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Antón Castro

EL REAL ZARAGOZA Y LAS INSTITUCIONES

[José Luis Melero Rivas es zaragocista, es decir del Real Zaragoza, casi desde la cuna. El estado del conjunto blanquillo le preocupa. Ayer publicaba en ‘Heraldo de Aragón’, del que es asiduo colaborador tanto en ‘Artes & Letras’ como en ‘Opinión’, este artículo apasionado. Fue felicitado por doquier: uno de los días que más sms y emails recibió alguien que todos los jueves recibe muchos por su sección 'Fábulas con libro'. Luis Alegre dijo de él que era “un hombre, un amigo que siempre genera buen rollo”.]

 

 

 

El ZARAGOZA Y LAS INSTITUCIONES

 

Por José Luis MELERO RIVAS. Escritor y bibliófilo

En demasiadas ocasiones, para no ayudar al Zaragoza, se esgrime el argumento de que es una sociedad anónima y que las instituciones no deben inmiscuirse ni participar en los avatares de lo que es un negocio privado. Grave error, porque el Zaragoza es mucho más que una sociedad anónima. Aragón Televisión tiene un programa diario (El Avispero) y uno semanal en horario de máxima audiencia (La Jornada) dedicados al Zaragoza; y lo mismo ocurre con la radio pública aragonesa (con un gran programa diario, Tiempo Extra) y la práctica totalidad de las emisoras de radio privadas (pensemos en Radio Ebro). Este mismo periódico dedica entre dos y cuatro páginas todos los días a hablar del Zaragoza. Pues bien, yo nunca he visto que a SAICA, a PIKOLIN o a Frutos Secos El Rincón, la televisión, las emisoras de radio o los periódicos les dediquen una atención y un espacio siquiera parecidos. Y aún tiene que ser la primera vez que vea que Heraldo de Aragón dedica sus editoriales a Automóviles Sánchez o Aragonesa de Piensos, mientras que al Zaragoza le ha dedicado unos cuantos en estos últimos tiempos. Yo tampoco estaría escribiendo este artículo si fuera una sociedad anónima al uso la que pasara por problemas. No, desde luego, por falta de interés o sensibilidad hacia las empresas aragonesas en apuros, sino porque no lo consideraría un asunto de Estado. El Zaragoza, que es más que un club, es sin embargo un asunto de Estado, porque trasciende con mucho lo que sería una simple sociedad anónima. El Zaragoza gestiona, representa y canaliza los sentimientos de miles y miles de zaragozanos y aragoneses (más de treinta mil de ellos llenaban hasta hace bien poco las gradas de La Romareda, cosa que me parece que no ocurre los domingos en las instalaciones, pongamos por caso, de Gas Aragón) que vibran, se alegran y padecen con su equipo. Y no hay sino ver para ello la enorme conmoción que se está viviendo en la sociedad aragonesa ante una eventual desaparición del equipo.

Necesita pues el Zaragoza un trato especial y diferenciado por parte de las instituciones. No vale decir que es una sociedad anónima y mirar para otro lado. Hoy, desgraciadamente para todos, el Zaragoza es un serio problema para la comunidad. Y a nuestros gobernantes los elegimos precisamente para que intenten solucionar nuestros problemas. El hecho de que Agapito Iglesias sea el máximo responsable de la situación actual del equipo no exime de responsabilidad a nuestros representantes a la hora de ayudar a arreglar el desaguisado. Tampoco el PP es responsable de la crisis heredada y sin embargo tiene que trabajar todos los días para tratar de sacarnos de ella. Cuando uno gobierna se enfrenta todos los días a problemas que no desea, que no ha creado y de los que no es responsable. Pero hay que gobernar, y eso significa tomar medidas y afrontar los problemas con coraje y determinación. Uno cree que los problemas de verdad son otros: el paro, la sanidad, la educación… Pero si hay voluntad, siempre quedará un rato en el día para pensar en cómo echarle una mano al Zaragoza.

