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Antón Castro

ALEMANIA VENCIÓ Y CONVENCIÓ

REGATE EN EL AIRE 

 

EL elaborado triunfo del método

 

Lionel Messi se ha quedado sin su Mundial. Lo tuvo en sus botas, como lo tuvo Higuaín. Quizá Argentina nunca jugó en Brasil mejor que anoche: fue durante muchos minutos más peligrosa que Alemania, resultó más centelleante al contragolpe y con tres o cuatro toques se planteaba cerca del área de Neuer. Higuaín gozó de una oportunidad clara, Messi repitió en el inicio de la segunda parte, incluso Palacio, pero más allá de esas anécdotas tan específicas, el equipo creció y creció, fortaleció su defensa y mostró un plan de control y de ataque.

Ayer, el doctor Sabella pareció tenerlo más claro que nunca: dijo que Argentina, para ganar, tenía que hacer un partido perfecto. Casi lo hizo pero le faltó el gol. Había que cerrar las vías de creación de Alemania, había que atorar la circulación de balón, presionar a sus medios, y así lo hicieron y se vieron las carencias germanas: es un equipo un tanto esquizofrénico, juega al pase en corto, al tránsito rápido, al amoroso cuidado del balón pero le falta un poco de imaginación y fantasía. Y eso se percibió en dos de sus mejores jugadores: Tony Kroos, que pasó con más pena que gloria, falló en un despeje de cabeza hacia atrás, y resultó blando en dos claras ocasiones de gol, y en Özil, que es un interior de lujos, exquisito, pero ralentiza el juego; ante equipos como la aguerrida Argentina lo embarulla peligrosamente. Anoche corrió y corrió, más de 14 kilómetros, apenas uno menos que el bregador indesmayable Schweinsteiger, que ha adquirido barniz de héroe por su entrega, su corazón y la sangre derramada.

Argentina es una feroz competidora. Rinde mejor cuando va de víctima o cuando se enfrenta a un bloque poderoso. Alemania había sido el equipo más sólido, pero el elenco celeste desnudó sus carencias. Le puso en apuros atrás, sobre todo a Hummels, que es un buen jugador para sacar el balón e incluso para rematar, pero lento y despistado en defensa, Messi e Higuaín estuvieron a punto de quebrantar el choque. Pérez, Biglia y Mascherano, de nuevo Mascherano en labores de sacrificio y contención, detuvieron la triangulación de la media alemana; es justo recordar que Khedira no salió y que se lesionó pronto su recambio Kramer. Y el cuarteto defensivo –brillaron con luz propia Garay y Demichelis- eclipsó durante muchos minutos a Klose y a Müller, que estuvo irreconocible.

Messi vino y apenas se quedó. Los alemanes le temían. Les demostró que había razones para el miedo o, cuando menos, el respeto. En algunos instantes desafió a correr a Hummels y le venció con claridad. A medida que avanzaba el choque aparecía y desaparecía, era el astro intermitente. Quizá por eso no ganó Argentina: porque su capitán no podía más o le faltó la grandeza –o la constancia o la fuerza física- de las grandes ocasiones.

En la prórroga, Alemania fue superior. Respondió mejor físicamente y encontró un poco de juego. Si hubiese ganado Argentina, en esta ocasión, tampoco habría sido injusto. Al menos durante los 90 minutos reglamentarios: ahí el partido fue vibrante, tenso, con alternativas, fue el partido jugado de poder a poder por dos equipos antagónicos. El gol lo marcó uno de las promesas alemanas, Götze, que en el fondo bien podría considerarse el Iniesta alemán: es sutil, tiene clase y regate, y marcó un gol precioso, que nace de las botas de Schürrle, pero sobre todo nace de su habilidad y de su precisión.

El triunfo de Alemania es, sobre todo, el triunfo de Joachim Löw, un entrenador sensato, que ama la belleza, la plasticidad, las buenas maderas. Ha tenido paciencia, no se ha puesto nervioso, nunca ha perdido la elegancia y ayer el fútbol le premió. En el fondo, con variaciones, su Alemania se parece a la de 1974 y a la 1990. Es el primer combinado que vence en América. 

