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Antón Castro

MUERE EL PINTOR JOSÉ LUIS ZAMORA

MUERE EL PINTOR JOSÉ LUIS ZAMORA

Falleció el pintor hiperrealista y abstracto

José Luis Zamora, de Tarazona



Fue el director del Taller Municipal de pintura y también fue incorporado al grupo de Realismo mágico de Aragón





El pasado viernes, Día de los Enamorados, fallecía de infarto el pintor y maestro de pintura José Luis Zamora. Había nacido en Tarazona, donde perecio, en 1948 y tenía 71 años. Fue incinerado en su ciudad, a la que se había retirado a vivir y trabajar a finales de los 80, y se le despidió en un acto emotivo e íntimo, donde se leyeron fragmentos de la ‘Elegía a Ramón Sijé’, de Miguel Hernández, y algunos recuerdos familiares,

El alcalde de Tarazona, Luis José Arrechea, valoraba así al pintor que había realizado 40 exposiciones individuales, la última entre diciembre de 2019 y enero de 2020 en el Espacio Cultural San Atilano. “José Luis Zamora es una figura indiscutible de la pintura turiasonense. No solo como artista, con su propia obra individual, sino como profesor. Son varias las generaciones que han asistido a sus clases en el Taller Municipal de Tarazona. Para nosotros ha sido muy importante y deja un valioso legado” explica a HERALDO.ES.

El pintor Eduardo Laborda lo recuerda, sobre todo, de los años 70 y 80. Hubo época en las que vendió mucho. Hemos tenido contacto en varias fases de la vida”, decía.

Mila Alcalde, técnico cultural de Tarazona, ha vivido muy de cerca la trayectoria de un pintor que ha pasado por diversas fases: la abstracción, el hiperrealismo, la búsqueda constante a través del óleo, el acrílico, el grabado y el uso de collage y técnicas mixtas, desde la incesante afirmación de su vocación plástica.

Mila Alcalde lo define “como un solitario, muy entrañado con Tarazona. Vivía en el barrio del Cinto, en una casa es de la que se veía todo Tarazona, con sus vistas de tejados, y el Moncayo. Se citaba con sus amigos en los bares, a conversar, pero era un gran trabajador. Un hombre de estudio”, dice. Y explica que su última exposición, que reunía los cuadros realizados en los dos últimos años, se veían las líneas maestras de su inspiración. “Toda era pintura abstracta, pero añadía distintos objetos: llaves, grapas, hierros. tenedores. Además de la pintura convencional, en la que era un maestro le gustaba mucho el collage”. En esa muestra, destacaba el uso del azul: ese “azul Tarazona” o “azul que evocaba los cielos de la ciudad del río Queiles”,.

Recuerda Mila Alcalde que colaboraba con una galería de Tudela, donde expuso sus grabados, igual que hizo con sus piezas de papel, en el Centro Virgen del Río de Tarazona. Uno de los mejores momentos de cu carrera, fue en 1989, en el palacio de Sástago, cuando participó en la muestra ‘Realismo fantástico en Aragón’, con Faustino Manchado y Sierra Barseló; la propuesta cautivó al público. “Poco antes, hizo una exposición de su obra hiperrealista en el Casino de Tarazona y fue la bomba. A la gente le impresionó”, dice Mila.

José Luis Zamora vivió varios años en Barcelona, y participó en varias colectivas. Más tarde se trasladó a Zaragoza, y aquí eligió un camino más bien solitario, ora figurativo, ora abstracto, de indagación, inconformismo y búsqueda. “También vivió un año en Madrid. Y finalmente,se trasladó a Tarazona, donde tenía y tiene mucha familia. Y aquí creó el Taller Municipal de Pintura de Tarazona, que estuvo funcionando hasta hace una década”, agrega Mila Alcalde.

José Luis Zamora solía decir: “Pinto para mí, antes que nada”. Y a propósito de su última muestra, decía que era una muestra un poco de síntesis, ni retrospectiva, donde estaban muchos de sus temas: los objetos, el papel plisado o arrugado, el uso del color monocromo, la obra múltiple, la incorporación del relieve.



 

 

ZINAÍDA HIPPIUS EN SOMOS LIBROS

‘Zinaída Hippius, poemas elegidos’, el cuarto título de Mitades de una gota, la colección de poesía de Somos Libros 

Edición bilingüe (ruso / castellano) prologada por Marta Rebón, traducida por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto, y con documentos manuscritos de la poeta.

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La escritora y poeta Zinaída Hippius (Beliov, 1869 - París, 1945) era conocida como la “musa del cambio de siglo”. Encontró en la escritura el canal idóneo para expresar sus ideas hasta convertirse en una de las representantes más conocidas de la Edad de Plata y una figura clave del simbolismo ruso. 

Si la actividad literaria de Hippius fue prolífica, su actitud vital no dejaba indiferente a quien la conocía. Sus versos son una muestra de las incertidumbres humanas y de la eterna batalla que todos libramos en solitario para encontrar nuestro lugar.

 

“Tened cuidado con la belleza del mal”

“Los años pasan, pero el corazón no muta”

Extracto del prólogo de Marta Rebón ‘Nostalgia de lo que no está en este mundo’:

«Si se me permitiera viajar en el tiempo a un momento de la historia de la ciudad más premeditada del mundo, escogería sin dudarlo los años fin de siècle —en plena efervescencia, propia de un cambio de época, que alumbró tantas sensibilidades originales—, en los que Hippius despejó el cielo para que brillara la constelación de la Edad de Plata rusa. De repente, se obró lo que Víktor Shklovski llamó la “resurrección de la palabra”, que pasaba por recuperar —utilizando el mismo campo semántico— su dimensión sagrada, algo inherente a la condición logocéntrica y mesiánica de la cultura rusa.

Ojalá que en esa visita anacrónica me abrieran las puertas a una de las veladas en la Casa Muruzi, entre cuyos asistentes figuraban escritores, filósofos, artistas y clérigos que debatían sobre el renacer espiritual de los rusos, y pudiera así observar de cerca a Hippius, la llamativa anfitriona de ojos verdes con enigmática sonrisa de Mona Lisa, que no dejaba indiferente a nadie. No solo desplegaba sus ansias de libertad en la métrica, los motivos y las imágenes de sus poemas que nacían de su interior, como una plegaria, sino que entendía que la originalidad también se debía manifestar por fuera, como la propia creación lírica que, según expresó Konstantín Balmont, no es sino “música interior expresada externamente en una sucesión rítmica de palabras”. Porque para los simbolistas, la vida era una lucha de contrarios y solo a través del arte se podía tender un puente que nos conectara con la realidad trascendente. Cada verso debía tener el poder de una iluminación que, por unos instantes, salvaran esa distancia y aplacaran la nostalgia de lo que “no está en este mundo”.»

Poema traducido por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto:

КОНЕЦ

Огонь под золою дышал незаметней,

Последняя искра, дрожа, угасала,

На небе весеннем заря догорала,

И был пред тобою я всё безответней,

Я слушал без слов, как любовь умирала.

Я ведал душой, навсегда покоренной,

Что слов я твоих не постигну случайных,

Как ты не поймешь моих радостей тайных,

И, чуждая вечно всему, что бездонно,

Зари в небесах не увидишь бескрайных.

Мне было не грустно, мне было не больно,

Я думал о том, как ты много хотела,

И мало свершила, и мало посмела;

Я думал о том, как в душе моей вольно,

О том, что заря в небесах — догорела...

 

Final

La llama palpitaba bajo tanta ceniza,

trémula, se apagaba, la última de las chispas,

así como en el cielo primaveral ardía

el alba, yo, ante ti, sin encontrar palabras,

escuchaba en silencio la muerte del amor.

Y mi alma para siempre rendida se sabía

capaz de retener tus palabras al vuelo,

así como no entiendes mis alegrías secretas,

y siempre tan ajena a las cosas etéreas,

ignoras en el cielo las inmensas auroras.

No vino la tristeza, ni me venció el dolor,

pensaba en el tamaño de aquello que quisiste,

en qué poco lograste y lo poco que osaste;

Pensaba en las ventajas de mi espíritu libre,

y en los cielos la aurora, tras consumirse… ardía.