            Las instituciones deben buscar la fórmula de ayudar al Zaragoza, porque es importante para Aragón, porque miles de ciudadanos así lo demandamos y porque está en juego mucho más que la existencia de una sociedad anónima. Está en juego la vergüenza torera de que Aragón no deje morir al que es su equipo de fútbol más emblemático. Después de 82 años de historia, sería muy triste tener que redactar un epitafio en el que se leyera: “El Real Zaragoza murió abandonado por todos, siendo presidenta de Aragón Luisa Fernanda Rudi y alcalde de la ciudad Juan Alberto Belloch”. Imagino que nuestros políticos no querrán pasar a la historia como los enterradores del equipo. Entre otras razones, porque muchos miles de aragoneses no se lo perdonaríamos jamás. Así que manos a la obra. Perras del erario público, ni una. Pero ayudar, mediar, buscar complicidades, gestionar y pilotar el cambio de propiedad… todo el día, sin parar. Hasta la extenuación. Para que nadie pueda echarles en cara jamás que no lo intentaron.

            Si Aragón dejara morir al Zaragoza, uno sentiría tanta vergüenza que no podría volver a envanecerse, como nos enseñó Braulio Foz en el XIX, de sentirse aragonés. Habría que ocultar nuestra condición, hasta ahora tan sagrada, como un estigma vergonzante. “Delenda est Monarchia”, escribió Ortega premonitoriamente en 1930. Que no tengamos que escribir nada parecido estos días en relación a la pervivencia de nuestro equipo. Por el bien de todos. Por el bien de Aragón.

 

                                                                                              José Luis Melero

 

'LA TÍA JULIA': UN CUENTO DE AMOR Y COCINA DE ALEJANDRA DÍAZ-ORTIZ

[La escritora mexicana Alejandra Díaz-Ortiz ha publicado una trilogía sobre el amor en el sello Trama Editorial de Manuel Ortuño. El pasado jueves presentó su último título en Cálamo: ‘No hay dos sin tres’. Yo leí también otro de sus libros: ‘Pizca de sal’, de amor y gastronomía. Y allí hay un cuento que me gustó mucho. Aquí está: ‘La tía Julia’.]

 

 

LA TÍA JULIA

 

Pues sí, tengo una tía puta, como el que tiene un tío militar.

Pero ¡ojo! Qué la tía Julia es la mejor puta que ha habido en muchos años. Al menos, eso es lo que aseguran sus felices clientes.

La recuerdo desde siempre: cariñosa, con una sonrisa que deja al descubierto una perfecta hilera de blancos dientes y una hermosa mata de pelo negro,  siempre brillante, aunque ahora se lo tenga que teñir. Ya se sabe, la edad no perdona.

La tía Julia no fue de muchos clientes, pero los que tuvo, siempre fueron fieles a su puerta y a su cama. Nunca tuvo que salir a la calle a buscar «ahí no se me ha perdido nada» suele decir. De hecho, salvo por el pequeño detalle de que sus fieles le dejan el dinero sobre la mesita que tiene a la entrada, se podría decir que esos hombres son sus mejores amigos.

Le llevan flores o le hacen regalos por navidad o en su cumpleaños. Una vez, recuerdo, estuvo en cama por culpa de una apendicitis. Ellos acudían a su cita semanal sólo para animarla y desearle una pronta recuperación. Ninguno olvidó dejar su voluntad en la mesita.

De niña, yo no entendía la naturaleza del oficio de la tita Julia que, por suerte, siempre fue bien recibida en mi casa. Mis padres, a pesar de no estar de acuerdo con su particular profesión, nunca la juzgaron ni miraron mal. Más bien al contrario, mi madre se ponía muy contenta cuando venía de visita y se metía a la cocina.

Años después entendí la razón: además de una buena puta era una excelente cocinera. Mi madre, explotaba lo segundo.

Crecí y llegué a la edad de entender el asunto, aumentando la admiración que ya sentía por mi tía. Me llamaba la atención que, a sus sesenta recién cumplidos, siguiera cosechando nuevos clientes.

