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Antón Castro

FERNANDO LUCINI ESCRIBE DE 'LAS UVAS DULCES' DE MARÍA J. HERNÁNDEZ

[Fernando Lucini, uno de los grandes especialistas en canción de autor, escribe del nuevo disco de María José Hernández, ’Las uvas dulces’, basado en canciones y poemas de José Antonio Labordeta y a la vez repasa la trayectoria del cantautor fallecido en septiembre de 2010. He conservado el formato de su página...]

http://fernandolucini.blogspot.com.es/2014/07/las-uvas-dulces-de-maria-jose-hernandez.html

’LAS UVAS DULCES’ DE MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ:

UNA BELLA DECLARACIÓN DE AMOR

Y DE ADMIRACIÓN A JOSE ANTONIO LABORDETA

Maria José Hernández. (Fotografía de Juan Miguel Morales)
MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ, cantautora aragonesa, acaba de publicar su último disco titulado «LAS UVAS DULCES» en el que interpreta trece canciones de JOSÉ ANTONIO LABORDETA«Este disco –nos dice– no es un disco homenaje, ni un recopilatorio, es mi manera personal de manifestar el profundo respeto y admiración que siento por un hombre excepcional que supo como nadie ponerle voz a los sin voz, y estremecernos con cada una de sus palabras».

A este nuevo disco –nuevo e imprescindible– María José le ha puesto como título el nombre de uno de los poemas más hermosos de José Antonio. Quizá no es uno de sus poemas más conocidos; pero, sin lugar a duda, es uno de los que nos desvelan –con evidente claridad– su gran sensibilidad y su calidad literaria. El poema se titula –como el CD de María José– "Las uvas dulces" y curiosamente Labordeta lo musicalizó y cantó en dos de sus discos con distintos arreglos musicales: Primero en 1981, en el disco "Las cuatro estaciones", y, doce años más tarde, en "Canciones de amor" (1993). (También está incorporado en el doble CD "Canto a la libertad"(2010) en el que tuve el placer de participar).
Antes de continuar comentando esta joya musical que María José Hernández nos ha regalado, creo que puede ser interesante –como pórtico– recordar y recuperar el poema-canción "Las uvas dulces" en la voz de Labordeta. Podemos hacerlo a través del enlace de "goear" que aparece debajo de la siguiente fotografía.


http://www.goear.com/listen/b0c01b9/las-uvas-dulces-jose-antonio-labordeta

«Cuando las uvas dulces
van por el aire,
el otoño revienta
de parte a parte.
Y sobre el corazón
que lo contempla
nacen palomas blancas
¡qué alto vuelan!.

Palomas que son hojas
y pensamientos
que, a la vera del cielo,
se van muy lejos.
Lejos como las tardes
de aquel verano
que entre solanas altas
tomé tus manos.

Tus manos son ahora
como nostalgias
que las brumas de otoño
me traen a casa.
A mi casa, cobijo
de la esperanza
de verte en los cristales
de mis ventanas.

Ventanas que se abren
hacia el principio
de tu rostro ensoñado
por los caminos,
veredas y paisajes
donde ambos fuimos
bebiéndonos la vida
hasta el olvido».

"LAS UVAS DULCES", nuevo disco de MARIA JOSÉ HERNÁNDEZ, nos ofrece 13 canciones que también "van por el aire", y que son como "palomas blancas que vuelan sobre el corazón de quien las escucha" –¡qué alto vuelan!–. Un bellísimo disco del que me gustaría destacar, en primer lugar, que ha sido un trabajo de cuidadísima selección por parte de María José sobre la extensa obra cantada del José Antonio. 
 Soy testigo de que María José ha escudriñado, canción a canción, toda la obra del gran cantautor aragonés –maestro de cantautores– dándole vuelo y libertad a sus propias emociones y a su sensibilidad a la hora de ir seleccionando cuáles de esas canciones compondrían su nuevo disco. En ningún momento María José se ha sentido tentada a cantar lo fácil, lo más conocido de Labordeta –y quizá por eso lo más comercial–, ¡no!...; María José ha buscado en la canciones del "maestro" la belleza, la emoción, la grandeza humana, los latidos y los sentimientos de aquel hombre tan vital, tan tierno, tan bueno, tan comprometido, tan divertido y tan radicalmente honesto. Y así fue naciendo "Las uvas dulces".


