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Antón Castro

Temas aragoneses

ADIÓS A LA EXPO EN DIRECTO

ADIÓS A LA EXPO EN DIRECTO

LA CEREMONIA DE CLAUSURA SE EMITIRÁ POR TELEVISIÓN E INTERNET PARA TODO EL MUNDO

 

Podrá seguirse en directo en expozaragoza2008.es y a través de twitter.com/expozaragoza.  AragónTV, rtve.es y el Canal 24Horas retransmitirán también el evento

 

Mañana domingo 14 de septiembre, a partir de las 19.00 horas, la web oficial de Expo Zaragoza 2008 (www.expozaragoza2008.es) emitirá en directo y para todo el mundo la totalidad de la Ceremonia de clausura de la Exposición Internacional. Además, la novedosa herramienta de comunicación digital Twitter (www.twitter.com/expozaragoza) permitirá a los usuarios interactuar y comentar el acto en directo.

 

Como apuesta final por la comunicación digital participativa, Expo Zaragoza 2008 ha invitado a 3 blogueros aragoneses para que retransmitan a su manera la ceremonia desde el interior del Palacio de Congresos. Fernando Tricas (fernand0.blogalia.com), Daniel Torres Burriel (aragoneame.com/expo) y Gabriel del Molino (camyna.com) contarán a través de sus páginas personales lo que suceda en torno al final de fiesta de la Expo.

 

Aragón Televisión ofrecerá también la retransmisión en directo de la clausura completa, que consta de los actos protocolarios del Palacio de Congresos y del gran espectáculo piromusical que tendrá lugar a lo largo de la ribera del Ebro.

 

Por otro lado, Radio Televisión Española (RTVE) difundirá el evento en directo a través de la página web www.rtve.es y del Canal 24Horas, que a través del satélite y de la TDT llega a millones de espectadores en España, el resto de Europa y América.

*La nota corresponde a prensa de la Expo. La visión de la paserola de Manterola es del gran José Antonio Melendo, al cual hace un par de meses que no veo.

 

 

ALBALATE, DESDE EL CASTILLO

ALBALATE, DESDE EL CASTILLO

Estuve ayer en Albalate del Arzobispo, en el castillo imponente, que ofrece unas increíbles vistas sobre el pueblo y sus alrededores poblados de historia, de leyendas y de pinturas rupestres. Desde la amplia terraza, con la cámara de Florencio de Pedro, disparé hacia Urrea de Gaén, donde vivimos casi cuatro años.

 

Ayer se fallaba el premio de Escultura de Alabastro. Una iniciativa espléndida que lleva ya seis años con espléndidos logros.

PEPE MELERO, ORO PARA LAS PEÑAS ZARAGOCISTAS

PEPE MELERO, ORO PARA LAS PEÑAS ZARAGOCISTAS

PEPE MELERO RECIBE LA MEDALLA DE ORO DE LAS PEÑAS DEL REAL ZARAGOZA

 

José Luis Melero Rivas, Pepe Melero para los amigos, es consejero del Real Zaragoza desde hace dos años. Y en ese tiempo se ha destacado por difundir aquí y allá, incluso en los malos momentos, el orgullo que siente por su club, el amor hacia los colores, una forma de juego, una trayectoria de momentos inolvidables y de nueve títulos. Ha estado en un sinfín de peñas, ha hablado con inmenso cariño, casi como un profeta que se no se resigna ni al desierto ni al silencio y se enerva en la arenga. Muy pronto se convirtió en el consejero de peñas: se inauguraba una peña, se celebraba un  acto, se reclamaba presencia institucional y allí, con el presidente Eduardo Bandrés y con los jugadores (Zapater casi siempre, Zapater como buque insignia indesmayable), allí estaba él con su verbo inflamado y sus fogonazos de humor. El último fue decir, o más bien repetir, que el día más importante de su vida fue el 10 de mayo de 1995 en París, lo cual le había costado el reproche de su mujer, Yolanda Polo, y varios amagos de divorcio. Ese día es más importante que el día de su boda, del nacimiento de sus hijos... Lo dijo tan teatralmente que la gente se tronchaba.

 

Por todo eso, la Federación de Peñas del Real Zaragoza le ha concedido la medalla de oro, y le será entregada mañana en Caminreal, en un acto que tendrá el sabor de la emoción, de los cánticos zaragocistas y de la esperanza del retorno inmediato a Primera División. Pepe, sabio de letras y un centón de anécdotas, bibliófilo infinito e ilustrado de jotas, ha querido corresponder: ha llamado a su amigo Vicente Olivares, el gran jotero, para que cante, para que ronde, para que hinche en el viento la voz de la pasión por el Real Zaragoza. Y quizá, al unísono, tras alguna jota de picadillo, se atrevan a gritar aquello de lo que tan precisado está el equipo de Marcelino García Torcal: “…a ganar, a ganar, a ganar”.

