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Antón Castro

PEYROTAU & SEDILES, EN COLONIA

 

Los fotógrafos presentan su serie ’Metus’ en la galería 100 Kubik, en el Festival Internacionale Phtotoszene de Colonia. *

«Nuestras fotos hieren y acarician a la vez»

 

’Metus’: Miedo. ¿Qué les ha llevado a reflexionar sobre él?

Partimos de la cita del escritor H. P. Lovecraft, «la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo», y nos sumergimos en ese sentimiento universal, primitivo e inherente, tan abstracto como personal.

¿Es más terrible que «el exilio o la muerte, la pobreza o la crisis»?

Cualquiera de esas cuatro situaciones guardan relación con él.

¿Está vinculado el miedo a una etapa concreta de nuestra vida: la infancia, la adolescencia...?

’Metus’ no es una obra autobiográfica, aunque nadie puede librarse del miedo, al menos, permanentemente.

Para representar el miedo, han elegido casi una vanitas barroca, un ámbito tenebroso, ¿por qué?

Lo imaginamos como piezas de un rompecabezas barroco, envuelto en una atmósfera «noir» que encarna la interioridad y profundidad del sentimiento.

Otro tema que les obsesiona desde hace tiempo es la identidad. ¿Qué es lo que quieren saber, en realidad, de los seres humanos?

Es cierto que la trama argumental de nuestro trabajo explora el elemento humano en toda su extensión: nos fascina visitar universos únicos y personales.

Hay siempre un clima de inquietud, de tiniebla, de turbulencia. ¿A qué se debe?

Al partir de la realidad, como inspiración, nuestra obra puede herir y acariciar a la vez.

¿Qué pretenden decir con la fotografía? ¿Cuál sería su mensaje general, por decirlo así?

Por encima de cualquier mensaje, deseamos despertar emociones. Todas nuestras obras tienen un mensaje particular, pero anteponemos el ejercicio imaginativo del espectador.

¿En qué han cambiado? Al principio parecían más narrativos, más anecdóticos, les interesaban las tribus urbanas. Ahora su obra se ha hecho más compleja, más filosófica e intelectual...

La forma de mirar no ha cambiado y seguimos abordando la identidad. Quizá sea una evolución natural, llevamos doce años creando juntos y nuestras obras han ido creciendo con nosotros.

Desde el punto de vista visual, ¿qué imágenes buscan?

Que exista un equilibrio entre la calidad técnica, el grado estético y la carga conceptual, generando impactos visuales con varios niveles de lectura.

Siempre he tenido curiosidad. ¿Cómo nacen sus fotos, cómo se gestan, cómo se materializan?

Pueden partir de una palabra, un sonido, un sabor... que nos estimula. A partir de ese momento se abre la caja de Pandora...

¿Qué significa trabajar en equipo, a dúo? Hay otras referencias: Pierre et Gilles, Antonio Altarriba y Pilar Albajar...

Es algo especial, simplemente surgió esa opción al existir entre nosotros una sinergia creativa única. Ahora no contemplamos otra manera de trabajar.

Estamos en un tiempo de proliferación de imágenes, de exuberancia iconográfica. ¿Cómo se logra una obra personal?

No tenemos la clave, simplemente nos limitamos a ser nosotros mismos sin importarnos las tendencias del momento.

¿Cuál es el lugar de la fotografía? ¿Qué puede aportar al debate social ahora? ¿Cuál es su lugar en un mundo tan convulso?

Estamos ante un lenguaje cada vez más universal. La fotografía es un medio muy poderoso.

También hacen videocreación. ¿Qué aporta a su trabajo?

Concebimos las videocreaciones como fotografías que se desplazan ligeramente, subrayando un gesto o una acción. No hacemos distinción de ambas disciplinas.

¿En qué nuevos proyectos andan metidos ahora?

La música es otra de nuestras pasiones, así que siempre estamos inmersos en proyectos que unen ambos mundos.

 

*Esta entrevista apareció en la contra de Heraldo el pasado sábado.

 

TRECE AL SOL, CRISTINA GRANDE

TRECE AL SOL DE... CRISTINA GRANDE

 

Cristina Grande (Lanaja, Huesca, 1962) es escritora y articulista de HERALDO. Es autora de libros como ‘La novia parapente’ y ‘Dirección noche’ y la novela ‘Naturaleza infiel’.

 

“Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa”

“Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa, a lo Nanni Moretti”

“Lo importante es que no falte el amor, aunque suene a topicazo”

 

-1.¿Qué hace una escritora en verano?

Casi lo mismo que en invierno, con la ventaja de que los días son largos y cunden mucho más.


-2. ¿Dónde suele veranear?

Suelo quedarme en Zaragoza y hago pequeñas escapadas de uno o dos días para ampliar el horizonte, sin importarme demasiado el destino.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Soy un híbrido más bien de secano. Me gusta la ciudad y la montaña más que la playa o el pueblo, pero eso no quiere decir que no lo pase bien siempre que salgo de casa, en Zarauz, en Sicilia, en Molinos…


-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Me gusta ir con mi sobrina a la piscina del parque y ponerme a leer debajo de un pino mientras ella se baña. Manías tengo pocas. Como soy madrugadora, aprovecho las primeras horas del día una barbaridad. Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa, en plan Nanni Moretti, a esa hora en que todavía no hace calor, hay muy poco tráfico y todo parece recién estrenado.