 

*Este artículo se publica hoy, recortado, en mi sección de Heraldo de Aragón.

La foto la tomo de aquí:

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ALEMANIA GANA CON UN GOL DE GÖTZE

ALEMANIA GANA CON UN GOL DE GÖTZE

GÖTZE, EN EL MINUTO 112, LE DA EL TRIUNFO A ALEMANIA


Venció Alemania con un espléndido gol de sutileza y hermoso control de Götze tras una jugada de Schürrle. Recibió desde la izquierda, acomodó el balón con finura y lo colocó a la izquierda de Sergio Romero.

La final fue intensa: Argentina realizó su mejor partido, tuvo ocasiones claras, contragolpeó con peligro pero no acertó ante el marco. Messi, mientras estuvo con gas, realizó bellas jugadas y dispuso de una clara ocasión al inicio de la segunda parte; al final recibió el trofeo al mejor jugador del Mundial, lo cual quizá resulte un galardón un poco exagerado si se le compara con la eficacia y la clase de James Rodríguez.

Alemania se atascó (los celestes realizaron un impecable choque táctico: sabían muy bien lo que tenían), pero poco a poco fue remontando, dispuso de ocasiones y en la prórroga fue superior. El doctor Alejandro Sabella, preparador argentino, realizó un buen trabajo táctico y demostró que conoce el oficio y que no era un hombre de paja. Pudo ganar cualquiera y acabó venciendo el equipo que llegó más entero a la prórroga. El partido de Maracaná ha sido digno de un final de un campeonato del mundo; destacaron dos gladiadores, Mascherano y Schweinsteiger, y con ellos los centrales argentino y Boateng y Lahm, que siempre está a un magnífico nivel.

Löw confió en su método, en su apuesta, y al final, tras algunas decepciones, logró su gran sueño. Y, por lo visto y por la juventud de algunos jugadores, tiene selección para rato. Götze, el mediapunta del Bayern Munich, recordó a Iniesta con quien se le ha comparado en ocasiones.

LOS FINALISTAS: UN RETRATO POSIBLE

REGATE EN EL AIRE

 

VOCABULARIO DE ONCE CONTRA ONCE

 

Neuer-Romero. El alemán, cancerbero del Bayern, es uno de los mejores de Europa: va bien por arriba y por abajo, tiene grandes reflejos y está tan atento que asume la condición de libre por necesidad. ‘Chiquito’ Romero pasó de estar cuestionado a ser un héroe. Es un meta irregular que no es titular en el Mónaco. Ha ido de menos a más.

Lahm-Zabaleta. El capitán de la selección y del Bayern es uno de los jugadores más finos de Alemania y un líder. Impecable arriba y abajo. Zabaleta es un lateral fuerte, pugnaz, voluntarioso, un tanto deslavazado. Pragmático, se va arriba con más empeño que clase.

Garay-Boateng. Dos centrales parejos: intensos, van bien por arriba, difíciles de desbordar, atentos.

Hummels-Demichelis. No tienen nada que ver. El germano ha sido comparado con Beckenbauer: es elegante, saca el balón jugado y tiene personalidad. Algo lento en el uno contra uno; cabecea de maravilla. Demichelis es un veterano que intenta cumplir partido tras partido. Es más duro que elástico, más constante que rápido. Tiene el rasgo común de los argentinos: compite muy bien.

Howedes-Rojo. Cumplen, se despliegan, defienden y atacan con corrección. Rojo parece tener más presencia en el equipo; Howedes pasa más inadvertido, pero ante Brasil demostró que sabe atacar.

Schweinsteiger-Enzo Pérez. El jugador alemán es un medio poderoso, de control, despliegue y llegada. Versátil. Marca y acude al ataque, y siempre está ahí. Esforzado y con buen toque. Enzo Pérez es el volante clásico: trabajador, serio, complementario. Es capaz de hilvanar un buen regate y un buen pase, pero no puede decirse que sea un futbolista de brillo.