 

Pepe Melero, incluso cuando el equipo se tambalea instantáneamente como ahora, siempre gana: recoge vientos de cariño y recoge tempestades de afecto, de respeto y de ilusión.

*En la foto, en el estadio de La Romareda, Pepe Melero posa con el joven forofo y jinete Guillermo Juan. La foto está tomada por el escritor y pedagogo Víctor Juan Borroy.

 

JOAQUÍN GRASA RETRATADO POR SU HIJO

JOAQUÍN GRASA RETRATADO POR SU HIJO

Aurelio Grasa. Negativo 1,6 x 2,2 cm.


D. Joaquín Grasa, padre de Aurelio Grasa,
con sombrero canotier, paseando por el Coso,
junto al Palacio de los Condes de Sástago.
Se distinguen en la penumbra, los grandes balcones
de la planta noble del edificio, varios coches de caballos,
viandantes y los letreros de comercios como
Navarro Hijos y Espinosa. Es de advertir la dificultad
de ejecución de la fotografía debido al fuerte
el contraste existente entre la luminosidad del pavimento,
el personaje y los edificios del fondo.

 

El texto es de Carlos Barboza.

EL ALASKA Y EL CHICO DEL BIGOTE. Por RODOLFO NOTIVOL

EL ALASKA Y EL CHICO DEL BIGOTE. Por RODOLFO NOTIVOL

[Rodolfo Notivol, autor de un personalísimo libro de relatos, Autos de choque (Xordica), acababa de escribir este texto sobre la historia de amor de sus padres cuando yo colgué el bar Alaska, tras recibir la bella foto de Rafael Castillejo, el desván de curiosidades de la ciudad. Rodolfo me ha enviado el texto completo y lo cuelgo aquí gustoso. Es una historia de amor y de amistad.]

 

"Tenía una amiga. Se llamaba Palmira. Vivía a pocos metros de mi casa, en un corralón de Ramón y Cajal, frente al hospital militar. En la esquina había una fábrica de helados que se llamaba “Lechefri”, al lado, de otra de cuerda y liza. No recuerdo bien dónde ni cómo la conocí, pero éramos unas crías. Palmira venía a casa y jugábamos en el jardín. Algunas tardes, mi madre le preparaba algo para merendar. Comía con ganas, en su casa no andaban sobradas de comida. A mi madre le caía bien. Sabía que su padre había estado en la cárcel por política como sus hermanos y no le importaba que fuera amiga suya. Pero me tenía prohibido ir a su casa.

“Es buena chica”, decía. “Son buena familia. Pero que no me entere de que vas a su casa. No sabemos si todavía puede estar allí “la infección” ”, decía.

“La infección” era la tuberculosis. El padre de Palmira la había llevado de la cárcel a casa y había muerto a los pocos meses de salir. Luego, le tocó a la hermana mayor de Palmira.

Pasaron los años, mi madre se olvidó de “la infección” y yo subía a buscar a Palmira a su casa para dar nuestros paseos las tardes de los sábados y los domingos. Me gustaba hacerlo porque así podía ver a su madre.

Su madre era lo contrario de la mía.  Rubia, delgada y pálida, con unos bonitos ojos azules y, sobre todo, con una voz suave, muy dulce, que nunca levantaba más de lo necesario. Todavía era joven y guapa, pero parecía cansada y triste. Se llamaba Carmen, como su hija mayor.