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

Mis tíos me llevaban con ellos un mes entero a la playa, como a una hija más. Estuvimos en Asturias, en Cantabria y varios veranos en San Sebastián. Mi tía llenó de humo el apartamento un día en que decidió regalarme una docena de navajas para mí sola. Ese día, en el puerto del Musel, un japonés nos había pedido permiso para sacarnos una foto, a mi tía Dorita y a mí cogidas del brazo, como si fuéramos las típicas madre e hija españolas.


6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

No tengo demasiada nostalgia de esa época pues recuerdo haber sufrido sin parar, sobre todo en la adolescencia. Los veranos se me hacían larguísimos y me gustaba encerrarme a leer, igual me daba Zane Grey que Isaac Asimov que Hermann Hesse, del que leí ocho libros seguidos en el verano de 1980.


-7. ¿Cuál es el recuerdo de entonces que más le persigue?

Recuerdo una visita al Patricia, un buque de pasajeros precioso y muy moderno para la época (1972) que hacía la ruta Bilbao-Southampton. Mi tío Juan, primo de mi padre, era el capitán y recuerdo cuánto deseé quedarme a bordo y zarpar.

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza en estos días?
Estoy releyendo a Proust, a quien abandoné en mi adolescencia porque me resultaba insoportable. Ahora soy más indulgente. Un día ideal de verano incluiría una cena en agradable compañía y quizás ver las Perseidas tomando champán.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

Un concierto de María Dolores Pradera en Sos del Rey Católico, una noche de verano de luna llena. Todo era perfecto.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

Mis padres siempre fueron muy hospitalarios. Me encantaba que vinieran a casa mis tíos –los primos de mi padre y de mi madre- y en particular mi tía Amanda, que tenía un carácter alegre y tolerante. La recuerdo gritando desde el comedor: “Que empiezan los dibujos animados”.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?
Ya no imagino la vida sin internet, aunque a todo nos adaptaríamos, igual que nos estamos adaptando a renunciar a otras cosas. Lo importante es que no falte el amor, aunque suene a topicazo.


-12. Si tuviera que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Eva María se fue buscando el sol en la playa y nos enseñó a comportarnos “sin la menor indulgencia”.

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Mi primer libro, ‘La novia parapente’, se publicó en pleno verano de 2002. Parecía un mal momento para una novedad editorial y sin embargo esa circunstancia favoreció mucho su difusión en los medios.  

 

*La foto es de Heraldo de Aragón.

RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ: LA PROTESTA Y LA CONTRACULTURA

RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ: LA PROTESTA Y LA CONTRACULTURA

La cultura de los 60 sigue aquí

 

Ramón González Férriz presenta esta tarde ‘La revolución divertida’ en Los Portadores de Sueños

 

Antón CASTRO / Zaragoza

Ramón González Férriz, responsable de la dirección de la edición española de ‘Letras Libres’, presenta ayer por la tarde, en Los Portadores de Sueños y en diálogo con Daniel Gascón, su libro ‘La revolución divertida’ (Debate, 2012. 186 páginas), una reflexión sobre los movimientos culturales desde principios de los años 60 hasta ahora mismo, hasta los movimientos antiglobalización y el 15-M, del que dice que “es reaccionario”. Explica el autor: “‘La revolución divertida’ trata (...) trata de las revoluciones de los años sesenta, y de cómo algunos de sus participantes siguen ocupando el escenario central de la vida pública después de ver cómo sus ideas eran derrotadas”.

El libro parte de mayo de 1968, y de los convulsos 60, con figuras como Martin Luther King y JFK, asesinados, y con Allen Ginsberg convirtiéndose en “el Rey del Mayo de Praga” en 1965. Recorre “el mayo francés”, el movimiento hippie (y los yippies), pero también recuerda que ETA empezó a asesinar en 1968, en concretó mató a José Ángel González, y en 1969 asesinó al policía Militón Manzanas. Ramón González Férriz (Granollers, Barcelona, 1977) recorre, en este clima de rebeldía, las actividades de Lotta Continua y de la Baader Meinhoff.

Analiza las figuras claves de ese nuevo movimiento de rebelión permanente, que lo cuestionaba todo, que fue calificado como el de los “hijos de papá” por Georges Marchais y que tenía la canción ‘Hey Jude’ de Los Beatles casi como un himno. Sobre todo, abogaba por la desaparición del capitalismo consumista. Analiza ese fenómeno emergente, tan decisivo, que fue la juventud, con el consiguiente fenómeno de masas, y estudia figuras concretas como Los Beatles, Bob Dylan o John Lennon. Era “la revolución divertida”, que traía en sus maletas una idea de un mundo mejor, con más drogas, más libertad sexual, y otros muchos ingredientes: el pacifismo, el feminismo, los derechos civiles, la ecología, el pop y el rock...