Sobre la colección Mitades de una gota:

La colección Mitades de una gota nace con la vocación de rescatar voces poéticas femeninas del pasado que siguen vigentes, tanto por el contenido de sus versos como por los ideales y valores a los que las autoras elegidas fueron fieles a lo largo de sus vidas. “La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos” escribió Juan Ramon Jiménez, por ello cada título de Mitades de una gota ofrece una selección de poemas, acompañada de una nota biográfica sobre la autora, un prólogo, y de fotografías y documentos manuscritos de cada una de ellas.

La edición es bilingüe en el caso de que la lengua de las poetas no sea el castellano. De esta manera, cada volumen nos permite acercarnos a unas creadoras muy distintas entre sí, pero con algunos aspectos en común: todas nuestras poetas fueron valientes, desafiantes, amaron la literatura y utilizaron las palabras y la poesía como un vehículo para sacudir sus respectivas circunstancias.

Desde Somos Libros hemos creado esta colección con una mezcla de ilusión y respeto enormes hacia las poetas que pretendemos recuperar, y también por la poesía, porque creemos en lo que apuntó Aristóteles de que “la poesía es más profunda y filosófica que la historia”. La colección que arrancó con los poemas de Marceline Desbordes-Valmore, Concha Méndez y Antonia Pozzi sigue con los versos de Zinaída Hippius.

UN DIÁLOGO CON FERRER LERÍN

FRANCISCO FERRER LERÍN. ENTREVISTA

 

 

“Pocos perdonan que machaques

 la convención y el orden”

 

“Si sobreviví al marchamo de raro ahora

también lo haré al de autor revelación”

 

 

Antón CASTRO

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, inventor de palabras y de climas literarios. Es observador de animales y creador de un Bestiario (Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, 2007). Es autor de un libro misceláneo como Papur (Eclipsados, 2008). Su prosa más o menos autobiográfica se recoge en una novela como Níquel (Mira, 2005), ampliada más tarde con Familias como la mía (Tusquets, 2012), que resume su universo literario, su formación, la habilidad con el póquer y la atracción por las aves carroñeras. Su poesía completa se recogió en  Ciudad propia (Artemisa, 2006), pero posteriormente ha publicado dos poemarios más: Fámulo (Tusquets, 2010) y ahora Hiela sangre (Tusquets, 2013). A la erudición y al sarcasmo, a su facilidad y audacia, une su curiosidad y su inmensa ironía. Publicó las entradas de su blog en el libro Gingival del sello Menoscuarto (2012).

 

-En primer lugar, ¿cómo has llevado pasar del anonimato y del silencio a la revelación, al rescate, por decirlo así?

-En mi adolescencia, casi en mi niñez, cuando comencé a escribir no necesitaba ser leído, escribía para mí o, quizá, para nadie, aquello era un ejercicio físico de fácil ejecución, que me producía placer y al que no le daba la más mínima importancia. Luego, cuando volví a la escritura tras más de treinta años de silencio, las cosas cambiaron; de una forma no meditada pero rigurosa reclamé la presencia del lector, sin lector no existía la literatura. Ahora, sumido en la estupefacción ante la avalancha de minoritarios seguidores, reacciono como puedo; en palabras de mi editor y poeta Antoni Marí corro el riesgo de desaparecer, aunque pienso que si sobreviví al marchamo de raro ahora también lo haré al de autor revelación.    

 

-¿En qué medida Níquel te ha devuelto a la escritura, te ha rescatado, por decirlo así?

-Níquel fue sin duda el pistoletazo visible de salida de esta segunda etapa. Invitado a pronunciar una conferencia en Barcelona en el año 2000 asistí, asustado en un principio, al vitoreo y tocamiento de un sector del público que solicitaba de manera urgente mi vuelta al ruedo; eran hooligans durmientes que habían aguardado todos aquellos años para poder comprobar si yo existía. Animado, escribí un guión cinematográfico, Die Rabe, y de él, de modo natural y apenas evolutivo, surgió la novela Níquel. A partir de su publicación en 2005, en Mira editores, no he parado, y aún habrá más.

 

-Por una parte pareces contrario al mito, a la mitificación de tu figura, y a la vez das pequeños datos para crear una suerte de aureola de Bartleby (a la manera de Vila-Matas): evocas ese mundo del póquer, una España de secretos, evocas tu formación literaria que parece casi de película... ¿Quieres hacer tú, de ti mismo, un personaje literario nítido y a la vez difuso, que se acerca y se aleja, que se muestra y que desaparece?

-En la novela Níquel, o mejor en la novela Familias como la mía que la recoge y la acompaña de una segunda parte, los elementos autobiográficos son utilizados de manera descarada, exhibicionista a veces, dándose además la circunstancia de que, en mi caso, esa biografía puede tener matices y circunstancias que se apartan de la del común de los mortales. Ningún narrador, en su sano juicio, despreciaría ese filón, y yo no lo hago. Otra cosa es que me atenga a la realidad más rigurosa; precisamente ese sano juicio me impide desarrollar en profundidad determinados sucesos. Ahí en ese estado pendular de realidad y realidad amputada, de realidad y realidad sustituida por ficción, radica, quizá, la sensación pantanosa del relato, algo que no gusta a muchos lectores que prefieren saber con quién se juegan los cuartos.     

 

-¿Cómo se explica tu fascinación por las aves carroñeras? ¿Qué encuentras en ese mundo?

-A mediados de los sesenta, mientras España empieza a salir del subdesarrollo, descubro la existencia de unas estructuras de 2,7 metros de envergadura que sobrevuelan a gran altura nuestras cabezas a la búsqueda de carroña. Este hecho que no es que sea propio de los cuarenta y cincuenta sino del medioevo, me produce una especial fascinación. Está claro que pertenezco a una estirpe ciudadana y que la vida natural, salvaje, que puede encontrarse en el ámbito rural, la veo con ojos sofisticados, curiosos y por lo tanto científicos. Tengo ocasión de ir a trabajar al Pirineo y es allí donde doy rienda suelta al estudio y fomento de la necrofagia... en la fauna carroñera. 

 

-A veces da la sensación de que estás muy próximo a Ambroise Paré, a Cunqueiro, a Borges, a Perucho... ¿Les debes algo, son maestros tuyos de alguna forma?

-De los autores que citas identifico como inspirador de mis primeros y brumosos versos a Álvaro Cunqueiro, y de mi siguiente obra, a partir de los relatos poéticos de La hora oval, a Jorge Luis Borges. Conocí personalmente a Juan Perucho pero era hombre de cofradía gastronómica y tertulia pueblerina; se ha dicho que mi bestiario es deudor de sus Historias naturales, pero no lo veo así.

 

-Me llama la atención tu sentido del humor: es delirante en ocasiones y a la vez seco; es corrosivo y contenido... Alguien me dijo una vez leyendo una entrevista tuya: qué antipático me resulta... ¿Cómo defines tu humor, tu ironía, tu sarcasmo?

-Debe de ser fruto de mi aversión por el tópico, por cualquier forma de lugar común verbal o en el campo de la acción. De modo ¿inconsciente? me aparto de lo previsible, evito aburrir a mi interlocutor, procuro no repetir; soy un tipo sintético, y lo exijo en los demás. Y en cuanto a la antipatía recuerdo las palabras, del que fue durante tres años mi director en determinado Centro de Estudios, a raíz de la preparación de un curso en el que yo iba a participar como profesor y, en general, acerca de la disciplina en la que trabajábamos: “la ciencia, la investigación, la inteligencia, no deben someterse al imperio de la simpatía, de la condescendencia, del populismo, deja las complacencias para los que carecen de argumentos”. 

 

-Son algunos escritores los que dicen que escriben para que los amen más... ¿Es tu caso?

-Nunca había oído eso. Desde luego es pretencioso porque al decir que los amen más presuponen que ya los aman. El amor es materia reservada, venal, trabajosa, incómoda; no hablo, por supuesto, del amor hacia los hijos; eso es un asunto serio.

 

-Acabas de publicar ‘Hiela sangre’ ¡Vaya título para un poemario! ¿Adónde querías ir a parar?

-Este sintagma procede de la depuración de otros en los que la sangre está presente y que son paráfrasis de un rótulo de mi admirado Antonio Gamoneda.

