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Antón Castro

LAMOV CUMPLE CINCO AÑOS Y LOS CELEBRA EN EL TEATRO PRINCIPAL

LAMOV CUMPLE CINCO AÑOS Y LOS CELEBRA EN EL TEATRO PRINCIPAL

[LaMov, la compañía de danza que dirige Víctor Jiménez, celebra sus primeros cinco años de hoy hasta el domingo. La función de hoy es un homenaje explícito a este primer lustro de trabajo, éxitos, impacto y un grado inequívoco de felicidad y profesionalidad. La foto es de Alberto Rodrigálvarez. Aquí están las funciones de hoy, mañana y pasado, y una pequeña historia de la compañía.]

 

LAMOV

COMPAÑÍA DE DANZA

Dirección: Víctor Jiménez

CINCO AÑOS-FIVE YEARS

www.lamov.es

TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA

31/05/2013, 01/06/13, 02/06/13

LaMov es una compañía de danza que trabaja desde julio de 2008 bajo la dirección de Víctor Jiménez, ex bailarín de la compañía de Víctor Ullate, pupilo directo de Maurice Béjart y bailarín solista de la Ópera de Lyon.

LaMov estrenó el año pasado la producción Momenta (Premio del Público en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca en 2012), un espectáculo que cuenta con la colaboración coreográfica del israelí Itzik Galili y de la compañía británica Chameleon.

En 2011 estrenó tres producciones: Servet o la Soledad, Dos y La Cenicienta. En la primera de ellas, esta compañía de danza afrontó el reto de acercarse a la figura del aragonés Miguel Servet a través de la danza, la música y la pintura, en el quinto centenario de su nacimiento.

Dos (Premio del Público en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca en

2011) nació de la unión de dos discípulos de dos maestros de la danza actual, Maurice Béjart y Nacho Duato, porque se trata de una colaboración entre Víctor Jiménez y Francisco Lorenzo. Con el espectáculo de La Cenicienta -el primer ballet clásico al que se ha enfrentado-, LaMov ha recorrido ya media España.

En 2010 presentó Payasos divinos (Mejor Producción de Danza de Aragón de ese

año), con tres coreografías dirigidas por Víctor Jiménez y Henrique Rodovalho. Y en 2008 y 2009 realizó las producciones El Trovador y Con nuestro cuerpo (Mejor Producción de Danza de Aragón de ese año). La primera de ellas estaba coreografiada por Víctor Jiménez y formaba parte del equipo artístico Jorge Gay, pintor y escenógrafo y Álvaro Zaldívar, asesor musical. La segunda estaba compuesta por tres coreografías: Ostinato, de Antonio Ruz, Nosotros, de Davy Brun y Lo que el cuerpo no recuerda, de Víctor Jiménez.

 

 

B A B E L

Co n s e c u e n c i a s - F r a n c i s c o L o r e n z o

F u t i l e - V í c t o r J imé n e z

T h e Gr amma r o f Si l e n c e - I t z i k Ga l i l i

 

Como una torre cimentada sobre lenguajes variados, sobre creaciones dancísticas de origen diverso, pero que juntas hilvanan un discurso universalmente identificable: el de los temores humanos, el de las obsesiones y los sentimientos.

Producto de la unión de tres de las coreografías más sorprendentes del repertorio artístico de LaMov Compañía de Danza, Babel es un nuevo programa que aúna el testimonio de tres conocidos coreógrafos internacionales - el argentino Francisco Lorenzo, el laureado Itzik Galili y el propio Víctor Jiménez-, en el que la expresividad grupal alcanza la excelencia, sumergiendo al espectador en una actuación sublime y vibrante.

Babel incluye las coreografías del programa Dos – Futile, de Jiménez, y Consecuencias, de Lorenzo -, en lo que había supuesto la unión en escena de dos discípulos de sendos maestros de la danza contemporánea. El primero de ellos, pupilo directo del francés Maurice Béjart, y Francisco Lorenzo, de Nacho Duato como director en España de la Compañía Nacional de Danza (CND).

El constante aprendizaje y un espíritu abierto, sediento de experimentar nuevas formas de expresión plástica a partir de su esencia neoclásica, LaMov incorporó a su repertorio artístico The Grammar of Silence de Itzik Galili, una pieza sorprendente, una evolución de ritmos que remiten al origen, bajo un espectacular juego de arquitecturas lumínicas.

 

 

C O N S E C U E N C I A S

F r a n c i s c o L o r e n z o

El coreógrafo argentino recurre a voces y ritmos de su tierra para llevarnos por un camino de sincera intimidad, de directa conexión con el impulso y sus resultados, con los deseos y las emociones cambiantes.

Acaso viendo la obra te preguntes cómo eres, qué buscas, qué puedes dar y qué quieres obtener, pues estas Consecuencias nos llevan por historias y sentimientos que reconocemos todos en tanto humanos. La aspiración a amar y ser amado, la búsqueda de comprensión, el alborozo de la complicidad, sufrir por saberse traicionado –hay aires de tango-, recurrir a la indiferencia, refugiarse en la soledad y desbordarse en la violencia de deseos y temores, reencontrando al fin la esperanza casi a pesar de uno.

Tenemos una pieza alegre y triste, clara y tenebrosa, de sube y baja, montada en una amalgama de lenguajes musicales y coreográficos sutil, rica y vibrante que nos da aire y espacio para recrear nuestro baúl emocional. Se nos ofrece un tiempo, si doloroso, bello, para escuchar a nuestra propia alma. La que susurra y golpea.

Mariano Moro, dramaturgo

 

FUTILE

Víctor Jiménez

Futile nace a partir de la fotografía que lleva por título “Superpoblación”, de Will McBride, tomada hacia 1969. De esa imagen que, en principio parece una sencilla ombinación de seres humanos dentro de unas cajas de cartón, con una aparente uniformidad y quietismo, el coreógrafo Víctor Jiménez, a través del lenguaje de la danza, pretende explorar el intento del ser humano de liberarse de los condicionamientos que le alienan, aun sin quererlo. El movimiento simboliza aquí la búsqueda de un ser humano más pleno y activo y, en definitiva, más dueño de su vida, aun cuando ello no siempre conlleve el encuentro con la felicidad ni la libertad deseada.

Y aun cuando no siempre en el final de esta búsqueda se halla una vida más feliz, nada en ella es futile, pues lo más propio del ser humano, -o lo menos ajeno-, es ponerse en camino.

 

 

ThE GRAmmAR OF SILENCE (LA GRAmáTICA DEL SILENCIO)

I t z i k G a l i l i

No tiene palabras, "pues las palabras a menudo sirven para separarnos. Todo en la danza se basa en algo tan primitivo y primigenio como el movimiento y la expresión corporal. La danza sirve para descubrir la gramática de las cosas que no tienen palabras", afirma el coreógrafo Itzik Galili.

