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Antón Castro

UNA CHARLA CON FERMÍN BOCOS EN LA FUNDACIÓN IBERCAJA

El ESCRITOR FERMÍN BOCOS HABLÓ AYER DE SU ÚLTIMA NOVELA EN EL CICLO “MARTES DE LIBROS”

 

  • Fundación Ibercaja organizó y emitió el encuentro digital en su canal YouTube

  • La jefe del Área de Cultura de Fundación Ibercaja, Mayte Ciriza, presentó la videoconferencia que moderó el escritor y periodista Antón Castro

 

[Nota oficial de la Fundación Ibercaja]

ZARAGOZA.- El escritor Fermín Bocos participó ayer en el ciclo “Martes de libros”, organizado y emitido por Fundación Ibercaja en su canal YouTube. La jefe del Área de Cultura de Fundación Ibercaja, Mayte Ciriza, presentó la videoconferencia que moderó el escritor y periodista Antón Castro. Bocos habló de su última novela, Algo va mal, un thriller que plantea temas de actualidad como el poder de los medios de comunicación y su servidumbre respecto al poder político y económico. En su presentación, Mayte Ciriza destacó que “la literatura y la cultura en general es un bien de primera necesidad que nos ha salvado en el confinamiento”.

 

La videoconferencia puede versen en el siguiente enlace: (410) Martes de libros con Fermín Bocos - YouTube

 

Fermín Bocos es columnista político de Europa Press, y ha trabajado en las principales emisoras de radio y televisión de España. En la videoconferencia reconoció que “una novela es el resultado de las propias vivencias del autor”, y dijo que “Algo va mal” refleja su experiencia “en el oficio de periodista y las relaciones del periodista con el poder y con los centros de poder en la sombra. Todo esto salpimentado con sentido del humor y distanciamiento”. El magnate de “Algo va mal”, por ejemplo, “es un personaje abominable que es una suma de directores de medios y magnates que yo he conocido”.

Lo que sucede en su novela, según Bocos, “es una realidad inventada, pero que podría ser cabecera de periódico mañana”. El crimen como instrumento de la política, el mundo secreto de las falsificaciones de obras de arte o la corrupción son algunos temas que aparecen en la novela. “El medio que oculta un caso de corrupción acaba participando de ella”, afirmó Fermín Bocos, y añadió que “la corrupción ha contaminado al ser humano desde sus orígenes. Habrá siempre corrupción y siempre habrá alguien que denuncie o que renuncie. Para Bocos, “primero hay que ser buena persona y luego periodistas”. “La capacidad de destruir una vida que tiene un medio de comunicación no está compensada con la capacidad de reconstruirla”.

Para el escritor, “poder y periodismo son un matrimonio de conveniencia y mal avenido”. “El periodismo tiene que ejercer de contrapeso pero no de contrapoder”, dijo. Reconoció que “el periodismo está demasiado supeditado porque cada vez cuesta más sacar adelante un medio, y la publicidad está en manos del poder”.

Fermín Bocos ha trabajado en las principales emisoras de radio y televisión de España. Dirigió los servicios informativos de la Cadena COPE y también los de Radio Barcelona de la Cadena SER. Fue director de Radio Exterior de España y del informativo 24 Horas. Dirigió el Telediario de TVE y el Área Internacional. Fue uno de los fundadores de TELEMADRID y el primer director de sus Servicios Informativos. Ha sido editor y presentador de los informativos de TELE 5, del programa de CNN+ España a fondoy de La vuelta al mundoen VEO Televisión. Ha sido columnista de El Mundo y del diario catalán Avui. En Onda Cero colaboró durante varios años en la tertulia Protagonistasy en Gente viajera”.

 

Bocos ha publicado las novelas Algo va mal” (2020), “El libro de Michael” (1998), “El resplandor de la gloria” (1999), “La venganza de Byron” (2005) y “El informe San Marcos(2009). Es también autor de ensayos como Tecnología bélica y censura en la Guerra del Golfo” y “Ellas”.

 

Antón Castro, escritor y periodista, dirige el suplemento Artes y Letrasde Heraldo de Aragón, colabora en Por amor al artey en Buenos días” de Aragón Televisión, y en la Cadena SER, en A vivir Aragón” con Miguel Mena. Ha presentado y dirigido varios programas de televisión, como Viaje a la luna, en Antena Aragón, “El Paseo, Borradores” y “Sin cobertura” en Aragón Televisión. Ha dirigido los Encuentros Literarios de Albarracín durante seis ediciones. Es autor de más de treinta libros y Premio Nacional de Periodismo Cultural (2013).

 

El Área de Cultura de Fundación Ibercaja organiza el ciclo Martes de libroscon el objetivo de fomentar la lectura, la reflexión y el espíritu crítico. Desde mayo del pasado año, han participado en este ciclo los escritores Irene Vallejo, Nuccio Ordine, Emilio del Río, Manuel Vilas, Javier Cercas, Julia Navarro, Daniel Gascón, Ignacio Martínez de Pisón, Rosa Montero y Carlos del Amor.

