Blogia

Antón Castro

FLAVIA COMPANY: DIÁLOGO SOBRE 'HARU'

El pasado martes, en Los Portadores de Sueños, en diálogo con Eva Cosculluela, Flavia Company (Buenos Aires,1963, aunque afincada en España desde hace muchos años) presentó su última novela, ‘Haru’, la más ambiciosa de todas las suyas y quizá la cristalización de 35 años dedicados a la literatura. El libro ha aparecido en el sello Catedral y tiene edición en catalán y en castellano; la original es en castellano y la traducción al catalán, que tiene algo de reescritura, también la ha hecho Flavia, cuyo padre vive ahora en Zaragoza con su esposa Carmen, una burgalesa afincada a orillas del Ebro.

 

-¿Desde cuándo tenías en la cabeza a Haru? ¿Y cómo era?

HARU llega tras muchos años dedicados a la literatura, a una literatura que ha intentado siempre quedarse con la esencia, con lo mínimo, con lo necesario pero a la vez suficiente para decir. Digo esto porque, tras la publicación de HARU me he visto obligada a pensar de dónde surgió y por qué. Mi conclusión es que HARU es esa esencia a la que me refiero. Y si me permites la broma, te diré que no puede ir una cuestionándole a la esencia su forma. Llegó y la acepté. La asumí tal como llegó.

 

-¿Qué has querido hacer con esta novela, exactamente: contar una vida entera, hallar una voz, viajar en el tiempo y en un espacio concreto?

No he "querido hacer" nada. Y menos "exactamente". He escrito una novela que abarca una vida, sí, con una voz hallada a través de toda una trayectoria, también, y deudora de una tradición literaria en donde se encuentran no pocos ejemplos de obras clásicas que sitúan sus historias en lugares imaginarios inquietantemente reconocibles o en tiempos lejanos sospechosamente próximos. También supone la creación de un personaje, HARU, con el que lectores y lectoras se sienten identificados, sí, y acompañados. Si Flaubert pudo decir “Madame Bovary c'est moi”, a mí me gusta decir que Haru somos todos. He escrito la historia de todos. Ese ha sido mi trabajo. Me encargado de escribir-nos.

 

-¿Desde cuándo te sientes tan atraída por Oriente y de qué modo se concreta esta pasión?

Nada humano nos es ajen. Si hay algo que me resulta interesante en este mundo es la curiosidad. Que no juzga, no aplica prejuicios, no funciona con saberes preconcebidos. La pregunta, para mí, sería, ¿por qué puede a alguien no atraerle Oriente? Oriente, Occidente, o Marte, o Júpiter, o el fondo del mar, o la cúspide del planeta. Si pudiera, escribiría sobre todo. Procuro escribir sobre todo, en realidad. Intento escoger lo que al hablar de lo particular permite hablar de lo general. Aquello sobre lo que se escribe se elige por muchísimas razones que sería complicado sintetizar en unas cuantas palabras, pues responde a lo que cuadra con el proyecto literario que se lleva a cabo. Todos somos orientales. Todos somos todo. A nadie le sorprendió que en mi novela ‘La isla de la última verdad’ escribiera sobre un médico de Nueva York, Mathew Prendel que navega hacia las costas africanas en un velero. ¿Acaso es posible pensar que me queda más cerca Prendel que una mujer oriental que se aplica a una disciplina como el arte del tiro con arco?

  

-La novela quiere ser una vida completa, pero también es una novela de formación.

Imposible escribir una novela que abarque una vida entera y no hablar de aprendizaje, de formación. En este sentido, HARU es una novela de amor por los maestros, los referentes, la transmisión de conocimiento, el esfuerzo (en mi opinión sinónimo de cultura), la elección y el compromiso. El crecimiento personal es una opción. En esta novela se habla de que nuestra vida es consecuencia de nuestros actos. De que podemos elegir nuestros actos, es decir, de que podemos elegir nuestra vida.

  

-¿Qué tiene de particular el tiro con arco? ¿Por qué has elegido esta disciplina? De entrada parece un poco inmóvil y a la vez te hace pensar en Zenón de Elea.

El tiro con arco se parece asombrosamente a la vida y a la literatura. ¿Por qué? Porque solo cuando se aprende que no hay finalidad se comprende su verdadera esencia. Como en la vida, como en la literatura, insisto. Me parece una clara metáfora, muy ilustrativa. La diana no es lo que importa. Lo que importa es que el tiro se haga desde el corazón. El tiro hecho desde lo genuino, desde lo verdadero, desde lo necesario y suficiente es el que consigue crear una diana a su alrededor. Como en la vida. Como en la literatura. Hace falta tiempo para comprenderlo, como en el tiro con arco.

 

 

-La novela rezuma plasticidad y belleza y una gran capacidad de sugerencia. Por ejemplo, ¿cuál es tu relación con la caligrafía?

Soy amante de la caligrafía. Curiosa respecto a ella. No la he estudiado, pero me gusta tomar un pincel, fabricar la tinta, trazar sobre el papel rugoso los trazos. La plasticidad de la que hablas creo que tiene que ver en gran parte con el intenso e importante contacto que hay en toda HARU con la naturaleza. Esa característica, además, es la que permite dar a la historia la sensación de intemporalidad o de dilatación del tiempo.

  

-¿Cómo definirías esos cinco años de aprendizaje?

¿Los del dojo, los del tiro con arco? Solo como los que permiten al arquero saber si lo es, si lo siente, si puede ser coherente con su vida, si está dispuesto a comprometerse. Los años imprescindibles para saber si quiere conocerse. Los años que descubren si quien estudia quiere estudiar y ser o prefiere el camino de tener y acumular. Lo esencial frente a lo cuantificable.

 

-Tras el paraíso, o la concentración, Haru sale al mundo real. No quiero que nos cuentes el argumento, pero sí, dinos, en un sentido simbólico, qué sucede…

HARU se da cuenta de que para Ser hay que dejar de pensar en Tener. Y hasta aquí puedo contar.

 

¿En qué medida has querido desplegar una filosofía, una pasión distinta por la palabra?

