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Antón Castro

AURELIO VALLESPÍN: TORREÓN FORTEA

AURELIO VALLESPÍN: TORREÓN FORTEA

’TENSIONES’: LA PINTURA DE AURELIO VALLESPÍN

Aurelio Vallespín, profesor del Área de Expresión Gráfica Arquitectónica de la EINA, arquitecto, escritor y pintor muy minucioso, expone su Obra ’Tensiones’ en las salas del Torreón Fortea. Es una exposición muy personal realizada en parafina.]

 

Fragmento del texto del catálogo que le he escrito.

 

Cada pintor es un ámbito íntimo y una forma de silencio. Aurelio Vallespín es un pintor a contrapelo o sigiloso. Reflexiona, ensaya formas de plasticidad, se asoma al vértigo y dialoga, casi inadvertidamente, sin énfasis, con la obra de Mark Rothko, que quizá sea su referencia (hizo su tesis doctoral sobre el arte monocromo), con Lucio Fontana, con Piet Mondrian o con Yves Klein. En sus cuadros, y quizá más aún en su pensamiento artístico, halla buena compañía, afinidad, esos terrenos fronterizos donde la pintura es rotunda y suave a la vez, laberinto y espacio, infinito y precisión de la forma. Y, también, una aventura intelectual: en realidad, la sustancia teórica se abre hacia el latido más sensible, la entrega, el abandono. Aurelio Vallespín es arquitecto: le preocupan la pureza de la línea, la exactitud de los volúmenes, la consumación de los prismas y quizá la textura. Que a la larga, y más en su caso, también son preocupaciones de pintor.

Si se dice que Aurelio Vallespín es un pintor poético puede parecer un término equívoco. Es poético y sobrio, místico y exigente. Lo trabaja todo: lo mide, lo mima, deja al azar lo justo, aunque a veces el azar sea tan generoso con el arte y con los artistas en sus accidentes. En esta obra se percibe. Es exigente, riguroso, metódico, perfeccionista. Pinta con placer y esfuerzo, con la mano y el corazón, con la cabeza llena de intuiciones. Y eso es lo que le pide también a quien observa sus cuadros: de entrada, sí, hay un ámbito, una apariencia de mar o de cielo de atardecer, pero poco a poco, con paciencia, vemos muchas más cosas: un torbellino que se ha detenido. Notamos una invitación a quedarse ahí, extáticos, como si oyésemos el pájaro que adormece el tiempo con su cántico.



Torreón Fortea. Plaza de San Felipe. hasta el 16 de noviembre.

DAVID CHAPÍN Y SERGIO FALCES: UNA DÉCADA DE ARAGÓN MUSICAL

DAVID CHAPÍN Y SERGIO FALCES: UNA DÉCADA DE ARAGÓN MUSICAL

 

DE TÚ A TÚ*

DAVID CHAPÍN Y SERGIO FALCES. Fundaron hace una década Aragón Musical, que entrega anualmente los Premios de la Música Aragonesa. Hoy, a modo de despedida de las fiestas del Pilar, organizan un concierto en la plaza del Pilar a las 21.30 con una veintena de artistas aragoneses. Aquí explican las claves de estos diez años, cómo ven la música en Aragón y su propia trayectoria al frente de Aragón Musical.

"Somos afortunados de vivir en Zaragoza"

 

1-Aragón Musical celebra sus diez años en el Pilar y en plena plaza de las catedrales, ¿por qué?

Nos pareció que celebrar estos diez años de apoyo y difusión de la música y grupos de Aragón, con estos mismos grupos como protagonistas en el escenario más grande y concurrido de las fiestas del Pilar, merecía la pena. Por ese mismo espacio pasean y disfrutan de las fiestas una gran variedad de público, como lo es también la música en Aragón. El reto sin duda era complicado y lo es hasta el último minuto, pero sin duda los aragoneses tenemos que apoyar la mejor música que tenemos en el mejor espacio que ofrece las fiestas.

 

2-¿Qué ha significado esta década de Aragón Musical?

Para nosotros sobre todo conocer y disfrutar de un abanico de grupos increíble y con una calidad brutal. Significa que cada día se hable de los músicos, que se destaque lo que hacen y que tengan su hueco. En estos diez años hemos podido viajar a otros países con grupos aragoneses, donde también es apreciada la música que se hace desde Aragón y hemos podido comprobar, como altavoces como el nuestro en otros territorios es añorado. Hace diez años no existía Facebook y lo que ahora parece fácil difundir, no lo era tanto al comienzo.

 

3-¿Cuáles serían sus hitos claves?

Conseguir crear un espacio diferenciado en el que la información y difusión de los artistas aragoneses tenga cabida. Nuestro apoyo en este aspecto es incondicional. Grandes o pequeños, los grupos han sido apoyados de igual manera. Da igual el estilo de música que hacen y si son mas o menos amables con nosotros. Aragón Musical nació como un medio de comunicación independiente y si ataduras de ningún tipo y lo seguimos defendiendo así. Somos cabezones, sabemos que no llenamos campos de fútbol, pero si que apoyamos algo que merece mucho la pena.

 

4-¿Como era Zaragoza antes de Aragón musical, cómo es ahora?

No había tranvía, ni carriles bici, ni habíamos pasado una Expo, pero tampoco se publicaban como mínimo 365 noticias al año de grupos de Aragón y ahora si. De eso nos sentimos muy satisfechos. Cuando comenzó todo sabíamos que no ocurría esto, pero tampoco que tendríamos tanto de que hablar y escribir. Desde el primer día de vida de Aragón Musical, hemos cruzado fronteras con la música de aquí y no solo lo hemos difundido desde aragonmusical.com, hemos hecho programas de radio, televisión, ciclos de conciertos de grupos noveles y un buen número de colaboraciones con instituciones y otros colectivos culturales. En 2011 nos sorprendimos gratamente al publicar junto con el Ayuntamiento de Zaragoza una guía donde catalogamos hasta 411 grupos activos en ese año, solo de Zaragoza capital.

