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Antón Castro

DANIEL GASCÓN ESCRIBE DEL ABORTO

[Hace unos días, el escritor y traductor Daniel Gascón (Zaragoza, 1981), que trabaja en la revista ‘Letras Libres’, publicaba en su blog este artículo sobre el aborto. Es una reflexión serena que invita a mirar este conficto, que ha desempolvado Alberto Ruiz Gallardón, con sensatez, compromiso y datos.]

 

DELITOS Y FALTAS

Por Daniel GASCÓN

 

Siempre va a haber embarazos no deseados. El aborto es una realidad trágica y traumática, y el objetivo es que, como declaró Bill Clinton, sea “seguro, legal y escaso”. Para ello es necesario que existan una educación sexual y anticonceptivos disponibles, garantías sanitarias, apoyo a la maternidad y un marco legislativo, como el que proporciona la ley española de 2010, una normativa homologable a las de los países de nuestro entorno: Europa occidental, donde el aborto es legal, tiene las tasas de aborto más bajas del mundo. El Partido Popular recurrió la ley de plazos ante el Tribunal Constitucional y ha anunciado que la va a cambiar antes de que haya una sentencia.

Probablemente hay razones pragmáticas: el PP tiene que contentar a los sectores más radicales de sus votantes y las guerras culturales generan mucho ruido y distraen de otros asuntos. Se produce una curiosa paradoja: el gobierno compensa su timidez reformista con celo contrarreformista. Ese brío toma la forma de concesiones al sector más ultramontano de la Iglesia Católica. La ley que pretendía modernizar la educación española ha supuesto la reintroducción de la asignatura de Religión como materia evaluable. Según una encuesta reciente el 70% de los españoles –y el 61% de los católicos practicantes– se opone a esa decisión, que es un asalto al pensamiento científico, pero también facilita una práctica obscena: en muchos centros, los alumnos que escogen religión tienen automáticamente buena nota en esa asignatura. Ahora, ese premio a la fidelidad tribal hace media con la nota del resto de asignaturas: es un soborno mucho más jugoso, y deja en desventaja a quienes no quieran seguir una formación religiosa. En la reforma del aborto, el gobierno también se esfuerza en contentar a unos sectores que, esté dónde esté el Padre, siempre se colocarán a su derecha.

Lo que molesta a los sectores conservadores no es el derecho a la vida, sino la libertad sexual. En las democracias occidentales, la prohibición del sexo antes del matrimonio, del onanismo, del divorcio o de los anticonceptivos son ya batallas perdidas; por eso se redoblan los esfuerzos en torno al aborto. Uno de los motivos principales de que exista un debate público sobre el asunto es una cuestión de localización. El aborto se produce en el terreno que las religiones del Libro han intentado controlar con más insistencia: el aparato reproductor femenino. Si no fuera así, el aspecto político del debate habría quedado cancelado hace tiempo: el debate moral seguiría existiendo, pero sería una íntima cuestión de conciencia. Contrariamente a lo que podría parecer, que el aborto esté despenalizado no significa que sea obligatorio. Y, por otra parte, la vida está llena de cosas que son discutibles o inaceptables según algunos sistemas morales y que sin embargo no son delito. En palabras de Fernando Savater:

Las leyes contemporáneas de las democracias avanzadas no pretenden zanjartodas las disputas morales, sino impedir que lo que unos consideran pecado deba convertirse en delito para todos. Como todo reconocimiento institucional de la libertad de conciencia, ello obliga al incómodo ejercicio de convivir con lo que no nos gusta y aceptar que no se castigue penalmente las transgresiones de lo que nosotros íntimamente nos prohibimos.

La pregunta es: ¿debe una mujer ir a la cárcel por abortar? Ni siquiera lo cree el ministro Ruiz Gallardón. (Y las organizaciones ultracatólicas, abogadas de la tiranía de la mente discontinua que equiparan el aborto con el asesinato y dicen que abortar un embrión es matar a un niño presumiblemente encantador, piden que se prohíba la interrupción del embarazo, no que se clasifique como homicidio.)

Uno de los aspectos más tétricos de la postura del Partido Popular es el paternalismo con el que ha tratado el asunto. Mediante una batería de datos falsos y demagogia –que hizo que una de sus diputadas, Celia Villalobos, abandonara la sesión del Congreso, y ha incluido desde revisiones de Foucault a una pasmosa preocupación por la desigualdad económica–, se ha presentado la mujer que toma una decisión difícil como víctima, como un ser incapaz de decidir sus actos. Es un insulto a la realidad, un menoscabo a la dignidad de las mujeres que abortan y a la inteligencia de los ciudadanos. Volver a una ley de supuestos, como ha anunciado el PP, va en la misma dirección condescendiente: esa normativa, que obliga a una mujer a decir que es incapaz psicológicamente de tener un hijo para poder abortar, es una manera de declarar simbólicamente la minoría de edad mental de las españolas. Que la parte más conservadora de la derecha española, en alianza con la Iglesia Católica, afease a la izquierda su papel en la defensa de los derechos de la mujer a lo largo de la historia, como ha hecho el ministro de Justicia, recordaba por momentos al conde Drácula reprochando un chupetón.

Es posible que la especulación sobre la eliminación del aborto eugenésico sea finalmente una demostración de que el PP se ha aficionado a una de las tácticas preferidas del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero: el globo sonda. Pero, aun así, es inquietante. No se puede impedir que una mujer tenga un hijo sabiendo que va a ser discapacitado o va a tener una malformación. Pero tampoco se le puede obligar a tenerlo. El jesuita Juan Masiá Clavel escribía:

Es ambiguo hablar de malformaciones en general, equiparando casos, desde un simple estrechamiento del conducto esofágico en un síndrome de Down hasta una anencefalia. Tampoco es coherente penalizar la interrupción del embarazo en supuestos seriamente graves, a la vez que se recorta el apoyo con la ley de dependencia a la crianza, sanidad y educación de esa vida discapacitada. Ni se puede lanzar la acusación de antivida a quienes optaron dolorosamente por un mal menor en situación de conflicto, ni es necesariamente provida la postura que impone por motivaciones ideológicas la opción contraria.

[…] un feto anencefálico carece del mínimo neurológico-estructural como soporte para formar una persona, desde respirar autónomamente hasta capacitarse para actos estrictamente humanos. Si hay razones para no interrumpir su alumbramiento, no será por considerarlo realidad humana personal. Su aborto no es comparable a matar un ser humano. Un feto con una malformación incompatible con la vida extrauterina (por ejemplo, agenesia renal irremediable) tampoco sobrevivirá.

