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Antón Castro

LABORDETA, CASI UN RETRATO

LABORDETA, CASI UN RETRATO

 

 

José Antonio Labordeta ha sido probablemente el aragonés más popular y más querido del último medio siglo. Falleció hace dos años y más de 50.000 personas desfilaron ante su féretro en el Palacio de la Aljafería, la nueva Casa del Pueblo. Labordeta se sentía un ciudadano del mundo y un aragonés de las tres provincias: de Zaragoza, donde nació y donde vivió, donde paseó con el fantasma de San Lamberto y donde compuso sus canciones, sus poemas, y conversó con sus amigos. Era un aragonés de Huesca: solía refugiarse en Villanúa y en Canfranc, lugares en los que buscaba la belleza deslumbrante del paisaje. Labordeta se sintió un aragonés de Teruel: allí vivió años inolvidables. Los vivió en la capital mudéjar, pero también en el Maestrazgo, en el Javalambre o en Albarracín. Y contemplando la serranía y la soledad de las masadas dio con la vieja, con los leñeros o los masoveros que le inspiraron poemas y canciones.

Labordeta llegó a ser un aragonés universal casi sin proponérselo. Poseía el código secreto de la empatía y la comunicación. Era llano y rudo a la vez, humanísimo y tierno, visceral y levantisco. Solía decir que, en el fondo, más que escritor, periodista, cantante, historiador, político de izquierdas o compañero de viaje de industrias culturales, era un ser que dudaba. Aquellas 50.000 personas y tantas y tantas otras sintieron su adiós y le rindieron homenaje a él y a su legado infinito.

Fue, sin pretenderlo, un Costa de nuestro tiempo que nos llegó al corazón de múltiples formas: por su actitud y su rebeldía, por su nobleza y sus contradicciones, por su sencillez y por su constante batallar con la música, con la literatura o en el Congreso de los Diputados. Era fácil percibir: “Labordeta es como nosotros y uno de los nuestros”.

Labordeta compuso ‘Somos’, ‘Aragón’, ‘Regresaré a la casa de mi padre’, ‘La albada’ o ‘Mar de amor’. Y dejó temblando en el aire y en las sienes su grito que nunca deja de ser utópico: ‘El Canto a la libertad’. El himno sentimental de su país de polvo, viento, niebla y sol. Hay seres tocados por el cariño unánime: Labordeta fue uno de ellos. Dio y recibió afecto. Cantó con todos y para todos, incluso para aquellos que quisieron desoír su canción.

 

*Labordeta en un retrato de Cano.

CON LABORDETA, HOY, EN EL PRINCIPAL

Martes 18 de septiembre: Acto de recuerdo a Labordeta

Una treintena de artistas intervendrán en el Acto de Recuerdo a Labordeta con actuaciones musicales, proyecciones y lecturas. La Sociedad Cultural Aladrada, que ha editado el libro conmemorativo 'M´aganaría', promueve el acto que será en el Teatro Principal, hoy martes 18, a las 20:00 horas, con acceso libre hasta completar aforo.

 

El segundo aniversario de la muerte de José Antonio Labordeta reunirá de nuevo a numerosos amigos y artistas en memoria del querido y emblemático cantautor, político y escritor, y como no, en apoyo y demostración de cariño a su familia. La Sociedad Cultural Aladrada, con numerosos colaboradores, ha organizado un acto de recuerdo a José Antonio Labordeta, que tendrá hoy martes 18 de septiembre, en el Teatro Principal a las 20:00 horas, con acceso libre hasta completar aforo.

 

El acto estará presentado por el periodista y escritor Miguel Mena, y entre las intervenciones sonarán las voces de María José Hernández, Beatriz Bernad y Alberto Gambino, Joaquín Carbonell y Eduardo Paz, Pepín Banzo, Biella Nuei, Especialistas, Ixo Rai! y Zarrakatralla Folk. Se escuchará Aragonia, con el inconfundible recitar de Emilio Gastón. También se proyectará Crónicas de Paletonia, e intercalado con la música, varios escritores leerán textos propios: Chusé Raúl Usón, Cristina Grande, Merche Llop y Nacho Escuín, Mario Sasot y Antoni Bengoechea, que culminarán con la lectura de un texto por parte de Ana Labordeta, hija del cantautor.