Esta pieza representa una cierta relación en lucha; es el viaje de un hombre que está buscando ser abrazado. De forma repetida se encuentra con la persona en diferentes entornos, acariciándola, empujándola, acariciándola nuevamente...

“En una relación entre dos personas, siempre existe este lugar silencioso que puede causarnos multitud de interpretaciones erróneas, llenas de bella imaginación. Éste es el momento que yo llamo ‘la gramática’.

Hay muchas interferencias. Se puede escuchar mucho ruido de una frase a otra en el silencio”.

 

CURRÍCULUM

 

Víctor Jiménez es director, coreógrafo y bailarín de LaMov. Está Licenciado en Danza por el Real Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Madrid (RESAD) y ha recibido formación actoral en el Real Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Madrid (RESAD)

Como bailarín empezó en la Escuela de Ballet de Víctor Ullate y desde 1992 formó parte de la Compañía de Víctor Ullate, actual Ballet de la Comunidad de Madrid. En esa compañía fue bailarín solista a partir del año 2001. Después, Víctor Jiménez viajó a Suiza y allí fue bailarín solista principal del Béjart Ballet Lausanne, dirigido por Maurice Béjart. En 2007 se convirtió en bailarín solista del Ballet de la Ópera de Lyon.

Como intérprete, en su repertorio se encuentran ballets clásicos como Las Sílfides, Giselle, Tema y variaciones, Paquita, Concierto barroco y Don Quijote. También creaciones de Maurice Béjart como Huis close, Bhakti II, Bhakti III, La flauta mágica, La consagración de la primavera, Brel y Bárbara, El pájaro de fuego o Siete danzas griegas. Con el Ballet de la Ópera de Lyon ha interpretado coreografías de Kilyan, Mats Ek, Maguy Marin o Forsythe, entre otros.

Desde julio de 2008 es director de LaMov cía de Danza. Para ella ha  coreografiado El trovador, Lo que el cuerpo no recuerda, Payasos divinos, Forget-forgot-forgotten, La Cenicienta, Futile, Server o la soledad y Momenta.

 

 

Sergio Jiménez Lacima, compositor, director de orquesta y pianista, nació en Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Es titulado superior en Dirección de Orquesta y Piano por el Conservatorio Superior de Música de Aragón. También posee un Máster en Dirección de Orquesta por el Conservatorio Superior de Música "Liceu" de Barcelona, becado por la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, y ha ganado varios premios nacionales e internacionales en Composición y Dirección.

En 2009, consiguió una de las tres becas completas convocadas por SGAE para estudiar en el prestigioso Berklee College of Music en Boston (EEUU), donde este año se graduará en la especialidad de Film Scoring (Composición para Cine). En 2010 fue elegido como Director Asistente de la Orquesta Sinfónica de Berklee, así como Compositor Residente en Paramount Pictures Studios.

En 2011 le fue otorgado el "Michael Kamen Award" y fue seleccionado como máximo representante del Departamento de Film Scoring de Berklee. En la actualidad, está inmerso en varios proyectos cinematográficos y escénicos como compositor, Un ejemplo es la música de Futile, que ha compuesto originalmente para este espectáculo. www.sergiojimenezlacima.com

 

 

 

Francisco Lorenzo nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires (Argentina).

Inició sus estudios en compañías independientes y trabajó en el ballet de cámara de su ciudad, hasta ingresar en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde bailó en el ballet de dicho teatro de 1996 a 1998.

Después, pasó a trabajar con Mauricio Wainrot en el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, donde bailó con coreógrafos como Jean-Claude Gallota, David Parsons, Vasco Wellencamp, Nils Christie, Ginette Laurin, Tom Wiggers, Serge Bennathan y Robert North, entre otros. En 2002 se trasladó a Europa y trabajó para la compañía Metros de Barcelona.

Un año después pasó a formar parte de la Compañía Nacional de Danza (CND), donde actualmente desarrolla su trabajo como bailarín principal, bailando todo tipo de repertorio, especialmente las creaciones de Nacho Duato.

Desde su ingreso en la CND, ha trabajado también con Mats Ek, Wim Vandekeybus, William Forsythe, Jiri Kylian y Orjan Anderson, entre otros, tanto en creaciones como en repertorio. Al mismo tiempo, ha realizado varias coreografías para el taller coreográfico de la CND. Nacido en Tel-Aviv, el coreógrafo Itzik Galili es el creador de una extensa obra compuesta por más de 65 coreografías.

Desde 1991 vive en los Países Bajos, donde actualmente dirige en Ámsterdam una compañía basada en sus propios proyectos. Itzik Galili ha trabajado en Groningen como director artístico de la NND/Galili Dance. Volvió a establecerse en Ámsterdam para dirigir junto con Krisztina de Chatel la Dansgroep Amsterdam. Así ha ido creando una serie de eclécticas coreografías, entre las cuales se incluyen For Heaven’s Sake, Mono Lisa, Hikarrizatto, ME, Exile Within, Heads or Tales y Bullet Proof Mama.

También ha creado piezas coreográficas para otras compañías de danza tanto en los Países Bajos como en el extranjero, entre otras: Stuttgart Ballet, Ballets de Monte Carlo, Bayerisches Staatsoper Munich, Gulbenkian Ballet, Scapino Ballet, NDT II, Batsheva Dance Company, Les Grands Ballets Canadiens, Royal Finnish Ballet, Bale da Cidade de Sao Paulo, Royal Winnipeg Ballet, Norrdans, Rambert Dance Company, National Dance Company Wales, Koresh Dance Company, Cisne Negro, Ballet Kiel, Ballet British Columbia, Aspen Santa Fe Ballet, Rambert Dance Company y Het Nationale Ballet.

Itzik Galili ha recibido numerosos premios, como el Final Selection Culture Award (Phillip Morris), por su excepcional talento y su gran contribución a la danza y la cultura en los Países Bajos. En 2006 fue nombrado Caballero de la Real Orden Holandesa Oranje Nassau.

 

IGNACIO OCHOA PUBLICA 'EL BATISCAFO'

IGNACIO OCHOA PUBLICA 'EL BATISCAFO'

Me ha llegado el nuevo libro de Ignacio Ochoa, ‘El batiscafo’ (Proteus), que cuenta la historia del joven Nemo que vive  bajo el fondo del mar y que tiene miedo en salir a tierra. Un día mira por su periscopio y ve un mundo distinto, en movimiento, sugerente, un mundo que le ofrece la visión de una joven, Cristina, que ama las cajas de música. Un día se conocerán... Ignacio Ochoa hace los dibujos y el texto y rinde un homenaje a Julio Verne, a su libro ‘20.000 leguas de viaje submarino’, a la imaginación, al amor y a la amistad, y aborda, desde la poesía, la superación de la agorafobia. El libro está ilustrado con la fuerza, la sutileza y el expresionismo de Ignacio Ochoa, que trabaja con Míchel Supén en la serie de ‘Gigantes y cabezudos’ para Delsan. El libro es realmente sugerente: capta de inmediato el interés del lector.

