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Antón Castro

MAPI RIVERA EXPONE EN AMSTERDAM

Mapi Rivera (Huesca, 1976) es artista y poeta de inspiración mística. Trabaja con su cuerpo desnudo en relación con la naturaleza. Acaba de inaugurar una exposición en Amsterdam, en la galería de Pepa Santolaria y Jan van Eden.

 

 

“Soy de gazpachos y ensaladas; cada día me invento una”

  

“Bañarse en el mar a primera hora es como bañarse en la propia luz”

  

-1. ¿Qué hace una artista y una poeta en verano?

Mi experiencia como creadora va más arraigada al ser que al hacer, es por eso que no tengo la sensación ni la necesidad de hacer vacaciones, soy creadora todos los días del año. Eso sí, en verano el ritmo cambia, los días largos y calurosos hacen que el tiempo se dilate, se favorecen ciertos aspectos creativos y se aletargan otros.

-2. ¿Dónde suele veranear?

En un paraíso secreto. Prefiero no desvelar su localización.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Viví tres años y pasé todos los veranos de mi infancia en un pueblo cercano a Huesca, Fañanas. La libertad de la que disfruté, las horas infinitas que pasé jugando en el jardín y en el huerto, seguramente, propiciaron mi vocación creadora. Ahora vivo en Barcelona, cerca del mar, pero cada cierto tiempo necesito escapar de la ciudad y hacer inmersiones en la naturaleza. La montaña también me apasiona. Lugares como los Llanos del Hospital o el Forat d’Aiguallut de Benasque, donde hice algunas de las series fotográficas del proyecto ‘Heliosis’, son lugares limpios, energéticamente muy poderosos, que facilitan la comunión con lo sagrado.



-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Siempre que puedo bajo a darme un baño en el mar, a primera hora, cuando todo está tranquilo y hay muy poca gente. El sol se refleja en el agua y es como bañarse en la propia luz. Ese contacto tan directo con la luz de la mañana es como una oración vital con la que empiezo el día.

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

Cada verano dedico unos días, si puedo una semana, a no hacer absolutamente nada. Me entrego a un letargo total, paso los días en la playa bañándome en el mar y tomando el sol. Llevo conmigo un diario en blanco y unos lápices de colores. No es mi propósito escribir o dibujar, pero lo llevo conmigo por si viene la inspiración. Y siempre llega. Esos días blancos, son totalmente fructíferos, las ideas brotan luminosas, como piezas que encajan en su lugar. Suelen ser instantes de redescubrimiento, porque son momentos de relajación y entrega, y es entonces, en esa abertura de la percepción, cuando se comprende mejor nuestra naturaleza íntima. Esos días de verano son como una recarga de energía que sigue activa el resto del año.

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época? ¿Se dio una vinculación directa con el arte?

Sí, creo que la forma en que viví mi infancia, inmersa en juegos e imaginaciones, en contacto con la tierra, las plantas y el aire libre, sin duda favoreció la preservación de un mundo interior próximo al origen. Durante la adolescencia, me alejé bastante de ese mundo intacto, el arte ha sido para mí una vía de recuperarlo, de volver a ese estado de la infancia pero ya no de forma ingenua, sino con inocencia.

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más le persigue?

Me veo con cincuenta años aproximadamente, en medio del jardín, con los ojos muy abiertos, totalmente tranquila, nada me inquieta, todo está bien.

-8. Es un sueño futurista. ¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal?

En verano me encanta beber gazpacho y comer ensaladas, en múltiples variantes, cada día me invento una. ¿Un día de fiesta? Empiezo el día bañándome en el mar, después desayuno y dedico el resto del día a temas de creación, revisión de imágenes, lectura, escritura, también me gusta ver alguna película escogida en el ordenador porque no tengo televisión y, si puedo, al atardecer, doy un paseo por el puerto, para despedir el día con el crepúsculo.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

Voy a citar algunos libros que recuerdo me han acompañado en veranos sucesivos; cualquier libro de los que se han editado con las charlas de Krishnamurti, ‘El poder del ahora’ de Eckhart Tolle y más recientemente ‘El maestro del corazón’ de Annie Marquier.

10. ¿Cuál ha sido el personaje más importante o especial de sus vacaciones?

El sol y el mar.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

Hoy en día estamos mucho más conectados a Internet, principalmente por el fenómeno de las redes sociales. Yo procuro utilizarlo como una herramienta y darle su tiempo y su medida. Con la crisis la gente ha optado por cambiar los destinos y reducir los días vacacionales.

 
-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Días largos de luz solar, calor, ropa ligera, sandalias, agua de mar, sal, desnudez, alegría, bienestar, siesta, creación, poesía, amor.


13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su oficio?

Voy a contar una anécdota reciente. Al hacer fotos con mi cuerpo desnudo, siempre busco lugares más o menos apartados para preservarme y trabajar con tranquilidad. Había localizado un campo de trigo y estaba haciendo unas fotos hermosas con el sol rozando el horizonte, cuando de pronto apareció una cosechadora enorme y empezó a cosechar el campo. Tuve que vestirme y recogerlo todo rápidamente, desmontar trípodes, cámara, flash…

EDWARD HOPPER: PRIMERA VISITA

Edward Hopper es uno de los pintores más famosos del siglo XX. Ha sido copiado por doquier: ha sido utilizado en portadas y en el cine. Y ha sido imitado por los pintores realistas; pocos como él han creado un sello propio, unos lugares comunes, un discurso ya aprendido incluso antes de haberlo visto al natural. El Museo Thyssen está logrando un gran éxito con una selección de sus obras: no están todas las mejores, pero sí exhibe un corpus amplio que muestra su forma de trabajar, sus líneas de inspiración y su virtuosismo. Hopper hizo mucha ilustración, grabado, magníficas acuarelas y algunos espléndidos cuadros. Y de todo ello hay en Madrid.