En cambio, es delicado el caso de fetos con patología grave incurable, solo con solución paliativa. El doctor Francesc Abel, con doble perspectiva de obstetra y teólogo moral, concluía: “Ante tal diagnóstico prenatal, muchos progenitores solicitan interrumpir la gestación, acogiéndose al tercer supuesto de la ley... Aunque objetivamente cueste asentir, debemos respetar a quienes se encuentran en esta situación y sus decisiones” (Diagnóstico prenatal, Instituto Borja de Bioética, 2001, 3-26).

La consecuencia de esa cerrazón ideológica sería imponerle a una madre un hijo enfermo, y exponerlos a los dos a dificultades y padecimientos. Por ejemplo, una mujer o una pareja puede tener problemas a la hora de pensar en otros hijos: no solo por temor a que la discapacidad vuelva a aparecer, sino por la posibilidad de cargar al hijo menor con el cuidado del mayor. También supone hacerse responsable a sabiendas de que es una persona dependiente y de que te puede sobrevivir. Tampoco es lo mismo tener un hijo discapacitado si tienes dinero que si eres pobre. Y, con los recortes en las ayudas a la dependencia, todavía menos. Desgraciadamente, muchas personas sufren cada día las consecuencias de ese inhumano empecinamiento ideológico: en los países donde el aborto es ilegal no es menos frecuente, pero se realiza en condiciones menos seguras, que a menudo ponen en peligro la vida de las mujeres. Como han hecho los reaccionarios musulmanes, los fundamentalistas católicos –que combinan alegremente dos falsedades cuando se presentan simultáneamente como una mayoría social y una minoría perseguida– se apropian de un lenguaje aparentemente democrático, pero que solo funciona en una dirección: la libertad religiosa es solo la libertad para imponer su religión, y la libertad de expresión es solo la suya. En ese aspecto, los fanáticos religiosos se parecen a las personas que, como decía Groucho Marx, siempre toman bebidas caras, excepto cuando pagan ellos. Es una lástima que el gobierno de todos los españoles esté tan dispuesto a complacer a un sector atrasado y minoritario que muestra tanto entusiasmo por decretar la necesidad del sufrimiento ajeno y tanto empeño por convertir sus pecados en los delitos de todos.

 *La foto de Alberto Ruiz Gallardón está tomada de aqui:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-bb3b442e08ad937b2d6ab30774ec7a93.jpg

MÚSICA PARA MARIANO CARIÑENA

MÚSICA PARA MARIANO CARIÑENA

MARIANO CARIÑENA:

MÚSICA PARA UN MELÓMANO

 

 

 

Concierto-Homenaje a

MARIANO CARIÑENA

Iglesia de Santa Isabel de Portugal

Día 13 de junio de 2013,jueves, 20 h. Foto de José Miguel Marco.

 

Este jueves 13 de junio, a las 20 horas, el dramaturgo Mariano Cariñena (1933-2013) será objeto de un homenaje musical en la Iglesia de Santa Isabel. La música era una de sus grandes pasiones: Bach, Beethoven, Messiaen, Paul Hindemith. Actuarán Eduardo Servera Cariñena a la flauta, y los organistas Luis Antonio González Marín, Saskia Roures Navarro y José Luis González Uriol. Eduardo González y María José Moreno, dos de sus actores y de sus mejores amigos, conducirán el acto.

 

 

PROGRAMA

 

 

MARIANO CARIÑENA

Mariano Cariñena (Zaragoza, 1932-2013) era un humanista integral que amaba el teatro, la música, el arte, la arquitectura, la literatura. Fue uno de los personajes decisivos del teatro de Aragón en el último medio siglo. Se formó en el Colegio Alemán, luego en Jesuitas; realizó estudios de Arquitectura y de Pintura en Barcelona durante tres años, llegó a exponer en la sala Libros de Víctor Bailo, y realizó un curso completo en París, en la Escuela de Beaux Arts, un período que aprovechó para descubrir al poeta Paul Verlaine, al novelista Roger Martin Du Gard y al cantante Georges Brassens, aunque el músico de su vida era Paul Hindemith. También había que agregar a Bach y las ‘Variaciones Goldberg’, a Beethoven y a Oliver Messiaen.

Hijo de médico y militar y de una mujer refinada que tocaba el piano, solía decir que se había aprendido el ‘Claro de luna’ de Beethoven como quien aprende un poema. A principios de los años 60 se vincularía al mundo del TEU de Juan Antonio Hormigón, a Federico Torralba y a Ángel Anadón. En 1963 fundaría el Teatro de Cámara, y en 1971 el Teatro Estable. La lista de sus montajes es amplia: ‘Los mercenarios’ de Torres Naharro en 1972, uno de los empeños de su vida; ‘Oficina de horizonte’ de Miguel Labordeta en 1977, para la que utilizó la música de Messiaen; la ‘Comedia tesorina’ de Jaime de Huete en 1979; ‘A puerta cerrada’ de Sartre en 1986 o, entre otras, ‘Enrique IV’ de Luigi Pirandello en 1990. También llevó varias obras suyas a la escena como ‘Fábula de la fuente y la raposa’, ‘El cuento al revés’ ‘De brujas, moras y diablos’. Montó espectáculos con la Escuela Municipal de Teatro, a la que dirigió durante casi veinte años, hasta su jubilación en 2002, y con Pingaliraina.

Lo hizo casi todo: fue autor, actor, traductor, adaptador, cartelista, escenógrafo y director. Era un estudioso y un investigador del contexto de cada pieza: solía decir que cada obra nacía de un trabajo que tenía algo de tesis doctoral, y de citas con historiadores universitarios y profesores como los citados Ynduráin y Hübner, Juan José Carreras o José-Carlos Mainer. Declaró: “El teatro ha sido mi vida y en cada nuevo montaje he intentado ir algo más lejos. Aprender, mejorar, arriesgar y emocionar”. La creación ha sido su mejor estímulo y la música una de sus pasiones constantes. Tenía abono anual del Auditorio y seguía con mucho cariño los conciertos del grupo Enigma. Él mismo elegía con sumo cuidado y con notable gusto las bandas sonoras de sus espectáculos.

 

ENIGMA, DAVID ROMERO, EROS JACA Y ANTÓN CASTRO, HOMENAJE A CERNUDA

ENIGMA, DAVID ROMERO, EROS JACA Y ANTÓN CASTRO, HOMENAJE A CERNUDA

CONCIERTO DE ENIGMA.

ESTRENO DE UNA PIEZA DE DAVID ROMERO INSPIRADA EN LUIS CERNUDA

INTERVENDRÉ COMO LECTOR DE LOS CINCO POEMAS 

Mañana, martes, cuatro de junio, en la sala Galve del Auditorio, el Grupo Enigma, que dirige Juan José Olives, ofrece un concierto con este programa:

-‘Elegías (homenaje a Luis Cernuda)’, David Romero (Encargo de la OCAZ). Con la participación de Eros Jaca al violonchelo y Antón Castro como recitador de cinco poemas de Luis Cernuda (1902-1963) del libro ‘Las nubes’, entre ellos el famoso poema a Mariano José de Larra.