 

5-¿De qué os sentís más orgullosos?

Una de nuestras actividades mimadas, es sin duda la edición cada año de los Premios de la Música Aragonesa. Poder destacar cada año lo mejor que se hace en nuestra comunidad autónoma con unos premios que además sirven para difundir aun mas entre el público nuestra música es un lujo. Ahora mismo son los únicos premios de estas característica en todo el país. Es cierto que la variedad y calidad de grupos que tenemos supera la media de otros territorios y esto lo hace más fácil. La prueba es la cantidad de grupos que son conocidos en distintos estilos a nivel nacional e internacional. La difusión del resto de medios de los que nos sentimos muy arropados, hace también que esto sea posible.

 

6-¿También podríais hablar de decepciones?

¡Claro!. Como todo en esta vida nada es tan sencillo. Como ocurre en las mejores familias, las decepciones vienen desde fuera y hasta de dentro. Si que a veces nos sentimos muy solos cuando defendemos lo que creemos tendría que ser algo lógico. Falta unión. A veces hacer cosas es muy complicado y pocos saben lo duro que nos resulta hacer actividades como las de hoy en la Plaza del Pilar. Nosotros desde luego agradecemos a todos los que hoy están y defienden que un escenario como el de hoy es posible y en general en el resto del año. Nuestro trabajo no es este. Sabemos que se nos exige como si lo fuera, pero ni somos un medio de comunicación público ni pretendemos ser nada más que meros difusores del talento de esta tierra. Eso sí, también hay alegrías y no podemos dejar de recordar y agradecer el apoyo del que es nuestro padrino desde el primer día, Pedro Andreu. Nadie nos conocía hace diez años y el apostó por la música de aquí.

 

7-¿Cuál ha sido vuestra presencia en las fiestas del Pilar’

Pues realmente este es el primer año que entramos con una actividad en la programación de las fiestas y se lo tenemos que agradecer al Ayuntamiento de Zaragoza por su confianza y a las marcas que colaboran por su apoyo. Hasta ahora como siempre, hemos apoyado a los grupos y promocionado la música local que había en la programación oficial y las actividades que se realizaban desde otros círculos. También es cierto que nuestra labor es más del día a día que no de una semana al año.

  

8-¿Qué tienen de particulares estas fiestas?

Este año las salas privadas se han reivindicado como parte importante de la agenda de Pilares. Teniendo en cuenta la programación que han ofrecido, unida a la del resto del año, efectivamente lo son.

 

9-¿Os hacéis ilusiones: soñáis con ser pregoneros? ¿Cómo sería vuestro pregón?

No es algo que nos hayamos planteado (risas). Pero, vaya, que ojala. Significaría que el proyecto Aragón Musical ha calado fuerte y por tanto que la música aragonesa de base tiene importancia para la gente. Hablaríamos de la verdadera asignatura pendiente en la música aragonesa: la unión de esfuerzos. Algo que puede aplicarse también en otros ámbitos de la vida de los aragoneses. Cada uno se preocupa meramente de lo suyo, y de lo del de al lado sólo si es para machacar, y eso al final nos resta al conjunto de la sociedad.

 

10-Por cierto, ¿Zaragoza es una ciudad de música, de salas, de agitación cultural y musical? 

Basta con repasar la agenda cultural zaragozana y la pregunta se responde sola. Participemos de las actividades de la ciudad para que este lugar siga siendo una Zaragoza viva. Somos afortunados de vivir aquí, leñe.

 

11-¿Qué fue de los grandes conciertos pilaristas? ¿Tenéis la sensación de que hemos vuelto un poco a los tiempos oscuros y anodinos?

Los grandes conciertos regresan el lunes, en la plaza del Pilar (risas). Y contando íntegramente con cantera aragonesa. Un final de fiestas con grupos de base como protagonistas dice mucho de la salud cultural de esta ciudad. Por otra parte, repasando agendas como las de Avv Arrebato, La Lata de Bombillas y la sala López queda patente que esta ciudad es muy inquieta. Si alguien quiere programar conciertos mayoritarios serán bienvenidos también pero un tejido cultural vive de su día a día.

 

12-¿Qué es lo que más gusta, dónde os divertís más...? ¿Qué es lo mejor de todo del Pilar?

Lo mejor, y a ratos también lo peor (risas), es pasear por las calles llenas de gente y vivir ese ambiente que solo puede saborearse durante estos días. Recuerda a muchos momentos de infancia. Encontrarte música en directo en las plazas, en convivencia con carpas y pequeñas salas, porque hay sitio para todos, da a la ciudad mucha vida.

 

13-¿El mejor recuerdo que conserváis del Pilar?

En unos pilares rockeros el mejor es siempre el que no recuerdas al día siguiente. O disimulas haber olvidado. De esos tenemos muchos. Casi todos han prescrito.

 

14-¿Uno, dos o tres conciertos inolvidables?

El 9 de octubre de 1991 es para muchos una fecha imposible de olvidar. Ver con 17 años en la Romareda a Héroes del Silencio, Niños del Brasil y Las Novias marca. También es verdad que haber visto a esos tres mismos grupos, por separado, y de cerca, en salas como la En Bruto, termina por afianzar el amor a la música en directo.

  

15-¿Cómo querrías que fuese el concierto de esta noche?

Como en todos los cumpleaños lo que de verdad nos ha emocionado es que nos arropen desde el escenario tantos grupos aragoneses y, además, tan diferentes entre sí. Para algunos ha sido difícil estar pero han querido celebrar nuestro cumple y, por eso, nos damos ya por satisfechos. Y encima las previsiones no dan lluvias. Pedir más seguro que es pecado.