Una tarde que fui a visitarla, no pude evitar preguntarle, así sin más, la razón de que a su edad siguiera trabajando. La tía Julia se echó a reír a carcajada limpia. «¿Me estás llamando vieja, querida mía?», me preguntó, fingiendo sentirse ofendida. Yo negué avergonzada, moviendo la cabeza de un lado a otro.

― Mira sobrina, te voy a confiar mi único secreto, que espero sepas utilizar a lo largo de tu vida. Como verás, es infalible. Escucha con atención y jamás lo pongas en duda: «Un amor bien comido y bien servido, jamás se va del nido»…

― ¿Servido? – pregunté extrañada.

― Si, servido… ya sabes… bien servido – entonces hizo un gesto explícito,  que no dejaba  lugar a dudas.

― Pero… ¿nido?... ¿comido? - me removí inquieta.

Mira, pequeña. En esta casa mis clientes comen y se sirven. El orden se puede invertir, dependiendo de la hora. Pero igual que encuentran una buena cama, encuentran una buena mesa.

Por ejemplo, a Don José le encanta la tortilla francesa, con su buen par de huevos bien batidos, generosamente rellena de queso y acompañada por un tomatito con aceite y ajo picado.

Don Luis no se va de aquí sin un buen plato de croquetas. Dice que la bechamel, ya sabes, la salsa de harina y leche, con su pizca de nuez moscada y su cebollita picada, me queda como a los mismísimos ángeles. A veces se las hago de jamón o de pollo o de las sobras del cocido. A Josechú, que es muy agradecido,  le gustan mucho las judías pintas que le pongo, con su buen apaño de chorizo, tocino, morro y oreja.

Prudencio, que tiene alto el colesterol, no para de alabar el puré de verduras. Claro, es que yo cuezo las verduras, todas las que tenga a mano. Hago un sofrito con ajo y tomate frito, un chorrito de vino blanco y una hojita de albahaca. Cuando está bien sazonado, le agrego las verduras trituradas. Un hervor más y ya está. ¡Así como no va a estar bueno!

Pero ya te seguiré contando otro día, sobrina, que ahora se me hace tarde. Está a punto de llegar mi fiel Paquito y a él le gusta el pollo al ajillo. Aunque sólo se trate de freír el ajo y el pollo troceado, todo debe llevar su tiempo. Ni en el amor ni en la cocina, se debe ir con prisas…

Tratando de memorizar cada una de las palabras de la Tía Julia, me metí al mercado. Aquella noche, Carlitos, el chico que me gustaba, y al que había invitado a cenar en casa, encontraría una buena mesa…

-La primera foto de mi amado Jealoup Sieff la tomo de aquí:

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 -Y la segunda, de Sieff también, es de aquí:

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ALEMANIA VENCIÓ Y CONVENCIÓ

REGATE EN EL AIRE 

 

EL elaborado triunfo del método

 

Lionel Messi se ha quedado sin su Mundial. Lo tuvo en sus botas, como lo tuvo Higuaín. Quizá Argentina nunca jugó en Brasil mejor que anoche: fue durante muchos minutos más peligrosa que Alemania, resultó más centelleante al contragolpe y con tres o cuatro toques se planteaba cerca del área de Neuer. Higuaín gozó de una oportunidad clara, Messi repitió en el inicio de la segunda parte, incluso Palacio, pero más allá de esas anécdotas tan específicas, el equipo creció y creció, fortaleció su defensa y mostró un plan de control y de ataque.

Ayer, el doctor Sabella pareció tenerlo más claro que nunca: dijo que Argentina, para ganar, tenía que hacer un partido perfecto. Casi lo hizo pero le faltó el gol. Había que cerrar las vías de creación de Alemania, había que atorar la circulación de balón, presionar a sus medios, y así lo hicieron y se vieron las carencias germanas: es un equipo un tanto esquizofrénico, juega al pase en corto, al tránsito rápido, al amoroso cuidado del balón pero le falta un poco de imaginación y fantasía. Y eso se percibió en dos de sus mejores jugadores: Tony Kroos, que pasó con más pena que gloria, falló en un despeje de cabeza hacia atrás, y resultó blando en dos claras ocasiones de gol, y en Özil, que es un interior de lujos, exquisito, pero ralentiza el juego; ante equipos como la aguerrida Argentina lo embarulla peligrosamente. Anoche corrió y corrió, más de 14 kilómetros, apenas uno menos que el bregador indesmayable Schweinsteiger, que ha adquirido barniz de héroe por su entrega, su corazón y la sangre derramada.