En primer lugar está ese paisajismo norteamericano, que procede del realismo, que Hopper hizo muy bien: casas, en el campo o junto a la vía, urbanizaciones, gasolineras o estaciones. En algunas logra piezas espléndidas, casi inolvidables, como ‘Casas en Squam Light’. También ha hecho marinas, que no parecen lo mejor de su producción, pero algunas resultan originales, de composición y cromatismo arriesgados. Están sus célebres interiores: de oficina, de hotel, de la casa, y ahí siempre sucede algo. Sucede el silencio, se agazapa un secreto, alguien lee una carta mientras las maletas ni se han deshecho, se tienden los cuerpos o se confían, en su desnudez, ante la pura luz de la mañana; en algunos de ellos, tan expresionistas, con la piel arañada por el pincel, mordida por una claridad matizada, Hopper corre al encuentro de Lucian Freud.

También hay algunos retratos, que quizá no sean lo mejor, pero están equilibrados de luz, de materia y de hondura. De perplejidad. Y no podemos dejar al margen sus cuadros teatrales. Tienen humor, desolación, fuerza, atmósfera y son muy narrativos. Edward Hopper es el pintor del asombro, del desarraigo, de la soledad, de la esperanza. Una primera contemplación es toda una aventura.

CRISTÓBAL SERRA, POR EDUARDO JORDÁ

Julio José Ordovás, escritor y crítico que está ultimando una nueva novela, envía a algunos de sus amigos este artículo del narrador y poeta Eduardo Jordá, que reside en Sevilla, publicado en ‘Diario de Mallorca’, sobre Cristóbal Serra.

 

EN LA OTRA ORILLA

 

Eduardo JORDÁ. Diario de Mallorca

 

 Hay personas que uno lleva a todas partes consigo, aunque haga mucho tiempo que no las vea o aunque estén en el otro extremo del mundo. Y eso me pasaba con Cristóbal Serra, o Tòfol, como le llamaba, porque para mí Serra no era un escritor admirado „aunque también„, sino casi un miembro de mi familia, una especie de tío abuelo soltero que me recibía en su casa y me había enseñado casi todos los secretos que tenía guardados en su biblioteca, aunque por supuesto se reservase los secretos de su vida privada para sí mismo. El caso es que siempre, por una razón u otra, me acordaba de Tòfol. Y el sábado pasado, aquí, en Pensilvania, estaba en casa de unos amigos, en un claro de un bosque que da a un río. Al fondo del jardín, bajo los grandes árboles, se veían los destellos de las últimas luciérnagas del verano. Yo sabía que a Tòfol no le gustaban los bosques, porque a él sólo le gustaban los paisajes marinos, sobre todo los del Port d´Andratx de su infancia y juventud, y de hecho, en las pocas fotos que tenemos de él cuando era joven, siempre se le ve sentado frente al mar. En una foto, incluso, se le ve en un llaüt que lleva un curioso nombre en griego: "Agios Nikolaos". ¿Cómo llegó a Mallorca esa barca griega? Un misterio. ¿Y qué hacía Serra sentado en esa barca? Otro misterio. Pero la vida de Serra „como su literatura„ ha sido siempre un misterio, incluso para los que habíamos pasado horas y horas charlando con él.
El caso es que el sábado pasado se hacía de noche y estábamos todos a punto de volver a la casa, cuando se oyó una especie de gemido que llegaba desde la otra orilla del río. Era un lamento muy largo que parecía el grito de socorro de una mujer, pero también el llanto de un niño, aunque lo sorprendente era que aquel grito también sonaba como una incontenible explosión de alegría burlona. Pensamos que era un pájaro, pero nadie supo adivinar qué pájaro era. No era una chotacabras, ni una lechuza ni un águila. Entonces, ¿qué diablos era aquello? La dueña de la casa nos lo aclaró mientras cenábamos: un zorro rojo oculto entre los arbustos de la orilla. Los zorros salían a la hora del crepúsculo y de vez en cuando emitían aquellos aullidos.

Y entonces me acordé de una de las frases de Péndulo, que fue el primer libro que escribió Cristóbal Serra: "Los hombres somos unas sombras que algunas veces nos mezclamos con la luz de un crepúsculo". Allí mismo, junto al río, yo había tenido la prueba de aquel enunciado: no éramos nada más que sombras mezcladas con la luz del crepúsculo, sombras que escuchaban un grito que no sabíamos de dónde llegaba ni qué significaba. Y allí, al oír el aullido del zorro, también me acordé de la peculiar posición que ocupaba Cristóbal Serra en el panorama literario de nuestro país, porque nadie sabía situar a Tòfol en un sitio o en otro, y nadie sabía si era una chotacabras o una lechuza o un águila. O dicho en términos literarios, nadie sabía si era un narrador o un pensador o un poeta, o más bien un zorro rojo escondido entre los arbustos de un río (o sentado en una barca que se llamaba "Agios Nikolaos", que para el caso es lo mismo).

He conocido a mucha gente, pero nunca a nadie que tuviera unos gustos tan personales como Cristóbal Serra. Le gustaba la música de John Cage, que ponía en un tocadiscos de aguja en su salita, no sé si con el propósito de echarnos de su casa cuando se sentía fatigado. Le gustaba la pintura de Georges Rouault y el taoísmo empapado de cristianismo (o al revés). Le gustaban las historias bíblicas de los profetas, y no ha habido nadie que haya entendido mejor la figura del profeta Jonás, que era un profeta menor en la Biblia, pero que se convirtió en profeta mayor cuando cayó en sus manos. Y le gustaban los asnos, a los que siempre daba el tratamiento de altezas reales, refiriéndose a ellos en singular y con una reverente mayúscula. Y tenía opiniones políticas que sabía expresar de un modo enigmático. Un día, hablando del nacionalismo isleño, Serra „que era la persona más mallorquina que uno podía encontrarse me soltó este verso de Dante: "L´avara povertà dei catalani". Un endecasílabo le bastó para zanjar la cuestión.

