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Antón Castro

MICRORRELATO: EL ESCORPIÓN

MICRORRELATO: EL ESCORPIÓN

EL ESCORPIÓN. 2008

 

Aquel hombre salía de paseo y siempre se encontraba con un escorpión. Tomaba el sol sobre una piedra, cada día en un lugar distinto. Al cabo de unas semanas, algo contrariado, el hombre hizo un ademán brusco de matarlo. El escorpión le dijo: “Avanza y no me pises. Yo también soy el camino”.


Antón Castro

PERRO DE COMPAÑÍA MONTA 'GOYA'

PERRO DE COMPAÑÍA MONTA 'GOYA'

Nota de Fernando Cuadrado: “Este es el título de la pieza de Rodrigo Garcia que estamos montando. Se trata de uno de los dramaturgos españoles contemporáneos más brillantes (a nuestro parecer) y controvertidos del panorama teatral. Actualmente es el director de Humain trop humain Centre Dramatique National de Montpellier

www.humaintrophumain.fr

Para el montaje hemos creado Perro de Compañía, una nueva compañía de teatro formada por Laura Tajada (dirección de escena), Jaime Ocaña (interpretación) y yo mismo (ayudantía de dirección y producción), entre otros. Jaime no necesita presentación y de Laura Tajada te puedo contar que ha sido durante años la ayudante de Andrés Lima (de Animalario) en teatro y de Marc Recha en cine. El resto del equipo artístico puedes consultarlo en el documento adjunto, pero en él se incluye a Carlos Saura, Beatriz San Juan y Valentín Álvarez.

Estamos en la última fase de los ensayos y vamos a estrenar el 1 de octubre en la Feria Internacional de Teatro Y Danza de Huesca. Al día siguiente estaremos en Teatro Arbolé programados en el Cycle de les Refusés.

 

 

COMPAÑÍA: PERRO DE COMPAÑÍA

ESPECTÁCULO: “PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA”

 

 

SINOPSIS:

 

Tengo 50 años.

Tengo dos hijos.  

Tengo 5.000€.

He tardado medio siglo en darme cuenta de que lo que cuenta es…preferir;  elegir lo que queremos con más intensidad.

Voy a gastar ese dinero como no quieren mis hijos, pero con ellos.

Cansarlos antes de que se cansen de mí.

Y necesito que entiendan mis chavales que con ese dinero se puede transformar el mundo, es decir, el nuestro; el que prefiero.

Hoy, ya sí, me olvidaré de intentar dormir. Estaré despierto hasta el final.

 

FICHA TÉCNICA

 

perro de compañía

 

FICHA ARTÍSTICA

“PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A

 QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA”

UTOR: RODRIGO GARCÍA

 

TEXTO PRÓLOGO: JOSÉ ANDRÉS CRUZ

 

DIRECCIÓN: LAURA TAJADA

INTÉRPRETE: JAIME OCAÑA

ILUMINACIÓN: VALENTÍN ÁLVAREZ

ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: BEATRIZ SAN JUAN

ESPACIO SONORO: RICARDO GONZÁLEZ

VIDEO: PABLO NOAILLES

DISEÑO GRÁFICO: MÜNSTER ESTUDIO

FOTOS INTERVENIDAS “FOTOSAURIOS”: CARLOS SAURA

FOTOGRAFÍA: EULÀLIA RAMON

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: FERNANDO CUADRADO

AYUDANTE DE ILUMINACIÓN: FERNANDO CUADRADO

AYUDANTE DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: ALMUDENA BAUTISTA

 

PRODUCCIÓN: PILAR BARRIO / ESENCIA PRODUCCIONES

AYUDANTE DE PRODUCCIÓN: JOSEBA ACHA / ESENCIA PRODUCCIONES

DIRECCIÓN TÉCNICA: FERNANDO CUADRADO

 

 

 

PRÓLOGO DE JOSÉ ANDRÉS CRUZ

  1. LUZ
  2. ABRE LOS OJOS
  3. MIRA
  4. GRITA
  5. DICE PAPÁ
  6. AVANZA LENTO
  7. MIRA TRES MONSTRUOS
  8. SE OCULTA EN EL PUFF
  9. SACA LA CABEZA

10. SE VUELVE A ESCONDER

11. DICE TEXTO

12. “A RATOS” SACA LA CABEZA

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

 “El sueño de la razón produce monstruos”...el sueño de la razón, la duermevela de la imaginación, las puertas de la locura, a ratos.... Y si (SE DIRIGE AL MONSTRUO PEQUEÑO) el monstruo sueña, ¿con qué sueña?. Desconcertante Paco. La razón (TOSTADA) si duerme, sueña con monstruos...irracionales. Hay un infierno en cada mollera... esos momentos, cuando la razón duerme, que uno está como poseído y lo acaba pagando la alacena de las mermeladas. ¡Qué peligro tiene el sueño de la razón! La Razón...suena a gaceta, a una de fiar.

Si la razón desaparece deja un vacío que habrá de llenarse con algo. En mi caso (CIEGO), es como un delirio de belladona, como un estallido en tonalidades blancas y negras, con ojos y bocas (ABRE LOS OJOS Y LA BOCA); una romería de adefesios enmudecidos…. supongo que deben darse cuenta de que soy sordo y de que no los iba a oír. Y ese tipo (SE DIRIGE AL PÚBLICO) de cosas, o lo sudas en la cama, o lo pintas. ¡No te creas que no hace falta estómago!

