Blogia

Antón Castro

ANDREA MOTIS & CHAMORRO, EN ZARAGOZA

ANDREA MOTIS & CHAMORRO, EN ZARAGOZA

[Hoy, a las 22.00, en la Sala Multiusos de Zaragoza, Andrea Motis y Jona Chamorro, con su banda y la incoporación de Luis Grasso, ofrecen el aperitivo del Festival de Jazz de Zaragoza, que se celebraré entre el 4 y el 8 de noviembre. Organiza SIAMM, empresa constituida por Jaime Borobia y Miguel Ángel Tapia Jr. A ellos les debo este dossier. Oí una mañana a Andrea Motis y me interesó mucho como cantante e instrumentista.]

 

ANDREA MOTIS & JOAN CHAMORRO QUINTET

Andrea Motis y Joan Chamorro colideran un grupo musical especial. Pese a pertenecer a dos generaciones distantes,  por su diferencia de edad, han conseguido, después de cinco años de trabajo conjunto, convertirse en figuras destacadas en una serie de proyectos en Barcelona (entre los cuales cabe destacar la creación de una big band). 

En menos de un lustro, Andrea y Joan han llenado Barcelona y otras ciudades europeas de alegría con el sonido jazz más positivo de ambos lados del Atlántico.

Desde que comenzaron a colaborar, Andrea y Joan han grabado cuatro álbumes juntos a su nombre, cinco en el seno de la Sant Andreu Jazz Band y siete más colaborando con otras formaciones; han celebrado giras por Europa y América del Sur, y compartido escenario o estudio de grabación con una amplia lista de reconocidos artistas, entre ellos Dick Oatts, Scott Hamilton, Ken Peplowski, Scott Robinson, Terrell Stafford, Wycliffe Gordon, Jesse Davis, Bobby Gordon y muchos otros.

A lo largo de su carrera han recibido numerosos premios y reconocimientos por sus esfuerzos artísticos. En 2011 recibieron el premio ARC como “Mejor Artista Revelación” y “Mejor Artista del Año” en los premios Enderrock Jaç.

Además de los premios, también han recibido nominaciones de algunas de las más prestigiosas organizaciones musicales de Europa: “Mejor Grupo del Año” (ANJIM, 2011), “Mejor Grupo de Jazz y Blues” (Premios Arc, 2011) y “Mejor gira en Teatros y Salas de Conciertos” (Premios ARC, 2011). Y, sin embargo, a pesar de todos los éxitos alcanzados, su historia se resume en un profesor, una estudiante y la pasión compartida por la música en general y el jazz en particular.

Joan Chamorro nació en Cáceres en septiembre de 1962. Pasó su infancia escuchando música pop; y con 18 años comienza a centrarse en la música clásica y el jazz; cuando empieza a tocar el saxofón y la guitarra se topa con el Taller de Músicos (escuela de Barcelona dedicada al jazz). Después de cuatro años acaba renunciando a la música clásica y la guitarra, y comienza a centrar sus esfuerzos en el jazz y el saxofón.

Además de tocar y grabar con la big band del Taller de Músicos, Chamorro comparte escenario con varias big bands locales. "Tuve mucha suerte de ser parte de esta escena", recuerda, "y tener la oportunidad de tocar con grandes solistas de numerosas big bands". Desde que finalizó sus estudios, Chamorro ha tocado con reconocidos artistas internacionales de la talla de Stevie Wonder, Manhattan Transfer, Slide Hampton y Randy Brecker, entre otros. También ha grabado con Tete Montoliu, Bebo Valdés y muchos otros. "Siempre es gratificante, si además tienes la oportunidad de hacerlo con gente de ese nivel, el placer se multiplica", dice. "Además es una gran oportunidad para crecer musicalmente".

 

Además de sus colaboraciones artísticas, Chamorro ha desarrollado su carrera educativa como director de la Sant Andreu Jazz Band, un grupo de Barcelona formado por niños y adolescentes de entre 9 y 20 años. Fue aquí donde conoció a la trompetista Andrea Motis, cuando tan solo tenía 11 años, y fue en ese momento cuando Andrea inició sus estudios de saxofón con Joan como profesor. “Andrea era muy atenta y seria a la hora de estudiar y preparar lo que se le pedía", recuerda Chamorro. "Un día yo estaba enseñando a la banda y pregunté si alguien quería cantar una melodía, ella fue la primera y única que dijo que sí. Tenía 13 años en ese momento. Desde el principio oí algo especial en su voz, algo que se podría mejorar si se les daba la oportunidad de aprender y crecer en la compañía de músicos de calidad. Fue entonces cuando hablé con sus padres por si estaban interesados en seguir esa línea y si querían que yo contara con ella en mis diferentes proyectos musicales".

Desde una edad muy temprana, Motis ya se había sumergido en la música y sus diversos estilos. Comenzó a tocar la trompeta con apenas 7 años, y sus primeros recuerdos musicales incluyen Charlie Mingus (uno de los músicos favoritos de su padre), así como el jazz cubano.