Tienes razón al pensar que en HARU subyace una filosofía. Así es. Una filosofía, una ideología, una propuesta de vida, de mundo, de mirada. HARU propone sumar en vez de restar. Unir en lugar de segregar. Conocer en vez de rechazar. Ser en vez de tener. Interesarse por la diferencia en lugar de condenarla. Creo en la palabra. Creo que es posible cambiar las cosas y que para ello hay que SER CONSCIENTES, DARSE CUENTA de que hemos de abandonar el concepto de propiedad, no solo material sino también emocional. Es necesario abandonar las identificaciones para abrazar las identidades. Ser quien se es. Y comprender que se es lo mismo que y con todo. Ser en vez de pertenecer. Son extremos muy distintos. 

 

 

-La novela aborda temas capitales, pero especialmente una idea compleja del amor. ¿Cómo defines ese amor que busca y halla o pierde Haru?

El amor lo es todo. El amor no es una experiencia, es un estado. El estado de la no violencia y la no pertenencia. El estado que permite comprender que todo lo vivo forma parte de ti y que tú formas parte de todo lo vivo. De nuevo, mi estimado Antón, tus preguntas son profundas y requerirían de un espacio mucho mayor para abarcarlas con una respuesta.

-Has citado a Iris Murdoch. Yo también he pensado en Siddharta de Hermann Hesse. ¿Andan por ahí?

Todos los literatos que permanecen andan por ahí. La esencia que nos unifica es lo que permite a una obra ser universal e intemporal. Todo proyecto literario procura dar con la piedra filosofal de la literatura: nombrar lo que es, lo que somos, el misterio. Aunque sea con el silencio que se deja entre líneas.

 

-¿Qué es el estilo y cómo es aquí el tuyo?

El estilo es una mirada sobre el mundo y no se aplica solo a la obra sino también a la vida. Como en el tiro con arco. Cuando se alcanza el estilo verdadero, deja de notarse. Como dicen los maestros de HARU: los discípulos se distinguen por el modo en que tiran. Los maestros no se distinguen. 

 

-¿Por qué insistes tanto que esta novela es la culminación de un sueño, que concentra, en cierto modo, 35 años de escritura?

Bueno, no es que haya yo insistido en ello. Lo que digo es que mis libros siempre se han parecido mucho, muchísimo a lo que yo quería escribir y que HARU no se parece, sino que ES. Y que esto me ha ocurrido después de treinta y cinco años dedicada a la literatura en cuerpo y alma. 

 

*Esta foto pertenece a Heraldo y Heraldo.es

 

CRISTINA IGLESIAS: "EL ARTE ES ABRIRSE A LAS EMOCIONES"

CRISTINA IGLESIAS: "EL ARTE ES ABRIRSE A LAS EMOCIONES"

Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) es una de las artistas españolas más internacionales. Expone en la sala Zuloaga de Fuendetodos hasta este domingo y ha realizado un disparate para el Museo del Grabado. Viajamos por su obra y su poética a través de palabras específicas.
¿Qué le dice la voz cerámica?
Es la posibilidad de trabajar el color en el propio material. Y, además, después, es poder corregir y añadir. Es también la tierra. He hecho celosías en barro en las que he pensado más en la tierra como material de construcción.
Esto me lleva a preguntarle por la tierra, con una ramificación hacia el paisaje. ¿Qué le dice?
Es el paisaje y es también una idea más genérica de la naturaleza que aparece en todo mi trabajo de alguna manera, aquí y allá. Y creo que el paisaje en mi obra es obvio –he hecho escultura, sí, pero he aprendido mucho mirando la pintura–; miraba una pintura renacentista y miraba más al paisaje que a las figuras. Siempre me ha interesado, como la arquitectura. Esa es la idea de la cultura y la naturaleza: me interesa trabajar y jugar con ellas. Y lo he hecho a lo largo de toda mi obra.
¿Qué es para usted Euskadi?
Euskadi es mi madre. Euskadi es el lugar donde he crecido y, además, me une a la familia, aunque luego con mis hermanos siempre hemos tenido una relación íntima y cómplice, en otros lugares. Euskadi es el núcleo, el principio de todo, el paisaje… Me encanta caminar, incluso hago obras que implican caminar o que el camino es parte de ellas. Euskadi también es el mar… En Madrid lo que más echo de menos es el mar.
¿Qué le ofrece el mar?
Me ha gustado el mar como una masa viva en la que uno puede perderse con los ojos y mirar y mirar. He paseado muchísimo, volviendo a San Sebastián, al lado del mar. He escuchado el mar y sus músicas. He corrido por la playa, me gusta correr descalza por el mar, y he buceado, porque he hecho una pieza al cabo de los años en el fondo del mar, en México, que es además un símbolo de preservación de los mares, con la complicidad de los biólogos marinos. El mar es un lugar al que te escapas en muchos momentos, cuando necesitas estar solo. Allí, en medio la inmensidad del cielo, lo que haces es mirar el mar. Interiorizarlo y fundirte con él.
 