Aunque Cristóbal Serra haya muerto, no vamos a poder librarnos fácilmente de él. Cuando menos lo esperemos, en medio de la oscuridad creciente, oiremos ese lamento que parece un grito y una risa burlona, todo a la vez, y sabremos que él está allí, escondido entre los arbustos de la otra orilla.

 

*La primera foto es de EFE / Manihtú. La segunda es de Pep Vicens y apareció en 'El Mundo'.

'TURIA' O EL SIGLO DE JORGE AMADO

‘TURIA’ O EL SIGLO DE AMADO

 

El diez de agosto de 1912, en la aldea de Ferradas, distrito de Itabuna, Bahía, nacía el escritor Jorge Amado (1912-2001), sin lugar a dudas uno de los más grandes escritores brasileños de todos los tiempos con Graciliano Ramos, Joao Guimaraes Rosa, Clarice Lispector y Cabral de Melo, entre otros. A esa efeméride y a ese creador le dedica la revista ‘Turia’ su número 103. Son más de 160 páginas que exploran su personalidad, su obra narrativa y el eco internacional que ha tenido una obra que respira energía, complicidad con el pueblo y las raíces indígenas de Brasil, dimensión cívica, política y solidaria (recuerda Amado que su encuentro con Zélia Gattai, su esposa, marcaría su lucha contra el nazismo y por la democracia), sensualidad, erotismo y grandes caracteres femeninos, como Gabriela, Doña Flor, Tocaia Grande o aquella Tieta de Agreste, aquella mujer que practicaba “en la cama la ‘y griega’ y la ‘y griega’ doble”. Un día le preguntaron a Amado en qué consistían esas prácticas y el escritor dijo: “Señora mía, también a mí me gustaría saberlo. Tieta nunca me lo contó”.

 

 

A propósito del amor, dice Amado: “El amor en mis libros es algo limpio, no es algosucio, ni triste. Es algo noble y alegre que llega incluso a elevar al ser humano y hacerlo mejor. Diría que mis libros transmiten esa limpieza, esa pureza del amor”. Participan en este Cartapacio central escritores de la talla de Joao Ubaldo Ribeiro o Clarice Lispector (‘Turia’ recupera una cita dialogada entre Amada y ella), pero también expertos en literatura brasileña, y con ellos figuran Basilio Losada, César Antonio Molina o Juan Manuel Bonet. Entre otros artículos de evocación y análisis, hay un inédito de Amado. En una entrevista con Ricciardi declaró: “Trabajo con palabras, intentando recrear el lenguaje popular. Pero mi escritura viene del contenido: la forma nace del contenido (...) Soy un modesto escritor bahiano, poco apreciado por la crítica. Y en compensación, muy apreciado por el público (...) [Cuando escribo] Pienso en los personajes. Pienso en el libro y no en el mercado. Soy un escritor y no un hombre de negocios”.

En esta entrega de ‘Turia’, que se presentó en Brasil, José María Ridao habla de la trayectoria de Jorge Semprún; Diego Morales comenta y elabora una biocronología de Alejandro Jodorowsky, y Julio José Ordovás recompone, con testimonios y con su propia percepción, tan cercana, los trabajos y los días de Félix Romeo (1968-2011), que se fue “a andar por los aires” hace ahora un año casi. En creación se publican textos, en prosa, de Luis Mateo, José María Merino o Patricia Esteban Erlés, que avanza su libro ‘Casa de muñecas’; en poesía, a modo de primicia, se rescatan unos poemas inéditos del pintor Pablo Palazuelo. En filosofía, Georges Steiner avanza un fragmento de ‘La poesía del pensamiento’. Las entrevistas son con Víctor García de la Concha, que dialoga con Emma Rodríguez a propósito del Instituto Cervantes, y con el fotógrafo José Manuel Ballester, que es el encargado de las ilustraciones interiores; conversa con Javier Díaz-Guardiola.

El director Raúl C. Maícas, en su diario ‘La isla’, elogia el quehacer de Helmut Newton y el silencio. Esteban Sarasa escribe de ‘Aragón en La Concordia de Alcañiz y el Compromiso de Caspe de 1412’, y Francisco Lázaro Polo completa su extenso perfil del escritor costumbrista, de barniz carlista, Manuel Polo y Peirolón.

 

*Tres retratos de Jorge Amado: en el segundo y en el tercero está con su esposa Zelia Gattai.

PACO PONS: UNA ENTREVISTA

PACO PONS: UNA ENTREVISTA

’TRECE AL SOL DE...’ PACO PONS. LIBRERO

 

José Francisco Pons es librero zaragozano e hijo y padre de libreros. Este año, tras mucho tiempo al frente de Librería Pons, se jubila. Responde aquí a un cuestionario veraniego, lleno de detalles y de autobiografía.

  

-1. ¿Qué hace un librero en verano?

-Un librero que acaba de jubilarse está asumiendo su nueva etapa vital y disfruta del clima y del paisaje del Pirineo –en Villanúa– como vengo haciendo desde hace muchos años…

 

-2. ¿Dónde sueles veranear?

