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Antón Castro

TRECE AL SOL: PATRICIA ESTEBAN, 13

TRECE AL SOL: PATRICIA ESTEBAN, 13

Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) es profesora y escritora. Especialista en el cuento corto, lleno de inquietud y terror, publicará próximamente ‘Casa de muñecas’, con dibujos de Sara Morante, en Páginas de Espuma.

 

 

En los bares ya venden lotería de navidad: adiós, verano, adiós”

 

“La crisis si algo bueno tiene es que desarrolla la creatividad y el ingenio”

 

-1.¿Qué hace una escritora en verano?
-Incumplir sistemáticamente todas las promesas que se hizo durante el resto del año. Escribir menos, dormitar cuando se pone a leer el libro que tanto le seducía desde la estantería... Se defrauda a conciencia, y se siente muy bien haciéndolo. 

-2. ¿Dónde suele veranear?
-Me gusta escaparme a ciudades queridas, como Madrid, pero sobre todo suele veranear en playas mediterráneas. Disfruto mucho con la simple idea de poder beber un zumo de naranja enfrente del mar y pensar que tengo unos cuantos días de sol y tranquilidad por delante. 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Una décima parte de mí es de playa, las otras nueve de ciudad. No tuve pueblo de niña, o muy poco, y me cuesta adaptarme a tanta calma y a ese tiempo largo que se vive en ellos. 

-4. ¿Qué hace diferente al resto del año? ¿Cuál es el menú de un día perfecto?

Duermo más, me tomo más tiempo para casi todo y me encanta estar en casa, con mis perros, oyendo discos mientras escribo, sin planear nada, esperando a que los planes surjan solos y me pillen desprevenida. 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?
Nueva York. Me temo que no he vuelto aún de allí y me preocupa. Recuerdo perfectamente la luz de la tarde hundiéndose en la espalda de un ciclista, a Al Pacino representando ‘El mercader de Venecia’ en Central Park, la tienda de Manolos, con más cola en la entrada que el MOMA... 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Al amor y a los ritos de paso. ¿Cómo fue esa época?
-Con el tiempo se ha ido tiñendo de un ambiente onírico. A veces creo que cosas que viví las he soñado, me pasa con lugares, como un pub en las afueras de Zaragoza en el que nadie más que yo parece haber estado, con gente, canciones... Era bonito pensar que todo estaba por hacer. 


-7. ¿Cuál es el recuerdo de entonces que más le persigue?
-Me acuerdo mucho de la entrada del concierto de U2 que una amiga muy querida compró para que fuéramos las dos. Justo entonces encontré un trabajo de verano y ella debió revenderla en Linacero. Esa amiga murió poco después y nunca fuimos al concierto. Siempre que oigo a Bono me parece que me lo reprocha amablemente. 

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza en estos días? ¿Cómo encara la publicación de ‘Casa de muñecas’ (Páginas de Espuma), ilustrado por Sara Morante?

-Estoy tratando de congraciarme con libros comprados pero no leídos que esperan desde hace tiempo en la estantería. Una antología de nuevos cuentistas norteamericanos que encontré en Internet, titulada ‘Habrá una vez’, ‘Aquí no eres un extraño’, de Adam Haslett, ‘Los inconsolables’, de Ishiguro... ¿‘Casa de muñecas’?
Afronto el estreno del libro con Sara Morante como el de un vestido maravilloso que apetece mucho sacar por fin del armario, aunque eso suponga que nunca más será solo mío del todo. Es un proyecto muy querido del que he disfrutado enormemente y estoy muy satisfecha y contenta de cómo ha quedado y de haber podido colaborar con una artista tan grande como Sara Morante. 

-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?
-La película ‘Los inmortales’, que vi en vídeo en casa de mi primer novio. Recuerdo cuando sonaba la canción de Queen mientras el gran amor del protagonista iba envejeciendo y él permanecía siempre joven. Me parecía el dolor más grande e injusto de todos, y lloraba como una magdalena. 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?
-Creo que cada verano alguien se convierte en mi personaje porque se muere y entonces descubro lo triste que es saber que ya no estará. El pasado, por ejemplo, fue Amy Winehouse, hace tres Michael Jackson. Es como si llegaras demasiado tarde a pedirles una cita. 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?
El tiempo se acorta y se estrecha, con la primera, se alarga y enrarece con la segunda. Así que puedes entrar en una paranoia infernal si no buscas alternativas y coinciden las dos en el tiempo y el espacio. La crisis si algo bueno tiene es que desarrolla la creatividad y el ingenio, y saboreas con gusto pequeños placeres o formas de ocio que antes te hubieran parecido poca cosa. Yo me he inventado un postre llamado Titanic, café con bola de helado de vainilla que se hunde poco a poco. Un paisaje dentro de un vaso al alcance de cualquiera, aunque no es conveniente abusar, algunos icebergs engordan más que otros. 