PLÁCIDO DÍEZ RECUERDA A TOMÁS POLLÁN

[Plácido Díez Bella fue director de 'El día de Aragón'. Siempre recuerdo como, mientras yo hacía una entrevista con Néstor Luján, la transcribía, entró en uno de los cuartos de reuniones y me dijo si me gustaría hacer prácticas de verano. Había iniciado la colaboración gracias a Lola Ester. Plácido ha sido una referencia desde entonces. Alguna vez me habló y me presentó, de modo fugaz, a Tomás Pollán, que falleció demasiado pronto. No tuve relación alguna con él, y la verdad al descubrirlo ahora me apena un poco. Un puñado de amigos, le rinden homenaje en el libro 'Acordes para sentir la vida. Pensando en Tomás'. Prosas, poemas, recuerdos: mucho cariño y un tono elegíaco. Plácido Díez le ha puesto un prólogo. Aquí está.]

 

Tomás y Amelia, Amelia y Tomás

 

Y me nacen recuerdos a mansalva

y  me brotan en las húmedas mejillas

tus besos de acogida

y la sal de tus ojos disuelta en la verdad,

el amor, el respeto, el gusto por la vida,

tu alegría brutal ante el paisaje

y tu brutal tristeza ante el dolor del mal

(Casimiro Prada)

 

Y añado, y ante la injusticia. Llevo casi cuatro meses buscando qué decirle a Tomás. Me he bloqueado como se bloquea el alumno ante el maestro, ante la referencia ética con ojos de niño, sonrisa abierta y energía de “tsunami” creativo y tenaz.

 

Tomás fue como un hermano mayor al que descubrí a través de Amelia, mi prima hermana. Dos seres humanos, Tomás y Amelia, Amelia y Tomás, con una asombrosa capacidad de amarse, y de amar a los demás, y de hacer camino juntos: el de la utopía a través del amor desinteresado, el compromiso, el altruismo compasivo y la generosidad cotidiana.

 

Al recibir el mazazo de su muerte, lloré desconsoladamente por las calles de Bolonia donde me encontraba. Siempre creí que, por sus ganas de vivir, ganaría la batalla a la legionella pero esta ya había avanzado irremediablemente.

 

Noqueado por la noticia, busqué el alivio del caminante y el silencio de las iglesias de la ciudad universitaria y roja para encontrarme, una y otra vez, con la desprendida sonrisa del sabio humanista, con la sencillez del que sabe escuchar y abstraerse a cada momento buscando respuestas, y con el ejemplo del luchador que no rebla hasta alcanzar la cima, el objetivo, el Gran Paradiso o lo que se le ponía por delante.

Tomás y Amelia. Amelia y Tomás. Fugaces recuerdos. Un viaje nocturno en tren a Alicante con Amelia para convivir unos días con el ermitaño que se había retirado a estudiar intensivamente inglés junto a la playa de San Juan. Principios de los setenta. El adolescente descubre el compromiso y los riesgos de la lucha por la libertad en ese viaje iniciático.

 

Y aún antes, el vago recuerdo de un universitario de La Bañeza que convivió durante unas semanas con los agricultores de un pueblo del Jiloca turolense en aquella revolución cultural que impulsó un ministro de Educación de la última etapa del franquismo.

 

La playa de San Juan, el Jiloca, siempre Amelia, y el piso de la calle Lorenzo Pardo. Los sonidos del “Wish you were here” de Pink Floyd, citado por Julián Casanova, pero también los del “Give a Little bit” de Supertramp a toda pastilla que te insuflaban  ganas de comerte el mundo. Aquel piso abierto a todo el mundo de paz, a las tertulias, al amor y a la vida en comunidad que se planificaba vía papelitos en la nevera. Un islote de libertad al final de la dictadura. Todavía circulaba el tranvía de San José, el tranvía, quién sabe Tomás, de ida y vuelta.

 

La dignidad del profesor no numerario, la fe que movía montañas del cristiano de base, todavía recuerdo como si fuese ayer la boda con Amelia en una iglesia del barrio de San José con un ritual y un simbolismo rompedor que recordaba a los primeros cristianos, con guitarras, canciones y esperanza, mucha esperanza.

 

Pasó el tiempo, el adolescente se hizo joven y periodista, y vivió desde la distancia, pero sin perderle de vista con el inquebrantable vínculo hacia las personas que te han dejado huella, la etapa del investigador que, junto a Armando Roy, sacaron adelante la cocina de inducción, uno de los inventos que más patentes ha exportado desde Aragón, la etapa del vicerrector comprometido con el equipo del rector Camarena en una transformación de la Universidad de Zaragoza que tuvo sus detractores.

 

Para entonces, Tomás y Amelia ya vivían junto a la arboleda de Macanaz. Otra casa abierta a familiares y amigos desde la que se contempla una de las mejores vistas de Zaragoza.

 

Me viene a la cabeza el Tomás ensimismado que escuchaba las reflexiones del periodista con respetuosa atención. Sabía escuchar y sabía crear atmósferas propicias para la reflexión y el debate.

 

No puedo olvidarme de Miguel y Rubén, los hijos de la vida. Esto también lo aprendí con Tomás y Amelia, que los hijos son hijos de la vida, que no son propiedad de los padres.

 

Y así fueron pasando los años con el hilo conductor del amor a los demás, a la montaña y a la naturaleza virgen, a las sorpresas, a los versos que escribía para Amelia desnudando sus sentimientos. Con el hilo conductor de una pareja única, Tomás y Amelia, Amelia y Tomás, que se querían, que se quieren, con locura.

 

Y digo que se quieren porque Tomás vive en el corazón del discípulo de vida y de valores que escribe estas líneas pero vive sobre todo en el amor de Amelia, que lo alimenta cada día con su indesmayable voluntad, y de amigos como Casimiro Prada, Carmen Magallón, Ricardo Berdié, Julián Casanova, Antonio Colinas, Alberto Pagnussat, Martín Rodríguez Rojo, Emilio Pedro Gómez…….y tantos otros.

 

Termino con unos versos de Emilio: Te has convertido en un lugar para partir de nuevo a la utopía.

 

Tomás, maestro, amigo, referencia ética y de firmes convicciones, nunca te olvidaremos. Seguiremos caminando, como lo hubieras hecho tú, plantándole cara a la devastadora tormenta.

 

Plácido Díez

 

 

MANUEL HIDALGO, CON BUÑUEL Y OTROS, EN 'LA BUENA ESTRELLA'

MANUEL HIDALGO PRESENTA ’EL BANQUETE DE LOS GENIOS’


[Nota de Luis Alegre] Hoy, viernes 24 de mayo, el ciclo de coloquios ‘La buena estrella’, organizado por el Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza, tendrá como invitado al escritor, guionista, crítico de cine y periodista Manuel Hidalgo. 