El mar tiene un relación especial con ‘El peine de los vientos’.
Eduardo Chillida me ha enseñado mucho con esa pieza; además, nos enseña una actitud como artista que nos pareció extraordinaria: nos dice que puedes atreverte a hacer una pieza que peina el viento y que está enclavada en unas rocas inaccesibles. Y, por otro lado, colabora con un arquitecto para hacer una plaza. De todo he aprendido. Chillida y Oteiza son maestros de referencia.
Del mar y del ‘peine de los viento’, vayamos al agua.
He trabajado con el agua y a la vez hago muchas piezas que no tienen nada que ver con el agua. Es uno de los materiales que me atraen porque me parece evocador y vital, moldeable. Pienso en Toledo, en la pieza ‘Tres aguas’ (2014), o pienso en ‘La fuente profunda’ de Amberes, que es más antigua, es la primera vez que hago una pieza en la que lo profundo, el ir hacia abajo, es tratado o considerado como algo espectacular, como algo que te hace pensar. Y después he seguido trabajando con el agua porque te hace pensar en Bernini y en las fuentes del Renacimiento. Puedes pensar también, en momentos más primitivos, cómo el agua se ha utilizado en las diferentes culturas… Y en Toledo he querido reflexionar sobre el agua como transmisora de conocimiento, de diálogo. ‘Tres aguas’ está basada en el entendimiento de las tres culturas que convivieron durante siglos allá y el agua, en cada una de ellas, era importante para rituales, para la higiene, para beber, para estar vivo. El agua es fuente de vida. El hacer pozos significa que puedes verte en ellos, ver un fondo que es un comienzo de la vida, un espejo o sentir un vértigo porque puede llevarte a lugares oscuros. Mi última exposición en Londres,  ‘Zonas freáticas’, aborda aquello que corre por debajo de lo más superficial, el sueño que pisamos.
¿Qué corre por abajo?
Corre la vida y corre la conexión. Hablo en su sentido metafórico  y político: de la necesidad del agua, de que cuidemos lo que tenemos, de toda esa cantidad de vida que está reprimida, pero que está ahí… Y lo que me parece interesante también es hablar de que la escultura puede hacerte ver que algo está conectado por el interior con otros lugares.
Esto nos lleva a la palabra compromiso. ¿Qué significa, lo vive?
Yo estoy comprometida con el arte. Creo que el arte puede manifestarse de algunas maneras que abren los puntos de percepción de la gente que tienen que ver con la educación, con la libertad, con que se te quiten los velos y te atrevas incluso a mirar y a querer saber. Estoy comprometida con el mundo en el que vivo…
¿Cómo se revela su actitud?
Creo que no tengo que hablar explícitamente de lo que está pasando pero sí implícitamente de lo que está debajo de las cosas, de lo subterráneo, de las capas de cultura y conocimiento que están debajo de la superficie de lo que miramos. Y también desde el proyecto ‘Estancias sumergidas’ (2010) en el Mar de Cortés (Baja California y México), donde me comprometo con los biólogos marinos y con un movimiento de preservación de la naturaleza, he hecho una obra que recuerde eso y que a la vez funcione como una especie de jardín-ruina que la naturaleza va haciendo y que está al lado de un manglar… Hay un compromiso ecológico, pero a la vez dices, «¿puede el arte ser más que un monumento, un símbolo de algo que te compromete?» Toledo encarna el entendimiento de las tres culturas. Que desde el arte pueda referirme a ello es una manera de estar comprometida con mi tiempo. Desde mi pequeña voz, la voz que yo voy construyendo, puedo hablar del mundo.
¿Para qué sirve el arte?
Provoca y puede hacerte pensar en aquello que estás mirando. La contemplación te lleva a lugares muy profundos, a reflexiones contigo mismo. El arte puede ser refugio, y es importante que lo sea; el arte te enseña a mirar, cada cual como haya aprendido. Me interesa mucho la mirada perdida de alguien que no sabe «nada» de arte, porque no lo ha estudiado, y sin embargo tiene un acercamiento, inocente o no, muy crítico con aquello que ve, pero me gusta esa mirada perdida que, de pronto, hacen algo que se fije en ello. Es también trabajar en términos casi musicales. Además de eso, el arte es abrir puertas al conocimiento, a la mirada, a la emoción. El arte es abrirte a las emociones. Y es una pena que vivimos una época tan dura, azotada por la crisis y la falta de dinero.
Otra palabra: escultura. ¿Es el arte final de Cristina Iglesias?
Es una pregunta difícil para mí porque al final cuando comencé casi me escapaba de la escultura. La pintura me encanta, me encantaba, y me parece que tiene una capacidad muy peculiar de creación. Como ves mis obras tienen bidimensionalidad que trabajo ese lado del ilusionismo más puro  o más ciego, por decirlo de una manera más divertida. Pero la escultura es una construcción compleja que puede crear lugares. Es una elección, eliges caminos donde tu expresión puede manifestarse mejor. Creas un lenguaje expresivo, lo que te conmueve a ti primero para tratar de que conmueva a los otros. Y en ese sentido he encontrado la escultura más dinámica, más flexible, hoy en día la escultura son muchas cosas. He hecho mucha escultura mirando a la pintura y, sin embargo, lo que quería yo hacer era escultura porque la encontraba más libre.
¿ Y la manufactura, su pasión por los materiales, el afán de mancharse las manos?
Lo vivo absolutamente con un sentido artesanal. A veces los nuevos materiales te llevan a ejecuciones que te alejan de lo artesanal, del estar encima, con tus manos, pero soy una artista que estoy siempre cerca: en la fundición, me gusta trabajar las telas con la gente que me ayuda. Somos un equipo en el estudio en Madrid, somos un equipo en la fundición en Eibar. Somos ocho personas.
¿Cuál es su relación con los arquitectos y con la arquitectura?
La arquitectura te exige y te obliga. Te pone límites, no solo la arquitectura, también la ciudad. El peligro, la seguridad que tiene que tener una obra, te va dibujando límites que, a veces, de lo que se trata es de darles la vuelta y que se conviertan en algo constructivo, que esa limitación no me lleve a condescender y terminar haciendo algo que no quería o que me aleja de mí, que puede pasar. A ciertas escalas es difícil conservar la pureza que puedes tener en algo que está hecho para un museo, para una galería o para una habitación cualquiera. Es otra manera de pensar y el reto es que la obra siga siendo autónoma aunque esté integrada en una espacio. Estoy haciendo una obra que tiene que ser funcional en la ciudad y a la vez formar un lugar de encuentro que la gente se sienta allí y pueda disfrutar de ese lugar. Y yo a mi vez juego con esa mirada, si consigues que pare la vorágine de la ciudad… Las puertas de los Jerónimos del Prado hablan de la textura, de los relieves, se mueven seis veces al día. A veces me dicen: «Vi las puertas del Prado». Les digo: «¿Estaban abiertas o cerradas?». «Estaban entreabiertas». Es una de las posiciones. Cuando trabajé con Rafael Moneo, él fue generoso y me dijo: «quiero que diseñes una puerta» Y yo fui más allá, y le pedí que me permitiera que se pudiese ocupar el lugar donde has pensado que se recojan las puertas. Le dije, «¿puedo trabajar con los umbrales, puedo hacer algo que sea una escultura, que tenga movimiento, que haya una secuencia…?» Él me dejó hacer.
Hablemos de Juan Muñoz…
Nos conocimos en Londres. Hemos sido grandes amigos. Vivíamos los dos juntos y compartíamos los amigos y la mesa de la cocina, donde discutíamos y hablábamos de arte y de literatura y de música; por allí aparecía mi hermano Alberto Iglesias. Tengo una memoria compartida con su existencia y con su obra, vivimos juntos 22 años, yo desde los 22 hasta los 44, va hacer quince años que se murió, en 2001… Ha sido mi compañero en el arte, en la vida y en el amor, pero le insisto que hemos compartido lecturas, visitas a museos, a ciudades. Juan era extrovertido y yo introvertida. Me encantaba lo que me hacía. Estuvimos muy cerca, tuvimos dos hijos, Lucía (26) y Diego (21 años). Ella está en el cine, y vive en Londres, y Diego estudia ingeniería medioambiental en California. A Juan Muñoz le han hecho muchas exposiciones. A veces tengo la sensación de que está más vivo que nunca. Su discurso está muy vivo, es actual, y lo cuido todo lo que he puedo.
Estamos en la casa de Goya y le ha dedicado un disparate.
Me encanta Fuendetodos. He pasado unas horas maravillosas con la gente de la Diputación y el pueblo. Este viaje ha sido una hermosa experiencia. De verdad. Goya me interesa y me ha interesado mucho. Y además me interesan mucho sus grabados. La obra gráfica. Usaba diferentes técnicas y he podido tener estampas suyas en mis manos y he estudiado como trabajaba. Luego me ha interesado mucho su valentía, cómo supo hablar de su tiempo y de qué manera lo hizo siendo valiente porque habló de cosas terribles y con una mirada que casi ha terminado definiendo una manera de ser española: lo goyesco, que es como una personalidad o un rasgo que asumimos y reconocemos en nuestra vida cotidiana.
*Esta entrevista aparecía ayer en el suplemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón. La foto está realizada por Oliver Duch.