El resultado de ese minucioso y apasionado trabajo de María José, sobre la obra deLabordeta, ha producido en "Las uvas dulces" un doble y feliz resultado que me gustaría también destacar.
Por una parte, nos encontramos ante un disco que es una auténtica fotografía sentimental y humana de José Antonio...: ¡Es él mismo en trece canciones!... ¡Completo!... Como era y como le amábamos  –y le seguimos amando–: el hombre solidario, el eterno buscador de la libertad, el caminante esperanzado, el inconformista radical contra la injusticia, y el gran amante, el cantor que ha creado unas de las más bellas canciones de amor que se han compuesto en nuestro país.
Permitidme que haga uno recorrido por las canciones que Maria José ha incorporado a su disco siguiendo el itinerario temporal en el que José Antonio las fue incorporando a los suyos. Es elocuentemente hermosa –yo diría que impecable– la selección queMaría José ha realizado. Veamos:
• "Rosa Rosae" y "Caminaremos" de "Cantes de la tierra adentro" (1976).
• "Abrí todas las puertas" de "Que no amanece por nada" (1978).
• "Quién te cerrará los ojos" de "Cantata para un país" (1979).
• "Qué queda de ti, qué queda de mí" de "Qué queda de ti, qué queda de mí" (1984).
• "Mar de amor" de "Aguantando el temporal" (1985).
• "Guárdate" de "Qué vamos a hacer" (1987).
• "Nieve en abril" y "Con tu voz" de "Trilce" (1989)
• "Devuélveme" y "Si fueses como la aurora" de "Canciones de amor" (1993)
• "No me digas ahora" de "Paisajes" (1997)
• "Nadie", último poema de José Antonio musicalizado por María José.

Por otra parte, es claro e incuestionable, que todo ese tiempo, toda esa atención, todo ese respeto y todo ese cariño puestos por Maria José sobre la obra de Labordetaantes de grabar el disco, se han traducido en unas versiones verdaderamente hemosísimas –apasionadas– y maravillosamente interpretadas. 
Nos encontramos ante un disco bellísimo en el que también han intervenido Gonzalo Lasheras en la producción y dirección musical, y un formidable equipo integrado porSergio Marqueta (piano), Daniel Escolano (contrabajo y violonchelo), Julio Calvo(guitarra eléctica y mandolina), Joaquín Pardinilla (guitarra acústica) y Gonzalo Lasheras (guirarra acústica y eléctrica, pandereta y shaker). Destacar también la colaboración en el diseño y la imagen de Marta L. Lázaro, Juan Miguel Morales, Beatriz Pitach y Javier Polo.
Y voy concluyendo este "cuegue". Voy a hacerlo utilizando las mismas palabras con las que pienso iniciar la presentación que hoy mismo voy a escribir de MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ para su "cancionero" –elaborado por José Luis Martínez– del que ya podemos disfrutar en ese maravilloso portal y diario digital de la música de autorllamado http://www.cancioneros.com/ que dirige mi buen amigo Xavier Pintanel:

«A María José hace tiempo que la conozco a través de sus discos y de sus canciones. Recuerdo que la primera persona que me habló de ella fue José Antonio Labordeta, me dijo, más o menos, «no pierdas ni de vista –ni, por supuesto, de oído– a esta chica; ya verás como canta y como compone»... Fue en 1997, cuando me dió su disco"Paisajes" en el que interpretaba, a dúo con María José, la canción "A veces te descubro".

«A veces te descubro
en el pequeño amanecer del viento,
en la frágil virtud de aquel objeto
o contra la temible impunidad del cielo:
A veces te descubro,
pero nunca te encuentro...
Si te encontrase un día
¿qué sería del mundo
y de mi vida?».

Recuerdo que aquella voz y su forma de cantar me impresionaron –¡hermosísimas!–. Poco tiempo después fue él mismo José Antonio quien me regaló el primer disco de Maria José"La línea del cielo", producido por Luis Delgado...».

 

RAMÓN GARCÍA MATEOS: 5 POEMAS

Ramón García Mateos es profesor, rapsoda y poeta. Y es un apasionado de la lírica popular castellana, de la obra de José Agustín Goytisoso y de un centón de cosas más vinculadas con la literatura y con la poesía. Ha publicado muchos libros, incluso de poesía infantil y juvenil. Hoy tiene la delicadeza y el cariño de enviarme un proyecto muy bonito. Poesía en diálogo con el amor, la memoria, la lírica popular, y con un fondo de paisajes aragoneses, aunque él reside desde hace muchos años en Tarragona.

 

LA RIBERA DEL JALÓN

Canciones del caminante

 

 

RAMÓN GARCÍA MATEOS


 

CRÉPÚSCULOS

 

 

Por los cerros de Ariza

el sol poniente

dibuja el horizonte

de grana y fiebre.

 

Por los altos de Ariza

en el ocaso

reverbera el silencio

cárdeno y manso.

 

Por los tesos de Ariza

vuela el milano

bajo un cielo de lirios

ensangrentados.

 

Por Ariza y sus lomas

con el crepúsculo

el tiempo se detiene

prístino y puro.