 

*Una amplia selección del texto se publica hoy en Heraldo de Aragón.

Algunos links de Aragón Musical y el correo de David Chapin y Sergio Falces
david.chapin@aragonmusical.com
sergio.falces@aragonmusical.com

www.aragonmusical.com

 

www.aragonmusicaltv.com
www.premiosdelamusicaragonesa.com
*La primera es de Lara Albuixech-Gustaff Room.

 

 

*La segunda foto es de 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-4b59c81ae11b09590729212ebe9b2f91.jpg

 

MENÚ DEL CONCIERTO DEL 13 DE OCTUBRE DE 2013

El acto, presentado por J. Carlos Higueras y Mariano Bazco (Starkych Pinchadiscos), cuenta, alfabéticamente, con las siguientes propuestas: Antílope, Clara Téllez de Los Peces, El Polaco (que regresa), Esparatrapo, Kokeshi, L4 Red, La Nube, Las Novias, Los Cármenes (que se reúnen para la ocasión), Los Modos con Pedro Andreu (su batería original con quien no tocaban hacía tres décadas), Manolo Kabezabolo y Los Ke No Dan Pie Kon Bolo, María José Hernández, Nacho Serrano de Niños del Brasil, Nosequé y los Catalíticos, Nubosidad Variable (que vuelven por un día), Pecker, The Bards, y Violadores del Verso (junto a artistas de la factoría RapSolo). [Nota de Aragón Musical.]

BEATRIZ BERNAD: PASIÓN DE JOTA

DE TÚ A TÚ

 

BEATRIZ BERNAD. Es una de las voces más hermosas e intensas de la jota. Algunos ya dicen: “Ahí va la Bernad”. Deslumbró en el homenaje a Labordeta. Grabará en breve un disco en solitario: 'Las Pilares'. Ha grabado varios discos de jota en Prames con Nacho del Río y Alberto Gambino, entre otros.

“Entraré en el estudio

 en diciembre y grabaré,

en solitario, ‘Las Pilares’”

 

“Me gustaría que hubiera muchos Pilares para la jota. No solo hoy”

 

 

“La sobreabundancia agota, satura

y se vuelve en contra de la jota”

 

Si le parece, empecemos por el concierto de homenaje a Labordeta y con ese ‘A varear la oliva’. ¿Cómo lo vivió?

Estoy muy contenta. Me hizo mucha ilusión que contasen con una jotera para un espectáculo así. Conocí a Labordeta, era muy cariñoso con Nacho del Río y conmigo, y solía venir a nuestros conciertos. Yo lo quería mucho; mis padres, siendo niña, nos lo ponían y creo que sé la mayoría de sus canciones. Canté ese tema suyo por sugerencia de Alberto Gambino, que grabó mucho con él en sus inicios. Era una pieza poco conocida y quedé satisfecha, aunque estaba nerviosa. Me pasaron muchas cosas...

¿Por ejemplo?

En la comida, me tocó al lado de Joan Manuel Serrat, al que admiro mucho. Él procede de Belchite y yo nací en Lécera. Hablamos de nuestras familias, de la jota, del asesinato de sus abuelos. Hicimos muy buenas migas. Ocurrió algo semejante con Silvia Pérez Cruz, ¡cómo canta esa mujer!, ¡qué voz tan increíble! Me dijo que le apasionaba la jota y que le gustaría participar en mi próximo disco en solitario.

¿Ya lo está grabando?

Entraré en el estudio en diciembre. Se llamará ‘Las Pilares’ y es un homenaje a joteras que adoro como Pilar Gascón (fundamental en mi trayectoria, como lo fue mi gran maestro Jesús Gracia Tenas) y a los pilares de mi vida.

¿Cree que la gente reconoce cada vez más la jota de calidad?

La gente ha aprendido a diferenciar lo que está bien hecho en un escenario de lo más espontáneo, que también es valioso y sirve para crecer. Los conciertos, los discos o la tele han ayudado mucho.

¿La abundancia de jota en la tele le ha hecho bien o mal?

En un principio ayudó bastante, a conocer tonadas, estilos, cantadores, pero debemos tener cuidado. La sobreabundancia agota, satura y se vuelve en contra de la jota. No vayamos a ser que terminemos aborrecidos y la condenemos de nuevo al olvido.

¿Qué tipo de música le gusta oír?

De casi todo. Me gusta mucho el fado: Mariza es una de mis cantantes favoritas, Dulce Pontes. También me interesa mucho el flamenco, acabo de grabar con un grupo de gitanos de la Magdalena unas alegrías, con ritmo de jota. Me gustan Los Sabandeños, María Dolores Pradera o Malú, que canta esta noche. Mi hija de siete años la adora.

¿Es el Pilar tiempo de jota por excelencia?

Desde luego, pero a mí me gustaría que hubiera muchos Pilares para la jota.

Hoy es el día grande...

Yo no suelo vestirme con el traje. Lo pongo tantas veces a lo largo del año que la Ofrenda no es un estímulo. Además, prefiero la calma a las aglomeraciones.

¿Cuántos y qué relación tiene con los trajes?

Unos cuantos. Pero yo, en realidad, me dejo asesorar por el experto y coleccionista Fernando Ortiz de Lanzagorta. Me pongo en sus manos y sé que acierto.

¿Qué es lo que más le gusta de estas fiestas?

El ambiente. Los zaragozanos son, somos, acogedores, cariñosos, buena gente. Me gusta ver la alegría que se extiende por las calles. Cuando llega el Pilar intento no comprometerme mucho para que mis hijos puedan disfrutarlo más.