Argentina es una feroz competidora. Rinde mejor cuando va de víctima o cuando se enfrenta a un bloque poderoso. Alemania había sido el equipo más sólido, pero el elenco celeste desnudó sus carencias. Le puso en apuros atrás, sobre todo a Hummels, que es un buen jugador para sacar el balón e incluso para rematar, pero lento y despistado en defensa, Messi e Higuaín estuvieron a punto de quebrantar el choque. Pérez, Biglia y Mascherano, de nuevo Mascherano en labores de sacrificio y contención, detuvieron la triangulación de la media alemana; es justo recordar que Khedira no salió y que se lesionó pronto su recambio Kramer. Y el cuarteto defensivo –brillaron con luz propia Garay y Demichelis- eclipsó durante muchos minutos a Klose y a Müller, que estuvo irreconocible.

Messi vino y apenas se quedó. Los alemanes le temían. Les demostró que había razones para el miedo o, cuando menos, el respeto. En algunos instantes desafió a correr a Hummels y le venció con claridad. A medida que avanzaba el choque aparecía y desaparecía, era el astro intermitente. Quizá por eso no ganó Argentina: porque su capitán no podía más o le faltó la grandeza –o la constancia o la fuerza física- de las grandes ocasiones.

En la prórroga, Alemania fue superior. Respondió mejor físicamente y encontró un poco de juego. Si hubiese ganado Argentina, en esta ocasión, tampoco habría sido injusto. Al menos durante los 90 minutos reglamentarios: ahí el partido fue vibrante, tenso, con alternativas, fue el partido jugado de poder a poder por dos equipos antagónicos. El gol lo marcó uno de las promesas alemanas, Götze, que en el fondo bien podría considerarse el Iniesta alemán: es sutil, tiene clase y regate, y marcó un gol precioso, que nace de las botas de Schürrle, pero sobre todo nace de su habilidad y de su precisión.

El triunfo de Alemania es, sobre todo, el triunfo de Joachim Löw, un entrenador sensato, que ama la belleza, la plasticidad, las buenas maderas. Ha tenido paciencia, no se ha puesto nervioso, nunca ha perdido la elegancia y ayer el fútbol le premió. En el fondo, con variaciones, su Alemania se parece a la de 1974 y a la 1990. Es el primer combinado que vence en América. 

 

*Este artículo se publica hoy, recortado, en mi sección de Heraldo de Aragón.

La foto la tomo de aquí:

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ALEMANIA GANA CON UN GOL DE GÖTZE

ALEMANIA GANA CON UN GOL DE GÖTZE

GÖTZE, EN EL MINUTO 112, LE DA EL TRIUNFO A ALEMANIA


Venció Alemania con un espléndido gol de sutileza y hermoso control de Götze tras una jugada de Schürrle. Recibió desde la izquierda, acomodó el balón con finura y lo colocó a la izquierda de Sergio Romero.

La final fue intensa: Argentina realizó su mejor partido, tuvo ocasiones claras, contragolpeó con peligro pero no acertó ante el marco. Messi, mientras estuvo con gas, realizó bellas jugadas y dispuso de una clara ocasión al inicio de la segunda parte; al final recibió el trofeo al mejor jugador del Mundial, lo cual quizá resulte un galardón un poco exagerado si se le compara con la eficacia y la clase de James Rodríguez.

Alemania se atascó (los celestes realizaron un impecable choque táctico: sabían muy bien lo que tenían), pero poco a poco fue remontando, dispuso de ocasiones y en la prórroga fue superior. El doctor Alejandro Sabella, preparador argentino, realizó un buen trabajo táctico y demostró que conoce el oficio y que no era un hombre de paja. Pudo ganar cualquiera y acabó venciendo el equipo que llegó más entero a la prórroga. El partido de Maracaná ha sido digno de un final de un campeonato del mundo; destacaron dos gladiadores, Mascherano y Schweinsteiger, y con ellos los centrales argentino y Boateng y Lahm, que siempre está a un magnífico nivel.