Kroos-Mascherano. Dos de los grandes jugadores de Alemania y Argentina. Kroos es el centrocampista que cualquier equipo sueña para su juego. Es imponente y técnico, es disciplinado e inventa. Posee clase y habilidad para realizar un fútbol preciosista, de combinación y tránsito rápido, y sabe acomodarse a un partido trabado, y ahí asoma su fuelle, su seriedad y su excelente disparo con las dos piernas. El Mundial ha revelado su madurez. A Mascherano ya le pesan los años y los partidos; en cuanto a calidad nunca le ha sobrado nada. Pero es el Jefecito y el Jefazo. Mirada de acero, tensión, pasión por el país y su tradición futbolística, y ascendencia sobre el bloque. Y, además, protege a Messi a conciencia.

Khedira-Lucas Biglia. Khedira es un jugador físico, con movilidad, iniciativa y mucha resistencia. Con Alemania, además, se atreve a llegar al área. Löw ha confiado en él y le responde con sacrificio y acierto. Biglia mandó al banquillo a Gago; parecen clónicos: académicos y técnicos. Es más enérgico y batallador que su compañero.

Müller-Messi. El alemán puede ocupar cualquier puesto de la delantera. Está sembrado de genialidad, confianza e inspiración. Parece lunático, como si fuera a su aire. Pero siempre aparece con su instinto goleador y con una jugada circense. Messi es el artista absoluto de este juego con un palmarés asombroso. Aquí es otro: parece un náufrago, quizá esté enfermo, quizá nunca vuelva a ser el que fue. Lleva una década a un increíble nivel. Argentina espera de él su penúltimo milagro.

Özil-Lavezzi. Özil es un futbolista de la sutileza, de la estirpe de Magath, Netzer, Overath o Hansi Müller, pero está jugando un Mundial flojo. Se redimió ante Brasil. Lavezzi, por ahora, es todo coraje, entrega. No resiste la comparación con el ‘Kun’ Agüero o con Di María, pero ahí está, sin volver la cara.

Klose-Higuaín. El alemán es efectividad, convicción, sed de gol e insistencia. Se desmarca muy bien y ahí sigue, a los 36 años, con el olfato abierto. A Higuaín no se le ve bien físicamente ni iluminado de acierto. Recuerda a un caballo asturcón, pesado de cadera. Se alivió con el gol que le marcó a Bélgica.

 

*Este texto aparece hoy en Heraldo.

-Tomo de aquí la foto de Messi y Lavezzi:

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-La segunda foto es de aquí: 

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CANO: ARTE ORIENTAL EN AGUARÓN

CANO: ARTE ORIENTAL EN AGUARÓN

PINTURA. José Luis Cano. Expone, desde el pasado jueves, una colección de sumi-e, pintura con tinta, en la Casa del Gaitero de Aguarón.

 

“Estoy asimilando la mentalidad

oriental, a la hora de crear”

 

 

José Luis Cano (Zaragoza, 1948), como Goya, siempre está aprendiendo. Su última aventura han sido unos cursillos de sumi-e con la artista japonesa Kumiko Fujimura, que reside en Zaragoza. La experiencia ha cristalizado en una exposición que se inauguraba el pasado jueves, a las 20.00, en la Casa del Gaitero de Aguarón. 

¿En qué consiste la exposición, de qué obras está compuesta?
Sumi-e quiere decir pintura con tinta. Se trata de pintar con tinta china sobre papel de arroz. La exposición está compuesta por 20 obras de sumi-e. Les llamo sumi-e aragonés porque en lugar de pintar los motivos tradicionales de la pintura oriental (flores de cerezo, bambú, nenúfares...), he pintado motivos propios de nuestra tierra: chopos, cardos...

¿Qué textos o poesía incorpora a la obra y por qué?

Asimismo, los textos que incorporo, escritos en vertical para remedar la apariencia de la escritura oriental, son muy diversos, desde citas de Antonio Machado a estribillos de canciones o incluso alguna frase mía. En cualquier caso, suelen ser textos irónicos.

 ¿Cómo ha sido esta experiencia con el arte oriental?