 

UN DIÁLOGO CON CARLOS LÓPEZ OTÍN

Carlos Lopez Otín (Sabiñánigo, Huesca, 1958), catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Oviedo, visitaba a finales de año Zaragoza. Recientemente publicaba un nuevo libro: ‘El sueño del tiempo’ (Paidós, 2021), en colaboración con Guido Kroemer, que forma una trilogía con ‘La vida en cuatro letras’ y otro tomo sobre ‘Los límites’, ya redactado pero aún inédito. Aquí habla de sus lecturas, de su pasión por la literatura y la ciencia, y de su experiencia vital, marcada por la pasión de vivir, de investigar, de formar equipos y de contarse y de contarnos.

¿Cuál es el primer libro, o los primeros libros, que le cambiaron la vida?

Uno por encima de todos, ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez. Me enseñó que era posible una mirada diferente a un mundo en el que la realidad y la magia podían convivir, e incluso llegar a ser indistinguibles.

¿Y el que le reveló los poderes de la literatura?

Los primeros libros de viajes que leí, desde los que narraban las aventuras de Ulises o Marco Polo en edición infantil, hasta las maravillosas e inolvidables obras de Julio Verne. Su imaginación alimentó la nuestra y sin salir de casa nos llevó a visitar insólitos lugares viajando en globo por el mundo, o navegando en ese magnífico Nautilus cuyo diseño fue una invitación a la aventura y su biblioteca una invitación a la lectura.

¿Quiénes son los autores de su vida?

Los clásicos, porque invitan a la relectura, y los poetas porque, de pronto, un buen verso te abre en dos, más allá del tiempo y del contexto. Las lecturas de juventud, fundamentalmente novelas, dejaron en mi un poso que me ha acompañado toda la vida. Ahora mis lecturas cotidianas son esencialmente ensayos de todo tipo, especialmente de filosofía, literatura, arte y ciencia.

¿Qué científicos o humanistas le acompañan siempre, o casi siempre?

Por citar nombres concretos escogería a Charles Darwin y Leonardo da Vinci porque conjugan aspectos científicos y humanistas. De ambos tengo libros muy bellos que recogen sus trabajos y sus pensamientos. Revisitarlos, produce un curioso placer.

¿Qué busca en la literatura y en la divulgación científica, en la que escribe y en la que lee?

Disfrutar de escuchar historias o de contarlas, compartir el mundo mediante el lenguaje, que es un hecho distintivo de nuestra especie, para mí el más importante de todos los conocidos. He tenido la suerte de contribuir al desciframiento y anotación de muchos genomas, incluyendo los de los primates que ocupan los lugares más próximos a nosotros en el árbol de la vida. No hay que dejar pasar ni una sola oportunidad de hacer pedagogía.

¿El inicio que más le conmovió o le conmueve?

«Quien busque el infinito que cierre los ojos», así comienza ‘La insoportable levedad del ser’ de Milan Kundera.

¿Y el final?

«El resto es silencio», las últimas palabras del ‘Hamlet’ de William Shakespeare.

¿Quiénes son los poetas que más le emocionan?

Una lista interminable, sin pensarlo me vienen de inmediato a la mente Luis Cernuda, García Lorca, Ángel González, Wislawa Szymborska, Miquel Martí i Pol, Francisco Brines, Joan Margarit...

¿Qué le da la poesía?

Armonía molecular.

¿Los tres últimos libros, más o menos recientes que lo hayan conmovido?

Uno por encima de todos los demás, ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo. Es uno de los libros más bellos e importantes entre los muchos miles que he leído.

¿Colecciona algún autor, es fetichista?

Solo a Borges. Recorrer sus obras completas es disfrutar de la magia de la palabra, del pensamiento y del conocimiento.

Cita continuamente a los clásicos en sus libros. A Plauto, Aristóteles, a los presocráticos. ¿Cómo dialoga con ellos?

Con la humildad que supone el hecho de ser muy consciente de que los clásicos, sobre todo los que vivieron a orillas del mar Egeo, establecieron las bases de cómo debemos preguntarnos por el mundo y la vida.

¿Cuál es el libro, o los libros, de su biblioteca que tiene para usted una historia especial, singular o emotiva?

Tengo varias joyas personales que representan momentos especiales de mi vida asociados a los libros: un ejemplar de ‘Cien años de soledad’ dedicado por Gabriel Garcia Márquez, una primera edición de un libro de Julio Verne que me regalaron mis compañeros del laboratorio de París a la par que me ayudaban a recuperar mi ‘ikigai’ científico, ‘El otoño de las rosas’ dedicado por Francisco Brines (Premio Cervantes) durante un verano en el que coincidimos en la Universidad Menéndez Pelayo, y sobre todo varios libros que me acompañaron en mis primeros viajes lejanos y que conservan entre sus páginas las emociones y hasta las heridas físicas de esos viajes: ‘El cuarteto de Alejandría’, ‘La consagración de la primavera’, ‘El unicornio’, ‘El amor en los tiempos del cólera’, ‘El Aleph’, ‘El nombre de la rosa’, ‘Memorias de Adriano’.

¿Cómo son sus originales? ¿A mano, a ordenador, con enmiendas? ¿Es rápido? ¿Escribe antes de escribir?