Löw confió en su método, en su apuesta, y al final, tras algunas decepciones, logró su gran sueño. Y, por lo visto y por la juventud de algunos jugadores, tiene selección para rato. Götze, el mediapunta del Bayern Munich, recordó a Iniesta con quien se le ha comparado en ocasiones.

LOS FINALISTAS: UN RETRATO POSIBLE

REGATE EN EL AIRE

 

VOCABULARIO DE ONCE CONTRA ONCE

 

Neuer-Romero. El alemán, cancerbero del Bayern, es uno de los mejores de Europa: va bien por arriba y por abajo, tiene grandes reflejos y está tan atento que asume la condición de libre por necesidad. ‘Chiquito’ Romero pasó de estar cuestionado a ser un héroe. Es un meta irregular que no es titular en el Mónaco. Ha ido de menos a más.

Lahm-Zabaleta. El capitán de la selección y del Bayern es uno de los jugadores más finos de Alemania y un líder. Impecable arriba y abajo. Zabaleta es un lateral fuerte, pugnaz, voluntarioso, un tanto deslavazado. Pragmático, se va arriba con más empeño que clase.

Garay-Boateng. Dos centrales parejos: intensos, van bien por arriba, difíciles de desbordar, atentos.

Hummels-Demichelis. No tienen nada que ver. El germano ha sido comparado con Beckenbauer: es elegante, saca el balón jugado y tiene personalidad. Algo lento en el uno contra uno; cabecea de maravilla. Demichelis es un veterano que intenta cumplir partido tras partido. Es más duro que elástico, más constante que rápido. Tiene el rasgo común de los argentinos: compite muy bien.

Howedes-Rojo. Cumplen, se despliegan, defienden y atacan con corrección. Rojo parece tener más presencia en el equipo; Howedes pasa más inadvertido, pero ante Brasil demostró que sabe atacar.

Schweinsteiger-Enzo Pérez. El jugador alemán es un medio poderoso, de control, despliegue y llegada. Versátil. Marca y acude al ataque, y siempre está ahí. Esforzado y con buen toque. Enzo Pérez es el volante clásico: trabajador, serio, complementario. Es capaz de hilvanar un buen regate y un buen pase, pero no puede decirse que sea un futbolista de brillo.

Kroos-Mascherano. Dos de los grandes jugadores de Alemania y Argentina. Kroos es el centrocampista que cualquier equipo sueña para su juego. Es imponente y técnico, es disciplinado e inventa. Posee clase y habilidad para realizar un fútbol preciosista, de combinación y tránsito rápido, y sabe acomodarse a un partido trabado, y ahí asoma su fuelle, su seriedad y su excelente disparo con las dos piernas. El Mundial ha revelado su madurez. A Mascherano ya le pesan los años y los partidos; en cuanto a calidad nunca le ha sobrado nada. Pero es el Jefecito y el Jefazo. Mirada de acero, tensión, pasión por el país y su tradición futbolística, y ascendencia sobre el bloque. Y, además, protege a Messi a conciencia.

Khedira-Lucas Biglia. Khedira es un jugador físico, con movilidad, iniciativa y mucha resistencia. Con Alemania, además, se atreve a llegar al área. Löw ha confiado en él y le responde con sacrificio y acierto. Biglia mandó al banquillo a Gago; parecen clónicos: académicos y técnicos. Es más enérgico y batallador que su compañero.

Müller-Messi. El alemán puede ocupar cualquier puesto de la delantera. Está sembrado de genialidad, confianza e inspiración. Parece lunático, como si fuera a su aire. Pero siempre aparece con su instinto goleador y con una jugada circense. Messi es el artista absoluto de este juego con un palmarés asombroso. Aquí es otro: parece un náufrago, quizá esté enfermo, quizá nunca vuelva a ser el que fue. Lleva una década a un increíble nivel. Argentina espera de él su penúltimo milagro.