 

-Uno de los temas capitales, o más constantes del libro, es el de las mujeres. ¿Qué lugar han ocupado en tu vida?

-Un lugar central, que supone comodidad, placer, comunicación verbal, mercantilismo. 

 

-En el libro hay muchas: historias sugeridas, pasiones convulsas, amores carnales, mujeres que quisiste a tu manera... ¿Por qué regresan en este libro?

-Como es sabido a medida que se aproxima la hora final van acudiendo los recuerdos de las personas que conformaron nuestra vida útil. Muchas ya han fallecido, otras agonizan y las que aún pueden moverse han de hacerlo en condiciones de precariedad; ante un panorama de nichos, camas de hospital y sillas de ruedas prefiero recuperarlas mediante el verso que, al menos, resulta más higiénico.  

 

-El sexo anda siempre por aquí como un lugar al que llegar, como un friso de picardías... ¿Qué hay del seductor Francisco Ferrer Lerín? ¿Cómo es la presencia del sexo en tus ficciones?

-El sexo explícito, quizá el único sexo posible, es un material que apenas he utilizado en mi escritura. Quizá en el díptico Familias como la mía, concretamente en su primera parte, Níquel, se cuelen algunas secuencias eróticas que, como ya he dicho en otras ocasiones, no formaban parte del plan inicial de la obra; fue mi mujer Concha Jiménez, ávida lectora experta en márquetin, quien me obligó a incluirlas.

 

-Hablemos de algunas mujeres: empecemos por Leonor...

-Leonor es Leonor Fini, pintora surrealista argentina que, en mi época francesa, disfrutaba del favor de editores como Jean-Jacques Pauvert lo que propició mi conocimiento, no personal, y su influencia en mi entonces incipiente carrera literaria; su obsesión por la forma huevo se refleja en el poema que le dedico en Hiela sangre y pudo ser el germen del título de mi segundo libro de poemas, La hora oval, aunque este aserto, surgido ahora al responder este cuestionario debería verificarse.

 

-Sigamos con Marta Loverdos (“hallo en el arcón esta foto de boda”)...

-Marta Loverdos de Altimira es un monstruo de Frankenstein que vengo arrastrando desde los tiempos en que, gracias a Antonio Fernández Molina, colaboraba en la revista Papeles de Son Armadans, dirigida por Camilo José Cela. Entonces creé a la heroína a partir del apellido griego Loverdos que ostentaba el cónsul de ese país en Barcelona, amigo de mi familia, y de Altimira, leve variación del apellido de una compañera de colegio con la que jugueteaba. Que luego la reutilizara en el blog y en varios libros demuestra la consistencia interna del personaje o, mejor, la necesidad de materializar ciertos impulsos no cumplidos. De hecho le doy imagen en Familias como la mía a través de una fotografía en la que se me ve, en la boda de un familiar, acompañado por una muchacha que se muerde una comisura de la boca, lo que luego me permitió construir una historia de autoingesta facial.

 

 -¿Quién fue, si existió, Mulata o Culata? Pareces sugerir que fue alguien a quien conociste en tu época del póquer...

-Fue una mujer espléndida, de carnes planetarias, experta en artes marciales y filatélicas.

 

-Llama la atención la ironía o el descaro. Dices: “He soñado con la más hermosa de mis cuñadas...” ¿Cuánto hay de provocación, de sinceridad o de revelación en un texto así?

-El profesor de la universidad de Valencia José Luis Falcó está preparando un libro que será una antología de mis textos de carácter onírico. Con los años se duerme menos y, sobre todo, se duerme fragmentariamente, lo que permite, por una simple ley estadística, tener mayor número de posibilidades de recordar lo último que se ha soñado. El texto a que haces referencia tiene ese origen.

 

- Incluso hay un poema dedicado a tu madre. Creo que te he oído decir que parecía una actriz de cine. “A veces pienso que mi madre era una sombra...” ¿Cómo te ha marcado y qué espacio ocupa en tu imaginario y en este libro?

-La frase exacta es “A veces pienso que madre era una sombra”, pertenece al poema ‘Madre estaba allí’ de la sección ‘Prosas’ del libro de poemas Hiela sangre. Se trata de otro sueño, recurrente, en este caso, y, curiosamente, ‘Madre’ no es mi madre sino la de mujer. La mía, María Luisa Lerín, fue actriz de teatro, amateur.

 

-¿Qué diferencias hay entre este nuevo poemario y Fámulo? ¿Qué novedades? Lo digo porque sigues jugando con tus temas: el pasado, la Edad Media o Antigua (aquí aludes a los celtas), creación de lenguaje, pájaros, libros reales y apócrifos...

-Alguien (de mi confianza) ha dicho que Hiela sangre es Fámulo concentrado, y yo añadiría que sus poemas son un repaso a las diversas técnicas que he empleado en mi escritura, de hecho las secciones del libro van de un ‘Postfámulo’ a un ‘Experimenta’.

 

-Dices: “Regresé a los treinta años de mi muerte”. No sé si hablas de un regreso post-mortem o de tu propia experiencia de escritor mudo durante casi treinta años...

-Hablo de un regreso físico post-mortem. La verdad es que no había reparado en la coincidencia con los treinta y tres años de mutismo.

 

- ¿Podrías escribir sin que tus poemas estuvieran llenos de referencias, de citas enmascaradas, de emboscadas al lector?

-Pues sí, y de hecho lo hago. Los dos textos que acabas de aludir ‘Madre estaba allí’ y ‘La casa’ carecen de referencias culturales evidentes. Aunque esto nos llevaría a una ardua disquisición sobre si las referencias no perceptibles deben considerarse. 

 

-¿Podrías explicarnos una parte como ‘Experimenta’ y un poema como ‘Lorra’, por ejemplo?

-El título lo explica; ‘Experimenta’ es una parte de Hiela sangre, la parte final, en la que trato de tensar la cuerda de la experimentación. En una de las solapas se dice que el libro lleva al límite la exploración formal. ‘Lorra’ es un hápax, un vocablo único en determinado contexto, en este caso la obra del Padre Sarmiento Sobre el animal cebra que se criaba en España, y esta condición única promueve la escritura de un poema, su discusión con una persona real y el acompañamiento léxico correspondiente. En todo caso el texto más experimental es ‘El botocudos’, homenaje al concepto próximo a Jorge Luis Borges de la “productividad de la mala traducción”, aquí centrado en la proyección versicular de la traducción, efectuada por un robot, de un artículo sobre los indios botocudos. Pero la experimentación tiene un precio; soy consciente del castigo a que se somete al pionero, pocos perdonan que machaques la convención, el orden.

 

- ¿Qué buscas en tu poesía? ¿Para quién escribes?

-La poesía y cualquiera de los géneros que abordo intento que sirvan como laboratorio del lenguaje; espero que las diversas formas que pueden conseguirse en ese empeño proporcionen placer a mis lectores. Se ha dicho que la poesía sólo es leída por poetas, y esto es una excelente noticia al tratarse de una especie, que como la tórtola turca, está en fase de expansión.

 

-¿Has superado tu condición de raro, crees que la sociedad literaria ha asimilado ya una voz como la tuya?

-Lo de raro es un latiguillo que conviene a los teóricos poco laboriosos. Una simple consulta a los manuales deja ver que un grueso sector de músicos, artistas plásticos y escritores tuvieron una difícil o nula recepción crítica porque se apartaban del canon imperante; otra cuestión, está claro, es la calidad intrínseca de su obra.

 

-Dinos, con la modestia o arrogancia que consideres necesarias, ¿qué te deben de verdad Félix de Azúa o Pere Gimferrer? Ellos siempre te consideran su maestro o un cómplice... ¿Cómo has vivido esa experiencia?

-Félix de Azúa y Pere Gimferrer no me deben nada. Hubo unos años, los que me mantuve alejado de la escritura, que convino considerarme como mentor de esos dos excelentes escritores; yo estaba lejos, dedicado a menesteres no editoriales y parececía que no iba a regresar, por lo que era una referencia no competitiva. Cuando regresé se apagaron esas proclamas. En el fondo la cosa se reduce a probar quién fue el primero.

 

-Tus libros de poesía a veces proponen viajes: viajes en el tiempo, expediciones a la naturaleza. ¿Cómo son tus viajes reales, qué te gusta?