 *Esta entrevista apareció ayer en el suplemento del Pilar de Heraldo de Aragón.

-La foto de Beatriz Bernad Esteban la he tomado de losjoteros.blogspot.com

-La foto con Nacho del Río la tomo de la página de José Luis Cortes, manáger musical y profesor: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-a2d9cb9adb5765b4a30509c918d2d2ac.jpg

-La segunda foto con músicos y Nacho del Río es de Heraldo:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-660f5659fc799b341c300f64d3456f8a.jpg

JAVIER BENITO Y LA LATA: 15 AÑOS

JAVIER BENITO Y LA LATA: 15 AÑOS

DE TÚ A TÚ.

 

JAVIER BENITO. La Lata de Bombillas cumple quince años. Su responsable es un entusiasta de la música y de la búsqueda. Explica aquí las claves de su trabajo.

 

 

 

“Son quince años duros de trabajo que creo merecen ser celebrados a lo largo de todo el año. Cada mes tendremos un concierto que tenga un especial significado para nosotros, bien por la talla del artista, bien porque haya sido un hito en nuestra programación o simplemente porque en su momento fuera un concierto intensísimo que queramos repetir. También queremos editar un triple vinilo que recoja algunos de los cientos y cientos de grupos que han pasado por nuestro escenario y hacer un pequeño festival en los meses de abril o mayo”, dice Javier Benito, responsable de la sala La Lata de Bombillas. .

 

Javier: quince años de la Lata. ¿cuál es la sensación que se te viene a la cabeza?

Incredulidad. No solo por lo difícil que es mantenerse, normalmente los ciclos son más cortos, si no porque ni de lejos era nuestra intención al abrir.

 

¿Cuál es el balance?

Muy positivo, sin duda. Muy orgullosos de nuestra programación, de lo conseguido, de la gente que hemos conocido, de los amigos que hemos hecho.

 

Si tuviéramos que hablar de una estética de la Lata, ¿qué dirías, cuál es tu apuesta específica de estilos, de músicas, de artistas?

La Lata de bombillas nació con un claro espíritu pop. Pop rock independiente nacional e internacional, eran finales de los noventa. Hemos ido evolucionando y con los años los sonidos americanos fueron ganando peso. Al mismo tiempo siempre hemos mirado atrás, a los sesenta especialmente y siempre hemos estado abiertos al soul, al garage, al surf...


¿Programar música es llorar o es hacer feliz a alguna gente?

Las dos cosas. Muchas veces a la vez. Es lo que me mantiene ahí, programo para ser feliz y sé que hago feliz a la gente. No me importa llorar de vez en cuando, sobre todo si es de felicidad.

 

¿Cómo explicarías el binomio Zaragoza y la música en directo?

Es una ciudad muy dura, falta cierta tradición, nos hemos saltado alguna generación y ahora nos está costando enganchar al directo a la gente más joven. Aún así creo que hay datos para la esperanza, si sumáramos los aforos de todas las salas de la actualidad un fin de semana cualquiera el resultado superaría seguro al que en ese mismo fin de semana llenaba las pocas salas que ofrecían directos en los ochenta y los noventa. Se está programando mucho y bien.

 

¿Cuáles han sido las dificultades que no te dejaron dormir o que aún no te dejan?

Evidentemente las dificultades económicas, con un aforo reducido, nuestra política de entradas baratas, una extensa programación y, a la vez, alejada de los gustos más convencionales, es difícil no vivirlas. Hay dos cosas que se podrían mejorar mucho en esta ciudad, las cuantías de las ayudas a la programación de las salas privadas y las trabas urbanísticas para hacer música en directo y poder mejorar las condiciones de las salas.

 

¿Por qué se llama así? ¿A qué has querido aludir?

Es un gran misterio, incluso para nosotros. Surgió y supimos que era el nombre.

 

¿Qué concierto o conciertos no has podido olvidar?

 

Retribution Gospel Choir, ser fan de Low y tener a Alan en tu escenario... El homenaje a El Niño Gusano, increíble. The Wave Pictures, The Sadies, Colin Hare, Peter Broderick, Elliot Brood, Scott Matthew... Pero también muchos que hemos organizado fuera de La lata Neil Hannon, Mark Lanegan & Isobel Campbell, Los mismos Low...

¿Cómo se vive en La Lata el Pilar?

Con tranquilidad, mucho de nuestro público huye del bullicio de estos días y al mismo tiempo estamos demasiado alejados del centro como para que nos influya. Esto no quiere decir que no se lie alguna noche, pero como puede pasar cualquier noche loca del año, pero, en general, nos conformamos con ser un refugio para los que quieran disfrutar de un Pilar tranquilo y con buena música.

 

¿Cómo vives tú el Pilar?

No lo vivo.

 

¿Hay algo que, al ver la programación, te haya llevado a decir: tengo que ir de todas todas?

The Pretyy Things, a ver si me puedo escapar. Trabajo todos los días, pero en general hace años que es difícil encontrar cosas interesantes en el programa oficial, no está a la altura de la ciudad ni de lejos. Es pobrísimo. Lo más interesante sucede en las salas privadas.

 

Por cierto, ¿cuál es tu visión de la música aragonesa de ahora? ¿Te atrae, te emociona, no pasa por su mejor momento?

Yo creo que el momento es bueno a nivel de grupos, hay muchos grupos haciendo cosas atractivas, salas programando, blogs muy activos... Zaragozafelizfeliz hace una labor encomiable y publicó hace unos meses un LP que recoge lo más interesante que se está haciendo ahora mismo y lo mejor de todo es que se quedaron cortos, el álbum podría haber sido doble fácilmente. Aún así evidentemente faltan cosas, faltan grupos que den el salto, que giren más a nivel nacional, que salgan fuera. Y falta más público para llenar todas las salas, pero soy positivo y creo que hay un caldo de cultivo para que en un futuro cercano las cosas sean diferentes.