Más tarde, ya en España, analiza fenómenos como el anarquismo libertario en la Barcelona de 1977, a la sombra de la revista ‘Ajoblanco’, o la Nueva Ola en Madrid. Y poco a poco, a medida que se formaliza la democracia, la cultura se oficializa y se subvenciona, comprueba como muchos personajes icónicos de la izquierda dan un viraje a la derecha: Luis Racionero, Luis Alberto de Cuenca, Paco Umbral (sorprende que aparezca Umbral como un derechista), Federico Jiménez Losantos, etc. La realidad desmintió a José Luis López Aranguren, que había dicho: “Es imposible un intelectual de derechas”. El nuevo estado de cosas, la cultura oficial, da lugar a situaciones como las que describe el aragonés José-Carlos Mainer en ‘El aprendizaje de la libertad’: “Los esplendores y las miserias de la cultura de Estado segregaban un indeseable escalafón de intelectuales en venta”.

También habla de la importancia de los intelectuales, empezando por uno de los pioneros más comprometidos y más pop, como Manuel Vázquez Montalbán. El libro, hilvanado con parsimonia y lucidez, es también la constatación de un fracaso, que deriva hacia el desencanto y la ausencia de ideología: los rebeldes de ayer, que soñaban con cambiarlo todo, son hoy los que dirigen la cultura y mitigan la energía de los nuevos insurgentes; aquellos ideales son parte del sistema y han sido engullidos por la publicidad y la propaganda política. Concluye: “Si queremos volver a renovar este mundo, tendremos que encontrar otras formas, quizá menos ruidosas, seguramente menos utópicas, pero sin duda más acordes con nuestro tiempo y sus nuevas realidades”. Entre las anécdotas chuscas, y hay muchas, vemos a un joven Alberto Ruiz-Gallardón decir esto de la revista ‘Madriz’: era una “porquería repugnante, pornográfica, blasfema, (...) contraria a la moral y a la familia”. Algunos años después, ya como alcalde, subvencionó el Día del Orgullo Gay, que dejaba cuantiosos beneficios a los comercios de ocio de Madrid.

 

La revolución divertida. Ramón González Férriz. Debate. Madrid, 2012. 186 páginas.

TRECE AL SOL, 15: ÁNCHEL CONTE

TRECE AL SOL, 15: ÁNCHEL CONTE

 

Ánchel Conte Cazcarro (Alcolea de Cinca, Huesca, 1942) es Doctor en Historia y uno de los más importantes escritores en aragonés. Labordeta, Manolo García y Olga y los Ministriles han cantado sus poemas.  

 

 

“Con internet he sufrido una fiebre creadora tremenda”

“En Perugia me sentí libre y supe lo que significaba la dictadura”

 “Con el aragonés, siempre ha sido necesario estar en la trinchera”

“Con su ley, el PP y el PAR van a matar al aragonés y al catalán”

 

-1.¿Qué hace un escritor en verano?

-Más o menos lo de siempre: escribir algún poema, leer algo, pero poco; engancharme a internet, dormir un poco más de lo habitual… Nada especial. Siento pereza para hacer trabajos que me exijan mucha atención, sea estudios de historia o sea prosa literaria.

 

-2. ¿Dónde veranea?

-En  Vera, Almería, paso parte de las vacaciones, evitando el mes de agosto porque el turismo es terrible. Me gusta Barcelona en agosto porque hay poca gente, y en ocasiones salgo al extranjero, aparte de ir a Huesca.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

- Soy de mar (que no de playa) cuando no hay mucha gente, voy poco a la montaña últimamente, menos aún a mi pueblo. Vera y Barcelona son mis sitios de vacaciones, si no es que hago algún viaje especial. He ido en los tres últimos años a Italia, Turquía, Egipto y Rusia.

 

-4. ¿Qué haces diferente al resto del año?

-No cambio mi vida, apenas. Cocino cada día del año (cada vez me gusta menos comer de restaurante), camino no lo que debiera, no me gustan las tertulias y la partida de cartas con un grupo de amigos se hace cada semana durante el curso y no en vacaciones

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

-No han sido uno, han sido varios. El primero fue mi estancia en la Universidad de Perugia, un curso en un mundo que para un español de la dictadura era la libertad, me sentí por primera vez en mi vida completamente libre y supe mejor lo que suponía la dictadura. El segundo, mi primer viaje a Guatemala, cuando el país estaba en guerra y viví intensamente la belleza única de aquella tierra y el drama de sus gentes. El tercero, Siria, un país que me enamoró y al que deseo ardientemente volver; sus monumentos, sus paisajes y sobre todo su gente… Me di cuenta de que mi pobre árabe me permitía entenderme con ellos y aquello fue muy emocionante para mí. De este viaje nació el poemario ‘E zaga o mar o desierto’.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

Mis vacaciones en Alcolea cuando ya nos habíamos trasladado a vivir a  Barcelona, el reencuentro con los amigos, con mi paisaje, con  las Ripas… Y mis vacaciones en Alloza, con Eloy Fernández Clemente y Pilar, su hermana. Descubríamos la vida juntos, la amistad y yo viví en Alloza mi primer enamoramiento imposible de un chico que vivía en Senegal. Fue una experiencia hermosa, pero al tiempo dura porque aquello no pudo ser. Después mis vacaciones en Robres, en un paisaje y con una familia que, para bien, han marcado mi vida. Creo haber tenido una infancia y una adolescencia felices. No tuve traumas religiosos, me sentía libre, creo que sabía bastante bien lo que quería porque me conocía a conciencia y me aceptaba tal como era.