 “Tú, que no puedes, llévame a cuestas”. Así titulé otra de mis estampas; fue un capricho mío. Tú, que no puedes -eh- llévame a cuestas. Refranero, cultura del campo (ACLARA/JUSTIFICA), agreste añil y caza. Razón. Capricho. ¡Con (SENSUAL) tu capricho, me embicho! Por algo (FIRME) estáis ante el primer pincel de la Corte de Carlos IV. (MONSTRUO GRANDE)

Algo (LE INTERPELA EL MONSTRUO GRANDE Y ESTÁ PRESENTE) de lo que me sienta especialmente orgulloso… bueno, seguramente de haber pintado el primer desnudo femenino real. REAL. Velázquez pintó una Venus, pero eso no cuenta. Las Venus tienen bula. No te la juegas por pintar una Venus, te la juegas por pintar a la Duquesa de Alba desnuda, no por pintar la “Artemisa en el tocador” o “Hipólita, abajo con la compra”. Llegará un día en que podrás pintar a la gente y el fornique, seguro, pero al Cesar lo que es del Cesar; yo abrí la veda.¡ (LO GRITA!!)Y que me recriminen algo, si tienen valor! ¡Que también he capturado en las paredes de las iglesias, la severa espiritualidad de prácticamente todo el santoral!

La verdad es que he pintado al rico y al pobre (MIRA A LA CARA A UN ESPECTADOR), al vendimiador y al soldado, sacerdotisas vestales y alcahuetas de misa. Otros pintores se la cogen con papel de fumar, yo no. Planto mi lienzo ante la familia de Carlos IV o ante un rufián anónimo. Me pinté la casa real al completo, ¡en un año! (LO REMARCA). Pues da lo mismo, en las romerías, las viejas cuando me ven se santiguan.(SE SANTIGUA) “Ese es el que pinta fulanas para Godoy”. (CUCHICHEANDO)

(DE UN LADO A OTRO CABIZBAJO) La adoración de los Reyes Magos, la Piedad, a Cristo Rey, he pintado vírgenes en iglesias y en ermitas, multitud de cuadros religiosos, ni sé la de angelicos que llevaré pintados. Suficiente, ¿no? Yo creo (HABLÁNDOSE A SI MISMO) que me he ganado el derecho ya a pintar si quiero un burro posando a dos patas y a un mono tití con un pincel y una paleta en cada mano.

¿Sabéis lo que digo? El burro es el modelo del pintor ¡y éste es un mono tití! A veces (BUSCANDO COMPLICIDAD)pienso que la cabeza me va a estallar, os lo juro.

Y no es fácil llegar a imaginar estas gansadas cuando uno está bien de la cabeza y tiene estudios, que va. Para pintar un tití ataviado con enseres de pintor no puedes hacerlo así, de primeras; siendo un donnadie. Si llego a la Academia de San Fernando -un ratito a pie y otro caminando- y para el examen de entrada les llevo al mono... (para que queremos más). No, antes de hacer lo que te brota/apetece debes pintar a toda la burguesía, que hay que mover caudales. Pinta árboles genealógicos, pantocrators, barbaridad de gente, pinta ciudades, casas, palacios, píntate a ti de vez en cuando y te quitas papada con el raspador. O pinta bodegones, que es un nombre bien raro para algo muy simple: pintar lo que vas a cenar para que los demás lo sepan. Antes de comértelo, lo pintas y cuando viene alguien por tu morada se lo enseñas. ¿Te gusta? Me gusta. ¿Lo puedo poner en mi casa? Claro. 30.000 reales, escarpia incluida. (DIRECTOR DE ORQUESTA)

Hace tiempo que no paso por Fuendetodos. (REPITE) La última vez fui porque le ponían mi nombre a un molino, y la verdad; estaba cagao. Imaginad lo de volver a tu pueblo, con un séquito de tíos con peluca. “Anda, (TOCÁNDOSE LOS COJONES) mira quién se ha decidido a venir desde la capital” (JAPO??)

¡Tontos de la haba, si me habéis invitado por lo del molino, y vivo en Madrid, no os puede coger la noticia por sorpresa! Inaugurar (QUITANDO IMPORTANCIA) es sencillísimo : “Queda abierto al público (CEREMONIOSO) este molino de titularidad pública …pero gestión privada”… Menos mal que en la tasca de Felipe, el siluro una prima mía lejana me pidió que le firmase las enaguas en y aquello mejoró.  (PICARÓN / CÓMPLICE CON EL PÚBLICO)

(ANDANDO HACIA ATRÁS) Entre que estoy sordo y que eso te vuelve cauteloso, y que también estoy un poco de vuelta de la Corte y tal, noto que me estoy volviendo un poco alborotador. Pero es que (A SUS PINTURAS) no te puedes fiar en esta vida de casi nadie. A lo mejor te pintas todas las paredes de tu casa, pensando que ahí estaráS seguro, que no te van a poder robar como si fueran unos lienzos. Y luego te llega un italiano con no sé qué técnica extractora que consigue separar la pintura de la pared ¡y se la lleva… a un museo! ¡Se lleva una calcamonía! (SEGURO) Me cago en el copón, si es que te tendría que  haber pintado en los Mallos de Riglos…

(SEGURO)¡Como los inquisidores!...que siempre tienen que quejarse de mis cuadros. Cuando no están “muy interesados” en el grabado llamado “aquellos polvos”, es por el de “vieja atendiendo a una joven acostada”. Maese Goya, querríamos que nos enseñara los siguientes trabajos: “mucho hay que chupar”, “la lechera de Burdeos”, “están calientes”, “la cogida del moro” De verdad, que es complicado concentrarse uno en su obra con tanta monserga/remilgo.

(TONO SEGURO / MUY PICADO)Y siempre la misma crítica: las miradas no son excesivamente pías. (VOZ DE INQUISIDOR)¿Quieres una mirada más pía, abadejo? Le borras las canicas de los ojos y se las pintas más arriba, como si mirasen una mosca que se les ha posado en el entrecejo. ¡Y listo! Mirada pía.

