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Antón Castro

MIGUEL MENA, HASTA LUEGO A LA RADIO

Miguel Mena deja la radio, Radio Zaragoza, que ha sido su casa durante 38 años, esta semana. El locutor excepcional y cercano, el compañero ideal, el trabajador incansable, el melómano, la radio hecha humanidad y delicadeza, el amigo del oyente. Han sido 38 años en distintos programas: ‘Parafernalias’ y ‘La Fonoteca’, ‘Estudio de guardia’, ‘A vivir Aragón’, ‘Economía’ o ‘La ventana de Aragón’, entre otros, y siempre ha estado ahí, con su personalidad, su pulcritud, su cercanía, con el ánimo y el alma convencidos. Ha recorrido todo Aragón, ha dado voz a multitud de gentes, gremios y colectivos y aventureros en solitario, desde su pasión por las pequeñas cosas, los paisajes y los paisanajes, ha viajado por Aragón a pie, en bicicleta, en coche y en sueños para contarlo mejor, y ha tendido puentes a nuevos periodistas, a jóvenes colaboradores, con maestría, naturalidad y entusiasmo. Y con su infinita curiosidad. Y desde las ondas, o al abrigo de las ondas, también ha hecho y hace una carrera poderosa literaria que ha tentado al cine en varias ocasiones (a través de Gaizka Urresti) y que tiene libros admirables: ‘63 pasos’, ‘Piedad’, las novelas de Mainar, ‘Canciones ligeras’ o ‘Canciones tristes que alegran el día’. Es bien sabido, Miguel Mena es un melómano, un rastreador de músicas y alguien que aportó sus granos de arena y entusiasmo en el apoyo de los grupos y solistas musicales desde los Héroes y Amaral y Labordeta hasta nuestros días. Otro tanto podría decirse de la literatura y de un puñado de disciplinas más. Siempre ha estado ahí para mostrar su solidaridad y su sentido de la fraternidad.

Se retira a sus campos de la creación literaria y a sus tierras del Moncayo, con un sinfín de proyectos. Se va, se toma un respiro, pero se queda: seguirá alimentando su obra, cultivando la amistad, contando historias, cuidando a Rosana y a Daniel, su hijo, cuidándonos a todos, ayudándonos a hacer y a sentir la vida más hermosa. Nos ha dado mucho a diario sin estridencia alguna, con la naturaleza sencilla de los elegidos, que también son perfeccionistas: ha sido ese animal de compañía ideal al que jamás se le ha visto ni conspirar ni hablar mal de nadie. Y siempre se le ha visto sonreír y entusiasmarse, incluso en los días de melancolía, que siempre han sido más escasos que los de humor. A Miguel le gustan los juegos de palabras, las adivinanzas, las bromas, los chistes. Y, a su modo, sin llamar la atención, ha acuñado chistes y juegos de palabras: en la radio, en tus textos, en las tertulias de Casa Emilio. Y adora Zaragoza como pocos. Se siente de aquí, de las orillas del Ebro, de las calles, del cierzo, del decir azaroso, se siente zaragozano hasta el tuétano. Y la ciudad, con toda justicia, le ha hecho Hijo Adoptivo.

Miguel Mena ha sido y es y será uno de esos ciudadanos imprescindibles a los que aludió Bertolt Brecht y luego Silvio Rodríguez. Y con él parece fácil deducir que lo mejor está por llegar. Como le diría su querido Félix Romeo Pescador, al que tantas veces llevó a la cárcel de Torrero un poco antes de las diez de la noche, “¡todos los besos del mundo!”.

 

PILAR PALOMERO, TRAS LOS FEROZ

¿Cómo vivió los premios Feroz?

Con mucha felicidad… Todo esto no me lo creo. Lo dije en la gala porque lo siento así. Por el hecho de estar nominada, ya era una maravilla. Y subir a recoger los premios, es un sueño cumplido.

-Que estuviera allí, ese desafío a la pandemia, también sería emocionante…

Fuimos todos supercuidados, hubo un respeto absoluto a los protocolos de la covid. Pero si soy sincera… apenas pude hablar más que con la gente que tenía a los lados, y detrás, porque nos iban sacando por filas. No hubo tiempo de interacción social. Estaba todo muy bien preparado, aunque pareciera que la sala estaba llena, en realidad no hubo ningún contacto. Se fue muy cuidadoso. Pude hablar con la productora Valerie Delpierre, que la tenía al lado, con el actor Juan Diego Botto, y con un par de periodistas que tenía detrás.

¿Qué le dijo Juan Diego Botto?

Bueno. Me hizo muchísima ilusión. Me dio la enhorabuena y me dijo que había visto la película con su hija y que les había gustado mucho a los dos. Espero que no le moleste que lo diga. Fue muy bonito que me diera la enhorabuena un referente como él, el actor de dos películas que me han marcaron tanto como son ‘Historias del Kronen’ y ‘Martín Hache’.

-De alguna manera, imagino que los tres premios Feroz le predisponen muy positivamente hacia los Goya ¿no? ¿Qué está pensando, qué lleva en su cabeza?

De los Goya estoy pensando, sinceramente, que no quiero pensar en ellos. Es maravilloso estar ahí, esto es un sueño, y ya llegados a este punto nos sentimos súper premiados, súper acompañados, súper cuidados. Ahora mismo estoy disfrutando de lo que sucedió anoche. No voy con expectativas ni con nada semejante: solo tengo ganas de que se celebre; siento curiosidad por ver cómo va, por cómo va a ser porque nadie lo sabemos muy bien. Y básicamente eso: tratando de no pensar y disfrutando de los tres premios Feroz y los Forqué, y las medallas, y el premio en Málaga, de todo lo que hemos conseguido hasta ahora. Ha sido todo tan bonito…

¿En el mejor de los sueños se había imaginado algo así?

En modo alguno, pero ya no son solo los premios, las nominaciones, y todo ello es maravilloso; lo que tampoco podía llegar a soñar es que tanta gente haya visto la película porque realmente se han hecho unas cifras que no esperábamos incluso y mucho menos con la pandemia… Rebasamos de largo las previsiones que se habían hecho antes de la pandemia.

¿De ayer, le hizo especial ilusión recibir el premio al guión? Ha trabajado muchísimo, ha contado con mucha gente, le dio muchas vueltas, usted se ha definido como contadora de historia.…

Me han hecho ilusión todos, porque tampoco puedo disociarlo mucho porque para mí el guión también está en la dirección y viceversa… El guión nunca fue un documento cerrado que no se pudiera modificar, sino que era susceptible de ser modificado por la dirección de actores, la interpretación de las chicas.