 

*La foto de Javier Benito es de Beatriz Pitarch. Aquí está con uno de los premios de la Música Aragonesa.

MODIANO POR DANIEL GASCÓN

MODIANO POR DANIEL GASCÓN

PATRICK MODIANO: LA MEMORIA Y LA NIEBLA

 

Por Daniel GASCÓN

 

Publicado en el blog de la revista ’Letras Libres’

 

Patrick Modiano ha contado la escena en varios de sus libros. Sus padres estaban separados, pero vivían en el mismo edificio. El 8 de abril de 1965 la madre de Modiano le pidió que llamara a la puerta de su padre para pedirle dinero. Le cerraron la puerta en las narices. La pareja de su padre, “la falsa Mylène Demongeot”, gritó que iba a llamar a la policía. El joven Modiano bajó al tercer piso. Al poco tiempo fueron a buscarlo unos policías, que se llevaron a Albert y Patrick Modiano en un furgón a comisaría, donde su padre lo denunció diciendo que era “un gamberro” y que había “montando un escándalo” en su casa. Era la primera vez que Patrick Modiano iba en un furgón celular. Pero, mientras el vehículo descendía por la calle Saints-Pères y el boulevard Saint-German, el joven sabía que para su progenitor era diferente: Albert Modiano, que una vez se había llamado Henri Lagroua, había estado en un furgón en 1942 y en 1943, durante la Ocupación.

Esa escena encierra algunas de las claves del mundo del sorprendente y más que merecido Premio Nobel de Literatura, un escritor extraordinario y discreto, cautivador y obsesionado por la reconstrucción de un pasado que siempre permanece inalcanzable, enigmático y levemente onírico: un hombre solitario y joven que huye y busca en el París de los años sesenta, con el telón de fondo de la guerra de Argelia y sus veteranos, y de crímenes como el caso Ben Barka; el recuerdo constante de la Ocupación, con sus persecuciones y su miedo, con la sensación de fragilidad e incertidumbre y sus negocios inconfesables; la expresión, profundamente conmovedora por su ausencia de retórica, de un desamparo profundo; el conflicto familiar y una identidad quebradiza. Sus novelas suceden, en más de un sentido, en un tiempo “entre perro y lobo”, en ese momento crepuscular y difuso. Otro gran escritor francés, Jean Echenoz, ha destacado “las variaciones de la luz”. Modiano ha escrito literatura juvenil, piezas de teatro y guiones de cine, pero en buena medida el atractivo de sus libros –numerosos y breves– reside en el placer de la repetición: en la exploración de un territorio de memoria y bruma a través de un estilo seco y preciso, que siempre recurre el anclaje de lo real y de los nombres: los nombres de las personas, de las calles, las fechas, los documentos. Esa observación muestra que las identidades son dobles, que los nombres son falsos, que uno debe registrar meticulosamente los detalles. José Carlos Llop ha dicho: “Modiano es uno de los escritores europeos esenciales de nuestra época, uno de sus principales retratistas, oculto tras una niebla narrativa. Porque la claridad, en Modiano, reside en la nitidez de su estilo, lo contado se acoge al impresionismo”.

Modiano nació en julio de 1945. Su madre era una actriz belga, “una chica guapa de corazón seco”. “No recuerdo ningún gesto de ternura o protección por su parte”, escribiría en Un pedigrí, una de sus obras maestras. Su padre descendía de una familia judía de Salónica de origen italiano; su abuelo paterno tenía pasaporte español. Era un hombre de negocios, a veces dudosos, que “habría desalentado a diez jueces de inscripción”. Se conocieron durante la Ocupación; algunos de los mejores libros de Modiano son una investigación sobre ese periodo, una encuesta sobre la “escena originaria” que a veces recuerda a Gil de Biedma: “Así yo estuve aquí/ dentro del vientre de mi madre,/ y es verdad que algo oscuro, que algo anterior me trae/ por estos sitios destartalados”.

Cuenta Modiano en Un pedigrí sobre su madre: “Su novio le había regalado un chow-chow pero ella no se ocupaba de él y se lo confiaba a diferentes personas, como haría más tarde conmigo. El chow-chow se suicidó tirándose por la ventana. Ese perro figura en dos o tres fotos y debo confesar que me emociona infinitamente y que me siento muy cerca de él”. Tuvo una adolescencia difícil, llena de internados, fugas y peleas con su padre. La literatura fue una especie de salvación. Una persona importante para él fue Raymond Queneau –con una risa que era, escribe Modiano, mitad géiser y mitad carraca–, que sería su padrino de boda y que le ayudaría con su primer libro, Plaza de la estrella, publicado en 1968 y recogido en Trilogía de la Ocupación en Anagrama. Escribió canciones, cubrió los sucesos de mayo del 68, ganó el Premio de la Academia Francesa por Los bulevares periféricos y el Goncourt por Calle de las tiendas oscuras.Escribió el guion de Lacombe Lucien, una película dirigida por Louis Malle que trataba un tema entonces tabú: el colaboracionismo. Entre sus más de veinte libros tiene obras admirables como Joyita,  Libro de familia o Accidente nocturno. No es “un hombre de letras” (aunque sí es un escritor culto, rico en alusiones y metadiscurso), sino un narrador, “un novelista”, ha dicho Pierre Asouline. Ha declarado que se siente prisionero del tiempo que le ha tocado vivir: se ha definido como su traductor. También se le puede ver como un pionero de la literatura de la realidad y de la autoficción. Sin la escritura de Modiano es difícil imaginar la de algunos de sus mejores contemporáneos. A veces se percibe su huella en obras de José Carlos Llop, de Ignacio Martínez de Pisón, de Félix Romeo o de Marcos Giralt Torrente.