 

Francho Nagore, Antonio Pérez Lasheras, José Luis Melero y Nacho López Susín presentarán el librodisco M’aganaría (título de una canción que Labordeta cantaba en aragonés, y que significa "Me gustaría"), editado por Aladrada para recopilar textos y canciones que muestran el compromiso de José Antonio Labordeta con la diversidad lingüística aragonesa: intervenciones en el Congreso de los Diputados, artículos en prensa, entrevistas, canciones en aragonés... En el teatro, y a partir de ese día también en librerías, podrá adquirirse el librodisco de homenaje.

 

Con este acto, la Sociedad Cultural Aladrada quiere recordar a José Antonio Labordeta: el poeta, el escritor, el cantautor, el profesor, el político, el periodista, el hombre público, el personaje mediático y también, el aragonés más emblemático y representativo del último medio siglo. “Y el más querido y que más consensos ha reunido en torno suyo, a tenor de las innumerables muestras -populares e institucionales-, de cariño y recuerdo, expresadas por las más diversas personas”.

 

En el librodisco conmemorativo se destaca que como cantautor y poeta, José Antonio Labordeta supo plasmar la realidad de una tierra olvidada. Como personaje mediático, político, y más allá de siglas, supo trasladar a todos los foros las reivindicaciones de una comunidad que no siempre tuvo la oportunidad de dejarse oír. “En todas esas facetas, la contribución de Labordeta a la mejora de autoestima y a la construcción de un Aragón moderno, tolerante y abierto, ha sido impagable”.

 

La asociación ha coordinado proyectos vinculados al recuerdo del significado de la trayectoria de José Antonio Labordeta, en relación con la lucha por las libertades en Aragón y con la autoestima de los aragoneses, en el contexto de la campaña dirigida a que el Canto a la Libertad fuese el himno oficial de Aragón. Por ello, Sociedad Cultural Aladrada quiere contribuir con este acto de recuerdo a traer de nuevo de actualidad la obra y la figura de José Antonio Labordeta y su defensa de la diversidad lingüística aragonesa. Para la sociedad cultural Aladrada: “La aproximación a la figura de José Antonio Labordeta, dos años después de su fallecimiento, forma parte de la profundización en los valores que representó, en lo que supone, de defensa de las libertades, de la democracia, de la autonomía, del pluralismo y de la creatividad. También, en lo que supone como persona generadora de consenso y entendimiento, respetada y querida por personas de diferentes creencias e ideologías. Recordar a Labordeta supone rememorar también el camino andado por Aragón y por los aragoneses en los últimos cuarenta años, contemplar hasta dónde hemos llegado, y atisbar por dónde debemos ir para profundizar en esos valores citados”.

[Esta es la nota de prensa de Aladrada.]

 

UN POEMA DE LUIS ARTIGUE

UN POEMA DE LUIS ARTIGUE

 

El escritor Luis Artigue me envía uno de sus poemas.

 

 

POESÍA DE AVENTURAS  

             

 

Ninguna ciudad muere de manera creíble. De hecho

buena cuenta del  éxito del poder, de la vida

y del amor eterno

da asomarse a las ruinas un imperio.

Y por eso aquí juntos en otro lugar atmosférico como peregrinos de lo propio,

envuelto el descubrimiento del pasado de Atenas en la certeza infinita de la luz de

septiembre

el sol tiene rango de agregado de cultura-,

llevando emoción por ropa

y celebrando este transitar conjunto por el suelo de baldosas de la esperanza…

¡Como un pájaro equívoco que trenza la luz en canto, el poema!

Refundamos lo sido.

Las pagadas dificultades de aquellos que se exceden en pasión

revolotean ante mis ojos

en esta ciudad transida en la que guerrean a muerte pretérito y presente;

en esta ciudad en la que grito lo que  a ti te escribí un día:

¡venir a verte

es como venir al mundo!

 

Igual que quien sabe y olvida que afeitarse insistentemente es luchar contra el tiempo

me adentro contigo en lo que queda del puzzle apoteósico

del Partenon.