 

JAVIER ESPADA CULMINA 'BUÑUEL, UN CINEASTA SURREALISTA'

Javier Espada, cineasta y exdirector del CBC de Calanda, está ultimando un nuevo documental: ‘Buñuel, un cineasta surrealista’, que se prolonga hasta los 82 minutos. La película nació, poco antes de la pandemia, en México. Así lo explica: “Coincidiendo con la exposición que le dedicó la Cineteca de México al director aragonés, me invitaron a dar una conferencia en una de las salas. Hablé sobre ‘Buñuel, un surrealista en México’, con muchas imágenes y fragmentos de películas. La conferencia gustó, y fueron muchas las personas que me animaron a realizar un documental”. En ese momento, inmerso en otros proyectos, entre ellos una película sobre la Generación del 27, no lo consideró. Con la aparición de la covid-19, “que tantos planes y vidas ha tergiversado, los otros proyectos se quedaron en pausa, y acepté el reto, confinado en mi casa, de convertir una conferencia en el guion de una película documental”.

El nuevo proyecto empezó con una premisa: cerrar el círculo que se había abierto con ‘El último guión’, el documental que codirigió con Gaizka Urresti, “gracias a la generosidad de Jean-Claude Carrière y Juan Luis Buñuel, donde el argumento giraba en torno a la vida y los lugares los protagonistas de la película. Y ahora debería tratar, sobre todo, su cine”.

Javier España parte de su infancia, de Calanda y Zaragoza, de las influencias que van a modular su mirada y su sensibilidad, “muy próximas a lo que luego se conocerá como Surrealismo. Creo que la relación de Buñuel con el Surrealismo es anterior a 1924 del Manifiesto del surrealismo por Breton. Es decir, Buñuel ya compartía el ideario surrealista antes de que fuera formulado por André Breton”.

En el documental, Javier Espada constante algunas obsesiones del director ‘Un perro andaluz’ o ‘Él’ como la muerte, constante en toda su carrera, “una obsesión en su vida y una presencia en su cine, desde su primera película hasta la última”,y por supueso el mundo de los sueños. Y otros aspectos como la poética de los objetos y el erotismo.

“Luis Buñuel mantuvo con el surrealismo una elación inevitable. Lo abandona tras el polémico éxito de ‘La edad de oro’, y sin embargo su siguiente película, pese a tratarse de un documental realista, ‘Las Hurdes. Tierra sin pan’, mantiene rasgos de una profundidad que tiene que ver con los sueños, con el instinto, con la mirada de alguien que comparte el universo creativo de los surrealistas”, sostiene Javier Espada.

¿Como evolucionó el surrealismo en Buñuel, fue igual el de antes de la Guerra Civil al de las películas mexicanas, con Julio Alejandro y Luis Alcoriza,y de las películas francesas con Jean-Claude Carrière? Espada explica: “El cine fue cambiando conforme lo hacía la técnica cinematográfica pero también conforme a las transformaciones de su propio lenguaje, y esa evolución es patente en Buñuel. Pese a esos cambios, la presencia de los sueños transita todas sus etapas creativas. Sus películas se van transformando, dependiendo también de la posibilidad de trabajar con mayor libertad que le concedieron algunos productores, y que en mi opinión le permite crear sus grandes películas, como Los Olvidados y Viridiana, obras que sin ser surrealistas no dejan de estar dirigidas por un director que lo era”. ‘Los olvidados’ (1950), como se sabe, está considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

De Luis Buñuel (Calanda, 1900-Ciudad de México, 1983) parece estar todo dicho y estudiado, pero siempre surgen sorpresas. También las hubo aquí: “Por ejemplo, los descartes de una de sus primeras películas, que para mí constituye un material increíble. Pero también la estrecha relación entre su cine y el mundo del arte, mucho más rica de lo que él mismo aceptaba reconocer, tal como me contaba el hijo del camarógrafo Gabriel Figueroa. Su particular ética que siempre le llevó a ser fiel a sus principios, a su forma de ver el mundo, incluso a sus obsesiones, sus dudas y sus recuerdos”. En la película, ya talonada en inglés y enviada a varios festivales, se oye una alusión a la frase de Alfred Hitchcock que le decía, pensando en ‘Tristana’: “Esa pierta cortada, esa pierna cortada”. “El surrealismo estaba en la vida cotidiana de Buñuel. Si no estuviera en la vida tampoco podría estar en su cine, porque su cine es fiel a sus recuerdos e incluso a sus sueños recurrentes. Esa es la raíz más íntima de sus procesos creativos. Pero también de la imposibilidad de imitar su obra”, concluye.

‘Buñuel, un cineasta surrealista’ cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, Aragón TV y del Ayuntamiento de Calanda. En México con los de TV UNAM, Secretaría de Cultura (equivalente a nuestro Ministerio de Cultura), Fundación Televisa,  Filmoteca de la UNAM y  Cineteca Nacional. Y también con el apoyo del Luis Buñuel Film Institute de Los Ángeles, Filmoteca Española, Cinemateca Francesa. La producción es de Tolocha, la empresa de Javier Espada.

 

 

 

 

PEPE CERDÁ EN EL MUSEO GOYA

En ‘Semejanzas’, realizada casi por completo durante la pandemia de 2020, he elegido, sin saber por qué, pintar paisajes y retratos. Lo he hecho porque los sujetos, los retratados, estaban ‘a mano’ y los objetos, los paisajes, también. Si soy sincero no debería emplear el verbo elegir para referirme al porqué sujetos y objetos aparecen en mis cuadros, sería más adecuado hablar del azar para justificarlo. El qué pintar surge de un modo natural y procuro no darle muchas vuelta”, dice Pepe Cerdá (Buñales, Huesca, 1961) a propósito de la muestra ‘Semejanzas’, que se ha inaugurado en el Museo Goya de Fundación Ibercaja y que inaugura el programa conmemorativo para celebrar los 275 años del nacimiento del pintor de Fuendetodos.

La muestra está compuesta por paisajes y retratos. El pintor matiza: “Me puse a pintar paisajes por la simple razón de que estaban en mi entorno”, dice a propósito de su pintura de la naturaleza, aquí exuberante, capta Villamayor, Malpica, diversos lugares de los Monegros, sotos del Ebro, nogaleras, choperas, etc. “Un retrato es la representación de un sujeto por otro sujeto. Ni más ni menos. Del mismo modo que el hombre de Altamira pintó bisontes y Giorgio Morandi botellas”, insiste.