A los 10 años es cuando inicia la exploración de casi todas las formas de jazz estadounidense hasta llevarla a la actualidad a las grandes voces femeninas americanas como Sarah Vaughan, Billie Holliday, Nancy Wilson, así como Cécile McLorin Salvant, la ya difunta Amy Winehouse, Esperanza Spalding, Gretchen Parlato e instrumentistas como Tom Harrell, Roy Hargrove, Wynton Marsalis, Perico Sambeat, sin contar emblemáticas figuras del jazz como Charlie Parker, Cannonball Adderley, Miles Davis, Dizzy Gillespie y Clifford Brown.

"La primera vez que canté en público fue en una audición en la escuela de música ", dice Motis . "Canté un basin street blues que Joan colgó en internet al cabo de poco tiempo. Y fue entonces cuando me propuso cantar en su disco". El álbum, titulado “Joan Chamorro presenta Andrea Motis”, fue lanzado en 2010, cuando Andrea tenía 14 años. Como sugiere el título, el álbum es un escaparate para la joven estudiante de Chamorro en el que toca la trompeta, saxofón y canta a lo largo de la grabación. "Grabamos muchos temas en diferentes días para este disco ", dice Motis. "Fue durante la elección de los temas finales, cuando nos dimos cuenta de que nos gustaron más los cantados, por esto Joan pensó en convertirlo en un disco de presentación, porque había quedado con más protagonismo mío del que en principio había pensado". En el corte final del álbum, Andrea canta 16 de las 17 canciones. “Mostró una gran sensibilidad y una capacidad para transmitir emociones", dice Chamorro. "Una naturalidad que se plasmó en todas las canciones que grabamos".

El proyecto resultó ser una experiencia de aprendizaje muy valiosa. Motis recuerda: "Tuve la oportunidad de tocar por primera vez con increíbles músicos como son Ignasi Terraza, Josep Traver, Esteve Pi, Dani Alonso y Bobby Gordon, clarinetista americano que había tocado con todos los grandes del jazz clásico, que murió hace unos meses".

Le siguió “Feeling Good”, una grabación de actuaciones en directo por toda Barcelona, grabado en 2012. Dos años después de su primer álbum, Motis había crecido y madurado como músico y vocalista. "Este fue el punto en el que empezó a improvisar, y eso se refleja en el cedé, en donde todos sus solos son absolutamente suyos", dice Chamorro. "Confié en sus conocimientos y la animé a improvisar durante nuestros conciertos también. Estábamos realizando una gran cantidad en ese momento y que era un buen momento para practicar eso. Era increíble ver su progresión en cada ensayo y cada show".

Su tercera grabación, “Live at Jamboree”, captó a la banda durante sus tres apariciones en la sala de jazz Jamboree de Barcelona junto al saxofonista Scott Hamilton como artista invitado. "La cosa fluyó con tanta facilidad", dice Motis. "Estrenamos temas e hicimos otros que llevábamos verdaderamente rodados y nos sentíamos muy a gusto tocando. Fue una experiencia muy especial y yo estaba realmente feliz con el resultado final".

Chamorro y Motis grabaron en directo conciertos de la big band, esta vez en vídeo y audio, en el Festival Internacional de Jazz de Barcelona en 2013 y otro en 2014. El paquete de cedé/deuvedé tiene previsto su lanzamiento a lo largo de este mismo año. La mayor parte del repertorio en el próximo lanzamiento de Motis & Chamorro Big Band tiene interpretación vocal de Motis, además el saxo barítono de Chamorro y la trompeta de Motis ocupan un lugar destacado en la mezcla. "Este proyecto incluye los mejores músicos de la escena jazz de Barcelona”, dice Chamorro. “Todos ellos grandes y reconocidos solistas que también tienen su momento de protagonismo en algunos de los temas del repertorio".

Además de su extenso trabajo en la escena de Barcelona, Motis & Chamorro Quintet también ha actuado en numerosos festivales internacionales en Francia, Suiza, Brasil y Turquía. "Andrea y yo estamos intentando hacer las cosas lo mejor que sabemos e intentando compartirlas con la mayoría de gente posible, porque de eso se trata, ¿no?", dice Chamorro. "¿Quién sabe lo que estaremos haciendo en unos años? A Andrea le vislumbro un futuro precioso en donde puede llegar a ser una artista muy conocida (ya lo está siendo), y lo más importante es que, sin pretenderlo, se lo habrá merecido, porque tiene el talento, la capacidad y la magia necesaria para que sea así, y todo esto acompañado de lo que yo creo que es más importante: autenticidad, honestidad, humildad y ausencia de ego".

"Estoy muy contenta de poder colaborar en nuevos proyectos musicales, experimentando con nuevos estilos", dice Motis. "Y como Joan dice: la creatividad no tiene límites. Tenemos muchos proyectos y la oportunidad de colaborar con tantos artistas. Seguir en esta línea está claro que es lo mejor que puedo hacer, ¡y más tarde, ya se verá!".