Y pienso en el instante de vida que gracias al amor prevalece

este amor como rayo que no cesa porque entiende que la esperanza

está siempre

en el día después-.

Y al punto comprendo que somos también esto:

piedras luminosas como el carretón de frutas de tu sonrisa al verlas;

piedras que regalan

aquello a lo que remiten.

 

Miro las palpitantes piezas en nuestro aniversario con recargadas ganas de que se repita

todo,

asido a las locas fibras de mi configuración mental,

asido a lo sido y lo que deviene

aunque al final tú y yo mucho tendremos de vino griego que se resume

en el ardor

de los posos.

Los momentos.

Las ruinas

que no son sino la mala letra del paso del tiempo.

La identidad repleta de referentes y locuciones transversales.

Y entender que de la exaltación al poema dista más que un gran torrente léxico.

Y anotar esto ahora, aquí, hoy

después de alguna guerra y tantos años

porque has llenado mi vida de piedras, y de luz, y alegría;

porque escribo con los ojos cerrados como al envolver por vez primera el rostro

en tu pelo.

Las huellas.

La habitación de trofeos del corazón, y, dentro,

una máquina de engendrar metáforas calóricas…

 

Y el amor erigido como una atracción

 

que establece

 

la distancia perfecta.

 

 

Luis Artigue

web oficial de escritor: www.luisartigue.es

POEMAS DE ALEXIS DÍAZ PIMIENTA

Alexis Díaz Pimienta (La Habana, 1966) es cantante, narrador, poeta y repentista. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), trabajó como investigador en el Centro Provincial de la Música de La Habana "Antonio María Romeu". Director de la Cátedra de Repentismo, Subdirector del CIDVI(Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado), es también líder del grupo musical Pimienta.cu, con el que ha actuado en varios países. Ha publicano numerosos libros, entre ellos ‘Yo también pude ser Jacques Daguerre (Editorial Pre-textos. Premio Emilio Prados 2000). Posee la Medalla por la Cultura Cubana, que le fue otorgada en 1996, por el conjunto de su obra artístico-literaria. Con toda gentileza me envía una selección de textos de este libro, que a mí me gusta mucho.

  

YO TAMBIÉN PUDE SER JACQUES DAGUERRE

 

Por Alexis Díaz Pimienta

 

Cuando Daguerre tomaba la vista de una de las calles

de París, acertó a pararse en la acera una persona

con el propósito de que le limpiaran el calzado; allí

permaneció, junto con el limpiabotas, el tiempo

suficiente para grabar la placa, y así pasaron a la

posteridad, como los primeros seres humanos

fotografiados en el mundo.

 

Orlando Hernández, La Fotografía.

 

 

I.

 

Es una calle solitaria de París

y es todavía 1839.

Eso es la eternidad:

un transeúnte y un limpiabotas

ajenos a la posteridad y al éxito,

ajenos a mí y a este poema.

30 minutos en la esquina bastan.

Lo pulcro del calzado es más notorio ahora

desde esta casa de La Habana al final del milenio.

La misma calle de París es más notoria ahora

con sus sombras, sus árboles,

sus franceses que no se detuvieron

a lustrarse el calzado para siempre.

Al fondo, los edificios no le dan importancia

–vanidad de la piedra–;

al fondo, pasa, escapa, el lento ruido de los carruajes.

Ellos no posan.

Ellos ignoran la duración del gesto.

Pudo ocurrir que el limpiabotas terminase

en sólo diez minutos, sin tiempo suficiente para grabar la placa.

Pudo ocurrir que el hombre decidiera lustrarse

el calzado más tarde, o antes, o nunca.

Pudo ocurrir que fuera en otra esquina de la ciudad

y otro día, no ahora en esta larga tarde de 1839, siempre.

 

Era París: todo pudo ocurrir menos que ellos,

ajenos a la eternidad, lo fueran.

Pero sólo ocurrió que los sucios zapatos

desentonaban con las calles de Montmartre,

con el agua del Sena,

y que las damas no hubieran mirado al monsieur

si no se detenía para que yo supiera su existencia.