La muestra aún puede concretarse más: Pepe Cerdá pinta paisajes, jardines, fue invitado a pintar en 2018 en los jardines de la Casa Museo de Sorolla y luego expusieron allí sus piezas; pinta a sus dos perros (“Velázquez había retratado magníficamente a varios perros y Goya también. Razón más suficiente para pintarlos”, confiesa), a profesionales en su trabajo y hace un gran homenaje a un conjunto de catorce sanitarios.

Cuenta en el catálogo: “El 22 de abril de 2020, en pleno confinamiento, me sumé a una iniciativa nacida en Londres entre pintores retratistas. La iniciativa (...) consistía en retratar al primer sanitario que nos hiciese llegar una foto. Tras publicar el anuncio en Facebook recibí ese mismo día decenas de fotos y cumpliendo lo anunciado pinté al primero que envió las fotos: Rubén García Gabo, médico estomatólogo en el Hospital de Alcañiz”. Cerdá, el escritor que pinta o el pintor que escribe, agrega que “con la misma laboriosa y mecánica naturalidad con la que los gusanos segregan seda, pinté uno tras otro hasta llegar a los catorce expuestos”.

No se quedó ahí y redondeó el conjunto de ‘Semejanzas’. “Una vez terminada la serie de los sanitarios seguí, por pura inercia, pintando a los tenderos que veía cuando iba a la compra. Al carnicero, al pescatero, al panadero, a la verdulera etc. Un trabajador ejerciendo su oficio es siempre alguien elegante, alguien correctamente vestido”, opina.

Ibercaja publica un amplio y ambicioso catálogo del artista, con dos textos de reconocidos críticos e historiadores del arte: Fernando Castro Flórez y Juan Manuel Bonet, a quienes se suma la aportación de la periodista Genoveva Crespo que hace los perfiles, casi a modo de entrevistas (les pregunta por la pandemia, por Goya, por libros preferidos, por aficiones o por la vocación), de los 14 sanitarios.

Dice Castro Flórez: “Pepe Cerdá es, con toda lucidez, ‘un intempestivo’ que pinta, literalmente, ‘lo que quiere’, negándose a marchar al ‘paso de la oca’ de tendencias estéticas que, en muchos casos, no son otra cosa que una mezcla de idiotez y pedantería”. Y aún afina más: “La pintura de Pepe Cerdá nos invita a volver a tocar el mundo, a sentir el aura de lo real, contemplando personas, deteniendo nuestra mirada en paisajes, asumiendo que podemos tener una relación poética con las cosas. En su magistral serie de retratos trabajadores nos presenta un pescadero, un carnicero, una frutera o un panadero, todos ellos mostrándonos sus ‘productos’, rodeados de los objetos que les definen. (…) En esas obras son importantes todos los detalles, desde una caja vacía en la frutería hasta el calendario en la pared de la pescadería, del suculento aspecto de la pieza de carne hasta las cosas revueltas en el suelo de la herrería”.

Juan Manuel Bonet define a Cerdá como un pintor literario y “amigo de las entreluces del atardecer”, y precisa: “Entre los cuadros de Pepe Cerdá que más me impresionan está alguna fulgurante visión de la metrópolis aragonesa iluminada en el atardecer, contemplada desde algún cerro vecino, un poco como Alberto, Benjamín Palencia y otros vallecanos contemplaban Madrid. (…) La naturaleza, tan enredada con todo en esos paisajes intermedios, también puede ser, para Pepe Cerdá, motivo de contemplación menos contaminada, y ahí están sus soberbios cuadros de robles, pinos, cipreses y demás árboles, en alguno de los cuales por lo demás se cuela, entre las frondas majestuosas, una torre de la red eléctrica, o, más levemente, un panel digital de la autopista”.

Genoveva Crespo dice: “este grupo de médicos y enfermeros nos cuenta cómo ha vivido esta inesperada y gravísima crisis de salud, que en demasiados casos también se ha cebado con ellos. Entrega, vocación, miedo, esfuerzo, reconocimiento, solidaridad, contagio, escaseces, incertidumbre, enfermedad, muerte, esperanza,… sentimientos que comparten con tantos colegas que en espíritu también están en esta exposición. Como están también los que nos han dejado, sanitarios y no sanitarios. Muchos de ellos asidos, en el momento del adiós, a la mano de un profesional que, durante días, semanas o meses, había sido su familia”.

La muestra, que se suma a su paso por La Lonja y a la reciente ‘Aún es siempre’ que se vio en el Paraninfo en 2017, permanecerá abierta hasta el 17 de junio.

 

 

JAVIER SIERRA: AUTORES, LECTURAS, RECUERDOS, PÀSIONES. UN DIÁLOGO

¿Cuál es el primer libro, o los primeros libros, que le cambiaron la vida?

Mi vida va cambiando por etapas que marcan sucesivas lecturas. Si en mi primera infancia fue Julio Verne y sus “Veinte mil leguas de viaje submarino” quien movió mi brújula, luego serían “El nombre de la rosa” de Eco o “El ocho” de Katherine Neville quienes tocarían mi adolescencia. Me conmoví con “Caballo de Troya” de J. J. Benítez cuando dejé de ser monaguillo siendo niño y me maravillé con aquel “En busca del Unicornio” de Eslava Galán, poco después. Hoy son otros los autores que me impactan. Joseph Campbell y su “Héroe de las mil caras” compite con “La rama dorada” de James Frazer en mi búsqueda de respuestas a por qué los humanos necesitamos contarnos (y que nos cuenten) historias para evolucionar.

-¿Y el que te reveló los poderes de la literatura?

¡El Príncipito de Exupèry! Fue un libro que me reconcilió con otras formas de contemplar el mundo y el que me dejó entrever que un buen libro, en el momento oportuno, puede llegar a cambiarte la vida.

-¿Quiénes son los autores de tu vida?