De todo un poco, antes siempre a mano, ahora, salvo notas puntuales, siempre con el ordenador. No corrijo mucho, pienso mucho antes de escribir algo, escribo los libros con tinta neurológica antes de pasarlos a limpio con tinta electrónica. Cuando llega ese momento, la escritura en mi caso es un proceso que fluye muy rápido y con naturalidad.

¿En qué consiste leer?

Leer es vivir, aprender, escuchar otras voces, viajar a otros mundos. Desde que aprendí a leer en una pequeña escuela de mi pueblo, no recuerdo un solo día de mi vida sin haber leído.

¿Qué es ser científico, para quién trabaja o sueña?

Ser científico es preguntarse el porqué de las cosas, asombrarse ante lo desconocido, explorar las curiosidades más profundas y perseguir la gran emoción de descubrir. Para mí, la ciencia solo tiene sentido si posee un fin social. Trabajo para aliviar la ignorancia, la propia y la ajena, para tratar de mejorar las vidas con futuros imperfectos, para evitar la muerte a destiempo, y sueño con la vieja idea de que el conocimiento es el mejor instrumento para construir un mundo más justo.

¿Cómo nos explicaría de modo sencillo el libro ‘La vida en cuatro letras’ (Paidós, 2019)?

El libro surge de la necesidad personal de tratar de entender la vulnerabilidad derivada de las emociones humanas. Para ello, el libro describe los distintos lenguajes moleculares que hacen posible la vida y se presentan los daños que sufren durante nuestra transición de la salud a la pérdida del equilibrio emocional. El conocimiento de estos lenguajes nos lleva a plantear distintas estrategias que pueden ayudarnos a recuperar el bienestar emocional.

¿Quería hacer un libro catártico sobre la huella del padre, sobre la infamia, sobre la tristeza?

Efectivamente, la escritura de este libro fue un proceso catártico y contiene todos esos elementos que citas, pero su objetivo final era otro: recordar en voz alta nuestra asombrosa fragilidad y demostrarme a mí mismo que es posible enfrentarse a ella. Después, muchos lectores ampliaron y enriquecieron este libro con sus propios comentarios y experiencias, por ello les debo eterna gratitud.

¿Qué quiere ser ‘El sueño del tiempo’ (Paidós, 2020), su última publicación en colaboración con Guido Kroemer?

Un elogio de la vida y del tiempo, una entidad que nos dicen que no tiene realidad física, pero que es la fantasía más verdadera que puede experimentar el ser humano. ‘El sueño del tiempo’ es también una invitación a reconsiderar nuestra relación con el tiempo a través de un viaje de conocimiento que ayudará a los lectores a interpretar, entender y ordenar el concepto del tiempo, pero también a sentirlo, disfrutarlo y soñarlo. Finalmente, el libro da respuestas -derivadas de nuestro propio trabajo- a la pregunta de si ya es posible dominar el tiempo y alcanzar la eterna juventud o la inmortalidad, ese presunto don que algunos anuncian.

Dice que los tres grandes héroes del estudio del tiempo son Aristóteles, Newton y Einstein. ¿Cómo alimentaría nuestra inquietud para que quisiéramos saber más de ellos? ¿Por qué son tan importantes?

Muchos pensadores en múltiples campos del conocimiento han reflexionado acerca de algo tan abstracto como el tiempo, pero a la vez tan concreto que a todos nos afecta y a todos nos iguala. Es maravilloso considerar que las ideas complementarias de tres grandes sabios de distintas épocas son suficientes para navegar con una mínima soltura en aguas tan complejas. Aristóteles puso las primeras ideas, Newton las llevó al absoluto de los números y las ecuaciones, y Einstein las relativizó al introducir el concepto de espacio-tiempo y la importancia crucial del observador cuando se habla de estos temas. Aristóteles fue un pionero en muchas cosas, pero le faltaron datos; Newton, el último de los sumerios y de los babilonios pues tras él todo fue nuevo, fue un genio y nos enseñó las claves del funcionamiento del mundo, aunque para mi sorpresa no sintió la curiosidad de contemplar el mar; por último, en mi opinión Einstein tuvo la mente más profunda de todos los humanos que hemos vivido hasta ahora. Estos tres pensadores tuvieron luces y sombras en sus vidas personales, pero más allá de lo que hicieron con sus propias vidas, no debemos olvidar nunca el impacto de sus trabajos en las de todos nosotros.

¿Por qué incorpora tantas historias, tantos personajes? ¿Es por pedagogía, por erudición que ayuda a vivir y que ha interiorizado o, tal vez, porque en Carlos López Otín hay un narrador nada oculto, un cuentista?

No hay que dejar pasar ni una sola oportunidad de hacer pedagogía, que para mí consiste en transmitir de la forma más clara posible lo que he aprendido por mí mismo o lo que otros me han enseñado. Mis alumnos certificarán que siempre les digo en clase que uno no sabe algo si no es capaz de explicarlo. Pretender iluminar cuestiones muy complejas y aparentemente abstractas no es fácil, por eso hay que utilizar todos los medios a tu alcance. En el caso de la divulgación de las claves de la vida y de las enfermedades, lo que he aprendido es que las aproximaciones reduccionistas ya son insuficientes; nos han ayudado a progresar de manera extraordinaria, pero la vida es una propiedad llamada emergente, de forma que el todo es más que la suma de las partes constituyentes. Esto es lo mismo que pensar que un verso es más que la suma de las palabras que lo componen. Por ello, ha llegado el momento de integrar conceptos de distintos campos, superar las barreras de las disciplinas y las especialidades, algo que solo se puede lograr después de muchos años de practicar el estudio y la curiosidad.