En mi libro Gingival  aparece un texto, ‘Fue feliz’, que dice lo siguiente: “Nunca necesitó viajar. Nunca necesitó expresarse en una lengua que no fuera la suya”.

 

-Es casi una autobiografía. ¿En qué andas ahora, qué prepara el narrador, qué prepara el poeta?

-Ando dándole vueltas a un viejo proyecto: un libro, el breviario ahora llamado Vórtice, que cierre los capítulos que aún mantengo abiertos en los campos de la poesía, la novela y el relato. Y, en el ínterin, estoy metido en la colaboración con quienes preparan tres antologías de mis textos, una de ellas sobre textos inéditos y casi perdidos.

 

 -¿Cuál de todos es el poema que mejor te retrata, el que podría ser tu autorretrato y tu epitafio?

-Mi libro Gingival se cierra con un poema en prosa, si es que existe este género literario, llamado ‘La vida’, que aquí reproduzco:

‘La piel ya quebradiza (ni gota de sol le dijo el médico). Las rodillas machacadas por kilos y kilos de carroña en sacos cargados a la espalda por duras pendientes. Sentado. En la silla de ruedas. Ante el gran ventanal. Que da a la sierra de Onete donde los milanos reales planean al sol. Y ahora, un grupo de estólidas vacas llevan días pastando en el claro del bosque. Pide ayuda al enfermero. Cazador. Corrupto. Que le facilita el arma. El viejo ornitólogo ajusta los pernos. Apoya lento el brazo de trapo. El frío rifle pegado a la cara. Y dispara. Al amanecer una nube de buitres cae del cielo sobre la carne vacuna. Vísceras. Huesos. Ferrer Lerín cree que sueña. Felicidad olvidada. En esta agonía”.

 

-Cualquiera de tus libros está lleno de referencias y autores, pero querría saber quiénes son tus poetas de referencia.

Saint John Perse, Rimbaud, Góngora, Gamoneda, Claudio Rodríguez, Sharon Olds y T. S. Eliot.

 

-Sigo con las preguntas incómodas. ¿Cuáles son esos dos o tres libros de poemas que recomiendas siempre o que más veces relees?

-Citaría los siguientes: Alianza y condena de Claudio Rodríguez. Prólogo de Luis García Jambrina. Ediciones Cálamo. Palencia, 2009. Antología Poética de Saint-John Perse. Selección, traducción y prólogo de Jorge Zalamea, Los Poetas. Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires. 1960. Y Los muertos y los vivos, Sharon Olds. Traducción de Juan José Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas. Edición bilingüe. Bartleby Editores, Madrid, 2006.

15 AÑOS DE RADIO CALAMOCHA

15 AÑOS DE RADIO CALAMOCHA

RADIO CALAMOCHA BRINDA POR SUS 15 AÑOS DE VIDA CON OYENTES, FAMOSOS COLABORADORES NACIONALES Y LAS MÁXIMAS AUTORIDADES DE ARAGÓN

 

 

[Nota de Santiago Martín y su equipo] La emisora local celebró este sábado una cena en el hotel Fidalgo a la que asistieron 250 personas, entre las que se encontraban famosos rostros del periodismo, la sociedad, la cultura o la política, como Javier Lambán, Miguel Ángel Rodríguez o Nicolas Redondo; los actores Eduardo Noriega, Luisa Gavasa, Antonio Resines o Gabino Diego; los periodistas Paco Lobatón y Ramón Arangüena, o la bloguera Isasaweis

El presidente aragonés destacó “la  capacidad de comunicación y la visión empresarial” del periodista José Luis Campos, impulsor de Radio Calamocha en 2005

 

 

(Sábado, 15 de febrero de 2020).- Quince años informando a diario desde la capital del Valle del Jiloca, un hito que Radio Calamocha celebró este sábado rodeado de sus destacados colaboradores e invitados, las máximas autoridades de Aragón y su fiel audiencia, la que le ha convertido en un referente informativo durante este tiempo. Los festejos comenzaron con una cena en el hotel Fidalgo a la que asistieron un total de 250 personas. El presidente de Aragón, Javier Lambán; el vicepresidente Arturo Aliaga; la consejera de Presidencia, Mayte Pérez, y nombres famosos que han pasado por las ondas del programa como los actores Eduardo Noriega, Luisa Gavasa, Antonio Resines o Gabino Diego, o la bloguera Isasaweis, entre otras muchas personalidades, no quisieron perderse esta cita, que continuó con una fiesta musical en el pabellón de la localidad turolense hasta bien entrada la madrugada al ritmo de los Beatles.

 

          Al comienzo de la velada, el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, destacó la valía de hombres como José Luis Campos, periodista y fundador de Radio Calamocha, que hacen posibles “sueños inalcanzables”. “Su capacidad de comunicación, de difusión, de ser propagandista de la provincia y de Calamocha, y también su capacidad empresarial, le convierten en una de las personas que permite que Aragón mire al futuro con optimismo e ilusión”, incidió Lambán. “Yo no vengo a celebrar el XV aniversario de Radio Calamocha, sino a rendir un homenaje sentido y sincero a una persona excepcional [como es José Luis Campos”, remató.

 

Por su parte, el presidente de la Diputación de Teruel y alcalde de Calamocha, Manuel Rando, valoró que la emisora “ha cumplido una función muy importante en el ámbito social, comunicativo y en la difusión de iniciativas culturales y deportivas, algunas de ellas también de ámbito provincial”. Randó también remarcó la “transparencia total” de un medio informativo como Radio Calamocha: “Ha contado la verdad con pruebas fehacientes en un periodo donde hubo corrupción”.  

 

Para el director de Radio Calamocha y del grupo de comunicación Fieldsmedia, José Luis Campos, celebrar el XV aniversario de este medio informativo supone “mucha satisfacción”. “Que una emisora ubicada en un pueblo de 3.500 habitantes, con un censo de 9.900 oyentes, tenga 4.750 es muy importante y es una prueba de que se están haciendo bien las cosas, que se dice la verdad y que contamos lo que la gente necesita escuchar de sus políticos y asociaciones, también en lugares como Monreal del Campo o Fuentes Claras”, compartió.  

 

La velada, en palabras de José Luis Campos, también se convirtió en una reivindicación de la “libertad de información” en un municipio. “Resulta muy duro tener que criticar a alguien cuando sabes que al día siguiente te lo vas a encontrar por la calle y que él y su familia te van a volver la cara. Sin embargo, como siempre le he dicho a mi mujer, Mari Carmen, prefiero no salir de casa por no tener con quien hablar, que hacerlo sabiendo que hay alcaldes que nos han engañado vilmente y no lo hemos contado”, resaltó.

 

Radio Calamocha surgió en 2005 como un proyecto personal del periodista José Luis Campos, profesional de destacada trayectoria en el mundo de la información y la comunicación. El empeño de Campos fue el de “hacer periodismo libre en un pueblo”, en su localidad, pese a los problemas de viabilidad económica y un sector comercial que por entonces se encontraba en retroceso. Tres lustros más tarde, el proyecto está consolidado y en plena expansión. 

Radio Calamocha se ha asentado como medio de referencia en la comarca. Actualmente cuenta con una plantilla de dos periodistas y un técnico, junto con más de una docena de colaboradores, y emite dos horas de programación propia.

 

Además, el grupo Fieldsmedia ha puesto en marcha en enero la nueva emisora COPE Jiloca, asociada a la cadena COPE, para extender así la programación local a toda la comarca. El grupo que dirige Campos gestiona también desde hace dos años con la cadena esRadio una emisora en Orihuela del Tremedal,  que ha llevado a cabo hitos como realizar desde la localidad turolense un programa especial de Año Nuevo de ámbito nacional.

 

La nómina de colaboradores e invitados a la fiesta abarcó el ámbito de la política con otros nombres destacados como los de la portavoz del PP en las Cortes de Aragón, Mar Vaquero, y su homólogo socialista, Vicente Guillén; el delegado del Gobierno de Aragón en Teruel, Benito Ros; el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández; la presidenta de la Comarca del Jiloca, Yolanda Domingo; el alcalde de Monreal del Campo, Carlos Redón, y el del municipio norteño de Ajo, José de la Hoz (Partido Regionalista de Cantabria), fueron otros de los invitados.