            Es curioso. Esa nómina se amplia constantemente. A algunos los leí antes de conocerlos; a otros, al revés. Pero en esa lista no faltan nunca Antonio Ribera (el primer autor que me dedicó un libro y que, cuando tenía yo solo 14 años, inició una bonita correspondencia conmigo), Christian Jacq (le debo parte de mi fascinación por Egipto), Carl Sagan (sus ensayos son más filosóficos que astronómicos, y cada vez que los releo me lo recuerdan), pero también en tiempos más recientes Alberto Manguel (que tradujo mi “Cena secreta” al inglés y que se me reveló entonces como el sabio que es) o Umberto Eco.

Esta semana hablabas de Ramón Sender. ¿Te marcó de alguna manera, cuál es tu libro favorito y por qué?

Sender es un autor casi inabarcable, con registros muy distintos. No puede decirse que siguiera una única línea. De él me fascinan sus escritos más americanos porque el Suroeste de los Estados Unidos lo marcó tanto como a mí. Supongo que es el hechizo de las praderas infinitas lo que nos cautivó a ambos. Pero si tuviera que quedarme con uno, seria su “Álbum de radiografías secretas”, una suerte de memorias a borbotones en las que dejó constancia del tipo de mente despierta que tenía.

-¿Qué libros te acompañan siempre, o casi siempre?

Me encantan los libros de viaje, los diarios de aquellos que cruzaron el mundo en busca de una quimera o un imposible. Esos relatos de buscadores de Atlántidas, reinos perdidos, Preste Juanes y tesoros sagrados me fascinan porque son fruto de “locuras” en las que veo el gérmen de la verdadera literatura. Y esa lista la encabeza siempre un libro que me deja exhausto cada vez que me acerco a él, pero que al tiempo me atrae: “La epopeya de Gilgamesh”. Quizá la novela más antigua de la Humanidad.

-¿Qué buscas en la literatura, en la que escribes y en la que lees?

Trascendencia. Creo que la literatura es la única herramienta de que disponemos para resolver (o, al menos, intentar resolver) las grandes preguntas que nos hacemos. Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos se explican mejor con ayuda de la ficción. Y es más honesto que hacer pasar respuestas a esas dudas como verdades. Eso es lo que hacen las religiones.

-¿El inicio que más te conmovió o te conmueve?

Quizá el de “Caballo de Troya”. El autor se metió en su novela y convirtió su obra en una duda permanente sobre la verosimilitud de lo narrado. Tener en ascuas así al lector es una virtud.

¿Qué encuentras en los best-sellers, y cuáles serían tus favoritos?

Los bestsellers no son sino historias que apelan a códigos que todo el mundo comprende. Lo que más valoro en ellos es la habilidad de sus autores por detectar ese arquetipo o concepto universal y transformarlo en literatura. Es, por ejemplo, el caso de “El Alquimista” de Coelho. Literariamente no es una gran novela, pero apela a la necesidad de búsqueda que anida en todos nosotros. Y la transmite con una eficacia maravillosamente simple.

¿Qué le debes más a la radio o a Teruel?

A Teruel, sin duda. Ese concepto alberga la radio, las primeras lecturas, las excursiones en bicicleta, los primeros atardeceres y las primeras noches en vela, los sueños, los enamoramientos… Ahí me construí como ser humano.

¿Qué te sientes más, periodista, escritor, divulgador o investigador de misterios? ¿Cómo sería tu autorretrato literario?

La respuesta a eso es la más sencilla de cuantas te he dado en esta entrevista: soy un niño curioso.

¿Qué crónicas, memorias o autobiografías rescatarías de escritores olvidados, raros o de fantasía?

Sería una lista larga, pero la encabezaría con “La lámpara maravillosa” de Valle-Inclán. Él no es un autor olvidado, pero esa obra si lo es porque nadie la entendió en su día. Y es un breviario espiritual, íntimo, que disecciona la mente de ese genio. Y quizá la cerraría con “Memoria de la melancolía” de María Teresa León, la esposa de Alberti que se afanó en sacar los cuadros del Prado durante la Guerra Civil española y que escribió un texto intenso de esos años de sangre y hiel.

-¿Los tres últimos libros, más o menos recientes que te hayan conmovido?

El cazador celeste” de Roberto Calasso; “El asesinato de Platón” de Marcos Chicot y “El infinito en un junco” de Irene Vallejo.

-¿Coleccionas algún autor, eres fetichista?

Colecciono a muchos autores de novela histórica españoles a los que admiro, como Santiago Posteguillo, José Luis Corral, José Calvo Poyato o Juan Eslava. Si descubro que me falta alguna de sus obras, me pongo muy nervioso.

-¿Cuál es el libro (o libros) de tu biblioteca que tiene para ti una historia especial, singular o emotiva?

Le tengo un especial cariño a la colección “La memoria del Fénix” que publico Tecnos en los años ochenta. Me la regaló en su día Juan García Atienza, un olvidado autor especializado en la “España mágica”, que creyó que en mis manos sería útil. Y lo ha sido. Aprendí mucho de sus títulos, algunos tan raros como “Historia de las cuevas de Salamanca” o “Sueños y procesos de Lucrecia de León”.

-¿Hay una cita o un fragmento de un libro que te defina o que te guste especialmente?

La manida cita del poeta Paul Eluard “hay otros mundos, pero están en éste”, define mi campo de interés.

¿Dónde lees, en qué soporte, en qué momentos al día, cuánto tiempo? ¿Cómo son tus originales? ¿A mano, a ordenador, con enmiendas?

Leo en papel el 80% del tiempo. Lo hago de la mañana a la tarde y solo interrumpo ese hábito cuando empiezo a escribir un libro y me limito a consultar lo leído. Escribo a ordenador cuando lo que acometo es un texto para publicar, pero a mano siempre que pienso o reflexiono sobre materias o historias que creo debo “metabolizar”. La caligrafía me ayuda más que cualquier otra disciplina a memorizar y hacer mío algo.

¿En qué consiste leer?

En preguntarle al texto.

¿Qué lugar ocupar el amor en tus libros?

Si te refieres a amor humano y al lugar que ocupa en mi literatura, te diré que menos del que debiera. Quizá sea “La pirámide inmortal” el libro en el que está más presente. Y no invade más páginas en otras novelas porque el amor humano me impone un respeto cercano al miedo. Pero si te refieres al amor como concepto abstracto, entonces la respuesta es otra: ¡todo!

¿Qué te atrae de San Valentín?

Sus profundas raíces paganas, vinculadas a ritos de fertilidad que debieron nacer en la Prehistoria.

¿Los libros de amor que más te han conmovido?

Los vinculados a eso que los medievalistas llaman “amor cortés”. Son obras en las que se gestó el amor romántico que hoy señorea el mundo.