PROGRAMA DE BARBASTRO FOTO

PROGRAMA DE BARBASTRO FOTO

[El fotógrafo, y miembro de BFoto, Antonio Lachós explica el programa de Barbastro Foto (BFoto, ya) que se ha inaugurado ya y que tiene un intenso y variado menú de exposiciones, charlas, mesas redondas, proyecciones: puro amor a la creación, a la comunicación y al valor de las imágenes. Esta foto es de Anka Zhuravleva.]

 

 

BFoto,  las cosas son extrañas

 

En Barbastro-Foto también hemos sufrido los recortes: a partir de ahora nos llamamos BFoto. Bueno, por eso, y por si acaso a los de Barcelona les da por hacer un festival de fotografía. Existen unos incorregibles que llevan a cabo un festival  de fotografía y dicen que es para cazar leones en Escocia. Pero ya sabe,  si no hay leones en Escocia, tampoco habrá festival. Una apuesta fotográfica en los tiempos en los que a las humanidades les están haciendo el paseíllo tiene mucho de puente sobre el río Kwai.  Y si se hace en una ciudad pequeña y se centra en la fotografía emergente, puede usted dudar tranquilamente de su continuidad. Salvo que  haya   leones en Escocia. Es entonces cuando el festival puede cumplir tres años, seguir defendiendo la fotografía emergente, las actividades callejeras, la participación de los colegios de la ciudad o los talleres de formación. Este año tenemos un lema que articula el festival: las cosas son extrañas. Es por el gran Duane Michals y porque somos así de cosmopolitas: lo universal es solo lo local sin paredes. Y hablar de las cosas son extrañas es hablar del mundo, de todo aquello que existe, de lo que miramos aunque no haya sido aún fotografiado. Es hablar de los demás.

En Barbastro las fotografías tomarán las calles durante el mes de junio. No tema, son inofensivas.  Si además se prioriza lo emergente,  aquello que nace y sale, lo que surge para ser mirado,  puede ser muy divertido. Al eliminar el estigma de la comprensión, uno puede mirar las cosas con la misma frescura con la que usted miró por primera vez volar un pez. Por eso hay Verotipias, las fotografías que los chicos de 4 a 6 años de los colegios de la ciudad han hecho sabiendo que las cosas son extrañas y que serán expuestas en los paredes del río Vero, conformando la única exposición del mundo que está en un río. Allí se resume esa infancia en la que el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y en la que uno llega a casa dispuesto a contar lo raro que es vivir. Verotapias, dijeron, y todo empezó a emerger. Habrá también exposiciones colgadas en paredes, ese supuesto anacronismo en los tiempos del whatsapp. Estarán allí para comunicarnos aquello que permanece oculto bajo el envoltorio de las cosas y permitir que la fotografía pueda ser el espejo que siempre fue, en concreto el espejo  de su propio interior, olvidándonos de la vieja falacia del espejo de la realidad. Lino Bielsa, Beatriz Castellón, Alfredo De Stéfano y Anka Zhuravleva, más todos los participantes de Open y Veintiocho conforman las exposiciones de esta extraña edición.

 

 Tendremos un Moliné en el que los cuatro mejores proyectos presentados a Emergentes verán la luz para hablar del mundo actual a través de fotografías. Clara Gasull, Laura van Severen, Susana Modrego y Alice Cannara Malan conforman la piedra angular de este festival. Cuatro formas diferentes de mirar el mundo, cuatro propuestas seleccionadas de casi doscientas que evidencian la importancia de contar y la necesidad de escuchar.

Tras los Emergentes, Visionados, el lugar  dónde  se puede presentar un proyecto fotográfico  públicamente, concediendo la oportunidad de conocer los criterios de selección de un jurado que determina qué puntos de interés tiene cada proyecto, qué lo hace interesante. Tres maestros como Julio Álvarez, Enrique Carbó y Llorenç Raich nos ayudarán a comprender los resortes ocultos en todo trabajo fotográfico, el misterio latente que emerge solo cuando encuentra una mirada sensible.

Antón Castro, periodista, escritor y mayúsculo polímata, vuelve al festival para hablar de  “Los sueños del fotógrafo, el enigma de la foto “. Historias en los márgenes ,  fotógrafos normales en mundos  raros y  fotógrafos raros en mundos normales. Conectará diferentes formas de vida a través de un viaje por la fotografía con grandes como Julia Margaret Cameron, Ruth Orkin, Richard Avedon o Martin Chambí. Un placer para inmensas minorías.

La formación de esta edición corre a cargo de Matías Costa con Autopsia de una idea. El viaje que nos propone Costa a través de los proyectos fotográficos no se asegura regreso, tampoco placer. Un proyecto sirve para caminar, para descubrir dónde se quiere llegar o para no abandonar cuando el horizonte es solo un recuerdo. Lo importante es comprender que haciendo un proyecto  solo somos náufragos que han probado el agua del mar.  Además, y   para todos los públicos, Costa hablará de la fotografía como mapa personal, de  esa fuerza interior que nos obliga a contar historias, a construir una cartografía conforme caminamos. Pese a la aparente imprecisión de esa mapa, ese mapa sabe más de nosotros  que nosotros mismos.