 

El periodismo contó con la representación de destacados profesionales como Albert Castillón, Ana Carrillo, Ramón Arangüena, Paco Lobatón, Javier Caraballo o Juan Pablo Polvorinos. El ganador del primer Gran Hermano, Ismael Berio, y Juan Manuel Sánchez, vencedor de MasterChef, fueron otros de los rostros televisivos de la velada.

 

Brillaron también otros invitados del mundo de la cultura como el cineasta Miguel Ángel Lamata, la escritora Vanessa Montfort, los periodistas y escritores Luis Alegre y Antón Castro, el historiador José Luis Corral o el manager Alberto Bongiorno.

 

Durante la ceremonia Silvia Lario, periodista de Radio Calamocha, y algunos de los invitados presentaron las siete tapas gastronómicas elaboradas por el catering del hotel Fidalgo, y maridadas con vinos de la Denominación de Origen Protegida Cariñena.  

La celebración continuó con una actuación en el pabellón ferial con entrada libre. Abbey Road, calificada por la revista musical Moho como la mejor banda tributo a The Beatles del mundo en habla hispana, protagonizó una velada que se alargó hasta bien entrada la madrugada con DJ El Pulpo.

 

JOSÉ LUIS CAMPOS Y EL AMOR POR LA RADIO

 

Todo comenzó un 14 de febrero, Día de los Enamorados, de 2005. Fue cuando el periodista José Luis Campos simbolizó su amor por un medio de comunicación como la radio con la puesta en marcha de la emisora Radio Calamocha. Aquel día comenzó a emitir sus programas un medio de comunicación que ha asistido fielmente a su cita informativa con su audiencia durante estos quince años.

 

En paralelo a su labor en Radio Calamocha, José Luis Campos ha sido asesor y responsable de comunicación en distintas empresas y organizaciones como el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jamón de Teruel o la Feria de Calamocha. En la actualidad, dirige la comunicación y marketing de la D.O.P. Cariñena y es el responsable de relaciones institucionales de la empresa Aldelís (antes Casa Matachín). Es miembro de la Asociación y Colegio de Periodistas de Aragón y de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, de la que fue durante cuatro años vocal de la Junta Directiva.

 

 

TEXTO DE JOSÉ LUIS CAMPOS


Teruel funciona, funciona a pleno rendimiento porque hay varios motores que así lo hacen posible, una de las provincias de la España interior que con más atención se mira. El motor del turismo, la atracción paisajística, del Matarraña, el Maestrazgo y Albarracín, las nuevas tecnologçías, la agroalimentación, Dinópolis…

El paisaje, la historia y el territorio, hombres comprometidos, talentoso y cabales.

Sui funciona Teruel también una de las capitales más importantes como Calamocha.

 

Sueños inalcanzables si no hay hombres y mujeres que lo hacen posible. Un hombre que en Aragçón es profundamente admirado, y conocido. No deja de ser una excusa para que muchos amigos suyos, de dentro y fuera de Aragón, hayamos venido a rendir un homenaje sentido y sincero.  

Capacidad de comunicación, de difusión, de ser propagandista de la provincia y de Calamocha, capacidad empresarial es uno de los hombres que permite que Aragón mire al futuro con optimismo y con ilusión. Personaje excepcional que es José Luis Campos. Yo no vengo a celebrar el XV aniversario sino a rendir homenaje sentido y sincero a un personaje excepcional.

 Que una emisora en un pueblo de 3.500 habitantes, con un censo de 9.900 oyentes, tengamos 4.750 es muy importante.

Haciendo bien las cosas, decir la verdad, contar lo que la gente necesita escuchar de sus políticos y asociaciones. La gente se comunica por diferentes formas, las carreteras, los medios de comunicación son muy importantes, saber quien vive al lado en Monreal, FuentesClaras Orihuela del Tremendal…

 

Celebrar 15 años es mucha satisfacción. Quiero reivindicar esta fiesta al poder ser libre de información de un pueblo. Discutía con Carlos Herrero cuando llegamos al acuerdo de tener Cope Jiloca…

Es muy duro tener que criticar a alguien cuando sabes que no te habla él ni su familia.

3’ Una empresa fantasma, o que una asociación no ha gastado bien el dinero, y ves que hay otro que no te hablar. Mi mujer Mari Carmen, pieza fundamental, me ha dicho ‘mira a ver porque no vamos a poder salir de casa’, pero prefiero no salir de casa por no tener con quien hablar, que salir sabiendo que hay alcaldes que nos han engañado vilmente.

 

Llegamos a la Comarca de Daroca, Teruel, Corredor del Jiloca y Albarracín.

  

Es una riqueza increíble, con tres proyectos. Han sido quince años difíciles y duros, porque en la comunicación interviene un factor económico. Un periodo donde hubo corrupción. Un medio que contó la verdad con pruebs fehacientes. Hay transparencia total, no hacer más que ver si me puede pillar en fuera de juego.

7’ 20 Ha cumplido una función muy importante en el ámbito social, comunicativo y dar voz al desarrollo de iniciativas culturales y deportivas, y también de ámbito importante.

 

DIÁLOGO CON PABLO LORENTE, PREMIO SANTA ISABEL DE PORTUGAL DE POESÍA

DIÁLOGO CON PABLO LORENTE, PREMIO SANTA ISABEL DE PORTUGAL DE POESÍA

Pablo Lorente “La escritura es un

viaje en el tiempo hacia el futuro”

 

“Lo relevante es la mirada

del artista sobre el mundo que nos rodea”

 

El escritor y profesor ha ganado el premio Isabel de Portugal con su libro ‘40’, que publica en la colección Veruela

 

 

¿Qué es ‘40’, una autobiografía, una parada en el camino, una reflexión general? 

40 son los años que acabo de cumplir, personalmente, lo de las cifras no me afecta mucho, pero por lo que veo a mi alrededor es una edad muy simbólica. Este poemario es un alto en el camino, un breve descanso para mirar hacia atrás, y pensar hacia dónde se va. 



¿En qué medida le ha marcado la paternidad? 

Hace poco que hemos tenido un hijo; de repente todo cambia y la vida se convierte en un torbellino. De la paternidad he aprendido el auténtico significado de la palabra amar; que mi tiempo ha dejado de pertenecerme y que lo más importante está fuera de uno mismo.

 

En el libro hay una exaltación de las pequeñas cosas, de los gestos minúsculos. ¿Por qué? 

La vida no puede acabar siendo trabajar e ir a un centro comercial en los ratos libres, debe haber algo más. Al final, en el maremágnum de la ciudad, poder escapar a dar un paseo por la naturaleza, tener tiempo para leer, sentarse con los amigos a comer o a tomar algo se acaba convirtiendo en un lujo, son pequeñas cosas, pero muy importantes.

 

¿Se puede hacer poesía con todo? 

Creo que sí, el material sobre el que un artista trabaja no es lo importante, lo relevante es la mirada del artista sobre el mundo que nos rodea. Varios autores de la Generación del 27 crearon bellísimos poemas sobre elementos fascinantes de la vida cotidiana.

 

¿Qué es lo que le da más miedo al poeta? 

Supongo que será un miedo común a muchos escritores, me aterra que se me acaben las palabras, que no las pueda poseer para poder seguir inventando mundos e historias. En realidad, creo que este temor puede ser sinónimo a que se nos acabe el tiempo.

  

El libro también es como un tratado de desilusiones. ¿De qué está desengañado? 

En lo personal no me puedo quejar de nada, los poemas no hablan tanto de mí como de la sociedad que estamos construyendo, y en muchos momentos me puede el pesimismo: el poder del dinero, la desilusión por los sueños sin cumplir, la dictadura de las nuevas tecnologías, la añoranza de la juventud. Sin embargo, prefiero pensar que este poemario también está cargado de ilusión por un futuro mejor. 

¿Es de verdad fácil escribir poesía, como dice en un poema? 

Sí, es un poema irónico sobre un tema que me preocupa mucho, la palabra y su función en nuestra sociedad. Es fácil escribir poesía, lo difícil es que sea honesta con el público y con uno mismo.

 

Tras escribir un extenso poema sobre ello, ¿ya sabe por qué escribe o seguirá preguntándoselo cada día? 