Durante la sesión se presentará su libro “El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel”, editado por Península. 

El coloquio se celebrará a las 20 horas en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Plaza Basilio Paraíso, 4) y será presentado por el coordinador del ciclo, Luis Alegre, escritor, periodista y profesor de la Universidad de Zaragoza. 

La inspiración de ‘El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel’ arranca de una fotografía mítica que ha dejado testimonio de una reunión legendaria. En noviembre de 1972, el cineasta George Cukor quiso reconocer el talento de Luis Buñuel y le invitó a una comida en su fabulosa mansión de Beverly Hills. A la cita acudieron John Ford, Alfred Hitchcock, Rouben Mamoulian, Robert Mulligan, George Stevens, Billy Wilder, Robert Wise y William Wyler, una pléyade de maestros de Hollywood jamás congregada y retratada en un acto privado. Fritz Lang no pudo acudir por estar indispuesto, pero fue visitado al día siguiente en su casa por el director español, quien cuatro meses después ganaría el Oscar con “El discreto encanto de la burguesía”. 

Cuarenta años más tarde, y cuando se cumplen treinta de la muerte del más universal director español de todos los tiempos, Manuel Hidalgo narra los detalles de aquel banquete y del extraordinario escenario en el que se celebró, al tiempo que, con técnicas narrativas y con multitud de anécdotas, pone en pie un espectacular y apasionante artefacto cinéfilo recreando las vidas y las filmografías de Luis Buñuel y de todos los grandes e inolvidables genios que participaron en aquel histórico almuerzo y esclareciendo sus afinidades y sus diferencias, sus luces y sus sombras, sus peripecias novelescas y su legado personal y cinematográfico.

Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953) es un gran periodista y escritor, autor de las novelas “Olé”, “Azucena que juega al tenis”, “La infanta baila”, “Lo que el aire mueve”, “Días de agosto” y “El pecador impecable” (llevada al cine por Augusto Martínez Torres en 1987 con guión de Rafael Azcona). Ha escrito guiones de películas dirigidas por Felipe Vega o Gonzalo Suárez. Escribe en el diario “El mundo” desde su fundación. El cine ha sido siempre una de sus grandes pasiones. Ha publicado multitud de textos y libros, algunos de ellos dedicados a grandes figuras del cine español (Berlanga, Saura, Fernán-Gómez, Paco Rabal). En “El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel” indaga de una forma muy original y poderosa en el mundo y la personalidad de uno de los mayores genios que España ha aportado a la cultura universal.

 

RADIOTEATRO EN TEA FM

RADIOTEATRO EN TEA FM

LOS HERMANOS MARX VUELVEN A LAS ONDAS

CON EL RADIOTEATRO EN VIVO DE TEA FM

[Nota de Chuse Fernández] El próximo jueves 23 de Mayo, mañana, a las ocho de la tarde, se levantará el telón sonoro del Salón de Actos del Centro de Tecnologías Avanzadas de Zaragoza (Avda. Alcalde Sainz de Varanda, 15) para poner en escena un guión histórico del radioteatro, el primer capítulo del serial "Groucho y Chico, Abogados", de los Hermanos Marx.

Para la puesta en escena de esta pieza de radioteatro, basada en la exitosa serie de los años 30 original de Groucho y Chico Marx titulada “FLYWHEEL, SHYSTER & FLYWHEEL”, el Radioteatro de TEA FM contará con la colaboración de Jaime Ocaña y Pepín Banzo, que pondrán sus voces en los papeles del Sr. Beagle (Groucho Marx) y Emmanuelle Ravelli (Chico Marx) respectivamente.

También tendremos oportunidad de escuchar en escena dos piezas de ficción sonora originales del maestro Federico Volpini: "El monstruo marino" y "Perry Mason".

En esta ocasión, el público asistente actuará como sonidista para añadir los efectos sonoros de algunas de las escenas más importantes de esta triple sesión.

La entrada es libre hasta completar aforo y se entregarán a los asistentes las “gafas 3D para oir la radio” para una óptima escucha.

"Los jueves, radioteatro" acerca al público asistente, obras adaptadas especialmente para radio por el Radioteatro de TEA FM, en las que las voces de los personajes se harán presentes gracias a la desinteresada labor de los miembros del equipo de radioteatro de la Escuela de Radio. El programa "los jueves, radioteatro", que arrancó el pasado 18 de Abril, pretende mostrar en vivo y en directo la magia de este género radiofónico con pequeñas obras que posteriormente serán emitidas por TEA FM.

El próximo 27 de Junio se presentarán nuevas obras de ficción sonora en vivo y en directo.

El programa "Los jueves, radioteatro" se enmarca en un proyecto más amplio y sirve para dar a conocer de una manera práctica las virtudes de este género radiofónico, que tendrá su colofón en el mes de Octubre de este año 2013 con la celebración del 2º Congreso Internacional de Radioteatro y Ficción Sonora.

Pueden ampliar información sobre este evento en www.teafm.net/jueves_radioteatro.html

Se adjunta cartel anunciador de esta segunda sesión de “los jueves, radioteatro” e imágenes del Radioteatro de TEA FM correspondientes a la sesión del pasado mes de Abril.

 

JORGE GONZALVO, SOBRE 'TROPECISTA'

JORGE GONZALVO, SOBRE 'TROPECISTA'

[Jorge Gonzalvo (Zaragoza, 1972) presentó ayer en Los Portadores de Sueños su nuevo libro ilustrado: 'Tropecista', con dibujos de Elena Odriozola (San Sebastián, 1967). He aquí una extensa entrevista con el escritor y uno de los dinamizadores del proyecto Atrapavientos, vinculado a CMA Las Armas y La Casa del Lector]

 

¿Qué le pides a un cuento, qué elementos debe tener?

Un buen cuento tiene que atrapar desde el principio. Bien porque plantea una situación interesante que invita al lector a no dejar la lectura, bien porque hay un elemento de extrañamiento en el texto que consigue el mismo efecto. Yo le pido a un cuento que sea inolvidable, que se quede instalado en la memoria del lector.

¿De dónde le vienen los cuentos a Jorge Gonzalvo?

De cualquier situación, de mi libreta de notas, de la vida real, de una noticia en un medio de comunicación, de un recuerdo o de una situación inesperada. A veces los cuentos reposan mucho tiempo en la cabeza del escritor a la espera de ser escritos. Incluso muchos de mis textos vienen del fondo del cajón. Me gusta que reposen durante varios meses y retomarlos después a ver qué tienen que decir en ese momento.

Rastreo en tu blog y encuentro que este texto es de 2009. ¿Cómo surge, qué lo inspira? ¿Por qué ha tardado tanto en pasar al papel?