 

Tan terrible, tan aniquiladora, tan literaria en su crudeza, ¿cómo define y percibe la enfermedad del alzhéimer?

Es una enfermedad del tiempo en muchas dimensiones: borra el pasado, anestesia el presente y nos roba el futuro. Percibo el alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas como uno de los principales eslabones de la cadena de vulnerabilidades humanas. Hoy, nadie se cura de estas enfermedades y el aumento de la esperanza de vida de la gran mayoría de las sociedades actuales hace que cada vez sean más las mujeres y los hombres que encuentran en su camino estos males. De ahí nuestro muy reciente artículo ‘Hallmarks of Health’ (Las claves de la salud) con Guido Kroemer, en el que proponemos avanzar hacia una medicina de la salud que complemente a la medicina de la enfermedad y nos ayude a afrontar enfermedades incurables que hoy nos abruman, en lugar de empeñarnos en imposibles e innecesarios sueños de inmortalidad.

¿Qué es más poderosa en el ser humano: la felicidad o la enfermedad?

Son dos términos tan unidos entre sí como el entrelazamiento cuántico de Einstein-Podolsky-Rosen o las hebras de la deliciosa trenza de Almudévar. La felicidad y la enfermedad son consustanciales a nuestro diseño evolutivo, hay variantes en nuestro genoma que nos predisponen al bienestar emocional y a la longevidad, mientras otras favorecen la depresión o ciertas enfermedades. Afortunadamente, el lenguaje genómico no es tan determinista como muchos piensan y son otros lenguajes biológicos, como el epigenoma o el metagenoma, los que influyen decisivamente en trasladar al interior celular el diálogo del organismo con el ambiente. Esta conversación global es la que determina si, en este caso concreto, el balance se inclina hacia la felicidad o hacia la enfermedad, ya sea del soma o del alma.

¿Qué respuestas sobre la vejez no acaba de encontrar?

Lo que más me admira en este sentido no es por qué envejecemos, sino por qué vivimos tanto. Considero el envejecimiento como un proceso biológico natural y por tanto lo acepto como una parte más de nuestra vida. Por eso, mis preguntas científicas sobre el envejecimiento nunca han sido para buscar ningún elixir de juventud, sino para tratar de encontrar las claves de las enfermedades que acortan nuestro particular sueño del tiempo.

¿Qué nos dice la ciencia y un científico tan emotivo como usted del amor?

Muchas veces digo que la vida es una conversación entre los relojes biológicos que sincronizan la actividad de nuestras células. Hay múltiples relojes moleculares dentro de nosotros incluyendo los circadianos, los epigenéticos o los teloméricos, que regulan nuestros ritmos biológicos. Sin embargo, ninguno tan importante como los relojes emocionales, que adelantan o atrasan según las señales químicas que reciben, y marcan en gran medida el compás sentimental de nuestra vida. Borges, pese a que no sabía nada de biología molecular lo explicó con conmovedora precisión cuando escribió: “estar o no estar contigo, esa es la medida de mi tiempo”.

 

¿Cómo podría retratar el genoma? ¿Es algo así, diminuto e invisible, como el libro de los cuerpos y las almas, del pasado, del presente y del futuro, el registro de la complejidad y lo insondable?

Todas las biografías de los seres vivos del planeta están escritas en el mismo código de cuatro componentes químicos abreviados en cuatro letras: una vocal la A (de adenina) y tres consonantes C, G y T (de citosina, guanina y timina). He tenido el privilegio de poder leer muchos cientos de genomas humanos y de otros organismos, y cada uno de ellos cuenta una historia de vida. Y aunque parezca sorprendente, debo recordar que el genoma de cada una de nuestras células (y tenemos varias decenas de billones de células en nuestro organismo) si se despliega mide cerca de dos metros, por lo que ni diminuto ni invisible, sino un largo verso interminable, tomando la definición de Gerardo Diego sobre la vida. Un verso pleno de significado y de posibilidades, de cuyo funcionamiento adecuado somos responsables en buena medida.

 

Siempre dice que le gusta mirar el mar. ¿Qué halla en él, qué le ofrece, se encuentras a usted mismo?

El mar, siempre distinto, siempre irrepetible, y tal como aprendí de Paul Valéry “el mar siempre recomienza… se levanta el viento, hay que intentar vivir / abre y cierra mi libro el aire inmenso”. En suma, mirar el mar es una forma de inspiración, de sentir la presencia de la naturaleza, y de ganar serenidad y armonía.