 

GEORGINA JELICIÉ: IN MEMORIAM

GEORGINA JELICIÉ: IN MEMORIAM

Cuentos de domingo 

 

El álbum de Gina

 

Georgina Jelicié (1923-2015), argentina de padres yugoslavos y uruguayos, tenía una cabeza fabuladora. Le gustaba adornar sus recuerdos, embellecerlos, quizá porque su marido, el pianista Luis Galve (1908-1995), cuya vida glosó Alfonso Zapater para TVE, era modesto, suave y un tanto lacónico. Se habían conocido en una fiesta hacia 1947. Él había sido un auténtico galanteador con diversas aventuras; ella, veinteañera, nacida en una familia de nueve hermanos, era pícara y elegante: le sentaban bien las gabardinas y las boinas grises. Se vieron y se produjo el flechazo. Vivieron juntos 46 años: alrededor del mundo, de concierto en concierto, en Buenos Aires, en Madrid, en Montmorency y París, en Madrid de nuevo y finalmente en Zaragoza, en la calle San Jorge. Octogenario ya, Luis Galve decidió recuperar la ciudad de su memoria; aquí fue niño prodigio, estudió con el violinista Rafael Martínez, se fue a Madrid y descubrió el mundo en París. Acompañó a Antonia Mercé ‘La Argentina’, que le hacía sitio en su programa y, según la propia Gina, en su corazón. Estalló la Guerra Civil cuando regresaba a casa y vio cómo le arrojaban el piano por la ventana. Estuvo en la contienda y reinició su carrera con Scarlatti, Falla, Albéniz, Granados... Apareció Gina y se convirtió en su musa, en su agente, en su administradora de más de 3.000 conciertos en más de 60 países, en la bella esposa a la que le gustaba hacer amigos, ver arte, ir al cine y al teatro, salir y lucir hermosos trajes. En un instante de charla con ella, te hablaba del escultor Victorio Macho, del pintor Quesada, de su amistad con Joaquín Rodrigo y Andrés Segovia, de Ataúlfo Argenta y la historia de amor que le costó la vida cuando era el director de moda en España. Le encantaba mostrar fotos y recortes, recorrer el álbum de los sueños y de la música, evocar viajes en su Citroën Tiburón. En su casa, Luis y Gina conservaban libros firmados por Pérez de Ayala, Cela y autores franceses. A ella le gustaba decir que le habían puesto su hombre por un famoso poema, legendario, de Juan Ramón Jiménez en el que se decía: “El cónsul de Perú me lo dice: Georgina Hübner ha muerto / Has muerto. Estás, sin alma, en Lima”. Gina murió en Zaragoza veinte años después que su marido, el pasado domingo. Una de las cosas que más le emocionaba era mostrar la habitación que habían compartido, hablar del mar “que a él le hacía soñar” y acariciar el piano Yamaha con la foto de su único amor. Si le pedías que te repitiese una anécdota, con teatral cansancio respondía: “Te digo lo mismo que decía Luis con los bises: el corazón no se puede dar dos veces”.

G. BUSUTIL: LORENZO LITORAL

Guillermo Busutil, escritor, periodista y un apasionado deportista -fue atleta y boxeador; ahora es culturista cotidiano- me enviaba este artículo sobre una de las revistas que más me gustan: ’Litoral’, que acaba de publicar un monográfico dedicado al agua. Agua, arte & literatura. Su figura central -una figura rodeada de cómplices, amigos, compañeros de viajes, soñadores y asesores- es Lorenzo Saval, que además es artista. El artículo, como todos los domingos, aparece en ’La opinión de Málaga’. Hermoso texto, hermosa amista, estimulante empeño a favor de la poesía.

Cuaderno de mano

Lorenzo litoral

Guillermo Busutil*  13.09.2015 | 05:00 

Los mascarones de proa son mujeres azules con la aventura al abordaje. Tienen en la desnudez de su pecho el desafiante tatuaje de una rosa de los vientos. Navegan siempre en romance con las olas y de cada isla conocen la canción de un tesoro. Tengo un amigo que las colecciona. De los talleres de Brest y de Salerno, de las Atarazanas de Portsmouth y de Chatham, de las islas Scilly y de Isla Negra. Antiguas, licenciadas del mar, naufragadas, en roble y teca la intemperie de sus cicatrices y su belleza. Cuando tiene tiempo también diseña sus propios mascarones de proa. Y una vez terminados los suspende en la marea que atraviesa su casa, desde la costa malagueña hasta el jardín donde sueña sus poemas y sus collages. Cuadros, con doble fondo y la imaginación recortada, ensamblada y caleidoscópica, en los que Lorenzo Saval ha acristalado sirenas en descapotables que cruzan la noche, tiradores de arco cazando zepelines, automóviles con ángeles en fuga, fotógrafas con sombrero Shelley asomadas al interior de una ventana, poetas equilibristas en los tejados de las ciudades, un as de corazones en la zurda de un mago. Y sobre todo, barcos. Balleneros, clíper, veleros, trasatlánticos. Varados en una taza de café, cargados de fauna fantástica o encallando en las calles de puertos de mala fama. Siempre le gustó robárselos al mar. Desde la terraza de su despacho, con un telescopio de estrellas, les detiene el rumbo un instante y después los navegaba impresos en las portadas de Litoral.