A mí el cristianismo me gusta y mucho, pero que nadie se ofenda: no me eriza el vello. Yo soy más de monstruos (MIRA AL PÚBLICO / MONSTRUO). Leocadia, (LA SEÑALA) mi señora, dice que como me amargo un poco cada día, pronto se me pondrá cara de sordo desconfiado, y que junto a mis pinturas de la Quinta del Sordo acabaré excomulgado. Excomulgado. ¡Qué no entras en el cielo, vaya!

(TONO DE CONFESIÓN) Que quede entre nosotros: yo quiero acabar donde no haya curas; si es posible. ¡Ay, Leocadia! Mi mujer no entiende que los monstruos son como los pedos; mejor fuera que dentro. (SINCERO) Además, frente a la guerra ¿qué se puede hacer si no es dar testimonio? Se me encoge el corazón con las barbaridades que se hacen los hombres... bueno no es que se me encoja el corazón, más bien es que se me cierra el culo, pero ya sabéis por donde voy: la guerra hay que pintarla para no olvidarla. Aunque me cueste la salud. Los médicos le dan mucha importancia a mi vida insomne, se preocupan por mis ojeras y me suelen decir: “Don Francisco, el trasnoche es un derroche”. Me dicen que cuide mi alimentación. Que cene ligero. Y yo ceno cocido de cuchara y hogaza porque es lo que más me gusta en esta vida. Más que pintar igual no; pero anda cerca. Y no pego ojo, claro, entre eso y las monstruosidades (MIRA AL PÚBLICO/ SEÑALA) noche que ceno fuerte, noche que hay pintada en la pared. (SEGURO)

Pinto en camisón, nada más. Con un gorro al que le pongo velas y con el que se suda también barbaridad. Y a veces de esa guisa y a mi edad me acabo preguntando si ¿importará algo de lo que hice? (SE PREGUNTA A SÍ MISMO). ¡Y qué valor tendrá mi trabajo para las generaciones que están por venir/los que están por venir, si os llevé por un camino que conducía a alguna parte ...ese tipo de cosas! Seguramente, este reino mutará y dejará atrás lo aciago, tanto oscurantismo acumulado; no habrá Inquisición, no habrá  tortura, no habrá monarquía. O quizás sólo sean ensoñaciones (BOSTEZA) de un iluso afrancesado.(SE VA Y VUELVE) Sobre todo recordad, si os gritan, es que os estáis quedando sordos (la última parte de la frase la dice sin sonido, sólo moviendo los labios).

 

 

BUSUTIL: DE VIRGINIA GALVIN

[En su sección Marcapáginas de 'La Opinión de Málaga', el escritor y periodista Guillermo Busutil reseña el libro ’La vida en cinco minutos’ de Virginia Galvin que ha publicado el sello Círculo de Tiza. Ella es subdirectora de ’Vanity Fair’, de donde tomo la foto, y el libro nace de un blog que empezó hace seis años.]

 

BAUDELAIRE ES MUJER

 

GUILLERMO BUSUTIL

Virginia Galvin es una flaneur. A cualquier hora del día. Da igual el lugar. No importa si camina bajo la lluvia, si refugia su tarde dentro de un libro, si asiste a  un desfile de moda, si conversa y escucha en una cena cultural. Tampoco si bebe consigo misma en la barra de una isla de carretera. En cada momento caza instantes. No puede evitarlo. Tal vez sea por su instinto natural, por su curiosidad de periodista, o porque necesita llenar sus insomnios, una vez en casa y con los tacones desmayados en el suelo. Virginia Galvin sabe que leer es entrar en la vida diaria, abierta a todas las vicisitudes e impresiones que salen al paso. Que leer es sentarse en el metro, mirar alrededor del café, afinar el oído a favor del ruido y la respiración humana, descoser las apariencias, y preguntar qué hay detrás de cada cosa. Incluso detrás de uno mismo. No sé cuando leyó a Baudelaire pero está claro. Su sello flaneur desciende de él. «El amante de la vida hace del mundo entero su familia. Penetra en la multitud y se transforma en un caleidoscopio dotado de conciencia que, en cada uno de sus movimientos, reproduce la gracia intermitente de todos los fragmentos de la vida».

Así es Virginia Galvín. O al menos lo cumple a rajatabla en La vida en cinco minutos. En cada uno de los capítulos en los que conversa acerca de los ex, de la maternidad, de la comunidad de vecinos, de la familia, de las diferencias entre pareja y amor, del naufragio que cada uno esconde, del sexo, de la ficción de los viajes, de la literatura, de la anatomía de una maleta, de cómo divorciarse de un amigo o del sueño recurrente de despertarse y tener la cocina recogida. La vida es su chistera. Sus huellas, las palomas, los pañuelos y los naipes con los que prestidigita el aliento de un instante que estalla, igual que una burbuja de humanidad, entre la prisa mecánica y los señuelos de la supervivencia. Y esa magia, inteligente, irónica, con una pizca de aséptico escepticismo y un pellizco de ternura, la escribe como quién conversa con sus lectores. Lo mismo que si estuviese haciendo un striptease de sus accidentes, de las ilusiones que se perdieron, de los últimos sueños a los que uno se arriesga. Y también de las gratitudes que se valoran desde la experiencia. Sus piezas son como raspar un callo molesto y sanar con un beso una cicatriz que no ha mudado la piel del todo. El expurgo y el bálsamo alambicados en una madurez en paz consigo misma, elegante y vital, brillante en la carne de la literatura, y en el dibujo que traza con ella. Su herramienta es el lenguaje que –como ella defiende– debe suceder entre el gozo y el látigo, y al que nada le sobre ni le falte. Cada término debe iluminar un tramo del túnel. Y a fe que lo consigue, conforme escribe esta forma de conciliarse con los desperfectos humanos de la vida y sus relaciones.