¿Tras una noche con Los Amantes de Teruel, se sabe más del amor o de la muerte?

Del amor, sin duda. Es lo que está a este lado de la vida. De la muerte seguimos sin saber nada.

¿Quiénes son tus héroes/heroínas de amor?

Son mis padres. Sin duda. Hace unos meses cumplieron medio siglo de matrimonio y están más cómplices y unidos que nunca. Los miro y veo en ellos el ejemplo de lo que es una relación de simbiosis constructiva, siempre con la mirada puesta en un horizonte que nunca han abandonado.

Piensa en Pandora. ¿Lo más es difícil es guardar un secreto? ¿Es ella la primera narradora desesperada por contar lo que sabe?

No es fácil guardar un secreto cuando comprendes que el final de tu vida se aproxima a gran velocidad. Si te lo llevas contigo sabes que estás hurtándole algo al futuro que podría servir para interpretar el pasado. Por eso, volcar ese secreto en un escrito es la única alternativa que tienes. Escribiéndolo no violas el secreto. Trasladas esa responsabilidad al hipotético lector y confías en su prudencia. De esa idea nace “El mensaje de Pandora”.

¿Qué quisiste hacer con esa novela? ¿Crees que acertaste en algo?

Quise que mi lector reflexionara sobre el momento histórico en el que estamos. Tenía tantas historias, datos y sensaciones que compartirle que pensé en escribirle una carta. Arys, su protagonista, es una metáfora del lector que adivino asomándose a mis páginas. Alguien con espíritu joven que necesita información sólida sobre la que caminar. Con todo, algunas de las ideas de mi libro están muy por delante aún de esta época tan antropocéntrica, tan cortoplacista.

¿Cuál es el lugar de la ciencia en tu obra?

La ciencia es una actitud. La de querer comprender las leyes que rigen el Universo que habitamos. Desde ese punto de vista, su lugar en mi literatura es central. Pero ojo, no me interesa la ciencia que cree saber sino la que duda y se hace preguntas por su imperiosa hambre de conocer.

¿Cómo defines la otra dimensión, podemos verla cualquiera?

La otra dimensión es ese “reino” en el que habita todo lo que no podemos racionalizar, pesar o medir. Para mi esa dimensión está habitada por criaturas como el amor, el miedo, la poesía, el instinto, las fugaces epifanías de los místicos… Y sí, es una dimensión a la que todos podemos acceder de un modo u otro. Aunque, a menudo, para llegar a ella debemos ser golpeados por un drama o un trauma que nos arranque de ese mundo cómodo y seguro que nos empeñamos en construir cada día con la razón.

¿Qué te da la palabra? ¿Cómo la tratas, cómo la mimas?

La palabra esa mi verdadero país. Ella es la que me da la oportunidad de pensar como pienso y de enumerar las mil y una piezas del mundo en el que habito. Por eso me afano por mantenerla limpia, ágil, preparada para darle nombre a las mil y una cosas nuevas con las que nos cruzamos a diario y nos reclaman un nombre. Es, además, lo que me vincula a quienes amo. Entre ellos están, claro, quienes me leen. Y junto a ellos la cultivo para que sea tan exacta como la necesitamos. La palabra, en definitiva, me lo da todo.

¿Defenderías hoy a Jiménez del Oso, Erich vön Daniken o Carlos Castaneda? Te dicen algo...

¡Sin dudarlo! Con sus errores y sus aciertos me ayudaron a “pensar el mundo” de un modo diferente. Los he amado y los he cuestionado por igual, pero los respeto porque me abrieron la mente a conceptos, lugares e ideas que de otro modo quizá no hubiera acariciado jamás. Para mi los ovnis, los misterios de la arqueología y hasta la literatura de los grandes gurus del siglo XX, me han invitado a buscar por mi cuenta, a cultivarme sin obedecer a idearios que son, todos y por definición, cánones que limitan nuestra visión de la realidad.

 

CAZARABET. DIÁLOGO CON ANTÓN CASTRO: 'PASARON POR AQUÍ'

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/pasaronporaqui.htm

 

El escritor y periodista, así como cronista, cultural Antón Castro escribe un libro recopilatorio de todas las figuras que han ido desfilando, más o menos directamente,  por la memoria de Aragón en el tiempo cronológico que recoge el siglo XX.

El libro por su idiosincrasia tiene la característica de poder ir leyéndose un día dos o tres personajes de aquí, otro día dos o tres de allá…

Edita el libro, Pregunta Ediciones.

Lo que nos explica Pregunta desde la sinopsis:

"Actores y actrices como Johnny Depp, Ava Gardner, Liam Neeson o Uma Thurman; los literatos John Berger, George Orwell, Miguel de Unamuno, Simone Weil o Virginia Woolf; músicos de la fama de Michael Jackson, Madonna, Patti Smith o The Rolling Stones; deportistas como Steffi Graf, Eddy Merckx o Pelé; pintores de la talla de Salvador Dalí y Pablo Picasso: son sólo algunos de los personajes célebres que, durante los últimos ciento cincuenta años, han pasado por España y recalado en tierras aragonesas. En su nuevo libro, Pasaron por aquí, el escritor y periodista Antón Castro (Premio Nacional de Periodismo Cultural) recorre las vidas de estas celebridades y las circunstancias de sus viajes. A medio camino entre el relato literario y la crónica periodística, con un estilo ameno, divulgativo y repleto de anécdotas, Pasaron por aquí nos descubre secretos y curiosidades de los grandes nombres de las artes, las ciencias y las letras del siglo XX."

El autor Antón Castro:

Este escritor, dramaturgo y periodista nació en Santa María de Lañas en A Coruña en 1959, aunque después de residir por varias localidades  instala y planta sus raíces en Zaragoza donde reside, definitivamente, desde 1978. Ha publicado una treintena de libros entre narrativa y poesía, de periodismo, de biografía, y ensayo. Es autor de, entre otros, El testamento de amor de Patricio Julve —editado por Xordica—, El dibujante de relatos —de Pregunta Ediciones— con ilustraciones de Juan Tudela; y Seducción (de Ediciones Olifante). Entre sus últimos libros destacan Golpes de mar (Ediciones del Vientos), Cariñena (Pregunta Ediciones), Aragón, excursiones a lugares mágicos (Sua), éste  escrito con Eduardo Viñuales. A estos le sumamos: Billie Holliday. El negro arrebato del jazz con ilustraciones del Javier Hernández—desde Ediciones de Ida y Vuelta--, Amor, la loca de Montalbán—de Prames con ilustraciones de Natalia Bayo--, Mujeres soñadas –Aladrada—con fotografías de Rafael Navarro y Vino del mar(Olifante)

Desde el año 2002 coordina el suplemento “Artes y Letras” del periódico Heraldo de Aragón. En 2013 recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural.