El acto de escribir encierra un misterio inextricable, en algún momento alguien elige un momento de profunda soledad para crear algo que antes no existía y que no deja de ser efímero para, con suerte, poder compartirlo con los demás. Escribo, sin duda, por el placer que proporciona enfrentarse a la página en blanco.

 

¿Ya ha resuelto para quién se escribe? 

Eso es más difícil, la escritura se convierte en un viaje en el tiempo hacia el futuro, en un diálogo con nuestros coetáneos y, con suerte, con el lector del futuro. Pero sobre todo, se escribe, sobre todo, para uno mismo. No deja de ser paradójico.

 

En el libro también adopta el monólogo dramático y hace hablar a una mujer…  

Cuando lo escribía quería hablar de nuestra sociedad, del paso del tiempo, y de cómo, al cumplir los 40 años, comenzamos a observar que muchos de los sueños y de las ilusiones que habíamos forjado a lo largo de los años no se han cumplido y que, por desgracia, las posibilidades de que se cumplan, menguan con rapidez. Elegí para ello una voz poética que imaginé femenina. Quería experimentar un cierto alejamiento, quería jugar con las posibilidades de la ficción para adentrarme en la reflexión.

 

Hay alusiones a otros autores. A Kafka, a Borges, a Julio Antonio Gómez. ¿Quiénes son los autores que le han marcado y le marcan? 

Borges es inabarcable e infinito como su Aleph, la hondura de sus relatos y de su poesía es conmovedora, y en ocasiones, sus palabras se me cuelan en mis creaciones, como muchos otros clásicos. En general, de los clásicos me impresiona la calidad de su escritura, por esa misma razón espero que este año la gente lea mucho a Galdós, es un placer para los sentidos. 

  

Es profesor de literatura. ¿Podría recomendarnos a nosotros y a sus alumnos tres o cuatro libros de poesía? 

Aunque no es de poesía, ahora estoy fascinado con el ensayo ‘El infinito en un junco’ de Irene Vallejo, que me ha dirigido a la poesía de Anna Ajmatova, entre otras lecturas. Creo que a ningún curioso defraudará la poesía de Miguel Labordeta, que me emociona profundamente. Estos días he leído con mucho placer ‘Sube a nacer conmigo’  de David Conde.

ENTREVISTA CON JOAQUÍN CARBONELL

ENTREVISTA CON JOAQUÍN CARBONELL

Joaquín Carbonell presenta esta tarde, en el Museo Pablo Serrano, su doble disco, que incluye libro, que grabó en el Teatro Principal. [Foto: Juan Miguel Morales.]

 

-¿Has pensado alguna vez por qué te hiciste cantautor?

--Sí. Mi “educación musical” tuvo que ver con el rock y el pop. Estando de camarero en la Costa descubro a los Beatles y me encantan. Me entrego al pop-rock. Pero en Teruel, por la mano de Labordeta y sobre todo, de Sanchis Sinisterra me acerco a la obra de Brassens, Brel, Raimon, Hilario Camacho, Serrat o Atahualpa Yupanqui, y descubro que esos autores cantan textos con un contenido literario mucho más rico que el que practican los del pop.

-¿Qué le debes, de manera especial, a Alloza y a tu padre, republicano?

--Alloza es lo mismo que para cualquiera que haya nacido en un pueblo: el principio de todo, el descubrimiento. Y mi padre fue un estimulante para todo lo cultural: para cantar y para leer. Él era maestro y en mi casa me hablaba constantemente de personajes históricos, de escritores. El primer libro que me regaló fue “Corazón”, de Edmundo de Amicis.


-¿Que aprendió de la vida y de la cultura el joven que se fue a Barcelona y luego a Sitges?

--Esa salida de mi pueblo con 15 años para trabajar en Sitges de botones, fue determinante. Solo hay que imaginar a un adolescente de pueblo que es colocado en la población más europea de España, conviviendo con turistas suecas que entendían el sexo como algo natural, aprendiendo inglés… Eso te marca definitivamente. Fue un verdadero “shock”.

-De manera sencilla, ¿qué te dio el colegio San Pablo y aquel ambiente, en inquietudes, en curiosidad, en sueños?

--Me dio una mirada moderna hacia el mundo. Y eso determina lo importante que son los profesores, que pueden cambiar la vida de sus alumnos o simplemente dejarlos pasar, sin alterarlos demasiado. Teruel nos cambió a todos aquellos que hemos sido llamados “La generación Paulina”. Fuimos el éxito global de una pedagogía basada en la confianza mutua. No he vuelvo a ver nunca un fenómeno semejante.

-¿Por qué decides cantar, quién te marca, quién te empuja?

--Cantar lo hacía desde siempre. Con 16 años era vocalista en la Orquesta Bahía de Alloza. Me encantaban aquellas canciones de Domenico Modugno, de José Guardiola, del Dúo Dinámico… Yo cantaba por pasión, por afición, sin pensar jamás que un día podría editar discos.

-A modo de balance, ¿cuál es la huella real de Labordeta en tu vida: cantasteis juntos, estudiaste con él, le dedicaste un libro…?

-Es determinante. No es corriente en los años finales de los 60 encontrarte con un profesor que te valora más por cómo vas madurando, evolucionando, por cómo aplicas el sentido común, que por lo que estudias, que en el fondo es una cuestión de memoria… Siempre estuve a su vera y siempre lo tuvo como maestro. Cuando cantábamos juntos, y al final se acercaba la gente a saludarnos, yo me hacía a un lado y lo dejaba a él atendiendo al personal. Me miraba a veces, como diciendo, “¡Anda, no te escaquees!” Eduardo y yo nos reíamos y le decíamos: “¡Venga, Labordeta, que para eso eres tan famoso!” ¿Y sabes?, de alguna forma noto que ahora me toca ejercer ese papel. Ahora descubro lo mucho que la gente puede querer a tipos como nosotros.

 -¿Qué tipo de cantautor has querido ser, cuál ha sido tu implicación con Teruel y sus paisajes y sus gentes?

--No tengo claro qué tipo de cantautor quería ser, porque tengo muchas influencias. A ratos me encantan las rancheras porque en la sinfonola del Gato Negro de mi pueblo siempre estaba sonando Jorge Negrete. Me gusta mucho el flamenco, y por eso aparecen sones aflamencados en canciones como “La Paca del Cañizar! Y ya no digamos Brassens… Así que he tenido que confeccionarme un estilo con todas esas influencias, pero tratando de que exista un sonido personal.

-A mí, cuando te oí por vez primera, me impresionó tu melancolía, tu mirada hacia el paisaje…

--Eso era muy al principio, sí. Todos comenzamos evocando el paisaje. Y en Teruel, ese paisaje desprende melancolía. Esa tierra que no se puede separar de esos hombres, agotados de luchar contra los dioses airados. “Con la ayuda de todos”, “Canción del olivo”, “Canción para un invierno”, todas en general, no son alegres y vivaces, son derrotistas, tristes, resignadas…

-Labordeta, anda por aquí, está claro. ¿Y Dylan, Krahe y Brassens?

--Todos están conmigo, es cierto. Escuché mucho a Dylan. Y, fíjate, en los años 1974-76 vivo en Barcelona y veo en directo a Frank Zappa, Miles Davis, Canned Head, Camaron, Traffic, en fin, todo lo puntero del mundo. Así que lo que sucede es que aún me crea más confusión, porque en esos momentos estoy componiendo mi primer disco.  

-Hablemos de tus líneas en las canciones: ¿parece que hay un cantante lírico, otro más humorístico y otro mucho más social, atento a lo que pasa?

--Así, es; supongo que es algo que le debe suceder a todos los compositores. Piensa en el que quieras: Serrat tiene eso. O Aute. O Brel. Forma parte de los diversos sentimientos que poseemos. Cantar siempre en el mismo “tono” tiene que ser muy aburrido.

-¿De qué discos te sientes más feliz, más satisfecho: ‘Con la ayuda de todos’, ‘Cariño y tabaco’, ‘Clásica y moderna’…?