-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces?

-Son muchos, muchísimos. Pero si hubiera de quedarme con uno creo que elegiría el despertar del amor y del sexo a una edad muy temprana.


-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades sueles hacer en estos días? ¿Cómo es para ti el menú ideal de un día perfecto?

-Leo, por desgracia, poco, estoy muy perezoso, prefiero escribir, bien sea poesía o estudios de moros. Desde hace un año salgo casi a poema diario que publico en Facebook, en una página que se llama ‘Queremos más obras d’Ánchel Conte’. Por otro lado, ando metido con los mudéjares  de Barbastro y de su comarca.  El menú del día ideal ería levantarme tarde, desayunar pausadamente, leer la prensa, salir un rato, cocinar y comer con mi compañero, atontarme un rato delante del televisor y por la tarde-noche darle a la creación literaria o al trabajo de investigación, o las dos cosas a la vez, ah, y acostarme tarde, no antes de pasada la una.


-9. ¿Qué libro, qué cuadro, qué museo, qué película, qué canción o qué álbum están asociados a un verano inolvidable?

-Libro: parece una barbaridad, pero ‘La Celestina’, en Alloza, a los 12 años. Un cuadro no, un conjunto de pintura que me dejó marcado para siempre: la basílica de Asís, tanto la inferior como la superior con los frescos de Giotto, aquel verano en Perugia. Una película: ‘Roma citta aperta’ de Rossellini. Canción: otras vividas en Perugia: ‘Bandiera Rossa’, que canté montones de veces,  ‘Tanto pe canta’, de Nino Manfredi, y ‘Bugie’, de Mina. Nos pasábamos horas escuchándolas en un bar frente a la universidad.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

-De la infancia y de la adolescencia, mi amigo Antonio, de Alcolea, que murió en accidente cuando teníamos 26 años.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

-Con internet, mucho; gracias a eso he sufrido una fiebre creadora tremenda. Ver que mis poemas llegaban a ser vistos por más de 5.000 personas en una semana me animaba a escribir como loco. Me permite leer mucha prensa extranjera (italiana, francesa y en lengua portugués), mantengo relación con mucha gente y gracias a internet he recuperado amigos viejos y montones de exalumnos, lo que ha sido una alegría. La crisis no me ha afectado…, por ahora. Teniendo en este país ahora la pensión máxima me parecería miserable quejarme con el paro que hay y con los salarios del común de los españoles, que trabajando ganan menos que yo.


-12. Su vida está vinculada al Alto Aragón y al aragonés. ¿Son buenos tiempos para el aragonés y la escritura en aragonés? 

Todo lo que investigo es historia altoaragonesa. En cuanto a la creación literaria, toda es en aragonés. Nunca han sido buenos tiempos para esta lengua y siempre ha sido necesario estar en la trinchera. Nunca se ha protegido realmente la lengua, ni siquiera la ley que salió adelante con los votos de PSOE y CHA era una buena ley, porque dejaba a las lenguas propias en inferioridad respecto al castellano: ni eran cooficiales ni eran de estudio obligatorio, todo en las zonas de uso dominante, y eso suponía que las relegaba a la categoría de lenguas de segunda. Pero es que lo que está haciendo el gobierno PP-PAR exige que salgamos a la calle, porque con su ley van a matar al aragonés y al catalán, ya que ni siquiera se les reconoce el nombre. Llevo desde 1966 en el tajo y no pienso reblar.

 

-13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Fue en julio, al regreso de un viaje al extranjero con el grupo Viello Sobrarbe, cuando me enteré de que la Administración me echaba de Aínsa. A la semana tenía trabajo en el colegio de los Labordeta, en Zaragoza, el Santo Tomás. Justo un año después de la fecha en que me enteré de la expulsión, coincidiendo el día, aprobé las oposiciones.

 

*Foto de Ánchel Conte en Guatemala en 1987.

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA' DE GONZÁLEZ FÉRRIZ EN ZARAGOZA

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA'  DE GONZÁLEZ FÉRRIZ EN ZARAGOZA

Recibo esta nota de Melca Pérez de Debate:



[Queridos amigos y amigas:

Como podéis comprobar, ya estamos plenamente reincorporados y con numerosas propuestas para la nueva temporada que esperamos os resulten interesantes.   

 

En estos días habréis recibido el libro LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA, de Ramón González Férriz, publicado por la Editorial Debate. Provocadora y lúcida, esta obra supone un análisis histórico sobre las revoluciones sociales que parte de los años sesenta pero que también se pega a la más inmediata actualidad, con los movimientos sociales del 15-M como cierre final.  