Complementa en alguna cosa con estos enlaces la información sobre Antón Castro:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3n_Castro

http://antoncastro.blogia.com/

https://www.heraldo.es/tags/autores/anton_castro.html

Nosotros también mantuvimos varias conversaciones desde nuestro proyecto de Difusión Cultural:

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/billieholliday.htm

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/musgo.htm

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/galaheraldo.htm

 

 

 

Cazarabet conversa con Antón Castro: 

-Amigo, ¿qué es aquello que te hizo escribir o, más bien recopilar, en un libro para Pregunta la serie de artículos  que con el título ‘Pasaron por aquí’ se editaron los sábados en Heraldo de Aragón?

-Pensé que en su conjunto había una pequeña historia cultural no solo de Aragón sino de España, una mirada plural a la atracción que había ejercido nuestro país sobre distintas figuras universales: Sarah Bernhardt, Virginia Woolf, Walt Disney, Albert Einstein, el universo de Hollywood, Christian Barnard, Pelé, Josephine Baker, pero también la fascinación que había ejercicio Aragón sobre figuras nacionales e internacionales, españolas, como Unamuno, Sorolla, Picasso, Dalí, etc.

-¿Cómo fue la cooperación con Pregunta, fueron ellos como editores los que te convencen para que reúnas a estos personajes?

-David Francisco y Reyes Guillén son muy amables, trabajamos juntos con sumo placer. Lo hicimos en ‘El dibujante de relatos’, en ‘Cariñena’, etc., y lo hemos vuelto a hacer aquí: me siento en casa, seguro, hablamos de todo y son muy acogedores. Pregunta se ha convertido en una editorial activa, puntera, diversa y casi hiperactiva.

-¿Su denominador común es Aragón?. Bueno, estaría bien pensar que todos guardan o guardaron---algunos de estos personajes ya han muerto—un recuerdo de Aragón o crees que “su vida muy atolondrada” o sus egos les habrán distraídos de estas nuestras tierras o quizás hasta se hayan olvidado?

-Desde luego, el denominador común es Aragón y un periódico de alcance regional como ‘Heraldo’. La sección aparecía en un suplemento de moda y tendencias de sábado, coordinado por Ana Usieto, y esa fue la primicia. De ahí que aparecieron algunas figuras nacionales marcadas por cierta revelación y pintoresquismo: una historia de amor y música del joven Julio Iglesias en Barbastro, donde una joven le asaltó literalmente la habitación y pasó unas horas de la noche con él, hasta la luna de miel de Nino Bravo y su mujer Amparo en Gallur. Por lo regular, salvo Unamuno, a quien no le gustó Zaragoza, o Antonio Lobo Antunes, que también tenía un pésimo recuerdo de la ciudad, casi todos tienen palabras de elogio y cariño para Zaragoza, Huesca y Teruel y para otros lugares.

-Antón, retrocedamos a aquellos tiempos, unos ochenta sábados, en los que te sumergiste en estas  gentes, digamos “de renombre” que pasaron por Aragón… ¿son las diferentes notabilidades y su paso por estas tierras las que te hacen acercarte y aquello que llama la atención? 

-Los nombres van viniendo un poco azarosamente. Yo buscaba, contaba con el asesoramiento y la colaboración de las documentalistas de HERALDO Mapi Rodríguez y Elena de la Riva, contaba con el azar, y así fueron saliendo nombres y más nombres: Fausto Coppi, Eddy Merckx, Nureyev, Antony Quinn, Walt Disney, Tyrone Power, James Mason, Gina Lollobrigida, Arthur Rubinstein, Manuel de Falla, Diaghilev… 

-Optas por un estilo narrativo muy próximo al de cronista…verdaderamente lo que tu ejerces es “como de cronista cultural de Aragón”, centrándote más en Zaragoza, ¿no?; ¿qué nos puedes decir? ,¿por qué escoges “ese ritmo especial” de la crónica?

-No es que me centre más en Zaragoza que en Huesca y Teruel, que también salen, por supuesto, sino que parece que parece que Zaragoza atrajo a más celebridades. Los Pirineos atrajeron a muchos visitantes: Sorolla y Unamuno anduvieron por los Pirineos; Josephine Baker actuó en Huesca, por citar algunos ejemplos. Anthony Quinn estuvo en Albarracín; el fotógrafo Rodney Smith visitó Teruel y Albarracín; Yoko Ono anduvo por Calanda, etc. Yo intentaba hacer un trabajo documental que fijase con precisión, datos y ritmo el paso de la gente: qué hicieron, qué dijeron, qué les conmovió, que dejaron.

-Antón, ¿entre este ramillete de personajes tienes algunos preferidos o algunos que te hayan causado cierta sorpresa?

-Me han sorprendido muchos. Me sorprendían todo el tiempo. Es una cosa sencilla, pero me emocionó la naturalidad y el encanto de Nino Bravo; Marianne Faithfull en Sos del Rey Católico; el asombro que produjo Sarah Bernhardt en el Principal de Zaragoza; el hecho de que Picasso aprendiese a nadar en el río Matarraña; la ternura y cercanía de Albert Einstein que dio dos pequeños conciertos con una joven pianista; el interés de Dalí por la jota; el enigma de Michaely hasta de menos divismo del que se podría pensar.

-Muchos, por no decirte todos son o podrían ser objeto de una especie de relato novelado o no…..desde su paso, su estancia….en tus manos y desde tu mente creativa cualquiera de estas dos opciones me parecería acertada…

-En dos o tres folios, no es fácil contar qué hizo, por poner un ejemplo, Eva Duarte en Zaragoza. No puedes contarlo todo, pero sí muchas cosas, detalles, gestos, el eco en la ciudad, los escándalos, los equívocos. Disfrutaba mucho, ha sido una de las series, y habré hecho alrededor de quince a lo largo de 30 años de ejercicio, con las que más he disfrutado. Me gustaba mucho, además, fijar, a la luz de los datos del periódico, algunas cosas para siempre. Con precisión, con pruebas, yendo a las fuentes.