Entonces heme triste, sinceramente triste,

porque nunca me han retratado limpiándome el calzado

(a nadie le preocupa este tipo de fotos:

la eternidad es siempre incomprensible.)

Todos los cumpleaños deberían tener esta foto en su álbum:

el niño con las manos en la espalda, el pie en el banco,

dejándose grabar para los siglos.

Todas las bodas: el novio sobre el banco y ella de pie,

alzándole la cola al traje,

disfrutando el tremendo acto de amor del cepillado

y lanzando de espaldas el bouquet,

escogiendo al azar la próxima muchacha eternizable.

Es una calle solitaria de París.

Nadie se asoma a las ventanas,

nadie les pide que sonrían.

No tienen nombre, ni identidad, ni rostro:

dos siluetas borrosas en la placa de cobre.

Luego Daguerre bajará, entusiasta y feliz,

a decirles que sobrevivirán a sus contemporáneos.

Pero sólo hallará la esquina solitaria,

los árboles sombríos, los carruajes que escaparon al lente.

Sólo polvo y París.

Y no sabrá jamás a quién ha eternizado.

 

II.

 

Yo también pude ser Jacques Daguerre,

y él pudo ser este poeta que se limpia el calzado

en una calle solitaria de París, en l839.

Y tú, lector, pudiste ser el limpiabotas

que detiene el trabajo para leer este poema

mientras el transeúnte se aburre y se va

pensando que está perdiendo el tiempo.

 

Luego Daguerre bajará, entusiasta y feliz,

y pondrá el pie izquierdo sobre el banco,

las manos en la espalda,

30 minutos nada más,

suficientes para que yo lo retrate

desde mi estudio en La Habana,

al final del milenio.

 

 

 

Poema viudo
 


El viudo almuerza solo, oye la radio,
no quita los zapatos del medio de la sala.
El viudo entorna las ventanas del cuarto
y desempolva velas, cartas, timbres,
lágrimas de sexo indefinido.

Y una sola bombilla en el rincón.
Una sola bombilla y una foto.
Una sola bombilla y el silencio.
Una sola bombilla y el reloj.
Una sola bombilla.
Como un triste ultimátum.

El viudo almuerza solo
sin gusto y sin premura
sin mujer sabatina que le destienda
la palabra espérame.

Los gorriones le han comido los ojos
como a una estatua antigua,
y se ha sentido listo para la sopa ciega,
maduramente solitario.
(Los gorriones siempre sobreviven
a la soledad, son Ella;
lo último que un hombre ve al morir
es un gorrión silbando.)

El viudo almuerza solo
carcomido de remordimientos.
Los vecinos lo esperan en el bar más próximo
para arroparlo como todas las tardes,
sin saber que no existe,
que no le gustan sus corbatas azules,
sus barajas, sus copas,
que no soporta
la paz de los que viven sin un sótano.

Tal vez por eso se mudó al balcón,
donde el otoño exhibe sus colores más tristes
y los carteros se refugian  de la lluvia.

Cada calle por donde pasa el viudo
está enferma de celosías y verjas estridentes,
desprotegida ante su propia reserva
de inminentes cadáveres.
Calles manchadas de humo, de migajas de pan,
de ladridos políglotas.
Calles con demasiada luz,
con demasiada música,
llovidas de postales y zambra de motores.

Y los políticos que no hacen nada,
y los mendigos que le piden los ojos,
y los adolescentes que se peinan,
y los choferes de ambulancia que ríen,
y los lectores de pintadas en los baños públicos,
y los ninfómanos de la felicidad,
y el tiempo.
Nada.

Los vecinos lo esperan con las copas repletas,
con las corbatas más azules que nunca,
oliendo a viernes frito,
tan felices.

Mas él prefiere almorzar solo
a la sombra de una bombilla triste,
verticalmente roto como el agua de un grifo.


 

Doña Adela
 


Ha muerto la vecina,
la del teléfono,
la que vendía velas
y hacía misas para difuntos lúgubres.

Ha muerto de repente,
un día de fiesta.
Ha muerto sola,
entre el altar y una paloma blanca.