-12. Si tuviera que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué diría? O mejor aún, ¿cuál sería el microcuento del verano?
-En los bares ya venden lotería de navidad: adiós, verano, adiós. 


13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
-Perdí en un mes de julio el único manuscrito que tenía de mi primer libro de cuentos. Lo dejé olvidado en una cafetería y no estaba cuando volví a buscarlo. Me dio tanta rabia que lo reescribí de memoria en unos pocos días, por miedo a que se me olvidara. Nunca apareció aquel cuaderno lleno de anotaciones y que siempre recuerdo como mucho mejor que la vaga copia que fui capaz de reconstruir. Prefiero que sea así, es romántico pensar que alguien se lo quiso quedar, y de paso me permite mantener la ilusión de perfección perdida que guardo de él y que con toda seguridad no pasa de eso, de una ilusión masoquista.

 

*La foto es de Daniel Mordzinski.

TRECE AL SOL: GABRIEL SOPEÑA, 12

TRECE AL SOL: GABRIEL SOPEÑA, 12

Gabriel Sopeña (Zaragoza, 1962) es profesor, escritor, compositor e intérprete. Ha producido numerosos discos. Acaba de ser elegido vicedecano de Cultura de la Universidad de Zaragoza.

 

“Soy un animal solar. El verano es mi elemento”

“Esta enésima crisis no acabará con el invencible verano”

“La Naturaleza la tolero en dosis muy pequeñas: me supera”

 “Verano es un estado de ánimo, una actitud mental”

 

-1. ¿Qué hace un compositor en verano?

-En lo que a mí respecta, recuperar fuerzas y capacidad de observación, cambiar el paso. Divertirme, en una palabra.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

-Soy muy fiel. Suelo alternar la costa catalana con pequeñas estancias en Biel, a pie de montaña. Y, cuando resulta posible, hago escapadas fugaces aquí o allá. Siempre en familia, por supuesto.

 

-3. ¿Es de playa, ciudad, montaña o pueblo?...

-No me importa el lugar al que vaya, pero debo estar en contacto con obras realizadas por el hombre. La Naturaleza (con mayúsculas) la tolero en dosis muy pequeñas: me supera. Necesito la proximidad de la ciudad, el efecto del ser humano sobre el medio: me enseña, me enriquece y me relaja muchísimo. Prefiero el mar a la playa cruda y el somontano a la alta montaña.

 

-4. ¿Qué hace diferente al resto del año? ¿Cuáles serían sus pequeñas manías veraniegas?

-Me encanta que el ‘tempo’ cotidiano del año lectivo sufra un exilio: lo condeno. Al diablo la rutina, me entusiasma ilusionarme: ordeno todo para desordenarlo luego, libero carpetas reales y virtuales, acopio ideas, acojo proyectos, recupero anhelos, trato de volver a ser niño con mis hijas y mis sobrinos: jugar, reposar, hacer travesuras. Soy un animal solar. El verano es mi elemento.

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

-Me resulta difícil contestar. Conforme crezco, todos los veranos terminan por componer un magma heterogéneo y maravilloso; y las ciudades tienden a ser un ideal más que un nombre. No obstante, recuerdo entrañablemente con doce años mi primer viaje sin mis padres. Fui al País Vasco y jamás olvidaré el exquisito viaje que se hacía en el tren del Urola, entre Zumárraga y Zumaya: ¡era colosal, una aventura fantástica que repetía casi todos los días!

 

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo eran los suyos? ¿Fue también la época del descubrimiento de la música?

-Mi infancia y adolescencia tienen un rostro de verano indiscutible. Los amigos sin horario, las bicis, el río Huerva, el poder ir a la cama algo más tarde… También la música, al lado de mi tío Javier y su divina colección de singles de pop español, en un tiempo en que tener un tocadiscos era muy complicado: Los Bravos, Lone Star, Los Sírex, Los Relámpagos, Bruno Lomas… No me cansaba de escucharlos. Siempre me acuerdo de un verano en Burriana. Teníamos unos vecinos franceses que no paraban de poner música que a mí me parecía fantástica. Allí, con ocho años, escuché por primera vez ‘La javanese’. Es la única pieza que me ha quedado en la memoria de aquel verano.

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo, el que más lo persigue?

-La casa que construyó mi padre, aquí mismo, en las afueras de Zaragoza, y donde yo mismo nací. Una pequeña estancia, tranquila y amable. Todavía ahora paso buena parte del verano allí con los míos. Esa finca es sinónimo de muchas cosas hermosas, del verano también.

 

-8. ¿Qué lecturas realiza en estos días? ¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal?

-Para mí, en verano, el menú perfecto es una indisciplina controlada: y, de postre, es indispensable una velada nocturna muy relajada. Imagino que me pasa como a todo el mundo: tengo una pila enorme de libros y discos por escuchar y de citas por cumplir… A cambio, suelo forzarme con cosas que, de natural, ni atendería; y siempre espero redimirme con este ejercicio, aunque confieso que nunca lo he conseguido. Este verano, tampoco. Acabo regresando a mis dos devociones, que son el ensayo y la poesía. ‘Poniente’ de Miguel Veyrat y ‘Geometrías del deseo’ de René Girard han sido de momento los grandes placeres de este año.