-’Idilio de Sigfrido’, Richard Wagner (200 aniversario de su nacimiento). Comentarios ilustrados musicalmente antes de la interpretación de la obra a cargo de Juan José Olives).

 

DAVID ROMERO.

Compositor David Romero Martínez, zaragozano, estudió en su ciudad Piano, Dirección de Orquesta y Composición con, entre otros, Consuelo Roy y Juan José Olives. De igual grado que su pasión por la música, es la que siente, en este caso sólo como admirador, de las demás artes en sus diversas expresiones, como la poesía, la cual ha inspirado varias de sus anteriores obras y esta que hoy nos ocupa, Elegías (Homenaje a Luis Cernuda), creada expresamente para el violonchelista Eros Jaca, como solista, y el Grupo Enigma de Juan José Olives. Del texto de las ‘Cinco elegías españolas’, que el poeta sevillano Luis Cernuda compusiera en 1937, han surgido las siguientes cinco breves piezas musicales: ‘Scherzo para un elfo’, ‘Soñando la muerte’, ‘A Larra con unas violetas’, ‘Sentimiento de otoño’, ‘Lamento y esperanza’ La música de David Romero es una escritura reflexiva que utiliza diversas texturas y colores, evocando un clima ensoñador y melancólico a la vez. Esta dualidad es uno de sus puntos más interesantes y representativos en la poesía de Luis Cernuda.

 

EROS JACA. violonchelista

Eros Jaca es un joven violonchelista zaragozano, que cuenta entre sus profesores a Asier Polo, Ralf Gothoni. Claudio Bohorquez, Antonio Meneses o Louise Hopkins.

 

ENIGMA: ORQUESTA DE CÁMARA DEL AUDITORIO DE ZARAGOZA (OCAZ)

La Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza realizó su concierto de presentación el 21 de noviembre de 1995. Desde aquella fecha, la OCAZ, el "Grupo Enigma" ha ido consolidándose, una temporada tras otra, como uno de los proyectos posiblemente más originales y distintos surgidos en los últimos diez años en el panorama de la música española. Gracias al auspicio del Auditorio de Zaragoza y bajo la dirección de Juan José Olives, la Orquesta ha desarrollado una ininterrumpida labor, centrada principalmente, desde sus inicios, en la interpretación y difusión de la música de la pasada centuria y de aquella otra escrita bajo el estricto signo de la contemporaneidad. En sus programas, gran parte de la música actual española, y singularmente aragonesa, convive con obras de los "clásicos del siglo XX" y de los autores más significativos internacionalmente de las últimas décadas. Así, el repertorio de la Orquesta abarca desde Schönberg y Stravinski hasta Britten y Boulez; desde Hindemith o Weill hasta Takemitsu o Berio; desde Falla y Gerhard hasta Oliver Pina, Marco o García Abril; sin olvidar a generaciones más jóvenes de compositores españoles (Rueda, Del Puerto, Charles...) y, en particular, aragoneses (Rebullida, Satué, Montañés...).

 

*En la foto, el compositor David Romero.

FERIA DE HUESCA: ANÉCDOTAS

FERIA DE HUESCA: ANÉCDOTAS

Ayer estuve en Huesca, en la Feria del Libro. Visité, tras aparcar, la librería Estilo; luego vería a Pepa, Loreto y Fernando en la plaza Luis López Allué. Luego fui hacia la Feria donde estaba Javier Hernández, con algunos libros ya dedicados, José Antonio Adell y Luis del Val, que aún se acuerda de cuando nos conocimos y de una larga conversación para ‘El Periódico de Aragón’ en su casa de Majadahonda a mediados los años 90. Adell ha publicado, con Celedonio García, un libro sobre Teruel. Luis del Val es ingenioso y tiene frases para todo. José Giménez Corbatón recibió un premio por la traducción francesa de ‘El fragor del agua’.

Tras la comida, con muchos amigos, entre ellos Olga, profesora de literatura que trabaja sobre Gabriel García Badell, Isabel Peralta (de Nalvay), Chema Aniés (Anónima) y Pablo (de la librería Prólogo), fui a ver el espectáculo de Javier Hernández y Raquel Sobrino en el Museo de Huesca. Cuentos, risas y música de violín, alrededor del personaje popular Cipriano por allí andaban Luis Lles, muy feliz con el éxito de ‘Huesca es un cuento’ y Javier Brun, con sus hijos Mauro y Tristán, que no es un homenaje al Depor (de Mauro Silva y Diego Tristán), sino a Tristan Tzara, eso me dijo. Luego, firmé casi una docena de libros (María Luz me pidió que les firmase uno a sus nietos que estaban en Sanxenxo) y me fui a ver la espléndida exposición de Pedro Avellaned en las salas de la Diputación. Una amplia selección de su obra en collage, con ‘Memoria íntima’, su mejor serie. La exposición es realmente magnífica. Esta semana la comentará Virginia Baig en ‘Artes & Letras’.

Cuando volvía a casa, me ocurrió una cosa curiosa: paré en la gasolinera, compré naranjas de Valencia y cerezas del valle del Jertes, y hablé con Roberto, empleado de la gasolinera. A él y a sus hijos Lorient y Zilia les dediqué un ejemplar de ‘El niño, el viento y el miedo’ (Nalvay).

 

*Cipriano y el violín, una foto de Javi Hernández. Dibujador y contador de historias, acompañado de Raquel Sobrino.

GUILLERMO FATÁS: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. Guillermo Fatás Cabeza (Zaragoza, 1944), catedrático de Historia y ex director de HERALDO, ha sido el pregonero de la Feria del Libro de Zaragoza. Aquí explica su formación, su amor a la ciudad y las claves de su elogio a la cultura y a los libreros.

 

“Declaro mi amor al libro y el librero”

“Estoy enamorado de Zaragoza”

 

¿Qué lugar han ocupado los libros en tu vida?

Como para todos los de mi oficio, son el desahogo, el esparcimiento, el utensilio, la fuente inacabable del placer y del conocimiento. Para un temperamento curioso y preguntón, como es el mío, son una prolongación del propio ser.

 

¿En qué momento te das cuenta de que es un objeto especial?

No me doy cuenta. Mi abuela paterna, Patrocinio Ojuel, era maestra especializada en párvulos. Estudió en Francia y se trajo, entre otras cosas, el método Montessori. No te dabas cuenta de que estabas leyendo y a los tres años lo encontrabas tan natural como hablar, reír o llorar. No sé bien cómo llegué al libro, todo era lectura. Mi cabeza integró las letras de los cuadernos con los rótulos de las tiendas y las páginas de los periódicos y los libros.