–R: Mi mujer y yo dedicamos una parte de las vacaciones al Pirineo aragonés y otra parte a algún rinconcito tranquilo, dentro o fuera de España. Este año hemos estado recordando los paisajes de la Bretaña francesa, algo que conozco bien desde mi juventud.


-3. ¿Eres de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo? ¿Por qué?

-R: Soy más de ritmo que de lugares. Por ello, evito sitios que estén muy concurridos, tanto si son en playa como en montaña. Por otro lado, Rosa Mari y yo preferimos la vida tranquila, aunque en algún momento pudiera parecer casi aburrida. Una especie de imitación al “Beatus ille…” de Horacio, pero en el siglo XXI, claro.


-4. ¿Qué haces diferente al resto del año?

 -R: Como me acabo de jubilar, me imagino que la realidad será diferente, a partir de ahora. En los años anteriores, lo que buscaba era tranquilidad, tiempo para pensar, para leer – más todavía – para reencontrarme con rincones, paisajes y aunque suene un poco cursi, si puedo, para encontrarme conmigo mismo, que tan poco viene mal de vez en cuando el tomarse un café con uno mismo…

 


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

 R: Hay varios que recuerdo con cariño: Visitar el Cabo Norte en el extremo superior de Noruega; Perderme por las calles de Venecia, sin plano ni guía durante una semana; Pasear tranquilamente por los pueblos cercanos al Cabo de Gata (Almería) o por los rincones menos conocidos del Pirineo Aragonés. En cualquier caso, mis viajes preferidos están asociados a una compañía, de mi familia claro.  En cuanto a la ciudad, quizás “Dinan” – en la Bretaña francesa - sería un rincón en el que podría vivir muy a gusto. Recomiendo dedicarle unos días a esa ciudad, que sigue anclada en la Edad Moderna, aunque goce de los elementos propios de la vida actual.


6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época para ti? ¿Existe una vinculación directa con los libros, con las librerías?

R: Mi vida ha estado vinculada a los libros y a las librerías, casi desde el momento de mi nacimiento. No en vano, soy hijo de libreros, estoy casado con librera y ya soy padre y suegro de libreros. Durante mi infancia conocí el Pirineo aragonés, pues pasaba unos días en Biescas, con mis padres.  En mi adolescencia, pasé los veranos en la Bretaña francesa, viviendo en una granja con una familia con la que mantengo vínculos casi fraternales cincuenta años después. Esa etapa influyó mucho y bien en mi formación.

 
-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más te persigue? 

 -R: Recuerdo con emoción mis estancias en la granja, conviviendo con una familia de seis hijos –eran como hermanos para mí– y haciéndome partícipe de las tareas de una granja agrícola –ganadera, a pesar de ser un “urbanita” zaragozano, que tenía solamente una hermana de menor edad. Recuerdo el primer día que tuve que ir a cambiar el lugar donde se encontraba el toro semental –unos ochocientos kilos– para que pastase en otro campo de hierba. Me miró y decidí que tenía que acercarme, superando el “respetillo” que me daba su mirada. Lo hice y descubrí que hay cosas que debemos hacer, aunque nos asusten.

 
-8.¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal? ¿Qué actividades sueles hacer: caminas, paseas, escribes, trabajas, cocinas, montas en bicicleta...?

 -R: Siempre me ha gustado la cocina sencilla. Además, desde hace 42 años comparto mi vida con una riojana, que ejerce de ello. Un arroz de verduras de temporada, acompañado de una buena ensalada, podría ser el menú perfecto para un día ideal. En  cuanto a las actividades, leo, escucho música, veo cine –en sala grande y en la tele- , me gusta caminar por la montaña y por la ciudad, pero sin “castigar el cuerpo”, como se dice ahora. Como cocinero soy un sencillo “pinche de riojana” y la bicicleta fue mucho en mis tiempos de juventud, pero ahora la he cambiado por mis piernas.

  
-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

-R: Recuerdo la emoción de tocar la esfera situada en el Cabo Norte; llegar a la fachada principal de la ciudad nabatea de Petra; emocionarme en los cementerios de los soldados que cayeron en el desembarco de Normandía, durante la Segunda Guerra Mundial, sin distinguir los de los aliados de los de los alemanes, claro. La representación de un “Don Giovanni” (Mozart) en la Opera de Munich también me caló hondo…y en cuanto a momentos inolvidables, algunos que he vivido con mis hijos y mis nietos. Tampoco olvidaré mientras viva cuando a mi madre, ya muy anciana, le contaba cuentos para que se le fuese el temor a estar ingresada en el hospital. Los que he vivido con mi mujer no los comento, por timidez. En cuanto a un objeto, tengo un libro impreso por el yerno de Cristóbal Plantino –Johann Moreto– a mediados del siglo XVI (Amberes) lleno de bellísimos grabados sobre plancha de cobre, que pasó de ser el libro favorito de mi padre a darme ratos muy gratos con su belleza.

 

10. ¿Cuál ha sido el personaje más importante o especial de tus vacaciones?

-R: Además de mi familia, claro, el personaje más importante de mi vida ha sido el sacerdote zaragozano Don Moisés García Sanz, quien influyó muy positivamente en mi formación humanística, con sus consejos y su ejemplo. No soy el único a quien ayudó este sacerdote, pero dejo a los otros que lo comenten, si lo desean.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

-R: Internet no me ha cambiado los veranos ni el enfoque general de mi vida. Simplemente es para mi una útil herramienta, que procuro utilizar sin emocionarme y solamente cuando la necesito. En cuanto a la crisis, todos estamos afectados por ella, incluso los que no tienen problemas económicos, pues contemplar el entorno debería producirles pesar. Me apena ver y saber lo que me toca conocer.

 

-12. Si tuvieras que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué dirías?