Ahora los muertos no tendrán
quien les llame
y rondarán los pies de los que duermen
y alterarán el silencio del barrio.
Ahora los vivos no tendrán
quien les descifre un sueño,
quien les advierta de las grandes traiciones,
y alterarán también el silencio del barrio.

Ha muerto Doña Adela.
Sólo han quedado sus espejuelos,
rotos, abandonados,
sin saber hacia dónde mirar.

Los vecinos dijeron: –¡Pero cómo!
El nieto amaneció tosiendo fuerte.
Los hijos se turnaron el llanto y las llamadas.
Yo he tocado a la puerta
y el eco ha repetido el toque
en todas las ventanas.

Ha muerto un sábado, a las once.
Mientras cantaba en la televisión
una desconocida. 

 

 

Muertos de risa

 

Charlie Parker se sienta frente al televisor y ríe.

No le hace caso a su saxo ni a su vieja anfitriona,

la baronesa Nica.

Julián del Casal se acomoda en la silla en la que va a cenar y ríe.

No le hace caso a su corbata ni a sus jarrones de la China.

Ambos saben que van a morir

y les da risa la cara que pondremos los demás al saberlo.

Ríen con elegancia de cadáveres vírgenes,

de muertos por primera vez,

llenos de cicatrices musicales y complejas metáforas.

Ríen igual que hemos llorado los que no les conocimos,

con hipos y perplejidad, con pañuelitos tímidos.

Charlie Parker bebe café en La Habana

mientras Casal ingresa en un psiquiátrico

para perfeccionar su deterioro.

Son como niños grandes.

Ambos han sido expectadores de la cara de Dios

y no han podido contener la risa.

 

 

(YO TAMBIÉN PUDE SER JACQUES DAGUERRE, Ed. Pre-textos, Valencia, 2000; Premio Emilio Prados).

 *Todas las fotos, salvo la del propio Alexis, son de Juan Manuel Díaz Burgos, que ha retradado admirablemente a las gentes y los paisajes de Cuba, especialmente de La Habana.

'CARIÑENA', MI NUEVA NOVELA SE PRESENTARÁ EL 27 EN EL PARANINFO

'CARIÑENA', MI NUEVA NOVELA SE PRESENTARÁ EL 27 EN EL PARANINFO

‘CARIÑENA’: MI NUEVA NOVELA, el 27 EN EL PARANINFO

El jueves 27 de septiembre, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se presentará mi nueva novela ‘Cariñena’, que edita el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Cariñena. Se trata de un libro de 120 páginas dividido en 21 capítulos, que narra la historia de un joven de 19 años que pasará diez días en Cariñena, en octubre de 1978. Al final, el joven, con su amigo Miguel Setién, logra trabajar seis días hasta que descubre la existencia del cierzo. José Luis Melero hará de presentador; tras el acto habrá una degustación de vinos de Cariñena. [La foto corresponde al espot de este año del vino de las piedras]

 

CONTRAPORTADA

“Percibí el latido de la tierra y la cavernosa respiración de sus guijarros. Tuve la sensación de que allá dentro había una corriente de voces y de ecos, un estremecimiento de nervios, de raíces y bestias. Un alarido. O el diálogo secreto de las viñas”, dice el joven de diecinueve años que viene de lejos y que protagoniza esta novela sobre el primer empleo, la espera y la fascinación que despierta la vendimia. Este es una narración sobre la educación sentimental en una España convulsa, durante diez días de octubre de 1978. Todo era incierto: la democracia, el amor, el sexo, la política, la familia o la elección de un oficio para sobrevivir. La novela ahonda en la importancia de la cultura: el rock y la canción de autor, el cine y la literatura, especialmente la poesía. ‘Cariñena’ es, ante todo, un libro sobre la amistad, la memoria y el recuento de personajes que sienten los viñedos como “un paraíso de olores y de sombra”.

 

 

CON ROLANDO MIX Y PEPE GASTÓN

CON ROLANDO MIX Y PEPE GASTÓN

 

HOMENAJE A ROLANDO MIX Y PEPE GASTÓN

‘Recuerdo a Rolando Mix y Pepe Gastón’. ¡La poesía canta!