 

¿Qué títulos son los primeros que empiezas a leer, cómo eran las ediciones?

Tuve, que recuerde, cuentos de Saturnino Calleja,  devocionarios, a ves ilustrados con unos demonios fascinantes que se llevaban consigo al pecador; muy pronto, Guillermo Brown y Salgari, que me gustaba mucho más que Julio Verne. Con Salgari entré en la historia, lo mismo de Malasia que de Famagusta. Y las fábulas de los estupendos autores españoles. Las autorizadas para niños, claro. Nada de futrosofías. (fornicantrd

 

¿Cómo era vuestra biblioteca familiar?

Una parte era la del abogado y profesor de Derecho que mi padre fue por un tiempo. La otra era abundante y miscelánea: desde ’Manhattan transfer’ o ’Las uvas de la ira’ hasta las series policiacas de Bioy y Borges, pasando por los grandes clásicos de todos los tiempos. Bastante literatura de la guerra civil y de la guerra mundial. Me encantaban la Espasa abreviada y algunos libros de historia del Instituto Gallach. Y muchos libros de fotografía y de arte. La colección Skira me marcó mucho. Mi madre puso la parte francesa. Leía y hablaba bien francés. 

¿Eras lector de biblioteca, eras comprador? ¿Quiénes eran tus libreros de referencia?

Soy comprador, aunque he tenido que retenerme muchas veces. Ahora ya no, pero mi biblioteca profesional fue mucho tiempo mejor que la de la Facultad, qué disparate, y qué ruina. Mi primer librero de referencia fue Pepe Alcrudo, buen amigo de mi padre. Tenía la librería, después de dejar si kiosco, a un tiro de piedra de mi casa. Traía las cosas que no se podían traer. También heredé la afición de mi padre por Víctor Bailo. Y, en fin, pude construirme mi propia relación con los Marquina, Santiago, Luis, Nati, Natibel... Mi padre y Alcrudo fueron mis primeros guías de lectura.

¿Cómo lees? Lo digo porque lo corriges todo, lo subrayas todo, es como si puntuaras el libro de nuevo... ¿Ha sido siempre así o has vivido también la lectura como un placer más inmediato, casi como un abandono?

Leo con lápiz o bolígrafo en la mano y con papeletas blancas. Según sea la obra, la anoto físicamente o lo hago en las papeletas, que a menudo dejo en el interior. Tengo la costumbre (que para mí no es mala, sino buenísima y salvadora) de hacer "orejas" en ciertas páginas. Es verdad, no sé leer sin anotar.

¿Por qué has elegido la carrera de historiador y, en concreto, la Historia Antigua?

Hice bachiller superior de Ciencias y no andaba mal de matemáticas y física (la química me costaba más). Pero en el Instituto Goya descubrí qué eran las Letras, algo que no supe ver en los dos colegios anteriores donde estudié, por razones de vecindad. Los profesores del Goya eran extraordinarios, buenísimos, inolvidables. Tuve que dedicarme un verano a aprender rudimentos de griego para poder cursar el curso preuniversitario de Letras y acceder a la universidad. Eso fue el comienzo. En la Facultad, andaba boquiabiero ante el aluvión de saberes de aquellos catedráticos, estupendos con alguna excepción antipática: Frutos, Lacarra, Ynduráin, Casas Torres, Abbad, Olaechea, María Luisa Ledesma, Antonio Serrano (gran docente olvidado)... Finalmente, me atrajo más que nadie Antonio Beltrán, que me ’capturó’ un verano tórrido, en una excavación arqueológica. 

¿Tres libros decisivos de Historia? O media docena. De Aragón, de España y del mundo. Eso te lo dejo a tu criterio... Algunas sugerencias son muy estimulantes para los lectores...

Fascinante, aunque para lectores avezados, la obra de Gibbon sobre el Imperio Romano, qué talento, qué brillantez, qué capacidad de relación tan asombrosa e inimitable. Sorprendente, por la masa de conocimiento organizado, la ’Historia de Roma’ de Mommsen, que fue un hito trascendental para la gente con mis aficiones. Y, a título más particular, por lo que me descubrió personalmente, la ’Storia della Costizione romana’, de Francesco de Martino. También me llenó de ideas y sugerencias el ’Diccionario filosófico’ de Voltaire, que sigo manejando con provecho.

 

¿Cuál es el libro que más has regalado?

Aparte de alguno de los propios, escritos a veces con Concha, mi mujer, con Gonzalo Borrás, con Eloy Fernández y otros amigos y colegas, he regalado bastantes Quijotes. En los últimos años, las ediciones de Francisco Rico.

 

¿Y el mejor regalo que has recibido? Ese del que te acuerdas a menudo...

Fui muy feliz cuando José-Carlos Mainer me obsequió ’Falange y Literatura’. Por lo que fuera, aún recuerdo aquello con fruición especial. Fue una gran diana lograda por un amigo joven y sabio, la que más rápidamente lo dio a conocer.

 

Eres escritor y editor. ¿Qué te resulta más placentero: escribir o editar?

Si tuviera que elegir, editaría. Lo que yo he escrito puede que no esté mal del todo, pero es prescindible. Mi idea es que lo escrito por mí podría hacerlo otra persona, con tal de aplicarse un poco a la materia. En cambio, editar docenas de trabajos ajenos, normalmente de investigación y estudio, me ha hecho sentir como un cauce, como la herramienta que facilita el flujo del saber.

 

¿Cómo te enfrentas al libro electrónico?

El libro electrónico es un libro. Me interesan todas las maneras del libro, todas sus formas y modalidades. Espero que llegue pronto el libro holográfico, ya tardan en meterlo en nuestras casas, me muero por tener uno.

 

¿Qué ha significado Zaragoza para ti? Es casi una invitación a que nos recuerdes algunos de tus libros, en particular ’De Zaragoza...’, pero son varios, claro...

Yo estoy enamorado de Zaragoza. Me parece mentira que la maltraten así, una ciudad con una historia fantástica, conmovedora, excepcional. No todas nuestras ciudades aparecen en el Quijote, en ’Guerra y paz’, en Lord Byron, en Von Kleist... Por algo será. Mis libros favoritos son varios y casi todos hechos en compañía. ’La Sedetania’, porque puso en el mapa ese territorio ibérico; ’Aragón para ti’ -con Concha- y ’Aragón nuestra tierra’ -con Eloy- porque divulgaron honorablemente las cosas de Aragón; el ’Diccionario de Arte’ -con Gonzalo- porque ha ayudado a muchos miles de estudiantes en el mundo de habla española. Mis trabajos profesionales suenan algo más estrambóticos y los omito.

 

¿Cómo se escribe un pregón, cómo lo has escrito tú?