En realidad, el texto original es de finales del 2006. Está inspirado en una ilustración de la argentina Isol. Le pedí permiso para subir su imagen con ese texto en mi blog, que por cierto tengo completamente abandonado, y en 2009 colgué la segunda versión de Tropecista. El texto definitivo que se ha publicado ahora es una revisión posterior. Siempre reescribo. Es un ejercicio que me resulta muy útil y constructivo.

 

¿Qué sucede cuando le cambias una letra a una palabra?

Sucede que, a veces, tienes una historia. Tropecista es el resultado de cambiar una letra, establecer un juego de palabras; y la inspiración de esa imagen que mencionaba antes de Isol. Esa transformación se puede quedar en un simple ejercicio de escritura creativa o puedes tirar del hilo e ir más allá. Así nacen muchas ideas.  

Una vez que tienes los personajes y el ámbito onírico, ¿qué querías escribir una historia de amor, de viajes, de aventuras, de tropiezos?

Quería establecer la narración sobre dos personas que están condenadas a tropezar todo el tiempo. No puedo decir que sea una historia de amor, porque es un tema que no me interesa mucho como escritor; pero sí la historia de un encuentro entre dos personajes que se aceptan de manera incondicional, a pesar de sus tropiezos permanentes. Tropiezos físicos y tropiezos emocionales. Quería que el texto tuviese espacio para el sentido del humor y la ternura. Y que fuera muy “francés”.

¿Quiénes son tus maestros, tus estímulos? Parecen verse los autores del OULIPO, Perec, Queneau, Cortázar y ‘Rayuela’, alguien tan distinto como Gianni Rodari.

Adoro a Cortázar. Creo que es uno de esos autores que te cambia la vida. Quizás los personajes de Tropecista tienen algo de cronopios. Acudo con frecuencia a todos los autores que nombras. Trabajamos muchos de sus textos en los talleres de escritura, sobre todo los ejercicios de estilo de Queneau. Creo que es digno de estudio el trabajo que desarrolló en OULIPO. Y  luego está Perez, claro. Muchas de mis propuestas literarias tienen que ver con Perec y con sus “Me acuerdo”. Pero, sin duda alguna, Cortázar es el cuentista definitivo.

¿Qué diferencia tiene este texto con ‘Te regalo un cuento’ o ‘Despedida de tristeza’?

Te regalo un cuento es el primer libro y al que más cariño le tengo. No sólo porque ya camina por su tercera edición y me ha dado muchas alegrías, sino porque me permitió entablar una buena amistad con mis editores (Lóguez) y con la ilustradora Cecilia Varela. Despedida de Tristeza es un texto muy íntimo y del que me siento muy orgulloso. Era una suerte de continuación estética de Te regalo un cuento. Y Tropecista es un paso más allá en mi trayectoria como escritor: una propuesta de escritura más arriesgada pero con más calado estético. Yo diría que es un texto más complicado y más ambicioso.

¿Cuál es tu relación con la poesía?

Mantengo cierta distancia, pero respetuosa. Siempre he dicho que me parece muy complicado escribir buena poesía, y creo que no todos los escritores son capaces de abordar ese terreno con garantías. A mí se me daría terriblemente mal. Eso sí, disfruto mucho con la lectura de autores como Oliverio Girondo, Jaime Sabines y Juan Gelman.

 

¿Para qué tipo de niños escribe Jorge Gonzalvo? Diríase que para los más pequeños no...

Es que creo que no hay que escribir para edades concretas. Y sí, tienes razón, siempre se ha dicho que mis textos no son infantiles. Algunas editoriales han rechazado mis textos porque no eran infantiles. Y me parece bien y soy consciente de ello; y lo asumo.  Yo diría que el resultado final está indicado para niños de cero a cien años. Cada lector adecúa después la lectura a su vivencia personal.

¿Cómo fue el proceso de elaboración del libro?

Le mostré el texto a Elena Odriozola, y enseguida me contestó que sí, que le apetecía ilustrarlo. Lo cual fue una noticia estupenda. Eso fue en 2010 y hasta ahora. El trabajo de ilustración de Elena ha sido muy laborioso y exquisito. La técnica empleada ha requerido que el proceso de edición haya sido muy artesanal y que se alargara en el tiempo. Pero creo que el resultado final merece la pena con creces.

 

¿Cómo defines el trabajo de Elena Odriozola?

Sigo a Elena desde hace muchos años como lector. Y admiro su trabajo y su manera de enfrentarse a un texto. Tuve la suerte en 2008 de colaborar con ella como editor en un álbum que editamos para Expo. Precisamente un relato de Cortázar: Aplastamiento de las gotas. Creo que Elena es una maestra de la narración visual, plantea historias muy interesantes que transitan paralelas al texto. Siempre se ha dicho que en un álbum ilustrado, las imágenes tienen tanta importancia o más que las palabras. Pero Odriozola mejora y amplifica ese concepto. Es una ilustradora muy sutil, organizada y brillante. Me interesa especialmente su trabajo con las texturas y con su permanente búsqueda de nuevas técnicas. Tropecista es un buen ejemplo de ello. Estoy muy agradecido a Elena por haber querido trabajar conmigo en este proyecto.

 

¿Estás contento con la edición de Bárbara Fiore? ¿Queríais que fuera un libro-objeto?

Bárbara Fiore destaca por su exquisitez y por su estupendo catálogo. También por su línea gráfica y el cuidado de sus ediciones. Es genial compartir editorial con autores de la talla de Shaun Tan o Jimmy Liao.  Nosotros no hemos intervenido en el proceso de edición y hemos visto el libro una vez que estaba terminado. Pero, sin duda, la apuesta de la editorial con Tropecista ha sido la de crear un libro hermoso, casi de coleccionista. Una especie de delicatessen literaria.

 

¿Cómo va Atrapavientos y qué supone para vosotros la vinculación con el CMA Las Armas y con La Casa del Lector?

Atrapavientos es un proyecto joven y entusiasta. La plataforma online de cursos de literatura infantil y juvenil tiene cada vez más alumnos y eso nos permite trabajar con una gran motivación. El proyecto del Observatorio LIJ en CMA Las Armas uno de nuestros proyectos prioritarios y aunque hemos comenzado despacio, el interés generado es mucho. Estamos convencidos de que la colaboración entre CMA Las Armas y Atrapavientos aportará muchas iniciativas literarias interesantes en la ciudad. Y, por supuesto, poder seguir de cerca la estela de proyectos referentes como Casa del Lector nos impulsa a fijarnos en cómo mejorar y crecer. El respaldo de César Antonio Molina y su presencia en el Observatorio la semana pasada ha sido un estímulo más para trabajar en el proyecto.