El piso era pequeño y más pobre que nuestra casa. Dos dormitorios y una cocina que estaba siempre ordenada. En la cocina sólo había una mesa camilla y una alacena vieja. Sobre el último estante había una fotografía del padre de Palmira y otra de su hermana. Carmen, la hermana muerta de Palmira, se parecía a su padre; Palmira a su madre. Nos sentábamos alrededor de la mesa camilla y tomábamos media taza de leche caliente, a veces con un poco de achicoria, y unas galletas. Casi no hablábamos, pero a mí no me importaba. Disfrutaba de aquel silencio imposible en mi casa. La señora Carmen se sentaba siempre en el mismo sitio, frente a la alacena, de espaldas a la cocina de carbón. Algunas tardes, hablaba con su hija de su marido. A mí me gustaba creer que con intención de que yo también escuchara, como si que lo hiciera fuera importante para ella. Hablaba de él con respeto y cariño y, aunque no podía evitar mientras lo hacía lanzar miradas lánguidas a las fotografías de la alacena, siempre contaba cosas alegres que habían hecho juntos. Yo entonces era sólo una “pollita” y me gustaba imaginar que aquella mujer había escogido ese sitio en la mesa para poder ver siempre aquellas fotografías y que, cuando nos íbamos, se quedaba allí sentada y pasaba horas mirando las imágenes de su hija muerta y de aquel hombre al que había querido tanto. Y suponía que a mí me pasaría lo mismo, que encontraría un hombre al que poder querer de aquella forma 

¡Qué tonta era!

Cuando salíamos de aquella casa, me sentía tan bien que me parecía querer a Palmira más que a mis propias hermanas. La cogía del brazo y nos íbamos a pasear hechas unos pimpollos. No teníamos dinero para otra cosa, ni siquiera para ir al cine. Subíamos por Requeté Aragonés hasta Independencia y recorríamos el Paseo de punta a punta, una y otra vez. Cuchicheábamos, estirábamos el cuello y nos hacíamos las interesantes. Podíamos ver pasar las mismas cara siete u ocho veces en una tarde, como en un carrusel de caballitos.

En la esquina de Independencia con Requete estaba el “Alaska”, un café con música. En la puerta, bajo los porches, se ponían grupos de chicos y te decían cosas al pasar. Uno de esos chicos parecía estar allí todo el día, siempre dispuesto a meterse con mis calcetines. Decía que si no era mayorcita ya para llevar calcetines.

Eran unos calcetines de lana cortos y blancos. Lo único realmente mío que llevaba puesto. Los compraba mi padre a plazos en una tienda de la calle Azoque. El resto era ropa usada. Nos la daban las monjas del hospital de la que recogían para la caridad o las mujeres de los médicos cuando se cansaban de llevarlas. Además, yo tenía sólo quince años y aunque hubiera podido comprar medias en casa no me hubieran dejado ponérmelas.

Aquel chico que se metía con mis calcetines era delgado, de labios finos y pelo negro y brillante y, aunque sólo tenía dos años más que yo, se había dejado un bigotito para aparentar mayor. Así que Palmira y yo empezamos a llamarle “el chico del bigote”.

Cada vez que pasábamos por el “Alaska”, Palmira se reía y me decía que el “chico del bigote” me haría cosquillas cuando me besara, porque yo le gustaba y le parecía que él a mí también. Yo lo negaba y le decía que si era tonta. Pero la verdad es que aquel “chico del bigote” me parecía muy guapo.

Una tarde, salimos a dar nuestro paseo con un poco retraso, habíamos tenido que esperar porque poco antes había caído el diluvio universal. Al pasar junto al “Alaska”, el “chico del bigote” asomó la cabeza y volvió a recordarme lo de mis calcetines. Yo estaba harta. Le di la espalda y bajé la acera para alejarme de él. En el suelo, junto al bordillo, había un agujero lleno de agua, y allí fue a parar mi pie. El pie entero, hasta el tobillo, con zapato y calcetín. Las carcajadas de aquel chico desde se oyeron por todo el Paseo. Saqué el pie del charco y, aunque estaba furiosa, me marché como si no hubiera pasado nada. Fui toda la tarde chapoteando dentro del zapato, llena de vergüenza, con un calcetín blanco y el otro negro.

Durante más de un mes no volví a cruzar por delante del “Alaska”. Llegábamos a Independencia por la calle Cádiz y nos cambiábamos de acera. Una tarde, cuando ya nos íbamos a casa y yo casi le había olvidado, “el chico del bigote” dio un salto desde detrás de una de las columnas del porche y se plantó delante de nosotras.

“Ya era hora”, dijo. “Toma, esto es para ti. Llevo un mes cargando con ellas.”

Sacó un paquete plano, como un sobre grande, del bolsillo de la chaqueta y me lo puso a un palmo de la cara. Yo seguía enfadada y me dieron ganas de darle un manotazo y tirárselo al suelo. Pero no me dio tiempo. Mientras me lo pensaba, asomó sus ojos por encima del paquete y dijo:

“Bueno, lo coges o no”.

Y lo cogí.