--Creo sinceramente que mis mejores discos son el primero y el último. El primero, “Con la ayuda de todos” (1976), es un milagro; es asombroso que con la nula experiencia que tenía lograse componer aquellas canciones que siguen perdurando en la memoria 45 años después. Y “El carbón y la rosa” (2018) es un disco muy maduro, muy sereno, muy trabajado. Las canciones tienen poso, pueden servir dentro de varios años.

-¿Para qué sirven las canciones?

--Las canciones deben recoger los sonidos de la calle; las alegrías, las iras, las tristezas… Deben ser estimulantes. Son píldoras de tres minutos contra la mediocridad, contra la monotonía de nuestras vidas. Una gran canción tiene un poder mágico, logra inyectarnos una dosis de ilusión que nos impulsa a seguir caminando. Nadie sabe cómo se hace una canción brillante; si fuera fácil, las harían los bancos.

¿Cómo han convivido en ti el poeta, el músico, el intérprete, qué es lo más difícil del oficio?

--He convivido de forma natural porque la música pertenece a mi forma de ser. De igual manera que uno descubre que tiene talento para pintar, o escribir, sabe que puede subirse a un escenario y mostrarse ante el público con una guitarra. Lo más difícil de todo esto es mantener una compostura más o menos honesta, pues en el fondo estás mostrando tu vida a través de tus canciones. Vivir cómo piensas y pensar como cantas.

-¿Cuál sería el mejor recuerdo, el mejor momento de tu trayectoria de músico?

--Esos recuerdos no están vinculados a “grandes conciertos”, por decirlo torpemente. He cantado cuatro veces en la plaza del Pilar ante 200.000 personas y no sentí una emoción especial. Me impresiona más constatar que en un pueblo pequeño de Teruel o Huesca, hacen un gran esfuerzo para que acuda con uno o dos músicos y les muestre mis canciones. Son enormemente agradecidos. Entiendo que eso es cultura viva, un acto cultural programado por los propios vecinos, que a lo mejor han escotado de sus bolsillos para que vayas.

-¿Cómo quieres que sea el concierto de los 50 años, qué esperas, qué vas a ofrecer?

--El concierto será muy emotivo. No estoy habituado a cantar en el teatro Principal y a llenarlo. Pese a tantos años de dar vueltas, aún me emocionan estas cosas. Y estaré inquieto, nervioso, yo que suelo ser tranquilo. Por fortuna tengo detrás a seis grandes músicos de Aragón
que me van a respaldar.


-¿Qué te hace llorar, qué te hace reír, qué te enamora?

--Cualquier cosa me hace llorar, me he hecho muy blando. Me rompe el alma el abuso contra los inocentes. Me hacen reír mis amigos de Los Tres Norteamericanos. Nos reímos mucho. Reír es fundamental, una gran medicina. La alegría y la bondad son revolucionarias. Me enamora la gente buena.

-¿Cuál es, de las tuyas, tu canción preferida?

-- “Me gustaría darte el mar” aún sigue emocionándome cuando la canto.

Joaquín Carbonell canta ’Me gustaría darte el mar’

https://www.youtube.com/watch?v=Bs5kKXuyoBQ

DIÁLOGO CON ALEJANDRO SIMÓN PARTAL

DIÁLOGO CON ALEJANDRO SIMÓN PARTAL

Alejandro Simón Partal publica ‘Una buena hora’ (Visor. LI. Premio Hermamos Argensola de poesía, 2019).

-¿Por qué te interesan tanto asuntos como la felicidad o la meditación?

 

Quizá porque no los comprendo del todo. Solemos olvidar que el fin último de la palabra poética es celebrar lo existente, buscar el buen vivir, aunque para ello tenga que reconocer muchas tinieblas y caminos difíciles, y eso tiene que ver con la felicidad, que siempre es un destino, y quizá por eso mismo interese tanto, porque vislumbra un futuro en el que no acabamos de vernos.

 

-En una sociedad donde todo es tan vertiginoso, ¿queda tiempo para la contemplación y el pensamiento?

 

Sin pensamiento no hay sociedad, sino fábrica de barbies en la que nos dirigen y colocan como quieren. Sin pensamiento, estamos abocados a una vida superflua, sin misterio ni mesura, a una realidad donde todo lo controla el consumo, la competitividad y la insatisfacción perpetua que padecemos. Nos han enseñado que conformarnos con lo que tenemos es de fracasados, cuando seguramente sea el inicio de la sabiduría.

 

-¿En qué consiste la épica de lo cotidiano?

 

Para mí tiene que ver con saber entender esos acontecimientos cercanos que suelen pasar desapercibidos, y que nos ayudan a aceptarnos como seres pequeños y radicalmente prescindibles.

 

-Da la sensación de que tu poesía nace de los pequeños acontecimientos de cada día, de los más nimios o rutinarios: sacar un billete de avión, mirar el sol, recordar que es marzo, ver a tu sobrina en los columpios. ¿Dónde no habría poesía?

 

No hay poesía en los ojos que no saben verla. La poesía siempre está ahí fuera, muy accesible. Es fácil identificarla. Vivir poéticamente no tiene nada que ver con publicar aforismos en Instagram o llevar fulares de cachemir, sino con detenerse y levantar la cabeza, ese estado de apertura del que hablaba Rilke. El otro día me comentaba un chico que trabaja en el aeropuerto de Huesca que Sergio Ramos había llegado con su avión privado desde Madrid para comer allí. Me produjo pena y bochorno. Si la poesía estuviese en nuestra sociedad, si nos hubieran educado en ella, es decir si tuviésemos sensibilidad, austeridad y compromiso, estas cosas no ocurrirían. Simplificaríamos nuestra vida, no buscaríamos la superabundancia, y se valorarían el conocimiento, el estudio, la humildad, la bondad.

 

-¿Has querido dialogar con lo diario, con lo que sucede, aunque sea sencillo, casi insignificante, y a la vez desmenuzar tu memorias, convocar recuerdos, sensaciones?

 

Escribir nos ayuda a llegar al final de las cosas, a ir un poco más lejos de lo que nuestro cuerpo o nuestra razón pueden llegar. Estos poemas han funcionado para mí como un diario muy interior que vive un pulso entre mi vida y el mundo que nos rodea. Lo que sí puedo afirmar es que he tenido la necesidad de escribirlo, la interpretación ya corresponde a quien se acerque a leerlo.

 

-¿Qué viaje te resulta más estimulante o nutritivo: ese viaje interior que está en toda tu lírica o el viaje exterior, que es una travesía en pos del paisaje, la ciudad, etc.?

 

Creo que ambos viajes pueden convivir y ser dependientes. A veces necesitamos perdernos para encontrar lo esencial de nosotros mismos, aunque en esa pérdida uno no se vaya muy lejos de su barrio.

 

-¿Has querido que el libro tuviese también algo de dolencia por el amor que se va, por el paraíso que se pierde?

 

No sé si lo he querido, pero sí que aparece. En el libro conviven el desamor y la esperanza, el desgarro y el entusiasmo. He pasado unos años de transición personal, y era irremediable que ese proceso se manifestara en los poemas.

 

-Si el amor no es una enfermedad, ¿qué sería, qué nos da, qué le da al poeta que eres tú?

 

Definir el amor es muy complejo. El filósofo Hume decía que era imposible. El poeta y amigo Pedro Villarejo escribió que requiere un estudio largo, muy largo, y no hay tiempo en una sola vida para aprenderlo. Entiendo que el amor es la arquitectura de lo que somos, decimos y hacemos. Sin embargo, la enfermedad, a pesar de su crueldad, saca extremos de nuestra personalidad a los que sin ella no se llegaría. Nos hace sufrir, pero también conquistar intensidades nuevas, y nos sitúa en el buen camino, nos ayuda a vivir de una manera más honda, sin tantas estupideces, y ahí suele darse la forma más alta del amor, que es el cuidado esencial y la compasión humana. Al final el amor a los otros es lo que justifica todo la existencia. Después del hambre y la muerte, el amor es el principal problema filosófico.

 

-Has viajado mucho, has trabajado en muchos lugares, pero en este libro parece haber una afirmación de pertenencia a un espacio. ¿De dónde somos, en realidad? ¿De dónde eres tú?

 

Somos del sitio que nos acoge, del espacio que nos protege y nos conecta con nuestra memoria y nuestra esperanza sin poseernos del todo. Son los espacios los que nos eligen, no nosotros a ellos. Yo ese lugar lo suelo encontrar en algunos rincones de Andalucía, en algunas partes de Estepona, por ejemplo.