La revista capitaneada en 1926 por Manuel Altolaguirre y su tío abuelo Emilio Prados, con un pez de Manuel Ángeles Ortiz como insignia de portada. En sus páginas se hicieron poetas aquellos jóvenes de la Institución Libre de Enseñanza y en la imprenta del sur con forma de barco se embriagaron de versos junto con un aprendiz manco y tipos tan duros como Elzeviriano, Baskerville y Bodoni. Zarpó la revista al exilio y después de duras travesías, manteniendo a flote la pintura, el pensamiento y la poesía, regresó en el 68 a Málaga con José María Amado. Le fue fácil enrolar tripulación de antes y marineros de entonces. Bergamín, Aleixandre, Caballero Bonald, Félix Grande. Hasta que convenció a Lorenzo Saval para que entrase de grumete, personalizando cartas de suscripción, en la revista de la que tomó el timón en 1979. Fueron los años numerados con La vanguardia española, Dionisio Ridruejo, Luis Cernuda, María Zambrano, y otras entregas extraordinarias como la publicación por primera vez en España de Rafael Alberti. Monográficos con textos inéditos, cartas, fotos e ilustraciones de Maruja Mallo, José Caballero, Enrique Brinkmann, Eugenio Chicano, y poetas pintores como Rafael Pérez Estrada. Tener un Litoral en casa comenzó a ser una aspiración imprescindible para quienes, al igual que hoy, valoran la calidad de las revistas literarias que albergan ensayo y creación, rigor y estética, la lectura y el estudio. Una labor que exige apoyos económicos y mantener el aval de sus lectores. Los motores que, a pesar de la crisis, favorecen que a nivel nacional su prestigio continúe navegando junto a Turia, Mercurio, Leer y Letras Libres.

La cultura se ha convertido en una isla, rodeada por la política, el IVA y el descenso de la lectura de calidad. Hacía tiempo que no necesitaba tanto estar rodeada del líquido que la fertiliza. También ahora que las lluvias atormentan con su violencia y los próximos meses presagian nubes de grises secos. Tal vez por eso, Lorenzo, su generosa y eficaz compañera María José Amado y el elegante diplomático Antonio Lafarque, asesor literario al igual que José Antonio Mesa Toré, acaban de editar un nuevo Litoral dedicado al Agua. Un número cuyo grifo abre un interesante estudio acerca de la nueva cultura que reivindica los valores naturales, sociales y emocionales del agua. Su influencia en la formación de civilizaciones. En su interior se escuchan voces del hamman y la lluvia sobre la arena que, como escribió Luis Rosales, con las primeras gotas se deletrea. Se habla de lagos, de manantiales, de ríos a los que Ruiz Noguera recuerda como la terrible evidencia de la huida y no falta la nieve que para otro Rosales, José Carlos, entierra de blanco los caminos difíciles. Hay sueños de piscinas, glaciares, cascadas, todas las pieles del agua en el curso de un poema que a veces cabe en un vaso, y otras se derrama.

No puede faltar, junto los brillantes textos de maestros y compañeros de armas con los que es un placer compartir cubierta, la belleza de la imagen en Litoral. Collages, cuadros, dibujos, fotografías, que Miguel Gómez maqueta como ojos de pez y postales del arte. A cada cual más ilustrativa y sugerente para el escritor al que le toca inventarles el reverso de una historia. Como la de la mujer de Louis Faurer saltando su reflejo sobre un charco, sin que el espejo del agua desvele su intimidad bajo el vuelo de la falda; la del cementerio de Escaro encallado a flote en el pantano de Riaño, enmarcado de silencio por Cecilia Orueta; la de Pierre Jamet voyeur del coito con el agua de Dina en la ducha o el retrato de David E. Scherman de una soldado que muda la piel del combate y se transforma en la Venus de Miller en la bañera de Hitler derrotado. 248 páginas con bañistas, lavanderas, zahoríes, embarcaderos y ninfas, enriquecidas con la crítica social de las viñetas de El Roto, que hacen de este número, un precioso broche de oro para el verano que pronto comenzará a dorarse de otoño.

Que justo fue en 2006 concederle a Litoral la Medalla de Oro al Mérito de Las Bellas Artes. Un merecido premio que mi amigo tendría que haber recogido vestido de John Silver o con un peacoat cruzado con doble botonadura de a tres. El uniforme con el que alguna madrugada terminará escapándose a bordo de uno de los trasatlánticos que caza, o enrolado en un buque fantasma con una mujer de proa con la que compartir tabaco, seducción de litorales y la penúltima cumbre de mar.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

 

**La foto de Pierre Jamet de Dina Vierny, la joven musa de Arístides Maillol, que inspiró la película 'El artista y modelo' de Fernando Trueba. La foto está datada en 1937.

https://hirania89.files.wordpress.com/2013/07/pierre-jamet.jpg

'ONTOLOGÍA POÉTICA' DE J. C. ELIJAS

JUAN CARLOS ELIJAS: POEMAS DE 'ONTOLOGÍA POÉTICA'
El escritor Juan Carlos Elijas (Tarraco, 1966), acaba de publicar 'Ontología Poética' (1998-2014), con prólogo y selección de Javier Peñas Navarro y epílogo de Pilar Gómez Bedate, viuda de Ángel Crespo, de quien se cumplen ahora 20 años. El libro aparece en el sello Isla de Siltolá de Javier Sánchez Menéndez. El autor me envía u na pequeña selección de sus poemas. La foto de Juan Carlos Elijas la tomo de aquí: 

http://2.bp.blogspot.com/_-HasSHOm16o/TKiMXmF168I/AAAAAAAAB_4/MIjTNwCzT7E/s1600/foto1.jpg]