Y, como el propio título indica, González Férriz aborda desde un enfoque no exento de crítica la evolución de estos movimientos, cómo comenzaron siendo contraculturales pero finalmente pasaron a ser absorbidos e incluso instrumentalizados por el sistema: por la publicidad, las grandes empresas y hasta la propaganda política. Una tendencia que se ha repetido una y otra vez desde los años 60 y que, según el autor, es posible que vuelva a darse con parte del movimiento 15-M.

 De este modo, esta mirada a la revolución divertida constituye una interesante reflexión tanto de las revoluciones sociales como sobre la sociedad contemporánea. 

 

 

Ramón González Férriz presentará el libro el próximo miércoles 12 de septiembre a las 20.00 horas en la librería Los portadores de sueños, en Zaragoza.

CARTELES DE LA HERMANDAD PICTÓRICA

CARTELES DE LA HERMANDAD PICTÓRICA

Recibo esta carta del pintor Ángel Pascual Rodrigo:

[Os envío con tiempo la primicia de esta celebración para que le hagáis un hueco en la agenda si estáis por Zaragoza.

Algunos de vosotros os veréis mencionados directa o indirectamente en el texto que he escrito. Podéis leerlo abajo, o en el espacio web que he preparado, o clicando aquí para descargar el pdf de la hoja de sala (observar que es una primicia que comparto con vosotros porque aún es un borrador).

En fin, estos son los datos:]

 

EXPOSICIÓN EN
Aula de la Naturaleza

Av. San Sebastián s/n - Parque Grande José Antonio Labordeta- Zaragoza

 

LOS CARTELES Y POSTERS DE
LOS HERMANOS P. RODRIGO

A los 40 años de aquel crucial 1972 y con el recuerdo de José Antonio Labordeta

 

Inauguración:

Miércoles 19 de septiembre de 2012 a las 19:00 h

La exposición permanecerá abierta hasta el 22 de octubre

Horarios:

Lunes a Jueves de 10:30 h a 14:00 h

Viernes y Sábado de 10:30 h a 14:00 h y 17:30 h a 21:00 h

Domingo de 10:30 a 14:00 h

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NOTAS Y RECUERDOS

Ángel Pascual Rodrigo - Agosto de 2012

Esta exposición muestra el vídeo y una selección de 38 carteles y posters originales. Viene a recordar buena parte lo que ocurría en el entorno cultural aragonés hace 40 años, apuntando al mismo tiempo precedentes y continuidades. El vídeo —realizado a partir de material en super8 de entonces— visualiza y celebra nuestra primera individual, que montamos en septiembre de 1972, dentro los actos que organizó Anchel Conte en l’Ainsa para presentar el primer número de Andalán.

El espacio —fuera de los circuitos comunes— y el diseño del montaje son acordes con el «espíritu» de los primeros 70 y de las exposiciones de «la hermandad» a partir del 75, que se centraron en los lenguajes de la Naturaleza. Hemos optado por una muestra directa y saturada, como en una calle o en nuestros dormitorios de entonces, sin marcos ni ambages expositivos.

Cuatro de los posters recién editados redondean la conmemoración: El de J. A. Labordeta, el de Buster Keaton y dos de 1970 que quedaron entonces en capilla sin llegar a ser editados.

La inauguración coincide con el aniversario del día en que J. Antonio Labordeta se nos fue.

La exposición está dedicada en primer lugar a él, como gestor, partícipe o espectador en buena parte de lo que estas obras rememoran. Fue él quien nos encargó el poster de su hermano Miguel… fue él quien nos puso en contacto con Eloy Fernández Clemente para que nos encargáramos del diseño y maquetación de los primeros números de Andalán… y con José Batlló para las cubiertas de LosLibrosDeLaFrontera… fue uno de nuestros primeros coleccionistas… promovió la compra para su familia de nuestra pintura «heterodoxos aragoneses» —a la que espero llegue un día el turno de ser posterizada—… etc. etc.

No es casual el lugar central del poster de Andalán en la exposición. Evoca momentos y gentes. A los ya mencionados se suman Luis Marquina, Pepe Robles, Lola Albiac, J. C. Mainer, los Fatás —Guillermo tiene buena parte de «culpa» en el germen de esta exposición promovida por J. Luis Alonso—, los Gastón, Juanjo Vázquez, C. Royo-Villanova, Luis Granell, Luis Germán… para terminar llevándonos a Casa Emilio.