De siempre me ha interesado la pintura oriental como se puede rastrear, con un poco de atención, a lo largo de mi obra. Hay dos pintores que me interesan especialmente: Zhu Da (siglo XVII) y Qi Baishi (siglo XX).

Todos tenemos en  la cabeza a algunos maestros y a Hokusai, especialmente. ¿Qué tiene el arte japonés que no estuviera antes en su obra?

El jubilarme me ha permitido apuntarme a dos cursillos de sumi-e con Kumiko Fujimura, una pintora japonesa residente en Zaragoza, con la que he aprendido todo lo referente a la técnica y el concepto del sumi-e. En sus clases he llegado a comprender algunas cosas que había leído con anterioridad y no sabía cómo interpretar.

¿Echa de menos la prensa, el chiste, aunque lo siga haciendo en su  blog?

Estoy asimilando la mentalidad oriental, a la hora de crear, tan diferente de la nuestra, y me siento a gusto. Practicar Tai Chi, también ayuda.

¿Por qué expone en la Casa del Gaitero de Aguarón, por cierto?

Expongo en la casa del gaitero por amistad con Eugenio Arnao, que es una bellísima persona.

¿Tiene otros proyectos a la vista?

Algunos hay, sí. Preparo una retrospectiva en la UNED de Calatayud para septiembre, otra exposición en el Hemisferio en 2015 y alguna cosa más que ahora no recuerdo.

KEMPES O EL OLVIDO QUE SEREMOS

REGATE EN EL AIRE 

 

Kempes, el olvido que seremos

 

Argentina y el fútbol forman un binomio indisoluble. Allí el fútbol se vive con fervor, como una pulsión primaria, como si la pelota circulase por la sangre con los leucocitos. El periodismo deportivo ha cambiado tanto que hace unos días en ‘Radio Marca’ un locutor decía que un señor le había pedido que contasen más “donde está la pelota”. Ahí mismo oí un homenaje al periodista argentino ‘Topo’ López, que falleció tras un accidente en su taxi, el mismo que en uno de sus artículos en ‘As’ se preguntaba: “¿De qué PlayStation viniste, Messi?”.  El locutor Fantino retransmitía la tanda de penaltis contra Holanda y lo hacía como solo ellos saben hacerlo: como si el mundo estuviera a punto de desplomarse, como si desafiasen en cada impacto la posibilidad inmediata del infarto o la ciudad viviese unos fatales amores de tango. El locutor gritó: “Volaste vos, ‘Topo’ López, volaste con Chiquito Romero, le diste más impulso”. Agregó otras expresiones, repletas de metáforas que habrían firmado Roberto Fontanarrosa u Osvaldo Soriano. Su compañera Valeria Brunatti se enteró del drama porque recibió un tuit de Simeone: «No solo fue un gran periodista, se fue también un amigo. Mucho dolor”. La muerte en directo, de noche y en las redes sociales.

Estos días se habla mucho de dos finales: la de México-1986 y la de Italia-1990. La primera la ganó Argentina gracias al inolvidable torneo de Maradona, muy superior al que está realizando Messi; en la segunda venció Alemania, de penalti, y el Barrilete cósmico, que jugó infiltrado, no logró atemorizar tanto a los teutones como lo había hecho con Brasil e Italia.

Cuando se habla de los ases argentinos, siempre se citan a Di Stéfano, Maradona y Messi, y a veces aparecen por ahí Rattín, Sívori, Stábile, etc., pero rara vez se recuerda a una gran figura: Mario Alberto Kempes, ‘el Matador’, un futbolista genial que debutó en Alemania-1974 y que en Argentina-1978 fue el mejor jugador, con diferencia, y el máximo goleador con seis tantos. En la final marcó dos goles, lo que ahora se le pide a Messi, y tenía la rara facultad de convertirse en un futbolista orquesta y en su vocalista más afinado.

Kempes ha sido un jugador portentoso. En muchos aspectos comparable a Maradona y Messi, aunque con menos literatura. Poseía una zurda exquisita: llevaba el balón cosido al pie y tenía velocidad, un poderoso cambio de ritmo, reaccionaba con rapidez, remataba con sutileza o con fuerza, e iba bien de cabeza. Su regate era soberbio: hábil, de malabarista. Elegante de estampa y veloz, de largas melenas, le encantaba desafiar a cualquier defensa. Aunque era un mediapunta, desplazado hacia la izquierda, se movía por todas las zonas desde el centro del campo hacia arriba. Parecía un caballo negro y canchero con las crines al viento.