POEMAS DE JUAN CARLOS ELIJAS

PRIMERA NOTICIA

Odiar y amar a un tiempo, qué vano sacrificio
L. MARTÍNEZ FALERO

y puede que haya sido caro el precio
para este final que muere con la página

hago mío
este ruido que cruje
de pasos en mi abdomen
y este aliento de polvo desbocado
y este gas que rebota con su aceite
contra el velo culpable de la última nómina

albergo la impresión de haber llegado
tarde a todas partes, de haber
tomado mal el pulso al abandono
o abrir a cada hora la celda del olvido
y hallar el cuerpo ahorcado de presuntas bellezas

quizás leyendo a Cernuda te entienda
peor
puedo omitir los versos más felices
esta noche o templar la protesta con un poco de blues

quizás no haya otro remedio
que aparcar en la doble fila del desencanto
e invocar tres caídas en el nombre del miedo

y puede que una espora del soplo que se extingue
invente en tu ventana las ruinas algún día
de ese viento rubio que te arrulla desde Oriente

sé que dirás que resulta un insulto
pronunciar el silencio con las voces mayúsculas
y escribir de tu parte al deseo salvaje
que relincha en su jaula

acaricio el incendio secreto de la noche
y aballestan tus labios en fundida respuesta
el vencido velamen que las manos gobiernan

y de los dedos la fiebre se vierte
descalza sobre este poema
con olor a vinagre con olor a ese ungüento
legítimo y prohibido
—de amor sí y de odio—
que condena al delirio a cadena perpetua

de 'Vers.o.s. atávicos' (1998)


NOVIEMBRE

[lo has llamado el otoño de las rosas.
Aspíralas y enciéndete]
FRANCISCO BRINES

comprueba así el horror de la pureza
desabrochando la última blusa
antes de que el día condene
con su luz de nuevo la alcoba
sostén en tus manos el peso
acuoso y túrgido del seno
que afirma su verdad temblando
bésalo en su cima estriada
y conserva el calor que endurece las venas

de 'Vers.o.s. atávicos' (1998)



LA RECOGIDA DE CADÁVERES

1

Nosotros, que trajimos al desierto la memoria de la nieve, con una fe de ratas perdida en los oscuros pasadizos del olvido hacia la nada.
Nosotros, que en soledad fuimos ciervos contra la soledad mayor, contra la compañía de la manada y sus cuchillos y sus canciones.
Nosotros y nuestras huellas en el sendero que atraviesa los bosques de alisos y de fresnos, donde sonaron las ráfagas en otro tiempo y los cuerpos rodaron al humilladero del barranco.
Nosotros, que aprendimos a interpretar el vuelo de las águilas, su ataque majestuoso y su pieza, liebre o corza, herida mortalmente con un temblor o un beso o un disparo.
Nosotros estamos aquí, en los roquedos erosionados del abandono, y creemos oír desde la espesura la voz del pantano y sus aves de uniforme, la espesa noche del desfiladero.

de 'Camino de Extremadura' (2005)

UN DÍA DE AGUACERO

Paris, me moriré un día de aguacero. Los jueves un dragón viene a la ciudad poniendo el dedo y deja caer su vómito de fuego hasta la ceniza.

Cada jueves de cada otoño un dragón busca con su mechero, con su cintura, la campánula de Hécuba, la alcaldesa, la que tiene su vientre repleto de belleza.

Paris, torre fiel para mis muslos, ambrosía para mi lengua y para mi boca, flecha para un talón de dracmas o de francos o de dólares.

Paris, con aguacero, tus pasos en la estación del norte, en la orilla izquierda del río, tu viaje de regreso con el botín pendiendo de tu falo.

Esos caballos que han salido en tu busca siguen trotando por el poema silenciosos, derramados, eternos.

de 'Delfos, me has vencido' (2009)


DESDE LA TORRE DE SU TEMPLO

He ahí la casa tantos años cerrada,
la que ha visto desfilar a los ejércitos del frío,
la que tuvo sus tripas acordadas para una música
que dijeron pura sus habitantes hoy ya entre la tierra.

El patio o el corral bajo la parra,
los ríos de la sombra que acuden cada noche
a templar su canción con las voces de sus muertos,
todas las auroras de cada otoño en cuarentena.

Las hoces y guadañas aún desatendidas,
los cedazos de la edad o la insistencia,
el yugo estrecho de las cosas que reposan
desde un tiempo infeliz de telaraña.