 *

QUEBRANDO EL VELO DEL ALBA

 

Apriesa cantan los gallos e quieren quebrar albores

[…]

Entre Fariza y Cetina Mío Cid iba a albergar

Cantar de Mio Cid

 

 

Temprano cantan los gallos

quebrando el velo del alba.

 

Y repican aún los ecos

del galope de Babieca

en redoble de herraduras

sobre el tambor de la tierra:

brillo y sangre en las espuelas

que hieren la madrugada

quebrando el velo del alba.

 

Por entre Ariza y Cetina

–la ribera del Jalón–

cabalga Rodrigo Díaz

llamado el Cid Campeador.

El crepúsculo es canción

que canta el rumor del agua

quebrando el velo del alba.

 

Destierro y muerte civil

del mejor de los vasallos

que no tuvo buen señor

sólo su espada y sus manos.

En el cantar de los gallos

aguza el Cid su Colada

quebrando el velo del alba.

 

Atrás dejaron Ariza,

dejaron Cetina atrás,

cuando el sol de amanecida

empieza a señorear.

Vuela un soberbio alcotán

sobre el Cid y sus mesnadas

quebrando el velo del alba.

 *

PREGÓN

 

 

Por las calles de Ariza

pasa el mielero

a voces pregonando:

miel de romero,

de espliego, de tomillo,

miel de romero,

la traigo de Pastrana

de donde vengo.

Salga a probarla,

verá que no le miento:

miel de la Alcarria.

*

ALBA DE LA ADÚLTERA

Ya cantan los gallos,
amor mío, y vete:
cata que amanece.

Del Cancionero Tradicional

 

En Medinaceli,

amor mío vete,

ya cantan los gallos:

mira que amanece.

 

Con la luz del alba

se selló la noche

guardián del secreto

de los mis amores.

 

Amores que cruzan

la sombra del tiempo:

besos y caricias,

pasión en silencio.

 

Silencio que oculta

furtivos amantes

desnudos, nocturnos:

fulgor de la carne.

 

Ya cantan los gallos,

cantan y amanece,

vuelve mi marido:

amor mío vete.

 


 

CON DON ANTONIO MACHADO Y SOBRE LOS ASUNTOS DEL SIGLO A LA ORILLA DE SORIA MIENTRAS SUENA UN TANGO DE DISCÉPOLO

 

 

Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.

 

Cuesta abajo en mi rodada,

la vida va cuesta abajo;

el mundo es un cambalache

que junta chichas con nabos.

 

Más allá del siglo XX,

que me lo cuenten a mí,

el que no llora no mama

y el que no trinca es un gil.

 

Hoy, como ayer, da lo mismo
ser derecho que traidor.
Tanto vale ser un burro
como un sabio profesor.

Unos defienden su clase

–sus dones y sus prebendas–

negando que existen clases:

no hay izquierda ni hay derecha.

 

Impostura y ambición:
roba el rey y el potentado,

da lo mismo que sea obispo,
que banquero o diputado.

 

Y los demás, alienados

por el circo aunque sin pan,

se miran en ese espejo

y así las cosas nos van.

 

Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.

 

Todas las fotos son de Jean Dieuzaide.

-La I. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-273c1cb9974e489ea6025e4eee81b015.jpg

-La II: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-bca55358e668077fb666312ecd004cba.jpg

-La III. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-570cb4066da303514fcd712a99517683.jpg

-La IV.https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-eb91f42ca0d9ab2fedc6921723fed309.jpg

 -La V. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-5bf186bed6125bdadc177743b2bb7401.png

 

 

 

UN POEMA DE VLADIMIR HOLAN

VLADIMIR HOLAN, UN POEMA; GERMAINE KRULL, UNA FOTO
Cerca de la mesilla de noche está uno de esos libros a los que siempre apetece volver. perderse, viajar, soñar, imaginar lo que un poeta como Vladimir Holan ha soñado. Se trata de ’La gruta de las palabras’ (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2010), en traducción y edición de Clara Janés, que lo conoció, que lo visitó y que lo amó. De alguna manera su poesía, la lírica de Janés, está tocada por su presencia y su inspiración. Copio aquí, precisamente, un poema ’Hacia la poesía’, y ponto una foto de las más poéticas, soñadoras, quizá melancólicas que conozco, esta de Berthe Krull, de 1927, realizada por su propia hermana Germaine Krull, una gran fotógrafa.

HACIA LA POESÍA

No sabes de dónde viene este camino
que a ningún sitio te conduce.
Pero te importa poco, ya que estuvo hecho de hechizos,
mujeres, milagros y ansias de libertad.
Viste como si hubieran dado muerte a un caballo bajo un ángel
y el ángel continuara a pie; éste es el camino del olvido de sí mismo;
sólo después conociste el sufrimiento humano
y el de Dios que también va en busca de la felicidad,
Dios, ese amante no correspondido... 