R: Soy muy torpe para sintetizar, pero diría algo así como: “Vive el verano de forma que haya valido la pena disfrutarlo”.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a tu profesión de librero?

-R: La más curiosa pudo ser el que mi mujer y yo dedicásemos nuestro primer verano de casados –en el año 1970– a visitar bibliotecas universitarias en Canadá, para abrir mercado para nuestra librería. No dio apenas frutos de negocio, pero fue una experiencia interesante.

 

'DE LA WEB A LA PARED', DEL TALLER 26: PROYECTO DE VIRGINIA LAGUNA

Virginia Laguna, del Taller 26, me envía toda esta convocatoria para artistas:

‘De la Web a la Pared’

 

Te envío la información que estamos difundiendo sobre la Convocatoria para artistas "De la Web a la Pared"

Se trata de la primera exposición física que parte de una red social para artistas ( Arstudents.net , la red de artistas desarrollada por Taller26)

Las bases las hemos publicado en nuestro blog: http://www.blogdearte26.es/de-la-web-a-la-pared/

La exposición tendrá lugar en IAACC Pablo Serrano y su inauguración coincidirá con las jornadas de arte que estamos organizando para noviembre.

La convocatoria está teniendo mucho éxito ya que en tan solo 2 semanas se han registrado 50 artistas en la convocatoria y ArS cuenta ya con 350 artistas

 

 

De la Web a la Pared

Publicado por Taller26 en Artistas y movimientos, Novedades Taller26.com, Otras exposiciones

 

CONVOCATORIA PARA ARTISTAS

 

Taller26 organiza a través de su red social para artistas Arstudents.net  la Exposición “De la Web a la Pared”  la primera exposición  en la que los artistas de una red social tendrán la oportunidad de exponer físicamente; y será la inauguración de muchas otras que Taller26 realizará a nivel nacional e internacional.

 

DATOS BÁSICOS

 

ORGANIZA: Arstudents.net  la Red Social para Artistas creada por  Taller26

ESPACIO EXPOSITIVO: IAACC Pablo Serrano

CIUDAD: Zaragoza (España)

FECHAS DE LA EXPOSICIÓN EN EL IAACC Pablo Serrano: Del 09/11/2012 al 08/01/2013

FECHAS DE LA EXPOSICIÓN ONLINE EN Taller26.com: desde el 09/11/2012

DISCIPLINAS: Artes plásticas, Fotografía, Vídeo, Diseño, Moda, Joyería y Cerámica.

MÁXIMO DE OBRAS PRESENTADAS POR AUTOR: 3

 

OBJETIVOS

 

1. Promover y difundir la creación e innovación de artistas emergentes.

2. Servir de plataforma para descubrir nuevos talentos y acercar el arte al público en general.

3. Aprovechar las nuevas tecnologías y en este caso la Red Social para Artistas Arstudents.net como medio para que los artistas puedan exponer en un espacio físico como el IAACC Pablo Serrano y a su vez realizar la exposición online a través de Taller26.com

4. Combinar la Inauguración de la exposición “De la web a la pared” con una serie de mesas redondas sobre Arte dentro de las Jornadas de Taller26.

 

 

 

 

REQUISITOS INDISPENSABLES

 

1. Ser mayor de 18 años

2. Registrarse en Arstudents.net

3. Completar todos los datos del perfil

4. Suscribirse al grupo DE LA WEB A LA PARED  NOV. 2012

5. Subir al grupo las imágenes de las obras para participar en la selección.

6. A su vez, enviarlas a info@arstudents.net  indicando en el asunto: De la web a la pared

 

Información sobre las imágenes:

 

Formato:  .jpg  .png  .ai

Resolución mínima: 1000×1000 px

Nombre de la imagen = Título de la obra

 

En el email deberá constar la siguiente información:

 

NOMBRE DEL AUTOR

TITULO DE LA OBRA (que corresponderá con el nombre de la imagen)

DIMENSIONES REALES DE LA OBRA (alto, largo y ancho en caso de escultura)

TÉCNICA UTILIZADA

PRECIO (incluida una cantidad fija por gastos de transporte en caso de venta) Iva no incluido

UNA PEQUEÑA DESCRIPCIÓN

 

BASES

 

1. Cada autor podrá presentar hasta un máximo de 3 obras. Las imágenes de las obras se podrán subir a Arstudents.net y enviar a info@arstudents.net desde el día 17/08/2012 al día 30/09/2012 inclusive.

2. Entre el 5 y 7 /10/ 2012 se anunciarán las obras seleccionadas a través de Arstudents.net

3. Las obras seleccionadas se presentarán desde el día 08/10/2012 al día 31/10/2012 en el IAACC Pablo Serrano (Paseo María Agustín, 20, 50004 Zaragoza (España) – +34 976 28 06 59 +34 976 28 06 60), de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 19:00 horas, o se enviarán a través de cualquier medio de transporte que garantice su entrega en la citada dirección.

4. El autor deberá firmar su obra, y llevará reseñado al dorso o en un sobre cerrado adjunto a la obra, el nombre, apellidos y domicilio completo del autor, título, dimensiones, fecha de ejecución y procedimiento o materia empleada, teléfono de contacto e email. La obra deberá estar preparada y lista para su exposición.

5. Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano no responderán de la pérdida, deterioro o sustracción de las obras que sean entregadas, aún cuando esto se produzca por caso fortuito o de fuerza mayor, siendo de cuenta y riesgo del autor de la obra los daños que por cualquier causa pudieran sufrir las mismas durante el tiempo que permanezcan en posesión del IAACC Pablo Serrano. El artista participante podrá contratar por su cuenta la clase de seguro que ampare los riesgos aludidos anteriormente, sin que pueda reclamar a Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano cantidad alguna por dicho concepto.