 

 

 

 

ALGUNOS LIBROS DE AUTORES ARAGONESES PARA EL 2021

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/12/31/se-avecina-un-intenso-2021-de-letras-aragonesas-con-alcolea-del-molino-lasala-conget-y-vilas-1412795.html

JOSÉ-CARLOS MAINER, DEL XX Y EL XXI

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/12/27/jose-carlos-mainer-la-situacion-se-remontara-porque-los-medios-materiales-para-hacerlo-existen-1412157.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=desktop&fbclid=IwAR1TK3ryL-d-ndCWBWt_x8T1Emk6Au3ji7Z7g5JFRuNcxV0MQBAOB7hzZ48

 

José-Carlos Mainer: «La situación se remontará porque los medios materiales para hacerlo existen»

El catedrático de Literatura y director de varias colecciones es un estudioso de España y sus paradojas. Medita sobre el 2020 y el futuro que viene

 

 

¿Cuál es su primer balance del 2020?

A bote pronto se me presentan una serie de sentimientos a veces contradictorios: impotencia, inseguridad, temor, enojo…

¿Ha sido el año de la máxima fragilidad o ha sido otra confirmación de que la vida está siempre pendiente de un hilo?

Hablar de fatalidad tiene siempre algo de resignación y yo prefiero pensar en una fragilidad que tenga responsables: algo va mal en el progreso de la humanidad –al lado de otras cosas que están muy bien– al no prever un desastre y algo falla en la educación de los seres humanos cuando reaccionan con flaqueza, credulidad o egoísmo.

Se ha dicho mucho que de esta saldremos mejores. ¿Qué piensa?

Me remito a lo dicho: me parece que, en líneas generales, no saldremos mejores.

¿En casos como estos para que sirven la literatura y la historia? ¿Y la cultura?

La imagen que las artes y la cultura han tenido de las catástrofes colectivas ha sido en general pesimista: pienso en Daniel Defoe, H. G. Wells, Albert Camus o José Saramago… Pero también recuerdo que ese pesimismo suele salvar a alguien más lúcido o más abnegado. Por supuesto, la frecuentación de la historia del pasado o del presente, como el disfrute de las obras artísticas, nos reafirman siempre en nuestra dignidad de seres humanos.

Se paralizó prácticamente todo. ¿Había habido situaciones parecidas o eran más bien del campo de la ciencia ficción?

Es cierto que nunca ha habido una situación parecida tan rodeada de altavoces y cámaras. Seguramente, la llamada gripe española de 1918 dejó más muertos que los que dejará la pandemia actual y fue tan universal casi como esta. Pero aquella no paralizó la vida social ni engendró tanto miedo y tanta superchería… En aquel entonces la humanidad contaba con la existencia del sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Le eran experiencias más familiares que lo son ahora.

En una esfera cultural y literaria ha habido cosas que se han detenido: las ilusiones puestas en los centenarios de Galdós y Delibes, por ejemplo. ¿Ha servido de algo su celebración amortiguada?

Es una pena porque Galdós y Delibes, cada uno a su modo, son espléndidas experiencias de humanidad, con lecciones muy vivas para este país que amaron tanto. Pero yo creo que han estado presentes: en las exposiciones que les dedicó la Biblioteca Nacional, por ejemplo, o en el caso de Galdós en el reciente homenaje del Instituto Cervantes. Ha sido triste, sin embargo, el caso del Premio Cervantes de 2019, el poeta catalán Joan Margarit, al no celebrarse el acto oficial de Alcalá de Henares, la exposición que le acompañaba y una presencia más constante en la prensa. Margarit ha escrito con sabiduría y coraje sobre la experiencia de envejecer, sobre la muerte de un ser querido (su libro Joana, dedicado a su hija, es estremecedor) o sus memorias sobre la miseria colectiva de una guerra civil y la primera posguerra (‘Para tener casa hay que ganar la guerra’).

¿Qué hechos, premios, publicaciones le han emocionado o gustado?

Afortunadamente han sido bastantes… La circulación de los libros sigue dando sorpresas: son los vehículos mejores de la buena literatura (la red se va conformando con la literatura de recetario y nula exigencia) y en plena pandemia, se han vendido bien los libros y han salido novedades. Aquí mismo, tres paisanos nuestros –José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón y Agustín Sánchez Vidal– han publicado estupendos relatos. Y Olvido García Valdés y Eloy Sánchez Rosillo han sido fieles a sus temas poéticos en otros dos libros magníficos. Y Jorge Carrión ha publicado un buen ensayo sobre lo que está pasando: ‘Lo viral’.

La política, ¿ha salido bien parada o ha mostrado más que nunca su egoísmo y su sectarismo? Parece que la España de Gil de Biedma antepuso su propio sálvese quien pueda y el azote al rival al hecho de hacer piña ante una adversidad común.

Así ha sido. En pleno apogeo del nacional-populismo (en sus variantes presuntamente izquierdista y manifiestamente fascista) la política ha demostrado su bajísimo nivel: peleas tabernarias en el parlamento, exhibiciones de presunta madurez a través de declaraciones larguísimas, cambios de opinión inmotivados y generalizada satisfacción por haberse conocido… Hablo de España, por supuesto, pero lo mismo podría decirse de Estados Unidos, del Reino Unido, un poco de Italia y de Bélgica…

¿Qué le ha emocionado especialmente de la sanidad pública?

He tenido ocasión directa de apreciar –precisamente en estos días– la calidad humana, la abnegación y la entrega del personal (médicos y auxiliares) del Hospital Miguel Servet. Y me complace poder decirlo aquí: tenemos una sanidad pública que merece, además del reconocimiento de todos, los medios que se le escatiman desde los recortes de 2010. Los que aplaudían a nuestros sanitarios desde los balcones, cuando el primer confinamiento, sabían lo que hacían.