Declaro mi amor al libro, pero también al librero. Lo he escrito rebuscando en mi memoria remota cosas hermosas y con sustancia que han escrito quienes lo hacían con más acierto y sabiduría que yo. Sé que se puede vivir sin libros, cómo no. Pero no sé si, después de conocerlos, valdría la pena vivir sin ellos.

 

 

PREGÓN DE GUILLERMO FATÁS

[Ayer se inauguraba la Feria del Libro de Zaragoza. Guillermo Fátas fue el pregonero, y me envía su texto lleno de erudición y de claves y complicidades. También se inauguró la de Huesca, cuya pregonera fue una estupenda escritora, Clara Usón. Esta mañana y esta tarde firmaré en ’El niño, el viento y el miedo’ en Huesca y si alguien quiere otra cosa será un placer. Estaré a partir de las doce.]

Feria del Libro – Pregón - Zaragoza, 31 de mayo de 2013

Guillermo FATÁS CABEZA

Un profesor, como yo lo soy, es autor, porque escribe libros, y es librero, porque los vende, es prescriptor cuando los recomienda o exige, y proscriptor cuando les dirige reproches o los descalifica. En ese sentido, me siento  no solo cliente de mis libreros, sino librero de toda la vida.

Librero viene del latín librarius. Inicialmente, la voz designaba a cualquiera que tuviese relación profesional con la confección de escritos, jurídicos, contables o de otra especie, incluido sobre todo quien reproducía los manuscritos, mediante copia manual. No era raro que tuviera a su servicio esclavos instruidos, que dictaban en voz alta a varios más que copiaban al mismo tiempo lo dictado. En griego, estos librarii eran llamados βιβλιογρἀφοι (bibliógrafos) y quienes, además de ocuparse de hacer las copias, las vendían también, eran los βιβλιοπῶλαι (bibliópolas).

En nuestro Mediterráneo, los primeros que conocemos aparecen en Atenas, en el siglo V a. de C. Sus comercios estaban en el ágora y en ellos se hacían lecturas públicas de obras que, hasta la invención de la imprenta, eran siempre de circulación restringida. El testigo pasó de Atenas a Alejandría. En ella, los faraones de lengua y cultura griega, herederos de Alejandro Magno, crearon colecciones prodigiosas de obras literarias y científicas que eran cuidadosamente expurgadas de errores por equipos de sabios a cargo del Estado. Estos ejemplares depurados servían como modelo a las copias manuscrita, que circularon por la ecúmene mediterránea.

También viene de antiguo una tercera función del librarius: ejercer como editor, esto es, promover la redacción de libros nuevos y ponerlos en su tienda, la taberna libraría, al alcance del público interesado. Ya entonces se practicaban la piratería, la venta de copias no autorizadas, las falsificaciones, las atribuciones a un autor que no lo era, etc., de modo que esta clase de problemas solo resultan nuevos y parecen propios de ahora para quienes no se han informado bien. Nuestro Marcial, por citar a un autor cercano, se quejaba repetidamente de que le atribuían textos infames; como cuando pide a un allegado influyente que niegue esa imputación y que grite a Roma: “¡Eso no lo ha escrito mi amigo Marcial!”.[1]

Tampoco son novedad los riesgos que ha afrontado en todo tiempo el difusor del libro. Los económicos, por descontado; pero, también, los penales. En la Atenas del 411 a. C. ya hubo quemas públicas de libros y Roma no escatimó este recurso de control de los espíritus. Un caso rigurosísimo fue el que el emperador Domiciano, a fines del siglo I, aplicó al historiador Hermógenes de Tarso: condenado a muerte por supuestas burlas disimuladas al césar, los librarii que habían manuscrito el texto fueron crucificados por ello.[2]

Es decir, que, para vuestra profesión, no todo son amigos, según demuestran estos ejemplos y como puede verse en esta crítica, nacida de un autor italiano, que escribe a finales del siglo XVI, traducido y adaptado por el español Cristóbal Suárez de Figueroa en 1615.[3]

Así, les censura que vendan libros de los que él considera desaconsejables, vituperio este que a ninguno de nosotros que tenga alguna edad le sonará, por desgracia, desconocido. Esto escribe: “Por de buenos colores que se quieran pintar los Libreros, no dejan también de padecer sus defetos y vicios. Cuanto a lo primero, sin los descuidos en las obras, y costumbre de mentir que ya es hábito en ellos, les atribuyen principalmente los daños que se siguen en la República de libros legos y escandalosos. Porque, como quiera que consigan ganancia (blanco en que siempre ponen la mira), no reparan en esparcir por el mundo tan mala semilla. Encárganse con particular ansia de su impresión, comprando a veces a subido precio lo que de balde sería carísimo. Por maravilla [por casualidad] admiten libros eruditos y doctos, por ser en su conocimiento tanquam asinus ad lyram. Sólo eligen lo que les puede ser útil, y lo que, como dicen, se halla guisado para el gusto del vulgo, cuyo talento en cosas de ingenio descubre quilates de plomo pesado y vil. Mas no paso adelante, supuesto son amigos, y no es bien los irrite; siquiera porque no se muestren poco favorables en el despacho [la venta] deste libro”.

Pero también dice esto otro, consolaos: “La profesión de Librería mereció en todos tiempos ser contada entre las nobles y honrosas, según se puede probar con muchas razones y autoridades. Sin otras trae una eficacísima Polidoro Virgilio [humanista italiano del Cinquecento], diciendo, ser la comodidad de los libros la que adelgaza [afina] los ingenios, y la que abre un camino facilísimo para todas ciencias y disciplinas, incitando maravillosamente nuestros ánimos a los estudios de las letras dignísimas de toda reverencia y honor. Sácase también la nobleza de los Libreros de la grande estimación en que en todos tiempos tuvieron las librerías Emperadores, Reyes, señores particulares, y hombres doctos de toda suerte. (…) Puédese pues decir ser la profesión de los libreros por estremo noble, respeto de estar siempre en compañía de personas virtuosas, y doctas, como Teólogos, Médicos, Legistas, Matemáticos, Humanistas, y otros muchos científicos, con cuya conversación y manejo se vuelven muchas veces más agudos, inteligentes, y pláticos [prácticos, expertos], no sólo del arte, sino de las cosas de todo el mundo. Así son raros los lerdos, y en especial en vender su mercadería. También participan de nobleza, por la limpieza y curiosidad que tienen en sí. Adquiere el arte nombre del beneficio universal que produce a todos; porque de los libros se recibe el modo de entender, y saber lo que se quiere, y no sólo nos hacen poseer ciencias y artes, sino cuanto se puede desear de guerra, estado, amor, letras, manejos de papeles, oficios, y otras cosas. (…)”.[4]