A Virginia Galvin no le gusta que le mientan, que le impongan ni que la clasifiquen. Quizá por eso mismo su estilo no se esconde, se mestiza, se alza y se escapa entre sus lecturas de Carver, de John Berger, de Lorrie Moore, de Virginia Woolf, de Susan Sontag y Dorothy  Parker. De cada uno un rasgo, de todas su espíritu y al final la rebelde flaneur que se encara sin remilgos, sin rellenos chick-lit, sin tensión dramática ni moralidad zen, con las cosas corrientes que nos identifican, nos equivocan y nos reeducan. Son lecciones compatibles y compartidas dentro de un libro unisex en el que regala palabras, sentido común, humor y arte culinario con emociones. En los tranche de vie de sus historias puede picar ajo, meter guindilla, espolvorear perejil y quemar el azúcar para convertirla en crema brulée. El resultado es una deliciosa receta contra la estupidez, la impostura, los yugos, los miedos, el soufflé de los conceptos de moda. Y lo consigue porque casa con exquisitez las emociones comunes, lo doméstico y el periodismo literario. Porque es chispeante al desmaquillar tópicos y tabúes, y porque no deja de la vida cotidiana casi ninguna incógnita sin resolver. La vida en cinco minutos, un excelente manual flaneur para este siglo tan confundido.

 

FICHA
La vida en cinco minutos
VIRGINIA GALVÍN
CÍRCULO DE TIZA
20,90 €

 

Círculo de Tiza publica este libro de Virginia Galvín, una suerte de bitácoras de la vida de una mujer madura que no quiere sentirse encorsetada en una sociedad que pide mucho y ofrece poco.

 

 

http://www.opinionmalaga.com/especiales/libros/2015/09/07/baudelaire-es-mujer/

PEDRO BOSQUED: 'PIELES DE ITALIA'

PEDRO BOSQUED: 'PIELES DE ITALIA'

PEDRO BOSQUED PUBLICA 'PIELES DE ITALIA' EN CONFLUENCIAS

Pedro Bosqued es un escritor muy especial: es farmacéutico, un lector muy atento, ha hecho cursos de escritura, un viajero tranquilo y un espléndido y sutil cronista del Real Zaragoza.Desde hace varios años es asiduo colaborador del suplemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón. Ahora, en el sello Confluencias, con ilustraciones de Mar Lozano Reinoso, publica su primer libro: 'Pieles de Italia'. Aquí ofrezco un fragmento. El libro se presentará en Zaragoza el próximo día 28, a las 20 horas, en el Teatro Principal.


LA PIEL DE CREMONA. Por Pedro BOSQUED


    Como ciudad padana que es, su tejido no puede olvidar la piedra. La piedra que configura a las ciudades medievales, los burgos que tenían en sus torres, el punto de referencia. Cuando se llega a ella, se han atravesado varios pueblos con torres. Pero son muy peculiares, asemejan chatas; puede que sean coquetas, amplias de base, no necesitan erguirse para dominar la llanura. De hecho parece que se han acomodado tanto a la niebla que le tienen miedo al viento, por eso a lo mejor se hacen las remolonas a la hora de coger altura.
    Se la han dejado toda al Torrazzo, su nombre no puede esconder su fisonomía, la torre campanario más alta de Europa es también el faro de todos los violines que nacen aquí. Subirla, un antojo al alcance de casi cualquier zancada, sobre todo de las que después de tanto llanear piden mover la pierna en vertical. Después de visitar sus quinientos dos escalones uno comprende de qué está hecha la ciudad. De colores tomados, de un arcilla sangrado, de un gris ceniza, un blanco tocado de humedad, y un negro desacralizado que combina con todas las tonalidades. Si se tiene suerte y puede uno subirla sin gente, solo oirá el rastro de sus huellas en la piedra, a lo sumo oirá un bisbisear que le hará redoblar el silencio. Son las palomas que se mueven por el pasillo de su casa sin mirar a nadie, a su aire. Nada que ver con el ventoso que las lleva cuando alzan el vuelo. En la base, la torre es de planta cuadrada, lo que permite tener sensación de amplitud cuando las fuerzas aún acompañan. Se convierte después en una estructura de planta octogonal que obliga a subir a través de una escalera de caracol inesperada cuando se empezó el ascenso. Lo que sería su barandilla no es más que la piedra pulida por millones de manos que dan una sensación sedosa. Una agradable percepción para cuando la falta de oxígeno se empieza a acumular. Si uno se despista, su mano caerá en terreno arisco, se raspará y comprenderá lo que es salirse del camino. Otro tacto que nos aproxima a la lija que creíamos haber olvidado cuando los pupitres eran de madera y en las escuelas estaban los caminos marcados. 
    Cuando uno llega arriba entiende la piel de la ciudad. Sus construcciones la delatan, o mejor dicho, son tan manifiestas que hablan a las claras de cómo son. A la izquierda de la plaza los monumentos religiosos; girando la vista a la derecha, los civiles le recordarán lo que fue una ciudad rica e independiente. Cuna de los Amati, Guarneri y los Stradivarius. Este último apellido es delicia aparte. Salpicada de luthiers, uno no deja de maravillarse de la suerte que tiene Gaspar. El luthier de la plaza del ayuntamiento extrae la madera, la pule y después de encolar el futuro violín, levantará la vista para no intoxicarse y verá por enésima vez la fachada de la catedral y los ciento doce metros del Torrazzo que todo lo preside.
    Cuando Francesco Sforza y Bianca María Visconti presidieron su banquete nupcial en octubre de 1441, tomaron de postre el primer turrón cremonés. Con la forma del campanario de la catedral, el dulce se bautizó como Torrazzo —o Torrione—, de ahí el actual Torrone, el postre que no falta desde entonces en ningún mes del año. 
    Seguro que lo come el quiosquero que a mitad de mañana en mangas de camisa pero con bufanda deja su sustento con el cartel de Torno subito más feliz que unas pascuas. Pasa el tiempo para esta ciudad, aunque a veces no lo parezca y otras dé la sensación de que no lo hay, de que todos están ahí desde hace tiempo y por mucho tiempo, por no decir siempre. Han pasado ya muchas pascuas para esta piel reventada de años, pero no de achaques. Lo prueba que mira adelante con humor, peso y cafeína. En un edificio en reconstrucción se anuncia la apertura de un Café literario. Su reclamo, Dante y Dalí. Dos des para un café, dos personas hechas personaje que podrían sentarse en una mesa de café y olvidarse de él, o del de enfrente, o con el de enfrente crear lo que nuestra mente no alcanza. ¿Se imaginan su crítica de la cata de café?
    Mejor abandonamos sus callejuelas entre el olor a cola de pegar y a dulce de almendras. Cola dulce para pegar almendras. Nada que ver con el zumo de zarzaparrilla de los sitios donde las torres no se achatan, desafían a la niebla y dictan el ritmo. Aquí se tiene que esconder ante la exhibición de buen gusto de los lombardos con más perspectiva.