*De ’La gruta de las palabras’. Vladimir Holan. Traducción de Clara Janés.

PABLO FERRER: DOS CUENTOS

 

EL PIROPERO ILUSTRADO
Por Pablo FERRER

 
A José Angel, la vida le había agarrado con guantes de esparto. Niñez tristona sin grandes tristezas, dos zapatos izquierdos para el fútbol, acné, confidente de las novias de sus amigos, halitosis crónica, vecino entusiasta (que no virtuoso) del violín, esposa agente del Cesid que un día le dijo que de Marta nada, que se llamaba Charo y que se iba...
El hombre se refugió en la lectura y la natura. Hizo suya una esquina del parque, a la vera de un amable sauce que, al tanto de todo, lloraba por los dos. Allí se convirtió de la noche a la mañana en el piropero ilustrado.
“Eres más linda que un boceto de Klimt a la luz de una vela votiva, oh Terpsícore del footing”. La chica no le oyó: iba en patines, flipada con una selección de rancheras y jotas en el iPod. José Angel esperó a la siguiente. “¿Me dices la hora? Quiero recordar el momento exacto en el que la Venus de Botticelli cobró vida ante mis ojos”. Al oír aquella línea, el sauce miró a su amigo con ternura. La Venus, entre asustada y divertida, le lanzó un beso.
Enseguida tuvo José Angel fans que adoraban su aproximación barroca al arte del requiebro. Aplaudían rabiosas al oírle decir “eres como un fraseo de guitarra de Reinhardt en una pradera de la Toscana, con la luz de tu rostro tamizada por el sol que atraviesa las ramas de los olivos”. Con los halagos llegó la vanidad y, por supuesto, el bloqueo creativo. Un horrendo piropo que involucraba al salmorejo, Mendelssohn y las endibias hizo estallar la crisis. Un día, en mitad de otro esfuerzo inútil, a José le dijeron bajito desde un arbusto: “eres más majo que un melón con jamón de Teruel”. La musa en cuestión, que no había leído a Sófocles, ni a Balzac, ni siquiera a Chesterton, le invitó a una horchata. Con tapa de altramuces.
José Angel pensó en silencio que Modigliani no había visto jamás un cuello tan bonito como el de aquella moza, le guiñó el ojo al sauce y aceptó. De fondo, una suave melodía de Barry Adamson ponía más lozanas a las rosas del parque.
 
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EL PIROPERO ILUSTRADO II
(José Ángel galanea a su moceta en las Murallas Romanas)
 
"Me dicen el piropero ilustrado, ¿sabes? Te diría mil cosas, lozana, mascarón de proa, rapazuela de ojitos de jade, sirena opalina, princesa ebúrnea, ¡moza recia! Bendito el día en que dejé atrás el Parque Grande para venirme a esta Roma murallera, cerquica de los juzgados. Estás contextualizada con los picapleitos y los guripas, moceta: presidiarios que van y vienen y tú, criminal, infartando a los paseantes. Que te veo y me pierdo. Enseguida me encuentro, porque lo tuyo es clase. No sé si tienes acento de la tierra, ni quiero saberlo: me da igual. No voy a embarullar nada esa imagen tuya, que ya es mía. Joyica, adoquín de caramelo, cariátide, armonía sedente, musa cuerda de orates sin hiel. ¿Que nunca te han dicho esas cosas? Lo sé. Yo me lo curro. Porque no las filtro, las tontadas. Cuando te vuelva a ver, tendré siete u ocho más: mañana, de camino al Mercado Central. Que después de verte siempre elijo bien las endivias, piedrica de río, lámina laminera de mis entretelas, que eres pintura y lienzo y pinceles. Mañana pues, y luego un moscatel de Ainzón a tu salud, por esos pares de cromosomas tan bien cruzaos, diantre. Que te haré una jotica y luego un soneto, y se los cantaré al barrio hasta que me echen un pozal a la cabeza. Qué gracia tienes, y qué baturro soy, y lo que te gusta. Acuérdate de tu doliente antes de dormir, como buen lucero que eres de mis sueños y mis despertares. Hasta mañana, morena".
-La primera foto la tomo de aquí:
https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-89c01c418ed0d4aa7471284de66fa8bf.jpg
la foto es de Charlene Bagcal.
-La segunda de aqui.

 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-75b407854c71dc76f18762bfd4a9ba78.jpg

 

*La actriz es Sasha Grey que ha dejado el cine porno para hacer películas de cine convencional. Acaba de rodar con Nacho Vigalondo.

 

**Pablo Ferrer, crítico musical de Heraldo de Aragón y de Mondosonoro, entre otros medios, también escribe cuentos desde hace años. Aquí presentamos dos...

EL 'DAVID SALAS', MÚSICO, DE JUAN VERÓN Y ROBERTO MALO

EL 'DAVID SALAS', MÚSICO, DE JUAN VERÓN Y ROBERTO MALO

REPORTAJE

¿Quién es David Salas?