He ahí el inventario de los que nos fundaron,
sus objetos que hoy nos miran desde el paraíso
amueblado para la consumación, los cencerros
que nos llaman desde la torre de su templo.

de 'Cuaderno de Pompeya' (2009)


III

la taranta del tiempo
cualquier día una maceta
al salir de casa

habremos amado
con la piel y la palabra
la infancia Nino Bravo
camino de Madrid

mi vida sucesiones
de entreactos 
la sangre de mi máscara
la lengua bañada
en brezo
de mis antepasados

y afuera los cursis
firmando sentencias de muerte
el disparo primero
en la cabeza
y por último el trasplante
las recién nacidas lloran
entre raspas y botellas
vacías 
en un cubo de basura

y tú
talento y cálamo
te arrebujas en la manta
toses y apuras
un ron caliente
y templas y decides
qué palabra escribir
para poner también la vida
mientras el otro Benengeli
querrá la historia a su manera

de 'Nuevo aullido para Allen Ginsberg' (2011)

CLEMOT CON 'POLARIS' EN CÁLAMO

CLEMOT CON 'POLARIS' EN CÁLAMO

FERNANDO CLEMOT PRESENTA ’POLARIS’ EL 17 EN CÁLAMO
[Este jueves, 17, a las 20 horas, en Cálamo, el narrador, profesor y actual director de la revista ’Quimera’ Fernando Clemot (Barcelona, 1970) presenta su novela ’Polaris’ que acaba de publicar en el sello Salto de Página. Lo acompañarán su editor Pablo Mazo y el escritor y periodista Sergio del Molino. Aquí, por cortesía del autor, ofrezco una sinopsis del libro y un breve fragmento de la novela.]

SINOPSIS DE ’POLARIS’
Océano Ártico, 1960. Todo ha cambiado en el Eridanus, un viejo
barco de prospecciones anclado frente a la remota isla de Jan
Mayen. En pocos días las camaretas de la tripulación se han
convertido en calabozos y la despensa es una sala de interrogatorios
donde Vatne y el misterioso señor Dodt ejecutan con saña su
trabajo. Ahora es el turno de interrogar al doctor Christian, el
médico del barco, inestable y enfermo, con lagunas de memoria pero
también con repentinas franjas de luz que tratan de exprimir sus
carceleros. Durante este interrogatorio implacable irá aflorando la
extraña relación que unía al doctor con Mutter, su ayudante, y con
otros miembros de la tripulación: el capitán Farrard, el
contramaestre Strand y los marineros Rysdal y Agger. También
aletea sobre el interrogatorio el traumático recuerdo de la guerra, de
otras expediciones y la omnipresencia de La Central, la compañía
naviera para la que trabajan todos ellos, que ejerce un control
estricto sobre el barco a través de las cartas de órdenes, un sistema a
primera vista aleatorio y estúpido pero que encierra un enigma
terrible.
La travesía del Eridanus entre Islandia y Jan Mayen se
convierte en un descenso a los infiernos, la entrada a un mundo
bárbaro, hostil, donde no pueden tener cabida la felicidad o la
esperanza siquiera. Otros ejes sobre los que discurrirá ’Polaris’ serán
la memoria y sus engaños, el poder y las herramientas de control, los
traumas, la ansiedad y el dolor. La narración está articulada a través
de un estilo intenso, exhaustivo, que combina diferentes registros
narrativos, en muchos casos adaptados al momento que describe, y
con los que se tratará de dar luz a alguno de los rincones más
escondidos del alma humana.

FRAGMENTO DE LA NOVELA ’POLARIS’
“Fíjese en una explosión atómica. Ahí sí que está contenido el nuevo
dios. En ese eco está resumida la nueva dialéctica: en su resplandor
se resume la demolición de un mundo que no podía sobrevivir. Está
todo en ese hongo que se eleva sobre los campos y las montañas,
fíjese en su altura, ¿hay algo más imponente, más aterrador?,
observe su virilidad, el hongo de humo y ceniza que la corona
impresiona más que la mayor de las catedrales. Ahí están nuestras
tablas de la ley, en ese temblor de cerámica de la explosión. La
religión sólo puede estar basada en el miedo; las bóvedas y las
pinturas lacrimosas hace siglos que dejaron de impresionar. El
hongo atómico sí que estremece, es la nueva magia, el alma de este
nuevo dios la puede encontrar ahí, en esa sacudida que anula
nuestra voluntad, que nos hipnotiza y llena de fiebre. No hay una
fuerza natural superior, ni un huracán, ni un terremoto, ni la mayor
de las tempestades. Este poder es ahora el amo del mundo. Es la
gran herramienta aunque hay más; piense en la radio: es la
revelación de la verdad de la nueva religión en cada uno de los
hogares, ya no hay sermones, ni libros ni biblias. En este maldito
barco ha estado atronando semanas como un mantra, les daba
confianza a miles de millas de su origen, es la voz de dios en cada
uno de los hogares. Sólo la ausencia del mensaje tiene la capacidad
de crear el caos. Dios ya no está en el interior de cada uno de
nosotros: lo tenemos en el martillo de nuestros oídos, raspando en
nuestras retinas. El nuevo dios no se esconde porque está en todas
partes: en el tubo de imagen de un televisor, en la aguja de los
tocadiscos, en el martillo de una pistola y en el estallido de un
cohete; bate en el corazón de los generadores. Dios se contonea en
una pantalla, tiene músculo, abofetea, dispara, baila claqué y canta
en un musical: brilla como un universo entero en el filamento de una
bombilla…”
(Página 186 del manuscrito)

LUIS TAMARIT: DE 'METÁSTASIS'

LUIS TAMARIT: DE 'METÁSTASIS'

[El poeta valenciano lleva muchos años, alrededor de 30, trabajando en una auténtica obra en marcha, ’Metástasis’, de la que hoy ofrezco un anticipo. Casi un diario poético con más de 800 poemas de los que prepara una edición. Acaba de visitar Zaragoza y el Festival Internacional de Poesía del Moncayo.]