En uno de sus libros más hermosos, Dora Bruder, Modiano encuentra un anuncio publicado en diciembre de 1941 enParís-Soir donde se pide información sobre una adolescente judía desaparecida. Contrastando la fuga de la joven con las de su propia adolescencia, la historia de los Bruder con la de su familia, Modiano investiga el destino de Dora, que terminaría muriendo en Auschwitz, como su padre y su madre: “Se dice que al menos los lugares conservan una leve huella de las personas que los han habitado. Huella: hueco o relieve. Para Ernest y Cécile Bruder, para Dora, diría: hueco.  He sentido esa impresión de ausencia y de vacío cada vez que me encontraba en un lugar en el que hubieran vivido”. De las huellas en el espacio y en la memoria, de ese hueco de las personas extirpadas y negadas, habla buena parte de la literatura de Modiano. Dentro de él hay otro, que es el de una humanidad irreductible:

Siempre ignoraré qué hacía ella aquellos días, dónde se escondía, con quiénes estuvo durante los meses de invierno de su primera fuga y en qué semanas de primavera volvió a escaparse. Ese es su secreto. Un secreto pobre y precioso que los verdugos, las ordenanzas, las llamadas autoridades de la ocupación, el Calabozo, los cuarteles, los campos, la Historia, el tiempo –todo eso que mancha y que destruye– no le podrán robar.

En ese libro, Modiano cita una frase de Jean Genet: “El verdadero fondo del argot de París es la ternura triste”. Esa descripción podría aplicarse en ocasiones a Modiano, un hombre tímido que al describir su escritura habla de “estilo elíptico” y “frases simples”. Esa escritura insinúa más de lo que muestra y es mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Modiano ha creado una geografía poblada por personajes fascinantes donde suceden variaciones de una misma historia: una historia, según Félix Romeo, “sencilla y compleja, transparente y turbia, antigua y muy moderna”. Cuando recibió el Nobel, Modiano dijo a su editorial: “Qué raro”. Para sus seguidores es una buena noticia. Para quienes no lo conozcan todavía, es la ocasión perfecta de abrir uno de sus libros y –parafraseando el título de su nueva novela– empezar a perderse en el barrio.

ENRIQUE LARROY EN LA LONJA

ENRIQUE LARROY EN LA LONJA

ENRIQUE LARROY. El pintor zaragozano, nacido en 1954, sigue la estela de Cano, Gay, Cerdá, Arranz o Laborda y exhibe en la Lonja ‘Chapa y pintura’: el balance de toda una vida y el trabajo de los tres últimos años.

 

“Me río de mi sombra que es ancha y alargada”

“No concibo la pintura sin color”

“Hay que tener sentido del humor

para dedicarse a la pintura”

 

Enrique Larroy (1954) continúa una tradición pilarista: un reconocido pintor aragonés ocupa durante mes y medio la Lonja. Él expone 51 obras que se caracterizan por el arrebato del color.

Celebra en 2014 muchas cosas: los 60 años de edad y 40 años de pintor... ¿Cómo se ven estas dos cifras y el camino recorrido?

Leído así me produce un cierto vértigo, un ligero mareo. Que cumplo 60 años me lo recuerdan con cariño los amigos. Que cumplo cuarenta como pintor pues me sorprende gratamente pero no me había parado a pensarlo.

¿Qué supone para usted exponer en la Lonja, que tiene algo de consumación o desembarco soñado, de puerto de llegada?

Creo que los artistas nos planteamos todas las propuestas con la misma profesionalidad. Pero cada exposición requiere un enfoque diferente y en este caso de la Lonja me preocupaba la envergadura del espacio y el saber que tiene una resonancia local especial.

¿Cómo se plantea y se organiza una exposición así?

Lo primero que tuve claro es que no quería hacer una retrospectiva o una antológica. Yo voy a pintar todos los días al estudio y quería seguir así. Tengo la sensación de que siempre voy con retraso. También decidí desde el principio que era muy importante cambiar la distribución espacial de la Lonja para que pasara a formar parte de la narrativa de mi pintura. A partir de ese momento tuve que trabajar un poco más de lo habitual, eso sí.

¿Por qué se titula ‘Chapa y pintura’ una muestra donde hay tan poca chapa?

Me entusiasman los juegos de palabras, las dobles lecturas y las paradojas tanto como los efectos visuales. Están en la base de mi pintura. Como explico en el catálogo, la exposición crece a partir de una fotografía impresa en chapa metálica y seis pinturas monocromas sobre aluminio y es la excusa para robar un título de un oficio manual que es sinónimo de repaso y puesta a punto. Pero además mi pintura tiene mucho de juego y con las rodillas en el suelo pasé muchos recreos recorriendo caminos de tiza con chapas de botellas.

Dadaísta, expresionista, surrealista... ¿En qué medida le definen estos adjetivos?

No sabría concretar. Pero sin estos movimientos artísticos y culturales hoy pintaríamos de otra manera, mucho peor con seguridad.

Su pintura, claramente abstracta y aún geométrica, es un torrente de cromatismo. ¿Qué significa para Enrique Larroy el color?

No concibo la pintura sin color, sin vibración cromática más exactamente y perdón por el tecnicismo. A partir de ahí el exceso me interesa.

Tiene mucho sentido del humor y de la ironía en la vida real. O eso se dice. Y en una pintura como la suya, ¿dónde debemos rastrear dl humor?

“El amor para vivir y el humor para sobrevivir”, leía el otro día. Hay que tener sentido del humor para dedicarse a la pintura. Pintando se pasan muy malos ratos pero también me río solo muchas veces durante el proceso del cuadro. En ese diálogo agridulce que acaba en el título de la obra está presente el humor.