 

-9. ¿Un fetiche, un instante, un álbum, una canción, un concierto de un verano inolvidable?

-Mi fetiche es mi propio cumpleaños, en agosto: se asocia a emociones muy queridas y al hecho de que nunca pude regalar en clase caramelos a mis compañeros (lo que me fastidiaba bastante, la verdad). Le daré dos instantes imborrables: el primero, ver juntos a Pelé y a Nino Arrúa en La Romareda, en 1974, el día que Ovejero derribó una portería y Perico Fernández hizo el saque de honor; y el otro -muchísimos estíos después- fue compartir escenario y conversación con el maestro Richard Thompson: gigantes como él convierten un día en una estación completa. Un álbum que tengo en el corazón: ‘Desire’, de Bob Dylan, que me regalaron al cumplir 14 años. Me siento incapaz de elegir una sola canción, aunque ‘Piazza Grande’ de Lucio Dalla está amarrada a un tórrido verano de pasiones y conciencia. Y me pone usted todavía en un aprieto mayor con lo del concierto: le diría que conservo como un tesoro la tremenda carga de profundidad emocional que supuso estar en el Camp Nou, en 1988, dando apoyo a Amnistía Internacional en la gira ‘Human Rights Now’. Aún se me hace un nudo en la garganta al recordarlo.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje, real o de ficción, de sus vacaciones?

-Siempre, sin una sola excepción, mi familia.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con Internet y con la crisis?

-Yo creo que Internet tiene la capacidad de la vela y del ancla: una herramienta que multiplica el viaje, pero también un amarre en caso necesario. Veo el cambio más estimulante en la posibilidad de informarse de todo y comunicarse inmediatamente. En cuanto a esta enésima crisis, no acabará con el invencible verano porque los valores esenciales que elevan la condición moral del ser humano encuentran siempre su expresión, son incontenibles. Y el verano es una oportunidad magnífica para ejercer la nobleza del espíritu, sin necesidad de ningún alarde material: la reflexión tranquila, la vida en familia, el cultivo de la amistad, el máximo disfrute de las cosas pequeñas.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

-Verano es un estado de ánimo, una actitud mental que cortocicuita todos los ingredientes que se incluyan en él y los convierte en un ser mágico.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

-Terminar el durísimo tramo final de unas oposiciones teniendo a toda mi familia de vacaciones en la costa. Mientras me contaban por teléfono mil cosas divertidas, entrañables y pintorescas, yo debía de inventarme los sucesos más simples para poder relatar algo: estaba enclaustrado, simplemente, y fuera del mundo las 24 horas del día. Fue el verano más surrealista que recuerdo.

 

 

TRECE AL SOL DE... PAULA ORTIZ

TRECE AL SOL DE... PAULA ORTIZ

Paula Ortiz (Zaragoza, 1979) es guionista y realizadora. Tras iniciarse en el cortometraje, rodó ‘De tu ventana a la mía’ (2012) y recibió el premio Pilar Miró del Festival de Valladolid.

 

“Las ciudades extrañas te regalan su movimiento”

“La película me hizo crecer de golpe más de cinco años”

“Mi película ha sido la aventura más dura y apasionante que he vivido”

 

 

 

-1. ¿Qué hace una guionista y realizadora en verano?

Descansar. Dormir. Leer, sobre todo leer, todo lo que no puedes normalmente.


-2. ¿Dónde suele veranear?

En el pueblo de mi madre: Villahermosa del Campo en Teruel.


-3. Voy a insistir un poco más. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

-Imposible elegir. Cada opción te da algo irremplazable.
El mar es el mar, te devuelve la calma, la mirada, la respiración. La montaña te devuelve las raíces. Las ciudades extrañas te regalan su movimiento. El pueblo, la memoria.

 

-4. ¿Volverá su vida a ser igual después del rodaje de ‘De tu ventana a la mía’?

-El proceso de toda la película, y el rodaje en particular, que ocurrió en el centro de un verano, el de 2010, me hizo crecer de golpe más de cinco años. La aventura más dura y más apasionante que he vivido.

 


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?
-Un verano que fui con una amiga, al acabar el instituto, a un campo de trabajo en Francia, para arreglar la casa del inventor del globo aerostático. Y la ciudad, Nueva York; me concedieron allí una beca de investigación. El curso empezaba en septiembre pero nos fuimos antes para sentir cómo arde en verano la Gran Manzana.


-6. El verano está asociado a los ritos de paso, al descubrimiento de los primeros amores, a las hermosas historias. ¿Cómo fue esa época?