Özil-Lavezzi. Özil es un futbolista de la sutileza, de la estirpe de Magath, Netzer, Overath o Hansi Müller, pero está jugando un Mundial flojo. Se redimió ante Brasil. Lavezzi, por ahora, es todo coraje, entrega. No resiste la comparación con el ‘Kun’ Agüero o con Di María, pero ahí está, sin volver la cara.

Klose-Higuaín. El alemán es efectividad, convicción, sed de gol e insistencia. Se desmarca muy bien y ahí sigue, a los 36 años, con el olfato abierto. A Higuaín no se le ve bien físicamente ni iluminado de acierto. Recuerda a un caballo asturcón, pesado de cadera. Se alivió con el gol que le marcó a Bélgica.

 

*Este texto aparece hoy en Heraldo.

-Tomo de aquí la foto de Messi y Lavezzi:

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-La segunda foto es de aquí: 

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CANO: ARTE ORIENTAL EN AGUARÓN

CANO: ARTE ORIENTAL EN AGUARÓN

PINTURA. José Luis Cano. Expone, desde el pasado jueves, una colección de sumi-e, pintura con tinta, en la Casa del Gaitero de Aguarón.

 

“Estoy asimilando la mentalidad

oriental, a la hora de crear”

 

 

José Luis Cano (Zaragoza, 1948), como Goya, siempre está aprendiendo. Su última aventura han sido unos cursillos de sumi-e con la artista japonesa Kumiko Fujimura, que reside en Zaragoza. La experiencia ha cristalizado en una exposición que se inauguraba el pasado jueves, a las 20.00, en la Casa del Gaitero de Aguarón. 

¿En qué consiste la exposición, de qué obras está compuesta?
Sumi-e quiere decir pintura con tinta. Se trata de pintar con tinta china sobre papel de arroz. La exposición está compuesta por 20 obras de sumi-e. Les llamo sumi-e aragonés porque en lugar de pintar los motivos tradicionales de la pintura oriental (flores de cerezo, bambú, nenúfares...), he pintado motivos propios de nuestra tierra: chopos, cardos...

¿Qué textos o poesía incorpora a la obra y por qué?

Asimismo, los textos que incorporo, escritos en vertical para remedar la apariencia de la escritura oriental, son muy diversos, desde citas de Antonio Machado a estribillos de canciones o incluso alguna frase mía. En cualquier caso, suelen ser textos irónicos.

 ¿Cómo ha sido esta experiencia con el arte oriental?

De siempre me ha interesado la pintura oriental como se puede rastrear, con un poco de atención, a lo largo de mi obra. Hay dos pintores que me interesan especialmente: Zhu Da (siglo XVII) y Qi Baishi (siglo XX).

Todos tenemos en  la cabeza a algunos maestros y a Hokusai, especialmente. ¿Qué tiene el arte japonés que no estuviera antes en su obra?

El jubilarme me ha permitido apuntarme a dos cursillos de sumi-e con Kumiko Fujimura, una pintora japonesa residente en Zaragoza, con la que he aprendido todo lo referente a la técnica y el concepto del sumi-e. En sus clases he llegado a comprender algunas cosas que había leído con anterioridad y no sabía cómo interpretar.

¿Echa de menos la prensa, el chiste, aunque lo siga haciendo en su  blog?

Estoy asimilando la mentalidad oriental, a la hora de crear, tan diferente de la nuestra, y me siento a gusto. Practicar Tai Chi, también ayuda.

¿Por qué expone en la Casa del Gaitero de Aguarón, por cierto?

Expongo en la casa del gaitero por amistad con Eugenio Arnao, que es una bellísima persona.

¿Tiene otros proyectos a la vista?

Algunos hay, sí. Preparo una retrospectiva en la UNED de Calatayud para septiembre, otra exposición en el Hemisferio en 2015 y alguna cosa más que ahora no recuerdo.