NOTA SOBRE EL VOLUMEN


'PIELES DE ITALIA'. DE PEDRO BOSQUED
Desde la coqueta Alessandria a la utópica Sabbioneta pasando por las ciudades estado como Siena o Mantua. Huellas que sus murallas dejan en el que las visita. Paseos voluntarios por ciudades que no necesitan publicitarse para demostrar que lo bello a veces no está bajo los focos, sino a un paso de nuestra voluntad de aprender. Con ilustraciones originales para cada ciudad-piel, un libro que deja en el lector la huella del buen papel. 

Un libro distinto, de viajes pero reposado, de percepciones pero de emociones, de prosa pero sin esquivar lo poético. Ilustraciones divergentes para textos que no pueden ni quieren converger. Pieles de Italia es un libro único que deja huella en cualquier piel sensible, la que cada lector lleva dentro. La que cada una de estas ciudades italianas dice sin proclamar. A veces en el medio está la virtud. Italia sigue siendo el país más visitado del mundo en número de turistas. Pero la gran mayoría se concentra en Roma, Florencia o Venecia. Es hora de ampliar el compás de la geografía italiana. Italia ofrece muchísimo más.

 'Pieles de Italia' va dedicado a lectores con curiosidad por viajar, y es un libro que encaja no solo en librerías de viajes, sino también en las artísticas, por sus ilustraciones tan marcadas, y en las literarias por su rasgo poético. También es un gran atractivo para los lugares donde están los Institutos italianos de cultura, escuelas de idiomas, literatura y viaje en cualquier rincón que aprecien las ciudades medievales bien hechas, mejor conservadas y aún mejor habitadas. 

 

Pedro Bosqued nació hace 363 años después de que Shakespeare acabase Romeo y Julieta. No solo por eso ama lo italiano. Tuvo algo que ver con que hay una Società Dante Aligheri donde se encontró por primera vez rodeado de terráqueos. Allí apareció Pedro en medio del páramo pendiente de cauterizar que es Zaragoza. Farmacéutico tras su paso por la olímpica Barcelona. Cursó el primer Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. Colabora en el suplemento cultural Artes & Letras de Heraldo de Aragón. Finalista del IX Concurso Faes Farma de Relatos por El circo de los mejillones.
*Las ilustraciones son de Mar Lozano Reinoso. 
https://marlozanoreinoso.wordpress.com/

VILA-MATAS, PREMIADO EN EL FIL

ENRIQUE VILA-MATAS: PREMIO FIL DE LA FERIA DE GUADALAJARA

Nos complace -dice desde el gabinete de comunicación de Planeta Seix Barral, Elena Blanco- compartir con vosotros que Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) ha ganado el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015, de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 

http://www.fil.com.mx/reco/premiofil_fil.asp

En previsión de que queráis haceros eco os enviamos las primeras declaraciones de Enrique Vila-Matas tras conocer la noticia:
<
El premio es una agradable noticia que me llega de Jalisco, de la tierra de Juan Rulfo. Y la sitúo en el contexto de mis estrechas relaciones desde hace un cuarto de siglo con la literatura latinoamericana. El premio lo veo no tanto como un mérito mío, sino como un regalo muy generoso procedente del país que primero apreció mi literatura.

Me dicen que el premio reconoce la obra de escritores con "un aporte significativo a la literatura de nuestros días" y yo entiendo que encajo en esta premisa: escribo en la necesidad de encontrar escrituras que nos interroguen desde la estricta contemporaneidad, y no se limiten a reproducir modelos que ya estaban obsoletos hace cien años.
Desde un primer momento, creo que por puro instinto, me alejé de esos modelos obsoletos. Mis dos últimos libros (Kassel no invita a la lógica y Marienbad eléctrico) son novelas que entrarían en la categoría de semi-ficciones, a veces los veo como “paseos en prosa”.

Dedico el premio a Sergio Pitol, decisivo en mi vocacion literaria: recuerdo que en Varsovia en los años setenta me dijo que escribiera y no hiciera nada más. Seguiré trabajando. El premio me ha llegado justo cuando acabo de llegar de un largo viaje por China, donde he publicado cuatro libros este último año. Espero que el premio no me paralice, no caiga en aquello de lo que hablaba Jules Renard: “Ya se ha forjado una reputación: así que ya no hace nada”. >>

Más información sobre Enrique Vila-Matas:
http://www.planetadelibros.com/enrique-vila-matas-autor-000034959.html
http://www.enriquevilamatas.com/
*La foto la tomo de aquí:
http://www.elpais.com/recorte/20090228elpcat_2/LCO340/Ies/Enrique_Vila-Matas.jpg

ROBERTO RODÉS: GRABAR POESÍA

ROBERTO RODÉS: GRABAR POESÍA

“Oír a algunos

poetas es como

si tu equipo

de fútbol

marcara un gol”

 

 

“Los poetas deben

escribir buena

poesía e impregnar a la

sociedad con su arte”

 

“Aragón no debe

mimar de una

forma especial

a sus poetas”

 

ENTRADILLA

“He nacido en Zaragoza en 1959 y mi ocupación profesional son las Telecomunicaciones”, confiesa Roberto Rodés, responsable de booksmovie, dedicado a la grabación de poesía.