He vuelto a ver sus goles, su despliegue, su inmenso talento y su sentido de la belleza. Me alarma que no se le recuerde y que no se invoque su magisterio y su condición de líder ante la final del domingo. Aquella Argentina tenía otros líderes, Ardiles y Pasarella, que eran los Mascherano del momento, pero él era la figura, la estrella, la magia.

Qué diferente es su juego al de Messi, irreconocible, de hoy: qué trabajo, qué intensidad, qué ambición. No se le veía atisbo de melancolía o de fatalidad: ahí estaba, con la zurda dispuesta. En él –dos pichichis con el Valencia, campeón de Copa y Recopa con el club che, mejor jugador del mundo en 1978- también habría que fijarse. Fue el héroe y está postergado. Por ejemplo, Bernard Morlino escribe 37 ‘Retratos legendarios del fútbol’ (Edimat, 2013) y Kempes no aparece. ‘El olvido que seremos’ se titula una perfecta novela de Héctor Abad Facciolince.

*Este texto apareció ayer en Heraldo, en vísperas de la final.

 

-La foto la tomo de aquí: 

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MUERE JUBY BUSTAMANTE

MUERE JUBY BUSTAMANTE

[En heraldo.es acaba de aparecer este artículo de reconocimiento y cariño a Juby Bustamante, una gran periodista cultural, madre del buen amigo, editor y traductor Miguel Aguilar. Desde aquí todo el afecto y el consuelo.]

JUBY BUSTAMANTE, ADIÓS A UNA

GRAN PERIODISTA DE LA TRANSICIÓN

 

Juby Bustamante, una de las grandes periodistas culturales de la Transición, era, en realidad, Jubilia Fernández Bustamante. Había nacido en Santander en 1938. Fallecía ayer a consecuencia de un cáncer de pulmón. Inició su carrera en la prensa en el diario cántabro ‘Alerta’. Algún tiempo después se trasladó a Madrid y trabajó en una de las revistas más famosas del momento, ‘La estafeta literaria’, donde leíamos a autores como José García Nieto, Luis López Anglada, Carlos Murciano, Vicente Aleixandre, etc. Había un poco de todo: artículos de fondo, entrevistas, críticas de arte, reportajes o textos inéditos. Era una revista que se fundó en 1944 y se cerró en 2001.

De ahí pasó al diario ‘Madrid’, que el régimen clausuró en 1971. Quizá por ello, y por la calidad de sus propuestas, ‘Madrid’ forma parte de la leyenda del periodismo en España. Ahí, Juby dio muestras de su curiosidad, de su vasta cultura (entrevistó a Simone de Beauvoir), de su don de gentes y de un carácter particular: era una gran contadora de historias, poseía un gran sentido del humor y tenía mucho carisma. Así la han retratado muchos de los amigos que han redactado su necrológia en distintos medios: Juan Cruz, Nativel Preciado (que la llama “maestra” y explica una curiosa anécdota del café Gijón, de equívocos, de novios y maledicencias, que las hizo amigas para siempre), Pedro Vallín o Lucía Méndez, entre otros. También Javier Solana, con quien trabajó en el Ministerio de Cultura, se rinde a su encanto: “Periodista de talento, lectora insaciable, conversadora inteligente. Generosa. Se reía con la elegancia de quienes aman la vida”, la define.

Tras el cierre de ‘Madrid’ ingresó en la revista ‘Cambio 16’ y se incorporó a la sección de Cultura. Y desde allí seguiría mostrando su pasión por las artes, la literatura o el análisis de los nuevos tiempos. Juan Cruz recuerda una hermosa anécdota que la define: se casó con el periodista Miguel Ángel Aguilar, que trabajaba en ‘Diario 16’ y tuvieron dos hijos, Miguel, editor en Debate y traductor, y Andrea, periodista; todas las noches les leía poemas. En sus últimos días su hija le devolvía el hermoso obsequio: le leía poemas de Antonio Machado.