¿Cuál ha sido el comportamiento de Aragón en el panorama nacional?

No creo que haya sido nada especial; en general el carácter regional suele tender a la ponderación y tiene cierta alergia a los altibajos de ánimo. Eso es bueno en tiempos de tanta incertidumbre y tanta propensión al alarmismo.

¿Qué porvenir nos espera, cómo remontaremos la crisis, el miedo? Ahora llegamos a la Navidad, al Fin de Año. ¿Cómo ve estas celebraciones, hoy tan anómalas?

Es indudable que la situación se remontará porque los medios materiales para hacerlo existen. Lo que quede del miedo de estas jornadas, de la sospecha de todo y de la docilidad ante los bulos, ya es harina de otro costal. El baile de decisiones políticas en torno a las fiestas navideñas y las demasías de las gentes –compras, viajes, celebraciones…– han sido un espectáculo penoso de inmadurez colectiva.

¿Qué reflexiones le anima que el país más rico del mundo sea uno de los de mayor contagio también?

El país más rico del mundo es una admirable sociedad que se ha constituido a base de un individualismo feroz, de una elevada autoestima colectiva y de una competitividad tan cruel como eficaz. Donald Trump no cayó del cielo… Y aquí al lado de nosotros, Boris Johnson ha confiado durante mucho tiempo en la eficacia de la «inmunidad de rebaño» (hasta que las cifras de muertos fueron insoportables) y sueña con un acuerdo general de comercio con Estados Unidos que le libre de tener que tratar con Macron y Merkel…

¿En qué cree que ya nos ha cambiado la vida para siempre?

No lo sé. Pienso más en lo que saldrá gravemente dañado de los días vividos: la restauración y los bares, el turismo, las empresas de viajes, el cine en pantalla, la música en directo. Antes decía que los libros y los libreros han sobrevivido más o menos bien; ojalá pudiera decir lo mismo del teatro (una víctima de la que se habla demasiado poco), o de las salas de exposiciones más creativas y arriesgadas.

La opinión pública se enfrenta con recelos a la vacuna. ¿Hay motivo?

Creo que aquellos recelos fueron provocados por lo prematuro de las encuestas… y por el catastrofismo de los medios que ‘contagiaron’ a sus encuestados. Otra cosa es que toda esta carrera de las grandes compañías farmacéuticas haya tenido más de lucha por el lucro (y por orgullo patriótico también) que de competición científica, como en los tiempos de Louis Pasteur y Hedwig Koch.

 

2020: EL AÑO DE LA CAUTIVIDAD

cuentos de domingo

El año de la cautividad

El 2020 que se va ha sido el año de la pandemia, de la cautividad, de la perplejidad y de las peores despedidas: se han ido amigos, familiares y muchos ciudadanos en silencio, en soledad, con ese dolor que no soporta bien ninguna metáfora. Ha sido el año donde casi todo saltó por los aires, el año de la anomalía, el año en que el abrazo se convirtió en una fantasía de otro tiempo y los besos desaparecieron incluso del amor fraterno. El año en que las mascarillas pasaron de no ser necesarias a ser imprescindibles y objeto de multa si no se llevan. El año en que vivimos peligrosamente porque la muerte viaja por sorpresa con el virus. El año donde las decisiones sanitarias desde el Gobierno las dirimía un comité de expertos hasta que alguien reveló que no existía: era un colectivo espectral –digno del teatro del absurdo– inventado por Sánchez e Illa a modo de trampantojo científico. Fue el año de Delibes y de Galdós, el año de Bécquer, el hombre que puso las primeras alas a la poesía contemporánea y vivió un dulce amor, Alejandra, en los últimos meses de su vida.

En las listas de final de año aparecen varios aragoneses: ‘El infinito en un junco’, ensayo de septiembre de 2019, fue para los críticos de ‘ABC Cultural’ el mejor libro de 2020, quince meses de actualidad palpitante, todo un prodigio; también han sido elogiados Martínez de Pisón por su novela familiar ‘Fin de temporada’ y Julián Casanova, con su ‘Una violencia indómita’, un gran ensayo sobre las guerras del siglo XX. Otros libros han sido referenciados en varios suplementos: ‘Os contaré la verdad’ de Fernando Sanmartín, primor de prosista poeta; ‘Juego de niñas’, un excepcional libro de relatos de José María Conget, ‘El sueño del tiempo’ de López Otín y Guido Kroemer, ‘La piel’ de Sergio del Molino, los ‘Cuentos’ de Carlos Castán, dos autores muy leídos, y ‘Los deslumbramientos’ de Ángel Guinda, los versos más intensos y sabios del año. En teatro, para varios medios, ‘Con lo bien que estábamos. Ferretería Esteban’ con Jorge Usón y Carmen Barrantes, que inició su andadura en el Principal, lideró la escena. Entre las películas, destaca ‘Las niñas’ de Pilar Palomero, la mirada poética al paradójico año 1992 en el despertar de la adolescencia. Este también ha sido un año de contradicciones: el miedo y la búsqueda de la normalidad siguen luchando a brazo partido.