 

 

Antón CASTRO

-¿En qué consiste The Booksmovie?

Es una web de poesía recitada que se enmarca en lo que se denominan las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC). Es un contenedor virtual que pretende hacer accesible de una forma sencilla y gratuita la literatura poética contemporánea.

-¿Cómo se ha planteado este trabajo, qué buscaba?

Como una tarea de responsabilidad. El objetivo es dar la mayor visibilidad y difusión tanto a la personalidad del poeta como a su obra y para ello pensé que unir el texto escrito, que es muy importante, con la lectura del poema por su autor da como resultado una manifestación cultural muy escénica y susceptible de ser expuesta en ámbitos multimedia.

-¿Qué poetas ha elegido, cuál ha sido el criterio de selección?

Yo no elijo los poetas, he partido de una amistad personal con algunos poetas de calidad literaria reconocida a nivel nacional e internacional, a los que les he explicado lo que estoy haciendo y les propongo grabar algunos de sus poemas. El resultado, por lo regular, les parece tan satisfactorio que me proporcionan contacto con otros poetas de distintos puntos dentro y fuera de España. Así que son ellos quienes me aconsejan qué poeta es interesante y debería grabarlo.

-Explíquenos cuál es el procedimiento técnico. ¿Qué hace exactamente?

El trabajo es más de creación y diseño que puramente técnico. El proceso comienza con la grabación del sonido de la lectura de los poemas, generalmente en el domicilio del poeta, que es donde se suele encontrar más cómodo y dispone de sus libros para cualquier consulta. Se toman cuatro o seis fotos para tener una imagen actual del poeta y se le solicitan los textos de los poemas recitados así como alguna foto de las portadas de sus libros publicados. Con ese material, empieza un proceso de edición de sonido, maquetación de textos e imágenes, proceso a papel digital y, por último, se edita en video.

¿El proyecto es una idea suya o lo hace con más gente?

El proyecto lo comencé yo, pero desde el principio busqué el apoyo de dos profesionales con amplios conocimientos en dos campos desconocidos para mí: María Luisa López, con experiencia en Dirección, Marketing y Comunicación, y Mari Carmen Gascón, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación y poeta.

-¿Ha querido hacer una especie de archivo sonoro como aquellos clásicos de antaño?

No, sinceramente cuando pensé en el proyecto no contemplaba el valor documental que supone una Fonoteca de Poetas Contemporáneos; de ello hemos sido conscientes a medida que crecíamos.

-¿Dónde están luego esos archivos?

Todos los archivos son de libre acceso en thebooksmovie.com. Están organizados por idiomas y en orden cronológico de publicación. También se accede a cualquier poema recitado a través de Google poniendo en la búsqueda bookmovie y el nombre del poeta o título del poema.

¿Cómo leen los poetas sus versos?

El primer lector autorizado de un poema es su autor y es el único que en la lectura puede aportar sensaciones que completen sus versos. Por lo tanto, casi todos los poetas leen muy bien. Disfruto plenamente de todas las lecturas que grabo.

-¿Qué ha aprendido de la poesía aragonesa?

La poesía contemporánea aragonesa está muy bien considerada. Supongo que figuras tan relevantes como Miguel Labordeta y todos aquellos “locos del Nike” (Gastón, Ferreró, Rosendo Tello...), así como movimientos posteriores como el Postismo, con poetas como Antonio Fernández Molina, hacen que esto sea así.

Cuéntenos algún detalle: ¿quién le sorprendió o le emocionó?

Con algún poeta he sentido, cuando recitaba, como una exaltación de alegría, algo similar a lo que se siente al oír un aria de ópera o cuando tu equipo de fútbol marca un gol. Es como un destello.

¿Cree que Aragón ha mimado a sus poetas?

No creo que Aragón deba mimar de una forma especial a sus poetas.

Ah, ¿no? ¿Cuál es para usted el lugar de la poesía en la sociedad?

La poesía es un bien necesario, aporta reflexión, investigación y criterio. Cualidades indispensables para una sociedad armónica. La poesía debe ocupar su lugar central en el arte literario y los poetas deben escribir buena poesía e impregnar a la sociedad con su arte, sin esperar mimos que no han de llegar.

 

*En esta página de Jesús Soria puede ampliarse esta información.

http://www.elpollourbano.es/letras/2015/06/roberto-rodes-the-booksmovie-com-pagina-web-documento-sonoro-y-reflexion-poetica-4/

JOAQUÍN ALCÓN: NOTAS DE RECUIERDO

JOAQUÍN ALCÓN: NOTAS DE RECUIERDO

VERANO 2O15. HERALDO. 

 

Adiós al poeta visual Joaquín Alcón

 

El gran fotógrafo de la Peña Niké y de la editorial Javalambre, que falleció a finales de julio en Zaragoza a los 87 años de edad

 

Si empezásemos diciendo que «el padre de la fotografía aragonesa contemporánea ha muerto» quizá no habría exageración alguna. El pasado sábado a los 87 años fallecía Joaquín Alcón Pueyo, el artista de la editorial Javalambre de Julio Antonio Gómez (1935-1988), constructor de poemas visuales y pionero, entre nosotros, de la abstracción, de las solarizaciones y de la fragmentación. Joaquín Alcón, modesto y sigiloso, fue también el ojo de los poetas y de los pintores.