Literatura y música se funden: la novela El último concierto de David Salas de Roberto Malo cobra vida en el disco “A escondidas” compuesto por el músico Juan Verón

RAQUEL MARTÍNEZ. Maaszoom

David Salas se define a sí mismo como un golfo, un drogadicto –que no un yonki– y un pésimo cantante; obnubilado por las pastillas, la marihuana y el alcohol, vive en un mundo en el que lo más importante es conseguir una mujer con la que acostarse y, si puede ser,  un bolo con el que continuar su gira intermitente como cantautor.

Pero David Salas no volverá a tocar su guitarra ni a desafinar ante las féminas del público; porque David Salas no existe, al menos, no físicamente. Este oscense de gran desfachatez que admite estar todo el día “colocao” es fruto de la imaginación del escritor zaragozano Roberto Malo, quien dice haber “llevado la broma demasiado lejos” y dado voz a su personaje. El culpable de esto último ha sido el músico y compositor Juan Verón, que decidió aunar letras y acordes y grabar el disco de David Salas “A escondidas” a partir de los versos del poeta.

 

Esta idea se les antojaba una locura a Malo y Verón cuando se conocieron en el encuentro “Copa de letras” que se celebró el año pasado en Calatayud, de donde es originario este último. Pero ese “podrías hacer alguna canción” se convirtió en “he hecho una canción”. Es así como Roberto Malo le envió a Juan Verón la novela de la que tanto le había hablado, El último concierto de David Salas, y este quedó literalmente prendido de ella: “bebí del personaje”, recalca el músico.

En marzo se puso manos a la obra y para julio ya había compuesto otras cinco piezas con las que completar el disco de doce pistas del personaje ficticio. “Esto es muy raro, ya que de normal me cuesta mucho más tiempo componer”, señala Verón, aún sin creérselo. Además, esta vez, probaría nuevos estilos. En “A escondidas” hay de todo: rock, baladas, heavy, blues… de algunas de las canciones dice que son gamberras, “pero no horteras”; Roberto Malo también las describe como “bastante golfas, incorrectas”. Otra de las novedades que presenta su último disco ha sido contar tan solo con una voz cantante, en este caso, la de Juan Manuel Lassa Vergara. Los padres de David Salas querían que su creación tuviera un único timbre.

¿Su obra preferida? La que da nombre al disco. “Sería el single, –explica orgulloso su compositor– es muy divertida y tiene mucho ritmo, a mitad de canción se descubre el pastel, lo mejor es la primera vez que la escuchas, cuando aún no sabes de lo que está hablando”. Habrá que darle al Play para desentrañar el misterio.

Si Juan Verón afirma que “se lo ha pasado bomba” con el proyecto, Roberto Malo no se ha quedado atrás. El cuentacuentos asevera que ha sido una experiencia muy rompedora: “Que salga un disco de un libro ya es un poco insólito, pero crearlo expresamente para una novela es `un regalazo´”. Desde luego, el zaragozano ni se imaginaba que David Salas tendría su propio álbum cuando estaba escribiendo esas trescientas historietas que hilvanó “como un collar de cuentas”. “Se me ocurrió crear un personaje que fuera poeta-cantautor con el que cargar las tintas sobre los tópicos que hay sobre este gremio”, apunta el animador sociocultural.

De ahí viene la adición a las drogas, la perdición por las mujeres y el alter ego –en lo que a su aspecto físico se refiere– de David Salas. Pero aún hay más detrás de este protagonista: “Analizándome a mí mismo me he dado cuenta de que lo he creado por propia frustración. Yo no tengo oído musical, así que me curé en salud: creé lo que en otra vida me hubiera gustado ser”, confiesa Malo. Eso sí, matiza que las drogas, la golfería y el alcohol no van con él: “en ese aspecto no hay nada de mí en David Salas, soy una persona bastante sana, no soy un mujeriego”.  Por su parte, Juan Verón reconoce que “sí que hay bastante de Roberto Malo y de David Salas” en sus composiciones. Y es que no en vano fue la novela la inspiración del músico.

Tras el éxito de este original proyecto, que presentaron recientemente en Zaragoza y Calatayud, cada uno tiene sus propios planes de futuro. El músico Juan Verón, de momento, quiere descansar. No es así en el caso del cuentacuentos, quien lanzará en septiembre su séptimo libro infantil. Además, mientras que Verón dice que “las segundas partes nunca fueron buenas”, Roberto Malo deja la puerta abierta y afirma que no le importaría que se volviera a repetir la experiencia. Quién sabe si volveremos a oír hablar de David Salas.