 

 

VI EDICIÓN DE LOS PREMIOS 'ARTES & LETRAS'

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/12/07/pison-conget-armisen-y-palomero-ganan-la-vi-edicion-de-los-premios-artes-letras-1409021.html

EL RETRATO DE PILAR BAYONA QUE PINTÓ ALFONSO BUÑUEL EN 1935

EL RETRATO DE PILAR BAYONA QUE PINTÓ ALFONSO BUÑUEL EN 1935

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/12/06/cultura-compra-un-retrato-desconocido-de-pilar-bayona-de-alfonso-bunuel-de-1935-1408905.html

 

El Ministerio de Cultura compra un ‘Retrato de

Pilar Bayona’ de Alfonso Buñuel, datado en 1935



El cuadro, de 28.5 x 25.5, era desconocido hasta para la familia de la gran pianista y se vendió en subasta por 1.900 euros



El Ministerio de Cultura adquiría el pasado 24 de noviembre en Subastas Segre el óleo sobre cartón ‘Retrato de Pilar Bayona’ de Alfonso Buñuel, fechado en 1935, para instalarlo en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Se trata de uno de los escasos cuadros pictóricos del hermano menor de Luis Buñuel, arquitecto y artista, que destacó especialmente en la técnica del collage. Alfonso Buñuel fue, igual que el poeta, profesor y pintor Luis García-Abrines, uno de los grandes amigos de la pianista zaragozana, nacida en 1897 y fallecida en 1979, tras ser arrollada por un coche en el paseo de la Constitución. Los tres hicieron en los años 40 un viaje a Sevilla, tal como han recordado los biógrafos de la intérprete, Antonio Bayona y Julián Gómez.

Este cuadro ha sido una sorpresa para ambos. Antonio Bayona y Julián Gómez estaban muy sorprendidos con la aparición de esta pieza de 28.5 por 25.5 centímetros. Antonio es sobrino de la artista y durante años conservó en su casa el Archivo de Pilar Bayona con fotografías, dibujos, pinturas, libros dedicados, pentagramas, discos, cartas, etc. A ese proyecto de ordenar y catalogar esos fondos se sumó Julián Gómez, y los presentarían en una exposición en la capilla de San Martín, en la Aljafería, que coordinó la comisaria e historiadora del arte Dolores Durán. Hace alrededor de tres años, donaron todo el Archivo al museo Pablo Serrano.

Julián Gómez explica: “Yo había visto el cuadro anunciado en Todocolección.net y me llamó la atención porque no sabía nada de él. Ni yo ni Antonio. Me pareció que tenía un precio de 300 euros. Poco después apareció en los catálogos de octubre de subastas Segre, y finalmente nos hemos enterado de que había sido adquirido por 1.900 euros por el Ministerio de Cultura”. Antonio Bayona, por su parte, dice: “Nos sorprendió a los dos porque no sabíamos nada de la pieza. Lleva la firma de Alfonso y alguien ha debido estudiarlo y verificar que es un retrato de la tía Pilar”.

El cuadro está pintado al óleo sobre cartón, con abundante materia. Se perciben muy bien los relieves del trazo, ese rostro pensativo y en escorzo, tocado de sombrero, que hace pensar en otras piezas de la pintura de vanguardia española.

Que el cuadro acabe en la Residencia de Estudiantes tiene su sentido: Pilar Bayona, que bien podía pertenecer al grupo de las llamadas ‘sinsombrero’, las mujeres de la generación del 27, frecuentó en varias ocasiones la Residencia, en la calle Pinar, donde estudió y residió Luis Buñuel (quien confesó en sus memorias que había estado enamorado de ella y estuvo a punto de declarársele en un balcón), y donde ella iba con cierta frecuencia y tocaba con sus amigos Gerardo Diego y Federico García Lorca, que también dominaban el piano. Pilar Bayona, como es sabido, también está en la foto mítica del 13 de mayo de 1936, en la Hostería Cervantes, en el homenaje al pintor Hernando Viñes.

Años después, Max Aub, cuando preparaba su ‘novela’ sobre Luis Buñuel, vino a España desde su exilio mexicano y conversó con Margarita Buñuel; esta le dijo:“Luis se enamoró de ella (Pilar Bayona) de un modo muy platónico, por su música. Y lo curioso es que, luego, mi hermano Alfonso, que tenía dieciséis años menos que Luis, también fue profesor de matemáticas y también se enamoró de Pilar Bayona. Yo creo que con más fuerza que Luis”. Alfonso fue un gran admirador de Pilar Bayona, se autodenominaba “su lugarteniente”. 

Antonio y Julián han recordado que “uno de los muebles diseñados por Alfonso, un diván, presidió siempre la zona de estar de las sucesivas viviendas de Pilar Bayona”. Si tenemos en cuenta que Alfonso Buñuel nació en 1915 (moriría en 1961), y que el cuadro está firmado en 1935, es fácil deducir que lo pintó con 20 años o menos. Seguro que algún día se sabrá toda la historia del lienzo. ¿Dónde habrá estado todos estos años?