Y, por último, el Kosofoto, disculpen la k, tan domesticada y aseadita que últimamente huele a colonia. Habíamos buscado un nombre en inglés, por aquello de ser cools, pero la clave nos la dio un lugareño: que haya abundantes fotos, que si no sobra, es que falta. Si usted trae fotos para colgar le aseguramos que no las volverá a ver, pero también que podrá llevarse las que le gusten. Y en esas estaremos, colgando de un cordel otros mundos de papel.

                                                                                                                                             Antonio Lachós

ADOLFO AYUSO COORDINA 'MAESTROS DEL SIGLO XX. TÍTERES EN ESPAÑA'

ADOLFO AYUSO COORDINA 'MAESTROS DEL SIGLO XX. TÍTERES EN ESPAÑA'

Dentro del marco de Donostia / San Sebastián 2016 Capital Cultural Europea, este lunes 30 de mayo se ha inaugurado oficialmente la exposición Maestros del siglo XX. Títeres en España, que ha comisariado el escritor y especialista en marionetas Adolfo Ayuso Roy.

Coincide con la celebración del XXII Congreso Mundial de la UNIMA (Unión Internacional de la Marioneta) y del World Puppet Festival que estos días se celebran en San Sebastián. 

En el diseño de la exposición ha intervenido el pintor aragonés Ignacio Fortún. La exposición estará abierta hasta el día 27 de junio en el Centro Cultural Okendo, en el barrio de Gros.

 

 

MAESTROS DEL SIGLO XX

 

Por Adolfo AYUSO ROY

 

Maestro no es solo aquel que construye algo bello, maestro es también quien difunde, explora, investiga y enseña.

 

Se pretende mostrar una porción de la historia social y artística de los títeres en el estado español durante el siglo XX. Está dedicada no tanto a los títeres construidos, sino a los titiriteros que los fabricaron y animaron.

 

Entre los años 1902 y 1939 España vivió una Edad de Plata de la Cultura que también afectó al arte de los títeres. Poetas, músicos, dramaturgos, pintores, escultores y filósofos, encontraron en las marionetas nuevas formas de expresión. Aquel renacimiento, fue aplastado por la Guerra Civil y la instauración del Régimen franquista.

 

Por ello no quedan marionetas de algunos de estos maestros. Simplemente desaparecieron por la acción de las bombas o de la ignominia. Pero sí nos queda su recuerdo.

 

Sobre las décadas de 1960-1970, surgieron nuevos marionetistas que supieron desprenderse de las telarañas de una larga dictadura y recuperar, quizá con pasos vacilantes, el camino perdido.

 

Su obra ha resultado fundamental para rescatar al títere de su función doctrinaria y alienante y volverlo a integrar en el planeta del arte, de la sensibilidad y de la cultura.

 

 

 

Los maestros seleccionados han sido:

 

JULI PI (1851 – 1920)

Y LOS TITELLAIRES DE GUANTE CATALÁN

 

Juli Pi fue el maestro reconocido de una técnica de la marioneta de guante única en el mundo: el guante catalán.

 

Alcanza la fama durante sus actuaciones en la cervecería Els Quatre Gats de Barcelona (1897-1903), centro de la modernidad catalana: pintores como Picasso, músicos como Enrique Granados, escritores y directores teatrales que abrían nuevos caminos a la cultura y al arte.

 

Desde mediados del XIX hasta 1936 los titellaires actuaron principalmente para adultos en cafés, ferias y centros sociales. Tras la Guerra Civil, se redujo notablemente su número y lo hicieron casi exclusivamente para niños. La importancia del actual movimiento catalán de teatro de títeres se basa en el arraigo de aquellos maestros.

 

 

HERMENEGILDO LANZ (1893 – 1949)

 

Siendo profesor de dibujo en Granada fue el constructor de marionetas y decorados para la primera sesión de títeres de Federico García Lorca.

 

Manuel de Falla le encargó las cabezas de las marionetas de guante y las figuras planas en cartón, así como el decorado del segundo cuadro, para el estreno mundial de su Retablo de maese Pedro en París (1923).

 

Tras un largo silencio ocasionado por la represión cultural durante el franquismo hoy se le considera un precursor europeo de las técnicas de teatro de papel, así como de un sistema de marionetas portables que ideó para la gira por España del Retablo de maese Pedro en 1925.

 

 

SALVADOR BARTOLOZZI (1882 – 1950)

 

De familia humilde se convirtió en dibujante de las principales revistas españolas no para ganarse un lugar en el arte sino para vivir sin agobios económicas. En 1912 entró en la tertulia literaria más importante de Madrid, fundada por su amigo y mentor, Ramón Gómez de la Serna.

 

Fue el dibujante español de la figura de Pinocho, creando posteriormente una serie de cuentos ilustrados que inundaban de un nuevo humor la vieja y rancia literatura infantil.

 

Su inicio en el mundo del teatro fue como brillante escenógrafo de Jacinto Grau y Valle-Inclán. En 1929 fundó el Teatro Pinocho, una compañía de marionetas de guante con más de diez manipuladores, provocando un radical cambio estético y argumental en los títeres españoles. Murió en el exilio, en México D.F.

 

 

MIGUEL PRIETO (1907 – 1956) con un recuerdo a RAFAEL DIESTE (1899-1901)

 

Dibujante y pintor, a partir de 1932 formó parte del teatro guiñol de la revista revolucionaria Octubre, fundada por Rafael Alberti, y del teatro guiñol de las Misiones Padagógicas, nueva experiencia republicana que intentaba llevar la cultura al retrasado medio rural, dirigida por el escritor Rafael Dieste.

 

En 1935, por impulso de Federico García Lorca y Pablo Neruda, funda el grupo La Tarumba con el que durante la Guerra Civil lleva los títeres a los frentes de batalla. En 1937 participa en la Exposición Internacional de París donde Picasso presenta su cuadro del Guernica. Fue miembro del Consejo Central del Teatro junto a Benavente y Antonio Machado.