Eso, el librero. ¿Y el libro? En el vestíbulo de mi Facultad la pared del fondo es un gran mural en cerámica de color azul, obra de Ángel Grávalos firmada en 1967, en cuya parte superior derecha, reproduciendo una grafía altomedieval, se lee la pregunta latina Quid est liber, ¿qué es el libro? Ponerla fue idea de Ángel San Vicente y desde entonces nos interpela al entrar, cada día, a quienes allí gastamos nuestras vidas. He seguido la pista del interrogante, con ayuda de mi colega Guillermo Redondo. Procede de un códice del siglo XI y dice así: Quid est liber. Liber est lumen cordis; speculum corporis; uitiorum confusio; diadema sapientium; honorifitentia doctorum; vas plenum sapientiae; socius itineris; domesticus fidelis; hortus plenus fructibus; arcana reuelans; obscura clarificans. Rogatus respondet; iussuque festinate; vocatur properat; et faciliter obediens. Es decir:

“¿Qué es el libro? El libro es lumbre del corazón, espejo del cuerpo, confusión de vicios, corona de prudentes, diadema de sabios, honra de doctores, vaso lleno de sabiduría, compañero de viaje, criado fiel, huerto lleno de frutos, revelador de arcanos, aclarador de oscuridades. Preguntado, responde, y requerido, anda deprisa, llamado acude presto y obedece con facilidad”.

Con el tiempo, diversas manos fueron añadiendo virtudes al listado, de forma que, al final, esta letanía en honor del libro lo hizo, según se colige del texto latino, “luz del corazón, espejo del cuerpo, maestro de las virtudes, expulsor de los vicios, corona de los prudentes, diadema de los sabios, gloria de los buenos, honra de los eruditos, compañero en el viaje, amigo en casa, interlocutor y confabulador del que calla, socio y compañero del que gobierna, alivio del yacente, vaso lleno de sabiduría, frasco de los aromas de la elocuencia, huerto lleno de frutos, prado marcado de flores, principio de la inteligencia, repuesto de la memoria, muerte del olvido, vida del acuerdo; llamado, corre; mandado, se apresura; siempre está pronto; jamás desobediente; preguntado, al punto responde; libérrimo consejero, no adula, no habla para complacer; a nadie perdona, porque a nadie teme; en nada miente, porque nada pide; jamás le molestas; revela los arcanos, esclarece lo oscuro, asegura lo incierto, resuelve lo dudoso; defiende contra la adversa fortuna, modera la favorable, aumenta las riquezas, evita la ruina; pozo inagotable, tesoro inmenso, erario inacabable, paraíso de donde no pueden arrojarte si no quisieres; amenidad de que puedes gozar mientras gustes; maestro gratificante, que te hace sabio si te halla ignorante”.

No puedo decir que no. Sirviendo al libro se sirve a la sociedad entera y eso han hecho entre nosotros libreros inolvidables, que han dejado su marca en Zaragoza en un grado no menor que los artistas y arquitectos que construyen la Zaragoza física, tangible, material. El oxígeno que insufláis en las venas de nuestra comunidad es también cuerpo de Zaragoza. Hablo, entre otros, de Inocencio Ruiz, Víctor Bailo o Luis Boya y de los creadores de linajes como Marquina, Alcrudo, Pons y Muñío. Los Muñío cumplen ahora medio siglo, seguidos por Paco Goyanes, y por Julia y Pepe, también curtidos veteranos; aunque no tanto como nuestro presidente, Joaquín Casanova, que acaba de llegar a su primer medio siglo de ejercicio profesional.

Queridos libreros nuestros: sois grandes resistentes, como herederos de una estirpe de gentes famosas por su fortaleza en los asedios, que no siempre son a cañonazos. Hagamos, todos, votos para que vuestro hermoso oficio prospere. Será señal segura de que también prospera nuestro país.

Guillermo Fatás

31 de mayo de 2013



[1] Véanse por ejemplo, algunos epigramas suyos, que citamos según traducción de José Guillén, Epigramas de Marco Valerio Marcial, IFC, Zaragoza, 2003 (2ª ed.). VII 12: “(…) Mis páginas tampoco hieren a los que en justicia odian ni a mí me gusta la fama a costa de la vergüenza de nadie.¿De qué aprovecha, aunque algunos deseen que [esos versos] parezcan míos (…) si bajo mi nombre vomita veneno viperino el que dice no soportar los rayos de Febo ni la luz del día?”. VII 72 “Y si alguien dijera maliciosamente que son míos unos poemas que rezuman negro veneno, que me aportes [habla a Paulo, importante abogado] tu voz como abogada y que, con todas tus fuerzas y sin parar, grites: “Eso no lo ha escrito mi amigo Marcial”. X 3: “Conversaciones propias de esclavos, asquerosas mordacidades, y repugnantes infamias propias de una lengua chismosa (…) las difunde cierto poeta amigo del anonimato y quiere que parezcan cosas mías. ¿Te crees esto, Prisco? ¿Que el loro hable con voz de codorniz? (…). Manténgase la fama negra lejos de mis libros (…)”. X 33: “Tú, por si acaso unos versos emponzoñados de verde cardenillo dijera una malquerencia envidiosa que son míos, apártalos de mí, como ya haces, y sostén que no escribe tales poemas cualquiera que es leído”.

[2] Lo cuenta Suetonio en su Vida de Domiciano, 10.

[3]  En efecto, su Plaza universal de todas ciencias y artes, Madrid, 1615 (el elogio del librero es su “Discurso CX. De los Libreros”) es en buena parte traducción de La piazza universale di tutte le professioni del mondo (Venecia, 1585), de Tomaso Garzoni Bagnacavallo.

[4] El autor presume también de ser perito en la presentación de la mercancía: “De sus librerías salen diferentes encuadernaciones, como llana de pergamino, dorada de pergamino, a la Italiana verdadera, dorada Breviario, llana de becerro, de Breviario, o Misal, bayo, negro, y otras colores. Breviario de cuatro cortes, dorado, embutido las tablas, matizado de colores, bordadas y matizadas las hojas. Encuadernación de cartones, llana o dorada, libro de coro de Iglesia, de caja y otros. Los instrumentos que intervienen en su magisterio son, plegadera, mazo de hierro, y piedra para batir, telar para coserle con sus clavijas, y aguja larga: reglas para enlomarle con su prensa, ingenio para cortalle, con lengüeta, tornillo, y puerquecilla; sisa para doralle, cabezadas de cordel, y baldrés; varios hierros para labrar tablas y cortes, ruedas y viradores para lo llano, cepillo, gubia, punzón, tijeras, martillo, y otros”.