Nació en Zaragoza en 1928. Su padre, Pablo Alcón, era un gran aficionado a la fotografía y poseía estudio en casa y una espectacular cámara de fuelle de 9x12, fabricada en 1930. Tras acabar el bachillerato realizará un curso de fotografía en un laboratorio de Barcelona. En 1951 ya tomaba cuidadas fotos: realizó un espléndido reportaje del pintor Fermín Aguayo del grupo ‘Pórtico’ y, años después, otro de Hanton González, absorto, con su mostacho poblado y una jaula que era una forma simbólica de denuncia de una atmósfera irrespirable. Esa parte de su obra la estudió José María Bardavío con motivo de su antológica ‘Fotografías’ en el Palacio de Sástago en 1991.

 A los 24 años se matriculó en la Escuelas de Artes y Oficios e hizo sus primeros pinitos como pintor y dibujante. Empezó a frecuentar las tertulias de la ciudad (Ambos Mundos, hasta que cerró, el Niké, el Pozal, Cafetería Fiesta...), le apasionaban el cine, el teatro y la música clásica. En 1955 se incorporó a la sala Libros de Víctor Bailo: «Permanecí hasta 1966. Don Víctor fue siempre un maestro para mí –confesaba en 2005-. Tenía contacto con la pintura que llegaba a la sala, me apasionaba la literatura, oía buena música y veía pasar por allí al historiador del arte Federico Torralba, a la pianista Pilar Bayona, al melómano y crítico musical Eduardo Fauquié, al periodista cultural Joaquín Aranda, pero también a los poetas Miguel Labordeta, a Julio Antonio Gómez, a Luciano Gracia, vinculados a la Peña Niké». Alcón fue el fotógrafo de aquella generación, pero también sacaba tiempo para involucrarse en diversas experiencias teatrales: entre 1958 y 1966, como ha documentado su biógrafo Manuel Pérez-Lizano, colaboró con Antonio Artero, Ángel Azpeitia, Alberto Castilla o Juan Antonio Hormigón, entre otros, en decoración, maquillaje y creación de máscaras.

En 1968 recibió la llamada de Yves Saint-Laurent para fotografiar, en París, la temporada completa de sus diseños. No tardaría en volcarse en una fotografía más experimental. Solía partir de una convicción: «En fotografía es imprescindible la imagen natural». Así creaba solarizaciones, simulación de gotas de lluvia, líneas, virados, multiplicación de piezas, granulados, tejidos. De 1969 a 1973, el tiempo que duró el sello Javalambre y sus distintas colecciones, desarrolló su talento y creó libros-objeto de Miguel Labordeta, el propio Gómez, Vicente Aleixandre (lo visitó en Madrid, le tomó fotos y el futuro Nobel le dijo que eran «los más bellos retratos que de mí se han hecho»), Blas de Otero, Gabriel Celaya...

Aquellos cuatro años fueron de una actividad intensa y una existencia bohemia; los artistas navegaban la noche hasta el alba. En 1971, el profesor y poeta Eugenio de Frutos definía sus obras «de exquisito gusto y dominio». Al año siguiente, en la revista ‘Índice’ también, era su propia esposa, la poeta Lola Mejías, quien afirmaba que Alcón «es el poeta sin hiel, que transforma en belleza lo que toca». En 1974 se trasladó a Benidorm (expuso entonces en la galería Indeco-Milano y le escribió el catálogo José Donoso, al que había retratado en Calaceite en 1973), y allí ha vivido durante casi 40 años de su profesión. Estuvo en Venecia, Roma, Madrid, Túnez, pero a mediados de los 70 efectuó un viaje a Marrakech con Julio Antonio Gómez y se contagió de una imaginería nueva: arabescos, trazos, ornatos. De cuando en cuando regresaba a Zaragoza a visitar a los amigos, a su hermana María José y a recordar aquellos tiempos inolvidables de la ‘Zaragoza Amarilla’.

 

LA ANÉCDOTA

El vanguardista. El fotógrafo Andrés Ferrer valora así la obra de Joaquín Alcón: «Nos presentaron en el Bonanza en el 75 o 76 -bendito Manolo- donde continuamos tomando un vino de vez en cuando. Me llamaba ‘príncipe de la fotografía’, ironía que le aceptaba con placer y quizá por mi joven vanidad. Fue digno embajador, desubicado en la provinciana Zaragoza, de Man Ray, de El Lissitzky, de los vorticistas como Alvin Langdon Coburn... Fue un vanguardista en el páramo». Y al páramo de Torrero ha venido a reposar para siempre.

*Miguel Labordeta retratado por Joaquín Alcón.

 

 

UN BARBAZUL ARAGONÉS: GAVÍN

El confesor de La Seo que anticipó ‘El monje’

 

El ‘Barbazul’ aragonés que inspiró ‘El monje’

 

 

Genaro Lamarca publica ‘El licenciado Lucindo o el cura canalla’, una novela breve del sacerdote protestante Antonio Gavín, que fue la fuente del libro gótico de Lewis

 

Luis Buñuel redactó un guión de Jean-Claude Carriere que llevaría al cine Ado Kyrou. Dominik Moll dirige una nueva versión con Vincent Cassel

 

Antón CASTRO

“Antonio Gavín integra la formidable nómina de heterodoxos aragoneses: Serveto, Miguel de Molinos, Gracián, Goya, Buñuel o, entre otros, José Antonio Labordeta. Todos tenían una gran personalidad, lucidez, genialidad y una cierta inclinación a la bronca. Podían ser desabridos”, explica Genaro Lamarca Langa, historiador de la Universidad de Zaragoza. En Zaragoza y Aragón pocos, muy pocos conocían a este personaje de novela: no sabe con certeza si nació, hacia 1682, en Zaragoza o en Mediana, de donde era su familia, estudió con los jesuitas, se ordenó sacerdote y fue confesor de La Seo y canónigo del Pilar, con interrupciones, entre 1705 y 1711, fecha en la que decidió huir “perseguido por la inquisición más política” a Inglaterra, más tarde a Irlanda, y acabó sus días en Virginia, Estados Unidos, donde tuvo dificultades con sus parroquianos porque se oponía a la esclavitud; casado con Rachel, frecuentó al que sería tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, al que legó su biblioteca cuando era un niño de siete u ocho años.