6. Las obras podrán recogerse desde el día 10/01/2013 al día 31/01/2013 en el IAACC Pablo Serrano (Paseo María Agustín, 20, 50004 Zaragoza (España) – +34 976 28 06 59 +34 976 28 06 60), de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 19:00 horas

7. Los gastos de envío y devolución de la obra correrán por cuenta de los autores.

8. La exposición online “De la web a la pared” en Taller26.com se realizará desde el 09/11/2012

9. En la exposición en el IAACC Pablo Serrano no se indicará el precio, la venta se realizará a través de la exposición online de Taller26.com

10. Taller26 Espacio para Arte, SL. se reserva el derecho de denegar la participación de aquellas obras que no cumplan los requisitos indicados.

11. El autor se compromete expresamente a no comercializar las obras expuestas durante el tiempo en que la exposición “De la web a la pared” permanezca activa. Caso contrario, será responsable de los perjuicios que supongan para terceros. Asimismo, deberá notificar a Taller26 en el plazo de 48 horas, cualquier operación de compraventa o transmisión de derechos que afecte a sus obras, y retirarlas de esta exposición.

12. El Jurado será compuesto por el equipo de Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano

13. La participación en el presente certamen supone la aceptación de las presentes bases.

 

RESUMEN DE FECHAS

 

FECHAS DE ENVÍO DE IMÁGENES

 

Del 17/08/2012 al 30/09/201

 

ANUNCIO DE LAS OBRAS SELECCIONADAS PARA SU EXPOSICIÓN EN IAACC PABLO SERRANO Y EXPOSICIÓN ONLINE EN TALLER26.COM

 

Entre el 5 y 7/10/2012

 

LAS OBRAS SELECCIONADAS PARA SU EXPOSICIÓN SE PRESENTARÁN / ENVIARÁN AL IAACC PABLO SERRANO ENTRE LOS DÍAS

 

08/10/2012 al 31/10/2012

 

LA EXPOSICIÓN ” DE LA WEB A LA PARED” EN IAACC PABLO SERRANO

 

Del 09/11/2012 al 08/01/2013

 

LAS OBRAS PODRÁN RECOGERSE EN EL IAACC PABLO SERRANO ENTRE LOS DÍAS (1)

 

10 al 31/01/2013

 

EXPOSICIÓN ONLINE “DE LA WEB A LA PARED” EN TALLER26.COM

 

Desde el 09/11/2012

 

(1) Si en el periodo establecido no se ha procedido a retirar las obras en el IAACC Pablo Serrano, se procederá a realizar su envío a portes debidos.

 

*Todas las obras son de William Blake.

 

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA' DE RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA' DE RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ

RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ EN LOS PORTADORES

Recibo esta nota de Félix González y Eva Cosculluela de Los Portadores de Sueños: [Queridos amigos: Editorial Debate y Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros a la presentación de LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA,  de RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ. El autor estará acompañado por el escritor DANIEL GASCÓN. Será el próximo miércoles 12 de septiembre a las 20h, y al terminar nos tomaremos un vino juntos y brindaremos por el libro y el autor.

 

LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA

Un brillante análisis de las revoluciones desde mayo del 68 a mayo del 2011.

En los años sesenta aparecieron movimientos culturales que pretendían cambiar el mundo. Querían más libertad sexual, el fin del consumismo capitalista y un reencuentro con la naturaleza. Sus proclamas aparecían en la televisión con música pop de fondo, y parecían en verdad el inicio de una revolución. Sin embargo, esas formas de vestir y hablar extravagantes, esa música estridente y esa rebeldía vital no sólo no acabaron con el capitalismo, sino que pasaron a formar parte del sistema y a ser asumidas por la publicidad de las grandes empresas y la propaganda política.


Desde entonces, las revueltas de esa clase se han multiplicado -en España, por ejemplo, con la Movida madrileña o el movimiento antiglobalización-, pero su destino siempre ha sido el mismo: la disolución de sus propuestas políticas, el triunfo de su estilo y su cultura, y el surgimiento de una figura singular: el rebelde burgués.

Con las imágenes del reciente 15-M aún en la retina, esta mirada a la revolución divertida constituye una reflexión fundamental sobre la sociedad contemporánea.



RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ


Ramón González Férriz (Granollers, Barcelona, 1977) ha sido editor, traductor y periodista. Actualmente es el responsable de la edición española de la revista LETRAS LIBRES y escribe sobre cultura y política en medios de comunicación españoles y latinoamericanos.


Os esperamos el miércoles 12 de septiembre a las 20h en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 · ZGZ).]

 

CRISTÓBAL SERRA, ADIÓS POETA

CRISTÓBAL SERRA, ADIÓS POETA

 

CRISTÓBAL SERRA: ADIÓS A UN ESCRITOR INEFABLE

Cristóbal Serra (Palma de Mallorca, 1922-2012), el escritor mallorquín, poeta, narrador, traductor, místico, ha fallecido a los 90 años. En 1996 se publicó su obra completa en el volumen ‘Ars Quimerica’ de Bitzoc, que dirigía Basilio Baltazar. He tenido alguna correspondencia con Serra: fue a raíz de ese volumen y de la amistad con Miquel Angel Riera. Leyó uno de mis libros, quizá fuese ‘Los pasajeros del estío’ y me envió una carta muy afectuosa. Cristóbal Serra era un auténtico sabio: había escrito diarios, era un gran conocedor y lector de la Biblia, conocía muy bien las vanguardias, en particular el surrealismo, había traducido a Henri Michaux (que le influyó mucho en dos de sus mejores libros: ‘Viaje a Cotiledonia y Retorno a Cotiledonia’, y tradujo ‘Un bárbaro en Asia)’,  y era un experto en William Blake. Me impresionó cuando leí su ‘Pequeño diccionario de William Blake’, que conoció varias ediciones en Olañeta. También tradujo al poeta y pintor y grabador: hace unos días, viendo la exposición en Caixaforum me acordé de Serra, al que acaba de retratar para la revista ‘Letras Libres’ esa estupenda escritora y periodista que es Llucia Ramis. Era, entre otras muchas cosas, un estudioso de Lao Tsé, sentía gran admiración por los diarios de Leon Bloy y fue amigo y corresponsal de Juan Larrea.