 

MAGDALENA LASALA: UN DIÁLOGO

 

[Ayer, en el Patio de la Infanta, Magdalena Lasala presentaba su nueva novela, ‘La casa de los dioses de alabastro’ (Martínez Roca), en compañía de Encarna Samitier, María Teresa Fernández y Humberto Vadillo. Aquí explicas las claves del libro. Ayer se ofreció, en ‘Heraldo’, una versión resumida de la entrevista.]

 

 

Ya habías abordado el Renacimiento, pero ahora le toca a Zaragoza. ¿Qué es lo que te ha traído aquí, a tu ciudad y a esta época?

Hace mucho que quería dedicarle una de mis novelas a Zaragoza, aunque por ser precisamente la ciudad donde nací y donde vivo, me resultaba más difícil.  Al final, utilicé para ello una de las cosas que más fascinación me han causado: el Patio de la Casa Zaporta, hoy llamado Patio de la Infanta, que he estudiado durante casi veinte años.  La casa de los dioses de alabastro es mi homenaje personal a Zaragoza  rescatando una época de esplendor histórico que parece relegada al olvido, como fue el siglo XVI. Cuando el Justicia Juan de Lanuza fue decapitado en 1591, parece que a esta tierra le fuese cortada la memoria.


-Dices que aquella Zaragoza era como Florencia, otra Florencia, y sin embargo lo que más parece percibirse es el odio, la intolerancia inquisitorial, la difícil convivencia con los judíos conversos... ¿Era así o lo has exagerado por coherencia narrativa?

Zaragoza era apodada “la Harta”, y conocida como “la Florencia de Occidente”; se contaban en más de doscientas las casas nobles y palacios que la embellecían, reflejo de su poderío económico. Aragón miraba al Mediterráneo y Zaragoza recibía las modas de Flandes, Francia e Italia gracias al próspero comercio de sus mercaderes judeoconversos, pero además acogía las novedades intelectuales de Europa y albergaba a los pensadores más importantes e innovadores del momento. La Inquisición fue muy dura con la Corona de Aragón y especialmente con Zaragoza, su capital y cabeza. No he exagerado el maltrato que la “nueva” Inquisición de 1560 infligió a este territorio, al contrario, tuve que seleccionar las referencias para no hacer un relato exclusivamente centrado en los casos inquisitoriales, pero queda mucho por decir de lo que fue un verdadero ensañamiento contra la riqueza económica e intelectual que representaba Zaragoza en aquel momento.


-¿Has querido hacer una novela sobre una ciudad, sobre un amor imposible, sobre el odio, una novela de mujeres, sabias, de nuevo?

Todo a un tiempo, y algo más. Es una novela sobre el amor que narra la historia de muchos amores, como caras de un diamante que visto en su conjunto es una pieza total, el amor como origen de la maravilla y motor de la existencia, que además habla del esplendor olvidado de una ciudad que también amaba la vida en la expresión de su belleza como ciudad. El odio, la traición, la envidia, son los aspectos sombríos inevitables en el trayecto de lo humano, que acechan al amor como trabajos o escalones que han de superarse con valor, y que convierten en sabio a quien realiza su travesía. Las protagonistas de esta novela son sabias porque han aceptado el reto de amar y alcanzar el conocimiento a través del amor.


-Vayamos con los personajes... ¿Por qué las mujeres de los Santángel arrastran una maldición?

Los judeoconversos tuvieron que demostrar la sinceridad de su fe constantemente, y aun así fueron siempre objeto de sospecha y de recelo, como los miembros de la familia Santángel. En la novela se añade a esta desconfianza sobre su apellido la propia historia pasada de las muchas mujeres Santángel ajusticiadas por la Inquisición, por motivos que parecen más relacionados con su condición femenina que otra cosa.


-Una de las cosas que más llaman la atención del libro es la multiplicidad de voces e incluso la presentación del texto, en redonda y en cursiva... ¿Querías crear una polifonía de voces, de puntos de vista, de visiones femeninas?

Son tres voces narrativas las que cuentan una historia total, donde están entretejidas sus propias historias personales, que avanzan desde lo interior a lo exterior hasta completar todo lo que debe ser contado. La tercera voz se descubre al final. Las dos voces principales son Brianda de Santángel y la morisca Perla. He querido hacer un juego de tres voces como tres son las caras de las columnas del Patio de Venus, el patio de la Casa de la familia Zaporta, alrededor del cual transcurre la novela y he construido sus claves desveladas.


-Brianda de Santángel llega a Zaragoza en 1559 y morirá en 1570. De manera sencilla, y sin desvelar, cómo dirías que es, cómo la has querido retratar.


Brianda  es una joven de gran sensibilidad, sobrina de Sabina de Santángel, y viene desde Valencia como institutriz de la hija pequeña de su tía, la niña Leonor.  Brianda vivirá una intensa pasión con Luis Zaporta, el primogénito de su tío, que sirve de hilo conductor para desentrañar los misterios que envuelven la construcción del Patio de Venus, parte central de la mansión de los Zaporta,  y comprenderlo como un templo dedicado al amor y  los amantes. Brianda se parece mucho a la hermana de Sabina, muerta de adolescente, y eso hace que entre ellas se entable una relación especial de memoria restaurada y segundas oportunidades que nos va descubriendo el verdadero motivo de la presencia de Brianda en Zaragoza, relacionado con el destino de todas ellas.


-Es muy importante la complicidad entre las mujeres. ¿Es especial la amistad femenina?

La Casa de los Dioses de Alabastro recrea el universo femenino de las mujeres que conviven en la Casa Zaporta, Sabina, Perla, Brianda, la niña Leonor, Blanca, la pariente de Gabriel…, pero también de las otras mujeres que habitan su memoria.  No se habla de amistad femenina, sino de algo más profundo e intangible: ellas comparten un destino que las obliga a reconocerse, cada cual en su misión insoslayable en relación a lo que tiene que ocurrir.


-El amor está muy presente, al menos en tres historias. ¿Sabría Magdalena Lasala hacer una novela sin amor? ¿Qué significa para ti el amor?

Esta es una novela que parte del amor como elemento primordial para explicar la construcción de la Casa Zaporta, espejo del esplendor de la Zaragoza renacentista, y que utiliza el amor como vehículo para recrear todas las historias de amantes que giran alrededor de una trama muy intensa  que sólo al final se desvela, y que implica a la historia más íntima y primordial del simbolismo zaragozano.  Hay muchas historias de amor en La Casa de los Dioses de Alabastro, porque es una novela de amantes, esencialmente. Amantes que guardan y entienden el amor como un secreto que alumbra desde la oscuridad.  El amor es inacabable como camino de conocimiento y de experimentación,  así lo vivo y lo entiendo.