Cuando Miguel Ángel Aguilar fue expulsado de la dirección de ‘Diario 16’, ella dejó el grupo. Dos años después, hacia 1982, Javier Solana la invitó a su gabinete de prensa, del que acabaría convirtiéndose en Directora General. Conocía muy bien la cultura española y universal, era sensata y audaz y tenía mucha mano izquierda. Se movía con comodidad en las tertulias y siempre dejaba en el aire la impronta de su lucidez, de su ironía y de su sentido del humor. Jorge Semprún también contó con ella y algún tiempo más tarde fue contratada por el gabinete de comunicación del Museo Thyssen. Allí permaneció hasta su jubilación en 2003; ocho años después, en 2011, recibió la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo por su actividad profesional.

Nativel Preciado, en su bello y emotivo artículo en ‘El País’, dice: “Le apasionaban la literatura, la música y, sobre todo, las charlas con los amigos a los que deja desolados. Somos multitud los que afirmamos que vino al mundo para adecentarlo”. 

 

*La foto aparece hoy en 'El País'.

ADIÓS AL LATERAL JULIO BERNAD

ADIÓS AL LATERAL JULIO BERNAD

HA FALLECIDO JULIO BERNAD

El pasado día nueve, miércoles, fallecía los 85 años el ex jugador del Real Zaragoza Julio Bernad Balmaseda (Zaragoza, 17/10/1928 - 9/7/2014). Zaragozano, ingresó en el Real Zaragoza procedente del Huesca (allí llegó desde el Arenas) en la temporada 1953-1954. Ascendió a Primera División en 1956 y tuvo el honor de ser el capitán del equipo, por ejemplo en la inauguración de La Romareda el 8 de septiembre de 1957, ante Osasuna; vencieron los blanquillos por 4-3. Era lateral izquierdo y participó en una defensa realmente legendaria, que los niños se sabían de memoria: Perico Lasheras; Torres, Alustiza, Bernad. Aquel día el Zaragoza formó así: Lasheras; Garbayo, Alustiza, Bernad; Estiragués, Manolín; Domingo, Wilson, Murillo, Moreno y Vila. Fue Vila quien marcó el primer gol en el nuevo estadio. El entrenador era Jacinto Quincoces, que había sido un gran futbolista del Real Madrid y de la selección española. Por cierto, ya había sido preparador del Real Zaragoza en la campaña 1942-1943, fue su debut, y lo sería dos campañas más: de 1956 a 1958. Este Moreno, que formó de interior, era Tomás Hernández, que formaría luego en el Barcelona con Basora, César, Kubala, él y Manchón.

Julio Bernad jugó 128 partidos con el club, permaneció hasta la campaña 1958-1959 (le reemplazaría Severino Reija, que ingresó en el club en la temporada 1959-1960) y luego estuvo muy vinculado al Zaragoza y a la Agrupación de Veteranos del Real Zaragoza. Lo conocí en El Cachirulo en el 75 aniversario del equipo y era un hombre cálido, con espléndida memoria y llevaba con mucho orgullo haber sido futbolista del Real Zaragoza. En el primer volumen del libro ’El largo camino hasta la Recopa’ (1995) de Ángel Aznar Paniagua hay una entrevista con él.


En esta página de Aupazaragoza pueden verse algunos de sus cromos, con ese error de Bernard por Bernad.
http://www.aupazaragoza.com/foro/viewtopic.php?f=1&t=97523&sid=49d9fba42ca5407ce785787b72665c13

ANTONI ARISSA EN TELÉFONICA

Antoni Arissa: el artista que vuelve a ver*

 

Arissa. La sombra y el fotógrafo, 1922-1936.  Comisarios: Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat. PhotoEspaña. Fundación Telefónica de Madrid. Hasta el 14 de septiembre.