-Eran veranos interminables, con cuestas hacia abajo en bicicleta, los mosquitos del río Huerva, los primeros relatos, los conciertos de Música Antigua de Daroca, los sonidos de las violas, los ‘traversos’, los campamentos del Pirineo, sus senderos, los ibones, los bosques de hayas, poner un pie en Francia...


-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo? ¿Nació entonces su vocación artística?

Mi mejor recuerdo de un verano es en el pantano de Búbal en una piragua que se deslizaba suave sobre el agua que reflejaba las montañas. La vocación por el cine no sé dónde nació, sí de momentos tan llenos de vida como aquel, y de los relatos que los acompañaban, en los cuentos que me contaron, en las novelas que leía esas vacaciones...


-8. ¿Cuál es el menú de un día perfecto?

-Despertarme tarde, con el sol o los pájaros del pueblo de mi madre. Luego desayunar sin tiempo, tener un rato para leer, si es un relato corto que me ilumina un poco, mejor. Si no hace calor coger la bicicleta, una siesta, ir a un concierto de música antigua, al aire libre, ver a los amigos, risas con cervezas. Y de vuelta a casa un helado, cuanto más dulce mejor: mezclas de chocolate, dulce de leche, lo más laminero posible.


-9. ¿Qué película, qué canción o qué álbum, qué museo, qué libros, qué autores o qué actores están asociados a un verano inolvidable?

-Tantísimos... Canciones de Jorge Drexler, de Silvio Rodriguez. ‘Doctor en Alaska’, de madrugada en La 2. Recuerdo un verano fundamental para mí y una comida en un día caluroso con Maribel Verdú. Recuerdo una exposición de Miró en el Thyssen, ‘Tierra’, fue preciosa, un paseo muy especial.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

-Atreyu. El personaje de ‘La historia interminable’ de Michael Ende.


-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet y con la crisis?

-Con internet he podido viajar desde casa, desde la biblioteca, en los interminables veranos de estudio de la tesis, por ejemplo en mi caso... Y cuando estaba lejos de casa, trabajando fuera, en el verano de 2009, recuerdo que gracias a internet los tenía a todos cerca. Internet a mí me ha ayudado mucho a viajar.


-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, 140 caracteres, ¿qué diría?

-Es el momento donde se nos permite volver a jugar, tener instantes de paz, de risas, de días y noches sin reloj, de viajes reales e imaginarios.


-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a su profesión?

-Hay mil. Siempre se rueda en verano, hay más horas de luz. Y ocurren tantas cosas... Recuerdo un piso de Zaragoza en julio, veinte personas en una habitación de doce metros cuadrados, Luisa Gavasa en una cama y yo dándole un beso en los labios para darle indicaciones a las dos actrices.

 

*Paula Ortiz, vista por Pedro Hernández.

BARDAVÍO: 'EL ÚLTIMO TANGO...'

BARDAVÍO: 'EL ÚLTIMO TANGO...'

 

BARDAVÍO ESCRIBE DE 'EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS'

[José María Bardavío, un experto en cine, tiene un blog muy curioso dedicado al mundo del cine: http://bathtubsinfilms.blogspot.com.es/2012/09/el-ultimo-tango-en-paris.html.

Así comienza su última entrega sobre 'El último tango en París']

En los servicios del bar Kennedy Eifel bar la avenida President Kennedy) del elegante barrio parisino de Passy, una  mujer armada con un formidable cepillo restriega su dentadura postiza bajo el grifo del lavabo. Luego, mientras Jeanne, una jovencita despampanante que ha entrado allí a telefonear, la observa intrigada, la mujer se emplaza el artefacto dental en su sitio y sale de allí tan campante.

Al cabo de unos segundos, al mirarse en el espejo, la jovencita observa a un desconocido: Paul (Marlon Brando) abandonando la cabina del servicio adjunta a la del teléfono. 

Hace unos minutos se cruzó con él en el puente Bir-Hakeim bajo el paso del metro elevado. El atractivo hombre del abrigo de pelo de camello parecía entre perdido y derrotado, conmovido por algo tan evidente como imposible de precisar...

 

*En la foto, Maria Schneider, bañándose.

 

GONZALO TENA EN A DEL ARTE

GONZALO TENA EN A DEL ARTE

MAGNÈS

« Le Cosmopolite s’est servi de ce terme pour signifier la matière du mercure philosophique. Il dit qu’elle a une vertu aimantive qui attire des rayons du Soleil & de la Lune le mercure des Sages ».

 Del Dictionnaire Mytho-Hermétique  de Dom Pernety

 

 Por Alejandro J. RATIA

 

Mucho del trabajo último de Gonzalo Tena ha sido un idilio con las palabras. Ha utilizado como cantera verbal extrañas e impresionantes construcciones literarias, de dimensiones y dificultades disuasorias para el lector perezoso. Gertrude Stein fue su filón durante muchos años. Lo fueron luego los Diarios de Léon Bloy. En esta nueva exposición, el material que se explota procede de tres orígenes, y de un tiempo muy especial, el de los confines dieciochescos del Barroco, que es el momento en que la maquinaria que inventara Guttenberg produjo, en su larga digestión de boa constrictor, un inaudito maremágnum de papel impreso.