-Vayamos por partes: una de las historias  sugeridas, es la de Gabriel Zaporta y su segunda esposa Sabina: él decide hacerle un regalo maravilloso como el Patio de la Infanta.
Gabriel Zaporta  mandó construir como regalo de bodas para Sabina de Santángel una casa palaciega a la moda italiana siguiendo los cánones de la época, pero a la que añadió claves que sólo se han descubierto con el paso del tiempo: las ocho columnas de alabastro del maravilloso patio es una carta astral del día de su boda: 3 de junio de 1549.  Hay muchos otros secretos esculpidos en esa maravilla que hoy podemos admirar, rescatada de la demolición en 1903 del resto de la casa, y que se conoce como Patio de la Infanta.  Zaporta se ayudó de eruditos como Miguel Violante para contratar a artistas e inspirarse en motivos librescos de la época, demostrando su gran cultura intelectual y su osadía económica. Pero Sabina fue la gran inspiradora. Gabriel estaba profundamente enamorado de ella.


-Otra determinante y enigmática historia de amor es la de Perla y Jabir, el escultor y sabio... ¿Sería como la segunda novela del libro, capital, la más libresca también, la clave del misterio?


Jabir es un personaje que late a través de toda la novela desde el legado de sus profecías y desde su memoria proscrita, pero es el que conoce el secreto desde el principio, aunque sólo lo podemos descubrir al final.  Igual que Perla, su amante, la que es depositaria de su legado y,  a su pesar, tiene que sacarlo a la luz.  No se sabe quién fue el escultor de las maravillas que están talladas en el Patio  de Venus (o de la Infanta), por eso tuve que crear un personaje que diera explicación a esa incógnita, y es Jabir, mudéjar, nigromante y astrólogo, escultor de los símbolos de la casa Zaporta, que se negó a la conversión y fue asesinado por un complot.  Su amante, la morisca Perla, arrastra el peso de su recuerdo y vivirá su amor más allá de la muerte, descubriendo las profecías que afectan a Zaragoza, a la casa Zaporta y todos sus miembros.

 


-La parte central es la de Brianda y Luis. Una historia de amor imposible, pero no por ellos, sino por la envidia y la Inquisición ¿no?

El amor entre Luis y Brianda está marcado por el destino, igual que el fin de la estirpe de los Zaporta, e igual que la belleza de las mujeres del apellido Santángel. El amor entre Luis y Brianda  es inmortal, y para eso, a veces, tiene que ser imposible en lo terrenal.  Todo lo que ocurre alrededor de su amor, sin embargo, es intenso y muy hermoso, inevitable y motivo de la inmensa envidia de sus enemigos. Su historia es una promesa de eternidad.


En realidad, con esta novela ¿has querido hacer un gran homenaje al Patio de la Infanta y sus enigmas?

Comprendí que mi homenaje a Zaragoza tenía que ser a través de expresar los sentimientos que me produce el Patio de la Infanta. Hoy se llama así a lo que fue patio y parte central de la Casa Zaporta, construida por el mercader judeoconverso y noble de Aragón Gabriel  Zaporta, tesorero del emperador Carlos.  Se llama Patio de la Infanta porque Teresa de Vallabriga vivió en la Casa Zaporta desde 1793 hasta 1820; el pueblo zaragozano la quería mucho y ya para siempre identificó el patio con ella,  hoy lo vemos en la sede central de IberCaja.   Desde hace veinte años ese lugar ha ocupado una parte de mis obsesiones, he respirado sus misterios hasta comprender que necesitaba escribir sobre él, su origen, su memoria, su secreto recóndito…  Ese patio es llamado “espejo” del esplendor renacentista zaragozano.  Pero además lo siento algo mío, cada día me emociona más. Saturno, Apolo, Mercurio, la Luna, Venus, Marte, Júpiter, sus columnas de tres caras me susurran y yo las escucho.


Hay varios malos: Blanca Ramírez y el jurista Gaspar de Aliaga, próximo a la Inquisición. Parecen malos de película, antagonistas feroces de Brianda ella y de Luis Zaporta, él.

Sí, son muy poderosos, además. Representan a los enemigos de lo que todos desearíamos, que el amor sea el victorioso en la contienda entre la luz y la oscuridad.  Pero son muy humanos, encarnan capacidades humanas como la envidia, la ambición, la rabia o la maldad. En el Patio hay representados además de los planetas y los medallones de amantes, los vicios y virtudes que son connaturales a lo humano. El lado sombrío también forma parte de la vida, y los personajes antagónicos son necesarios para simbolizar esa lucha entre el bien y el mal.


También hay un enigma y un libro secreto... ¿Hay algo de verdad o es invención?

Lo tiene que descubrir el lector…


Por cierto, tal como se sugiere en uno de los capítulos más narrativos (el de la Inquisición con el cura y Gaspar y Gabriel), ¿podría ser el Patio de la Infanta un desafío a las convenciones de la iglesia o de la Inquisición?

Sí, sin duda. La belleza excesiva o suntuosidad se consideraba pecado de soberbia y había un edicto promulgado por el rey Felipe II contra los lujos de infanzones y mercaderes adinerados que pretendían imitar, según indicaba, lo que sólo a él le correspondía. Precisamente en Zaragoza, ese edicto fue desoído, lo que molestaba profundamente a los cargos eclesiásticos y emisarios reales. Ese capítulo al que alude tu pregunta es esencial en el desarrollo de la trama, porque plantea la relación de elementos decisivos para la conclusión final del enigma en torno al Patio de Venus y sus moradoras.  

 

*Las fotos son de Columna Villarroya y de Vicente Almazán.

 

LAURA FREIXAS: DEL DIARIO ÍNTIMO

LAURA FREIXAS: DEL DIARIO ÍNTIMO

[Laura Freixas (Barcelona, 1958) presentaba ayer en la librería Cálamo su nuevo libro, ‘Una vida subterránea. Diario 1991-1994’, que publica el sello Errata Naturae de Madrid. He aquí una entrevista sobre el libro y la concepción de su concepción de la escritura. Un amplio fragmento de este texto se publicó en Heraldo.es]

 

¿Por qué y para quién se escriben los diarios?

 El diario en un primer momento se escribe para una misma, para saber dónde está, quién es, para definirse, aunque en realidad ese definirse no es tanto descubrir cómo crear la propia identidad. Claro que quienes somos escritoras profesionales sabemos que es posible que ese diario salga a la luz alguna vez. Existe el riesgo de que eso falsee y limite la escritura. A mí ese riesgo me preocupa -he leído demasiados diarios obviamente escritos pensando en el público, y su falsedad, su composición de un "personaje", me irritan bastante-, y  mi manera de evitarlo es dejar un margen muy amplio entre la escritura y la publicación: un margen de tiempo (veinte años) y un margen de contenido, es decir, la posibilidad que me doy a mí misma y que uso de escribir primero con toda libertad, pero quitar luego, para la publicación, algunas cosas excesivavmente íntimas o que conciernen a terceros o juicios muy duros, etc.