LAMOV CUMPLE CINCO AÑOS Y LOS CELEBRA EN EL TEATRO PRINCIPAL

LAMOV CUMPLE CINCO AÑOS Y LOS CELEBRA EN EL TEATRO PRINCIPAL

[LaMov, la compañía de danza que dirige Víctor Jiménez, celebra sus primeros cinco años de hoy hasta el domingo. La función de hoy es un homenaje explícito a este primer lustro de trabajo, éxitos, impacto y un grado inequívoco de felicidad y profesionalidad. La foto es de Alberto Rodrigálvarez. Aquí están las funciones de hoy, mañana y pasado, y una pequeña historia de la compañía.]

 

LAMOV

COMPAÑÍA DE DANZA

Dirección: Víctor Jiménez

CINCO AÑOS-FIVE YEARS

www.lamov.es

TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA

31/05/2013, 01/06/13, 02/06/13

LaMov es una compañía de danza que trabaja desde julio de 2008 bajo la dirección de Víctor Jiménez, ex bailarín de la compañía de Víctor Ullate, pupilo directo de Maurice Béjart y bailarín solista de la Ópera de Lyon.

LaMov estrenó el año pasado la producción Momenta (Premio del Público en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca en 2012), un espectáculo que cuenta con la colaboración coreográfica del israelí Itzik Galili y de la compañía británica Chameleon.

En 2011 estrenó tres producciones: Servet o la Soledad, Dos y La Cenicienta. En la primera de ellas, esta compañía de danza afrontó el reto de acercarse a la figura del aragonés Miguel Servet a través de la danza, la música y la pintura, en el quinto centenario de su nacimiento.

Dos (Premio del Público en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca en

2011) nació de la unión de dos discípulos de dos maestros de la danza actual, Maurice Béjart y Nacho Duato, porque se trata de una colaboración entre Víctor Jiménez y Francisco Lorenzo. Con el espectáculo de La Cenicienta -el primer ballet clásico al que se ha enfrentado-, LaMov ha recorrido ya media España.

En 2010 presentó Payasos divinos (Mejor Producción de Danza de Aragón de ese

año), con tres coreografías dirigidas por Víctor Jiménez y Henrique Rodovalho. Y en 2008 y 2009 realizó las producciones El Trovador y Con nuestro cuerpo (Mejor Producción de Danza de Aragón de ese año). La primera de ellas estaba coreografiada por Víctor Jiménez y formaba parte del equipo artístico Jorge Gay, pintor y escenógrafo y Álvaro Zaldívar, asesor musical. La segunda estaba compuesta por tres coreografías: Ostinato, de Antonio Ruz, Nosotros, de Davy Brun y Lo que el cuerpo no recuerda, de Víctor Jiménez.

 

 

B A B E L

Co n s e c u e n c i a s - F r a n c i s c o L o r e n z o

F u t i l e - V í c t o r J imé n e z

T h e Gr amma r o f Si l e n c e - I t z i k Ga l i l i

 

Como una torre cimentada sobre lenguajes variados, sobre creaciones dancísticas de origen diverso, pero que juntas hilvanan un discurso universalmente identificable: el de los temores humanos, el de las obsesiones y los sentimientos.

Producto de la unión de tres de las coreografías más sorprendentes del repertorio artístico de LaMov Compañía de Danza, Babel es un nuevo programa que aúna el testimonio de tres conocidos coreógrafos internacionales - el argentino Francisco Lorenzo, el laureado Itzik Galili y el propio Víctor Jiménez-, en el que la expresividad grupal alcanza la excelencia, sumergiendo al espectador en una actuación sublime y vibrante.

Babel incluye las coreografías del programa Dos – Futile, de Jiménez, y Consecuencias, de Lorenzo -, en lo que había supuesto la unión en escena de dos discípulos de sendos maestros de la danza contemporánea. El primero de ellos, pupilo directo del francés Maurice Béjart, y Francisco Lorenzo, de Nacho Duato como director en España de la Compañía Nacional de Danza (CND).

El constante aprendizaje y un espíritu abierto, sediento de experimentar nuevas formas de expresión plástica a partir de su esencia neoclásica, LaMov incorporó a su repertorio artístico The Grammar of Silence de Itzik Galili, una pieza sorprendente, una evolución de ritmos que remiten al origen, bajo un espectacular juego de arquitecturas lumínicas.

 

 

C O N S E C U E N C I A S

F r a n c i s c o L o r e n z o

El coreógrafo argentino recurre a voces y ritmos de su tierra para llevarnos por un camino de sincera intimidad, de directa conexión con el impulso y sus resultados, con los deseos y las emociones cambiantes.

Acaso viendo la obra te preguntes cómo eres, qué buscas, qué puedes dar y qué quieres obtener, pues estas Consecuencias nos llevan por historias y sentimientos que reconocemos todos en tanto humanos. La aspiración a amar y ser amado, la búsqueda de comprensión, el alborozo de la complicidad, sufrir por saberse traicionado –hay aires de tango-, recurrir a la indiferencia, refugiarse en la soledad y desbordarse en la violencia de deseos y temores, reencontrando al fin la esperanza casi a pesar de uno.

Tenemos una pieza alegre y triste, clara y tenebrosa, de sube y baja, montada en una amalgama de lenguajes musicales y coreográficos sutil, rica y vibrante que nos da aire y espacio para recrear nuestro baúl emocional. Se nos ofrece un tiempo, si doloroso, bello, para escuchar a nuestra propia alma. La que susurra y golpea.

Mariano Moro, dramaturgo

 

FUTILE

Víctor Jiménez

Futile nace a partir de la fotografía que lleva por título “Superpoblación”, de Will McBride, tomada hacia 1969. De esa imagen que, en principio parece una sencilla ombinación de seres humanos dentro de unas cajas de cartón, con una aparente uniformidad y quietismo, el coreógrafo Víctor Jiménez, a través del lenguaje de la danza, pretende explorar el intento del ser humano de liberarse de los condicionamientos que le alienan, aun sin quererlo. El movimiento simboliza aquí la búsqueda de un ser humano más pleno y activo y, en definitiva, más dueño de su vida, aun cuando ello no siempre conlleve el encuentro con la felicidad ni la libertad deseada.

Y aun cuando no siempre en el final de esta búsqueda se halla una vida más feliz, nada en ella es futile, pues lo más propio del ser humano, -o lo menos ajeno-, es ponerse en camino.

 

 

ThE GRAmmAR OF SILENCE (LA GRAmáTICA DEL SILENCIO)

I t z i k G a l i l i

No tiene palabras, "pues las palabras a menudo sirven para separarnos. Todo en la danza se basa en algo tan primitivo y primigenio como el movimiento y la expresión corporal. La danza sirve para descubrir la gramática de las cosas que no tienen palabras", afirma el coreógrafo Itzik Galili.

Esta pieza representa una cierta relación en lucha; es el viaje de un hombre que está buscando ser abrazado. De forma repetida se encuentra con la persona en diferentes entornos, acariciándola, empujándola, acariciándola nuevamente...