Los carteles de exposiciones nos vuelven a traer a Ángel Gari —con su «1ª muestra de pintura aragonesa actual» en el CMU Cerbuna— y a Federico Torralba —con su creación aquel mismo 72 de la Galería Atenas, donde montaríamos en noviembre nuestra primera individual de pintura—. Y a Rafael Navarro, Pedro Avellaned, Julia Dorado o Hanton… a quienes «cartelizamos» más tarde y figuran en el vídeo. El recuerdo tácito nos trae aquel Bohemio-1 de Moncasi, donde colgaríamos recortables al finalizar aquel año…

Los carteles de eventos cinematográficos nos devuelven implícitamente a Manuel Rotellar —con sus libros sobre cine aragonés a los que poníamos cubiertas— y especialmente al inolvidable Alberto Sánchez Millán y a su también entrañable hermano Julio —con su memorable Cineclub Saracosta y los magníficos festivales, jornadas y ciclos que organizaban—. Ahí están algunas muestras de ello junto al poster de Eisenstein de entonces y al de Keaton, editado ahora, que evocan dos de los ciclos organizados en el 72.

En lo musical sumamos a Plácido Serrano, Joaquín Carbonell, Pilar Garzón, la Bullonera, Tomás Bosque, Juegos Reunidos… y el hálito extraordinario de Javier Más… y del Chicotén que vendría… y…

No queda ahí la cosa. Aquel año Antonio Angulo nos encargó por segunda vez el cartel de su Semana Cultural de Graus. Ideamos y realizamos para el paso de ecuador de los alumnos de Letras aquel cartel de Picasso con la cita al Guernica, rigurosamente prohibida entonces, del que vendieron 4.000 ejemplares. El PCE nos encargó desde la clandestinidad aquel calendario para 1973 con el que nos divertimos haciendo buscar claves que aún no quiero confesar si existían. Aquel fue también el año en que propusimos públicamente con José Manuel Broto pintar las fachadas del "El Tubo" por iniciativa de Manuel Pérez Lizano. Redecoramos el Café de Levante previo al de ahora… Compartíamos tertulias en él y en los Espumosos, y creamos una particular con J. A. Labordeta y J. L. Lasala a la que acudíamos los miércoles de todo aquel año —era en los bajos del Roma, si mal no recuerdo, y más tarde en el Windsor del Coso Bajo…

Recién acabada mi carrera de Publicidad en el 71, había comenzado con Vicente a pintar sobre lienzos y tablas lo que hasta entonces estampábamos o pintábamos sobre papel. Nuestro estudio junto al Puente de Hierro y el piso de los hermanos Lorén en Mola se habían convertido en lugares de referencia. Por allí o desde allí uno se podía encontrar con un Adolfo Escuder, un Mario Sasot, un «primitivo» Bernad, un Herminio Lafoz, un J. I. Lorenzo, un Larroy, un delgadísimo Romero… con los Hormigón, los Anós, los Morales… o una María Fernanda Lafiguera —entonces pieza clave en la mítica Galería Vandrés de Madrid…

También en 1972 comenzamos a compartir nuestras vidas con Elvira Ascaso y Ana Marquina. Y con los años llegarían nuestras hijas Cira, Ananda y Paula… Cris, Simón y Omar… y siguió la vida.

La verdad es que me cuesta entender cómo llegaron a confluir tantas cosas en un año.

 

TRECE AL SOL, 14: AGNES DAROCA

TRECE AL SOL, 14: AGNES DAROCA

TRECE AL SOL DE... AGNES DAROCA

Agnes Daroca (Zaragoza, 1978) es diseñadora gráfica e ilustradora. Realiza talleres de artes plásticas en Los Imaginantes. Ha publicado el cuento infantil  ‘El niño cabeza de cubito de hielo’.

 

“Sin paella ni alcachofas, ¡todo puede ser perfecto!”

“El verano es tiempo de calle más que de pantalla”

 

-1. ¿Qué hace una ilustradora en verano?

-Nadar, resoplar de calor, comer helados, perseguir a las mariposas que le van a casa, luchar de noche con el vecino que quiere matar al grillo que no le deja dormir, contar salamandras en las fachadas, mirar a la Osa Mayor, dormir la siesta, comer sandía, observar la felicidad de sus conejas, cantar bajito, bailar sin ritmo, leer, ir descalza, pensar en el otoño, reírse para no perder días, trabajar, imaginar, dibujar… uff ¡y muchas más!

 

-2. Empezamos muy bien. ¿Dónde sueles veranear?

-Donde surge, si surge. No tengo un lugar de veraneo. Antes aún pasaba algunas semanas en Alcañiz cuando mis padres estaban allí, ahora ya no están y yo vivo en Villafranca de Ebro, al estar en un pueblo hago días de verano en Zaragoza. Lo bueno es que no tengo que ir unos días al pueblo para dormir fresca.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

-Soy de todo, si estás disfrutando del sitio da igual donde sea. Aunque bueno, yo por querer, quiero lo que no tengo, ¡ser sardina en el mar!, que Los Monegros son duros todo el año.

 

-4. ¿De qué se alimenta una artista, es el verano fuente de estímulos, de ideas, de imágenes?

¡Este año, de mucha sandía! El calor me para bastante para dibujar, así que me aprovecho y me alimento de libros, sol, piscina, terrazas... Freno en la parte de ilustración, todo lo demás (el estudio de diseño, la editorial y los talleres con niños) lleva un trabajo que no puedo parar tanto pero para el que me sirve mucha parte de la alimentación para ilustrar.