Dos personajes se cruzan en el Londres del siglo XVIII. El primero es el visionario sueco Emanuel Swedenborg, que muere en la capital inglesa en marzo de 1772. Es el segundo Edward Gibbon que publica los seis volúmenes de su Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano entre los años 1776 y 1788. A ellos asociamos los nombres de dos traductores, el de Antoine Joseph Pernety,  a quien seducen los libros del sueco y traduce al francés Del cielo y del Infierno, del “árido latín” (Borges dixit) con el que Swedenborg registraba la geografía del mundo espiritual, y el del escritor aragonés José Mor de Fuentes, contemporáneo de Goya, quien acomete la traducción al castellano de la Historia de Gibbon.

Con la traducción de Mor de Fuentes, Gonzalo Tena realiza un sutil collage plástico‑literario.  El punto de partida es una prosa latinizante, castiza y retórica, por cuyos meandros tenderemos a perdernos, maravillados, hasta que la ironía nos coja de la mano y nos devuelva al buen camino. Se trata de un corta y pega de ese laberinto impreso, que consigue enredarlo mucho más. En el texto que va mecanografiando el artista a lo largo de treintaitantas páginas, sólo se conservan dos comas, que enmarcan una apostilla inicial, y un solo punto, que es el final. Este hecho de mecanografiar, como el de dibujar, al que debe asimilarse, es un ejercicio artístico en tanto que obsoleto y fuera de su tiempo. Creo que esta es la obra donde la pasión verbal de Tena queda al descubierto totalmente. Ya no una obra subtitulada, como otras muchas suyas, o donde las palabras se oculten, sino una obra plástica donde las palabras (o el estilo literario, ojo) son la materia prima. Una pieza que puede pasar desapercibida, creo que se recordará si el tiempo hace justicia.

El otro traductor, el abad Pernety nos lleva de la mano al mundo de la Alquimia. Suyo es el fascinante Dictionnaire Mytho-Hermétique, esotérico y voluminoso libro que me pude bajar cómodamente desde internet, por recomendación de Gonzalo Tena, escaneo de la primera edición que fue del año 1758, impresa en París. Gloriosas son las observaciones que el autor coloca en su prefacio. Porque su diccionario busca lo que las palabras y los mitos nunca dicen en primera instancia, lo que ocultan, más que lo que muestran. Nos advierte sobre los padres de la Filosofía Hermética, porque sus obras son (dice) un tejido de enigmas, de metáforas, de alegorías, que se presentan bajo el velo de términos ambiguos: “Son autores que de todo hacen un misterio, que semejan escribir con el único propósito de no ser entendidos”.

El de Pernety es un diccionario de autoridades. Están entre ellas Raimundo Lulio y Philalèthe. Está el propio Hermes que hace hablar así a los colores: “yo soy el blanco del negro, soy el amarillo del blanco y el rojo del amarillo”. Y Alberto el Grande, quien dice que el continente engendra el contenido. Dos buenas advertencias para el gremio de los pintores.

De algún modo, la serie alquímica de Gonzalo Tena ilustra un diccionario de este tipo. En estas fascinantes y laberínticas pinturas, de pequeño formato pero densa trama, cada pieza ilustra y oculta un término. Parte del juego es descubrirlo. La vasija es uno de ellos. La vasija secreta de los filósofos es su agua, o mercurio, nos aclara, confundiéndonos, Pernety, y no el vaso de vidrio que contiene la materia. Si se ignora la cantidad y calidad del vaso, nunca se llegará al final de la Obra. Ese recipiente es también un vientre. El vaso real no es un continente primario, como los de cristal, aunque tampoco es el simple contenido (metonímico) sino el contenido continente del contenido oculto. Claro que todo es posible, y a la realidad espiritual (como a la verbal) se le puede dar la vuelta como a un guante. Nuestra agua, dice Philalèthe, es nuestro fuego. Esta posibilidad de transfiguración de las palabras, la traduce Tena al terreno plástico, jugando con unos códigos que recuerdan al de la pintura de los locos, a cierto Art Brut, al arte de los surrealistas. La Alquimia fue un asunto grato a Breton. La Piedra Filosofal fue un tema que trataron los pintores del grupo. Otro aragonés, González Bernal, también se obsesionó con este asunto.