 

Se exilió a México, donde se le considera uno de los padres del nuevo diseño gráfico de ese país. Murió sin poder regresar a España.

 

 

 

HARRY V. TOZER (1902 – 1999)

 

Desde 1925 vivió en Barcelona este inglés, trabajador de la principal empresa eléctrica de la ciudad, enamorado del Punch and Judy. En 1932 publicó en la norteamericana Puppetry Yearbook un sensacional artículo donde dio a conocer al mundo la técnica especial de la marioneta de guante catalana.

 

En los años siguientes y hasta el final de su vida se dedicó a la marioneta de hilos, diseñando y publicando en revistas británicas y estadounidenses sus fundamentales aportaciones al mando o control de la marioneta: el “mando vertical Tozer”.

 

Desde 1973 se dedicó a la enseñanza oficial del arte de la marioneta de hilos en el Instituto del Teatro de Barcelona, creando una escuela catalana de marionetistas de hilo de proyección internacional.

 

 

FRANCISCO PORRAS (1931 – 1998)

 

Vivió en su propia carne el costoso camino de la recuperación de los títeres para el arte y la cultura españoles ocasionado por el franquismo.

 

Su carácter difícil y vehemente le cerraron muchas puertas. Solo algunos reconocieron los miles de horas que dedicó a la investigación de la historia de los títeres españoles para rescatarlos del olvido cultural que padecieron.

 

Fundó asociaciones profesionales, creó la más fecunda de las revistas españolas del títere, batalló porque las marionetas se integraran en la Escuela. Se ganó el título de titiritero del Parque del Retiro de Madrid. Cuando unos años después intentaron sacar su teatrito a subasta pública amenazó con quemarse a lo bonzo.

 

PEPE OTAL (1946 – 2007)

 

No solo fue un marionetista. Pepe Otal fue un modo de ver y vivir la vida. Aprendió los rudimentos de la marioneta con el inglés Harry V. Tozer pero al conocer a Peter Schumann del Bread and Puppet supo que el camino que había emprendido era el acertado.

 

Construía sus marionetas con materiales que encontraba en la calle. Participó en la eclosión de una Barcelona abierta y libertaria que ya no volveremos a ver. Sus obras, de técnicas muy variadas, siempre planteaban una estética rompedora y unos argumentos que hacían temblar las estructuras comerciales. Amaba la ópera y la cerveza. Tuvo muchas amantes. Viajó por toda Europa, murió en Cerdeña mientras interpretaba La divina comedia. Sus alumnos han conseguido que su Taller siga abierto a todo el mundo.

 

 

 

 

GUILLERMO BUSUTIL: 'DALTON'

GUILLERMO BUSUTIL: 'DALTON'

El escritor fantasma

guillermo busutil* 29.05.2016 | 01:31

Artículo publicado hoy en 'La Opinión de Málaga'.

Un negro en una bañera de espuma. Insomne con tabaco y bourbon para cazar y picotear 93 ppm frente a la pantalla en blanco de un guión y convertirse en un héroe de cine. Un escritor con un loro sobre el hombro, trece nombres falsos y uno solo prohibido. Dalton Trumbo, el hombre que se enfrentó a la Caza de Brujas de Hollywood y a la Comisión de Actividades Antiamericanas, al defender la libertad de las palabras amenazadas por el fanatismo ideológico. La misma batalla de siempre. No aprende el hombre que no se puede amordazar la conciencia ni acallar la libertad con el miedo o la fuerza. Ni siquiera el dinero las convierte en cenizas en la boca de quienes están convencidos de que la vida es su corazón y sus ideas. No saben lo mismo el champagne ni los besos sin ninguna de ellas. Y a pesar de la Historia y sus revoluciones, de la memoria de la sangre cicatrizada y de las mazmorras morales de casi todos los sistemas, el poder de la política y la ambición de riqueza nos siguen convirtiendo en lobos depredadores del prójimo. En víctimas de las ideologías que sólo piensan alrededor de sí mismas, y de paso de dos de los peores pecados del ser humano: la denuncia y la traición. Los dos golpes bajos que derribaron al guionista de más éxito del cine norteamericano de la década de los años cuarenta. Su gran enemigo fue el odio fomentado, al terminar la Segunda Guerra Mundial, contra la URRS, China, Corea y todos aquellos países con gobiernos socialistas acusados de conspirar contra Estados Unidos a través de los sindicatos, de los trabajadores y de la gente de la cultura.

Su historia es un antiguo mito de la resistencia de la dignidad. La de un hombre al que su hija Mitzi recuerda como un pensador independiente, honesto y que sabía qué tenía que decidir y hacer. Escribir era su pasión y su mejor manera de luchar por el principio de la democracia, la justicia y los derechos civiles. Nos lo muestra Trumbo: la lista negra de Hollywood de Jay Roach, la película en cartelera que cuenta su pelea desde su escritorio y su bañera, con el apoyo de su familia gestionada como empresa anónima y mensajería secreta, contra la intolerancia política y profesional que le impedían pisar un estudio, una fiesta o un rodaje, y lo empujaron a trabajar a destajo, sin derecho a recoger su Óscar por Vacaciones en Roma ni por , firmado con el seudónimo de Robert Rich. Dos éxitos cuya autoría le reconocieron un año antes de su muerte y diecisiete después.

Se lo dije antes. El pasado es un fantasma que sólo cambia de traje y de presidente. Nada inquieta más a los que manejan el poder o lo anhelan que los ciudadanos que construyen a sudor y a pie la economía. Y aquellos que desde el pensamiento reflexionan y comunican. A estos últimos se les intenta domesticar con una chequera o manchándolos con una culpa que los condene. Le sucedió a Trumbo que, sin miedo a perder un sueldo de 4.000 dólares a la semana y fiel a sus principios, se negó a delatar a ningún actor, guionista o director sospechoso de ser comunista. El delito que el senador McCarthy persiguió entre 1947 y 1956 desencadenando un vergonzoso proceso de denuncias, interrogatorios, juicios irregulares y listas negras. Un episodio aleccionador de cómo el extremismo del poder, con el apoyo de cierta prensa amarillista (Hedda Hopper señalando sin piedad desde su columna a los inculpados o a los que les daban trabajo) y el de la masa manipulada, puede destrozar carreras profesionales y vidas como la de Carl Foreman, el guionista de Solo ante el peligro, expulsado de la industria del cine y abandonado por su mujer por negarse a declarar. Una víctima más entre los célebres Diez de Hollywood como Alvah Bessie (guionista de Objetivo Birmania) Albert Maltz (responsable de Flecha rota y La ciudad prohibida) y Dalton Trumbo (autor de Qué bello es vivir, Treinta segundos sobre Tokio o El demonio de las armas), traicionados por compañeros y amigos como Elia Kazan, Edward G. Robinson o Walt Disney quienes eligieron, como años más tarde diría Orson Welles, su piscina antes que su honor.