No pude ponerme aquellas medias hasta un par de años más tarde, cuando ya estaba harta de llamar Juan a aquel “chico del bigote”, que  ya era mi novio formal y había subido a casa. Por entonces ya no veía a Palmira. A Juan no le gustaba que saliéramos los tres juntos ni siquiera de vez en cuando y supongo que esos días mi mirada se parecía demasiado a la de madre de Palmira cuando miraba aquella fotografía de la alacena."

 

LA ZARAGOZA DE AYER: EL BAR ALASKA

LA ZARAGOZA DE AYER: EL BAR ALASKA

Rafael Castillejo, ese enamorado de Zaragoza y sus mitos, ese cronista visual de la ciudad y sus recuerdos, envía a un montón de amigos esta curiosa foto del bar Alaska, que nos traslada a otro tiempo. El pie de foto que ha colocado es éste: “Antiguo CAFÉ ALASKA (Paseo Independencia nº 8 - Zaragoza). A finales de los 60 se construyó allí el nuevo Sepu”.

LZ 127: PREMIO DEL PÚBLICO EN DELICIAS EL DOMINGO

LZ 127: PREMIO DEL PÚBLICO EN DELICIAS EL DOMINGO

El pasado domingo 7 de Septiembre se otorgaron los premios de la VII MUESTRA DE CORTOMETRAJES ARAGONESES DE DELICIAS (ZARAGOZA), el encuentro anual que sirve como repaso de todas las producciones realizadas durante el curso anterior. El corto “LZ 127”, dirigido por Jesús Obón, fue galardonado con el premio del público, en una tarde donde los protagonistas fueron Carlos Val y “EL IGLÚ”, ganador del premio del jurado, y “MAKING OF” de Víctor Forniés que se llevó a casa los premios de mejor actor para Pedro Rebollo y mejor actriz para María Ángeles Moreno.

La gala de clausura se completó con un homenaje al cineasta aragonés Jorge Nebra.

 

Recordemos que "LZ 127" nos lleva a la primavera del año 1936, donde un periódico local zaragozano, Heraldo de Aragón, decide mandar a uno de sus reporteros para cubrir el inicio de una nueva ruta de vuelos regulares de la empresa Zeppelín. Un medio de transporte peligroso rodeado de aventuras y misterio.
Obón toma como punto de partida el suceso real del vuelo LZ 127 de la Graf Zeppelín sobre la ciudad de Zaragoza. El reportero parte hacia Frankfurt, y durante el viaje se verá involucrado en una trama de espionaje que puede provocar importantes cambios en España.

El corto se rodó a lo largo del 2007 con un gran despliegue de producción nunca visto hasta la fecha en nuestra región. Las localizaciones de "LZ 127" recalaron en algunos escenarios nunca antes pisados por un equipo cinematográfico, como es el caso de la Academia General Militar y la Capitanía General.


En el reparto destacan Jorge Sorrosal, Juan Anillo y Lola Moreno, rodeados de un elenco de caras conocidas de la televisión y el cine, Juanjo de la Iglesia, Eduardo Antuña, Luis Larrodera, Carlos Fuentes y Jesús Guzman, además de la voz inconfundible de Ramón Langa.

Jesús Obón es un joven realizador aragonés que ya tiene a sus espaldas una importante filmografía, con títulos como "El otro lado", "Callejones" y "La mente". En los últimos años su interés por la historia del siglo XX le ha llevado a dirigir dos cortos de época "Último parte de guerra" ambientado en la Guerra Civil y "Canfranc 1943" sobre el oro nazi que pasaba por la famosa estación oscense, corto basado en el trabajo de investigación de Ramón J. Campos. Este último proyecto se llevó cuatro premios, entre ellos el de mejor guión en el Festival de Jóvenes Realizadores Ciudad de Zaragoza y el de mejor producción en el Festival de Fuentes de Ebro.

"LZ 127" es una producción de THE BRAIN SPECIALIST y CLAYMORE FX en colaboración con IMPACTO FILMS.

 

*Esta nota corresponde al productor y cineasta Francisco Javier Millán.

FUENTES DE EBRO: SEMANA DEL CINE Y DE LA IMAGEN

FUENTES DE EBRO: SEMANA DEL CINE Y DE LA IMAGEN

[La Semana del Cine y de la Imagen de Fuentes de Ebro cumple este 2008 su decimotercer aniversario y presenta una programación “de calidad y cada vez más internacional”.

 

Los cortometrajes “El sueño de Tristán Boj”, de Paula Ortiz, y “Niño balcón”, de Pilar Palomero, parten como favoritos tras conseguir seis nominaciones.