 

El viejo mercado de Les Encantes ha dado muchos frutos: alimenta las fotobiografías de Antonio Cardiel, ha inspirado un espléndido libro de José Carlos Cataño, ‘De rastros y encantes’, surte (o surtía) de libros de viejo, de cuadros y de objetos de chamarilería a curiosos, soñadores y buscadores de tesoros. Fue allí donde se vendió una parte del archivo de Antoni Arissa Asmarats (Barcelona, 1900-1980), fotos tamizadas por la sensibilidad, la variedad expresiva y la modernidad. Quien las compró debió de darse cuenta de inmediato de que allí había un fotógrafo lleno de talento, insólito para la época, más olvidado que desconocido, y se puso en contacto con el Museo de Arte Nacional de Cataluña. Por otra parte, el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña posee alrededor de dos mil obras de Arissa, que era impresor y tipógrafo en el negocio familiar en la calle Bruc de Barcelona.

La Fundación Telefónica ha ‘descubierto’ a magníficos profesionales: Luis Ramón Marín, Josep Brangulí y Virxilio Vieitez serían tres ejemplos perfectos. O incluso al argentino Horacio Coppola. Y ahora, en la programación de PhotoEspaña, hace lo propio con Arissa, cuya trayectoria han investigado los comisarios Rafael Levenfeld y Valerntín Vallhonrat. Se exponen en torno a 160 obras de un período no demasiado largo, entre 1922 y 1936, pero sí enormemente fecundo y variado. Antoni Arissa, fascinado por el auge de la fotografía, encuentra en las cámaras un artefacto que le permite desarrollar su sentido artístico, su búsqueda de la belleza y su pasión por el riesgo. Al principio, milita en el pictorialismo, que era el género de moda y el que solía concurrir a los salones fotográficos. Arissa fue galardonado en certámenes nacionales (Figueras y Gijón, entre otros) e internacionales. Curiosamente, en PhotoEspaña, en el Museo Romántico, también se exhibe a un gran fotógrafo pictorialista de Sabadell como Joan Vilatobà (1878-1954), premiado en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 de Zaragoza.

Arissa, dentro de esa corriente tan en boga, hace un poco de todo: instantáneas rurales, alegorías de una supuesta Arcadia, retrata a sus hijas (Margarita y Angeleta era el nombre de dos de ellas) en interiores que ha trabajado como un decorado con atmósferas de cuentos de hadas, pero también se asoma al puerto e incluso capta la ciudad con una asombrosa plasticidad, como sucede con esa serie de Barcelona, matizada de reflejos, donde parece anticiparse al propio Catalá-Roca o a las visiones límpidas de Josef Sudek.

Poco a poco, el fotógrafo evoluciona hacia la abstracción. Hombre informado, se ve una segunda época influenciada por los ecos de la nueva fotografía europea, en la línea de Alexander Rodchenko (cuyo eco es visible en sus picados y contrapicados, en los ángulos inesperados, en la búsqueda de una nueva posición del fotógrafo), de Moholy-Nagy y los artistas de la Bauhaus, de la nueva objetividad alemana. En su última etapa, Arissa, que había sido objeto de un número monográfico de la revista ‘Art de la Llum’ en 1935, se transformó en un fotógrafo obsesionado por la pureza formal, la depuración estilística y el diálogo con el diseño gráfico, las letras y los signos. Pese a esa apuesta más bien constructivista, a esa inclinación tan sutil y perfeccionista, Antoni Arissa siempre pareció dispuesto a mirar el exterior y atrapar nuevas formas de arte y de vida: en las calles, en su casa, en los jardines o en los muelles. A veces no es fácil saber con exactitud en qué momento realizó una foto, por la amplia horquilla de datación, pero eso tampoco es tan determinante ante alguien que posee mirada, arquitectura de la composición, caligrafía del contraluz y una vocación artística espectacular. Tan humana o humanista como conceptual.

Tras la Guerra Civil abandonó la foto y se centró en su oficio.

*Este artículo, por gentileza de Sergio Vila-Sanjuán apareció el miércoles en el suplemento Culturas de La Vanguardia.

 

-La foto la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-494fd6b1084d88ce5942f1338489a345.jpg

La segunda la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-135042d0a42a4250f4a4b0ed8be5ef8e.jpg