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

-En verano no suelo moverme, a no ser que salga algún viaje que merezca la pena (aunque sea a Huesca). Sin duda, la que me ha dejado huella es Madrid. También hay una segunda ciudad, en la que no me importaría tener una casita de color azul (la tengo localizada) y una barquita en la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

-¡Fantástica! Yo pasaba los veranos en casa, en Alcañiz y había semanas que me llevaban a Valjunquera –el pueblo de mis abuelos–, y otras veces a Nuez de Ebro –aquí en Zaragoza–. Son pueblos pequeños en los que correr por las calles hasta altas horas de la noche no suponía ningún problema. Ibas a las piscinas, te hacías las marcas correspondientes en las rodillas por las caídas de bici, los helados, hacer gaseosas fresquitas El Tigre (¡suertuda una, que mi abuela aún me hacía!). Alguno de los veranos también los pasaba con mis otros abuelos en Zaragoza. Conforme crecí ya no iba tanto con los abuelos y me quedaba más en Alcañiz. Allí, al no ser muy grande, también se disfrutaba de cierta libertad veraniega.

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo? ¿Nació en esa época su vocación artística?

-Creo que recuerdo los veranos por ser las épocas donde más tiempo podía estar con los lápices Alpino, la plastilina y todo lo que se podía transformar para hacer algo. Como no tenía que madrugar, cuando mi padre venía de noche y se ponía a hacer sus dibujos, yo me ponía a su lado intentando conseguir su material, haciendo las mil caras de pena perfectas, pero nunca llegaban los rotuladores buenos a mis manos. Yo era muy descuidada y sus trabajos eran muy limpios comparados con lo que yo hacía. Debió salir de ahí mi vocación artística.

 

 

-8. ¿Cuál es para usted el menú de un día perfecto?

-Gastronómicamente hablando, y seguro que rozando la herejía, podría decir que cualquier cosa haría un día perfecto si nos saltamos la paella y las alcachofas. Por lo demás, ¡todo puede ser perfecto! He ido aprendiendo que el momento perfecto lo crea uno mismo. Cuando surgen cosas o encuentros, y puedes posponer lo que tenías que hacer, hay que aprovecharlo. El otro día me vi jugando en la piscina a unos juegos de mesa y me lo pasé en grande. Luego de noche fui a ver unas vacas que hay en una granja cercana y al final, llegué a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Lo bueno de disfrutar de las cosas es que da igual lo que hagas en el día.

 

-9. ¿Qué canción, qué álbum ilustrado o qué artistas están asociados a un verano inolvidable?

-Una canción, del verano pasado: ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’ de Nacho Vegas. ‘La melancólica muerte del niño ostra’ de Tim Burton no entraría dentro del álbum ilustrado pero me lo compré un verano y me enamoró. Pascual Berniz como artista, de mi vida y de algunos veranos. De cría, durante tres años gané un concurso de artes plásticas de la Diputación de Teruel donde el premio era una semana en Valderrobres pintando en el castillo. ¡Tan maravilloso! Ahí aprendí muchísimo de creatividad, pintura, dibujo y amistad.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

-Leopoldo María Panero. Comimos un día con él (ando con un proyecto personal sobre él) y para mí verle en El desencanto, leer sobre y de él, y conocerlo en persona fue toda una experiencia. Los personajes de ficción en mi vida han ido creciendo muy rápido últimamente aunque el gran personaje es Cubito, todo el verano pasado decidiendo que hacer con él hasta que nació Los Imaginantes Ediciones y salió a la luz.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet y con la crisis?

-Internet ha mejorado la comunicación con la gente y ha permitido el poder conocer a personas nuevas, aparte de ser un gran contenedor de información. La cuestión está en que se utilice como un complemento más en la vida y no como un consumidor de vida. El verano es tiempo de calle más que de pantalla. Quizás lo de la crisis ha hecho que valoremos el disfrute de las cosas normales, me refiero a valorar lo que se tiene en cada lugar. Lo malo es que el mundo se ha creado una idea de felicidad fuera de sus casas, las mismas por las que hemos pagado millones y no se sabe disfrutar sino es marchándose de ellas. Espero que los veranos se llenen de comidas y cenas reuniendo de nuevo a la gente en las casas. Yo ya empecé hace unos años y me encanta.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

-¡Nos vemos en septiembre! En verano tendríamos que desconectar de pantallas y buscar un buen lugar con sombra para leer todos esos ratos que se nos llevan los ‘tuits’.

 

-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a tu profesión?

-Tenía 16 años cuando, en Alcañiz, todos los de mi edad iban a embolsar melocotón para sacarse un dinero en verano. A mí lo del melocotón no me hacía mucha gracia y lo de estar en el bar de mis padres tampoco… Y me puse a dar clases de dibujo a niños. ¡Me lo pasé en grande! Desde entonces no lo he dejado y ahora esos años de experiencia me sirven para los talleres que hago con Susana Villacampa en Los Imaginantes. ¡Es genial!

SOLEDAD PUÉRTOLAS: NUEVA NOVELA

SOLEDAD PUÉRTOLAS: NUEVA NOVELA

El acordeón de todos los secretos

 

[Mi amor en vano. Soledad Puértolas. Anagrama. Barcelona, 2012. 226 páginas.]