 

CARMEN ESTEBAN, EN BARCELONA

Carmen Esteban Navarro siempre da gracias a la vida porque le ha permitido descubrir la pintura y uno de sus atributos esenciales: el color. Desde muy joven sintió el magisterio de su tío Manuel Navarro López, vinculado a la Escuela de Bellas Artes y al Estudio Goya. “Era un hombre exigente y trabajador. Al principio parecía no darle importancia a las cosas que yo hacía. Pero a poco a poco me llamaba y me decía: ‘hace días que no me enseñas lo que haces. Quiero verlo’. Siempre me animaba. Solía darme un consejo: ‘Sé fiel a ti misma y a tu sentido del color. Eso es fundamental. No copies a nadie’”.

Así, con su magisterio y con la búsqueda constante, con su pasión por Mark Rothko, Van Gogh y Sorolla, con su atracción hacia el arte oriental y los jardines japoneses, Carmen ha ido buscando sus formas, sus tonalidades y su mundo. Ha tenido una vida itinerante que la llevó por diversos lugares, pero en cuanto pudo fijó su residencia en Zaragoza, instaló su taller y empezó a sentirse muy cómoda con el óleo. Recuerda que hasta su madre tenía facilidad, “aunque no pintó nunca, y en la misma casa, durante un tiempo, vivía mi tío”.

Carmen acaba de terminar una exposición en Miami, de una treintena de piezas que siguen la gira por Estados Unidos de la mano de un galerista que ya la llevó dos veces a Nueva York; se ha hecho un libro catálogo de casi un centenar de página. A la vez expone en Barcelona, en Crisolart galleries (Balmes, 44-46), en una amplia colectiva con el escultor Hernández Pellisa y con la pintora Mercedes Castro. Su pintura mezcla la figuración y la abstracción, pero le gusta decir que línea, “y el tratamiento de las flores”, es cada vez más abstracta.

“Me ha costado encontrar mi sitio. Como pintora busco la emoción y la belleza. Transmitir, contagiar sensaciones. Busco un registro propio, una forma personal de acercarme a la pintura”, señala, como si quisiera subrayar la medida de su ambición, y explica que en Miami ha expuesto, además de óleos de sus temas esenciales, obras en un papel especial de Samarkanda, con el que hace una producción más íntima: fulguraciones cromáticas, sensaciones, flores, espesuras de oro y sueño, intuiciones abstractas...

“En Barcelona expongo una selección de piezas de los tres últimos años: hay dos cuadros de orquídeas del Japón, y uno de mis cuadros más queridos, ‘Casa del lago’, cuadros de flores. La naturaleza me encanta. El paisaje forma parte de mi vida y de mi sensibilidad, y lo traslado siempre a mi pintura. Me interesan las posibilidades de la realidad”, recuerda. Pero hay más cosas: casi una docena de cuadros de fondos marinos, que tanto le interesan y le estimulan. “El mar es otra forma de paisaje. A mí me emociona y me gusta situarme ahí, en ese lugar, donde puedo jugar con la abstracción y la figuración. Me ha costado mucho llegar aquí, a esta estética, a este modo de trabajar. No vivo de la pintura, pero me alimento de ella, tengo una ilusión inmensa, y mi gran sueño es que se valore mi pintura. Que llegue al espectador y a la crítica”. Por ello, cada exposición es una oportunidad y una confrontación, “sobre todo conmigo misma y con mi evolución”, anota. El artista se mide a diario con la luz y el color estremecido. Y ella, tan soñadora, también lo hace con la delicadeza y con los olores del edén que escapan de sus lienzos. 

 

*La foto del cuadro la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-3891d14133a04f0a55147945e6631cd4.jpg

EL REAL ZARAGOZA Y LAS INSTITUCIONES

[José Luis Melero Rivas es zaragocista, es decir del Real Zaragoza, casi desde la cuna. El estado del conjunto blanquillo le preocupa. Ayer publicaba en ‘Heraldo de Aragón’, del que es asiduo colaborador tanto en ‘Artes & Letras’ como en ‘Opinión’, este artículo apasionado. Fue felicitado por doquier: uno de los días que más sms y emails recibió alguien que todos los jueves recibe muchos por su sección 'Fábulas con libro'. Luis Alegre dijo de él que era “un hombre, un amigo que siempre genera buen rollo”.]