KEMPES O EL OLVIDO QUE SEREMOS

REGATE EN EL AIRE 

 

Kempes, el olvido que seremos

 

Argentina y el fútbol forman un binomio indisoluble. Allí el fútbol se vive con fervor, como una pulsión primaria, como si la pelota circulase por la sangre con los leucocitos. El periodismo deportivo ha cambiado tanto que hace unos días en ‘Radio Marca’ un locutor decía que un señor le había pedido que contasen más “donde está la pelota”. Ahí mismo oí un homenaje al periodista argentino ‘Topo’ López, que falleció tras un accidente en su taxi, el mismo que en uno de sus artículos en ‘As’ se preguntaba: “¿De qué PlayStation viniste, Messi?”.  El locutor Fantino retransmitía la tanda de penaltis contra Holanda y lo hacía como solo ellos saben hacerlo: como si el mundo estuviera a punto de desplomarse, como si desafiasen en cada impacto la posibilidad inmediata del infarto o la ciudad viviese unos fatales amores de tango. El locutor gritó: “Volaste vos, ‘Topo’ López, volaste con Chiquito Romero, le diste más impulso”. Agregó otras expresiones, repletas de metáforas que habrían firmado Roberto Fontanarrosa u Osvaldo Soriano. Su compañera Valeria Brunatti se enteró del drama porque recibió un tuit de Simeone: «No solo fue un gran periodista, se fue también un amigo. Mucho dolor”. La muerte en directo, de noche y en las redes sociales.

Estos días se habla mucho de dos finales: la de México-1986 y la de Italia-1990. La primera la ganó Argentina gracias al inolvidable torneo de Maradona, muy superior al que está realizando Messi; en la segunda venció Alemania, de penalti, y el Barrilete cósmico, que jugó infiltrado, no logró atemorizar tanto a los teutones como lo había hecho con Brasil e Italia.

Cuando se habla de los ases argentinos, siempre se citan a Di Stéfano, Maradona y Messi, y a veces aparecen por ahí Rattín, Sívori, Stábile, etc., pero rara vez se recuerda a una gran figura: Mario Alberto Kempes, ‘el Matador’, un futbolista genial que debutó en Alemania-1974 y que en Argentina-1978 fue el mejor jugador, con diferencia, y el máximo goleador con seis tantos. En la final marcó dos goles, lo que ahora se le pide a Messi, y tenía la rara facultad de convertirse en un futbolista orquesta y en su vocalista más afinado.

Kempes ha sido un jugador portentoso. En muchos aspectos comparable a Maradona y Messi, aunque con menos literatura. Poseía una zurda exquisita: llevaba el balón cosido al pie y tenía velocidad, un poderoso cambio de ritmo, reaccionaba con rapidez, remataba con sutileza o con fuerza, e iba bien de cabeza. Su regate era soberbio: hábil, de malabarista. Elegante de estampa y veloz, de largas melenas, le encantaba desafiar a cualquier defensa. Aunque era un mediapunta, desplazado hacia la izquierda, se movía por todas las zonas desde el centro del campo hacia arriba. Parecía un caballo negro y canchero con las crines al viento.

He vuelto a ver sus goles, su despliegue, su inmenso talento y su sentido de la belleza. Me alarma que no se le recuerde y que no se invoque su magisterio y su condición de líder ante la final del domingo. Aquella Argentina tenía otros líderes, Ardiles y Pasarella, que eran los Mascherano del momento, pero él era la figura, la estrella, la magia.

Qué diferente es su juego al de Messi, irreconocible, de hoy: qué trabajo, qué intensidad, qué ambición. No se le veía atisbo de melancolía o de fatalidad: ahí estaba, con la zurda dispuesta. En él –dos pichichis con el Valencia, campeón de Copa y Recopa con el club che, mejor jugador del mundo en 1978- también habría que fijarse. Fue el héroe y está postergado. Por ejemplo, Bernard Morlino escribe 37 ‘Retratos legendarios del fútbol’ (Edimat, 2013) y Kempes no aparece. ‘El olvido que seremos’ se titula una perfecta novela de Héctor Abad Facciolince.