 

 

CRISTÓBAL SERRA, LOS GUIÑOS DEL ERMITAÑO

 

Por Llucia RAMIS / Letras Libres. Monográfico de julio y agosto 2012

http://www.letraslibres.com/revista/dossier/cristobal-serra-los-guinos-del-ermitano?page=full 

 “Recuérdalo bien”, escribe Cristóbal Serra, “quien se aferra a la fama, suele morir infame”. No será su caso. A pesar de que ha recibido reiterados elogios por parte de escritores insignes como Octavio Paz, Juan Perucho, Juan Larrea, José Bergamín o Pere Gimferrer (que en 1985 lo incluyó en su versión de Los raros), el autor mallorquín vive aislado no solo geográficamente.

En su obra adquiere un papel fundamental la ironía que inspira al mundo y sus escrituras. La figura de Serra plantea una paradoja: siempre se le ha considerado un raro, cuando no ha sido esta su intención. Evita las extravagancias porque suficiente tiene con centrarse en la literatura. Y ese recogimiento, la sencillez que debería ser propia de cualquiera que se dedique a las letras, es lo que extrañamente lo convierte en alguien inusual, hasta cierto punto un “olvidado”.

De algún modo podría identificarse con Jonás, que, cuando se vio llamado a ser profeta en Nínive, y contra el mandato de Dios, huyó en dirección a Tarsis. Una tempestad hizo que se sacrificara pidiendo que lo lanzaran al mar para calmar la furia divina. Así fue como los marineros se volvieron creyentes. Aquella tormenta frenó la marcha de Jonás y le obligó a misionar entre paganos, en contra de su voluntad.

“La palabra profeta significa ‘uno que se desgañita’ por dar a conocer verdades espirituales”, explicaba Serra durante su discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universitat de les Illes Balears, en 2006.

El profeta, en primer lugar, es un hombre religioso y, en segundo lugar, es un científico dotado para predecir o adivinar los acontecimientos. Le califico de científico porque, rigurosamente hablando, sus atisbos no guardan relación alguna con la religión, pero sí sus denuncias. La profecía es pues una especie de apropiación de la historia, es comparable a la previsión de un boletín meteorológico.

Y no hay que confundir la religión con la moral, ni a los místicos con los santurrones.

Añadía también: “Si he escrito tantísimas invenciones quiméricas es porque he creído que, en materia de comunicación, un artista no se mide por el éxito, por la difusión material de su obra. En cambio, he creído que los solitarios, los aislados, son los más auténticos comunicantes.”

Cual eremita urbano, Serra apenas sale de su céntrico piso en Palma. A veces recibe visitas (no siempre tangibles, y no me refiero a las musas) y durante sus conversaciones, rebosantes de cultura, se ríe igual que un niño, con esa picardía que también aparece en sus libros. No le gusta la charlatanería literaria, mucho menos el peloteo que precede en ciertos ámbitos al reconocimiento. Citando a Emanuel Swedenborg –“que fue tan científico como visionario”–, recuerda que ya dijo que “los eruditos saben mucho menos que los simples”. A sus casi noventa años, Serra lee y escribe para sí. “Prefiero filosofar por mi cuenta a que otro me psicoanalice.” Lejos de quienes consideran que no les queda nada por aprender, él es un sabio todavía capaz de ilusionarse y de la carcajada.

“Tengo escrito en mi parca ‘autobiografía’ que soy de los que, por su timidez, han sido antes traductores que escritores. En mi caso, el primer libro que publiqué no fue creación personal, sino la versión del Librito del Tao. Atrevida empresa porque jamás supe chino. A partir de entonces, he escrito siempre como un hombre común y no como un hombre de letras profesional”, cuenta.

Hace unos años se comercializó una camiseta con la caricatura que el historietista Álex Fito hizo de Cristóbal Serra. A su alrededor, los epítetos que la crítica le ha atribuido: micrólogo, asnomaníaco, serpentino, ermitaño, lacedemónico. Mientras que él no sale de casa, la gente lleva por la calle su rostro estampado en la ropa, convirtiéndolo en un icono pop para minorías.

Creador de las Nótulas  –a las que también llamó cuchicheos, volatines, ventoleras, guiños o borrones–, halla en el aforismo la extensión perfecta. “La gran inteligencia es sintetizadora y la pequeña inteligencia es discriminadora”, escribe. Y también: “Cuando la Quimera tiene su nombre, deja de ser quimérica”, “La música del rebuzno carece de contrapunto”, “La muerte es la hiedra de los huesos”. En 2002, Tusquets publicó sus Efigies, en las que Serra busca la “sabiduría mínima” y elige a veintiséis autores con quienes comparte semblanzas. Carlos Edmundo de Ory, Heráclito de Éfeso, Ramon Llull, Juan Ramón Jiménez o Chesterton forman parte de una selección en la que la filosofía y la poesía –y tal vez sí, cierta peculiaridad– convergen.