“En una relación entre dos personas, siempre existe este lugar silencioso que puede causarnos multitud de interpretaciones erróneas, llenas de bella imaginación. Éste es el momento que yo llamo ‘la gramática’.

Hay muchas interferencias. Se puede escuchar mucho ruido de una frase a otra en el silencio”.

 

CURRÍCULUM

 

Víctor Jiménez es director, coreógrafo y bailarín de LaMov. Está Licenciado en Danza por el Real Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Madrid (RESAD) y ha recibido formación actoral en el Real Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Madrid (RESAD)

Como bailarín empezó en la Escuela de Ballet de Víctor Ullate y desde 1992 formó parte de la Compañía de Víctor Ullate, actual Ballet de la Comunidad de Madrid. En esa compañía fue bailarín solista a partir del año 2001. Después, Víctor Jiménez viajó a Suiza y allí fue bailarín solista principal del Béjart Ballet Lausanne, dirigido por Maurice Béjart. En 2007 se convirtió en bailarín solista del Ballet de la Ópera de Lyon.

Como intérprete, en su repertorio se encuentran ballets clásicos como Las Sílfides, Giselle, Tema y variaciones, Paquita, Concierto barroco y Don Quijote. También creaciones de Maurice Béjart como Huis close, Bhakti II, Bhakti III, La flauta mágica, La consagración de la primavera, Brel y Bárbara, El pájaro de fuego o Siete danzas griegas. Con el Ballet de la Ópera de Lyon ha interpretado coreografías de Kilyan, Mats Ek, Maguy Marin o Forsythe, entre otros.

Desde julio de 2008 es director de LaMov cía de Danza. Para ella ha  coreografiado El trovador, Lo que el cuerpo no recuerda, Payasos divinos, Forget-forgot-forgotten, La Cenicienta, Futile, Server o la soledad y Momenta.

 

 

Sergio Jiménez Lacima, compositor, director de orquesta y pianista, nació en Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Es titulado superior en Dirección de Orquesta y Piano por el Conservatorio Superior de Música de Aragón. También posee un Máster en Dirección de Orquesta por el Conservatorio Superior de Música "Liceu" de Barcelona, becado por la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, y ha ganado varios premios nacionales e internacionales en Composición y Dirección.

En 2009, consiguió una de las tres becas completas convocadas por SGAE para estudiar en el prestigioso Berklee College of Music en Boston (EEUU), donde este año se graduará en la especialidad de Film Scoring (Composición para Cine). En 2010 fue elegido como Director Asistente de la Orquesta Sinfónica de Berklee, así como Compositor Residente en Paramount Pictures Studios.

En 2011 le fue otorgado el "Michael Kamen Award" y fue seleccionado como máximo representante del Departamento de Film Scoring de Berklee. En la actualidad, está inmerso en varios proyectos cinematográficos y escénicos como compositor, Un ejemplo es la música de Futile, que ha compuesto originalmente para este espectáculo. www.sergiojimenezlacima.com

 

 

 

Francisco Lorenzo nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires (Argentina).

Inició sus estudios en compañías independientes y trabajó en el ballet de cámara de su ciudad, hasta ingresar en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde bailó en el ballet de dicho teatro de 1996 a 1998.

Después, pasó a trabajar con Mauricio Wainrot en el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, donde bailó con coreógrafos como Jean-Claude Gallota, David Parsons, Vasco Wellencamp, Nils Christie, Ginette Laurin, Tom Wiggers, Serge Bennathan y Robert North, entre otros. En 2002 se trasladó a Europa y trabajó para la compañía Metros de Barcelona.

Un año después pasó a formar parte de la Compañía Nacional de Danza (CND), donde actualmente desarrolla su trabajo como bailarín principal, bailando todo tipo de repertorio, especialmente las creaciones de Nacho Duato.

Desde su ingreso en la CND, ha trabajado también con Mats Ek, Wim Vandekeybus, William Forsythe, Jiri Kylian y Orjan Anderson, entre otros, tanto en creaciones como en repertorio. Al mismo tiempo, ha realizado varias coreografías para el taller coreográfico de la CND. Nacido en Tel-Aviv, el coreógrafo Itzik Galili es el creador de una extensa obra compuesta por más de 65 coreografías.

Desde 1991 vive en los Países Bajos, donde actualmente dirige en Ámsterdam una compañía basada en sus propios proyectos. Itzik Galili ha trabajado en Groningen como director artístico de la NND/Galili Dance. Volvió a establecerse en Ámsterdam para dirigir junto con Krisztina de Chatel la Dansgroep Amsterdam. Así ha ido creando una serie de eclécticas coreografías, entre las cuales se incluyen For Heaven’s Sake, Mono Lisa, Hikarrizatto, ME, Exile Within, Heads or Tales y Bullet Proof Mama.

También ha creado piezas coreográficas para otras compañías de danza tanto en los Países Bajos como en el extranjero, entre otras: Stuttgart Ballet, Ballets de Monte Carlo, Bayerisches Staatsoper Munich, Gulbenkian Ballet, Scapino Ballet, NDT II, Batsheva Dance Company, Les Grands Ballets Canadiens, Royal Finnish Ballet, Bale da Cidade de Sao Paulo, Royal Winnipeg Ballet, Norrdans, Rambert Dance Company, National Dance Company Wales, Koresh Dance Company, Cisne Negro, Ballet Kiel, Ballet British Columbia, Aspen Santa Fe Ballet, Rambert Dance Company y Het Nationale Ballet.

Itzik Galili ha recibido numerosos premios, como el Final Selection Culture Award (Phillip Morris), por su excepcional talento y su gran contribución a la danza y la cultura en los Países Bajos. En 2006 fue nombrado Caballero de la Real Orden Holandesa Oranje Nassau.

 

IGNACIO OCHOA PUBLICA 'EL BATISCAFO'

IGNACIO OCHOA PUBLICA 'EL BATISCAFO'

Me ha llegado el nuevo libro de Ignacio Ochoa, ‘El batiscafo’ (Proteus), que cuenta la historia del joven Nemo que vive  bajo el fondo del mar y que tiene miedo en salir a tierra. Un día mira por su periscopio y ve un mundo distinto, en movimiento, sugerente, un mundo que le ofrece la visión de una joven, Cristina, que ama las cajas de música. Un día se conocerán... Ignacio Ochoa hace los dibujos y el texto y rinde un homenaje a Julio Verne, a su libro ‘20.000 leguas de viaje submarino’, a la imaginación, al amor y a la amistad, y aborda, desde la poesía, la superación de la agorafobia. El libro está ilustrado con la fuerza, la sutileza y el expresionismo de Ignacio Ochoa, que trabaja con Míchel Supén en la serie de ‘Gigantes y cabezudos’ para Delsan. El libro es realmente sugerente: capta de inmediato el interés del lector.