 

FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA, 2020

FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA, 2020

ZARAGOZA. «Después de este año tan complicado, con tantas suspensiones, surgió esta posibilidad, gracias a David Lozano, responsable de Zaragoza Cultural, para aprovechar estos días festivos y hemos organizado la Feria del Libro de Zaragoza en la sala Multiusos. Además, hemos contado con la solidaridad de la Feria de Monzón, que se ha portado de maravilla, porque sabemos que no es fácil mover una tradición de 25 años y trasladarla al siguiente fin de semana», dice Marina Heredia, presidenta del gremio de editores de Aragón, con evidente satisfacción.

Añade: «Cumpliremos todos los protocolos de seguridad, habrá control de entrada y salida, y habrá cabida para 256 personas a la vez. Contaremos con alrededor de 100 autores firmando en las 39 casetas, alguna de ellas dobles. Y ahí estarán casi todas las novedades del año, por eso esta cita también es importante. Será como un recuento de la actividad editorial de la Comunidad de un año tan extraño y complicado».

El fulgor literario de Aragón

La Feria del Libro de Zaragoza se iniciará este sábado 5, a las 11 de la mañana y se prolongará hasta el martes 8. Tendrá un horario de 11.00 a 14.00, y de 17.00 a 20.00, y en ella participarán editoriales aragonesas, la Asociación Aragonesa de Escritores, dos librerías de viejo: Luces de Bohemia y Prólogo, y la de tebeos Cómics El Coleccionista. «Estamos ilusionados y esperamos que el público, que se quedó sin Día del Libro en la calle y sin la Feria en su emplamiento habitual, responda», agrega Marina Heredia.

A las 11.30 del sábado, el escritor Félix Teira Cubel (Belchite, 1954) pronunciará el tradicional pregón. «En los puntos que trataré en el pregón hablaré del libro como creación única de la especie humana, de la aparición de la ficción, de las obras de la primera juventud que configuran el carácter, de la potencialidad de la literatura para la crítica, la utopía y la anticipación del futuro», explica el autor de ‘La violencia de las violetas’, ‘Una luz al atardecer’ y ‘El último sol’.

Todo ello lo abordará Félix Teira en la primera parte de su discurso, y en la segunda analizará «la situación excepcional de la literatura aragonesa actual y los deseos de futuro para los cuatro pilares de la literatura: escritores, editores, libreros y lectores». Añadirá, entre otros detalles: «Ocupamos una posición cimera en novela histórica. Lo mismo ocurre en novela infantil y juvenil. Premios como Gran Angular, Anaya, El Barco de Vapor, Edebé o el Cervantes Chico han recaído repetidas veces en los últimos años en autores aragoneses. La novela, sea de autoficción, generacional, negra, de conflicto familiar, goza de excelente salud». Su diagnóstico del buen momento de las letras aragonesas va más allá: «En ensayo existe una frescura estimulante: se acuñan conceptos como ‘la España vacía’, se reescribe el siglo veinte con ‘una violencia indómita’ o, enlazando con la pregonera anterior, Irene Vallejo, sabemos que ‘El infinito está en un junco’», avanza.

Teatro, cuentos y lecturas

Además de las firmas de libros que se han previsto en todos los ‘stands’, cada día hay una programación para distintos públicos. El teatro será el protagonista de las mañanas. La compañía La Clac escenificará y narrará aspectos de personajes ilustres de la literatura como Agatha Christie, Benito Pérez Galdós o la filóloga aragonesa María Moliner, a razón de tres pases diarios.

La programación familiar ocupará las tardes, a partir de las 18.00, y cada día se citarán en un escenario habilitado autores, editores e ilustradores como Vera Galindo, Mariela Cisneros e Israel Gómez, Sandra Araguás, Asun Sarrado y Roberto Malo. A partir de alguno de sus libros, harán actividades y cuentacuentos.

Todos los días se cerrará la Feria con la lectura de textos de Margarita Barbáchano, Elena Laseca, Ana Rioja y Bárbara Armstrong, una de ellas cada tarde. En este menú de actividades, así como en todo el recorrido de Feria, «se cumplirán todas las medidas de higiene, distancia social y control de aforo que exigen los protocolos sanitarios», anuncian los promotores:Copeli. Colaboran el Ayuntamiento de Zaragoza, la Diputación de Zaragoza y el Gobierno de Aragón

LA CIFRA

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Son los expositores distribuidos en las 39 casetas, a las que no se han sumado en esta ocasión las librerías, salvo tres (Luces de Bohemia, Prólogo y Cómics el Coleccionista). Podrán verse las novedades y parte del fondo de:Hola Monstruo, Gp Ediciones, Onagro, La Fragua del Trovador, Pintacoda Ediciones, Malavida, Ediciones de la Universidad San Jorge, Libros de Ida y Vuelta, Editorial Sin Cabeza, Los Libros del Gato Negro, Editorial Delsan, Gara d’Edizions, Prames, Taula Ediciones, Apila, Libros del Innombrable, Olifante, Pregunta, Rasmia Ediciones, Rolde de Estudios Aragoneses, Xordica, Punto Edelvives, Editorial Cosquillas y El Periódico de Aragón. Como es habitual, la Asociación Aragonesa de Escritores tiene caseta propia.

 

La foto es de Raquel Labodía.