 

Dices en el prólogo que “el diario es un género en la frontera, en el filo de la literatura: eso lo hace paradójico y, para mí fascinante”. En el texto mismo, también lo calificas de intimista. ¿Cuál es el ese misterio del diario? ¿Es o no es literatura?

 Precisamente uno de los atractivos, para mí, de la literatura, es que sus fronteras son fluctuantes, y que quienes escribimos podemos empujarlas. Los géneros establecidos -novela, cuento, ensayo, poesía...- tienen la ventaja de ofrecer una estructura bastante prefabricada, pero eso, que es una facilidad, les da también un punto previsible, impersonal. Yo intento hacer cosas diferentes: por ejemplo publicar mi diario, algo que hacen poquísimos escritores y casi ninguna escritora, al menos en nuestro país. Es un diario también diferente en la medida en que mezcla la materia tradicional de los diarios de escritores -que hablan de libros, de ideas, de la vida literaria...-, con temas raramente tratados en ellos, como la maternidad.

El diario está fechado entre 1991 y 1994, y responde a un periodo de incertidumbre, de búsqueda, de fragilidad. ¿Veías así tu vida?

 Sí, fue una época difícil, aunque vista desde fuera no lo parezca. Tenía una buena situación profesional, económica, personal... pero lo que para mí ha sido siempre lo más importante: mi identidad de escritora, estaba en entredicho. al releerlo me ha sorprendido cómo me hería entonces, a los 30 y tantos, el paso del tiempo, mientras que ahora, con 54, no me duele en absoluto.

¿En qué medida es un texto sobre la vocación literaria?

 Evidentemente es uno de los principales temas, si no el principal, del diario, porque lo es de mi vida. El otro gran tema son las relaciones personales, que en esa época se concretaban en el deseo de tener hijos.

Hay dos cosas curiosas: reflexionas mucho sobre la escritura de una novela y el embarazo, la necesidad de ser madre. ¿Se parece el acto de creación a la maternidad?

 Se parecen mucho, ambos son un deseo de crear algo que lleve la marca de una, aunque los libros son de una más que los hijos, que se hacen independientes y se pertenecen a sí mismos. Yo quería ser escritora más de lo que quería ser madre. De no ser madre me habría consolado; de fracasar como escritora, jamás, habría sido una tragedia. 

Dices: “Estoy desesperada con la novela”. ¿Era para tanto?

Hoy veo que un libro más o menos no es tan importante. Me obsesioné con ese porque ser escritora fue siempre el gran sueño, la mayor aspiración, de mi vida, y terminar esa novela y verla publicada era como el primer obstáculo con que me encontraba, si no lo saltaba no sabía si iba a poder seguir.

¿Es un libro, en cierto modo una novela, sobre la incertidumbre del creador? Por ejemplo, tras leer a José Donoso, constatas que “ni siquiera los escritores –los buenos, quiero decir- son invulnerables a la mediocridad y al fracaso, a la vez, a la vulgaridad, a la fealdad”...

Sí, está bien visto, es un libro sobre las dificultades de todo tipo -no sólo técnicas o de disciplina de trabajo, sino sobre todo, como tú dices, de incertidumbre- que comporta la creación. Supongo que una de las condiciones para conseguir algo en la vida es no idealizarlo demasiado (como intentaba hacerme entender mi psicoanalista), y esa lección de realismo de Donoso me vino muy bien.

En aquellos momentos la sociedad la literaria parecía no interesarte mucho...  dices, por ejemplo, que conocen las novelas de autores como Marías, Benet, Millás, Muñoz Molina..., pero “sus personas físicas me resultan, en comparación con ellas, prescindibles, irreales y hasta un poco irritantes; me estorban”. ¿Sigues pensando lo mismo?

Pues un poco sí, pero no es culpa de nadie, sino mía: me siento torpe en la vida social, o socioprofesional, supongo que por eso trabajo sola en mi casa y no formo parte de ningún cotarro, aunque con el tiempo me hecho algunas, pocas, amistades en el mundo de la literatura.

Por cierto, entre los escritores que salvas claramente figuran tres: Virginia Woolf, Carmen Martín Gaite y Mercè Rodoreda. ¿Qué les debes?

 Les debo dos cosas: una, un modelo personal de cómo ser escritora, algo que no es tan fácil ni obvio como algunos creen; dos: una literatura con personajes femeninos ricos, variados, creíbles. 

¿Qué queda de una colección como El espejo de tinta?

Dio a conocer a autoras y autores que nunca se habían publicado en España (Elfriede Jelinek, Amos Oz), difundió a otras que habían pasado desapercibidas (Clarice Lispector, Jean Rhys), puso de moda los libros de cuentos colectivos (con Cuentos eróticos, Cuentos de terror...) y fue, que yo sepa, la primera en tener una línea sostenida de memorias y autobiografías(Paul Bowles), epistolarios (SYlvia Plath, Marina Tsvietáieva con Rilke y PAsternak, Emily Dickinson...), diarios (Joe Orton). Y como se desprende de los ejemplos que he dado, fue una colección muy paritaria, con  muchas escritoras, aunque no lo hice deliberadamente: entonces no tenía la conciencia que tengo ahora de lo desigual que es la cultura reinante; simplemente publiqué a autoras que me gustaban.

 ¿Por qué en algunos casos dices los nombres de verdad y en otros lugares los enmascaras?

Pongo los nombres auténticos cuando se trata de personas públicas a las que muestro en su faceta pública. Si se trata de personas públicas en su faceta privada, o de personas privadas, he aplicado distintos criterios a la hora de poner o no sus nombres: o bien les he preguntado directamente, o he juzgado por mí misma si les gustaría o no  lo que digo de ellas o ellos.

¿Por qué escriben tan pocos diarios las mujeres?

Porque el sexismo sigue muy vivo aunque ya nadie lo defienda explícitamente, y una de las muchas normas sexistas tácitas es que una mujer se debe ante todo a sus relaciones personales, al ámbito privado; cuando expone su intimidad en una obra literaria, se la ataca, se la ridiculiza, se la rebaja... No hay más que ver lo que ha dicho la crítica, o cierto público, del diario de Susan Sontag o de las obras autobiográficas de Annie Ernaux o de las novelas y la persona de Lucía Etxebarría. 

Al releer el libro, al prepararlo para la edición, ¿cómo te has visto, en qué has cambiado?

Me ha sorprendido verme tan deprimida. Fue una época difícil, de soledad -tenía pareja, pero acababa de llegar a Madrid y no tenía amistades ni relaciones profesionales- y de doble esterilidad, literaria y en cuanto al intento de ser madre. Me siento mucho más alegre, vital, tranquila, y en definitiva feliz, hoy en día.

Tomo la portada de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-aeb7f8b251cb253d4407771a7249c929.png

Y la última foto de Laura Freixas de aquí:

colorpalabras.blogspot.com