-Háblanos, por favor, del proceso de investigación o de los pequeños procesos de investigación para cada personaje; quizás en algunos los hubo y en otros no..…

-Eso ha sido de lo más bonito. Siempre había sorpresas: estaba la fuente del periódico, los libros, la carta de un amigo, un email de un lector, el rastreo por internet y luego el recuerdo de gentes que habían estado en un concierto, en un rodaje, en una sala de fiestas, en un hotel, en una exposición o en una carrera, como sucedió con la salida de la Vuelta de España de Gallur, con Eddy Merckx. Revelaciones del azar ha habido con cada personaje. De repente, hablabas con el productor Félix Zapatero que acompañó a Uma Thurman a comprar unas botas de cuero español y se acordaba muy bien de todo. Y así todo el tiempo. O desde Ayerbe te contaban los días que pasó Liam Neeson en un hotel y cómo le gustaba hablar con uno de los dueños de todo. O en Zaragoza te contaban cómo le negaron una cerveza y la cena a Nureyev tras actuar en una función en el Principal.

-¿Trabajaste en aquellas columnas de los sábados en Heraldo de Aragón  teniendo en cuenta como un guión de cuestiones a ir contestando, a ir dando respuesta; querías dar a todos los personajes como un mismo tratamiento y acercamiento, aunque, claro está, el resultado final fuese muy diferente al tratar cada sábado a uno de ellos o ellas…?

-No había un plan. Me dejaba guiar por la curiosidad, por el asombro y por el deseo de completar personajes y por los elementos curiosos de su estancia: el paso de Orwell en Huesca, la estancia de Saint-Exúpery en Zaragoza, la visita de Ava Gardner a la plaza de toros de Zaragoza, el paso de Nureyev por el Principal, las visitas de Ernest Hemingway; cómo se comportaron algunas figuras del rocanrol como Bruce Springsteen, Tina Turner, Madonna, Michael Jackson, Sting, al que le tiraron algunos sujetadores, etc. Me enamoraba de cada personaje y ya el lunes empezaba las pesquisas, la búsqueda de fotos, el rastreo aquí y allá, las llamadas.

-De aquella crónica, ¿has tenido que tocar o más bien retocar alguna cosa para editarlos todo junto en un libro de Pregunta?

-He tocado poco, muy poco, y luego ha sido David Francisco quién eligió ponerlas por orden alfabético. Hablamos de un período de casi 150 años de historia.

-¿Cómo es coordinar todas estas plumas, teniendo en cuanta que, seguramente, cada una de ellas nos aporte un capítulo y/o participación desde donde se es especialista?

-Bueno, eso me ha resultado fácil. Como el autor de los textos era yo, yo creo que mi mirada es la que unifica todo el texto y el panorama general. Los textos no están ordenados por temas ni por fechas, ni por ciudades, es una mirada transversal donde todo alimenta a todo y se crea ese tejido cultural, deportivo y científico (habló de Einstein o de Christian Barnard, por ejemplo) que explica una parte de la sociología de España. E insisto, es un libro lleno de curiosidades, de memoria, de pasión y de aventura.

-Una vez recopilado todo para Pregunta, ¿cómo es la metodología de trabajo que utilizas?; ¿cómo le pones orden a todo?

-Como digo, el orden fue el elegido por los editores. Me gustó, me pareció que resultaba atractivo descubrir, como a salto de mata, personajes y así lo dejamos. Puedes coger cualquier perfil al azar, cualquier crónica, y adentrarte gozosamente en ella. Las piezas son fluidas, amenas, sorprendentes, y a veces insólitas. Lorca estuvo con la Barraca en Jaca y Ayerbe, pasa por Zaragoza y no se publican fotos. James Mason viene, desde Barcelona, a desayunar con su coche al Gran Hotel. Walt Disney estuvo en Zaragoza, no se enteró nadie y se sabe porque lo dijo luego en Barcelona y porque dejó su rúbrica en el libro de firmas del hotel. Sabemos que Virginia Woolf estuvo de luna de miel en Zaragoza porque lo contó en una carta a una amiga.

-¿Cómo ha sido trabajar con David y Reyes, los editores de Pregunta?

-Para mí trabajar con ellos es muy gratificante. Crean un buen clima de trabajo y de compañerismo, y se vuelcan con los libros. No tengo más que buenas palabras que decir. Y eso que ahora, con el crecimiento de la editorial, van más liados. La verdad es que estoy muy contento de nuestra relación (igual que me pasa con Olifante): es maravilloso saber que los editores cuentan contigo y esperan tus libros. La relación con ellos ha sido y es muy importante para mí.

-¿Tienes algún proyecto en vista o estás maquinando algo que nos puedas comentar o dar una pista?

-Hay varias cosas, sí. Creo que a lo largo del año aparecerá mi poemario, en verso y prosa, ‘El cazador de ángeles’, un libro sobre la infancia, la familia, la amistad y la creación, la pasión y el deseo, el virus y el mar, todo eso está ahí; estoy a punto de terminar un libro de relatos y preparo para Pregunta precisamente un libro muy zaragozano: literatura, arte, personajes, viajes. Algo así como mi homenaje personal a la ciudad tras 40 años viviendo en ella. Zaragoza es mi verdadera ciudad.

 

ACE. POR LOS DERECHOS DE AUTOR

Madrid a 27 de enero de 2021

 
 
 
Los escritores presentan al Ministerio de Cultura un manifiesto en defensa de los derechos de autor en el mercado digital europeo

Madrid, 27/01/2021. Ante la próxima trasposición de la Directiva de Derechos de Autor en el Mercado Único Digital, la Conferencia de Asociaciones de Escritores y Escritoras de España, que representa a más de 6.000 autores, ha enviado esta mañana un manifiesto al Ministerio de Cultura y Educación, en el que solicita el reconocimiento de la gestión colectiva obligatoria y la irrenunciabilidad del derecho de autor reconocido en el artículo 15 de esta directiva.

Bajo el título Manifiesto pro-derechos de autor para los escritores, periodistas y otros autores, la norma europea prevé en su artículo 15 un derecho conexo a favor de los editores de prensa, con participación de los autores, por los usos digitales que realizan de sus contenidos determinados servicios de información, tales como agregadores y buscadores. España deberá trasponer esta directiva a su ordenamiento jurídico antes del 7 de junio de este año.