Creo, no obstante, que frente a la alternativa fe esotérica de los surrealistas, Gonzalo Tena encuentra en la Alquimia una deslumbrante construcción verbal. De modo que volvemos al principio. A la Palabra. Estos términos que significan lo que ocultan, que conservan dentro de sí una cierta animalidad que es hasta cierto punto peligrosa, son objeto de experimentación. Palabras sucesivas, que son lo que no son, y que van a  ir desfilando: gallina, hembra, grasa, fénix, espíritu, elemento... Un padre de la ciencia moderna como Isaac Newton se quemó las pestañas con el mercurio alquímico y sufrió el hechizo del léxico hermético. Estas palabras que se suceden en los textos del Newton esotérico van escribiéndose y tachándose en una serie de cartulinas que Gonzalo Tena ha ido produciendo y amontonando con su proverbial tozudez. Una palabra en el centro, el borrón que la oculta y dos círculos de color custodiándola. Claro que, para un pintor como Tena, Newton será siempre, y sobre todo, el autor de la Óptica. A eso aluden los dos círculos. La palabra tachada habla tal vez del contenido mítico que la pintura esconde. La pintura, de nuevo, como enfermedad psiquiátrica consentida. El doctor Jekyll y míster Hyde, Delaunay y Max Ernst. Max Bill y Pollock.

Sus investigaciones alquímicas han conducido a Gonzalo Tena a producir varias esculturas. Pueden parecer unos objetos extraños y aun extravagantes, pero para quienes conocemos la obra de su autor, nos resultan familiares. Reiteran unas formas alargadas y horizontales que aparecen en Gonzalo Tena desde hace años, con especial protagonismo en su época ósea y accitana (gentilicio de Guadix). Esta forma abastonada reposa sobre dos platos, en sus extremos está imantada y de esos recipientes donde se apoya sustrae algunas bolitas de acero. El incierto equilibrio en que quedan las bolitas crea, en realidad, un dibujo, que es la disciplina a la que corresponden estos artefactos magnéticos. Esto es lo más lógico: una escultura que no es una escultura sino un dibujo. Si atendemos a lo que escribieron los alquimistas, tampoco es el imán común a lo que llaman Imán, sino su mercurio logrado, la parte fija de la materia que es capaz de fijar aquella otra que es volátil.

También son horizontales y alargadas y dúplices las pinturas sobre vinilo negro de la serie Swedenborg. Son obras donde se materializa una dualidad. En el mundo espiritual del sueco no hay lugar para el aburrimiento. En un divertido texto suyo se condena a ciertas personas a lo que ellas se imaginaban como deleites celestiales, que se demuestran al poco tiempo como un tedioso suplicio. El mundo espiritual no es tan diferente del material. El infierno no es un castigo, sino una elección. Como en Blake, la Inocencia es la llave de la sabiduría y del entendimiento acertado del amor. Esa inocencia debería ser también el arma desarmante del artista. El amor propio y la arrogancia son amores desacertados, descarriados, pero amores, en cualquier caso, que conducen a vivir, por propio gusto, en el infierno. Recordemos que también existe el inferno del estilo.

Estas obras de Gonzalo Tena, de fuerte gestualidad, están pintadas con las manos. Con la mano derecha una mitad, con la mano izquierda, la otra. Dos movimientos que se encuentran en el centro, en una bisectriz. Mano derecha y mano izquierda. Cielo o Infierno. Aquí hay filosofía y juego (un juego infantil).  Sumémosle un eje de equilibrio. Y una extraña música, también. Esta relación tan inmediata con el pigmento resucita, en cierto modo, aquella forma de pintar que practicaba Tena en los setenta, por ejemplo, en ese tríptico que analizó Broto en el número 1-2 de la mítica revista Trama. Aunque no estuvieran hechos con la mano, aquellos trazos de óleo eran de tipo confuso y sucio, y llegaban desde la periferia hasta el centro, donde se concentraban en un eje difuso. La materia pictórica, confusa, con algo de barro y de indefinición, encuentra su paralelo en la cosa vil, la “CHOSE VIL” de los alquimistas.

 

 

Alejandro J. Ratia

Agosto de 2012

 

 

RAMIRO GAIRÍN, EN 'ROLDE'

[Recibo esta carta del poeta Ramiro Gairín, con poema añadido]

    

Buenos días, Antón;

Como os comenté hace unas semanas, a unos poquitos, en el recientemente publicado nuevo número de Rolde, que ya se anuncia en su página web: http://www.rolde.org/noticias.php?id=133, aparece una selección de 6 poemas inéditos de mi nuevo y último poemario finalizado, precedidos por una generosísima página de presentación a cargo de Juan Marqués y con espléndidas composiciones fotográficas de Diego Hernández Estopiñán (Teruel).

 

 En mi blog he colgado dos de las páginas que componen esta sección de ‘Poemas’ de Rolde:

http://haciaotrasaventurasmashermosas.blogspot.com.es/2012/07/rolde.html 

http://haciaotrasaventurasmashermosas.blogspot.com.es/2012/08/rolde-141-142.html 

 

(TEJIDO)



Que haya en la puerta de casa

un árbol con las hojas rojas



que sea lo primero que veamos

al salir a la calle



que no pierda color para el invierno



y compararnos con su sombra

atar un cabo al tronco

cada vez que nos alejemos

y así ir tejiendo vida



una forma de ser lo que ya somos.