 

-¿Qué buscas en la poesía? ¿Encuentra el poeta certezas en algún lugar?

 

No creo que busque nada en particular. Entiendo este ejercicio como una forma de romper las taxonomías que nos rigen y así evocar un paisaje cercano en el que el ritmo sea otro y el aire esté menos envenenado. Los poemas me ayudan a proyectar una forma de estar en el mundo, de asombro ante la vida y de servidumbre hacia los demás. La única certeza que vamos encontrando es que todo lo escrito no tiene ningún valor si no nos ha supuesto una relación mejor con nuestro entorno, si no nos ha traído amparo y ternura.

 

-Hay algún poema que sucede en Zaragoza, o quizá bastante. ¿Qué te ha dado la ciudad, cómo la vez, cómo la vives?

 

A pesar de llevar poco más de un año, he creado un vínculo inextirpable con esta ciudad y la he vivido con intensidad. He tenido la suerte de conocer a algunas personas que para mí ya son íntimas. Somos como una familia difícil.

 

-¿Cuál sería, por tu experiencia, su nivel cultural? ¿Qué te atrapa, te aleja o te desconcierta?

 

No tengo la suficiente perspectiva para valorarlo. Ni tampoco sabría. Si entendemos nivel cultural como convivencia entre las personas, como un sitio que crea espacios para todos y facilita las distintas expresiones y necesidades humanas, me parece que es un buen lugar.

 

-Zaragoza es una ciudad de tabernas, de lugares como Bodegas Almau, a la que le dedicas un poema. ¿Has logrado sentirte aquí como en casa?

 

Lo cierto es que en ningún sitio he tenido esa sensación, ni en mi propia casa. Pero aquí me encuentro bien y me siento muy agradecido. Para mí, por ejemplo, es una bendición ir los sábados con mi amiga Carmen al mercado de la plaza de San Bruno a comprar borrajas y naranjas de Miralbueno. Ahora, más que al Almau, suelo ir a los Jardines de Lisboa, en la Almozara, donde hacen el mejor arroz con pollo de la ciudad.

 

-Llevas seis meses en Etopia, que parece el faro de la innovación y de las nuevas tendencias. ¿Cómo defines Etopia y qué hallas ahí?

 

La experiencia en Etopia ha sido decisiva para mí. Convivir con otros creadores e investigadores en un espacio con tanta permeabilidad y posibilidades, formar parte de su día a día, me ha enriquecido extraordinariamente. Ha sido un tiempo muy intenso para mí. Durante esos meses realicé mi investigación, di clases en la universidad, terminé este libro, escribí una obra de teatro, coordiné un ciclo de cine y literatura y a la vez salí mucho. Es un centro que lleva la ciencia y el arte a los extremos más humanos, y por eso su labor es tan trascendente y necesaria para esta ciudad.

 

-¿Existe ‘Una buena hora’ o es, sencillamente, una aspiración, la utopía del soñador?

 

Sí que existe. Estamos habitados por esas buenas horas que nos amplían y nos completan. Todos podemos reconocerlas. Lo que somos viene de ellas.

 

¿Quiénes son los poetas en que te fijas, en qué te ayudan, cómo los lees?

 

Por mi trabajo como investigador me tengo que fijar en demasiados. Sería complicado e injusto citar solo a algunos. Pero recuerdo que cuando llegué a Burgos, donde empecé a escribir este libro mientras daba clases, llevaba en la maleta a Virgilio Giotto, Antonio Colinas y Louise Glück.

 

*La foto es de Francisco Jiménez.

LOS CAMBIOS EN LA FUNDACIÓN SANTILLANA

COMUNICADO 
 
Los Cambios
en la Fundación Santillana

Diciembre 26, 2019

 

 

 

Basilio Baltasar
Director
Fundación Santillana
Cultura
 
 
Estimados amigos:
 
La Fundación Santillana reorganiza su estructura operativa para dedicarse en exclusiva al ámbito que le fue propio desde sus comienzos en 1979: la educación.

Concluye así la programación cultural desarrollada por la Fundación durante los diez últimos años. Una intensa década en la que hemos podido desplegar un amplio abanico de iniciativas y colaborar con la extensa nómina de profesores, editores, pensadores, escritores, críticos, periodistas, juristas y profesionales que han prestado a los programas de la Fundación su talento y generosidad. A todos ellos debo dar las gracias por el entusiasmo con que se han sumado a nuestras propuestas.

A lo largo de esta prolífica década hemos tenido la buena fortuna de dedicar tiempo y energía a las ideas rectoras de nuestra programación: la cultura como calidad, estilo y personalidad de una sociedad abierta; y el pensamiento crítico como ejercicio de una mentalidad exigente y pacífica.

La red de complicidades tejida por la Fundación ha sido tupida y nos ha permitido convocar encuentros que han generado interés en una ciudadanía distinguida por la curiosidad de sus inquietudes culturales.

De ahí que nos parezca excelente el poder anunciar ahora la continuidad de las iniciativas puestas en marcha por la Fundación Santillana.


El Foro de Industrias Culturales, El Festival de Filosofía, el Congreso de Periodismo Cultural, las Conversaciones Literarias de Formentor, El Máster de Gobernanza y Derechos Humanos, El Boomeran(g), y la Red de Industrias Creativas, estarán a partir de ahora bajo la custodia de los responsables encargados de su desarrollo.

Con los acuerdos de cesión se mantendrá activo el patrimonio intelectual acumulado en estos años y no se desperdiciarán los esfuerzos invertidos en sostener proyectos de tan gratos resultados.

El Máster de Gobernanza y Derechos Humanos, cuyo décimo aniversario tendrá lugar el próximo mes de abril de 2020 -una de las principales actividades de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco- se mantendrá obviamente como actividad de la Fundación Santillana y en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid.

El Foro de Industrias Culturales será tutelado por la Fundación Alternativas.

El Festival de Filosofía lo organizará el Departamento de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

El Congreso de Periodismo Cultural lo llevará a cabo la revista Jot Down.

La Red de Industrias Creativas desarrollará sus cursos y seminarios siguiendo el formato habitual durante estos últimos cinco años.

Las Conversaciones Literarias de Formentor convocarán en breve la cita del otoño 2020, la 13 edición de unos encuentros dedicados a celebrar la admiración por las buenas letras.

Una despedida como ésta debe concluir con el capítulo de los agradecimientos.  Hemos subrayado la gratitud a los colaboradores que han formado parte de nuestras convocatorias. Nos corresponde también mencionar a los que desde la propia Fundación han hecho posible un programa tan ambicioso. Ignacio Polanco y Emiliano Martínez, Presidente y Vicepresidente de la Fundación Santillana, han alentado y amparado con su compromiso personal la consecución de nuestros propósitos. El equipo humano de la fundación (Giselle Etcheverry, Adriana Jaramillo y el personal del Grupo Timón) ha auspiciado con su buen hacer el camino que nos trazamos hace diez años.

Diez años. Una frase de dos palabras que se pronuncia en un segundo, pero que contiene el recuerdo de los inolvidables momentos conseguidos.

Un cordial abrazo y hasta pronto.
  

***

Para los interesados en contactar con los programas puestos en marcha en su día por la Fundación, adjuntamos los siguientes correos electrónicos:
 
Foro de Industrias Culturales,
Fundación Alternativas
Inmaculada Ballesteros
inmaballesteros@falternativas.org
 
Festival de Filosofía
Departamento de Filosofía.
Universidad Complutense de Madrid
José Luis Villacañas Berlanga
josluisvillacaasberlanga@gmail.com
  
Congreso de Periodismo Cultural
Ángel Fernández, editor de Jot Down
angel.fernandez@jotdown.es
 
Conversaciones Literarias de Formentor
El Boomeran(g)
 Adriana Jaramillo       
secretaria@formentorlitterae.com
 
Red de Industrias Creativas
Juan Pastor Bustamante
juanpasbus@gmail.com
Camila Cela
camilacmarty@gmail.com
 
Máster de Gobernanza y Derechos Humanos
 secretaria@fundacionsantillana.com
masterderechoshumanos@uam.es