En este sentido, las asociaciones que forman esta Conferencia recuerdan que «esa directiva reconoce a los periodistas, escritores y titulares de derechos sobre obras y otras prestaciones incorporadas a las publicaciones de prensa, una parte adecuada de los ingresos percibidos por el editor en concepto de este derecho». El texto reclama «transparencia en su gestión» y, para ello, solicitan el «reconocimiento de la gestión colectiva obligatoria para este derecho unido a la consideración de irrenunciabilidad» como única forma de hacer efectivo este derecho.
 
MANIFIESTO PRO-DERECHOS DE AUTOR PARA LOS ESCRITORES, PERIODISTAS Y OTROS AUTORES 
 
Muchos escritores colaboramos, junto a periodistas y otros autores, con los medios de prensa con artículos que, tras su publicación, son utilizados en internet por los servicios de la sociedad de la información, tales como agregadores y buscadores, sin solicitar autorización ni abonar cantidad alguna. 
 
Para remediar esta situación notoriamente injusta, la Directiva Europea de derechos de autor de 2019 reconoció, en su artículo 15, un nuevo derecho conexo para el editor de prensa. De ahora en adelante, esos usos digitales deberán efectuarse con la autorización de sus autores. Además, esa directiva reconoce a los periodistas, escritores y titulares de derechos sobre obras y otras prestaciones incorporadas a las publicaciones de prensa, una parte adecuada de los ingresos percibidos por el editor en concepto de este derecho. Que este nuevo derecho sea una realidad para unos y otros exige la transparencia en su gestión, esto es, que las tarifas, las recaudaciones y los repartos sean públicas y transparentes y queden fuera del alcance de las presiones de las grandes empresas tecnológicas que usan nuestros contenidos para sus negocios en la red.
 
El reconocimiento de la gestión colectiva obligatoria para este derecho unido a la consideración de irrenunciabilidad, son los instrumentos legales que permiten alcanzar dicha transparencia. Por todo ello y ante el riesgo de que estos dos elementos de garantía no se contemplen en la transposición de dicho artículo, exigimos:
 
1. La implementación en la Ley española del artículo 15 de la Directiva Europea con el reconocimiento de ese nuevo derecho, estableciendo su irrenunciabilidad.
 
2. La gestión colectiva obligatoria del mismo. 
 
En caso de que ambos elementos no se contemplen, se estará expropiando al más débil, al autor, nuevamente, otro derecho social conquistado tras años de lucha, así como estableciendo un precedente para el viraje del modelo de protección de los derechos de autor hacía las tesis puramente mercantilistas.
 
La gestión colectiva obligatoria ha sido un soporte muy importante para que nuestro colectivo haya podido desarrollar gran parte de su actividad, no solo con carácter general durante los últimos 30 años, sino también, y muy especialmente, tener un soporte de protección social y de apoyo en su labor profesional que se ha hecho aún más evidente, hasta ser imprescindible, en momentos tan duros como los originados por la pandemia que estamos padeciendo.
 
La Conferencia de Asociaciones de Escritores y Escritoras, coordinadora de ámbito estatal, está integrada por la Asociación Colegial de Escritores (ACE), la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC), l’Associació d'Escriptors en Llengua Catalana (AELC), la Asociación de Escritores de Euskadi- Euskadiko Idazleen Elkartea (AEE/EIE), la Asociación Aragonesa de Escritores (AAE), la Asociación Escritores y Críticos Literarios de Valencia (CLAVE), la Asociación de Escritores Extremeños (AEEX), la Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG), la Nueva Asociación Canaria de Escritores (NACE), la Asociación Navarra de Escritores-Nafar Idazleen Elkartea (ANE), la Asociación de Escritores de La Rioja (ARE), la Sociedad Cántabra de Escritores (SCE) y la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha (AECLM).

 

COMUNICACIÓN ACE

ADIÓS A LUIS CALVO



Ha fallecido el pintor Luis Calvo Díez (Zaragoza, 1935-2021) a los 85 años de edad. Solía definirse como “artista, viajero y campesino”. Era un pintor versátil, en temas y técnicas, apasionado por la luz y los reflejos. Solía recordar que era sobrino nieto de Miguel Burro Fleta, al que le hizo varios retratos. Más de una vez recordaba que uno de los grandes amigos del tenor había sido su padre Ricardo Calvo.

De estirpe campesina, Luis Calvo descubrió su pasión por el arte, algo que no gustó mucho en su casa, y estudió la técnica en el estudio de Alejandro Cañada y en la Escuela de Artes y Oficios, donde tuvo como profesores a Virgilio Albiac y a Albareda. Siempre alternó las labores en el campo con la pintura; le gustaba recordar que gracias a una conocida entró en contacto con la Base Americana y allí vendió muchos cuadros de variados formatos. Realizó una producción figurativa de retratos, desnudos, bodegones, paisajes (especialmente de los Monegros, a los que les dedicó muchos óleos, y del entorno de Cogullada, donde tenía sus tierras), viajes y flores, que para él era una devoción. Igual pintaba crisantemos que peonías u orquídeas.

Hizo varios viajes por África, especialmente Marruecos y Egipto, y realizó muchos cuadros de zocos, grupos, calles y casas, escenas costumbristas con su característico estilo clasicista, etc. Hizo muchos retratos: pintó a una joven Virginia Woolf, a la actriz Sandra Mozarowsky, a la que conoció en Torremolinos poco antes de su muerte, o su admirado Miguel Fleta, obra que publicó en Heraldo de Aragón.

Una de sus últimas exposiciones fue en la sala de exposiciones de la Caja de Teruel en 2013, donde se veían otros temas: su pasión por Zaragoza: pintó en muchas ocasiones las torres de San Pablo o de La Seo, diversos rincones de la ciudad. Su casa, en el Casco Histórico, estaba atestada de obras de todos los formatos. “Zaragoza es mi ciudad y siempre me gusta por su luz. Aragón posee una luz excepcional. Tiene muchos rincones para ser pintada. Me encuentro más cómodo en el realismo, muy trabajado, que en la abstracción”, solía decir. A lo largo de su carrera, recibió distintos premios y expuso no solo en Zaragoza sino en Huesca, Sitges, Burdeos, St. Feliu de Llobregat. Ocupó varias veces la portada de ‘Artes & Letras’, el suplemento de los jueves de este diario. Luis Calvo era un hombre amable y cercano, enamorado del arte y de la amistad, que amaba profundamente la vida y que deja un vasto legado.