 

 

*Ramiro Gairín en la FNAC. Abajo, tres fotos de Walter Carone: Ingrid Bergman, Leslie Caron y Marilyn Monroe.

TRECE AL SOL: MARIANO ANÓS, 10

TRECE AL SOL: MARIANO ANÓS, 10

Mariano Anós (Zaragoza, 1945) es actor, poeta, dramaturgo y pintor. Dirige la compañía Embocadura; durante años fue codirector del Teatro de la Ribera.

 

“Yo fui un niño de piso, estudioso y formalito”

-1. ¿Qué hace un actor político y un dramaturgo en verano?

 

Político no soy más que en la medida en que cualquier ciudadano lo es. Como ciudadano hago lo que puedo para participar en la lucha contra la brutal regresión a la que nos lleva este gobierno, o aquellos a quienes obedece. En cuanto a mis diversos intereses y ocupaciones, depende de muchas cosas cómo los dosifico. Ha habido veranos de largas giras teatrales, otros de ensayar, como actor o como director, otros de pintar, otros de escribir… Siempre de leer. También me gusta mucho no hacer nada, divagando, y el verano se presta. En general hay alguna actividad (o pasividad) que predomina pero no excluye otras. En este verano en particular, aparte de algunos breves viajes, poca cosa excepto leer, pasear y enredar en internet. La pintura la tengo aparcada de momento (como me suele pasar cuando está reciente una exposición). En cuanto al teatro, el PP está haciendo todo lo que puede para cargárselo, así que lo que principalmente hago es soñar con proyectos inviables y luego bajar a tierra y pensar en pequeños proyectos para no darme por vencido. Por lo demás, algunos ensayos para una sustitución como actor.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

 

En los últimos años suelo pasar una semana en el Pirineo y alguna otra de viaje a otro país. El resto en Zaragoza.

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Tengo cierta envidia a los que “tienen pueblo”. Yo soy de ciudad de toda la vida. Tanto la playa como la montaña son para estancias breves, que siempre disfruto pero no prolongaría mucho.


-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Este verano, por ejemplo, he hecho un curso intensivo de clown con el maestro Antón Valén, en el que he disfrutado y aprendido mucho. Cada verano tiene algo distinto. Tener más tiempo libre (cuando lo tengo) me permite, además de cultivar el derecho a la pereza y tomar unas cañas en una terraza, sobre todo leer o releer libros más extensos, cuya elección no responde a una lógica previsible. En todo caso tengo mis alergias: los best-sellers, la novela histórica (con muy raras excepciones), no hablemos de los libros de autoayuda o de Paulo Coelho… Casi siempre he cultivado más la poesía y el ensayo, pero en los últimos años he dedicado más tiempo a la novela. Algunos viajes de vacaciones me inspiran para escribir poesía. Mis rarezas son decepcionantes, sin duda.


-5. ¿Cuáles son el viaje y la ciudad, de verano, de su vida?

Hay ciudades a las que volvería siempre, y de hecho he vuelto varias veces: en especial París y Venecia. París, para mi generación, era la libertad y la cultura. Venecia… es Venecia. Otras a las que volvería: Londres, Berlín, Amsterdam, Lisboa, Estocolmo, Estambul, Nueva York, México DF, Buenos Aires… Este año he redescubierto con entusiasmo Lisboa, a la que no había vuelto desde hace demasiados años. No sabría elegir un único viaje de verano de mi vida: hay muchos candidatos que es difícil comparar. No sé si he disfrutado más de la holganza en una isla del Egeo que de una gira en furgoneta por Galicia, pongamos por caso.

 

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?

 

Me parece que Marsé distinguía entre niños de calle y niños de piso. Yo fui un niño de piso, estudioso y formalito. Me gustaba estudiar, leer, dibujar y pintar. También empecé a estudiar piano, pero no era lo mío y lo dejé. En la adolescencia empecé a “sacar los pies del tiesto”, que decían los curas, y a meterme en líos. Los primeros veraneos infantiles que puedo recordar son de playa: Salou (que entonces era un pueblecito tranquilo) y Fuenterrabía (ahora Hondarribia). Mediterráneo y Cantábrico. Entre infancia y adolescencia, un par de campamentos, en Isaba y en Gredos. Y en familia en la montaña, en Torla, con estupendas excursiones por el valle de Ordesa.


-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más le persigue?

 

De la infancia, momentos gozosos tontos. Un ejemplo: en Salou mis padres habían alquilado la planta baja de una casa. Hubo una tormenta muy fuerte y se inundó, y era una fiesta estar chapoteando dentro de casa. En Fuenterrabía, saltar las olas. Una vez vinieron a rescatarme porque decían que se me llevaba la resaca. Goces acuáticos. En excursiones de montaña, a veces largas, el gusto de vencer el cansancio y respirar en la cumbre.