El concierto-homenaje tendrá lugar en el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón (c/ Doctor Cerrada, 22, Zaragoza), el  lunes 24 de septiembre de 2012, a las 19:30 horas.


[Me escribe Juanita López, compañera de Rolando Mix Toro:] “La mayor parte de los poemas de Rolando que he preparado son del libro inédito ‘Las palabras cantan’, son inéditos. En cuanto a la obra de Pepe Gastón, tendremos un vídeo con alguna canción de Monte Solo y la última ‘Orilla contra orilla’, que relaciona a Rolando y Pepe, por esa proximidad de la lengua, las orillas del Atlántico...”

 

 

Mi do

 

Tú a mi

me diste

un do de pecho.

Nota aguda

e incisiva

como pocas.

Tú a mi

me besas sostenido

en re

que no es ni fu

ni fa

nada de baladí,

sí un sol

que no deja

el grave la,

baja a do bemol

de musa tonal.

Tu aliento oxigena el pulmón

aguza y prolonga tu lengua.

Acojo tu sonido como beso

a mi dirigido,

lo esparces desde el escenario

ampliando plural

tu complacencia.

 

 

La guitarra

 

La sangre

llega al corazón por la vena cava.

Luego corre por la arteria pulmonar

a limpiarse en los pulmones.

Purificada fluye a la aurícula izquierda

con un abrillantado tono rojo,

rojo de libertad vibrante,

sale por la aorta

a recorrernos de arriba abajo

todo el cuerpo.

Pero hay otras arterias

portadoras de alimentos

que están fuera del cuerpo

y repercuten dentro:

son seis cuerdas

que al ser bien pulsadas

alimentan los vasos sensibles

de donde bebe la conciencia.

La esencia de este cordaje de arterias

son los sonidos,

lenguaje universal que al lamer música

nos purifica,

nos acerca a la gente,

nos hace hermanos,

nos lleva a recorrer en sus sonidos

las ondas que unen a las personas.

La guitarra cava, ahonda, penetra,

accede al corazón y lo desnuda,

lo muestra descarnado, a pecho abierto

en el espejo de los ojos y los oídos.

Entonces

las clavijas tensan nuestros nervios,

convertidas en nervios, las cuerdas

recorren el diapasón hasta la boca.

Los dedos presionan los espacios.

Un puente firme mantiene la cordura

del cordial encordado guiado por los trastes

a cumplir con el sonido deseado

que la caja hace resonar

al chocar con la cubierta

y el costado de noble madera.

El corazón de dentro y el de afuera

nutren la identidad de lo que somos.

El corazón y la guitarra,

símbolo de pasión y

raíz de nuestros pueblos.

 

 

 

El canto

 

Para saber que se vive

se canta.

Para situarse sobre la cresta de la ola

levantada en la borrasca del acontecer,

se canta.

Para volar

en las alas del recuerdo.

Para desclavar de nuevo las extremidades

de la memoria,

se canta.

Para volver a vivir aquel momento.

Para llamarlo a que exista.

Para regarlo de lágrimas.

Para insuflarle perspectivas.

Para cazarlo otra vez

con la red de la mañana

de emociones contrapuestas

anudadas sin concierto,

así,

irrumpe de lo profundo a la superficie

como una mano de náufrago, el canto,

mi canto.

 

 

Tus ojos

 

En tus ojos permanece

un resabio de música.

Tu niña es pentagrama

creciendo, decreciendo,

con brío o en alegría

pianísima.

En tu pupila se recuesta

el calderón cansado

de tu sonatina.

Tus párpados mecieron

sus persianas con un compás

de metrónomo preciso.

 

De “Las palabras cantan” (Inédito). Publico aquí estos poemas por cortesía de Juanita, la compañera de Rolando. todas las fotografías son de Hans Mauli.

 

TRECE AL SOL... BASILIO TOBÍAS

Basilio Tobías, zaragozano, es arquitecto y profesor de arquitectura. Ha realizado proyectos como la Sala Multiusos, el Hotel Ciudad de Zaragoza y el Edificio Expo, entre otros. 