Hablando de risas. ¿De qué se ríe Enrique Larroy?

De mi sombra que es ancha y alargada

¿Pintar hoy es una extravagancia o tiene sentido?

Posiblemente sea una extravagancia consentida

¿Qué es para usted Zaragoza, qué le da, qué le incomoda, cómo la siente?

Es mi ciudad, mi casa. El campamento que hay que abandonar continuamente si se quiere mantener la plaza. Me encanta pensar que está mejorando su clima.

¿Cómo vive las fiestas del Pilar? ¿Qué es lo que más le gusta?

No soy muy festero, pero me encanta callejear y los fuegos artificiales sigues siendo espectaculares

¿Algún recuerdo especial?

Ir con mis padres y mis hermanos a ver las luces de colores de la fuente de la plaza Paraíso. La de entonces.

 

*La foto pertenece al Ayuntamiento de Zaragoza y a su equipo de prensa y comunicación.

MAPI RIVERA: POÉTICA DE LA LUZ

MAPI RIVERA: POÉTICA DE LA LUZ

[Este pasado miércoles, Mapi Rivera (Huesca, 1976) inauguraba una exposición en Spectrum Sotos. Aquí habla de las claves de su obra y de su forma de trabajar, de sentir y de ’volar’ con la imaginación, con la idea y con el cuerpo.]

 

¿Qué es Sindéresis? ¿Cómo te planteas esta exposición?

 La Sindéresis es la “luz interior que permite distinguir el bien y el mal”. Un “destello de la conciencia”, scintilla consciente, una brizna del alma que no se extinguió cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso. Es un concepto que me permite abarcar los dos proyectos que podrán verse en la Galería Spectrum Sotos a partir del 8 de octubre; “Sinapsis” 2014 y “Mares sin orillas” 2013. En la selección de obras que presento, las refulgencias y resplandores luminosos hacen referencia a esta luz interior.

 

¿Cómo definirías tu trabajo?

 Mi trabajo es el testimonio de un proceso de liberación, búsqueda y encuentro. Roces con lo numinoso, vislumbres de una realidad que va más allá de mí y al mismo tiempo está en el fondo de mí. En la infancia me sentía totalmente vinculada a ella, unida por un hilo umbilical de luz que he conseguido recuperar y mantener gracias al proceso de creación.

  

¿Cuál es la dimensión física y espiritual de tu obra?

Mi propósito es que ambas realidades fusionen en una sola. He aprendido que trascender lo físico con la oración, la imaginación, la creación… no implica dejarlo de lado sino, más bien, abrazarlo, ya que es el único soporte que tenemos. Creo que hay que traspasarlo para después volver a él con todo el amor y la conciencia que nos proporciona el espíritu. Con los procesos artísticos pasa algo similar. Imaginas una idea, la visionas, sientes su fuerza y su sentido, pero hasta que no le das forma con palabras o imágenes no la materializas y no la puedes compartir. La creación, tal como yo la vivo, me permite dar cuerpo al espíritu.

  

Citas continuamente a Hildegarda von Bingen. ¿Quién y cómo te marca su poesía y su mundo?

En estos dos proyectos me inspiré principalmente en los textos de los místicos y visionarios Ibn Arabi (s. XII-XIII) y Margarita Porete (s. XIII-XIV). Sus propias vidas son el reflejo de una luz numinosa y transformadora a la que hacen referencia en sus escritos. Margarita en su libro “El espejo de las almas simples” habla de la visión de un relámpago que, en realidad, es una fisura de luz que permite la visión de una realidad lumínica total.

 

¿De qué otros y otras artistas te sientes afín o con lazos de parentesco creativo?

 Voy a mencionar a dos artistas hacia los que me siento atraída, a pesar de que aparentemente no tengamos afinidades formales, ya que los medios de resolución de sus obras son distintos a los míos. La primera es Emma Kunz (Suiza 1892) creadora, sanadora, espiritualista y visionaria. Con la ayuda de un péndulo crea unas geometrías mandálicas para diagnosticar a sus pacientes. Los dibujos son de gran tamaño y cuando comenzaba a realizar uno no paraba hasta que lo acababa, pudiendo estar hasta veinticuatro horas dibujando sin descanso. El otro artista es James Turrell (California 1943) sus obras son templos contemporáneos para la contemplación de la luz. Es un escultor de la luz, como la luz no se puede modelar en sí misma, crea estos espacios que focalizan nuestra atención en ella.

  

La exposición tiene algo de exaltación de la idea de volar en medio del paisaje... Volar, estar de vuelo, reconocerse en la naturaleza... ¿Quieres que sea así?

 La idea de elevación tiene que ver con la necesidad de alzarse y afirmarse ante aquello que uno quiere. Es una forma de entrega por un lado receptiva y por otro lado activa. En mi caso, vivo la espiritualidad a través del proceso artístico, pero cualquier persona que tenga una vocación y la desarrolle sabe que es necesaria esta predisposición y esta entrega activa. Las ideas inspiradas llegan, son como un regalo, pero para poder captarlas hay que estar atento a ellas, alzarse, elevarse, salir a su encuentro de una forma totalmente porosa y receptiva.

  

¿En qué medida desarrollas una idea de belleza, cuál sería la tuya, la que buscas?

 La belleza provoca la dilatación de los sentidos y cuando hablo de sentidos, no hablo únicamente de los cinco sentidos exteriores, sino también de los sentidos internos. Los místicos, por ejemplo, hablan del “ojo del corazón”. Percibir a través de este órgano cordial permite traspasar las apariencias y conocer de una forma más intensa y profunda. Es por ello que yo creo imágenes estéticamente bellas, porqué muy a menudo, en la naturaleza, me he visto conmovida por el entorno. Por ejemplo, la luz del amanecer, la del atardecer, la de un día de tormenta cambia totalmente el paisaje. Se hace el silencio y entiendes la perfección del mundo. Ese instante eterno te sitúa totalmente en tu centro.