 

Una de las mejores novelas de Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) es ‘Una vida inesperada’. Cuando redactó aquel libro, según ha confesado, le quedaron por ahí algunos flecos o personajes a la deriva que fueron convirtiéndose casi en una obsesión. Con el paso de los años, escribiendo y reescribiendo, tomando notas, aquellas criaturas adquirieron cuerpo. Son los protagonistas de su nueva novela: ‘Mi amor en vano’, una narración que nace del arrebato de una voz o de las voces. El joven Esteban, con sus ojos azules, aprende a escuchar historias: ahora es un muchacho con muletas que, tras un terrible accidente de circulación, decide cambiar de barrio y asiste diariamente al Centro de Rehabilitación. Violeta, hija de Dayana y Eugenio ‘el Piloto’, se deja cautivar por una voz a través del teléfono, la de Julio, el hombre negro que alquilará el ático y que un día, de súbito, se marchará a París. La propia Dayana, que fue modelo de fotógrafo y de pintor, actriz y cantante, es alguien que habla sin parar: cuenta su vida, sus oportunidades perdidas, sus aventuras con su marido, el cronista de deportes, el Piloto, siempre borracho, con su representante Dani o con el Portugués, que fue como un fulgor inolvidable en su vida.

A ese mundo se acomoda Esteban. Lector de las novelas de Pío Baroja y herido físicamente y moralmente tras la muerte de su novia Laura. Poco a poco parece constatar que “el accidente le había dado sentido a mi vida” y confiesa que “pertenezco al amplio, disperso y dolorido grupo de los inválidos”. Él quiere romper con su pasado y huye de su familia, quizá porque “la vida, en el fondo, es un recorrido que debe de hacerse a solas”.

A solas. Sin duda. A solas incluso cuando se está en compañía de otros. Ese paisaje humano es muy importante: uno de los grandes personajes de la novela es, sin duda, Dayana. Habla, recuerda, hace recuento y pasea a sus perros. Le revela al joven cómo ha sido su vida, en que falló, cómo le gustaba cantar y bailar y cómo lo hizo con algún éxito (sobre todo en Orense), cómo le gustaba percibir que su cuerpo atraía a los hombres y cómo, en medio del alcohol y de las derrotas cotidianas de la convivencia, amó a su marido.

En cierto modo, en esa relación y en esa complicidad, cada más interesante en el desarrollo de la novela, pensamos en otra estupenda novela de Soledad Puértolas: ‘La señora Berg’. A ese fauna también pertenece el escurridizo Eugenio, de quien su hija Violeta, diseñadora, solo lee el primer párrafo de su crónica o de sus reportajes. Y pronto irrumpe otra mujer especial: rebelde, libre, incomodada con su destino, casada y madre de cuatro hijos. Teresa. Hermoso cuerpo, “magnífico e imbatible”. Esteban volverá a sentir el aguijón de la vida y el incendio del deseo (“Lo único que puede salvarte es la voluntad casi instintiva de volver a vivir”), e iniciará algo que hace a menudo: fantasear sobre los otros. Al fin y al cabo, “vista desde fuera, casi cualquier vida parece misteriosa”. Y la de Teresa también lo será: es exhibicionista, colecciona ropa. Y tenía una mirada penetrante: “parecía tan poseída por sus primeros sueños”, dice el joven enamorado.

Soledad Puértolas maneja las voces a su antojo. Las voces que cuentan. Las voces que se interfieren. La de Violeta, enamorada de Julio. La de Dayana, que busca un cómplice a su soledad. La de Esteban: excitado por la pasión, que debe reponerse a la vergüenza: “La vergüenza es el sentimiento que más daño puede hacernos, más daño que el miedo”. La de la propia Teresa, que abandona a su marido y a sus hijos, sin sentido de culpa. La de otros personajes, como Selina, que viene del pasado. Manejando el relato como si fuera un acordeón -estiro aquí, repliego allá, expando la acción hacia los escondrijos de la memoria, ajusto aquí la confidencia y la emoción...-, Soledad Puértolas habla de muchas cosas, sobre todo, de los secretos de familia, del amor equívoco, de la segunda oportunidad, del fracaso y de las traiciones, y del dolor y de la enfermedad. Habla de los sentimientos, de la ternura, de la intimidad, del amor que quema por dentro y de la necesidad de hallar un interlocutor. “No hay felicidad mayor que sentir cómo surge la voz dentro de ti”.

Como casi todos los libros de Soledad Puértolas, ‘Mi amor en vano’ es un libro que huye de lo enfático, de la explosión. Avanza sin estridencias pero con buena música y sin nostalgia.  Pero discurre en el centro del torbellino, pleno de sabiduría (“Ser anónimo significa ser libre”, se dice), de conocimiento del corazón, y del amor y del odio que empapan la existencia de cualquier familia o de un barrio completo.

 

*La caricatura es de Luis Grañena. Apareció,como el texto, en la página ocho de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.