Como cuenta Basilio Baltasar en la introducción de Ars Quimérica  (donde la desaparecida editorial Bitzoc recogió la obra casi completa de Serra), tres sucesos le convirtieron en lo que es. Por una parte, las secuelas de la Guerra Civil. Por otra, la enfermedad que lo recluyó en su casa del Puerto de Andratx, cuando el Mediterráneo aún era sinónimo de mar y de brisa, y no de turismo, hoteles y apartamentos en la playa. En el aire, flota esa sal mallorquina con la que sazonaría su creación. Allí, anclado en la bahía, descubrió el velero de la acuarelista inglesa y exquisita madame  Flower, cuya biblioteca saciaría su curiosidad adolescente y le abriría esos caminos literarios que Serra ha recorrido también como profesor y traductor.

Biblioteca Parva es un homenaje a sus maestros invisibles. La ocultación de William Blake, Léon Bloy, las visiones de A. K. Emmerick o el diario íntimo de Joubert –la experiencia interior– se complementan con la literatura profética, especialmente del Libro de Jonás, víctima de esa ironía que, según Serra, se trasluce también en la figura de Jesús.

Dice:

Me sedujo siempre el Evangelio, porque Jesús predica, pero no nos da nunca una conferencia para agotar el tema. Queda todo un poco péndulo. Usa la paradoja, el proverbio, la hipérbole; esgrime la ironía (como dije), dejando caer más de una pulla.

Si calibramos su enseñanza, vemos que esta no va dirigida solo al intelecto, no puede ser explotada dialécticamente. Como maestro, es el más huidizo de los docentes.

Lao Tse es un pícaro; Chang Tse, un humorista. Escribe: “El más internacional de los pueblos –el judío– es asimismo el más pueblerino.” Jonathan Swift, Melville y Michaux –y cómo no, la Odisea, la Divina Comedia  y el Quijote– lo acompañan de algún modo a lo largo de su Viaje a Cotiledonia, adonde regresaría con Retorno a Cotiledonia, un lugar imaginario que a menudo nos resulta familiar, habitado por furios, bilibús, oniritas, zafacocas y marimondinos. Advierte en el prefacio: “En previsión de posibles malentendidos, aseguro una vez más que he sido huésped de Cotiledonia por espacio de varios años y que allí contraje el mal hábito de dar importancia a las naderías de aquella civilización.” Y en otra ocasión: “La inverosimilitud, que hace posible una narración un tanto fantástica e inofensiva, esconde siempre segundas intenciones.”

Ejemplo de ello se encuentra en las Fábulas  de La Fontaine o el Disparatario  de Lear, también hitos del universo de Serra, quien ha escrito sus conversaciones imaginaras con Bernard Shaw y Léon Bloy.

Puedo decir que, en mis creaciones literarias, me he dejado guiar por el Vidente de Patmos y el manifiesto de Kandinsky, que aconseja: “el artista debe ser ciego a las formas ‘reconocidas’ o no ‘reconocidas’, sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo”. Aunque se haya subrayado que en mis primeros libros (Péndulo, Viaje a Cotiledonia) hay ecos del surrealismo y del dadaísmo, puedo asegurar que, en los momentos de más subido irracionalismo, estos libros no descartan el ejercicio de un deliberado raciocinio. El logro de un estilo, como toda humana comunicación, no es puro esmero.

Uno de los recursos más llamativos en la obra de Serra es la figura del asno. En su memoria de investigación, Josep M. Nadal Suau apunta que existe una conexión íntima entre la vindicación de este animal manso, fuerte, bíblico y la lectura atenta y desinhibida que Serra hace del gran texto judeocristiano, cuyo resultado es una parodia indirecta del historicismo: “Serra desconfía de la razón, el poder y la historia.”

Leer a Serra es leerlos a todos a través de su ingenuidad solo aparente, que se convierte por escrito en una risa infantil y gamberra –la “divina malicia” de Nietzsche, apunta él– sobre temas, si no inmutables, sí tratados por fin de otra manera: a su manera. Sin ser necesariamente irreverente, encarna la absoluta libertad interpretativa. Y su alejamiento de los cánones es lo que lo hace imprescindible.

No solo Nietzsche aconseja la sal sazonadora. Nada menos que San Pablo, su enemigo dialéctico, y los evangelios sinópticos requieren: “que vuestra conversación sea siempre amena, salpicada de sal, sabiendo responder a cada cual como conviene”.

Esta sal no será confundida con el Espíritu (en mayúscula), que congrega, desgraciadamente, a tiesos, envarados y fúnebres dogmáticos. Se trata de una actividad cerebral que no segrega algo grave y serio, sino humor. Con decir que admite fantasías, locuras, elucubraciones, quimeras, ya está dicho todo.

En estos tiempos en que la contraseña es el utilitarismo, puedo decir que he buscado la salvación en el trabajo inútil e inadvertido, en el sentido taoísta no-calculador.

Leer a Serra sorprende siempre y tal vez su exceso de originalidad le resulte intolerable al lector acomodaticio y, efectivamente, utilitarista. Solo así se explica que se le siga considerando un raro. José Carlos Llop lo definía como “ascético, individualista acérrimo y configurador de un misticismo intransferible, con un único lujo de sociedad –aparte de la inteligencia– que es el humor”. Ahora Llop añadiría que debe de ser un fastidio acabar catalogado de raro: “Tal vez deberíamos darle la vuelta al concepto”, plantea, “¿y si la rara es la cultura española, que no tiene estómago para digerir lo que se sale de la norma?”

No sé si será verdad que nadie es profeta en su tierra. En cualquier caso, lo que está claro es que la tierra de Cristóbal Serra es, sin ninguna duda, la literatura. ~

 

*Las fotos de Serra, las tres últimas, las tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-b1797968e903b1230daf064d56a1396c.jpg