cine, en muchas ocasiones con consecuencias nefastas.

¿Cuál es la película más compleja por la evidencia de los referentes plásticos? ¿O cuál sería la que más le impresiona a usted?

Una de las propuestas más complejas que conozco es el ciclo ‘Cremaster’ de Matthew Barney. Una de las más depuradas quizá sea el ‘Ivan Rubliev’ de Tarkosvski. Entre las más arriesgadas, ‘El arca rusa’ de Sokurov y ‘El Molino y la cruz’ de Lech Majewski.

 

*La foto de Agustín Sánchez Vidal es de Esther Casas.