*Este texto apareció ayer en Heraldo, en vísperas de la final.

 

-La foto la tomo de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-51f69798a6b3785ae35da764f4235d48.jpg

 

MUERE JUBY BUSTAMANTE

MUERE JUBY BUSTAMANTE

[En heraldo.es acaba de aparecer este artículo de reconocimiento y cariño a Juby Bustamante, una gran periodista cultural, madre del buen amigo, editor y traductor Miguel Aguilar. Desde aquí todo el afecto y el consuelo.]

JUBY BUSTAMANTE, ADIÓS A UNA

GRAN PERIODISTA DE LA TRANSICIÓN

 

Juby Bustamante, una de las grandes periodistas culturales de la Transición, era, en realidad, Jubilia Fernández Bustamante. Había nacido en Santander en 1938. Fallecía ayer a consecuencia de un cáncer de pulmón. Inició su carrera en la prensa en el diario cántabro ‘Alerta’. Algún tiempo después se trasladó a Madrid y trabajó en una de las revistas más famosas del momento, ‘La estafeta literaria’, donde leíamos a autores como José García Nieto, Luis López Anglada, Carlos Murciano, Vicente Aleixandre, etc. Había un poco de todo: artículos de fondo, entrevistas, críticas de arte, reportajes o textos inéditos. Era una revista que se fundó en 1944 y se cerró en 2001.

De ahí pasó al diario ‘Madrid’, que el régimen clausuró en 1971. Quizá por ello, y por la calidad de sus propuestas, ‘Madrid’ forma parte de la leyenda del periodismo en España. Ahí, Juby dio muestras de su curiosidad, de su vasta cultura (entrevistó a Simone de Beauvoir), de su don de gentes y de un carácter particular: era una gran contadora de historias, poseía un gran sentido del humor y tenía mucho carisma. Así la han retratado muchos de los amigos que han redactado su necrológia en distintos medios: Juan Cruz, Nativel Preciado (que la llama “maestra” y explica una curiosa anécdota del café Gijón, de equívocos, de novios y maledicencias, que las hizo amigas para siempre), Pedro Vallín o Lucía Méndez, entre otros. También Javier Solana, con quien trabajó en el Ministerio de Cultura, se rinde a su encanto: “Periodista de talento, lectora insaciable, conversadora inteligente. Generosa. Se reía con la elegancia de quienes aman la vida”, la define.

Tras el cierre de ‘Madrid’ ingresó en la revista ‘Cambio 16’ y se incorporó a la sección de Cultura. Y desde allí seguiría mostrando su pasión por las artes, la literatura o el análisis de los nuevos tiempos. Juan Cruz recuerda una hermosa anécdota que la define: se casó con el periodista Miguel Ángel Aguilar, que trabajaba en ‘Diario 16’ y tuvieron dos hijos, Miguel, editor en Debate y traductor, y Andrea, periodista; todas las noches les leía poemas. En sus últimos días su hija le devolvía el hermoso obsequio: le leía poemas de Antonio Machado.

Cuando Miguel Ángel Aguilar fue expulsado de la dirección de ‘Diario 16’, ella dejó el grupo. Dos años después, hacia 1982, Javier Solana la invitó a su gabinete de prensa, del que acabaría convirtiéndose en Directora General. Conocía muy bien la cultura española y universal, era sensata y audaz y tenía mucha mano izquierda. Se movía con comodidad en las tertulias y siempre dejaba en el aire la impronta de su lucidez, de su ironía y de su sentido del humor. Jorge Semprún también contó con ella y algún tiempo más tarde fue contratada por el gabinete de comunicación del Museo Thyssen. Allí permaneció hasta su jubilación en 2003; ocho años después, en 2011, recibió la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo por su actividad profesional.

Nativel Preciado, en su bello y emotivo artículo en ‘El País’, dice: “Le apasionaban la literatura, la música y, sobre todo, las charlas con los amigos a los que deja desolados. Somos multitud los que afirmamos que vino al mundo para adecentarlo”. 

 

*La foto aparece hoy en 'El País'.