LUIS TAMARIT

 

Avance de su poemario 'Metástasis'.

 

La misión del poeta no es tanto contar las cosas que realmente han sucedido cuanto narrar aquellas cosas que podrían haberlo hecho de acuerdo con la verosimilitud o la necesidad. El poeta y el historiador se distinguen en que el historiador cuenta los sucesos que realmente han acaecido, y el poeta los que podrían acaecer. Por eso la Poesía es más filosófica que la Historia y tiene un carácter más elevado que ella, ya que la Poesía cuenta sobre todo lo general, y la Historia lo particular. (Aristóteles)



1

 

 

El verdadero poema es una visión y una zarza en llamas en mitad de la noche

 

No prestar atención al matiz conduce a la ceguera

 

La mitad de la luz no será de una sombra el doble

 

 

2

 

 

La verdad del poema alimenta un fuego que no se consume en el interior de los ojos

 

Incendio donde arden sin cesar todos los bosques

 

Apresúrate aún queda cuerpo para el dolor

 

3

  

Cada cuerpo expresa una existencia inacabada cada generación desaparece incompleta

 

El color de la dicha no refleja el lugar donde somos

 

Tampoco el poema del cuerpo el cuerpo del poema

 

 

4

  

Cuerpos y poemas hablan del matrimonio de la madera y la ceniza del divorcio del fósforo

 

En la hendidura de la roca semillas sin esperanza

 

Lo visible en lo invisible la parte en el todo

 

5

 

Luz insumisa pájaros ardiendo iluminan el cielo en las noches sin manos

 

Un piano persigue mi cuerpo por la memoria de la música

 

Entre lo inaccesible y lo inexpresable el ojo calcinado

  

6

 

 

Árboles errantes florestas fugitivas el fuego perdura en lo que enterrado respira

 

Donde los muertos alumbran los sueños no nacidos

 

Donde los muertos crecen hacia dentro todavía

 

7

 

 Alianza y condena las flores no son sino promesas del perfume heraldos de otro mundo

 

Charcos donde la lluvia refleja el porvenir de las palabras

 

Todo comienza y alcanza su fin al otro lado del muro

 

 

8

 

 

Los muertos viven en nosotros y los vivos están muertos aunque no conozcan su tumba

 

Muestran que la oscuridad no es sólo ausencia de la luz

 

Cantan una canción de cuna canción que nadie escucha

 

9

 

Considera cada cuerpo una vela encendida considérate la cera y la llama unidas

 

Si el silencio no existiera la música lo habría inventado

 

Considérate dichoso por el luto en las despedidas

 

 

10

 

 Cuerpos y poemas vagan por la muerte sin detenerse en las posadas sin descansar jamás

 

El rumor del viento en ramas abolidas arboledas ardiendo

 

De la luz a la oscuridad constelaciones en marcha

 

11

 

 

Huesos y carne hablan de lo que nadie ha visto hablan de un sol desconocido

 

Un idioma sin cuya presencia el dolor no estaría completo

 

También tú hablas para los que tienen aún ojos y oídos

 

 

12

 

 

Revelación y ocultamiento la cal enquistada en las cisternas el cieno empozado en los ojos

 

Un país aprendido cada día y olvidado cada noche

 

Llamamos experiencia a la abrasión de los rostros

 

13

 

Entre lo fugitivo y lo permanente lo que se arrancó la lengua lo que permanece sin habla

 

Aluvión de palabras enterradas y resucitadas cada día

 

Necesitamos olvidar para seguir recordando mañana

 

 

14

  

La primavera se llena de verdores exuberantes y pájaros anidando en el campo de visión

 

Nada del color que conoce la curvatura del dolor

 

La plenitud del azar enredándose en la dispersión

 

15

 

Totalidad diseminada azules del azul interminable se deslizan por los días

 

Lapidación tras lapidación dispersión tras dispersión

 

Harapos del viento hormigón de cenizas

  

16

  

Las palabras se empeñan en decir lo indecible las piedras muestran el dolor de los cuerpos

 

Cada sombra es una luz incompleta una pasión enlutada

 

Un cambio de perspectiva en el espacio y el tiempo

 

17

 

Desaparecidas las estrellas de lo audible queda el sufrimiento de las brújulas

 

El negro más intenso ocupa el lugar del firmamento

 

La migración de las aves no encuentra lugar

 

 

18

  

Arden las cúpulas de las ciudades no pudiste apartar la mirada no podrás cerrar los ojos

 

Climas sin clemencia la ceguera no exime de la culpa

 

Una herencia sin dueño también para nosotros

 

19

  

De umbral en umbral escombro sobre escombro efímeras promesas palabras voladoras

 

Como cirios consumidos ante el sol de la muerte

 

Excrementos de pájaro sobre los restos del ahora

  

20

  

Noche tras noche las horas se pudren en su desesperación como nosotros en la nuestra

 

En las ventanas abiertas de una casa vacía nubes errantes

 

No hay vuelta atrás no podrías volver aunque quisieras

 

*La foto es de Lucas Tomaszewski.