 

 

 

El ZARAGOZA Y LAS INSTITUCIONES

 

Por José Luis MELERO RIVAS. Escritor y bibliófilo

En demasiadas ocasiones, para no ayudar al Zaragoza, se esgrime el argumento de que es una sociedad anónima y que las instituciones no deben inmiscuirse ni participar en los avatares de lo que es un negocio privado. Grave error, porque el Zaragoza es mucho más que una sociedad anónima. Aragón Televisión tiene un programa diario (El Avispero) y uno semanal en horario de máxima audiencia (La Jornada) dedicados al Zaragoza; y lo mismo ocurre con la radio pública aragonesa (con un gran programa diario, Tiempo Extra) y la práctica totalidad de las emisoras de radio privadas (pensemos en Radio Ebro). Este mismo periódico dedica entre dos y cuatro páginas todos los días a hablar del Zaragoza. Pues bien, yo nunca he visto que a SAICA, a PIKOLIN o a Frutos Secos El Rincón, la televisión, las emisoras de radio o los periódicos les dediquen una atención y un espacio siquiera parecidos. Y aún tiene que ser la primera vez que vea que Heraldo de Aragón dedica sus editoriales a Automóviles Sánchez o Aragonesa de Piensos, mientras que al Zaragoza le ha dedicado unos cuantos en estos últimos tiempos. Yo tampoco estaría escribiendo este artículo si fuera una sociedad anónima al uso la que pasara por problemas. No, desde luego, por falta de interés o sensibilidad hacia las empresas aragonesas en apuros, sino porque no lo consideraría un asunto de Estado. El Zaragoza, que es más que un club, es sin embargo un asunto de Estado, porque trasciende con mucho lo que sería una simple sociedad anónima. El Zaragoza gestiona, representa y canaliza los sentimientos de miles y miles de zaragozanos y aragoneses (más de treinta mil de ellos llenaban hasta hace bien poco las gradas de La Romareda, cosa que me parece que no ocurre los domingos en las instalaciones, pongamos por caso, de Gas Aragón) que vibran, se alegran y padecen con su equipo. Y no hay sino ver para ello la enorme conmoción que se está viviendo en la sociedad aragonesa ante una eventual desaparición del equipo.

Necesita pues el Zaragoza un trato especial y diferenciado por parte de las instituciones. No vale decir que es una sociedad anónima y mirar para otro lado. Hoy, desgraciadamente para todos, el Zaragoza es un serio problema para la comunidad. Y a nuestros gobernantes los elegimos precisamente para que intenten solucionar nuestros problemas. El hecho de que Agapito Iglesias sea el máximo responsable de la situación actual del equipo no exime de responsabilidad a nuestros representantes a la hora de ayudar a arreglar el desaguisado. Tampoco el PP es responsable de la crisis heredada y sin embargo tiene que trabajar todos los días para tratar de sacarnos de ella. Cuando uno gobierna se enfrenta todos los días a problemas que no desea, que no ha creado y de los que no es responsable. Pero hay que gobernar, y eso significa tomar medidas y afrontar los problemas con coraje y determinación. Uno cree que los problemas de verdad son otros: el paro, la sanidad, la educación… Pero si hay voluntad, siempre quedará un rato en el día para pensar en cómo echarle una mano al Zaragoza.

            Las instituciones deben buscar la fórmula de ayudar al Zaragoza, porque es importante para Aragón, porque miles de ciudadanos así lo demandamos y porque está en juego mucho más que la existencia de una sociedad anónima. Está en juego la vergüenza torera de que Aragón no deje morir al que es su equipo de fútbol más emblemático. Después de 82 años de historia, sería muy triste tener que redactar un epitafio en el que se leyera: “El Real Zaragoza murió abandonado por todos, siendo presidenta de Aragón Luisa Fernanda Rudi y alcalde de la ciudad Juan Alberto Belloch”. Imagino que nuestros políticos no querrán pasar a la historia como los enterradores del equipo. Entre otras razones, porque muchos miles de aragoneses no se lo perdonaríamos jamás. Así que manos a la obra. Perras del erario público, ni una. Pero ayudar, mediar, buscar complicidades, gestionar y pilotar el cambio de propiedad… todo el día, sin parar. Hasta la extenuación. Para que nadie pueda echarles en cara jamás que no lo intentaron.

            Si Aragón dejara morir al Zaragoza, uno sentiría tanta vergüenza que no podría volver a envanecerse, como nos enseñó Braulio Foz en el XIX, de sentirse aragonés. Habría que ocultar nuestra condición, hasta ahora tan sagrada, como un estigma vergonzante. “Delenda est Monarchia”, escribió Ortega premonitoriamente en 1930. Que no tengamos que escribir nada parecido estos días en relación a la pervivencia de nuestro equipo. Por el bien de todos. Por el bien de Aragón.

 

                                                                                              José Luis Melero

 

'LA TÍA JULIA': UN CUENTO DE AMOR Y COCINA DE ALEJANDRA DÍAZ-ORTIZ

[La escritora mexicana Alejandra Díaz-Ortiz ha publicado una trilogía sobre el amor en el sello Trama Editorial de Manuel Ortuño. El pasado jueves presentó su último título en Cálamo: ‘No hay dos sin tres’. Yo leí también otro de sus libros: ‘Pizca de sal’, de amor y gastronomía. Y allí hay un cuento que me gustó mucho. Aquí está: ‘La tía Julia’.]