-8. ¿Qué tipo de lecturas realiza en estos días? ¿Cuál sería el menú ideal de un día perfecto?

 

Ahora mismo estoy con ‘Blonde’, de Joyce Carol Oates, sobre Marilyn Monroe. Suelo alternar alguna novela extensa con algunas lecturas o relecturas de poesía o ensayo. En otro orden de cosas, la perfección y los ideales no van conmigo. Prefiero, como Picasso, encontrar que buscar. El baile no se me da bien. Una terraza junto al río o el canal (con repelente de mosquitos), una charla con amigos, pasear, comer buena fruta, hacer el amor, lo normal.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

El ‘Mahabarata’ de Peter Brook, en una cantera abandonada a las afueras de Aviñón, a la que se llegaba en barca y después caminando por un sendero. Un espectáculo deslumbrante, con la difícil sencillez de un maestro.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de tus veranos?

 

Personajes literarios, ahora mismo Marilyn (por la novela de Oates). Más o menos clásicos de otros veranos, Don Quijote, Madame Bovary, Segismundo, Lear, Leopold Bloom, Josef K., Ahab, muchos más.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

 

Con internet, dedico más tiempo a mirar una pantalla, con toda la ambigüedad de enriquecimiento y empobrecimiento de experiencia que supone. Un poco más sedentario, aunque procuro compensarlo sin demasiado esfuerzo. Con la crisis, o estafa, menos gastos, más cabreo, más tensión política y más ganas de participar en movilizaciones para defender al menos la dignidad.


-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

 

Tiempo ganado para perder el tiempo, merodear, descentrarse, goces sencillos, imaginar mundos, afueras, detener relojes, descreer, estar ahí.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

 

Actuando en un pabellón de un pueblo de Cuenca en fiestas, de repente irrumpió en el local una vaquilla azuzada por un grupo de mozos. Naturalmente hubo que parar la actuación y reanudarla después de una arenga (ligeramente etílica) del alcalde.

 

CONCHI DEL RÍO: '¿QUÉ VES?'

CONCHI DEL RÍO: '¿QUÉ VES?'

[Hace algunos años conocí a una joven estudiante, Conchi del Río, con muchas inquietudes y un claro talento literario y artístico. Ahora Concepción, Concha o Conchi se ha inclinado por el cine y se dispone a rodar el cortometraje ‘¿Qué ves?’. Esta nota me le envía Eva Magaña. En la foto, la actriz colombiana, afincada en Aragón, Carolina Mejía, otra mujer muy especial que intervendrá en la pieza, y ya van aquí tres.]

 

CONCHI DEL RÍO RUEDA ‘¿QUÉ VES?’

Este trabajo sobre tres historias de soledad marcadas por el tiempo de la espera recibió el VI Premio de Guiones de la Delegación del Gobierno de Aragón 2011

La primera semana de septiembre Zaragoza acogerá el rodaje del primer cortometraje de Concepción del Río Merino, escrito y realizado por esta joven catalana de 30 años afincada en Zaragoza, ganadora por unanimidad de la sexta edición del Premio de Guión para Cortometrajes instituido por la Delegación del Gobierno de Aragón. El Parque de Valdefierro, el Hospital San Jorge de la Calle Padre Manjón, Vía Hispanidad y Avenida San José son algunas de las localizaciones en las que se grabará este esperado trabajo. Los actores Emilio Gastón y Néstor Arnas, y las actrices Aurora Moratinos y Carolina Mejía componen el reparto principal de “¿Qué ves?”.

 ‘¿QUÉ VES?’

Habitación de un hospital vacío, casi deshabitado, dos camas paralelas a la única ventana. En este habitáculo confluyen dos vidas, dos historias diferentes, pero, al mismo tiempo, semejantes y con un mismo nexo de unión: la soledad. En la cama más cercana a la ventana habita un hombre de unos setenta años con una visión subjetiva de la realidad; en la otra, boca-abajo siempre, encontramos a un chico joven. La relación entre ambos comienza con alguna tensión, sin embargo, ante la insistencia del abuelo a contar lo que ve por la ventana, el joven le describe a su pareja ante la espera de su llegada. El tema de la soledad y de la espera nos adentra en los sentimientos de ambos: un abuelo irónico ante el paso inexorable del tiempo y la impaciencia del joven enfermo ante la tardanza de su pareja…

LA DIRECTORA

VI Premio de Guiones de la Delegación del Gobierno de Aragón 2011, Concepción del Río Merino acaba de cursar Postgrado en Dirección Cinematográfica por la Universidad San Jorge y cuenta con un extenso currículo, entre los que destacan los cursos de guiones de la Universidad de Zaragoza y del Centro de Tecnologías Avanzadas de Aragón. Así mismo, es actriz del grupo multidisciplinar 'Picos Pardos', compuesto por bailarines, actores, músicos y artistas visuales.

 

*La foto la tomo de la Caja de los hilos. Pertenece a José Manjón.