  

Otro asunto latente es la presencia de la luz, un accidente o incidente o elemento que está muy presente. ¿Por qué te importa tanto la luz?

 La visión de una luz extraordinaria, mucho más luminosa que la luz natural, está presente en muchos relatos místicos y visionarios, pero también la encontramos en las Experiencias Cercanas a la Muerte y, en general, en cualquier experiencia en la que la conciencia se ve alterada, por estados de aislamiento, meditación, ingesta de enteógenos… En mi caso es la luz que me inspira y me impulsa a crear.

 

 

¿Qué importancia tiene la poesía en tu obra?

Escribo de una forma muy automática, más bien podría decirse que transcribo palabras o imágenes que me son dadas en estados de recogimiento. Utilizo diarios en blanco y por la pulsión del trazo se percibe la intensidad de la experiencia, hay mucha diferencia según el proceso vital en el que me encuentro.

 

¿Por qué te eliges a ti misma como centro de la obra?

 El centro de mi obra es el rencuentro de un ser humano con una luz extraordinaria. Una luz que es, en realidad, su naturaleza más esencial. El hecho de que sea yo la que aparezca en las obras tiene cada vez menos importancia, porque aunque hablo desde una experiencia personal, los temas que trato son universales.

 

¿Cuál es tu método de trabajo?

 Hay varias fases en mi proceso creativo que pueden intercalarse unas con otras. Una primera fase de recogimiento e ideación en la que me nutro de textos poéticos y lecturas místicas. En esta fase hago bocetos y escribo poemas que son las semillas de los proyectos fotográficos y videográficos. En la segunda, realizo las sesiones de fotos y vídeo en entornos naturales o en plató interior. Finalmente, en mis últimos proyectos realizo un trabajo importante de postproducción de las imágenes. Gracias a estos retoques digitales consigo evidenciar estas luces y visiones que pertenecen al territorio de lo invisible.

 

¿Qué significa para ti exponer, creo que por primera vez, en una galería como Spectrum Sotos?

Estoy muy contenta de exponer en esta Galería que fue una pionera al especializarse en fotografía y supo reconocer ya en los 70 el valor del medio fotográfico como obra de arte.

PATRICK MODIANO: EXTRAÑO QUE HUYE

PATRICK MODIANO: EXTRAÑO QUE HUYE

PATRICK MODIANO: PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2014

 

El misterio de un extraño que huye

 

 

Patrick Modiano se ha pasado la vida ajustando cuentas con su memoria. Con los borradores del tiempo, con los recuerdos inventados, con lo que le han contado, con lo que vivió, con el dolor. Su memoria es como un mapa que se extiende lentamente o un puzle de emociones difíciles. Y es también el tamaño de una obsesión. La obsesión por el pasado, por la incertidumbre del origen, por las pérdidas, por las sombras acechantes, por la vasta soledad en la que vivió. Su literatura resulta conmovedora: es un viaje a un territorio resbaladizo, a la identidad difusa. Pide explicaciones y a veces exhibe su culpa o su necesidad de expiación. Modiano, con su escritura nítida, parece preguntarse quién fue, quién era, desasistido por sus padres –actriz ella; hombre de negocios él, turbio, como una aparición que va y viene entre tinieblas–, quién es hoy, cuando se acerca a los 70.

La infancia y la adolescencia pueblan una novela de la inquietud, del desamparado y de la confidencia como ‘Un pedigrí’ (2004), quizá su texto autobiográfico más rotundo, una ampliación del campo de batalla sentimental y anímico de ‘Libro de familia’ (1977) y de ‘Calle de las tiendas oscuras’ (1978), otra travesía hacia el fondo de la noche que redactó poco después de enterarse de la muerte de su padre, judío y un extraño en su vida, judío e hijo de judío con pasaporte español. El relato de sus padres, le ha perseguido siempre. Cuenta Modiano que vivía peligrosamente y al borde de la desesperación. Su narrativa explica qué ocurrió, cómo se comportaron sus paisanos, por qué los franceses tuvieron tanto miedo y colaboraron con el nazismo, cómo fue el régimen de Vichy. Este universo es uno de los asuntos esenciales de la ‘Trilogía de la ocupación’, compuesta por tres novelas: ‘El lugar de la estrella’ (1968), ‘La ronda nocturna’ (1969) y ‘Los paseos de circunvalación’ (1972). Pero también sintió la necesidad de entender qué había sucedido “en la caótica era de la posguerra”. Con todo, a pesar de ese barniz sociológico y crítico que incluye también la guerra de Argelia, Patrick Modiano considera que “la política es un peligro para el escritor”, dado que suele derivar hacia el esquematismo y “el escritor trabaja en la complejidad”. A este ámbito pertenece otra de sus mejores novelas: ‘Dora Bruder’ (1997), la historia de una joven judía de la que apenas se sabía nada y que acabó en Auschwitz.

Modiano usa el instinto del detective privado que indaga, que se inmiscuye, que intenta atrapar retazos de hechos, de personajes, de memoria. Con todo ello –en ese París espectral del barrio burgués de Trocadéro o de Saint Germain-des-Près– compone su peculiar friso de la búsqueda incesante que resume en una imagen y en una criatura: el misterio del joven que huye y se sienta a escribir como podría suceder en ‘El café de la juventud perdida’ (2007). El Nobel ha sido tan justo como inesperado. ‘La hierba de las noches’ (Anagrama, 2014) empieza con una frase que parece un vaticinio: “Pues no lo soñé”. 

 

*La foto es de Olivier Roller.