 

“En verano, y casi siempre, soy de mar porque me relaja”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-1. ¿Qué hace un arquitecto en verano?

Vaya por delante que prefiero el otoño. En verano varían un poco los ritmos. Todo se ralentiza. En el estudio aprovecho parte de las tardes, más ahora, para leer u hojear libros y revistas de arquitectura acumulados. No se produce un corte prolongado con el resto del año. No suelo estar más de dos semanas fuera.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

Hay bastante fidelidad al norte, tal vez asociada a las estancias en San Sebastián con mis padres. Después Asturias y desde hace ya tiempo Cantabria. También ha habido estancias en la Costa Brava, Menorca o Madeira. En los últimos años hemos hecho viajes familiares por Berlín, Portugal, Suiza o por Finlandia, el verano pasado. Suelo encargarme de prepararlos.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Me gusta la montaña, los Pirineos. Solemos subir a Canfranc –tuve le placer de acabar una obra allí el año pasado– y al Balneario de Panticosa, pero en estancias cortas. Se podría decir que, en verano y casi siempre, soy de mar.

 

-4. ¿Por qué?

Elijo el mar porque es donde más me relajo. Pasear junto al mar a primera hora o al atardecer por una playa vacía o por los cantiles siempre es una grata experiencia y todavía más si no es en verano y el tiempo es dudoso.

 

-5. ¿Cuáles han sido el viaje de verano de su vida y la ciudad que más le ha impactado?

Es difícil decir. El año pasado, sin ir más lejos, estuvo bien. Volver a visitar Villa Mairea (Noormarkku, Finlandia; fue creada por el arquitecto Alvar Aalto entre 1937 y 1940) permite descubrir nuevos matices, y Helsinki es una ciudad hermosa en verano y, siempre, equilibrada, elegante, bien trazada y relacionada con la naturaleza con gran naturalidad, con piezas espléndidas de arquitectura moderna.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. A la revelación, a los amigos, al amor. ¿Cómo fue esa época?

No la tengo especialmente idealizada. En general creo que ha sido un tiempo en espera y más en soledad de lo que hubiera querido. Habitualmente se producía una cierta dispersión de los amigos. Creo que casi desde siempre he deseado la ‘rentrée’.

 

-7. ¿Podría rescatar algún recuerdo?

De esa época recuerdo especialmente alguna tarde por el Paseo Nuevo de San Sebastián. De más adelante acude el recuerdo de un verano en Ibiza, hace ya tiempo, en un barco alquilado, más bien antiguo: los amaneceres eran espléndidos. Mi hijo mayor no tenía un año, lo recuerdo en la cubierta.

 

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades suele hacer en estos días?

Cuando estoy fuera suelo alternar alguna buena novela policiaca, con libros que tengo pendientes y algún texto sobre arquitectura que me apetezca especialmente.

 

-9. ¿Qué museo está asociado a un verano inolvidable?

Me acuerdo gratamente del Museo de Louisiana en Dinamarca, en una tarde durante un buen viaje de verano. Es un museo apoyado en los recorridos, que ha ido creciendo a lo largo de los años –desde finales de los cincuenta– con una armoniosa naturalidad, rodeado por un paisaje hermoso. La sala dedicada a Giacometti, la mejor, se abre hacia un pequeño lago.

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

No sé si ha sido el gran personaje de ficción, pero he pasado bastantes buenos ratos en verano, junto al mar, con el Jack Aubrey de Patrick O’Brian, especialmente con el primer libro de la serie, creo que lo empecé en Mahón.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos?

De la lentitud asociada al verano puede que se haya ido pasando a considerarlo el periodo en que realizar los anhelos o las cuestiones pendientes del resto del año. Últimamente prefiero recuperar la parsimonia. Al menos por unos días.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu estival en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Tiempo de expectativas. Tiempo de evitar el calor. De cambio de traje. Tiempo de viajar, de sentirse extranjero. Finalmente, el mar.

 

-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a su profesión de arquitecto?