“Me atrajo este personaje porque lo cita Latassa en su ‘Diccionario’. Casi todos los datos están mal. Me puse a trabajar sobre él y edité en la Institución Fernando el Católico, en 2008, el primer volumen de ‘A Master-Key Popery’ con el título de ‘El antipapismo de un aragonés anglicano en la Inglaterra del siglo XVIII. Claves de la corrupción moral de la Iglesia católica’, un libro de gran éxito, tuvo quince ediciones entre los siglos XVIII y XIX, poco menos que ‘El Quijote’ y las mismas que ‘La Celestina’. El libro nacía de sus experiencias en La Seo y  en el Pilar. Contaba cosas verdaderas, y terribles, y otras inventadas”.

Del segundo volumen, Genaro Lamarca acaba de publicar un fragmento especialmente significativo: la novela corta que ha traducido como ‘El licenciado Lucindo o el cura canalla’ (IFC, 2011), donde Gavín dice que le ha llegado un manuscrito, “escrito por don Juan Chueca”, que incorpora a la nómina de retratos y relatos de curas, de vidas poco ejemplares como la de Lorenzo Armengual, la del deán don Pedro, que promovió una orgía entre damas zaragozanas y militares franceses, la de un capellán salaz, o la de un sacerdote y eunuco como don Manuel, especializado en la perdición de monjas.

La aparición de este libro no debiera pasar inadvertida porque, según Genaro Lamarca, en él está la fuente más directa de la novela ‘El monje’ (1796) de Matthew G. Lewis, un libro considerado como una de las cumbres de la novela gótica, que fue condenado en su día “por impío, libertino, ateo y corrompido”, entre otras cosas por el retrato que hacía del sacerdote Ambrosio, que era un modelo de pureza, y finalmente se entregó a los placeres de la carne y al crimen, y acabaría siendo condenado a muerte por la Inquisición.

Esa novela, excesiva y arrebatada, ha suscitado elogios de Lovecraft y ha atraído numerosas miradas desde el cine. A Luis Buñuel le interesó mucho la historia, que tiene algo de folletín desaforado con un protagonista insólito: un cura muy cruel. Buñuel redactó con Jean Claude Carriere un guión, que rodó un amigo suyo, el griego Ado Kyrou. Más tarde, en 1990, se estrenaría otra versión de Francisco Lara, y ahora está en cartel la última versión de 2011 Dominik Moll, con Vincent Cassel.

“A Gavín se le ha ocultado por sus críticas la iglesia y a los jesuitas. Y además nadie lo ha reivindicado, como sucedió con Blanco White. Podría haberlo hecho Sender, que copió muchas páginas suyas para su ‘Carolus Rex’. La idea de que Lewis conocía esta novela corta, que sucede en Zaragoza y contiene una autobiografía del propio Gavín en sus primeras páginas, no admite demasiadas dudas. Algunos lo habían dicho antes: Menéndez Pelayo, Juan Antonio Molina Foix, traductor de ‘El monje’ o Néstor Luján, que fue quien más afinó”, señala Genaro Lamarca, y precisa que los protagonistas de ambas novelas, Ambrosio y Lucindo se parecen mucho. Ambos son españoles, curas lascivos y sin escrúpulos, hipócritas y asesinos. Tienen muchos puntos en común.

Añade: “El dato más determinante para mí es la figura femenina de la novela: en ambos casos se llama Antonia, las dos jóvenes no saben nada del mundo, son bellísimas y poseen el mismo carácter: admiran a Ambrosio y Lucindo, que las violarán y acabarán con su vida”. Si en ‘El monje’ la historia es complicada, y rica en situaciones, personajes, castillos y pactos demoníacos, en ‘El licenciado Lucindo’ es algo más sencilla: el cura seducirá a la joven, y a dos mujeres más, Flora y Clara, y el autor “ni incurre en moralina ni condena a muerte a Lucindo”. El libro de Gavín, publicado originalmente en inglés, había conocido diversas traducciones al francés y al holandés, y “seguro que Lewis las leyó. Lo único que llama la atención es que no cite esa referencia: es tan obvia que roza el plagio. Hay que pensar que Lewis era un joven de apenas 20 años. Hay incluso en los dos textos una referencia a Murcia como lugar exótico o lejano. ¿Qué iba a saber Lewis de Murcia?”.

¿Por qué ha interesado tanto un texto como ‘El monje’? Gerardo Lamarca afirma: “Por su anticlericalismo y por el morbo. No es frecuente encontrarse con un personaje así, sin escrúpulos, tan desmesurado. Parece de un folletón actual de televisión”. Gavín, que había sido austracista y capellán de mar, amigo del militar inglés James Stanhope, se convirtió al anglicanismo. Hacia 1724, durante su estancia en varias parroquias en el suroeste de Irlanda, miró hacia Zaragoza y se encontró con alguien que acabaría siendo un personaje de terror y que en el fondo era “la síntesis de los clérigos y frailes libidinosos, codiciosos e hipócritas que había conocido mientras era perseguido por los inquisidores”: Lucindo. Una especie de Barbazul aragonés.