La odisea del escritor, cuyo abuelo fue uno de los últimos sheriffs de un Oeste que se moría irremisiblemente acosado por las explotaciones petrolíferas y el desarrollo industrial (Gigante de George Stevens), pueden admirarla en la excelente película protagonizada por un perfecto y camaleónico Bryan Craston, por la siempre extraordinariamente atractiva Diane Lane, el inconmensurable John Gooddman –uno de los mejores secundarios del cine- y la siempre shakesperiana Helen Mirren. Cada uno y todos transmiten credibilidad a la sensación humana de no encontrar salida cuando se padece la tragedia de ser perseguidos y vilipendiados por sus ideas, gustos y personalidad. Y también la importancia de luchar contra la adversidad y de ser solidario. Igual que hizo él con sus amigos proscritos a los que les consiguió trabajos. Lo mismo que mi amigo Javier Álvarez que ha unido, junto con Cruz Roja, a Pilates Center y a otros centros de Málaga en un maratón recaudatorio el próximo sábado en favor de los refugiados, con una cuenta corriente en las redes. A él también le gusta Espartaco. La película con la que Kirk Douglas rescató a Trumbo porque encontró, en su talento y en su defensa de la dignidad, el espíritu de su personaje. Su guión llevó a Otto Preminger a contratarle también para Éxodo. Ambos directores hicieron público que su crédito se llamaba Dalton Trumbo, y su maldición se deshizo.

Al cine le pasa hoy lo mismo que a la literatura. La gente prefiere evadirse. Los niños y los jóvenes ya no buscan en los libros ni en las películas un héroe con el que soñarse adultos. Los futbolistas, los ironman de gimnasio y los youtubers han desplazado a los mitos y al pensamiento Los jóvenes son indiferentes ante aquel Espartaco y frente al arquitecto Howard Roark de El Manantial de King Vidor, ejemplo del talento independiente y del valor de los principios contra la mediocridad y las modas del dinero. Actitudes que admirar y en las que mirarse. Personajes que en otra piel real existieron como Dalton Trumbo, conciliador con su drama cuando al recibir en 1970 el Laurel de oro del sindicato de guionistas dijo que en la Caza de Brujas sólo hubo víctimas y, aunque unas sufrieron más que otras, cada una de ellas se vio obligada a decir cosas que no quería decir, a hacer cosas que no quería hacer. No creo que se pueda catalogar igualmente como víctimas a los que continuaron con sus vidas y sus triunfos, y a las que aquellas denuncias a la ruina y al suicidio. Menos aún cuando continúa sucediendo. A diario se delata a los otros, al amigo, al compañero, por dinero, por envidia, por política, por un papel inmerecido. La traición nunca deja de besar una mejilla.

Si no conocen la historia de Trumbo descubran su ética y su romanticismo, presentes en sus películas citadas, sin olvidarme de Johnny cogió su fusil ni de Papillon. Lo descubrí muy joven, y le deberé siempre la lección del hombre que se reivindicó como un hombre al que le importa la libertad de lo que hace. La certeza de que Los valientes andan solos.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

 

*Bryan Cranston, como Dalton Trumbo / Foto: Hilary Bronwyn Gail/Bleecker Street.

SERGIO ARAGÓN: UN DIÁLOGO EN TORNO AL GRABADO Y LA DANZA MACABRA

SERGIO ARAGÓN: UN DIÁLOGO EN TORNO AL GRABADO Y LA DANZA MACABRA

ARTE. Sergio Aragón (Zaragoza, 1976). Primer Premio de Grabado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a proyectos educativos por ‘Una danza macabra’. [Dentro de dos o tres semana, Sergio ocupará la portada de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.] 

 

“El grabado me apasiona, es un arte en 

el que hay que ser paciente y delicado”

 

Antón CASTRO

-Antes que artista dedicado al grabado, poseía una discográfica. Recuérdenos un poco esa historia…

El sello se llamaba Alter Ego Records. Junto a mi socio Dr. Loncho editamos discos de hip hop de artistas de la escena local de Zaragoza, de 2003 a 2010. La infraestructura del sello nos permitió diversificarnos y comenzamos a funcionar como productora de conciertos, trayendo artistas nacionales y norteamericanos como Sugar Hill Gang, Jeru the Damaja o MOP a Aragón… Comenzamos con un recopilatorio titulado ‘Zaragoza Realidad’, en el que apareció la casi totalidad de la escena de rap de Zaragoza en aquel momento y que tuvo una gran repercusión nacional.

¿Qué ha significado para usted ser editor y productor de discos?

Al ser dj y coleccionista, admiro el trabajo completo que hay detrás de un disco. En él convergen muchas personas además de los músicos, como diseñadores, fotógrafos, ilustradores, profesionales de la mezcla y masterización. Poder participar en el proceso de elaboración de un disco es algo muy especial, aunque también ha servido como aprendizaje de todo lo que rodea a la música. No todo es lírica, como en casi todo hay sobre todo negocio.

-¿Por qué dio el paso hacia un arte nuevo?

Dibujar ha sido una constante durante toda mi vida, he andado siempre con un cuaderno para dibujar en la mochila. En su momento la vida me llevo por otros derroteros y se me quedo la espina de pasar por una Escuela de Arte, así que con 36 años me matriculé. 

-¿Qué tiene de particular el grabado para usted?

El grabado me apasiona, es un arte en el que hay que ser paciente y delicado. Cada técnica tiene un encanto particular pero lo que es común a todas es la belleza alquímica de los procesos para crear una matriz. Me parece magnético el momento en el que levantas el papel de la matriz entintada después de haberlo pasado por el tórculo.

-¿Con quién se ha formado?