Tengo un recuerdo especial del final del verano de hace ocho años en Venecia. Había un par de proyectos míos formando parte de la exposición en el Pabellón de España de la Bienal, ‘Corredores de fondo’. Pasamos allí unos días inolvidables compartiendo paseos, visitas y sobremesas con algunos buenos amigos de entre los restantes participantes.

 

*La foto de Basilio la tomo del diario aragonés.

De aquí: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c0ea0fe28b00d138a5ebb3c2c29d994e.jpg

ARTURO ELENA, EL 26 EN LA CAI

La Sala Luzán de Caja Inmaculada presenta una antológica

del prestigioso ilustrador de moda aragonés Arturo Elena  

 

El público podrá ver los dibujos originales de las ilustraciones realizadas entre 2004 y 2012 para grandes firmas y revistas especializadas

 

Se inaugura el próximo miércoles, día 26, y permanecerá abierta hasta el 25 de octubre, con entrada libre

 

Zaragoza, septiembre de 2012. Juan CASTIELLA y equipo- La Sala Luzán de Caja Inmaculada, en Zaragoza, (Paseo de la Independecia, 10) acogerá del 26 de septiembre al 25 de octubre una exposición antológica del artista aragonés Arturo Elena, considerado uno de los mejores ilustradores de moda del mundo. La muestra presenta los dibujos originales de las ilustraciones realizadas entre 2004 y 2012 para las campañas de grandes firmas e importantes revistas especializadas.

 

Nacido en Teruel, tras finalizar sus estudios de bachillerato en Toledo, Valencia y Zaragoza, Arturo Elena comienza a trabajar a principio de los años 80 como asistente de diseño en Barcelona, diseñando colecciones de ropa para firmas como Bambú y Daniel G. Continúa su trabajo en Sevilla, y es allí donde recibe de Victorio & Lucchino su primer encargo como ilustrador de moda. Estos mismos diseñadores le solicitan luego ilustraciones para las carpetas de prensa de su primer desfile en la Pasarela de Moda Cibeles de Madrid y para la presentación de su primer perfume.

 

Desde este momento abandona su trabajo como diseñador para dedicarse exclusivamente a la ilustración y comienza su colaboración con firmas como Loewe, Chanel España, Roberto Verino, Lemoniez, L’Oreal París, Carrera y Carrera, Audemars Piguet (España y América), The Extrème Collection, Tejidos Rafael Matías o Custo Barcelona, entre otras. Y fuera del circuito de la moda, Citröen, Lucky Strike, Reynolds, Drambuie, Bodegas Viñas del Vero o Moët Hennessy España (Grupo LVMH).

 

Sus trabajos han aparecido en revistas españolas (Elle, Telva, Mujer Hoy, Yo Dona) y de otros países como Portugal, Francia, Ucrania, Noruega, China, Taiwán, México, Colombia, Vietnam… Entre 1992 y 2009 sus ilustraciones han sido publicadas mensualmente por la revista Cosmopolitan España.

 

Arturo Elena ha alcanzado una maestría en sus dibujos que le lleva a representar como nadie personajes, vestidos, peinados, complementos, maquillajes…, tratados de forma minuciosa, con un estilo característico, fácilmente reconocible, que ha hecho escuela, convirtiéndole en un referente ineludible en el panorama español e internacional.

 

 

La personalidad del autor aflora en todos sus dibujos. A partir de una formación autodidacta ha alcanzado una técnica personal, perfeccionista y rigurosa. Llama la atención en sus trabajos el realismo, la atención a los menores detalles, las texturas, el movimiento y la riqueza del colorido y un espectacular dominio del claroscuro y la composición.

 

Ha participado en exposiciones colectivas dedicadas a los artífices de la moda española (“Tras el espejo”, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) y a los ilustradores de moda (“Paper Chic”, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2003). Y entre sus exposiciones individuales destaca la realizada en 2009 en el Museo del Traje de Madrid con el título de “Arturo Elena. 25 años de ilustración”.

 

Paralelamente ha impartido clases  como profesor de ilustración en el Instituto Europeo di Design en sus sedes de Madrid y Barcelona y en otros centros y universidades españolas.

 

La muestra podrá visitarse todos los días de la semana, de 19 a 21 h, excepto festivos. La entrada es libre.