 

 

LA TÍA JULIA

 

Pues sí, tengo una tía puta, como el que tiene un tío militar.

Pero ¡ojo! Qué la tía Julia es la mejor puta que ha habido en muchos años. Al menos, eso es lo que aseguran sus felices clientes.

La recuerdo desde siempre: cariñosa, con una sonrisa que deja al descubierto una perfecta hilera de blancos dientes y una hermosa mata de pelo negro,  siempre brillante, aunque ahora se lo tenga que teñir. Ya se sabe, la edad no perdona.

La tía Julia no fue de muchos clientes, pero los que tuvo, siempre fueron fieles a su puerta y a su cama. Nunca tuvo que salir a la calle a buscar «ahí no se me ha perdido nada» suele decir. De hecho, salvo por el pequeño detalle de que sus fieles le dejan el dinero sobre la mesita que tiene a la entrada, se podría decir que esos hombres son sus mejores amigos.

Le llevan flores o le hacen regalos por navidad o en su cumpleaños. Una vez, recuerdo, estuvo en cama por culpa de una apendicitis. Ellos acudían a su cita semanal sólo para animarla y desearle una pronta recuperación. Ninguno olvidó dejar su voluntad en la mesita.

De niña, yo no entendía la naturaleza del oficio de la tita Julia que, por suerte, siempre fue bien recibida en mi casa. Mis padres, a pesar de no estar de acuerdo con su particular profesión, nunca la juzgaron ni miraron mal. Más bien al contrario, mi madre se ponía muy contenta cuando venía de visita y se metía a la cocina.

Años después entendí la razón: además de una buena puta era una excelente cocinera. Mi madre, explotaba lo segundo.

Crecí y llegué a la edad de entender el asunto, aumentando la admiración que ya sentía por mi tía. Me llamaba la atención que, a sus sesenta recién cumplidos, siguiera cosechando nuevos clientes.

Una tarde que fui a visitarla, no pude evitar preguntarle, así sin más, la razón de que a su edad siguiera trabajando. La tía Julia se echó a reír a carcajada limpia. «¿Me estás llamando vieja, querida mía?», me preguntó, fingiendo sentirse ofendida. Yo negué avergonzada, moviendo la cabeza de un lado a otro.

― Mira sobrina, te voy a confiar mi único secreto, que espero sepas utilizar a lo largo de tu vida. Como verás, es infalible. Escucha con atención y jamás lo pongas en duda: «Un amor bien comido y bien servido, jamás se va del nido»…

― ¿Servido? – pregunté extrañada.

― Si, servido… ya sabes… bien servido – entonces hizo un gesto explícito,  que no dejaba  lugar a dudas.

― Pero… ¿nido?... ¿comido? - me removí inquieta.

Mira, pequeña. En esta casa mis clientes comen y se sirven. El orden se puede invertir, dependiendo de la hora. Pero igual que encuentran una buena cama, encuentran una buena mesa.

Por ejemplo, a Don José le encanta la tortilla francesa, con su buen par de huevos bien batidos, generosamente rellena de queso y acompañada por un tomatito con aceite y ajo picado.

Don Luis no se va de aquí sin un buen plato de croquetas. Dice que la bechamel, ya sabes, la salsa de harina y leche, con su pizca de nuez moscada y su cebollita picada, me queda como a los mismísimos ángeles. A veces se las hago de jamón o de pollo o de las sobras del cocido. A Josechú, que es muy agradecido,  le gustan mucho las judías pintas que le pongo, con su buen apaño de chorizo, tocino, morro y oreja.

Prudencio, que tiene alto el colesterol, no para de alabar el puré de verduras. Claro, es que yo cuezo las verduras, todas las que tenga a mano. Hago un sofrito con ajo y tomate frito, un chorrito de vino blanco y una hojita de albahaca. Cuando está bien sazonado, le agrego las verduras trituradas. Un hervor más y ya está. ¡Así como no va a estar bueno!

Pero ya te seguiré contando otro día, sobrina, que ahora se me hace tarde. Está a punto de llegar mi fiel Paquito y a él le gusta el pollo al ajillo. Aunque sólo se trate de freír el ajo y el pollo troceado, todo debe llevar su tiempo. Ni en el amor ni en la cocina, se debe ir con prisas…

Tratando de memorizar cada una de las palabras de la Tía Julia, me metí al mercado. Aquella noche, Carlitos, el chico que me gustaba, y al que había invitado a cenar en casa, encontraría una buena mesa…

-La primera foto de mi amado Jealoup Sieff la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-f74c52cedfa22751d8c166fb3a9316c1.jpg

 -Y la segunda, de Sieff también, es de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c76265ebe6bdd2ce555cc91b2f49c76f.jpg