Con el dibujo he ido más bien por libre, aunque pasé una temporada en el espacio de Angel Laín y un verano en la Escuela Josso. Creo que mis maestros en este sentido han sido los gráficos que aparecían en las tablas de ‘skate’ y los comics que no paraba de leer. Respecto al grabado me he formado en la Escuela de Artes de Zaragoza, he realizado prácticas en el taller Manera Negra de Barcelona y mi proyecto de final de ciclo lo he realizado en Lab 43 de Venecia. El paso por cada taller te lleva a conocer nuevos maestros y te enseña cosas nuevas.

-¿Quiénes son sus referentes?

Bill Sienkiewicz, Joan Ponç, Otto Dix, Frans Masereel, Lynd Ward o Käthe kollwitz

-¿Ha seguido los trabajos de grabado en Aragón, le interesa alguien en particular?

Hasta que no he estado inmerso en este arte he podido apreciar como espectador los trabajos de Natalio Bayo, Pascual Blanco, Mariano Castillo…, aunque he empezado a valorarlos conociendo el proceso de trabajo que hay detrás de un grabado. Me interesa Nemesio Mata por su conocimiento del grabado no tóxico y su maestría en la estampación, y Noelia Marín por sus potentes imágenes y su afán investigador.

-Explíquenos qué era ‘Puzzle’, premiado con un accésit por la Calcografía Nacional en 2015, y sus trabajos que ganaron en Aragón.

‘Puzzle’ es una linografía con la que me concedieron el año pasado una Mención de Honor en el Certamen de jóvenes creadores de la Calcografía Nacional, además de la lógica alegría me empujó a seguir trabajando. Después ha venido el Premio Extraordinario de las Enseñanzas de Artes Plásticas y Diseño de Aragón, en la especialidad de Grabado y Técnicas de Estampación, que me ha permitido optar al Premio Nacional de Grabado.

-¿Qué le atrajo de la danza macabra?

El hecho de ser un género que ha acompañado al hombre desde el medievo en momentos convulsos como la epidemia de peste negra, diferentes crisis o guerras mundiales, y del cual se han servido los artistas para reflejar de manera incisiva la realidad de la humanidad, las diferencias entre estratos sociales o lo efímero de la existencia humana.

-La ha abordado desde el pintor Holbein hasta nuestros días…

Para mí Holbein supone el cenit del género, la primera vez que ves sus estampas quedas impactado, ya que siguen siendo actuales, tanto en su grafismo como en la sátira que esconden.

-¿En qué consiste exactamente el proyecto ganador, ‘Una danza macabra’?

Este proyecto trata de revisar un tema que ha sido recurrente dentro de la historia del grabado. Las nueve estampas son el resultado de la búsqueda de una expresión gráfica que mostrara una mirada al mundo que nos rodea actualmente, bajo el prisma de las danzas de la muerte.

  -¿Qué querría hacer y a dónde aspira a llegar en el grabado?

No miro demasiado al futuro e intento disfrutar de las buenas experiencias, aprovechando todas las oportunidades que el grabado me está brindando. Este verano tengo una residencia artística en Alfara Gráfica en Salamanca para realizar un proyecto conjunto con la artista María Urra y por otro lado Samuel Hereza está poniendo texto a las imágenes de ‘Una danza macabra’, con el que editaremos un libro. La música me ha enseñado que las claves son el esfuerzo y la constancia, así que los frutos que lleguen de ello serán bienvenidos, mientras tanto hay que seguir trabajando sin desánimo y con pasión.

 

*Esta entrevista aparecía el pasado domingo en Heraldo de Aragón.

 

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

Hace unos días, durante el recital de Parnaso 2.0, el poeta (y diseñador y publicista Daniel Rabanaque, que continúa la tradición de su padre Julián) me regaló una de sus últimas plaquettes poéticas: ‘Sal para nuestra sed’ (2016). Copio algunos poemas breves.

 

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

 

1

el secreto de tu cuerpo

frente a todos los demás cuerpos

una de esas apoteosis

que cada tanto regalaba el sol

 

2

 

tanto amor nos escapaba entre los dedos

a nosotros que esquivábamos porqués

 

entre gatos y desechos

de ese mar que te bebías por la piel

Leías mis manos que no podía entender

Y llorabas al saber que estabas sola

 

3

ya nada te pertenecía

ni siquiera tu huella en la arena

 

4

el amor era sal para nuestra sed

y es ahora estas algas en tu rostro

 

*La foto es de Ferdinando Scianna. 

EL POETA VIOLA, EN SÁSTAGO

EL POETA VIOLA, EN SÁSTAGO

[Esta tarde, a las 19.30, en la sala de Música del Palacio de Sástago, en el contexto de un ciclo sobre Manuel Viola (Zaragoza, 1916-San Lorenzo, 1987) y de su exposición antológica que comisaria Javier Lacruz, hablaré de la condición de escritor, teórico de arte y de poeta del pintor aragonés. Entre otros textos leeremos (habrá algún invitado) alguna composición de Viola. La entrada es libro y estáis invitados en un día, de nuevo, donde hay mucha mucha actividad cultural en Zaragoza.]

Quizá sea este el primer poema que escribió bajo el influjo de Lorca y tal vez Rimbaud, a quien admiró mucho:

 

-EN LA ESCUPIDERA DEL SOL

 

En la escupidera del sol,

donde baila la Muerte

con cintas de color,

Y risas de persianas y tacones de charol.

El vino tinto del aire se riza

en un desnudo esqueleto de caballo.

Las cerezas estallan angustiadas

y los naranjos se abalanzan en el mar.

Entre níquel y cristal

tres gritos brotan de un clavel.

En la luna fría

derrama sangre un hocico.

 

*Este texto se publicó en ‘Art’ de Lérida en 1933. Tenía el autor 16-17 años.

 

Último poema, 1987

 

Sueño quieto, helado, vacío: muerte

Sandalias de hierro, bóveda, cráneo,

 

Granito negro

 

El silencio pone tensa la piel de la noche

Una sábana inmensa

Cubre toda la tierra

 

Espantapájaros que azotáis el horizonte

Coged el  arco iris como látigo

 

On meurt plusieurs fois dans la vie, mais on

Me sait jamais quand c’est la derniere

 

[se muere varias veces en la vida, pero

No se sabe cuál es la última]

 

**Este texto lo recoge Javier Lacruz en su libro imprescindible sobre Manuel Viola de 2014.