'LA FOTÓGRAFA': RUTH ORKIN

 

 

[Este es un texto de mi libro 'El paseo en bicicleta' (Olifante, 2011), dedicada a una fotógrafa fugaz, aunque las dos fotos son de la fotógrafa Ruth Orkin, una estupenda profesional conocida por su reportaje a una turista norteamericana en Italia en 19511.]

 

LA FOTÓGRAFA

 

Siempre lo digo: me gusta conducir. El interior del coche me conecta con el mundo: oigo mis canciones favoritas y pruebo los nuevos discos, escucho la radio y miro las calles. Soy un observador clandestino que ha encontrado al volante su refugio. Miro las calles con sus edificios y sus hoteles, las plazas, los peatones, los árboles, las pálidas luces de la noche que llega. Ayer salí del garaje, puse a Manolo García y me adentré en la medianoche. Un reloj marcó las 00.01. Avancé unos metros mientras sonaba ‘Niña Candela’, y llegué a la altura del Coso. En ese instante el semáforo se puso rojo. Una joven se detuvo ante el aparcamiento de las bicicletas. Llevaba una espléndida cámara fotográfica en la mano: se detuvo y empezó a repasar en la pantalla todas las fotos que había hecho. Ella misma parecía intrigada: para adelante, para atrás, o eso imaginaba yo, esbozaba una sonrisa, se concentraba, sonreía de nuevo. Su rostro era un inventario de emociones atropelladas. Yo la miraba con absoluta fascinación. En apenas treinta segundos la contemplé embelesado: el pantalón vaquero, oscuro y ajustado, el pelo más bien largo, la elegancia de las manos, la franqueza inagotable de su sonrisa. Tuve la sensación de que era como una aparición o un regalo inesperado para alguien que compone y dispara fotos ilusorias a cualquier hora como yo. El semáforo se puso en verde. Qué rabia. Qué desconsuelo. Y a la vez, pensé, qué felicidad. Siempre lo pienso: cuánto amo a las mujeres repentinas que pasan. ¡Cómo imagino sus vidas y la mía con ellas, al menos por unas horas o durante meses! Aceleré con una pregunta en la lengua y toda la curiosidad del mundo. ¿A quién, o qué, habría fotografiado aquella joven? Por el retrovisor alcancé a ver que se subía a una bicicleta...

 

 

EMILIO QUINTANILLA BUEY: 'EL MAPA'

EMILIO QUINTANILLA BUEY: 'EL MAPA'

     [Emilio Quintanilla Buey me envía este poema con la siguiente nota: "creo que en estos días cobra especial actualidad. Puede tener un interés añadido dada mi condición de poeta nacido en Cataluña. El poema fue premiado en Madrid, en el Premio Internacional de Poesía "Vicente Aleixandre" 2002. ]

 
                            

 

 

EL MAPA

Un poema de Emilio Quintanilla Buey

 

Yo sigo viendo España tal como la veía

 en el mapa que había en mi escuela de niño.

Así aprendí a quererla y así es como la quiero:

una policromía en fondo azul marino

festoneada en blanco —la espuma de tres mares—

y colgando de Europa como cuelga un racimo.

Era un bello ensamblaje de tierras diferentes

el mapa de mi escuela de un pueblo palentino.

 

Decía mi maestro que la forma de España

es una piel de toro. Y vibraba al decirlo,

pero a mí me recuerda la colcha de una cuna

hecha por una abuela con retales cosidos.

Por eso algunas voces dicen que está mal hecha,

que hay que recomponerla, que hay trozos mal unidos,

 y se invoca la historia, fijando cada uno

el momento en que empiezan a contarse los siglos.

 

Amé y amo aquel mapa. Lo dibujé mil veces,

 crecí con él, y llega a tanto mi cariño

que ahora, muchos días, me acerco hasta la escuela

para ver si en España sigue todo en su sitio.

Y me fijo en el mapa. Sobre todo en su forma.

Quiero ver si está intacto en todo su perímetro

o si falta algún trozo en la parte de arriba

 (Suele ser esa parte la primera que miro).

 

Si algún día compruebo que el mapa no está entero,

que por el uso torpe de un bisturí político

a mi España del alma le falta algún pedazo,

que alguien la ha desgajado y se la ha repartido,

allí mismo, en la escuela, se hará grito mi rabia

sin poder contenerme delante de los niños,

porque algo en lo más hondo de mí estará sangrando;

alguien habrá arrancado un trozo de mí mismo.

 

Ahora que aún es tiempo, a pesar de mis años

subiré hasta la cumbre de un elevado risco

y gritaré hacia el norte, hasta quedarme ronco,

poniendo mi maltrecho corazón en el grito:

¡Dejad en paz mi mapa! ¡No descosáis España!

 ¡No desgarréis la colcha que con tanto cariño

cosió un día una abuela, hace ya muchos años,

para cubrir la cuna donde todos nacimos!

 

 

*Esta foto es de Antonio Arissa.