 

La semana tendrá lugar del 24 de octubre al 1 de noviembre y volverá a situar a un pueblo de poco más de 4.000 habitantes en el centro de la cinematografía hispana.

 

La SCIFE rendirá homenaje a los fotógrafos y cineastas aragoneses Julio y Alberto Sánchez Millán, con fotografías de gran tamaño.]

 

La localidad zaragozana de Fuentes de Ebro se convertirá en octubre, un  año más, en la capital del cine en castellano. Se celebra la XII Semana del Cine y de la Imagen de Fuentes de Ebro (SCIFE) y las calles, teatros y cines de la localidad respirarán sólo séptimo arte. Este domingo, el coordinador de la SCIFE, José Antonio Aguilar, ha presentado la edición anual y ha destacado, sobre todo, “el excelente momento” por el pasa el festival. El año pasado recibió unos 12.000 visitantes y, entre todas las actividades previstas, Aguilar espera superar el número este año.

 

La SCIFE tendrá lugar del 24 de octubre al 1 de noviembre de 2008 y volverá a premiar al mejor cortometraje de ficción y al mejor documental aragonés. La sección más internacional, el certamen “Un minuto de agua, una gota de cine”, también galardonará la mejor propuesta sobre esta temática. Para José Antonio Aguilar, “la respuesta de público y crítica ha sido maravillosa, y hemos recibido más de 90 vídeos”. Por lo que respecta a la faceta internacional, el coordinador también se muestra orgulloso, puesto que “el interés de los países de habla hispana ha crecido y nos llaman mucho de Suramérica”.

 

La organización del festival ha aprovechado la jornada de Fuentes de Ebro en el pabellón de la provincia de Zaragoza en la Expo para ofrecer los nombres de esta edición. En la categoría de ficción, diez cortos optan a premio. Se trata de “El hueco de Tristán Boj”, de Paula Ortiz; “El patio de mi casa”, de Pilar Gutiérrez; “El sueño de Eva”, de José Manuel Fandos; “La bolita; la verdadera historia”, de Trapper John, SL; “LZ127”, de Jesús J. Obón; “Made in Japan”, de Ciro Altabás; “Niño balcón”, de Pilar Palomero; “Reality”, de Kim Gázkez; “Salomón”, de Ignacio Lasierra, y “Tengo un secreto”, de Carlos Val.

 

De todos ellos, “El sueño de Tristán Boj”, de Paula Ortiz, y “Niño balcón”, de Pilar Palomero, parten como favoritos tras conseguir seis nominaciones cada uno. Los premios que ya se han concedido, aunque la entrega se realizará en Fuentes durante el festival, son los correspondientes al certamen “Un minuto de agua, una gota de cine”. Abiertos al público extranjero, los galardones han correspondido a “Todo el tiempo del mundo”, del alemán Frank Rückert; “Próxima estación/Hurrengo Geltokia”, de los bilbaínos Niko Vázquez y Eva Mateos, y “Nieve todo el año”, del madrileño Isidro Jiménez.

 

La sección a concurso convive en la Semana de Fuentes con múltiples actividades culturales. Habrá, como han anunciado, dos grandes exposiciones. Una reflejará la población zaragozana a través de varias instantáneas, mientras la otra, más importante, rendirá homenaje a los fotógrafos y cineastas aragoneses Sánchez Millán, con fotografías de gran tamaño. Asimismo, la Semana finalizará con el reconocimiento a una gran actriz española, cuyo nombre permanece todavía en secreto.

 

Actividades para los niños, talleres a partir de audiovisuales o el visionado de películas de primer orden (“Che”, “Los girasoles ciegos”, “El orfanato”, ...) completarán una Semana del Cine y de la Imagen de Fuentes de Ebro que se ha ido convirtiendo en estos últimos años en una cita puntera del panorama audiovisual aragonés, nacional y latinoamericano.

 

CARTEL GANADOR

 

El pabellón de la provincia ha sido sede también de la presentación del cartel ganador para la edición anual de la Semana. Elegido recientemente, responde al nombre de “Aquí se viene a ver cine”, y es obra del Estudio Garabato de Jaca. Mostrando un CD con una raya roja encima, evidencia, según sus autores, “la apuesta por el cine original, huyendo de las falsificaciones”.

 

*Ésta es la nota de prensa remitida por el Festival y la Diputación de Zaragoza, tras la presentación, esta mañana, de la Semana de Cine que dirige el infatigable José Antonio Aguilar.

*Autorretrato de la realizadora, fotógrafa y guionista Pilar Palomero.